Creo que esto compensa todo mi atraso.

Antes que nada. Me base en autor The Lord Of Of Pages y su fic Gardevoir: A Lamentation of Love para hacer este cap. Pero primero lean este cap antes que nada, para que no se adelanten de lo que verán. Aunque en lo personal recomiendo What lays beneath is not a flower del mismo, este si lo pueden leer si gustan.

En mis primeros meses como escritor me gustaba leer esa clase de fic's. Se podría decir que fue uno de los autores que me hiso dedicarme al estilo de tragedia y el horror.

Pero este cap a su vez deja mi marca plasmada. Ya lo verán.

Antes que nada el Soundtrack. Esta es la primera vez que uso un soundtrack así, es como de ópera y yo escucho de por si eso. Pero esto viene de un anime que a lo mejor conocen:

La sola- Fate Stap Night OSC

Les doy el lujo de ponerlo a su criterio, mas no la pongan tan pronto.

Aparte habra otro Dissclamer.


Locos de amor

Tiempo después

Ha pasado aproximadamente cinco meses desde que un joven escapo de la casa de sus padres. Para ser libre y no estar sujetado bajo el cruel tormento que vivía. Junto a su fiel Pokémon, una Gardevoir a la cual a estas alturas era algo más que una acompañante. Quitándose aquella venda que le dejaba ciego tras huir de aquella mansión, cuyo odio y tristeza lo dejaba cada vez mas ciego ante lo que buscaba con desesperación.

Pero hoy era una fecha importante. Se escuchaba lo que se podría decir un canto.

-Feliz cumpleaños querido Carlos. Feliz cumpleaños a ti.

En la ruta 11. Pokémon (como podían), le cantaban a su maestro, que cumplía años. Carlos ya tenía catorce. Y no era para olvidarse. Al menos para cierta Gardevoir que hiso lo que estaba en sus manos para su maestro.

-¡Muchas gracias!- Dice el cumpleañero, feliz de ver lo que le hicieron.- Veo que te lo tomaste enserio Luna.

Luna había planeado un coro con sus demás compañeros. Inclusive Snorlax ayudo siendo tambor que Buneary golpeaba con sus orejas. Y como podían cantaban, si bien no era lo mismo que un humano. El entrenador castaño lo apreciaba de todo corazón.

-Muy bien. Ahora pide un deseo.- Dice Luna que le pasa un pequeño pastel.

Un pastel pequeño, de chocolate, estaba sobre un tronco partido que servía como mesa. El pastel tenía solamente una vela.

-Eso no será suficiente para Snorlax.- Comenta Carlos, que ríe al ver lo pequeño del pastel.

-Ya me encargue de él.- Dice Luna, que se esforzó para que el glotón comiera en la mañana, buscando matorrales de bayas.- Solo comerá una rebanada.

Carlos se ponía a pesar sobre su deseo. Pero al poco tiempo sopla las velas.

-¡Wow!, Eso fue rápido.- Se sorprende la Gardevoir Shiny.- ¿Qué pediste?

-Esa clase de cosas no se tienen que decir.- El joven sonríe y niega con su cabeza.- Pero que puedo pedir yo que ya no tenga.

Acto seguido Carlos abraza a su amada. Esta se sorprende, al recibirlo por sorpresa ese abrazo. Pero lo acepta y sonríe, sintiendo el sentimiento cálido de Carlos. El deseo de Carlos era lo que ya tenía, lo único que pidió el joven, era que nunca se acabara y que siempre lo tuviera presente.

-Lamento no haberte traído ningún regalo.- Dice Luna, un poquito triste.- Pero como soy un Pokémon.

-No importa.- Pero su amado no le toma importancia.-Te has esforzado mucho.

-No es nada.- Pero Luna no lo acepta.

-¡Bromeas!, ¿Cierto?- Le pregunta algo sorprendido, pero un poco molesto a su vez.


El día anterior

Carlos estaba peleando uno a uno contra un entrenador común de la región. Este tenía un Steelix. Y Carlos a su Luna, su Gardevoir. Y la desventaja era obvia, aunque en la parte de evasión y velocidad anivelaban las cosas.

-¡Steelix cola férrea!- Ordena el entrenador.

El gigantesco Pokémon obedece y usa ese ataque. Luna da un salto con giro, y con la gracia de una hermosa bailarina esquiva el ataque, su vestido sacudía el polvo que estaba alrededor. Pero no quería decir que no se cansara de esquivar. El Pokémon de acero era muy resistente.

-Esto no lleva a nada.- Dice Carlos, algo preocupado y viendo a su Pokémon al frente.- Sin importar los ataques. Ese Pokémon sigue de pie. Ya use paz mental dos veces y en la última casi le da un cola férrea.

Luna respiraba mucho aire, mientras gemía, pero mantenía una pose calmada. Ella escuchaba y sentía a su amado, que dudaba y se presionaba.

-¡Luna, usa de nuevo fuerza psíquica!- Ordena el entrenador castaño.

Luna salta. Y usa sus poderes psíquicos. Pero esta vez y para su sorpresa. El Steelix esquiva el ataque.

-¡¿Qué?!- Exclama la pareja unísona (La Gardevoir a su forma).

-Has sido un gran rival para mi Steelix- Dice el entrenador Guay.- Pero ese Gardevoir tuyo está cansado. No todo el tiempo puede seguir con el mismo ritmo y mi paciencia cobra frutos ahora mismo… ¡Steelix Cola férrea!

El inmenso Pokémon aparece al frente de la Gardevoir Shiny. Esta no le da tiempo de reaccionar, solamente sus ojos se abren lo mas que puede, en señal de miedo y sorpresa. El Pokémon serpenferrea da media vuelta y con su cola de hierro le pega a su enemiga. Luna es mandada lejos, chocando con una roca que es agrietada por el golpe. Después ella cae al suelo.

Carlos estaba en shock. Pero a su vez no estaba tan sorprendido. Sabia cual era el resultado.

-Ni modo.- Dice Carlos, dándose por vencido, pero gruñendo un poco.- No podre contra él.

Al joven no le quedan más Pokémon. Todos ya pelearon.

-¡NO!

Tanto los entrenadores voltean. Para mas su sorpresa fue del esposo que la ve parándose con muchos esfuerzos. Luna ya estaba moreteada en su hombro izquierdo y muñeca derecha, sintiendo tambien un dolor en su pecho.

-Luna.- Murmura Carlos.

-"Mañana es el cumpleaños de Carlos"- Piensa Luna, cansada y molesta consigo misma.- "Y ni siquiera tenemos dinero para un pequeño pastel"

La vida de un entrenador suele ha ver bajas. Tras la última pelea contra Jonathan. Carlos ha tenido un pequeña rachilla de derrotas contra entrenadores de la liga de Kanto. Perdiendo dinero considerablemente. Si bien al joven no le importa más que el cuidado de sus Pokémon, privándose el mismo de cosas. Su amada se ha hartado de eso y en parte siente que ha sido su culpa por no ganar. Y mas que se viene el día especial de su amado. Y se supone que sería el primer gozo de su esposo ahora que es libre.

-"Ya me canse de ver esta situación con cada vez que enfrentamos a esos entrenadores"- Se dice Luna a si misma.- "Ya me canse ver cómo le quitan a él, su dinero"

La Gardevoir sin órdenes de su maestro se abalanza contra su enemigo. En sus manos carga una fuerza lunar.

-¡Steelix esquiva!

Pero aquel Pokémon no podía esquivar. También estaba exhausto por los ataques que recibió. Luna da un salto y dispara el rayo de color rosa que es reflejado por la piel de acero de Steelix, cegando por un momento el campo de batalla.

Se escucha una caída. Y al apagarse el destello. Deja ver a la Gardevoir tirada, solamente apoyada con sus dos manos. Y al Steelix tirado y sin reaccionar.

-¡Wow!- El entrenador está sorprendido.- Ese Pokémon tuyo. Tiene que ser especial, para atacar sin escuchar a su entrenador y vencer a mi Steelix.- Dice con cierta alegría.

Carlos no decía nada. Por una parte estaba alegre de haber ganado por el esfuerzo de Luna. Pero por otro molesto con ella, por dicho esfuerzo.

Mientras Luna sonreía y veía a su enemigo tirado. Pero esa alegría se iría al ver a su amado, con una cara de molestia y preocupación.


Actualidad

-Esa batalla era para que no la ganaras.- Comenta Carlos, algo molesto con ella.

-No podía perder esta vez.- Dice Luna, seria.- Pudimos comer un día mas y hasta hacerte esta pequeña fiesta.

-Pero eso no importa. Tu eres débil al tipo acero y ese Steelix, te hiso mucho daño.- Dice su amado preocupado, viendo el moretón que tiene en uno de ellos brazos de su amada.- No importaba si perdía o ganaba. Fue una suerte que Snorlax haya ayudado contra ese Pokémon.

-… Sabes.- Luna trataría de cambiarle de opinión.- Aparte de ser tu cumpleaños. Se cumple otra cosa.

El joven deja de estar molesto. Porque recuerda. No solo era el cumpleaños de Carlos.

-Muchas gracias.- Dice Carlos, a su amada.- Por estar a mi lado un año más.

-Eso no es de agradecer.- Dice Luna, que deja de estar seria y al ver que pudo alegrarlo.- Es a ti a quien agradezco mi amado. Por recogerme ese día.

-En mi cumpleaños también.- El joven recuerda.- Aun recuerdo. Fue cuando tenía nueve años.

La pareja recuerda ese día. En que Carlos decidió llevarse a ese pequeño Ralts y meterla en su vida.

-Es por esa misma razón que me esforcé.- Dice la Gardevoir, que encorva levemente el semblante.- Porque me adoptaste y me metiste en tu vida.

Carlos le sonríe. Pero para Luna significa algo más. Pero también, el sabe que a Luna no le gusta recordar su pasado, antes de que se encontraran el uno al otro.

-Antes de que lo que somos ahora.- Comenta la Gardevoir.- Sabes cómo fue mi vida.

-Algo parecido a la mía.- Dice el joven.

-Solamente que la soledad estaba conmigo.- Cuenta la Gardevoir, cuyo semblante y tono marca tristeza.- Cuando toda mi familia fue capturada, antes estaba Shiftry a mi lado y me cuidaba como hija. Recuerdo que me decía nieta, antes desconocía esa palabra. Pero el tuvo que irse después.

Carlos se pone algo pensativo, sintiendo algo de lastima por su amada. Luna al igual cual ha sufrido mucho antes de que Carlos llegara a su vida. El joven cambia de tema por un momento.

-Al igual. Ya tengo un año con mi Vibrava.- Dice Carlos, que lo ve y lo acaricia y cambiando de tema.- Un regalo de mis abuelos.

El pequeño Pokémon simplemente se deja acariciar.

-Es justo que te de doble porción.- Dice Carlos.

Después de eso. Comen el pequeño pastel. La felicidad que tenía el joven, al tener sus Pokémon cerca, en sentirse por fin libre y tener por fin amor que siempre busco. Aunque a su vez se preguntaba mucho la relación que tenia con su Gardevoir, cuando fue que llego tan lejos. Pero no le toma importancia, es feliz y no le ve nada de malo.

Y después de aquel pequeño convivio. Carlos mete a sus demás Pokémon (A excepción de Luna) y se dispone a moverse. Y después de unos momentos de caminata.

-¿Por qué vamos lento?- Pregunta Luna, al notar eso.

-No le veo el chiste de ir rápido.- Dice Carlos.

-Pero estamos muy atrasados.- Dice la Gardevoir.- De seguro Jonathan, ya tiene siete medallas.

Y en efecto. Carlos no había tomado el Camino de bicis (Aparte que no tenía una), por eso estaban muy atrasados. Pero aparte porque había un guardia que el joven había ofendido y era obvio que habría algo de tensión. Teñían que rodear parte de Kanto para poder llegar a Ciudad Azafrán. Pero eso les tomo mucho tiempo.

-¿Y?- Pregunta el joven, sin ponerle mucha importancia.- El es el. Bien por el si ya se hiso con el campeonato.

El joven iba lento, porque pensaba mucho en su viaje, todo lo que ha hecho. Y todo lo que ha vivido. Desgraciadamente se da cuenta de las cosas que no ha podido superar, haciéndolo deprimir, un poco. Pero si lo suficiente para cuestionarse a sí mismo por no superarlos.

Luna podía percibir lo que le aquejaba a su amado. Así que le toma de la mano. Diciéndole con ese gesto que no estaba solo y por un momento caminan de ese modo, con tal no había nadie. Carlos ve su mano enlazada con la de ella, eso no lo calma del todo. Eso deprime a Luna, al ver que Carlos seguía pensando en lo negativo.

-¿Qué te aqueja?- Decide preguntar ella, para tratar de calmarlo.

-Mi tío.- Dice Carlos, tomando un tono muy serio, pero a su vez con un toque de preocupación.- No sé como esta. He intentado llamarlo desde que llegamos a esta región, cada vez que pisamos una ciudad o pueblo. Pero nunca hay nadie. Recuerda que gracias a él, estamos en Kanto.

-Ojala y este bien.- Dice Luna que se acuerda de él.- El nos ayudo a escapar. Pero…

Carlos se muestra más pensativo todavía.

-Algo paso.- Dice el joven.- Mi padre nos encontró en Calagua. Eso quiere decir que…

-Nos delato.-Luna se pone más seria.- Tal vez tu padre si se preocupa por ti después de todo. Tu tío no pudo aguantar.

-No los culpo.- Carlos al igual seguía igual de serio, pero ahora se notaba mas la tristeza que nada.- Mi padre, no es de los hombre que se rinden fácil.

-Al menos huimos de él.- Luna ve el lado positivo.

-No lo creo.- Pero su esposo no lo cree así, pero ahora se oía molesto, furioso, pero se trataba de contener.- Tal vez no comprendas aun el poder del dinero. Pero conociendo a mi padre. Puede ser que ya sepa que estoy aquí. Si él quisiera ya hubiera ido por mí. Y en casos más extremos sabe lo nuestro.- Eso último lo dice preocupado.

-Aunque esta la posibilidad que aun no lo sepa.- Luna a pesar de ello, no puede evitar sentir algo de preocupación.

-Puede ser.

Carlos simplemente da un suspiro. Pensaba aun en su tío, era demasiado para Ricardo, encargarse de su hermano mayor.

-Pero eso no es lo único que te molesta, ¿Cierto?- Pregunta la Gardevoir.

-Mi Luna. Siempre tendremos problemas.-Dice el joven, con un semblante triste, al recordar más cosas.

-Pero siempre estaremos juntos, ¿No?- Le pregunta ella.

-¡Por supuesto!- Exclama el.- Pero me preocupa que no sea así. Y me preocupa que en todo este tiempo no he hecho nada.

-Si has hecho.- Le corrige su amada.- Y mucho.

-Sí pero…- Carlos lo piensa.- Pero no olvido nuestra pelea. No olvido lo que me aqueja. Me siento débil. A mis catorce años, sigo esta aterrado de lo que pase, furioso. Como si fuese un niño pequeño todavía. Siento que aun no he hecho nada por mí.

El joven no se tranquiliza. Porque aun seguía pensando. Desgraciadamente en sus traumas y eso era lo único que lo dejaba pensando. Luna lo presiente, ese miedo que emana el al tocar el simplemente el piano. Combinado con el pasado del joven. Era algo que Luna no podía hacer.

-A lo que me refiero. Es que no he podido superar mis propios asuntos.- Dice Carlos algo triste.- Es que eso me preocupa. Siento como algo aun me pesa.

-Pero mi pequeño. Solo eres un niño.- Le dice la Gardevoir, riendo un poco y aun tratando de hacerle cambiar de opinión.- Tú ya no tienes problemas de qué preocuparte. Eres libre, goza tu libertad, lo que te queda por vivir.

Pero Luna al mirarlo, esa mirada tan seria, casi severa.

-Sabes. Hace tiempo se, que deje de ser un niño cuando viví en esa mansión.- El joven niega esas palabras de su amada, como si estuviese molesto de ellas.- Tan solo de tenerte como esposa es algo que dice que no soy un niño. Y más aun siendo tú un Pokemon. No creas que no pensé mucho en esta relación, siempre lo tengo presente todos los días y me preocupo de ello para protegernos.

Luna suspira. No podía consentir esta vez a Carlos.

-Amargaste este día.- Dice Luna con tono neutro, encorvando su rostro, mostrando tristeza, pero a su vez sonriendo a su vez.

-Lo siento.-Se disculpa Carlos, porque su amada se esforzó este día. Para que él se amargara al final de todo y diciendo como si estuviese molesto con ella.

Aunque después. Eso causa que Luna al igual lo piense. Todo lo que ha convivido con su esposo, no niega que a su lado es feliz. Pero en cada relación siempre habrá algo malo. En este caso Carlos, los traumas que no supera y algunas veces el cambio de humor que tiene por ellos. Algunas veces han sido por problemas (Lo cual es pasable, todo el mundo se enoja por problemas y más si no los buscas), pero en la parte psicológica, por el piano y sobre todo su familia. Es algo que al joven no lo tenía tranquilo. Eso y también preocupándose, que su "bizarra" relación no sea vista ante el resto, que por más que nieguen, eso es también otro problema, su relación en sí.

Pero lo principal. Es lo que Carlos no puede superar.

-Perdóname. No te quise regañar con eso, pero soné así.- Carlos habla, interrumpiendo los pensamientos de su esposa.- Se que te esforzaste y lo eche a perder.

Carlos se disculpa de nuevo. Aunque Luna se esfuerza por alegrarse, esta vez no puede. Pero lo disimula dando una sonrisa, ante Carlos. Aunque aquella Pokémon, se siente mal por su maestro. Ya se vio una vez en una pelea que tuvieron. En el cual el joven golpeo a su Gardevoir. Luna teme que Carlos se convierta igual que sus padres.

-Prometo que no estropeare otro momento.- Carlos suena arrepentido.

Luna tristemente sonríe. Porque sabe que nunca será verdad. Los problemas son parte de la vida. Pero, no aquellos que trauman y perjudiquen a los demás y este era un caso.

-"Como quisiera que superaras tu trauma"-Pensaba para sí misma, mientras le toca la mejilla a él, dándole una señal de que todo estaba bien.- "Que sigas siendo aun un niño"

Pero Carlos al verla a los ojos detecta algo, algo que no encajaba con su esposa. Una mirada, si, alegre. Pero en el fondo, expresaba algo más. El joven siente algo en su ser, nervios, un pequeño miedo que ignora. Luna sonríe y cierra sus ojos, mientras mueve levemente su cara echando una leve y rápida carcajada.

-"Debe ser mi imaginación"- Se dice Carlos que al final no le toma importancia.- "¿Porque le debería tener miedo a mi Luna?"- Se preguntaba.

-¿Me amarías a pesar de todo?- Le pregunta Luna.

El joven se desconcierta.- Claro que si… ¿Po- por qué me preguntas eso?- Le pregunta algo confundido ante eso.

Luna le roba un beso a Carlos en los labios.

-Por nada.- Ella responde vuelve a sonreír, pero debajo muestra otra cara y una triste y comprensiva.- Solamente quería escuchar que me amas. Así como yo te amo.

Carlos se vuelve a desconcertar ante esas acciones y vuelve a sentir eso, un miedo que se hace un poco más fuerte. Pero al igual no le pone atención. Se preguntaba, ¿Por qué desconfiaría de su esposa?

Aparte es Luna, ¿Que podría hacer para perjudicarlo?

-"Yo siempre te protegeré mi Carlitos"- Se decía eso Luna.- "Sin importar que"

Luna solo quería escuchar eso de Carlos. Obviamente este diría un sí.


Anochecer: Media noche.

El día ya había acabado y en medio del bosque estaba aquella pareja Humano-Pokémon. Carlos estaba en un extremo y Luna en el otro. Y mientras la pareja dormía. Luna se levanta abriendo de golpe sus ojos, no podía dormir, pero al igual no trato de hacerlo. En su tiempo en que cerró los ojos, pensó y pensó. Se preparo.

Pero mientras pensó recordó. Se sobaba con su mano izquierda su boca, le dolía, producto del golpe que le dio Carlos, se pone a pensar tanto en ello, recordando el sabor de su propia sangre al chupar su herida. Recordaba las palabras hirientes de su esposo. Si bien ya tenía algo de tiempo, no se olvida así de fácil. Esta vez había sido una pelea fuerte, todo por los traumas y el odio contenido de Carlos a lo largo de los años.

Carlos por su parte se encontraba durmiendo, al otro extremo dándole la espalda a Luna. La Gardevoir Shiny se acerca a y lo primero que hace es acariciar la cabellera de su amado, estaba algo sedosa y había crecido con el tiempo, también sus patillas que se encontraban pobladas, llegando hasta casi su barbilla y su pelo llegaba a su nuca y cuando partieron lo tenía corto.

Luna para de acariciarlo, pero no lo mueve. Carlos gemía dormido. Pero Luna se acerca un poco más para estar más cerca del. Pero la Gardevoir hace un poco de ruido, eso provoca que su amado se mueva, volteándose. Ella se espanta. Pero el, dormido, abraza a su amada y la aprisiona. Carlos dice palabras inentendibles, acomoda su cabeza en el pecho de ella y tocando su parte roja sensitiva, pero para de moverse, acomodándose por fin en el seno izquierdo de Luna, usándolo a su vez como un cojín y restregando mas su cabeza. Luna se queda tiesa, no lo quiere despertar. Pero su pequeño suelta un ronquido y se queda dormido.

-Gardevoir.- Ella dice su nombre, en forma de susurro.

Pero, el sigue sin despertar. Estaba profundamente dormido. Luna deja escapar un suspiro de alivio al ver que el no había despertado, pero aprovecha esa posición y lo acaricia un poco más. Mientras ella seguía con sus pensamientos.

Luna Pov

Soy tú y tú eres yo. Somos un alma y un corazón. Has peleado mis peleas y yo las tuyas en señal de nuestro amor. Nuestra sola relación ya es una pelea ante los demás humanos y Pokémon que ven esto bizarro.

Pero…

Me siento triste. Porque alguna vez pienso que es solo una metáfora. "En las buenas y en las malas", una metáfora que ambos seguimos. Que en cierto modo es real para mí y para ti. Al aceptar un compromiso donde se supone que entra dicha metáfora, estando el uno para el otro sin importar que. Convirtiendo mis peleas en las tuyas y viceversa. Demostrándonos uno al otro que es cierta.

Y, ¿Por qué no seguirla aun?

Lo que voy hacer es malo. Pero yo no lo veo de esa forma, ¿Tú lo ves de esa forma?

No me lo puedes decir y no quiero que me la respondas. Porque la respuesta es obvia.

Me contengo. No quiero que despiertes.

Hago un pequeño puchero, me siento fatal por verte así.

Tienes razón en lo que me habías dicho. No entiendo cómo es que crecen los humanos. Tú eres algo diferente en ellos. No juegas y ni siquiera en todo el tiempo que te conozco no has agarrado a lo que le llaman pelota, no tienes la clásica ambición de ser un maestro Pokémon como los demás jóvenes, tú te centras a otras cosas que no van a tu edad. Sé que a tu edad no tienes que estar de esta forma, ni menos en una relación como la que tenemos, independiente de que sea una Pokémon y tu un humano.

Ahí hay algo mal contigo. No niego y me gusta como estamos ahora, vivo mi sueño al tener una vida contigo. Pero aun así, es raro y lo antes dicho no va acorde a tu edad. Últimamente y desde que llegamos, te privabas de muchas cosas y tu único "gozo" era el periódico y para leer cosas que ni entendía y que no era precisamente tiras cómicas. Y lo que lees se supone que lo hace un adulto, hasta siento tu presión al fijarte a lo que llaman tasas de interés, bolsa de valores… ¿Qué rayos es eso?

Pero al final no es eso lo que me preocupa.

Me preocupa, cuando estas al frente de un verdadero problema. Cuando lidias con tu pasado. Y lo que quiero es…

Estoy loca.

¿Sera porque así es mi especie?

Y si es así. Porque no se, ni he escuchado nada parecido a lo que hare.

Pero quiero creer que por ser Gardevoir puedo hacer, lo que te voy hacer.

No quiero verte sufrir. Sera mi regalo hacia ti. Y mi deber es proteger a mi maestro. Y más que eso, a mi esposo. No eres mi maestro. Eres una parte esencial de mí.

¿Es malo proteger a lo que amo?

¿Y si no lo hago?

¿No estaría haciendo mi trabajo en protegerte?

Tu harías lo mismo, ¿No Carlos?

Si tuvieras la oportunidad de hacerlo, ¿Lo harías por mí?

Quisiera que me lo demostraras. Pero recuerdo que lo has hecho, las veces que me has protegido. Y eso es más que suficiente para mí. Tu si darías todo por mí.

¡Lo voy hacer, por ti!

Narrador Pov

Luna se tranquiliza y se acomoda con cuidado. Enreda sus piernas con las de Carlos y con sus manos agarra su rostro, alzándola un poco y ve su cara dormida. Para finalizar la Gardevoir Shiny junta su frente con la de su maestro. Luna cierra fuertemente sus ojos y deja de ver el rostro de él.

Lo que ella hacía era abrir un puente y en ese puente ella lo atraviesa.

Pasan momentos. Segundos que son nada y a la vez eternos sin definición exacta para describir. Luna abre sus ojos y al hacerlo se encontraba en medio de la nada, flotando. Su vestido no se alzaba y estaba quieto. Pero ella estaba flotando.

-Lo he conseguido.- Se decía ella al ver el resultado.

Ella sigue flotando. Pero pronto y poco a poco ella desciende. Mientras de la nada sale un suelo y de este empieza a crecer un pasto. Ella con sus pies pisa.

-¡Uff!- Luna se preparaba.-Aquí voy.

La Gardevoir, solitaria caminaba en aquel pasto. Lo que se podría decir cielo, no había dicho cielo. Solamente una infinita oscuridad y de esta solamente se veía el pasto, pinos y a la misma Gardevoir Shiny con todo y su color. Era lo único que se visualizaba, como si ya estuviese puesto. Como si de un dibujo se tratase de color negro que lo remarcas con colores llamativos.

Luna sigue caminando. Y mientras lo hace.

-Estoy dentro.- Decía la Gardevoir, impresionada.- En el psique tuyo, mi pequeño. Y veo que es de forma de bosque.

La Gardevoir se encontraba dentro de la mente de su amado. Normalmente vería directo sus recuerdos. Pero Carlos está dormido, piensa muchas cosas en ese estado, lo cual le hace aun más difícil para Luna. Pero a su vez fácil, porque si Carlos estuviera despierto, no se dejaría.

-¿Dónde está?- Se preguntaba Luna.

La Gardevoir sigue caminando en el psique de Carlos, una pradera en el cual no tenía un fin alguno. Hasta encontrarse con algo que aparentemente es la entrada. El cielo, se vuelve de color violeta y algunas nubes aparecen. Había una escultura de un Ralts, de al menos diez metros y en la parte inferior había una placa dorada, en esta decía…

-Ante el camino que sigo y decido.- Lee Luna.

La Gardevoir siente algo en su pecho, en su parte sensitiva, algo cálido que emanaba aquella escultura. El Ralts es ella, cuando era eso, un Ralts. Ese era un pensamiento inconsciente de Carlos.

La Gardevoir sigue caminando. Pasando por detrás de su escultura. Al poco tiempo bolas transparentes se forman a los lados y frente de Luna. Esta veía y sabía que puede significar, la manifestación de recuerdos. Ella se acerca al primero. Pero al verlo ella se aterra, al mismo tiempo se sorprende.

"Hola Carlitos. Mi nombre es Sebastián. Seré tu hermano mayor, ¿Qué te parece?"

Ve a un niño, sosteniendo a un bebe. Ese bebe era Carlos que en el muy en el fondo y casi inolvidable vio a su hermano mayor.

-…- Luna se queda pensativa, al ver el recuerdo de su amado.- No tengo tiempo para pensar en ello. Tengo que moverme.

La Gardevoir suelta la burbuja y se mueve, mientras ve más burbujas que se presentaban ante ella, mientras camina. Obviamente esas burbujas en si muestran varios recuerdos. Y en su forma de burbujas representan la niñez de Carlos, burbujas infantiles que divierten cuando uno es pequeño. Recuerdos que tiene de bebe. Luna al darse cuenta de ello solamente se mueve, sin prestar atención a esos recuerdos, aunque le den curiosidad saber eso. Sigue caminando hasta toparse con lo siguiente.

Puertas se alzan ante los pies de la Gardevoir, esta se espanta al ver que aparecieron de repente. Las puertas variaban de diseño. Unas eran de madera de color café. Otras eran de color blanco. Ella entra a una de color café.

"Y con sus mil brazos construyo el mundo Pokémon"

Ella ve a un niño de cuatro estudiando. Carlos cuando era pequeño y tenía que tomar estudios intensivos. En este caso el texto que todos se sabe, de la creación del mundo que conocen hoy en día.

Ella cierra la puerta y sigue abriendo las demás. Abre una de color rojo. Al meterse, ella estaba en uno de los cuartos de la mansión. La sala principal.

"¡No quiero estudiar más!"

Luna se sorprende al entrar. Ella ve a su pequeño llorando, cuando tenía seis años.

"¡Mi cabeza me duele, quiero estar en paz!"

La Gardevoir se entristecía al ver eso. Ese día Carlos sufría, y le reclamaba a su madre, que quería estar en paz.

"Escucha. La vida es difícil y si no te preparas. Te arrepentirás después. Así que deja de llorar y agradece de que cuentas con esta oportunidad"

-Mujer desgraciada.- Dice Luna al ver a la única que le puede decir con esa frialdad a su hijo. Lucia.- Que puede comprender un niño de esa edad, aun de la vida. Ustedes que lo forjaron a madurar sin disfrutar nada.

Luna aprieta sus puños. Qué más quisiera actuar y hacer lo que piensa. Pero sabe que no es el momento. Lo que busca aun es más grande y solo tiene un tiro.

Luna y sigue abriendo las puertas, cada una trayendo un recuerdo de Carlos. Hasta que se encuentra una puerta de metal, de color azul y dos pulgadas de grosor. Ella empuja con todas sus fuerzas dicha puerta.

En ella solamente se encontraba un cuarto oscuro en que Luna solamente flotaba, mientras se aleja un poco. De repente números empiezan a salir, sumas, restas, multiplicación y división. Después problemas más grandes, graficas con barras de diferentes colores y números. Hojas de balance general, esquemas de diario con diferentes datos, hojas de trabajo, hojas de diario. La imagen de computadoras.

-¡Basta!- Luna se siente sofocada y grita, mientras cierra sus ojos.

Luna escucha sonidos. Primero el de un lápiz. Pero rápidamente se escuchan mas, sonidos de plumas al escribir, el sonido de los teclados de calculadora o computadora.

-¡HUUGHH!

La Gardevoir Shiny es golpeada de repente. Una barra de grafica de color amarilla sale y le pega en su estomago, dicha barra se eleva, junto con Luna.

-¡TENGO QUE SALIR DE AQUÍ!

La Gardevoir usa sus poderes y carga una Fuerza Lunar para usarla como propulsor, rápidamente le dispara a la barra, esta se destruye. Luna cae, pero ella decide aterrizar en una goma gigante para borrar y la usa como plataforma. La goma, por el peso del Pokémon desciende poco a poco. Luna respiraba grandes bocanadas. Pero de repente una hoja de esquemas de mayor se dirigía a ella.

La Gardevoir usa su fuerza psíquica y hace bola a la hoja gigante y con furia la destroza en miles de pedazos. Luna termina de desciende y rápidamente se va a la puerta saliendo. Desesperada agarra la enorme puerta y con muchos esfuerzos la intenta cerrar. Mientras un lápiz trata de salir. Ella lo empuja y cierra esa puerta de metal.

Luna cae, cansada y respirando con más dificultad.

-(Respiro, respiro), Odio los estudios.- Se dice así misma.- Prefiero ser tonta y no entender nada.

Aquella puerta azul de metal, representa el conocimiento. Los conocimientos que tiene Carlos de todo lo que ha estudiado, pero de forma intensiva. Luna adolorida de su estomago, se mueve poco a poco y cae, después se vuelve a parar y caminaba mientras se recuperaba.

-Tengo que ir con más cuidado entre los recuerdos.- Se decía la Gardevoir al salir adolorida.- La próxima vez sería peor.

Pero al igual la Gardevoir sigue su camino. Pero esta vez había un cambio que ella presentía.

El tiempo no es preciso. Los segundos son horas. Las horas son segundos. Y los minutos siguen igual.

Luna sigue caminando, sintiéndose rara al sentir el tiempo. Veía sus manos y estas se distorsionaban y sus derretían.

-¡NO!

La Gardevoir aplica sus poderes psíquicos y se mantenía a ella misma como estaba normalmente. Volviendo a la normalidad. Pero después…

Luna gruñía, pero de forma cortada, mientras su voz suena como un eco, pero a su vez lloraba y ocultaba algo más perturbador. Una mezcla entre alegría y tristeza.- ¿No me amas mi Carlitos?, ¿No me quieres dentro de tu mente y corazón?- Le preguntaba a su amado.

Algo mal estaba pasando. Luna se agarraba la cabeza y gritaba a su vez.

-¡Contrólate!- Se decía mientras se arrodilla y se agarraba la cara.- ¡No caigas en lo mismo, recuerda para que estás aquí!

Pero Luna empezaba a llorar.

-(Snif), El no me quiere.- Luna se decía eso tristemente, mientras se limpiaba las lagrimas.- Si me amara, no me hubiera golpeado, ni rechazado esas veces que estábamos a punto de hacerlo, no me rechazaría ahora que soy uno con su mente.

De repente la Gardevoir Shiny se parte en miles de pedazos como cristal, por un puñetazo que salió de la nada. Y ese puñetazo salió de la misma Gardevoir Shiny.

-Yo no soy así.- Se decía ella, al verse a sí misma rota por el cristal, respiraba con gran fuerza.- No tengo que bajar la guardia. O pasara esto de nuevo.

-¿Acaso crees que esto es producto de Carlos?- Le preguntan los pedazos de vidrio.- Recuerda que Carlos nunca te haría daño. Esto es tu misma ilusión. Pero que muestra la verdad. De lo que en verdad eres.

-¡¿Qué?!- Luna no lo cree.

-Eres una monstruo al igual que Carlos.- Decía ese cristal.- Pero lo de Carlos es comprensible, ¿Tu porque eres un monstruo?... Tú estás loca, demente, desquiciada.

Luna carga una fuerza psíquica y destroza todo el cristal, el reflejo desvaneciéndolo por completo.

-¡YO NO SOY ASÍ!- La Gardevoir Shiny grita con rabia.- ¡YO LO HAGO POR MI ESPOSO!

La Gardevoir gruñía mientras su vista era fija, viendo con rabia, apretando sus puños. No le gusto lo que vio. Ella no era una monstruo y es lo que menos quiere, también quiere salvar a su esposo de convertirse en uno.

Luna sigue caminando, con más cuidado. No veía lo que buscaba. Hasta toparse con una puerta diferente a las demás, como la azul. Pero esta puerta era de color blanco y daba un brillo. Luna no sabía que significaba dicho color. Pero decide abrirla y meterse.

La Gardevoir pisaba pasto, pero algo crecido.

-Reconozco este lugar.- Se decía así misma, sorprendida.

Al poco tiempo ve a un niño de ocho años, de pelo castaño y las ropas de un uniforme, que paseaba con una mirada seria.

-Carlos.- Susurra su nombre.

Carlos caminaba en el pasto. Pasan unos momentos hasta que.

-¡¿PERO QUE?!

Carlos se tropieza. Mientras otro grito se escucha.

-¡MI CABEZA!

Luna se queda en shock. Reconocía esa voz de ese Pokémon. De entre la hierba sale una pequeña Ralts Shiny, que corría, mientras se agarraba su cabeza. Pero con tan fuerte golpe aquella Ralts cae al pasto, llorando.

-¡Perdón!

Carlos también salía y se trataba de disculpar con el Pokémon. Pero esta le gruñía y le mostraba los dientes. La Gardevoir adulta ríe y siente nostalgia. Veía una vez más como se conocieron.

-¡Largo!- Decía la pequeña Ralts Shiny, que trataba de ahuyentar al humano.

-Como quisiera ver más.- Se decía con voz cortada la Gardevoir Shiny adulta.- Pero no puedo.

Ella sale y deja que ese recuerdo siga su curso, cerrando la puerta y poniendo bien el cerrojo, asegurándose tres veces si la cerró bien.

El color blanco significan los más hermosos recuerdos de Carlos. El color café lo normal para él, pero significativo y el rojo oscuro recuerdos malos.

Luna ve otras puertas blancas. Pero sabe que significan ahora y qué más quisiera abrirlas. Pero no puede.

Luna sigue avanzando. Sabe que lo que busca esta cerca. Pero entre mas abre puertas rojas y se horroriza al ver los recuerdos malos de Carlos. Pero por más que busca no encuentra. Algo andaba mal, se supone que estaba cerca. Ve más puertas azules, pero sabe que no tiene que abrirlas.

-No lo encuentro.- Se dice ella molesta.- No entiendo, ¿En donde lo pusiste?- Y en eso ultimo para Carlos.

Luna sigue avanzando entre las demás puertas. Hasta que llega a la conclusión. Si es algo que lo marco, no se guardaría así de fácil, seria llamativo. Como las puertas blancas. Pero aun mas.

-Si esa es la única explicación.- Se dice Luna que cierra sus ojos al pensar.

Luna esta vez ignora y sigue avanzando. Hasta encontrarse con lo siguiente.

Una escultura de una Kirlia, esta media diez metros, mas grande que la de Ralts. En esta estaba igual una placa dorada que decía.

-Y ante el camino que prosigo se ve el progreso.- Lee Luna.

Eso a Luna la desconcierta. No sabe lo que quiere decir. Solo se ve a ella cuando era Kirlia. Ella no olvida los cuidados que su amado le daba, todo ese amor que él le daba. Pero que Carlos no recibía amor de su familia. Luna aprecia ese sacrifico. Siguió con ese mismo camino. Tal vez eso quería decir esa metáfora. Cuyo resultado era la evolución de ella.

Luna sigue caminando y ve al poco tiempo una puerta blanca. Esta la ignora, ya sabe que recuerdo seguía después de ello, su evolución de Ralts a Kirlia. Y sigue caminando.

Se metía a una que otra puerta roja, para saber el mismo resultado, no estaba lo que buscaba. Pero noto algo. Había mas recuerdos malos de Lucia y Sebastián. Que de su mismo padre, Javier. Javier pese a lo que es, era estricto y si una que otra vez golpeo o regaño a su hijo, pero por razones justificadas, como portarse mal. Luna apenas, se daba cuenta lo que Javier es para Carlos. Aunque también su amado se harto de su padre y el trato que nunca le tuvo, aun siendo su hijo.

-¿Dónde estará?-Se seguía preguntando Luna, harta.

Luna llega a una parte sin fin. Ella para al ver eso. Pero al poco tiempo el suelo empieza a temblar y de este salen unas escaleras que levitan hasta lo más alto. Luna las ve y ve que había algo, una isla.

La mente es muy compleja.- Se decía impresionada.- Pero todo esto es producto de Carlos.

La Gardevoir empieza a subir los escalones. Pasa una hora. Hasta que termina de subir. Estaba cansada.

El cielo era de color violeta, nubes blancas se veían y movían. Pero donde Luna entraba, era raro. Estaba a una cámara de zarzas con filosas espinas. Zarza enroscada en el cielo. Luna las veía, a su vez sorprendida y espantada. Pero no sabía que significaba esa parte.

(NDA: Zarza; Viñas o ramas de madera, con espinas)

En medio de tanta zarza había un gran hoyo, para todo aquel que pasase y un puente de madera. Luna camina en el puente, pero con cuidado, mientras veía la zarza y entre esta el vacio de la mente de Carlos. Un color monstruosamente negro. En estos momentos la Gardevoir tiene miedo, pero ella misma lo ha buscado. El crujir de la madera suena, como si estuviese vieja, pero estable.

-Todo es por Carlos.- Se decía ella misma, como apoyo.

Si la madera se destroza. La Gardevoir cae a la zarza con filosas espinas, enterrándose completamente y si no cae en eso. Caerá en el vacío. Perdiéndose para siempre en la mente de Carlos o peor aun una consecuencia que afectaría a los dos. Normalmente eso no pasaría. Cualquier Pokémon tipo psíquico vería directamente los recuerdos. Pero Carlos está dormido, no tiene el control de su mente y deja que a su vez esta domine, sin intención o con ella, está creando como una defensa de ensueño.

Mientras avanzaba la Gardevoir veía lo bello de lo que podía ser lo letal. Del tronco de la zarza salen flores de color rosa y sus pétalos volaban por todas partes, decorando el lugar, combinado con el cielo violeta y las nubes que pasaban lentamente. Ganas de agarrar una de esas flores. Pero no podía hacerlo, por las espinas que había por doquier.

Ella continua hasta llegar al centro de todo. Una parte muy despejada con un piso de fina madera. Aun se veía la zarsa. Pero ordenado aquella parte. Como un gigantesco circulo. En medio de dicho circulo estaba una escultura de un Gardevoir de veinte metros. Desde la posición de Luna, que se veía a ella misma. Se sorprende al ver su escultura y se acerca a ella y después de unos momentos ve la placa dorada que estaba en la parte inferior.

-Ante el viajero perdido y sin rumbo de su camino en la noche, cuya soledad lo encadena. La Luna será su guía para que encuentre el sendero del camino y siga su rumbo.- Lee la Gardevoir.

Luna siente algo en su pecho. Algo alegre y lleno de amor. Es así como su esposo la considera. Las esculturas de Luna representan lo más significativo en la vida de Carlos.

-Muchas gracias mi amor, por estas palabras que no te atreves a decir.- Dice Luna muy sonrojada, viendo su escultura más de cerca.

Luna se siente muy alagada y más enamorada que nunca de su amado al conocerlo aun mejor. Pero sale que no era el momento de sentirlo.

De la nada puertas aparecen alrededor de la escultura. Una azul, una blanca, una amarilla (Eso último le da curiosidad a Luna). La Gardevoir se quiere meter a la amarilla. Pero más puertas salen, una roja.

Ella se desvía.

-Esa puerta amarilla, puede ser como la azul.- Se decía ella, al verla.

Luna se acerca más a la puerta roja. Pero al verla con mejor detalle, ve que aquella puerta era más clara. Ella lo abre y ve el recuerdo que encierra en ella.

Y a pesar de todo no era diferente a las demás puertas rojas que no haya abierto ya. Luna se desmotivaba y se enfurecía de lo que veía. Veía a su amado, golpeado por su hermano mayor. Carlos sangraba de la nariz.

-¡¿Por qué me agredes Sebastián?!- Preguntaba Carlos harto de recibir ese mismo trato.

-Para enseñarte una lección.- Dice le hermano mayor, con cinismo.

-¡¿Qué lección?!- Pregunta Carlos.

-Que debes ser fuerte.- Dice Sebastián.- Hermanito, eres tan débil.

-Yo no quiero problemas contigo. Y tú por otra parte. Me quieres matar.- Dice Carlos, tristemente

-…Quizás.- Dice Sebastián.

Carlos se aterra. En ese momento comprendió que eran ciertas esas palabras que Sebastián decía. Él lo quiere matar. Pero Luna nota algo, ese algo que noto Carlos. La sombra de Sebastián sonreía de forma malévola, susurraba algo que no podía entender.

-¿Qué es eso?- Pregunta la Gardevoir.

-¿Y por qué no?- Se preguntaba Sebastián, oyendo esa voz.- Un peso menos, inclusive pasar por Javier haría más fácil las cosas. Y aparte el testamento, un miembro menos de la familia, mas riquezas y poder en la empresa representa… ¿No lo crees Carlitos?

Luna se aterraba, de escuchar esas palabras. Como un hermano podía ser así de cruel, de sínico… De monstruoso.

-¿No te atreverías?- Pregunta Carlos aterrado, sin creer todavía.

Pero Sebastián se acerca el.- Ponme a prueba.- Le dice.

Carlos retrocedía cada vez más y más. Le daban ganas de gritar, pero el miedo se lo impedía, hasta tocar con una puerta. Y de dicha puerta salía la madre de ambos.

-¿Qué pasa aquí?- Pregunta Lucia.

-Nada madre. Solamente jugaba con mi hermanito.- Sebastián rápidamente pone otra cara y una actitud diferente.- Pero se cayó y sangro la nariz.

-¡Ohh! Sebastián, tan lindo con tu hermano menor.- Dice Lucia, que sonríe ante eso.- Y Carlos tan torpe, como siempre.

Carlos lloraba, estaba entre la espada y la pared.

-Pero como sea. Su padre quiere verlos.- Dice la madre.- Ya sabes cómo es ese hombre que a cada rato los supervisa a los dos.

Lucia se va del lugar. Sebastián al escuchar que su padre los quería ver, gruñe.

-Javier.- Decía Sebastián con odio.- No siempre estará ahí para protegerte. Y esa es la lección que debes de aprender, Carlitos.

Carlos estaba en shock, fue salvado por su padre.

-Tienes que aprender a pelear tus propias peleas.- Dice Sebastián, que pasa de lado de su hermano.-No creas que papa o cualquiera, pelearan todo el tiempo por ti. Tarde o temprano tendrás que defenderte solo, enfrentar problemas solo. Si no lo haces, nunca aprenderás nada en la vida. La vida es hermosa y horrible a su vez, donde te pondrá a prueba y si no pasas… ¿Para qué te cuento?, no haces el mínimo esfuerzo.

Sebastián se va del cuarto y Carlos estaba en shock, llorando. Lo que vio ese niño de su hermano mayor, fue la sombra que lo seguía, en estas se abren unos ojos completamente rojos y esa sonrisa que no olvida. Luna quería acercarse a consolar a ese entonces su pequeño y protegerlo de esa aterradora sombra que acaban ambos de ver. Pero era solo un recuerdo, algo que había pasado. La Gardevoir Shiny, sin más que decir sale y cierra la puerta. Pero en parte no se olvidaba de las palabras del monstruo.

Luna está peleando por Carlos y ella acepta pelear sus peleas, es su esposa estaba en su derecho.

Ella ve una puerta roja, como las demás que abrió.

-Debe ser esta puerta.- Se decía la Gardevoir.- No quedan muchas.

Luna veía las demás puertas. Pero suponía que eran más traumas de Carlos que ya sabe. Inclusive y lo más probable, la Lopunny Ghost que marco a Carlos.

Luna entra y encuentra lo que buscaba, después de tanto tiempo.

Estaba en una habitación de la mansión, muy familiar para ella y su esposo. Carlos estaba presente e inclusive la misma Luna, cuando era un Ralts, pero ella estaba en un florero. Ella se acerca.

-¡Ahora!- Dice un maestro de cabello castaño, traje negro, chaleco, con camisa y moño.- ¡Toca!

-No puedo.- Decía un Carlos de nueve años.- Ya no quiero tocar.

-Porque rechazas la oportunidad de tocar un hermoso instrumento.- Dice el maestro, molesto con el niño.- Lo haces tan bien.

-Pero me canso.- Dice el pequeño.- Mis manos duelen.

-Solo son excusas.- Dice el maestro, serio, pero mostrándose aun molesto.- Tú siempre pones excusas para no tocar.

-Porque no me gusta tocar.- Dice Carlos, con pucheros.

-¿Acaso quieres que tu madre venga de nuevo?- Pero el maestro lo amenaza.

Carlos se espanta de lo que escucha. Mientras una Ralts se enojaba por oír eso. Una Gardevoir adulta igual lo hacía.

Ese recuerdo era el del piano. La vez que Carlos toco el piano. La vez en que lastimo sus dedos, después de tocar tanto, una tortura psicológica de su amado.

-Carlos.- Dice Luna, al ver ese recuerdo.-… Destruiré ese recuerdo.

Luna va usar sus poderes psíquicos contra ese recuerdo. Ella sale por donde entro, va destrozar esa puerta de una vez por todas. Pero…

-Imagina que es una pelea más de tu vida.- Dice el maestro.- Me dijo tu hermano, que te dijera eso.

-Sebastián.- Menciona la Ralts.

-Sebastián.- Menciona la Gardevoir, que escucha antes de cerrar.

Carlos hace pucheros, pero después pone una cara molesta.

-Vamos, tu puedes.- Dice el maestro.- Aparte es la última canción que tocaras el día de hoy.

Carlos habia tenido cinco horas seguidas de tocar el piano, sin descanso alguno. Carlos vuelve a tocar el piano. Y toca esa última canción, ese poema maldito que pasa por sus dedos y tiene ese sentimiento.

-Yo acabare.- Susurraba Carlos.

Luna las escucha, puesto que se oyen como eco en la mente.

Luna podía percibir. Carlos no lo hacía porque lo forzaran, si no porque el quería hacerlo, esa determinación. Queria acabar esa canción, lo ve como un obstáculo más.

Luna se encuentra confusa, no quiere seguir viendo, porque sabe lo que viene. Pero por un momento, ella recuerda las palabras de Sebastián. Que Carlos tenía que afrontar sus propias peleas y esa era una, un trauma que se convirtió en su pelea personal.

Si la Gardevoir Shiny destruye ese recuerdo. Carlos no aprenderá nada. Sebastián, le enseño algo a su hermano menor y es que algunas veces uno tiene que pelear sus propias peleas. Eso es lo que estaba haciendo Carlos, peleando su propia pelea. Luna empieza a sentir dolor. Porque ese monstruo tenía razón. Se arrodilla, le duele, le duele mucho.

Carlos ya se rompía los dedos, sangraba y las dejaba en las teclas. El maestro de piano se aterra, ve el horror al notar rojas las teclas.

-¡PARA!- Grita el maestro.

-¡NO!- Grita el niño, furioso, rabioso, sin dejar de mirar las teclas.- ¡Yo puedo, hacerlo, yo puedo superarlo!

Carlos dirige la mirada hacia el pequeño Ralts, cuando la vio, que ella lo veía con dolor.

Luna sigue reviviendo esta vez el propio dolor suyo, esta vez al ver a su maestro sufrir. El monstruo tenía razón. No puede destruir ese recuerdo. Por más que quisiera pelear las peleas de Carlos. Había algunas que no podía pelear. De forma inconsciente, la mente de Carlos castiga a la Gardevoir Shiny por entrar sin permiso. Indigno miserable ante su propio dolor, solitario en ese momento. Luna vive su propia pesadilla, lo único que hiso, es que el trauma de Carlos, se convirtiera en el suyo. Ella solamente quería hacer feliz a su amado, quería borrar su trauma, para que él fuera feliz. Para que ambos fueran felices.

"Ante el viajero perdido y sin rumbo de su camino en la noche, cuya soledad lo encadena. La Luna será su guía para que encuentre el sendero del camino y siga su rumbo"

Luna por fin lo comprende. Son esposos, siempre habrá problemas que enfrenten desde ahora, juntos. Pero antes de eso, Carlos tenía y tiene que afrontar solo sus problemas internos, tenía un pasado al que le tenía que hacer frente solo. Luna entra como su guía, para mantenerlo aun después de esas peleas, para que no se convierta en un monstruo. Ella tal vez no puede pelear contra el trauma de Carlos. Pero puede mantenerlo cuerdo, estando ella presente. Como ese día, que una pequeña Ralts no lo dejo. Tal vez eso era una motivación para ese niño ese día. Enfrentar sus problemas para tenerla.

La canción termina con sus teclas finales. Luna cierra la puerta. No puede destruir ese recuerdo. Sin ese recuerdo, Carlos no sería Carlos. Cada recuerdo lo forman como persona y como ella se enamoro así de él. Por fin lo ha entendido. Y si su esposo tiene que afrontar ese problema, lo tendrá que hacer solo. Por más que le duela a Luna. Esa es la cruel verdad.

-No puedo.- Dice ella con lágrimas y furiosa a su vez.- Maldito monstruo. Tiene razón.- Entre dientes decía eso.

Carlos tiene que vivir con su trauma y superarlo el mismo. Lo único que puede hacer ella es acompañarlo, para que al menos no se sienta solo, como ese día. Por más que le duela, Luna tiene que aceptarlo. Ella no le hará ningún bien a Carlos si borra su trauma.

-Es mejor que salga de aquí. Antes de que el despierte.

La Gardevoir decide salir de una vez por todas de la cabeza de Carlos.


Al día siguiente

Eran las diez de la mañana. La Gardevoir abre sus ojos se sentía cansada, pese a que "durmió", seguía cansada de lo que hiso. Le dolía la cabeza y se sentía mareada. Pero al despertar ve que está sola en la casa de campaña. Ella se para y sale.

-Carlos.- Ella lo llama.

Carlos estaba al frente de ella, sentado.- Hola amor.- Le saluda feliz mente.- Has dormido mucho. No quise despertarte.

-…- Luna se queda pensando.- ¿Qué haces?- Pregunta.

-Estudiando.- Responde Carlos.

El joven tiene un libro en sus manos. Y unas hojas a su lado.

-¿Estudiando?- Pregunta ella desconcertada.

-Sí. Por alguna razón… No sé. Siento que se me olvido algo.- Cuenta el joven confuso consigo mismo.- Se me olvido hacer los esquemas de mayor. Pero lo más raro, es que lo tome como si no existieran, si no porque me surgió una duda, apenas me acorde de ellos.

Le enseña la hoja a Luna. Ella se espanta de ver esa hoja, pero simplemente abre más sus ojos.

-No sé porque se me olvido. Como si alguien lo arrancara de mi cabeza.- El joven se agarra su cabeza, siente algo vacio, como si le faltase algo.- Son las cosas más fáciles, pero de un día para otro se me fueron.

Luna recuerda cuando estaba dentro de Carlos rompió una hoja y la desvaneció con sus poderes.

-¿Es importante?- Pregunta ella, desconcertada, pero con un leve toque de preocupación.- Sigues con eso, a pesar de que ya estas libre.

-Sabes, alguna vez tendré que crecer.- Dice su amado algo serio.- No veo mi vida haciéndolo de entrenador Pokémon. Es demasiado. Y ser campeón, alto mando o líder de gimnasio cuesta mucho, aparte que cualquiera quiere ser una de las cosas antes dicha. Y siempre es bueno tener una alternativa, un respaldo. Y un trabajo común, es lo que considero mejor. Es en eso que le agradezco a mis padres, por darme al menos ese conocimiento. Y más a mi madre, que me lo decía todo este tiempo. Aunque la forma en que lo hacía no era la más buena.

Luna recuerda esa vez en que Lucia le recriminaba a su hijo, que le decía que aprovechara la oportunidad de estudiar, pero a través de regaños. Eso A pesar de la forma Carlos lo valora y lo ha hecho todo este tiempo.

-Me siento mal.- Dice Luna, haciendo puchero, volteándose.- Por favor. Méteme en la pokeball.

-Entiendo.- Carlos guarda su libro y su hoja.- Yo meteré todo. Te llevare al Centro Pokémon.

Aunque el joven se desconcierta por esa actitud. Pero no le toma importancia, si Luna estaba enferma.

Pero para Luna, no era tanto por eso, ni siquiera estaba enferma. Pero la Gardevoir estaba grave, estaba destrozada. Simplemente se da cuenta que cometió un error. Pudo haber hecho algo peor. Pero aun así borro un recuerdo de Carlos. Si bien ese recuerdo se puede regenerar. Que hubiese pasado si hubiera sido algo más. Meterse en la mente humana no es un juego. Aparte ella ya aprendió su cruel lección.

Siempre habrá peleas que uno tendrá que pelear individualmente. Para poder seguir creciendo.

Carlos mete a su Pokémon, después empaca todo, para poder marcharse. Después camina. Pero mientras lo hacía, pensaba. Hubo algo que lo levanto temprano, más de lo que costumbre, sintiendo como una especie de dolor.

Entre sueños recordó el piano y a una Gardevoir Shiny adulta. Pero lo que lo levanto fue un sueño final.

-Una pesadilla, ¿Quizás?- Se dice Carlos, algo confuso.

-"¿Estás viviendo una pesadilla, una que te come el alma?"- Pregunta Sebastián en el sueño de Carlos, sonriendo de la miseria de este.

-"Así que estás viviendo una pesadilla"- Comenta Javier, de forma seria a su hijo, en el sueño de este.- "Bueno, yo estoy viviendo en una también. Pero estoy tratando que la tormenta te abrace acabándote"- Pero él estaba detrás de este.

-"Sabes que el amor sigue llenando tus pulmones"- Comento Luna en el sueño de Carlos, estando atrás y siendo cargada por este, como aquel día en que se declararon.- "Respiramos el mismo aire"

Lo último que Carlos recuerda es un inmenso dolor después. Sebastián se reía por él, mientras Javier lo veía. Carlos cargaba a su Gardevoir y esta vez era un gran e inmenso peso, porque ponía esta vez muchos esfuerzos. Después Luna le provocaba dolor y le hacía daño a su amado.

Pero para la pareja. Sebastián, tenía razón en algo, le dio una lección a su hermano menor. Y es que habrá peleas consigo mismo. Es algo que Luna debe comprender. Ella no podía pelear todas las peleas de Carlos. Si bien son esposos y tienen que afrontar todo juntos. Antes de su compromiso, el joven tenía asuntos que no resolvió en el pasado y que tenía que hacer solo. Ella entra como una guía, para hacerle solamente compañía, para solamente mantenerlo por el rumbo que ambos quieren y seguir así.

-Sueño.- Dice sonriente, viendo la pokeball de su amada.- Me siento, único al tenerte a mi lado.

El joven recuerda el dolor cuando esas venas azules aparecieron en su piel. Pero se sentía alegre de tenerla dentro de él.

-Pero…- Carlos se pone molesto con ella.- Tienes que aprender a controlarte.

El joven recuerda las veces que Luna ha estado fuera de control. Pero por alguna razón, se siente ahorita mismo molesto con ella, sin saber exactamente el porqué. Y ese "porque" le hace pensar esos recuerdos de su amada.

Aparte...

-Pero te tengo miedo Luna.- Dice Carlos encorvando su semblante, sintiéndose atemorizado de su amada.- No a ti. Si no a lo que puedas causar.

Pero su amado teme. A pesar de que son pareja. Luna cada vez se muestra más alejada en parte del control de Carlos, en ciertos aspectos. Ya se vio carias veces. Y la más leve fue cuando peleo contra Steelix.

-Tengo que cuidarme más.- Dice Carlos, muy preocupado por Luna.

Pero siempre habrá alguien apoyándola, lo quiera o no. Pero de forma inevitable, Carlos sabe que si no supera sus problemas, aparte del piano, lo que le venga después, algo peor puede pasar.

-Y yo sigo pensando que soy un monstruo como ellos.- Se dice Carlos sonriendo, detectando algo de humor negro. Inclusive parecía algo extraño que sonriera y se sintiera feliz de eso.- Tu querida, me dices quítate. Pero ni modo. Eres mi monstruo, ¿Opinas lo mismo amada mía?

Ella no puede responder. La monstruo está sellada. Y su esposo es el sello.

-Y yo pensando pedirte el divorcio.- Dice el joven, eso último en tono de juego, una broma y echando una carcajada.- Estoy seguro de que no me dejarías. De alguna u otra forma estoy atrapado contigo, ¡Jeje!

Pero el sigue feliz, optimista, sin importar que detecta el peligro por tenerla, sigue feliz. Era un ejemplo de amor raro…

Bizarro.

Pero, imposible de describir.


El sueño de Carlos, lo que dice Javier, Luna y Sebastian. Son palabras de una cancion llamada Nigthmare, de la banda The amity affliction.

Ese es el Dissclamer.

Vaya que este cap fue largo y creo que compensa bien el tiempo que he estado ausente.

Muy bien con el Cap.

Se muestra más sobre esta relación. En el estado psicológico.

Regularmente han visto de forma superficial a los personajes y en este cap quise hacerlo en su psique. Aunque suene exagerado esto, pero espero que vaya la pena.

El resultado es el siguiente. De forma simbiótica Carlos depende de Luna y viceversa.

Sin Luna. Carlos se volverá un monstruo como su familia.

Sin Carlos. Luna se volvería loca.

Ya quedaron marcados desde que vivieron en la mansión. Y aquí quise poner el término "Locos de amor". Pero lo trato de llevar al siguiente nivel. A tal grado que son casi indeseables en su misma sociedad, pero que solo buscan ser felices los dos.

Carlos ha peleado por Luna en varias ocasiones. Desde Gengar y Lucia, el pokefilico, Lopunny. Y por ultimo contra Sebastián.

Luna por su parte, trata de hacerlo feliz, tanto que trata de eliminar todo lo malo de su mente. Pero no se puede, esas cosas negativas, son lo que hacen a su amado como es.

En caso de la pelea personal. Algunas veces y aunque duela, uno tiene que pelear sus propias peleas, para seguir creciendo. En una relación claro que se puede hacer juntos. Pero antes de ello Carlos tenía que resolver sus pleitos que tiene consigo mismo.

Esta vez la antagonista de este cap es la misma Luna. Y Sebastián entra como el bueno, al enseñarle esa lección a Carlos, aunque este le doliera, pero acepto. Inclusive acepto lo que Lucia decía sobre el estudio, que si cuenta con la oportunidad la acepte y Carlos al final de este cap, hasta le agradeció.

Luna trato de eliminarle y hacerle cambiar de opinión. Lo cual era malo a su vez y no se daba cuenta de ello.

Pero en fin en parte en este cap me base en el fic antes dicho.

Lo que es Nate-kun y The Lord Of Pages. He leído sus historias coincidencialmente de Pokémon, cuando solo tenía dos fics en mi perfil. Se podría decir que ellos me ayudaron hacer el escritor que ahora soy.

En cuanto a mi forma. Seamos sinceros. Cuando lees sobre un Gardevoir como prota, que es lo que regularmente encuentras, desde el romance hasta el Lime (Eso sin contar los fan arts). En el bloque de TLoZ, se ve mucho también el romance.

Pero como soy Kaioshin135. Quiero plasmar mi marca en este bloque. Si bien es de romance y si tiene algo de Lime (Lo cual aun sigue siendo muy extraño para mi escribir sobre romance y mas aun Lime). Como dije, quise hacerlo diferente y dejar esa parte perturbadora y psicóloga que les haga pensar en eso. Porque supongo que piensan si están estables mentalmente Carlos y Luna.

Pero como dije "Locos de amor" y esa es mi marca a la que me refiero.

Hablando iba a poner una escena Lime, que me vi a cancelar, por que de por si este cap es largo. Pero no sabía si seria en ese momento el correcto.

Bueno.

Agradezco sus comentarios a dragon titanico, KRT215, ElCaballeroGris y a Guest.

Contestare el comentario de Guest, debido a que no lo he podido hacer por la cuenta:

La verdad no me sentía muy inspirado esta vez en la pelea de Javier y Ricardo. hasta en cierto modo me siento inconforme. Si, Alejandra iba a salir afecada en el fuego cruzado, pero Javier lo impidió. En si aun Javier se contenía, era su hermano. Pero se contara mas en los futuros cap. Muchas gracias por comentar.

Y a todos los que leen esto.

Sin más que decir me despido.

Adiós y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.