Metronomo.

Ya saben que es costumbre hacer esto. Poner una canción para que acompañe un capitulo, dependiendo del significado.

Esta vez será…

Música: All Redheads Are Crazy.

Artista: Axenhandle.

Cada canción representa un capitulo o personaje y en este caso…


El pasado y el presente

(Parte uno)

Un relámpago cae y su gran destello blanco cubre todo por un breve momento. Mientras la lluvia estaba presente y el cielo estaba gris cubriendo todo Hoenn.

Otro relámpago cae. Pero esta vez cae en un lugar específico. Cae sobre un monte. Un monte muy especial. En aquel lugar, en aquel monte estaba lleno de lapidas y bajo de estas yacía tumbas, muchas tumbas. En el interior del mismo monte igual estaba así, Lleno de fosas y lapidas para aquellos compañeros tan especiales.

En aquel monte dominaba la muerte y su presencia se notaba haciéndolo un lugar tan frio y espeluznante. Lleno de tristeza para aquellos que viven y ven a los que ya partieron de de sus vidas, pero no de sus corazones. Y los únicos seres que estaban en ese lugar eran fantasmas que merodeaban para ver a quien molestar. Pero a su vez respetando las tumbas de los caídos.

Apenas y atardecía y no había un sol naranja que diera con lo que le quedaba de luz. Solo había un gran espacio gris y sin color que consumió todo, combinando con aquel monte, que se le denomina como Monte Pírico. El Cementerio de los Pokemon en Hoenn.

Afuera y encima del Monte Pírico. Otro relámpago cae y el destello blanco vuelve a cubrirlo todo, cegando por un momento.

Pronto se apagaría y dejaría ver a un hombre que estaba afuera, bajo la lluvia y acompañado por cinco Pokemon. Tanto el hombre como los Pokemon veían una sola cosa y era una lapida, una tumba. En la lapida yacía un estatua de un gran Mightyena que se encontraba sentado. La tumba no estaba completamente sellada. Se encontraba el Ataud descubierto, pero dentro del hoyo que se había cavado solo para aquel Pokemon.

Una Umbreon, un Houndoom, un Hydreigon, una Froslass y una Gourgeist. empezaban a lanzar sus gritos en el cielo. Pokemon siniestro y fantasma que veían aquella tumba, junto con su entrenador que tenía una mirada fija y un gran semblante serio, tan frio. Como si fuese una piedra mas que estaba en el alrededor.

-Te llamare… ¿Cómo te llamare?... ¡Ya se, te llamare Káiser!- Una voz de un infante alegre suena de repente.- Káiser significa emperador. Es un buen nombre para ti, serás un gran emperador.

-¡Guau, guau!- Ruge un pequeño cachorro, un Poochyena, feliz y dándole de lamidas a su entrenador.

Aquel hombre vestía de forma elegante. Zapatos pulidos, bien vestido con un saco y pantalón negros de vestir, una camisa blanca con un saco encima y corbata, un abrigo grueso de color café, costoso que usaba como capa a su vez. Demostrando los recursos que el tenia, sin dejar de escatimar gastos en la lapida que era muy llamativa con la escultura del Pokemon y que el ataúd era muy resistente y caro.

Pero aquel hombre que se mojaba al estar bajo la lluvia, el no tenía paraguas y no lo necesitaba. El frio azotaba con gran fuerza, pero el hombre no se mueve y se muestra firme, pese al clima y su condición, sigue de pie.

-¡UMBREEEEEEEEEEEEEEOOOOOOON!- Los aros de la Umbreon brillaban con mucha intensidad, mientras lanza un grito de dolor. Para ella ese Mightyena era su gran amor, como Pokemon.

El hombre tiene una mirada fría, no puede llorar. Pero lo intenta. Pero aun así no puede. Sus demás Pokemon acompañan a la Umbreon aullando ante su compañero caído.

-Soy tan pequeño y miserable a lado de la inmensa tierra.- Se decía aquel hombre, serio y triste a su vez, aunque no se notaba.- Un granito de arena que forma parte de la nada infinita. Todos somos granitos de arena que tarde o temprano seremos movidos por el inmenso viento del tiempo.

El hombre, maestro de aquel Mightyena y los cinco Pokemon que yacían atrás decide moverse. Agarra una pala y el montón de tierra que estaba al lado de la tumba y decide cubrir de tierra aquel ataúd. No importaba si llovía, no importaba si se ensuciaba sus zapatos elegantes o su ropa costosa. No importaba su status. Lo que le importaba para él era dar el entierro a su primer Pokemon, a su primer compañero, a su primer amigo. Leal hasta el día de su muerte que se quedo "En las buenas y en las malas" con su maestro.

Y su maestro en persona, lo cubría con la misma tierra para darle sepultura. A aquel que estuvo con él, que compartió su dolor, junto con sus demás compañeros Pokemon. El hombre prefería hacerlo en persona y no que lo hiciera un desconocido. Era la forma para el de decirle adiós en su día de luto.

El hombre recuerda los días con su compañero y cuando se empezó a sentir mal. Después de que él y su Umbreon tuvieran un huevo. Empezó a sentir muy mal, no corría como antes lo hacía, estaba cansado y sin energías, no comía como antes. El hombre lo considero como una señal, de que su compañero, pronto partiría. El empezó a convivir más con él, como lo que hacía cuando era más joven. Iba a una que otra batalla con demás entrenadores, en su saco se encontraban cuatro medallas de gimnasio. Había de nuevo retado a los líderes de gimnasio de la región, para revivir el pasado junto con su Mightyena y sus demás Pokemon. En un intento también de negación de lo que ocurría, de no quererlo verlo partir.

El hombre y sus Pokemon que vieron y sintieron el mismo dolor. Que le vieron una vez la cara a la muerte. Y ahorita la ven de nuevo, burlándose de ellos y en su cara, que les quita a un compañero.

Los Pokemon de nuevo aúllan y rugen, mientras su maestro daba el entierro. El dolor que se siente, tan agudo y punzante que los penetra como su de fría bala se tratase, sin ningún remordimiento o misericordia alguna. El hombre tal vez no lloraba, pero la lluvia le ayudaba. Marcaba su rostro, debajo de sus ojos y las gotas escurrían, haciéndole el favor de convertirlas en lágrimas. El no paro por un descanso, no paro por nada siguió llenando aquel hueco, que por más que intentara, no terminaba. Haciéndole otro símil de cómo se siente ahora y más que nunca que lo está perdiendo todo. Que no importaba que terminara de llenar ese hoyo. El hueco en su ser ahora era más grande al no tener a su primer amigo a su lado.

Una vez que termina, avienta la pala lejos y se arrodilla de golpe, en señal de cansancio, alza su mirada y se le queda viendo la tumba de su gran y querido Pokemon.

-Descansa en paz mi amigo.- Dice el hombre, de forma seria, pero que debajo de su voz se notaba el gran dolor que tenia al despedirse.- Yo, te alcanzare algún día mí querido Káiser.

La Umbreon vuelve a aullar en su máximo dolor al perder a su amado. Mientras después lo hacen el resto de los Pokemon en coro.


Horas después. 10:00 pm.

Aquel hombre, empresario, llegaba a su gran y lujosa mansión en Ciudad Petalia. Había usado a su Hydreigon para usar su vuelo. Pero cuando llego a la Ciudad decidió caminar. Hasta su hogar.

-¡Alto!- Pero un guardia que estaba en la entrada de la reja, que dividía la propiedad.- Esta es una propiedad privada. Así que… ¡Largo de aquí sucio va…

El hombre alza la mirada y voltea ver al guardia y con tan solo mirarlo...

-¡S-S-S-S-SEÑOR JAVIER!- El guardia se aterra, como si viera al mismo demonio.- ¡P-por favor perdóneme, no lo reconocí!

-Ábreme.- Pide el regente seriamente.

El guardia con terror asiente. Le abre y avisa al resto de la seguridad que cuidaban la propiedad, como estaba su dueño, para que no actuasen. Porque él era irreconocible.

-¿Señor no quiere que llame a un carro que lo recoja?- Pregunta el guardia, al ver que su jefe estaba bajo la lluvia, sucio y lo antes dicho, irreconocible.

Pero el Sr. Javier se limita a negar con la cabeza, después solo se mueve, camina solo hacia su mansión. La lluvia iba más suave y el gran regente solo caminaba. Mientras veía fantasmas. Fantasmas de días alegres con su primer Pokemon, cuando Javier solo era un niño, un niño con mucha energía y alegría.

-"¡Káiser usa mordisco!"-

Y el pequeño Pokemon muerde con sus afilados dientes sobre un árbol, arrancándole parte del tronco, cuando era un Poochyena.

-"¡Káiser usa Triturar!"-

Ahora lo usaba sobre otro árbol cuando era un Migthyena adulto, que parte completamente su tronco con sus filosas fauces.

El hombre sigue sin hacer algo, una mueca, una sonrisa, algo que demostrara su dolor que sentía al recordarlos.

Mientras caminaba aquel hombre en su solitaria propiedad, entre sus recuerdos. Viene algo que no esperaba, algo presiente, voltea pero ya tarde, es embestido. Javier cae, mientras poco a poco se vuelve a poner de pie poniendo sus brazos para alzarse, sintiendo algo en su boca, el sabor metálico de su propia sangre al romperse uno de sus labios. El magnate alza su mirada para ver al quien lo ha agredido.

-¡¿Quién se atreve a pisar esta propiedad privada?!- Grita el regente furioso, se levanta había sido cubierto de lodo, ensuciándose aun mas.

-¡Absol!

El gran regente ve a su frente y ve a un Pokemon, un Pokemon completamente blanco, con cuatro patas y tres dedos con garras en cada una de ellas, su cara gris, con sus ojos rojos que reflejaban a Javier y su gran cuerno que tenia sobre su cabeza en forma de guadaña. Este Pokemon lo ataco, embistió al humano y en su grito le decía "Lárgate". Clamaba el territorio como suyo.

-¡Absol!- Grita el Pokemon de nuevo, poneindo guardia contra el humano

-Un Absol.- Pero Javier no se sorprende del Pokemon, pero si cambia su rostro mostrándose muy furioso.- Llegas muy, tarde… Llegas muy, muy, muy tarde, ¡Pokemon desgraciado!

-¡Absol!- Grita el Pokemon desgracia.

Para el hombre, no era sorpresa encontrarse con Pokemon en su territorio, pero los comunes. Hasta de en vez en cuando un tipo fantasma. Pero nunca un Absol, el Pokemon Desgracia. Y lo que sentía no era miedo. Era ira.

-¿Como osas estar aquí?- Le pregunta el regente al Pokemon, furioso de verlo.- Y clamar esto como tuyo, ¿¡Como te atreves a venir cuando la desgracia ya paso, cuando lo he perdido todo?!

Javier, esta vez no iba aguantar esa falta de respeto. Consideraba a Absol una broma del destino y una broma que no le parecía nada graciosa y que no estaba dispuesto a aceptar. Siente como su adrenalina sube, así como una gran ira que desatara pronto contra ese Pokemon.

El Absol, gruñe, se encorva y muestra los dientes, se siente intimidado por el humano de tan solo verlo a los ojos, sentía que estaba en peligro. Javier cambia su cara y mostraba su furia, combinada con su gran y monstruosa seriedad. Javier saca una Ultraball y la lanza de este sale. Un sabueso de color negro, con un par y grandes cuernos ondulados, su cola en forma de un demonio, con todo y su punta, huesos que sobre salían de su lomo y parte inferior del cuello, también sobre salían huesos en forma de aros en sus patas. Un Houndoom

-¡HOOOOOUURRRRR!

El sabueso infernal ruge al salir. Un Pokemon tipo siniestro-fuego.

El Absol, al ver amenaza retrocede, se prepara para pelear.

-¡¿Cómo te atreves a venir ya tarde?!- Grita Javier, furioso y con ganas de pelear,.- ¡Cuando yo sé mis desgracias!

La lluvia sigue cayendo. Houndoom El se prepara para pelear también, poniéndose al frente de su maestro, mientras sus ojos rojos, tan puros como la sangre reflejaban a Absol.

La pelea inicia. Absol se abalanza, su guadaña en la cabeza empezaba a brillar, estaba usando cuchillada.

-¡Esquiva mi sabueso!- Ordena el magnate.

Houndoom esquiva la cuchillada del enemigo, saltando de lado, retrocediendo.

-¡Ahora usa lanzallamas!- Ordena su maestro.

El sabueso abre sus fauces y lanza gran cantidad de fuego hacia el Pokemon desgracia. Pero este al igual esquiva dando un salto.

-¡Ahora usa golpéalo cuerpo a cuerpo!- Sigue ordenando Javier.

Houndoom salta y embiste a Absol que cae. Pero rápidamente el Pokemon enemigo se vuelve a poner de pie, retrocediendo y como siguiente movimiento se concentra, mientras imágenes de espadas lo rodean.

-Danza espada.-Comenta a si mismo Javier.- Hay que tener más cuidado.

El movimiento acaba.

-Enseñémosle que es el verdadero poder de los Pokemon siniestro.- Dice el regente.- Inferno vuélvelo a embestir a usando golpe cuerpo a cuerpo.

El sabueso, el Houndoom que tiene como nombre Inferno, puesto por su maestro, asiente con un rugido y se abalanza con todo. Pero Absol esquiva de nuevo y como siguiente ataque usa cuchillada sobre el sabueso. Este grita y gime, mientras cae al suelo, al ser un golpe muy fuerte al ser potenciado. No conforme el Pokemon Desgracia ocupa otros de sus ataques y empieza a dar mordiscos, quería "Triturar" al enemigo. Inferno vuelve a rugir al sentir varios mordicas en su cuerpo.

-Vamos mi Houndoom, de pie.- Dice el magnate, con voz muy seria.- Ahora ocupas el lugar de Káiser, como líder tienes que demostrarme que vales también, demostrárselo a él. No porque puedas Mega-Evolucionar, signifique que te tuve favoritismo, nunca lo tuve con ustedes. Pero si necesito un buen líder para tus compañeros.

Y como si fuesen palabras de aliento. El sabueso infernal con un gran rugido se vuelve a poner de pie, su cansancio se va rápidamente como vino, más motivado en seguir todavía.

-Muy bien. Eres un buen chico.- Javier ve a su Pokemon con marcas, sangre escurría por su torso y muslos, tras las mordidas de Absol. Pero el hombre sonríe levemente, mostrando una malicia notoria.- ¡Ahora muéstrale lo que tus colmillos pueden hacer, usa Triturar!

Inferno se abalanza, mientras abre sus fauces contra el Pokemon Desgracia, este trata de esquivar, retrocediendo. Pero es alcanzado y es sometido por feroces mordidas que le daba su enemigo, tumbándolo. Javier le regresaba ese ataque. Absol grita esta vez de dolor, mientras se trata de zafar de las fauces del sabueso infernal.

El Houndoom termina de atacar y retrocede al frente de su maestro, mientras el enemigo se vuelve a poner de pie. Mientras sus fauces derraman sangre de Absol, gota por gota que caía al suelo, mientras este igual lo hacía. Ambos se desangraban al igual de su cuerpo, producto de las salvajes mordidas que se daban y se gruñían mutuamente.

-¡Je! Ya me entretuve contigo Pokemon Desgracia.- Dice Javier, que esboza de nuevo una sonrisa de malicia, disfrutaba por un momento el encuentro.- Tuviste una oportunidad de escapar e irte. Pero en lugar de eso te quedaste.

-¡Ab- ABSOOOL!- El Pokemon vuelve a rugir.

-Eres terco.- Dice Javier de mala gana.- Bien. Hoy no estoy de humor. Pero me has alegrado el día. Todo por eso te hare sentir algo especial.- Y cuando se refería "Me has alegrado", lo decía por sarcasmo, porque era completamente lo opuesto a ello.

Absol vuelve usar cuchillada.

-¡Inferno, usa doble equipo!

Pero mientras ataca el Pokemon desgracia. Houndoom crea replicas falsas de sí mismo, varias de estas. Absol falla, al darle una réplica y esta desaparece, pero había más de él todavía.

-¡Vuelve a usar doble equipo!- Sigue ordenando el regente.- ¡Es hora de acabar!

El sabueso obedece y crea aun mas replicas de si mismo y empieza a rodear, corriendo en círculos alrededor de Absol, que se ve acorralado, viendo a las replicas, averiguando cual era el verdadero. El Pokemon desgracia desesperado, ataca trata de morderlo, usa cuchillada, pero nada.

-¡Bienvenido a mi infierno!- Exclama Javier, alzando su brazo derecho, sin sonreír, de forma furiosa dándole la bienvenida a la desgracia.- Déjame guiarte, por todo lo que paso mientras no estabas, sentirás lo que yo he sentido y mis demás Pokemon sintieron, ¡Pokemon desgraciado!

Inferno sale de entre las copias y tritura a Absol, lo agarra por detrás y lo muerde en su lomo. El Pokemon desgracia se retuerce para quitárselo de encima, Houndoom lo suelta y después se pierde entre sus demás copias. Absol cae, pero se vuelve a parar, mientras grita.

El Pokemon desgracia trata de atacar, pero falla de nuevo, no lograba acertar, sentía una desesperación combinada con miedo que empieza a sentir al ver cómo era derrotado y lo peor de todo es que era de forma lenta.

Inferno sale de nuevo y tortura a Absol, esta vez le muerde las piernas. El Pokemon Desgracia se desangraba de las piernas delanteras. Absol chilla de dolor, mientras se intenta levantar.

Inferno aullaba. Aullaba en señal de victoria, junto con sus replicas, haciéndole coro.

-¡No eres bienvenido!- Dice Inferno, su voz sonaba por todas partes.- ¡Ahora sufrirás ya sea al filo de mis fauces o mi ardientes llamas!

-Como puedes torturarme de esta forma.- La voz Absol, sonaba femenina, porque era hembra. Y con mucha tristeza le dice al sabueso infernal.- Me torturas, me tratas de dar una muerte lenta.

-Eso mereces desgraciada.- Dice el Houndoom mostrando sus afilados dientes dientes.- Osas atacar a mi amo, en tierras que no te pertenecen. Si no fueses de mi tipo, hasta te comería por tal falta.

-Yo voy a los lugares donde sucederán desgracias.- Dice la Absol, defendiéndose.- Y este es mi hogar, pronto sucederá una desgracia.

-¡Cállate!- Ruge Inferno.

Inferno de nuevo sale y sin órdenes de su maestro la ataca, embistiéndola salvajemente, haciéndola de nuevo caer.

-Me gusta esa iniciativa.- Dice Javier, sonriéndole a su Pokemon.- Serás un gran líder.

- Llegas muy tarde para eso.- Dice el sabueso.- Mi amo y mis compañeros ya nos hicimos cargo.

La Absol, entre lagrimas por tan inmensa tortura que tiene le dice.- ¿Seguro?- Le pregunta de forma maliciosa, que parecía lo que el Houndoom y ella es. Siniestro.

-¡Cállate!

-Inferno… ¡Usa lanzallamas!- Ordena Javier

El sabueso del infierno abre sus fauces y en ella se alcanzaba a oler el horrible azufre. Las replicas hacen lo mismo. Las llamas salen y todas se van hacia Absol. Una explosión sale y el chillido de Absol se escucha como eco por toda la propiedad, mientras sale disparado, hasta chocar y partir un árbol.

Otro relámpago cae, mientras la lluvia empieza a parar.

El gran regente se encontraba serio y frio. Viendo con odio al Pokemon enemigo, sin tenerle piedad alguna. La seguridad de la mansión venia y veía lo que paso, veían a su jefe que estaba sucio y con su Pokemon afuera.

-Sr. Javier, ¿Qué paso, esta bien?- Pregunta uno de ellos.

-No paso nada.- Responde el regente sin ningún cambio en su voz.- Solo que algunos de ustedes perderán sus trabajos.

Los guardias ven a Absol que se para como puede. Viendo con odio a los que le han hecho demasiado daño. La seguridad se espanta al ver al Pokemon Desgracia, que significaba la mala suerte. Absol como puede huye para lamer sus heridas, cojeando, mientras se desangraba y gemía de inmenso dolor.

-De que sirve que persigan a ese Pokemon.- Dice el Magnate, molesto.- Lo más probable es que muera por sus heridas, dentro de tres días, máximo. Son unos buenos para nada, ¿Cómo es que no se dieron cuenta de un Pokemon de tal tamaño?- Y les pregunta.

-Bueno… Nosotros.- La seguridad se ponían nerviosos, podían presentir esa inmensa ira.

-Perdieron a mi hijo, cuando paso por los muros de esta propiedad.- Dice Javier, sin dejarlos hablar y con voz severa les dice.- Ahora un Pokemon extremadamente peligroso se les coló dentro de esta… Señores. Pasaran dentro de dos horas por su último pago a mi oficina. Desde ahora no trabajan más en esta propiedad.

Los hombres callan. Sintiendo lo que todo el mundo siente al ser despedidos. Mientras Javier con estas últimas palabras, da media vuelta y se dispone irse hacia su mansión. Mientras mete a su Houndoom que lo acompaño.


Veinte minutos después.

El hombre apenas llegaba a la entrada de su mansión, después de caminar, bajo la lluvia y veía su entrada. Pero para y ve dicha entrada. La contempla, diez escaleras que de anchura tenía cinco metros y en su cima, se encontraba la entrada de la mansión. Javier se toma su tiempo en ver la entrada. Se queda al menos como una fría piedra recordando.

-Maldito Absol.- Dice el hombre con voz gruesa y severa.

En ese momento veía otra imagen del pasado. Otro relámpago cae y su destello lo cubre todo, para ver que en esa misma entrada de su hogar. Pero esta vez ve muerte, veía sangre y cadáveres en las escaleras que eran guardias y sus Pokemon y la servidumbre que trato de huir. Se veía a él, de hace años, herido, cansado y sus seis Pokemon a su frente heridos y cansados, liderados por aquel Mightyena. Su esposa Lucia, se veía horrorizada y lloraba, estaba detrás de su esposo que la cubría con su brazo izquierdo.

-"¡Yo les quitare todo!"-

Y una voz que amenazo, mato a la parte de la servidumbre y a la seguridad en ese tiempo y con gran maldad azoto la mansión y a todos lo que la habitan. Sin escrúpulos y con sus Pokemon afuera, decidieron atacar, más al gran regente, el Sr. Javier.

-¡¿Sera que una desgracia llegara?!- Se pregunta el hombre.

En ese momento el hombre de piedra, siente algo, algo que no había sentido yacía mucho tiempo y no era nada hermoso volverlo a sentir.

-"¡Yo volveré, recuerda bien mis palabras niño estúpido, yo me quedare con todo, tus riquezas y destrozare lo que más amas!"-

Javier empieza a sentirse mal, siente mareos, pero se recupera rápidamente.

-No.- Se dice a sí mismo de forma tranquila, negando sus recuerdos y negando lo que puede de nuevo ocurrir.- Solo es una mala premonición. Ese Absol llega muy tarde. Aparte… Que yo ya se mis desgracias.

El hombre solo se limita a quitarse ese pensamiento. Pero por un momento sintió miedo. El mismo miedo que tuvo hace años, en esa misma mansión. Pero que culto y domino por un gran y largo tiempo.

Ahora solo era un maldito recuerdo enterrado en el pasado. Una desgracia que jamás volverá a ocurrir. Pero así como el pasado, este puede influir en el presente de formas inesperadas y este había sido un caso.


Aquí muestro como marca el titulo. El pasado y cómo influye en el presente, aunque esta por partes.

Sobre la canción, yo escucho de todo. Esta canción seria el tema solitario de Javier.

Y les doy parte una muestra de lo que puede hacer el padre del protagonista. Y les muestro mi fascinante marca en ella, el toque oscuro que dómino este capítulo y mi forma verdadera al hacerlo, llena de desgracia y sufrimiento como usualmente se me identifica de donde vengo. Y como dije en el cap anterior, que iba a encontrar la forma en satisfacerme.

Aquí manifiesto el dolor del gran regente cuando pierde a un compañero y la historia que lo rodea, al menos una parte. Se verá más adelante. Pero por ahora será todo.

¿Supongo que ahora tendrán más dudas?

Pero está bien, que se queden plasmadas.

Bueno basta de ser oscuro.

No hay mucho que decirles, puesto que el capitulo es corto y por partes.

Eso y que también algunos siguen enojados del cap anterior y se nota XD.

Bueno. Agradezco sus comentarios a James Anderson, KRT215 y dragon titánico.

Y a todos que leen este fic y que no comentan, por alguna razón XD.

Sin más que decir me despido.

Adiós y Cuídense. Hasta la siguiente actualización.