Primero.

Feliz año nuevo a todos. De todo corazón les deseo lo mejor en este año.

Segundo.

Me alegra aun seguir escribiendo. Yo no olvido mis historias y bueno. Supongo que el anterior cap, están algo estresados por tanto leer XD.

Pero abarco varios huecos que estoy tapando. En el anterior vieron más de Carlos y Mónica. Luna casi paso como secundaria. Pero al igual cuento los roces que han tenido con su amado, antes de que se enamorara. Pero no me centre a su vez tanto en ella y no quise de hecho. Pues la mayoría y a estas alturas lo saben.

Pero por ahora pasare lo siguiente.


Las caras de la vida

La noche viene de nuevo.

Y para un entrenador. Esta sin la compañía de su amada. De hecho era la primera vez que pasaba eso. Ninguna noche, desde que la tuvo en su vida, estuvo solo.

Y por si fuese una ironía el astro blanco se presenta. Una luna llena. Mientras en la tierra inferior. Un niño ilusionado la ve y no se aparta. No quiere ve abajo, no si no está ella.

-Única como la Luna.- Dice el castaño, con dolor.- Aun me acuerdo del día en que te puse ese nombre.

Las lágrimas y el tono no se comparaban con lo que sentía. Solamente él lo sabe, su pecho arde, demasiado. Como si una ardiente llama lo consumiese hasta los huesos de su cuerpo.

-Luna…

Hasta sus lagrimas eran calientes, sus ojos si le ardían por tanto llorar. Ya han pasado más de doce horas que se la llevaron y no sabe qué hacer.

El joven saca una pokedex y busca en ella…

Gardevoir: El Pokémon envolvente.

Gardevoir tiene el poder psicoquinético de alterar las dimensiones y crear un agujero negro pequeño. Este Pokémon intenta proteger siempre a su entrenador aunque tenga que arriesgar su propia vida.

El joven, dueño de esa fémina Pokémon, gruñe apretando todos sus dientes. Es injusto que siendo ella, era la única que lo pudiese proteger.

"Carlos siempre te protegeré"

Carlos se queda sin aire, pero que traga de inmediato, tanto llorar, se lamenta que él no tuviese el poder de hacer lo mismo. El también la quiere proteger, la quería, más bien.

Pero es un humano. No es un Pokémon.

-No importa.- El murmura.- ¡NO IMPORTA!- Y lo grita.

La respiración de Carlos es tensa, más fuerte y agitada, parecía un animal. Baja la mirada con la luz de la fogata que iluminan los culpables. Se dirige a uno de ellos. Al quien ha estado torturando. Ya era tiempo de retomar lo que estaba haciendo.

Este con débil mirada ve al imbécil quien le quitó a su Pokémon al frente, está herido, golpeado y sobre todo consiente.

-Ya has despertado.- Dice Carlos, serio.

El tipo no dice nada, sus labios estaban hinchados, su mano igual estaba hinchada y quemada. Le dolía sobre todas las cosas.

Carlos ha perdido su razón. Ha estado torturando al hombre, por largas horas, una y otra vez. Este no cede al hablar y esto no se debe a que se niegue (Tal cosa que si hiso al principio), pero se debe a que Carlos no le ha dejado. Aparte que ha despertado temor en el chico, un temor que no estaba hace algunas horas.

Pero eso se debió gracias a que le quitaron a su Gardevoir Shiny.

Pero más que ese Pokémon. Carlos ha confesado que era algo más. Su amor, su esposa.

-A estas alturas… Sigo cuestionando mi titulo de esposo.- Le cuenta Carlos al hombre.- Se que esto ha sido algo más que raro. Ver a un humano y un Pokémon como somos nosotros. Inclusive piensas que estoy enfermo, ¿Cierto?... Bueno no te culpo. Y más aun que soy un niño o más bien se supone. Al menos para los ojos comunes, quisiera serlo en cierta forma. Pero no.

El tipo no responde. Trata de hablar.

-Y se que todavía no me creen y mas, tengo una recién Lopunny, se supone que me debería de conformar, siendo esta ultimas mas lujuriosa que una Gardevoir por esas piernas que tiene, ¿Cierto?

Carlos esta cada vez más enloqueciendo, pone palabras que el tipo no ha dicho. Parecía que más se debatía consigo mismo, pero no.

-Pero descuida. Aun la historia no acaba aquí.- Dice el castaño

-N-niño.- Pide el hombre pelinegro.- Perdón por robarte a tu po… Esposa. Por favor, para ya.

-¡No soy un esposo!- Carlos grita, entre lagrimas.- Un esposo protege a su esposa sobre todas las cosas. Un esposo no duda ante su verdadero amor… Un esposo acepta a su amada, con virtudes y defectos. Es algo que yo no hice en su momento.

Carlos como siguiente otra. Empieza a quitarles las uñas al maleante, una por una, con el cuchillo y arrancándosela de la forma más lenta y dolorosa.

-¡¿Un esposo, un esposo, un esposo, un esposo?!- Carlos enloquece.- Un esposo.

Palabras vienen del joven castaño que se desespera.

"Me has criado, me has alimentado, me diste un techo en donde vivir, aunque este fuera negativo, pero sin intención de hacerlo, me entrenaste. Vi y veo lo que eres en realidad, tú me diste algo que no tenías y yo lo acepte y atesoro en mi corazón. Yo… Yo realmente quiero estar toda mi vida a tu lado… ¿Me aceptas como soy, aceptas estar conmigo toda la vida?"

Carlos recuerda esas palabras. Esa forma tan desesperada de Luna, ella le pregunto eso. Por que para ella es una maldición estar al lado de quien no ama. Si Carlos no se hubiera dado cuenta de lo que ella sentía, podía hacerle inclusive un mal horrible, enloquecerla todavía más.

Esa era una declaración de compromiso. De una Pokémon tan enferma y enloquecida de amor. Para alguien que en ese tiempo no estaba enfermo.

Y pese a las dudas. El castaño acepto, al valorar sus sentimientos, al valorarla a ella, quien le dio esa lealtad y la felicidad que busco mucho tiempo. Y sobre todas las cosas el amor que le hacía falta con tanta desesperación. Y si ella estaba pegada con el, ¿Por qué el no?

"Acepto"

Palabras que resuenan en el eco de su cabeza.

Carlos grita, con desesperación, rabioso y furioso. Un grito omnipotente.

Luna sin querer le hiso el peor mal a su amado. Carlos siempre necesito amor, un afecto. Se enamoro de Luna al saber que siempre ella lo amo. El castaño se sintió tan fatal, al ser una de sus prioridades esa amiga tan especial, le hiso un gran mal al no enterarse. Luna lo rodeo de tanto amor, tan enfermizo. Para esa persona tan miserable como Carlos.

El resultado se muestra ahora mismo.

La Gardevoir, eventualmente vio esa consecuencia. Es un horror y una alegría. Porque así como Luna necesita a Carlos. Este necesita de ella.

Sin Carlos. Luna enloquece.

Sin Luna…

-¡MAAAALDITOS!

El castaño termina tosiendo de tanto gritar, esos gritos tan horribles y desesperados. Algunos Pokémon nocturnos salieron volando por ello.

Los maleantes ven con miedo al joven, transformado en bestia. Pero Carlos esta vez ira por el otro maleante, uno pelirrojo, de color, un poco bronceado, unos ojos con ojeras, aparentemente no había dormido y el uniforme de la organización que representa.

-Ni-ni-niño, ¡PARA!- Pide el maleante pelirrojo.

Carlos se sigue acercando, con cuchillo en mano, la mancha de sangre en este que tenía en el filo. Una mirada vacía y horrible, su semblante había cambiado, al verlo daba miedo. No era lo mismo que Javier o Sebastián. Era como ver a un ogro.

-¿Parar?- Carlos se desconcierta.- Pero si todavía vamos a la mitad de mi historia. No hemos acabado.

-¡No quiero escuchar!- Dice el maleante.- Hemos comprendido.

-¿Te sientes mal?- El castaño cambia de tono.- ¿Por qué te sientes mal?

El tipo no responde.

-¿Te sientes mal por mí, por mi situación?- Le pregunta Carlos, más molesto.- ¿O te sientes así por lo que te voy hacer?

Carlos no quita la mirada de ese tipo, se le queda viendo. Mientras el otro estaba asustado. Ha visto todo lo que ese niño le ha hecho, ahora seguirá su compañero sentir el horror. Sabe que no está ahora jugando. Y que le han provocado ahora un gran dolor.

Ese dolor, lo hiso cambiar.

Carlos apunta con su revólver y la pone en la mera frente al tipo.

-¿Por qué te sientes mal?- Le pregunta Carlos.

-¡Perdón!

-(Snif) ¿De qué sirve de que me pidas perdón?- Pregunta triste el castaño, las lagrimas salían sin parar y en su tono también se notaba como se sentía.- Si nada mas lo haces por quedar bien, si nada mas lo haces por ti y tu conveniencia. No sirve de nada el arrepentimiento, si realmente no lo estas. No sirve de nada porque puedo detectar tu miedo, tú me pides perdón porque el miedo te orilla.

(NDA: Estas palabras de este último párrafo son recicladas)

Carlos ya no es el mismo. Todo el amor que tenia, fue succionado y remplazado. Los ojos del castaño estaban rojos y ardiendo de tanto llorar, estaba más pálido, sus lágrimas secas estaban ahí, su respiración era lenta y fuerte, como bufidos de un Tauros.

-En ese tiempo no me daba cuenta lo que mi Pokémon sentía por mí. Yo la quería, pero no de esa forma en la que estamos. Y pese a la forma en que la trate.

Pero Carlos sigue contando.


Carlos siguió manteniendo el secreto de Luna a sus padres. Pero cada vez le costaba más trabajo. Luna ya había evolucionado a Kirlia y eso ya era un problema.

A Luna le gusta infiltrarse y seguir a Carlos. Su tamaño era evidente problema.

Ya casi no llevaba a Luna a la escuela, por lo mismo.

Pero a su vez el joven sabía que no la podía mantener encerrada, necesitaba libertad y cuando podía, trataba de satisfacerla en ese aspecto.

Ahora en la habitación.

Carlos consentía a su Luna. La peinaba su peinado azul, ella sonría y se deja consentir.

-¿Tu cabello no cambia de forma o qué?- Le pregunta Carlos.- Sigue igual, no importa cuánto lo peine.

-Carlos, ríndete.- Le dice Luna.

Pero Carlos no se rendía y seguía peinando. Mientras tanto y a su vez veían la tele, lo que había ahí.

Pero Carlos sabe que no es suficiente. Sabe que Luna necesitaba estar fuera de ese lugar, que se liberase. Ella lo necesitaba. Pero a su vez su Pokémon seguía siendo un secreto.

Luna suspira, se estaba aburriendo.

En eso pasa algo. El programa en el que veían ambos termina y lo siguiente es un programa de concursos Pokémon.

Ambos miran. Los diferentes concursos que pasan ingenio, belleza, carisma, dureza y dulzura.

Y no se separan. Carlos por un momento se imagina en un connurso. Y así las horas siguen pasando. Ambos se reían al ver los que hacían en el ridículo, otros que los hacían espectacular. La emoción al ver a los participantes.

Ambos, aparte lo que veían en vivo, sentían que estaban ahí. Era tanto su emoción, que lograban hacer ruido, eso último se dio cuenta el joven, callando, pero no sus ánimos.

Y así siguieron, viendo en las siguientes horas, hasta que el niño ve a su Pokémon, ve a su Luna, mirando esta vez la tele con ánimo. Y a su vez con algo más, como si en verdad quisiera estar ahí.

El joven ve la televisión. Y si, inclusive el quisiera estar ahí. Carlos nunca ha salido a ningun lugar y si lo ha hecho, todo a lado de sus padres. En cierto modo anhela libertad, solo por un momento.

-Algún día.- Murmura en voz baja.

Pero por ahora está encerrado en una pesadilla, no puede salir de ahí.

Día tras día era duro para Carlos. Mientras mas alcanzaba, mas complicado era. A tal grado de perder el poco tiempo de convivencia que tenia con su Luna. Ella en cierta forma comprendía lo que pasaba. Era fiel testigo de todo lo que le hacían a Carlos.

No todo el tiempo seguía a Carlos. Al igual y aprovechaba para despejarse, metiéndose en el lado más profundo de la mansión. Pero teniendo cuidado a su vez, en no ser vista por alguien.

Pero no podía negar que se fastidiaba. Ella quería mas todavía.

Un día en que Carlos tenía mucha tarea en la cual, sentado en la mesa de su habitación se ocupaba.

-Se carga a deudores diversos… Se abona a proveedores… - El estaba con sus asientos de contabilidad, viendo cuidadosamente las hojas de diario.- Caja se carga y bancos se abona.

Mientras tanto Luna veía, curiosa. Pero con ganas de estar y salir con Carlos. Se acerca poco a poco. Pero el castaño no presta atención al principio.

-Asiento 17.

La Kirlia le agarra su playera y lo jala despacito, Tratando de llamar su atención.

-¿Mmm?- Carlos voltrea a verla.- Luna.

Ella quiere salir, al menos un momento. Pero el castaño la ve, esa cara de aburrimiento.

-Luna, perdón si te mantengo encerrada. Pero esta vez no puedo salir. Tengo mucho que hacer.- Le dice Carlos.- Juro que cuanto termine saldremos todo lo que quieras.

Ella gime un poco, de tristeza. Ya eran tres días seguidos en que Carlos se mantenía así, encerrado.

-Está bien.- Dice Luna rendida.

Ella se aleja de Carlos y se acuesta. Pero al poco tiempo que se aleja. Carlos gruñe, muy fuerte. Ella no le presta del todo atención. Hasta que.

Algunas horas pasan. Y Carlos hace la cuenta final, una suma de todos sus asientos. En el cual el "debe" y el "haber", tienen que cuadrar.

-¡Me equivoque!- Se dice Carlos, al ver su error.- Ahora a repetir de nuevo esto.

Luna levanta su torso y ve a su amado. Siente sus sentimientos, frustración y molestia. Pero no es tanto por eso último. Si no quien lo provoco.

En el trabajo de contabilidad. Las hojas de diario son importantes, en la cual se llenan asientos de los movimientos de la empresa el "debe" y el "haber" siempre tienen que encajar al final. Carlos lleva setenta asientos. Y todo es a través de hojas de diario. Si Carlos llega a descubrió el error.

-Asiento 17.- Dice Carlos con enojo.

Luna oye y se queda perpleja. En esa parte ella interrumpió a Carlos.

Lo peor es que s hay un error en un asiento. Carlos tiene que repetir donde se quedo y verificar asiento, por asiento el error.

Carlos se infla de coraje, le tomo cuatro horas en hacer eso y ahora lo tiene que repetir.

Luna siente la furia de su amado, ella tiene la culpa. En efecto Carlos en ese tiempo se sintió mal en no estar con Luna, llegando a pensar en ello, distrayéndose mientras hacia su tarea.

La Kirlia se acerca.- Carlos, yo, yo.- Ella trata.

Pero el niño voltea y esa mirada furiosa. Carlos sabe que es la culpa de ella.

Luna siente algo que no había sentido con Carlos, temor. Ella nunca lo tuvo. Con esa cara le decía "¡Es tu culpa!"

Carlos por su parte no podía evitarlo. Pero al ver esa cara de su Pokémon. Se detiene.

-…- El castaño se queda estático por un momento.

Luna gime triste.

-Ya ni modo.- Se dijo el dando un suspiro forzado.- Lo repetiré de nuevo.

Carlos da media vuelta y decide ignorarla esta vez. Y Luna por su parte se retira de nuevo acostarse, pero sintiendo como Carlos se contuvo, siente aun así la culpa.

-¿Por qué no te enojas conmigo?- Le pregunta Luna, molesta.- ¿Por qué no me regañas?

Carlos se dedica a enfocarse a lo suyo. Luna lo sigue viendo. Esa mirada fija que se vuelve incomoda. Carlos se siente más incomodo. Solo de reojo ve de cuello para abajo que está a su lado, mirándolo.

-"Tengo que concentrarme"- Se dijo el joven.- "Pero que trata de hacer, no entiendo"- Pero se molestaba al saber que su Pokémon no le quitaba la mirada.

Pero Luna sigue observando. Ella recuerda algunas todas esas veces que Carlos se contiene, aun por su culpa.

-"Carlos. Enojate conmigo"- Pide Luna.- "Lo que haces no es sano"

Luna sigue sintiendo esa ira que Carlos embotella. Ha sido demasiada. Todo el estrés que Carlos ha tenido se ha ido acumulando desde hace mucho.

Al principio Luna recuerda algunos accidentes que ah tenido con su amor, desde que era Ralts. Pero Carlos no suelta, solo hace algunas caras, mas no lo desquita.

¿Cómo era que alguien de su edad podría vivir así?

A lo mucho que Carlos ha expulsado algo, es cuando llora. Pero no todo, se come su coraje y lo guarda consigo, como una bomba de tiempo.

Siente el odio de Carlos por hacer la extensa tarea y más por repartirla.

-"Carlos, porque no me odias por eso"- Luna se pregunta.- "¿Por qué no eres normal y no desquitas ese odio?"

En esos tiempos Luna quería que él se desquitara, que al menos lo soltara un poco, de forma sana.

Ella siente odio, un odio que crece cada día más.

La Kirlia sigue el mismo procedimiento. Y así algunos minutos pasan. Hasta que…

-Luna.- Carlos habla, fastidiado. Pero su voz no es la misma.- Juro que te compensare esto. Déjame de en paz. Te lo pido por favor.

Ese tono, frio y duro. Luna siente algo en todo su ser, el sentimiento de furia de Carlos. Ella lo ha estado mucho tiempo fastidiando.

-Tengo mucho trabajo. Y necesito concentrarme. No lo hare si me miras así.- Dice el castaño, volteándola a ver.

Luna ve esos ojos vacios. Se siente intimidada por ellos. La Kirlia tuerce la boca y desvía la mirada, no puede soportar esa tensión sobre ella (Aunque fue lo que busco). Ella sin soportar y como si fuese un juego de miradas, se retira. Pero a su vez sintiendo algo de felicidad, logro que al menos Carlos desquitara ese estrés, al menos un poco.

Luna decide acostarse y descansar. Mientras escucha el lapicero más fuerte de lo cotidiano. Sola con Carlos, tanto tiempo, sabe los sonidos que su amado ocupa cuando escribe y sabe que lo que es escucha es muy diferente.

Por cada vez que choca ese lapicero en la hoja, como si la quisiera partir.

Ella no alivio la ira solo la incremento.

-Carlos.- Murmura tristemente, al ver que no consiguió nada, solo empeoro las cosas.

Pero tuvo un efecto secundario en ella. Al ver que no hiso que el desquitara parte de esa ira. La depresión le gana. Sus parpados pesados. Ella solo quiere dormir, al ver que ha fallado y al estar ahora encerrada.

Carlos seguía escribiendo, mientras emana ira. Pero a su vez algo pasaba, algo que le indicaba que estaba mal. Poco a poco su ira va disminuyendo. Mientras acaba su extensa tarea.

Las horas pasan. Y para el castaño se siente mejor tras haber acabado. Pero a su vez algo lo incomodaba, y se preguntaba la razón. Sentía algo negativo en su ser.

Pero al escuchar un ronquido se da cuenta rápidamente que fue.

-Luna.- El menciona ese nombre, llamándola.

Pero ella no responde, suelta un respiro dormido y un gemido melancólico.

El niño tuerce la boca, viendo a su Pokémon. Sintiendo culpa. La Kirlia solo trataba de salir de esas paredes que emanan tristeza, quería estar a fuera con su maestro. Ya sea entrenando o paseando. No tuvo la culpa de lo que paso. Se distrajo Carlos.

-Luna.- El la vuelve a llamar.

Pero ella sigue acostada.

Carlos suspira. Se acerca a ella, culpable ante lo que hiso.

-Perdóname.- Le dice Carlos dormido, más bien le susurraba.- Por ser rudo contigo.- Y muy arrepentido estaba.

En niño está detrás de su Pokémon acostada. El se apena, aparte sintiéndose mal de tratarla así. Carlos acaricia su pelo, solo un poco.

-Te prometo que algún día no estaremos más en este lugar.

Carlos. Por inocencia en su corazón besa a su Pokemon en la mejilla.

-Descansa mi Luna.- Le dice después de todo, sin sentirse extraño al hacer eso.

Carlos rápidamente se aleja y se acuesta. Y sin poder al menos cambiarse, cae como una pesada piedra, sin reaccionar. Al poco tiempo Luna se levanta, adormitada. Pero sintiendo algo.

Rápidamente se siente el ambiente. Ya no estaba denso, como hace algunos momentos. Lo presintió tan cerca. Lo que sintió no lo había sentido antes con Carlos.

Ella ve a su amado, ya dormido, cansado.

-Fue un sueño Luna.- Se dijo la Kirlia.- Solo un sueño.

Pero siente algo en su mejilla, algo muy cálido que seguía preste, la marca del beso de Carlos. Ella se toca su mejilla.

-Un sueño muy real.- Se dice sonriente, al creer que fue un sueño, sin darse cuenta de nada.- Al menos ya no está enojado ya.

Luna, por alguna razón se alegra, al no sentir esa sensación de tensión. Un cambio muy radical.

Pero.

-Carlos, ¿Cuánto más sufres aquí?- Se sigue preguntando la Kirlia al ver a su alrededor.- ¿Y cuanto más soportaras esto?

Pero aun así esta esa tristeza. Carlos absorbe todo. Pero al igual Luna sufre al verlo de esa forma.

-Fue un sueño.- Se dice entre tristeza Luna, pero aun sonriendo.- Algo que quiero que fuese real, algún día. Y si yo le diera eso… Quiero hacerlo feliz.

Luna sin dejar de ver a su amado, con una sonrisa un tanto triste por igual. Se vuelve acostar. Esperando que algún día su sueño se haga realidad.


-Como quisiera hacerle esto a tu compañero.- Le dice Carlos al maleante.- Pero es justo que te toque una parte.

Mientras tanto Carlos estaba con el segundo tipo, el pelirrojo, que estaba amordazado. En eso Carlos tenia listo un cuchillo, grande y filoso. Que regularmente ocupa para su alimento. Pero en este caso, se había convertido más, en un instrumento de tortura. Mientras el castaño se acerca y lo ve con esos ojos de furia y tristeza.

-¿Qué tan desesperado estaba para besar a mi Pokémon en la mejilla?- Pregunta Carlos, con voz cortada y dolida.- Esta mal hacer eso. Quiero pensar que no fue nada malo, ¿Para ti lo es?

Carlos empieza su tortura, lentamente, pero sin enterrar todo, solamente raspando dolorasaente la piel del sujeto. Este gritaba, pero estaba amordazado. Nadie lo escucha.

-E-e-e-es, este niño- El pelinegroveía a hora como Carlos iba contra su compañero.- Nos va a matar.

Carlos escucha esos horribles gemidos de dolor mientras tortura lentamente. Quería hacer sufrir lo más que se pueda a los que se la llevaron.

Mientras en su mente. Así como hermosos momentos. Están los otros.


Para el niño y su Pokémon. Pese a la felicidad mutua que comparten por sus presencias. Estaba el otro lado de la moneda.

Carlos acicalaba a su Luna. Ambos en paz en su cuarto.

Era misma rutina tenia Carlos, sus labios dolían. Había recibido una bofetada de su cruel madre. Todos los días era esa rutina. EL maltrato diario hacia el niño que estaba siendo presionado ante constante estudio. La madre quiere perfección.

Pero para Carlos vale la pena si es estar al lado de su Pokémon. El piensa que Luna depende de él. Y si es cierto.

Carlos sin querer tira saliva del sus labio hinchado.

Pero el niño a su vez actuaba esta vez mal, no se daba cuenta de lo que hacía.

Cada vez que Carlos se siente estresado o agobiado, va rápidamente con Luna. Para el niño su Pokémon es especial. Pero a su vez la trata de forma incorrecta y sin intención.

Luna aparte del amor que siente hacia su maestro. Esta siendo afectada, desde el momento en que Carlos la trajo a vivir a la mansión. Al principio por compromiso. Pero eso se fue transformando al ver que su maestro la quería y no como a un simple Pokémon.

Pero aparte. Eso se convirtió en una cadena.

-Lo siento.- Le pide disculpas Carlos a su Pokémon.

Ella tiene una vista muy fija y abierta. Lo pudo presentir esa no era una gota de saliva, en parte.

Carlos no se daba cuenta, por la inocencia que aún le quedaba. No se daba cuenta el daño que le provocaba a su Pokémon.

Parte de esa gota roja escurrió hacia el rostro de la Pokémon que vio eso. un liquido un poco rojizo

Luna se pone a pensar algo retorcido, aun para ella.

El niño abraza a su Kirlia. Ella encorva esa sonrisa. Pues esa tristeza y soledad que siente su amado la contagia. Ante la miseria. La miseria de Carlos es la miseria de Luna-

La imagen que cambia, es algo que Luna se imagina de forma horrible. Siendo abrazada por amado de forma tierna, acerrándola de amor. Pero detrás del, ocultando odio y miseria, todo detrás de su espalda.

Guardando tanto negatividad, que no saca al frente de Luna. Pero sufriendo a su vez. Y la Kirlia culpable por no hacerlo feliz. Como su amado le hace feliz a ella. Su único defecto es verlo sufrir.

Pues ella mejor que nadie presiente los sentimientos. Cada vez la enloquece, pero no se quiere ir sin su amado. Solo siguiéndolo a él.

La escena que imagina que ella se imagina es siniestra. Al saber todo lo que Carlos derrocha atreves de su espalda. Como líneas rojas que ha derramado Carlos, pasan a través del cuerpo de Luna. Pero ella sonriendo al ver esa prueba de amor que el le da, todo para que ella no sufra, como si el niño fuese su escudo. Aunque a su vez es horrible, aun para ella, al no poder hacer nada para evitarlo.

Luna agarra el brazo de Carlos y la junta más en su pecho. Más allá de ese amor, se transforma poco a poco para ella en una obsesión. Y Para Carlos es la misma necesidad.


-(Snif), ¡Como dije!- Carlos esta rabioso.- ¡No la salve de mi propio dolor!

Carlos sigue con lo suyo. Para incrementar mas ese sufrimiento, agarrando un limón y le pone sal que exprime a su víctima lentamente sobre las heridas de cuchillo. Este llora, tanto ardor que siente.

-Y aun así. No era suficiente para protegerla.- Dice Carlos, tocando las heridas de su víctima.

-¡Basta, dejame ya!- El pelirrojo grita.- ¡Para!

-¡Calla!- Dice el joven.- No he terminado de mi historia todavía. Y mientras la siga contando. Ustedes sentirán todo mi dolor. Lo que te estos haciendo es de mi hermano mayor me torturaba. Y él es el responsable de mi miseria. Y si no fuera por el…


Sebastián, torturaba a Carlos. A través de una herida. El hermano mayor le echaba limón en esa herida. Carlos se retuerce, mientras es sometido por su hermano.

-Como gritas.- Dice Sebastián.- Yo. Como buen hermano mayor, te estoy desinfectando la herida y tú de mal agradecido.

Carlos lloraba de tanto ardor. Y no había nadie en ese momento. Estaba encerrado en su propia habitación.

Los gemidos, el dolor, son insoportables. Esa tortura.

-Sabes. Ya nada me impide hacerte lo que se me plazca.- Dice Sebastián de forma fría y su vez burlona.- Pero aun no puedo hacer lo que pienso. Así que me complace torturarte.

Y el monstruo sigue con su tortura. Pero escucha algo, que no se supone que tiene que escuchar.

El sonido de un ropero, las puertas moviéndose. Sin soportar seguir viendo, sale. Al sentir el constante peligro de su maestro.

-¡DEJALO!- Una Pokémon grita.

-¡¿?!- Sebastián se sorprende.- ¿Un Pokémon?- Se pregunta.

-¡Deja en paz ya a Carlos!- La Kirlia exclama.- ¡Estoy harta de todos ustedes, de que le hagan daño!

La Kirlia le gruñe. Está harta de que su amado sea todo el tiempo torturado y sometido. Po fin se ha mostrado con el primero. Ese monstruo que asecha a ese niño todo el tiempo, aquel que la cólera de su ser. Sebastián ve a Luna.

-Yo tuve alguna vez familia.- Dice Luna.-Se burlaban de mi color. Pero nada parecido a lo que veo diario.

-¡Es Shiny!- Sebastián se impresiona.- Carlos. Has tenido a este Pokémon todo este tiempo.

-¡Luna, vete!- Pide Carlos desesperado.- ¡Sebastián no la toques!

-Hasta tiene nombre.- Dice Sebastián, aun mas sorprendido.

Luna veía el rostro de ese monstruo. Ya lo había visto hace tiempo. Pero aun así no lo creía. Era como si de dos gotas de agua estuviesen presentes. Y también es un golpe para ella, pues una parte de ella se sintió atraída por ese rostro, pero el rostro de Carlos.

El monstruo tenía un cabello café, corto y algo alborotado, su tez era un poco morena, sus ojos de color café. Sus ojos cafés eran vacios y sin brillo en ellos, pero derrochaban algo extraño, aparte tenía una sombreado en sus ojos, coo si de ojeras se tratasen, una sonrisa que daba de forma siniestra.

-¡Lo peor de todo es, es, es!- Luna no podia creer lo siguiente.- ¡¿Cómo puedes tener el mismo rostro de Carlos?!

Carlos y Sebastián tienen el mismo rostro. Pero el semblante es el que delata a quien. Aparte que la tez de Carlos es un poco más clara que la de su hermano y no comparten el sombreado de los ojos. Y el sentimiento que guardan es distinto. Luna no puede creer esa semejanza por igual. Es devastador.

Pero aun y lo mas sorprendente. Es que los hijos comparten el mismo rostro que el padre. Solo que este último ya se le denota por la edad y sus rasgos faciales.

Luna sigue sin creer ese asunto. Pero independiente de eso. Sabe quién es su amado. Y no solo se trata de su rostro, es algo físico.

Y sabe quién es el verdadero villano. Y quiere proteger a Carlos de él.

-¡Je!- Dice Sebastián.- Luna ¿Ehh?

-¡Déjalo monstruo!- Dice la Pokémon deicidida.

Pero Sebastián quiere experimentar algo. Le da un fuerte golpe a Carlos en el rostro.

La Kirlia gruñe y hierve de rabia.

-¡¿Cómo te atreves?!- Ruje la Pokémon.

-Ya veo. Así que llevas tiempo con ese Pokémon.- Dice el hermano mayor.- Pero… ¿Acaso crees que eso cambia algo?

Luna aprieta sus dientes y puños. Ella quiere hacer lo que piensa, ya se considera demasiado fuerte, para proteger a Carlos.

-¡Luna, no lo hagas!- Pide el humano, espantado al ver a su Pokémon.

Luna trata de contenerse, pero ve la herida de Carlos en el dorso de su mano, provocada por ese monstruo, tan rojo punzante. Ve su nariz sangrar.

-El no es un humano.- Dice Luna, tratando.- Es un monstruo.

-¿Qué piensas hacer maldita?- Sebastián sonriente se pone al frente del Pokémon, dejando a su hermano tirado.

Carlos siente miedo, mucho miedo, quiere reaccionar, pero sus piernas no le responden.

-¿Enserio piensas hacerlo Kirlia?- Le pregunta Sebastián.- Inténtalo.

Pero de repente Luna es sometida por una fuerza extraña. Su cuerpo es sometido. Tanto que se arrodilla.

-¡¿Qué es esto?!- Luna no se lo explica.- ¡¿Por qué no me puedo mover?!

-¿Qué pasa?- Le pregunta Sebastián acercándose más.- Si este ataque debes superarlo sin problemas, ¿No?

La Kirlia Shiny trata de liberarse. Pero no puede.

-¡No, esto no puede estar pasando!- Se dice Luna, sin creerlo, aterrada.- ¡Esto es un ataque psíquico, debo ser capaz, soy fuerte!

-¡Jejeje!- Sebastián se ríe.- ¿Eso piensas?

Luna se espanta. Sebastián supo que dijo, le entendió.

-Te demostrare lo débil que eres pequeña.- Dice Sebastián

-¡DEJALA, NO TE ACERQUES!- Carlos se levanta, poniéndose de pie.

El mayor voltea a ver a su hermano. Sorprendido de que el saque valor.

-Carlos, eso me sorprende.- Dice Sebastián denotando eso.

Ambos hermanos se ven a los ojos, fijamente. Carlos se enfurecía.

-¿Me pregunto?- Sebastián se da la media vuelta.- ¿Cuál será tu reacción?

Luna se trata de liberar. Ve a su amado que se atreve a retar a su hermano mayor.

-¡DEJALA, DIJE!- El niño castaño.-

Pero el adolescente no quiere.

-¿Y qué piensas hacer?- Le pregunta el mayor con malicia.

Carlos sigue viendo a Sebastián, fijamente.

-Inclusive esa mirada cambio.- Pero el monstruo no se intimida.- Bien. Te daré un incentivo.

Y de repente Luna es levantada por la fuerza y es azotada por la misma al suelo. Carlos se impacta. Luna grita.

-¡LUNA!- Carlos no cree lo que ve.

Y esa fuerza la sigue sometiendo, la azota contra una pared.

-Quiero ver qué haces Carlos.- Dice Sebastián, esperando la reacción de su hermano.

Luna es volteada y su cabeza choca contra las paredes.

-¡DEJALA EN PAZ MONSTRUO!

EL niño se abalanza con valor hacia su hermano mayor, al ver como Luna era sometida. Llegándole a darle un golpe al rostro. Sebastián da un paso hacia atrás.

-…- El monstruo se queda pensando.- Nada mal.

Pese a la diferencia de tamaños. Carlos se las ingenio para darle un golpe, dando un salto. Sebastián alza su rostro y deja ver que su hermano menor e rompió el labio.

-Pero no es lo suficiente todavía.- Dice Sebastián, sonriendo entre dientes llenos de sangre. Carlos le gruñe.

-¡Dile a tu Pokémon que deje en paz a mi Luna!- dice Carlos furioso.

-¡jajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!- Sebastián se ríe como loco.- ¡No es suficiente he dicho!

Y Luna es torturada de nuevo es azotada por el techo y su cabeza choca contra el suelo una y otra vez, todo su cuerpo retumba. Ella sigue gritando. Ante los oídos de su maestro, pide ayuda.

Y estaría dispuesto. No importaba si se trataba de su hermano mayor. Y trata de golpearlo. Pero rápidamente Sebastián lo detiene, fácilmente.

-No me toques.- Dice Sebastián.- Ya es suficiente.

Sebastián, golpea a su hermano un fuerte golpe en el estomago, para someterlo así de fácil.

Luna veía eso, trataba de liberarse. Pero no podía. Ella es sometida en el suelo. De rodillas, mientras su torso estaba alzado. Con una mirada fija, no podía ni mover ese rostro. Ese poder era muy superior.

-Ve Kirlia.- Pide Sebastián.- Lo débil y patética que eres.

Sebastián vuelve a darle una patada a su hermano menor ya en el suelo.

-Y Carlos.- El monstruo sigue, arrastrando a su hermano.- ¡Ve, lo mal que entrenas a tu Pokémon!

Luna trata de liberarse. Pero no puede. El monstruo hace que su hermano vea lo siguiente.

-Ni siquiera puede liberarse de un ataque que es de su tipo.- Dice el monstruo castaño.

Sebastián le suelta una bofetada a la Kirlia que llora de impotencia al ver que no pudo proteger a su maestro. Pero su amado igual llora por lo débil que es. Lloran por lo débiles que son.

-Que tierno.- Dice Sebastián, sonriendo.- Parecen muñequitos.

Carlos alza a su hermano de la misma altura que la Kirlia sometida.

-Un muñeco de trapo.- El monstruo le dice a su hermano menor.- Y una muñeca de porcelana.- Le dice a la Kirlia que no se puede mover.

Pero el monstruo haría algo más.

El niño y su Pokémon se ven a los ojos. Con sus miradas se decían "Lo siento", al no poder proteger el uno al otro.

-Me gusta esa mirada suya. Parecen pareja. Y dices que se llama Luna, eso me da a entender que es hembra. Aunque ya lo sabía hace algunos momentos- Dice Sebastián, al imaginarse lo siguiente...- Me comportare por un momento como una niña que juega con muñecas, ¿Y saben que hacen ellas cuando tienen un par de muñecos, en especial a uno femenino y masculino?

El monstruo alza la mirada de su hermano menos y la pone al frente de la Kirlia. Ella estaba siendo sometida.

Luna veía a su amado tan cerca de ella.

-Carlos.- Dice Luna, sonriendo un poquito.

Pero este no la ve a los ojos, decía la mirada de vergüenza, siente que ha fallado, todo su orgullo pisoteado. No tenía la cara para ver a su Luna.

-Al menos estamos juntos.- Le dice Luna a Carlos.

Y regularmente, y cuando se tienen un par de muñecos.- Dice Sebastián, no aguantando las ganas.- ¡Se hace esto!

Sebastián agarra las cabezas de Carlos y Luna, y las choca entre sí una y otra vez.

-Las niñas chocan las cabezas de los muñecos tratando de disimular un beso.- Dice el monstruo que sigue haciendo lo mismo.

Al menos hace lo mismo cinco veces. Hasta que suelta a Carlos.

-Miren que hermoso. Su primer beso.- Dice Sebastián, riendo.- Que conmovedor.

Y para la ultima parte, la fuerza misteriosa avienta a Luna. Primero dándose impulso y agarrando el rostro de Luna, una vez ya listos, la avienta. Luna choca con Carlos y llevándoselo a su vez. Hasta que ambos chocan con la paren. Y por la gran coincidencia la posición que quedan ambos.

Carlos estaba acostado, pero su torso apoyado sobre la pared. Y Luna estaba sobre las piernas de su amado, pero al igual cubriendo gran parte del cuerpo de este, pero específicamente su parte baja. La ranura de la Kirlia sobre la entrepierna de Carlos. La cabeza de la Kirlia estaba apoyada sobre el hombro de Carlos.

-Vaya toque que le das.- Le dice Sebastián a su Pokémon, estando satisfecho.- Es muy hermoso y pervertido a su vez. Pero es algo muy loli y shota para mi gusto.

La pareja no se mueve. Sus cuerpos no reaccionan. Están cansados, se escuchan sus gemidos tristes.

-Pero aun así es asqueroso ver a un Pokémon y un humano de esa forma.- Dice Sebastián, sintiendo y viendo eso.- Carlos. Es una pena que lleves el mismo rostro que yo. Yo no estaría así, ¡Jejejeje!

El monstruo se da media vuelta y se retira del cuarto.

-Bien. Dejemos a la pareja solos. Que tienen que copular lo más probable, ¡Jejejejeje!- Y cierra la puerta el monstruo. Dejándolos por fin solos.

La Kirlia llora y gime, tal humillación al ver lo patética que fue, que ni siquiera un ataque de su tipo no se pudo liberar.

Esos gemidos que igual eran de dolor se hacen más fuertes. Pero aun y en ese estado. Carlos abraza a su Luna.

-Pe-perdóname Luna.- Pide Carlos llorando.- No te protegí.

-(Snif, Snif)- Luna tiembla, por convulsión.

Pero ella al igual abraza a Carlos, poniendo sus brazos alrededor de su espalda.

-De nada sirvió que me entrenaras.- Dice Luna, tan acabada.- Si no te pude ni siquiera proteger, ni siquiera me pude liberar.

Y ambos lloran por lo débiles que son, por su humillación, por ese dolor.

Y pese a esa forma en que las dejaron. Carlos acostado y Luna sobre él, en esa posición sexual. Así se quedan, juntos. Ambos terminan de esa forma durmiendo, abrazados el uno al otro, cerrando sus ojos.

Que solo ese sentimiento hablase por un momento. Ambos terminan durmiéndose.

-Luna sentía amor por mí.- Carlos sigue contando, pero parecía animal. Mientras ve la sangre de su víctima escurriendo gota por gota.- Y yo la hacía sufrir al estar ciego. Pensé que Mónica era la única en mi vida. Pensé que ya no tenía esperanzas.

Carlos recordó esa escena. Y ese día en que si fracaso. Luna estaba ahí para él. Ha estado junto en todo momento y en todo lugar.

-Ese día, no me importa más que estar con ella. Mi hermano así nos dejo a los dos, en esa posición tan atrevida. Obviamente no quería eso y Luna no lo deseaba de esa forma. Pero aun así no niego lo que sentí, por un momento me sentí feliz de que ella estuviese de esa forma conmigo. Es lo único bueno que mi hermano hiso por nosotros. Pero lo suprimí por mis creencias y odio.

Carlos termina por el momento con el sujeto.

El castaño se agarra la cabeza. No puede creer que la haya perdido. Sigue en negación. No lo cree. Se arrodilla y se lamenta, no siente la cadena, quiere su cadena de vuelta. Sin ella no es nada.

Carlos sufre, ante la falta de presencia de su amada. Cada vez se transforma, se desquicia y pierde más cordura.

Solo la quiere de vuelta

Pero por ahora sigue intentando. Y hará cualquier cosa para encontrarla.


Otro cap del pasado de la pareja.

En este caso el rostro. Desde los inicios no di el rostro de Sebastián. No soy muy bueno en describir, solo me lo imagino. Y di escasas descripciones de Carlos

Cada lector y casi la mayoría nos damos la idea en la cabeza, me han pasado algunos fics. Pero no me considero muy bueno en ese ámbito. Me doy una idea de la imagen de Carlos.

Pero dejando un poco eso de fuera. Aquí describo la apariencia de Sebastián.

En un cap del arco de Javier. Este menciona que Carlos y Sebastián son dos caras de la misma moneda. Se describe en literal. La aprecia de Javier es la misma que la de Carlos y Sebastián. Los tres comparten el mismo rostro. Solo que representa diferentes ámbitos.

Prácticamente Carlos siempre represento el lado alegre de Javier.

Sebastián representa el lado maligno de este.

Dato curioso.

Al hacer a estos tres personajes, no solo me base en Oni para Javier. Si no también en Pokémon en el caso de Reshiram Zekrom y Kyurem, me gusto tanto eso último que lo plasmo de esa forma. Javier viene siendo al igual como Kyurem.

En cuanto a Luna, ella se muestra incrédula al ver que su amado es el mismo rostro del padre y hermano. Pero Obviamente Luna no se basa en el rostro si no la parte interna de Carlos para amarlo.

Pero en general. Cada vez que piensen en Carlos, piensen que Sebastián tiene el mismo rostro.

En cuanto a lo que se está transformando Carlos. Bueno se sabe que Luna tiene que estar al lado de Carlos. O si no pasa lo que ya leyeron. Carlos ha estado torturando y cada vez mas desciende.

Y sobre las palabras recicladas. bueno ese párrafo ya lo había ocupado antes. los viejos seguidores tal vez las recuerden. Quise reutilizarlas, porque esta escena es casi similar a una que hice antes. y siento que me quedo perfecto al igual con Carlos que enloquece mas.

Pero por ahora he acabado.

Muchas gracias a dragon titánico y alen6

Y a todos aquellos que leen este fic.

Sin más que decir me despido.

Adiós y cuídense.

Feliz año nuevo a todos

Y hasta la siguiente actualización.