Después de tanto tiempo. He aquí otro capítulo. Si pensaban que ya estaba muerto o algo así.


El pasado y el presente

(Parte tres)

Hace varios años.

Un pequeño niño corría entre los arbustos. El niño tenía diez años, de tez morena y unos ojos cafés. Y un uniforme negro, con una camisa blanca debajo. El niño trata de correr, pero se cansa y era por su fisionomía. Aquel niño tenía un sobrepeso notorio, haciéndolo muy lento a la hora de huir. Y mas tarde es alcanzado, le bloquean el paso dos niños de doce años cada uno, gemelos de cabello gris de ropas del mismo niño que huía de ellos.

-Ricardo.- Uno de los abusivos menciona el nombre de aquel niño con sobrepeso.

-¿Por qué huyes de nosotros?- Le pregunta uno de ellos.

El niño gordito trata de retroceder. Pero es empujado salvajemente y cae al suelo.

-¡Jajajajajajaja!, Es un milagro que la tierra no se partiera.-Dice el abusivo burlándose del peso del quien maltratan.

-¡Ahora danos tus Pokémon!- Pide el abusivo.

-¡N-no!- Ricardo se niega con todas sus fuerzas, haciéndose bolita.- ¡Ustedes solo buscan maltratarlos!

-Pues eso merecen, al ser como tú. Parecen bultos.- Dice el primero, que reía sin parar.

Bultos que nos servirán como entrenamiento, antes de partir en busca del campeonato.- Secunda el otro.

-¡No se los daré!- Dice Ricardo.

Pero los abusivos patean al niño, sin tenerle piedad alguna. Se burlaban de él y su peso, al igual que sus Pokémon.

-Como quieren llegar al campeonato, si solo son montoneros.- Dice una voz, de otro infante.

Los abusivos voltean a atrás de ellos y son sorprendidos por un Houndour que les rugió y los espanto, eso hiso que se cayeran.

-Métanse con alguien de su tamaño.- Dice ese otro niño, que tenía una edad de trece años.- Aunque soy un año más grande que ustedes.

-Estúpido. Nosotros somos dos.- Dice uno de los abusivos.- Juntos, no perderemos.

-Solo son dos cabezas huecas, que juntas hacen una cabeza más grande.- Dice ese joven.

-¡Torchic ve!- Manda el primero.

-¡Treecko ve!- Manda el segundo.

Pero ese niño no se sorprende. El Houndour retrocede.

-¡Deino ve!- Pero ese niño manda a otro Pokémon siniestro y dragón.


Actualidad

Javier abre ese buro y saca todo lo que había y se sienta en el suelo para verlas.

La primera de ellas, era una foto en su juventud, con su familia y hermano menor, siendo solo dos, a su padre y madre, y Jolteon a lado de su padre. Y sus Pokémon que estaban reunidos para la foto familiar. El hombre sigue viendo eso, pero con más importancia. Javier da vuelta a la página. Se ve a el mismo, años después cuando era entrenador y a sus seis Pokémon, en formas iniciales cuando eran pequeños simplemente. Después voltea la foto y se ve a sí mismo, acompañado por una joven de un año menor, con una cara seria, estaban ellos dos y solo ellos. Javier sonreía y Lucia no.

-"Eres mi amargada"-

Después el hombre da vuelta ve se ve a él y a sus Pokémon, cuando tenía diecinueve años. Cuando dejo de ser un entrenador y enfocarse su vida al negocio familiar. El hombre sigue viendo las fotos y ve una de Ciudad Portual. Que era una que esta a lado de un marinero. El Capitán Rafael y mismo Javier a su lado, acompañado el Capitán por su esposa. Javier siente nostalgia por los viejos momentos en que conoció al capitán. Que él ha servido a la familia en las entregas de las demás regiones. Desde el padre de Rafael, hasta este último han servido a la familia por años.

El hombre no puede evitar esbozar una sonrisa y recordar los viejos tiempos. Pero por ahora pasa las hojas y se ve a él. Cuando se caso con su esposa. A una edad de veinte años. Si bien los habían comprometido a la edad de quince, los padres de ambas familias los comprometieron para unirse en alianza. Al menos no negó que hubiera amor entre los dos jóvenes para poder casarse, que comúnmente no pasa en la mayoría de los compromisos forzados. Pero había una anormalidad en esa foto de los esposos. Javier tenia la misma cara que Lucia, una muy seria y con un semblante triste. A pesar de que la foto esta vieja por el deterioro, se veía a Lucia tirando un par de lagrimas, y con una cara llena de peso y una melancolía notoria. Se suponía que habría amor en esa escena, pero era lo contrario a ello. Cuando Lucia perdió a su hombre y lo que ve, lo que actualmente es y lo que vio solo es un cascaron de Javier.

Javier sigue pasando entre hojas y hojas. Hasta ver a su primer hijo y su primer castigo. Sebastián; cuando este era un infante. Pero inclusive en el había una anormalidad, el pequeño Sebastián era feliz y de carácter humilde, era casi igual que su hijo menor. Pero paso algo con Sebastián. Que lo cambio, algo que inclusive su padre desconoce. El hombre sigue entre sus recuerdos, mientras pasa entre papeles y ver a su segundo hijo, el menor y que aun sigue siendo el mismo, Carlos. Cuando era bebe y Lucia lo traía entre sus manos. Inclusive Sebastián estaba feliz de tener un hermano.

-¿Qué cambio en Sebastián?- Se pregunta el padre atormentado, al ver la sonrisa de su primer hijo, una sonrisa llena de alegría.

La sirvienta Janet, tenía en parte razón en algo y era que no conocía a sus hijos. Si su primer hijo es así como es ahora, era por él, por su padre. Por el cariño y afecto que no le dio, que él se descarrilo y se convirtió en un abominable monstruo, pero hubo también algo más que lo hiso así. Pero no es justificación para el regente, puesto que inclusive cometió el mismo error con su segundo hijo y eso provoco que se fuera lejos. Javier se había convertido en una piedra, antes de casarse formalmente con su esposa.

El hombre bufa, no llora, pero siente y lo oculta en su fría coraza. Pero lo tiene presente y nunca lo ha podido sacar.

Sigue dando vueltas a las hojas del pasado. Aquel libro era un álbum de fotografías. El regente ve a su segundo hijo, Carlos. Más crecido, cuando ya tenía once años y con su primer Pokémon. En ese tiempo Carlos, apenas y con esfuerzos (Se notaba el esfuerzo), cargaba una Kirlia Shiny, esta sonreía en la foto y Carlos también. Con un Pokémon Psíquico-Hada.

Javier se le queda viendo mucho aquella foto.

-Luna.- Menciona el nombre del Pokémon que tiene su hijo.- Has estado en todo momento con él. Hasta donde no debes y va más allá del alcance de un Pokémon.

El hombre se preguntaba al ver a la Kirlia a los ojos. Recuerda que su hijo Carlos y su Luna eran y son inseparables. Javier ha estado presente en esos acontecimientos. Cuando Carlos entrenaba a su Pokémon. Cuando Lucia se lo quería quitar, cuando esa Kirlia se transformo en Gardevoir, mostrando favoritismo en Sebastián y queriéndosela dar a este. Carlos se había puesto al frente de su Pokémon y reto a su madre por ella y era obvio que Luna estaba a favor con su maestro y estaría dispuesto a protegerlo en caso de que las cosas salieran mal. Carlos estaba en su derecho de pelear por ella, siendo que la cuido y crio, hasta dando su cara. Sería injusto aun así que se la hubiesen quitado, todo el esfuerzo que hiso el niño para entrenar y la convivencia que tenia con ella que se lo quitaran. Era algo que la madre no entendía.

Flash back

Después de una discusión que tuvo la madre e hijo. Lucia fue con su esposo, a reprocharle. Y en la oficina del gran regente de la casa.

-Dile a Carlos que le de esa Gardevoir a Sebastián- Pedía Lucia en aquel tiempo.

-¿Por qué?- Pregunta Javier.- Es su Pokémon. Carlos está en su derecho en tenerlo.

-El no la merece.- Dice la mujer.- Una rareza como un Gardevoir Shiny, merece que la cuiden mejor.

-¿Y crees que Sebastián puede?- El padre esboza una sonrisa, le parecía gracioso lo que escucho.-Lucia. Si tanto quieres a Luna, quítaselo a su dueño en persona. Usa a Gengar, que tiene ventaja sobre la Gardevoir.

Javier camina y sale de su escritorio. Mientras su mujer lo sigue.

-Es algo que no entiendes mujer.- Dice Javier.- Los Pokémon no son herramientas u objetos que cambias. Es algo que entiende perfectamente Carlos, inclusive un Pokémon como Gardevoir que le es leal a su amo. Aunque se lo quites, esa Gardevoir no obedecerá a Sebastián, para nada.

-Eres un cobarde.- Dice Lucia molesta.- Lo que pasa es que le tienes miedo, porque ese Pokémon es tipo Hada y puede contra tus Pokémon.

-¡Ja!, Si tu miedo.- Dice Javier que echa una carcajada.- Simplemente no le veo el chiste de quitarle el Pokémon a mi hijo, para que otro que no lo merece lo tenga.

-¿Y crees que Carlos la merece?- Pregunta ella.- Esa Gardevoir es una rareza, que inclusive muchos desearían. Y Carlos solo es un niño que no aprecia su potencial.

-Cualquier Pokémon Shiny es una rareza.- Comenta Javier, que no le toma importancia el color de la Gardevoir.- Bueno, si no la merece, ¿Por qué Luna está muy feliz con él?

La esposa no responde. Y de hecho ambos recuerdan, Luna siempre es empalagosa con su maestro y este es feliz así con ella. Ambos son felices por la presencia del uno al otro.

-Y si tantas ganas tienes, porque tú no retas a Carlos por ella, me encantaría verlo. Para mí solo es pérdida de tiempo y como dije no le veo chiste de quitarle un Pokémon a su dueño.- Dice el esposo.

Lucia calla ante eso. Tenía ganas de decir algo.

-¡Ahh!, Si.- Javier da media vuelta su cabeza y ve a su esposa recordando algo.- Es porque ese Pokémon te empujo. Y no solo eso, ella también es tipo psíquico. Aun con Gengar, este tiene la oportunidad de perder al ser tipo veneno. Aparte no retas a Carlos y vas conmigo porque él se volvió más fuerte que tu. Aparte a Sebastián no le importa, según él tiene también un Pokémon Shiny.

Lucia gruñe y muestra los dientes. Con eso termina la plática con su esposo. Javier dejo algo en claro, si Lucia quería tanto a la Gardevoir Shiny, tendría que ser ella que se lo quitara a su hijo. Javier no se metería en eso.

Fin del Flash back

-Pero todo tiene un precio Luna.- Le dice el hombre seriamente.- Un precio que has negado tú Carlos.

Ahora recuerda cuando el Pokémon de su hijo el mayor la sujeto con poderes psíquicos a la Gardevoir, Javier apenas y observo esos ojos que tenia ella. Unos ojos llenos de odio y rabia, por quitarle a su maestro. Que inclusive la Pokémon estaría dispuesta a matar por proteger a Carlos. Y más aun un monstruo como Sebastián.

-Eso es anormal.- Dice Javier al recordar esos ojos de la Gardevoir Shiny.- Muy anormal y algo anda mal con eso.

Javier se pone a pensar mucho en Luna, todos los acontecimientos que ha pasado con su hijo, Carlos que es maestro de aquella Gardevoir. Noto la anormalidad, una Gardevoir llena de odio en su ser, cada vez que agreden a su maestro, era cierto que esa especie es muy leal a aquellos que consideren dignos y Carlos le había mostrado eso a su Pokémon con el cariño que siempre la trato y ofreciéndole sus cuidados. Pero como Luna llego a los extremos en empujar a Lucia salvajemente contra el suelo, queriendo asesinar a Sebastián por su cuenta (Eso ultimo era comprensible), pero en su rostro se notaba. Y siempre mostrando otra cara con su maestro al que tanto quiere.

Javier nota una amenaza y una grande. Luna estaría dispuesta a poner las cosas de cabeza por su amo y eso va mas allá de lo que inclusive un Gardevoir pueda hacer, como si fuese una humana intercede por Carlos. Al menos para Lucia y Sebastián es la amenaza. Para el regente, no le representa nada y si esta con Carlos es porque este la encontró y crio. Javier no tiene nada en contra de Luna y esta de él.

Pero…

-Te corrompes en nuestro mismo odio al absorberlo de Carlos y te conviertes en nosotros.- Dice Javier, que da vuelta a la página.- Y tú mi hijo. Tu lo tienes también, pero en el mismo caso que ella… No quieren ser monstruos. Pero ustedes ya lo son desde el momento en que vivieron aquí.

El hombre piensa en todo relacionado con Carlos y también se preguntaba cosas de él, ¿Qué estaría haciendo ahora? Y ¿Como ha estado?

El regente encorva un poco su rostro serio y más de lo que debe, dando un suspiro.

Y una de las cosas que pensaba Javier, era una cosa muy cruel y aterradora a su vez. Sebastián y Carlos son lo opuesto el uno del otro. Pero a su vez representan algo en Javier. Carlos representa la infancia del regente. Y Sebastián el odio, odio que aun tenga y que dé en vez en cuando saca. Sebastián representa el lado negativo de Javier, como Carlos el positivo. Ambos hijos son el reflejo de su padre, en dos espejos diferentes.

Pero para el magnate su hijo mayor le recordaba a alguien, a alguien muy aterrador que conoció en su juventud. Alguien que tuvo que ver con el Sr. Maximiliano, su padre.

Pero Javier deja de pensarlo, por el momento, mientras sigue dando vuelta a la página y ver lo siguiente. Una foto muy particular, una foto que hace que Javier se ponga quieto y sin dejar de verla.

-Hermano.- Dice Javier, con cierta alegría que se encontraba debajo de su voz seria y fría.- Ricardo.- Menciona el nombre de su hermano.


Hace varios años

Aquel niño con Houndour y Deino. Había acabado con los abusivos.

-Y así quieren llegar al Campeonato.- Dice ese niño.- Solo son basuras que dependen del uno y del otro y ni aun así.

El Houndour y Deino rugen y se acercan a los abusivos.

-La vida de un entrenador es larga y difícil, este es un ejemplo. Pueden ser víctimas de alguien o un Pokémon salvaje., ¿Qué harán si no están juntos?, ya que por separados ni siquiera le harían frente a lo que está pasando.

Los Pokémon avanzan, mientras los abusivos estaban aterrados y eran acorralados por los Pokémon de ese chico, ellos rujen y los abusivos dan media vuelta y tratan de correr, a tropezones, pero lo hacen.

-Eso pensé.- Dice ese joven dueño de esos Pokémon siniestro.- Muy bien… Houndour, Deino, ¡Regresen!

Y el joven saca sus pokeball y mete a sus Pokémon. Mientras después voltea y ve al niño gordito tirado, el se acerca.

-¿Estás bien Ricardo?- Pregunta ese joven.

-(Snif, Snif) ¡Hermano!- Dice el niño gordito que se paraba.- ¡Javier!- Y dice el nombre de su hermano.

Ricardo se abalanza, abraza a su hermano y con gran fuerza lo hace.

-Ri-Ricardo, no… me dejas respirar.- Dice el joven Javier, que no aguantaba más.

El hermano menor lo suelta, mientras el mayor agarraba bocanadas de aire.

-Lo siento.- Dice Ricardo.- Perdóname (Snif).

Javier, después ayuda a su hermano a pararse.

-¿Por qué te perseguían?- Pregunta Javier, desconcertado.

Pero Ricardo se queda por un momento callado, tenía nervios.

-Bueno… Yo, me perseguían por mis Pokémon.- Responde Ricardo, temeroso.

-¿Tienes Pokémon?- Pregunta Javier desconcertado y sorprendido.- ¿Y cuando pensabas decirme?

-…- El pequeño se pone nervioso.- No quería que nadie lo supiera. Ya sabes que nuestro padre usa tipo fantasma y siniestro. Tú también lo haces.

Pero el hermano mayor sonríe.- Vamos, ¿Enserio creías que me iba a enojar por eso?- Le Pregunta.

Pero Ricardo no responde, tenía un semblante triste.

-¿Por qué tienes pena en mostrármelos?- Le pregunta Javier.- Bueno. Mejor vamos a curarlos. Deben estar debilitados.


Una hora después

Paso el tiempo. Ambos niños salían del Centro Pokémon.

-Muy bien. Cuando tú quieras.- Pide Javier que no presiona.

Pero Ricardo se ponía nervioso.- ¿Te burlaras de mi?- Le pregunta.

-¿Por qué debería de hacerlo?-Pregunta su hermano mayor mas desconcertado todavía.-Si es por el tipo de Pokémon, nunca. Los Pokémon siniestro y fantasma tienen sus fortalezas y debilidades, así como cualquier tipo. Inclusive el tipo normal que solo tiene una y es el tipo lucha.

No era tanto por eso para Ricardo. Pero decide en confiar en su hermano mayor, asintiendo. El niño saca dos pokeball, las lanza y de esta salen dos Pokémon. Un Munchlax y un Makuhita.

-Estos son mis Pokémon.- Dice Ricardo.- Por eso me perseguían y se burlaban de mí. Por ellos.

-¿Y que tienen de malo?- Pregunta el hermano mayor.- Porque están, igual que tu ¡Je!- Le sonríe.

Ricardo se apenaba, ante las palabras de su hermano, hasta se desmotivaba. Eso lo detecta Javier.

-Vamos, no te pongas así. No lo dije para hacerte sentir mal.- Responde Javier.

-(Snif) Ellos me entienden.- Responde el niño con lagrimas.- A ellos también no los querían. Los encontré hambrientos en el Bosque Petalia.

-Muy lejos de su territorio.- Dice Javier.

-Y como siempre traigo comida les di.- Cuenta Ricardo.- Ellos no me juzgan.

El niño gordito saca una barra de chocolate y se lo comía, por nervios y tristeza que lo hacían actuar así, de esa forma se desquitaba, comiendo.

-Hermano. No te sientas mal por tu peso.- Dice Javier, que encorva su rostro.- Y no te apenes cada vez que alguien te insultan ti y a tus Pokémon. Como dije cada Pokémon tiene sus virtudes. Ese Makuhita de seguro le puede ganar a Deino o a Houndour y ese Munchlax de seguro que tiene un gran poder.

Ambos Pokémon gorditos, se ponían a lado de su entrenador, para consolarlo.

-Ellos dependen de ti, así como tú de ellos. Tienes que ser fuerte también por ellos- Dice el hermano mayor.- No importa el peso o la forma. Lo importante es que creas en ti, sin importar lo que los demás digan. Demuestra que eres el mejor creyendo y siendo tu mismo.

El niño se seca sus lágrimas.

-Aparte. Yo nunca te buscare hacer daño.- Dice Javier, agarrándole los hombros.

-¿Enserio?- Pregunta Ricardo, que secaba sus lagrimas.

-Es enserio.- Promete Javier.- Nunca te hare daño.


Actualidad.

Javier ve la foto más actual con la de su hermano, una foto familiar de hace dos años. Javier en la derecha y su hermano menor a la izquierda que vestía al igual que su hermano mayor, un traje elegante. Su hermano es alguien de tez morena, cachetón y de ojos del mismo color de Javier, pero padeciendo de sobre peso por descuido. Pero Ricardo es completamente lo opuesto a su hermano mayor, alguien alegre, caritativo y de buen corazón. La esposa Ricardo era una mujer castaña, pero china y de tez clara, con una complexión, casi similar a su marido en peso y completamente lo opuesto a Lucia. Junto a su hija de la misma edad de Carlos, pero de complexión normal y criada de la mejor forma, siendo una niña dulce.

Aparte a diferencia de Lucia, que era empresaria. La esposa de Ricardo, es cantante de ópera.

Y aquella foto marca las diferencias de ambos hermanos. Miseria y alegría. Javier y Ricardo.


Hace meses.

Cuando Javier piso la mansión de su hermano, en Ciudad Algaria, al otro lado de Hoenn. Cuando esa mansión donde domina la alegría fue invadida por el rencor y odio. Cuando las nubes oscurecieron el lugar. Cuando Javier fue a visitar a su hermano menor y puso un pie en ese hogar.

Adentro de aquella mansión. En un comedor, un adulto comía, felizmente con su esposa e hija. El hombre que estaba bien vestido, con su pantalón de vestir, corbata y el chaleco de su traje. Y su esposa con un vestido azul. Aquellos regentes eran del buen comer, pero agradecidos con la vida y el trabajo, cuyos frutos se veían en su forma de vida. Cuyo regente se esfuerza para poder sustentar su hogar y a todos lo que la habitan y trabajan.

-Muchas gracias, Clara.- Agradece Ricardo a una de sus criadas, cuya edad era casi la suya.- Si gustas puedes sentarte.

-¡¿?!- La sirvienta se desconcierta ante ese trato.- ¡No, no… no podría hacerlo!- Dice apenada.

-Vamos son tonterías.- Dice la esposa del magnate.- No rechaces esa propuesta. Aparte no es algo para avergonzarse.

-Tiene razón mi esposa. Y hoy es un día especial.- Dice Ricardo, que se para y le ofrece una silla.- Ya se cumplen diez años de tu estadía en esta mansión.

-Y has hecho un gran trabajo como criada.- Dice la regente.- Es justo que celebremos eso.

-Tanto yo, mi esposa e hija te agradecemos de todo corazón lo que has hecho.- Dice Ricardo, tomando la voz.

La sirvienta no puede evitar sentir algo en su ser. Un cariño hacia sus amos que eran tan considerados y humildes ante ella. Con mucho gusto se sienta a lado de ellos.

Pero de repente y de la nada alguien irrumpe el festín de aquel jefe.

-S-s-señor.- Otra de las sirvientas entra al comedor y a su amo, con nerviosismo responde.

-¿Que se te ofrece?- Pregunta Ricardo.- ¿Y esa cara?- Le pregunta al verla.

-Su hermano.- Responde la sirvienta.- Su hermano ha llegado.

Ricardo arruga su rostro, hasta lo encorva. El sabía algo de su hermano y era lo que pasaba en esos momentos. Javier ya lo sabe y era obvio que tarde o temprano se daría cuenta que su hermano estaba involucrado. Qué más quisiera Ricardo evitarlo, pero lo tenía que encarar a su hermano mayor. La cantante de ópera, sabe que hará su esposo, puesto que ella fue cómplice de ello. Pero Ricardo le pidió que guardara silencio y que no dijera nada.

-Iré a ver a mi hermano.- Avisa el regente.- Por lo mientras disfruta tu alimento Clara, te lo mereces.- Le dice con una sonrisa.

-Señor.- Pero la sirvienta, lo detecta también.

-Sentada.- Dice Ricardo.- Es una orden. Atenderé yo mismo a mi hermano.

Y sin más que decir aquel regente se retira de su comedor y se dirige a la gran sala. Donde su hermano lo esperaba con muchas ansias. Una vez ahí. Ricardo lo ve en medio, con una mirada triste. Pero Javier estaba furioso y esta vez sí se notaba, no apartaba la vista de su hermano menor y con una mirada lo acecha como si fuese presa.

-Javier.- Dice Ricardo que recibe a su hermano, con alegría.

-¡Cállate!- Grita Javier furioso y no estaba nada alegre con su hermano menor.- ¡¿En donde esta mi hijo?!- Pregunto molesto y furioso.

-Sabemos que Carlos es demasiado listo.- Responde Ricardo, seriamente ante la actitud de Javier.- El no en esta casa.

-¿En donde esta?- Sigue preguntando Javier.- Tu lo ayudaste a escapar.

El hermano menor no responde, se siente un poco nervioso, pero lo disimula.

-¡¿Dónde está maldito cerdo?!- Y esta vez su hermano mayor, no tenía su paciencia de piedra para aguantar.

-Ni aunque lo supiera no te lo diría.- Ricardo, que se limpia con una servilleta, rastros de comida de su boca.- No le has causado suficiente dolor a mi sobrino.- Le replica molesto.

-Escúchame bien hermano.- Dice Javier que no se inmuta.- Si no me preocupase por él, no lo estaría buscando.

-Pero él quiere ser un entrenador.- Dice Ricardo.- Déjalo libre.

Javier esta vez no tenía paciencia en soportar a su hermano.

-Sabes bien que Sebastián no lo perderá también de vista.- Comenta Javier.

Ricardo toma un suspiro, sabía la situación de Sebastián, el monstruo que quiere ver a todos muertos. Pero le juro a su sobrino algo, algo que cumpliría al pie de la letra.

-Esas son las consecuencias de su huida.- Dice Ricardo.- ¿Pero que te hace pensar que ese psicópata también sabe en donde esta?

-¡Cállate!

-¡No me faltes al respeto en mi propia casa!- Y Ricardo no aguantaría esa falta de respeto.- No estamos en tu "hogar", para que me trates de esa forma, hermano.

-Escucha Ricardo.- Pero Javier se calma, pero su ira no disminuye en lo más mínimo.- Si no me dices en donde está. Me conoces al igual que Lucia. Y sabes bien que es lo que puedo hacer. Así que más vale que cooperes.- Lo amenaza.

Pero Ricardo no se inmuta. Pero sabía que su hermano hablaba enserio. Javier estaría dispuesto, inclusive en dañar a su hermano.

Ricardo al ver que su sobrino escapo a un lugar desconocido. No pudo evitar sentir lo que cualquier familiar siente. Y es la preocupación. Cuando Carlos escapo, el primer lugar al que fue Javier era a la mansión de su hermano, Ricardo. Para ver si estaba con su tío y conociéndolo que no dudaría en darle la mano a su sobrino.

Ricardo sabia que tarde o temprano Javier iría tras de él y esta vez tiene que afrontar las consecuencias por ser cómplice, por ayudar a su sobrino, Carlos. El tío sabia de la vida dura de su sobrino que nunca ayudo, lo mínimo que podía hacer por el ahora que Carlos se libero, era ayudarle a conseguirle un boleto para el ferri en Ciudad Calagua. Ricardo tiene que hacerle tiempo para que su sobrino escape.

-Quieres saber donde esta Carlos.- Dice Ricardo, muy serio.- Te lo diré si me ganas en una batalla Pokémon.

-…- Javier se desconcierta.- ¡No tengo tiempo para juegos!- Exclama.

-Un juego que en nuestro mundo decide todo, hermano.- Le dice el hermano menor.- Tú decides. Te daré la oportunidad.

-Si yo gano me dices en donde esta.- Pide Javier, que se pone serio.

-Pero si yo gano. Lo dejaras en paz.- Pero Ricardo también pide su condición.- Tú, Lucia y Sebastián le han causado demasiado dolor a mi sobrino. Lo único que puedo hacer por él, es quitárselos de encima.

-Tú no eres su padre.- Dice Javier, indignado ante esas palabras.- Yo sé lo que le conviene a mi hijo.

-No mereces serlo.- Pero Ricardo también queda indignado.- Carlos no quiere ser un…- Pero para antes de terminar sus palabras.

-¿Qué dijiste?- Pregunta el hermano mayor, que se enfada aun mas.- ¡Dilo!- Y exclama.

Pero Ricardo no decide decirlas, le dio un golpe bajo a su hermano mayor, no tenía el derecho de decirlas.

-Monstruo.- Comenta Javier.- Esas son es la palabra por la que me describes. Maldito glotón.

-No te considero un monstruo Javier.- Dice Ricardo, que su voz se ablanda.- Eres un hombre de piedra, eso es lo que eres.

-No hermano, no soy de piedra.- Dice Javier que esta vez liberara su ira sobre su hermano menor.- Seré hoy un monstruo.

Esta vez Ricardo se siente mal, no por recibir la ofensa, si no por ofender a su hermano. Si es así Javier, una piedra, es también por Ricardo. Porque su hermano mayor lo protegió. Si la vida alegre que lleva Ricardo, es también gracias a su hermano mayor, por la desgracia que lo rodea que lo ayuda a ser feliz.

Ricardo es feliz por la miseria de Javier.

-Pero no retiro mi oferta.- Dice Ricardo que no declina.- Aprecio lo que has hecho por mí, mi hermano mayor. Pero no es justo que una criatura pague por eso.

-…Si es así como lo quieres ingrato. Pues que así sea.

Javier acepta. Y esta vez no se contendrá ante su hermano menor. Ricardo no puede evitar sentir lástima, se ha metido en un gran problema, todo por su sobrino, pero aun así seguirá siendo parte de eso.


Una hora después.

Ambos magnates se preparaban. Adentro de la casa. Ricardo se ponía otra ropa, un pans azul y una banda en su cabeza, una playera sin mangas de color blanco, como si estuviese listo para entrenar. Pero era necesario, Ricardo es muy nervioso y tiende a sudar, eso era para que no se sienta sofocado.

-¿Cómo me veo amor?- Ricardo le pregunta a su esposa, que estaba en su cuarto.

Pero la esposa no responde, veía con una leve sonrisa a su esposo, una llena de tristeza a su vez.

-¿En verdad vale la pena el esfuerzo que haces?- Le pregunta la esposa, preocupada.- Últimamente tienes alto el colesterol.

-¡Bah!, Los he tenido peores.- Dice Ricardo que no le toma importancia.- Todo es por mi sobrino. Nunca pude hacer nada contra mi hermano y su familia. No es justo que Carlos sufra en esa casa, no lo merece. Me recuerda mucho a Javier, cuando era niño, hasta son idénticos en apariencia. Desgraciadamente…

-Pero no es tu problema.- Dice ella.- Si Carlos es tan listo, puede arreglárselas. Aparte ve contra quien peleas, contra tu hermano mayor. Javier.

-Es mi problema ahora, Alejandra.- Dice el tío.-Yo veo el peligro que corre Carlos si esta en aquella mansión.

-Tampoco queremos problemas contra Sebastián.- Pero Alejandra sigue.

Ricardo se pone pensativo. La última vez que vio a su sobrino el mayor, este le hiso que casi colapsara en un paro cardiaco, todos miraron esa escena. Desde ahí, aquella familia no quieren ver a Sebastián ni en pintura, eso y que también saben el peligro que representa.

-El no está aquí y no es de su incumbencia.- Dice Ricardo, decidido.- Sera una pelea de hermanos.

-Sr. Ricardo.- La sirvienta Clara interrumpe a sus amos, entrando a la habitacion.- Sus Pokémon.- Le dice al tener las pokeball sobre un cojín rojo.

-Gracias Clara.- Dice Ricardo.- Perdona por molestarte.

-No es por nada, mi amo.- Dice la sirvienta que a pesar de toda esta agradecida y feliz con su patrón.

Aquel hombre los agarra, sin dejar de verlos. Pese a que Ricardo que la mayoría de su equipo es fantasma o siniestro, había dos que no eran de ese tipo, eran lo opuesto y era lo que más necesitaba para poderle ganar a su hermano mayor.

-Los necesito a ustedes dos más que nunca.- Les dice a sus Pokémon.- Mis primeros amigos.


Diez minutos después

En el gran jardín de la mansión. Donde Javier (Que seguía con su mismo traje de negro y de corbata y seguía usando su saco como capa), pero esta vez tenía unos guantes negros. Javier estaba impaciente, esperando a su hermano menor. En su mente no le da otra cosa más que ganar. Tenía dos pokeball a su lado. Las reglas de Ricardo era una batalla doble. Javier sabía que Pokémon utilizaría su hermano menor. Pero el también está listo para la batalla, tiene a sus dos Pokémon más fuertes y feroces para hacerle frente a lo que se avecinaba.

-Por fin llegas.- Dice Javier que ve a su hermano llegar.- Tanto me hiciste esperar, para cambiarte de ropas.

-Me veo bien, ¿No?- Le pregunta Ricardo con cierta alegría.

-Me das pena.- Le dice de forma severa Javier.- Tienes la oportunidad de dejar esta payasada y decirme en donde esta Carlos.

Ricardo no se le va esas ganas. Pero se pone serio, sabía que pelear contra su hermano mayor, no era una cosa de juego, era seria.

-"Carlos depende de mí"- Se decía eso Ricardo.- "Sea en donde estés, ¡Apresúrate!"

Las sirvientas, mayordomos y esposa apoyaban incondicionalmente a su amo. Una de las sirvientas funcia de árbitro para la batalla.

-La batalla será de dos y dos Pokémon. Una batalla doble.- Dice la sirvienta.- Entre el Sr. Ricardo de Ciudad Petalia.

Las sirvientas y mayordomos apoyaban a su amo. Su esposa se sentía feliz de que su esposo contaba con mucho apoyo.

-Contra el Sr. Javier de Ciudad Petalia.

Pero por parte de Javier no se escuchaba nada. Para aquel monstruo de piedra, no necesita eso, no necesitaba de halagos, no necesitaba de nadie, con tan solo mirarlo, su sola presencia intimidaba a todos.

-¡Comiencen!

-¡Inferno, Hydreigon, vayan!

Javier lanza sus pokeball y de estas salen un sabueso infernal y de la segunda un temible dragón de tres cabezas, de color negro. El rugir de los Pokémon siniestro hace temblar a todos que estaban alrededor. Todos se callan. Alejandra se sentía preocupada al ver los Pokémon de su cuñado, era obvio que tenia poder.

-Hermano.- Dice el hermano menor, de forma triste.- No dejare que me derrotes. Yo solo lo hago por el bien de Carlos.

-Tú no eres su padre.- Le dice el hermano mayor, con odio.- Eres un malagradecido. Te atreves a traicionar a la familia.

-Yo… dudo si soy parte de esta familia. No soy como tu.- Dice Ricardo se sentía mal, el a diferencia de su hermano, era muy blando y de buen corazón, lo opuesto a Javier le dolía mucho lo que pasaba.- Tal vez cuando era pequeño, no era el chico más popular, tal vez era un burla para los demás y aun lo soy para tu esposa e hijo mayor. Pero tú me enseñaste que nunca debo de hacerles caso, que estaba me debo de dejar pisotear y que sin importar las cosas debo creer y ser quien soy y gracias a eso cuento con una maravillosa esposa e hija y tengo el mismo poder que tu y Lucia en la empresa (Por mas que le duela a esa bruja). Me enseñaste a ser fuerte y hoy mismo lo demostrare.

Javier, gruñe como bestia ante esas palabras.- Ojala y nunca te las hubiera dicho maldito cerdo traidor.- Le dice con inmenso odio en su ser.

-Me recuerdas a alguien.- Comenta Ricardo, triste.- Se que harás ahora mismo, porque lo mismo hiso. Viniste a irrumpir mi hogar y me amenazas.

Javier sigue gruñendo, sabe quién es y no le gustaba la comparación, de hecho le tocan una fibra sensible con ello y esta vez fue la gota gorda que derramo el vaso. Ricardo hiso lo que más nadie habia podido y es destrozar la coraza de piedra de Javier, ahora este si está muy furioso y desquitara toda esa rabia con su propio hermano.

-Entonces sabes, que no tendré misericordia.- Dice Javier que hierve de rabia, que a pesar de que le duela la comparación, lo acepta.

Javier se arremanga su manga izquierda de su saco y de este tenía un brazalete Mega-Evolutivo, lo activa y un brillo se alza. Houndoom es cubierto por llamas, mientras ruje, haciendo una escena espantosa. Solamente se veía la silueta del sabueso, mientras las llamas se alzan y el humo con ascuas se alzaban, mientras el perro infernal aullaba. La sombra de la transformación del Houndoom, los cuernos se alzan aun más, una coraza de puro hueso lo empieza a cubrir, sus ojos rojo como la sangre brillan con más intensidad. Ricardo que veía el mismo infierno venir y el demonio que enfrentara, no puede evitar sentir miedo, sabe que su hermano ahora es un monstruo y que el mismo ha provocado. Pero Ricardo hara todo lo posible para mantener a Javier alejado de su sobrino.

-Anhelo el pasado.- Dice Ricardo tristemente.- Y si Javier es así, es también mi culpa. Perdóname hermano.

A pesar de que Javier lo odia con todas sus fuerzas por la traición que le ha hecho. Ricardo aun ama a su hermano, pese a lo que pese sigue siendo su hermano.

Una explosión de fuego sale y con ese el cambio de Houndoom, en su estado Mega-Evolutivo. Javier ocupara todo.

-¡Vayan, Hariyama, Snorlax!

El gran regente Ricardo lanza a sus mejores Pokémon. Los únicos que pueden darle una pelea a su hermano mayor. Dos imponentes Pokémon salen. Un par de Pokémon barrigones. Un Pokémon con una marca naranja en su abdomen y una especie de pantalones de color azul y que se veía como un imponente y valiente sumo, un Hariyama. Y un Pokémon que estaba acostado de color blanco y azul, un Snorlax barrigon, estaba acostado, durmiendo, pero se levanta y con esfuerzos se pone de pie, mientras agarra una baya, de un matorral y la come. Hariyama se pone en una posición de pelea, alzando primero el pie derecho, para después azotarlo con el suelo, lo mismo hace con el otro pie. Como un imponente sumo.

-Mandas a dos cebudos por ti.- Dice Javier, que los ve.

-¿Te acuerdas?- Pregunta Ricardo, que no se ofende.- Ellos me comprenden.

Mientras Ricardo de su bolsillo saca un brazalete, Snorlax corre hacia su maestro, pensando que tiene comida para él.

-No es una dona Snorlax.- Le dice Ricardo con una sonrisa.- Pero te servirá mi amigo, cuento contigo.

-¡Snorlax!- Asiente snorlax, que apoyara a su maestro.

-Porque son iguales a ti.- Dice el hermano, mayor con ese tono severo.- Que solo piensan en tragar.

-¡Je!, tal vez tengas razón.- Dice Ricardo que sonríe, le dolían que ofendieran a sus Pokémon, no tanto a él.- Pero así somos felices sin que los demás nos juzguen. No le hacemos mal a nadie. "Trabajamos para comer y dar de comer a los demás". De eso trata nuestro eslogan Javier, que nuestro padre puso en la empresa. Cuando cada trabajador se esfuerza para comer y darle a sus hijos y se sigue esforzando para tener una vida mejor. Yo se que abuso mucho de eso. Por eso me encargo de la fundación que hiso nuestro padre, que tienes tu y Lucia olvidada que trata de combatir el hambre. Y no hay felicidad más grande para mi, ver todo el esfuerzo que he dado por mantenerlo de pie, sacrificando parte de mi riquezas en hacerlo. Y recoger sus frutos que me permiten comer y dar de comer a los demás. Yo me he esforzado mucho para que los demás no me critiquen y equilibrar las cosas como deben de ser. Amo mi vida y como soy y así me aman los demás.

La gente apoyaba a su amo, ante sus palabras, porque eran y son testigos que el Sr. Ricardo ha hecho por ellos y por los demás. Si bien había gente pasada de lista y que le trataba de robar. La demás servidumbre mas antigua al ser tan agradecidos por su amo y con su propia paga, ayudaba, poniendo detectores de metal en las entradas y salidas, en caso de que alguien tomara algo de más de la caja de la Sra. Alejandra.

-Tú no te has esforzado traidor.- Dice el hermano mayor, que no le importa para nada lo que ha hecho o piensen de Ricardo.

-Pero hoy mismo lo hare hermano.

-No soy tu hermano

Eso último le dolió al hermano menor, destrozándolo. Pero…

-¡Estoy listo!- Clama Ricardo.- Mis mejores Pokémon. Y mis primeros amigos.

Había una ventaja muy clara. Hariyama es un tipo lucha y tiene ventaja con los tipo siniestro, con la habilidad de cebo y Snorlax también tenía la habilidad de cebo. Son capaces de aguantar los ataques tipo fuego de Inferno. Aparte tienen ataques muy elevados, Snorlax cuenta con unas barreras mentales muy grandes, que inclusive un Alakazam o un Gardevoir con sus poderes psíquicos le hacen mella. Y Ricardo tiene una sorpresa para su hermano mayor, que independientemente de su aparición, la ha estado practicando desde sus vacaciones.

-No te temo Javier.- Dice Ricardo, enojado.- Y ellos tampoco te temen.

-¡Hariyama!- El Pokémon sumo alza de nuevo sus pies para azotarlos contra el suelo en posición de pelea, la tierra tiembla ante eso. Valiente ante los tipo siniestro

-¡Snorlax!- El Pokémon Gloton, simplemente se muestra sereno.

La servidumbre ve a esos imponentes Pokémon era obvio que su amo tenía también poder y resistencia. Javier sabe que tendrá una batalla difícil contra su hermano menor. Pero no duda en pelear.

-Hydreigon usa vuelo sobre Hariyama!- Ordena Javier el primer ataque.- ¡Y Inferno usa doble equipo!

Pero Javier tiene la ventaja de la velocidad y ataque, aparte de contar con la Mega-Evolución de Houndoom, también tenía a Hydreigon con vuelo para Hariyama.

El dragón siniestro con un rugido surca los cielos rápidamente para preparar su ataque.

Y la batalla entre los hermanos comienza.

Donde solo había una disputa en aquel tiempo y era saber donde estaba Carlos. Que en ese tiempo había abandonado la mansión, para huir de su familia. Su tío le ayudo en su escape y este paga sus consecuencias al encarar a su propia familia.


Carlos no podía escapar él solo, aun con Luna en su lado. Tuvo ayuda y en este caso un familiar, que tuviese algo de poder para ocultarlo.

En este caso presento un nuevo personaje, el tío y parte de su historia con su hermano mayor. Ricardo es el lado negativo de Javier, un poco inmaduro y alegre, caritativo y de buen corazón, digna contraparte de su hermano mayor.

Describo parte de la vida pasada de Javier, que antes no era alguien malo y como Ricardo dice que era igual que Carlos, de comportamiento. Pero algo paso en su vida que lo cambio. Aparte muestro a Javier hecho una fiera, que se liberara con su hermano menor. Un lado muy oscuro que se hablara después.

Una parte blanda de Javier fue Carlos, al ser su hijo era obvio que no dejaría que huyera así de fácil

Sebastián entra en este cap, al describir su pasado, que al igual no era un monstruo antes y en parte el Pokémon que ocupa es también un Shiny.

Pero en fin ya lo verán después.

Pero en si esta historia tratara sobre el pasado de Javier y quienes lo rodena, personas importantes para él.

Bueno agradezco sus comentarios a KRT215, dragon titánico, LinkAnd0606 y alen6 (Como te dije estaba ocupado en este fic, pero ya volveré a escribir el otro).

Sin más que decir me despido.

Adios y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.