He estado algo apresurado en esto. Supongo que no lo veían venir XD.
Sentimientos rencontrados
Han pasado un par de días desde que la extraña pareja Humano-Pokémon libro batalla contra cierto Pokémon Shiny. La pareja por fin ha llegado a Ciudad Azafrán. Después de tanto viaje y obstáculo que atravesaron.
-¡Al fin!- Exclama Luna, feliz.
Y el alivio de por fin llegar estaba presente. Una Gardevoir se sentía alegre de estar en aquella Ciudad.
-¡Apúrate Carlos, ya quiero llegar!- Dice Luna, con muchas ganas.
-Espera un poco. Aun tenemos tiempo.- Decía Carlos, muy exhausto.
Ella se adelantaba, mientras dejaba solo a Carlos.
-Por fin hemos llegado.- Se dice Carlos, algo cansado.- Después de tanto.
La pareja había tardado, debido que tuvieron que rodear parte de Kanto, eso y que no tenían un medio de transporte para poder llegar rapido en aquel lugar.
-Pero lo importante. Es que por fin llegamos.- Se dijo Carlos.
Se podría decir que el joven al igual estaba algo emocionado. Camina, a paso lento, no tenia esas mismas energías que su Pokémon. Pero la pareja en si pensaba en algo. Y era tener su sexta medalla de gimnasio, vencer a la líder que la custodiaba. Y más que eso, para Luna era probar ahora sus poderes psíquicos contra los Pokémon de Sabrina, una de las famosas entrenadoras de ese tipo.
Era tanta su emoción, que por un momento Carlos la pierde de vista. Pero no se preocupa mucho en ello, así que sigue con su mismo paso. Pensaba en una estrategia, para vencer a Sabrina. Entre los más fuertes de su esquipo estaba su Luna, que podía aguantar esos ataques también, siendo una Pokémon del tipo psíquico. Y los que podía resistir ese tipo de ataques era Snorlax, con una gran fuerza física.
-Me pregunto si será suficiente.- Se preguntaba el joven, mientras se agarraba su barbilla.
Carlos seguía pensando en ello, aparte que sabía que Buneary y Vibraba no durarían en una pelea así, aunque la conejita era muy rápida.
Pero entre algunos minutos pasan, en llegar a una estrategia. Carlos es iluminado por una tenue luz de un vidrio, que con su reflejo apunta uno de sus ojos. El castaño se tapa y desvía la mirada hacia donde se concentraba esa luz. Y como si se sintiera llamado, se deja llevar por esa curiosidad, por alguna extraña razón, así que se acerca.
Para su sorpresa ve un vidrio, pero lo que había de lado de este.
-¡Esto!- Carlos se quedo por un momento sin palabras.
El joven se acerca más y más. Hasta ver con más claridad. Al otro lado del vidrio se encontraba la ilusión blanca de su amada, Luna.
-Vestidos de novia.-Dice Carlos, que se queda viendo.
Un vestido blanco, de novia estaba al otro lado del vidrio, sobre un maniquí que lo usaba, el velo que cubría la cabeza, el ramo que sostenía en sus manos. Un vestido completamente blanco, mangas puestas sobre los brazos el maniquí, rodeado por estas a su vez por rosas rojas, en forma de espiral. Su velo tenía una tiara de viñas y rosas que le hacían una decoración.
El joven, al ver ese vestido, no puede evitar en pensar en su Luna. Lo que ella quiere, no de la misma forma. Pero al igual…
-Imposible.- Dice Carlos, poniendo, encorvando su semblante.
El se le queda viendo al vestido, con desdén el color blanco que caracteriza a todas las novias que quieren llegar al altar.
-¿Imposible que?... Amor.- una voz irrumpe.
Carlos da un brinco del susto. Pero sin apartar la mirada y alzándola, ve el reflejo de ella, levitaba y su cabeza estaba justamente el lugar donde ocupaba la cabeza del maniquí, remplazándola por un momento. Luna se imaginaba a ella misma dentro de ese vestido, sus mejillas se sonrojan y sonreía tiernamente.
-Es una lástima que no me pueda poner ese vestido.- Dice ella al suspirar.- ¿No lo crees?, eso se debe a que tengo mucha piel, que no puedo ni quitar.
Carlos no decía nada y ve el vestido.
-Pero no es imposible todavía.- Dice Luna.- Una vez que tengamos la Gardevoirita.
Carlos no dice nada, pero no hacía falta decir para sentir como se sentía. Era una especie de dolor que sentía en su pecho.
-Ya vámonos.- Dice Carlos, cambiando el tema, antes de que Luna presienta su dolor.
Pero Luna sigue viendo el vidrio. Esta vez ella no se quería mover.
-Lo único que no tendré cuando Mega-Evolucione.- Luna no apartaba su vista sobre…- Es, ese velo y esas mangas.
Carlos no dice nada, solo una mirada triste estaba en su rostro. Luna tocaba el vidrio de la ventana, con ansias de tocar ese velo y sentir esas mangas sobre sus brazos. Pero…
-Es lo único que me haría falta.- Se dice ella, sonriendo tristemente.
-¿Qui-quieres probar?- Pregunta Carlos, con mucho nervios.
-¿Emm?- Luna voltea.
-¿Dije que si quieres probar?- El vuelve a preguntar, con la mirada baja, estaba rojo como un tomate.
Luna se queda en shock y sus mejillas se tiñen casi iguales que las de él.
-Te hablo.- Dice Carlos.
Pero con muchos esfuerzos, ella asiente, sin decirle nada.
-Pero tendrás que esperar en tu pokeball. Hasta que yo te libere.- Pide su amado.
Carlos sin parpadear, la mete en su lujoball. En la cara del castaño se le dibujaba una tierna sonrisa, pero de forma leve. Si había algo que podía hacer por su amada, el no dudaría en cumplírselo.
Minutos después
Adentro de la tienda. La lujoball brillaba de nuevo. Carlos veía ese brillo.
-Tienes que ser paciente.- Le dice, mientras se prepara.
Después de unos momentos la pokeball deja de brillar. Luna estaba impaciente, quería salir. Pero la condición, era que Carlos la liberara. Pasan unos momentos.
-Ya sal.- Dice Carlos.
Por fin la libera. Ella sale de un salto. Una vez afuera ve que hay un espacio algo cerrado y pequeño, solo al frente estaba un espejo. Y a su lado estaba Carlos.
-¡Carlos!- Ella exclama telepáticamente al ver lo siguiente.
El joven castaño, estaba al lado. Pero diferente a lo habitual. Vestía un traje de gala, parecido a lo que su familia usa, pero este era de color blanco, casi en su totalidad, a excepción de los tenis que el aun tenia puestos. Ella lo ha visto con trajes elegantes. Pero nunca con de esa forma.
-No digas nada. Tuve que mentirle al encargado, para conseguirlo.- Dice Carlos, muy sonrojado.- Cierra tus ojos.- Y pide eso.
-No quiero.- Dice ella sonriéndole lo mas que podía, sentía mucha alegría al verlo así.- Te quiero aun ver.
-Por favor.- Pide el, muy nervioso y avergonzado.- Solo unos segundos.
Luna lo hace, mientras Carlos la agacha un poco y le va poniendo algo.
-Sabes. Me costó trabajo conseguirlo. Pues no venden esto completo.- Cuenta el joven, mientras le pone eso a su Gardevoir.- Tuve que ingeniármela para eso. Y fue por esto también pedí el traje. Aparte para que no fuese sospechoso, tuve que mentir que mi novia vendría después. Me sorprende que haya de mi talla, supongo que hay entrenadores que se comprometen o algo así y se casan. Veo que este sería un caso contigo… Ya ábrelos.
Luna, abre sus ojos. A pesar de que ya sabía que estaría sobre su cabeza, entra en shock, al verse a sí misma. En ella estaba ese velo que vio en exhibición, la tela que pasaba a los lados de su rostro y se cubría de este, las mangas de rosas en sus brazos. Carlos por su parte se pone a lado de su amada, viéndola.
-Te vez hermosa, con eso.- Le dice su amado tiernamente.
Luna se quedaba sin palabras, todavía. Sin parar de mirarse.
-Lo único que falta es el altar.- Dice ella por fin.- Pero eso último es imposible y es enserio.
-Desgraciadamente.- Dice él un poco triste.- También lo único que falta es un ramo.
Luna se imagina ese momento, ella sostiene la mano de Carlos y deja de levitar, se ven al espejo.
-Estamos un poco apretados.- Comenta el, algo feliz e incomodo por el espacio.
Pero a ella no le importa si esta apretada y lo más que necesita aparte del vestido o cualquier otra cosa era estar al lado de su amado, Carlos.
Carlos y Luna por un momento se ven, el uno al otro. Por un momento esa escena se convierte en un hermoso jardín y ellos viéndose.
-Carlitos.- Ella le dice sin dejar de verlo.
-Luna.- Le dice él, al igual sin dejar de verla.
Ellos acercan su rostro, por sincronización o por casualidad no pueden evitar hacerlo, frotando sus frentes entre si y conectar sus labios el uno al otro. Carlos siente la mano de su amada, y al hacerlo se da cuenta de algo.
-También faltan los anillos.- Carlos lo nota, su mirada se encorva, viendo que faltaba esa cosa tan esencial en todo compromiso.
Ambos se aprietan las manos.
-Nunca me imagine por fin estar a tu lado.- Comenta Luna, delicadamente.- Después de tanto, estamos juntos.
Carlos no dice nada. El menos esperaba estar con alguien y menos con un Pokémon de esa forma.
-De no ser por el Capitán Rafael.- Se dice el joven.- De no ser por él estaría todavía ciego y sin rumbo todavía.
La pareja de nuevo se ve al espejo. Momentos y un par de minutos pasan.
Ella aprieta la mano de su amado fuertemente. Por un momento encorva su rostro. Carlos siente un poco de dolor.
-Me aprietas demasiado.- Dice el
Ella piensa en toda adversidad que han tenido que pasar, tanto ella y como Carlos. Algunas veces en sí mismos.
-Carlos.- Ella lo llama.- Se que te he preguntado esto. Pero después de todo lo que hemos pasado. Me hace dudar.
-¿En qué?- Pregunta Carlos, sintiendo algo en ella.- Si hemos pasado por mucho, pero hemos salido adelante.
Pero ella aun así duda, aprieta mas fuerte esa mano, Carlos se incomoda aun más. Los ojos de Luna cambian en su totalidad, recuerdo tras recuerdo y recientemente contra Pinsir. Esa escena de romance se va transformando poco a poco
-Pero aun así.- Dice Luna.- ¿Me prometes que nunca me abandonaras?- Le pregunta.
El se espanta. Sabe que es lo que está pasando. Algo presiente, algo oscuro.
Carlos Pov.
No pude salvarla. Me veo a un espejo. Veo a una mujer o a una Pokémon, eso no me importa. Pero de algo estoy seguro. La verdad a estas alturas ya no lo sé. No sé qué ha pasado. Mi Luna ya no es la misma de antes, puedo percibir, como si fuese un aura.
Ambos nos hemos corrompido. No estoy exento. Debajo de esa cara que siempre le muestro a ocultas me muestro furioso. El mundo nos quiere ver arder. Pero nunca pensé que tendría problemas tan grandes.
Mi Luna se está opacando, cada vez más y más. Hasta que ya casi no la reconozco.
Veo esos ojos… ¡¿De dónde los saco?!
Esos ojos de mi lunático hermano Sebastián. Esos ojo de aquel hombre de piedra de mi padre Javier.
Esos ojos que yo poseo, cuando me enfado. Los veo en ella…
Me dan…
Miedo…
Demasiado miedo.
Mi Luna no es la misma Gardevoir que yo crie y es mi culpa.
En cierto modo maldigo el compromiso que hice. Eso le dio más cuerda. Y luego nuestra situación no es la muy buena. Llega a ser frustrante en mi situación.
Pero…
Ni modo. Yo acepte, recordando ese día.
Ella estaría atada para siempre conmigo, pasara lo que pasara ella estará ahí.
Yo tenía que hacer lo mismo. Después de todo lo que ella ha hecho por mí.
Esa es mi meta. Tenía que ser el mejor para ella. Pero cada vez me es insuficiente lo que hago, me siento inútil.
Ha llegado demasiado lejos.
No la puedo parar.
-Amor.- Escucho su voz.- Respóndeme.
Ese tono fue muy escalofriante. Me aprieta más la mano.
-¿Qué le tengo que decir?... O mejor dicho…
¿Qué tengo que hacer?
Busco equilibrar las cosas. Pero no estoy a su nivel. Para entenderla, tengo que sentir la misma locura que ella ha sentido.
¿Pero cómo?
Ella la absorbe por completo. Casi, casi quiere tomar mis decisiones.
En parte creí que llevarla aquí, la tranquilizaría.
Pero no paso en nada.
Huelo tristeza, huelo el dolor. Veo tristeza, veo dolor.
Pero en ella. Ella se frustra al no tener lo que ella imagino.
-¡Carlos!- Ella me llamas más fuerte.
Y lo peor de todo.
No ha visto lo último. La Mega-Evolución, la Gardevoirita.
Eso es el color negro. El significado de este en el mundo. El negro es la oscuridad, maldad.
Ella no es mala. Pero para estas alturas.
No sé lo que pase.
Yo quiero seguir con ella. Tengo que recuperarla. Soy su pilar y ella es el mío.
Sin ella.
No sé exactamente lo que me convertiría.
Estamos malditos. Nos necesitamos el uno al otro. En amarnos solo fue una casualidad, casi un efecto secundario. Entre la soledad y la furia, estamos nosotros y solo nosotros contra el mundo.
-¡CARLOS!
Narrador Pov
-¡Respóndeme!- Luna pide una respuesta.
-¡Ahhh!- El joven gime de dolor.
Ella reacciona, al oír esa voz. Entra de nuevo en sí.
-¡Perdón, perdón!- Pide ella disculpas.- No fue mi intención.
Carlos no dice nada. Solamente sonríe.
Luna Pov
Porque me sonríes. Tratas de aparentar de que todo esta bien. Peor no puedes.
Cuando nos conocimos y sentí que no eras malo, me sentí extraña y me llamo mucho mi curiosidad. Cuando me adoptaste y ver tu vida. Me entro la tristeza.
Lo único que quiero es conservar tú esa esencia. Es como si fueses una valiosa flor a la que debo de proteger sobre todo.
Pero estoy fallando.
Estas más desesperado, estas más furioso. Algo estoy haciendo mal.
¿Pero qué?
Te doy amor y lealtad. Mejor que una humana te puede dar.
Algunas veces sentí tu incomodidad porque yo soy un Pokémon.
Pero se te pasaba al verme sonreír. Trato de hacerte feliz. Trato de protegerte.
Porque soy mucho más fuerte que tu, mi esposo humano.
He entrado a tu mente. Pude destruirla.
Pero al adentrarme y verme en un vidrio roto. Me negué a eso.
Hasta ese día, que estuve con Pinsir. Aprendí que estoy cambiando, pero todo ha sido por ti. Y eso se debe a que tú también estas cambiando.
Verte en ese estado tan…
Patético.
Pero no tanto. Porque si te dejo en ese estado por mucho tiempo. Tienes primero a impacientarte. Y lo segundo es llegarte a enfurecer.
Ese día en que me golpeaste. Realmente me aterre. Ver que mi pareja me había roto el labio. Ver a que te atreviste a eso.
Yo no quiero que enfurezcas. Te tengo miedo cuando lo haces. Sales fuera de mi control y actúas como si de una fiera se tratase. Me duele mucho, demasiado ver al que amo corromperse de odio.
Yo quiero a aquel humano quien me enamoro por esa esencia que estoy sintiendo.
Pero veo que dudas de esa pregunta. Hay algo mal.
¿Sera que no es suficiente lo que hago por ti?
Has hecho mucho por mí.
Soy una Pokémon. Es cierto. Pero eso no se compara lo que me has dado. Siempre velaste por mí, si me enfermaba o no, me alimentabas y me dabas alegría que no recibías de nadie. Eras como el cuerno del olmo para mí.
Pero no te entiendo ahora.
Escapamos, para estar juntos en un mejor lugar.
Pero la vida es tan difícil. No nos dedicamos tiempo a solas y cuando lo hacemos. Desgracias pasan.
Temo que no solo basta protegerte. Para que no te corrompas.
Lo único que no se, ¿Es que hacer?
No quiero que me dejes tampoco. A estas alturas, no quiero que me abandones. Todo lo que pido a cambio es que seas el mismo joven y que no te enojes de lo que pase.
Somos como engranes. No funcionamos si no está el otro.
Estamos malditos. Nos necesitamos el uno al otro. En amarnos solo fue una casualidad, casi un efecto secundario. Entre la Melancolía y la locura, estamos nosotros y solo nosotros contra el mundo.
-Pero aun así respóndeme.- Pero a pesar de que te hice ahorita daño, quiero y ansió esa respuesta.
Narrador Pov.
Carlos encorva levemente el semblante.
-Sí. Estaré contigo. Siempre.- El responde.- Porque me preguntas si ya lo sabes.
-…- La Gardevoir se queda pensando y mucho.- Por nada.
-Entonces no te aferres si ya lo sabes.- Dice Carlos muy serio, casi severo.
Luna se intimida un poco. Esta vez su amado tenía razón. No ha habido señales de que Carlos la dejaría abandonada. Aunque…
-Sera mejor que te quite eso.- Dice Carlos, sonriéndole un poco.
-Como me gustaría quedarme con esto.- Decía la Gardevoir, dando un suspiro.
Y Carlos por lo igual lo piensa, el a su vez quiere lo mismo que ella. Pero sabe que habrá un lugar y un momento.
-"Tengo que ser más fuerte"- Se decia Carlos con desesperación, al ver el comportamiento de su Gardevoir siendo paraguas.
La pareja sale del establecimiento y se dispone a dirigirse esta vez al Centro Pokémon.
Una hora después
Para Carlos necesitaba ver algo.
-¿Para qué vez el PC?- Pregunta Luna, algo curiosa.- Si no lo ocupas.
-Claro que sí. He guardado algunas cosas dentro.- Dice Carlos.- Mi mochila no le cabe todo. No he podido comprar una hasta ahora que ya lo hice.
El joven accede a su cuenta.
-Ahora tú vas a mover el mouse y le darás clic al mouse mientras guardo una por una las cosas, cada vez que te diga.- Pide Carlos, mientras se prepara.
El joven va sacando sus cosas. Mientras Luna estaba a lado, solamente oprime un botón. Una por una sale y el joven guarda todo en su mochila. Todo iba normal, hasta que…
-¿Qué es esto?- De la nada una caja de regalo aparece y Carlos la ve.- Para ambos.- Y lee.
-¿Qué pasa?- Pregunta ella.
-Esto, no es mío.- responde el joven.
La Gardevoir ve la caja de regalo.- ¿Sera del mismo tipo que nos dejo el huevo de Eevee?- Pregunta al recordar algo similar.
-No lo sé.- Responde Carlos, arrugando su rostro.- Y lo más probable es que si. Pero sea lo que sea no lo quiero.
Carlos toma el mando y ve que más le ha dejado ese tipo. Ve el resto de sus cosas que tiene, ve el almacenamiento de Pokémon. Todo estaba normal. Pero entre indago. Estaba correo electrónico.
El abre dicho correo.
"A estas alturas el huevo de Eevee ya a de ver nacido. Confió mucho en ti que lo cuides, ya que me fue muy difícil que la madre me lo diera. Ahora quisiera darte este presente, para tu difícil aventura. Porque ahora y con más razón comprendes mis palabras. Sé que no has estado solo en este tiempo, has contado con ayuda esencial en tu vida, sea humano o Pokémon. Y sé que también quieres protegerlos por igual. Pero en su mayoría, los problemas se resuelven juntos y no por separado. Es un error que yo cometí y no quiero que lo repitas. También se que a estas alturas libras tus propios demonios y esa persona no puede estar a tu lado, pero siempre contaras con su apoyo, recuerda eso en tu mente y corazón. Acepta este regalo desde el fondo de mi corazón y con toda sinceridad. Sé que te preguntas quien te envía esto y el huevo, se que desconfías y está bien en hacerlo. Pero no es nadie desconocido para ti. Lamento si no tengo más palabras y que estas suenen directas. Pero no soy alguien de palabras de aliento. Así que diré nada más esto. Cuídate y mucha suerte en tu aventura"
"Atte. Javier"
La pareja entra en shock, tan solo ver quien lo envió. El mismo hombre de piedra. Javier, el padre de Carlos.
Por un momento Carlos se queda como piedra, sin moverse. Luna a su vez ve esa caja en la computadora.
Carlos saca la caja y en esta tenía una nota de papel.
"Úsalo cuando tu mente y corazón se sientan abatidos. Úsalo cuando ella se sienta abatida. Úsenlo cuando el dolor se apodere de ustedes y sientan que la tormenta los aplasta..."
Un escalofrió le viene al joven al escuchar esas palabras. Aparte la rota estaba arrancada, faltaba otra parte.
Media hora después.
El joven estaba sentado en un banco a lado de su fiel Pokémon. En medio de los dos estaba esa caja de regalo, una caja roja, con un moño dorado.
-¿Piensas abrirlo?- Pregunta Luna, viendo la caja.
-No lo sé.- Responde Carlos seriamente
-¿Quieres que yo lo haga?- Pregunta ella, sintiendo algo en su amado.
-…No.- Pide el.- No lo hagas.
-¿Estás bien?- Le pregunta ella.- Te siento extraño y no es por la caja, al menos en parte.
Carlos tenía una cara seria, bufaba levemente.
-¿Por qué?- Se pregunta el, sonando algo mas.- ¿Por qué?- Se seguía preguntando.
Luna lo ve y viene algo.
-Porque es tu padre.- Responde ella.
La ira de Carlos se incrementa cada vez más y más, a tal grado de que gruñe y aprieta sus puños.
-¿Qué trata de hacer?- Se preguntaba Carlos.- ¡Tratar de ser un buen padre!
Luna ve esa rabia se incremente a en su amado, lo que ella justamente no quiere. Con vista leve ve la caja, una cajita amarilla. El joven, ve la caja de regalo.
-Carlos.- Ella lo llama.- Compórtate, por favor. Sé que no es fácil de digerir esto.
Pero él no se tranquiliza. En su mente vienen varios recuerdos. El no ha recibido un cariño de padre, por parte del mismo. Se tapa la cabeza y el alza al aire, en busca de una respuesta.
-Carlos.- Luna trata de hablar con el.- ¿Te puedo comentar algo?- Le pregunta.
El la ve, con una mirada penetrante.
-Tal vez si sea un regalo sincero de tu padre.- Comenta ella.
-¿Tu que sabes?- Le dice furioso.
-Se mucho.- Responde ella.- Yo percibo los sentimientos, se te olvida.- Dice tocándose su parte sensitiva.
Luna baja la mirada y ve la caja.
-Tu padre… No sé como describirlo.- Dice Luna, al recordar.- El, el expresa el todo y el nada al mismo tiempo. Como un frio y un calor, es inexplicable que decir. Nunca vi a tu padre, furioso. A lo mejor tu sí. Pero tampoco emana una maldad a la de Sebastián o rabia y odio igual que tu madre de eso puedo asegurar. Se podría decir que es… Serio, muy serio.
-Dime algo que no sepa.- Comenta el esposo muy enojado.- Se lo que es el. Es alguien de piedra. Casi nunca lo vi sonreír y si lo llegue a ver furioso…
Flash back
El cascaron de Javier se había roto, en una escena en blanco y negro. Se ve a Sebastián, siendo ahorcado por la mano de su padre.
-¡DEJALO!- Pide la madre aterrada.
Lucia se acerca para tratar de detenerlo. Pero es recibida por un fuerte puñetazo en el rostro por su esposo, tan fuerte que le saca sangre de la nariz y le rompe el labio.
Sebastián gemía, se quedaba sin aire, mientras era apretado por ambas manos.
Lucia escupía. Agarra un florero y le pega a su esposo. Esto hace que Javier suelte a su hijo mayor, este no se podía mover, tocia sin parar, no podía pararse.
Lucia trataba de mantenerse de pie. Pero Javier, se pone de pie al igual, titubeante con un gran dolor de cabeza, sangre emana de esta. La esposa veía la espalda de su esposo. Lucia hace un puchero, presiente que viene. Javier le voltea y le ruje.
Sin decir algo Javier agarra a su propia esposa de la cabeza, se la lleva, hasta azotar fuertemente contra el vidrio de la ventana, agrietándolo fuertemente. Detrás de la cabeza de Lucia, su sangre corría.
Lucia trata de gritar. Pero Javier le habia tapado la boca. Se escuchaban gemidos agónicos y horrorosos.
Mientras tanto un pequeño niño de ocho años vio todo aterrado esa escena. La madre, con ojos muy abiertos ve horrorizada a su marido, su ojo lo desvía y ve a su hijo el menor. Javier se da cuenta de ello al ver a su esposa.
De golpe voltea media cabeza y ve con esos ojos a su hijo el menor que estaba en shock. Carlos corre, tiene miedo.
Fin del Flash back
-Ese día jamás olvidare.- Dice Carlos, respirando mas fuerte.- Mi padre, lo he visto una vez enfadado... No, dos ocasiones. Esa fue la primera. La segunda se mostro más controlado. Esa vez fue con mi tío y mi madre. Ya no me acuerdo que discutían. Ver furioso a Javier es muy extraño de ver. Nunca lo he visto llorar, nunca lo vi entristecerse, aun con todas las peleas de mi madre.
Luna no dice nada esta vez. Pero sigue viendo el regalo.
-Supongo que sabes que es.- Dice Carlos, al ver que su esposa sigue viendo la caja.
-…No.- Dice Luna seriamente.- No quiero verlo. Quiero que tú lo hagas. Que dejes ir el pasado.
Pero el joven no dice nada. Con un bufido dice esa respuesta.
-Se que tomara su tiempo.- Dice Luna, sonriendo levemente.- Pero no puedes menospreciar este detalle.
-¿Por qué?- Le pregunta el.
-Porque conociendo a tu padre… Al menos se que no te regalara un arma que Sebastián. El te dio el huevo de Eevee.- Dice Luna, frotando la mejilla de su amado.- Deja ir el pasado que tanto te aferras a él. Tu mismo quieres que eso pase.
Carlos se pone a pensar. Tiene a un Eevee, que era antes un huevo misterioso que nadie supo de quien venía. Ahora una caja se presentaba. Pero ambas eran de una persona. Del padre del chico que se había marchado.
-Debería tirar esta caja.- Dice Carlos, desconfiando.- Puede ser un rastreador o algo así.
-No exageres.- Dice Luna un poco molesta.- Como tú dijiste antes. Tu padre nos pudo buscar si él quisiera. Pero no lo ha hecho. ¿Cuántos centros o ciudades hemos pasado?... Nadie te persigue Carlos. Tu padre ha aceptado esa realidad, te dejo ir.
Carlos suspira. Ve la caja, acaricia, ella pone su mano encima.
-Todo estará bien.- Le dice Luna.- Déjalo salir.
Carlos da otro suspiro.
-Cuando te sientas listo ábrelo.- Dice su amada, al notar algo.
Carlos no se siente listo. Su mano es algo temblorosa. Por ahora agarra la caja y la guarda en su mochila.
-Sera mejor posponer nuestra batalla contra Sabrina.- Pide Carlos, sintiéndose exhausto mentalmente.- Tengo mucho que pensar.
Luna asiente. Por ahora Carlos necesita pensar bien lo que ha ocurrido en su día, digerir el asunto. Pues ya ha visto demasiado por el momento.
He estado algo apresurado en este fic. Ya tiene un año de su publicación. Y veo que no he avanzado mucho. O más bien que no he llegado a un tan lejos como pensé y en cierto modo me mantiene inconforme.
Pero en fin. Al cap.
Como su nombre lo indica, de eso se trata de los sentimientos que pasan los personajes.
La escena del vestido de novia, me dio ganas de tomarlo, me sentí algo romántico.
Luna. Se siente más desesperada al ver que no puede mantener a su amado como ella quiere que este. Quiere que él se sienta feliz y tener esa vida anhelada.
Carlos por su parte. Se siente más aterrado de su esposa, porque se da cuenta que ella está cambiando de tal forma, en que casi ya lo reconoce y todo se debe al mismo Carlos. Es la razón por la cual él quiere ser fuerte, que tiene que controlar la situación antes de que todo se salga fuera de control.
Javier entra de nuevo. El fue el que envió el huevo de Eevee, en anteriores cap se ha visto que Javier tiene una Umbreon ella es la madre. El padre es Mightyena. Pero este ya falleció. Javier a sabiendas de que no se podría hacer cargo de un huevo y más de su trabajo decidió dárselo a Carlos para que lo cuidara. Ahora le entrega una caja extraña sin decir mucho a su vez, pues él no tiene ese tacto o cariño para poder decir un discurso sobre eso.
Y lo que Carlos siente, bueno es una reacción negativa, al ver que su propio padre se preocupa, pero se enfada al ver que eso lo necesitaba cuando estaba viviendo ahí. Y se cuenta un poco más del pasado de su padre.
Y eso fue todo por el momento.
Agradezco sus comentarios a alen6 y a dragon titánico.
Y a todos los que no me comentaron, porque supongo que estaba largo el anterior cap XD.
Y a todos aquellos que leen este fic. Lleno de quien sabe que.
Sin más que decir me despido.
Adiós y Cuídense.
Hasta la siguiente actualización.
