No se si algunos me odiaran. Pero en fin eso ya se verá XD.
Eso se puede decir que abarca eso. Sera confuso a mi parecer claro. Esto será en parte contradictorio al capítulo anterior, pero a la vez tendrá su explicación.
Amor/Lujuria
Luna Pov
Cinco días después.
Han pasado cinco días, nos estamos dirigiendo a Ciudad Azafran, otra vez, para después ir a Ciudad Azulona. Ya que tu mi pequeño has ganado la tercera medalla de gimnasio y vamos por la cuarta. Ahora mismo vamos en la ruta 6.
Hace días apareció en el periódico algo, que te dejo desconcertado a ti mi pequeño y también a mí, pero más un alivio para mí. Pero aun así reaccionamos al ver dicha noticia.
Pero hasta ahora, estas tenso, por no decir raro. Y no hay nadie en esta ruta, ningún entrenador, lo cual es bueno, de en vez en cuando me canso de pelear. Por eso mi amado no querías que nunca pelease contra alguien, siento mucha alegría cuando pienso eso. No tienes ese pensamiento como los demás.
Pero nos teníamos que hacer fuertes…
Aparte yo por mi parte lo quería con ansias, si no soy fuerte. No podre protegerte. Después de lo que hemos pasado, yo también he soñado algunas pesadillas, después de lo que tú me revelaste.
Sueño por fin casarme contigo, no me veo y no sé el por qué…
Pero lo que más importa es que un monstruo, ese monstruo está detrás de nosotros.
Sueño lo mismo que tu. Veo que eso es una desventaja de la Sincronía.
No he vuelto a soñar nada después de eso. Y me alegra, estamos lejos de él. Y no creo que nos encuentre. Tú me has dicho que jamás volveremos y esperamos que así sea.
Y si volvemos. Yo seré fuerte para que eso no pase.
Pero volviendo al tema. Ahora que estamos en la ruta 6 estas muy intranquilo y más por la noticia que habíamos visto, el simple hecho de volver a saber de él, te altera.
Una hora después
Ni siquiera comes tranquilo, lo puedo presentir. Terminas y te sientas cerca. Yo te acompaño al poco tiempo. Te encuentras de nuevo leyendo el periódico y en una página en específico. La noticia que te preocupa y perturba.
-No puedes dejar de leer eso.- Te pregunto algo molesta.- Entiendo que te sintieras algo sorprendido después de que la leyeras, pero no puedes dejar el periódico y lo vuelves a leer.
-No hay nada de malo en leer.- Me decías algo serio, pero era igual, sentía la molestia.
-No digo que leas el periódico.- Te decía, mientras me acercaba para verificar lo que leías.- Si no que te concentras en esa parte en especifico.
No entendía tu actitud Carlos, no lo sabía. Estabas leyendo sobre la muerte de una persona. Esa persona era aquel individuo que vimos en la ruta 5, mientras nos dirigíamos a Ciudad Azafran aquel día. Era esa horrible persona que me quería para algo horrible. Nos pudimos salvar de él, puesto que lo podía presentir, ese peligro que nos asechaba.
Era un pokefilico, que me quería. Me aterre demasiado al saber que quería de mí. En ese periódico esta que lo encontraron muerto. Si bien es algo que nos sorprendió, porque murió y no solo eso, calculan que el mismo día en que lo conocimos, pero en la noche. Para mí fue en parte alivio, puesto que tenía miedo de volverlo a encontrar y más aun que le quitamos a un Pokémon. A Buenary que nos la quedamos y adoptamos.
Y a pesar de hacerlo, el daño de ella había sido muy grande.
No has dejado por eso el periódico, querías saber más, aunque ya lo habías leído.
-¿Por qué te preocupas?- Me anime a preguntarte.- Es un problema menos.
-Luna…- E ibas a empezar a decirme algo.
-Es la verdad. Ese monstruo me quería, para cosas horribles y no solo eso, te quería matar ese día, lo recuerdas.- Eso te decía.- Se que me dijiste que dejara el pasado, pero no le veo el chiste de preocuparse en alguien como el.
-No es el.- Me respondiste.- Si no en la forma en que murió.
-¿Cómo murió?- Eso despertó mi curiosidad.
-Bueno, las imágenes no las tienen, pero dicen que tiene una apariencia horrenda.- Me mostrabas el periódico, el lugar de batalla, al parece peleo contra un Pokémon.- Sus Pokémon fueron vencidos. Y no solo eso, se dice que en su boca se encontraron algunas bacterias muertas, por así decirlo, según los forenses.
-De seguro se comió algo echado al perder. Yo que se.- Te decía, una opinión.
-No creo, porque hay signos de una batalla Pokémon y aparte.- Volviste a ver el periódico.- Sus Pokémon de ese tipo estaban congelados. También murió de asfixia. No creo que nadie le hubiese dado esa clase muerte.
-No sabemos su vida Carlos.- Te respondía.- Deja de leer, eso, solo hace que te preocupes, que tal si tenía enemigos.
-…Quizá tengas razón.- Cierras el periódico.- en si me llamo, demasiado la atención.
Eso me alegro, dejar que te preocuparas y en este caso por nada.
-Fue una suerte salvar a Buneary.- Me decías, mientras la veías a ella.- ¿Que hubiese pasado con ella si no la hubiésemos recogido?
-Tienes razón en eso.- Te acompañaba al pensar eso.- Si ese monstruo estuviera vivo, estaría esperando hasta que evolucionara y después…
-Mejor ya no digas.- Te estabas molestando, por solo recordar.- Hay una línea delgada que me separa de ellos.
Te voltee a ver, desconcertada de lo que escuche.
-Una similitud a pesar de todo.- Te deprimías un poco.
-Eso no se tiene que comparar Carlos.- Ya sabía lo que pensabas mi esposo.- Tal vez dices eso, porque soy a pesar de todo un Pokémon, algo que ven esos monstruos también y lo que tú sientes, que te hace en parte igual a ellos. Tu y los que comparten nuestra situación, los que separa (Y por mucho) de ellos, es el sentimiento que realmente sientes hacia mí y no me vez más que por "eso". Ese es un ejemplo.
Sonreías un poco, te alegraba con esa respuesta. Pero estabas aun pensativo.
-Aparte que eres alguien difícil.- Me burlaba un poco de ti, recordando ese día.
Narrador Pov
Pero no le parece del todo gracioso al joven.
-Tengo que recordar que no tenia esas ganas.- Carlos se pone serio, casi molesto.
-Si es normal.- Decía Luna, al respecto.- No digo que seas igual que ese monstruo. Eso vale en una pareja y en donde exista lo antes dicho.
El niño solo da un suspiro.
-Aun así.- Dice Carlos seriamente.- No vale eso.
El joven se pone muy serio ante ese tema. Bloqueándose ahora.
-Aparte.- Luna lo ve algo triste, sabe que ya se puso así, como aquel día.- No me lo tomes a mal. Siento que me rechazas de alguna forma.- Dice de forma delicada al sentir ahora mismo eso en Carlos.
-No digas eso.- El niño se molesta mas, encorvando sus cejas.- Me he arrepentido de ello antes y lo sabes.
-No es cierto. Ese día, te resistías.- Luna se pone algo molesta.- No era timidez, pude sentir una barrera muy fuerte. Hasta por un momento me rechazaste.
-No veía venir eso Luna, entiende.- Carlos se pone más molesto.
-Pero si ese día nosotros…- Ella sigue diciendo, pero…
-¡No veía que te lo tomaras tan enserio ese día!- Dice el exclamando en ese tono, con furia, se harto.- Ese día no veía casarme, ese día no veía lo que tu planeabas.- Le dice de esa forma.
El niño, se puso como una fiera. Luna se queda callada, al ver como su amado exclamo así, callándola de golpe y abriendo más esa mirada. Después la Gardevoir encorva la mirada.
-Esa barrera es a la que me refiero.- Esas son las últimas palabras de Luna.
La Gardevoir Shiny se para y se retira, se va a otro lado. Trapich y Buneary, reaccionaron, de hecho se espantaron cuando su maestro exclamo, viéndolo.
-Luna, Luna… Espera.- Carlos se da cuenta de lo que hiso.
Pero es tarde. Su amada salió deprisa. Carlos siente que la ha golpeado, como un puñetazo.
El niño, se agarra la cara y se la frota en su rostro.
-La regué, ¿Verdad?- Carlos le pregunta eso a sus Pokémon.
Buneary y Trapich, no responden y terminan de comer.
Carlos se para y camina hacia donde se fue Luna.
Que para esos momentos y por su velocidad estaba ya está lejos. Y arriba de un árbol, llorando por lo que sintió, sintió furia, tal cosa que odia de su amado y más aun concentrado en ella, eso la afecta.
-¡Eres un mocoso… de… DE PIEDRA!- Luna llora furiosa, mientras vienen recuerdos de toda la familia de Carlos.- ¡Los odio!- Y por ende siente el odio hacia ellos.
Pasan unos momentos, se escucha el lamento, casi silencioso de la Pokémon que lloraba. Mientras va recordando todo lo sucedido. Veía algo mal, cada vez que se toca ese tema con su amado.
-"No crees que vamos muy rápido"-
Y entre recuerdos esa vocecita de Carlos surge en la mente de ella. Hace que Luna abra más sus ojos al recordar eso.
Mientras tanto. Carlos caminaba y piensa en lo ocurrido.
Pero el no encuentra a su amada, grita el nombre de Luna, pero no la encuentra, ella no se anima aparecer. Pasa algunos minutos. El entrenador no se puede separar demasiado de sus Pokémon y tiene que volver. Y mientras lo hacía.
-¿Por qué me puse así?- Se pregunta Carlos, molesto consigo mismo.
El entrenador, volvía a su campamento, para ver a sus Pokémon.
Mientras tanto. Luna sigue sobre el árbol, llorando y mientras lo hace tiene esos recuerdos por igual que su amado, en este caso para ver si había algo negativo en ellos.
Dos horas después
El joven se encontraba sentado, con su par de Pokémon. Pero no había llegado aun su amada, eso la empezaba a preocupar, empezaba a imaginarse ciertas cosas que le venían en su cabeza. Entre lo que pensaba, pensaba el que podía ser capturada por el Equipo Rocket o atacada por un Pokémon salvaje.
Mientras al joven le vienen esos recuerdos, las veces que ha convivido con ella y nunca ha tenido que regañarla de esa forma, hoy era la primera vez que le gritaba y lo peor sin razón. Después viene a él ese recuerdo en el cual se comprometieron.
Se quejo de eso con ella. El si dudaba al principio pero acepto por una sola cosa. Si Luna jamás se separaría de él. Carlos correría el mismo riesgo. Sintiendo que eso era injusto para ella, por su naturaleza.
El joven se frota la cara, no tiene caso quedarse junto a alguien si él estaría así con ella, desatando su furia.
Carlos saca las pokeball y regresa a sus Pokémon. Ya había empacado por suerte y se dispuso irse, a buscar a su amada. Mientras va pensando para la desgracia lo peor. Todo empezó por ese tema delicado, ese tema.
***Mientras tanto***
Luna estaba inconsolable en cierto modo, ella no está acostumbrada a recibir esa furia, no de Carlos, puesto que casi nunca se ha enojado con ella, ni menos de esa forma. Ya no lloraba, aunque tenía esas marcas de que había llorado.
-"No crees que vamos muy rápido"- Ella recordaba aun esas palabras.
En ese tiempo se había puesto a pensar en ello, reflexionando, era cierto de algo, que la relación entre ellos si iba muy rápido. Ese día, ella quería que él se desenvolviera. Pero había algo que ella no tomo en cuenta. Amaba tanto a Carlos, que a pesar de la declaración y el compromiso, no daba tiempo, para que su amado se acostumbrase.
Había cosas en que Carlos no estaba preparado, si bien la acepto en diferentes aspectos. Había cosas que también a ella la hacían actuar mal, como ese tema, Carlos no digería todo, aun. Aparte conociendo a su amado en ese tema, era justificable que se sintiera presionado, puesto que aun ese sentimiento, sigue siendo algo nuevo para él.
Se encontraba pensando y regresaba hacia donde estaba Carlos. Esta vez con una disculpa, puesto que ella esta vez lo provoco.
Pero cuando había regresado, el ya no estaba. Ya se había marchado. Estaba sola.
Luna siente aun más el pesar puesto que no solo era eso lo que hacía actuar de esa manera a Carlos. Había otro factor que sabía de él.
***Mientras tanto: Media hora después***
El entrenador caminaba entre el bosque, buscando a su amada. Pero no la encontraba. Gritaba el nombre de ella, pero no había nada al respecto. Sentía una gran tristeza que se le venía como yunque, destrozándolo en todo su ser.
-¡¿Soy un estúpido?!- Se decía a sí mismo el joven, dejaba que su propia ira cayera sobre él, de la misma forma en que lo soltó con Luna.- Ya veo… Así se siente Luna cuando me ve enojado.- Una lagrima le escurre al dejar que su propia ira lo aplaste.
El entrenador sigue caminando, mientras se preocupa más al no poder encontrar a su Luna. Pensaba lo que le dijo. Ese tema, es algo que Carlos le molesta, tenía que ver el hecho de que también ella fuese un Pokémon.
-Eso no es.- Se decía entre furia que sentía consigo mismo.- ¿Por qué?
Buscaba esa razón por lo que le hiso actuar mal.
-"Tú no eres diferente a mi"-
Le vienen esas palabras del pokefilico.
El negaba con la cabeza, esa era en parte una de las razones. El la sigue negando, aunque diga que la ama, confunde las cosas, entre la lujuria y el amor. Es algo que Luna quiere que el acepte, que a ella no le molesta si esta ese sentimiento por el cual él siente.
Pero también había razones de ello.
Hace aproximadamente cinco años
El pequeño Carlos, de ocho años de edad, estaba llorando a escondidas. El se escondió, en una parte, puesto que huía de algo. Pero el peor lugar donde se había ido a esconder, ni era el mejor de todos. El pequeño tenía sus manos sobre sus orejas tapándolas, sus ojos cerrados, mientras escurrían sus lágrimas sin parar, lo que temía venia hacia él. Se oían dos voces que venían hacia él, pero después paran.
Pero lo último que escucha el niño es, el azoto de puerta, en el cual se marco la furia.
Aunque que había entrado, se oían sus fuertes respiraciones, inhalaba y exhalaba fuertemente. Solo para después y rápidamente mantener compostura, sacando todo en un fuerte suspiro.
Ese suspiro hace que donde estaba Carlos, sienta su furia, el cierra sus ojos y tiembla de miedo.
Mientras tanto el que entro, se da cuenta rápidamente que hay alguien más con él, desvía la mirada y oye gemidos. Con pasos que se oían fuertes, se dirige hacia donde estaban esos gemidos. Y donde se originaban.
Cuando llega al lugar de origen, ve que es su escritorio, se agacha y ve al pequeño niño hecho bolita y tirado, llorando.
-(Suspiro) Carlos… Sal de mi escritorio.- Dice el hombre con voz muy seria.
Donde se encontraba Carlos, era la oficina privada de su padre. El lugar, Javier, donde este trabajaba.
El infante se había metido allí. Estaba entre los pasillos de la casa. Pero al escuchar una pelea que salió completamente mal. Era una de las peleas de sus padres, solo que el a ocultas estaba viendo eso. Al ver como se tornaron las cosas le entro miedo, tanto que corrió y corrió, hasta meterse en el primer lugar que encontró.
Carlos poco a poco y temeroso alza la mirada, una vez que lo hace, ve a su padre. Javier veía a su hijo con miedo en su rostro, llorando sin parar, la nariz le escurría.
Pero Javier no se inmuta, al ver así a su hijo, solo se vuelve alzar y espera a que su hijo deje el escritorio, que eso tarda un poco, Carlos tenía que gatear, sentía sus piernas paralizadas, mientras seguía gimiendo de tristeza, sus respiraciones eran más fuertes. Y una vez que lo hace. Javier solo se sienta en su escritorio.
El niño se para poco a poco y cuando lo hace, ve las fotos de sus abuelos y tíos, en esas imágenes, se podía ver algo que notaba el infante. Mientras después ve la suya, la de su familia. No había ni siquiera una sonrisa de parte de nadie en esa foto y las imágenes de ellos se mostraban serias, a excepción del niño. Pero las demás que eran de tíos cuando eran niños, había al menos había sonrisas. Y en las más recientes de su madre y padre, no. Había una foto de su tío y su esposa y se notaba la alegría. Mientras el padre de Carlos, no, solo era una simple foto.
Mientras el niño veía eso. Su padre se enfocaba en su trabajo, revisando los documentos y datos de su empresa. Ignorando a su hijo por completo, casi se podría decir que no notaba su presencia en su oficina a pesar de todo.
-(Snif) ¿Por qué nuestra familia no puede ser como ellos?- Pregunta el infante.- ¿Por qué es así?
Javier baja los documentos y lapicero, desvía los ojos y ve a su hijo que está al frente. Viéndolo con lágrimas y queriendo una respuesta.
-¿Por qué no somos así como ellos?- Sigue preguntando Carlos.- ¿Por qué nuestra familia no es como las caricaturas?
-Por qué las caricaturas no existen.- Responde Javier fríamente, mientras de nuevo vuelve a revisar los documentos.
Eso destroza más al niño. El veía luego en las caricaturas que había una familia feliz, que a pesar de las circunstancias, tenía un final feliz. Y convivían de una forma que él quisiera ver por parte de su familia. Carlos sigue llorando.
-¿Entonces no existe el amor?- Pregunta eso Carlos.
Javier esta vez y en definitiva baja los documentos, casi de golpe, con una cara demasiada seria ve a su hijo.
-¿No existen las familias felices?- Sigue preguntando el infante mientras llora.
Javier no responde eso, cierra lentamente sus ojos y los vuelve abrir. Para empeorar las cosas, se escucha como las cosas se rompen. La madre de Carlos, Lucia. Ella afuera rompía las cosas en su estado de furia, aventaba floreros, rompía los espejos.
-¿No hay madres que sean buenas con sus hijos y esposos?- Sigue preguntando Carlos.
-Si los hay.- Responde Javier.- Si existe lo que tú me preguntas.
-¿Entonces?- El pequeño toma aire, por seguir llorando, sus ojos hasta estaban rojos.- ¿Por qué esta familia no es así?
-Porque en esta familia no existe lo que tú me preguntas.- Eso responde el padre, golpeando al pequeño niño, con la cruda verdad.
Carlos llora con más fuerza y bufe. Esta dolido de lo que escucha.
-¡¿Entonces es cierto lo que mama dice?!- Le pregunta el niño.
-Primero. Tranquilízate. Sabes que no tolero que estés así. Es eso... ¿O quieres ir afuera?- Pregunta el padre que se molesta.
El niño se siente amenazado por su padre. Carlos ve la puerta, mientras se escucha como algo se rompe al frente de esta. Y oye cómo se escuchan los sirvientes tratando de tranquilizar a su madre que estaba como fiera, se escucha una sirvienta gritar. Puesto que Lucia, le ha pegado.
-¡No me toques asquerosa!- Se escucha eso desde afuera.
La monstruosa mujer, agarra y entierra sus uñas al pobre brazo de la sirvienta y esta grita de dolor. Eso pasaba afuera de la puerta.
Carlos siente terror y por su bien, trata de no llorar y se tranquiliza lo más que puede. Una vez que su padre cree que es suficiente. Mientras Lucia, daba vueltas por toda la casa buscando que romper. Y si veía algo resistente arrojarlo al frente de la puerta de su marido.
-¿Qué es lo que tu madre dice?- Pregunta Javier.
-Que solo te casaste con ella por lujuria y dinero. Que yo existo nada más para encadenarla.- Responde el infante.
-¡Jajajajajajajaja!- El padre se echa a reír por las palabras de su hijo.- ¿Así que eso dice?- Le pregunta con una sonrisa.
Carlos está desconcertado, al ver así a su padre. No era típico que el señor riera. Pero al poco tiempo deja de reír y se pone serio como hace algunos momentos.
-Tal vez tenga razón tu madre.- Eso responde Javier.
-(Snif) ¿Entonces no se aman?- Pregunta el niño con ganas de llorar otra vez.
-¿Enserio crees que nos amamos?- Pregunta el padre de forma fría.- ¿Acaso no oyes como tu madre está lanzando todo lo que ve a esta puerta?... Dime… ¿Eso crees que hace la familia de tu primo?
El infante con lágrimas y mostrando los dientes niega.
-¿Acaso crees que esto lo haría una familia cualquiera?- Pregunta su padre, de forma severa.- ¿Acaso piensas que hay amor entre nosotros?
Carlos empieza a llorar aun mas, mientras se infla y volverse a sacar todo a través de la tristeza, eso lo rompió completamente. Y a través de eso Javier obtiene la respuesta de su última pregunta. El hombre se inclina en su silla, se agarra la cara y da un suspiro al saberlo.
El pequeño Carlos en realidad si pensaba eso, que sus padres de esa forma demostraban su amor, de alguna forma. Esa forma tan dañina, tenía esa esperanza esa fantasía.
-Las clases de secundaria, no te hacen más maduro hijo.- Eso dice Javier, mientras mira el techo de su oficina.- Apenas me doy cuenta de ello. Sigues pensando como un niño de tu edad… A pesar de que eres mi hijo… No te conozco mucho.
-¿Entonces lo que mama y Sebastián dicen sobre el amor es cierto?- Pregunta Carlos entre furia.- El amor solo es sexo y lujuria.
Carlos sigue llorando. Mientras Javier solo se sigue sobando de lo que escucha de su propio hijo, se equivocaba en algunas partes sobre su comportamiento.
-Carlos.- Javier vuelve a enderezar su silla y ver a su hijo.- ¿Qué definición tienes de amor?- Le pregunta.
El niño, alza la mirada y ve a su padre.
-Mira. Tal vez no exista ese amor que tu quieres. Pero lo puedes buscar.- Eso le dice Javier, de forma seria.- Y una vez que lo encuentres. Sabrás su verdadera definición. Es algo que no te puedo yo, tu madre y tu hermano lo pueden explicar. Es algo que entenderás por tu cuenta. Porque solo existirá el único amor que a ti se te puede dar.
Javier sabía que su hijo, no tenia amor de padre, ni madre, ni de hermano. Pero si de aquellos que él considera familia y lo ha sentido el infante. Pero sabía que el único amor que puede igual recibir su hijo, era el de una pareja.
-¿Y cuando lo encontrare?- Pregunta el niño, de forma desesperada.
-A su tiempo.- Responde el padre que sonríe levemente.- Ya sea de una forma u otra. Pero por lo mientras eres un niño que no lo puede distinguir, ni ver. Pero ten cuidado. Una vez que lo encuentres, no confundas las cosas de lo que dicen tu hermano y tu madre.
**Actualidad: En otra parte. Y en el anochecer**
-¡¿Cómo pude ser tan estúpida?!- Luna se decía eso, con lágrimas. Sentía ira consiga misma.
Luna buscaba por igual a su amado. Mientras pensaba igual lo peor, se preocupaba. Pero mientras ella iba, también tenía presente ese recuerdo. Su amado estaba de cierta forma traumado con ese recuerdo. Si bien Javier, no tenía esa intención de decirle eso a su hijo. Carlos se lo tomo muy enserio.
La Gardevoir sabía los grandes recuerdos de su amado, con ello los traumas también y ambos eran eso. Lo que Carlos toma como base del amor y como trauma a su vez.
Luna se le trataba de curar ese trauma de su amado, ese día en el hotel. Carlos se resistía, por su trauma, no quería ver de forma lujuriosa a su esposa. La amaba por lo que era y es. No era necesario que el la viera de esa forma. Y como Javier le enseño parte de la definición de amor, lo toma muy en cuenta.
Eso presionaba a Carlos, era una fibra sensible en lo que él cree y en cierta forma lo forzaba.
***Mientras tanto***
La búsqueda de los dos no llevaba a nada. Luna por su parte, no puede encontrarlo por la sincronización, puesto que ahora…
-¡LUNA, LUNA!- Carlos lloraba desesperadamente por no tenerla a su lado. La preocupación y culpa se lo comían vivo.- ¡¿Por qué vivo aun en el pasado?!
El joven dudaba de sí mismo. Siente dolor en su ser, duda si es digno a su amada. Eso arruina su lazo. El joven tiene que descansar, y una vez que deja sus cosas, cae, cansado y triste al suelo, acostándose. Se siente humillado por hacerle eso. Los malos pensamientos no lo dejan en paz. La búsqueda ya tardo y no encuentra a su amada.
La desesperación crece por cada minuto que no la encuentra. No la ha visto desde el día. Ahora ya es de noche y no la encuentra.
Y mientras lo hace, ve el huevo que está a su lado, lo sigue viendo.
-Se que tarde o temprano ese día llegara.- Se dice eso Carlos.- Y a pesar de saber bien las definiciones y qué papel juegan… ¡¿Por qué?!
Carlos tiene también en mente ese recuerdo. Pero había algo en su subconsciente que no entendía y lo hacía actuar de esa manera, eso lo hacía inseguro en esa decisión. Aun no sabía distinguir. Separaba el amor y la lujuria, pero de forma grave, poniendo la barrera en la parte en que ambas se juntaban por un momento, en que toda pareja se demostraba parte de su amor. Y él a sabiendas de eso, separo esas definiciones a través del trauma de la pelea entre sus padres. Y el recuerdo significativo de uno de ellos.
Y eso es lo que hace que rechace a Luna en ese ámbito. No importase que fuera una humana, ese trauma no lo dejara en paz.
-¿Por qué vivo aun en el pasado?- Se pregunta, mientras se enfada consigo mismo. Concentra todo su ira en el.- Perdóname.
Carlos aprieta sus puños y llora, puesto que le ha hecho daño a Luna.
De repente algo se escucha entre los arbustos, se ve una figura humanoide. El entrenador voltea y ve.
-¡Luna!- EL entrenador se levanta rápidamente y ve eso.- ¡Luna perdóname!
El entrenador da algunos pasos para acercarse. Pero la silueta se deja ver.
-No soy nadie para poder gritarte. Tu solo me haces tratar de entender.- Dice el niño arrepentido y con lagrimas en sus ojos.- Tu-tu… Solo me hacías tratar de entender que eso es normal y yo te rechazo casi con asco. Y tú solo me tratas de ayudar… Yo no te merezco.
Y comprende su error, lo acepta por fin.
Pero, una vez que se acerca, Carlos abre mas su mirada, se sorprende, lo que él ve no es a Luna, su Gardevoir, si no a otro Pokémon y la sorpresa es tanta. A tal grado que…
***Mientras tanto***
Luna seguía buscando a su amado, daba pasos lentos, mientras escurría entre tristeza, al no poder sentirlo.
-Perdóname Carlos.- Decía eso Luna.- No soy alguien para forzarte a algo que no quieres.
La Gardevoir se sentía mal, no sentía el lazo de su amado. No puede sentirlo, puesto que ahora ella sabe que el se consumió en odio puro. Pero sigue buscando para poder disculparse, puesto que ella había empezado con ese tema. Solo ella trataba de hacerle entender a su amado que eso era normal en una pareja y tratar de curar ese trauma que el tenia, había otros medios también para ayudarlo.
Pero se escucha el sonido de algo a lo lejos. La Gardevoir pone atención a ese sonido, escucha como a lo lejos había una batalla Pokémon.
-¿Carlos?- Se pregunta a sí misma, puesto que están en medio de un bosque.
***Mientras tanto***
-¡Usa Disparo de lodo!- Ordena Carlos desesperado.
Trapich, dudando y con miedo obedece ataca y gran cantidad de lodo sale. Pero el enemigo esquiva con facilidad, dando un salto y una vez que termina.
-¡HUMANO!- El enemigo grita, a su forma y lenguaje Pokémon.
El Pokémon ataca con un rayo de hielo que iba directamente al pobre de Trapich, pero rápidamente es metido a su pokeball.
-¿Así que te interesan los Pokémon?- Pregunta eso el Pokémon al humano que no la entiende.- Se nota que no eres como mi anterior maestro.- Comenta.
Carlos retrocede aterrado, Trapich no era rival para ese Pokémon. Si mandaba a Buneary sería el mismo resultado.
La luna media se deja ver en el cielo con luz tenue a la gran tierra, una pequeña pradera, en parte despejada de un bosque. Entre esa parte sale Carlos huyendo aterrado, cae, pero se vuelve a poner de pie.
Esta vez dejo sus cosas en el bosque y el huevo. Al parecer lo que lo perseguía solo venia por él y se dio cuenta de ello a la hora de la batalla.
Sigue corriendo. Pero el Pokémon salta y usa bola sombra. Carlos al ver eso se agacha y una explosión sale.
-¡¿A DÓNDE VAS?!- Se escucha el grito de un Pokémon furioso.
Carlos voltea y entre las ramas de los arboles sale aquel Pokémon que se deja ver ante la luz de la luna. El Pokémon tenía grandes orejas de conejo, con pelaje amarillo en las partes superiores de estas, también en las piernas y brazos, poseía caderas voluptuosas.
-¡DEJAME EN PAZ LOPUNNY!- Exclama Carlos aterrado de ver a ese Pokémon.
Era Lopunny. Carlos ya la había visto antes, cuando estaba con el pokefilico, entre la sombras de las ramas de un árbol, el se aterro, pero pensó que era su imaginación, puesto que era ilógico eso y no por ver a ese Pokémon si no en la forma en que lo vio.
Lopunny, tiene correas de cuero, en su cuello, brazos y tobillos, dejando un poco de cuerda colgando en cada una de ellas. Puesto que murió de una forma espantosa, asfixiada y violada. Sus ojos completamente rojos y sin pupila alguna, marcan su rabia que tiene hacia Carlos.
-¡Lopunny!- Dice ella en su idioma.- ¡Humano!
Carlos retrocede lo más que puede de ella. Mientras Lopunny le sonríe, mostrando sus dientes de punta, se pone en aquella posición que se había puesto antes, encorva más su cadera y torso, juntando sus piernas, también sus brazos, solo que alzándolos y poniendo juntas sus manos. Se pone en una posición atractiva. Poniéndose en esa posición a la cual era forzada
-¿No te gusto humano?- Le pregunta eso Lopunny.
Carlos mas que eso, siente terror.
Mientras tanto. En un lugar no muy lejano. Dentro del bosque.
-S-son las cosas de Carlos.- Luna encuentra la mochila, el huevo y las pokeball de su amado. Ella agarra las par de pokeball que son de Buneary y Trapich, este ultimo algo lejos.- No estás lejos.
Luna escucho la explosión de un ataque, no muy lejos, hace algunos momentos.
Volviendo al lugar. Lopunny se abalanza hacia Carlos, tumbándolo y poniéndose encima de este. La coneja ve como el niño llora al verla, sus ojos rojos reflejan la cara de su víctima.
-Asqueroso humano.- Dice la coneja enfurecida.- Planeabas hacerle lo mismo a mi hermana, ¿Ehh?
El entrenador no responde está paralizado de miedo al ver a un Ghost.
-¿Buscabas a tu Gardevoir?- Le pregunta la Ghost, sonriéndole.- Que ternura. Sientes amor por ella, pero ella no lo siente en ti. La buscas como desesperado, eres igual que el. Pero ya no la encontraras.
Lopunny, le traspasa con una mano el pecho de Carlos, este grita de dolor al sentir eso, siente como algo entra a su interior y es horrible. Pero ella quita su mano.
-¿Qué pensabas hacerle cuando evolucionase Buneary?- Pregunta Lopunny.- De seguro pensabas hacerle lo mismo. Hasta acompañada iba a estar, ¿Cierto?- Le pregunta furiosa.
-¡Tu hermana está bien!- Grita Carlos a la endemoniada Pokémon.- No le iba hacer nada.
-…- La coneja se queda pensando, no veía venir que le respondiera.- No te creo.- Eso le dice.
Lopunny piensa acabar con la vida del niño, pone las manos en las mejillas de Carlos, este siente lo mas frio en ellas. Ella alza la cabeza del niño, para poderle darle el último golpe. Carlos ni siquiera sabía que iba a hacer, hasta que ve abrir la boca de Lopunny, el se hace de lado, no quiere eso, huele su boca y el olor es putrefacto.
-¡NOOO!- El grita de horror.
-¡Como te resistes!
Lopunny de nuevo ataca a Carlos, le vuelve a poner la mano en su pecho, traspasándolo, este de nuevo grita y llora de dolor, después cae, cansado.
-Creí que te gustaban lo Pokémon.- Comenta Lopunny en tono burlón.- Este será el último beso que sentirás de uno de ellos.
Ella vuelve aplicar ese procedimiento. Carlos solo ve que su final está cerca. Siente ese olor horrendo y pronto sus labios chocaran. Pero…
-¡¿Pero qué?!- Lopunny es separada, levita sobre Carlos.
-¡Garrrrde!- Se escucha en gruñir furioso de otro Pokémon.
Rápidamente Lopunny es lanzada varios metros lejos del joven a una gran velocidad, por poderes psíquicos.
-¡Carlos!-Luna había llegado y se acerca a su amado, que estaba en el suelo.
-¡L-Luna!- El reacciona al verla.
Pero algo pasa. Carlos se para rápidamente y en otro lugar empieza a toser, de tanto asco, casi vomitaba, pero no lo hiso, estaba a punto de besar a la muerte. Una vez que se recupera.
-¡¿Estás bien?!- Le pregunta ella preocupada.
El entrenador, la ve, era ella a la que busco desesperadamente. Carlos sin dudar se abalanza a ella y la abraza, esta también lo recibe.
-¡Luna!- Le dice entre lagrimas y miedo a lado de su rostro.- ¡Tenemos que salir de aquí!- Y no pierde tiempo y le dice eso.
Luna asiente, con los ojos cerrados, ella también se alegra de encontrarlo por fin, poniendo una mano detrás de la cabeza de su pequeño.
Ella carga a su amado y empieza a correr.
-¡¿A DONDE VAN?!
La endemoniada Pokémon da un salto y lanza un rayo de hielo que les bloquea el paso a la pareja, ambos se espantan. Puesto que la Ghost estaba cerca.
Carlos se aterra, tiene los ojos como platos, del terror que apareció. Luna, siente el miedo de su amado, mientras lo carga y abraza con más fuerza para que no se lo quiten. La Gardevoir llora, puesto que aparte de ese miedo que su pequeño siente, siente el suyo.
La Pokémon psíquico siente algo maligno detrás de ella, voltea poco a poco para ver lo mismo que el. Lopunny ya estaba detrás de ellos y estaba cerca, haciendo inútil mandarla lejos, en poco tiempo estaba a tres metros de ellos, parada.
-No me queda de otra Carlos.- Dice ella que lo suelta, bajándolo lento.
-No. No lo hagas.- Dice el niño que se aferra a su Pokémon, abrazándola mas.- Ella no es una Lopunny común.
Luna traga salía y ve las correas de cuero de la Pokémon y sus ojos rojos, sabe que es algo paranormal.- Lo sé.- Dice dudosa.- Ten.- Le entrega las pokeball a Carlos.
-¡¿Las trajiste?!- Pregunta molesto al verlas.
-Sí. Pensé que las necesitarías.
-No quería eso la verdad.- Dice el guardándolas.- Ellos no tienen que ver esto.
-Huye de aquí Carlos.- Dice la Gardevoir, seria.
-¡No lo hare!- El exclama molesto.- No te dejare esta vez... Perdóname.
-¡No es momento de eso!- Luna voltea a verlo, molesta con él, lo regaña.
Luna lo ve de esa forma, pero él no la quiere dejar.
-¡No los dejare escapar!- La Lopunny está furiosa.
-¡¿Qué quieres de nosotros?!- Le pregunta la Gardevoir.
-Su muerte.- Responde la coneja de forma seria.- Querida. Hubiese sido más fácil que no volvieras y que dejaras a este humano solo. No tengo nada en contra tuya, ni en sus demás Pokémon.
-¡Yo, nunca dejare a mi amo!- Luna exclama furiosa.- ¡Estaré con el por siempre!
-Y es eso lo que me obliga ahora mismo también matarte.
El viento empieza a soplar con más fuerza, los arboles se mueven demasiado. Lopunny empieza a gritar furiosa.
Luna se prepara. Pero abre un poco su ojos y siente que algo.
-No te dejare mi Luna.- Carlos le agarra su mano y le sonríe a ella.- Perdóname.- Le pide.
Luna se sonroja y le devuelve la sonrisa, acto seguido aprieta su mano.
-"Y es por eso que peleare"- Se dice Luna desde sus adentros, si no lo hace, perderá a su amado.-"Aunque esto me cueste la vida"
Lopunny empieza a enfurecerse más y más, mientras sus ojos rojos derraman lágrimas al ver esa maldita escena. La coneja retrocede de ella, puesto que estaba demasiado cerca para que la atacasen.
-Imaginemos que es otra batalla, común.- Le dice el entrenador, algo desmotivado, porque lo que dijo no era cierto.- Y si morimos. Me alegra que sea a lado de mi esposa.- Eso le dice completamente seguro, con tono alegre.
Luna no sabe si sentirse alegre o triste por lo que le dijo su pequeño.
-Gracias.- Eso dice ella.- Gracias por estar a mi lado. A pesar de que te moleste, con...
-Eso no es de agradecer.- Dice Carlos.- Y no es el momento adecuado para hablar de eso.
Ambos de nuevo sienten su lazo. De nuevo están sincronizados. Luna siente el amor de su amado y este de ella. Eso los llena a la vez de valor mutuo.
Carlos le suelta su mano y toma distancia, puesto que su enemiga ya esta lista.
¡Lopunny usa rayo de hielo que carga en su hocico y rápidamente lo lanza hacia la Gardevoir!
-¡Luna, usa Fuerza Lunar!- Ordena su maestro esta vez determinado y con valor.
Luna asintiendo obedece. Un brillo rosado destroza parte de la oscuridad de la noche, alumbrando parte del bosque, carga el ataque y lo lanza hacia la Pokémon endemoniada que con ojos de rabia ahora reflejan en uno al humano y en el otro a la Gardevoir.
De seguro pensaron otra cosa XD.
Pero para los que no me conocen, cuando les avise que pondré la clasificación "M", les avisare antes de que lean ese capítulo, es por que pasara la crueldad o como paso en el capitulo 12, que si bien era algo adulto (No me siento orgulloso XD). Y en el 15
Pero en fin centrándome en el capitulo.
Aquí cuento uno de los traumas de Carlos. Que es lo que menos se imaginaron, si es sobre la lujuria y por ende eso.
Era la razón por la que se resistía en el capitulo 12. Era su subconsciente que lo hace actuar de esa forma, bloqueándose cuando se trata de ese tema. A lo cual es comprensible, recordando que no tuvo una buena infancia, pelea tras pelea. Su padre inconscientemente lo empeoro aun mas diciéndole que no confundiese entre amor y lujuria. Pero Carlos lo llevo a otro nivel. Es masomenos un símil de lo del piano, que es otro trauma del protagonista, solo que con diferente reacción.
Luna se dio cuenta de ese problema y ha tratado de curarlo, por así decirlo, pero cada vez que se trata de ese tema, Carlos se bloquea en automático. Aunque antes había podido abollar mucho ese trauma, pero este tuvo otra reacción, haciendo que su amado se harte de ella.
Y sobre Lopunny. Bueno de ella ya saben sus razones y que es lo que quiere de Carlos. Ahora está lista para pelear. A su vez es una alusión al tema de este capítulo.
Bueno agradezco sus comentarios a James anderson, LyCox032, dragon titanico, LinkAnd0606 y Twilight-Minish(Es raro ver tu comentario dos veces de nuevo)
Que me han estado siguiendo y estado al pendiente de dejar un comentario, lloraría. Pero eso no va con mi carácter de todo un macho... Ignoren eso ultimo XD.
Y a todos que leen este fic aterrador y bizarro.
…Perdonen, esto último lo escribí ya tarde y costumbre del otro fic que tengo, se pegan las mañas.
Bueno en general gracias a los que leen esto, enserio.
Sin más que decir me despido.
Adiós y Cuídense. Hasta la siguiente actualización.
