Que se puede decir en algo como esto. En toda mi vida de escritor hasta ahora. Este capítulo es el más extenso de todos los que he hecho.

Pero como es sabido para los viejos y nuevos seguidores es que no me centro en ciertos aspectos.

Y apuesto de que no se lo esperaban. Pues se sabrá más de su comportamiento y qué papel juega. Para ustedes puede ser Trolleada.

El único que tal vez sabía que iba a publicar algo así era LinkAnd0606.

Y como ya es costumbre. Y más por tratarse de un cap así. Pero antes una explicación rápida.

Por ejemplo Osoresan Revoir: La canción que caracteriza a Carlos y a Luna.

Castillos: Canción que caracteriza a Javier y a Lucia

La canción de este cap, de seguro la conoces, no por nada y supongo que la mayoría, si no todos somos fanáticos de ese anime, al menos no de esta saga, pero aun asi la reconocerás luego, luego.

Bueno la canción es…

Dan dan kokoro hikareteku.

Pero cantada por Field of View.

Esa canción pensé para este cap y lo sabrán por qué. Cuando pongo una canción para un cap. Es por el sentimiento que este da y en este caso para un cap así.

Y en este cap viene un poco de todo, que quiero decir…


La flor del demonio

En el Monte Plateado. Entre Kanto y Johto, la nieve, se había convertido en lluvia que caía lentamente, pero a pesar de ello, había mucho humo de por medio, carbón y calzando, arboles y pasto, todo quemado.

-Ya-ya todo acabo.- Decía un niño muy cansado y debilitado.

Cinco Pokémon tipo bicho estaban a su alrededor. En especial un Beedrill a su lado.

Tomas, un chico de diez años, había causado gran estrago en un pequeño bosque. Se había defendido del Equipo Rocket que lo estaba cazando. El niño fuertemente con sus Pokémon acabó con todo y todo lo que está quemado, se debe gracias a Volcarona que había usado sus poderes de fuego para acabar con los maleantes. Pero ahora ya no nevaba, brizaba de forma delicada, nubes grises acompañan el lugar.

-Cre-creo que este ya fue lo últimos amigos.- Decía el niño exhausto.- Creo que ya van a ser pronto libres.

Los Pokémon se desconciertan de eso último, de que estaba hablando. Pero tan pronto ven una gran herida en la espalda de su maestro, se inquietan. Pero para cierto Beedrill, sabe quien fue.

-Solo falta una cosa más.- Decía Tomi, que saca su pokeball. Liberando al Pokémon que estaba dentro.

-¿Lura?- Ella voltea a todos lados.

Los Pokémon viendo a Lurantis, sabe que fue ella. Y rápidamente le gruñen. Lurantis se espanta y ve a sus compañeros que no le quitan la mirada de encima.

-¡Fuiste tú!- Beedrill, le grita.- Tu le hiciste daño.

-¡No quise hacerlo!- Exclama Lurantis, espantada, llorando todavía de lo que paso y peor aun que se lo recordaran.- ¡No fue mi intención.

Los demás se le quedan viendo, se acercan e intimidan. Para los bichos un traidor representa una sola cosa.

-¡Basta!- Tomi calma a todos, exclamando.- No fue su intención y asumo toda responsabilidad por ella, ¿Entendieron?

Los Pokémon ven a su amo, que a pesar de tener las heridas, intimida a sus Pokémon.

-Beedrill. Basta.- Le pide el niño, viendo a su Pokémon.- No es su culpa. Ella no hiso nada malo.

Beedrill ve a su maestro y amigo. Este con palabras le decía. Pero antes ella ya le había hecho daño de forma similar. Lo cual para la avispa lo hace enfurecer.

Ella ve a su alrededor, ve todo deshecho, quemado y el olor de muerte que pasar por su olfato, no quedo nadie vivo. Solamente restos del campo de batalla.

-Lurantis.- Una voz débil la interrumpe de sus pensamientos.

Ella voltea y para su peor sorpresa ve a su pequeño amo muy exhausto, su cara lo expresa. Pero más que eso…

-Pe-pe-perdón.- Dice Tomi muy cansado, tirando unas pequeñas lagrimas.- Perdón.

Lurantis, está desconcertada. Pero más que eso, aun no digiere lo que paso. Su amo se acerca a ella

-¿Amo?- Ella se desconcierta, detecta algo grave.

-No he sido un buen amigo, para ti.- Dice Tomi muy dolido.- Pero quiero, quiero que sepas que lo lamento mucho, por provocarte mucho dolor. Y lamento mucho no cumplir mi palabra en limpiarte y en cuidarte más. Aunque para mi, se que nunca perderás esa belleza y gracia.

Tomi se trata de mantener de pie, gime y mucho.

-No tengo mucho tiempo. Quiero que sean todos libres.- Dice el niño.- Y que me perdonen si es que les hice daño.

No se sabía que pasaba. Los seis Pokémon se sienten más desconcertados, ante el repentino comportamiento del niño. Pero para dos Pokémon muy cercanos. Ya se dieron cuenta de que es lo que pasa.

-¡Gracias por todo!- Exclama Tomi, muy eufórico, respirando más fuerte.

Las heridas de la espalda de Tomi fueron más graves de lo que él pensaba, su desangre era demasiado. No podía soportarlo más, el dolor es cada vez más grande.

-Lurantis.- Dice el niño algo antes.- No te sientas mal por lo que me pase. La verdad prefiero que sea de esta forma. Es para mí un buen final a que sea manos de mis enemigos, y sentí ese abrazo de los más profundo de tu corazón. No sé que sea, me es difícil de describir. Pero me alegro mucho de haberlo sentido.

-(Snif), Lura.- Pero esas palabras no le tranquilizan.

-Beedrill. Mi mejor amigo.- Dice Tomi viendo a su avispa.- Siempre me motivaste a seguir adelante desde que eras un Weedle. Me demostraste varias veces que con mucho esfuerzo, uno puede salir adelante… Como desearía volver al pasado y seguir esas palabras antes de tocar esa maldita placa. Lo siento. Pues te he transformado mucho mi amigo. Pero me alegra mucho haber contado con tu apoyo. Me has seguido "En las buenas y en las malas". También en las peores.

-¡Beeed!- El no lo cree.- ¡NOOOO!

-Y al resto. Me hubiera mucho gustado conocerlos mejor.- EL niño ve al resto de sus Pokémon.- Pero sé que también les he hecho daño. Y sé que no puedo parar. Es mejor también que ya no esté con ustedes y me alegra a todos quitarles de mi vida. Sean libres, si. Y cuídense.

El niño lamenta no poder llevar su objetivo, detener al Equipo Rocket a Jonathan. Y con esas últimas palabras. Tomas cae al suelo, perdiendo completamente la conciencia.

-¡TOMAAAAAAAAS!

Los Pokémon bicho gritan, al ver que su amo ha caído.

-¡Todo es mi culpa!- La mantis echa un grito al cielo.- ¡Amo, despierte!


Hace tiempo

Altas horas de la mañana. Un barco llegaba desde las costas de Ciudad Carmin. Entregando grandes bloques de hierro.

-¡¿Dónde estoy?!- Se preguntaba un Pokémon.- ¡¿Quiero salir?!

Horas pasan. El cargamento se mueve. Se desembarca y se pone en grandes trailers. Su contenido no es más que otro. Gemidos Pokémon se escuchan y no paran de gritar.

-¡Ayuda, ayuda!- Los gritos seguían y nadie podía pararlos.

Los trailers se mueven a un destino desconocido.

¿? Pov

Recuerdos vienen en este momento crítico de la vida. No sé porque los pienso y más en esta situación. Pero es inevitable. Recordar que gritaba y me llevaran a un lugar que no conocía. Fui separada de los demás de mi especie. Lo poco que recuerdo es que estaba en algo que le llaman almacén.

Días y días pasaron. Veía a través de una jaula como los demás Pokémon se hartaban, se hostigaban, en sus caras veían una esperanza muerta. Pokémon que al menos conozco, al menos su especie. Ya que según las palabras de humanos, nosotros éramos exóticos. Nos encerraron en frías cajas, con barras de metal, me ponían un pequeño collar para que no usáramos nuestros poderes. Lo cuan significaban que era inútil todo lo que hiciera para escapar. Nunca saldrá

Humanos nos daban de comer y veía nuestro estado. A aquellos que ya no les agradaban como un viejo Marowak que venía conmigo, se lo llevaban y jamás lo veíamos. Gente aparte, que solo venían a vernos también se llevaban a ciertos Pokémon, solo que estos tardaban en escoger, también me veían a mí, interesados, pero no me llevaban, decía que era demasiado joven y hablaban si no tenían mi evolución. No quería que me llevaran, tenía mucho miedo. No sabía que pasaba cuando se los llevaban, pensaba lo peor.

Pero como si fuese inevitable un hubo un hombre humano que se fijo en mi…

Narrador Pov.

En un almacén desconocido. Dos hombres platicaban. Uno de ellos pertenecía al Equipo Rocket

-No lo sé.- Decía un señor.- No tienen a un Lurantis. Este apenas es Fomantis. Aparte que la veo muy pálida de sus colores a pesar de ser ese Pokémon... No, no la quiero

Lurantis Pov

En ese tiempo yo era una pequeña Fomantis, sin saber como había llegado aquí.

Pero el tiempo paso, no sé cuanto exactamente. Mi estado de salud estaba deteriorándose, en esa fría jaula, olía horrible, la comida era desagradable y no tenia aire puro, los de mi tipo necesitamos eso para existir. Cada día me sentí peor a tal grado que…

-¡Ohh! Genial.

-Esto te pasa por no ser responsable.

-¡Cállate!, yo estoy solo atendiendo a estos Pokémon, ¿Sabes que tanto trabajo cuesta mantenerlos a todos?

-Sí pero ella era la única pequeña de este lugar. Todos ya están grandes menos ella. Aguanta menos

Tenía nauseas y ascos, ya no quería comer debido a mi enfermedad.

-Ya llévate a ese Pokémon al dormitorio de una vez. Ya nadie querrá un Pokémon así.

En esos tiempo ya entendía a lo que llamaban "dormitorio", era el último lugar que Pokémon enfermos y viejos visitaban y ya no se volvía a saber más de ellos. Yo ya no tenía fuerzas para poder actuar. Al final me sacaron de mi jaula y me trasladaba a mi destino final.

Veía los pasillo y más jaulas que estaban por doquier, celdas donde tenían a los Pokémon mas grandes. Pero al final de ese pasillo estaba una puerta de acero, completamente grande.

-Muy pronto pequeña tu sufrimiento acabara.

¡No es justo!

Yo quería vivir, quería salir de aquí. Yo no tenía ni la oportunidad de defenderme.

Pero de la nada sonó una sirena que estaba encima mí y el humano. El humano y una voz se escuchaban fuertemente.

¡ALERTA, ALERTA!

-¡¿Pero qué está pasando?!

La tierra tiembla. Eso hace que el humano me tire.

¡TODOS A SUS POSICIONES, ESTO NO ES UN SIMULACRO!

El humano salió corriendo y me dejo tirada. Yo apenas y me arrastraba. Pero no podía, me sentía tan mal. Y lo que pasaba allá afuera no ayudaba. Oía gritos y gritos, tanto de humanos como de Pokémon.

Me arrastra mucho, hasta llegar a una de las jaulas grandes, vacía y meterme entre las barras de ellas, para estar por fin a salvo.

¡BROOOOOMMMM!

Las paredes se agrietaban. Tenía miedo. Mucho miedo. Pero ya no podía moverme. Y después de tantos minutos de batalla. Alguien se acercaba.

-¡Umbreon fuerza psíquica!

De la nada todas las puertas se abrieron. Inclusive la que yo estaba.

Narrador Pov

-¡Son libres!- Se escucha una voz infantil

Los Pokémon dentro de las jaulas salían, sin pensarlo dos veces salen corriendo, pasando del lado de un humano y su Pokémon. Una vez que acaba el movimiento.

-Ya todos son libres.- Se decia el niño.- Ya no hay más que hacer aquí.

EL niño acaricia a su Pokémon siniestro que ayudo mucho en esa pelea.

-¡Beeed!- Y un Beedrill se acercaba.

-Tardaste mucho mi amigo.

-Beed.

-…Ya no hay más que hacer aquí. Ya acabamos con todo. Vámonos antes que…

El niño ve las jaulas todas vacías, pero lo hacía de perfil, todo estaba vacío. O al menos eso creía…

-Foooorrrrrr.

Se escucha un débil gemido, agónico.

-¿Qué fue eso?- Se pregunto el niño.

-Foooooorrrrr.

Lurantis Pov

Ahí fue cuando lo vi por primera vez. Oía los pasos llego hasta donde yo estaba, por mis gemidos de dolor, me dolía todo el cuerpo y sobre todo mi cabeza, había vomitado, cubriéndome de este. Pero un niño humano de cabello dorado me había encontrado, tenia ojos rojos y era pequeño.

-¿Y este Pokémon?- Se pregunto.

-Mantis.

No sabía que iba hacerme, si ponerme dentro del dormitorio y lo pensé desde el principio. Rápidamente me recogió.

-Ya todo estará bien, pequeño Pokémon. Ya no estarás más aquí.

Yo termine desfalleciéndome en sus brazos y no recuerdo que paso después.

Narrador Pov

El niño rápidamente y sin perder tiempo. Llevo al pequeño Fomantis al primer Centro Pokémon que encontró. En este caso el que estaba en MT Moon.

Y después de entregarlo con la enfermera Joy. Los momentos pasaron. Y después de los análisis que estuvo sometida.

-¿Quién es el entrenador dueño de Fomantis?

-Yo.

El niño se acerca a la enfermera.

-Tu Fomantis está muy mal. Esta deshidratada, sus colores están muy pálidos para su especie. Le hace falta mucho sol.

-No lo sabía.- Dice el niño.- Yo la encontré tirada.

-¿La encontraste?

-Sí. Y al verla así también de al decidí traerla con usted.

-Sea como sea. No puedo hacerme cargo de ella. Solamente puedo estabilizarla y recetarte las pastillas que necesita.- Dice la enfermera, con cierta pena al no poder hacer más.- El resto debe ser para un entrenador y este Pokémon no tiene un entrenador, ¿Quieres ser su entrenador?

El niño lo piensa y mucho. El tampoco podía hacerse cargo de Fomantis, no con la vida que llevaba. Pero sigue pensando. No podía dejarla a su suerte, no después de lo que ha pasado.

-Ella necesita alguien que la saque al sol y la hidrate, que la cuide hasta que se reponga.- Dice la enfermera.

El niño no responde, pero lo sigue pensando.

Lurantis Pov

No sé lo que paso después. Cuando desperté. Estaba sobre un cojín.

-Hola pequeña… Fomantis, ¿Cierto?

Yo me espante, veía de nuevo a ese niño. Tenía miedo y trataba de huir. Pero como no podía moverme mucho. No hice nada por eso.

-Bueno esto va hacer un poco difícil, ¿Creo?

Atrás de ese niño estaba una avispa, un Pokémon negro con anillos y un pájaro gigante.

-Mi nombre es Tomas. Pero todos me dicen Tomi.- Fue ahí donde supe la primera su nombre.- Ellos son Beedrill, Umbreon y Pidgeot.

Yo gruñí, pero débilmente.

-Se que quieres irte lejos.- Me decías, pero sonabas, triste.- Y la verdad lo considero mejor para ambos. Pero no puedo dejarte libre. No por ahora. Estas muy débil y no te puedes ir hasta que te sientas mejor. Así que te llevare conmigo. Solamente hasta que te recuperes.

-¿Fomatis?

De ahí metiste a tus Pokémon en esa bola extraña. Pero yo me quede afuera, no me metías en una de esas bolas.

A pesar de mis quejas, no te alejabas de mí y me atendías en mis cuidados. Me dabas de comer me mantenías en el sol. Los rayos que ya no tenia, recorriendo el calor en mi piel, se sentía agradable, podía relajarme por fin.

Me dabas también agua y también algo duro que tenía que comer, sabia horrible.

-¡Vamos!- Me decías molesto.- Es la medicina, tienes que comerla.

Me persuadías para comerlas. Yo hasta casi corría. Hasta que no se qué hiciste para hacérmelas comer.

-¡Al fin!

Yo lloraba, esas cosas sabían horribles.

-Por favor no llores. Es para que te sientas mejor.

Me alegrabas acariciándome. Y se me pasaba.

-Aparte solo son dos veces al día.

Pero. A diferencia de donde yo estaba. Tomi era amable y gentil. En ningún momento se separo de mí, mientras yo me sentía mal.

-¿Así se siente estar con un entrenador?- Me preguntaba.

Había sabido de los entrenadores en donde yo estaba. Humanos que nos capturaban y nos usaban para pelear contra los demás Pokemon.

Pero todo el tiempo en que estaba con Tomi, el nunca lo saco para pelear contra los demás humanos. Pero aun así lo hacía, cuando los demás niños le insistían y le insistían para hacerlo, por más que él se negara, el forzosamente tenía que pelear, usando a Umbreon en cada batalla y solo a él. Yo me preguntaba ¿Por qué no sacaba a Beedrill y Pidgeot?

Nunca me saco a pelar contra un humano u otro Pokémon. Siempre me tenía cargando.

Tomi no era un humano típico. No peleaba contra entrenadores y mas se la pasaba recorriendo de forma aleatoria toda su tierra, andando en algo llamado Bicicleta, me llevaba en su mochila y me gustaba, reía sin parar al sentir el viento en su cara, podía ver su rostro sonreír al escucharme.

Los días pasaban.

-Ya estas recuperando color.- Me decía felizmente.- A este paso te recuperaras más pronto de lo que pensaba.

Pero sabia cual era el trato que puso. Hasta que yo me aliviara, el me liberaría en cuanto me sintiese mejor. Pero…

Me sentí extraña. No quería que me liberase, quería estar alguien como él, que no me encarcelaba y me trataba mal. Desde que fui separada, he estado sola. Aparte el me salvo la vida, eso lo sé, porque no estoy en una de esas jaulas, porque estoy mejorando en salud y todo gracias a él. Lo único que le puedo ofrecer es lealtad.

Aparte. Disfrutaba mucho su presencia. El juega conmigo, me limpia. Una vez hiso algo que nunca me imagine.

-Agárrate.- Me dijo una vez, mientras me llevaba esta vez, en una especie de cadena donde se sostiene bebes humanos.

(NDA: En pocas palabras una cangurera para bebe)

El se subió sobre Pidgeot.

-¡Ahora usa vuelo!

Narrador Pov

El Pidgeot emprende vuelo, tan rápido ante las órdenes de su maestro, a una velocidad impresionante. Tanto Tomi gritaba, pero de alegría. Pero Fomantis gritaba de miedo, al ver sentir lo rápido que iba Pidgeot al cielo. Fomantis se agarraba y se aferraba con lo que podía, cerraba los ojos. Pero una vez en la cima y que Pidgeot se tranquiliza, al ver el paisaje con más claridad.

-Fomantis, Fomantis.- Dice Tomi, algo alegre.

La pequeña temblaba y demasiado.

-Ya paso, ya paso.- Le dice el niño, acariciándola.- Abre tus ojos.

Lurantis Pov

Abrí mis ojos para ver lo siguiente.

-Velo con tus ojos y disfruta este momento.- No sabía porque te entristecías.

Pero por mi parte estaba atónita, como de piedra. Podía ver toda la tierra desde arriba, un paisaje sorprendente. Había valido la pena todo el miedo que sentía. Solamente para ver esto. Era hermoso y completamente desconocido para mí. Pero estando a lado de Tomi, era posible todo lo que me imaginaba, con más razón me apegare a mi amo.

Pero descendimos al cabo de unas horas, al llegar a una tierra llamada Johto. Casi llegando un parque llamado Parque Nacional. Pero te dirigirás hacia allá, me abrazabas, mientras lo hacías y solamente podía percibir una especie de silencio, se me hacía muy raro.

-Ya te veo en mejor estado.- Me dijiste.- Ya paso más de un mes desde que te recogí. Y creo que ya estas saludable. Al menos desde hace días.

Llegamos al parque. Y me bajaste en un lugar tan profundo de este.

-Es todo.- Me dijiste.- Es hora de dejarte ir.

-¡¿Qué?!- Yo no lo creí.

-Lo siento. Pero no puedes venir conmigo.- Me dijiste.- Quiero que sepas que me divertí mucho a tu lado

Te alejabas de mí. Y yo te seguía.

-¡No!- Te molestabas, sin saber el porque.- ¡Vete!

Pero yo no quería irme. No entendía esa clase de comportamiento. Yo me aferre a ti. Me metía en tus pantalones y me quedaba ahí.

-¡¿Espera, que haces?!

No quería irme. Por fin conocí a un humano que era bueno y no entendía porque este me abandonara. No sin al menos una razón. No se trataba eso de ser un entrenador, quedarse con su Pokémon. Pero Tomi no era así, no se quedaba conmigo, lo cual aun me hacia quererlo aun mas.

-¡Suéltame!

Te enojabas y no sabía porque, movías tu pie. Hasta que yo salí.

-¡LARGATE!- Me gritaste.

Yo sentí algo horrible dentro de mí, ¿Por qué no me quieres?, ¿Por qué te sentías triste al abandonarme?, tú no quieres abandonarme. Te sacabas tus ojos, aparentando ser fuerte, tu si me quieres.

Te fuiste corriendo de aquel lugar. Yo te perseguía. Sin importar que.

-¡Espera, no me dejes!- Te trataba de parar

Mi amo saco a su Pokémon Pidgeot y salió. Pero yo ya estaba mejor en salud. Era más rápida que él, apenas y me pegue en una de las patas de Pidgeot, y este salió volando.

El ave grito, lo apreté demasiado fuerte, rápidamente que lo hiso descender y caer tan solo algunos metros después. Yo decidida sin irme de aquel quien me salvo la vida, una vez que ese Pokémon aterrizo me lance con él.

Ambos caímos del lomo del Pokémon y yo encima de ti.

-¡SUELTAME!

Pero no quería. Lloraba.

-¡¿Por qué me quieres abandonar?!... Es porque no peleo. Tú no me mandas a pelear contra nadie y apenas y peleas contra los demás humanos, ¿Por qué no me quieres?

Veo ese rostro con lágrimas.

Conmovido ante mis acciones, me abrazaste.

-¡Perdón!- Te disculpabas Tomi.- Pero no entiendes lo que yo hago. Es mejor que te vayas y no me vuelvas a ver.

-Sin importar o que hagas. No me iré. To te entiendo amo. Me salvo la vida. Lo único que puedo hacer por usted es devolverle el favor.- Te decía sin importar que me entendieras.

Pero harta de escuchar lo mismo, me metí debajo de tu playera. Si me querías alejar. No hubieras sido bueno, no me hubieras salvado. Me hubieras dejado morir y que mi pensamiento sea que los humanos son malos. Pero tu mi amo, en este tiempo, me enseñaste que podía contar con alguien y que ese alguien depende también de mi. Yo quiero que sepa que cuenta con mi apoyo sin importar que.

Te movías como desesperado, te quitabas la playera y la tirabas. Pero yo estaba en tu espalda y de ahí no me movería.

-¡Fomantis!- Llego un punto tal que te empezaste a moverte.

Pero yo me seguía moviendo, sin importar que. Sin querer yo hacia algo.

-¡Jejejeje!... ¡Jajajajaja!, ¡Para!

Sin querer te hacia cosquillas, te alegrabas y mucho. Yo seguí haciendo lo mismo. Una y otra vez, hasta que caíste al suelo y te quedabas sin aire. Me puse encima de tu pecho.

-¿No entiendes, verdad?- Pidgeot me preguntaba.- El maestro hace esto por tu bien.

-¿Mi bien?- Me desconcerté.- ¿Qué clase de maestro deja a sus Pokémon y más si estos no ha hecho nada. El al contrario me salvo la vida, cuando creí que moriría. Usted no es malo.

-Tienes razón no es malo.- Dice Pidgeot.- Pero sabes que paso con los humanos quienes te tenían.

-¿Qué?- Pregunte molesta.

-Yo, yo lo hice.- Pero en lugar de ello, oí la voz de mi amo que estaba tirado al suelo.- Tu no entiendes Fomantis. Soy igual que malo que ellos. O mucho peor.

De que hablaba. No entendía.

-¿Sabes porque llegue hasta ti Fomantis?- Me preguntaste.- ¿Sabes lo que hice?

-Usted libero a todos los Pokémon de esos otros humanos.- Le respondí.

-No solo libere a los Pokémon.- Su voz empezó a cambiar, sonaba cada vez más dura.- ¿Sabes lo que le hice a los humanos que los tenían?

Usted callo después de eso. Pero no recuerdo nada después de que me desmaye.

-¡YO!, los mate.- Dijo usted.- Mate a todos los humanos que te secuestraron. Me deshice de ellos.

Un punzada me salió en mi ser. No puedo creer esas palabras. Simplemente no las creo. Pero hubo la cruda realidad. Usted no me dijo nada, solamente callo y no me dijo nada más y en su rostro pude saber la verdad. Usted no mentía.

Yo si me sentí mal, muy mal como si me destrozara. Pero a pesar de ello, lo abrace. Usted hiso todo eso por los Pokémon, para liberarnos de esos tiranos. Si acaso eso requería deshacerse de esos humanos.

Yo no me iré y todavía más de saber eso. Todo lo que tuvo y tiene que hacer. Y sé que usted necesita apoyo. Así como usted tiene a sus Pokémon. Yo la apoyare jurare ser más fuerte.

-¿Me aceptas?- Me pregunto, con tristeza.- A pesar de lo que soy.

-¡Claro amo!- Le respondí.

Usted me abrazo. Y me acepto también. Eso quería. Juro que no me separare de usted amo...

Pero, tal vez no entendí del todo. Juzgue la situación de lo que usted hacia mi amo. A pesar de estar a su lado. Me pedia que nunca viera lo que pasaba. Y me mantenía en su mochila.

Yo me preguntaba… ¿Por qué nunca me encerró en una de esas bolas?

A pesar de ser su Pokémon usted no me encerraba en esas cosas llamadas pokeball.

Me mantuvo oculta en su mochila. Y me pedía que no saliera, que hiciera lo que hiciera nunca saliera.

Se fue. Pensé que me abandonaría, al cabo de unas horas, estuve escuchando gritos de humanos y Pokémon por iguales, algo lejos de donde yo estaba y a muchos Pokémon corriendo. Tenía miedo, como ese día. No sabía qué pasaba. No sé que le hace a los humanos. Pero por lo que escuchaba no era bueno.

Yo lloraba, esos gritos eran horribles, mucho más fuertes que la vez anterior. Pero yo me decía lo siguiente. Que era por el bienestar de los demás.

Cuando usted me sacaba de nuevo, me veía triste.

-Te lo dije.- Me decía.

Pero aun así quería estar ahí. Tenía una deuda que pagar.

Pero no todo el tiempo atacaba al Equipo Rocket. Con más regularidad usted recorría la tierra llamada Johto. Siempre me mantenía cargando o sobre su cabeza. Me alegraba y mucho, jugaba con nosotros.

Pero no entendía, ¿Cómo un niño humano atacaba a esos maleantes?, ¿No se supone que van a algo llamada Liga Pokémon?

Mi amo ya era poderoso. Y deduce por las pocas veces que ha peleado. Con un simple golpe de Umbreon noqueaba a todos los entrenadores. Solo había pocos que le hacían frente. Aunque no entendía porque no mandaba a Pidgeot y Beedrill.

Pero no me importaba. Recuerdo todo el tiempo que pasamos juntos. Ya había pasado mes y medio desde que me había salvado. Y yo estaba tan agradecida. Hasta que un día usted se puso serio al saber una noticia.

-Tenemos que volver a Kanto.- Nos dijo muy seriamente.

Yo no entendía. Pero los demás si. Parecía usted muy preocupado y sin perder tiempo se regreso a Kanto y aterrizo a un lugar llamado Bosque Verde.

Cuando aterrizamos, vimos todo ese lugar quemado, destruido. Los pocos Pokémon que quedaban trataban de atenderlos y ayudarles, quitando los troncos. Usaba a Pidgeot para que moviera sus alas y apagara el fuego que quedaba. Con ayuda suya y de algunos humanos que estaban con usted.

Nunca lo había visto de esa forma, parecía que si le dolió lo que le paso a ese lugar.

Hubo algo que se rompió en usted. Sin perder tiempo, salió del Bosque en dirección al norte. Para saber con más detalle lo que paso que paso en la Ciudad más cercana. Pero al cabo de unos minutos

-Miren nada mas quien se atreve a venir a este lugar.- Un niño humano llamo a mi amo.

Tomas, volteaste. Pero ignoraste, no prestaste atención.

-¡Hey idiota, no me ignores!- El niño de pelo negro se le atraviesa, con el otros tres chicos de la misma estatura que el. Todos tenían la misma estatura que mi amo.

-Quien pensaba que volverías Tomi.- Ese niño no me agradaba, mas su tono.- Pensé que no volverías de nuevo.

-Déjame en paz Sergio.- Decías seriamente.- No tengo tiempo para niñerías.

Los hiciste de lado y seguiste con tu camino amo. Pero, de nuevo ellos se te metieron y rodearon.

-¿Tan pronto te vas?- Pregunto.- Si apenas te estamos viendo y eso hay que celebrarlo.

Yo me asome debajo de tu playera.

-¿Fomantis?- No sabía qué pasaba.

¡Ohh! Vaya hasta tienes un nuevo Pokémon.- Te dijo con malicia.- Déjanos verlo.

-Este Pokémon es de la región de Alola.- Uno me decia.- Lo he visto en la tele.

Todos los niños arrinconaban a mi amo.

-Déjanos ver a tu Pokémon.- Ese niño que era el líder me quería.

-No.- Pero la respuesta de mi amo fue seca y dura.- Consíguete el tuyo. Este es mio.

Pasaste de lado de ellos. Pero ese tal Sergio empujo a mi amo, haciéndolo caer.

-Como te extrañábamos Tomas.

Pero mi amo se levanto, con un gruñido.

-¡Ahora pelea contra nosotros como en los viejos tiempos!.- Ese niño se burlaba.

Yo me separe de mi amo y me puse al frente. No dejaría que alguien le haga daño.

-¿Cambiaste a tu Weedle por ese Pokémon?- Te pregunto.- No hay diferencia… ¡Ve Ratata!

Ese niño mando a un ratón.

-¡Fomantis!- Tomi, tú me impedías que peleara.- Déjalos. Yo me encargare.

-¡Fomantis!- Pero esta vez no obedecer esa orden. YO, pelearía le gustase o no.

-No cambias en nada Tomas.- Sergio seguía con sus burlas.- Ni siquiera tu Pokémon te obedece.

Como quería callar a ese humano.

-¡Ratata, usa ataque rápido!

Ese Pokémon rápidamente me embistió, haciéndome caer. Yo después me pare y trate de contraatacar con mis técnicas, pero esquivaba, era mucho más rápido que yo. Yo lo seguía intentando. Pero no pasaba nada.

-¡Acaba con esa cosa con Hypercolmillo!

Ese Pokémon me mordió con sus dientes, grite mucho de dolor, me sacudió y me aventó con mi amo.

-¡FOMANTIS!- Mi amo me grito y se acerco a mi.- ¡¿Estás bien mi pequeña?!

-Fo-fo.- Le tartamudee, cansada.- ¡Amo, perdóneme, le he fallado!- Lloraba ante sus ojos.

-Tranquila.- Pero usted me sonreía.- Nadie nace fuerte y la fuerza se gana con el tiempo. Y créeme que hablo por experiencia.

Yo lo veía a sus ojos. Esos ojos con pupilas rojas a las que tanto temen sus enemigos. Yo veo en ellos y me siento alegre, no me siento temerosa.

Pero después, solo oía risas después. Se reían de lo débil que era.

-¡Esto ya fue suficiente!

Y para sus enemigos alzo la mirada y los vio con esos ojos. Esos niños al mirarlo a los ojos, temieron, retrocedieron.

-¡Ja!- Sergio solo se burlo.- ¿Crees que por usar pupilentes puedes intimidarnos?

Usted no respondió. Solamente saco su pokeball y dejo salir Umbreon.

-¡Umbreon!

Esos niños se quedaron impresionados, viendo a Umbreon.

-No soy el mismo niño que antes Sergio.- Usted dijo seriamente.-

¿Crees que por tener a ese Pokémon a tu lado puedes ganar?- Pero ese chico seguía.- De seguro que no sabes cómo ocuparlo… ¡Ratata, usa ataque rápido!

Ese Pokémon trato de embestir a Umbreon, peor este esquivo sin dificultad.

-¡Umbreon, demuestra porque te tengo usando fuerza psíquica sobre este idiota!

Y así fue, con sus poderes psíquicos acabo a la primera contra ese mocoso y su Pokémon, mandando al Ratata con su maestro y tumbarlo junto con él.

-¿Por qué lloras Sergio?- Usted le pregunto en tono burlón.

Ese niño lloro al recibir un golpe en su estomago. Mi amo lo había hecho apropósito.

-Lloras por un simple golpe.- Le decia.- Eres tan débil. Alguien que solo trata de aparentar ser fuerte. Porque tiene idiotas a su lado.

Más que eso, todos le empezaron a temer. Usted volteo y se marcho del lugar. Pero en eso, un montón de Pokémon lo rodearon.

-¿Qué tienen?- Usted volteo y los vio.- No pueden solos que están en grupo. Eso es un juego sucio, lo saben ¿Verdad?... Solo son idiotas que siguen a alguien menos idiota que ustedes.

Mi amo se encontraba en desventaja por el numero. Pero no se preocupaba al parecer.

-Tomi. Nadie nos humilla y se sale con la suya.- Sergio se volvía a parar.- ¿Crees que por ser algo fuerte puedes contra todos nosotros?

-… Si.- Le respondió.

Pero yo no creía eso. Amo, eran demasiados.

-¡Sobre el!

-¡Rapidez, Umbreon!

Muchas estrellas salieron de la cola de Umbreon y las disparo a todos lados a todos los Pokémon, dándoles y sin fallar, todos cayeron con el primer golpe.

-Son tan débiles.- Dijo Tomi.- Me aburren y solo son perdida de mi valioso tiempo. Yo busco a alguien más grande. Pero aprovechando su presencia y a sabiendas que no me van a pagar esta batalla. Pediré algo de información.

Esos niños le temían. Umbreon gruñía y algunos lloraban.

-¿Qué le paso al Bosque Verde?

-¿Para qué quieres saber eso?- Pregunto Sergio.

-¿Es mi problema?, ahora respóndeme… ¿O Quieres que me cobre de la misma forma que tu me cobrabas cuando no tenía dinero?- Y lo amenazo

Ese niño no dijo nada. Pero lo pensó.

-No lo sé. La verdad.- Respondió Sergio, al no verse con otra.- Solo sé que tipos vinieron a llevarse a todo los Pokémon que estaban ahí. Pero solo lo oi.

Mi amo se quedo callado y no dijo nada más. Hasta que…

-¿Y Jonathan?, ¿Dónde está?- Pregunto.

¿Quién era Jonathan?, yo me preguntaba.

-¿Crees que por ser un poco fuerte ganaras?- Pregunto Sergio.- El ya se marcho. Ya no está. Se fue a ganar medallas de gimnasio. A su propia aventura.

-Ya veo…

Mi amo solamente se dio media vuelta y siguió su camino. Para buscar información. Y solamente paso al centro Pokémon y me dejo para que me recuperase por el combate anterior.

-Pasare por ti después.

-Fom.

Narrador Pov

Un niño estaba en medio de una Ciudad llamada Ciudad Plateada, con nostalgia recorre las calles de su Ciudad. Recordando cuando tenías sus ojos de color azules y ahora que los tiene rojos, cualquier persona no lo nota, no pone atención en el infante y solo pocos apenas y lo ven casi de causalidad.

Pero aquel niño caminaba hacia en dirección a un museo. Saludaba al guardia que estaba al frente de la entrada.

-¿Mira quien vino?- Decía el guardia alegre.- Es ni nada más ni nada menos que Tomi.

-Buenos días Sr.- Le decía el niño con mucha amabilidad.

-¿Y cómo te va en tu aventura?

-Pues… Bien supongo.

-¿Enserio?- Pregunta el guardia.

-Sí. Mire…- Tomi saca una pequeña caja y esa caja es de medallas de gimnasio.

-¡Vaya!- Decia en guardia atento.- ¿Has ganado esas medallas?

Si, hasta ahora tengo cinco.

-Estas muy adelantado, ¿No lo crees?- Pregunta el guardia que aparte nota algo.- Tu ojos, las pupilas de esta…

-¡Son pupilentes!- Decía el niño nervioso.- Me hacen ver que intimido.

-Bueno, como sea. Ha de ser una moda.

Tal vez para los desconocidos por para aquellos que no le importe no notan eso en el niño… ¿Pero para las personas que si conoce y le importan?

-Quise venir a este lugar, ahora que tengo algo de tiempo.- Responde el niño, cambiando rápidamente el tema.- Quise hacer una visita.

-Pero tu padre no está.- Dice el guardia.- Hoy descansa.

-… Lo sé.- Dice el niño bajando la mirada.- Pero aun así quise venir aquí.

-Pues si quieres pasa.- Dice el guardia.- La entrada es gratis para ti. Con todo lo que nos ayudaste con la limpieza y eso.

-Muchas gracias.

El niño pasa al interior del museo. Viendo entre recuerdos buenos ese lugar. Todas las veces que ha ayudado a su padre. Todo el tiempo que admiro las obras. Pero en especial. El quería llegar a una. Llegando a su ubicación. Pero…

-¿Dónde esta?

En su lugar ve otra. Una que no estaba desde el principio. El niño sigue buscando, cada vez con más desesperación. Pero no la ve. Decide salir.

-Sr.

El guardia voltea y ve de nuevo al niño.

-¿Y la placa?- Pregunta Tomi.

-¿La placa?- EL guardia lo piensa.- ¡Ahh!, esa placa donde aparece Arceus y otros dos.

-¡¿Si, en donde esta?!- Pregunta un poco desesperado.- Perdón.

-…Bueno.- EL guardia se desconcierta un poco.- Ya se la llevaron. El mismo día en que tú te fuiste. Para estas alturas estará en un museo de Teselia, creo.

-¡¿Teselia?!- El se impresiona.

-¿Si?

Tomi no puede evitar espantarse.

-"¡Me tendre que quedar con esta maldición por siempre!"- Penso.

-¿Tienes algo?

-… No. Nada.- Responde el niño, tranquilamente.- Muchas gracias. Salúdeme a mi padre por favor.

-Si claro.

El niño se aleja, se siente desesperado. No puede creer lo que pasa. No puede deshacerse de su poder. Tomi se sienta en una banqueta.

-Ya ni modo.- Se dijo furioso el niño.- Tendré que deshacerme de todo Equipo Rocket, de raíz.-

El niño aprieta las barras su silla, el metal se derrite con tan solo su contacto. Al ver que eso pasaba, decide irse rápido. Tomas no puede permanecer mucho tiempo en un lugar. Lo están buscando.

Lurantis Pov

Mi amo me recogió y nos fuimos de aquella Ciudad. El estaba serio y tranquilo. Sin decir mucho esta vez.

Los días pasaron. Usted supo la ubicación de otra base del Equipo Rocket. Y sin pensarlo dos veces fue contra de ellos.

Ese día jamás se olvidaría. De parte de todos.

Ese día y como la vez anterior me pidió que estuviera oculta en la mochila. Yo obedecí. Pero tan solo un poco después de tiempo, salí. Esta vez quería ver y ser de ayuda para mi amo.

Pero al ver con mis propios ojos, vi el horror que jamás creí ver.

Usted mi amo, decía la verdad.

A todo aquel que se le atravesase. Se deshacía de él. Afuera estaban sus tres Pokémon y le hacían frente a varios.

Pero eran demasiados esta vez. Muchos…

-¡Maldición!- Usted ni siquiera podía contra todo.- Son demasiados.

-¿Creíste que te podías salir con la tuya esta vez?- Pregunto uno de ellos.- Todo esto niño, fue un plan para traerte aquí.

Y lo peor es que su plan funciono.

-¡Ahora muere!

Desde encima de un árbol. Vi todo. Todos los Pokémon se abalanzaban contra de usted. Sus Pokémon lo rodearon.

Narrador Pov

-¡Pidgeot usa Onda Ígnea!

El gran ave extiende sus alas y las aletea, usando ese ataque, sacando una onda de calor extremo que quemaba a tood aquel a su paso.

-¡Despejalle el paso a Beedrill, Umbreon con Rapidez!

Las estrellas salian volando y le pegaban a todos los enemigos, mientras una avista a dientra y siniestra, arrojaba veneno, picoteaba con sus aguijones y acuchillaba con estos a todo aquel que se le pusiese en frente.

-¡No se rindan!- Decía un soldado.

Todos siguieron atacando al niño. Tomas esta vez era sometido, poco a poco. Retrocediendo.

-¡AMO!

Una pequeña Fomantis bajaba rápidamente del árbol y trataba para ayudar a a su amo que estaba en peligro.

La pequeña Fomantis pasaba entre el campo de batalla, sorteando a los enemigos más grandes, que por suerte no le prestaban atención al ser ella muy pequeña. Pero con cuidado a su vez, esquivando los ataques y no acabar en el fuego cruzado.

Mientras tanto Tomas se las arreglaba como podía. Sus Pokémon, cada vez se mostraban más cansados y heridos. Aparte que el niño estaba descuidando otra cosa más aparte de sus Pokémon. Y es que alguien lo tenía en la mira.

-¡Charmaleon, usa cuchillada de una vez sobre ese niño!

Un Charmaleon furioso venia hacia el niño, este voltea y espantado no reacciona.

Pero de repente y de la nada una pequeña Fomantis se atraviesa, usando la misma técnica que su enemigo. Pero el ataque de Charmaleon, al ser más fuerte, la empuja, haciéndole un poco de daño a Fomantis

-¡¿Fomantis?!- El niño se quedo por un momento en shock

Fomantis le había salvado la vida a su amo. La Fomantis rápidamente contrataca usando Hoja Aguda, sobre su enemigo, aunque no fuese eficaz contra él.

El Charmaleon iba con todo contra la pequeña. Pero en esa parte Umbreon se interpone y usa su fuerza psíquica contra ese Pokémon. Debilitándolo al instante y empujándolo.

-¡BEEDRILL, UMBREON, PIDGEOT!- Tomas le habla a sus Pokémon.

Tomi rápidamente agarra a su pequeña Fomantis y a Umbreon.

-¡No dejen que se escape!- Ordena el líder.

Umbreon rápidamente se sube a Pidegot y ayuda a su amo con sus poderes psíquicos. Tomi al saber que no podía contra todo. Decide retirarse.

Pigeot y Beedrill, sin perder tiempo emprenden vuelo rápidamente.

Pero y para la desgracia el niño era perseguido por Pokémon del tipo volador. Que lo seguían mientras volaba. Tomi se aferraba a su Fomantis y esta de él. Mientras volaban en un cielo con nubes grises. Mientras volaban, esquivaban los rayos y truenos que salían las nubes, lanzados por los Pokémon eléctricos.

Umbreon y Beedrill trataban de hacer frente en el aire. Pero les era muy difícil y más para Umbreon.

Rápidamente eran sometidos por número. En el caso de Beedrill, por ser pequeño, podía esquivar. Pero en el caso de Pidgeot que era más grande. Np podía hacerlo.

Un Fearow se le pone en frete y lo picotea, usando Pico taladro, sobre él. Haciendo que Tomi y los demás, casi cayeran.

A pesar de estar lejos del resto. Eran superados en el aire, cansados y exhaustos. Sin poder hacer más. Tomi aterriza, con turbulencia. Siendo tumbado al descender.

Pidegot se alza de nuevo, para poder pelear. Mientras Umbreon se ponía de pie. Beedrill, esquivaba lo que podía, y se aleja, hasta perderse de vista.

Tomi maldecía, aun lo seguían. A pesar de que ya eran pocos. El cansancio era evidente para todos. Sus Pokémon no aguantarían mucho.

Y la desgracia vendría. Un Charizard vendría a la ayuda para el Equipo Rocket, lanza sus llamas hacia el Pideot que esquiva. Pero sin tardar un Fearow lo embiste y lo perfora con su pico.

-¡Pidegeot!- Girta Tomi.

Acto seguido un lanzallamas cubre al ave y hace que aterrice. Pidgeot extiende sus alas, para tratar de mantenerse, sus alas emanaban fuego que había recibido, gritaba de dolor y caía de picada al suelo.

La gran ave cayó.

-¡PIDGEOT!

Tomi junto Fomantis y Umbreon.

-¡Pidgeot, Pidgeot!- Tomi lo llama.- ¡Reacciona, Por favor!

El ave suelta un gemido, débil. Ve con ojos llorosos a su pequeño maestro. Este se preocupaba, sus ojos se llenaban de ese líquido. En su abdomen, se encontraba el agujero del ave, se desangraba. Con otro gemido, se despide de su maestro y cierra sus ojos por última vez.

-¡Pidgeot, Pidgeot!- Tomi sigue intentando.

Pero la cruda verdad se vería tras la reacción de Pidgeot, que no tenia, que no hace nada por moverse.

Tomi, por primera vez queda en shock, siente como el miedo lo penetra y lo muerde con todas sus fuerzas, hasta en lo huesos.

-No.- EL se quedaba sin palabras.

El niño ve el cielo y ve a los Pokémon volador ponerse ante sus pies. EL charizard ruje.

En eso Umbreon se pone al frente y lo empuja, embistiendolo, alejandolo.

Tomi retrocede horrorizado. Es la primera vez que ve la muerte tan cerca. Fomantis estaba en shock y aferrado a su amo.

En eso Fearow baja y embiste a Umbreon con su pico. Haciéndole lo mismo.

-¡NOOO, NOOOOO, NOOO!

Acto seguido Charizard usa lanzallamas y aleja a Umbreon de su maestro.

Tomi sigue retrocediendo. Lloraba sin parar, no se recuperaba.

En eso. Charizard y Fearow preparan, juntos preparan un Hyperrayo y lo lanzan hacia el niño. Que se quedo quieto.

-¡Umbre!

Pero Umbreon quedando todavía con energía se interpone en el ataque cruel, recibiéndolo él solo.

¡BOOOOOM!

El ataque fue tan fuerte que empuja a Tomi y a Fomrantis lejos, hasta estrellarse contra un árbol.

El niño con vista débil. Ve a los dos Pokémon acercarse. Pero en eso, Beedrill aparece y embestía solo Pokémon por la espalda con su gran aguijón perfora la espalda de Charizard y le inyecta su veneno. El niño cierra sus ojos.


Horas después.

El niño despierta. Dentro de una caverna. Sin saber que paso después. Ve a su Beedrill a su lado. Cansado y de pie todavía.

-¿Beedrill?- Tomi lo llamo.

El niño voltea a todos lados y ve a su pequeña.

-¿Dónde estoy?... ¡AHHHH!

Una grave jaqueca. Hace que se agarre la cabeza.

-Beed.

Lurantis Pov

Me sentía fatal. Sentía mucho dolor por todo mi cuerpo. No sabía que había pasado. Mi amo se acerco a mí. Para ver si estaba bien. Una vez que acabo ese rostro suyo empezó a llorar. Yo también empecé. Recordando el horror como si nunca se fuese.

Mi amo grito, grito con todas sus fuerzas. Tanto que no lo soportaba. Pero eso último no se comparo con lo que vi después.

De mi amo empezó a salir fuego, mucho fuego de color rojo. De ese fuego consumió a Beedrill, que al mismo tiempo empezaba gritar. Con horror empecé a ver una transformación. Beedrill cambiaba por completo. Hasta dejarse ver.

Yo me quede atónita. Ya no veía más a mi amo. No sé que veía, solamente veía su furia. Y esta se reflejaba en su Pokémon, ¿Acaso esa era la tan famosa Mega-Evolucion?

No lo creía. Para tener esa trasformación se necesitaba una piedra y mi amo nunca la tenia. Mi amo empezó a golpear el suelo una y otra vez, se daba de cabezazos…

Hasta hacerse sangrar a esas partes.

-¡SOY UN IMBECIL!- El gritaba.- ¡TODO ESTO ES MI CULPA!

Se maldecía por no darse cuenta de las cosas. Lloraba sin parar, sus lágrimas se mezclaban con su sangre. Mi amo, siento mucha lástima por usted, se hace mucho daño, lloro al ver eso. Grita por las muertes de Umbreon y Pidgeot

Pasaron horas. Usted se tranquilizo. Pero no salimos de aquella cueva, nos quedamos un par de días. Y eso fue porque Beedrill había traído su mochila, siendo el único que podía salir. Una vez usted tranquilo. Veía mi estado. Esa cara de preocupación.

-No estás mejorando.- Me decía, tratando de mantener su calma.- Tus heridas no sanan y tu color…

Me estaba decolorando, eran signos míos, mis colores se opacaban, cada vez más.

Después de cuando el peligro acabo y de checar mi estado. Usted se alejo de mí. Tapando con rocas la caverna. Yo pensaba que me dejaría aquí. Pero dejo sus cosas e inclusive su comida.

Pero cuando regreso. Regreso cubierto de tierra. Cansado y débil.

-Ya los enterré.- Dijo con mucha tristeza.

No sabía a qué se refirió con eso.

Pasaron otro par de días. Pero mi amo no se movía, a pesar de que el peligro ya había pasado, seguía firme. Yo por mi parte estaba empeorando, necesitaba salir a tomar el sol. Pero no podía caminar. Mi amo solamente lloraba, sin consolación alguna. Ni Beedrill, lo podía calmar.

Usted me checo. Y me vio con desdén. Yo ya sentía que desfallecía, habia sufrido mucho daño, no tenía sol, mi color estaba muy opaco. Tocia sin parar. Los días anteriores solo estaba la lluvia y sol infernal el frio.

-El Equipo Rocket. Trata de matarme con el clima.- Usted decía, viendo el clima.- Pero no funciona los métodos, no me enfermo.

Pero yo sí. Ese clima se adentraba en esta cueva. Usted me limpiaba y me trataba de mantener caliente esa mirada nunca la olvidare. Llena de desesperación y tristeza.

Yo sabía que iba a morir, veía mi escena pasada que me llevaban al "dormitorio", para dejarme ahí. Sabía que se sentía perder la vida. Pero me alegro conocer a alguien como mi amo. Que al menos se preocupa por mí, me cuidaba y me acariciaba sin parar, aun en mis últimos momentos. Me enseño a confiar en los demás.

-¡NOOOO!- Usted gritaba, aferrándose a mi.- ¡No perderé a alguien más!

¿Qué podía hacer por mi mi amo?, si ya no tenía más pociones. Si las ocupo conmigo, para tratar de recuperarme.

-¿No quiero que cambies?- Me pidió.- Quiero que seas tú misma. Sin importar lo que te pase.

No entendía que pasaba con usted mi amo, ¿Por qué me pedía eso?

Yo siempre seré la misma para usted. Quisiera estar sobre su espalda o brazos y que me cargara y me cuidara, como siempre lo ha hecho.

Pero antes de hacer lo que pensaba, usted me dio algo beso humano en mi frente.

Narrador Pov.

El niño se aferra a la vida de su pequeña Pokémon. Sabía que no estaba nada perdido. Pero pensó y pensó mucho en ello.

El niño saca una Pokeball, común.

-Fomantis. Eres mi Pokémon y tu siempre ansiabas que te encerrara en esta pokeball y te tratara como a mi Pokémon.- Dice Tomi, muy seriamente.- Pero quiero que sepas que siempre lo has sido, con o sin ella. Si no te encerraba era por preocupación… Pero no quiero que mueras, no quiero perder a alguien más que me importe.

-Juro que pase lo que pase, no cambiare.- Dice Fomantis Tristemente.- Usted siempre será mi amo.

Tomi aceptando eso como un sí. El niño toca a su Pokémon con su pokeball y esta con su rayo rojo absorbe al Pokémon.

-Pase lo que pase Beedrill.- Dice Tomi.- No la ataques, ¿Entendido?

-Beed.- El Pokémon asiente.

La pokeball empieza a brillar, se cubre de un brillo rojizo, como si de fuego se tratase. Tomi la apretaba, daba su poder en ella.

-¡Eres mi segundo Pokémon!- Le grito la poekball.- Los otros dos ya no están conmigo y no me sirven mas. Clame el poder que les di… Ahora tu, eres a la que confió mi vida y mi ser. Te doy este poder para que me cuides, te doy este poder para que seas fuerte. Serás la más fuerte que cualquiera de tu especie y si me fallas, serás castigada con tu muerte, te quitare este poder para que se lo confié a otro Pokémon una vez que tu corazón deje de latir, una vez que des tu ultimo respiro.

Las llamas de la fogata se apagan, las cosas salen volando y un ventarrón de aire empuja y se mete dentro de la caverna, agitando todo.

Pero todo se calma y no había movimiento. La pokeball deja de brillar.

-Cuanto odio estas palabras.- Decía Tomi al decir su invocación.

El niño nervioso, libera al Pokémon. El brillo de esta sale y deja verse un Pokémon nuevo. Un Pokémon con grandes y filosas guadañas, su color era rosa en todo su cuerpo. Su grandes ojos eran del mismo color, sus piernas tenían rayas de mismo color rosa y sus pies eran de color verde, pero a su vez mas oscuro entre otras, su abdomen era de color verde, pero su parte superior era rosa, que le cubría a su vez como si fuese túnica, las protuberancias que salía de su espalda, sus alas daban la forma de una orquídea.

¿Fo-Fo-Fomantis?- Pregunta Tomi, atónito y sorprendido al ver que su Pokémon se transformo.

Lur… Lur.- Pero la Pokémon, no es la misma.- Lurantis.

La vista de Lurantis estba hacia abajo. Pero cuando el alza se deja ver ante su maestro. Ella se ve a sí misma. Beedrill, estaba al lado de su maestro. Los ojos de Lurantis se vuelven completamente rojos.

-¡LURANTIS!-Ella grita con rabia.

Beedrill se pone al frente de su maestro, para protegerlo.

-¡Luran!- Ella ve con rabia a niño y a su Pokémon.

-¡Fomantis, soy yo!- Decía el niño.- Soy Tomi. Tu maestro…

-¡LUUUUURRRRRRRRR!- Ella sigue gruñendo.

Lurantis le pega a todo, mueve sus filosas guadañas, parte la roca con tan solo leves movimientos.

-Soy tu amigo.- Le decía el niño todavía.

De repente. Lurantis pega un grito y se agarra la cabeza, se arrodilla.

-¡Fomantis!- El niño se acerca a su Pokémon, rodeando a su Beedrill.

Tomi se acercaba cada vez más. Su Beedrill, se lo impedía, pero él no hacía caso.

-¡Luraaan!- Ella seguía gritando.

- ¡Vamos mi pequeña, se que tu puedes!

Como si fuesen palabras de ánimo, el se acercaba mas y la agarraba. La acariciaba sobre su cabeza, lo cual a ella le ha gustado, desde que era Fomantis.

Recuerdos le vienen a la fémina Pokémon. Cuando Tomi la recojio y salvo, esas veces de convivencia con el. La vez que el lo quería dejar y ella se aferro a el. Muchos recuerdos.

Ella cae al suelo y no reacciona.

-¡Fomantis, fomantis!

Pasan unos momentos. No había reacción.

"Niño. Si ellos no soportan mi poder, significan que son muy débiles y patéticos. Y lo primero que harán es atacarte al no reconocer. Después morirán al instante, lo cual merecen por ser débiles y patéticos, será como el matadero… para ti obviamente ¡Jejeje!"

Tomi recuerda esas palabras d ese ente que le dio su poder, antes de que este se fuera.

Tomi le empezaban a escurrir lágrimas. Lurantis no lo había logrado…

Pero…

-A-a-amo.- Ella dice eso a su forma.

Lurantis Pov

Yo no sabía qué pasaba. Me preguntaba, que me había pasado. Lo veía a usted y me paraba, pero no era lo mismo. Me vi parte de mi cuerpo y me sorprendí de lo que vi.

-¡Lurantis!

Mi voz no era la misma, sonaba con más maduración, mi cuerpo ya era grande, mis guadañas crecieron.

¡Yo ya era una Lurantis!

Yo empecé a verlo. Yo vi su cara de sorpresa al verme.

-¿Amo?

Usted vio en mis ojos.

-¡Has vuelto!- Me grito.- ¡HAS VUELTO!

Usted se abalanzo y me abrazo. Con tal fuerza, oía como lloraba y gemía. Estaba desconcertada, ¿Por qué había evolucionado?

-¡Temí tanto!- Se decía, mientras no paraba de llorar.- Temí tanto en perderte.

Ese día sufrí un dolor que nunca imagine, sentí un desgarre intenso en mi ser. Pero me di cuenta que era usted. Usted, mi amo me salvo de nuevo. Se aferro a mí y peleo contra la misma muerte, todo por mí. Para que no me pasase lo mismo que a sus Pokémon caídos.

Usted hiso que evolucionara. Usted no me metía en esa bola por su preocupación, tenia lo que se pasase. Pero se vio forzado actuar al ver mi estado. Ese día ya me sentía mejor esta, estaba débil, pero estable ya, mis colores fueron tan brillantes y vivos.

Yo quería abrazarlo, pero no podía, no estaba acostumbrada con mi nueva apariencia. Y usted, como siempre tomaba todo en sus manos.

Después de algunas horas. Y por mi bienestar, decidió que era hora de irnos. Para ubicarnos. No sabía en qué parte estábamos.

Pero no sin antes visitar algo, que usted había hecho. Cuando llegamos había dos cúmulos de tierra, pequeños.

-Creo, que por el momento será la última vez que los veamos.- Usted decia trsitemente.- Y lo correcto es que ustedes se despidan de Umbreon y Pidgeot.

En aquellos cúmulos eran donde estaban sus Pokémon. Los había enterrado. Por fin entendía lo que había pasado usted ese día, porque venía cubierto de tierra. Los había enterrado. Pero me extraña, ¿Porque eran pequeñas las tumbas?

Pero como sea lo único que hicimos fue guardar un minuto de silencio. Era muy difícil, la tristeza se apoderaba de nosotros. Esas escenas horribles.

-Juro que los vengare.- Usted les prometió a sus Pokémon.- Agradezco de todo corazón lo que hicieron por mi.- Usted lloraba de nuevo.

Y sin más que decir o hacer. Nos alejamos, jurando que también los visitaríamos. Por ahora se preocupaba más de mi estado de salud, porque no me sentía del todo bien, todavía.


Narrador Pov

Actualidad

Scizor, corría sin parar y atrás, sobre y entre las ramas de los árboles o en el cielo, el resto de los bichos lo seguían. Scizor entre sus pinzas sostenía a su amo, que había sido cubierto por su totalidad (A excepción de la cabeza) por la ceda de Volcarona, para evitar el desangre.

Pero les era difícil encontrar un lugar para salvar a su maestro.

Hasta que ven ese signo y techo rojo que caracteriza algo.

Beedrill grita y señala con su aguijones hacia donde tienen que ir. Los bichos se movilizan rápido hacia el Centro Pokémon.

Una vez que llego el Pokémon, rompiendo la puerta deslizante de cristal. Haciendo que los pocos que estaban, entraran en pánico.

Pero el bicho solamente y con delicadeza suelta a su maestro y sxe los enseña a la enfermera. Con tan solo eso, comprenden lo que pasa y lo de menos era la puerta. Lo más importante era atender al niño.

Los Pokémon bicho, como Lurantis, Beedrill y Vivillon entraban. Y Volcarona con muchos esfuerzos trataban de entrar.

Las enfermeras se llevan al niño, mas no cortan la ceda (No aun), al ver la mancha roja de esta y saber que significaba.

Los Pokémon lo seguían. Pero.

-Lo siento no pueden entrar.- Les dijo la enfermera.- Se tienen que quedar aquí. Prometo que su maestro estará bien. Pero por ahora ustedes no pueden ayudar mas, solo nos estorbarían.

Los Pokémon a pesar de todo entienden, ya no están en sus manos salvar a su amo y deciden salir. Todos menos Beedrill y Lurantis.

-Es mi culpa.- Se culpaba Lurantis.

-No me digas.- Y Beedrill no ayudaba.

Lurantis entraba en pánico por lo que pasaba a su amo.

-Sabes lo que eres. Ya no eres pequeña.- Le decia Beedrill.- Sabes que nos pudimos evitar esto.

-¡Ya lo sé!- Ella grita.

-Esto también te pasa por no obedecer a nuestro maestro.- Dice Beedrill.- Te pasa por no deshacerte de ellos, solo te aseguraste que estuviesen inconscientes, les tuviste piedad.

Ella no dice nada y gime.

-Si tanto quieres a nuestro maestro, tuviste que ser mas fuerte.- Beedrill no tiene misericordia.- ¿O acaso crees que ellos tuvieron misericordia contra Umbreon y Pidgeot?

Ella no responde y sigue llorando. Pero de la nada ella es embestida por Beedrill, que la arrincona contra un muro y entierra sus aguijones contra la pared, acto seguido le pega con uno de sus aguijones.

-¡Por tu culpa mi mejor amigo está en peligro!- La abeja muestra su furia contra la mantis.- Y si algo le llega a pasar. Juro que tú me las vas a pagar.

-Pues hazlo de una vez.- Pide ella.- Para mí es mejor.

-…- El Beedrill lo piensa.- Aun no. Esperare primero a ver qué pasa.


Horas después. Anochecer.

Las horas pasaron, tortuosas paras los bichos, que no saben qué hacer. Beedrill y Vivillon estaban impacientes, tanto que volaba por todas partes. Lurantis temblaba, Scizor movía sus tenazas una y otra vez, Heracross solamente sus manos. Y la única quieta era Volcarona, que con esfuerzos había podido pasar y no podía moverse, por su tamaño. Estaba arrinconada en una esquina, parecia un capullo.

Ya no había vidrio roto. Las enfermeras lo habían limpiado.

Pero en eso. Un par de personas habían entrado. Un hombre y una mujer. El hombre tenía Treinta y cinco años y la mujer era de la misma edad. El hombre entra y va primero a recepción, rápidamente.

-Disculpe. Estoy buscando a un chico llamado Tomas.

Los Pokémon al escuchar ese nombre reaccionan. Mas Beedrill, al reconocer a esos tipos. La enfermera atiende y explica, se oian murmullos.

-¿Quiénes son ellos?- Pregunta Volcarona.- Y porque preguntan por nuestro maestro.

-Son los padres de Tomi.- Responde Beedrill.

Todos los Pokémon ahora entienden. Lurantis ve a esos tipos. Por primera vez los conoce. Esos eran loa padres de Tomas. El padre al ver al Beedrill, este se acerca a el. El padre era de piel morena, sus ojos cafes, su pelo negro y su voz era algo gruesa, vestia un uniforme, era el uniforme de un guardia de seguridad.

La madre, era rubia, sus ojos eran azules. Vestia una playera rosa y una falda azul, tenia un mandil puesto, era hermosa por simple apariencia. Y a simple vista se notaba la similitud de su hijo. Cabello y ojos de la madre, rostro del padre.

Venimos lo más rápido que pudimos.- Dice la madre.- Tuvimos que pedir un Pokémon prestado para usar vuelo.

-¿Beedrill?- Pregunta el padre.

El Pokémon se limita a sentir.

Lurantis, por su parte baja la mirada.

La enfermera informa lo delicado que esta el niño y que se necesita una transfusión urgente de sangre. Y al encontrar en los registros, el padre coincidía con el mismo tipo afortunadamente. Mas la identificación del niño como aspirante a la liga, se dieron cuenta de todo.


Horas después.

El tiempo siguió su curso sin parar. El padre dono mucha sangre para su hijo. Que la necesitaba. La suerte para Tomi es que las cortadas no eran tan profundas, pero si era notables, lo cual lo desgasto. Era milagro que sobreviviese.

La madre veía por un vidrio a su niño, con ojos llorosos.

-Tan fuerte.- Le decía la madre.- Pudo aguantar tanto.

Tomi se encontraba en cama y el esposo no estaba, estaba en otra habitación cansado y dormido también, por lo tanto solo quedaba despierta la madre. Lurantis ve por ese vidrio a su amo dormido.

-Tus eres uno de sus Pokémon, ¿No?- Le pregunta la madre a Lurantis.

Ella voltea y la ve.

-¿Cómo te consiguió a ti y a los demás, si son de otras regiones?- Le preguntaba.

Lurantis no respondia. Y aunque pudiese hablar con ella, no le podría decir nada, lo que su hijo es.

-Como sea. Por las medallas de gimnasio. Me doy cuenta de lo fuerte que se volvió en tan poco tiempo.- Dice la madre, feliz.- La enfermera me conto que ustedes lo trajeron. Eso quiere decir que él es un gran maestro.

-Es más que eso.- A completo ella, sonriendo débilmente.

-No me imagino quien le hiso este daño.- Le dice la madre.- En la espalda. No perdonare al quien le hiso esto.

Lurantis siente algo en su espina torzal y más que eso culpa. Pero…

-Pero tu.- La madre nota algo.- Puedo ver que te preocupas mucho por él. Tienes su mochila y…

Un pequeño brillo plateado ve esa señora.

-Y tienes ese reloj tan especial que es para nosotros.- Comenta la humana.- Si Tomas te lo dio, en lugar de Beedrill, es por algo. Puede ser que hayas hecho lo que inclusive su primer Pokémon no hiso. Por eso te lo dio, el confía mucho en ti.

Ella ve ese reloj que apenas y le dio su amo, un detalle muy especial y simbólico. Eso la contenta. Tomi confía en ella. Así como ella en el. Ella por alguna razón se ruboriza, sin saber el porqué.


Horas después. 3:47 am.

La madre y los Pokémon se habían quedados profundamente dormidos e inclusive Beedrill. La madre de Tomas estaba esta vez a lado de su hijo, muy dormida, pero estando a su lado.

Pero en eso la puerta se desliza y entra Lurantis. Que ve a todos dormidos, decide acercarse a su amo.

-Amo- Ella lo llama.- Amo.

Pero Tomi no responde.

-Perdón.- Ella le pide perdón.- Traje su mochila amo.

Ella la pone en un lado.

-Pero la rompí.- Dice ella con desdén.- En tratar de agarrarla.- Y se culpa de ello aun así.

Ella tira lágrimas. Pero trata de no hacer ruido, a sabiendas de que el está dormido.

Ella ve sus guadañas. Desde que evolución no es la misma, no se puede controlar, esas partes han sido más un estorbo que otra cosa. Si hubiese sido como Scizor, que tiene pinzas, no pasaría nada.

"Tranquila no pasa nada"

Ella recuerda esas palabras. Eso se lo decía Tomas, cada vez que Lurantis era torpe con sus guadañas, rompiendo cosas con estas.

"Así eres, no es necesario que te deprimas por eso. Eres genial"

Tomi siempre la consentía.


Tiempo atrás.

-Para cuidarte. Necesitas mucho sol.- Decia Tomi, con un Fomantis en sus manos, sobre una pequeña llanura.- Eso ayudara para recuperarte. Así que estaremos aquí por un tiempo.

La pequeña Fomantis estaba muy tranquila y relajada, era casi un mes que pasaba con su amo. Ella no podía correr, ni escapar del humano, porque no quería hacerlo.

-Y también y como toda planta necesitas agua.

Tomi le daba agua a través de un biberón, para que bebiera. Ella se sentía avergonzada. Después ambos se quedaban viendo el bosque juntos.

-Este humano no me trata mal, ¿Por qué?- Se preguntaba ella.

-De seguro y dónde estabas no te daban esos cuidados.- Decía Tomi al respecto, sonando feliz.- Bueno ahora estás conmigo y en lo que te recuperas te daré lo que nunca tuviste allá.

Tomi atendiendo esos cuidados. Le daba a todo Fomantis, desde comida, agua y algo calientito para que se cubriera. Ella se sentía rara.

Tomi aplicaba ese mismo procedimiento todos los días. Para que se recuperara. Lo cual funcionaba. Fomantis sentía los cambios en su cuerpo. Se recuperaba poco a poco.

-Ya te puedes mover. Eso me alegra.

Fomantis poco a poco empezaba a caminar, pero débilmente. Ella trataba de llegar hacia Tomi y este la esperaba con sus brazos abiertos. Ella cae y es sostenida por las manos del niño.

-Bueno, casi, ¡Je!- Tomi le regalaba una sonrisa.

Ella no olvida ese gesto. Tomi se esforzaba día con día para tratar de ayudar a la pequeña Pokémon.

-¿Por qué el no es malo?- Preguntaba ella.- ¿Acaso así también son los humanos?

-Es porque tuviste simplemente mala suerte.- Responde Beedrill, que estaba afuera.- No todos los humanos son malos. Solo hay algunos.

Esa era la respuesta.

-¿Y porque él me cuida?- Preguntaba ella.- Si no me trata como si fuese su Pokémon.

-Es porque de eso se trata también.- Dice Beedrill.- Ayudar a los demás porque es lo correcto. Es lo que siempre Tomi hace.

-Hacer lo correcto.- Dice Fomantis.- Y si yo me fuese, no iría tras de mí.

-No si tú quieres.- Responde la abeja.- ¿Te quieres ir?

En ese momento Fomantis se siente extraña por esa pregunta. Sin darse cuenta se había encariñado un poco del niño.

-El te dejara libre una vez que te sientas mejor.- Dice Beedrill.- Y no es porque él quiera hacerlo, es porque tu quieres hacerlo, tras tratar de escapar. Aparte que él maestro quiere eso.

-¿Lo quiere?- Pregunta ella.

El tiempo pasó. Fomantis se preguntaba, si eran ciertas las palabras de Tomi. Si Tomas quisiera que se fuera, ¿Porque la consiente tanto, porque no la deja ya libre?

Era obvio que con el tiempo el niño se encariñara con ella, viéndola como a su Pokémon, mas.

-Beedrill, te puedo preguntar algo.- Pide la pequeña.

-Dime.

-¿Porque Tomi no me mete en una de esas bolas roja con blanco?

La abeja se queda pensando.- Solo diré que se preocupa por ti. Y si te vas, no tiene caso de desperdiciar una de esas bolas- Responde.

Pero en donde vengo. Vi una vez que un humano libero a su Pokémon.

-Es porque no le tiene cariño y afecto.- Responde Beedrill.

-¿Tomi no me tiene cariño?- Pregunta ella.- ¿Entonces porque me consiente?

-Hay diferentes formas de manifestar el cariño. Él lo demuestra contigo de esa forma.- Responde la abeja.

-Ya se va cumplir un mes desde que estoy con ustedes.- Dice la pequeña Fomantis, tristemente.- Y la verdad no quiero que él me deje. El no es malo conmigo.

-En este caso… Esta decisión no depende de ti. Depende de Tomi.- Dice Beedrill.- Y antes de que malinterpretes las cosas con los humanos. Quiero que sepas que Tomi lo hace por tu bienestar. No te des una idea mala de todos los humano. Por ejemplo… ¡Ahh!, ya se. Ese humano llamado Carlos y su Gardevoir llamado Luna.

Fomantis escucha.

-Ese humano y su Pokémon habían ayudado a mi maestro y a mi.- Cuenta Beedrill.- Cuando ese chico llamado Jonathan me hirió fuertemente. Jonathan, casi me mata, sentía que iba a morir. Hasta que Carlos y Luna aparecieron y nos ayudaron. De no ser por ellos, yo hubiese muerto. En ese tiempo el maestro era débil y trataba de ser mejor, pero no podía hacerlo con humanos malos que le entorpecían el paso, esa es una de las razones por la cual quería irse. Al día siguiente Carlos y Luna, junto con un Pokémon llamado Trapich humillaron a Jonathan… Tomi admira mucho a esa persona y a su Pokémon.

Fomantis quedo sorprendida. Pero aun así no entendía la razón por la cual Tomas la quería dejar. Pero el tiempo paso, hasta cumplirse un mes. En ese mes Tomi consintió y le dio a esa Fomantis lo que no había recibido. Cuidados y mucho cariño la había ayudado a recuperarse. Ella se sentía en deuda ese día. Como alguien que no quería capturarla, que no quería nada a cambio, solamente la felicidad de aquella Pokémon. Fomantis ese día comprendió que su felicidad estaba al lado de ese niño y la deuda era que ella se quedara con él, como su Pokémon.


Tiempo después

Lurantis Pov

Ese día comprendí, cuando evolucione, comprendí muchas cosas. Usted no me encerraba, debido al temor de hacerme daño, ese día quería dejarme ir por miedo a que saliera afectada de su vida. Ese día comprendí porque me dejaba en su mochila. Ese día comprendí porque me encerró en esa pokeball.

Eso ultimo lo hiso para que no pereciere en la muerte, también tras la muerte de Umbreon Y Pidgeot, no quería que me pasase lo mismo.

Y a pesar de ello. Usted siguió siendo el mismo. Aun después de ese trágico accidente. La muerte de sus Pokémon le hiso ver dos cosas para usted. Una de esas era jamás rendirse.

Para en ese entonces, usted ya no se dejaba guiar por rumores, trataba de investigar con mayor detalle, eso decía usted que lo llevo a ese trágico día. Iba más despacio.

Aparte estaba aprendiendo y se esforzaba con establecer la Mega-Evolucion con Beedrill, cuando lo hacía era cuando se enfurecía y ambos se sincronizaban con la ira. Eso me inquieto. Se supone que la Mega-Evolucion se comparte un alma y un corazón. Pero no con ese fin en que usted mi Amo lo tiene con ese Pokémon, la ira.

Poco a poco la dominaba. Recordando las cosas negativas.

Narrador Pov

Ya habían pasado dos meces. Y medio mes después de que Fomantis había evolucionado igualmente ese trágico día. Pero a pesar de ello. Tomi, seguía siendo casi el mismo. Aprendiendo de los errores, no dejarse guiar fácilmente.

Lurantis por su parte se volvió más apegada a su amo. Casi tanto que Tomi no la tenía en su pokeball y dejaba que ella pasease con el afuera para todo momento. Tomas tenía solamente dos Pokémon. A Beedrill y Lurantis.

Un día como cualquiera. En que Tomi estaba entre las rutas, a pie, al no tener más a un Pokémon del tipo volador. Se dirigía hacia Ciudad Azafrán, a ganar su quinta medalla. Tras vencer con facilidad al resto de líderes de Gimnasio. Pero a su vez y no solo estaba Sabrina en esa Ciudad si no también una líder de Gimnasio de la región de Kalos. Una que vino de visita a Kanto, para ver a un oponente formidable y del Alto Mando llamado Bruno.

-Supongo y que ahora que estás conmigo quieres luchar, ¿Cierto?- Pregunta Tomas, muy feliz.

-¡Lu!- Lurantis asiente.

-Bueno. Probaremos pronto tu nueva fuerza en esa Ciudad con Sabrina y…

Tomi seguía su camino y hablando. Lurantis quería ver que tan fuerte era. A sabiendas de que su amo se lo describía, ella quería probarlo con su propio cuerpo.

-"Me siento. Poderosa"- Se decía Lurantis. "Sé que puedo con quien sea"

-Y después iremos al centro Pokémon.- Seguía diciendo Tomi.- Y después quiero ir por un galón de helado y unas estampas para mi álbum.

El niño seguía caminando a lado de ese Pokémon. Hasta llegar a la Ciudad. Lurantis se sentía nerviosa. Porque varias miradas la observaran con mucha sorpresa.

-Luur.- Ella se ponía nerviosa y se cubría detrás de su amo.

-¿Qué tienes?- Pregunta el niño sin saber.- ¿Te sientes extraña?

Muchas personas se acercaban, para ver al Pokémon de Tomi. Pues era obvio el porqué. Ver a un Lurantis, era demasiado raro de ver.

-Ese Pokémon es tuyo.- Preguntaba un chico.

-Sí.- Responde el niño.

-Quisiera intercambiar contigo, ¿Te parece?- Preguntaba con muchas ansias.

-Lo siento. Pero a ella, no la cambio.- Dice Tomi, con mucha tranquilidad.- Aparte no creo que ella quiera, ¿Verdad?- Le pregunta.

-¡LUUUR!- Ella exclama molesta.

-Lo vez.- Dice el dueño.

Tomi pasa entre aquellos que quieren a su Pokémon. Mientras Lurantis se le queda viendo con mucha molestia a su maestro.

-¿Qué?- Pregunta Tomi, sintiéndose un poco intimidado.- No iba hacerlo. No si tú quieres. Aunque tengo que admitir que me sentiría triste si no te tengo.

Con eso le bastaba a Lurantis para estar tranquila. Saber que su amo se entristecía.

Tomas y Lurantis caminan, hasta llegar a la Estación Del Magneotren.

-Muy bien. Ahora hay que esperar a tu oponente.- Dice Tomi, muy feliz.- Estas lista.

-¡Lurantis!- Ella asiente.- ¿Cree que puedo hacerlo amo?

Tomi voltea y ve la expresión de su Pokémon.

-Pase lo que pase siempre te estaré apoyando.- Le dice acariciando su cabeza.- Eres tan suave como una flor. Y apenas me doy cuenta.

Lurantis se sonroja. En eso el oponente de Tomi por fin llega. Y se pone al frente de la entrada.

-La estaba esperando Sra.- Dice el niño

Una entrenadora encapuchada se desconcierta.- ¿Me hablas a mi?- Le pregunta.

-Si le hablo a usted.- Tomi le señala con su dedo.- A usted Sra… Korrina

La encapuchada no era una simple entrenadora. Era una líder de gimnasio de Ciudad Yantra, en Kalos.

-¡No soy una señora!- Korrina se enoja.- ¿Y cómo te diste cuenta de que era yo?

-Facil. Dos cosas.- Dice Tomi.- Leí en un artículo que usted estaba en Kanto, que estaba aquí para retar a Bruno del Alto Mando, también para visitar la región. En segunda. Usted tenía que pasar desapercibida ante los demás y según sus declaraciones, su siguiente meta ahora que perdió contra Bruno…

-¡Hey!- Korrina se molesta.- No me lo tienes que recordar.

Como sea. Su siguiente meta es llegar a Johto para entrenar y retar al líder de Ciudad Orquidea Anibal. Dedicado al mismo tipo que usted.- Cuenta Tomi.

-Vaya. Eres un niño muy listo.- Dice Korrina, feliz.

-Eso y una cosa aparte.- Dice el niño.- Es que usted viene obvia. Sus pies la delatan.

El niño ve los pies de la líder, sus pies tenía sus patines

-Un consejo. Sea más discreta. Si quiere evitar a entrenadores.- Dice Tomi.

La líder sonríe.

-Sé lo que quieres.- Dice Korrina.- ¿Quieres pelear contra mi cierto? O solo quieres un autógrafo.

-Quiero lo primero.- Pide Tomi.- Y como todo entrenador que soy. Lo necesito.

-Mínimo tienes que tener dos medallas de Gimnasio.- Pide la joven lider de gimnasio, confiándose de la juventud de quien la reta.- Pero seré justa Al menos dos de tu región, ¿Las tienes?

Tomi enseña su caja de medallas, tenía cinco de estas.

-Es justo.- Dice Tomi.- Ahora pelee conmigo por favor.

La líder de gimnasio ve su ticket. Ve que aun no ha llegado.

-Hágalo o gritare y yo seré el menor de sus problemas, ¡Jejeje!- Amenaza el niño.

La líder sonríe.

Minutos pasaron. Ambos salieron y se fueron a un lugar despejado. Korrina se quita su túnica y se deja ver. Una chica joven, de tez blanca, usaba una playera blanca, su cabello era rubio dos mechones al frnete y lados de su cabeza, y esta vez tenía su cabello suelto detrás de su cabeza.

-No va como acostumbra.- Comenta el niño.

-Y que me vean los demás.- Dice Korrina, un poco molesta.- No gracias, apenas y tú me viste. Por eso me puse los patines para correr contra ellos.

-¡Jejeje!- El niño se rie.

-Eres el primero que me llega a descubrir. Y yo la verdad no quería pelear contra un entrenador.- Dice Korrina.

-Me menosprecia.- Dice Tomi.- Su deber como líder es pelear con aquellos aspirantes de la liga.

-Pero de mi región Y por ahora estoy de vacaciones.- Dice la líder.- Pero como tú eres el único que se ha esforzado en verme. Lo cual aprecio y es por eso que peleare contigo.

Eso alegra al niño.

-Bien. Yo decido.- Dice Tomi.- Quiero que la pelea sea uno contra uno.

-Bien.- La líder acepta.

-Pero quiero que usted use al Pokémon que mas confía.

-…- La líder lo piensa.- Sabes bien a quien voy a usar. Tú a quien vas a usar.

-A ella.- Tomi la señala.- Es obvio. Tengo otro. Pero créame que diré que no lo quiero usar por lo mientras… ¡Así que ve Lurantis!

Lurantis da un salto y se pone al frente de su amo.

-¡Lurantis!- Ella ruje.

Korrina, ve a ese Pokémon impresionada, ese Pokémon era dominante y de la región de Alola al menos del tamaño es como si fuese de un humano adulto. Aparte era un Pokémon raro de ver y mantenido de esa forma por un niño.

-Veo que no mientes y por ese Pokémon lo sé.- Dice Korrina- Pero antes que nada… ¿Estás listo?, no me iré de Kanto con las manos vacías, no perderé dos veces… ¡Ve Lucario!

El Pokémon sale. Un poderoso Lucario, que ruje con todo.

-¿Estás listo?- Pregunta Korrina.- Iré con todo

-De lo todo.- Dice Tomi que se siente emocionado.- Lurantis. Como entrenamos, que no se te olvide. Y relájate.

Lurantis asiente, quería ver tanto podía hacer. Cuál era su verdadera fuerza.

-Ahora hay que forzarla a que Mega-Evolucione. Así que limítate a esquivar todos sus ataques.- Dice Tomi.- Sera un gran calentamiento para ti.- Y esta seguro de lo que dice.

-¡No nos juzgues, demostraremos que somos más rápidos Lucario!

Lucario se abalanza y Lurantis con mucha facilidad esquiva cada ataque, pese a su tamaño, sigue esquivando como si nada.

-Como dije señorita Korrina.- Dice Tomi, sonriendo.- Mi Lurantis esta simplemente calentando. Queremos que Mega-Evolucione a ese Lucario.

-Ya veremos.- Dice Korrina.- Esquiva esto… ¡Usa esfera Aura!

Lucario carga su ataque, se concentra y libera una bola de energía azul.

-¡Repelelo con Tijera X!- Ordena Tomi.

Lurantis se pone firme y recibe ese ataque con sus guadañas. Y fácilmente corta el ataque con estos.

-¡No es posible!- Ella se impresiona, atónita al ver esa fuerza.- Ni siquiera la movió.

Mientras Lurantis estaba en shock, no podía creer su nueva fuerza. Se veía a sí misma.

-Pelee enserio.- Pide Tomi, presionandola.- Si no esto será aburrido. Puedo acabar con su Lucario si yo quiero. Pero quiero que de el verdadero poder de Lucario, para mi Lurantis.


Minutos de batalla después.

La batalla se había alargado más de lo que pensaba la líder de gimnasio de Ciudad Yantra. Tuvo que Mega-Evolucionar a su Lucario, al ver que ese Lurantis seguía como si nada.

Pero aun así aquel niño daba guerra, a pesar de tener simplemente a un Lurantis común. Ella se le equiparaba.

-¡Lucario esfera aura!- Ordena Korrina.

Lucario se concentra abre la palma de su pata y dispara esa técnica toda poderosa que persigue a la mantis que corre, para tratar de evitarla, pero no podía, aquella esfera de energía la perseguía.

¡Lurantis tijera X!- Ordena Tomi.

Lurantis se voltea y recibe el ataque, juntando sxus guadañas, gruñe y es arrastrada un poco, resiste ese ataque, tenía que poner esta vez fuerza.

-"Con que así se siente pelear contra un Pokémon con Mega-Evolucion"- Dice la Mantis, desde sus adentros.- Ese poder es increíble-

-¡Vamos mi flor, tu puedes!- El niño apoya a su pokemon

Las guadañas, brillan y con ese ataque corta por completo la esfera aura de Lucario, dejando destellos azules a su alrededor.

La líder y el Lucario entran en Shock. Como era posible de que un Pokémon resistiera tanto y no solo eso, le hacía frente a una Mega-Evolucion.

-¡Ahora usa cuchilla solar!

Lurantis absorbe la anergia del sol, alzando sus guadañas.

-¡No te lo permitiré!- Exclama la líder Korrina- ¡Lucario a Bocarrajo!- Le pide.

El Pokémon se abalanza. Las guadañas de Lurantis crecen de energia, solar, haciéndose gigantes, como un sable de luz. Ambos se abalanzan. AL chocar suena un estallido y las ramas se mueven violentamente. Se daban con todo lo que tenían. Ataques, tras ataque. Lurantis no dejaba de moverse y trataba de pegarle a Lucario y este al igual, pero no podría por la anergia de las guadañas de Lurantis.

Ambos se quedan pegados el uno al otro. Viebndose cara a cara.

-¡Lurantis Hyperrayo!

-¡No perderé!- Se decía Lurantis.- No con la nueva oportunidad que mi amo me da.

-Yo tampoco.- Decía Lucario.- No romperas el lazo que tengo con Korrina.

La tierra se llega agrietar por tan enorme poder que emanaban ambos. Pero Lurantis con fuerza alza las patas de Lucario, dejándolo sin guardia.

-¡Wow!- Exclamo el Lucario a su forma.

Y de la boca de la mantis dispara su Hyperrayo directo al Lucario que recibe ese ataque. Mandándolo lejos de la mantis.

-¡Lucario!- Korrina, no lo cree.

El ataque se disipa por completo. Lucario no responde y Lurantis se encorva por un esfuerzo enorme que tuvo que hacer para depositar en sus ataques.

Pero Lucario se vuelve a poner de pie, con esfuerzos.

-¡Te dije que yo no me rendiré!- Exclama el Lucario.

-Ya veo.- Dice la mantis cansada.

-Creo que no funciono.- Dice Tomi, muy atónito.- Es porque es del tipo Acero.

Lucario se inclina, pero se pone de pie. Aun así el daño que recibió fue mucho.

-Vaya niño. Tú y tu Pokémon han dado mucho.- Dice Korrina, sonriendo.- Esta batalla ha sido muy emocionante. Pero es hora de que todo acabe… ¡Lucario esfera aura!

El Lucario concentra su aura y la deposita de nuevo en su palma de su pata y dispara directo a Lurantis que no se reponía de sus ataques que deposito. Una explosión cubre todo y Lurantis sale volando, hasta llegar a los pies de su amo.

Dando por concluida la batalla. Por Lurantis que no puede continuar.

Lurantis se siente fatal. No puede creer que haya perdido, a pesar de tener una nueva fuerza brutal.

-¡LUUUUUURRRRRRR!- Ella de nuevo llora. -¡Otra vez lo defraude amo!

-¿Huh?- Tomi se desconcierta.

Mientras tanto Lucario se agacha.

-Buen trabajo Lucario.- Felicita Korrina a su Pokémon, que lo mete en su pokeball.

-Hiciste un buen trabajo Lurantis. Ahora descanza.

-(Snif, Snif)- La mantis llora por defraudarle a su amo.

-Vamos.- Tomi se agacha y la acaricia en sus mejillas, secándole las lagrimas.- No llores.

-Lurrrr.

-No estoy enojado por haber perdido. Al contrario me siento feliz por ver lo fuerte que eres.- Dice Tomi, sintiendo eso.- Luego platicaremos. Regresa por lo mientras. Mereces descansar.

Tomi hace lo mismo con Lurantis, la mete en su pokeball.

-Veo que ese Pokémon te quiere mucho.- Dice Korrina al ver esa escena.- Para esforzarse y poner en ese estado a mi Lucario, significa mucho. No todo se basa en la fuerza. Te has dado cuenta, ¿No?

-Sí. Lo sé. Es lo mismo con la Mega-Evolucion. Se necesita ese lazo que los una.- Dice el niño.- Muchas gracias por pelear conmigo.

-Espera. Habías dicho que tenias otro Pokémon, ¿Cuál era ese Pokémon?- Pregunta Korrina

-Un Beedrill.- Responde Tomi.

Ella se queda pensando. Si así era ese Lurantis, que hubiese sido de Beedrill.

-Y puede Mega-Evolucionar. A decir verdad es mi Pokémon más fuerte.- Responde el niño.

Korrina se queda pensando. Lurantis le dio mucha guerra a Lucario con Mega-Evolucion, se podría decir que se le equiparo y le anivelo. Y Si Beedrill podía Mega-Evolucionar. Sería un monstruoso oponente. La líder siente algo en su espina torzal al pensarlo.

Pero la líder sonríe. Tuvo una gran batalla.

-No cabe duda de que me tengo que esforzar mas.- Dice Korrina satisfecha.- ¿Cual es tu nombre?- Le pregunta.

-Tomas.- Responde el niño.

-Bien Tomas… Quisiera darte esto.- Dice la líder de gimnasio.

Ella le da una medalla de gimnasio, la Medalla Lid, se acerca y se la da en la mano.

-¿Por qué me la da?- Pregunta el niño desconcertado.- No gane.

-Lo sé. Pero tómalo como un recuerdo.- Dice la líder, cerrándole el puño a Tomi.- No solo se trata las medallas para probar ser mejor. Es también un símbolo de todo lo que pasamos con nuestros Pokémon. En Lurantis, significo mucho y lo sabes.

-Cierto.- Se da cuenta el niño.

-Aparte esta medalla no vale en esta región.- Dice Korrina feliz.- Y si alguna vez visitas Kalos. Quisiera que pasaras por mi gimnasio. Para poder combatir como este día… Solo que quiero que des con todo. Por que se que no lo hiciste con todo.

Tomi no dice nada.

-Me siento humillada por un niño como tú. Muchas gracias también Tomas. Y juro que la próxima vez que nos veamos, venceré a ese Beedrill tuyo también para a completar la cuota- Dice la lider.- Fue un gusto. Ahora si me disculpas me retiro.

Korrina se despide y se va con sus patines, con rapidez se retira, haciendo un gesto de mano, en señal de de adiós. Tomi hace lo mismo, sintiéndose feliz.

-Sera mi imaginación o ese niño tiene ojos rojos.- Piensa Korrina, al verlo a la cara.- Como sea, creo que eso no importa.

El niño hace lo mismo tiene que llevar a su Pokémon al centro Pokémon.


Una hora después

-Tu Pokémon está en mejor estado.- Dice la enfermera Joy.

-Muchas gracias.- Dice Tomi.

El niño se retira del lugar. Una vez hecho esto, comprar algo y libera a su Lurantis.

-Te veo en mejor estado ahora.- Dice Tomi, sonriendo.- Me alegra mucho que te esforzaras en esta batalla.

-Luuurr- Ella se entristece.

-Vamos. No te pongas así.- Dice el niño, algo serio.- Algunas veces la vida es así. Hay veces que se gana y veces que se pierde. Nuestro deber es aprender de los errores del pasado. E inclusive de las derrotas.

En ese caso Tomi no puede evitar recordar su error más grande que provoco la pérdida de sus Pokémon.

-Para no volverlas a repetir y vivir con ello.- Dice Tomi, seriamente y a su vez con tristeza.- Pero siempre habrá oportunidades para mejorar y aprovechar la experiencia que se nos otorga.

Ella ve a su amo, hablando con sabiduría.

-En tu caso. Te presionas demasiado.- Dice Tomi, sonriéndole débilmente.- Debes relajarte. Aprovechar de la experiencia de la batalla que tuvimos. Me alegra mucho tu nueva fuerza supera mis expectativas que tuve al principio y no cabe duda de que hayas mejorado.

Ella sonríe ante esas palabras de ánimo de su amo.

-Ahora y como dije. Tienes que relajarte.- Dice Tomi, sonriendo de nuevo.- Ahora ven conmigo. Mi helado se derretirá y no me lo voy a comer solo. Y eso ultimo si es una orden, ¡Jiji!

Ella se sienta en la mesa al frente de su amo.

Lurantis Pov

Yo seguí aprendiendo de mi amo. Quería ser la mejor para él. Quería ser la más fuerte, después de ese accidente que nos marco, lo quise con mucha desesperación. Pero tenía que ir también lento para poder aprender. Mi amo me motivaba a seguir adelante. El no se rendía, siempre veía la buena cara a la moneda. Esa es la parte que más admiro de él.

Tomas se tomo su tiempo esta vez. Me entreno a mí y a mi Beedrill, antes de retar a la siguiente líder de gimnasio. A las afueras de la ciudad. Se esforzaba, veía unos discos llamados MT, para escoger una técnica adecuada.

Usted nos informaba que esa líder de Gimnasio era más fuerte que Korrina, tanto como tipo de Pokémon como en categoría. Aparte usted se preocupaba mucho, demasiado porque sabía algo de esa líder de gimnasio, que le preocupaba.

Nuestro entrenamiento no paraba. Hasta que decidimos descansar de nuevo, para comer.

Es suficiente por el día de hoy.- Decia usted.- Mañana retaremos a Sabrina y necesito que descansen lo suficiente.

Nos llevo de nuevo adentro de la Ciudad para poder comer con tranquilidad. Pero mientras comíamos, alguien se acerco a usted.

-¡Hola amigo!- Un hombre le saludo.- Provecho.

-Gracias.

Pero mi cara reacciono. A ese hombre se me hacia familiar.

-Lamento si te interrumpo un momento. Pero puedo hablar contigo.- Le pedía ese tipo.

-Claro.- Usted asintió.

-Luuur.- Yo me sentí nerviosa.

-¿Qué tienes?- Me pregunto Beedrill.

-Conozco a ese hombre.

Narrador Pov

Un tipo de pelo gris, ropas elegantes había irrumpido la comida del niño. Su cabello era gris y sedoso, sus ojos plateados y algo profundos, unos guantes blancos. Medía un metro ochenta. Con cordialidad le había hablado al niño y platicaban al respecto. Lurantis se acerca a su amo, sabiendo algo de ese hombre, que quiere.

-¿Quisiera saber si me podrías intercambiar ese Pokémon elegante tuyo?- Pregunta el señor.- Te daré el que sea. Tu solo pídemelo.

Tomi arruga algo su rostro. Ya habían sido varias las propuestas por Lurantis, solo que esta es diferente. Ese hombre ve algo en ella.

-Lo siento. Pero tengo que declinar su propuesta.- Dice Tomi, muy cordialmente.- No cambio a este Pokémon.

El hombre arruga su rostro. Lurantis levemente jala de su playera a su amo.

-Pero te podría dar todo lo que quisiera, inclusive monetariamente.- Dice el tipo, tratando de convencer al niño.

-Créame que lo que menos necesito es dinero. No es de quesea rico, pero si algo pudiente.- Dice Tomi, que no solo ha impedido las fechorías del Equipo Rocket, si no también y en el proceso les ha robado algunas bodegas.- Aparte esto no se trata del dinero. Se trata de mi Pokémon… Lurantis.

-¡Luuu!- Ella exclama molesta. No quiere irse y menos con ese tipo.

Flash Back

En aquellos días donde una Fomantis estaba en un frio almacén, encerrada contra su voluntad. Esperando ser liberada. Cuando alguien vino y la vio.

-No lo sé.- Decía un señor.- No tienen a un Lurantis. Este apenas es Fomantis. Aparte que la veo muy pálida de sus colores a pesar de ser ese Pokémon... No, no la quiero.

Fin del fash back

Ella lo recuerda.

-Lo ve. Ella no quiere irse de mi lado. El intercambio también depende de los Pokémon.- Dice Tomi, acariciando a su Pokémon, en un ala.- Si ellos no se quieren ir, pues bueno es un problema también. Y por mi parte tampoco quiero intercambiarla.

El adulto, arruga su rostro estaba molesto.

-Pero… ¿En realidad sabes cuidar a un Lurantis?- Le pregunta ese señor.- Por lo que se ve y la forma en que me dices esto. Se ve que eres aun un niño. Y por ende sé que no eres capaz de cuidar de este elegante Pokémon.

-¿A qué se refiere?- Pregunta Tomi desconcertado y aun con ese tono que le dio el adulto.

-Vez. Puedo ver que no sabes nada de Lurantis.- Dice el adulto.-Y yo como gran florero que soy. Puedo decirte que has hecho un pésimo trabajo, no la acicalas de seguro.

-¿Qué es acicalar?- Pregunta el niño, sin saber el significado de esa palabra.

-Peor aun.- Dice el hombre mostrándose más molesto.

-¡Lurantis!- Ella exclama molesta, no toleraba esa mentira que daba ese señor.

Pero el niño la calma, poniendo una mano en una de sus guadañas.

-No vez lo que está al frente de tus ojos.- Sigue diciendo ese señor.

El niño ve a su Pokémon. La ve de pies a cabeza. Pero después molesta y ve a los ojos al adulto. El señor se desconcierta, ve los ojos, las pupilas rojos del niño.

-Yo la veo normal. Su color están bien, sus alas están igual bien. Todo está bien.- Dice Tomi mostrándose molesto esta vez.

Pero el adulto no le toma la importancia a los ojos, aunque se sintió intimidado por ellos.

-Lurantis necesita de cuidados.- Dice el señor.- Te lo digo yo, ¿Qué sabes tu de ella?

-Que este Pokémon es de la región de Alola y que su primera forma es Fomantis.- responde el niño.

-¿Y que mas?- Pregunta el hombre.

Tomi no responde, de hecho no tenía más que decir.

-Vez. No sabes nada.- Dice ese señor molesto.- No sabes que Lurantis necesita de cuidados estrictos para mantener su belleza. Y a esa definición se le llama acicalar, ¿Acaso sabias eso?- Le pregunta.

Tomi no responde.

-¿Qué comprende un niño que solo quiere pelear y llegar al campeonato?- Pregunta ese hombre.- Te vas al lado salvaje maltratando a este pobre Pokémon y yo solo le estoy haciendo un favor. De seguro ella estaría mejor conmigo, que contigo.

-Lurantis.- Pero ella no quiere.- Amo no le haga caso. A mí no me importa lo que dijo, no me importa si así es mi especie. Simplemente quiero estar con usted y ya, eso es todo.

Tomas escucha y se deprime al ver que era un ignorante, desconocía mucho de su Lurantis. El niño ve a su Pokémon, que con esa cara le pedía que no la dejara.

-Pero mi Pokémon no quiere irse de mi.- Dice Tomi, esta vez con determinación, viendo muy molesto al tipo, directo a los ojos.- Si ella se apega a mí. Significa que he hecho de buen trabajo. Es cierto lo que usted dice, que no sé nada de ella, si. Y si quiero llegar al campeonato y hacer algo más por este mundo. Y la verdad lo lamento. Sé que soy un niño también. Pero ambos sabemos que los Pokemon para que confíen en uno, se necesitan el amor y cariño. Yo crie a esta Pokémon desde que era Fomantis, desde que ella estaba enferma. Me esforcé algunas veces me desvelaba y velaba por su salud, le ayude cuando ella mas necesitaba de alguien, cuando estaba a punto de morir. Si eso no es suficiente para que ella no confiase en mí y se apegue a mí como usted lo está viendo, entonces… ¿Qué es?

El adulto no responde.

-Usted no comprende eso.- Dice Tomi muy serio, combinado con su tono infantil.- Usted solo ve la belleza externa, no la interna. Me pregunto qué pasa si en una escena usted hubiese encontrado a esta Pokémon como yo la encontré, ¿Qué hubiera hecho?

El adulto no responde y recuerda esa ironía en esa bodega.

-Es un florista, ¿Cierto?- Pregunta Tomi.- No soy como usted. Pero ambos sabemos que le pasa a una flor cuando está muy seca, es muy difícil reanimarla. Y deciden tirarla si ven que esta una igual y que esta mejor. Yo así encontré a esa Fomantis. Y me fue muy difícil reanimar esta hermosa flor que usted tanto quiere. Esta Lurantis es producto de mi trabajo y esfuerzo y yo veo los frutos ahora mismo de dicho trabajo.

-Pero…

En esos momentos Lurantis avienta a ese señor y lo ve furiosa y rabiosa.

-Y por lo que veo con usted. Mi Lurantis ya lo detesta, a pesar de lo que usted propone.- Dice Tomi, algo serio.

Ese señor tiene miedo al ver a Lurantis, lo ve con odio. En esos momentos Beedrill se pone a lado de su maestro.

-Pero le agradezco la oferta y también. Me enseño algo hoy.- Dice Tomi, algo feliz.- Ahora si me disculpa tengo que comer… Vámonos.

El trio decide volver a su mesa, para seguir comiendo.


Al día siguiente

Lurantis Pov

Después de ese día, usted tuvo otro cambio, pequeño. Pues se dio un día más, antes de enfrentar a Sabrina. Estamos de nuevo a las afueras de la Ciudad.

-Perdóname Lurantis.- Me pedía perdón sin saber el porqué.- Ese tipo tenía razón. Estuve investigando y decía la verdad. Tu especie necesita cuidados para ser más bellos… No digo que no seas bella, eres hermosa. Pero es para que seas aun más bella.

No entiendo porque se puso nervioso, temía a que me molestara por el comentario. Pero nunca me moleste, pero si me alago que me dijera bella.

-Desde ahora, tendré que satisfacerte como reina, como si yo fuese un florista.- Usted me decía.

La verdad yo lo considero innecesario. Ya bastaba lo que hiso por mí.

-Y para cuidar en una planta se necesita tierra.

Pero usted mi amo se lo tomo muy enserio. Tanto que la verdad ni lo vi venir

-¡LURANTIS!- Caí y fui sepultada de pura tierra.

-¡Upps!.. Creo que no tiene que ser en tan literal.

Me limpio de inmediatamente. tardo,pero logro quitame toda la tierra.

-Perdon.- Me pidió disculpas y esta vez, si las merecía.- Pero toda planta necesita tierra.

-Lurrr.- Estaba molesta.

-Sera mejor que vea lo que traje para cuidarte.- Decia el niño revisando la mochila.

A partir de ese entonces, me cuido aun mas, me trataba de satisfacer en esos cuidados estrictos. Lo mejor que usted podía. No podía evitar sentirme tan feliz. Mi corazón latía de alegría al ser cuidada de esa forma y mas siendo de usted.

Tiempo después.

A pesar de seguir siendo el mismo. Yo y Beedrill, estábamos dispuestos ayudarle. Usted estaba preparado y ataco con su Beedrill, usando la Mega-Evolucion. Yo esta vez estaba dispuesta en ayudar en su causa. Después de todo no era mala. Era liberar a los Pokémon prisioneros.

Usted ya no mostraba la más mínima piedad hacia el Equipo Rocket, no después de lo que nos hicieron. A los que reconocía ese día. Se encargaba de que Beedrill les inyectase veneno y que agonizaran hasta los huesos, no les daba una muerte tranquila.

Yo la verdad lloraba. No soportaba ese nivel de tortura hacia un humano.

Cuando usted los atacaba, dejaba de ser ese niño adorable. Se convertía en una fiera sedienta de sangre y destruciion. Una aura parecida a la de Lucario lo rodeaba y se la deposaitaba en Beedrill.

Pero a pesar de comportarse de esa forma, en que yo creía cuando lo perdia. Usted poseía la cordura suficiente.

Narrador Pov.

Una base estaba explotando, no paraban. Las llamas infernales consumen todo y dejan la silueta de un niño y sus dos Pokémon.

-¡Maldita sea!- El niño maldice rabiosamente.- El líder escapo.

El sonido de la sirena se escuchaba sin parar. Las llamas se acercaban.

-¡Tenemos que salir de aquí!- Exclama el niño.

Tomi y sus Pokémon se abren paso. Lurantis cortaba grandes rocas, abriendo paso. Esta vez Beedrill no podía hacer nada. El niño empieza a sudar y sus Pokémon son débiles al fuego, sabía que no iban a resistir mucho.

-¡Vamos Lurantis, un poco más!-Pedía el niño eufórico.

La Lurantis seguía. Corrian hasta toparse con una pared de metal al rojo vivo.

-¡Lurr!- Ella no se deja intimidar.

-¡Cuchilla solar!- Ordena el maestro.

Un gigantesco sable de luz atraviesa el acero como si nada. El trio corre. Hasta casi salir.

-¡AYUUUDAAAAA!

Los Pokémon se detienen. Escuchan eso.

-¡¿Qué tienen porque se detienen?!- Tomi exclama.

Pero el niño escucha esos gritos. Los escucha como eco. Pero voltea y ve a sus Pokémon. E apreta sus puños y una vez hecho esto. Salen corriendo hacia el origen del llamado.

Hasta llegar a unas celdas y ver el horror en persona.

-¡HERRRRRRRRRR!

Un Heracross, con todas sus fuerzas sostenía un peso inimaginable. A sus pies estaban Pokémon, un Scyther, casi inconsiente, un Larvesta y un Scatterbug, al igual inconscientes.

EL Heracross gritaba. Tomi ve la situación. Los gusanos no reaccionan. Tomi los agarra con sus manos y los jala consigo. Pero ve al Heracross y al Scyther.

El escarabajo lloraba, en su cara se veía que se aferra a su vida, no quiere morir, quiere vivir. Y no aguantara mucho tiempo. Lurantis y Beedrill, no podían ayudar, debido a sus complexiones.

-Vayanse.- Dice el Syther Muy dolido.- Ya no pueden hacer nada por nosotros. Ya tienen a los pequeños y eso importa.

-¡No los dejaremos aquí!- Exclama Beedrill.- Mi maestro encontrara una solución.

Pero Tomi no sabía qué hacer. Ya tenía a las larvas. Pero no a esos Pokémon. El lo piensa.

-¡Amo, haga lo que hiso conmigo!- Ella le exclama.- ¡Hagalo, ellos no pueden morir!

-¡Pero hay un costo!- Exclama Beedrill.- ¡No cambia nada!

Tomi por más que pensaba. Sabía que solo había una situación. Ese sacrificio.

-Ya aceptamos nuestro destino.- Dice Scyther, muy dolido y triste- Arceus nos ha abandonado aquí.

Y desgraciadamente tenía razón. Solo había otra Deidad que podía ayudar a esos Pokémon, desgraciadamente maligna.

-¡No!- Tomi exclama.- ¡Nadie morirá aquí!

El niño saca dos pokeball y rápidamente encierra a esos Pokémon en las pokeball. El trió decide salir de aquí. Rápidamente. EL lugar colapsa en su totalidad.

En esos momentos EL niño checa el pulso de Scatterbug y de Larvesta. Ve la sangre escurrir. El niño gruñe, hace un puchero. Sabe que ellos tampoco sobrevivirán.

Solo había una forma y era probar si eran fuertes. Si tenían algo en que pelear, si tenía que aferrarse a algo.

Lurantis Pov

Usted maestro. No se detuvo. No tocaba esas cuatro bolas. Tenía miedo. En esos momentos uno rezaba. Pero usted no lo hacía, estaba sentado sobre una piedra. Meditando.

Hasta que usted los libero. Nos alejamos lo más que pudimos de esas pokeball y observamos. Yo me horrorice. Vi a cuatro monstruos salir y pelear entre si, a aquellos que habíamos rescatado atacándose entre sí. A aquellos que habíamos salvado. Pero que pronto se detuvieron. Cansados. Pero después, no se atacaban, al cabo de unos minutos aun respiraban.

Usted dio un suspiro de alivio, se acerco a ellos y estos lo reconocieron.

En nuestro último ataque, había salvado a cuatro Pokémon, que encontramos. Y liberando a varios Pokémon del tipo bicho.

-Beedrill.- Yo llame a Beedrill.- El amo salvo a eso Pokémon y los curo. Pero… ¿Por qué no hiso eso con Umbreon y Pidgeot?, hasta lo hiso conmigo y me recupere enseguida, pudo haber hecho eso cuando me encontraron, ¿Por qué?

Beedrill, se quedo pensando.

-Solo funciona una vez.- Me respondió.- Ese poder que tiene el maestro. Solo se puede usar una vez. Ya lo había hecho con Umbreon y Pidgeot, cuando ellos eran un Eevee y un Pidgey. No iba a funcionar de nuevo, se podría decir que después que evolucionamos .eso cuando nos mete en la pokeball de nuevo, no pasa nada, surje como las demás pokeball, solamente nos mantiene dentro y ya. Aparte que puede ser peligroso.

-¿Peligroso?

-El Pokémon que no es fuerte. Puede morir al instante, primero perdiendo la razón. Después muere al no aguantar el poder, ¿O acaso crees que alguien simple de tu especie es así de fuerte?- Me preguntaste.-Te acuerdas, ese ente una vez se puso al frente de nosotros y del maestro, junto con otro de ojos blancos, con un gorro extraño y un arma rara. Aunque este se fue y no nos puso atención. Pero ese ente que le dio el poder al maestro, nos dijo que los únicos seis Pokémon que el maestro tenga y soporten, serán los más fuertes. Tan fuertes que anivelaran la Mega-Evolucion.

Yo me espante. Una vez un tipo extraño y de apariencia humana nos visito, era sumamente horrible y posaba una sonrisa maléfica. Ese fue el ser que le dio al amo sus poderes. Yo no lo creí.

-¿Es por eso que yo pude combatir contra Lucario?- Me quede sorprendida, pensaba que así era mi especie.

-Exactamente. Nosotros no somos simples Pokémon comunes, ya anivelamos la Mega-Evolucion sin la necesidad de la Mega-Piedra o tener una de esas transformaciones. Pero esta ese riesgo.- Me seguía contando Beedrill.- Es por eso que el maestro no te metió al principio en la pokeball, porque temía en hacerte daño y es por eso que nos pidió que nos alejáramos de esos Pokémon, para no salir afectados cuando pierden el control. Tú también habías perdido el control cuando saliste y pudiste evolucionar.

Yo me imagine una escena horrible, no recuerdo nada. Beedrill me conto que el amo nunca me lastimo y se acerco a mí, para tranquilizarme, a pesar de ese estado.

-Pero Beedrill. Tu puedes Mega-Evolucionar, sin la Mega-Piedra.- Yo me espante al pensar.- Eso quiere decir que eres el más fuerte de todos.

-Es cierto. Pero este poder. Nosotros estamos bajo las ordenes de Tomas, el maestro.- Siguió diciendo.- El maestro ocupa sus poderes para el bien. Libera a los Pokémon de esos malditos, el quiere convertir este lugar en algo mejor. Y nosotros debemos de apoyarlo. Después de lo que él ha hecho por nosotros.

Era cierto eso. Pese a lo que soy. Tengo que seguir al amo, con o sin poderes.

-Esos Pokémon pronto se nos unirán.

Beedrill hablo con esos Pokémon. Y tan rápido, estos dieron un sí. Aunque el amo no aceptaba esa ayuda, por preocupación. Pero ellos le juraron lealtad. Heracross con lágrimas. Ellos querían ver quienes los capturaron y tenían odio hacia ellos, estarían con nosotros ayudando al amo en su deber y lucha.

Los siguientes ataques. Los hicimos los seis contra el Equipo Rocket. Ningún Pokémon se nos comparo. Éramos indomables y solo seguíamos la causa del amo que trataba de deshacerse de una vez y por todas de la escoria que amenazaba la tierra.

Aunque sus métodos eran muy crueles. Algo debió pasarle para no perdonar a nadie. Yo la verdad por cada ataque, más me dolía. No sabía quién era Tomas.


Tiempo después.

Pero no todo era bueno con usted. Estaba la segunda cosa. Las más horrible y que me duele de usted. Tras la muerte de esos Pokémon. Una parte de su ser se volcó por completo. Usted decidió volver a Ciudad Plateada. Cobrando favores de transporte de quienes usted ayudo. Fue ese día que jamás olvidare.

Solo para ver esa placa. Beedrill me conto que ese poder que tiene se la dio un ente. Y su imagen esta en esa placa. Es la razón por la cual usted, yo, Beedrill, Umbreon, Pidgeot, Volcarona, Heracross, Scizor y Vivillon y yo somos fuertes, por ese ente.

Y desgraciadamente la razón por sus problemas. Usted está arrepentido de tener poder. Quiere deshacerse, con toda desesperación.

Pero… No del todo. Pues abusa también de dicho poder.

Narrador Pov

El niño volvía de nuevo a Ciudad Plateada. Esta vez habiendo ganado su última medalla de gimnasio. Y haber atacado. Sabía que habría problemas después.

-Lurantis.- El niño la llamaba.- No entiendo porque no te gusta estar en tu pokeball.- Le comentaba.

-Simplemente no quiero.- Responde ella.- Quiero estar a fuera. Me gusta mucho estar afuera.

El niño a pesar de todo, ya se acostumbro en tenerla a fuera, con tal, no se sentía solo cada vez que caminaba. Pero entre caminata de lo que queda hacia la Ciudad, estaba en la ruta 3. Y desde lejos podía ver algo.

-Lurantis.

-Digame amo.- Ella escucha.

-Creo que sentare cabeza en un lugar. Ya me canse de ir para ya y para acá.- Responde el niño, muy serio.- Ya sabes que estamos siendo buscados, ya hay rumores de nosotros. Ya todo… Pero primero terminare de deshacerme de esto.

-No importa lo que pase. Yo siempre estaré con usted amo.- Dice Lurantis, a su forma.

-Te lo agradezco mucho.- Dice Tomi.

Tomi ya había pensado mucho en retirarse por el momento. Pero por ahora se acerca. Estaba tan cerca.

Pero de la nada de nuevo es rodeado por ciertos chicos.

-¡Miren ya volvió!

Tomas bufa algo molesto por las presencias.

-Sergio.- Dice el nombre el niño.- ¿Qué tratas de hacer?- Pregunta.

-Devolverte el favor que nos hiciste la última vez.- Responde el Bully.- No toleramos esa clase de humillación. Como alguien, tan patético que llora por todo. Se volvió así de fuerte. Simplemente no lo permitiré. No lo permitiremos. No debe ser así, nosotros somos los fuertes.

Sergio saca su pokeball y sale un Raticate.

-Esta vez no perderé contra un niño patético como tú, Tomas.- Dice Sergio furioso.- ¡Así que pelea!

Tomas solo bufa.- ¡Ohhh!, Niño no sabes lo que me ha pasado… Pero aprovechando su presencia. Ustedes serán los primeros que tomare venganza. ¡Gracias a ustedes estoy maldito, he sufrido como no tienen idea!

-¿Qué harás niño?- Sergio se burla.- ¿Llorar?

-No.- Responde Tomas, muy fríamente.- Darles el dolor que yo he sentido.

Lurantis ve a su amo. Tomi está furioso. El ha tomado una decisión.

-¡Lurantis!- El niño llama a su Pokémon.- ¡Enséñale lo fuerte que te has vuelto!

Lurantis da un salto y se pone al frente de su maestro. Extiende sus alas en forma de flor y sus guadañas, deja ver su belleza y majestuosidad. Los demás niños ven a ese Pokémon, atónitos. Al ver que ese niño patético tenía un Pokémon así.

-Esa es la pequeña Pokémon que ustedes tanto se burlaban ese día.- Dice Tomi al respecto.- Ahora ella es así. Y lo mejor para mí y lo peor para ustedes, ¡Es toda mía!

-¡Callate!- Sergio exclama.- No por tener un Pokémon así, significa que ganaras… ¡Raticate ataque rápido!

La rata se abalanza con todo. Pero la mantis pone sus guadañas y se cubre del ataque.

-¡Hypercolmillo!- Ordena Sergio.

Raticate abre sus fauces y trata de morder. Pero Lurantis con mucha facilidad esquiva.

-Eres aburrido Sergio.- Dice Tomas, fríamente.- Un niño mimado que quiere todo. O acaso crees que se me olvida todo o que me has quitado, lo que no tenias. Inclusive algunos Pokémon que atrape.

-Que eran inútiles, son tipo bicho.- Dice Sergio molesto.- Basuras, eso son.

Eso fue una fibra sensible para Tomas.

-Mi mantis demuestra lo que puedes hacer.- Dice Tomi.- Acaba con esa rata insignificante con Tijera X.- Le ordena.

Lurantis ataca, sus guadañas brillan, da un salto y trata de embestir a la rata. Pero de la nada un Marowak embiste a la mantis, con un hueso boomerang.

-¡Lurantis!- Ella grita de dolor.

-¡Lurantis!- Y su amo también lo hace.

Marowak se pone a lado de Ratata. Lurantis se para rápidamente y se acerca a su amo, para protegerlo, poniéndose guardia y sin dejar ver al enemigo.

-¡Tramposos!- Dice Tomas.- Ustedes se creen fuertes por número. Pero siguen siendo como hormigas para mí… Creo que ese es un mal ejemplo para denominar eso.

Tomi ve ligera desventaja. Aunque Lurantis puede contra todos. Quería hacer algo, algo que ellos nunca olvidarían.

-¡Lurantis, necesitas un descanso!

Ella voltea y ve con esa sorpresa a su maestro. Pero sin decir algo, decide obedecerlo, poniéndose detrás.

-¡Ve… Volcarona!

El manda a su Pokémon, el rayo sale, pero después sale una inmensa bola de fuego en el cielo, hasta apagarse. Se extienden sus alas y se deja ver como si del solo se tratase, era una gigante polilla... Era Volcarona.

Los niños entran en terror, una Volcarona es fuerte. Y lo peor es que estaba al lado de Tomi.

-Hubiera sido que se evitaran de esto, créanme. Que ya no se volvieran hacer lo valientes contra mi.- Dice Tomi, furioso.- Pero a su vez quería que me molestaran, quería una razón para buscarlos. Quiero que sientan mi dolor, compartiré mi dolor con ustedes. Que se siente ser aplastado por seres mas fuertes que uno.

Los Pokémon se abalanzan contra la polilla.

-¡Volcarona… Onda ígnea!

Lurantis se espanta. Sabe que tan poderosa Volcarona es ahora.

-¡¿Amo que trata de hacer?!- Lurantis no cree lo que escucha.

-¿Con que ellos molestan al maestro?- Dice Volcarona.- Bien. Es justo deshacerme de ellos.

La polilla mueve sus alas y emana un calor inmenso en ellas, rápidamente Raticate y Marowak son envueltos en llamas en todo su cuerpo. Y con un simple ataque acaba con los enemigos. Pero…

-¿Raticate?- Pregunta Sergio

-¿Marowak?- Pregunta el otro niño.

Ambos gimen. Pero de forma agónica. Sus quemaduras eran muy graves, se veían en todo su cuerpo, esas no eran quemaduras de típicas, eran muy graves. Tan graves que dejaran cicatrices muy notorias, alterando la apariencia.

-Bien hecho Volcarona.- Dice Tomi, muy satisfecho con el resultado.- No cabe duda de lo poderosa que eres.

Todos los niños estaban en shock. Tomi deja a su polilla afuera. Lurantis estaba aterrada, de la furia de su amo. Lo hiso sin misericordia, aun se se trataban de niños, el no tendría compasión. Tomas se acerca a esos niños que estaban arrodillados, con miedo en sus venas al ver ese ejemplo de fuerza.

-Han perdido.- Dice Tomas, al frente de ellos.- ¡¿Alguien más quiere retarme?!- Le pregunta a los demás niños.

Ellos no dicen, ni hace nada. Todos tienen miedo.

Lurantis Pov.

Mi amo se volvió un ser vengativo. No tuvo misericordia. Ahora esos Pokémon tenían que vivir con esa apariencia, quemaduras tan graves. Se puso al frente de esos niños.

-¿Me van a pagar?- Usted les pregunto.- Ustedes perdieron.

-¡Eres un monstruo!- Sergio lloraba al ver ese maltrato por su Pokémon.

-¡Ohh!, Soy un monstruo niño.- Les decia sonriendo, no me gustaba esa sonrisa.- ¿Quién me hiso un monstruo?, ¿Quién me pegaba mucho cuando yo no hacía nada para provocarles?, ¿Quién me quitaba todo lo que tenia?, ¿Me tenían piedad cuando pedía que pararan?... Sergio, si soy un monstruo también… Es también por ti, que no te das cuenta... Pero que puedes entender, después de todo somos niños, ¿No?

Ellos no respondían.

-Los niños jamás entendemos de lo que provocamos el daño que hacemos y que este tiene repercusiones.- Su semblante se encorvo.- Sigo siendo un niño. Me gusta jugar aun las escondidillas con mis Pokémon. Sigo viendo que hay en los huecos de los arboles e imaginar que son chimeneas, me gusta también las nubes e imaginármelas. Me gusta mucho el helado y las estampas. Pero un niño como yo comprende que no le debes de hacer a los demás, lo que no quieres que te hagan, ¿Te gusta lo que hice Sergio y compañía?

Los niños seguían llorando, su nariz les escurría. Ellos tenían miedo de usted, amo.

-Vez. A mí no me gustaba que ustedes me pegaran y me quitaran lo mío.- Decia usted, su semblante se encorvo. Usted después les agarra las manos, una a Sergio y una a aquel que le ayudo.- Ahora respondan y quiero la respuesta que yo ansió. Porque veo que no tienen dinero para pagarme… ¿Dónde esta Jonathan?... Si me dicen en donde esta, les juro que no les hare nada.

-¡El no ha venido para acá!- Responde el niño que ayudo a Sergio, desesperado.

-¡¿Para qué quieres saber en dónde está el?!- Pregunto Sergio, muy espantado.

-Porque él me hiso una cosa horrible. Yo le quiero devolver el favor por multiplicado.- Respondió usted.- ¡¿En donde esta?!- Perdía la paciencia.

Me acuerdo de algo, esas palabras.

"Cuando ese chico llamado Jonathan, me hirió fuertemente. Jonathan, casi me mata, sentía que iba a morir. Hasta que Carlos y Luna aparecieron y nos ayudaron. De no ser por ellos, yo hubiese muerto"

Esas eran las palabras de Beedrill. Ese día el me conto esa historia de ese chico llamado Jonathan.

-¡NO LO SABEMOS!- Respondieron ellos.

-…Que mal.- A mi amo no le gusto esa respuesta.- Con estas manos ustedes dos me pegaron. Recuerdo Sergio que me pegabas a en mi mejilla derecha y este en la izquierda, y es justo como las agarro.

Usted no las soltaba. Temía, lo que pasaba, ¿Qué pensaba hacer?

-Una mano sirve para todo. Sirve para comer helado, sirve para jugar videojuegos, sirve para sostener un lápiz.- Les decía a esos niños.

-¡Amo, no lo haga!- Le decía, para tratar de tranquilizarlo.

-Y esto es para asegurarme que ningún niño sufra más por ustedes. Ya que si lo hacen. Si veo a otro niño maltratado…

Las aprieta a tal gado que…

¡CRAAACK!

Oi grito ensordecedores. Todos los niños corrieron. Aterrados de lo que usted hiso. Sergio y ese niño lloraban. Usted les rompió las manos. Ellos se agachan y agonizan de dolor.

-Me asegurare en persona de que así no sea y la próxima vez será mas que una mano.- Les dice con inmenso odio.- Vámonos ya.

Usted cambio tras la muerte de Umbreon y Pidgeot. No solo tenía en claro lo que tenía que hacer. Si no se volvió un vengativo. Alguien que no perdona a quienes lo molestaron. Usted se transformo contra esos niños, se convirtió en lo que más odia.

-Y si ven a Jonathan. Díganle que lo estoy esperando.- Y le faltaba su última víctima.

Yo aun estaba en shock. Pero tuve que seguir. Si usted devolvía ese poder que tiene en la placa. Sabía que ese rencor se iría con él.

Aunque a decir verdad no lo creo. Solamente dejaría que el Equipo Rocket lo rastreara.

Pero. La placa no estaba todavía de vuelta en la región. Usted gruñía sin parar. No estaba tranquilo. Estaba frio y no dirigía la palabra con nadie.

-No tengo de otra.- Usted decía.- Lurantis. Tenemos que irnos de este lugar. Antes de que el Equipo Rocket nos encuentre.- Estaba tan preocupado.


Algunos días después.

Usted tomo una decisión. Pues nos llevo a todos a salvo de cualquiera. Era la fortuna de estar tan cerca del único lugar más hostil del planeta. El Monte Plateado. Cuando llegamos a las faldas de este.

-En este lugar solamente pocos se atreven a entrar.- Me contaba usted.- Aquí también se dice que el entrenador más poderoso del mundo se entrena aquí y que está en la cima. Ya que también aquí habitan los Pokémon más poderosos del planeta. Es un lugar muy hostil.

No sabía que quería decir. Acaso pensaba en retar a ese entrenador.

-No pienso retarlo. Sé que no estoy a su nivel. A pesar de lo que soy.- Estaba sonriendo de ello.- Ese entrenador tiene algo que a mí me falta.

Usted se ubico. Nos saco a todos y se puso en un lugar exacto. En un punto medio, cerca de un Centro Pokémon y a su vez, lo más cerca de una Ciudad llamada Endrino en Johto.

-Scizor no dejes de usa daño secreto sobre esa muesca.- Le ordenaba.

Scizor abria con sus grandes pinzas una cueva. Volcarona alteraba el clima, para que hiciese menos frio. Beedrill y yo cortábamos la vegetación y Heracross quitaba las pesadas rocas. Estaba decorando el lugar.

-¡Aquí será nuestro nuevo hogar!- Usted nos mencionaba.- Aquí estaremos a salvo de aquellos que nos buscan.

Una vez hecha la cueva. Usted decoraba el lugar. Ponía su cama y el resto, compro varias cosas para poder vivir ahí en ese lugar. Todo para estar más cómodo.

Los días siguieron pasando. Usted se mostro más tranquilo, se dejaba llevar por el silencio del Monte Plateado. A pesar de que hacia un poco de frio. Usted penso en mi.

-Lurantis. Para que no te quedes manteniendo todo el día en la caverna. Quiero darte esto.

Usted envolvió mi cuello con algo a que llaman bufanda y la enredo en mi cuello lentamente con eso. Una bufanda de color rosa. A pesar de que era débil al hielo y frio. No sentía nada de frio. Sin saber el porqué. Quizá por el poder de mi amo. Pero me sentía conforme. Estaba tranquila, era un lugar perfecto. Aunque fuese un poco aburrido.

Usted me mantuvo igual. Me trataba de cuidar y trataba de satisfacerme a diario con mis cuidados. A pesar de que no los necesitaba.

Y en cuanto a Beedrill, el siempre estaba afuera, mirando desde el cielo, paseaba a sus anchas.

Cada cuatro días usted decencia del Monte Plateado a Ciudad Edrino. Para comprar los víveres. Era una Ciudad tranquila.

-¡Ahh!, No hay estampas.- Usted decía tristemente.- Al menos hay helado.

Como alguien querría helado si de por sí ya vivíamos en un lugar muy frio. Yo disfrutaba mucho del sol. Mientras usted veía lo anaqueles. Yo veía algo que me llamaba la atención. Veía un par de humanos sosteniendo sus manos. Un hombre y una mujer, yo me les quedaba viendo. También y mientras caminamos veía a unos niños, un niño y una niña, de igual edad que usted. Y ver a los demás niños.

-¡Son novios, son novios!- Y otros niños que se burlaban.

-¡No somos novios!- Y los niños negaban eso.- Somos amigos.

Yo no sabía que los amigos al igual se agarraban de las manos. He visto eso con parejas, pero nunca con amigos. Obviamente no puedo ser la pareja este humano. Pero si su amiga, lo cual si era para mí amo y quería mostrar esa muestra de afecto como lo hacían los humanos.

El amo se ha esforzado mantener comunicación con nosotros. Siempre nos ha cuidado.

A mí me consiente mucho. Más que a los demás, eso se debe que me da los cuidados que se supone que Lurantis tiene que darse. Yo como quisiera mantener mas comunicación con él. El nunca entiende mis palabras y es una pena que yo sí.

Al parecer eso era lo único que ese ente no le dio, compartiendo esa similitud con los demás humanos.

Pero a pesar de eso. Yo no podía ser así. Por una simple razón.

Todo empezó cuando regresamos al Monte Plateado. Y me dio esos cuidados diarios.

Me limpiaba mi rostro, y mi piel.

-Sabes. Pareces que llevas ropa puesta.- Usted me decía.- Parece que llevas una Kimono en tu parte superior que cubre tu torso, sin mencionar que al igual parece que llevas como una especie de pantalones o algo así… ¿Los Pokémon son iguales que los humanos si se trata de ropa?

Nunca creí lo que hiso después, usted abrió entre mis pieles no me las podía desprender como una simple ropa humana, eso al que usted amo le dice Kimono, está pegado a mí, pero si podía dejar descubiertas algunas partes. La parte de mi abdomen y pecho, dejando todo mi torso descubierto. Yo me puse muy roja cuando hiso eso.

-No, no es como ropa, no te la puedes quitar.- Apenas se daba cuenta de ello, me estiraba esa parte y me lastimaba.

Aun así trataba de quitarme esa piel, pero se dio cuenta que estaba pegada a mí, se horrorizo al ver eso, pero curioso toco el Kimono suelto, yo gemí. Después me soltó y siguió con lo suyo.

-Es igual de verde en el inferior de tu abdomen y parte de tu cuello, tu torso es verde Lurantis… Bueno solamente la parte del frente, atrás no se puede ver por tu Kimono.- Usted veía todo mi torso.- Pero tus piernas, tienes un borde, al parecer no son como pantalones, son mas como medias en cada una de tus piernas.

Usted no se daba cuenta de lo que hiso, y empezó a limpiarme toda esa parte, tocándome con delicadeza. Yo estaba tan avergonzada. En esos momentos me sentí aliviada de que usted no me viera. Siguió frotando, mientras tatarateaba.

-Ven, ven, lejos de los malos sueños...- No lo podia creer. Usted amo cantaba y tatarateaba, mientras me limpiaba. No se daba cuenta de lo hiso.

Frotaba mi parte inferior, mis muslos y esos bordes que usted decía, frotaba mi pecho, sentí una sensación extraña en mí ser, mientras me seguía tocando, aparte de vergüenza, sentía otra mezcla de algo, baje mi rostro y lo vi todavía limpiándome, usted no se daba cuenta de lo que provocaba en mí en ese momento y sin poder hacer nada dejaría que usted siguiera, después de todo no me molestaba del todo si venía solo de parte de usted.

-Ya acabe.- Me dijo, cerrando mis pieles de nuevo.- Ya está limpia en esas partes.

Usted alzo la mirada y me vio cara a cara, me vio muy roja y unas lágrimas escurrir de mis ojos.

-…Creo que no te gusta que te limpie en esas partes.- Usted me dijo como si nada.- Creo que dejare esa parte para ti.

El amo me toco la intimidad, sin darse cuenta. Eso venía siendo un símil a una mujer humana desnuda. Pero no me enojo con él, pues demuestra otra cosa, que el amo seguía siendo un niño que no se daba cuenta del todo de sus acciones, al menos no de eso. Aparte si venia solo del amo Tomas, no es del todo malo y no sé porque pensaba en eso, solo quería que fuese el.

-Me pregunto porque eres del tipo planta.- Usted se preguntaba, cambiando de tema.- Pareces mas al Tipo bicho. Inclusive tienes algunas técnicas de ellos.

Yo estaba pensando al mismo tiempo esa pregunta también, pero para mí no era importante.

-Bueno… Creo que es por tus alas.- Usted seguía hablando, y me tocaba mis alas.- Parecen una orquídea. Solo falta su centro y ya. Hasta huele igual que una flor.

Yo pensaba ese día en que nos conocimos, cuando era pequeña y me mantenía en sus brazos. Cuando me recupere pensé que nunca me cuidaría. Pero eso nunca cambio, cuando evolucione. Me sentí feliz mi amo, me gusta que me ponga atención, solo a mí.

-Bien ya acabe con tus alas.- Usted me avisaba.- Ya casi terminamos. Solo falta tus guadañas.

Usted me alzaba mis guadañas y solo veía como las acostaba sobre las palmas de sus manos. Yo nunca había experimentado algo así, sentía la delicadeza de esa palma y sentí un bochorno en mi cara, limpiaba mi guadaña y usted frotaba lentamente su mano en ella, sentía con mi tacto cada caricia, de igual similitud de lo que usted hiso en mi torso, pero más que eso, no sentía vergüenza, sentía otra cosa.

-Eres algo grande para tu especie no lo crees.

(NDA: Hay algo que se me olvido decirles en el cap anterior. El Lurantis de Tomi, viene siendo lo que comúnmente en el videojuego se denomina como "Pokémon Dominante" en cuanto a tamaño que viene siendo aproximadamente el doble, en el anime se ve una muestra más clara de un Lurantis Dominante. En el videojuego se muestra del tamaño de un adulto. En pocas palabras el Lurantis de Tomi es gigante)

-Es eso o que es una anormalidad por mi poder.- Me decía.

Yo reí un poco. Por ese comentario, mi amo era un pequeño a lado de mi, En mi tierra hay Pokémon de esos tamaños y para mi es normal ser así.

Muy bien. Ahora solo falta la otra.

Siempre quise expresar mi afecto con usted, siempre quise abrazarlo o tocar esa mano. Pero temí a eso. Por mi estupidez, por mi deseo de sentir más el tacto de su mano, moví mi guadaña y…

-¡AHHHH!

Accidentalmente le hice un corte de la mano de mi amo. No quise hacerlo, enserio. Pero por mi deseo, lo hice. Mi amo sangraba. Yo me espante. Pero…

-Descuida.- Usted me tranquilizaba.- Fue un accidente. No tuviste la culpa.

Usted creyó que fue un error suyo. El corte era leve, pero si se notaba la sangre en esa mano y al parecer le dolía. Rápidamente se fue a curar su mano. Beedrill había llegado de pasear, me había visto en sabe la verdad. Pero él lo tomo como un accidente en ese entonces.

-Tienes que tener más cuidado.- El me decía.- Eres enorme de por sí, pero igual puedes ser algo peligrosa con esas guadañas.

Lo tome muy en cuenta ese día. Yo solo quería mostrar el afecto a mi amo. Pero no podía hacerlo. Veía su sangre en mi guadaña, desde esa vez no lo volví a tocarlo.


Actualidad

Hasta esa vez.

"Lurantis… Te quiero mucho"

Ese día sentí como mi corazón se acelero. Ante esas palabras, no eran comunes, siempre nos ha querido. Pero ese día, vino desde lo más profundo de su corazón.

Pensé que me temía, por mis guadañas, pero siguió siendo el mismo. Siempre me daba una sonrisa, siempre me limpio de la misma forma, aun después de ese día. Y este mismo día, hiso lo más hermoso para mí. Me abrazo, a sabiendas de lo que le hice, para que confiara en mi misma. Usted me abrazo y a pesar de que lo encerré en forma de X, usted no temió y me siguió abrazando. Nunca antes me había sentido tan feliz.

Yo estoy muy agradecida. Por todo lo que usted ha hecho por mí.

Y yo le defraude al no acabar con esos tipos. Juro que si sobrevive, seré mas fuerte para protegerlo, como usted me protegió. Pero no muera, Por favor.

Narrador Pov

-(Snif, Snif)… Luuurrrrr.- Ella se contenía todavía, para no despertarlo.

La mantis lloraba por lo que le hiso a su amo. Le hiso mucho daño, estaba a punto de morir.

Pero sin querer ella emana ese olor. Ese olor cubre toda la sala.

-Snif.- Y alguien lo huele.

Ella seguía gimiendo, lamentándose de todo lo que ha hecho.

-Lurantis.- Un llamado débil se escucha.

-¡¿Lurr?!- Ella se espanta.

-¿Eres tú?- Le pregunta.- ¿Puedes venir?

Ella con piernas temblorosas camina hacia su amo. Tomi abre los ojos.

Lurantis se lleva una gran sorpresa. Ve los ojos de su amo, no son rojos, son azules, son los ojos que tenía antes de tener ese poder.

-¿Qué tienes?- El le pregunta, al verla cara a cara.- ¿Por qué lloras?

Ella no responde. No quería verlo, por vergüenza.

-Tranquila.- Le decía el niño.- Me pongo triste si tú te pones triste.

Pero la mantis no podía estar tranquila.

El niño mueve sus manos y baja delicadamente el brazo de Lurantis, hasta bajar una de sus guadañas.

-Vez. Estoy bien.- Le dice con una sonrisa.

Tomi aprieta la guadaña de Lurantis, como si fuese una mano común. Ella se pone todavía más en shock.

-Te sientes mal por lo que paso.- Dice Tomi, recordando.- Nunca fue tu culpa. Porque te culpas si bien lo sabes.

-¡Lo siento amo!- Ella aun así pide disculpas.

-Lurantis. Mírame.- Pide el niño.

Ella con lágrimas lo ve. En sus ojos expresa la verdad.

-Te quiero mucho.- Le dice Tomi con alegría.- Sin importar lo que pase.

-¡Amo!- Ella no tiene más palabras que describir.

En eso. La madre despierta y ve esa escena. Su alegría al ver que su hijo ha despertado.


Al día siguiente

Del Centro Pokémon un niño en silla de ruedas sale. Era empujado por su madre y su padre estaba al igual a fuera.

-¿Cómo me encontraron?- Pregunta el niño a su padres.

-La enfermera nos llamo.- Responde la madre.- Que haces en este lugar.

Tomi no responde y no quiere.

-Lo que cualquier entrenador hace.- Dice Tomi, algo.- Retar a los mejores y el mejor entrenador se encuentra en la cima del Monte Plateado.

Los padres ven a su hijo. Ya vieron los Pokémon que lleva, ya de por si son fuertes.

-Como sea. No te puedes mover ya.- Dice la madre.- La enfermera dijo que tienes que estar sentado, hasta que las heridas se curen.

-Hablando, ¿Quien te hiso esas heridas?- Pregunta el padre.

Tomi no dice nada.

-No es momento para decir. Quiero descansar.- Pide el niño.

Los padres no pueden decir nada. Pero lo piensan.

La familia se va. Tomi tiene a sus Pokémon y no hay más que decir. Con eso le basta y le sobra.


Al día siguiente

Tomi libera a su Pokémon en su casa en Ciudad Verde. A sus Pokémon. Solamente para mostrárselos a sus padres. Estos se impresionan. Pues su hijo no solo tenía Pokémon de otras regiones, si no ya en sus etapas finales y sobre todo fuertes.

-Hasta ahora mi Pokémon mas fuerte es mi Beedrill.- Cuenta el niño, sus aventuras.- He podido ganarle a seis gimnasios.

-¡Vaya!- Dice la madre al ver las medallas.- Te has vuelto tan fuerte en tan poco tiempo.

-Demasiado.- Dice el padre al igual sorprendido.- Pero no era necesario que te confiaras, mucho para ir al Monte Plateado.

-…- El niño trata de evitar el tema.- Lo sé… Pero tampoco puedo estar aquí.

-¿Por qué?- Pregunta la madre.- Es tu casa.

-Porque quiero tener todas las medallas.

-Eso hubieras pensado antes de ir hacia aquel lugar.- Dice el padre muy molesto.- Ahora te tienes que quedar aquí, hasta que te recuperes.

Tomas no podría hacer nada. No era tanto por sus padres. Si no porque tenían razón. El no puede hacer nada, por el momento el esta invalido, no se puede ni siquiera parar por sus heridas.

-¿Me pueden llevar a fuera?- Pide el hijo, con desden.- Quisiera estar con mi Lurantis.

La madre empuja a su hijo hasta llevarlo afuera. Al jardín una vez afuera. Tomi decide hacer lo que siempre hace.

-¿Amo porque se esfuerza en cuidarme, aun en ese estado?- Le preguntaba Lurantis, sin comprender eso.- Usted no se puede mover y le cuesta mucho en cuidarme.

Tomi limpiaba y atendía lo mejor que podía a su Pokémon. Pero por ahora no podía hacerlo bien, debido a que no se podía parar. Los padres veían ese esfuerzo que trataba de hacer su hijo.

-¿Por qué lo hace?- Pregunta el esposo a su mujer.- ¿Si no se puede mover?, O mejor dicho, porque la consiente mucho, ayer también lo hiso y solo a ese Pokémon.

-He revisado sus cosas.- Dice la madre, encontré varios artículo que dicen de Lurantis e inclusive en la pokedex.

La madre saca la pokedex de su hijo y ve los datos de ese Pokémon

Lurantis: El Pokémon tipo flor.

Dedica mucho tiempo y esfuerzo a acicalarse y preservar sus vivos colores. A algunos ejemplares incluso les lleva todo el día.

La madre ve a su hijo.

-Trata de complacerla.- Dice la madre.- Es común para ese Pokémon. Tomas tiene un Pokémon que nadie tiene en esta región.

Pero Lurantis, estaba esta vez harta de que su amo. A pesar de todo lo que él hace para complacerla. Ella está inconforme con esos cuidados y no era tanto por estos.

-¡Hey!- Tomi se desconcierta.- ¿Qué haces?

Lurantis esta vez merodea el jardín. Hasta encontrarse con un matorral de bayas. Ella las corta y con cuidado se las da a su amo, dejándoselas sobre sus rodillas. Ella se aleja un poco.

-Ahora a mi me toca cuidar de usted mi amo.- Le dice Lurantis a su forma.

Tomi ve ese gesto de su Pokémon. La ve a los ojos, se sonroja por ese detalle. Ella le había traído bayas para que comiera. Tomi agradece ese gesto y come una al frente de ella. Ella ríe, al ver que su amo acepta eso.

Lurantis como siguiente paso levemente y a su forma mueve la silla del niño, con el dorso de sus guadañas. Mientras los padres ven esa escena.

Tomi se siente muy feliz, al ver eso,mas que eso, se siente muy extraño por ser esta vez atendido por Lurantis.

-Sea lo que sea. Nuestro hijo no ha cambiado.- Dice el padre, complacido.- Sigue siendo el mismo niño.

-Si cambio y mucho.- Dice la madre.- En sus Pokémon se nota. Se ve que ha sido un buen entrenador.

-"Es más que eso para mí"- Lo piensa Lurantis que escucha esas palabras, muy sonrojada.

Pero sin que la Pokémon o los padres se den cuenta. Tomas cierra sus ojos azules. Y mientras es empujado, medita. Y desgraciadamente suelta un respiro forzado. Esta feliz. Pero…

Al igual está furioso.

Tomas abre sus ojos. Sus ojos azules se fueron y volvieron hacer los ojos con pupilas rojas, pone una cara de furia. El no olvida ese rencor. Y no lo olvidara y la única forma de sanar es hacer pagar a aquellos que le han hecho daño a él y a sus Pokémon y posteriormente proteger a su familia.


Bueno por fin pude acabar este gran y largo cap.

La explicación.

Aquí se cuenta sobre Tomi y de lo que ha hecho. Todo el cap estuvo enfocado en él y como Narradora Lurantis. Tuvo este cap un poco de todo.

Pero en Tomi, lo que lo hace como es. Lo que lo marco que fueron las muertes de Umbreon y Pidgeot y como fue, el dolor que ha sufrido, las alegrías, sus tristezas, lo que le interesa, sus gustos, etc.

En Lurantis se cuenta como se conocieron y como ha sido su convivencia. Lo que ella le agrada y lo que no de su amo.

Y como dije un poco de todo, desde ese pequeño cameo a los personajes de "Los Tres Solitarios". La batalla contra Korrina y Lucario, etc.

Muy bien. Antes de lo siguiente tengo que decir algo, cuando hice esa parte que diré a continuación, había captado una imagen del artista llamado Gannadene y de su imagen llamado "Lurantis", por si les interesa, juro que no tiene nada malo, creo (O a su parecer). Pero será para describir algo esencial en Tomi, que diré a continuación.

La escena Lime (Si es que se puede llamar Lime). Aunque bueno, aquí hay algo que explicar, chistoso desde el punto de vista. Tengo que admitir que saque inspiración de esa imagen antes dicha.

Tomi a diferencia de Carlos (Este último forzado a madurar casi por todos los medios en la infancia). Es que en realidad no sabe lo que hiso, no tiene morbo en su corazón, no conoce el sentimiento del amor de una pareja. La razón es sencilla, es un niño todavía, un niño de edad diez años. Si bien ha hecho cosas de un adulto, no todo y parte de eso tenía que ver esa escena.

Pero Tomi si emana amor, el amor de un niño. Se apega mucho a Beedrill, Lurantis y a sus Pokémon. Trata de ser el mejor para sus Pokémon. Se podría decir que el amor que emana Tomi, es inocente, como el de todo niño.

En este cap, demuestro también la inocencia de un niño, de la forma chistosa también por lo antes dicho. Pero al igual que Tomi aun tiene esperanza de todo niño, los gustos del helado que tiene ese personaje, la forma en que trata a sus Pokémon, aun como un niño. E ignora temas, como se vio en este que desconocía de Lurantis y la palabra "acicalar", desconoce el morbo, desconoce muchas cosas.

Por eso, cuando ese "ente" le dio el poder a un niño. Es simple, un niño es fácil de corromper. Y Tomi es eso, alguien que se ha corrompido por poder, cree que hace lo correcto, en parte. Pero al igual hace cosas malas, sin darse cuenta.

Lurantis entra en este fic, como alguien que trata de recuperar a ese niño que alguna vez su amo fue. Pero sin poder, siendo un Pokémon, pegándose a la realidad de no poder expresar una comunicación con su amo. Y a diferencia de Luna, es que ella no tiene poderes psíquicos para hacerlo y comunicarse.

Y la canción, bueno eso se las dejo para ustedes. Como dije cada canción marca algo en este fic.

Solo espero que les haya gustado. Porque bueno este cap no fue con esos personajes acostumbrados, si no de alguien muy descnocido.

Agradezco mucho sus comentarios a KRT215, dragon titánico, ElCaballeroGris y a alen6.

Y a todos que leen este fic lleno de historias XD.

Sin más que decir me despido.

Adiós y Cuídense.

Hasta la siguiente actualización.