Esto ha sido muy agotador.

No tengo mucho que decir. Este fic ya me está costando escribir. Quiero salir de esto pronto. Pero es largo.

Me pregunto si será como el primero.

Yo espero que no. Tengo mucho que hacer, es muy cansado.

Pero en fin. Seguiré. No seré mi propio trauma.

Y como es costumbre otro Soundtrack. Este es de nuevo una canción de piano así que aquí esta. Aparte que es el tema de este personaje que verán a continuación.

The King of Fighters XI - An Improvised Concierto "Magaki's Theme" (Arranged)

Y pese a que es de ese videojuego. Por algo la escoji. Y como dije. Así como cada personaje tiene un tema. Era tiempo de contar el tema de este personaje. Que a continuación sabrán. Y solo escúchenla. XD

Se llevaran una sorpresa.

Aparte es una canción de piano.


Dolor, melancolía y locura

Sebastián Pov

Mi instrumento favorito es el piano. Me siento abro su tapa, acaricio sus teclas y empiezo a tocarlo.

Es hermoso.

He tocado el piano desde que tenía tres años. Con un piano de juguete, obviamente. De ahí quise tocar mas, trate y trate. Hasta tocarlo en uno de verdad. Mi madre fue sabia y me fomento ese talento desde temprana edad, al ver mi gran talento.

Toque en algunos conciertos. Y ver el júbilo de la gente al escucharme tocar.

Que felicidad.

¿Me oyes tocar?

Soy yo.

Te gusta esta pieza.

A mí me encanta.

Solo óyela. Emana algo.

Siempre he tocado el piano. Cada vez que tengo la oportunidad lo toco.

Pero cuando mi hermano sangro de sus dedos. El piano se retiro de la casa. Para mí fue triste.

Pero hay que verle el lado bueno.

Tiene un trauma. Valió la pena. Con tal, soy un adulto independiente tengo otro piano y puedo tocarlo, cuando yo quiera. Es un lujo para mí.

Pero recordar la cara de Carlos cuando se toca.

Pero pensar que se traumaría por una canción cursi. Patético.

Seria considerable que se traumara por la canción que estoy tocando ahora mismo.

Pero no. Se trauma solo por esa. Recuerdo que una vez la toque y mi niño se quedo como piedra.

Recuerdo que puse una grabación cuando toque esa canción. Al frente de su Gardevoir.

¡Jajajajajaja!

Luna enloqueció. Y esa era la intención. Me le quede viendo a esa Pokémon. Emano algo en sus ojos.

Ira, ¿Quizás?

Bueno. El niño se quedo como piedra.

Cada vez que Carlos la escucha, tiene que ser atendido, se queda estático por unos minutos. Los traumas, algunas veces son curiosos.

Valió la pena. Como dije.

Cuando nació mi hermano. Mi madre pensó que era buena idea que el tocara de la misma forma que yo.

Grave error.

Independiente del trauma que tiene. No todos nacen con la misma pasión.

¡Ayyy! Mi madre.

Cuanto la amo. Pero tengo que admitir que está loca.

Es un poco triste que este enfermar mentalmente, no sé si tenga un retraso. Pero en fin, no le puedo echar la culpa.

¿Por qué digo así de mi propia madre?

Porque es verdad.

Siempre pelea con mi padre. Javier.

¿Por qué seguir en una relación así?

Lucia, siempre degrada a Javier, cada vez que puede. Y aunque me cueste admitirlo. Mi madre mayoritariamente empieza con la peleas.

Desde que hay falta de dinero en la empresa, Desde que mi padre tiene un amante, etc.

Y si llega lejos ella golpea a mi padre.

Y mi padre… Bueno. Parece masoquista. No sé porque la soporta.

Pero no piensen que mi padre es del todo paciente. Si tiene mucha paciencia. Pero cuando llega a su límite, cada determinado tiempo.

Su furia no se compara.

Una vez harto golpeo a i madre de tal manera. El trato como si de muñeca de trapo quisiese. No le basto verla sangrar de su frente boca o nariz. O ahorcarla. No le basto con oírla pedir piedad.

Hasta que él se tranquilizara.

Pero es muy raro ver a Javier así.

De ahí me entere de una cosa.

Mi madre es también masoquista.

Digo, ¿Por qué no se separan?

Siguen juntos. No se dan tregua.

Pero el caso curioso. Es que mi padre. Sigue cuerdo, creo.

Actuando como un ser de piedra, que aburrido.

No sé porque están juntos mis padres. No sé si mi padre le tiene compasión a la enfermedad de mi madre, no sé si lo hace para no dividir la empresa.

¿Por Carlos?

No lo creo. El ya no está.

Pero alguna ve escuche por un par de y miserables ancianos. Que mi madre si estaba enferma mentalmente. Pero se estaba curando poco a poco en su juventud, cuando conoció a mi padre.

Pero cuando se casaron, decayó.

Puede que si esta con mi papa, sea por algo. No sé.

Inclusive hay una historia que dice que mi padre no fue así. Como es. Una aburrida piedra.

Fue algo más.

Y que solo mi tío. Ese obeso sabe cuál es.

Yo no sé qué paso. Pero sucedió algo.

Inclusive yo no era así.

Pero esa es otra historia.

¡Perdón!

Me desvié del tema y mucho. Me motivo algunas veces.

El tema es Carlos. Mi hermano menor.

No sé en donde este. Así que no tengo mucho que decir.

Pero como decía. Es débil y patético.

Pero no hay que juzgar. El destino puede ser dudoso.

Puede que este alegre o que gane el campeonato. Yo que sé.

Pero al igual. Puede que esté pasando una prueba.

Espero que sea dolorosa.

Así aprenderá una o dos cosas.

Mi hermano hiso bien en irse o tal vez no. No tiene que aguantar esa locura. O si es que la locura ya lo poseyó.

Todos se corrompen. Creo que todos los de la familia estamos corrompidos.

Alguna vez mi padre en un ataque de ira. Dijo algo.

Creo que tiene que ver con mi abuelo Maximiliano.

En fin. Yo seguiré tocando el piano. Me gusta esa canción. Desprende…

Dolor, melancolía y locura

Narrador Pov

El crepúsculo del amanecer hacia su aparición. Un rojo naranja en el cielo. Entre la luz y la oscuridad y punto medio.

Unos ojos de un joven no se cierran, su vista no está en el cielo, está en el suelo.

Su corazón era distinto al que alguna vez fue sostenido por manos grandes y de tres dedos en forma de punta. Ahora está roto, sin un sostén que lo mantenga. La cordura del dueño de dicho corazón igual desciende.

Sin la presencia de la fémina que lo alegra y lo levanta con su presencia. El se siente aplastado, se siente peor que nada.

Pero. Su coraje, su furia aumenta, al no tenerla de vuelta. El dolor deja que lo posea y como si fuese un taladro, tortura el alma. Y no era para menos.

Su amor le fue arrebatado de forma tan vil. Como si le arrancasen una extremidad de su cuerpo, cuyos ligamentos y restos siguen colgando. Como si le quitaran y la aventaran, rompiéndose como cristal, cayendo en lo más profundo.

No hay casi lágrimas. Porque ya casi no tiene. Por ahora, sigue llorando sin llorar. Sus ojos rojos y líneas inyectadas de sangre, ojeras alrededor de las cuencas una mirada que daba miedo al verla. Un cambio tan radical, era casi irreconocible, si no serlo, quizás.

-¡Niño, te daremos todo lo que quieras!- Uno de los que se la llevaron, suplica.

-¡Solo pídelo!- Dice el otro de ellos.- ¡Nuestras heridas se infectaran si…

-Ya es demasiado tarde para eso.- Dice el castaño seria y fríamente.- No irán a ningún lugar. No hasta que acabe con mi historia.

Sentado en el pasto. Carlos tenía su revólver y sus balas en el suelo, ha pensado.

-Ni menos todavía. Aun falta más que contar.- Inclusive su voz ya no era la misma, era más quebrada y ronca, parecía pálida, pero a su vez parecían que habían dos voces hablando.- Seguiremos.

Y Carlos aun sigue contando el pasado con su amada Luna. Esos recuerdos a los que se está aferrando, sean bueno o malos, todo lo que tenga que ver con ella, lo cuenta.

-Eventualmente. Y gracias a la consecuencia de Luna contra mi hermano.- Cuenta Carlos al ver su arma.- Se dieron cuenta. Por malas lenguas de mi hermano.


Luna estaba en el cuarto de su amado, sentada en la cama. Tranquila y esperando a que Carlos llegase. Para ella, él le tenía una sorpresa.

-Carlos pronto llegara.- Se dice la Kirlia emocionada.- Dice que iremos a Ciudad Arborada. No sé en donde sea eso. Pero suena muy bien.

Carlos prometió llevar a su Luna con ella. La escuela iba a iniciar una excursión por dos días en esa Ciudad. Siendo un ejemplo Ciudad Arborada, un luchar donde la naturaleza y los humanos van de la mano.

Luna no aguantaba las ganas. Ya habían pasado varios días desde el incidente contra Sebastián. Carlos inclusive tomo medidas contra él y su Pokémon. Desde cambiar la cerradura, hasta poner todos los días repelentes alrededor, para que no pasase el Pokémon. Luna estaba dentro de ahí, le incomodaba el olor del repelente, a sabiendas de eso Carlos consiguió inciensos para Luna.

La Kirlia estaba emocionada. Se imaginaba varias cosas en su cabeza, mientras con sus manos se agarraba sus mejillas sonrojadas. Fantaseaba demasiado. El amor que siente por su maestro. Eso le llenaba de felicidad. Ella reia y suspiraba. Luna estaña profundamente enamorada.

A sabiendas de que su amor era imposible, aun así, esa chispa en ella estaba presente, con ella esperanzas. Ante el niño que la conquisto.

-Algún día, ¿Quizás?- Se preguntaba con cierta tristeza.

Pero la Pokémon tenía esperanzas. Lo que la motivaba eran unos relatos de un cierto Pokémon, que vivió en las épocas antañas. Aunque en ese tiempo la Pokémon no creía, en la actualidad no se ve eso, pero todo cambio al sentir el amor de su maestro.

Pero al mismo tiempo se desmotivaba. Porque su amor era eso, imposible. Aunque ella trataba.

Le devolvía todo el cariño que le daba a Carlos. Cuando el se sentía estresado, lo abrazaba y se restregaba en el. Pero pasaba algo que no encajaba.

-¿Carlos, porque no sientes nada?- Preguntaba la Pokémon algo triste.

Cada vez que Luna es cariñosa con Carlos, este se siente alegre y feliz por ese gesto. Pero no pasa más de eso, no siente un sonrojo más de lo debido, no siente algo más allá de simple alegría. Por muy contrario a Luna que se sonroja y siente como su pecho casi explota cada vez que Carlos hace algo tierno por ella.

Aparte que el niño castaño trata casi su símil a su Kirlia. Complaciéndola como si de una humana se tratase.

-En fin.- Dice Luna dándose por vencida.- Ya quiero que llegues.

Carlos ya tenía planeado ir a Ciudad Arborada. Ya le faltaba poco. Luna había escuchado que es una ciudad de mucha vegetación, casi como un bosque. Ella se imaginaba salir por fin y pasear con su maestro.

Y en cierto modo enlazar su mano con la de él, simbolizando ser pareja y que Carlos la trate como siempre la trata.

La puerta se mueve un poco. Luna se para rápidamente y va a la puerta a recibir a su amado, con una sonrisa en su cara.

-¡Carlos, Carlos!- Ella estaba muy ansiosa.- ¡Ya estoy lista para…

La puerta se abre. Pero él quien abre la puerta, no es Carlos.

Luna se espanta, porque al quien ven en la habitación. No es Carlos, tampoco es Sebastián.

-No entiendo porque cambio el cerrojo.- Dice la voz, mostrando molestia.- Pero basto con revisara la ropa. Para encontrar una copia.

Se escucha un gruñido y un gemido en que daba señal de asco y repudio sobre Luna.

-¿Que hace esta asquerosa en mi hogar?- Una voz de mujer dice.- ¿Qué haces en la habitación de mi hijo?

Luna retrocede esta aterrada. Porque a la quien ve es la madre de su amado. Lucia.

-¡¿De dónde has salido?!- Se exalta la mujer.

Luna por pánico sale huyendo, pasando de lado de la mujer. Esta gruñe.

Lucia sabia de la presencia de la Pokémon gracias a Sebastián. La mujer no sabía que la Pokémon estaba en la habitación de Carlos. Pero decidió ella indagar, personalmente.

-¿Ese fue el Pokémon que lastimo Sebastián?- Se pregunta la mujer ante la mentira de su hijo.- ¡¿Por qué Carlos lo tenía?!

Lucia se dispone a perseguir a Luna.

-¡Sal!

La mujer traía a una pokeball. De esa misma empieza a salir una sombra oscura que rodea, rodea primero a la mujer, después se materializa y se alza dejando ver a un aterrador Gengar.

La Kirlia voltea la mirada y ve ese Pokémon.

Gengar. Es hora de sacar la basura.

El Gengar se dispone a sonreir con malicia, viendo a la Pokémon.

Pero pasaba algo. El Gengar no podía entrar, trataba, pero un olor no le dejaba Esto se debe al repelente.

-¿Qué pasa Gengar?- Pregunta Lucia.- ¡Acaba con ella!

La Kirlia recuerda algo.

"Luna hagas lo que hagas. No salgas de la habitación. Sebastián quizá trate de entrar por la ventana. Pero no por la puerta. Pero quizá deje su Pokémon afuera"

Pero. Por un descuido la madre encontró la llave. Aparte.

Esa reacción.- Lucia la reconoce.-Repelente, ¿Por qué?

-Todo está bien.- Se dice la Kirlia, espantada.- Mientras siga adentro de esta habitación.

Pero la mujer haría algo al ver que la Kirlia estaba dentro como si nada.

-Estúpida Pokémon.- Dice Lucia.- Esto no ha acabado… ¡Gengar, jala a esa Kirlia contigo!

Kirlia es sometida de la nada por un poder psíquico.

-¡No otra vez!- Ella grita.- ¡No debo!

-¡Quiero esa basura fuera de mi casa!- Exclama la mujer.- ¡Sácala, haz lo que tengas que hacer!

La Kirlia es jalada por los poderes de ese Pokémon. Ella resiste, pero es jalada poco a poco. Trata de poner todo su esfuerzo. Pero paso algo. El repelente aplicaba en Kirlia, mientras era jalada, podía olfatearlo. Eso la debilitaba, hasta tal grado de sucumbir. Ella es jalada hacia afuera y estando cerca. Se muestra inconsciente.

-Sabía que no podía con tu gran poder.- Dice la magnate complacida.- Ahora hay que botarla.

Pero Luna se desierta, pega un grito y con ello aplica sus poderes psíquicos sobre el Gengar, haciéndole daño y que este la soltase.

-¡¿Qué?!- Lucia no lo cree.- ¡Persíguela ahora!

El Gengar dolido y molesto desaparece y la Kirlia sigue corriendo.


Minutos despues

Mientras tanto afuera Carlos recién llegaba y escuchaba lo que pasaba. Algunas sirvientas corrían, pues habia desastre.

-¿Qué está pasando ahora?- SE dijo el castaño, no estaba para nada sorprendido.

Carlos sigue avanzando. Para el no es sorpresa ver a los sirvientes correr. Lo ha visto antes, cuanto no aguantan la presión de ese lugar. Pero a la hora de meterse a la mansión, ve floreros rotos y todo tirado. Más de lo de costumbre.

-Qué raro.- Se dijo el castaño al notarlo.

Carlos avanza hasta su habitación y para su desagradable sorpresa nota la habitación abierta, corre al verlo. Y lo primero que hace.

-¡¿Luna?!- Pregunta y llama.- ¡Luna, Luna!

Carlos sigue llamando a su Pokémon. Pero al recordar todo tirado se da la horrible idea. Revisas sus bolsillos y nota que le faltan sus llaves. Se pregunta, ¿Cómo?

-¡Oh no, no, no, no!- El niño corre a buscarla.

Mientras tanto Luna esquivaba los ataques, algunos los recibía. Ese Gengar lo seguía persiguiendo, junto con Lucia.

La Kirlia casi caía por cada paso, le dolía la espalda al recibir un puño sombra, sus lágrimas que derramaba a cada paso. Sus quejidos eran casi silenciosos, pero horribles. Su semblante marca el horror y desilusión.

Ella esperaba con toda felicidad a su amado e iban a pasear. No esperaba nada como eso. Como una burla por el destino.

Mientras tanto Carlos sigue buscando y teme lo peor. Sigue y sigue buscando. Se da pistas a través ante los rastros del caos, algunas paredes estaban raspadas y todo estaba roto.

-¡Por Arceus, por Arceus, por Arceus!- Carlos le suplicaba a su Dios.

La desesperación. Carlos sigue el rastro del caos de su hogar. Pero no la encontraba. Luna había corrido demasiado lejos y la mansión era gigantesca.

-¡¿Dónde estás, donde estas?!- Preguntaba

Lucia por su parte caminaba.

-Maldita Pokémon.- Dice la mujer con dientes cerrados.- Hacer ese desastre en mi hogar es imperdonable.

La mujer llega a un punto de la mansión, llega a la sala trasera, una parte idéntica a la sala que tienen, solo que esta en la parte trasera. El único cambio, eran los muebles que son diferentes.

La mujer ve que todo está ordenado. Significa que ella no ha llegado todavía aquí o Quizás…

Mientras tanto la Kirlia se mantenía oculta en un gran florero, viendo de reojo a la mujer. Lucia voltea rápidamente y no la ve, se va ella del lugar. Buscando en otra parte a la desdichada Pokémon. Mientras esta traga saliva y tiembla de miedo.

La Kirlia estaba aterrada, poco a poco se descubre.

Ella creía estar a salvo.

Pero la Kirlia siente algo en su espalda, voltea poco a poco y alza la mirada, para ver esos ojos rojos y una sonrisa malévola.

-¿Creíste que podías huir de mi y de mi ama?- Le pregunta el fantasmagórico Pokemon.

Pero es atacada con un puño sombra. La fémina Pokemon retrocede, siendo aventada y cae de espaldas. Mientras después se voltea y empieza arrastrarse, no se reponía de ese ataque, mientras el Gengar lentamente se acerca para darle el golpe de gracia por órdenes de su ama.

-¡Déjala!- La voz de un infante se escucha, en ese momento determinado y con gran ira en su ser.

El fantasmagórico Pokémon ve a un niño humano que le ordena que se aleje de ella. El Pokémon solo obedece puesto que es el hijo de su ama. El infante estaba sumamente molesto. Y ver a su Pokémon tirada en el suelo, se empieza a acercar a ella rápidamente y una vez le ayuda a pararse.

-¿Ca-ca-carlos?- Luna ve débilmente a su amo.

Ella ve el rostro de Carlos, el semblante había cambiado, estaba el asustado y temía a lo que pasase.

-¿Estás bien?- Pregunta el infante preocupado, sin soltarla.

Pero la Kirlia solo llora de lo que ha sufrido.

-Carlos.

Carlos escucha esa voz y tanto el cómo su Pokemon se quedan petrificados. La mujer dueña de ese Gengar aparece, ve a su hijo al frente de la Kirlia que estaba tirada, debilitada y sin fuerzas.

-¿Qué haces con esa cosa?- Le pregunta la mujer con asco.

-¡Déjala en paz!- Dice Carlos, con nervio en su voz.

-¿Por qué?- Pregunta la madre.- ¿Acaso tú trajiste a esta asquerosidad a mi casa?- E incrédula estaba.

-Si.- Responde Carlos.

-Hijo. De tantos Pokémon que puede tener o pedir agarras a esta cosa.- Y la aberrante mujer empieza hacer menos al Pokémon.

-No es una cosa.- El niño se molesta.- Es igual un Pokémon. Como ese Gengar.

-No compares.- Dice Lucia.- Ella es demasiado débil a comparación de él.

-Cada Pokémon tiene debilidades.- Dice Carlos, aun defendiendo a la Kirlia.- Es como papa que puede vencer fácilmente a ese Gengar con su…

-¡Como sea!- La madre interrumpe, no le gusta recordar a su esposo.- Sácala de inmediatamente de mi casa.- Pide de forma altanera.

Lucia imponente. hasta en la voz le ordena eso a su hijo. Carlos ve a su Kirlia, que sufría de dolor y que no dejaba de abrazarlo. Sentía como su corazón se hacía trizas.

-"No, no"- El niño ve estático a su madre, enmudecido ante la facilidad que esta rechaza a su Pokémon.

El castaño aprieta su puño, harto de la situación, harto de la falta de comunicación, harto de que el no haga nada.

Lucia daba media vuelta, para alejarse, pero…

-No.- Se escucha eso.

La mujer se voltea poco a poco.- ¿Qué?- Pregunta desconcertada.

-No.- Eso se escucha otra vez, pero seria y fuerte, pero sin dejar el respeto hacia la madre.- No la sacare.- Y vuelve a recalcar.

Sacando por fin el valor de confrontar sus problemas. Ver a los ojos aquellos que lo intimidan. Con determinación da la negativa. No quiere perder a su Luna. Ella es lo único que le queda a ese niño que busca amor. No quiere perderla. Vale la pena pelear por ella.

-¿Qué dijiste?- Y La madre aun no lo entiende.- ¡Sácala!- Y exclama.

-No… lo… hare.- Carlos en cierto modo tiembla, sabe a lo que se está metiendo.- Es mi Pokémon y yo decido que hacer con ella. Y ese Pokémon tiene nombre y su nombre es Luna. Así como tengo de nombre Carlos y tu Lucia.- Pero sigue determinado, sacando valor de sí mismo.

La Kirlia, entre lágrimas ve como su amo, la defiende, ella se paraba e iba detrás de él y se cubría. Pero siente el valor que Carlos tiene ahora al ver a su madre a los ojos, siente esa furia. Nunca antes lo había sentido en él, no de esa forma.

-Mocoso insolente.- Lucia se acerca, hasta que se pone en frente de su hijo.- ¿La sacaras?- Le pregunta entre dientes.

El niño, siente un nudo en su garganta, se pasa la saliva y es muy pesada. Pero aun así niega con la cabeza.

-¡NIÑO ESTUPIDO!

¡SLAAAP!

Acto seguido una cachetada. Carlos retrocede y cae sobre su Kirlia, pero se para rápidamente, con lagrimas en sus ojos y sobándose la mejilla.

-¡La sacaras en este mismo instante!- La Madre ordena.

-¡N-no!- Pero Carlos se niega.

La Kirlia ve a su maestro que la defiende. Carlos siempre ha sido así, como un escudo para ella. Carlos ha peleado siempre por su Luna. Desde aquel niño que la capturo y dando la cara. Le ha dado un hogar. Le ha salvado la vida con un Migthyena siendo la Pokémon en ese tiempo, Ralts que debía de pelear por el humano. Pero no fue así y fue Carlos quien peleo por ella.

Inclusive peleando por la igualdad en humanos y Pokémon, al tratarla como una humana más.

¿Y ella que ha hecho?

Ver ahora mismo como el soportara un golpe más, por ella.

La Kirlia se supone que es el Pokémon y que tiene que protegerlo, se supone que ama a ese humano, por esas cosas tiene que ser igual ella la que pelee.

Pero ni siquiera es tan fuerte. No pudo hacer nada para proteger a Carlos, no pudo contra el Mightyena, no pudo contra Sebastián, ni siquiera un ataque de su propio tipo.

Y ahora mismo vio como su amado es goleado al frente de sus ojos.

La aberrante mujer no toleraría eso, esa falta de respeto y que su hijo no la obedezca. Le alza la mano a su hijo para propinarle otra.

Ella no lo cree. Y Carlos aun está dispuesto a protegerla, aun más.

-¡AHHHHHHHHHHHHH!

Luna ha reaccionado, por fin.

La mujer es empujada salvajemente. La Kirlia se despego de su maestro y empuja a la mujer, harta de ver eso, que Carlos siempre fuera maltratado por los demás, que siempre, por ella tiene el que sufrir. Ella asume la culpa de que siendo su Pokémon no pueda protegerlo y que él tenga que hacerlo, siendo humano.

-¡NO DEJARE QUE CARLOS SIGA CON ESTO!

La Pokémon ruje, viendo con gran ira a la madre de su amado. Alza sus manos y extiende sus piernas, bloqueándole más el paso a él, ofreciéndose ella primero, antes que él.

Lucia estaba aterrada, no pensaba que un Pokémon atacase a un humano. Y lo peor es que la Kirlia se le queda viendo con rabia, con ganas de aun hacerle más daño por lo que le hiso a su infante amo.

-¡Luna alto!- Carlos mencionaba el nombre de su Pokémon, sintiendo a la vez la furia de su Kirlia, que lo había defendido.

Pero la mujer empezaba a ver a la fémina Pokémon con rabia y furia.

-¡Gengar, bola sombra!- Le ordena rápidamente.

El monstruoso Gengar se pone al frente de su ama para protegerla y con aquella mirada malévola, carga su ataque. Luna no se mueve, está paralizada al ver ese monstruo.

Pero un fuerte tirón en el brazo de Luna hace que en cierta forma reaccione. Carlos la jala y la cubre a ella con su cuerpo, la abraza fuertemente. Luna estaba con la mirada abierta, sus ojos ve la cara de su maestro que está llorando, siente una gota de sus lagrimas sobre su cabeza. La Pokémon se aferra también a él, compartiendo a su vez su sufrimiento y acurrucándose en su pecho, quería estar con él en todo momento.

-Yo también te amo Carlitos.- Le dice eso Luna, que siente ese sentimiento, el amor que le puede dar Carlos a su Pokémon. Pero este en si no lo sabía, ni siquiera lo comprendía, pero lo emanaba al hacer ese sacrificio.

Lucia ve esa escena, se aterra, al ver como su hijo pone su cuerpo como escudo, pero era tarde para hacer algo.

¡El ataque sale disparado hacia su objetivo!

Lucia grita, tratando de detener eso, pero Gengar ni siquiera pudo hacerlo. No veían venir que el niño seria escudo.

¡BOOOOOM!

El humo se apropia de la sala. La madre se imagina lo peor.

Pero un rugido se escucha. Tan imponente. El humo se disipa y al frente de Carlos y Luna. Estaba un feroz Mightyena, que estaba en posición defensiva. Gruñendo y viendo al frente, al Gengar que lanzo el ataque. El Pokémon tipo fantasma se intimida al verlo.

El niño y la Kirlia estaban en Shock. Ambos pensaban que sucumbirían. Ambos se apretaban y veían incrédulos lo que pasaba.

Todos voltean y ven al regente de la mansión. Javier. El padre había intervenido al salvar a su hijo de ese ataque.

-¡¿Qué pasa aquí?!- Pregunta Javier exaltado.- ¡¿Cómo puedes ser tan estúpida mujer?! ¡¿Cómo te atreves a tratar así a un Pokemon, matarlo era tu meta?! ¡Y no solo eso casi matas a nuestro hijo!

Todos callan, ante la voz del hombre. Así están por varios segundos.

-¡Mira que trajo tu hijo!- Dice la madre, rompiendo el silencio. Señalando a la Kirlia con el dedo.

Javier ve a su hijo y a la Pokémon que lleva consigo. Una Kirlia Shiny a la que abraza a su maestro y este a ella.

Carlos por su parte ve a su padre a los ojos, como el siguiente. No importaba si se tratase de su mismo padre, el no la dejara.

-¿Mirar qué?- Pregunta el esposo a su mujer. Viendo el regente con una mirada, casi indiferente.

-¡Trajo a esa horrible Kirlia!, toda sucia y asquerosa.- Dice la esposa con asco y desprecio.

El padre sigue viendo.

Pero el niño no sigue tolerando mas-¡Te equivocas!- Protesto con gran energía.- Yo la tengo desde que era una Ralts. Y la he mantenido todo este tiempo a oculta de ustedes.

La cara de la madre, se torna pálida, sorprendida al saberlo. La del padre sigue igual, moviendo solo la ceja, en señal de su sorpresa.

El secreto por fin se sabía. Gracias a Sebastián. Carlos teme que sea separado de su Luna y esta de él.

-¡Saca esa bastarda de mi casa!- Grita la madre en cólera.

Carlos abraza con fuerza a su Luna.- ¡Noo!- Y exclama aun así, negándose a separarse de ella.

-¿Por qué la has mantenido oculta?, ¿Por qué la has traído a esta casa?- Pregunto el padre, con voz casi severa. Parecía como si hirviese de rabia, pero no.

-¡Por personas como ustedes la oculte!- La actitud de Carlos cambio en su totalidad, parecía que casi retaba a su padre por la respuesta, Pero triste a su vez al responder.- ¿Por qué la traje?... Ella no tenía a nadie, así como yo no los tengo a ustedes. Ella comprende mi dolor de estar en soledad y creí que era mejor llevarla para que no sufriera lo mismo que yo. Y así ella a la vez me salvaría y sin darme cuenta hasta ahora de convertirme, de ser alguien como ustedes.

La madre gruñe como animal rabioso, viendo a ese par. Pero el padre se queda callado y más pensativo, al oír esa respuesta.

-¿Cómo puedes decir que ese estúpido poke…

-¡Cállate!- Javier calla a su esposa.

La esposa se calla, al oír ese tono de voz, es diferente a lo acostumbrado. Pero mirando a los ojos a su hijo y mirando a la Kirlia por igual.

Kirlia sentía algo al ver a Javier. Puede presentirlo al verlo a los ojos.

Carlos Pov

Mi Luna me conto algo esa vez. Ya una vez convertida en Gardevoir. Lo que mi padre emano en ese tiempo. Me dijo que mi padre no me vio con enojo, algo parecido a lastima, pero no era lastima. Ni ella sabe que fue. Pudo presenciar algo de tristeza.

Ni yo comprendo hasta hoy en día que significo eso.

Narrador Pov

Javier pestañea un par de veces, baja un poco sus ojos. Pero al poco de nuevo los alza.

-Ya estás en edad de tener tu propio Pokémon.- Dice el padre, dándole un sí a Carlos. Pero a su vez teniendo una duda...- Solo dime, ¿La encontraste o ella te encontró?

El niño tarda en responder.- Fue un accidente.- Responde.

-Como dije puedes quedártela. Y por lo que veo no tienes una Pokeball. La quiero ahí.- Pero el padre pide una condición.- ¿Te quedo claro?, no la quiero ver vagando por esta casa.

Javier da media vuelta y se marcha. Mientras el niño y su Pokémon estaban en shock, incrédulos de lo que paso.

Carlos Pov

No supe cómo reaccionar. Estaba sin creerlo aun. Mi padre me dio el sí.

Simplemente me moví de forma lenta. Sosteniendo de la mano a mi Luna. Me conto que siempre quiso ir de la mano conmigo, pero no de esa forma, aun después de lo sucedido. Pero aun así me la lleve de la mano. Mis últimas lagrimas brotaban.

Iba a morir, por poco.

Pero valió la pena para mí.

Ella no se despego. Y así avanzamos ambos, como si fuésemos momias o zombies.

Pero esta vez recorriendo solos la mansión y sin un peligro aparente. Ne sentí como me quite un peso de encima. Ya podía estar con Luna e inclusive liberarla. Lo malo era la condición de mi padre. Aunque no podía a su vez decir algo, en parte estaban en lo correcto.

Aunque a su vez una gran parte de mi no quería. Debido a que, la mantuve todo el tiempo a fuera.

Seguí pensando. Hasta llegar a la sala principal. Para poder llegar a mí cuarto. Pero hubo algo que llamo mi atención. Ya sea por un brillo que me segó de un vidrio del marco de una foto. Pero aun así me hiso voltear y ver una foto.

En esa foto había un niño idéntico a mí en apariencia física. EL niño reía mientras en sus manos traía un poochyena.

Al ver esa foto, no podía evitar pensar yo y en mi Luna. Yo la había traído de forma idéntica, cuando era Ralts.

Ella se quedo igual viendo esa foto.

Esa foto, por lo vieja y descolorida que estaba. Se veía que era mi padre.

Me resulto difícil creer que era él. Pero su Pokémon era la señal. Habia oído que ese Migthyena fue el primer Pokémon de mi padre, que lo encontró en la Ruta 103.

Pero esa cara alegre y al ver a mi padre actualmente.

¿Qué paso con él?

¿Por qué no es así conmigo?

¿Por qué no sonríe?

Pero por primera vez actuó como un padre, al dejar que mi Pokémon se quedase conmigo.

Por otra parte Luna me abrazo. Ella se sintió más que feliz de ver que no había, mas secreto. Ese era la parte buena.

Pero por otra parte. Iba a morir, ese era un hecho. Así de lejos fue todo.

Yo no podía compartir la misma alegría que ella sentía en ese momento.

Me puse a pensar en ese momento, algo, algo que cambiaria nuestras vidas. Ya lo había pensado antes. Pero lo hice con más fuerza.

Pero quería hacerlo una vez que acabase con mis estudios.

Pero en ese momento tuve que centrarme en la condición que me pusieron.


Al día siguiente

Y al día siguiente. Mi padre me dio algo. Quería asegurarse en persona en dármelo.

-He usado tu propio dinero para comprarla.- Mi padre compro eso.- Y he de suponer que pensabas en esta pokeball.

Era una Lujoball. Una pokeball muy cómoda para los Pokémon, es un lujo que solo los ricos se pueden comprar. Yo pensaba en lo mismo para mi Luna, quería que sintiese cómoda, quería darle ese lujo y esta vez aprovechando el status que tengo

Sostuve la ball, desconcertado. Iba a ir a comprarla. Pero mi padre, me gano.

-Ahora hazlo.- Me pidió.- Si es cierto lo que dices. Has tenido simplemente suerte. Pero no la tientes niño.

El me dejo solo, retirándose. Yo no dije ninguna palabra. El sabía que iba a comprarle esa ball.

Después de algunas horas de escuela. Yo regrese a mi habitación y ahí ella estaba sentada. Tranquila. Alzo su mirada al verme entrar. Parecía que ya lo esperaba, estaba preparada. Di un gran suspiro, al verla a los ojos, estaba feliz, yo no lo estaba.

¿Por qué encerrar a los Pokémon en esa bola?

Ellos son como nosotros, son libres, si un Pokémon quisiera podría inclusive esclavizar a un humano.

Inclusive fue un Pokémon llamado Arceus que nos creo a todos.

Pero los humanos solo los utilizamos.

Yo comprendí eso a mi temprana edad.

Inclusive mi abuelo Maximiliano, se dice que tenía su Jolteon a fuera de su ball.

No le veo simplemente chiste alguno. No quiero. Pero… No me quejo, pudo haber sido peor. Perderla para siempre.

-Mi Luna. Mi Pokemon. ¡No!, Mi mejor amiga.- Eso era para mí esa Pokémon.- Sabemos bien que no queremos esto. Pero… Bueno, hay que ver lo positivo, aun puedo estar contigo. Pero sé que no puedo demostrar lo mucho que te quiero y que cuanto te aprecio. Por eso traje esta pokeball a la que se le llama Lujo Ball. Sé que es la pokeball más costosa, pero quería darte lo mejor que yo puedo ofrecerte, sé que no me debo fijar en las cosas materiales y su costo, ya que no tiene ningún chiste. Pero solo a través de este costo puedo medir lo mucho que te quiero, y lo que eres para mí, aun se queda muy corto. No sé cómo mostrártelo lo que eres para mí de otra forma. Y espero que me perdones al no saber expresarme...

Y antes de que acabase. Ella me abrazo.

Me empezó a decir varias cosas, que no podía entender, no hablaba el lenguaje Pokémon. Ella seguía y seguía. Pero pude interpretar ese mensaje. A través de mi corazón que latía sin parar.

-Yo también te quiero mi Luna.

Yo… yo, la quería. Y mucho…

Sabes me doy cuenta apenas de eso. Ese recuerdo. Solo por un momento vi mas allá de esa barrera. Yo en verdad la quería en ese momento y me alegraba que solo fuese mía. Esa lealtad y cariño que me dio y no supe interpretar.

Yo no lo conté. Porque quería, quizás el amor de mi familia.

Pero Luna. Ella era mi familia.

Me cuesta trabajo creerlo. Creer que…

Ya la quería en ese tiempo.

Me hace sentir estúpido al no aceptarlo desde antes.

Me acurruque en ella, deje que su cabeza se restregara en mí.

Yo me separe después de ella. La mire fijamente, ella seguía sonriéndome. Yo también. La tengo a mi lado y eso importaba.

Lance esa pokeball y esta la absorbió finalmente. Al fin. Esa Pokémon Shiny era mía. Hasta que esa ball dejo de temblar, estaba sellada

Y después…

No vi a nadie más en mi habitación. Solo estaba yo y solo yo.

El tiempo siguió. Hice todo lo que tuve que hacer. Mi tarea, limpie por mi cuenta la habitación. Ayude a mis abuelos. Pero nada.

Estaba presente ese vacío en mí. Y eso lo descubrí al estar solo en mi habitación. Había perdido costumbre cuando adopte a mi Luna.

Ya era de noche. Estaba viendo el cielo y las estrellas. Preguntándome porque me sentía tan vacio en mi ser.

Había pasado, al menos ocho horas.

¿Por qué me siento tan vació?

Me acosté. Pero no fue lo mismo. Me sentí ligero, más de lo normal. Necesitaba mi cama un peso más. Y seguí viendo la ventana, viendo lo que esta dejaba.

El brillo de la Luna llena que daba luz a mi oscura habitación.

Encendí la luz. No podía dormir.

A lado de mi y en un buro esta su ball.

La abrí. Y ella salió de nuevo.

-¿Carlos?- Ella estaba desconcertada.- ¿Por qué me liberaste?

-Luna. No es necesario que estés todo el día en la pokeball.- Le dije, sonriéndole.- Aparte ya es de noche. No creo que nadie nos interrumpa. Y no hay que perder costumbre, ¿No lo crees?

Ella se alegro. Y así volví a la rutina con ella. Me acosté y ella encima de mí, pese que tenía su propio lugar. La tape y la quería a mi lado.

Con ella, no me sentía solo y me sentía feliz.

El lado bueno de todo. Es que ya podía sacarla con libertad.

Verla reír sin parar al exterior, dando vuelta y bailando como si fuese una bailarina de ballet.

Luna bailaba para mí y eso me alegraba.

Yo quería ser como ella, verla sin que nadie la detuviese, sin que la sujete. Aunque ella me obedece solo a mí. Y la verdad, ¿Por qué debería de obedecerme?

Ella puede hacer lo que quiera.

Pero ella decidía bailar. Me bailaba y sonreía mientras la dibujaba.

Pero yo. Seguía encadenado en mi eterna melancolía. Y ella lo sabía, trataba de hacerme feliz dentro de mi Jaula De Oro. Pero…

No lo lograba.

Sin darme cuenta. Esa Pokémon fue tan esencial para mí.

Y yo trate de ser el mejor para ella. Cuidándola y criandola.

¿Qué hubiera sido de ella, de no haberla salvado?

Bueno… Hay muchas posibilidades.

Pudo haber ayudado a ese niño que la encerró ese día a convertirse en campeón.

Pudo haber sido una mediocre genérica de cualquier entrenador.

Pudo haber estado en las manos de un coleccionista, obsesionado.

Hay muchas posibilidades.

Y la mayoría, mejores que estar a mi lado, en esa jaula.

Pero ella era un chicle para mí. No se despejaba y siempre viendo sus mejillas teñirse cuando la miraba y la consentía.


Narrador Pov

Carlos tose y mucho.

Pero…

El dolor, la tristeza de Carlos es muy grande. Ha estado llorando por varias horas.

EL joven ha estad igual tosiendo, su voz es mas ronca. Pero sigue tosiendo.

Carlos no ha hidratado su garganta y no ha bebido nada en ese tiempo.

Esa toz le empieza a raspar la garganta a tal grado de…

-Ya… fue suficiente.- Dice el joven.- Contare la parte final.

Algo salía de la boca de Carlos.

-(Cof, cof, cof) Todo el esfuerzo. Todos mis cuidados. Todo lo que le di a mi Luna. Tarde o temprano dieron sus frutos. Pero para Luna, fue…


En la habitación de Carlos.

Luna estaba descansando. Mientras Carlos estaba haciendo su tarea.

Pero el castaño era interrumpido por gemidos, gemidos que se hacían más fuertes.

-¿Luna?- Carlos se desconcierta.

La Kirlia se movía cada vez más en su cama. El no entiende que pasa. Luna estaba pasando una pesadilla. Ella gritaba y se sofocaba en sus cobijas.

-¡Luna, Luna!- Carlos va de inmediato.- ¡¿Qué tienes?!

Luna seguía gritando, su pesadilla era muy real.

Carlos mueve bruscamente a Luna y esta por fin se levanta. La Kirlia traga grandes bocanadas de aire.

-Solo fue una pesadilla.- Le decía Carlos a su Pokémon.- Solo eso.

Luna por su parte se paraba y veía a su alrededor. Sea la pesadilla que tuvo, fue muy realista. Ella cree que sigue en el sueño.

-Luna, Luna.- Carlos la agarra de los hombros.- Fue un sueño.- Le dice.

Luna sigue respirando fuerte. Poco a poco se tranquiliza ante las palabras y presencia de su amado.

-¿Ya estas tranquila?- Le pregunta.

Ella asiente.

-Muy bien. Mejor quédate despierta.

Carlos prende la tele y se retira de nuevo a su mesa, para proseguir.

Mientras tanto Luna estaba no de todo tranquila, pensaba en su sueño.

Soñó una pesadilla. En ella estaba Sebastián.

-"Que asco me dan"- Dijo Sebastián en el sueño, poniendo una cara de repudio y horrible.

Y ella cubierta de sangre, vistiendo una clase de vestido negro. Y esa sangre era…

-Falta hacer el balance general.- Se decía Carlos.

La Kirlia niega.- Solo fue un sueño.- Se dijo ella, tratando de darse alivio.

Pero ella no está tranquila.

Luna recuerda con impotencia como no ha podido jamás proteger a Carlos. En nada, inclusive se iba sacrificar por ella, cuando peleo contra su madre.

"¡¿Así de inútil soy?!"- Se dijo ella gruñendo.- "¡Tan débil, que no puedo ni siquiera proteger lo que más amo, ni siquiera puedo protegerme yo misma!"

La Pokémon sigue gruñendo. Carlos la escucha.

-"Tengo que volverme más fuerte"- Se dijo la Kirlia, molesta.- "Pero aun más. Necesito"

Ve a su amado, siempre corriendo peligro y luchando peleas que inclusive, ella, como Pokémon tiene que hacer.

Recuerda muchas cosas. Cuando una vez Carlos trajo un nuevo peluche de entrenamiento más grande de lo cotidiano y ella ocultándose detrás, al sentiré intimidada.

-"¡Debo!"

Sigue recordando esas veces que no ayudo en nada a Carlos.

Ahorita mismo ve a un joven haciendo su tarea tranquilamente. Pero por ahora está tranquilo, ¿Pero después?

-"¿Quién protegerá a Carlos?- Se hace esa pregunta Luna.- "Si yo no puedo hacerlo, aun como Pokémon"

Recuerda como fue sometida y abofeteada por Sebastián.

-"¡Soy una inútil!"- La Kirlia se degrada.

Carlos voltea al escuchar más a su Pokémon.

"Tu nombre es Luna. Eres bonita y única como la Luna"

Esa voz alegre que siempre la recibe y la motiva a seguir.

Y antes de eso. Una Ralts solitaria tratando de cubrirse de la lluvia, bajo un árbol, mientras a su vez con melancolía recordaba a su familia y a los humanos, que desconfiaba de ellos. Solitaria hasta que el llego en su vida y le probo que todos los humano, no eran malos.

-"Todo lo que hiso por mi"- Piensa Luna.

"A eso se le llama Fondue"

Siempre el tratándola como una humana mas.

"Luna. No es necesario que estés todo el día en la pokeball. Aparte ya es de noche. No creo que nadie nos interrumpa. Y no hay que perder costumbre, ¿No lo crees?"

Inclusive retando aun a sus padres, aun retándola como un símil al compartir la misma cama y el mismo manto.

¿Qué humano haría eso?

Solo Carlos.

Siempre actuando como escudo, estaría recibiendo un ataque Pokémon. Como ese día si se tratase de su Luna.

-¡Tengo que proteger a Carlos!- La Luna grita con rabia- ¡Tengo que hacerlo de esos monstruos, cueste lo que me cueste!

-¡¿Luna que tienes?!- Carlos se acerca.

La Kirlia empieza a brillar y dicho brillo la cubre en todo su cuerpo. Carlos es cegado por el destello.

Carlos Pov

Luna me conto lo miserable que fue al no poder protegerme de ellos. Y haciendo yo todo por ella. La verdad. No era mi intención. Yo la quería y mucho, debía protegerla aun de mi familia. Pero ella no lo tomo de esa forma. Yo no la quería degradar, pero lo hice psicológicamente, haciéndola menos por mis acciones.

Esa rabia y odio la hiso evolucionar. Pero a su vez el amor y la preocupación lo provoco por igual.

La impotencia y su deseo. Fueron las causas en ello.

Su forma cambiaba en su totalidad. Pero abrí los ojos y me sorprendí.

Ella por fin estaba evolucionando y ante mis ojos.

Estaba tan impactado. Pude por fin ver la verdadera forma de mi Luna.

Ese brillo se disipo y me dejo ver su forma definitiva.

-¡¿Gardevoir?!

Por fin. Habia evolucionado y fui testigo de ello. Se miraba, su nueva forma, su cuerpo había crecido. Miraba sus manos y a un espejo.

-He-he- he.- Ella seguía sin creerlo

-Por fin llegaste a tu última fase mi Luna. ¡Eres ya una hermosa Gardevoir felicidades!

Le dije eso, ella me volteo a ver, viendo esa cara sonrojada. Pero incrédula aun.

Pero ella me sonrió, mostrándome sus dientes, estaba feliz.

-¡Muchas gracias mi amo, mi maestro, te lo debo todo a ti Carlos!

La primera vez que la oi. Cai del susto. No espere para nada eso. Su voz era símil a una adulta.

-¡¿L-Luna, t-tú hablas?!- Le pregunte, sin creer todavía lo que escuche.

-Si mi amo. Pero solo te puedo hablar telepáticamente. Los Gardeovir podemos hacer eso una vez que tengamos un lazo tan fuerte con nuestro amo.

Yo quede callado. Ante esas palabras. Dijo lazo, un lazo que yo cree con ella. Yo por primera vez vi a mi Luna. Ella pudo manifestar todo lo que era a partir de esa evolución. Lo agradecida que estaba por haberla recogido, lo que siempre me había querido decir. Yo reía y mucho a su lado.

Ella por fin podía hablar conmigo, casi como una humana. Hablando telepáticamente y solo yo la podía entender.

Sé que esto suena egoísta. Pero ella era toda mía y no lo podía creer.

No podía creer lo afortunado que era. Llegue a recordar como un padre, al tenerla como Ralts. Habían pasado mucho después de ello.

Todo el esfuerzo que ambos hicimos.

En la escuela fui la envidia. Al tener un Pokémon Shiny y mas como ella. La fuerza que había ganado, no se quedaba atrás.

Pero nunca la supe apreciar realmente.

Así como ustedes malditos que me la arrebataron. Hubo más que trataban de tenerla.

-¡Carlos, por favor!- Sergio era uno de ellos.- No encontraras otra propuesta.

-Ya dije que no.- Yo estaba harto.- No cambio a Luna, ¿Qué no entiendes?

-¿Por qué?- Pero aun así, no importaba para el.- Me dirás lo de siempre.

-Porque es cierto.- Le dije, tratando una vez más.- Hasta has visto a mi Gardevoir rechazarla, como Pokémon esa propuesta.

-Ella no vale.- Pero él me decía, seguía necio.- Solo necesito convencerte a ti. Y sé que si le dices a tu Pokémon que seré su nuevo maestro. Ella obedecerá.

-Tal vez.- Dio un buen punto en ello.- Pero solo ganaría su odio y lo sé porque la conozco. Y mi respuesta seguirá siendo no. Yo respeto los sentimientos de mi Pokémon.

Mis palabras fueron serias y me retire. Aparte que Luna, no quería que me odiase, nunca la intercambiaría. Pero mientras me retiraba…

-No será más que sentimientos.- El me dijo molesto y en voz baja.

-… ¿Qué?- Pero oí, voltee.- ¿Qué dijiste?

-¡Nada, nada!- Pero él se hiso lo que no paso nada.

Yo esta vez ignore. Pero pensando molesto en ello. Era la primera vez que alguien me tocaba ese tema. Y obviamente, en ese tiempo lo hice de lado. Eso iba mas allá de lo que sentía por Luna y no me atrevería hacer eso.

El daño que se le hace a los Pokémon, fui testigo de la consecuencia de ello años después.

Pero no solo se trataba de compañeros de escuela.

También se trataba de…

-Carlos.- Nunca lo olvidare.- ¿Cuánto quieres por tu Pokémon?

-¿?- Ni siquiera lo vi venir

De mi propio hogar también se trataba. Un día en que llegue. Yo y mi madre, estábamos en la sala principal. Y esto también se debía a una sola razón. Luna, mi Gardevoir, era de color raro. Que pocos Pokémon solo tienen.

Y al ser hembra y una Gardevoir, eso aumenta drásticamente su valor.

Por eso era molestado por ella. Demasiado, algunas veces no salíamos por ello y me aseguraba que nadie lo supiera.

Pero en mi hogar.

Narrador Pov

-¿Cuánto?- Pregunto la madre.

-…- Carlos aun estaba desconcertado.- No ofrezco nada.- Pero responde

La madre al igual se desconcierta.

-Porque no estoy dispuesto a dársela a nadie.- Dijo el castaño su contraoferta.

-¿Por qué?- Pero la madre pregunta.- Carlos. Estoy siendo amable. Y estoy dispuesta a darte lo que sea.

-Para Sebastián.- A completa el hijo.- Se que se acerca su cumpleaños. Sé que harás madre y si aun no fuese así. Mi respuesta seguirá siendo no.

-¿Tu quien te crees?- Lucia se molesta, perdiendo paciencia.- ¿No me obedecerás?, yo que soy tu madre.

-En primera: Soy el dueño de esa Pokémon.- Dice el hijo, muy decidido, sin temor en sus palabras, tocándole una fibra sensible.- En segunda: Si eres mi "madre". Pero eso no justifica que quieras mandar y aun en mi propio Pokémon.

En eso levitando. Luna entraba a la gran sala, viendo a su amado con su madre. Ella se acerca, sintiendo una gran tensión.

-Carlos. Tú te atreves a retarme.- La madre se enfurece.- Inclusive a mí.

-No te reto.- Carlos al igual se enfurecía.- Deje a Luna afuera. Ella apenas entra y no es cualquier Pokémon para que me la trates así.

Carlos casi se comportaba al mismo nivel que su madre.

-Dame a esa Pokémon.- Pide la madre de forma altanera.

-¡¿Qué?!- Luna se desconcierta.

-¡No!- Carlos exclama.- Estoy harto de que todos me la quieran quitar. Es mía y solo mía. Entiéndalo todos.

-Mocoso. De mi comes, de mi estudias.- La madre recrimina.

-Yo no pedí nacer.- Dice el hijo.- Yo nunca les pido nada. Recuerdo que tu querías casi matar a Luna, la tratabas como si fuese basura, ¿Qué te hiso cambiar de opinión?

-Mocoso. Admito que estaba equivocada.- Admite Lucia, que estaba siendo avergonzada por su propio hijo.- Pero tu tampoco la tratas como es…

-¿De qué hablas?- Carlos no cree eso.

-¿Acaso crees que no sé lo que haces?- Dice la madre.- Que la entrenas y casi no paseas con ella.

-…

-Esta Pokémon seria perfecta para el concurso de belleza.- Dice la madre.- Y esta a lado de ti. Un mocoso que no la trata como tal.

-¡Si no la trato así es gracias al constante estudio que ustedes me someten!- Carlos enfurece aun mas.

Luna veía a su amado, cada vez as furioso, gracias a Lucia.

-Los Pokémon no son para ti Carlos.- Dice la madre.- Tu futuro es distinto. Ahora hazle un favor a esa Pokémon.

Carlos empezaba a gruñir. Pero sus hombros son sujetados por un par de manos grandes y de tres dedos. Era la primera vez que pasaba, la primera vez que Luna lo apoyaba y no lo dejaba en realidad solo.

-Carlos. No es necesario que hagas lo que esta mujer dice.- Le dice Luna por telepatía.- Yo. En realidad soy feliz a tu lado. Estoy de acuerdo, fue tu esfuerzo y tus cuidados lo que ella no comprende. Pero mantén la calma. Hazlo por mí. Por favor.

-"Tu voz es cautivadora"- Dice Carlos al escucharla.- "Pero estoy harto Luna. No paran. Y sé que hará mi madre…"

-Tranquilo. Yo estaré aquí.- Dice Luna que masajea sus hombros.- No dejare que te pase algo Carlitos.

-"Pero si un Pokémon no debe de agredir a un humano"- Carlos se espanta.

-¿Quien dice que la voy agredir?- Pregunta ella.- Confía en mi.

-"Confió en ti Luna"- Le dice Carlos, confiando ciegamente en ella.

El niño da un suspiro y ve a los ojos a su madre, estaba mas tranquilo gracias a su Pokémon.

-Mi respuesta es no.- Dice el joven, tranquilamente.- Tienes razón. Yo no la se apreciar. Pero sé que si esta a tu lado o el de Sebastián. Tampoco estará augusta. Espero que tú también comprendas.

-Vaya. El niño se hace un hombre.- Otra voz viene de otra parte.

Asomándose y entrando a la sala. EL hermano mayor sale y se pone detrás de su madre.

-Un Pokémon Shiny.- Dice Sebastián.- No está mal para un regalo de cumpleaños.

-Hijo. Trato de negociar con tu hermano. Pero no quiere vender a su Pokémon.- Dice la madre, molesta.- No quiero quitárselo por las malas.

-¡Garrr!- Luna escucha. No le parece que pelen por ella.- Yo no me iré jamás con él.

La madre e hijo mayor ven a la Pokémon que se aferra a su maestro.

-Lo ven.- Dice Carlos al señalar.- Ustedes no entienden. Yo no dejare a mi Pokémon y está a mi. Nadie lo entiende.

-El Pokémon no vale. Luna no pincha en este asunto.- Dice Lucia, harta.

-¿Qué?- Carlos toco limites.- Escuche bien. No tiene que ver, ¿Cómo?, es un ser viviente. Su voto cuenta como el de cualquiera.

-Solo es una Pokémon.- Dice la mujer, sin tomarle importancia.

-¿Y?- Carlos no se dejaba.

Luna fruncía el ceño.

-Solo vete Carlos. Sigues siendo un niño.- Dice Sebastián, burlándose.- No sabes cómo tratar a Luna.

Mientras la Gardevoir decía groserías en su mente, Carlos las escuchaba por telepatia, bufaba. Estaba de acuerdo con ella.

-Mira. Me darás a esa Gardevoir y se acabo.- Dice la madre, poniendo punto final.

Carlos no dice nada. Pero tampoco se dio por vencido. Con una mirada veía a su hermano y madre.

-Deja de verme así.- Dice la madre.

-No… se… las… dare.- Dice el niño.- ¡Y punto final!- Y lo grita.

-¿No piensas obedecerse?- Dice la madre.

-Interpreta como puedas.- Dice el niño castaño.- Si desobedecerte. Es darte a mi Pokémon, que es parte de mí. Pues sí, te desobedezco.

Carlos Pov

Recuerdo que mi hermano solo rió.

Mi madre. Furiosa por haberla retado. Estaba a punto de golpearme. Estaba listo una vez más. Para mí era costumbre ser golpeado por ella.

Pero paso algo que no vi.

"Confía en mi Carlos"

Ella estaba a punto de darme otra bofetada. Pero fue parada en seco. Lucia se pego con una pared invisible que me protegía.

Luna me defendió contra mi propia madre.

-¿Qué?, No estoy haciendo nada. Simplemente quise poner un poco aprueba mis poderes contigo Carlos.- Me dijo tiernamente.

Yo estaba en shock. Mi madre gritaba de dolor. No sé si a eso se le llama agredir. Pero Luna me defendió, aun contra mi madre.

-¡Mocoso imbécil!- Ella me gritaba.- ¡¿Cómo te atreves?!

Luna gruñía y llamaba la atención de los dos. Diciendo a su forma que fue ella, mas no yo. Sebastián, por primera vez bajo su sonrisa, me vio serio. Pero pese a mi madre retorciéndose por ese dolor.


Narrador Pov

-Ese día le dije a mi hermano que tendría que pasar sobre mi cadáver si quería quitarme a ¡Mi Luna!- El castaño hace rabieta.

Carlos sigue tosiendo, tanto que se ha provocado un dolor de garganta. Sangre se veía en sus dientes, tanto toser por varias horas.

-Pero falle.- Dice Carlos.- Ustedes tenían que pasar igual sobre i cadáver, para tenerla. Sigo vvio y ella no está conmigo… ¡SOY UN MENTIROSO!

El gruñir de una bestia se escucha. Se inflaba y su aliento era oxido.

Carlos estaba con su Revolver. Pero con una moneda en su mano.

-Es injusto.- Dice Caros, al ver la moneda.- Soy creyente del destino. Pero esta vez me parece muy injusto lo que hare.

Los maleantes no entienden. Pero están temerosos.

A uno de ustedes lo dejare "vivir"- Dice el castaño.- El otro morirá.

-¡No tienes atreverías!

Los villanos se aterran. Carlos saca las balas y se las empieza a poner.

-¡Te diremos en donde esta!- Dice aun el pelinegro

-¡NO ME IMPORTA!

Los maleantes se retuercen quieren salir de ahí. Mientras a Carlos se le caen las balas de su barril. Pero de forma lenta las vuelve a poner, mientras escucha como tratan de zafarse de los nudos. Sus lloriqueos que pasan por un oído y salen del otro del marido de la Gardeovir.

Sus respiraciones eran de la boca e inhalaba y exhalaba mientras escupía rojo de tanto toser.

El castaño está listo y empieza a ver a los dos. Se está decidiendo. Tiene una moneda en mano.

-¡¿Quién quien, quien, quien?!- Pregunta con ansias e impaciente.

Pero antes de que lanzara la moneda.

-¡No tienes el valor!- Dice el pelinegro.

Carlos no lanza la moneda y velozmente ve al quien le hablo.

-¡No lo tienes el valor de hacerlo!

En un intento desesperado para tratar de convencerlo de que no lo haga.

-¿Cómo lo sabes?- Carlos camina hacia el hombre.

-¿Qu-qu-quieres a Luna?

-¡¿Cómo te atreves a llamarla por su nombre?!- Carlos enfurece.- No tienes ni el mas mínimo derecho.

-¡¿La quieres o no?!

-…

-(Snif) Te lo diré, te lo diré (Snif)- Dice el tipo.

-O tranquilo.- Dice Carlos con gruñidos, molesto todavía por llama a su Gardevoir, por su nombre.- Claro que quiero oír en donde esta mi esposa.

Carlos gira y retrocede de tipo.

-Pero…- Carlos para de golpe.

El castaño voltea. El revólver esta rostro y apunta al tipo.

-No de ti.- Carlos jala prepara el gatillo trasero

-¡NO ESPERA!

¡BAAAAANG!

Se escucha como eco el disparo. Muchos Pokémon corren asustados. Y en el tronco de un árbol se ve a un hombre adulto, escurriendo su líquido vital. El origen es su frente, en medio de esta, se veía un orificio negro.

El hombre tenía una mirada abierta y la boca igual, dejando salir el aire que le quedaba y al poco tiempo su cabeza cae, apoyándose con el árbol.

Se escucha respiros, como gruñidos. Una mano tiembla y el revólver pesa. Lagrimas caen de un rostro joven, se escuchan sus pucheros.

-¡¿Qué hiciste?!- Dice el maleante pelirrojo.- ¡LO HAS MATADO!

Carlos llora, escurre de la nariz y algunas lágrimas que aún le quedaban siguen su camino.

Carlos asesino a sangre fría a una persona.

-¿Ni- ni- ni- niño?- El tipo pregunta.

-(Snif) Sabes. No lloro por tu amigo.- Dice Carlos, que alza la mirada de nuevo, y su voz sonó igual. Rasposa y horrible.- Lloro porque no la tengo a mi lado.

El pelirrojo se aterra, trata de gritar. Pero no puede.

Carlos no estaba llorando por haber asesinado, no tenia remordimientos ni pena. Seguía llorando porque no tiene a su Luna en su lado.

Carlos da la media vuelta. Sus ojos rojos e inyectados de sangre, una cara muy pálida, ojeras horribles en ambos ojos, sus dientes estaban teñidos un poco de rojo de tanto toser y toser.

-Sigues tuuuu…- Señala con su la punta del revólver.

A pasos tiesos y como si de un muerto se tratase, se acerca a su siguiente objetivo. Sin importa lo que acaba de hacer.

-¡Espera, espera, espera!

Pero Carlos no se detiene y sigue avanzando, con esa horrible mitrada seguía viendo. Rápidamente asegura las balas de la Melancolía que tenia aun.

-¡Te lo diré, te lo diré!

Carlos saca las balas que aun tenia, pero solo deja una. Mientras el tipo entraba en shock, respiraba y mucho se estaba traumando.

-Me pase de muy buena gente, aun con la "Melancolía" que tengo.- Dice Carlos, al prepara su "Melancolía".- Contigo mas. Sigues vivo y te conté una historia de amor. Así que… ¿Vivirás o morirás?, el tiempo lo decidirá. Y también, dependerá de ti ahora.

Carlos gira el barril, que ahora se convierte en una ruleta para el destino del desgraciado. Y para la muy mala suerte del joven castaño.

-¡Rayos!- Ruje el castaño.- Seis.

Cierra el revólver y se acerca con el tipo. Y frente a frente.

-Tienes seis segundos de vida.- Le dice Carlos rabioso.

-¡Yo, yo, yo, yo, yo, yo!

-¡DONDE ESTA LUNA!

Le restriega su horrible aliento de oxido de sangre.

-1 (Click).- Carlos dispara el gatillo, pero no sale ninguna bala.- 2 (Click).- Y sigue disparando hasta que esta lo saque.

-¡Yo, yo, yo, yo!

-3 (Click)

-¡Esta, esta, esta, esta, esta!

-4 (Click)

-Esta, en esta en.- EL tipo pelirrojo lucha.- ¡Esta en…

-5 (Click)- Pero Carlos no se detiene.

-¡ESTA A LAS AFUERAS DE PUEBLO LAVANDA!

-¡6!

¡BAAAANG!

Otro disparo se escucha como eco en el bosque. Carlos ha disparado de nuevo. Se escucha su respiración tan fuerte y horrible. Pero también se escucha otra, que exhalaba y apenas trataba de tragar aire como desesperado y casi se ahogaba en el intento.

-¡Ah-ah-ah-ah!- El maleante pelirrojo tenía bien cerrado sus ojos, no quiso ver.

La mano de Carlos, donde tenía su arma, estaba al otro lado, disparo en otra parte.

El tipo se estaba ahogando, trataba de respirar, se quedaba sin aire.

-¡Ohhh, vamos!

Carlos golpea una ve al rostro al hombre. Haciendo que este reaccione. Pero el castaño espera, esta vez tiene que. Y en lo que se tranquiliza.

-Dime mas.- Pide la bestia.

-Este, esta, es, es.- EL tipo se sigue recuperando.- (Snif) Esta… ¡En pueblo lavanda, a las afueras de este!

Carlos se mantiene pensando. Recordando que en su primer encuentro con el Equipo Rocket. Cuando Luna no se recuperaba de la batalla contra Lopunny Ghost. Fue a las afueras de Pueblo Lavanda donde peleo contra el Equipo Rocket.

-Está casi por donde te encontramos por primera vez.- Cuenta el maleante pelirrojo, comiendo aire.-Ahí esta nuestra base. Para poder llegar, guíate por los troncos de los arboles.

-… Y como entro a ella.- Dice Carlos, pidiendo más.- Se sabe que el Equipo Rocket planta alguna cosa para poder entrar. Como una contraseña o algo, ¡Así que dime!- Vuelve alistar su revólver.

-Se necesita una huella dactilar.- El tipo por miedo termina por cantar.- Solo eso.

Carlos sigue pensando. Y mucho, esta vez. Así esta por varios minutos.

-¡Ahora libérame!- Pide el tipo.- Yo te puedo guiar.

Carlos tenía otra mirada, sentía algo en su ser, lo más parecido a un alivio, ya que sabe en donde se encuentra su amada.

-No te dejare ir.- Dice el castaño, fríamente.- No todavía.

-Pero…

-Dijiste que se necesita una huella dactilar.- Dice Carlos.

-S-si.- Responde el pelirrojo.- Si me liberas. Yo te guiare.

-No…- Pero la bestia se niega.- Tengo otros planes.

Carlos, de lanada y con el mango del revolver le pega un fuerte golpe al hombre. Dejando este inconsciente.


Varios minutos después.

El pelirrojo se despierta. Pero esta vez, no estaba en el tronco del árbol. Estaba sobre el pasto. Su mano izquierda y piernas estaban sujetadas y amarradas. Pero su mano derecha no.

-¡¿Pero cómo?!

El tipo con la mano libre que le quedaba trata de de zafarse. Pero tiene un dolor, uno muy grande de cabeza, parte de sus dientes no estaban. Se había desmayado.

-Despertaste.- Dice Carlos al escuchar y se escuchaba molesto.- Quería hacer esto, cuando aun estabas inconsciente. Pero…

Carlos estaba al frente de la fogata, con un cuchillo a la mano y una piedra. El castaño sacaba filo al cuchillo.

-El tiempo no perdona.- Dice Carlos sacando pequeñas chispas.- Y tendré que hacerlo ahora, aun si estas despierto.

El joven se acerca al hombre. Este trata de zafarse y resistir. Pero estaba débil y dolido, su rostro dolía, parte de sus dientes también caídos. Carlos goleo mucho al tipo, trato de dejarlo inconsciente.

-No soy muy bueno afilando cuchillos.- Comenta la bestia, muy tranquila.- Tarde demasiado. Y nunca me preocupe de eso, desde que llegue a Kanto.

El castaño le tuerce el brazo al hombre y lo jala, llevándoselo a una piedra plana, pequeña y justa para él.

-¡¿Por qué no se lo haces a el?!- Le pregunta el tipo aterrado.- Esta muerto.

El joven sujeta la mano con cinta.

-Es justo que respete el cadáver.- Dice Carlos, como si nada.- Y tú vivirás. Pero quiero que me recuerdes. Quiero que aprendas. Quiero que sufras por el resto de tu vida. Que me recuerdes. Que recuerdes el dolor. El dolor que se siente perder lo que más amas, ese es mi dolor.

Carlos le da una patada al rostro el hombre. Y extiende su brazo izquierdo. El convierte en puño su mano.

-Extiéndela.- Pide Carlos, molesto.- Ahora.

Pero él no quiere.

-Sera peor si no la extiendes.- Dice Carlos entre gruñidos.- ¿Quieres que te mate de una vez?

Carlos deja libre al hombre y saca su revólver.

-Extiende la mano.- Le ordena furioso.- ¡AHORA!

-Es un suicidio lo que haces.- Dice el tipo.- No puedes solo contra el Equipo Rocket.

-Un joven de gorra roja pudo.- Dice Carlos.- Yo he entrenado a mi equipo y la más poderosa no está conmigo. De ahí le sigue Snorlax y Lopunny. Se lo que hago y como lo hare… Aparte no te importa si vivo o muero.

El hombre no quiere, extender su mano.

-¡Hazlo!- exige Carlos.

El hombre no quiere. Pero escucha como Carlos prepara el gatillo. No está jugando. Carlos ya no es Carlos. Aquel joven que esa Gardevoir ama, ahora es un monstruo sediento de sangre, es una bestia enfurecida.

El hombre con miedo. Termina tristemente obedeciendo, extiende su mano.

Carlos ve fijamente esa mano. Pero esta seguro lo que quiere hacer. Alza el cuchillo hasta la cima. Y lo azota con gran determinación.

Se escucha otro grito ensordecedor. Tan poderoso y horrible de tortura. Un salpicón rojo cubre la mano de Carlos y como si fuese manguera riega el pasto y a la bestia que gruñe. Pero alcanzando su objetivo. De cinco le quito uno.

Carlos rápidamente desata al hombre.

-¡Largo ahora!- Pide Carlos furioso.- Si te largas ahora, puedes que encuentres ayuda.

El tipo sin pensar y con todo dolor corre, corre como nunca antes lo ha hecho.

Mientras Carlos se queda de nuevo solo. Pero viendo y pensando lo que ha hecho.

Termina gritando al cielo, a todo pulmón y rabia. Deja el cuchillo y suelta su contenido. En su nariz huele el olor metálico de la sangre. Pero aun así no basta.

El esposo grita por la pérdida de su amada. Ha hecho un gran sacrifico y no ve resultados. Quiere tenerla de vuelta.

La bestia hace rabietas y patea todo a su paso, patea una olls, piedras, tiras sus pokeball al suelo, donde tiene sus Pokémon.

La bestia golpea todo, golpea los arboles. Consumido por su locura, quiere desquitar esa ira. patea el cadáver del quien mato, le da puñetazos al suelo. Pero no se sacia. El seguía y seguía.

-¡POR QUE, POR QUEEEEEE!- Grita a los vientos.

Carlos se entero que tenía que ir a la base de esos ladrones. Tenía que ir a la boca del lobo. Pero no sabe cómo. Es un suicidio. Pero no puede pensar, su ira es tanta.

Carlos por ultimo avienta su mochila muy alta, esta choca contra un árbol y abre la bolsa dejando escapar todo lo demás.

El alba se asoma y mientras lo hace alumbra el joven que se arrodilla y sigue gritando. Cada vez se hacía más y mas daño. Imágenes vienen, tan rápido. Todo lo que han hecho.

En eso una cierta pokeball rueda de la mochila. Algo que Carlos había puesto ahí y olvidándose de ella.

La bestia sigue y sigue Nada lo calma. En eso y golpeando el suelo. La pokeball se pone en medio. El suelta el golpe. Pero para en seco al ver que ball se trataba.

Esa pokeball era la Lujoball, la pokeball de Luna. Carlos se para de un susto al verla. Con ojos cristalinos ve eso.

-Lu-Luna.- Dice, conservando la cordura que aún le quedaba.

Ve a su frente todo lo que ha destrozado, todo lo que ha hecho.

-(Snif, Snif) ¡Carlos tranquilízate!- Trata de volver.- ¡Tienes que pensar, tienes que pensar!

Carlos se para, recoge esa Lujoball y trata de hacer un plan. Pero estaba impaciente, no podía pensar bien. Y lo primero que piensa es irse de ese lugar. Ya que tan solo unos metros estaba el cadáver de un hombre y había la posibilidad que al que libero lo delate.

-¡¿Por qué lo deje vivir?!- Se pregunto furioso.

Pero él no se arrepentía, no se tentó el corazón. Ve el cadáver, al verlo algo de satisfacción lo tranquilizaba.

Pero aun así no podía pensar todo, trataba de tranquilizarse, pero no podía. Y en lo que lo hacia recogía las cosas que tiro. Las levanta.

-¡¿Qué hare, que hare, que hare?!- Se preguntaba repetidamente, buscando una solución.

Estaba temeroso, el miedo ahora lo dominaba. Las dudas estaban en su cabeza. Necesitaba a su Luna, pero a su vez sus esperanzas de verla disminuían. El tiempo es esencial. Pero Carlos no sabe qué hacer, no en su estado actual. Sigue recogiendo sus cosas para irse lo más rápido que pudiese. Hasta que entre las cosas que toro se topa con algo.

Gracias a la rabieta que hiso y al aventar la mochila algo se rompió y dejo ir su contenido.

La luz del recién alba ilumina dos cosas brillantes. Y cuando el castaño recoja se topa con ellas.

La cara de Carlos se muestra desconcertado, pero sin ponerle atención, pues no las había visto hasta ahora y se pregunta cómo llegaron ahí. Pero abre más su sorpresa al ver que se trataba. Un susto le viene. Pues esas cosas brillantes estaban adentro de una caja de regalo de moño dorado, su tapa estaba botada a lado.

Con ello una nota.

"Cuando no te sientas fuerte. Cuando ella no se sienta fuerte. Cuando ambos se sientan aplastados ante sus problemas. Recuerden que pelean juntos. Y que ese lazo que los ata es su más grande arma"

-Esto, es.- Carlos no podía creerlo.

"Que mas allá que quieras ponerte todo el peso encima. Las peleas nunca son de uno. Siempre será de dos…"

-(Snif) Yo digo eso.- Dice Carlos al ver con lagrimas lo que está en esa cajita de regalo.

"Cuando la tormenta se te venga encima. Recuerda que detrás de esas horribles nubes. La Luna siempre brilla con más intensidad. Y que siempre estará ahí, aun en la tormenta"

Carlos siente algo, su corazón volvía a latir, su pecho se sacude, como si explotase.

"Y recuerda que ella igual depende de ti. Como tú de ella. Este sera su símbolo"

Carlos termina de leer.

"Esto es todo lo que puedo hacer por ti hijo"

"Atte: Javier"

Esas palabras eran de Javier. Carlos estaba en shock. Pero ve lo que está en esa caja. Dos piedras brillan con la luz del alba. Una piedra era para Carlos. La otra para Luna.

-¡La-la la.- Carlos no lo creía. Lo que su padre le había enviado.- ¡LA GARDEVOIRITA!

Era una de las Mega-Piedras, capaz de potenciar a los Pokémon. La Gardevoirita. Dentro de la caja había dos brazaletes y encima de estos estaba las Mega-Piedras del Pokémon y su entrenador.

Carlos las sigue viendo y recordando esas palabras.

Un gran silencio viene y esas palabras se quedan en su cabeza. Que Luna depende de Carlos, así como este de ella.

Y como si fuese arte de magia. Carlos se tranquiliza, al ver esas Mega-Piedras y leer esas palabras de su padre. El castaño toca las piedras y las ve.

Sabe con claridad que es lo que tiene que hacer. Y ya era hora de reclamar lo que es suyo. Alguien lo necesita y no necesita a un monstruo insensato. Luna necesita al verdadero Carlos.

-Iré por ti Luna.- Dice Carlos, ya tranquilo.- Solo aguanta.- Pero decidido a ir por ella.

Carlos se prepara. Porque era hora de buscarla y de tenerla a su lado. Como debe de ser.


Saben, iba a poner otra escena. Pero esto ya es largo.

Me siento por fin libre. Este capítulo me ha sido muy pesado.

Degradar a Carlos hasta su oscuridad no fue tarea fácil. Pero todo gira alrededor de Luna.

Me llevo tres capítulos hacerlo. Esto se debe a mas psicológico, experimento una perdida muy grande en tan poco tiempo. Y con el temor de no verla.

Puede que sea muy rápido. Porque en la historia fueron más de doce horas. Pero lo antes dicho, fue demasiado rápido y necesitaba actuar.

Otras cosas, es que Carlos no siente arrepentimiento en asesinar o torturar. Y las razones son obvias, ya saben cómo ha sido esos dos ladrones y como habían sido con Carlos.

Como dije. Traer de vuelta a Carlos no fue fácil. Se necesito la ayuda de Javier y algo especial también.

En este caso la Mega-Piedra.

Que lo hiciese recapacitar y desaparecer la ira que siente por el momento.

Y sobre Sebastián. Bueno me nació escribir de él, interpreten su participación.

Y pasando al tema del prota. Esto deja en claro lo que uno estaría dispuesto hacer por la persona que más ama. Se ha visto mucho con Luna, pero casi no como Carlos.

Y apuesto que no todos lo veían venir y dudaban si jalaría el gatillo. Y que Luna estaba más próxima hacerlo que Carlos.

Pero ya había planeado algo así. Ya que fue inesperado. Porque muchos creían que Luna mataria y si ella puede hacerlo, ¿Pero Carlos?

Como dije antes. Luna se había visto acaparando el momento, aun los decisivos. Inclusive dispuesta hacer lo que sea.

Pero lo antes dicho. Ustedes olvidaron a Carlos. Carlos fue en parte el origen del comportamiento de Luna. Ella siempre temía que Carlos se enojara, porque sabía que el resultado es lo que ya leyeron.

Carlos se convirtió en un sínico de corazón frio, que fue capaz de matar y no sentir remordimiento.

Luna sabia de eso e inclusive trata de evitarlo cada vez que puede, haciéndose ella cargo de todo. De ahí que luego acaparaba cada escena. Aparte recordando lo que su amado ha hecho, participando como escudo.

Y retomando el tema que ambos depende el uno al otro para que no pase eso.

Bueno ya no tengo más que decir.

Agradezco a dragón titánico.

Y a todos aquellos que leen este fic extenso.

Sin más que decir me despido.

Adiós y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.