Sé que me quieren linchar y créanme que no son los únicos.

Y sé que han estado esperando.

Pero como es sabido para algunos mi trabajo es muy sofocante. Mi computadora está gravemente enferma, ya esta viejita y eso aun dificulta las cosas. Tarde mucho en escribir este cap y las ideas que surgían después.

Pero en fin. Lo importante es que cumpla.

Me he decido cambiar el rango de este fic que tenia "T" a "M". La razón es sencilla, cada vez va aumentando las cosas más crudas, sexuales, etc. Y creo que es justo que lo haga para los nuevos que leen esta historia.

Otra cosa. Esto es para KRT215. Te acuerdas que hablamos de Jonathan y yo te respondí que el "Pasado siempre persigue". A que me refiero con esto. Que todo lo que hagas en el pasado y si la debes, este te persigue y veras un ejemplo de ello. Ya que tiene mucho con Jonathan.

Pero para el resto que no sabe a lo que me refiero, ya lo sabrán. Pues es hora de contar otro lado de la historia. Pues ya saben que a cada personaje le doy un poco de espacio en esta bizarra historia.


Dolor y melancolía

Un momento de tensión se vivía en una de las rutas de Kanto. Y un momento de silencio, también estaba presente, pero incomodo. Unos ojos furiosos veían a un humano una Pokémon, tan solo estar cerca lo llenaba mas de furia. En términos normales, sería normal ver a un humano y un Pokémon cerca.

Una Gardevoir Shiny, pone su mano en el pecho de su maestro y lo empuja para hacerlo retroceder.

-¡Déjanos en paz!- Exclama un humano furioso.- A ti no te importa lo que seamos.

Y eso es lo que hace enojar al Pokémon, un Pinsir. Que gruñe aun más furioso todavía.

-Esto es una maldita pesadilla.- Carlos, no cree lo que pasa.

Carlos al igual lo piensa, todos los problemas que ha tenido con su Luna. Y lo peor de todo es cuando inicio su relación.

-Veo que esta vez lo tendré que matar, para hacerte entender, ¿Verdad?- Pregunta el Pinsir, severamente.

-Sobre mi cadáver será.- Dice la Gardevoir, que gruñe.- Y prefiero que así sea.

Carlos y Luna están en la ruta 5, viendo con sorpresa lo que se les ha aparecido y no era para menos. Ambos Pokémon ponen guardia, sin dejar de mirarse el uno al otro, viendo quien empieza primero. El joven sigue viendo a su alrededor, recordando un ambiente algo familiar, pone una cara seria y molesta a su vez. Luna por su parte está lista para luchar en cualquier momento. Pero antes.

-¿Por qué me quieres, dime?- Pregunta la Gardevoir.- ¿Para copular solamente conmigo o para mantener esa creencia?

El Pinsir calla.

-O por ser simplemente tener una apariencia horrible.- Sigue la Gardevoir.- Porque nadie más te quiere.- Dice con malicia.

-No entiendes.- Dice el horrible Pokémon.- Los humanos y nosotros no pueden hacer eso. Está prohibido y bien lo sabes.

-No me importa.- Dice la Gardevoir.- Yo amo a este humano y nada cambiara ese sentimiento. Estoy harta. Primero los humanos, ahora los Pokémon (Snif).- Dice con voz cortada.

La Gardeovir recuerda cuando Carlos estaba hospitalizado. Había algo mas aparte de ello. Algo que no sabía Carlos.


Hace algunos meses

Luna y Carlos se habían recién comprometido. Ese mismo día en que ambos estaban en un hotel de Ciudad Plateada. Luna, la Gardevoir se sentía tan feliz de que su maestro la aceptara, que por fin le diera ese si que tanto ella anhelaba desde mucho tiempo. Era tanta su emoción que no podía dormir.

-Carlos.- Murmuraba el nombre de su amado, mientras no separaba su vista en el.- Aun no creo lo que está pasando.

Ella se acomodaba en el pecho de él y lo encerraba de forma lenta para no despertarlo. En verdad no se quería separar de él.

-Mi esposo.- Decía ella sin bajar su sonrisa.

Ese mismo día había pasado algún acontecimiento, en parte de la Ciudad se había ido la luz, estaban todo a oscuras. Luna se trataba de dormir, pegar por fin los parpados, pero no podía hacerlo, pensaba fantasías con su amado.

***Mientras tanto***

-¡Haunter, Haunter!

Un entrenador buscaba a su Pokémon, que se había metido a un hotel tras espantarse y ver un chispazo directo de un poste de luz que callo.

-Todo por esa Lopunny que golpeo el poste.- Decía ese entrenador que vio a ese Pokémon.- Hablando a donde se fue, desapareció como si fuera un tipo fantasma.

El niño junto con el encargado del hotel buscaba a ese Pokémon.

Pero aquel Pokémon pasaba entre habitaciones junto con los inquilinos que no notaban su presencia. El Pokémon pasa entre muros como el fantasma que es. Hasta que eventualmente paso a cierta habitación, cuya poca claridad que aun se apreciaba observa detenidamente.

-¡¿Qué es esto?!- Se preguntaba el Pokémon fantasma.

Observo detenidamente a la pareja. Carlos abrazaba a su Luna y esta ya se estaba quedado dormida. Pero esta vez Luna no tenia reacción estaba neutra.

-Un humano y un Pokémon.- Se decía el Haunter.- Esto no debe ser así.

Y por la posición que estaba ahora, parecía que Carlos aprisionaba a Luna.

El Haunter se enoja al ver eso, pensaba en su mente que ese humano había abusado de su Pokémon.

-¡Humano desgraciado!- Grita el Pokémon.- Te daré una pesadilla que jamás olvidaras.

La Gardevoir gime dormida, entre sueños se levanta y ve la silueta fantasmagórica y ve una bola oscura con bordes amarillos. Luna se levanta de golpe y por el susto cae. El ataque sale disparado hacia el humano. Que al poco tiempo empieza a soñar una pesadilla. Carlos se empieza a primero mover y gemir dormido.

NDA: Véase en el Capitulo 13. Lo real de lo irreal)

-¡¿Qué has hecho?!- Luna se espanta al ver que Carlos se empieza a retroceder y gritar.- ¡¿Qué hiciste?!

El Haunter se desconcierta al ver el trato de la fémina. Pero Esta al ver que su amado sufre, le empieza a hervir la sangre. Atacando de una vez con una fuerza psíquica.

-¡Espera, espera!- Grita el Haunter adolorido.- ¡Te salve de ese humano!

Luna ruje y se talla entre dientes.

El pleito era tanto despertando a los inquilinos de los demás cuartos y escuchando gritos de Pokémon y el humano que había sufrido aquel ataque.

Luna por su parte oye como Carlos sigue gritando y sudando, batallaba mucho.

-¡Carlos, Carlos!- Ella se va rápidamente con el.- ¡DESPIERTA!

El Haunter se levantaba y flotaba muy desconcertado, viendo la escena. La Gardevoir que sostiene entre brazos a su entrenador. Carlos sudaba y empezaba a gritar más fuerte. Luna a sabiendas que ese Pokémon estaba ahí, voltea y lo ve furiosa. El Haunter se siente intimidado.

-¡TUUU!- La Gardevoir grita.

De no ser por el encargado que casi tiro la puerta y el entrenador que buscaba su Pokémon. Las cosas se hubieran empeorado aun más.


Tiempo después

"Tú no eres diferente a mi"

Inclusive habia humanos, como ese monstruoso Pokefilico que quería secuestrar a la Gardevoir y queria hacerla suya. Diciendo esas palabras hacia Carlos. Haciéndole hervir de rabia.

"No quiero estar con ese maldito abusa igual de sus Pokémon, me da asco de tan solo verlo"

Luna en ese momento y al ver y escuchar esas palabras de Buneary, se llego molestar, apretando entre dientes. Esa era la idea que un Pokémon tenía hacia un humano. Que Carlos abusaba de su Pokémon, aunque no fuese cierto.


Actualidad.

Y por ultimo Luna recuerda a la hermana de Buneary, Lopunny, que pensó lo mismo hacia su maestro, irónicamente en esta misma ruta.

-¡Jeje!- Ella sonríe de forma tierna.

La Gardevoir desconcierta a su esposo y al Pinsir.

-¿De qué te ríes?- Pregunta el Pinsir con aquella actitud seria y severa.

Carlos al igual se lo preguntaba.

-¿Qué te importa?- Le dice ella alegre.- Solamente te diré que es una equivocación o ironía.

Luna se siente algo alegre, detecta humor negro. Carlos nunca ha sido alguien abusivo. Cualquier Pokefilico y en la mayoría de los casos abusaría de su Pokémon. Pero el castaño nunca lo ha sido. Pero si la misma Gardevoir ha abusado de él, se podría decir que lo forzó a casarse con ella, aquella que tomo esa iniciativa en el hotel. Luna ha hecho inclusive enojar apropósito a Carlos, como ese día la batalla contra Jonathan y después insultarlo en la pelea que tuvieron. Ella ha movido los hilos todo el tiempo como si fuese la titiritera. Inclusive y recientemente quería entrar a su mente para borrar los recuerdos malos. Ella no tiene límites si se trataba para el hombre que más ama.

Pero Luna se pone seria, pero pensativa un momento.

-Perdóname, Carlos.- Le dice ella a su amado.- Veo que poco a poco pierdo cordura y todo es gracias a ti.

Luna también se da cuenta que desciende a la locura poco a poco.

-¿Ehh?- Carlos se desconcierta.

-Solo te doy problemas.- Dice Luna tristemente, pero sonriendo levemente.- Esta relación solo da problemas y problemas.

-No te quiero desalentar.- Dice Carlos algo molesto.- Pero no es tiempo para hablar de ello.

Luna se concentra y ve a su enemigo.

-Veo que lo entiendes.- Dice el Pinsir.- Se que lo has estado pensando.

-Sí. Pero tambien lo he pensado.- Dice Luna al respecto.- Y he llegado a una conclusión.

A pesar de que Carlos no entiende nada, sabe lo que está hablando Luna.

-Luna no me importa si me das problemas.- Dice el joven.- Créeme que nunca lo he visto así amor. Hasta algunas veces pienso que soy el problema. Perdón si no he dado lo suficiente en esta relación. Pero algunas veces… Me siento inferior a lado de ti. Mírate eres una poderosa Pokémon, tienes habilidades que un simple humano como yo, no las tiene y siempre he lamentado de que no sea así, de que no te pueda proteger como tú lo haces conmigo.

-Mph.- Luna no puede evitar sentir en su parte sensitiva el amor de esas palabras.- Y es la misma conclusión.

Pero después la Gardevoir Shiny ve al Pinsir, cambiando su rostro completamente.

-¡Protegeré a este humano!- Dice la Gardevoir decidida.- Si esta es la consecuencia de lo que yo provoque. Si el destino odia esta relación, pues que así sea. Yo seré la que corra completamente con ese riesgo. Más no él. Yo no necesito… ¡Yo quiero a este humano!

-¿Te das cuenta de lo que dices?, ¿Verdad?- Pregunta el Pinsir.

-Seré exacta para ti. Tú que estas sujetado a un entrenador.- Luna señala con su dedo a Carlos.- El no es mi entrenador... Pero yo… ¡YO SOY SU DUEÑA!, ¡SU CUERPO Y ALMA SON MIOS Y SOLO MIOS, YO DECIDO QUE HACER CON EL!

Carlos por alguna razón se siente intimidado. Pues la Gardevoir Shiny la señala y le grita con furia al Pinsir.

-Estas… loca.- Dice el Pinsir sorprendido, atónito en esas palabras.

-(Snif) Si… estoy loca.- Dice la Gardevoir que llora y mucho, su voz se vuelve cortada.- Pero loca de amor.

Pinsir no puede evitar sentirse intimidado y Carlos siente lo mismo. Luna deja ver su lado oscuro ante ellos.

-No te perdonare.- Dice la Gardevoir, muy seria, poniendo guardia.- Estoy harta de lo mismo. Cada evento que pasa cuando tratamos de ser uno, cada maldita cosa que se nos atraviesa al tratar de amarnos, de todo. Todo lo que he pasado con mi esposo.- Lo último lo subraya.

-¡Ya cállate, estúpida!

La pelea inicia.

El Pokémon bicho se abalanza hacia, lanzando como primer ataque golpe. Una lluvia de puñetazos le llegaba a Luna que esquivaba todos con gran agilidad, haciendo que el Pinsir falle.

-¡Usa fuerza psíquica!- Ordena Carlos.

Luna se concentra y extiende sus manos, lanzando ese ataque tan poderoso. Pero Pinsir lo esquiva dando un gran salto.

-¡Maldición!- Dice la pareja unísona.

El Pinsir contraataca con Tijera X, sacando sus garras y cruzando los brazos, descendiendo con gran velocidad.

-¡Bola sombra!- Ordena Carlos.

Luna en su mano derecha ya la tenía y lista y la lanza, pegándole al Pinsir y contrarrestando su ataque. El horrible Pokémon cae de pie, poniendo ambos puños, haciendo temblar un poco la tierra.

-Pokémon enferma.- Dice el Pinsir.

-¿Y tú que eres?- Le pregunta Luna algo agitada.- Alguien reprimido, alguien que no busca a una Pokémon hembra, aun de su especie, por la apariencia. Caes tan bajo.

Pinsir se empieza a enojar aun más.

-¿O me equivoco?- Sigue la Gardevoir.- Que bajo has caído. Y la gota gorda que derramo el vaso fue ver a un humano y Pokémon, casi copular.

Pinsir se abalanza de nuevo hacia la Gardevoir, usando golpe. Peor por la furia que tenia eso y que también la Gardevoir no fue inmisericorde con sus palabras.

-¡Esquiva!- Exclama el esposo preocupado.

Pero desgraciadamente ella no puede esquivar, no alcanzo y es sometida por la furia de la horrible bestia que la ataca sin parar, una lluvia de golpes le pegaban alrededor de su cuerpo; brazos, cabeza, estomago. En ese último hace que saque saliva, haciendo que ella se encorve. El golpe final de Pinsir es un fuerte golpe en la cabeza de la Gardevoir, mandándola a volar, arrastrando el suelo.

-¡LUNA!

-Gar- Gar.- Ella tocia sin parar, sintiendo algo de sangre en su paladar, producto de los golpes de ese monstruo.

Pinsir se agitaba tras acabar con ese ataque, seguía furioso.

-Y- Y es, es la razón por la cual no tendrás a nadie como yo.- Pero Luna se trata de parar.- No solo eres horrible físicamente. Eres horrible por dentro y eso es lo peor de todo.

La Gardevoir se vuelve a poner de pie.

El Pinsir se vuelve abalanzar, usando de nuevo golpe. Luna esta vez no se preocupaba.

-¡Fuerza Lunar!- Ordena Carlos.

Y Luna concentra su energía, hacia el enemigo que por dejarse llevar se acerca. Lanzando una bola rosada de energía hacia el enemigo, que cae. Una explosión sale y Pinsir es mandado hasta romper el suelo al chocar contra este. Pero Luna sabe que no es todo todavía.

-Cuanto los odio.- Dice el Pinsir, en su idioma.

-No eres el primero que nos dice esas palabras.- Dice Luna, recordando.- Antes una cierta Lopunny nos las dijo y a diferencia de ti. Ella tenía una razón muy justificable… ¡Ayy!, la ironía de que sea en esa misma ruta.

Carlos ve a los Pokémon. Ambos ya estaban muy cansados. Luna tiene más fuerza mental que Pinsir, pero no fuerza física. Y Pinsir tiene fuerza física, pero no defensa mental. Lo que no posee la Gardevoir, lo posee el Pinsir y viceversa. Pero lo que le aterra mas a Carlos es que Pinsir es ligeramente más rápido que Luna.

-No dudes Carlos

Carlos oye la voz de la mente de su Luna, en su cabeza.

-Sabes. Siempre hay algo que si me molesta de ti.- Dice Luna en la mente de su amado.- Y es que siempre dudas, para todo lo haces. Te sientes intimidado ante la situación. Así como un Migthyena intimida a su oponente.

-"Me baso en los hechos Luna"- Le dice Carlos.- Y se cual es el resultado.

-Quizá tengas razón.- Dice la Gardevoir desmotivada.- Debería rendirme ante ese monstruo y dejar que nos mate.

Carlos se espanta de lo que escucha.

-Digo. Para que pelear, nuestra relación es imposible, un ejemplo. Claro.- Luna sigue hablando.- Hemos sido testigos de ello. Ni los Pokémon quieren esto.

-Pero, no compares.

-¡¿Comparar qué?!- Pregunta ella, molesta de esa actitud.- Buscas un pretexto para deprimirte. Aun en la situación, ¿Qué motivación tengo yo en seguir?

(NDA: Le agradesco a Chiguilijili, por su comentario que me dio inspiración para esa parte)

Carlos entra en shock. Pero por un momento le llega un momento en las veces que lo han visto en las ultimas, pero siempre hubo algo que los saco de esos apuros.

-Creo que entiendo.- Dice Carlos.- Como dije lamento no ser lo que quieres. Pero como dije también, no compares.

-¿Por qué?- Pregunta ella.

-Simple. A mí no me importa lo que digan los demás. Yo veo normal esta relación… Creo que eso ya lo discutimos encima de un árbol.- Dice él, algo nervioso.

-Es eso en lo que me baso yo.- Dice Luna.- A mi no me importa ahorita mismo lo que pase. Lo que motiva ahora mismo es ganar, para poder seguir como estamos.

Carlos se siente motivado. Luna tenía razón, sin importar las circunstancias tenían que seguir. Como sus anteriores peleas, en la que el destino los ponía a prueba, esta no difería con el resto. Ambos tenían una meta en común y era la búsqueda de su propia felicidad.

-No importa si la vida me sigue aventando piedras, yo seguiré como estoy.- Se dice Carlos.

Aparte no todo estaba perdido. Carlos sabia una cosa y es que Pinsir ya uso Golpe una vez, tenía que usar otra vez, tan solo verlo bastaba saber que lo usaría, estaba tan furioso.

-¿Qué esperas horrible?- La Gardevoir usaba su propia "Mofa", para llamar al enemigo.

-Solo una vez más.- Se dice Carlos.- Resiste por favor.

Pinsir ataca usando golpe. Luna trata de esquivarlos la lluvia de golpes que le venían encima, pero Pinsir era ligeramente más rápido.

-"¿Qué es lo que te motiva mi Luna?"- Se preguntaba Carlos, mientras la veia.

Luna mientras esquivaba tenía en cuenta su motivación. Sin importar que pasara ella siempre se quedaría con su maestro.

-Creo que la respuesta es obvia.- Se dice a sí mismo el joven rojo.- Se siente raro ser amado de esa forma, la verdad.

Por un momento el tiempo se empieza alentar. Para Carlos sabe que es el momento de dar todo otra vez.

-¡Fuerza psíquica!

Y pasa otra escena similar a la que Carlos y Luna ya han vivido. La Gardevoir no se dejaría contra su enemigo. Pinsir le pega a Luna con sus golpes. Pero al poco tiempo el es surpimido por los poderes psíquicos de la Gardevoir, empujándolo salvajemente haciatras y haciéndole igual el mismo daño. Ambos caen al suelo.

El momento de suspenso llega, pasa algo de tiempo, ambos Pokémon no se paran y se quedan quietos sin poder moverse. Carlos se sentía aterrado al ver que su Pokémon no se paraba.

-¡GAR, GAR!

Un gemido de dolor llega a los oídos del castaño, haciendo que reaccione. Hasta que poco a poco Luna se vuelve a poner de pie.

-¡Luna!- El entra en shock.

Luna se pone de pie, titubeante y muy exhausta.

-¡LUNA!

Carlos corre, sintiéndose algo más que alegre al saber, que ganaron la batalla. Abrazando a su Luna.

-¡Qué bueno que estas bien!- Dice el aprisionándola y apretándola.

-¡Gar!- Ella gime lastimada.

-¡Upss!- Carlos la suelta.- Lo siento.

Luna sonreía débilmente. Pero más que eso respiraba, estaba cansada por agotadora pelea.

-Ya todo acabo.- Decía Carlos, dándose un suspiro.- Una pelea más en nuestras vidas.

Pero de repente un gruñido se escucha. La pareja entra en sorpresa. Ven al Pinsir que gruñía y se para de nuevo, al igual que Luna cansado. Gruñia mientras respiraba.

-Qué asco ver esto.- Decia el horrible Pokémon.

Luna se aferra a su esposo. Sabe lo que viene.

Pero pasaba algo con Pinsir, su vista era borrosa, apenas y alcanzaba distinguir a la pareja que estaba a su frente, veía inclusive doble.

-Está cansado ya.- Murmura Carlos a su amada.- Al usar la técnica golpe varias veces suele cansarlo y confundirlo.

Pinsir se abalanza, usando Desquite hacia la pareja. Luna junto con Carlos se hacen de lado y ella retrocede, hasta verse arrinconada contra un árbol.

-¡Maldito monstruo!-La Gardevoir grita.- ¡¿Por qué no caes ya?!

Pero Pinsir seguía en ese estado, confundido y sin recuperarse.

-Si no eres capaz de aceptar a otro Pokémon.- Dice el Pinsir, que camina hacia ellos.- Entonces tú debes de morir.

Carlos a pesar de no entender el lenguaje de esa bestia. Sabe que palabras dijo, el aprieta mas a su Luna.

-Veo que estamos contra toda probabilidad, ¿Verdad?- Pregunta el, trsitemente.- Aun así no difiere esto contra Lopunny.

-Gar.- Dice ella.

En el fondo Luna se daba cuenta de que no podía salvar a su amado, porque este no la suelta, como ese día.

-¡Horrible!- Carlos llama al monstruo.- Si vas a venir, hazlo de una vez.

Pinsir aun así pensaba ir contra la pareja, aceptando la invitación. Carlos tienta a la suerte esta vez, basándose en el estado del monstruo y a su vez viendo el estado de su Luna.

-Tomare el relevo, quieres.- Le dice el besando a su esposa en la mejilla.

Luna se desconcierta. Y la gota que derrama el vaso para el monstruo que va directo al ataque. Carlos logro su objetivo, que al igual y era besar a su Luna.

-¡Ahora!- Grita Carlos.

Carlos empuja a Luna, esta no lo ve venir y aprovechando se impulsa, haciéndose de lado. Pinsir se abalanza con todo golpeando el árbol, usando desquite, quedando su puño enterrado en su tronco y a su vez pegándose fuertemente la cabeza al enterrarlo tan profundamente.

El monstruo ruje más fuerte. Pero ese rugido se vuelve mudo. El golpe a su cabeza fue tan fuerte que se quedo por fin debilitado.

La pareja por un momento se le queda viendo al monstruo, que no se movía y se quedaba completamente quieto sin hacer algún movimiento.

-¿Ya-ya acabo?- Pregunta la Gardevoir, sin creer todavía.

La señal se vería a través del cuerpo del monstruo, que se inclina hacia delante, dando a entender que ya esta inconsciente, aun con el puño enterrado.

-(Respiro, respiro), Si ya lo hiso.- Dice el joven.

El entrenador se pone de pie, se acerca al Pokémon.

-¡¿Qué haces?!- Pregunta ella, espantada.

Carlos le abre un ojo al monstruo abriendo una pestaña.

-Si ya esta inconsciente.- Dice el humano al ver el ojo perdido.

Después el se acerca a su amada, que esta herida y cansada por la batalla.

-Tenias razón.- Le dice Carlos con cierta alegría.

Ella esta vez no entiende. Pero por su parte hace un puchero.

-Sera mejor que te meta en la pokeball por el momento.

-No me dejes.- Ella pide tristemente.- Tenme a tu lado.

El joven queda conmovido ante esas palabras.

-Por favor.- Ruega ella.

-Tranquila ya todo acabo.- Dice Carlos tratando de tranquilizarla, tomandola de los hombros.- Tenemos que alejarnos de aquí.

Ella pedía con su cara que no la dejara adentro de la pokeball. Pero al final de todo el declina la proporción, saca la Lujoball.

-Descansa. Por favor.- Dice él con voz seria.

El entrenador mete a su Gardevoir en la pokeball. Después el voltea y ve al Pinsir que estaba a su detrás.

-Ni los Pokémon, nos quieren.- Murmura Carlos, con cierto pésame.

Carlos no paraba de ver a ese monstruo. Por un momento le vienen recuerdos. Recuerdos que no ha tenido una vida tranquila.

Carlos aprieta sus puños. Y pensaba que su hermano tenia razon.

Carlos se acerca al Pinsir gruñendo horriblemente, mientras a su vez ponía una mano detrás, en uno de los bolsos de su mochila. Pero algo le impedía acercarse más. Trata de voltear e irse. Camina apenas unos diez pasos.

El joven esta vez se iba y seguía su rumbo. Pero por un momento se detiene y ve al monstruoso Pokémon. Su mirada cambia.

-¡No!- Se decía Carlos furioso.

El joven se ponía rabioso cada vez más, no puede olvidar que ha pasado. La misma furia que tiene su Luna.

-¡Estoy harto!

El joven regresa hacia donde estaba el Pokémon que lo quería muerto. Sus ojos se asomaban cada vez más los hilos de sangre, por la ira que sentía.

-¿Por qué no tomar la iniciativa de una vez?- Se preguntaba el joven eufórico.

Carlos avanza fuertemente hacia Pinsir que un no recobraba el sentido, con gruñidos saca lo que estaba en ese bolsillo.


Hace algunos meses.

Era un momento decisivo en la vida de Carlos. Que por fin había tomado una decisión. Era media noche en la mansión de Ciudad Petalia. Carlos tenía todo listo para huir de la infernal mansión. Su fiel Pokémon Gardevoir y un Tranpich. Tenía sus cosas ya listas. Todo lo que necesitaba para salir de Hoenn.

Carlos Pov

Siento algo, una mezcla. Miedo e ira que me intoxican dentro de mí ser, al recordar el pasado.

El pasado influye en el presente y era una prueba muy clara de ello.

Yo tenía listo todo. Que más podía pedir yo. Tal vez fui un poco egoísta al querer más ayuda. Aunque ya contaba con todo tu apoyo mi Luna. Sabía que con eso me bastaba y era más que suficiente.

En ese momento pensaba en mi felicidad, también en la suya. Sabía que merecía una vida mejor, quería que supieras como era el mundo detrás de esos muros, más allá de Petalia. Yo también quería eso. En eso pensaba, forjar una vida normal.

Pensaba salir y huir para no mas volver.

Viendo entre pasillos que la verdad jamás extrañare, que marcan recuerdos dolorosos. Pero son inevitables de verlos. Tenía que recorrerlos. Sabia en ese momento que la servidumbre dormía y mis padres también. Ya no se tenía que hacer nada más. Solo me faltaba una cosa y tenía que ir a la cocina para recoger algunas bolsas que había escondido en uno de los almacenes.

Pero entre mas iba, sentía el ambiente muy denso, ya sea por recuerdos. Pero más que eso, se sentía una presencia extraña. Malévola que podía presenciar.

Tu esta vez no lo presentías, debido a que te pedí que esperaras en la pokeball, eso y que supongo que descansabas.

Pero. Cada vez que me acercaba, más se hacía fuerte esa presencia. Sentía como del Gengar de mi madre se tratase. Pero no, no solo era el… Creo.

Para llegar a la cocina, tenía que pasar por la gran sala, bajando por las escaleras. Mis pasos por más que trataba de hacerlos silenciosos, se podían escuchar. O al menos para alguien que no es común.

Y cuando más me acercaba, escuchaba el crujir de las brazas, la chimenea estaba encendida y el fuego se calentaba lentamente, haciéndome entrar en escalofríos. Pensando que mi padre o mi madre estaban despiertos.

Para mi desgracia.

Era peor. Por lo que escuche esa voz que me aterra tan solo su murmuro. Tan solo echar una pequeña ojeada, al acercarme quien estaba ahí, sentando en el sillón. Sentí como mi corazón palpito. Baje del otro lado, rodeando el lugar.

Trate de hacer el menor ruido como me fuese posible.

Pero a su vez tenía que pasar por la gran sala aun así. Me quite mis tenis y pase justamente atrás. Pensando que se había quedado dormido.

Atravesando la sala, y ocultándome en uno de los pilares, observe. Sentado en ese sillón, sin moverse. Podía ver sus manos sobre el sillón, moviéndolas lentamente. Oí un suspiro.

Tenía miedo, aunque te tenía en mi corazón y a mi lado, lo tenía.

No sé qué expresión hacia. Lo que me aterro fue lo siguiente.

El se levanto del sillón y me dio la espalda, se quedo parado justo donde lo pudiera observar, empezaba a caminar. Pero antes. Paro por un momento.

Señalo con su mano derecha algo. Se dio cuenta de mi presencia. Y me pedía que observara hacia esa dirección.

Yo lo hice. Y solo pude ver su sombra que se había hecho por la chimenea. La vi detenidamente. Unos ojos rojos salieron de ella y se volvía indefinida y se volvía blanca.

Lo siguiente era una risa, el se reía.

Yo me aterre. Salí corriendo y me escondí. Espere algunos minutos y salí del lugar. Temeroso. Solamente agarrándote mi Luna, pero me sentía extraño, tu no reaccionabas.

Pero para no querer alargar esto. Fui rápido a la cocina y saque lo que necesitaba.

Temeroso tenía que cruzar la gran sala de cualquier forma. Me daba valor inútil diciéndome.

"El no me puede hacer daño, al menos no aquí"

Cualquier ataque lanzado ya sea por su Pokémon, cualquiera se daría cuenta de ello.

Pero era inútil. Me decidí dar más tiempo, mientras me escondía. Parecía un niño pequeño, estaba en shock, esperando a que no me encontrara. Pero no veía nada, ni una sombra moverse.

La impaciencia y mi miedo eran tanto. Y tenía que moverme. Javier al día siguiente me movería de lugar, me decía que me iba a trasladar a un colegio. El tiempo era esencial para mí. Tenía que irme ya.

Así que lo hice, tenía que.

Camine lo más despacio que pude. No veía a nadie, me aseguraba de voltear a todas partes. Para no verlo. Mis piernas me traicionaban, no dejaba de temblar.

Lo peor es que tenía que pasar por aquella parte, para llegar a mi cuarto. Lentamente camine, por cada paso, sentía que me desfallecía.

Pero cuando llegue no lo vi. No lo vi presente. Pero vi algo. Algo que me llamo mucho la atención. En medio de la sala estaba la pequeña mesa de noche que decoraba el lugar. Una pequeña caja, que no estaba ahí cuando llegue. Y lo más probable es que él, la había dejado apropósito para mí.

No quería ver que había dentro de esa cosa. Si venía de él, era obvio que era malo. Pero era un riesgo. Si alguien más la veía, podía arruinar mis planes de escape.

Enserio no quería agarrar esa cosa. Pero por un momento y mi motivación de querer una mejor vida libre, junto a mi Luna y mi Trapich, me hacían recordar las cosas.

Empecé a maldecir desde mis adentros. Sea lo que contenía esa cosa, tenía que quitarla a como diera lugar.

Me acerque. Sobre la caja había una nota.

-"Se lo que planeas. Se lo que harás. Y debo decir que no estoy en contra de que lo hagas. Me vale un bledo. Pero bien sabes que implica ese riesgo. Y conociéndote y saber por quien lo haces también, me hace pensar que no eres del todo egoísta. Pero sé que eres capaz de arruinar las cosas. Pues que sabe un niño como tu aun de la vida. Todavía no te haces la idea y te das casi los mismos aires que los demás mocosos que quieren ser el mejor maestro Pokémon. Lo cual aun me decepciona de ti. Pero como soy alguien "Bueno". Te pienso ayudar. Acepta esto como mi regalo. Y quiero decirte que te daré un lapso antes de hacer, lo que pensaba hacerte cuando me di cuenta de tu presencia. Quien sabe quizá lo uses contra mí. Y espero por tu bien jamás verte de nuevo"

"Atte. Sebastián"

No entendía nada. Pero me la decidí llevar. Una vez dentro de mi habitación. Me encargue de enseñarte y contarte lo que paso.

-¿Por qué no me sacaste si eso paso?- Me preguntaste molesta.- Ese monstruo te…

-Pero no fue así.- Te irrumpí.- Aparte me dejo esto.

-¿Y porque lo traes si es de Sebastián?- Seguiste preguntando sin bajar ese tono.

-Por eso mismo lo traje.- Dije.- Era peligroso dejarlo a la vista de todos.

-¿Y qué es?

-No lo sé.

Después un momento incomodo nos invadió. La caja seguía cerrada. Y después de pensarlo demasiado y por el tiempo que no teníamos. Finalmente abrí la caja.

Mis ojos y mi cara se alzaron. El tuyo Luna, bajo completamente y este fue de horror. Y dentro de la caja había otra nota de mi hermano.

"Admite tu debilidad. Aun los más fuertes necesitan algo que defenderse además de sus fuerzas. Y tú a pesar de que tienes a una poderosa Gardevoir, no basta para este horrible mundo. Mas tu niño estúpido que cree en fantasías"

-¡DESHASTE DE ESA COSA!

Aparte de ser como un horrible golpe para ti. Lo viste con furia. Agarraste esa cosa. Pero esta parecía ser inútil contra tus poderes tanto psíquicos como hada.

¿Sería acaso por eso acero?

Como si estuviese maldita, lo cual es obvio que esta. Me rugiste que me deshiciera de ella…

Pero…

Tuve la oportunidad de revisar esa cosa, para ver si no tenía alguna trampa y no la tenía. Era simple y común, eso aparentaba.


Narrador Pov

Actualidad

El joven saca un arma. Una algo vieja en su diseño. Una Revolver con empuñadura de fina madera en su mango, un metal opaco. Pero usable de cualquier forma en su interior, en su cilindro del arma, yacían cinco orificios, indicando el límite, cinco balas.

La mano de Carlos se vuelve temblorosa, de su bolsillo saca una bala. Abre el cilindro con muchos esfuerzos y con lentitud pone la bala en dentro de ella, cerrando el cilindro.

El infante castaño, con mano temblorosa le apunta al Pokémon debilitado y con temor le apunta, preparan.

Aparte de la pesada que era el arma para él, tenía que sostenerla con las dos manos para poder enderezarla, pero más que eso, siente nervios. Demasiados nervios al apuntar con ella.

-¡Vamos!- Se decía.

-"¿Quieres libertad?"- Las palabras de Javier le vienen en su cabeza del joven.- "¿Sabes que tanto cuesta ganársela?"

Carlos gruñe. Las palaras de su familia vienen, las veces que le han dicho que ha sido débil.

-Me estoy defendiendo, ¿No?- Hablaba consigo mismo Carlos.- Solo lo estoy haciendo, ¿Por qué no jalar del gatillo?

Carlos aprieta el arma que le regalo su hermano mayor en ese momento. El nunca, jamás la ha querido usar. Pero algo en su interior le dijo que se la llevara, a pesar de que su Luna le dijo que no lo hiciera.

El odio y furia consumen cada vez más al joven, su rostro cambia, un rostro serio como Javier y la locura de Sebastián lo van consumiendo a la hora de tomar una decisión.

-Si debería hacerlo.- Se decía Carlos.

El joven jala el martillo trasero del arma, listo para por fin disparar.

Pero hay algo que le impide concentrarse.

A pesar de estar debilitada, la Lujoball empieza a temblar y a brillar desde que Carlos saco el arma, quiere salir. Eso le produce al joven dudas de tomar una u otra decisión. Un presentimiento que tiene su amada en el.

Carlos tiembla y titubea, como si ella lo jalase y estuviera con él.

-¡Tengo que!- Le gritaba.

Pero por más que ella intentaba liberarse, el con su otra mano la apretaba y la agitaba salvajemente para que se calmara. Hasta que lo hace. Ella se calma.

-¡Al fin!- Se decía eufórico, su voz casi no era la misma, sonaba como un animal desesperado.

El joven vuelve apuntar. Pero algo lo invade en su ser, una tristeza. Había algo que le decía que no lo hiciera, oye en su mente un gemido muy familiar.

-Si hubiera hecho esto por cada peligro que teníamos.- Se decía Carlos.- ¿Qué hubiera pasado?- Se preguntaba.

Pero independientemente de ella. Había otra cosa que le impedía hacerlo, por más que él quisiera. No deja de mirar al monstruo de Pinsir. Pero por un momento deja de apuntarle al Pokémon. Y ve el arma de su hermano.

Vieja y pulida, con letra cursiva decía "Melancolía", como apodo en esa arma.

-Maldito seas Sebastián.

Sebastián escogió bien el apodo del arma. Lo que Carlos sufre no era depresión. Era melancolía, una melancolía que siempre ha cargado.

Por más que la veía, en una parte, se veía su reflejo, al menos de un ojo. Lo que ve Carlos no es su ojo, es el de Javier y Sebastián. Pero un símil a lo que él se está transformando cuando se enfada. Pues el padre y el hijo cargan esos ojos y desgraciadamente no solo eso. Vacios y sin brillo. Carlos ha visto esos ojos. Al menos una vez con su padre y eso una vez con una discusión seria que tuvo con su tío y Lucia.

Y ahora mismo Carlos tiene esos ojos. Pero no le importa tenerlos.

-Después de todo soy parte de la familia.- Se dijo así mismo.- Pero…

Carlos baja su arma.

-No soy como ellos.- Ve al Pinsir con rabia y con voz cortada.- Aun no tengo el corazón frio para poder matar a alguien. A pesar de todo.

Carlos se arrodilla, cayendo de golpe, respira con dificultad. Simplemente no puede hacerlo. No puede matar a pesar de todo. Tal vez tenga los ojos fríos de su familia. Pero no es un asesino como Sebastián, ni alguien frio como Javier.


Diez minutos después.

Carlos deja libre de nuevo a su amada, que apenas y de nuevo se podía mantener flotando, cansada por la batalla que libro.

-Siéntate.- Pide Carlos, con todo delicado.

-¿Carlos?- Ella pregunta.

Luna se sienta sobre una roca plana que estaba en el paso. Carlos saca una botella de Hyperpocion y mientras suspira hace su trabajo, en regarla sobre heridas y moretones de su amada. Ella lo ver como él la cura. Pero Carlos no alza la mirada, la tenia baja, su cabellera cubría sus ojos. Se sentía fatal.

Ella trata de verlo. Pero Carlos se agacha y riega en sus piernas mientras la soba, frotando sus manos en ellas.

-¿Te puedo preguntar algo?- Pregunta el, sin decir mucho.- ¿Qué hubieras hecho tu en mi lugar?

Luna con tan solo su voz sabe como él se siente. Ya lo ha visto antes. Pero ella tarda en responderle. Carlos termina de curar a su Luna. La medicina hace efecto de inmediato y la cura. El esposo se para y se mueve detrás de un árbol. Ella eventualmente lo sigue, cuando llega esta sentado y viendo algo tirado.

Ella lo ve finalmente y ve esos ojos Melancólicos que carga, la marca de la familia. Luna se entristece, no detecta nada en el más que tristeza. Así que ve lo que él está mirando y para su sorpresa. Ve esa arma.

-¿Tu-tu-tu…- Ella tartamudea.

-¿Qué hubieras hecho?- Le pregunta el.- Tu mi amada. No eres diferente a mí. Pese a ser un Pokémon. Puedo ver esos ojos en ti… Los estoy viendo ahora mismo.

Luna retrocede un paso, horrorizada. Pero el no mentía, en sus ojos ella se refleja y lo peor de todo es que puede ver sus propios ojos en el. Una Gardevoir con ojos rojos, pero que esta expresa un vacio y sin brillo en ellos.

-¿Amor?- El no quita esa mirada en ella, volteando levemente su rostro.- ¿Qué hubieras hecho?

Parecía escalofriante esa pregunta, esa fría mirada y vacía a su vez.

Ella se pone seria.- Lo mismo que tu.- Le responde finalmente.

Carlos baja su mirada y suspira.

-Te amo.- Le responde con la mirada.

Lo único quiere puede hacer ella. Es acompañarlo y abrazarlo, hasta que ambos se sientan mejor. Es ahí donde ella se da cuenta de que el no mato al monstruo. Lo cual ella hace que sonría. Pero.

-"Prometo que hare, lo que nunca te atreverás, ni quiero que hagas"- Le jura sin que él lo sepa.- "Si se me hubiese dado la oportunidad yo lo hubiera hecho"

Carlos está tranquilo suspirando y sintiendo el cálido calor de ella. Lo que Luna imagina, son escenas aleatorias, crueles. Por cada peligro que han pasado en Kanto. Desde ese Pokefilico, hasta El Equipo Rocket. Pero a ella no se le ha dado esa oportunidad. Si hubiera tenido energías para acabar con Pinsir lo hubiese hecho.

-No pienso deshacerme del arma.- Le dice Carlos seriamente.

Ella frunce el ceño y gime molesta.

-Aun si es de Sebastián.

-¿Por qué?- Le pregunta.

-Obviedad.- Le dice él.

Ella ve esa horrorosa cosa. No la quiere ni ver. No al menos en las manos de él, no la sangre de otros en el.

-¡Hazlo!- Le pide la Gardevoir furiosa.

Pero él se niega a hacerlo. Pero a través de un silencio absoluto.

-Bien. Si no piensas deshacerte de ella. Yo sí.

La Gardevoir trata de levantar el revólver. Pero no puede, no con sus poderes, como la vez anterior.

-¡No funciona!- Ella se impresiona.

La Gardevoir se aleja de su amado y con sus manos trata de levantar el arma. Pero…

-¡GAAAARRR!

De inmediato ella se quema. Carlos se para de golpe y atiende a su amada, su mano emana un poco de humo.

-No podrás, hacerlo.- Dice el al atender su mano y ver la leve quemadura.

-¡¿Qué esto?!- Le pregunta con horror.

Carlos levanta el revólver en la parte baja del mango, tenía un sello marcado en el arma. Que usualmente se ve en algunos pergaminos, mas en los cementerios, para evitar que un Pokémon fantasma se acercasen.

-¿Quieres que te responda?- Pregunta Carlos.- Sabes. Recuerdo que se decía que para matar a las hadas. Se necesitaba algo de acero que al contacto con ellas, les quemara la piel. Algo parecido en la vida real. Eres débil al tipo acero. Esta arma fue hecha al igual con los restos de un Pokémon tipo acero. Eso es lo que pude deducir ese día. Más aparte este sello.

Luna tenía una cara de furia y se sobaba la mano. Pero estaba más horrorizada al saber que esa arma fue hecha con los restos de un Pokémon.

-Que te quemara es algo nuevo para mí ver esto.- Dice Carlos.- Esta arma esta maldita. Al menos para ti y para cualquier Pokémon del tipo hada, así también no puedes usar tus poderes psíquicos sobre el arma, que al igual son poco efectivos contra los Pokémon tipo acero… Creo que Sebastián pensó en ti mi Luna. Y para estas alturas.

-¡¿Estas alturas qué?!- Ella lo ve rabiosa.

-Es cuando tal vez la necesite.- Dice Carlos con resignación.

Dentro de la Gardevoir se destroza, como un cristal que se rompe.

-Y más aun por lo que últimamente se vive en Kanto, recuerdas.- Dice Carlos muy seriamente.- Sabes que últimamente se esta rumoreando de un individuo muy poderoso y peligroso. Un loco que esta asesinando a todo aquel que se atraviese.

***Mientras tanto. Monte Plateado, entre Kanto y Johto***

Hombres del Equipo Rocket corrían sin parar, trataban de llamar refuerzos. Pero no podían, una estática extraña.

-¡LURANNNN!- El grito de una diva furiosa se escuchaba.- ¡LURANTIS!

Un hermoso y elegante Pokémon de color rosado, tenía unas guadañas filosas y rosadas unas alas en forma de flor en su espalda, una hermosa mantis perseguía a todo aquel que se entrometiese en su camino. Debilitando a los Pokémon por igual, furiosa ataca sin parar una y otra vez.

Esa diva perseguía aquellos hombres y no solo estaba ella. Atrás de ellos estaba un niño de edad de diez años, cabello rubio, ojos rojos como el mismo infierno, un panz gris y una playera balnca. Ese niño era a la que acompañaba a esa fémina, era dueño de ese Pokémon. Ese niño no era nada más y nada menos que Tomi.

En esos momentos Lurantis es rodeada por varios Pokémon, algunos del tipo fuego.

-¡Lurantis, usa tormenta floral!

Lurantis se concentra, su cuerpo empieza a brillar, da media vuelta y con un grito, expulsa todo su poder, pétalos aparecen y embisten a los enemigos por igual. La mayoría de los Pokémon caen debilitados. Y los que quedaban de pie, apenas y resisten.

Ya solo faltaban tres Pokémon enemigos de pie.

-¡Fearow, usa Pico taladro!- Ordena un maleante.

El Pokémon volador mueve sus alas, y se acerca a su enemigo. La elegante Pokémon es embestida de forma horrible por el pico del Pokémon.

-¡Lurantis!- Grita el niño.

El se acerca a su Pokémon, preocupado, ella no responde. Su cuerpo guarda las marcas de sus peleas, pequeñas aberturas de sangre se abrían, por los picotazos de ese Pokémon.

-¡Respóndeme por favor!- Le pide el muy preocupado, agarrándola abrazándola, su cara demostraba lo espantado que estaba al no ver una reacción.

-Niño estúpido.- Dice el maleante, furioso.- Pagaras por todo lo que nos has hecho.

-¡Malditos!- Dice el niño gruñendo.- Ustedes empezaron todo, me emboscaron y a pesar de todo se hacen los dignos. Ustedes roban Pokémon y algunas veces los matan, que quitan a todo aquel que se defiende ante ustedes, ¿Y a mí me dicen el malo?

-Eres el malo aquí. Niño fenómeno. No importa lo que hagas, has dejado tu huella con lo que has hecho contra nosotros.- Le dice el hombre.- Solo es cuestión de tiempo para que te casen peor que animal. Una vez que sepan de ti. Eres un demonio que salió del mundo distorsión, eso es lo que eres.

Tomi se siente algo tenso ante esas palabras, porque son ciertas. Últimamente ha tenido muchos problemas. El niño empieza a llorar, no ha tenido una vida fácil.

-Lura-aa.

-¡¿Ehh?!- Tomi siente en sus brazos.

-Amo.- Le dice Lurantis con voz delicada.-… Estoy bien.

Lurantis ve la cara del niño, con delicadeza le limpia con sus guadañas sus pequeñas lágrimas que brotaban de su cara.

-No llore amo.- Le dice la Mantis.- Estoy bien, míreme.

-¡¿Qué?!- EL malvado no lo cree.- Se supone que mi ataque tuvo que haber bastado para matar a ese maldito Pokémon.

-¡Nadie dañara a mi amo!- Grita la Pokémon.

Tomi trata de sonreír, al ver que ella estaba bien. Se estaba preocupado, porque antes, ella ya había recibido daño por demás ataque anteriores. Y no tiene a sus Pokémon. Debido que esos maleantes los tienen. Inclusive a su poderoso Beedrill.

-Bien, Lurantis, tenemos que recuperar a los demás.- Dice Tomi, decidido.- Perdóname si te exploto.

Ella se separa de los brazos de su amo y trata de ponerse de pie, apoyándose por sus guadañas rosadas.


Minutos atrás.

El niño estaba completamente tranquilo. Acampando en el bosque que estaba en las faldas del Monte Plateado, en un bosque, en una parte cálida del monte para no dañar la fragilidad de cierto Pokémon que tenia Tomi. Mientras estaba acompañado por su fémina Lurantis. Un Pokémon de la región de Alola, que tenía y se había unido a su grupo.

-Bien, bien.- Se decía Tomi, muy agitado, pero feliz.- Para cuidar a un Lurantis, se tiene que dar atención y cuidados como si fuese un florista.- Leía en un libro.

Al igual, Tomi veía en una pequeña tele y algunos DVD que consistía como cuidar a un Lurantis y mantener su belleza.

Pero el niño, al ser solo un niño y ver que se necesita para cuidar a un elegante Pokémon, tomando una gran responsabilidad. Porque tener a un Lurantis requería de estrictos cuidados así que tenía que hacerlo. Tomi limpiaba a su Pokémon a atendía y trataba de ser mejor para ella, estaba ahorita mismo limpiando las alas traseras de Lurantis, mientras esta estaba sentada con las piernas juntas. Tomi trataba ganarse su confianza. Ya que según lo que sabe, si no cuida y atiende a ese Pokémon, este no le tendrá confianza.

-Tus alas son como un orquídea.- Decía el niño muy impresionado, sonriendo.- Y mi deber es mantener a esa orquídea sana y feliz.

-"No es necesario que haga todo esto amo"- Aunque para aquella Lurantis no necesitaba ganarse su confianza, ya la tenía, estaba sonrojada al ser cuidada por el niño, mientras este le limpiaba sus alas.- "Ya basta por lo que usted ha hecho por mi"

Aquella Pokémon no decía nada. Pero disfrutaba mucho de ese esfuerzo innecesario que su pequeño amo le daba. Aunque para un Lurantis cualquiera no fuese suficiente, porque el niño no era un experto y porque seguía siendo un niño. Pero para ella lo era, y más de lo que él debía hacerle.

-Perdón si no te puedo satisfacer mucho en tus cuidados.- Le decía Tomi un poco triste.- Pero sé que algún día podre cumplirlos a la perfección.

-Lurantis.- Decía la Pokémon.- Descuide. Aun así estaré con usted amo.

A pesar de que Tomi no entendía, fue como aceptación que ella le dio.

Entre minutos que pasaba. Tomi se sentía más cansado de satisfacer el cuidado rutinario que tiene que dar a su Pokémon.

Algunos eternos minutos y Tomi termina. Lo siguiente que hace el niño es encender la fogata para poder hacer de comer. Trayendo su leña y preparando su olla para poder calentar. Mientras tanto Lurantis no paraba de ver a su amo, sintiéndose extraña, pero al igual que eso se sentía culpable. Por la manera que se conocieron, fue un milagro que Tomi estuviera ese día. Miraba también lo que salía sobre el bolsillo del niño. Un reloj de bolsillo plateado. Y se preguntaba muchas cosas de él, sin poder dejar de pensar en ello.

-Listo solo hay que esperar a que este.- Dice Tomi.

El niño se sienta a lado de su Pokémon. A pesar de la alegría que siente el niño, poco a poco esa carita se encorva, mostrándose algo más.

-Sabes.- Dice el niño.- Ya tiene tiempo que no estoy de esa forma.

-¿Lura?

-Tan… Tranquilo.- Dice Tomi, recordando.- Aun recuerdo cuando estaba en el museo. Estaba miserable. Y después desconcertado y lleno de furia. Después recuerdo que mi padre me dio este reloj. Y es todo lo que recuerdo ese día. Y desde ahí, pienso que ha comenzado mi verdadera vida.

Tomi saca su reloj y se le queda viendo, con nostalgia.

-No quiero tener vagos recuerdos de mi vida anterior.- Dice Tomi, preocupado.- Extraño a mis padres y quiero ir a visitarlos.

-¿Y por qué no lo hace?- Ella le pregunta.- Supongo que estarán felices de verlo después de tanto tiempo. A mí me gustaría mucho conocerlos.

-Gracias por el apoyo.- Dice Tomi, levantando una débil sonrisa.- Pero no puedo. Me temo que nunca volveré a verlos. No ahora como soy. No soy ya un humano, soy un monstruo.

-¡Lurantis!- Ella exclama y muy molesta.- No es un monstruo… Es, es, es.

Tomi no entendía nada, pero sabía que esa Pokémon trataba de animarlo.

-Es alguien bueno. Solamente es alguien que ha tenido mala suerte.- Dice Lurantis, tranquilizándose.- Solo eso.

La mantis recuerda esas veces que su amo se ha defendido. Ha sido porque lo buscan y lo provocan, en parte se entristece por ello. Puesto que cuando alguien provoca a su amo, este se encarga de ponerle fin al problema de una forma monstruosa.

-(Suspiro) Me alegra mucho tenerte.- Dice Tomi, muy feliz de estarlo.- Nunca tuve amigos que se preocuparan tanto por mí. Y nunca creí que los Pokémon me entendieran. He encontrado lo que nunca encontré en un humano. Sin contar a mis padres.

Tomi acaricia a su Pokémon en la cabeza, haciendo que ella se ruborice.

-Y los humanos que conocí. Nunca fueron buenos conmigo.- Dice el niño, que sigue recordando.- A excepción de aquel chico que me ayudo con su Gardevoir. Y el resto como Jonathan que eran malos conmigo por ser muy débil, hasta yo mismo me odie por eso.

Ella siente esa energía que emana su amo, una malévola al recordar a aquellas personas que han sido malos con él.

-Ya me vengue de todos los chicos que me humillaron.- Dice Tomi, muy seriamente.- Solo falta Jonathan. A él le tengo reservado lo más especial de mí.

Ella se entristece al ver a su amo así. Pues para ella, se supone que un niño humano tenía que ser alegre y optimista. Pero su maestro era lo opuesto, era rencoroso, no olvida nada de lo que le han hecho y en cierto modo vengativo, pues aparte de deshacerse del Equipo Rocket, también se ha deshecho de todos los abusivos que le pegaban y lo humillaban. Pues ella ha sido testigo de todos aquellos que lo provocaron alguna vez, de todos aquellos que lo agreden. Pero mientras Tomi esté tranquilo, todo está bien, tanto para las personas como Pokémon.

-Y se que algún día me rencontrare con el.- Dice el niño, ansiando ese día que llegue a rencontrase con Jonathan.- Le devolveré todo lo que me hiso ese día con me pequeño Weedle.

-Lura.- Ella lo acaricia débilmente con sus guadañas y en la parte no filosa, para al menos tratar de alegrarlo. Lo cual funciona.

-¡Ya, me haces cosquillas!- Dice Tomi, que se alegra de inmediatamente.- ¡Jajajajaja! ¡Para, por favor!

Pero a pesar de todo Tomi sigue siendo un niño y como todo niño tiende a ser alegrado fácilmente y la meta de Lurantis es tratar de aliviar el odio de su pequeño amo, aun estando a tiempo.

-¡Ya para!- Pide el, entre risas.

Y después de unos momentos ella para. Tomi respira bocanadas de aire y se trata de recuperar. Una vez hecho esto. Tomi se le queda viendo a su Pokémon.

-¡Jeje!... Aparte de mi Beedrill.- Dice Tomi.- Tú has hecho mucho por mí, demasiado. Ya no me sentía tan alegre desde hace mucho tiempo.- Le dice.

-¿Lurantis?- Pregunta ella- ¿Enserio?

-Creo que llevamos como tres meses, desde que nos conocimos. Casi tan pronto cuando inicie mi aventura.- Dice el niño feliz y algo ruborizado.- Se que es poco tiempo. Pero has estado ahí para mí, casi como un chicle. Pero me llega una corazonada de que estarás conmigo mucho tiempo y espero no equivocarme. Yo, quisiera darte esto. Así que cierra tus ojos.

Lurantis obedece y los cierra sus ojos trata de abrirlo, abriendo solamente uno.

-¡No mires!- Exclama un poco molesto

El niño saca algo de su bolsillo, su posesión más apreciada que se le fue concebida, con delicadeza se lo pone en el cuello de Lurantis.

-¡Ábrelos!- Le exclama

Sobre el cuello de Lurantis estaba un medallón, pero no solo era un medallón. Era el Reloj de bolsillo de Tomi. Un reloj de fina plata, mantenido por las generaciones de la familia de Tomas. Pero estaba un poco alterado, pues le había puesto una cadena de flores de metal, para el cuello de Lurantis, dándole un poco de decoración.

-¡E-e-esto!- Ella se impresiona de ver el brillo plateado del reloj.

-Es mi posesión más preciada.- Dice el niño.- Recuerdo las veces que inclusive me salvaste la vida. Eso y que también estoy agradecido contigo por estar ahí. Este reloj es una parte de mi y quiero que tú la tengas, se que la cuidaras mejor de lo que yo la he cuidado. Las cadenas de flores una decoración de parte mía, siendo tu del tipo planta quise hacer alusión a eso.

-¡Lura!- Ella se siente muy alegre de recibirlo, trata de tocarlo con sus guadañas. Ella no se imagino para nada esto. Tomi le entrega una parte suya para ella.

El niño acto seguido abraza a su Pokémon, esta entra en shock, al ser abrazada.

-Lurantis… Te quiero mucho.- Le dice Tomi a su Pokémon, muy sonrojado, demostrándole esa muestra de afecto.

Ella no sabe qué hacer.- Si tan solo tuviera manos.- Se decía dolida.

Ella intenta abrazarlo, todas las veces que ha tenido que tocar a su amo lo ha hecho de forma delicada y suave, para no lastimarlo. Ahorita Lurantis lo quisiera agarrar con todas sus fuerzas y apretarlo. Pero ella trata aun así de hacerlo, de forma lenta encierra completamente al niño.

-Yo también te quiero Tomas.- Le dice Lurantis en su forma.

Tomi le legaba una especie de perfume, un aroma a flores tropicales y diferentes olores de bayas. El olor natural de Lurantis.

-Hueles muy bonito.- Le dice el niño, sintiéndose aun más alegre.

Pero de repente un rayo le cae al niño y a su Pokémon.

¡BOOOOM!

Provocando después una pequeña explosión. Tomi y Lurantis salen volando, hasta tocar el suelo.

-¡AAAAARRRRRRRGTHHHH!- Tomi echa otro grito de dolor.

Tomi había sido abrazado por Lurantis, ambos se aferraron uno al otro, tras caer, era inevitable para la Pokémon lastimar a su amo, enterrándole accidentalmente las guadañas en su espalda.

Ella rápidamente lo suelta con cuidado y viendo la sangre de su amo en sus guadañas, entrando en pánico. Tomi emana un poco de electricidad. Ella voltea por todas partes y un ataque de Hyperrayo viene directo a ellos. Lurantis se pone al frente de su amo y usa Tijera X cortando de inmediato el ataque.

-¡Maldita sea!- Uno de los soldados maldecía.- ¡Rápido, sobre el!

Pero desgraciadamente. Tomi no puede estar tranquilo, su vida ha sido agitada y su poder es su maldición.


Actualidad

Lurantis se pone de pie y se prepara para luchar. Y asiente, no importaba si su pequeño entrenador la mandaba a pelear o no, ella seguirá.

-Fearow, repite ese ataque.

-¡Lurantis, usa cuchilla solar!- Ordena el niño.

La Pokémon carga su ataque, tratando de absorber la energía que mayor pueda. Mientras tanto en enemigo la ataca con Pico taladro. La mantis se relaja y una vez cerca el enemigo, ella salta.

-¡¿Pero cómo?!- El maleante no lo cree.

Lurantis suelta un grito desgarrador y ataca a su enemigo, soltando su poderosa técnica, emana energia de sus cuchillas, tanta que la esleta de poder se hace gigantesca, como si sus guadañas crecieran y le pega con eso al enemigo debilitándolo por fin.

-Ahora acaba con ellos. Demuestra que no solo eres bonita.- Ordena el niño.

Y Lurantis se abalanza y le pega al resto, un Venasaur con Tijera X y por último a un Machamp usando Hyperrayo. Terminando con la pelea.

Lurantis termina y se inclina hacia adelante. Poniendo sus guadañas como apoyo para sostenerse, está cansada. El joven entrenador se acerca y pone una mano sobre la cabeza de la Pokémon.

-¡Muchas gracias!- Agradece Tomi, diciendo sus palabras con mucha sinceridad.

Ella se sonroja y acepta el cariño. Tomi echa una leve carcajada. La espalda del niño se desangraba y de forma muy notoria, tenía unas cortadas profundas, pero si grandes, en forma de X, sangraba y le ardía, si sentía dolor.

-Y no te preocupes.- Le dice Tomi, que a pesar del dolor, no estaba enojado, si no lo contrario.- Se que no fue tu intención.

-(Snif), Lura- Lura.- Ella lloraba.

-No llores.- Le dice el niño, devolviéndole el favor, en secarle los ojos con sus manos.- Pronto, todo estará bien. Prometo que después de esto, te limpiare y te atenderé de nuevo mi hermosa flor. Ahora déjame hacerme cargo del resto.

-¡Nooo, nooooo!- Ella se espanta, porque sabe que su amo ya está furioso.

-¡Y USTEDES!- Tomi pone un paso al frente.

Los maleantes retroceden, el niño se acerca, furioso y rabioso. Tomi. Los ojos rojos como rubi, demostrando esa anormalidad demoniaca que está en su ser.

Tomi se acerca al líder, este está en shock, tiene miedo. Tomi le da una pata en la rodilla, con tan solo esa patada, hacer que el maleante se retuerza y una vez abajo, ese hueso es pulverizado de inmediato.

-¡DAMELOS!

El niño toca al maleante, con tan solo el tacto empieza a quemarle la ropa. Pero saca su objetivo, sus pokeball.

El tipo se queta su chaqueta y la tira al suelo, todos vuelven a retroceder.

-Desgraciados.- Dice el niño.- Se atreven a emboscarme y atacarme cuando estoy indefenso.

Tomi prepara sus pokeball.

-Saben. Desde que soy lo que soy ahora.- Les dice Tomi, que tira algunas lagrimas.- No he podido jugar en el Bosque Verde. A mi cuanto me gustaba ir atrás de los Pokémon tipo bicho.

Al niño le llegan recuerdos, antes de ser entrenador, todavía atrapaba Pokémon tipo bicho con su red y una vez atrapados los soltaba de nuevo para que siguieran los demás Pokémon con sus vidas.

Los maleantes retroceden. Hay algo que lo caracteriza aun más y es esa fascinación que ha dicho con anterioridad.

-Los Pokémon tipo bicho. Se podría decir que era antes de ser entrenador un Bichomaniaco, inclusive soñaba poner mi gimnasio dedicado a ese tipo.- Dice Tomi, muy triste.- Siempre los ven como burla, porque son muy débiles al fuego y volador. Tal vez mi Lurantis no es del tipo bicho, pero parece una hermosa mantis, elegante. Y desgraciadamente comparte esas debilidades.

El niño saca sus tres pokeball.

-No desprecio a mi Umbreon y Pidgeot.- Dice Tomi, muy feliz.- Pero ellos ya hicieron mucho por mi… (Snif) Tanto… que los he perdido. Y fueron ustedes quienes me los quitaron.

-¡Por favor perdónanos!- Ruega algunos, pidiendo piedad.

-Pero a su vez les agradezco.- Dice Tomi, sonriéndoles tiernamente.- Gracias a ustedes, pude hacerme de nuevos amigos, que me apoyan y están a favor de mi causa. Una de ellas es mi Lurantis, ¿Quieren conocer al resto?

Tomi saca cinco pokeball.

-Desgraciadamente y por lo antes dicho. Ustedes los despreciaron.- Dice el niño.- Abusaron de ellos, experimentaron con ellos y cuando no los necesitaron mas, cuando no aguantaron mas, los tiraron como si de basura se tratase.

De esas cinco pokeball, va lanzando una por una.

-Sentirán que se siente ser aplastado como ustedes, así como lo hicieron con sus vidas.

-¡SCIZOR!

El primero que sale es un imponente Scizor, tan solo al salir hace que la tierra retumbe, por su pesado cuerpo de acero.

-Ellos los aplastaran como ellos fueron aplastados y lo harán con más fuerza.

-¡HERACROSS!

El siguiente en salir es un poderoso Heracross, que con furia ve a los maleantes.

-Que por juzgar su débil apariencia. No les dieron tiempo de crecer y ver lo que son capaces, lo temibles que pueden ser... Pero, ¿Nadie sospecharía de una mariposa?

La pokeball libera su destello, pero este sale de color negativo dejando tapando por completo el lugar y dejando ver a un aterrador Pokémon en ese color. Pero al apagarse deja verse y este era...

-¡Nadie sospecharía de un Vivillon!

La mariposa se posa encima de sus compañeros, extiende sus alas, blancas con negros, el mismo color tenía el resto de su cuerpo dejando caer pequeños destellos de luz, dejando ver su belleza y majestuosidad.

-Serán quemados por el mismo fuego que ustedes usaron contra ellos.

Tomas deja liberar otra pokeball y de esta sale una gran polilla, extiende sus alas y sobre vuela sobre Vivillon, esa polilla extiende calor y deja ver un brillo como si del mismo sol se tratase. Ese Pokémon era Volcarona.

Los maleantes temen. Los Pokémon de ese niño eran poderosos.

-Y lo peor de todo, para ustedes. Es que tal vez no les temen. Pero un bicho puede causar esos miedos… fobias en su vida salvaje, pueden inclusive matar. Los bichos casi por su naturaleza son agresivos.- El niño prepara su ultima pokeball.- Yo les enseñare un ejemplo de un bicho agresivo, de un bicho al que muchos temen.

Tomi lanza y saca a su…

-¡BEEEEDDRIIIIILL!

Su Pokémon más poderoso. Beedrill.

-Así como una avispa, territorial y temible que picotea con su veneno para defenderse. Eso es lo que mi Pokémon les hará.

Los Pokémon bicho lanzan un grito desgarrador. El equipo Rocket se tapan los oídos ante eso, como si de sus tímpanos explotasen.

Tomi en su aventuras, salvo a cada Pokémon y los libero de las garras del Equipo Rocket. Entre sus ataques contra el Equipo Rocket, uno de ellos fue en un laboratorio donde se experimentaban con los Pokémon tipo bicho.

Desgraciadamente había Pokémon moribundos, debido a un accidente tras el ataque. Tomi sin pensarlo dos veces encerró en sus pokeball.

Lurantis, ve el horror. Ella atrás de su maestro empieza a derramar lágrimas. Ella no le gusta cuando Tomi se enoja, puesto que es completamente diferente. Ella trato de evitar eso peleando contra todos esos Pokémon.

-Abusivos.- Les dice con odio.- Abusivos.

El niño recuerda todas las veces que fue golpeado, pateado, robado, por todos esos chicos que lo consideraban débil. Después recuerda la perdida de Umbreon y Pidgeot ante sus ojos.

"¿Que acaso no quieres ser mas fuerte por tu Pokemon, no quieres acabar con aquellos que te quieren ver caer?"

-¡ABUSIVOS!

La rabia se apodera cada vez más del infante, cierra sus ojos y grita de dolor. Emana un aura completamente roja, esa aura rápidamente se apodera de Beedrill. Este grita por igual e inicia su transformacion, a su Mega-Evolucion.

El Equipo Rocket ha tratado de acabar o capturar al niño. Pues su poder es como una batería. Y según sus estudios, por cada Pokémon que Tomi encierra en una pokeball. Por ejemplo cuando capturo a su Pokémon que actualmente estos eran Scyther, Scatterbug, Larvesta, Fomantis. Cuando salieron por primera vez de esa pokeball, ya eran Scizor, Vivillon, Volcarona y Lurantis. En el caso de Heracross, no tuvo nada al no tener una evolución.

Pero no era todo su poder, aparte de la evolución rápida. Estos tienen un aumento drástico de poder, anivelando la Mega-Evolución sin tener una o transformarse en esta. Un ejemplo Lurantis que duro mucho en la pelea, es más fuerte que cualquiera de su especie, todo porque su maestro era ese niño maldito. El poder de Lurantis anivela el poder de la Mega-Evolución, sin que ella pueda contar con una.

Y el peor de los casos. Es que Beedrill puede Mega-Evolucionar y sin la Mega-Piedra, solamente contando la el buen lazo que tiene con su entrenador, lo común. En el caso de Beedrill, este es un monstruo que según los estudios del Equipo Rocket, anivela y supera algunos legendarios.

-Tal vez ustedes no recuerden a estos Pokémon. Porque no les importan.- Dice el niño severamente.- Pero… Ellos si los recuerdan.

Y en efecto Scizor, Heracross, Vivillon y Volcarona ven al líder que organizo el ataque hacia el niño. Ese tipo que organizo los experimentos con ellos.

-¡ACABEN CON ELLOS!

Y con tan solo la voz, ellos obedecen. La furia de los bichos se encarga de aquellos que siguen de pie, sin importar si son humanos o Pokémon. Y entre gritos melancólicos y de dolor. Suena una voz en singular.

-¡LUURAN!- Ella cierra fuertemente los ojos.

Tomi en su estado eufórico y entre gritos sale de su trance y oye ese grito. El niño voltea y ve a su mantis llorar. Lurantis como podía apretaba ese reloj plateado y se lo juntaba en su pecho, aferrándose lo bueno que le quedaba en esos momentos. El niño siente más dolor todavía al ver así a su Pokémon.

-Lo siento.- Dice Tomi, muy arrepentido.

El saca la Pokeball y mete a ese Pokémon. Para que no oiga esos gritos y para que ella no lo vea cuando se encarga de ellos. Dándose cuenta de que ella le duele de forma horrible cuando se pone de esa forma.

-Te prometo que parare.- Le jura a su Lurantis.- Una vez que me encargue del Equipo Rocket… Y de Jonathan.

Desgraciadamente para el Equipo Rocket y aquellos que le han hecho Bullyng a aquel niño. Este ya es un monstruo sediento de sangre y venganza, no parara hasta acabar todo y de raíz.

***Volviendo al lugar***

-Uno nunca sabe cuando hay que protegerse.- Dice Carlos muy serio.- Es por eso que la conservare.

-Dime, ¿Esa arma te hubiera servido contra Lopunny?- Le pregunta Luna furiosa.- No te sirve.

-¡Déjame en paz!- Dice Carlos molesto, no aguantando tanto regaño.- ¿Crees que tu puedes con todo o contra todo?

Ella calla.

-Nadie puede contra todo.- Dice Carlos severamente.- Aparte yo hablo del plano físico. No de lo sobrenatural. Esta arma me hubiera servido contra ese pokefilico, contra el Equipo Rocket. Sirve para intimidar.

Ella ya no sabe que decir.- Prométeme que nunca la usaras.- Le pide, casi le ruega.

Carlos la ve y esa expresión triste. El ya sabe que es lo que quiere. No quiere ser malo con ella y decirle que no se deshará de ella.

-Te prometo yo ser fuerte.- Le jura ella.- Pero por favor… Nunca la uses.

Carlos toma un suspiro.- Prometo que no usare esta arma. Pero…- es interrumpido.

-Yo seré fuerte.- Le vuelve a jurar con voz cortada.

Eso hace cambiar de parecer al joven al joven. Que en cierto modo no usara esa arma. Hasta que no sea un peligro extremo.

La tensión y los problemas acaban por el momento para la pareja que una vez más tuvuieron que superar los problemas que se le presentaron. Pero a consecuencia, tienen que tomar medidas dolorosas para que no vuelva pasar.

La pregunta es.

¿Pasara?


Y sé que algunos aun me quieren linchar. Pero bueno.

La explicación del cap.

Como ya lo leyeron. Pongo la pelea contra Pinsir y la reacción de la pareja. Soltando un poco más de lo debido. EL comportamiento de Luna, lo que se está convirtiendo por Carlos. Y este duda mucho, porque al igual está cambiando y el no quiere ese cambio. Y Sebastián, en este caso entra como neutro solamente y por una vez siendo algo bueno en dejarle algo a su hermano menor. Le da la decisión a Carlos y este pues bueno no la ha podido sacar, al no imaginarse que le pasaría tanta desgracia en su viaje.

Sobre la Melancolía. Bueno es casi igual que la depresión, pero tiene sus diferencias. Y eso es lo que sufre mucho Carlos.

Aunque la Melancolía tiene efectos secundarios que Carlos no tiene. Pero tiene algo que la caracteriza y es que aun no disfruta su vida, lo cual si es un síntoma que caracteriza la Melancolía.

En cuanto a los ojos. Bueno, es algo que quise caracterizar. Llenos y con brillo, siempre simbolizan la alegría y la confianza. Vacios y sin brillo, solo muestran una tristeza y algunas veces el vacio de la persona. Este parte se le ven más seguido a Sebastián y a Javier. En cuanto a Carlos, es cuando llego a un punto tal como lo que vieron en este cap.

En cuanto a Luna, con lo antes dicho, cada vez enloquece más y mas o si es que ya está loca. Bueno aun para mi es desconocido eso

Pasando casi a otro tema.

Tomi. Ya tenía mucho tiempo que no contaba de ese personaje. Y aquí traigo un poco mas de historia y que es lo que ha hecho. Que Pokémon tiene y cuál es su verdadero poder, que aun para ustedes era desconocido. Y especificando mas de este último es que los Pokémon que tiene son ya poderosos que cualquiera que su especie, haciéndole a la par de la Mega-Evolución y especificando, tiene cinco Pokémon Mega-Evolucionados, aunque no la tengan o la necesidad de transformarse. Y Beedrill es caso único llegando más allá todavía de lo antes dicho.

Tomas viene siendo el más poderoso de este fic, superando a Sebastián, Javier y Rafael. Ya que su poder es extraño y paranormal. Y sobre lo que quiere, es acabar con todos aquellos que lo provoca y provocaron, en su lista negra esta Jonathan. Esa es la parte que te decía KRT215, ya que Jonathan antes era uno de aquellos que molestaban al niño y este lo está cazando para devolverle el favor por multiplicado.

Pero es hasta ahora irrelevante de gran medida. Pero como les dije desde el inicio no olvido a cada personaje y trato de darles papel.

Muy bien. Creo que eso todo. Sé que aun me quieren linchar. Así que pasare a los agradecimientos.

Agradeszco sus comentarios a: alen6, dragon titánico, ElCaballerogris y a Chiliguilihuili (Me alegra que te guste y sobre esa mezcla que sentiste, bueno también de eso trata, si me enfoco al romance, me hace sentir inconforme y trato de mezclar varias cosas con eso y este cap fue una muestra de ello)

Y a todos aquellos que leen este fic. Y que supongo también me quieren linchar XD.

Me despido.

Adios y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.