Aquí ya me dejo de contener en un aspecto y muestro mi esencia como escritor. Diré más pero lean. Para los que me conocen, ya saben que puede venir. Esto puede ser confuso, pero tratare de explicar al final.
Y a petición de KRT215, tuve que escribir esto. Solo espero que sea de tu agrado, porque trate de agarra lo que hablamos y está plasmado a mi forma.
Y antes de comentar lean hasta el final para comprender.
Odio
Era de noche en el Centro Pokémon de Ciudad Fucsia, en Kanto. Una noche silenciosa que ni si quiera los Pokémon nocturnos hacían ningún sonido. De las puertas salía Carlos que tenias sus pokeball. El joven se encontraba pensativo, con un semblante serio y frio al ver una en especial, donde tenía a su amada Pokémon.
Para un momento, para contemplarla y después de unos segundos se la mete y saca otra pokeball y saliendo de esta sale un Eevee.
-Parece que serás el único que me acompañara.- Dice Carlos que sonríe un poco al pequeño Eevee, que lo acaricia en su cabecita.
El joven paseaba, mientras abrazaba a su pequeño Eevee. A su vez en un parque para y le da pequeños pokelitos a su pequeño Pokémon. Este se los comía.
El joven castaño, mientras se sienta en una de las sillas, mientras a su lado estaba su pequeño Pokémon que comía.
-Te tengo envidia.- Dice el entrenador a su pequeño Pokémon.- No entiendes lo que pasa y estas sin preocupaciones, solo tienes que comer y ya, te envidio.
Carlos quería estar por un momento en paz. Respiraba profundo y por un momento entrecerraba y abría sus ojos. Pasa momentos en que se hace internos para él. Se siente aun furioso, pero se trataba de relajar.
Una hora y media después
Es media noche. Carlos seguía en aquella banca. Eevee ya estaba dormido a su lado. El castaño aun no tenia sueño, esta vez veía las estrellas.
-Soy tan pequeño y miserable a lado de la inmensa tierra.- Se decía Carlos, serio y triste a su vez.- Un granito de arena que forma parte de la nada infinita. Todos somos granitos de arena que tarde o temprano seremos movidos por el inmenso viento del tiempo.
Pasan unos momentos y una pokeball empieza a brillar.
-(Mph), Pensé que no ibas a salir.- Carlos no cambia de rostro, mientras saca la pokeball.
Una fémina Pokémon sale, dejando que su vestido blanco aletee y revolotee un poco al salir. Luna salió, voltea y ve a Carlos, que está sentado en una banca.
-¿Qué haces en este lugar tan solo?- Pregunta Luna molesta, al ver como su amado estaba afuera.- ¿Por qué no has puesto al menos la tienda?
-…- Carlos evita contacto visual con ella, simplemente ve a su Eevee y después el cielo.
-Mírame.- Pide la Gardevoir, que sigue molesta.
La respiración de Carlos se vuelve un poco más fuerte.- Déjame en paz.- Pide de forma tranquila.
Luna aprieta su boca, lo que veía de su esposo, no lo toleraba. Carlos había estado actuando de forma diferente en estos días. Y la Gardevoir simplemente se hartaba.
-Carlos.- Dice de forma tranquila, pero seguía notando una molestia que crecía cada vez más.
Y Carlos no quería oírla, de hecho se molestaba de igual forma.
-¿Que te quejas?- Pregunta el castaño de mala gana, harto de sentir la tensión que no estaba ni siquiera buscado.- Tu no me obedeces, ¿Por qué habría de obedecerte?... Pero si es así como me tratas ahora, yo te tratare igual, desde ahora mismo, Gardevoir.
Luna abre más sus ojos pese al tono. Carlos le devolvía lo que ella le hiso en su batalla contra Jonathan y su Nidoking.
-C-Carlos.- A Luna le dolió lo que le dijo, porque detecta algo. La furia de Carlos estaba presente, pero la ocultaba, aun lo seguía haciendo.
Esta vez el joven no dice nada, al callarla. Carlos sin verla, teniendo la vista en el cielo saca su pokeball y mete a Luna, sin previo aviso. El solo buscaba estar tranquilo y en paz.
-Ya no me siento conforme con quedarme en esta parte.- Se dijo a si mismo Carlos, molesto.- Vámonos ya Eevee. Ya se echo a perder esta escena.
El entrenador se mueve, no sin antes de meter su Eevee en la pokeball.
Media hora después
El entrenador continúa con su viaje y tras meter a su Gardevoir, de nuevo esta sale. Y al cabo de unos momentos de caminar.
-¿Qué haces?- Pregunta Luna al ver algo muy raro.
-Me muevo, Gardevoir.- Dice Carlos de forma neutra.
-P-pero el gimnasio queda del otro lado.- Dice la Pokémon.- Y para allá es el mar.
Aunque el gimnasio estaba cerrado, Carlos se hubiese quedado cerca, pero en lugar de eso, se alejaba.
-¿Y?- Responde Carlos, con una pregunta- Si yo quiero ir ahí, ¿Qué harás, impedirlo?
Carlos sale de Ciudad Fucsia, una de las salidas quedaba cerca y se aventura en las arenas, se dirigía a la playa, a oscuras y sigue caminando, mientras Luna lo seguía y esta vez su amado la ignoraba enserio.
-¡Carlos!- Luna lo llama y su tono empieza a sonar diferente.- ¡Carlos, PARA YA!
El joven para y sin voltear contesta.
-¿Por qué debo Gardevoir?- Pregunta Carlos que dio un respiro fuerte y profundo, enojándose cada vez mas.- ¿Por qué debo obedecer a un Pokémon y más si este no me obedece a mi?, es como si no fuera mío, ¿No crees eso?
-¡¿P-p-porque?!- Luna rompe en llanto, gritando en su forma de Pokémon al escuchar esas crueles y frías palabras, sus lágrimas salían sin parar.- ¡¿Por qué me torturas?!- Le pregunta.
-Yo no te hago nada.- Dice el joven castaño que dio medio voltea, nada mas su cabeza.- ¿Por qué lloras Gardevoir?
Luna lloraba aun sin parar. Carlos decide ir por su camino. Luna ve como él se aleja y avanza, mientras llora.
-Deja de llorar.- Dice Carlos, sin sentir algo de lastima.- No te estoy torturando. Solamente te trato como tú me trataste. Y es natural que todo Pokémon desconozca aun humano, soy un desconocido para ti. Y al parecer yo no te crie y cuide Gardevoir.
Luna oía el nombre de su especie, pero de forma vacía por parte de él.
-¡Gar, gar, garde!- Luna seguía llorando.- ¡Yo no soy tu…
-¡¿Tu que?!- Grita Carlos de forma molesta.- ¡Un Pokémon!- Y se lo restregaba con rabia contenida.
Luna se aterra retrocede un paso al oírlo hablar de esa forma.
-Vete a un espejo Gardevoir.- Dice Carlos con amargura en su voz.
-¡NOOO!- La Gardevoir niega, se toma tiempo, gemía demasiado, respiraba fuerte y rápidamente, trata de decir lo siguiente, tomando aire.- ¡M- m- mi nombre, es Luna!... (Snif) ¡Tú me pusiste ese nombre, en una noche como esta!
-Yo no veo la Luna ahora mismo.- Dice el humano, serio y frio, sin ningún temple.- Yo solo veo a un Pokémon Shiny.
Luna hacia pucheros, se tapaba la boca mientras veía una pesadilla.- ¡Soy tu esposa!- Le grita.
-… No.- Dice el joven con inmensa ira y rabia que disimulaba con una monstruosa tranquilidad. Pero por un momento callo, como si fuese un golpe.- A aquella que considero como esposa. No me hubiese abandonado como lo hiso alguien en una pelea, se hubiera quedado conmigo "En las buenas y en las malas", ¿Qué hiciste tu Gardevoir en esta pelea?, dime.
Luna sentía como se rompía, al sentir aquellos sentimientos tan negativos le hacían mal. Carlos le suelta todo su odio.
-Es mejor que te regrese a la pokeball.- Dice Carlos, empezando a sentir algo por ella.- No quiero que me sigas.
-¿Me abandonaras?- Le pregunta Luna, viéndolo a los ojos llenos de lagrimas.
Carlos por un momento calla. Su mano empezaba a temblar ante esa pregunta, con tan solo verla a los ojos. No pensaba enserio en abandonarla. Pero por un momento Luna lo llega pesar, al ya no reconocerlo. Ella piensa que la meterá y la dejara abandonada.
-(Snif) Amor.- Luna lo llama de forma dulce, pero combinada con su tristeza.- ¡¿ME ABANDONARAS?!- Le pregunta furiosa.
Carlos respira con dificultad.
-¿Por qué me torturas?- Le pregunta Luna, triste.
Carlos da media vuelta y no la ve. Gruñe con furia.
-¡YA CALLATE!- Le grita a su Pokémon.- ¡No te quiero oír!
Luna calla, sus labios temblaban. Carlos se inflaba, tomaba demasiado aire.
-Mira.- Dice después el castaño después de tomar aire.- Si no quieres estar en la pokeball, lo entiendo. Haz lo que quieras, vete como ese día en que te metiste en ese bosque. O sígueme. Pero quiero estar en silencio.
Carlos esta vez y de nuevo camina. Luna apenas y contenía silencio, no podía evitar gemir y llorar, el joven solo escuchaba las respiraciones y gemidos agónicos de su amada Pokémon. Que torturaba sin piedad ante la desobediencia que le dio ella.
-T-te estás vengando, ¿Cierto?- Pregunta la Gardevoir, triste que seguía a su amo y con su voz comprensiva dice.- Esta bien. Desquítate conmigo. Haz lo que quieras y hasta donde tu corazón diga. Yo estaré contigo esta vez.
Carlos de nuevo para y de golpe, no le gustaron esas palabras.
-Te dije que te calles.- Dice Carlos furioso que apenas y contenía, parecía una bestia que gruñía, voltea y la ve.- ¡¿Es tanto pedir un poco de silencio?!, Ahora te haces la obediente ante mí, Gardevoir.
Luna lo único que podía hacer es tratar de aguantar, pero sus sentimientos seguían escurriendo a través de sus ojos. Carlos al verla de esa forma, solo hace que su ira se incremente. La Gardevoir no ve a su amado, ve a una bestia a la que acostumbro ver en una mansión. Estaba preparada, pero a su vez no, al ver que era una bestia diferente y más aun tratándose de la persona que más ama en este mundo.
-Muy bien.- Dice Carlos tratando de tranquilizarse y esta vez harto decide hacer algo.- No quiero verte. Si te digo que te vayas para siempre de mi vida, ¿Obedecerías?
Un golpe le llega a la Gardevoir en su pecho. Pero con dolor asiente.
-¿Pero me dejarías en realidad en paz?- Pregunta el joven.
Luna no mueve la cabeza, no expresa nada. El silencio interpreta su respuesta.
-¿No que estarías de obediente?- Pregunta Carlos, al conocerla mejor que nadie.
-¿Tendrías en realidad el valor de hacerlo?- Le pregunta Luna, que toma más seriedad.- ¿Me dejarías libre y si lo haces?, ¿Vivirías sin mi?- Pero ella al igual lo conoce, mejor que nadie.
Eso calla al joven, como si de un golpe se tratase.
-No tienes el valor.- Le dice la Gardevoir, que no llora ya, hasta cambia su rostro, se mostraba furiosa como el.- Tú me necesitas. Tú no te puedes valer por ti mismo, eres solo un niño que hace un berrinche… ¡Un estúpido mocoso que llora por una simple canción de un piano!
Eso enfurece mas al niño que se sorprende al ver como su Pokémon le hace esto.
-Dije que estaría aquí.- Dice Luna que explica sus términos.- Pero no dije que no hablaría.
-¿Y que eres tú?- Pero Carlos no se dejaría de ella.- Una idiota, que solo cree en un cuento de hadas. Aquella que cree que el mundo es de rosa. Yo estoy consciente de mis defectos y tengo el valor de tratar de corregirlos. Tú no estás consientes de los tuyos. Niegas que no haya un mundo horrible aquí. Eso es ser una ciega o peor aun es alguien que no quiere ver. Yo a diario estoy consciente de este mundo y temo de este. Me dices que soy un niño, pero en realidad tú eres una Ralts.
Tal vez Carlos le golpea con los defectos de su Gardevoir, su forma de ser, eso hace llorar más a su Gardevoir, porque esta desquitando toda esa rabia.
-…- Luna respira, trata de agarrar valor.-Me dice idiota un hipócrita que al igual cree en este cuento.
-Yo no creo en esto, yo no tengo esas esperanzas que tú tienes.- Dice el castaño esbozando una sonrisa de malicia.
-¿Entonces porque estás conmigo?- Pregunta Luna.- ¿Por qué me aceptaste ser parte de tu vida?
Eso borra la sonrisa del joven.
-¿Por qué luchas en esta relación?- Pregunta Luna.- ¿Por qué aceptas una Pokémon como tú esposa?
-Porque soy un estúpido.- Responde Carlos, dudoso.- Ni siquiera sé lo que estoy haciendo, ni lo que hago.
Eso rompe mcuho mas a la Gardevoir, decir que su amado acepto relación, sin saber. Pero la Pokémon le haría ver lo contrario.
-¿Y entonces porque sigues conmigo?- Le pregunta eso Luna, tomando de nuevo valor.
Carlos de nuevo no dice nada y esta vez se quedo sin voz para poder decir algo. No sabía que responder.
-Contesta.- Pide la Gardevoir.
-¡Ya cállate!- Y Carlos por fin se harta.- Si no quieres irte, si no quieres callarte. Yo te obligare a que lo hagas.
Carlos prepara la Lujo ball. Pero rápidamente la fémina Pokémon se abalanza contra el y le alza la mano en que tenia la ball.
-¡Contéstame!- Pedía una respuesta Luna.
El joven se espanta, veía a los ojos a su Pokémon que estaba furiosa y que pedía una respuesta. Trata de mover su brazo, pero Luna no lo deja. Ella quería oír la respuesta, quería escuchar que la ama y lo que hiso no lo hiso por estupidez.
-¡SUELTAME!
Y por inercia y harto de esto. Por los nervios e instinto que le piden. Carlos hiso lo que nunca, jamás imagino hacer.
-¡GARDE!
Algo duro se aproximo al rostro de la fémina Pokémon que la toca y hace que voltee su rostro.
La mano derecha de Carlos se encontraba en forma de puño, alzada y se encontraba al otro lado. El castaño respira más fuerte y con una mirada rabiosa ve a su amada que gemía y que poco a poco ve su rostro. Luna gemía y lloraba sin parar, pero aun mas. La monstruosa mirada de su amado cambia al verla.
-¡No!- Carlos empieza a temblar, en todo su cuerpo al darse cuenta de algo.- ¡¿Q-q-que hecho?!
El joven humano retrocede, mientras la ve. La Gardevoir lloraba sin parar, pero no apartaba su vista triste de su amado, mientras su labio inferior sale un hilo de sangre. Carlos a llorar al ver que hiso, porque ha golpeado a laque mas ama en este mundo.
-¡Perdóname!- Carlos empieza a llorar.- N-n- no quise, nunca…
Era interrumpido sin querer ante los gemidos llorosos de su Luna, que no podía ni siquiera dar otra cara. Carlos ya toco limites, se agarra su cabeza y se arrodilla de dolor y empieza a llorar.
-¡NOO!- El humano niega con todas sus fuerzas.- ¡¿Por qué, por queee?!
Se agarraba la cabeza y el cabello, así mismo mientras se apretaba, se ponía hasta rojo de rabia.
-¡Soy un monstruo!- Se decía a sí mismo, al ver que se transformo en lo que más odia, mientras se tapa su cara.
Luna se acerca a él y se agacha, lo abraza.- Ya, ya.- Le dice, mientras se trataba de tranquilizar.- Déjalo salir.
-¡Suéltame!- Le dice él, esta vez furioso consigo mismo, al ver que le ha hecho daño.- ¡Soy un monstruo!
Luna no lo soltaba.
-¡Me quiero morir!- Se dice a si mismo Carlos.- ¡Estoy harto!, ¡Solo hago daño!
A Luna le dolía esas palabras. Carlos estaba sacando todo su odio, el odio que había acumulado de tantos años, había llegado a su límite cuando le pego a su amada tocando fondo, se daba cuenta que se transformaba más a su familia, lo que más odia.
-¡No digas eso!- La Gardevoir, dolida, lo regaña.- ¡Piensa en lo que has hecho, piensa en todo lo bueno!, ¡¿Crees que tus abuelos te quieren ver así?!- Le ruega.
Carlos trata de pensar en ellos, cuando ella se los recordó.
-Piensa en todo lo bueno que has hecho.- Le dice Luna, mientras lo acaricia.
-¡Yo no he hecho nada!- Responde furioso Carlos.
-¡¿Quién me crio?!- Pregunta Luna harta de esa negativa.- ¡¿Quién se atrevió a llevarme a una casa y retar a su familia por mí?!
Carlos calla y cierra con fuerzas sus ojos.
-¡¿Quién tuvo el valor de retarlos al irse?!- Pregunta Luna.- ¡¿Quién se atrevió a cuidar de un Tranpich, regalo de sus seres queridos?!
Luna trataba de hacerlo entender. Carlos poco a poco se tranquilizaba o trataba, gemía en cada intento.
-¿Quién se atrevió a cuidar a un Pokémon que no era suyo y quitárselo a un monstruo?- Sigue preguntando su esposa, recordándole a Buneary.
Y el joven no responde, no tenia voz.
-Todo este tiempo. Has sido tú, Carlos.- Le dice ella agachando su cara, juntando su frente con la de el.- Recuerda también las palabras de aquella humilde ancianita en la Mansión Azulona.
Carlos no alzaba la mirada, sus ojos los cerraba con fuerza.
-Si yo hubiese sido criada con odio...- Comenta Luna, con una voz algo alegre, sonriendo un poco.- Te odiaría y jamás quisiera estar a tu lado, no estaría abrazándote mi esposo. Pero heme aquí, no soy así. Porque tú no eres así. No eres un monstruo. No porque tu familia lo sea, signifique que tú seas como tal.
Luna frota su frente con la de él, lo que hacen ellos cuando nadie los ve.
-Te golpee.- Dice Carlos que se enoja aun mas.
-Pero yo te provoque.- Dice Luna que le sonríe levemente.- Una pelea, siempre será de dos, no de uno.
-¡¿Cómo puedes admitir la culpa?!-Pregunta su esposo molesto.
-Es culpa de los dos.- Dice Luna, que lo acaricia en su cara.
-Eso no quiere decir que no te haya hecho daño.- Comenta el joven.- Mis palabras y el golpe…
-Me dolieron.- Dice Luna, seria.- Yo también te cause dolor al no obedecerte, al no estar contigo contra Jonathan. Al recordarte y ofenderte con tu trauma.
Carlos quedaba conmovido, ante la lealtad de su amada, a pesar de todo lo que le ha hecho.
-¿Por qué yo?- Pregunta Carlos que llora, se siente inferior ahora mismo.- ¿Por qué a mí y no a tu especie, a un Gallade?
-Te lo tengo que recordar. Me hice esa pregunta cuando era una Kirlia.- Le dice la Gardevoir que sonríe, pero después se vuelve a poner una cara neutra.- Y llegue a la siguiente respuesta... Porque yo veo en ti lo que yo deseo en la vida. Nunca fuiste como los demás humanos que nos utilizaban para sus propósitos, como llegar al Campeonato. En lugar de ello me viste como una mas y un simil ante ti, hasta me dabas una cama propia, hasta compartías tu cama conmigo y eso no lo hace cualquiera, hasta nos dejarían en el frio suelo, yo aprendí a aceptarte como si tu fueses igual, sin ninguna diferencia. Yo no soy inclusive diferente ante ti, tengo sentimientos iguales que los tuyos e inclusive odio.
Carlos se da cuenta del odio más grande de Luna, lo que el odia mas.
-Si tú estuvieses en peligro como aquel día en que tu madre te golpeo. Yo estaría dispuesta ante todo.- Le dice ella, que llora.- Pero también respetando tu decisión.
Pero para la Gardevoir es aun más oscuro. Carlos siente una mezcla, amor y miedo a su vez, al ver que Luna no era como ella creía, pero que a su vez, sabía que era así, por la forma en que lo ha defendido en alguna de sus peleas.
-Yo te hice así.- Dice Carlos, que se quedaba sin habla.
-No cofundas las cosas.- Dice Luna.- Recuerdas que me digite en Ciudad Carmin. Como tú dijiste es bueno sacarlo, pero no quedárselo. Pero también hay distintas formas de sacarlo.- Dice Luna, que dice mas seria.- Tu sacas tu odio de esa forma, lo que has acumulado de tanto tiempo, lo que no has podido sacar. Pero ese odio que tienes has negado que existe lo ocultaste y lo mostraste a la hora de tocar el piano. No lo aceptabas, pero hay cosas que tienes que inclusive aceptar, que son parte de nuestras vidas. Y que tarde o temprano lo podremos sacar.
El joven humano vuelve a llorar, porque tenía razón, había negado que existía, lo había negado con todas sus fuerzas, pero al final de todo lo mostraba, en lugar de aceptarlo y aprender de que poco a poco este se ira, en lugar de aferrarse a este. El joven después ve el rostro de su amada, con el dorso de sus dedos le limpia el hilo de sangre que tenía en la boca.
-¿Qué odias?- Le pregunta su amado.- Odias a mi familia, ¿Cierto?
La Gardevoir con pena asiente.
-Perdóname.- Pide Carlos, con ojos llorosos.- Por dejar que el odio te consumiera a ti igual. Yo he tratado de que no fuese así, desde que te traje a la mansión.
-¿Cómo puedes admitir la culpa?- Pregunta Luna la misma pregunta que él le hiso, lo acaricia en su mejilla.- Yo acepte. Para estar contigo, mi amado. Todo este odio se lo debes a ellos, el odio que tengo es el mismo que el tuyo.
Carlos siente lo antes dicho, amor y miedo a su vez, porque tenía razón, pese a la familia, el igual en el muy fondo de su ser los odia, porque todos los traumas que tiene, se los debe a ellos, el daño que le han hecho, siempre han sido ellos, que siguen presentes en sus vidas. Porque su Luna es igual que él. Siente lo que siente la Gardevoir cuando el mismo se enfurecía, comprende lo que ella ha sentido ahora mismo.
Si Carlos ha llevado odio en su corazón, Luna por igual lo ha hecho y le duele cuando su amado es envuelto por este. Lo mismo siente Carlos al saber que su amada ha sido envuelta por el odio.
Pero Carlos sabía una cruda realidad, que su amada esposa igual sabe. Que todos saben. Que ha negado, tal vez por inocencia o ingenuidad.
-"Nadie es perfecto. Todos tenemos oscuridad en nuestro corazón"- Piensa el castaño.- "Ni los Pokémon se salvan de ello"- Dice acariciando las mejillas blancas de su amada, que se teñía de color rojo
Carlos Pov
He negado todo este tiempo que ha existido, ella tiene razón. Pero no quiero convertirme como ellos. Es mi miedo más grande.
Ver a mis padres llenos de odio mutuo. Ver a mi hermano con odio hacia mí.
Verme a mí mismo con odio.
Pero es inevitable odiar, yo, yo odio.
Odio a aquellos que me hacen daño. Odio a aquellos que le hacen daño a mi Luna.
Odio a mi familia.
Pero veo a mi Luna, ella ha sido afectada y sigue siendo la misma a la que tanto amo, no se corrompe, a pesar de que odia.
Pero…
Recuerdo ese día en que empujo a mi madre y el tiro fuertemente al suelo. Recuerdo que ella se quejaba días después de ello, echándole la culpa, llegando hasta tomar pastillas, por tan fuerte golpe.
O meses atrás, cuando mis abuelos me regalaron a Trapich, y mi hermano me sujeto, mientras el Pokémon de este sujeto a mi Gardevoir.
Esa ira a la hora de tratar de liberarse, no veía a mi Luna, si no a una fiera tratar de liberarse, ¿Qué hubiese pasado si lo hacía y mi padre no hubiese llegado en ese momento?
Y en Kanto.
Cuando Buneary, me tiro al mar. No sé qué paso, pero a la hora de sentir ese chichón que ella tenía. Me di cuenta que había sido a causa de mi esposa.
¿Qué hubiese pasado si hubiera sido peor?
Me lo dijo después de ello, sin ningún remordimiento. Y poco después de ello, la vez en que Jonathan me tiro y ella lo arranco de mí, tirándolo. O cuando ese motociclista me golpeo, pude ver como ella lo hiso levitar con sus poderes lo apretó, oí sus gritos y lo aventó.
Ese odio es anormal, aun para un Pokémon como Gardevoir. Y cuando mi Luna se ha envuelto de esa forma, me duele, como yo a ella.
Inclusive, ahora que la golpee. Me hace pensar.
Es derivado del amor que me tiene, más el odio que se ha visto al igual envuelta.
Yo no ayude bastante en estos días. Ella pudo enloquecer conmigo, pero es tanta su preocupación que no me quiere ver así. Es tanto su amor hacia mí, que no ve lo de ella, se envuelve de mi propio odio. Y cuando se lo recordé, sus defectos, en verdad le dolió. Porque sus defectos, son los míos. Porque su su odio es el mío. Y cuando le grite y le ofendí, es como si yo me insultara, pero con una negación a su vez, porque me echo la culpa de mis problemas. Y ella se echa la culpa al no poder curarme.
Porque si yo me he comportado algunas veces como mi familia. Ella no quiere decir que haga lo mismo en casos extremos. Lo ha mostrado antes y puede que lo haga de nuevo. Y cuando a mi me falte valor, ella lo tendrá y actuaria si es necesario.
A pesar de que estoy lejos de mi familia, de mis padres y el monstruo de mi hermano.
Eso quiere decir algo. A la que estoy ahorita mismo abrazando, a la que me ha acompañado en mi viaje. Es igual un monstruo.
Es aterrador.
Pero a pesar de ello. Es mi esposa y no puedo evitar amarla. La quiero así como es.
Porque yo igual soy un monstruo que contuvo odio en su corazón y que se desquito con ser querido.
Porque si no la acepto es como si rechazara una parte de mí. Y si ella me acepto, me acepto con mis defectos, hasta serlos suyos y convertirme una parte de ella, aun aceptando mi parte oscura. Yo tengo que hacer lo mismo, aceptar inclusive sus defectos, aun los oscuros.
Narrador Pov
Carlos se mostraba pensativo y Luna simplemente lo veía de forma triste, su amado dejaba de llorar. Pero pronto se vería una señal por parte del joven, agarra la mano de su amada y la enlaza. Luna no puede evitar llorar de alegría al ver que su amado había vuelto a ser el mismo, porque lo presentía, a aquel que tanto se enamoro.
La Gardevoir se abalanza contra de él y le roba un beso, juntando sus labios con los suyos, tumbándolo, acostados en la arena. Mientras no se sueltan de las manos. Si Luna ha aceptado como es a su amado. Carlos, por ella se verá en la misma situación y haciendo lo mismo.
Pero al mismo tiempo, ha aceptado su odio.
El odio de Carlos, es el odio de Luna y viceversa.
El odio a su familia y el odio a todos aquellos que quieran hacerles daño. Sera el de ambos. Pero a su vez sin dejar que su ideal los deje consumir por este.
-¡Luna tu pico me lástima!- Dice el joven, de forma feliz, pero incomodo. Al ver como su amada no se separaba.
Antes que nada agradezco a KRT215, que me sugirió un cap así al menos con Carlos, me mantuve pensando. Pero rápidamente e llego la inspiración, ya que mi fic principal está lleno de odio y maldad.
Y como antes lo he dicho.
Yo ya estoy acostumbrado a escribir sobre monstruos.
Algunos querían que Carlos aceptara su lado oscuro y helo aquí. Este capítulo en parte es psicológico.
En este capítulo se habla del odio.
Carlos se ve más consumido por su odio, tanto que se desquita con su amada Luna, pero a su vez de forma inconsciente, soltando de mas, al ver que Luna le desobedeció.
Pero toca limites, al ver que la golpeo, al ver que se consumía y se convertía como su familia.
En esta parte viene algo psicológico: Algunas veces, cuando uno se da cuenta que está mal, es cuando llega al fondo o limite. Y este fue el caso de Carlos, al golpear a Luna.
Hay que recordar algo. Supongo que todos se sorprendieron al ver que Luna puede ser oscura. Pero a bajita la mano se los he mostrado. Con Sebastián, por ejemplo, con Lucia, cuando la empujo salvajemente y con todas sus fuerzas para que se alejara de su amado, con Buneary que la alzo y la azoto al suelo en el Centro Pokémon y recientemente en el cap anterior con el motociclista. Luna a había estado corrompida por el odio cada vez que Carlos era agredido y así ella aceptado su lado oscuro, para protegerlo. Pero aprendiendo a su vez de Carlos, que por más que era agredido, era el mismo, ella soportaría lo mismo.
Carlos negaba que había mal, por así decirlo. Un lado malo. Todos tenemos un lado malo que nos identifica. Yin y yang.
En cierto punto es reflexivo. Porque cada vez que Carlos se ponía salvaje, era Luna la que lo traía a la cordura y viceversa, cuando ella enloqueció contra Sebastián, fue Carlos a la que la trajo de vuelta.
Eso y que ambos se aman es la esencia de este fic.
Pero eso no quiere decir que ambos no sigan siendo los mismos que han visto a lo largo de esta historia. Ambos siguen siendo los buenos. El odio es hacia los monstruos y a aquellos que los amenacen.
¿O acaso ustedes no odiarían a las personas que les han hecho mucho daño?
Como dije es algo psicológico y reflexivo este cap. Porque si Carlos no acepta a su Luna, es como si se negara. Porque su odio se refleja en ella.
Basta de ser oscuro.
Agradezco sus comentarios ha KRT215 (Una vez más gracias, se me ocurrió al poco tiempo después de que hablamos, ya que tenía poner otro cap en lugar de este), dragon titánico y LyCox032.
Y a todos que leen este fic, que supongo que se sienten algo raros por esta escritura.
Sin más que decir me despido.
Adiós y cuídense.
Hasta la siguiente actualización.
