Puede que en este capítulo sea un poco…
¿Cómo se dice?
Bueno lo sabrán.
Punto de vista
En Sinnoh, en el Bosque Betusto, en una pequeña caverna hogar de un par de Pokemon. Entre esos dos una pequeña Buneary que esperaba en la entrada, esperando impacientemente, mientras su pequeño estomago rugía por el hambre que tenia.
-¿Cuándo volverá?- Se preguntaba una pequeña Buneary.
La pequeña Buneary se mete en la caverna a esperar a su hermana. Pasan algunos momentos y lo que esperaba llega, al ver su silueta que reflejaba en la entrada, a través de una sombra.
-¡Hermana!- Dice la pequeña Buneary, feliz.
Pero esa sonrisa que tenía la pequeña conejita se desvanece por completo al ver con más detalle, al entrar su hermana a la caverna. Una Lopunny herida y cansada con una mochila en sus manos. Ella al llegar a la caverna cae.
-¡Hermana!- Esta vez Buneary esta espantada.- ¡¿Qué te paso?!
Va rápido a socorrerla. Volteándola y arrastrándola lentamente y metiéndola más a la cueva. Lopunny tenía heridas de quemaduras en partes de su cuerpo. No se podía mover mucho, no reaccionaba, pero aun respiraba.
-¡Despierta!- Pide la conejita.
Lopunny aun seguía sin poder moverse. Pero abre sus ojos para su pequeña hermanita.
-¡Te encontré!- Una voz surge y por forma en la que se oye no está nada contenta.
Buneary voltea y a la entrada de la caverna ve la silueta de un Pokémon, solamente la sombra. La pequeña Buneary entra en shock.
Buneary abre sus ojos y ve que esta fuera, en un bosque entre la ruta 5. Solo había sido una pesadilla, un recuerdo de su pasado.
-Es la hora de comer.- Anuncia Carlos.
El resto de los Pokémon salen. Los platos estaban servidos. Todos estaban listos a excepción de Snorlax que seguía durmiendo.
Era al parecer un día normal más en la región de Kanto, como cualquiera. El día se encontraba algo nublado, las nubes pasaban. Pero al final de todo, era solo un día más.
-Parece que Snorlax, no tiene hambre.- Comenta Carlos, echando una leve carcajada al encontrarlo gracioso.
-Es porque ya comió.- Gruñe un poco Luna, mostrándose molesta.- Aunque no es de esperarse a que se levante y coma de nuevo.
-No puedo creer que sigas molesta.- El joven castaño sigue optimista.- Ya paso.
-No estoy feliz Carlos.- Pero la Gardevoir Shiny, no se tranquiliza.- Se comió, ¡Mi comida!
-Te comparto de la mía.- Dice su amado, tratando de tranquilizarla.- Aparte que solo era un pokelito.
-Pero se traga todo.- Responde ella, sin bajar su fruia.
-Es su naturaleza ser así.- Justifica Carlos.- Es como tu Luna, un ejemplo… Que eres muy empalagosa conmigo.
-¡Eso no cuenta!- Grita Luna muy roja.
Buneary veía su plato de comida y a su espalda estaba Snorlax, durmiendo, roncando y sin poner atención. Eevee veía a la pareja, curioso y Vibraba comía sin ponerles atención. Después la pequeña conejita ve a la pareja que la había recogido y salvado.
-Vamos.- Carlos trata de tranquilizarla.- Aparte tienes aprender a compartir.
La Gardevoir bufa. Pero Carlos la consentiría de una u de otra forma.
-Di, ¡Ahhh!- Pide el esposo con una cuchara preparada.
Pero la esposa no quiere.
-Por favor.- Sigue pidiendo el.
Luna ve a su amado, la manera en que se lo pide, era graciosa y pedia con su rostro que le hiciera caso, diciéndole "Di que si". Ella se deja consentir, sonríe y abre la boca, Carlos mete la cuchara. Y de esa forma ella da de comer, para alegrarla.
-Ahí van otra vez.- Comenta Vibraba que no hacía falta alzar la mirada para saberlo.- Luna siempre cae con eso.
-Sí, es verdad.- Dice Buneary, intentando reír un poco apartando la mirada de la pareja.
Pero Buneary, después concentra su mirada en ellos, la manera en que Carlos consentía a su Luna.
-…- El pequeño dragón detecta algo.- ¿Qué tienes?- Le pregunta.
-Nada.- Responde Buneary, que después sigue viendo a la pareja.
Después Vibraba ve a la pareja.
-Vez, sabía que no estarías molesta todo el tiempo.- Comenta Carlos, feliz. Aun dándole cucharada por cucharada.
Mientras la pequeña Buneary, baja su cabeza y su semblante, encorvándolo. La pequeña pensaba, más bien extrañaba a su hermana mayor. Hacía tiempo que la vio por última vez y no de la forma en que quería hacerlo. Al igual ve a la pareja, su comportamiento. Su nuevo maestro es muy bueno y cariñoso con su Gardevoir. Y no era de esperarse, ambos se aman uno más que el otro, tanto que retan a la sociedad comprometiéndose.
Pero después aprieta sus patitas y enrolla mas fuerte una de sus orejas, al recordar a su anterior "maestro", que ni siquiera los entrenaba. Un monstruo asqueroso que abusaba de su hermana mayor y que hubiera abusado de la pequeña Buneary, de no ser por una cosa. Que la pequeña no evolucionaba.
Pero había una cosa en común con Carlos y ese monstruo. Y es en la forma en que ven a sus Pokémon, teniendo en cuenta como Carlos ve a su Gardevoir Shiny y como ese monstruo veía a Lopunny. Pero a su vez una diferencia y es que su nuevo maestro no abusa. La comunicación de Carlos y Buneary, es una relación normal, típica de cualquier entrenador y su Pokémon. Y a lo mucho que Carlos ha tocado a Buneary, ha sido por casi casualidad, cuando la acaricia en su cabeza u orejas. Ese monstruo también hacia eso y de la misma forma.
Pero. Tal vez Buneary, no era un Gardevoir o cualquier Pokémon tipo psíquico para presentir. Pero ahora que compara, cada vez que ese monstruo la acariciaba, presentía sus intenciones, ese deseo horrible de lujuria.
"Como deseo que evoluciones pronto"
Esa voz maliciosa y llena de morbo.
"Bien hecho Buneary, a este paso evolucionaras pronto"
Ahora compara con algunas palabras que Carlos le dijo, cuando la acariciaba de esa forma. En él no se detectaba, más que una alegría sincera y una felicitación por haber ella ganado.
Pero la palabra "evolución", la preocupa. Carlos no tuvo la intención de decirlas, no con ese fin que ella piensa, y Buneary lo sabe. Y lo antes dicho había una diferencia entre Carlos y ese monstruo. Y es esa diferencia que la deprime, al igual que está relacionada con su hermana, Lopunny.
Mientras tanto La Gardevoir ve de reojo a la conejita, apenas y alcanzado a observar esa cara.
-Espera Carlos.- Pide Luna, viendo a Buneary.
El joven para y voltea hacia la dirección que ve su amada, viendo a Buneary.
-…Ya no tengo hambre.-Dice Buneary.
La conejita se para y se va, rodeando a Snorlax y aprovechando de este para cubrirse y sentarse recargándose sobre su barriga.
-… A pesar de todo sigue estando afectada.- Comenta Carlos, al darse cuenta.- Y sé que no es para menos.
La pareja recuerda esas mismas actitudes de Buneary, cuando recién la recogieron, pero antes era más salvaje con Carlos, pero tendía a no comer. Eso cada vez pasaba cuando Carlos trataba de forma cariñosa a Luna. En los primeros días y al darse cuenta de ello, la pareja tenía que ser más discreta con ella, para no incomodarla. Pero hasta hoy en día, pensaban que ella ya había aceptado lo que pasaba.
-Snif-
En eso. Snorlax huele el plato de comida, que había dejado Buneary. El inmenso Pokémon se para, tirando a Buneary y dejándola descubierta, después se come la comida que dejo. Buneary, bufa un poco y camina, adentrándose un poco al bosque.
-Sí, pero.- Luna lo detecto.- Es por otra cosa a su vez.
-…- Carlos no sabía lo que su esposa se refería.
-Iré hablar con ella.- Dice Luna, que se para.
-Está bien.- Dice Carlos.- Mientras tanto recogeré todo.
La Gardevoir busca a Buneary, que no estaba muy lejos, estaba sentada cerca bajo un árbol.
-¿Aun sigues desconfiando de mi?- Le pregunta Buneary.- ¿Piensas que escapare a pesar de todo el tiempo que pasamos?
-No.- Le responde Luna, intentando sonreír.- Se que no ibas hacer eso.
-¿Entonces?-Pregunta Buneary, mostrándose molesta.
-Simplemente, te quería acompañar.- Luna se sienta a su lado.
-¿Qué acaso no te gusta estar con Carlos?- Le sigue preguntando la pequeña.- Son esposos, ¿No?
-Sí, pero…- Luna sonríe más.- Pero él es muy empalagoso.
Buneary, se le queda viendo, ríe un poco ante eso. La verdad era lo contrario. Carlos cada vez que se pone de cariñoso con su amada, ha sido de en vez en cuando y eso cuando comen y si Luna esta herida, cansada o en este caso que paso enojada, como hace algunos momentos. Mientras Luna siempre está a su lado, la razón por la cual Carlos le llama empalagosa.
-Sabes que no creo en tus palabras.- Dice Buneary terminando de reír.- Ni tú misma te la crees.
Momentos pasan. Ambas Pokémon se quedan quietas, pero se sentía una pequeña tensión por parte de Buneary, que se hacía cada vez más fuerte.
-Se que no es fácil.- Habla primero Luna, con un semblante serio, sabiendo que es lo que tiene la conejita.
Y como si fuera magia, Buneary, empieza a tirar algunas lagrimas.
-La extraño.- Buneary llora.- A mi hermana Lopunny.
Ella se tapa su carita con sus patitas y llora, Luna la abraza y ella sigue llorando. Gruñe fuertemente como si fuese un salvaje mas, por furia hacia el monstruo que las encarcelo.
-¡Es mi culpa!- Se echa la culpa Buneary.
-No lo es.- Luna trata de consolarla.
-¡Si lo es!- Ella grita desesperada.- ¡Por no protegerla, por no saberme valer por mi cuenta, por ser tan débil!… ¡Por todo!
Luna la acariciaba, tratando de consolarla. Buneary estaba aun afectada, pues ella vio lo más horrible de su vida, como ese monstruo dejaba botada a su hermana mayor.
-Todo empezó…- Decía Buneary que recuerda.- (Snif) Cuando mi hermana robo una mochila de un entrenador y su Delphox hirió de forma grave a mi hermana.
Luna no dice nada.
-Ese hombre, nos salvo de la ira de su Pokémon.- Cuenta Buneary.- Esa Delphox era demasiada fuerte y le hiso una quemadura a mi hermana.
-Pero aun así no es tu culpa.- Dice la Gardevoir.- Te echas la culpa. Tu hermana no quiere eso.
-Después, tratando de tomar el lugar de Lopunny, trate de buscar algo de comida.- Sigue desquitando Buneary.- Pero es ahí donde ese monstruo nos encontró, en un descuido por robarle.
Buneary ya no dice nada y es ahí donde Luna se imagina lo demás. Lopunny no estaba ni siquiera estaba en buen estado para correr.
-Pero ya todo se acabo.- La Gardevoir trata de abrirle esos ojos.
-De ahí los conocí a ustedes.- Comenta Buneray.- Ver su relación. Esa relación que al menos ese monstruo le hubiese dado a mi hermana. Ver como Carlos te trata, como si no fueses un juguete más. Les tuve envidia, no lo soportaba ver ese día.
Buneary aun recuerda cuando tiro a Carlos en el muelle de Ciudad Carmín. Y como este se ahogaba, encontrando un desquite de rabia en el.
-¡Aun les tengo envidia!- Buneary no paraba de llorar.- Es injusta la vida. Como un humano y un Pokémon pueden amarse. Como un humano puede ser abusivo contra un Pokémon.
-Carlos al principio no me amaba.- Dice Luna al respecto, recordando.- Donde antes vivíamos. Era un lugar donde domino el odio. Una venda para Carlos que buscaba el amor. Aunque solo busque la compañía de alguien y él me dio más que eso, y me dio todo el amor y la alegría que no recibía. Lo que hice es hacer lo mismo, al final enamorándome de él. Pero tenía aun esa venda en los ojos y eso le mostraba odio a todo, aunque lo ignoraba. No fue hasta que un hombre y su Slaking le hicieron ver las cosas.
-Pero sigue siendo el mismo chiste. El te aprecio desde el principio.- Dice la conejita.- Yo no sé ni que pensar. No confió en nadie, no confió aun en Carlos, a pesar de lo que ha hecho por mí. Y no sé el porqué siento esto, un rencor hacia él. Me odio por hacerle eso.
-He aprendido algo recientemente.- Dice Luna, que pone un semblante serio, pero sin encorvar sus cejas.- Puede que yo este… loca por mi esposo.
Buneary se le queda mirando, viendo a la Gardevoir con una cara diferente. Luna la ve también y la cara de Buneary le dice "Si estás loca". Porque la conejita recuerda esa vez que Luna la azoto fuertemente al suelo.
-Pero hay algunas cosas que no puedo hacer por él, por más que quisiera.- Comenta la Gardevoir con un suspiro.- A ti te toca pelear tu propia pelea, yo ya me encargue de guiarte y Carlos también y como tu dijiste; Solo vernos basta. Yo y Carlos estamos en contra de dejarte sola, pero al final es tu decisión. Y ojala encuentres lo que buscas. Sé que estas sufriendo mucho y que no ha sido fácil hasta ahora y sé que la decisión que tomes será la correcta.
La plática entre ellas acaba. Ambas regresan hacia donde estaban los demás. Carlos empacaba las cosas.
-Ya regresaron.- Dice el joven.
Pero Carlos al ver a Buneary. Trata de acercarse. Pero la conejita, cortésmente se niega a que el la toque.
-Quiere estar en paz.- Dice Luna.- Dale su momento.
-Entiendo.- Dice Carlos, encorvando su semblante.- Espero que estés bien Buneary.
La conejita le sonríe, no niega que a pesar de todo, Carlos ha sido un buen entrenador y como debe ser con sus Pokémon. Pero por ahora necesitaba pensar las cosas y tomar su decisión. Carlos regresa a la pokeball a Buneary.
Después el entrenador termina de empacar y se mueve dl lugar. Pero mientras lo hacían.
-De nuevo estuvimos en Ciudad Carmín.- Dice Carlos, algo feliz de ello.
-Lástima que de nuevo no vimos al Capitán.- Dice Luna, al igual feliz.- Aparte que solo estábamos de paso esta vez.
La pareja recuerda, mientras veían de nuevo a la Ciudad que estaba en sus espaldas. Pero vuelve a ver para adelante.
-Aparte aquí fue nuestra primera pelea.- Dice Carlos al ver el sendero.- Y una que me sigo arrepintiendo.
-No puedo creer que te acuerdes de eso.- Luna se molesta.- Las peleas son para olvidarse.
-Lo sé.- Dice Carlos serio.- Pero esta jamás las olvidaremos.
-…Desgraciadamente.- La Gardevoir da un suspiro.
Mientras caminaban. Se quedaban callados, sin hacer un ruido alguno. Pero igual recordaban algo significativo.
-A lo lejos libramos esa batalla también.- Carlos se le eriza la piel, por un momento.- La pelea contra Lopunny.
La pareja recordaba ese terrible día en que la endemoniada Lopunny Ghost ataco. Una batalla mortal que libraron Carlos y Luna, apenas y sobreviviendo a ella. Ese día tuvo que ver Buneary en ello, en que se rencontró con su hermana mayor, para poder despedirse de ella. Era algo trágico que nunca se olvidaría por parte de nadie.
-Pronto llegaremos a Ciudad Azafrán.- Carlos cambiando el tema.- Sera mejor concentrarnos en ello.
-Hay algo que me desconcierta.- Luna esta algo pensativa.- Buneary menciono a un chico y una Delphox.
-¿Qué con eso?- Pregunta Carlos algo desconcertado.
-… Nada olvídalo.- Dice Luna, que no decide tomarle importancia.- Creo que estoy metiendo cosas que no van al caso.
La pareja sigue su camino. Esta vez tranquilos. Pero entre las horas de caminata, algo los detecto y con su mitrada furiosa los mira.
-¿Qué fue eso?- La Gardevoir pregunta, poniéndose alerta, presintiendo algo.
-¿Qué fue qué?- Pregunta Carlos, desconcertado.- A lo mejor fue un Pokémon salvaje.
La pareja sigue caminando. Pero el sonido se hacía más constante y tenía un orden en específico, se acercaba cada vez mas y mas. Carlos se daba cuenta de que esto no era normal, alguien si estaba tras de ellos.
Las hojas y los arbustos se movían, un Pokémon saltaba entre ellas y los arboles.
Carlos no sabía que pasaba, miraba a todas partes. Luna se alteraba, se acercaba a su amado y lo protegía, ella lo detecta, el peligro de nuevo viene y una ironía con ella.
El Pokémon se deja ver. Ese Pokémon era grande, su boca estaba horrible, de forma vertical y abierta, mostrando aterradores dientes, un par cuernos en la cabeza, que no eran cuernos con pequeños dientes, eran pinzas, sus manos tenía tres garras en cada una, un par de pies en que se sostenía y podía pararse. Ese Pokémon era Pinsir que saltaba por los alrededores, entre los árboles. Carlos se da cuenta. El Pinsir se deja ver y se les queda viendo. Luna lo presiente y Carlos lo ve, esa mirada, llena de ira, como la de su especie. Pero esta vez era más furiosa todavía. La pareja se siente intimidada porque el Pokémon feo, los está viendo.
Pero Carlos y Luna están espantados, saben que significa ese Pokémon Bicho. Ese Pinsir no era común a los demás. Ese Pokémon que tiene la misma rareza que Luna, la Gardevoir. Ese Pinsir era un Pokémon Shiny, se caracteriza por su color morado.
-¿Cre-crees que sea?- Carlos pregunta temeroso, en un intento de negación de lo que ve.
-No creo. Lo es.- Responde Luna que se pone al frente de su maestro, poniendo su mano en el pecho de él.- Y el color es obvio que es el mismo.
Luna Pov
El destino juega con nosotros de nuevo. Esto no puede ser, no de nuevo. Y lo peor de todo es que la misma ruta en que nos peleamos tu y yo. Y también contra Lopunny Ghost.
Ese Pinsir, es igual que yo. Un Pokémon Shiny. Su color morado es muy notorio, una rareza de ver con los humanos y lo peor de todo es que no deja de mirarte, con ese odio, lo presiento.
Normalmente ignoraríamos a este Pokémon, independientemente que sea un Shiny. Pero no el peligro que representa.
Pues, tuvimos un encuentro con el antes.
Yo lo odio, lo odio. Y sé que tu Carlos igual lo haces, oigo tus gruñidos, te enfureces tan solo verlo. Porque aun presiento lo que quiere, lo cual me enferma, me llena de ira y tristeza al saber que no solo nos debemos cuidar de los humanos.
Y en la forma en que lo conocimos
Desgraciadamente no de la forma, mas… Adecuada.
Narrador Pov
Semanas atrás
Carlos había ganado su quinta medalla de Gimnasio, venciendo a Sachiko en Ciudad Fucsia. Pero el joven antes de irse de aquella ciudad, quiso recorrer su gran atracción y era la famosa Zona Safari. Conocida por tener Pokémon raros y algunos de otra región.
Carlos no quería atrapar Pokémon. Pero quería explorar dicha zona y ver cómo viven los Pokémon en su estado salvaje. Y como siempre el joven tenía a su fiel esposa a su lado, aparte por si se presentara una situación de peligro. Luna nunca se separaría de su amado.
El joven entre su mochila, tenía un cuaderno de hojas blancas y un lápiz. El después de tanta caminata, busco una buena posición, trepándose a un árbol y observando la naturaleza se dispuso a dibujar. Luna veía como su amado dibujaba.
-¿Por qué dibujas?- Pregunta ella, curiosa.
-Porque me gusta.- Responde el.- El único gusto que pude gozar eran las clases de dibujo.
-Pensé que lo odiabas todo lo que te hacían.- Luna se desconcierta.
-No todo.- Carlos respondía como si nada, mientras seguía en su dibujo.
La Gardevoir por su parte veía al frente, lo que su amado dibujaba, estaba el sol en medio, iluminando el pastizal (Algunos largos), mientras los Pokemon estaban ahí, ya sea comiendo y simplemente sentándose para tomar el sol. Desde grandes Kangaskhan y Tauros corriendo por doquier.
Y después de unos largos minutos en que capturo cada detalle y plasmarlo en su dibujo. Carlos, se disponía a guardar sus cosas, hasta que por casualidad el viento soplaba las hojas anteriores a sus demás trabajos que hiso, pero era tan fuerte que tira su libreta. Pero Luna la atrapa con sus poderes, hasta que la agarra con sus manos y ver que ha hecho su amado a lo largo de los años.
Había toda clase de dibujos. Algunos Pokémon de Hoenn, como Zigzagoon y Seedot, otros donde se mostraban paisajes, inclusive estaba Luna en sus dibujos, de cada una de sus etapas evolutivas. Hasta que Luna ve un dibujo que le llama la atención. La Gardevoir abre más su mirada al verlo.
-¡¿Y esto?!- Luna se sorprende, pero disimulándolo.
Carlos ve el dibujo que hiso, se ponía nervioso, de hecho trata de desviar la mirada.
-Respóndeme.- Pide ella una explicación, algo molesta.
-¿Qué?- Pero Carlos entre nervios sonríe.- No es malo. Es… O mejor era todo lo contrario.
Luna seguía viendo ese dibujo. Carlos tenía razón no era malo, a su parecer. La Gardevoir no puede evitar imaginarlo de esa forma. Pues el dibujo era una Gardevoir Shiny y a su lado un Gallade.
-Antes pensaba y quería verte feliz.- Cuenta su amado seriamente.- Y sabía que tu contraparte conocida como Gallade, te podría dar eso. Era algo que me imaginaba en el futuro.
Luna da vueltas a las hojas para ver los siguientes dibujos, mientras se daba cuenta de algo. Había todo tipo de dibujos, pero faltaba algo o alguien.
-¿Dónde estás tú?- Le pregunta ella, seria al ver cada hoja en el cuaderno.- ¿Donde entras tu Carlos?
No había ningún dibujo de Carlos, inclusive había de su familia, pero ninguno del artista.
-Este cuaderno marca parte de tu vida.- Dice la Gardevoir, algo triste.- Veo hasta Sebastián y la servidumbre, pero no te veo a ti. Y los más recientes que has hecho es esa criada que vimos por última vez llamada Janet y de Eevee.
Carlos calla, de hecho apenas se daba cuenta de ello, nunca ha tenido un dibujo de sí mismo.
-No me enojo de que me hayas puesto con Gallade.- Luna suspira.- Me enoja de que te infravalores y que te hagas a un lado.
Carlos se empezaba a deprimir.
-¿Por qué?-Le pregunta ella.- Recuerdo que me dabas tanto todo lo que nunca recibías.
-No lo sé.- Dice él, tristemente.- Nunca había pensado en mi cuando dibujaba, solo lo que mis ojos veían.
-Tus ojos están mal.- Dice Luna tristemente.- Y no te culpo. La mayoría de tus dibujos eran cuando vivíamos en ese horror. Y sí, tengo que admitir que me molesta que me hayas dibujado a mí en el futuro.
Carlos desviaba la mirada, para estos momentos su lápiz le pesaba.
-Y que había de malo en dibujarte con un Pokémon y más aun como ese.- Pregunta Carlos, algo serio, pero triste a su vez.- Mí intención créeme que no fue nada mala y lo hice antes de ser lo que ahora somos.
-Sabes cuando tuve este sentimiento por ti.- Comenta Luna mostrándose molesta.- Encadenado por mucho tiempo y que no se expandía mas allá de los muros de esa casa. Porque ese alguien estaba ciego por ver tanto odio.
-Estás loca.- Carlos se deprime aun mas.- Amar aun humano, cuando tú debes amar a un Pokémon.
-¿Qué acaso no opinas que nuestra relación no es como las demás?- Pregunta Luna, que siente algo en su pecho.- ¿Qué no es una relación normal de pareja?
Ella le toca su mejilla y le rosa sus dedos. Carlos veía la mano de la fémina Pokémon y con eso basta.
-Mira, si soy feliz a tu lado.- Responde el joven.- Pero no cambia el hecho de que no es normal.
-Haber. Dame un ejemplo de relación normal.- Pide la Gardevoir, algo molesta.
-Bueno…
**Mientras tanto en una guardería en Sinnoh**
Hemos cuidado a tus Pokémon, ¡Y vaya sorpresa que nos hemos llevado!- Dice el encargado, de la guardería.- ¡Tu Pokémon, ha tenido un huevo!
-¡Ohh!, Que maravilla.- Dice una entrenadora como cualquiera, feliz de recibir la noticia.- Pero esto no es mío. Es suyo.
A lado de la entrenadora estaba una Gardevoir y un Gallade. Su maestra de esos Pokemon les da el huevo.
-Felicidades.- Dice la entrenadora, al dárselo a la Gardevoir.- Van hacer padres.
La pareja de Pokémon, se alegran al ver a su huevo, que de este saldrá un Ralts. La madre Gardevoir acaricia su huevo, poniendo su cabeza en el. Mientras al padre Gallade, sonreía y no apartaba su mirada del huevo.
***Volviendo a Kanto***
-Ese es un ejemplo.- Dice Carlos, muy serio.- Eso era lo que quería para ti.
-Nuestra relación no es la más rara, tampoco.- Pero Luna sonríe y ríe.- Todavía hay más raras.
-Dame un ejemplo.- Pide su amado.
**Mientras tanto en una guardería en Hoenn**
-Hemos cuidado a tus Pokémon, ¡Y vaya sorpresa que nos hemos llevado!- Dice el encargado, de la guardería. Pero este estaba muy tenso- ¡Tu Pokémon, ha tenido un huevo!
Un entrenador como cualquiera recibía ese huevo. Pero su cara era sorprendida y espantada.
-No sabemos como ha sucedido, pero es de tu Pokémon, seguro.- Dice el encargado entre nervios.
-¿En-enserio?- Pregunta ese entrenador sin creerlo todavía.
-Bueno… Pues sí, creo.- Dice el encargado, que al igual estaba nervioso y le costaba trabajo creerlo.
-¡Vamos viejo!- El entrenador exclama y muy, muy, muy ,muuuuuy molesto, por no decir furioso.- ¡Si te deje un Wailord y un Skitty
**Volviendo a Kanto**
-Vez, nuestra relación no es la más rara.- Luna sigue riendo.- Y no importa. Somos una pareja como cualquiera de las antes mencionadas. Sigue siendo para mi normal.
-Como dije. Estás loca.- Dice Carlos, sorprendido y molesto a su vez.
-¿Y tu como estas entonces?- Le pregunta ella, sonriéndole por esa pregunta.- Amas a un Pokémon, en lugar de una humana. Y eso último se supone que es normal para ti. Buscaste amor desesperadamente, querías recibirlo, tanto que te has metido con una Gardevoir y no solo eso la tomas como esposa. Alguien cuerdo no lo haría.
Eso deprime más al joven. Al saber que era verdad.
-Y tú. Estabas sola, buscabas la compañía de alguien.- Dice Carlos molesto, que le regresa lo mismo a Luna.- Tanto que te enamoraste de un humano.
-Pero hay una diferencia.- Dice Luna, algo seria.- Yo lo he aceptado.
-Y yo también.- Dice Carlos.
-Ahí está. Es la superación.- Luna se ríe y se pone encima de su amado.- Eso quiere decir que aun estamos cuerdos. Al aceptarnos el uno al otro, sin importar lo que somos.
Eso deja callado a Carlos, sonrojado, sin saber que decir.
-Carlos.- Luna lo llama y lo sigue acariciando en su mejilla.- ¿Sigues pensando en esta relación, que no es normal?- Le pregunta ella, algo deprimida.
-Ni si quiera lo sé.- Responde Carlos, sin saber qué es lo que realmente siente.- Es complicado de decir.
-Desde mi punto de vista es normal.- Dice la Gardevoir.- Te he visto en cada momento y cada segundo, he estado a tu lado todo este tiempo. A tal grado que no te veo como un humano mas.
-Pero lo soy.- Dice el que le sonríe.- Quisiera ver este mundo con esos hermosos ojos que tienes. Pero no los tengo, es como una venda.
-Recuerdo que antes me dijiste que yo era como una humana por mi apariencia.- Le recuerda su amada.- ¿Aun me sigues viendo de esa forma?- Le pregunta.
-Bueno yo…- Pero él es interrumpido.
-Es normal que tengas tus dudas.- Luna ve la pradera.- No niego lo que soy y me gusta serlo. Eso nunca cambiara. Pero ante mis ojos eres como mi Gallade, sin importar que seas un humano. Tú me tomas como una humana, pero no olvidas que soy un Pokémon. Tú te basas a lo que los demás ven, no a lo que tu corazón dice.
Carlos queda muy conmovido.- Me conoces, demasiado bien y algunas veces…- Pero de nuevo es interrumpido.
-Te doy miedo.- Responde ella, algo triste.- Perdóname por eso.
-Pero es así como me gusta.- Le responde el, sonriéndole.- Que seas así.
Carlos abraza a Luna y pone su cabeza en su pecho. Ella cierra sus ojos y se deja llevar, sintiendo de nuevo ese tambor que su amado tiene en su pecho, soñando con alegría al ser tocado por ella.
-Y sé que algunas veces te doy miedo.- Le dice el al susurrándole.- Cuando yo me enfado. Y sé que no te gusta eso.
Ella asiente, restregándose más en el. Sin decir nada. Pero ambos esta vez no se querían de nuevo separar, ella empieza a sentir más fuertes los latidos de su esposo, cada vez más fuertes, un sentimiento que al igual se hace más fuerte. Carlos siente lo mismo en Luna. Ambos quieren ahora estar juntos y no separarse.
-Pero aun así estamos locos.- Dice el joven, que sonríe después de todo, al ser alegrado una vez más.- O mejor dicho y por la forma en que me siento ahora mismo, pronto lo estaremos.
-Tal vez tengas razón.- Dice Luna que se sonroja.- Y siento eso ahora mismo.
-Ante nuestros ojos estamos cuerdos.- Dice Carlos, que acaricia el rostro de su amada.- Pero a los ojos de los demás estamos locos, ¿Tu qué opinas?
Luna como respuesta lo besa. Una vez que acaba y como es su costumbre, juntan sus frentes y las frotan entre sí cariñosamente, mientras cierran sus ojos.
-…Sigo sin entender.- Dice Carlos, feliz.
La pareja se vuelve a besar. No les importaba ya nada en ese momento. Salvo una cosa, que aun tenían en mente. Luna se separa y lo ve, con una mirada llena de alegría.
-Esta vez estamos solos.- Comenta ella, casi susurrándole.- Y encima y ocultos en un árbol.
Carlos echa una carcajada, al saber que era verdad. Ambos estaban ya perdidos, pero como si fuesen faros, solamente se veían el uno al otro para ubicarse. Luna se acomoda en el cuello de su amado y este la empieza a acariciar su espalda de forma delicada.
-No es justo.- Dice Carlos, sin bajar esa sonrisa.- Apenas y fue lo de la playa.
-Pero te contuviste.- Dice Luna, que lo empieza aprisionar enrollando sus brazos alrededor de la cintura, después las mete dentro de la playera y sube hasta su espalda, esta vez sin dejarlo escapar.- Ahora ya no tienes una justificación para hacerlo.
-Nunca he buscado una.- Dice Carlos hablando más serio, que baja más sus manos, acariciando más profundo.- Lamento si soy cauteloso y si te he rechazado.
La pareja antes de seguir, por un momento lo piensa y de forma sincronizada, se deprimen al ver que es un gran rechazo y lo que sufren ha sido muy grande. Carlos la abraza un poco más fuerte y se mese un poco, mientras la besa en su mejilla.
-Maldito mundo en que vivimos.- Dice Luna con odio, arrugando su rostro.- Y pensar que alguna vez no fue así.
-Tranquila.- Dice Carlos, que trata de tranquilizarla.
Ella se tranquiliza, lo importante es que estaban juntos. Y que esta vez podían demostrar su amor. La respiración de Luna era tranquila, pero suspiraba. Carlos por su parte decide proseguir con lo que estaba.
-¿Crees que algún día regresen a esas costumbres?- Pregunta ella, aun sin estar del todo tranquila, solo que con un semblante triste.
-…Somos una prueba de eso.- Responde el, aun tratando de tranquilizarla.
Y como si de una prueba se tratase. Carlos desciende hasta meter su mano dentro del vestido de ella. Luna lo aprieta aun más y empieza a gemir, su amado por su parte se empezaba a sentir algo nervioso y a su vez sintiendo algo que nunca había sentido. Pues era la primera vez que había llegado tan profundo de ella y sentirla, apenas y haciéndolo con su tacto. El contiene su respiración.
-¿Me, me dé-tengo?- Le pregunta el, con nervios.- Creo que me pase.
-… Por favor no.- Pide ella, de la misma forma.- Antes había sido al igual brusca contigo e hice lo mismo en la caverna.
-¿Quieres que equilibre las cosas?- Pregunta Carlos, entre grandes respiros y su sonrojo.
Luna se limita a sentir.
Carlos lo toca, sintiendo como si fuesen pétalos de una flor. Y con delicadeza rosa sus dedos lentamente acariciando y cuidando dicha flor, poniendo uno de sus dedos en el centro de esta, solamente rosando y tocado con el dorso de su dedo y sin meterse, solamente se disponían en acariciar y frotar. Luna sigue gimiendo, sus mejillas se ponían rojas. Mientras Carlos la acariciaba la parte trasera de la cabeza de su amada.
Ella le entierra sus manos en el, mientras este gime, pero por esa sensación de dolor, le gustaba.
-Te amo.- Su esposo le susurra, pero su voz era algo cortada.
-Y yo a ti.- Ella le respondía de la misma forma, pero en su idioma.
Carlos asiente y sigue acariciando, pero esta vez entre sus dedos aparta los dos pétalos, abriendo un poco más, mientras sigue acariciando con el dorso de su dedo el centro y solo que esta vez más rápido, no quería esta vez apartarse y seguir sintiendo esa suavidad a la hora de tocarla. Ellos por fin demostraban su amor, sin inconvenientes. Luna se restriega mas en el cuello de su amado, pero al igual trataba de contenerse, pero sabía que iba acabar…
-¡A-a-amor yo…- Luna no a completa sus palabras.
Y la señal que da es a través de un grito. Luna, lo aprieta fuertemente, enterrándole sus manos en su piel, después deja de apretarlo y respiraba bocanadas, tira su saliva salía de su boca y rosaba su quijada. Carlos tragaba su propia saliva, pero siente algo más en su mano, algo caliente entre sus dedos y sus pantalones.
-Yo, lo, lo, siento.- Pide su amada disculpas.- Debí avisarte.
Pero su amado no dice nada, pero su cara se mostraba muy abierta, estaba sorprendido. Y lentamente retira su mano destapándola y viéndola, estira un poco sus dedos, los rayos de sol entre las hojas dejaban ver líneas de cristal entre sus dedos, su mano estaba completamente mojada.
-No lo puedo creer todavía.- Carlos se sorprende, pero disimulándolo.- Hemos llegado tan lejos.
El cuerpo de Luna se sacude de repente, un poco al ser exprimida por su amado, después alza su cara y empieza a lamer la mejilla de Carlos, en una señal de beso.
Carlos por su parte estaba algo en shock, sin dejar de mirar su mano y el contenido de esta, un hilo caía lentamente al suelo. Secretaba un olor único de almizcle, como un perfume, cuya fragancia y esencia la puede detectar solo él. Carlos se siente muy raro, por alguna razón uno de sus sentidos le pedía algo, al principio era el tacto. Después era el olfato que le indico un olor, que era agradable, aun para Carlos. Ahora era el gusto, su paladar le pedía algo y ese algo era que lo probara, si sabia como olía.
-¿Y tú qué opinas?- Le pregunta Luna en forma de susurro.
-¡No me importa!- Carlos exclama, molesto, pero feliz también.
-Esa es la respuesta que yo escogí.- Responde Luna, dando una sonrisa tierna.
Carlos tragaba de nuevo su saliva. Y acerca su mano poco a poco, decidiendo y queriendo probar. La respuesta era que no importaba que opinaran los demás, importaba lo que ellos sentían. Y ambos se querían sentir bien, estar juntos y no separarse, eso era lo único que les importaba se podría decir.
Pero la pareja cometió un error muy grande. Y es que a la hora del "Calor", ellos sudaban y secretan su propio olor, pero era más grave el de Luna por ser una Pokémon. Eso empeoro aun mas cuando Carlos la toco e hiso que derramara la esencia de su amada. Eso atraería problemas.
El joven estaba a punto de probar por fin. Pero de la nada el árbol es embestido. La pareja salta, pero se mantienen en las ramas, son interrumpidos de golpe. Otra embestida sale, la pareja se cae hasta caer en otras ramas.
A Carlos se le va el aire, debido a que Luna cayó encima y ese pico rojo que siempre lo lastima. Por su parte Luna reacciona, pero ya tarde. Ambos caen del árbol y se golpean en el suelo. Carlos cae en una parte y Luna en el otro, no muy lejos.
El joven no reaccionaba, por los golpes sufrió, por su parte Luna se recuperaba se intentaba parar. La Gardevoir ve a su frente y ve algo aterrador. Un Pinsir. Pero ese Pokemon era diferente al de su especie, tenía un color morado, dando señal de rareza que era, era un Shiny.
-Snif-
El Pinsir olfatea y huele, ese olor. Ve a la Gardevoir, de ella viene ese olor. Pero al igual ese olor surgía de otra parte. El aterrador Pokémon ve al entrenador que estaba tirado, sus pantalones mojados, aparte al igual surgía de otra parte. A los pies del Pinsir estaba el cuaderno de Carlos, pero emanaba ese olor. Cuando el joven retiro la mano del vestido de su amada unas gotas cayeron en el cuaderno.
Pero algo grave sucedería, no importaba ser un Pokémon para comprender lo que pasaba.
-¡Desgraciado humano!- El Pinsir exclama a su forma.- ¡Abusas de un Pokémon!
Carlos no entendía que pasaba todavía. El Pinsir da un salto y se pone al frente del humano, este se queda en shock.
-Es asqueroso ver esto.- El Pinsir no aparta su aterradora mirada.- Los humanos tienen que estar con humanos. Pokémon tienen que estar con Pokémon.
El Pinsir ruje, iba atacar a Carlos. Pero es sostenido por una fuerza psíquica producto de Luna.
-¡Déjalo en paz!- Luna le grita.
Ella lo avienta lejos de Carlos. El Pinsir es aventado y parte el árbol donde estaba la pareja. Carlos se recupero y se para, adolorido en su pecho.
-¡Fuimos unos tontos!- Exclama el joven, molesto por los dos.
La pareja había olvidado que no era lo mismo la relación de un humano y un Pokémon. Y en este caso veían las consecuencias, el olor de Luna atrajo al Pinsir. Así era la naturaleza, algo que no se podía corregir. Lo peor de todo aun para Carlos, es que su mochila estaba detrás de ese Pokémon y con ella el resto de sus Pokémon.
El Pinsir sale y furioso, disparado y con ganas de atacar.
-¡Bola sombra!- Ordena Carlos.
Ella obedece, lanza su bola sombra, pero el Pinsir la esquiva, haciéndose simplemente de lado. La pareja no lo cree. El monstruo usa un Mega-Puño. Pero Luna alcanza apenas a esquivar. Carlos ordena su fuerza psíquica, el Pinsir da un salto y de nuevo esquiva.
-¡Bola sombra!
La pareja gana la jugada esta vez, en su mano la Gardevoir lanza su bola sombra y le da en el aire al Pinsir que había saltado, cae de espaldas, retrocediendo de ellos.
Pero había algo grave. La pareja respiraba con dificultad. No estaban en posición de librar una pelea, en consecuencia a lo que habían hecho antes de que ese Pokémon llegara. Se sentían muy debilitados y mas por la sincronización que comparten eso se incrementa.
Y antes de que Luna o Carlos contraatacaran. El Pinsir estaba al frente de la Gardevoir y ataca usando Movimiento Sísmico. El Pokémon bicho agarra a su enemiga, abrazándola y salta unos cuatro metros, acto seguido cae con ella en picada al suelo, botando ambos. Pero el Pinsir cae de pie, Luna cae de cabeza.
-No puedo creer que aun tu, un Gardevoir, defienda a este humano.- Dice el Pinsir.- He visto esto antes y tu especie, ni siquiera lo toleraría.
Luna se recuperaba, tratándose de parar.
-Al menos…- El Pinsir no lo cree después de ver que a pesar de todo su contrincante no se separa de su maestro.- ¡¿Cómo puedes hacer esto?!
-Que, que, te importa.- Dice la Gardevoir Shiny entre cansancio.
-Desgraciada. Tú tienes que estar con los demás Pokémon.- El Pinsir se enfurece.- Y lo probare en un instante.
El Pinsir Shiny salta. La pareja trata de contraatacar, pero ese Pokémon era demasiado rápido a la hora de esquivar. Ese Pokémon embiste a Carlos apartándolo de su Pokémon. Después el monstruo agarra a la bella y la ahorca con sus manos, acto seguido usa un Mega-Puño en su estomago.
La Gardevoir de nuevo grita. El Pinsir la azota en el suelo.
-Te enseñare como debe ser esto.- Dice el monstruo.
Luna lo presentía, lo que el quería. La Gardevoir iba a batallar, pero el Pinsir la ahorcaba más fuerte, ella no reacciona, pero sigue viendo. El Pinsir le sostiene las manos, mientras con sus pinzas la ahorca, en su cuello.
Luna sentía miedo, pues alcanza a ver que al Pinsir se le asoma algo que sale en su parte baja. La baba de la boca de ese monstruo caía sobre el pecho de Luna. El horrible Pokemon con sus piernas, abre las de la Gardevoir, Luna intenta cerrarlas, pero ella no tiene fuerzas en ellas, debido a que no hace mucho con ellas, camina poco y levita más de lo que camina.
-¡NOOO!- La Gardevoir grita.
Pero así como la pareja fue interrumpida. Ese Pokémon recibiría lo justo. Una Safari-ball le pega en la cabeza. Ese Pokémon le ruje, puesto que le pego en uno de sus ojos. Eso causa que suelte a Luna que está debilitada.
El furioso Pokémon sabe quien fue y lo ve, al humano que se la arrojo.
-E-e-ella es mía.- Carlos estaba aun consiente, pero titubeaba aparte su nariz le sangraba.- Y si la quieres tendrás que pasar por mí. Es solo mía, no dejare que nadie toque a mi pareja, más que yo.- Eso último se lo recalca con orgullo, pero con ira a su vez.
Y como si fuese un reto. El Pinsir Shiny acepta, acercándose, enfurecido por esas palabras que ese humano le dijo. Lo que más sorprende aun para Carlos, es que ese Pinsir no fue capturado por la Safari-ball. Eso quería decir que ese Pokémon tenía dueño.
El monstruo llega con él, tan rápido, empinando al humano. Carlos no podía ofrecer una pelea. El Pinsir como consecuencia pisa al joven en su pecho. El humano da un grito.
¡Carlos!- Luna lo oye y se intenta parar.
Luna trata de cargar una fuerza lunar. Pero pasa algo. Tanto la Gardevoir como el Pinsir juzgan al humano. Carlos sabía una cosa o dos y es que hay algo en común con los hombres humanos y los Pokémon machos. Al Pinsir algo le colgaba al estar con la Gardevoir y esa sería la desventaja para él. Carlos suelta una patada en esa parte, haciendo chillar al monstruo y librándose de su agarre.
El Pinsir ruje y se trata de abalanzar contra el joven. Pero un lanzallamas le llega al Pinsir de la nada, quemándolo. El Pinsir retrocede, mientras es cubierto por las llamas. Un Charizard sale y cubre a Carlos, que se queda perplejo al verlo.
El Pinsir se vuelve a parar, cansado esta vez tras recibir un golpe efectivo. Y un guardia de la zona estaba ahí.
-¿Están bien?- Pregunta el guardia que llegar.
El monstruoso Pokémon al saber su desventaja, huye del lugar, pasan unos momentos el guardia se acerca y verifica todo lo que paso. Carlos respirando aun bocanadas de aire, se mueve y ve a su fiel Pokémon muy debilitada, esta termina por desmayarse.
El joven saca su lujo ball y la mete. Después Carlos cae sentado, sin creer lo que pasó todavía, pero su cansancio y el golpe, hace que se desmaya de repente después.
Actualidad
De nuevo el pasado los persigue y esta vez por desafiar a la naturaleza.
-¡¿Aun sigues con ese humano?!- Pregunta el monstruo salvaje.
-Lo prefiero mil veces a este hermoso humano a que andar contigo cosa horrorosa.- Dice la Gardevoir en su idioma, gruñendo furiosa.
La sádica ironía se apodera del lugar. En la Ruta 5, la pareja había tenido su primera pelea. Aparte.
-Maldita sea.- Dicen la pareja de forma unísona, al recordar al mismo tiempo y cerrar al mismo tiempo sus ojos.
Al abrirlos ven una oscura noche y a su frente ven a aquella Pokémon que los acoso, llena de odio y venganza al ser asesinada por los bajos deseos. Con sus ojos rojos y gruñendo, mostrando sus dientes en forma de punta y sus muñequeras y tobilleras de cuero sujetándola. Recuerdan su primera pelea mortal en enfrentar a Lopunny Ghost.
La pareja vuelve a cerrar los ojos. Ahora en esa misma ruta esta un monstruoso Pinsir Shiny, tomando el lugar de la endemoniada coneja. Con una mirada furiosa, una respiración fuerte y mostrándose aun más temible está presente ante ellos.
Muy bien. El termino seria para mi vulgar. Yo casi no soy vulgar o trato de no serlo. No me siento del todo cómodo.
Muy bien al cap.
Cuando pongo el titulo de un cap, sería el tema de que trata. Por ejemplo el cap 16, "Seis turnos", cuando Buneary tira de forma implícita un turno de mas al tirar a Carlos al mar. Y como consecuencia la furia de Luna.
En este caso este tema, trata el punto de vista de cada personaje, como pudieron observar.
Pongo un poco más la historia de Buneary, ya que la estaba olvidando, un poco de su pasado y cómo ve la relación de Carlos y Luna, como pareja y la compara con el monstruo de su maestro. Y más que nada que siente ahora que está al lado de la pareja Humano-Pokémon.
Sobre Carlos y Luna. Pongo una escena del pasado, que se supone que esa escena estaría en el cap anterior, porque aun se habla sobre el estado mental de ambos. Cuando Carlos le dice loca a Luna y esta también, pero le hace entender que aun siguen cuerdos y a su parecer, no sé que opinen ustedes. Aparte se ve el punto de vista que toma su relación. Carlos en su naturalidad se preocupa, porque sabe que esa relación es peligrosa, pero su amada le hace ver que es normal lo que tienen, como si fuese una relación de un humano o un Pokémon más. Aunque la sociedad le marque lo contrario.
Y como es naturalidad en cada relación profunda, llega el momento que aun me cuesta trabajo escribir ya que saben cómo soy, al menos los viejos seguidores… (Cof, cof) Lime. Pero enserio cuando pienso en escribirlo, quiero que no sea un fetiche a su vez y más como tienen a Gardevoir. Cayendo en lo vulgar como lo que ha visto estos ojos, (Remoje una vez mis ojos en cloro por dos días XD). Quiero que sea (Y si eres de los viejos seguidores estarás WTF o tal vez me odien), que tenga amor, a lo más clásico que se vea, de la vieja escuela, citando a su vez a ciertos escritoras del bloque que vengo y que he leído esas historias. Lo cual si he plasmado en Carlos y Luna.
Pero obviamente y por más que lo odien los amantes del Lime. Es que este cap tuvo mi toque ya que soy el escritor de la crueldad (Es algo que los viejos seguidores aun me aprecian). Y es Pinsir. Ese Pokémon si da miedo. Y desde su punto de vista influyo en este cap. Diciendo lo contrario y demostrándolo con Luna al quererla hacerla suya y tratándosela de quitar al humano.
Y sé que todos me van a linchar por cada vez que eso pasa.
Muy bien. Hasta aquí fue el resumen. Ojala y les haya gustado.
Bueno. Agradezco sus comentarios a Elcaballero gris, alen6, dragon titanico y a LinkAnd0606 (Te dire algo que se me olvido. Luna si es miserable, esto se debe a que Carlos aun no es feliz, hasta que el supere sus problemas, hasta que el deje de ser miserable es cuando Luna lo dejara tambien de serlo).
Y a todos que leen este fic hibrido mío.
Sin más que decir me despido.
Adiós y cuídense. Hasta la siguiente actualización.
