No es por dar Spoiler. Pero como se menciona en el titulo, es lo que siempre he manifestado, pero ahora con más fuerza. Esto será por partes.
Si eres amante de TLoZ, obviamente es este soundtrack, esta a mi forma.
Soundtrack:
Song of Unhealing Orchestrated.
Usuario: Aiden
Es el primer soundtrack que ocupo de ese videojuego. Pero a su vez no, ¡Jijiji!
Cadena roja
Sabrina Pov
Todo depende de la Gardevoir.
Narrador Pov
Atardecer.
El adolecente llamado Carlos, recogía a sus Pokémon, en el Centro Pokémon de Ciudad Azafran. Después de una ardua batalla contrala líder de gimnasio, Sabrina. Tratando de darlo todo en aquella pelea. Pero perdiendo en esta, al no ser rival contra la Mega-Evolución, aun con su Pokémon más poderosa.
Luna. Una Gardevoir Shiny, que peleo contra Alakazam. Primero haciéndole frente en su estado normal. Pero cuando su oponente uso la Mega-Evolución, las cosas habían sido distintas, sin poder hacer nada contra ese Pokémon, siendo derrotada.
Carlos sale del centro, ya había recogido a sus Pokémon. Por un momento el joven se mantiene pensativo, reflexionando mucho sobre su día, pero sonriendo. El esta satisfecho con su pelea. Esta conforme y ya probo lo que podía hacer.
El libera a uno solo de sus Pokémon.
La Gardevoir sale.
-Ya estás en mejor estado, supongo.- Dice el joven, viéndola desde su espalda.
Pero. Pasaba algo. La Gardevoir no decía nada. Solamente se veía como respiraba, inhalaba y exhalada. Carlos, sabe que tiene, pues no era para esperarse menos.
-Diste un gran esfuerzo.- Dice el esposo, tratando de animarla.- Fue una gran pelea.
Pero Luna se queda callada, sin decir nada. Carlos empieza a verla, desconcertado. El la agarra de su hombro.
-¿Para qué sirvió?- Pregunta Luna, muy seria.- Si no le gane.
-No teníamos idea de que usaría la Mega-Evolución.- Comenta el.
-Aparte…- Dice Luna, al recordar esa muestra de poder.- ¿Por qué te rendiste?
El por un momento no dice nada.
-Carlos… ¿Por qué?- Le pregunta ella, al sentir algo.
-Mandar a Buneary o a Eevee. No tenia caso.- Responde Carlos, encorvando el semblante.- ¿Cómo crees que hubiera sido?- Le pregunta.
-No me refiero a ellos, eso sí lo comprendo.- Dice la Gardevoir volteando, pero con una mirada baja.- A mí, ¿Por qué no confiaste en mi?
-Mi amor, yo si confié en ti.- Responde el, sonriéndole.
-¡No es cierto!- La Gardevoir exclama furiosa.
El joven la suelta de su hombro, se espanta tras repentina actitud.
-Te rendiste.- Le recuerda ella.- Te oí, todos te oyeron.
Carlos respira hondo.- Luna, tú ya no podías pelear. Estabas débil apenas y reaccionabas y tu cuerpo estaba casi paralizado de dolor.- Dice él.
-¡Pero aun tenía ganas!- Ella le gruñe.
-El resultado seguiría siendo el mismo.- Responde Carlos, encorvando mas sus cejas.- No hubieras ganado.
-¡Ya estoy mejor!- Exclama Luna lista de nuevo.- ¡¿Quiero la revancha?!
-Luna, espera.- El la detiene.- No podemos. En primera: Ya es tarde.
Luna ve el atardecer.
-Dos: No tengo un plan.- Dice Carlos.- Aun con Snorlax, hubiese sido imposible. Simplemente esta fuera de nuestro alcance. Simplemente…- Pero es irrumpido.
-Simplemente que.- Dice Luna, muy molesta todavía.- No podremos ganar.
El esposo calla, le ganaron las palabras. Luna lo interpreta esa respuesta a través del silencio de su amado.
-¡¿Cómo puedes rendirte?!- Ella le grita.- Después de tanto.
Carlos no dice nada.
-¡Luna entiende que no podíamos ganar!- Exclama Carlos esta vez.- ¡Yo no tengo la culpa de que perdieras!
La Gadevoir se calla, ante esas palabras, a secas y fuertes. Pero lo más crudo para ella, es que el se las diga. Unas lágrimas brotan de esos grandes ojos rojos.
-Luna, yo…- Pero Carlos no tenía esa intención.- Pe-perdón, no fue mi intención.
-Tienes razón.- Dice Luna, muy triste.- Fue mi culpa. No di todo.
-Luna no solo perdiste tu.- Le dice su amado agarrándola de los hombros.- Yo también perdí. Nunca has estado sola.
El con sus pulgares le limpia unas lágrimas, pero aquella carita blanca seguía brotando más y más.
-Aparte, comprende la situación.- Dice Carlos, al igual tratándola de hacerla entender.- No éramos rivales para una pelea así. Sé que hemos soportado desde ataques paranormales con una Lopunny y un poderoso Pinsir. Pero no era nada a comparación de la Mega-Evolución. La vida es así, hay veces que ganas y veces que pierdes. Hoy nos toco perder.
-Si tan solo tuviéramos la Mega-Piedra.- Dice la Gardevoir.- Podríamos, ¿No?- Lo ve a los ojos.
Carlos los ve, esos ojos que quería que le dijeran algo.
…Si.- Responde el joven, sonriéndole.- Gardevoir es capaz de Mega-Evolucionar. Tu puedes hacerlo si tuviéramos una Mega-Piedra.
Ella sonríe y ríe un poco, al escucharlas. Pero después se entristece. Pues sabe algo de su amado Carlos, lo que quiere después.
-No podremos cobrar la revancha, ¿Verdad?- Le pregunta Luna, ya seria, tranquilizándose.
El castaño tuerce la boca un poco.
-No, por ahora no.- Responde el Joven, con mucho esfuerzo.- Ya es momento de irse de Kanto. Ya sé que se siente ser entrenador. Pero sabes que eso no fue mi meta desde el principio.
Luna baja su mirada. No pudo convertir a Carlos en Campeón.
-¿Te rindes?- Le vuelve a preguntar Luna, algo triste.
-… Se podría decir.- Dice el joven castaño.- Sabes que nunca tuve interés en ganar la liga, simplemente tenia curiosidad.
La Gardevoir suspira.
-No te sientas mal. Algún día volveremos a este gimnasio.- Dice el joven.- Y la retaremos de nuevo, ¡Y esta vez ganaremos!
Ella le sonríe y lo ve a los ojos. Siempre con ánimos. Pero esta vez el se ha rendido, no cobrara la revancha. Carlos ya piensa irse de Kanto a seguir con otra cosa.
Pero. Para ella…
-"Te has rendido, amor"- Ella lo interpreta de esa forma soltando un par de lágrimas mas.- "Y es mi culpa, ¡Por ser débil!"
Ella lo ha interpretado así. Mientras Carlos le limpia esas lagrimas.
Al día siguiente
Carlos se encontraba listo. Se dirigía a Ciudad Carmín, otra vez. El estaba motivado, satisfecho. Pero detrás de su amado, estaban esos ojos que lo venia, que debajo de un semblante serio, seguía mostrando tristeza.
Pues ella no se siente bien con la derrota, se siente lo opuesto. Y más aun por como toma la situación Carlos.
-"Yo quería convertirte en campeón y no pude"- Se dice a si misma.- "Eres un conformista"
Ella sigue mirándolo, rápidamente el joven se siente algo raro y de inmediato sabe que es.
Ella sigue pensando y pensando. Se siente cada vez más molesta. Pero al igual molesta con él. No sabe.
-"¿Por qué te conformas con la derrota?"- Le pregunta, sin pensar otra cosa, sus ojos eran fijos y fríos.- "¿Por qué no te esfuerzas y ganas?, ¿Por qué no regresas y peleas?"
-¡Uhmm!- Carlos se siente más nervioso, por alguna razón, pero él la sabe.
Los minutos pasan. La pareja sigue su rumbo.
-"¿Por qué te rindes?- Sigue Luna, pensando.- "¿Por qué no me entrenas y te esfuerzas?"
Carlos voltea la mirada y mira para todos lados.
-"Perdón por ser tan débil. Perdón si perdí esta pelea"- Pero la Gardevoir recuerda.
Luna recuerda, que los últimos días. Carlos había comprendido un lazo. Un lazo que él decidió fortalecer, al darse cuenta de que lo tenía con su amada.
Hace cuatro días
-Mi Luna, He decidido posponer la pelea contra Sabrina.- Le dice Carlos.- Y he decidido entrenarte, pero probando algo, no lo sé exactamente.
-¡Je!, Pues inténtalo.- Ella echa una leve carcajada.
Carlos la ve, estaban solos en un pequeño bosque. El joven recuerda algo, desde su infancia, con una pequeña Ralts.
-¿Te acuerdas?- Le pregunta Carlos, viéndola.- Cuando jugábamos a las escondidillas.
-Si.- Ella lo recuerda.- Claro. Siempre gane.
-Es cierto, siempre ganaste y me encontrabas, por más que me esforzaba por esconderme bien.- dice Carlos, al recordar.
-¿Eso que tiene que ver?- Pregunta la Gardevoir.
-Te voy a contar una historia antes de todo.- Comenta el joven.- ¿Has oído del Hilo Rojo Del Destino?- Le pregunta
Ella niega con su cabeza.
-Mira. Se dice que desde que nacimos, cada ser está conectado por un hilo rojo que los une de forma afectiva. Que el destino se encarga eventualmente de juntarlos, compartiendo un sentimiento afectuoso.
Luna se queda sorprendida al escuchar.- ¿Es por eso que conectaste este hilo en uno de mis dedos?- Le pregunta.
En el meñique de Carlos estaba conectado un hilo rojo, en el que se podría decir el meñique de la Gardevoir igual.
-Si. No digo si es real o no.- Dice Carlos, sonrojado.- Pero me da, curiosidad. Aparte no es raro. Después de todo somos esposos ¿No?
-Es muy hermosa esa leyenda.- Dice Luna muy sonrojada.- Me dan ganas de creerla. Pero creo más el lazo que nos une, como si fuese…- Ell es irrumpida por algo, se da cuenta.
-Por un hilo, ibas a decir.- Ella acompltea sus palabras.
-Cadena.- Dice ella, sin saber que mas decir- Soy un tipo psíquico, siempre te he podido presentir.
-Quiza.- Dice el joven.- Pero aun así es el mismo punto.
Carlos jala un poco el hilo, jalando a su Luna.
-Lo que trato de hacer es una sincronía.- Cuenta Carlos.- Supongo que por igual lo has sentido. Lo hemos sentido, muchas ocasiones.
-Sí, creo eso.
-Pero se estableció mas fuerte cuando peleamos contra el Capitán Rafael.- Dice Carlos.- Todo empezó desde ahí.
Carlos recuerda un dolor después. Cuando pelearon contra Lopunny, cuando ella le arrojo una bola sombra. A Carlos se le paralizo las piernas cuando trataba e obedecer a su amada en huir, después de escuchar el grito de su esposa por todos lados. Sintiendo ese dolor, pero a su vez no.
Después la batalla contra Pinsir, en la cual Carlos dudaba y Luna se daba cuenta. Han sido solo en ocasiones. Que sean significativas en su vida.
-Quiero fortalecer ese lazo mi esposa.- Dice el feliz.- Que seamos uno en mente. Eso nos servirá. Aveces sentía ese lazo. Tu lo puedes hacer con facilidad. Y no puedo. Recuerdo que cpoiaste el mismo dibujo que yo hice, hace tiempo.
Luna rie, le parecía lindo y tierno lo que su amado quería. Carlos levanta su dedo meñique. Luna al igual lo hace, el hilo rojo que los une. El joven sonríe al ver que su funcionaba, con tan solo pensar en ella, funcionaba.
-Es una cadena.- Responde Luna, sonrojada.
Carlos alza el ceño. Luna no ve un hilo rojo, ella ve otra cosa, casi una similitud. Ella jala a Carlos, que se mueve como trapo, hacia ella.
-Y será así… por el resto de nuestras vidas.- Ella lo dice.
Luna lo que hace es enredar mas el hilo rojo entre sus dedos, haciendo una maraña. Carlos siente algo de repente. Aparte de un jalón de su mano, era otra cosa más, que no toma importancia, pero metiéndole un pequeño temor.
Gardevoir lo enreda entre sus dedos y con estos apretad el hilo rojo del destino que los ha unido. Carlos por lo consiguiente.
De nuevo el joven sentía ese lazo, era lo que el quería, sincronizarse con su amada. Carlos mueve una mano, ella al mismo tiempo lo hace. El joven mueve su cabeza, ella también. Luna se aleja y el también, ella mueve en círculos sus manos y el también lo hace.
Carlos entreno con su Luna, para perfeccionar ese lazo, que ya era de por si fuerte. Ahora era mucho más. En los siguientes días, tuvo que entrenar de esa forma con su amada. Todo lo que el hiciera, ella lo hacía y viceversa. Desde un dibujo o averiguar en donde esta
Actualidad
Pero eso lo llevo al siguiente nivel. Hace tiempo. Carlos había detectado algo en su amada, algo negativo producto de su amor. Al principio ignoro, pero cada vez se hacia mas y mas fuerte, a tal grado que lo comprendió…
-Obsesión.- Menciona el, en voz bja, sintiendo ese escalofrio recorriéndole en todo su cuerpo.- Manipulación.
Luna trata de hostigar a su amado. Pero al igual echándose la culpa al perder la batalla contra Sabrina y Alakazam.
-¡LUNA!- Pero Carlos se harta.- ¡BASTA!
Luna salta por un momento, al sentir y oír esa furia.
Carlos voltea y la ve.
-¿Qué tienes?- Le pregunta el joven más tranquilo o más bien tratando.
Ella no dice nada y con una mirada fría lo ve. El joven voltea y la ve. El susto de Carlos verla con esos ojos que se supone no tiene que tener.
-…Nada.- Ella le sonríe, de forma leve.- ¿Por qué me preguntas eso?
Carlos encorva su rostro, pero lo quita, estaba harto. Él lo podía sentir en carne, un terrible presentimiento de alguien observando cada pasó que da. Pero la única presente era su esposa.
-"No dejare que ella me manipule"- Se dice Carlos, al ver que la está perdiendo.- "¡¿Por qué se comporta de esa forma?!"
-Porque te amo.- Le responde ella, que le brotaba una lágrima en uno de sus ojos.
-¡¿Qué?!- Carlos se espanta de lo que escucha.- ¡Haz leído mi mente!
-Solo esta vez.- Responde la Gardevoir.- Quería saber qué es lo que te molesta, por qué te enojaste tan de repente.
Carlos pone una cara de molestia.
-Y ya sabes que es.- Responde el seriamente.
-Amor. Tú has tenido razón, todo este tiempo.- Luna alza su meñique.- Estamos conectados uno al otro.
Carlos se queda perplejo.
-Solo que yo también, he tenido la razón.- Comenta Luna, bajando la mirada.- No es un hilo. Es una cadena, ¿No lo crees así?... Yo lo creo así. Desde que tengo ese sentimiento hacia ti o quizá también tenga que ver que sea una Gardevoir, a estas alturas no me importa, más que conservarlo.
-Luna.- El murmura con tristeza.
Carlos ve algo muy terrible con su amada. Pero se dio cuenta demasiado tarde.
-Pensé que no salimos afectados de la salida de la mansión. Pero.- El le responde con dolor.
-Nunca te pude proteger Carlitos. Tanto maltrato que vi en ti.- Dice Luna, recordando haciendo pucheros.- Tu madre, hermano, ellos te maltrataban de forma horrible. Tu padre nunca te defendió, sin ese amor. Tú me dabas amor, a pesar de tu infelicidad. Yo trate con muchas ganas de devolvértelo, sin darme cuenta en ese entonces que me había enamorado. Pero algunas veces no bastaba seguías llorando.
-Yo nunca te quise dar esa vida que ellos me dieron, porque no tenias nada que ver.- Le dice su amado.- Así como mi madre se desquitaba. Ella no tenía mente para comprender. Yo sí, ¿Por qué hacerlo con alguien que no me hacía nada?... Yo no quería que sufrieras eso.
-Pero lo hice.- Dice Luna, sonriendo.- Lo hice por ti.
-Lo hiciste con demasiadas ganas.- Le responde el.- Supongo que las veces que estaba con Mónica…
-Me dolieron.- Le dice la Gardevoir, poniendo esa cara de molestia, de dolor.- La peor parte. Es cuando tú me tratabas de emparejar con su Ralts, Kirlia, Gallade.
Carlos lsigue recordando, la reacción de esas ocasiones, estaba muy enamorado de esa chica.
-¡Esa vez si me provocaste dolor, esas fueron las únicas veces en la mansión!- Dice Luna, muy triste.- Pero no te culpo de eso, tu intención no fue mala y fue lo opuesto, tu no sabías que quería.
Carlos pone una cara de miedo al verla de esa forma. Ella solamente ponía una cara casi perdida, sonriendo, pero objetiva, porque lo que ella quería estaba al frente de sus ojos.
Pero aun así es malo lo que intentas.- Pero el joven agarra valor al decirle esas palabras.
-¡¿Pero qué?!- Ella lo ve directo.- ¡¿Es malo lo que tengo hacia ti?!... Tú no te quedas atrás mi esposo humano, esa esencia que guardas y que sacas cuando es conveniente. Pensabas sacarla ahora mismo conmigo, otra vez.
Carlos gruñe. Si la sacaría, porque se sentía harto de la forma en que se comportaba su Luna.
-Pero puedo ver que compartes lo mismo que yo tengo hacia ti, aunque lo niegues.- Le responde ella sonriendo de nuevo, con su cara llena de lagrimas.- Me amas, a pesar como soy.
Carlos desvía la mirada, buscado algo más que ver. Pero la cruel verdad.- Si, es verdad.- Le responde.- Pero eso no justifica que me harte, ¿Qué quieres en especial?... O acaso crees que no me doy cuenta de lo que estas tratando.
Ella gruñe aprieta sus puños.
-¿Por qué te rindes?- Le pregunta la Gardevoir furiosa.
-¿De qué hablas?- Sigue el humano desconcertado.
-De las medallas de gimnasio.- Responde Luna, mirándolo.- Te detienes ante tu primera derrota, porque te infravaloras.
-No me infravaloro. Simplemente no quiero ser entrenador, ya lo dije muchas veces.- Responde Carlos, muy seriamente.- Entiéndelo. Aunque fuese bueno en eso, nunca me ha llamado la atención.
-¿Entonces que harás?- Le pregunta Luna, muy seria.- ¿Regresar a Hoenn a esa prisión?
-Yo nunca dije eso, tampoco.- Recalca el joven.- Me quiero independizar y sustentarme. Solo. Buscar otra región. Quiero empezar mi vida laboral.
Luna aprieta más sus puños al escuchar eso.
-¿Te das cuenta de lo que dices?- Le pregunta.- Un intento mediocre.
Carlos abre más su mirada.
-Puedes llegar más alto y no quieres abrirte las puertas.- Le dice Luna, muy furiosa.- Eres un mediocre. Prefieres una vida de duro trabajo a ser campeón, prefieres estar encerrado en cuatro paredes, iguales a tus padres. Eres un hipocrita, que prefiere lo mismo.
Carlos se enfurece. Pero trata de calmarse.
-No malinterpretes las cosas.- Le dice Carlos, con furia contenida.- Yo sí, tomare la vida que me enseñaron mis padres, estaré en los negocios. Lo que me quejaba, es que a lado de ellos, no era feliz, no quería que me explotaran, no queria nada que tuviese que ver con ellos, no queria que me esforzaran a trabajar si disfrutar, hui por eso. Al venir aquí a Kanto, era simplemente para satisfacer mi curiosidad. Tengo que admitir que hubo buenos recuerdos como malos, experiencia que quería tomar. Tengo ambiciones, quiero ganar, quiero ser en parte burgués, pero por ahora quiero ser simple.
Las lágrimas de Gardevoir siguen brotando.
-Tu estas desesperada Luna.- Le dice su amado seriamente.- Estas furiosa, porque no hago lo que ¡Tu!, quieres. Más no respetas lo que yo quiero. Has tratado de hacerme ver las cosas diferente, desde que antes de lo que somos, tratas que yo lleve esa vida que tu quieres, pero ahí está la falla mi amor. Tú no te limitaste en conocerme mejor, solamente la mayoría, te falto solo poco... Así como yo no conocí esa parte de ti, manipuladora y obsesiva.
-¡Garrrrrr!- Luna le gruñe, como si fuese una Pokémon salvaje.
Carlos la ve con tristeza a su esposa.
-La vida, nunca es como la piensas.- Responde Carlos, dándole una lección a su amada.- No sabes lo que realmente quiero yo, ¿Tu que realmente quieres mi?
-…Yo, yo, yo.- Ella tartamudea, tomaba grandes bocanadas de aire.- ¡YO SOLO QUERIA VERTE FELIZ!
Por un momento el silencio los domina.
-Esa ha sido mi meta, desde entonces.- Dice la Gardevoir, al vivir en la mansión.
Carlos la ve con tristeza, una pobre que solo tiene un objetivo y ese objetivo es su amado esposo. El esposo se siente culpable al darse cuenta de las cosas. Pero trata de, complacerla de la forma mejor posible y era el amor que sentía igual por ella.
-Mi Luna.- El se acerca y le agarra la mano.-… Yo soy feliz.
El alza su mano y la pone en su corazón. Ella sigue llorando y presiente. Carlos era feliz y todo lo que necesitaba también era a ella, y solo a ella.
-Eres parte de mi felicidad.- Le dice su amado.- Si no hubieses estado en mi vida, sería como mi familia y eso lo agradesco. Por eso te daba ese amor, porque eras la única que me comprendía, por eso estoy contigo hoy en día, porque siempre estás ahí para mi, pese a lo que sea y pase lo que pase.
Pero ella sigue llorando, si eran ciertas esas palabras, pero a su vez eran una mentira.
-No Carlos. No eres feliz.- Le dice su amada, con un tono frio y perturbador.- Así como tú presentiste esa parte oscura de mí. Yo presentí el tuyo, siempre ha estado, visible. Eres igual que tu padre y Sebastián. Tienes una parte de ellos en ti, no la he podido sacar. Pero mas que intento e intento, no puedo.
Las lágrimas de la Gardevoir siguen saliendo. Ella alza una sonrisa.
-Y la causa las has dicho ahora.- Dice Luna al agarra la mano de su amado.- Con tu propia boca. Me alegra mucho de que lo mencionaras y me alegra mucho oírlo. Y es por eso que nunca he podido sacarla. Tú piensas al igual en mi felicidad. Pero al igual que yo, no lo comprendías.
Carlos se siente aterrado, no tanto por el comportamiento de su amada o al menos en parte, es porque sabía cuál es el origen de esa locura. Pero lo más cruel es esa corazonada. Lo peor de todo, es que ambos ya lo sabían, pero ignoraban.
Uno de los peores miedos del niño se asoma, pero con más fuerza lo arremata.
La Gardevoir entre lagrimas sonríe, una sonrisa muy tierna, pero muy perturbadora a su vez, porque sabe que es lo que Carlos tiene.
-Nunca, ha sido un hilo.- Le dice su amada acariciando con sus dos manos ese rostro de su esposo, con suavidad.- Es una cadena.
Carlos estaba en shock tenía miedo, pero a su vez también, sentía algo.
-¿Creíste que no me di cuenta también?- Le pregunta ella, sin dejar de mirarlo, acariciando sus labios.- Siempre fue mi sueño, mi Carlitos. Estar contigo… Para siempre.
Carlos no siente ahora miedo. Pero a su vez sí y no a su Gardevoir…
Pero a su vez si.
-Nunca hiso falta un anillo, nunca.- Le responde su amada.- Solo te necesitaba a ti, ¿Tu a quien has necesitado?
Ella levemente le abre la boca.
-¿Y sabes que es lo mejor?, es que yo no moví esto, nunca puse una mano, fue el destino, solo me moví cuando era conveniente.- Dice Luna, acercándose.- Y fuiste tú quien acepto. Me dio mucha alegría que me aceptaras como tu esposa, me da mucha alegría que mis sentimientos fueron correspondidos, me da alegría ver que no estoy sola en esto. Y me da alegría ver que tu estas en el mismo predicamento que yo. Es trágico para los dos. Pero también es hermoso, ¿No lo crees así?, dime que si, por favor.
Carlos la ve, se siente hipnotizado, pero no lo está. Se limita a sentir tiesamente con la cabeza.
-Juro que nunca me separare de ti.- Le jura su esposa, enlazando su mano con la de él.
Carlos termina llorando, porque comprende su situación. Una muy hermosa, pero oscura a su vez.
-Para no destapar al monstruo que tienes dentro, seré ese sacrificio.- Le Luna con delicadeza, con un toque de felicidad.- Tú has lo mismo por mí. Yo ya no puedo estar sin ti. Ya te diste cuenta.
Luna le da un beso a Carlos. Este es correspondido. Carlos tiene miedo, pero siente amor. Ambos sienten eso, lo único que pasó para el joven, es saber que nunca supo el conflicto en el que se estaba metiendo.
Carlos pudo sucumbir a la locura, pero nunca lo hiso. Todo por una Ralts, que conoció. Esa Ralts al encariñarse con su maestro y al enamorarse, simplemente quiso hacerlo feliz, apoderándose y contagiándose de esa locura. Todo para hacerlo feliz.
-No llores Carlos.- Ella le limpia esas lagrimas, como regularmente su amado lo hace.- Todo está bien.
-N-n-no lo está.- Dice con el niño miedo.- Nunca lo ha estado. Desde que te conocí. Es como una horrible pesadilla.
-Y como un hermoso sueño.- Le dice Luna, sin dejar esa alegría.
Ese beso que le dio la Gardevoir parecía que lo dreno, como la técnica beso drenaje de dicha especie. Carlos cae de rodillas. Luna recarga la cabeza de su amado y la pone en su vientre.
-El amor sigue llena tus pulmones.- Le dice Luna, sin que sus ojos parasen de llorar.- Respiramos el mismo aire.
-Es, demasiado.- Le responde el, con voz cortada.
Una mezcla de sentimientos le viene, no aguanta más, quiere correr. Pero no puede y eso se debe que él no quiere a su vez.
La pregunta es…
-¿Qué debería hacer?-Pregunta Carlos, tranquilizándose.- ¿Huir?
-No te dejare. Como recordamos, siempre gane en el juego de las escondidillas. Solo alargas la cadena roja y yo la seguiré, hasta encontrarte de nuevo.- Le dice su Luna apretada más su cabeza en su vientre, para no dejarlo huir.- ¿Quieres intentar?
El no se mueve. Esta en shock.
Aparte…- La voz de Luna se vuelve cortada.- Pero si lo haces, tú pierdes también. Y eso no se debe a mí, se debe a ti. Y créeme que eso me duele más, que te corrompas.
-Eres una monstruo. Siempre quise decirte esas palabras.- Carlos sonríe, entre lagrimas.
-Lo soy. Independientemente que sea una Pokémon.- Le dice Luna, riendo.- Pero tú eres un monstruo también. Pero eres mi monstruo.
-…Lo sé.
Pero la conclusión es la siguiente. Aparte del amor que se tiene, este a su vez, se transforma en una necesidad del uno para el otro. Ese es el pacto que el destino ha decidido.
-Cadena roja.- Le dice Carlos al alzar su meñique.
Pero mientras se sienta enamorados el uno al otro, todo estará bien.
-Pero…- Luna se agacha y junta su cabeza.- Siempre.
-Para siempre…- A completa Carlos.
Luna había acertado, en su suposición. Si tan solo Carlos no le hubiera dado amor, si tan solo el no hubiera sufrido tanto dolor, sin que ella lo viera. Sería una relación normal.
-En las buenas y en las malas.- Dicen ambos.
Después de tanto. El amor me intoxica, soy un escritor oscuro, no de romance. Casi me olvidaba de mis raíces y quise retomarlas con este capítulo.
En este caso que la pareja por fin se lo dijera frente a frente, quise expresar el dolor de ambos.
El miedo de Carlos y Luna. Carlos le tuvo mucho terror. Luna no lo demostró, ella lo demuestra cuando su amado se enoja, se podría decir que dómino la situación.
Aquí se ve una de las predicciones de Sabrina. Todo depende de la Gardevoir, pues en torno gira alrededor de Carlos. Pero solo es una parte, se verá más en los siguientes capítulos.
Las metas de Carlos se establecen, como anteriores cap, quiere una vida simple y normal, si fue entrenador a lo largo, era por curiosidad. Luna por su parte, se corrompe en su directriz, al no saber qué era lo que realmente su amado queria. O mas bien queriendo lo que ella creía.
En otras cosas, quise tomar algo una leyenda japonesa llamada el Hilo rojo del destino, en el cual se dice que todas las perdonas nacen con un hilo rojo y esta esta conecta a otra o mas personas, era algo hermosos, pero quise hacerlo de forma retorcidia para la pareja, que se convirtiera en una cadena.
El resto ya no lo tengo que decir. Es algunas veces cansado.
El soundtrack. Si te atreviste a escucharlo, dejame decirte algo curioso…
Cuando cree a Sebastián, use esa canción, cuando hiso Lopunny Ghost su debut, la escuche. Cuando cree "Sentimiento falso", al igual lo use.
Soy tal vez el único que mezclo las cosas, puesto que ese soundtrack, es se supone que es de TLoZ o al menos una parte, verdad. Pero es de mis tres favoritos de ese juego.
¿Qué común tienen, ellos tres?
Y a mí me gusta mucho TLoZ, mas que Pokémon. Y más ese creepypasta.
Y no hace falta decir que cree la "Manifestación Del Dolor", con ese soundtrack, al menos esa estatuilla está presente.
Cada vez que hago un capitulo perturbador u horrible ocupo esa canción. Así que imaginen lo siguiente. Todas esas escenas que ha estado lo horrible de este fic, ha sido de esa música. A excepción de los capítulos que di otros soundtrack.
Pero en fin. El comportamiento de la pareja, es algo complejo, al menos su origen. La felicidad que se tienen que dar el uno al otro, cada vez es más difícil, hacerlo, no hay solución.
Pero la colusión es la misma, mientras se tengan a los dos, todo estará bien. Es demasiado raro aun para mí describir.
Bueno. El público siempre tiene la última palabra. Después de todo el escritor no es nada sin los seguidores u las opiniones de estos.
Mi loca y retorcida cabeza por el momento esta en paz.
Agradezco sus comentarios a KRT215, alen6 y a dragón titánico.
Y a todos aquellos que leen este fic perturbador.
Sin más que decir me despido.
Adiós y cuídense.
Hasta la siguiente actualización…
Vaya que he estado muy activo. Pensaba subir este cap al día siguiente
Creo que descansare mucho.
