Esto tendrá hora si clasificación "M", este capítulo (Es enserio, esta vez). Este fic debería ponerle esa clasificación, pero ya saben que luego tiene partes infantiles, luego fuertes, es variable este fic. Pero este será algo fuerte.

Esto será algo vulgar también, pero tiene esos temas que necesito retomar. No por el lenguaje que para los que me conocen me censuro de manera impredecible ya sea por una razón, pero si plasmo lo que dicen se podría decir. Bueno ya sabrán el porqué, porque si no daría Spoiler.

Pero en si a la hora de escribir soy muy variado. Por ejemplo, les he dado hasta ahora una pequeña aparición de personajes de otros juegos que no son de Pokémon que solo aparecieron en forma de placa y se fueron. Aunque uno dejo su marca, pero eso ya se verá después.

Aquí no habrá eso. Si no a lo que me refiero es que trato de abarcar todos los géneros y formas que se puedan. No me encierro en el romance ni en todo a la tragedia, me expando y trato de embarcar todos los géneros, obviamente por capítulos, por que poner todo junto no va, ¿Verdad? XD.

Pero es hora de mostrar mi crueldad.

Bueno los dejo leer para que entiendan. Pero ya están advertidos y esta vez en el tema se darán la idea.


Tipos de maldad

Tres días después

El trió ya había ganado su segunda medalla de gimnasio. Y una vez que la ganaron, ya no había más razones por las cuales quedarse en Ciudad Celeste. Se dispusieron a irse de ahí, hacia su siguiente destino.

Ahora cruzaban la ruta 5 hacia Ciudad Azafran.

Luna Pov

Mi pequeño, me alegra mucho que hayas por fin ya conciliado el sueño, ya no tienes problemas para dormir, ya no te paras en las noches. Aunque aun no me has contado nada, ¿No sé el porqué no lo haces?, Me lo pregunto, pero al igual es una pesadilla. No hay nada que no se sepa de eso, solo tus peores miedos. Y uno de esos, es tu hermano, no creo que haya algo peor que el.

Espero ya nunca más encontrarnos con ese monstruo. Y espero que nunca más tengas esas pesadillas.

Recuerdo, después de la azotea, te aferrabas mucho a mí y te recargabas en mi vientre, no me soltabas. Me alegra mucho recibir y sentir tu amor y esos sentimientos.

Ya solo falta esa ceremonia que yo deseo. Pero aun falta un símbolo de nuestra unión, que simbolice lo que somos. Pero no soy egoísta, ya no eres rico, porque si fueses aun eso, hasta romperías tu Tepig, como lo hiciste cuando me compraste mi Lujoball. Eres alguien común y está bien, vamos recién empezando nuestra aventura.

Aparte es alegre recorrer esta región. Aunque no es la primera vez que la visitamos. Al menos cuando era una Kirlia y en los viajes de tus padres que hacían por negocios, hemos pisado antes las Ciudades Azulona y Azafran. Aunque una vez estuvimos en Pueblo Lavanda, aun me acuerdo de ese día. Normalmente se le rinden tributo a los Pokémon debilitados y vaya que se siente una energía inmensa. No sé porque pisamos ese cementerio.

Aunque después tu padre, Javier. Nos dijo que en esa torre residía el cuerpo del Pokémon que había salvado a su padre, tu abuelo, yace tiempo, que era por respeto irlo a ver y al menos el siendo el hijo del Sr. Maximiliano.

Ahora hay una torre de radio. Es a la vez una lástima para tu padre.

Pero aun así, no puedo evitar sentirme rara. Siento algo extraño. Como si alguien nos observara, ojala y no sea ese Bully, se ve que no se rendirá. Se siente humillado, por que un niño como tú le haya ganado.

Aunque puede ser mi imaginación. Espero que no sea el Equipo Rocket. Que a pesar de ya no está mucho en esta región. A excepción de Johto, que se dice que ahora están, no nos ha tocado.

Y aparte, otra cosa extraña paso. Recuerdo que revisaste tu cuenta de almacenamiento Pokémon. No es que tuvieras más Pokémon. Nos tienes a mí, una Gardevoir y un Tranpich, que se quedó como Trapich, ya que su anterior dueño no sabe pronunciar la "N", eso y que el nuestro tampoco lo hace. Pero el punto es que revisaste por casualidad el almacenamiento. Querías conocerlo un poco mas y por curiosidad y al hacerlo encontramos adentro un huevo.

¿Cómo llego ahí un huevo?

De eso no tenemos ni idea. Pero no se podía quedar solo ahí, ¿Quien sabe cuánto tiempo había estado?, Pero al parecer estaba cuidado en ese tiempo. Creímos que eran tus abuelos, pero ellos no saben de tu almacenamiento, nadie lo sabe… ¿Cómo es que ese huevo llego ahí?

Lo recogimos, ese sistema es tuyo, usando el sistema de almacenamiento de Aredia.

Es sumamente raro.

Pero ahora este huevo viene con nosotros y ha venido por tres días. Lo estas cargando ahora mismo, en su incubadora y yo tengo en mi cabeza a Trapich.

Narrador Pov

-¡Uff!, Este huevo con incubadora pesa.- Decía Carlos algo cansado.- Espero que ya nazca pronto.

-Has cargado cosas más pesadas.- Dice la Gardevoir, burlándose un poco.- Así es el precio de un entrenador. Es como ser padre, tienes que aguantar.

-Me alegra que hayas dicho eso.- Y el niño no se quedaría atrás.- Serás la madre. Y por ende hay que compartir responsabilidades.

-Pido el divorcio.- Pide Luna.- ¿Te suena esa palabra?- Le pregunta, de forma algo burlona.

-Cálmate.- El se sonroja y se molesta por ese día.- Una cosa es el huevo y otra cosa es que excedas.

Y por su bien Carlos sigue cargando el huevo, no quería mas discutir con Luna, de hecho ella lo hiso a propósito, para no cargar el huevo, por el momento.

-Al menos esta bien.- Comenta La Gardevoir al respecto.- Según la enfermera, esta todo en orden.

-¿Qué clase de Pokémon será?- Se pregunta el niño.

-Lo importante es que tenga salud.- Luna se molesta después.- ¿Como alguien irresponsable puede dejar un huevo, solo?

-Pero se ve que lo han mantenido, no checaba el sistema de almacenamiento, hasta hace tres días.- Carlos se empezaba a cuestionar.- Este Pokémon hubiese muerto.

-Tal vez si sea de Julián y Consuelo.- Luna sonríe un poco, cambiando de humor.- Y es por eso que lo han estado manteniendo.

-No creo que sean mis abuelos.- Dice el niño seriamente.- Ellos no sabían de mi cuenta de almacenamiento.

-Sera mejor ya no pensar en ello, el chiste es que lo tenemos.- Luna deja de observar el huevo.- Si quieres ya cambiamos.

-Sí. Quiero que Trapich equilibre mi cabeza.- Carlos sonríe y se pone a Trapich en su cabeza.

-Trapich.- El acaricia su cabeza, con la de su entrenador.

Pasaron unos minutos. Pero en esos minutos pasaba algo con Luna. Ella se sentía rara, miraba a todas partes, sentía que algo la miraba y eso la empezaba a presionar.

-¿Qué tienes?- Pregunta el niño, presintiendo eso.

-Nada.- Responde Luna, algo seria.- Es solo… ¿No has sentido que alguien te observa?

-Bueno. Por mi parte no.- Responde el sintiéndose un poco raro por la pregunta.- Aunque yo te he observado mucho.- Dice sonrojado y un poco avergonzado.

La Gardevoir voltea y le sonríe, sonrojada, se sorprende un poco por la respuesta.- Pero eso es normal, aunque no fuésemos pareja.- Responde.- Me alegra que te desenvuelvas poco a poco.

-Bueno.- Pero Carlos sigue en el tema.- Tal vez porque estamos en Kanto. Aquí no es normal ver a un Gardevoir.

-Sí. Pero.- Había una interrogante, para Luna.- No hay nadie en esta ruta, ni un entrenador al menos, solo nosotros tres y el huevo.

-Tal vez es el cansancio. Sera mejor descansar, hemos caminado por horas.- recomienda el niño.- nos hemos dejado mucho llevar por la tranquilidad de esta ruta.

El trió decide descansar. Pero eso no calmaba a la Gardevoir se sentía sumamente rara. Luna seguía teniendo esa preocupación, se sentía observada, Carlos esta vez la miraba, le entraba preocupación al verla así.

-¿Estás bien Luna?- Le pregunta Carlos.- Amor.

Luna estaba muy seria, podía presentir algo. Ella tira su comida y se para de la nada. Carlos hace lo mismo. La hierba se mueve rápidamente y de eso sale un Bibarel, este se les queda viendo al trió y se abalanza. Pero este iba hacia Carlos, directamente hacia él.

Pero Luna lo intercepta con un ataque Psíquico y lanza a ese Pokémon, lejos de su maestro. Pero ese Pokémon no venía solo, un Skuntank también viene, solo que esta vez por la Gardevoir, la ataca con una bomba de lodo, siendo la Pokémon muy vulnerables a ese tipo de ataques. Pero Trapich lo intercepta, usando su propio cuerpo, siendo que lo resiste por su tipo.

-¡Trapich, usa Disparo de lodo!- Ordena rápidamente el joven.

Y el pequeño Pokémon ocupa ese ataque, dañando al enemigo con gran cantidad de lodo.

-¡Luna usa fuerza lunar con ese Skuntank!

Y obedece, usa fuerza lunar con ese Pokémon que es derribado de inmediato por esos ataques que es muy vulnerable. Ambos Pokémon trabajaron en equipo como la última vez cuando defendieron a su maestro del Hydreigon de su padre.

-¡BASTA LOS DOS!

Alguien sale entre la hierba. Un adulto de alrededor de treinta años, pelo rubio; corto y alborotado. Con ropas comunes, un pantalón negro, cabello rubio y ojos verdes, tez clara, tenía una camisa de botones color blanco, complexión delgada. Ese señor rápidamente al ver a sus Pokémon derrotados, pone una cara de molestia hacia ellos.

-¡Regresen!... Perdona, no les decía a tus Pokémon.

Ese señor regresa a la pokeball a sus Pokémon. Pero con Carlos, aun los deja a fuera.

-Tranquilo campeón.- El señor sonríe al ver a los Pokémon del niño afuera.- No me vayas hacer daño.

El joven entrenador se queda desconcertado, ante ese señor que apareció.

-Por qué no los regresas a la pokeball.- Comenta ese tipo, con una típica sonrisa, para tratar de tranquilizar al niño.

Luna ve esa sonrisa, presiente algo en ese tipo y más al verlo sonreír.

-No nos regreses.- Pide ella, preocupándose.

-"No lo hare no, te preocupes"- Y habla su amado por el mismo medio.- "Se me hace también extraño"

-¿Vamos que esperas?- Pregunta aun ese señor, con esa sonrisa.

-¿Por qué insiste tanto?- Carlos encorva las cejas y pregunta, mostrando esa molestia.- Estábamos a punto de comer, por eso están afuera y se quedaran afuera.- Recalca y asegura.

-Entiendo. Creo que empezamos con el pie izquierdo. Perdone a mis Pokémon.- Se disculpa el hombre.- Es que… ya están acostumbrados a atacar lo desconocido.

-Usted no es de Kanto.

-Así es amiguito, no lo soy.- Responde el hombre, sin bajar esa sonrisa.- ¿Lo reconociste por mis Pokémon?

Luna empieza a gruñirle un poco al señor, no le gusta lo que siente de ese hombre.

-Linda Pokémon.- Desvía su mirada y ve a la Gardevoir.

Carlos se molesta un poco, no le gustaba como hablaba ese señor.- ¿Qué quiere?, entiendo lo de sus Pokémon que no puede "controlar".- Dice.

-No seas grosero.- El hombre desvía la mirada hacia el niño otra vez.- Si, algunas veces me cuesta trabajo hacerlo. Pero como dije están acostumbrados a casar y en este caso, tu tampoco eres de Kanto y por el Tranpich que tienes sé que eres de Hoenn.

-Y usted de Sinnoh

Un momento de silencio se escucha, Luna empieza a temblar por ese señor, se entristece, siente algo que emana de él, le tiene temor. Lo ha presentido antes con Sebastián, es casi lo mismo. Hay una diferencia con ese hombre. Carlos desvía la mirada hacia su amada esposa y puede presentir su miedo.

-¿Qué quiere?- Y sin rodeos pregunta el niño, se notaba mas su molestia, que podía aun ocultar.

-¡Jejejeje!- Una risilla muy extraña, algo perturbadora de ese hombre, no era como sonaba (Que sonaba común).- Bueno soy alguien que le gusta coleccionar amigo y tiene ciertos gustos de admirar ciertas bellezas.

-¿Y?

-Tú, tienes una valiosa Pokémon. Un Gardevoir Shiny, que ni siquiera un Pokémon común se asoma en esta región.- Menciona el señor, deja de sonreír.- Iré al grano, como veo que estas de esa forma… ¿Cuánto ofreces por tu valioso Pokémon?

Luna empieza a temblar, ve la misma maldad que tiene Sebastián. Solo que esta es muy diferente. Su amado presiente el miedo en ella y no hace falta ser listo para saber el porqué, el no es un coleccionista y lo sabe. Es alguien mucho peor.

-No la vendo. - Responde Carlos rápidamente a secas, aun mas molesto.

El señor mueve sus cejas, un poco, después vuelve a poner su mismo rostro.- ¿Por qué no?... Bueno entiendo, déjame cambiar entonces, eres alguien que buscas el campeonato y es comprensible por esa rareza que tienes.

-No.- Pero el infante sigue con esa respuesta.- No quiero venderla, ni intercambiarla, está bien como esta.

-Mmmm...- El hombre se empieza a disgustar un poco.- Creo que no entiendo. Te puedo ofrecer un Pokémon, mucho más poderoso y más rápido.

-¡Que no!- Y Carlos no oculta su molestia y la libera un poco.- No es eso que quiero. Ni siquiera intercambiaría a este Tranpich.

-¿Por qué?- Y el hombre pierde un poco la paciencia.

-Es necio, ¿Verdad?

-Te diré la verdad. Soy coleccionista. Y no dejare pasar esta oportunidad de tener un Gardevoir.

-¿Qué clase colecciona es, dígame?- El niño se pone serio, cambia su rostro completamente.- De los que colecciona Pokémon raros, no lo creo y lo sé por sus Pokémon.

-Ellos son para cazarlos.

-Ya veo… Cazarlos.- El niño asiente, levemente.- Podría enseñarme ahora mismo uno.

-¿Para qué?- El hombre se desconcierta.

-¿Es coleccionista, no?- Y responde el entrenador con otra.- Sabe. No es el primero que me ofrece un Pokémona cambio de mi Gardevoir. Una vez me ofrecieron un Bagoon, otras veces también un Pokémon Shiny y me los mostraban para verificar, usted no ha hecho eso. Y si lo hace me hará reconsiderarlo, ya que luego los Pokémon extraños, como Beldum y Metagross son igual de fuertes, un ejemplo claro. Y he de suponer que tiene a la mano algunos extraños, fuertes.

Carlos intenta probar algo.

-No los tengo conmigo ahora.- Responde el hombre, con un poco de nervios.

-¡Ohh!, ya veo.- Carlos se hace el impresionado.- ¿Por qué me propone ofrecerme Pokémon, si no tiene alguno que me pueda enseñar?, Y los suyos la verdad no me impresionaron, si son cazadores tuvieron que dar más pelea, ¿No?

-¿Que insinúas mocoso?- El hombre se empieza a enojar.

-Tranquilo, amigo.- El niño usa esas palabras que el uso, las dice de forma muy seria.- ¿No estamos hablando de negocios?- Pregunta de forma severa.

El hombre se queda callado, no dice nada.

-Tienes razón, perdona.- El señor vuelve a tranquilizarse.- Pero, lo que me inquieta es algo... ¿Estás seguro que eres un entrenador, para esta Gardevoir?- Pregunta con cierto tono interrogativo.

El infante y la Pokémon se desconciertan.

-Si fuese un entrenador. Admito que puede llegar a querer mucho a tu Pokémon, a tratarla como tu mejor amigo/a. Pero…- El hombre sonríe levemente.- No se le puede decir "Amor".

Carlos abre mas sus ojos, lo mismo hace Luna al escuchar eso, se espantan.

-"Amor"- Yace en la mente de la pareja, las últimas palabras que dijo el supuesto entrenador.

-Me hace pensar, (Sin ofender), Que eres un pokefilico, ¿No?- Pregunta el hombre, en cierto modo algo molesto.

Carlos no dice nada se queda callado.

-Mira. No estoy para juzgar. Pero no me iré con las manos vacías.- Comenta el hombre, sin dejar ese tono.- Te propongo algo. Dame a tu Pokémon Shiny, te deposito. Y yo no digo nada. Hasta te salvo de una condena.

Carlos baja la mirada, esta avergonzado, no puede ver a los ojos al tipo. Le pega con eso, con la verdad, de que él no era un entrenador para su Pokémon.

Pasa unos pequeños momentos. La Gardevoir se pone nerviosa, no quiere irse con ese sujeto, presiente las intenciones de él. Mientras el hombre ríe levemente y empieza a caminar hacia Carlos a dominarlo, al casi conseguir lo que quiere.

-"No te dejare ir mi Luna"-Oye la voz de su esposo en su cabeza.- ¿Que te hace pensar que confiare en ti?- Pregunta retrocediendo de ese señor.

-Soy un hombre de palabra, si puedo pagarte.

-En mi opinión, no lo creo.

El hombre para.- Bueno… allá tu.- Dice él.- Aun así, las autoridades vendrán por ti y al final me quedare con tu Pokémon.

-No te la daré.- Dice el niño, sacando valor.

El hombre aprieta los puños. Pero es ahí donde Carlos, saca su jugada, sonríe levemente.

-Tú eres un enfermo también.- Contesta Carlos.- Tú eres un pokefilico.

-¡¿Cómo te atreves?!- Ese hombre se enoja.

-¡Me atrevo!- El niño se enfada, explota.- Ve y llama las autoridades si quieres. Dejemos que a nosotros nos juzguen por ella… ¿Qué te parece?, tú no la quieres por ser Shiny.

El hombre gruñe entre dientes.

-No soy como tu.- Se defiende el tipo.

-Tienes razón… Eres peor.- Carlos vuelve a poner esa cara seria.- Tu ni siquiera eres coleccionista. O mejor dicho, ¿Que coleccionas?

El niño se empieza a acercar hacia el hombre. Este ahora retrocede de él, se siente presionado.

-¿Qué tienes?- Sigue preguntando el infante.- Tú te acercabas a mí, ¿Por qué retrocedes?

Carlos se sigue acercando. El hombre se siente espantado, por el niño, el rostro de este se veía su furia total, atravez de la seriedad, poniendo una cara fría en su semblante. El tipo sigue retrocediendo, hasta tocar con sus espaldas un árbol.

-Tienes valor para estar aquí a pesar de todo.- Carlos contesta seria y fríamente.- Tus Pokémon fueron derrotados, si fuese alguien listo, te hubieses disculpado he ido de aquí. Pero no, se nota lo obsesivo que eres… lo enfermo que estas.- Eso último lo dice con inmenso odio.

El hombre se siente tan presionado, siente miedo hacia el niño, un miedo que no puede controlar, no lo sentiría de no ser que sus Pokémon están afuera.

-¡Y me intentabas matar!

Carlos en un arranque de furia patea al hombre. Pero como este era más grande que él y el niño a sabiendas de eso. Lo patea en el orgullo que está en la entrepierna de todo hombre, eso y más sentir que para eso quería a su amada. Este al sentir ese golpe se inclina de tan fuerte e inmenso dolor y se retuerce, hasta caer.

Pero algo pasa al golpear a ese aberrante ser. Una pokeball, que tenía en un bolsillo aparte, sale. La pokeball se abre y saca su rayo rojo y deja salir un pequeño Buneary que ver el exterior empieza a llorar y mucho, no quería salir de hecho.

-¡Buneeeeeee!

El trió ve a ese Pokémon y mas Carlos, algo se destroza como cristal en su ser, su ira y rabia se incrementa aun mas. El niño en un arranque de ira le patea con fuerza la cabeza a ese monstruo, en su rostro.

-¡ERES UN MALDITO ASQUEROSO HIJO DE…

¡Buneeeee!- La pequeña Pokémon sigue rompiendo en llanto,

Luna se acercaba poco a poco a la pequeña conejita, pero esta retrocede con temor de ella.

Carlos una vez que acaba retrocede de ese monstruo, no sin antes dar otra patada en el rostro. Y se acerca a sus Pokémon. Mientras Luna estaba con la pequeña conejita. Pero algo pasa.

-¡Devuélvemela!

El niño alza la vista y se espanta. El monstruo, que derramaba sangre de su nariz saca un arma. Pero tan solo de sacarla, su mano se retuerce y tira el arma. La Gardevoir solo se dedica a proteger a su maestro, ella ya no sigue atacándolo, aunque quisiera, puesto que era ella su objetivo de ese monstruo.

Carlos por lo consiguiente, quería agarrar el arma, pero esta sale volando. Luna le dice que no la agarre. El entrenador respiraba fuerte, se estaba dejando llevar demasiado, su esposa le impedía hacer una estupidez. La pequeña conejita sigue llorando y no para, esta aterrada. La Gardevoir la tranquiliza y la acaricia.

-¡Maldito monstruo!- Carlos sigue con odio.- ¡Para eso quieras a mi Pokémon!

El hombre esta aterrado, por el niño, siente su odio. Se quería defender, pero lo antes dicho sus Pokémon no lo dejarían que al menos le tocase un pelo.

-¡Jajajajaja!- El hombre empieza a reír, entre dolor.- Tú no eres diferente a mi.- Le dice al niño.

Pero el entrenador no le responde.

-Le harás lo mismo, cuando evolucione.- Le sigue diciendo.

-Ya quisieras. No soy como tu asqueroso.- Carlos indignado se defiende con palabras ahora.- Yo ¡NUNCA JAMAS!, seré como ustedes.

-Tienes razón… Tu solo tienes ojos para tu Luna, tu Gardevoir.

-¡¿No has estado siguiendo?!

-No. Pero he tenido la oportunidad de verlos desde Ciudad Plateada, de hecho es una coincidencia esto.- El hombre se sienta y sonríe.

El niño gruñe de rabia. Pero se tranquiliza.- No soy como tu.- Le dice.

-¿Enserio piensas eso?

Carlos ya no responde.

-De seguro ya te has apareado con ella.

Carlos iba actuar otra vez, no toleraría esa falta de respeto, puesto que respeta a Luna, hasta ha aguantado ese tipo de tentaciones. El niño le conecta otra patada, de nuevo en el rostro. Seguiría mas, pero esta vez el que actúa no es el joven humano, si no la Pokémon que detiene a su maestro con sus poderes.

-Luna.- Carlos voltea y ve a su Pokémon, que llora, lo llamaba.

Ella ve a su amado como un monstruo enfurecido, como Javier, como Sebastián que no duda en matarlo ahora.

-No lo hagas, no sabes que quiere con esto. No vale la pena.- Le dice ella entre lágrimas.- Tú no eres como él. Me lo has demostrado y yo estoy contigo por eso.

Carlos la sigue viendo, su aliento es profundo, fuerte y constante, con sus ojos llenos de rabia. Después voltea y ve al monstruo. El niño solo da un suspiro y uno muy largo, sentia como su corazón quería salirse.

-Sabes que es lo que me hace diferente a ti.- Dice el niño una vez ya tranquilo, que empieza a actuar de forma seria.

El entrenador saca la pokedex que tenía. Y busca dentro de esta los datos de…

Ralts: El Pokémon Sensible.

Ralts recibe las sensaciones de la gente por los colmillos que tiene encima y detrás de la cabeza. No es común que este Pokémon aparezca en público pero cuando lo hace, se acerca si ve buena disposición en la gente.

Después pone los datos que se tienen en Sinnoh sobre ese Pokémon.

Su cuerno le permite presentir las emociones humanas. Se dice que se aparece a la gente amable.

-La razón por la cual nunca encontraste ni siquiera un Ralts.- El niño dice bajando su voz, mas no su rabia.- Porque estos sentían, casi hasta olfateaban tus negras intenciones desde lejos. Les daba tiempo de huir de ti.

Luna lo piensa, era cierto lo que decía la pokedex. Ella podía presentir las intenciones de las personas y se ocultaba de ellas. Pero con Carlos, fue distinto, el no emanaba ninguna intención de atrapar un Pokémon, ni siquiera para entrenar, simplemente paseaba, tal vez si deseaba alguien con quien estar y que lo comprendiera, eso y que también no tenia malas atenciones, pero nunca se imagino que un Pokémon se metería en su vida. Ella nunca lo pudo presentir, puesto que era lo que se podría decir que familiarizar. Cuando se conocieron (Que fue por accidente), ella no le tuvo miedo después, lo reconocía cada vez que pasaba por la ruta 103, esa sensación que no tenía ningún otro humano que pasaba por ahí, Carlos la tenia, era indescriptible de decir.

-Es la razón, por la cual la tengo a ella desde hace tiempo.- Le dice el niño al monstruo.- La razón por la que me separa de ser monstruos asquerosos, como ustedes.- Dice con rabia y odio.

-Aun así. Es mi Pokémon.

-¿Enserio?- Pregunta el niño, asqueado.- Pues ahora lo reclamo como mío, ¿Qué te parece?- Le sonríe de forma maliciosa, que se ocultaba en una cara infantil e inocente.

El monstruo no sabe qué hacer. Nunca se imagino esto, en su mente se imagino matar al niño, recoger a su Pokémon e irse. Más que este fuese alguien fuerte. Su error fue que una Gardevoir puede presentir el peligro y prepararse y más si defiende a su maestro, en este caso su esposo para Luna, ella no era una presa fácil. Si eso no funcionaba, el niño regresaría a sus Pokémon y para eso el arma. Pero Carlos no pensaba ni hacerlo.

-Pero sé que tú no entiendes nada. Supongo que eras alguien rechazado y no me sorprende que lo seas. Eres un asqueroso enfermo.- Carlos ataca con eso, a nivel intimo.- Solo mírate, eres un obsesivo impulsivo, ni siquiera tus Pokémon quieren estar a tu lado, eso lo apuesto.

-¡Cállate!- El se enfurece mas.- ¡Devuélvemela!

-Y como todo niño chillón quiere que le devuelvan su juguete, en este caso un adulto. No lo hare. Considera eso, por tratar de quitarme a mi Gardevoir.- Dice Carlos, con cierta malicia.- Ahora, si me disculpas. No eres digno de mi atención. Me retiro.

Luna se espanta, puesto que recuerda algo.

"Ahora, si me disculpas hijo. No eres digno de mi atención. Me retiro"

Esas palabras son de Lucia, siendo ella una mujer monstruosa, pero sobre todo actuó de esa manera con su propio hijo, Carlos.

El niño sigue mirando con rabia. Pero de repente la desvía y ve algo. El rostro de Carlos cambia, se espanta de lo que ve, después ve al monstruo, traga saliva después. El niño mueve la cara en señal de negación de lo que vio.

Carlos voltea aturdido y se reúne con sus Pokémon, no sin antes recoger la pokeball de Buneary.

-¿Estás bien Trapich?

-¡Trapich!- EL pequeñín asiente y a su forma.

El entrenador lo acaricia. Mientras tanto Luna que había tranquilizado a la pequeña Buneary le había leído la mente, ella abre mucho sus ojos y siente como la rabia se apodera de ella. Vio algo que le hiso ese monstruo, por suerte no a la pequeña.

-¿Como esta?- Le pregunta Carlos, mostrando preocupación.

-Ese monstruo mato a su hermana mayor, una Lopunny.- Responde Luna con mucha tristeza.- Lo vi, todo lo que él le hiso a ella, durante mucho tiempo.

-Creo que eso lo sé.- Responde Carlos, con algo de nervios bajando y acariciando a la Buneary. Que se alejaba de el al verlo, no se separaba de Luna nada mas.- ¿Pero como esta ella?

-Ella está bien. Ese monstruo esperaba a que evolucionara.- Luna se aterra, porque si hubiese estado a lado de ese monstruo.- Tiene más un golpe psicológico, porque vio como su hermana…

-Entiendo.

Carlos encierra a la pequeña Buneary en su pokeball. Que sigue chillando aun.

-¿Enserio piensas?- Luna pregunta.

-Si lo hare. Nos la llevaremos lejos.- Dice el joven medio volteando y viendo a ese monstruo, tirado, sin este poder hacer nada, solo lloraba de impotencia al ver cómo era humillado, viendo como le quitaron a su Pokémon, que ni siquiera lo merece.- No te preocupes, ya estas a salvo.- Le dice a la pokeball.

-¡Devuélvemela!- El monstruo se para y vuelve a caer luego, luego, al estar débil, cayendo de frente.

Carlos no le pone mucha atención. Después se dirige a otra parte.- ¡Maldita sea!- Maldice.- Se nos cayo la comida. Era lo último que tenia para comer.- Trata de desquitar tensión.

En cuanto a Luna, se le estaba quedando viendo al aberrante ser, con odio, este se aterraba al verla, parecía como si lo fuese a matar (Aunque merece eso), no separaba su vista. La Gardevoir se aseguraba de que no hiciera un movimiento.

-¿Enserio piensas ignorarlo?- Pregunta Luna a Carlos, puesto que este si lo hacía, lo trataba como si fuese nada.

-No tiene caso hablar con personas que ya están muertas.- Le responde, con algo de nervios, hasta trago saliva.

Luna se queda desconcertada por eso. Pero de repente ella siente otra energía negativa, solo que esta ya había estado casi al mismo tiempo que ese monstruo, se desconcierta, no ve a nadie.

-Ya vámonos Luna.- Dice el niño, muy seriamente.- No tiene caso de que le pongas atención, el ya no hará nada.

-Pero…

-Vámonos dije.- Dice un poco más fuerte, regañándola.

Luna obedece. Carlos termina de empacar, agarra su huevo con incubadora que se lo da a Luna, mientras él pone a Trapich en su pokeball y se dispone a irse. Dejando solo al monstruo, tirado y humillado. Una vez listo todo.

-¡Vámonos ya!

Carlos empieza a correr. Eso deja más desconcertada a su esposa.

-¿Por qué no lo denuncias?- Pregunta Luna, muy nerviosa.

-Por que llamaríamos mucho la atención. Recuerda que aun mi padre me está casando.- Le responde el.- Y la verdad si pensaba hacerlo. Pero…

Mientras Carlos estaba frente al monstruo que estaba tirado, pudo presentir algo, algo negativo y vio una silueta extraña, al verla el niño se aterro.

-¡Es mejor alejarnos lo mas que podamos de ese tipo!- El niño acelera el paso.

-¿Por qué?- Luna hace lo mismo, acelera.

-Te lo diré después.- Dice el algo nervioso.- El nunca vino solo.- Dice muy aterrado.


Horas después: 10:30 pm anochecer.

El trió aun seguía caminando, Carlos había sacado a Trapich. Pese a la oscuridad, estaban cansados, hasta ver una caseta. Carlos da un suspiro de alivio al verla.

-Muy… bien.- Luna si se canso.- ¿Es ahí a donde quería que llegáramos?

-Sí.

-Me puede decir el ¿por qué?

El niño le entra nervios, pero responde.- Dime… ¿Crees en cosas paranormales?- Pregunta.

-¿Eso que tiene que ver?- Ella se desconcierta.

-Nada… Tal vez después de todo si tal vez sea mi imaginación.

-…- Luna se queda desconcertada.

Lo que Carlos vio con ese monstruo, lo aterro.

-Hay algo que me inquieta.- Comenta la Pokémon.- Dijiste que sabias el destino de su hermana.

Es ahí donde el niño no responde.

-Estoy orgullosa de ti.- Le dice Luna, cambiando de tema.- Me sorprendió que te quedaras a Buneary y como me defendiste contra él.

-Tenía miedo. Pero sabía que quería desde el principio.- Dice Carlos, un poco nervioso.- Fue una suerte que tu estuvieras a mi lado, si no me hubiese disparado. Tú me defendiste.

-Vamos, no me necesitas.- Dice Luna, feliz.

-No. Tú no me necesitas.- Dice él, que igual se pone feliz poco a poco.

De ahí hubo una pequeña, pero agradable discusión. Al final ambos llegaron al punto en que se necesitaban el uno al otro.

-La verdad Luna.- Carlos da un suspiro.- No sé el porqué lo hice, porque me quede con Buneary. Me embarque en un problema más.

-No digas eso. Lo hiciste porque eres bueno.- Le dice garrando su mano y sonriéndole.- Eres valiente al quedártela, aceptando una responsabilidad más.

El niño sonríe un poco ante las palabras de su esposa.- Tal vez ya se me olvido que era hacer cosas buenas, ¡Jejeje!-Dice ruborizado.

-Aparte si hay problemas, yo siempre estaré ahí, contigo.

Pero el niño no puede evitar sentirse nervioso, pero aprieta más la mano de su amada y con más fuerza. Luna siente su miedo y no sabe el porqué lo siente, piensa que eran nervios.

Luna lo suelta. El trió se meten a aquella caseta, era una caseta muy grande que se encuentra antes de llegar a Ciudad Azafran es una parte donde mucho entrenadores ocupan para poder quedarse. Es ahí donde quería ir Carlos, puesto que hay muchos entrenadores que se quedan también en esa parte.

Mientras se acercaban. Carlos decide liberar a la conejita, esta se espanta, ve a todas partes y trata de huir, se mete adentro de la caseta y se paraliza al ver muchos entrenadores, se paraliza.

-¡¿Dónde estoy?!- Preguntaba la conejita aterrada.

-Tranquila. Estas a salvo.- Le dice Luna, tratando de tranquilizarla.

De repente Carlos se acerca a Buneary esta se cubre detrás de las piernas de la Gardevoir.

-Hola.- El niño la saluda.- Estas a salvo, no tienes nada que temer.

Pero la conejita se niega, tanto utiliza el vestido de Luna para cubrirse, poniéndose debajo de esta.

-Creo que entiendo.- Dice Carlos, triste de la conejita.- Es mejor que descanse.

-Humano.- Dice con odio la Buneary en su idioma.

-Tranquila, en el puedes confiar.- Le dice la Gardevoir que se mueve y la destapa.

-¡Yo no confió en los humanos!- Exclama la pequeña furiosa.- ¿Por qué tu si?

-Bueno, el me crio.- Le responde Luna tranquila, sonriéndole.

-¿Y no te pide nada a cambio?

-No.

-¿Entonces porque es igual, que, que… (Snif) él?- Pregunta la pequeña furiosa.- Pude escuchar parte de esa conversación.

-Bueno. El… es diferente.- Responde Luna con un poco de nervios.

-No lo es para mí. Es un monstruo igual que él, de seguro te pide algo que no quieres.

-No, no lo hace. Y es mejor no hablar de eso.- Luna se pone un poco seria, un poco molesta, pero comprensiva.- Aparte es mi pareja.

-¿Pareja?, los humanos y Pokémon no pueden hacer pareja. Es ridículo.- La Buneary no lo cree.- Va en contra de nuestra naturaleza.

-Pues créelo.- Le responde Luna.- Lo único común que tiene con ese monstruo es que mi maestro me quiere. Y eso no lo considero tan igual esa definición si hablo de ese monstruo.- Dice eso ultimo con molestia.

-El maestro es alguien bueno.- Trapich se mete en la conversación.- No es como ese otro humano.

-A mi no me importa es malo.- La pequeña empieza a llorar.

-Mírame.- Luna le alza la mirada.- Ya estas a salvo y fue gracias a él también. No trato de que confíes en el. Pero solo te quiero decir que ya no volverás a esa vida.

-¿Enserio el no volverá?

-No. Y si vuelve yo te protegeré.- La Gardevoir se agacha y le sigue sonriendo, acariciándola también.- Te prometo que nada malo sucederá a partir de ahora.

-…Te pareces a mi hermana.- La Buneary la recuerda atravez de Luna, que coincidencia mente hacia lo mismo.- Ella siempre me decía cosas para animarme.

La Gardevoir la abraza a la conejita y esta se deja consentir y sigue llorando. Mientras Carlos ve esa escena, da un suspiro. Pero el niño siente un temor, vio algo que no iba.

-Al igual y puede ser mi imaginación.- Se decía eso Carlos, para tranquilizarse.

***Mientras tanto***

El monstruo seguía el rumbo, estaba acampando, instalándose en una parte y había prendido una fogata. El tenía el ojo morado, y un curita en medio de la nariz, estaba frustrado, se sentía horrible en no tener a la Gardevoir, tenía esas ganas, esas tentaciones bajas y horribles hacia ella, siendo su anhelo, nunca ha tenido una. Al verla a lado de ese mocoso, solo lo enfurecía más y más al saber que era como él. Ignorando lo que ese niño le dijo, que el amaba a su Pokémon y no la veía de esa forma. El también la ama y quería demostrarle que era mejor que ese niño, se frustraba que el disfrutara todo eso, que ese mocoso no merecía. Ahora se enfurece mas al no tenerla y no solo eso al quitarle a su Pokémon. Siendo que antes tenía una Lopunny, pero ya no estaba con él. Esperaba a que Buneary evolucionara.

-Sera mejor que regrese a Sinnoh.- Se decía a si mismo.- Con tal puedo atrapar a otra. Aparte ya les di las Mega-Piedras. Supongo que porque ese traficante les acaba de dar nuevos Pokémon.

El monstruo da un suspiro de derrota, mientras ve un pequeño juguete, un pequeño Psyduck de hule que era de su Buneary-. Recordando horribles y placenteros momentos, no de la pequeña.

-Te echo de menos Coco.

Pero tan solo de terminar esas palabras. Algo se mueve entre los arbustos, el hombre voltea no ve a nadie. De repente algo viene hacia él y lo traspasa a una velocidad impresionante, siente como un aire completamente frio lo toca y lo que sea que haya salido volvió a los arbustos.

El hombre se aterra y rápidamente saca a sus Pokémon.

-¡Bibarel usa rayo de hielo, Skuntank usa bomba de lodo!

Ellos obedecen y atacan los arbustos. No había nada en ellos. Pero se empieza a oír algo, mas arbustos y al mismo tiempo se mueven.

-¡¿Qu-quien está ahí?!- Pregunta el monstruo que se le eriza la piel como gallina.

De repente mucho viento empieza a hacerse y a juntarse, la fogata se apaga y la Luna menguante da con algo de luz que ilumina esa parte, dejando el cielo despejado, sin estrellas en una noche entre negra y roja.

-¡¿TU ME LA QUITASTE?!- Se escucha una horrible voz.

El viento se empieza a acumular hasta hacer un remolino y de este se forma una silueta morada brillante de un…

-¡¿ME LA QUITASTE?!

-¡GHOST!- El hombre se aterra de ver eso.- ¡No, no es posible!

El Ghost empieza dar forma, se encoje y da la silueta y forma de un Pokémon. Un Pokémon familiar para ese hombre.

-¡No, tu no!- El retrocede aterrado.- ¡Tu estas muerta!

-Punny.

Era una Lopunny que se materializo y que acerca poco a poco.

-¡Bibarel envístela!- Le ordena.

Obedece el Pokémon y usa eso, pero al hacerlo traspasa a la Pokémon.

-¡No esto no!- El hombre sigue retrocediendo.- Skuntank usa Bomba de lodo-

El Pokémon ataca con eso. Pero Lopunny esquiva dando un salto. Los Pokémon siguen atacando, pero coneja sigue, dando saltos, algunos con un pie y para aterrorizar mas, da pequeños saltitos. Ambos Pokémon se aterran también. Pero ahora era el turno de Lopunny que da un gran salto y ataca con un rayo de hielo, congelándolos a la primera.

-¡Esto no es posible!

-La coneja se le queda viendo a su ex-maestro con rabia y odio, le sonríe de forma maléfica, sus dientes en forma de punta, después ella junta sus brazos y manos y las encorva un poco, hace lo mismo con sus piernas, encorvando un poco más la cadera, poniéndose en una posición atractiva y seductora, menea un poco su rabo.

Era como ese monstruo le pedía que hiciese cuando estaba viva. La fantasmagórica Pokémon, da pequeños saltitos y se dirige a su maestro. Este retrocede de ella y al hacerlo, se cae con una piedra, pero sigue retrocediendo, ve con terror lo que está al frente.

Su Lopunny termina de acercarse a él. El hombre se pone como piedra, su sangre se eleva y su falta de aire le impide seguir arrastrándose. La coneja se agacha y lo ve frente a frente.

-punny.

-¡C-c-coco!- Le dice por su nombre.

La coneja baja su sonrisa, pero sigue mostrando los dientes, gruñéndole al hombre. La apariencia de Lopunny sigue siendo casi la misma que una común, el único cambio que tenía físicamente eran sus ojos que no tenia pupilas alguna, eran completamente rojos y brillantes de rabia y odio. En su cuello esta su collar y un medallón con su nombre, este está desgastado y oxidado, aparte en sus muñecas y piernas hay marcas, a su vez estaban cubiertas muñequeras y tobilleras de cuero negras, dejando suelta una pequeña parte de cuerdas en estas, esas eran las que la sujetaban ese día. Y en esas partes, y su collar está demasiado apretado, eso fue la que la mato, su propio collar. Ese monstruo la apretó demasiado para que no se moviera, para que no pusiera resistencia cuando ella no quisiera cooperar. Sin darse cuenta la Lopunny no tenía respiración y eso fue lo que la mato.

-¡¿ME QUITASTE A MI HERMANA?!

El hombre llora de horror, la escucha en su mente, lo que ella quiere. Coco es la hermana mayor de Buneary.

-¡VETE DE AQUÍ!- El monstruo esta aterrado de lo que ha provocado.

La fantasmagórica Pokémon, se pone encima de su maestro, sobre su entrepierna. El hombre no sentía excitación. El cuerpo (por así decirlo) de la coneja estaba completamente frio, helado.

Lopunny Pov

¿Por qué me toco esta vida?, Lo único que quería era paz y una vida común de un Pokemon, ya sea libre o sujetada por un verdadero entrenador. Este monstruo me asesino por sus horribles y asquerosos deseos. Yo lo aguantaba por la única razón de mi vida, mi pequeña hermana. Si yo huía, ella no podría. Tenía que ser paciente y tolerar todo. Esperar un descuido, pero ya no aguantaba a la vez mas.

Recuerdo lo último que vi con este monstruo. Fue cuando quería que yo pelease contra una extraña Gardevoir que ya tenía tiempo que no veía una, antes de llegar a una ciudad, llamada Ciudad Plateada quería que la atacase, junto con Bibarel y Skuntank, yo me negué, por el hecho de que estaba harta. No iba a arruinarle la vida a otra persona, su maestro se veía buena gente, hasta ella disfrutaba estar con él, como debía de ser. Eso y también ser testigo de la fuerza de ambos contra algunos entrenadores, parecían ser uno durante las peleas. No sería ni contrincante para ella. El nunca nos entrena, ni siquiera estaba en forma, nunca había tenido alguna vez una pelea.

Después el sonrió, me dijo que era una traviesa. Ya sabía que vendría después. Me encerró de nuevo. Me sodomizo para poder cumplirle su deseo. Solo que esta vez para castigarme apretó mucho mis piernas, mis manos y mi cuello.

Yo podía sentir como el aire se me iba poco a poco y en lo que él se preparaba, yo sufría, mi vista se empezaba a nublar, mientras sentía el dolor en mis manos y piernas. Cerraba mis ojos poco a poco hasta dejar de existir y solo dando mi último suspiro al no poder ni siquiera sacar el aire. Lo único que me duele es no proteger a mi pequeña hermana, de monstruos como él.

No sé cuánto tiempo paso, pero cuando desperté, vi mi cuerpo tirado en medio de un bosque. No comprendía que pasaba, estaba aterrada, porque no me movía, porque me veía de esa forma.

Hasta que un viejo humano, junto con su esposa me encontró, me intentaron animar, les decía que estaba aquí, pero me confundían y me atacaban con sus Pokémon, no entendía el porqué lo hacían. Después vino otra humana con ropas azules y me vio. No hicieron nada por mí. Solo pudieron enterrarme.

Yo, yo, yo me enfurecí… ¡Yo estaba muerta!

Lo comprendí, ahora soy un Pokémon fantasma. Tengo tanto odio, odio que necesito ahora sacar. Pero lo más importante para mí, proteger lo que me queda, mi hermana Buneary.

Pero no sabía qué hacer, sabía que lo más probable es que mi maestro se había largado rápidamente. Por mi furia provocaba viento, demasiado viento, estoy muerta, estoy furiosa.

Divagaba en pena por la ciudad, llorando. Mi furia era tanta que di un patada a un poste de luz, tirándolo, haciendo que se fuera en parte de aquella ciudad.

Me quede penando entre los pasillos de la Ciudad. Me había convertido en un Pokémon fantasma. Yo no lloro por mi vida perdida, lloro por mi hermanita que no la podía ver, ni proteger.

Había amanecido. Nunca me di cuenta de cuánto tiempo llore. Hasta que vi desde los arboles, como el humano y su Gardevoir salían, junto con un Tranpich. Eso me dio una idea, los seguiría, si eso haría.

Sabía que tarde o temprano ese monstruo se fijaría en ellos y trataría de secuestrar esa Gardevoir. Pero a sabiendas que esta ultima me detectaría, los seguí desde una distancia considerable.

En eso tuve mis problemas, entrenadores me intentaban atrapar y Pokémon salvajes me atacaban, yo me defendía. Pero al ver mi nueva fuerza, nadie fue rival para mí. Mi odio y rabia me motiva a seguir, es mi nueva fuerza por la cual sigo aquí. Y el deseo de proteger lo único que me queda aun tras mi muerte, me mantiene aun con más fuerza y determinación por seguir.

El tiempo dio sus frutos, en el momento en que casi perdía la esperanza detecte al monstruo que me separo de mi hermana, rezaba que no le hiciese daño.

Porque ahora soy mucho más fuerte, puedo vencer con facilidad a sus Pokémon y la cuidaría por siempre.

Pero pasó algo, fue un golpe para mí, observe toda esa pelea de ese niño humano y mi maestro. Pero antes de eso oí a mi maestro que dijo que era igual que él, eso me aterro y me destrozo. Pero tenía que estar oculta, rezando por mi hermanita. Cuando no oía más batalla Pokémon. Me empecé a acercar y ver detenidamente todo, ese niño humano había vencido a mi maestro, este se burlaba que era lo mismo que el. Mi rabia se incrementaba al ver a mi hermana afuera, ¡Eso no!

Quería actuar y lo iba hacer, pero ese mocoso me vio y no me importaba si me veía, lo matare, nadie le hará daño a ella. Pero su Gardevoir seguía afuera, eso me hiso retroceder y ocultarme…

¡Maldita sea!

También estaba su Tranpich. No quiero salir en desventaja, necesito ser cautelosa, no quiero que le hagan daño a ella entre la disputa.

Me oculte y seguí esperando, me aleje y seguí viendo. Ese horrible niño se llevo a mi hermanita, lloraba y lloraba. ¡Odio a los humanos!

Son solo malditos y asquerosos monstruos… ¡Lo matare, matare a sus Pokémon si se atreven a ponerse en mi camino!

Su maldita Gardevoir pudo detectar mi presencia, me tuve que alejar y esperar. Lo único que pude observar, es que ese par corría, lejos. Huían de mí.

Yo me empecé a acercar, y vi como mi maestro estaba tirado, yo lo veía, pero el no, ni siquiera alzaba la mirada, estaba tan humillado, me complacía verlo así, sangraba de su nariz y lloraba por no tener a ese Pokémon. Y no estaba mi hermana Buneary, no es justo. Ni siquiera veía su bola que la encerraba, tenía la esperanza de que no lo hicieran.

Iré tras de ellos, una vez que termine de encargarme de mi asunto personal, sea en donde quieran que vayan, los seguiré. Ahora se a que dirección se dirigen.

Ahora ese monstruo esta bajo mi merced.

¿Qué paso maestro, no está feliz de verme?, ¿Acaso no le excita de la forma en que estoy con usted?

Aun tengo las muñequeras y tobilleras de cuero con las que me ato y sujeto para darse ese placer. Y entre agonía y sufrimiento de mis últimos momentos, pude sentir como estaba dentro de mí.

Y estoy ahora mismo sobre usted.

¿Eso no lo excita?

Vaya actitud. Saco su arma y me dispara, las balas me traspasan. Soy un Pokémon fantasma, a mi no me afecta eso maestro.

¿Qué acaso ya no le gusto?

Me dijo que me amaba. Yo no compartí nunca ese sentimiento. Eso nunca fue amor. Yo que más hubiese querido que alguien me quisiera, que un entrenador común me hubiese atrapado y criado, hasta haber tenido aventuras, que al menos me hubiese dado algo de verdadero amor al quererme como su Pokémon.

O como aquella Delphox, que una vez vi antes de ser atrapada, que defendía celosamente a su maestro de mí, yo solo intentaba quitarle su comida, se notaba el devoto amor que le tenía sin importar que fuese un humano. Y este al menos le daba el cariño que solo un simple entrenador puede ofrecerle a su Pokémon.

O al menos usted como entrenador (Que ni siquiera es) me respetara.

Yo hubiese querido alguno de esos ejemplos.

¡Pero no!

En cambio solo fui un juguete sexual para usted. Ni siquiera se esforzó en seducirme. Y encima le dice eso amor.

¡Yo lo odio, lo odio con toda mi alma!

Ahora usted será mi juguete, quiero entretenerme con su miedo, quiero saborear hasta la última gota de sus lágrimas. Ojala y aguante.

Narrador Pov

La Lopunny se pone seria, deja de mostrar sus dientes y ve a los ojos al monstruo que la asesino y lame una de sus mejillas, le hace lo mismo que ese monstruo le hacía cuando la sujetaba.

-T-tu-tú no eres real.- Le decía entre tanto horror que sentía.

La coneja le pone una mano en el pecho de su maestro, traspasando su piel, este siente un gran dolor, un frio inmenso que estaba en su pecho que hace que se acueste completamente, mientras ella quita de nuevo su mano.

-¡Lo, punny!- Decía ella.- ¡Soy real!

El monstruo acostado, aun esta consiente, empieza a toser y retorcerse, tose mucho, mientras escupe.

-Tú me quitaste mi libertad, me obligaste a hacer cosas horribles para satisfacerte. Me quitaste mi vida. Y me has quitado lo más valioso para mí, a mi hermana.- Le decía en su idioma, y entre lágrimas que empieza a derramar.

-¡Perdóname!- Al parecer ese monstruo le entendía y se arrepentía.

Un momento de silencio llega, Coco no le dice nada y se le queda viendo con mucha seriedad su maestro pedía misericordia y perdón. Ella pone las manos en las mejillas, se siente como los bloques del más frio hielo.

-Te daré algo que siempre me pedias y me obligabas hacer. Y esta vez estoy yo dispuesta a darte por mi mera voluntad.

Lopunny le roba un beso a su maestro, este siente un sabor agrio, asqueroso y horrible, el sabor a putrefacción que es mucho peor que el sabor de la comida podrida. Ese era el sabor a muerte. Tenía ganas de escupir y de vomitar al sentir eso en su paladar. Pero no solo era eso. Siente que no respira y no lo estaba haciendo. Ella metía y empujaba con su lengua a la boca de él y no lo dejaba respirar, poco a poco la vida se marchita y ella le hace lo mismo, hace que no respire. El hombre trata de zafarse, pero está paralizado de miedo.

Poco a poco se extingue hasta emblanquecer su mirada y ojos. Y sin dejar escapar su último respiro, así como su Pokémon no tuvo esa oportunidad, dando solo un suspiro.

El castigo le vino a él, por todo lo que ha hecho a sus Pokémon. El ya está muerto y lo último que hace es soltar el Psyduck de juguete que tenía en su mano derecha.

Coco se para y al hacerlo solo le escupe a la cara su asesino que está muerto. La piel de este está pálida, completamente blanca y algo grisácea, sus ojos están completamente blancos y sin pupila alguna, sus manos tiesas y engarrotadas y su boca muy abierta y de forma ovalada. Se veía completamente aterrador, muriendo de una de las formas más horribles, dándole una final apariencia horrible.

-(Snif) Hermanita.

La Lopunny ve el juguete y la levanta.

La fantasmagórica y aterradora Pokémon grita, le grita al cielo y la luna, grita con toda su rabia y odio, el viento azota con fuerza ante la furia, mientras la Luna menguante es testigo de todo eso e ilumina con su tenue y débil luz.

-(Snif) N-no tengo tiempo para llorar.- Se dice así misma Coco.- Ahora tengo que ir por ese mocoso humano y liberar a mi hermana… Antes de que ese monstruo se atreva…

La Lopunny furiosa empieza a caminar, mientras en su mano esta ese Psyduck de hule. Se dirige hacia aquellos que tienen a su pequeña hermana.

*** Mientras tanto***

-¡Hermana!- La Buneary se levanta y escucha el silbar del viento que está afuera que se había vuelto salvaje.

La pequeña estaba en el regazo de Luna. Mientras esta recargaba su cabeza a lado de Carlos y este encima de la de ella. Trapich estaba en el regazo de su maestro durmiendo y el huevo estaba al lado de la Gardevoir.

Pero no solo estaba el. Si no otros entrenadores con sus Pokémon afuera, desde un Arbok que estaba afuera y su entrenador que dormía recargado a este, una chica con Raichu, un Pikachu y un Pichu entre sus brazos. Entre otros entrenadores.

Había algunos entrenadores que se quedaban en ese lugar como una parada y dejaban sus Pokémon afuera para ayudar con la vigilancia, si alguien al menos escuchara algo, así se apoyarían, ayudando también a proteger ese lugar. Siendo todos que están afuera y juntos con sus Pokémon.

La pequeña conejita pone una cara triste y vuelve a tratar de dormir, se sentía incomoda estar con un humano, al menos se sentía un poco en paz con la Gardevoir, que estaba con ella y esas palabras que había dicho la habían tranquilizado.

Pero ahora un problema viene tras otro. La maldad deja sus rastros y este fue uno de ellos. El lazo familiar, que perdura aun después de la muerte y el deber de proteger al ser querido aun sigue para una Lopunny, que se asegurara que nadie de esos monstruos dañen a su pequeña hermana Buneary.


Recuerdo que hay personas que querían ver a Carlos con más Pokémon.

Y la pregunta del millón es, ¿Ahora están conformes?

¡Jajajajajajaja! (Risa malévola) ¡Cof, cof, cof!

Bueno basta de ser aterrador, normalmente no pondría la toz (Es enserio no lo hago), pero es enserio me enferme de tos, me duele la garganta y yo haciendo este capítulo y publicándolo, esperare mas consideración al respecto.

Como dije, yo extiendo todos los géneros que me son posibles, en este caso el horror, hasta estaba oyendo una de las mejores canciones orquestadas de pueblo lavanda. Espero que me haya salido, puesto que lo he practicado antes y no me siento conforme. Y la aventura que ha estado presente.

Si bien en estos últimos dos capítulos anteriores le he sido fiel sobre lo que vieron en los primeros, como dije tengo que verme a romper un poco mi esencia y ofrecer la pequeña aventura de Kanto. Y aquí está una de mis antagonistas.

Quise tomar de nuevo re-tomar el tema de la Pokefilia, es algo que no podía dejar pasar en alto en este fic. Eso y que se nota los Pokémon de este tema. Y lo que caracteriza entre el amor que se tiene Carlos y Luna, marcando y dibujando las diferencias entre esos temas. La diferencia entre perversión y amor. Lo que común se ve entre ese tema y como marco la diferencia entre el capítulo de mi fic, solo espero que me haya salido bien a la hora de marcar eso.

Solo que también puse a mi modo las consecuencias, que obviamente esta vez en Pokémon se puede ver lo paranormal y que a su vez es un poco típico como la madre de Cubone.

Esto es para James anderson. Que sigo trabajando aun en lo que me pediste, pero si me cuesta un poco. Este es una señal para ti. Solo que necesito más tiempo para poder publicarlo.

Saliendo de esto y hablando de Tranpich, yo la verdad, cuando era una criatura (Y aun veía en esos tiempos el anime), siempre me gusto ese Pokémon, yo le decía siempre Trapich, siempre ignore la "N", ahora que a estas alturas se que lleva esa letra, me veo como tonto XD. Eso y que también tuve la familia de la Gameboy Color y Advance, mi hermano que es mas adicto a esos juegos, me mostro ese Pokémon. No pude evitar sentir algo de ternura, tanto que tengo un peluche de un Tranpich ya viejo, pero siempre le decía Trapich. Y la última vez que vi el anime, solo esperaba a que saliera un capítulo sobre ese Pokémon y a partir de ahí no lo volví a ver, para mi acabo después de Johto.

Pero en fin.

Bueno. Agradezco mucho sus comentarios a James anderson, dragon titanico KRT215 y a LinkAnd0606

Y sus vistas a este fic, que quien sabe cuánto tiempo le falte. Quiero acabar pronto, pero las ideas que surgen.

Pero sin más que decir me despido.

Adiós y Cuídense. Hasta la siguiente actualización.