Aquí ya le bajo a mi nivel, esta vez.

Pero…

Siempre habrá un pero en mis historias.


Seis turnos

El día comenzaba el Kanto. La gente se empezaba a levantar y a empacar sus cosas, metiendo a sus Pokémon e yéndose de la caseta.

-(Ronquido, ronquido)

Carlos y sus Pokémon dormían. El joven aun seguía durmiendo. Pero es movido poco a poco.

-Carlos, despierta.- Su amada lo despertaba.

El entrenador se mueve poco a poco y abre sus ojos.- (Ñam, ñam) ¿Ya es de día?- Pregunta el, limpiándose los ojos.

-¡Buneary no está!- Dice Luna, espantada.

El entrenador se levanta de golpe, espantado al escuchar eso.

-¡¿Cómo que no está?!- Pregunta Carlos exaltado y espantado.

-No la vi cuando me levante.- Responde ella muy preocupada.

Carlos espanta se levanta, tirando a Trapich, este se golpea y chilla un poco. El niño rápidamente y sin perder tiempo empieza a preguntar a los entrenadores de los alrededores, pero estos niegan haber visto a la pequeña Pokémon. La Gardevoir hace lo mismo y pregunta a los demás Pokémon, estos niegan a verla visto. Ambos piensan lo peor, que ese monstruo de ayer vino para llevársela.

-¿Amigo, buscas algo?- Pregunta un guardia al verlo.

-Sí. Busco a un Buneary.- Responde el infante algo alborotado.- ¿La ha visto?- Pregunta.

-¡Je!, Que si no.- Responde el señor con algo de picardía.- Esta aquí.

El guardia se mueve, detrás de este, había una ventana. Buneary la estaba viendo el exterior de dicha ventana, estaba sentada.

-Por alguna razón, no ha dejado de mirarla y me despertó en la noche.- Comenta el guardia.

-...Ya veo.- Carlos se tranquiliza, poniendo una mano en su pecho.- Perdone si le causo problemas.

-La verdad no lo hiso, es más me despertó y está bien eso… No le digas a nadie lo que te dije.- Dice el guardia, poniendo una mano detrás, avergonzado.- Pero… Al parecer no deja que nadie se acerque a ella.- Responde.

El entrenador saca la pokeball. Mientras lo piensa, la pequeña conejita veía la ventana, triste y sin motivación, se ha quedado así por horas, con la mirada baja y ánimos caídos, pero seguía viendo afuera.

-Buneary, regresa.

La pequeña cambia su cara, se enoja. Mientras el rayo la toca y la absorbe.

-Bueno, eso resuelve tu problema.- Dice el guardia.- Espero que este bien, sabes. Porque no se movió ni un milímetro de ese lugar, aparte no dejaba que me acercara.

-Yo también espero eso.- Dice el niño algo desmotivado.- Gracias.

-Por nada.

Mientras tanto Luna traía el huevo en sus manos y Trapich la seguía.

-¿La encontraste?- pregunta ella, preocupada.

-Si.- Responde Carlos.- Esta bien.

-Que bueno.- Luna se tranquiliza.- Pensé que ese monstruo se la había llevado.

-Yo también.- Comenta Carlos.- Ya vámonos.

El trió se mueve, sale de la caseta y se dispone a seguir con su camino. Para ellos es un alivio tener a la pequeña a salvo.


Dos horas después

A lado de Ciudad Azafran se instalaron para disponer a desayunar. Una vez que pudieron comprar víveres para poder desayunar. Y una vez listo todo.

-Creo que es justo que la saque.- Dice Carlos, con voz serena, pero a la vez dudosa en liberarla.

El entrenador saca a Buneary y esta al salir, se queda parada, mirando nada mas a su alrededor, algo desconcertada.

-Hola.- Saluda Carlos, felizmente, que estaba frente a ella, agachado.- Supongo que tienes hambre… Ten.

El entrenador le da un pokelito, estirando su mano. Pero ella molesta y solo da un golpe con su oreja la mano de Carlos, pegándole y tirando el pokelito. Y muy molesta retrocede.

Carlos se soba la mano y ve tristemente a la conejita. Ella le gruñe, retrocede y da media vuelta, sale huyendo después. El niño solo da un suspiro y se dispone a ir por ella, pero…

-Yo iré por ella.- Dice Luna que se ofrece.

La Gardevoir sale disparada hacia aquella dirección donde huyo Buneary.

Mientras tanto Buneary seguía corriendo, una vez que cree que es suficiente, camina, dando un suspiro. Y mientras está camina tranquila.

-¡Buneee!

Es envestida por un Rattata salvaje, ella cae, pero se para rápidamente y se queda viendo a aquel que la envistió. El Rattata vuelve a envestir, pero antes de eso. Buneary esquiva, una que esta de lado de su enemigo lo ataca con destructor y este cae al recibir el golpe de forma directa y cerca. La conejita se canso, respiraba algo fuerte. Pero lo que no ve ella es un Raticate también detrás de ella y este salta, ella apenas y voltea. Pero un ataque psíquico le llega y este sale disparado.

-Debes tener más cuidado, ¿No lo crees?- Luna aparece detrás de ella.- No debes de ir sola.

-¿Qué quieres?- Le pregunta ella molesta a la Gardevoir.

-Quiero que vuelvas.

-¿Por qué?- Pregunta la conejita, mientras se voltea a verla.

-Bueno…- Luna se pone algo nerviosa.- Es para que no te pase nada malo.

-Yo estoy bien así.- La Buneary se voltea de nuevo y cruza sus brazos.- No necesito de su ayuda.

-No es cierto.- La Gardevoir se pone seria.- A fuera no es cómo crees.

-Lo sé.

-No eres aun fuerte.- Dice Luna.- Aun no te puedes cuidar sola.

-¿Y tu si?- Pregunta Buneary, volteando a verla.- Tu necesitas a ese humano, yo no.

-…Tienes razón, yo lo necesito.- Dice Luna dando un suspiro.- Pero es mi naturaleza hacerlo. Y creo que eso lo sabemos ambas. Eso y que también…

-¿También qué?- Pregunta la conejita, interrumpiendo, aun mas molesta.- ¿Me dirás esa tontería de ayer?

Luna no le responde.

-Entiende eso. Tú que me puedes decir si estas atada a él, pese a como sean las cosas de ustedes, lo estas, estas con ellos.- Comenta Buneary.- No quiero oír ninguna palabra ante un Pokémon que cree que los humanos son buenos.

-Yo no dije que son buenos.- Responde ahora la Gardevoir.- Hay también malos como el tuyo, eso lo tengo presente. Aparte. Mi maestro no es el tema. El tema es que no te puedes cuidar sola.

-Tú que sabes de mi.- Dice la pequeña aun más molesta.- No te necesito.

-Si te captura otro humano, o al menos tu maestro, no podrás escapar.- Comenta la Gardevoir.- Aquí no es el bosque de dónde vienes, esta es una tierra completamente nueva, donde ni siquiera existe alguno de tu especie.

-Eso es mi problema ahora.- Dice ella.- Ahora déjame en paz.

-Hare algo contigo.- Comenta la Gardevoir.- Yo seré tu oponente, si logras al menos acertarme un golpe, te dejare ir. Pero solo te daré cinco turnos y eso es más de lo que puedo, ya que otro Pokémon no te dejara ni siquiera que ataques.

Ella voltea y la ve, sonríe burlonamente.- ¿Por qué debería seguir tu juego?- Pregunta.

-Por qué hay Pokémon mucho más fuertes de este.- Responde ella, señalando con la mirada al Raticate.- Hasta hay iguales a mi si se trata de combate. Veremos si estas preparada.

Buneary lo piensa dos veces, pero acepta, porque sabe que es cierto, si vence a la Gardevoir, eso quiere decir que puede cuidarse sola.

-Empieza cuando quieras.- Luna retrocede de ella, dándole algo de espacio.

La pequeña empieza, trata de atacar con destructor, pero su rival esquiva, haciéndose de lado. Después Buneary percatándose de eso, da media vuelta y ataca con una patada con giro. La Gardevoir esquiva sigue esquivando, pero esta vez retrocede.

-Este estuvo cerca.- Luna se impresiona, dando un suspiro por esa patada.- Llevas dos turnos.- Y Le avisa.

La pequeña Buneary sigue ataque, tras ataque su tercer ataque fue ataque rápido, a pesar de ese ataque Luna se dio cuenta.

-¡Ese estuvo mas cerca!- La Gardevoir se espanta.

Después con otra patada con giro. Pero no lograba acertarle un golpe a Luna.

-Te queda un turno.- Le avisa por ultimo Luna, de forma seria.

Buneary, gruñe de impotencia al ver que sus ataques no funcionaban. La conejita hace alusión a su último ataque, ella siente "Frustración" y se abalanza con todo hacia Luna, le da una lluvia de ataques. La Gardevoir esquiva todo eso, pero se empieza a sentir presionada por ese ataque, es demasiado fuerte y rápido, tanto que la arrincona en un árbol. Buneary, salta y ve como lanza un golpe son su oreja, que iba directo al rostro de Gardevoir, esta esquiva y el golpe fue, fuerte que le hace un agujero en el tronco, ese fue el último golpe.

Al final Buneary se cansa y se debilita, por el esfuerzo que tuvo que hacer.

-Se acabo. Ahora es el mío.- Dice Luna que respira un poco mas fuerte

La Gardevoir usa sus poderes psíquicos, pero en lugar de atacarla solo la sujeta.

-¡Suéltame!- Pide la pequeña.- ¡No quiero ir con ustedes!

-Es tarde, accediste.- Luna le recuerda eso.

-Lo hice para que me dejaras en paz.- Y la conejita no lo acepta.- Sabia que no me dejarías en paz.

Y mientras la Gardevoir sigue llevándose a la pequeña Buneary.

-No quiero estar con ustedes.- La pequeña se pone más molesta.- Pido un ultimo turno.

-No te daré seis turnos.- Dice Luna, mostrándose un poco.

-Esta vez dejare que me ataques en ese, para que sea justo.- Pide Buneary, tratándola de convencer.- Se que si tengo uno más…

-No estás para soportar un ataque mío.- Y la Gardevoir se niega.

Luna da un suspiro, a diferencia de Trapich, que es alegre y algo perezoso. Buneary es más rebelde y no obedece y no era para menos, ya sufrió bastante.

-No quiero estar con ese maldito humano.- Buneary, sigue hablando.- Que abusa igual de sus Pokémon, me da asco de tan solo verlo.

Luna medio voltea y la ve, eso la pone algo molesta, no era que Carlos fuese su esposo, simplemente no merecía tampoco que lo ofendieran de esa forma, pero sigue ignorando.

-Aparte si él te amara no te estaría obligando a pelear.- Dice Buneary

-No lo hace.- Responde la Gardevoir.- Yo acepte.

-¡Aja!, Si como no.- La Buneary, sonríe maliciosamente.- Y después que te hace.

Luna se desconcierta, ante eso, sabe que viene.

-Lo mismo que a mi hermana, ¿No?- Pregunta Buneary, golpeándola con eso.

-Por la forma en que hablas, se ve que estas a punto de evolucionar a una Lopunny, pero. Es por lo que has pasado que te comportas así.-Luna aprieta sus puños y responde.- Mira hay límites. El no me hace eso, ni es así conmigo, no es algo que puedas aun entender. Pero por favor, solo te pido que lo respetes… Lamento mucho lo de tu hermana, pero no es necesario que pienses así de todos.- Dice conteniéndose.

-¡¿Tu que sabes de mi hermana?!- Ahora la pequeña se molesta.

-Lo sé todo. Se la vida que llevabas con ella antes y durante ser atrapada.- Dice la Gardevoir ya molesta.

-Tú te metiste a mi ca-cabe…

La Buneary, empieza a llorar.

-Perdóname, no era mi intención.- La Gardevoir se disculpa, cambiando su tono.

-¡Solo cállate!

Y Luna ya no le dice nada.

Después de llegar hacia done estaban Carlos y Trapich, el cual el niño se estaba preocupando.

-Llegaron.- Dice Carlos, sintiéndose aliviado.

Pero al ver bien Buneary lloraba aun, se limpiaba sus lágrimas con sus patitas y orejas.

-¿Cómo esta?- Pregunta Carlos.- ¿No le paso nada?

-No quiero hablar de ello.- Responde Luna, un poco de malas estaba.

Carlos la ve, mientras su esposa la suelta. Carlos la sigue viendo, un poco molesto, pero comprendía bien que pasaba con la conejita, estaba bien físicamente. Una vez listo todo el sirve los platos a Buneary lo deja en el suelo, para que no pase lo anterior y para que ella decidiera si comer o no.

Buneary se le queda viendo al trió. Mientras comía, ve a Trapich a su lado, este no le importaba más que comer, su cara expresaba su felicidad. Después ve a la pareja, ellos dos estaban casi juntos a la hora de comer, se les queda viendo a ellos con enojo. Pero el par no le prestaba atención, de hecho les gustaba mucho su presencia mutua que tenían los dos, se cubrían ante su sentimiento, ignorando aquella mirada de enojo que alguien les daba. Pero al cabo de un momento empiezan a mostrar atención, se sentían incómodos y es ahí donde voltean y ver esa mirada de enojo. Buneary solo desvía su mirada y por la conveniente necesidad come, de malas, pero come.

-"Esta será una convivencia larga"- Piensa Luna desde sus adentros al verla.

Una vez que acaban de comer. Se disponen a salir del pequeño bosque. Hacia la ciudad y seguir caminando. Carlos dejaba a fuera a Buneary, para que al menos sienta un poco de libertad, sabía que no era bueno tenerla en su pokeball, solo se ganaría mas recelo, aunque eso no era cierto, ya era lo máximo recelo que el tenia. Buneary, no quiere estar con ellos, para ella, la Gardevoir y el niño la obligan, en cierto modo es cierto, pero sin ningún fin negativo.

Pero era lo peor a su vez para Buneary estar afuera. Ver como Carlos y Luna hablaban entre sí. La Gardevoir reía un poco de las palabras de su maestro, mientras el también, tenían una conversación agradable. Buneary solo bufa molesta.

-"No eres aun fuerte. Aun no te puedes cuidar sola"-

Desgraciadamente esas palabras eran ciertas.

Ahora los cuatro se meten adentro de la ciudad. De ahí solo se dedican a tratar de salir de aquel lugar, puesto que su verdadero objetivo era la Ciudad Carmín.


Tres días después

Esos cuatro días, no fueron fáciles para Buneary. Carlos ha tratado de hacer al menos amistad con ella, pero cada vez que intenta, solo recibe mordidas y golpes por parte de la conejita. Era mucho más salvaje que un Pokémon que s puede encontrar en la hierba. El niño algunas veces se hartaba, pero tenía una gran paciencia.

A Trapich, lo ignoraba, algunas veces el quería jugar con ella, pero solo recibía rechazo. Buneary lo ignoraba, ella era solitaria y no dejaba que alguien al menos se acercase, solamente comía y ya, eso era todo.

Apenas y la única que se acercaba era Luna y eso apenas, solo para preguntarle si estaba bien. Pero solo con ella, al parecer ella era la única que no le guardaba parte de recelo, pero si en una gran medida. La Gardevoir trataba de hacerla entender que Carlos, no era malo. Buneary siempre trataba de evitar el tema. No le interesaba que dijera Luna al respecto, para ella, era malo y punto.

Una de las cosas malas para la conejita es a la hora de ver a Luna y a Trapich peleando contra los demás entrenadores y en la forma ya sea por equipo o individual, mientras Carlos los dirige. Eso la desmotivaba más en cuanto a lo que sabe ella que es poco.

Pero para ella lo peor era ver a la pareja, ver como convivían entre, como se tomaban de las manos y se comportaban como una pareja normal, haciendo cosas típicas de una pareja amorosa. Para Buneary, era asqueroso ver esa relación, puesto que un humano y un Pokémon está prohibido, inclusive por los Pokemon eso se ve mal y la conejita lo tenía muy presente y en casi todos los sentidos, le daba rabia al verlos de esa forma, pero lo ocultaba desde sus adentros.

Ahora mientras es de noche, Carlos, no podía dormir, se encontraba pensativo. Y por ende Luna lo presentía. Y antes de dormir.

-¿Tienes otra vez pesadillas?- Le pregunta ella, abrazándolo de repente, envolviéndolo con sus brazos, para consentirlo.

-No, no es eso.- Responde Carlos, un poco inconforme.- Es Buneary. No me deja tranquilo.

-¡Ohh!, Ya veo.- Luna se pone casi igual, cambiando su semblante.- Bueno. Nadie dijo que fuera fácil ser entrenador.

-Sí. Pero.- El niño se empieza a molestar.- Tampoco tiene que ser así… Hasta con Trapich es así, en la mañana le pego por que se le acerco mucho.

-No me digas que piensas…- Ella se espanta.

-No pienso. Comprendo su situación. Es obvio que no dejara que nadie se le acerque.- Pero él no lo pensaba y se tranquiliza.- ¿Qué sabes tú de ella?, siendo que es la única que te deja estar a su lado sin morderte.

-Lo que tú sabes.- Responde Luna.- Ella también no nos aguanta. Solo espera a volverse más fuerte para poder irse.

-A este paso nunca se irá.-Comenta el niño.- Ataca erráticamente y no piensa en lo que hace.

-Tú que decidiste que peleara.- Dice la Gardevoir, un poco molesta con su amado.

-Yo no dije que peleara, es mas en todas las veces que lo ha hecho nunca se lo he pedido.- Dice el entrenador con ese tono.

-Lo dices por qué no te obedece.- Luna lo trata de consentir.- Aparte esta mañana gano su primera pelea.

-Sí pero me empujo a la hora de felicitarla.- Comenta el niño.- Aparte me dijiste, que ella solo me está utilizando.

-"Solo utilizare a ese humano para volverme más fuerte. Me iré una vez que ya no lo necesite"-

Esas eran las palabras de Buenary. Carlos la quería felicitar, pero ella solo lo empujo, no quería eso.

Carlos da un suspiro.- Estoy de acuerdo en algo.- Le dice.

-¿En qué?- Pregunta ella, dando una cierta alegría, siente como se tranquiliza su amado.

-Tarde o temprano ella no nos necesitara y es ahí donde querrá irse.- Eso le responde Carlos.

-¿Enserio piensas abandonarla?- Luna cambia de tono, no le gusto eso.

-Si ella quiere irse, quién soy yo para negárselo.-Responde el, poniéndose más serio.- Yo no sigo las reglas de capturarlo y quedármelo. Ella nunca ha sido mi Pokémon y me la lleve nada más para alejarla de ese monstruo.

-(Suspiro)- La Gardevoir se desmotiva por las palabras de su amado.- Sabes amor. Algunas veces eres como tu familia.- Dice algo triste, dejándolo de abrasar.

Carlos se siente algo triste, pero era enserio el no podía hacer nada respecto.

-Luna.- Carlos ahora la trata de consentir, la abraza.-Amor, entiéndeme. Si ella no quiere estar también con nosotros, tú tampoco puedes sujetarla. Para ella no somos nada y eso tú también lo sabes. Amo la preocupación que le das, pero aun con eso no puedes encadenarla con nosotros. Yo qué más quisiera también que se quedara. Pero es, si ella quiere quedarse. No podemos decidir eso.

La Gardevoir tuerce levemente la boca. Pero sabe lo que dice su esposo es verdad y no es su culpa también en decirlo. Luna sabe que ella y Carlos no pueden hacer que se quede. Solo Buneary decide. El entrenador piensa liberarla cuando ella se sienta lista.

-Descansa amor. Mañana será un día especial.- Dice Carlos que se acurruca en ella y cambiando su tono a uno feliz.

-¿Especial?- Luna se desconcierta ante esas palabras.

-Ya verás.- Dice dando una sonrisa.


Al día siguiente

Era un día especial. Al menos para el entrenador. Era algo temprano, el sol ni siquiera se asomaba, eran como las cinco y media de la mañana, ni siquiera amanecía. Carlos esta vez venia solo, no estaba con su esposa. A ella la tenía en su pokeball y esta la tenía en su mano a su vez. El ya estaba en Ciudad Carmin. Pero en una parte en específico para él.

La Lujo ball empieza a brillar.

-Hay mi amada Luna. Como no eres nada paciente, ¡Jaja!- Le dice Carlos a la pokeball, pero él estaba alegre.

De la Lujoball ella sale. Del rayo rojizo sale ella. Aquella Pokémon que tiene que ver con su vida.

-Ya paso el tiempo.- Dice Luna una vez afuera, algo molesta.- Que era tan importante para avisarme en meterme y no solo eso. Esperarte. Ya te espere bastante. Sin mencionar que es temprano.- Y lo regaña, a ella no le gusta ir en su pokeball. Y le gusta viajar a lado de su esposo.

-¡Jajajaja!- Pero Carlos solo ríe y con su mano señala atrás de su amada.- Mira.- Le dice.

Luna antes de voltear escucha el sonido del mar y siente el suave viento del mar salado que rosa su piel. Ella se queda en shock y voltea poco a poco. Para ver a mejor detalle.

-¡Sorpresa!- Carlos exclama feliz.

La Gardevoir sigue en shock, unas lágrimas salen de sus ojos poco a poco y rosan sus mejillas sin ningún gesto, pero después sonríe poco a poco. Mientras el niño se pone a su lado y estrecha su mano. Luna comprende mejor lo que su amado le dijo ayer y el por qué ha hecho eso.

-Eso es por lo que te pedí que me esperaras.- Responde el, de manera feliz y emocionada.

Luna hace pucheros, le gusta lo que ve.- ¡Gr-gracias Carlos!- Dice ella, entre lágrimas de felicidad, volteándose y agarrando la otra mano de su amado.- ¡Te amo!

-Yo también te amo.- Carlos se sonroja, pero está feliz también.

Ambos concluyen su amor mutuo con un abrazo un dulce beso. Carlos lo pensó todo a la perfección, aun era muy temprano y algo oscuro, para que alguien los viera. Por eso se apuro y mantuvo a su amada esperando.

Aquel lugar era especial para ellos. En ese lugar llegaron desde Hoenn hasta Kanto, en ese lugar tuvieron una pelea significativa y la primera. Puesto que había sido ahí, donde pudieron declararse. Donde Carlos se entero que era el amor y una vez que lo supo, esa cosa tan anhelada y en su vida y que ignoro que estaba al frente de sus ojos, se aferro a él para nunca más soltarlo. Para Luna fue igual, donde por fin su amado le dijo que la amaba y ella confesándole ese amor también, que lo tenía guardado solo para él. Mientras un viejo marinero y su Pokémon, se sentían alegres por ellos, deseándoles también lo mejor. Todo sucedió en ese muelle.

-¿Madame, le encantaría ver el amanecer conmigo?- Pregunta el joven.- ¿Me concedería ese honor, no ese privilegio?

Carlos hace reverencia cordial hacia su amada, poniendo la mano izquierda hacia atrás y una adelante, dejando por un momento el huevo a un lado. Pidiendo la mano de su esposa. Todo de forma educada y refinada. Respetando su propio status que alguna vez tuvo, siendo de una familia elegante y refinada.

-Acepto con gusto su invitación mi pequeño caballero. Sera un gran honor para mí, contar con su presencia y que me acompañe.- Y lo mismo hace Luna, aceptando y dándole la mano, pero con voz algo dudosa, debido a su tono de voz aunque ese fuese telepático, se siente feliz y mas que afortunada. No esperaba que Carlos le hiciese eso.

Ambos caminan un poco de las manos y llegan hacia el muelle se ponen en el borde y se sientan. Para ver el amanecer.

-Espera.- Pide Carlos, un momento.- Es mejor que lo saque.

Saca a su pequeño Pokémon. Pero.

-¡Bunee!- Buneary, sale y ve a todas partes.

-¡Upss! Esta no es.- Dice el niño, equivocándose.- Las desventajas de la oscuridad.

Lanza su otra pokeball y de ella sale su fiel Trapich.

-¡Trapich!

Tanto como Buneary y Trapich ven a la pareja. El pequeño al ver a su alrededor, reconoce el lugar, pero a diferencia de la pequeña, ella no se explica el porqué salieron.

-Bueno, será mejor que vea ella el mar.-Dice Carlos feliz, viendo a Buneary.

Y Trapich al ver todo, se vuelve acostar y a dormir.

-¿Por qué los sacaste?- Pregunta Luna, algo desconcertada.

-Es justo que Trapich este afuera. Aunque no lo disfrute y prefiera dormir.- Responde Carlos, algo desmotivado al ver al pequeño.- El, después de todo, me ayudo a estar aquí, ¿No te parece?- Pero eso le dura poco, vuelve a sonreír.

Luna sonríe mas.- Tienes razón, sin su ayuda no hubiéramos podido.- Dice y voltea.

-Y Buneary, bueno para que al menos disfrute un poco ver el amanecer o el mar.

La pareja se voltea y mira el mar. Mientras la Gardevoir se recarga a lado de su amado y este encima de la cabeza de ella, mientras aun se sostienen las manos y se abrazan.

-¡¿Qué es este lugar?!- Pero Buneary, no le gusta y está desconcertada.- ¿Trapich que es este lugar?- Le pregunta.

-(Ñam, Ñam) Es un muelle.- Responde el pequeño con pereza.

-Eso ya lo sé, ¿Pero por que estamos aquí?- Sigue preguntando la conejita, se ponia de malas y por la forma en que el pequeño le responde con obviedad.

-Para ganar la siguiente batalla del maestro.- Sigue respondiendo con pereza Trapich, sin prestar atención a la actitud de Buneary.

-¿En un muelle?

-Es que también es un lugar especial para Carlos y Luna.- Responde eso el pequeño.- Te lo respondería, pero tengo sueño. Aparte es más fácil ver… (Ronquido)

-¿Qué especial tiene un muelle apestoso?- Pregunta Buneary de forma grosera.

Pero Trapich se queda dormido y no le responde.

La Buneary empieza a mirar a aquella pareja y al verla de esa forma, que se consentían el uno al otro, solo se asquea y se aleja, se sienta en una parte, algo lejos de ellos.

-¿Te acuerdas?- Pregunta Carlos, extasiado de felicidad.- Fue aquí.

-Nunca olvidare ese día.- Le responde Luna, estando igual que el.- Que lastima que perdimos esa batalla.- Dice un poco triste, pero en realidad no se notaba.

-No es cierto. No perdimos.- Comenta el niño al respecto, riendo un poco.- El Capitán Rafael se rindió, eso nos convierte en ganadores, ¿No lo crees?- Dice apretándola más y consintiéndola.

-¡Jejeje!... ¿Cómo estará el Capitán Rafael, y su Slaking?- Pregunta ella, acordándose.- Espero que estén bien. Ya que su oficio es algo peligroso.

-Lo están.- Responde su amado por ella.- Y algún día lo veremos otra vez.

-"¿Cómo pueden estar así?"- Buneary molesta, aun estando sentada a una cierta distancia y a pesar del poco sonido del mar, escucha todo(Al menos lo que Carlos le dice a Luna).- "¿Como un humano y un Pokémon están de esa manera?"

-Y después de esa batalla.- Comenta Carlos, poniendo un semblante algo triste.- Perdóname, la verdad no te merezco. ¿Como antes no me di cuenta?

-No digas eso mi pequeño.- Y Luna lo acaricia con su cara y lo consiente, para animarlo.- La verdad. Es muy difícil nuestra situación y lo tenía presente a diario. Lo de nosotros es algo que no debe de pasar.

-Pero está pasando.- Carlos se alegra de eso.- Y eso es lo que cuenta en mi vida, en la nuestra.- Se alegra de que pase.

Mientras Buneary, oye todo, en ella algo ocurre, gruñe, poco a poco, mientras oye y siente lo que pasa a su alrededor, se infla, inhala y exhala. Pero también pasaba algo con la pareja. Sucedía como aquel día.

Los minutos pasan, la pareja se consentía amorosamente el uno al otro, pronto vendrá el amanecer. Se ve a lo lejos que el alba viene hacia ellos. Buneary gruñía un poco más fuerte, se comportaba casi en su estado salvaje.

-Ahora eres Don Carlos.- Dice Luna al respecto.

-¡Oye!, Eso se escucha, como si estuviese viejo.- Carlos, se molesta.- Pero si así son las cosas. Tu serás Doña Luna.

-A mi no me molesta eso Don Carlos.- Responde ella, sin inmutarse, solo riéndose de la actitud de su amado.- Después de todo. Soy tu esposa, así como tú eres mi esposo. Por ende ese título.

-Prefiero mas "Mr".- El joven se pone inconforme.- O solo Carlos, si eso es mejor.

Se comparten la alegría entre ellos. Pero es como veneno para alguien, se enfurece más y llora. Buneary se pone cada vez mas furiosa, voltea de golpe y ve a la pareja, que con la tenue luz del alba que se asoma. La pequeña actúa en su estado salvaje, gruñéndoles entre dientes.

-"¡¿Por qué ellos son felices?!"- Se preguntaba la pequeña furiosa.-"¡¿Por qué lo son, si él es igual a ese monstruo, si ve de esa forma a su Pokemon, por qué?!"

Buneary comparaba la relación que tenia, con la de su ex-maestro y su hermana mayor. Su hermana no tenía ese afecto, no tenía ese amor, solo esclavitud y abuso, en el cual sufría ambas de manera horrible. Si al menos hubiese sido como aquel par que ahora ve. Lopunny seguiría con vida. A la pequeña conejita se le escapan dos lágrimas de rabia.

El día empieza a aparecer y ellos lo ven felices de ver por fin el amanecer. La pareja después se voltea y se ve el uno al otro, juntan sus frentes y se frotan cariñosamente entre ellas, mientras enlazan sus dos manos, juntando sus palmas y cerrándolas con sus dedos.

-En las buenas y…- Carlos hace pausa, en su rostro emanaba su felicidad al estar ha lado de su amada.

-Y en las malas.- A completa Luna, estando lo mismo, el blanco de sus mejillas estaba en rojo, que se podía notar y una sonrisa que asomaba con todo y dientes.

Carlos y Luna se sincronizan de nuevo, como aquel día, uniendo sus corazones, mentes y almas como uno solo.

-¡Yo siempre estaré contigo!- Dicen ambos de forma unísona.

Y el gran astro rey se empieza asomar. Pero antes de al menos unirse otra vez de la forma común de una pareja amorosa, con un beso. Pasa algo. Ese sentimiento, cambia radicalmente por otro.

¡SPLASHHHHHH!

La Gardevoir abre sus ojos de golpe y siente un inmenso frio en su ser y un miedo terrible. Luna al abrir sus ojos, en lugar de ver a su amado esposo, en su lugar, enfrente ve a Buneary. En la cara de la conejita gruñía, respiraba con fuerza y su mirada expresaba su furia, con una mirada rabiosa miraba el mar.

Buneary había empujado de la borda al niño. Lo peor es que la Gardevoir no se dio cuenta, no lo presintió, puesto que su mente estaba unida con la de su amado y el no lo podía ver venir.

Luna llora y grita, siente por la sincronización algo horrible y no es ella la que sufre, pero a su vez sí. Pero en realidad el sufrimiento es de su amado.

-¡CARLOOOOS!

Ella voltea y ve algo de espuma en el agua, donde había caído Carlos, este pataleaba, se veía sus manos por tratar de salir y como luchaba. La Gardevoir siente frio, Carlos sufre de frio inmenso, ella no pierde tiempo y usa sus poderes rápidamente para sacarlo. Mientras Trapich se levanta de golpe al oír a la Gardevoir chillar y gritar con desesperación y horror. Carlos empieza a levitar y es jalado rápidamente a los brazos de su amada.

-¡COF, COF, COF, COF!

Carlos tocia sin parar y sacaba agua por la boca que habia tragado. Luna era mojada por él, pero no le importa, si no ver a su esposo bien, siente el frio en persona de Carlos que sufre sin parar, el se estaba ahogando.

Luna concentra su poder y calor hacia su pequeño, el es envuelto por un aura rosada y lo mantiene caliente por un momento, mientras ella lo acaricia para tranquilizarlo. El niño respira más fuerte y tiembla, mientras ella le da de palmadas y lo apretaba para sacar más agua.

Ese hermoso momento fue arruinado y apropósito.

Pero a pesar ese esfuerzo, Carlos cierra sus ojos y se queda inconsciente. Luna se espanta, al verlo así, sigue dándole más de su poder telequinetico, pero el ya no abre sus ojos. La Gardevoir se desespera y se espanta al verlo así, siente como respira, pero sigue sin abrir sus ojos. Pero no sabe que tiene y en un momento de desesperación y miedo tiene que recurrir ella a algo.


Unos minutos despues

Luna tuvo que recurrir al método humano para saber cómo estaba Carlos, no sabía que tenía y daba algo de su poder para tratar de re-animarlo. Ella, cansada lo trajo rápidamente a un Centro Pokémon y sin perder tiempo se lo dio a la enfermera para que lo atendiera. Ahora mientras su pequeño esta sobre una cama y ella a su lado, sentada sobre una silla.

En eso la Enfermera Joy entra.

-Bueno. Parece que son los únicos más cercanos a familiares que tiene.- Comenta la enfermera al entrar y ver a los Pokémon y al huevo.- Su maestro está bien. Pero no cabe duda que con la mojada que se dio, pudo haber sufrido de hipotermia. La verdad fue una suerte para él, tener a una Gardevoir, ósea tú. Tú lo salvaste. Pero lo que ahora necesita Carlos es descansar, esta inconsciente.

Luna da un suspiro de alivio al escuchar eso.

-Muy bien los dejare solos ahora.

Una vez que la enfermera se va del cuarto y una vez ahí. Luna enlaza su mano con la de su amado dormido y le regala una leve sonrisa, que apenas y alzaba, para la lastima de ella es que Carlos es que su rostro no mostraba alegría como la de hace algunos momentos, si no una seriedad y hace algunos momentos había mostrado miedo, confusión al saber que estaba pasando y porque estaba en el agua. Trapich saltaba y se ponía encima de las piernas de su maestro, para darle al menos un poco más de calor, se acurrucaba y volvía a dormir.

-Agradezco tu regalo.- Luna le dice a su esposo dormido, llegando agradecer lo que él le había dado y el tiempo que duro.- Ahora descansa. Yo esta vez no me iré de aquí.

Había cierta ironía en la situación que notaba la Gardevoir, cuando ella se canso contra la batalla del Slaking del Capitán Rafael, su maestro la trajo en ese mismo Centro Pokémon para que la atendiera. Carlos no se separo de ella. Ahora Luna no se tiene que separar de él. Todos los acontecimientos sucedieron en Ciudad Carmin y en solo un día.

Pero lo ultimo no era de lo más bonito para que recordasen. Y no se ira de sus cabezas.

Buneary, ve lo que hiso, ella ve como Luna está destrozada, como Trapich lo está también, ambos se preocupaban por la vida de su maestro. Era algo que ella no sentía por su ex-maestro que solo lo quería ver muerto. Hasta ahora, siente como un peso se le viene a las espaldas, ella hace pucheros, sabe lo que hiso. Ella comparo a ambos humanos y el niño mostro un lado amable y benevolente hacia sus Pokemon, llegándole hasta dar el verdadero amor a uno de ellos, inclusive le daba preocupación a ella, siendo la más nueva. La Gardevoir veía aun así de forma amorosa a su maestro, lo que el hiso por ella.

-Luna.- Buneary, estaba al frente de la cama de Carlos, la pequeña sonaba arrepentida y triste.- Yo, yo, yo. Lo sien…

De repente la pequeña es empujada agresivamente hasta la pared, por los poderes psíquicos de la Gardevoir. Buneary grita, pero es silenciada también por dichos poderes, para no llamar la atención. Luna que aun sostenía la mano de Carlos y lo miraba ahora con tristeza lo suelta y voltea, después se para y ve a Buneary y camina un poco para alejarse.

-¡¿El que te hiso?!- Luna empieza a llorar.- ¡El no te hiso nada, el te salvo la vida y es así como se lo pagas!

Buneary, también empieza a llorar, no podía decir algo, era sujetada y apretada por la Gardevoir furiosa. Y esta vez por primera vez en su vida, sentía que esta vez merecía lo que ella le hará.

-¡Tu casi lo matas!- La Gardevoir aun le reclama, de forma rabiosa.- ¡Casi me lo quitas, casi se lo quitas a Trapich!

Ella le da la voz a la pequeña.

-¡Lo siento!- Exclama eso una vez que la recupera, en su voz a pesar de sonar desesperada, era enserio sonaba arrepentida.- ¡Perdón!

La Gardevoir furiosa la ataca, usa su fuerza psíquica contra Buneary que es apretada por todo su cuerpo, alzada y azotada fuertemente al suelo, ella cae inconsciente a la primera. Luna deja de atacar.

Luna recuerda el horror en carne propia, lo que Carlos sufrió. Su amado estaba completamente feliz, lleno de amor, solo para después ser remplazado por miedo y sufrimiento. Carlos se estaba ahogando, sintiendo el agua salada en su paladar y llegándosela a tragar, tenía mucho frio y lo que no vieron venir es que alguien le arruinase su momento de esa forma egoísta.

Carlos que se había esforzado para dar un hermoso regalo hacia su esposa, y esta se sintió más que alegre al recibirlo. Llegando ambos casi a revivir ese hermoso momento en que se habían podido unir, como una pareja. Pero todo fue estropeado.

Esta vez Luna tuvo que sacar las garras ante eso. Si bien Carlos se pone furioso en ciertos momentos de su vida, el ultimo arranque que sufrió el, es cuando le querían quitar a su amada de su lado. Para Luna es lo mismo, cuando su amado sufre. Y este fue uno de aquellos momentos en el cual sintió como su esposo se le estaba yendo de sus manos, se aferro a él y no lo soltó, ese esfuerzo que fue cansado no fue en vano.

Trapich tiembla de miedo al ver así a Luna, tan furiosa, pero no se baja de Carlos, simplemente se voltea hacia otro lado.

La Gardevoir parecía un Tauros furioso, seguía viendo con rabia a Buneary que a pesar de que la ayudaron les hiso eso. Ahora la pequeña esta inconsciente, pero ella después da media vuelta y regresa hacia donde esta Carlos y le vuelve agarrar su mano.

La rebeldía de Buneary, fue muy lejos de lo que nadie pudo percatarse. Esa falta de amor que hubiese también querido y que se le fue arrebatado atraves de su hermana Lopunny, se vio reflejado a la hora de arruinar lo que había hecho su nuevo maestro por su Pokémon.

Con resultados nada agradables y dañando a los que no lo merecían. Y por ende un castigo de parte de alguien que sufrió también y pensó lo peor a la hora de proteger lo que más ama.


Muy bien. Si creyeron que Carlos podía actuar de esa forma. Pues también Luna lo puede hacer. Pero de forma típica, al ver lo que más ama en este mundo sufrir, como se vio en este capítulo y lo que supongo uno haría al ver a un ser querido en peligro.

Y Buneary, que aparte de rebeldía, su falta de amor, llego a sentir la envidia de la pareja, que a pesar de tener una relación de Humano-Pokémon, les arruino su momento.

Como dije antes, así es mi manera de escribir. Me dedico bien a la tragedia.

No hay mucho que decir esta vez. Solo que gracias por ver este capítulo, los comentarios de James anderson(Tenemos definición diferente de humor negro, diría mas ironía, que creo que es comprensible y tal vez eta si queda en el humor negro, algo que no note en la situación, u horror), KRT215(Yo no diría celos amigo, es envidia lo de Buneary), Twilight-Minish(Eres como la bolita del mago, te vez y luego no XD, agradezco tu aprecio, hasta casi me hiciste llorar, Ok. No XD) dragon titanico(Paciencia, mas paciencia se que cuesta XD) y LinkAnd0606(Bueno, ya le conteste a todos, que te diré que cosa no te he dicho en pm que se me olvide, lo de Buneary, algo principal, si. Y el encuentro, bueno no se si es el que estoy pensando. Bueno un saludo para que no se quede vació esta parte XD)

Quede que no contestaría de esa forma al menos que sea anónimo, pero es algo que note al ultimo. Bueno muchas gracias los que me dejan mucho, que valoro y me motivan.

Hablando quiero agradecer a Dragon titanico, por su idea de poner "Don" a Carlos y "Doña" a Luna en forma de chiste obviamente XD y perdona si hasta ahora esta, este crédito.

Y las vistas que últimamente bajaron, fue un poco triste, pero así es el regreso a clases XD.

Este fue el primer capítulo del mes, ojala y no sea el único de este.

Me despido.

Adiós y Cuídense. Hasta la siguiente actualización.