Saben. En Pokémon hay algo que me llama la curiosidad. Y es la verdadera naturaleza de los Pokémon y en que se basan. Sin mencionar que últimamente los datos de las pokedex de las sagas sol y Ultrasol, son mas perturbadoras y más oscuras. Tal vez los creadores y desarrolladores, se meten más en el estado salvaje de sus creaciones, siendo Alola, precisamente la región que considero más apegada a lo antes dicho, pero también más a sus tradiciones y creencias.
Aunque tengo que admitir que los datos de la pokedex con Gastly se les fue la mano. Bueno no es la primera vez, ha sido escasamente con otros Pokémon y en versiones anteriores.
Y a partir del capítulo anterior donde se vuelca más crudo, ya saben.
Yo soy un escritor que se basa lo que su loca y retorcida cabeza aprovecha.
Pero como dije ahorita me baso, quizá sea una teoría. Pero cuando escogí a este Pokémon, fueron por dos cosas.
Una de ellas fue su apariencia, en cierto modo me recuerda a Gardevoir, elegante. Y antes dije que estuve pensando mucho en un Pokémon para este personaje que ya conocen.
Pero eso no quita que esté basado en algo que si existe en realidad, ¿De qué Pokémon hablo?
Bueno…
Ya lo saben.
Tal vez arruine sus expectativas pero nadie negara que esta apegado ante esa realidad. Y que a diferencia de otros Pokémon, tampoco es como ustedes imaginan, ¿O me equivoco?, de hecho no se sabe nada de eso y nadie lo puede asegurar, al igual e apegare al videojuego y anime. Y que por su tipo a su vez es anormal, aunque eso lo explicare después.
Solamente los que lo desarrollaron, pueden decir lo que en realidad es.
Aunque en fin, no me centrare en todo el capitulo en ello. También en otras cosas que quiero mostrar. Pero tenía que decirlo antes de que se llevasen esa sorpresa.
La apariencia de un monstruo
En Ciudad Verde. En alguna de sus casas. Un valiente niño se prepara para hacer algo muy grande, ha estado recapacitando, preparándose para ese día. En que tenía que hacer algo. Pues los rumores dice que unos malhechores crearon un aparato capaz de someter a los Pokémon de otros entrenadores.
El niño lo ha visto. Sus Pokémon no sucumbieron, debido a un extraño poder paranormal y diabólico. Pero el niño lo pensó. El Equipo Rocket abusaría y les quitaría sus Pokémon a los desafortunados. Tenía que hacer el algo, para que nadie más sufriese, recordando un trágico día en que sus padres le arrebataron un Pokémon.
No quería que nadie pasase lo mismo.
Ahora se ha estado preparando consultado tutores de movimientos y preparando los discos de Mt, analizando cada uno de los movimientos. Para enseñárselo a sus Pokémon y tener cierta ventaja sobre el enemigo.
-¡Llego el momento!- Dice Tomi que estaba de pie, más bien era un capullo. En literal todo su cuerpo estaba cubierto de ceda de Volcarona, convirtiéndola en un capullo.
Todos los Pokémon bicho estaban afuera.
-Es hora de destruir al Equipo Rocket, ¡¿Están listos?!- Y pregunta enérgicamente.
Los Pokémon bicho rujen. A excepción de una mantis rosa que apenas y murmulla.
Pero paso algo, que el niño no veía venir. Sus Pokémon estaban a fuera. Tenían que estar adentro de sus ball, (A excepción de Beedrill y Volcarona, esta ultima para transportar al niño), pero el resto.
-…- Tomi se da cuenta que no los metió en sus ball.- Bien… Partiremos una vez que salga de este capullo.
-…- Los Pokémon se quedan así.
-¡Mamaaaaaa, papaaaaaaa!- Dice Tomi, pidiendo ayuda.- ¡Alguien!
Pero los padres del niño no estaban. Tomi, el capullo, trata de moverse, pero cae.
-¡Auuuu!- Pide el niño, triste.- … Quien sea.
-¡Ayyy, amo!- La Lurantis se sonroja de pena ajena, viendo con cierta vergüenza a su amo.
El capullo rubio trataba de salir, pero no podía y lo más cercano que hacía era "Salpicadura" de Magikarp.
-Bueno.- Tomi se da por vencido, su cabeza estaba en el suelo.- ¿Alguien me puede ayudar?- Les pregunta a sus Pokémon.
Horas después.
Después de ese vergonzoso momento. Y algunas horas más tarde. A la salida de Túnel Roca. Volcarona y Beedrill aterrizan. Volcarona deja abajo a su maestro.
-Por fin llegamos.- Dice el capullo.- Ahora libérenme de nuevo.- Pide avergonzado.
Y después de algunos momentos. Tomas libera al resto de sus Pokémon.
-Bien. Hemos llegado.- Dice Tomi, avisándoles eso a sus Pokémon.- Nos tomaremos un descanso. Beedrill y Volcarona deben de estar cansados por el viaje.
Tomi se planta en las faldas de la montaña. Mientras ve desde ahí la Torre De Radio de Pueblo Lavanda.
-Estamos casi en Pueblo Lavanda.- Dice el niño, poniéndose serio.- Se dice que por ese pueblo está el Equipo Rocket. Pero. No sé en donde se encuentra específicamente.
Tomi se sienta sobre el mantel y saca en un canasto, comida, la fogata y su olla.
-No sé en donde empezar.- Dice el niño, algo preocupado.- Pero habrá que esperar un poco, de eso estoy seguro.
Tomi empieza a darle de comer a sus Pokémon. Mientras a su vez pensaba en cómo llegar a la Base.
El niño no podía sacarse de la cabeza lo que tenía que hacer. Después del Equipo Rocket, tiene que hacer una cosa más. Pero después, ¿Qué?
Eso es lo que piensa por igual, ¿Qué pasara después?
-Sabrina tiene razón.- Se dice de forma seria y triste a su vez.
El niño se aleja de sus Pokémon, desmotivado. Se sienta en el suelo, apoyando su espalda en una roca.
Veía a sus Pokémon, ¿Que sería de ellos?
El niño tenía algo simple, como cualquier niño, ganar el campeonato. Pero a estas alturas, todo lo que ha hecho. Recordando como si fuese ayer, el día en que empezó su viaje, pero también aceptando una maldición.
Tenía sed, sed de poder. Tenía sed de venganza. Una Deidad aprovecho esa desesperación y con gran maldad, puso la tentación, le dio parte de su poder.
Pero independiente de su maldición. Esta lo que hiso con ese poder. Embriagado y como si fuese un borracho, hiso de este poder muchas cosas malas, era cuestión de tiempo. Ganar el campeonato. Quizá podría hacerlo, hay pocos entrenadores capaces de hacerle frente, pero sería crear fama y que el mundo lo apuntara con un dedo, no quería tampoco ser perseguido, quería volver a su vida. Pero ya es muy tarde.
-Ya no puedo ser el Campeón.- Se dijo con tristeza.- Lo siento… mama, papa.
Y como cada borracho. Este se le quita el efecto del alcohol y llega la razón. Por ende el arrepentimiento.
En cierta forma se arrepiente de lo que hiso, se le hiso fácil tomar vidas. Aprendió de ello y como Karma le fue arrebatado dos de sus Pokémon. Gano más amigos, pero están igual sus consecuencias.
Temido y odiado, seria odiado por aquellos que son neutros, una vez que se enteren de su verdad. Seria perseguido, aun con las cosas buenas que hiso por los demás. Y él no quiere eso, tiene demasiado odio en su ser, a quitado fuera del camino a todo abusivo.
Ha decepcionado sus padres, aunque estos no saben lo que se ha convertido su hijo. Padre que lo criaron de la mejor forma posible, que pese a su situación le enseñaron la diferencia entre el bien y el mal. Tomi los había defraudado y era mejor que nunca supieran ese secreto suyo. Se quiere alejar para no meterlos en problemas.
Y por ultimo quiere quitar a uno más del camino. Al último y la gota que derramo ese vaso.
Pero después, ¿Qué?, ¿Qué sigue para él?
Llegar a convertirse en Campeón de Kanto o de otra región, ya no era una opción y Sabrina, líder del gimnasio Azafrán se lo dijo, no como predicación, si como a su vez como una advertencia.
Y apenas que lo pensaba, eran ciertas. No puede. Ya tomo un camino y ya era demasiado tarde para regresar. Tiene que acabar lo que ha provocado. Aunque lo abandonase. Sera perseguido. Aparte si no hace algo, toda la región sucumbirá y quizá la siguiente y la siguiente. Y esto se debe al Equipo Rocket que ha creado unas pokeball, capaz de esclavizar a los Pokémon.
-Me llevare todo conmigo.- Dice Tomi, muy molesto, pero .- Pero…
Aun sigue, ¿Después?
El niño suspira, ¿Qué será de sus Pokémon?, solo siguieron sus órdenes.
En eso Beedrill se acerca y se pone a lado de su amigo.
-Hay mi amigo, no sé qué hacer después.- Dice Tomi, como si le faltaran las esperanzas.- Estoy pensando en trasladarme de región y estar simplemente en paz. Pero no aun sigo pensando en estos Pokémon y en mis padres. Sé que nadie merece estar a mi lado.
Ve a sus Pokémon. A los otros cinco que tenía.
-¿Es obvio que tú te quedaras conmigo?- Dice Tomas sonriéndole a su Beedrill.
-Tomas yo estoy igual que tu.- Dice Beedrill.- Eres mi mejor amigo. Esa es una buena excusa para estar juntos. Lo hemos hecho todo, uno al lado del otro.
Beedrill se acerca y Tomi lo acaricia en su cabeza. Ese era su gran lazo de amistad. Beedrill ha estado desde que era un Weedle. Era su mejor amigo que lo ha apoyado en todo. A Tomas no le importa si es débil o no, comprende que es la amistad. Y esa amistad es lo que lleva a Beedrill ser tan poderoso ahora.
-¿Pero ellos?- Pregunta el niño, viendo a sus cinco Pokémon.
Ve a sus compañeros. Tomi piensa en abandonarlos. Pero a su vez en dejarlos en un ambiente lejos de los entrenadores, donde sean libres y no dañen a los demás, que vivan una vida augusta. En eso ve a la Lurantis, que se sonrojaba que este lo viese. El niño le regala una sonrisa y la mantis se cubre tras sus guadañas.
-Lurantis es muy tímida.- Le dice Tomi, pensando en ella, sonriendo.- No entiendo del porque conmigo.-Y sin realidad comprender.
Beedrill se le queda viendo a esa Pokémon, al igual con molestia, recuerda que le paso a su maestro con ella. El se pregunta, ¿Por qué la defiende?, en cierto modo quiere que se valla y no esté a lado de Tomi.
Y este dolorosamente piensa lo mismo, por su bien. Pero a su vez no quiere. Lurantis se ha vuelto cercano, tanto como Beedrill.
-(Suspiro) Ya pensare esto después.
El niño se acerca con Lurantis y hace lo que siempre hace.
-Bien Lurantis.- Dice Tomas, mostrándose feliz.- Es hora de tus cuidados.
Lurantis se sonroja nuevamente. Pero no tanto que su amo haga eso. Si no porque regularmente están más en público, donde cualquiera puede pasar.
-¿Qué tienes?- El le pregunta.
-No quiero.- Dice ella, avergonzada.
Los Pokémon no entendían ese comportamiento, saben que Tomi la acicala. Siempre ha habido un comportamiento raro en Lurantis. Inclusive cuando come, de hecho no ha tocado su comida. Es como si tuviese pena de algo.
-¡Ohhh, cierto!- Tomi se acuerda.- Lo siento. Que tonto soy.
Tomi decide esperar. Pues sabe que tiene Lurantis, en certo modo la entiende.
El resto de Pokémon termina de comer y Tomi los mete en sus pokeball. Mientras Beedrill, sigue afuera.
-Perdón Lurantis, se me olvido.
-Descuide amo.- Dice Lurantis, aun avergonzada.- Yo tengo la culpa.- Y acepta la culpa.
-¿Aun te apenas de eso?- Le pregunta Beedrill, que al igual lo sabe.
-…- Ella no le responde.
Lurantis tenía un secreto. Un secreto que se avergonzaba demasiado, inclusive era algo perturbador. Pero era una característica de los de su especie. Pero aun así raro aun para los Pokémon y mas todos siendo de diferentes regiones.
Tomi ya lo sabía, desde que era Fomantis, pero aun así se avergüenza.
-Te tendré que calentar de nuevo la comida.- Dice Tomi, que toma su plato y lo pone a la olla.- Pero primero tengo que ir por más leña.
El niño se aleja de sus Pokémon, pero no tan lejos.
-No lo puedo creer de ti.- Dice Beedrill con molestia.
-Tú sabes que no me gusta.- Dice la mantis.
-Sí, lo sé.- Dice la abeja.- Pero aun así. Ya estas demasiado grande para que te avergüences.
-Cállate.- Dice la mantis.- Solo el amo me comprende.
-Solo porque algunos te temían... – Beedrill es interrumpido
-Temen.- Corrige Lurantis.
-No quiere decir que los demás.- Dice Beedrill.- Aparte Tomi ya lo sabe y no le importa.
-¿Tu que sabes?, ¿Eres un tipo psíquico para leer la mente?- Le pregunta ella, aun molesta.- Los humanos se basan en el físico y no me gusta que mi amo, me vea raro.
-Cuando te ha visto de forma rara.- Dice Beedrill.- Nunca.
-…- Ella se pone pensativa.- Pero.
-Si se sorprendió de ello, cuando evolucionaste.- Dice Beedrill al recordar e interrumpiéndola.- Pero no más.
Pero Lurantis tenía recuerda otra cara de su amo, sus ojos se abrieron. Tomi se había espantado de Lurantis, aun pese que lo sabía.
-No es cierto.- Se dice ella, casi triste.- Doy miedo.
-Das vergüenza, que es diferente.- Pero la abeja no perdona.- Mira. Pronto atacaremos a esos humanos. Y me he puesto a pensar si realmente estas lista.
-Lo estoy.- Dice ella, mostrándose decidida.
-¿Segura?- Pero Beedrill, le probaría lo contrario.- Si te avergüenzas hasta de eso.
-…- Ella calla de golpe.- Eso no tiene nada que ver.
-Eso piensas.- Dice Beedrill molesto.- Eso me da la impresión que no eres fuerte y lo que haces es un berrinche insignificante.
Lurantis desvía la mirada, no quería seguir hablando con él.
Aparte no creas que he olvidado lo que has hecho.- Dice Beedrill, sin contenerse.- ¡¿Por qué Tomas confía tanto en ti?!, solo has dado problemas.
-Lurrrrrrrr.- Esas palabras dolían.
-Sabes. Estoy pensando mucho lo que él me dijo.- Dice Beedrill, furioso.
-¡¿Qué te dijo?!- Pregunta ella molesta, reaccionando y volteándolo a ver.
-Nada…- Pero la abeja se calla.- Solo asegúrate y apégate al plan. El maestro, confía mucho en ti y si vuelves a fallar. No me contendré y usare la Mega-Evolución para hacerte pagar.
Y ante la amenaza. Ella se destroza. Porque en esas palabras, se muestra verdad. Y antes de seguir. Tomi llega con leña.
-Ya llegue.- Dice el niño, trayendo leña en sus brazos.- Voy hacer la fogata.
Pero en eso ve a sus Pokémon. Lurantis se alejaba un poco y se sentaba. Mientras Beedrill, vigilaba el perímetro. Ambos Pokémon no querían que su maestro se enterase de esa pelea, Beedrill no quería ser regañado por su amigo. Y Lurantis no quería incomodarlo y pasar vergüenza.
El niño cose la comida. Pero sigue sonriente, por el momento estaba tranquilo, sin imaginarse lo que su par de Pokémon platicó a su espalda. Hasta que por fin calienta la comida de Lurantis la sirve y se la entrega personalmente.
-Aquí tienes Lurantis.- Dice Tomas, que se lo entrega en persona, esto se debe a que Lurantis no tiene manos y no puede sostener un plato.- Ahora come y provecho.
El niño se aleja, regularmente deja sola ha Lurantis, debido a que esta tiene vergüenza.
Ella se le queda viendo, con desdén.
-¿Amo, que piensa?- Se pregunta la mantis, haciendo pucheros.- ¿Piensa en abandonarme?
Ella sigue pensando. Y a sabiendas de lo que ha hecho. No era de esperarse de que su amo la abandonase, eran ciertas las palabras de Beedrill, solo le ha dado problemas, en los ataques contra los malhechores. Ella los deja vivir, tiene piedad a sus enemigos. Si Tomas es alegre y caritativo, al igual es un puño de hierro a la hora de pelear contra el Equipo Rocket.
Ella solo quiere estar ha lado de su amo, quizá quiere que el (Como el resto de los chicos de su edad), que gane el campeonato.
Pero lo antes dicho ella tiene vergüenza. Como puede superar, al principio no la tenía. De no ser por un niño que la vio primero en un Centro Pokémon, al recordarlo, este le dijo monstruo. Pero más ver a su amo incomodo, cuando la vio en su forma evolucionada.
Aunque eran y es el menor de sus problemas, muestra que no puede contar algo insignificante.
Se cubre con sus guadañas mientras come. Tomi voltea de reojo y la ve comer, tiene lastima por ella. En cierto modo la gente no está preparada para ver lo que no comprender y él fue uno de ellos. Teniendo en cuenta que ver a un Lurantis en la región de Kanto y Alola. Estando Alola al otro lado del mundo. La gente no comprende a los Pokémon nativos de esa región. Eso incluye a Tomas. Pero trata de remediarlo, pero también no quiere incomodar a su Pokémon.
Ella sorbe el plato y hace gruñidos o bufidos que su amo escucha al igual Beedrill, que la mira con desprecio. Beedrill queria proteger en persona a Tomi, pero este le dijo que sería ella, debido a su fisionomía y que Scizor no era el indicado, debido que su cuerpo era de acero, sería muy duro para el niño.
Tomi solo buscaba excusas, al querer mucho a Lurantis y que la aceptaran. Pero aun así la abeja está en contra, debido a lo que le hiso con esas guadañas.
Los Pokémon pueden ser peligrosos, por simple apariencia, aun para un humano. Tomi estaba tranquilo, pero con dolor de espalda, ya casi puede caminar, pero no lo hace mucho y tiene que descansar. Lurantis no podía dejar de mirarlo, pero seguía estando tan avergonzada, esto arruina la imagen que su amo tiene de ella.
Una vez que acaba de su comida, le avisa.
-¿Acabaste?- Dice Tomi.- Muy bien, hay que movernos. Después hago lo de siempre.
Pero antes de irse Tomi se veía a en un espejo, ve sus ojos. Mientras Lurantis se acerca. Unos ojos azules.
-¿Perdí mi poder?- Pregunta Tomas, confundido.- Mis ojos siguen siendo azules.
Pero a su vez el niño duda de si mismo, sus ojos son una prueba. Los ha tenido como originalmente eran, azules.
-¿Me pregunto, si?- El ve a su Beedrill.- ¿Tu qué opinas?- Le pregunta.
A su manera Beedrill, dice "No sé".
-Debería probar.- Dice el niño, decidido.
Tomas se asegura de que nadie lo mirase. Lurantis ira los ojos de su amo, se entristecía, no queria ver esos ojos rojo que marcan ira.
-Empecemos.- Dice Tomas.- Si Mega-Evolucionas, significa que tengo aun poder.
El niño se prepara para comprobar sus poderes. Beedrill se pone al frente de él y ambos se fijan frente a frente. Tomas y Beedrill no necesitan Mega-Piedra, pero para poder hacerlo el niño tiene que sentir ira, para poder activarla.
El niño mantiene concentración y se pone a pensar en lo que lo motiva a seguir. Pero. No pasaba nada.
-N-no puedo.- Dice el niño impresionado y asustado a su vez.- ¡No puedo ya!
Tomi trata de Mega-Evolucionar a su Pokémon, pero no puede, no sabe el porqué.
-¡¿Cómo?!- Pero el mismo no lo cree.- No puedo, no puedo.- Su voz, casi se hace muda.
Pero el niño ve a sus Pokémon.
-Lurantis, parte esa pared.- Le ordena el niño.- Usando tijera X.
La Lurantis voltea, había una pared rocosa. Ella se concentra y obedece se abalanza y parte esa pared, de un ataque. Tomi se le queda viendo. Al parecer conservan esa fuerza anormal, por si solos los Pokémon de ese niño anivelan la Mega-Evolucion, pero sin Beedrill ocupando esta, es perder un gran poder.
-Esto afecta mis planes.- Dice el niño.- Pero no tanto. Conservan aun esa fuerza, espero que con eso baste.
Tomi mete a sus Pokémon, se cubre con una gorra, se recoge el cabello y cambia de ropas. Quería pasar desapercibido por los demás. Aparte tenía algo, sus ojos seguían siendo azules, los usaría por lo mientras como ventaja.
El niño recorre lo que le queda de camino a Pueblo Lavanda. Y mientras avanza ve la Torre De Radio, era la primera vez que pisaba Pueblo Lavanda. Antes que fuese un lugar, donde se guardaba luto a los Pokémon, si bien queda un cementerio, no era lo mismo que antes. Ahora estaba esa torre de radio.
Pero mientras avanza sigue pensando en lo que hará después, si dejar a sus Pokémon o no. Era algo que no lo dejaba tranquilo, era el futuro de sus Pokémon. Aunque cambia de tema rápidamente al ver que ha perdidos parte de sus poderes.
-No pienses en eso.- Se dice Tomi, al saber que no los ha perdido todos.- Solamente estas cansado, eso es todo.
Pero se daba el alivio al ver que inclusive sus Pokémon no padecen los efectos secundarios. Cuando Umbreon y Pdgeot murieron, perdieron en automático ese poder, involucionaron. Tomas ha visto eso con otros Pokémon que inclusive quiso captura, al no soportar el poder primero evolucionaron y después involucionaron.
No ha pasado eso. Beedrill, Lurantis y los demás no han involucionado y conservan aun esa fuerza anormal.
-Sí, es eso.- Se dice el niño.- Estoy cansado.
Aparte, seguía pensando en Lurantis, era en la que mas pensaba, era casi como su Beedrill, pero eso ultimo lo hacía mas, quería lo mejor para ella y estar encadenada a esa clase de vida, no era la más adecuada para ella, no era coo Beedrill. Y si tal vez ella lo fuese, quizá no estaría pensando en dejarla libre.
El niño niega en su cabeza, olvidándose pro lo mientras del tema.
En eso.
-¡Espera!
Tomi voltea y ve a unos entrenadores, un hombre y una mujer, mas grandes que el. Y cuando se ponen a su frente. Eran entrenador guay.
-Eres un entrenador.- Dice el joven.- Bueno. Ya sabes que significa.
El niño se le queda viendo. Pero es normal que lo reten. Aunque en el fondo Tomas no quiere. Pero acepta, sería muy rápido y era bueno para ganar un poco mas de dinero.
-Acepto.- Dice el niño
Los entrenadores se preparan. Tomi sacaría a Beedrill o Lurantis, pero por un momento se pone a pensar, no quiere llamar la atención, aun si es de su Beedrill, no quiere. Tenía que mantenerse al margen.
-¡Ve Heracross!- Y decidió sacar a ese Pokémon, no era tan extraño ver a ese Pokémon en Kanto, si pensaba que era alguien de Johto.
-Sera rápido.- Dice el entrenador.- ¡Ve Fearrow!- Manda el ese Pokémon.
Tomi no se inmuta, a estas alturas ha aprendido que no se debe juzgar en una batalla, tal vez en el pasado hubiese perdido, por falta de confianza en sí mismo, pero aun si no tuviese su poder, sabe que siempre en una batalla Pokémon, todo puede pasar.
-¡Usa Pico Taladro!- Pide el entrenador.-
Tomi espera. Heracross esquiva ese ataque con facilidad.
-¡¿Qué?!
-¡Acaba con el Heracross, con Roca Afilada!
-¡Heraaa!
EL Pokémon bicho, da un par de puñetazos al suelo, provocando un temblor, estalactitas se alzan y le pegan al Pokémon pájaro, haciendo que caiga y que sea derrotado.
Tomi había ganado la batalla.
-¡Fearrow, Fearrow!- El entrenador se exalta.
Pero el Pokémon no responde, está debilitado e inconsciente.
-…- Tomi se le queda viendo, hasta ver al Pokémon respirar.- "Me espante, no cabe duda que están aprendiendo a controlarse"- Ve a su Heracross
Al principio los Pokémon del niño rubio no se controlaban en una batalla Pokémon normal. Tomi no lo hacía antes, llegando a herir e inclusive matar a Pokémon de entrenadores inocentes. Esa fue una de las razones por las cuales Tomas ya no quiere ganar el campeonato, no quiere herir a otro Pokémon, aunque últimamente ya sabe cómo controlarse.
-Gane.- Dice Tomi con una sonrisa.
-Espera niño.- Dice la entrenadora.- Sigo yo… ¡Ve Fearrow!
Y manda al mismo Pokémon que su compañero.
-Esta vez las cosas serán diferentes.- Dice la entrenadora.
Tomi y Heracross se preparan.
-¡Acaba con ella Heracross con el mismo ataque!- Pide Tomas.
-¡No lo creo!
La entrenadora asoma algo en sus muñecas.
-¡¿Una Mega-Piedra?!- Tomi no lo cree.
Los únicos capaces de hacerle frente a Tomi y a sus Pokémon, son los Pokémon que cuenten con Mega-Evolución. Pero aun con esta última no pueden contra Beedrill. Pero contra el resto.
-No. Es algo mas.- Dice la entrenadora.- Antes de las Mega-Piedras, estaban estas, como potenciadoras. Es el verdadero poder.
-¿De qué habla?- Se pregunta Tomi.
La entrenadora decide enseñarle. Hace una danza, moviendo sus manos como un aleteo de un pájaro al final da un pequeño salto alzando el puño.
La entrenadora expulsa un Aura dorada y esa misma Aura se la deposita a su Pokémon, que igual se cubre de un aura dorada, al absorbe. El niño se impresiona, no lo puede creer, es algo parecido a lo que hace con Beedrill.
-¡Usa Pícaro supersónico¡- Grita la entrenadora.
El Fearrow se alza volando hasta lo más alto. Heracross se quedo desconcertado y su ataque falla. Y acto seguido el Pokémon pájaro aterriza sobre su enemigo, dándole un gran picotazo, un ventarrón de aire se alza junto con una explosión.
-¡Heracroooooossssssss!- El Pokémon ruje.
El Pokémon bicho, sale volando y acaba justamente del lado de su entrenador, con los ojos en espiral. Tomi no lo cree, si bien se contiene en fuerza, no en resistencia.
-¡Ufff!- Dice la entrenadora.- Gane.
Tomi estaba petrificado. Al parecer no solo la Mega-Evolución le podía hacer frente.
-A esto se le llama Movimiento Z.- Le dice la entrenadora.- De donde vengo, que es Alola; es el lugar donde nació. Y este es su poder.
Tomas estaba con sus ojos abiertos, aun en shock sin creerlo.
-Y bien. Sigamos.- Pide la entrenadora.
Pero Tomi no quiere seguir.
-Lo siento, era mi único Pokémon.- Dice el niño rubio una mentira.- No me quedan mas, Debió a que están debilitados.
-¿Enserio?- Dice el entrenador.
-Si enserio.- El niño mete a la pokeball a su Heracross.- Así que no me den nada. Sería justo, le gane uno de ustedes. Tampoco les tengo que dar algo. Así que gracias.
Personas iban y venían. El niño da media vuelta y decide marcharse. Esta vez perdiendo la batalla. Era la primera vez en que realidad perdía, como entrenador. Pero había aprendido esta vez mucho.
-Tengo que encontrar esa base.- Pero concentrado aun en su objetivo.
Una horas después.
El niño saca a su Heracross, este estaba de nuevo bien. Tomi estaba al Noroeste del pueblo, saliendo y en un lugar menos concurrido
-Vaya.- Tomi aun no lo cree.- Perdimos Heracross, no cabe duda que hay mucho que aprender.
-Heraa.- El Pokémon se muestra satisfecho.
-Los movimientos Z.- EL niño traía consigo un libro.- Me dan curiosidad.
El niño de nuevo mete a su Heracross, después de unos minutos. El niño estaba a las afuera del pueblo, de nuevo en un bosque. Esta vez solo con Lurantis que la acicalaba y cuidaba, su rutina.
-Hay mucho que aprender.- Le dice el niño con un atomizador.- Es increíble. Vienes de Alola y nunca me contaste que estaban los Movimientos Z.- Le dice.
-Lurantis.- Ella escuchaba.- Amo sabe bien que no podemos hablar.
-Es broma Lurantis.- Dice el niño, riendo.- Te tomas todo tan enserio.
Ella no entiende. Pero cierra sus ojos mientras su amo le limpiaba sus alas y les echaba un poco de agua. Tenía ella que admitir que le gustaba que su ao la cuidase, se sentía tan relajante.
-He estado investigando.- Dice Tomi, mientras la acicala.- Eres enorme. El doble de tamaño que es tu especie y a eso se le llama "Pokémon Dominante". Yo pensaba que era anormal y parte de mi poder. Eres una Pokémon única y que pocos entrenadores tienen. Eso me hace sentir único.
-¿Enserio?- Le pregunta Lurantis.- ¿La única para usted?- Le pregunta tímida.
-Vi algunos movimientos. Trate de hacer el movimiento z tipo bicho.- Dice Tomi, sonriendo.- Vendría bien contigo. Sabes un movimiento de ese tipo.
Lurantis se imagina, ha visto esos movimientos en su región natal. Ese poder y mas el poder de su amo, equivaldría a Beedrill con Mega-Evolucion.
Tomi frota a su Lurantis, le levanta las guadañas y axilas, sigue acicalando, haciéndole cosquillas a su Pokémon. Le quita su Kimono y le limpia todo su torso verde, Lurantis se sonroja, mientras sigue limpiando su amo toda esa parte.
-Me cuesta aun trabajo creer que este Kimono está sujeto a ti.
La fisionomía de los Pokemon eran diversos, en algunos casos y Lurantis no era tipo bicho, era tipo planta, sus Kimono se sentía como pétalos, pétalos resistentes, pero que se podían desprender como si fuese ropa y eran suaves. Pero no del todo, se veía su piel (Kimono), sujetado a los lados y parte trasera del torso de Lurantis, se veía inclusive los colores, el verde y el rosa a su lado un poco mezclados y estirados por el niño que seguía limpiando, en el interior del kimono se podían ver algunas venas que muestra que no se puede desprender de su piel, es parte de la Pokémon, solamente se puede quitar una parte y eso apenas, ya que sigue pegada. Detrás de su Kimono estaba su torso de color verde, dejando ver su abdomen por igual.
Al igual y limpia el interior de la prenda, cepilladla y frotándola con un trapo, pese a esa piel que ahora colgaba, la mantis tiembla un poco por frio y por nervios sensibles.
-Ya casi acabo.- Dice Tomi
Esa parte Tomi le gusta, a la hora de quitar el kimono, Lurantis desprende su perfume y al niño le gusta el olor de su Pokémon, aunque esta se avergüence, al sentirse desnuda. El niño de nuevo la viste, le pone su Kimono como estaba.
Después sigue con su rostro, con coconetes limpia las antenas de ella.
¡Lurrrrraaann!- Reía, le hacía cosquillas.-¡Tis, tis, tis!
-No te muevas.- Le pide el niño.
Tomi respiraba un poco de cansancio. Había visto en videos como tratar a su Pokémon. Viendo varios ejemplos. Algunas veces el tardaba horas. Quería ser el mejor y que su Lurantis fuese la mejor todavía que cualquiera de su especie. Aunque el niño era un amateur. Pero era su intención lo que lo motivaba.
-Ya lave tu bufanda.- Dice Tomi, enrollándosela.- Antes de irnos lo hice.
Tomi limpia el reloj de plata y se lo pone, una vez hecho le enrolla su bufanda rosada que había comprado cuando se alojaron en el Monte Plateado. Ella no se la quitaba, hasta que su amo se la pidió, para que lavase.
Ella sentía el tacto de su amo sobre su cuello y la calidez con la que le enrollaba su bufanda, esa mano tierna y algo carnosa. E igual el olor del suavizante por lo limpio que estaba.
-¡Listo!- Dice Tomi, muy feliz de terminar.- ¡Eres muy hermosa!, Cualquier Pokémon se enamoraría ante ti.
Lurantis se sonroja y ríe, mientras se tapaba su guadaña, aceptando el alago de amo. Esas palabras que venían de su boca.
Tomi termina con su Pokémon. Pero rápidamente se pregunta algo, algo que lo incomoda y no sabe que es.
-Bueno. Ya casi.- El niño casi termina.- ¿Que me falta, que me falta?... Siento que lo olvido y es algo que antes hice.
El niño se pregunta mientras ve a su Pokémon de distancia. Lurantis que estaba con piernas cruzadas.
-Solo lo hice una vez.- Recuerda el niño.
…¡!
Rápidamente la mantis se tapa la entrepierna con su guadaña, enterrándola al suelo.
-Bueno…- El niño se queda desconcertado.- Ya sé que ahí, no.
-¡Lura!- Ella se lo recuerda y muy roja estaba.
-No me refería a esa parte.- Dice el niño inocente.- Se lo conté una vez a m madre y ella me dijo que era como una mujer, aunque aún sigo sin entender. Recuerdo que ella inclusive se avergonzó y no me quiso contar. No entiendo.
-¡Lura!- Ella estaba roja de vergüenza y molesta.
-Bueno. Mi madre me pidió que jamás lo hiciese contigo.- Dice el niño, sin entender.- Que cuando hable conmigo y entienda sobre: Como nacen los bebes. Me explicaría todo.
-¡Lurrrrrrannn!- Lurantis hierve y saca humo de su cabeza, casi se desmaya su espalda es apoyada por el árbol, sus ojos casi se pusieron en espiral por ello, casi se convulsiona.
El niño saca de su bolsillo una pequeña caja.
-Bueno. Como dije, no me refería a eso.- Tomi saca una pastilla.- Esto es una medicina. Especial para los tipo planta.
Lurantis sabe que significa, con la otra guadaña se tapa la boca.
-¡Ohh vamos!- Tomi se molesta.- No sabe tan mal.- Y la trata de persuadir.
-¡No quiero!- Dice la mantis, que se exalta al escuchar eso.
-Recuerdo que te daba medicina cuando eras Fomantis.- El niño se lo recuerda, bajando un poco sus cejas.- Esta tiene buen sabor.- Y aun sigue.
Pero no se debía al sabor que la hace actuar así. Lurantis tiene vergüenza de que su amo la vea, otras personas lo han hecho o a su especie y no era de esperarse de la respuesta.
-Esta no la puedo dejar en el suelo.- Dice el niño.- Tampoco puedo dártela, si se te cae.- Y en parte lo hace apropósito.
EL niño quería demostrarle algo a su Pokémon. Ella se sigue negando. Tomi se acerca a ella.
-Vamos.-Pide el.
-¡Nooo!- Ella se niega.
-Antes lo hacía, recuerdas.- Dice Tomi tratándola de hacerla entender.- Cuando eras Fomantis y te cuidaba. Inclusive te daba en biberón.
Pero era distinto a lo que ella le recuerda. En ese tiempo Tomi no se incomodaba.
-Perdóname mi flor.- Le pide disculpas el niño.- Se que esto es también mi culpa.
"Lurantis, no hagas esto en público"
-Hay gente que no comprende todavía. Y se, que yo era una de esas personas. Pero quiero que sepas que no me importa, no tienes que contenerte, no conmigo.
-No es cierto.- Le dice ella triste.- Usted amo, me miente y me teme.
-Lo siento.- Sigue pidiendo disculpas el niño.- Pero quiero, quiero que sepas que ya no me importa. Todos los Pokémon son distintos.
Ella se niega y se molesta.
-Bueno. No es común ver los Lurantis de esa forma.- Dice el niño, que no puede convencerla.- Y que regularmente se tapan con sus guadañas. No sé si por las mismas razones. Pero es algo que tratas de negar y no puedes hacerlo.
Ella voltea su rostro.
-Mírame.-Le pide su amo, de forma triste.- No puedes huir, ni menos de mi Lurantis. Tampoco puedes huir de ser quien eres. Sé que esto es malo, pero igual es para que aprendas a ser fuerte. Tampoco me gusta hacerte esto.
Pero no era fácil de hacer.
-Solo ve a Pinsir.- Dice el niño, enseñando un ejemplo.- El tiene que vivir con ello.
-¿Cree que no lo sé?- Lurantis voltea y esta vez si está molesta.- Pero olvida algo.
-Mmmm…- Tomi se siente algo intimidado.
-Yo no soy un tipo bicho como el resto.- Dice la mantis.- Una vez escuche a un humano decir. Que los Lurantis son: Somos un falla, al pasarnos por un tipo bicho.
Los expertos se les hacen inexplicable la fisionomía del Pokémon Lurantis, debido a su forma, parece una mantis, un bicho, pero es un Pokémon del tipo planta. Una planta que se hace pasar y a diferencias de Leavanny, que es un tipo bicho y aunque sea igual tipo planta, sigue siendo tipo bicho también. Pero Lurantis, es un enigma.
¿Qué tenía que ver con la discusión?
-Yo soy un tipo planta.- Dice Lurantis.- Una planta que se hace pasar por un bicho.
Los Lurantis no pueden imitar completamente al tipo bicho y lo que realmente los diferencia está en su rostro.
-Vamos mi flor.- Pero Tomi no le importa.- Como dije, hay gente que se espanta al ver lo distinto. Pero también hay gente que acepta. Tú excedes completamente. Se vuelve molesto. Te llevo a un Centro Pokémon y realmente cuesta que las enfermeras te chequen. Te trato de acicalar y sé que al menos el resto de tu especie no se ponen de esa forma.
-…Lurrrr.- Ella se apena, se siente mal.
-Se que no te es fácil.- Dice Tomas, alzando la pastilla.- Pero tampoco puedes ocultarlo, se vuelve fastidioso. Inclusive para ti. Ocultarte y esperar a que nadie te vea, no siempre sera así. Aunque el resto no te acepte. Yo lo hare, soy tu entrenador y amigo.
-... Lurr.- Ella lo piensa, viendo la pastilla.
En eso recuerda algo la mantis. Beedrill dijo que Tomi, pensaba en algo y lo más probable es abandonarla. Por su forma de ser quizá, porque es blanda a diferencia de los demás. Ella no quería que su amo la abandonase.
-"¿Qué hare si mi amo me abandona?"- Se pregunta Lurantis.- "No quiero eso"
Y la pastilla seguía ahí. Ella trata de negar, pero su amo tenía razón, no podía negar lo que es. Y aunque fuese un error, sigue siendo igual parte de la naturaleza, para nada serbia hacer un berrinche.
Aunque su secreto no era del todo un berrinche.
-Por favor.- Le pide el niño, cortésmente, su voz era más comprensiva.- Juro que no seré mas así contigo.
La mantis con el semblante triste, acepta, sin dejara de ver a los ojos a su amo.
En el rostro de la mantis se empieza a ver un cambio, su boca se abre poco a poco, pero se partía de los lados, se abría de varias partes, pero aparentemente forzados a abrirse, dejando ver puentes de saliva al hacerlo, pegajosa. Las partes inferiores y superiores se extendían aun mas, eran sus labios y hasta la punta se veían las puntas verdes. Y las partes de en medio, eran sus mandíbulas, con las que podía morder. Y como si los partieran, todos se abren de lado y dejan ver algo perturbador en Lurantis. Parecía un verdadero monstruo. Esa es la forma de abrir su boca. Pero a diferencia de ella, es que no tiene dientes o colmillos tan notorios como los de Pinsir, porque los podía camuflajear a la perfección (Como si no tuviese en realidad una boca), apenas tenía pequeños colmillos en la parte superior de boca y algunas en esas partes divididas, que le permitía masticar su alimento. No podía evitar escurrir saliva.
-Luuhhhggg- Su voz era más gruesa debido a que ha abierto su boca.
Lurantis daba miedo de verla con su boca por fin abierta, como si fuese una pesadilla arruinando su linda imagen de Pokémon elegante, cualquiera la tomaría como monstruo, pero así era su fisionomía, La forma en que abre su boca, no es como los Pokémon tipo bicho, es como si la forzaran, como si alguien quisiera partirlas, pero su tejido interno, marcado por varios ligamentos que parecían como si fuesen tallos de plantas, haciendo alusión a su tipo.
Tomi le da la pastilla, aventándola un poco en su boca, ella rápidamente cierra su aterradora boca, sus labios delgados se alzan de nuevo y de forma rápida. Una vez cerrada, parecía que en realidad no la tenía cuando la cerraba.
-Lo vez.- Dice Tomas, que no se sintió nada incomodo, al contrario, se sintió por fin feliz.- ¿Fue tan difícil?
-Lurantis.- Dice la Pokémon, que su voz sonó como siempre.- No me gusto hacerlo.
Tomi acaricia el rostro de su Pokémon. Y trata de consolarla.
Lurantis anteriormente a abierto su boca, pero cada vez que hacia aterraba a los demás. Inclusive llego hacerlo con su amo.
-Una vez más.- Aunque actualmente y al ver el daño que hiso bajándole el autoestima. Tomi trata de demostrare lo contrario y aceptando que así es ella, no tenía nada de malo.- Por favor hazlo.- Y sigue pidiendo que la abra.
Ella no quiere hacerlo, lo niega con su cabeza, no más. El niño acaricia a su Pokémon de las mejillas suavemente.
-No importa lo que seas.- Le dice el niño, sonriente.- Eres la misma para mí.
Tomi indaga con su caricias, hasta meter uno de sus dedos en medio de la boca, con la uña marca y mete.
-No lo haga.- Ella se lo pide.
Pero Tomi mete su dedo de ambas manos y suavemente abre la boca de la Pokémon, esta no pone resistencia, derrama unas lagrimas de vergüenza, no quiere que su amo la vea como un monstruo horrible.
-¡Lurrrhhgghaa!- Ella dice a su forma, ahora que su boca está siendo abierta de nuevo.
-No eres un monstruo.- Dice el niño viéndola tiernamente, sintiendo inclusive cada parte de esos labios y mandíbulas.- Eres una Pokémon mas, como todos.
Era inevitable que ella sintiese su sabor, le metía la mano en su boca, pero veía claramente lo que le hacía, le mostraba otra cara a lo que ella recuerda.
Tomi le abre todas esas partes de la boca de su Pokémon, sintiendo el interior de esta, sin importar la salvia que tenia, extiende con sus dedos, abre esas grandes mandíbulas y sigue sonriendo, viendo el gran y aterrador agujero, pero esos ojos rosados y llorosos que dice lo contrario con la apariencia.
-Vez, no te tengo miedo.- Dice el niño sin sentir miedo.- Perdona mi ignorancia y no aceptare como eres, no cambias en lo absoluto para mí. Sigues siendo hermosa, si fuese Pokémon estaría contigo, ¡jijiji!
Si Tomas, no tenía esa intención. Para Lurantis ha sido demasiado su corazón palpita rápidamente ante esas últimas palabras, a una velocidad increíble, tanto que la hacía temblar.
Ambos por un momento se ven a los ojos. La mantis se siente perdida ante esos ojos azules como el cielo.
-Aunque tengo que admitir.- Dice el niño.- Necesitas una menta ¡Jijiji!
El niño así como abrió esa boca, la cierra lentamente a su forma original y poniendo ambas manos sobre la boca cerrada de su Pokémon, como si fuese un rompecabezas. Y otra vez siendo la misma, parecía que no tenía boca en realidad. Lurantis no puede dejar de mirarlo.
-Amo.- Dice sonrojada y perdida.
El niño acomoda la bufada rosada de Lurantis, enrollándoselo más en su cuello y ve el reloj que también le regalo.
Ella imagino por un momento otra escena, lo que un humano regularmente hace en esos momentos, aunque sería muy extraño y bizarro. Pero su amo sigue siendo un niño, no comprende eso.
Pero la mantis cautivada ante esa clase de cariño. Encierra al niño con sus guadañas, abrazándolo.
-¡Amo, amo, amo, amo!- Dice ella feliz y con lagrimas en sus ojos.
Tomi estaba en el pecho de su Lurantis, recargando su cabeza casi por el cuello de ella.
-Te quiero Lurantis.- Dice el niño, feliz y abrazándola.- Eso nada lo va a cambiar.
El sigue abrazando a su fémina Pokémon. Lurantis abre un poco su boca...
-Hueles muy bonito.- Decía Tomi, al oler a su Pokémon.
En eso el niño siente algo en su cara y cabello, como un hilo rosado, solo que este se mueve acariciando al niño rubio. Tomas abre sus ojos y de reojo ve ese hilo rosado que lo acaricia por toda su cara.
-"¿Qué es esto?"- Se pregunto al sentirlo, desde sus adentros y primero sin importarle mucho.
Pero. El niño al ver y sentir eso, alza un poco su mirada y ve que ese hilo rojo, largo venia de la boca de su Pokémon y que esta la acariciaba, siente un repelús al instante, no sabía de eso. Así que por conveniencia baja la mirada para que ella no lo notara.
-Amo… ¡Lo quiero mucho, mucho, mucho!- Dice Lurantis a su forma, denotando el cariño.
-¡!
Ese hilo rosado era la lengua tubular de la mantis que en círculos acariciaba a su amo al que tanto quiere, mostrándole cariño. Tomi tenía una mirada fija y abierta. Pero sabe algo, porque detrás de lo que ahora siente, sabe que su Pokémon le está devolviendo el cariño. Era masomenos darle un beso a su forma, mojándolo de su saliva.
El niño simplemente se deja llevar, sin juzgar y no tratar de nuevo de decepcionarla.
Ella cierra su boca de nuevo y se traga la lengua. Ella lo quería mucho, tal vez demasiado y más de lo que debe.
Ambos se separan. Tomi se limpia la saliva de ella, ya que le dejo toda su esencia.
Tomi se recupera y sonríe. Ella lo mira, feliz. Sin darse cuenta, Tomi hiso algo que quería ella.
Pero debajo esa alegría. Al verla tan feliz, enseñándole que no importaban las apariencias. Pero se llega a deprimir, por lo siguiente.
-Aparte.- Tomi baja un poco su mirada.- Solo veme a mi Lurantis… Yo si soy un monstruo. Debajo de esta pequeña apariencia, lo soy. Lo contrario de ti.
-No diga eso amo.- Dice Lurantis, sintiendo algo en su ser.- No es un monstruo.
El niño no dice nada, sonríe tristemente, sabía que su Lurantis trataba de consolarlo. Pero no podía, no si ambos lo sabían. EL niño miraba de forma feliz a su Pokémon, se siente cómodo con ella, satisfecho de tenerla. Pero aun así piensa en su futuro, no merecía estar ella encadenado a él. Alguien que le haría daño, de la misma forma que lo hiso con sus dos Pokémon fallecidos.
Y Lurantis, ahora más que nuca se quiere apegar a él, porque su corazón se lo pide. Porque es justo devolverle la deuda por haberla salvado de la muerte, dos veces.
-"Si tan solo pudiera hablar con usted"- Dice la Lurantis.- "Y convencerlo. Le diría todo"
Ambos se quedan viendo. Tomi atraído corre y la abraza. Tiene un dolor inmenso que carga como yunque las muertes que ha provocado, pegado a través de la cadena del odio que va dejando marca todo lo que ha hecho. No quiere dejarla. Quiere tenerla a su lado. Pero eso significa el riesgo de perderla, no quiere que sea como Umbreon y Pidgeot.
Atrapados en las cadenas de oído, que el jala salvajemente esta sus padres y sus Pokémon que los arrastra por cada paso que da.
Pero tiene que ser fuerte.
El niño no tiene a un Dios a quien rezarle. Odia al suyo, odia a quien le dio ese poder, odia a los abusivos. Ese era su problema, su odio fue lo que lo ha llevado a ese tema. Trato de estar animado. Pero no puede más. La pelea contra el Equipo Rocket se acerca y será la final.
El. Así se queda pegado a ella. Lurantis con sus guadañas peina su cabello. Pero se siente igual impotente, no puede hacer nada por su amo. Solo protegerlo. Ella sentía como él se convulsionaba, sentía como escurrían sus lágrimas y su nariz sobre ese Kimono.
El niño se tranquilizaba ese olor que desprende Lurantis es relajante. Y poco a poco termina. Lurantis suspira. Temia que hacer algo por su pequeño amo.
-Ahora estas en mejor estado.- Una voz surge por detrás.- Pero parece que interrumpimos.
La escena es interrumpida. El niño se suelta voltea y ve a los entrenadores con quien peleo. Ambos estaban de nuevo, esta vez a su frente.
-Hola de nuevo.- Dice el entrenador.
-Son ustedes.- Dice el niño desconcertado.
-Esta vez venimos por el segundo Round.- Dice la entrenadora.
-Lo siento. No puedo pelear ahora.- Dice Tomi, limpiándose los ojos.
-Lo siento amiguito. Creo que no entiendes.- Dice el entrenador, con una sonrisa.- Esta pelea no es por dinero.
-Es por tus Pokémon.- Dice la entrenadora.
-¿Cómo?- Tomi se recuperaba.
-Veras no somos simples entrenadores guay.- Dice el joven.- Pero que hay que decir que no sepas. Solo danos a tus Pokémon.
Un momento pasa. Después Tomi sonríe de nuevo, empieza a reírse, dejando desconcertado a los entrenadores. Se sentía muy deprimido por su realidad, ahora sonreía, no sabía si de alegría o por tratar de aparentar ser fuerte.
-Te hubiéramos podido quitar a tus Pokémon desde el primer encuentro.- Dice la mujer, con malicia.- Con tal estaban debilitados. Pero había personas esa vez. Y ahorita estas aun en este pueblo y en esta arte solitaria.
Aquellos entrenadores habían seguido al niño, debido a su fuerza, ya que con Heracross pudo vencer a un Fearrow.
-¡Jajajajajaja!, ¡Gracias!- Dice el niño con felicidad falsa y forzada.- Estaba justamente buscándolos, sabía que andaban por aquí. Pero no pensé que serian los entrenadores guay, que tan bajo ha caído Equipo Rocket ¿Por qué lo hacen?- Y eso ultimo lo pregunta.
-¡Ja!, pareces que no sabes con quien te metes.- Dice el entrenador.- Tratas de aparentar ser fuerte, te ríes, cuando se ve en tu cara lo mal que estabas.
-Espera.- Dice la entrenadora.- Así que nos buscabas, ¿Acaso quieres unirte a nosotros?
-Si.- Dice el muchacho.- Tienes potencial, niño. Pudiste contra mi Pokémon, aun con la desventaja.
-Estamos buscando nuevos reclutas.
-Pensé que aun lo hacían en Ciudad Celeste; en el Puente Pepita.- Dice el niño.
Lurantis camina y se pone detrás de su amo, dejándose ver ante los entrenadores y viéndolos a su vez. Los entrenadores ven a ese Pokémon.
-¿Acaso es?- La entrenadora ve al Pokémon de ese niño.- Mira. Es un Lurantis.
-Es cierto.- Dice el entrenador- Alguien quiere ese Pokémon.
-Sera mejor avisar a la base.- Dice la mujer, adelantándose.
Tomi se queda un poco viendo, sin ponerle mucha atención. La mujer avisaba y daba su comunicado.
-Listo.- Dice la mujer.- Le avisaran a ese hombre que busca ese Pokémon.
-No creen que se adelantan.- Dice el niño, algo molesto.- Cantar victoria tan pronto.
Pero en eso Beedrill se acerca de nuevo a su maestro y se pone de lado al ver que Lurantis hiso lo mismo. Los entrenadores se le quedan viendo, al ver que estaba ese Beedrill ahí y un Lurantis, no era una coincidencia.
-¡Tu, tu, tu eres!- El hombre se espanta.
-Soy su peor pesadilla.- Dice Tomi, mostrándose molesto.
-¡Espera!- La mujer igual se espanta. Pero se le queda viendo un poco más al niño rubio.
Los ojos son la clave, no son rojos, son azules. Se sabe que cada vez que ese monstruo lucha contra el Equipo Rocket sus ojos brillan como si de soles se tratasen, hace que cuando alguien lo vea, sus ojos son lo primero que ven. Ahora que son azules (Como realmente son).
-No es ese mocoso.- Dicen La entrenadora Guay, dándose un alivio.- Pero tiene un Lurantis, alguien quiere ese Pokémon.
-Niño danos a ese Lurantis y no te haremos nada.- Dice la entrenadora.- Hasta te podemos pagar buen dinero por ella.
-No gracias.- Dice el niño.- El dinero es lo que enos me hace falta ("Porque ya se los quitare")
-Como quieras. No, nos venciste antes. Menos ahora.- Dice la mujer, confiada.
Tomi saca a su Heracross. Mientras tanto Beedrill se acercaba de nuevo descendía al ver el peligro.
Los entrenadores ven. Y sonríen, porque tienen ventaja por tipo.
-No volverás a vencernos.- Dice el hombre.
Beedrill y Lurantis se ponen al frente. Pero Tomi les pone una palma atrás, diciendo que no se acerquen. Los entrenadores sacan a sus Fearrow.
El niño lo piensa mucho, piensa en una estrategia. Sonríe, porque sabe que va a ganar.
-Si soy un monstruo. Sera con aquellos que se lo merezcan. - El niño manda a ese Pokémon.- ¡Ve Volcarona!
Una gran polilla sale y es Volcarona, uno de los Pokémon más poderosos y más rápidos del niño. Los entrenadores se ponen nerviosos, porque esto ya no iba con las coincidencias, ellos saben que el monstruo tiene Pokémon tipo bicho, pero en especial sabe cuáles son.
-E-el, el.- Ambos se aterran, al ver que saco dos de esos Pokémon que lo caracteriza.
-Soy.- Dice el niño, muy serio.- ¡Volcarona usa Vendaval sobre uno de esos pájaros!, ¡Heracross Roca afilada!, ¡Y esta vez no se contengan, ellos son malos!
Los Pokémon oyen a su maestro, esta vez soltarían todo su poder. Volcarona mueve rápidamente sus alas y con tan solo estas, todos los arboles se mueven bruscamente. Un gran Vendaval azota el Pokémon de la joven, que se mueve bruscamente hacia arriba.
Mientras el escarabajo usa roca afilada de nuevo, golpeando al Pokémon.
Pero…
Un Pokémon sigue de pie. Era el Fearrow de la mujer.
-No me vencerás chico. Una vez que acabe con esa Volcarona, todo será más fácil.- Dice la mujer.- Tu desventaja es el tipo que tienes.
-…- Tomi frunce el ceño, pero molesto, en parte esa mujer tenía razón.
-Aunque no entendemos, porque alguien que maneja el Tipo Bicho, ¿Puede tener un Pokémon tipo hoja?- Dice aun la mujer.- Nosotros somos de los mejores reclutas y esto lo comprobara, una vez que te acabemos, amenaza.
-Tú solo eres un niño insignificante.- Grita el hombre, tratando de ser fuerte, pese a que perdió.- alguien que no merece esa fuerza que tienes.
-¡Si soy un niño!- Dice el susodicho.- Pero un niño que sabe que hacer. Y no dejare que nadie, ni mis Pokémon pasen lo miso que yo.
La mujer prepara de nuevo el Movimiento Z y hace sus movimientos el Pokémon que recién volaba se alza. Tomi manda atacar, pero es demasiado tarde. El niño no podía evitar sentirse nervioso.
-¡Acaba con esa Volcarona con el movimiento Z!- Grita la mujer.- ¡Usa Pícaro supersónico¡
Tomi espera, tiene que hacerlo. Pero tenía nervios y cuando es momento saca sus ball.
Se ve una explosión de tierra. Que empuja a todos a su paso, inclusive Tomi es mandando y cae de espaldas.
-¡Ahhhhhh!- Tomi grita y mucho al pegarse en la espalda.
Beedrill y Lurantis reaccionan y lo rodean para protegerlo. Pero cuando cayó un rayo rojo se fue con él y otro salió.
El humo se disipa y deja ve a otro Pokémon. La entrenadora, se emociona, sin Volcarona, el resto de los Pokémon, sería más fácil de vencer.
-¡SCIZOOOOOORRR!
Pero en lugar de Volcarona estaba otro Pokémon y a diferencia del equipo de Tomi, este sí puede resistir un ataque tipo volador.
-¡¿?!- El Equipo Rocket no sabe qué pasa, no les agrado ese grito.
La tierra se disipa y deja ver a Scizor, en lugar de Volcarona.
-¡Lo hice, lo hice!- Dice el niño que no lo creía.- Logre cambiarla.
El Equipo Rocket está asustado. Se había metido con la persona o en este caso el niño o peor. Una cosa equivocada. A Tomi según por sus investigaciones, no se acerca, ni siquiera se acerca a ser humano.
-Perdón Scizor.- Dice Tomi arrepentido.- Pero eras el único capaz de aguantar esto. Y necesito tu ayuda.
-Scizor.- El Pokémon acero asiente.- Lo que sea por él quien e salvo.
Y a su vez ve al Equipo Rocket.
-Acaba con esa ave.- Dice el niño.- Usa roca afilada Heracross.- Le ordena
El Pokémon va rápido y con un gran golpe le pega al ave, este arrasa hasta con el suelo, hasta por fin caer.
-¡Fearr…
-¡Y Scizor usa cabeza de hierro!
Y para acabar definitivamente Scizor le da un tremendo cabezazo al pecho del ave.
El Pokémon cae y esta ve definitivamente, ese ataque le dio en su pecho, un ataque de hierro. Scizor no se contuvo.
El Equipo Rocket no le queda más Pokémon. Y no pueden huir. Scizor se abalanza contra la mujer, derribándola, ella trata de escapar. Pero el bicho de acero pone una pinza sobre el brazo de la mujer y la aprieta, esta grita.
-¡Espera!- Tomi lo para.- Aun no. Se tu furia Scizor, todos ustedes tienen cuentas con ellos. Pero espera un poco.
El Pokémon se detiene ante las órdenes de su maestro. Aunque cuatro de ellos quieren de una vez actuar.
La cara de la mantis cambia, no le gusta mucho ver, regularmente se va, pero en el estado en que se encuentra su amo, no puede esta vez. Tomi que recién se paraba la vio de reojo. Pero tenía que hace lo necesario.
-Esta vez perdieron y yo gane.- Dice Tomi, acercándose.- Y esta vez quiero mi recompensa.
-¡Te daremos todo lo que tenemos!- Dice el hombre desesperado.- Pero por favor, no nos mates.
-No quiero su dinero.- Dice Tomi, que va al grano.- ¿En dónde está su base?, eso es lo que quiero
-Está cerca de este pueblo.- Dice el hombre, contando todo.- Pero no sé exactamente.
-¡Eso no me basta!- Grita el niño.- Quiero más.
-Esta al suroeste.- Dice la mujer adolorida.- Pero no sabemos exactamente, solo sabemos que tiene que ver con unos árboles. Pero no sabe… ¡Aaarrggghhh!
Ella era apretada por la fuerte y tenaza del Scizor.
-Nosotros apenas y somos simples reclutas.- Dice el hombre.- No tiene ni medio mes que estamos trabajando.
-Y tan pronto saben de mí.- Dice el niño con molestia.
-¡Por favor, piedad!- Pide la mujer aterrado.- ¡No creímos que fuese usted!
-Pero, pero, pero.- El hombre intercepta.- Pero sabemos de alguien que si sabe en donde se encuentra la base… A cambio déjenos vivir.
-Es verdad, le llame, pronto estará aquí, en pueblo Lavanda.- Dice la mujer.- Estará a las 2:00 pm en el Centro Pokémon.
El niño ve algo en las caras de esos pobres, lloraban, como si fuesen niños, en cierto modo le recordaban a alguien. Ve a los lados. Beedrill estaba serio. Lurantis, estaba con la mirada baja, mirando el suelo. El niño los ve por un momento, solo rápidamente.
La mujer grita Scizor le aprieta demasiado fuerte. Normalmente no se toma ese tiempo, pero los chillidos eran horribles, nunca los había dejado vivir tanto tiempo, siempre fue frio. Pero ahora que necesito información, teniendo forzosamente hablar con ellos, ve esas caras más tiempo.
-¡Prometemos no hacerle daño a nadie!- Grita la mujer aun con dolor.- ¡Mi brazo me duele!
Pero en eso Scizor ve a su maestro. El niño rubio ve esos ojos, de forma inevitable compara miradas. En Beedrill ve un apoyo, sea cual sea su decisión. En Lurantis ve piedad. Pero en Scizor, Volcarona, Heracross y en Vivillon (Aun dos de ellos en sus ball), han tenido esa cara. Los cuatro Pokémon tienen otra mirada una de odio, odio hacia los humanos quienes les hicieron pasar por experimentos y en cautiverio. No puede olvidar eso.
-¡Por favor!- grita la mujer, desesperada.- ¡Ya te dijimos todo!
El Scizor sigue, quiere hacer pagar al Equipo Rocket, igual Heracross. Era algo que tenían en común con su maestro.
Pero Tomi. Era la primera vez que se toma en tiempo en verlas, le recuerdan a él. Alguien abusando del poder. Y si era cierto, que eran simples reclutas. Otros soldados lo forcejeaban e iban directo al grano Pero esos entrenadores, no. Todavía negociaron con el niño. Era la primera vez que sentía algo raro en su ser, con el Equipo Rocket.
-¿Amo que piensa?- Le pregunta Lurantis al verlo estático.- ¡¿Qué tiene?!
Tomi reacciona y ve esa realidad. No todos deberían ser malos. Pero por el otro lado están sus Pokémon. Cuatro de ellos.
-No lo sé.- Dice el niño, que en realidad no sabe qué hacer.
Era una suerte que Volcarona y Vivillon estaban adentro de sus balls. Pero Heracross y Scizor.
-No… lo… se.- Dice el niño que se da media vuelta y decide mejor alejarse.
El niño da media vuelta. No sabe que decidir.
Scizor se aprieta masa la humana y Heracross se pone al frente del otro. Beedrill se voltea y Lurantis se queda con la última escena. Grotesca al ver como Scizor apretó esa pinza.
Lurantis tristemente se voltea. Sin comprender aun a su amo, pudo haberles ordenado que no. Pero esta vez hubo un cambio en su amo, ella sigue viéndolo, esta vez no tomo partido, no dijo nada solo dejo que Scizor y Heracross decidieran por sí mismos. Pero aun así esta ese pesar que ve cuando esta a lado de él.
Tres horas después.
Tomi estaba sentado en el pasto y Lurantis estaba a su frente. No había comunicación entre los dos, no había ni siquiera un intercambio de miradas
-Lo vez.- Le dice Tomi, muy serio, rompiendo el silencio.- Soy un monstruo. Y no parare de serlo.
El niño estaba destrozado, no sabía qué hacer. En estos momentos duda, duda de su comportamiento. No podía quitarse esas caras de encima, siente coraje a su vez y un odio inmenso.
¿A cuál le haría caso?
-Sabes. Antes creía que los monstruos tenían una apariencia fea.- Cuenta el niño, ignorante, aferrándose al tema.- Cuando te conocí, cuando eras Fomantis, tengo que admitir que al principio me incomodo. Pero sabía que no era tanto para exagerar, eres un Pokémon. Cuando evolucionaste, sentí miedo al verte con tu boca abierta.
Ella escucha a su amo, lo ve diferente, pero a su vez no era de esperarse, ya lo sabía.
-Pero todo lo que he hecho.- Dice Tomi, con dolor.- Todo lo que hare. Es verdadero, digno de ser monstruo, la apariencia es lo menos importante, ya lo comprendí. Es un milagro, que tu, mi Flor. No seas así, de mis seis Pokémon, eres la única que no apela a mi forma. Hoy vi a esos entrenadores a mis ojos y me recordaron a mí.
El niño recuerda, cuando era un niño normal que pedía que no lo molestaran.
-Cuando todos me molestaban.- Dice el niño.- Cuando no me podía defender. Esa impotencia de saber que alguien más fuerte que tu, esta aplastándote. Lo vi en ellos. Y me di cuenta que no merecían morir. Aunque…
La mantis sigue escuchando, conociendo a su amo, que se desahogaba, era la primera vez que pasaba.
-Pero. Están también Scizor, Heracross, Vivillon y Volcarona.- Dice Tomi, acordándose de ellos.- Ellos sintieron lo mismo, sentir como ellos los utilizaban y abusaban de ellos. En cierta forma comprendo. Es algo que todavía me motiva a seguir. Aun quiero deshacerme ellos.
-Amo.- Lurantis le habla.- Tal vez yo no sepa quién es Jonathan. Yo trato de comprender su dolor. Yo también estuve encerrada y de la misma forma que los demás, pero no siento nada por ellos, simplemente lo deje ir. Lo siento. Tal vez yo… No puedo ayudarlo esta vez. Tal vez yo, si…
Pero igual Lurantis se siente mal por él. Esta vez y por miseria a su amo, no puede hacer nada por salvarlo. Alguna vez Beedrill conto que Tomi era alguien muy alegre, que pese a los golpes y abusos que sufrió siempre vio adelante. Pero un día se canso de ser débil. Y todo se fue abajo.
Tomas, independiente de su maldición, es tarde para regresar.
-No te quiero dejar Lurantis.- Dice el niño.- Pero pienso que es por tu bienestar. Eres algo muy apreciado. Ese día en que ibas a morir. Te di ese poder y pensé que serias como Beedrill, pero no. Pero cuando te vi fuera de control.
El niño recuerda cuando Lurantis salió de su ball. Estaba fuera de control, destrozaba todo a su paso. Anomalía de su poder.
-Y luego temí que murieses.- Dice el niño.- Ya había visto a Pidgeot y Umbreon. Inclusive vi a un Caterpie morir, cuando intente atrapar, cuando lo vi Butterfree y cuando no pudo controlar ese poder. Quise salvarte y esa era la única forma. Pero no lo merecías en realidad. Por un momento pienso que estabas mejor en una tumba. Que acompañarme.
-¡NO DIGA ESO!- Lurantis se enoja y mucho esta vez, gritándole a su amo.- ¡¿Usted que sabe que es lo que es lo que quiero?!
El niño cae de espaldas, y grita un poco.
-¡Amo!- Lurantis se calma, sabe que su amo está mal de la espalda.- ¡Perdón, yo no quise!
Tomi se paraba adolorido.
-¡Pero usted!- Ella se para y se enoja.- ¡Me enfurece!
Cuando el niño se para, ve a su Pokémon agitada, se paraba y caminaba sin parara a alrededor de su amo, sus alas se movían una y otra vez, como si aleteasen, movía su cabeza de un lado para el otro. Se comportaba como una verdadera mantis en estado salvaje, sus guadañas se encorvaban. Eso fue un golpe bajo, aun para Lurantis.
-¡Me esfuerzo por ser una buena Pokémon!- Dice la mantis, harta, desesperada, sin dejar de mover su cabeza para los lados, viendo de forma tenebrosa a su amo, sus ojos estaban clavados sobre él.- Hago lo que cualquier Pokémon hace, ¡Pero usted no hace lo que cualquier entrenador hace!... Trato que me sea indiferente. Pero termina involucrándome y no quiero en realidad eso. Yo acepto. Porque… Porque, porque… Quiero estar con usted. Y aunque me duele verlo así amo. Sé que cuando acabe. Y aunque me duela. Cuando acabe con ese tal Jonathan que le causo el borde de aceptar esa maldición. Sera ese niño que me recogió cuando era Fomantis. Quiero (Aunque no lo conocí), a ese niño que Beedrill me contaba tanto. Y quizá pueda ver por fin quien es el verdadero Beedrill.
Solo el niño rubio se le quedo viendo a su mantis. Regularmente Lurantis desvía su mirada. Pero ahora es viceversa. Esta vez él fue quien la puso de esa manera. El niño ve los ojos a su Pokémon, ojos tenebrosos que no dejaban de mirarlo, ojos de bicho. Como si lo asecharan.
Es cierto que Lurantis no es del tipo bicho, pero lo antes dicho, lo trata de asimilar. Por primera vez esta molesta con su amo, esa es la forma en que lo manifiesta, con esa mirada perturbadora, moviendo a los lados su cabeza, como si lo fuese a cazar.
-Mi flor.- Dice Tomi, sin importar.- Quiero que sepas. Que no fue mi intención decirte eso. Simplemente pensé en eso por ti. Por tu bienestar. No por el mío. Quiero que entiendas eso.
Tomi se da media vuelta y la deja sola. Furiosa todavía. Tomi todavía no comprende que la vida de los humano y Pokémon están encadenados, aunque sus intenciones son buenas, no comprende aun los lazos que se forjan, eso quiere hacerlo entender Lurantis. Quizá, por ser niño no tiene idea de lo que él ha causado, no solo con Lurantis. Si no con sus demás Pokémon.
Un ejemplo fue el sacrificio de Umbreon, al ver que su amo era un buen niño y que una parte de él no era malvado, era malvado contras sus enemigos, pero no contra aquellos que no le hacen nada y si es necesario ayuda.
Carlos y Jonathan entran en la vida de Tomas. El lado malvado es gracias a Jonathan. Pero el lado bondadoso es gracias a Carlos. A lo largo de su trayecto Tomi inconscientemente da esas dos caras. Cuando Jonathan abusaba de él y cuando Carlos le ayudo sin pedir algo a cambio.
Pero sin dejar de ser el mismo, simplemente esta influencia a la hora de tomar decisiones.
Pero aun así no justifica lo que él le provoca a su Pokémon. Lurantis esta quieta, viendo a su amo, de forma triste. Sabe que lo tiene que proteger, pese al camino que escoja.
-Amo… Amo… Amor.
Pero algunas veces y en este caso es muy anormal aun para los Pokémon. Pero escasamente hay excepciones y en este caso el niño de forma muy, pero muy inconsciente provoco algo en esa Pokémon. Y todo porque sigue siendo todavía y en parte ese niño.
Francamente había pocas probabilidades para que a un humano y en este caso a una Pokémon le pase eso. Preferiría a su especie.
Regularmente el hombre, si siente algo por su Pokémon se convierte en abuso.
¿Pero qué pasa si es viceversa?
El Pokemon tiende a sufrir mucho. Por el simple hecho de las diferencias.
-Amo Tomas.- Dice ella final, sin agregar otra letra porque esa es la realidad.
Ella se sienta y lo único que hace es sentir esa bufanda y tocar con sus guadañas ese reloj de plata. Cuando se siente nerviosa hace eso. Tomi de reojo la ve, sabe que estará tranquila con eso.
En eso. Beedrill llega y con un mensaje.
-Ya está aquí.- Dice Tomi, parándose.
Tomas ve a su fiel compañero, que le avisa de la llegada del otro individuo que se acerca.
-Es hora de ajustar verdaderas cuentas.- Dice el niño decidido.
Tomas no tiene a Scizor, Heracross y Volcarona, los dejo en el Centro Pokémon. Pero al igual y dejo algo mas, una nota que alguien tiene que seguir. Un mapa, para alguien.
Y ese alguien por fin llega.
-Lo estaba esperando.- Dice Tomi, serio.- No creí verlo de nuevo.
-¿Tu?- Dice un señor.
El señor era bastante familiar en la vida de Tomas. Era un señor de pelo gris, a estas alturas se asomaba que había conservado una barba que se asomaba. Sus ropas eran distintas. Tenía unos pantalones cafés con tirantes, su playera era cuadriculada y las mangas de dicha playera estaban arremangadas, también tenía unas botas de color café.
Ese era el mismo tipo que quería a Lurantis, tiempo atrás, tratando de negociar con Tomi.
-Si yo.- Dice el niño.
-¿Donde están esos tipos que me prometieron a mi Pokémon?- Pregunta el peligris, para sí mismo.- ¿Acaso reconsideraste tu mi oferta?- Le pregunta al niño, esta vez
-Ellos me querían quitar al mío.- Dice el niño, con furia notoria.- ¡Mi Lurantis!
El hombre se impacta.
-Me encargue de ellos.- Dice Tomas molesto.- ¿Como se atreve?- Le pregunta indignado.
-No lo sabía.- Dice el señor, haciéndose el sorprendido
-No se haga el tonto.- Dice el niño.- Admítalo como el verdadero hombre que es.
Lurantis ve a ese señor, ese era el mismo de ese día, el que no la quería por estar enferma. La mantis siente algo en su ser, algo que crece.
-¿Cómo se atreve usted?- Tomi está indignado.- Sabe, puede ir a Alola a capturar su propio Pokémon, ¿Por qué quitárselos a otros?
-Niño idiota.- Dice el hombre, igual de indignado.- Seria justo. Pero no tengo tiempo a mi disposición. Y en mi Status, es más fácil mandar a otro a que lo haga.
-¿Al Equipo Rocket?- Tomi se enoja.- No es justo. Todos sabemos que son ellos, se los quitan a los demás. Hay otras formas de pedir aun Lurantis, en GTS, por ejemplo.
Pero el hombre solo gruñe. Estaba harto de las niñerías, pero no podía discutirlo.
-¿Niño, que comprendes de belleza?- Le pregunta el hombre, serio.- Esos entrenadores solo dan mal sus Pokémon. Floristas novatos, que no supieron cuidar a sus Pokémon y que lo dan ya en mal estado. Fomantis, Toma mucho tiempo. Yo quiero empezar con Lurantis.
-¿Por qué esta tan desesperado?- Sigue el niño, que no entiende.
-Digamos, que mi futuro se basa en un concurso.- Dice el hombre, tomando seriedad.- Ahora que mi florería esta casi a la banca rota. Lo único que lo salva es un Lurantis, para a completar con mi colección.
El hombre veía al Lurantis de Tomi. La veía más llamativa, sus colores estaban tan vivos.
-Veo que has mejorado a tu Pokémon, desde la última vez.- Dice el hombre.- Sus colores están más vivos que nunca. Tras nuestro último encuentro, ¿Cierto?, hasta la has decorado.
La bufanda aleteaba un poco por el viento y el reloj de plata brillaba con la luz del sol.
Tomi frunce el ceño.
Has aprendido y me has escuchado.- Dice el hombre.
-No la venderé, ni intercambiare.- Dice el niño, aun decidido.- Recuerda lo que le dije. Aparte que usted quiere todo fácil. Yo encontré a esta Fomantis tan débil, sus hojas casi cafés y casi la encontré moribunda. Tuve que más que acicalarla los primeros meses. Es mía, por derecho y más que eso.
El hombre gruñe, su desesperación depende precisamente de ese Pokémon. Ahora al ver que Lurantis era más hermosa gracias al niño. Mientras en los recuerdos de Lurantis, recuerda a su amo que el cuido enferma. Mientras ese tipo la dejo al no ser su evolución, al querer algo mejor, sin importar si esa Pokémon vivía o moría.
-… Sabes. Al verte ahorita mismo… No cabe duda que ese tal Sebastián es un mentiroso.
-¡¿Qué?!- Tomi entra en shock.- ¡¿Usted fue quien lo mando?!
Flash back
En una fría noche. En medio de un campo. Lurantis caía bajo un lanzallamas, derrotada. Con muchos esfuerzos el Pokémon que lo hiso, estaba agotada.
-¡Zoroark!- Dice la Pokémon.
-Luurrrrr.- Y Lurantis caía arrodillada.
Tomi se acerca a su Pokémon y le da una palmadita por detrás.
-Bien hecho mi flor.- Dice Tomi, sonriéndole y consolando a su Pokémon.- No te sientas mal. Venciste a cuatro de sus Pokémon y cansaste este.
-Maldita sea.- Dice otra voz.
Sebastián, hermano de Carlos. Estaba en Kanto y estaba peleando contra el niño. Era una pelea de monstruos.
-Cuatro de mis Pokémon.- Y por primera vez Sebastián estaba furioso.- Cuatro de mis Pokémon…
-Usted es el culpable.- Dice Tomi, muy molesto.- Nos ataco por sorpresa. Ríndase y váyase. Antes de que se e acabe lo amable con usted. Vaya y entierre a sus Pokémon.
-¡Jajajajajajajajaja!- Pero el monstruo ríe.
-…- Tomi se queda viendo.
-Mis Pokémon, murieron.- Dice Sebastián, que alza la mirada.- ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajaja!... No cabe duda, de que son una bola de inútiles. Cuanto tiempo deposite en ellos, para que perdieran contra esa estúpida Pokémon.
-¡¿Cómo puede decir eso?!- Tomi no lo cree.- Es un monstruo.- Dice aterrado, no podía creer ese nivel de maldad.
-Mira quien lo dice.- Dice Sebastián, sin bajar esa sonrisa.- Quien asesino a mis Pokémon.
-Mi Lurantis no quería hacerlo.- Dice el niño rubio, defendiéndola.- Fue usted quien los obligo, ellos murieron por no tener descanso y al forzarlos al máximo.
-Aun así. Se de ti niño.- Dice el monstruo.- Se lo que le has hecho al Equipo Rocket. No creí encontrarme contigo, pero esa fuerza. Es realmente como contaban.
Lo que menos imagino Sebastián era encontrarse con ese niño. Simplemente estaba trabajando y de todos los que pudo haber asesinado, estaba ese mismo niño.
-Ellos se lo merecen.- Dice el niño.- Y se quién es usted. Usted es Sebastián, me doy cuenta de lo que dicen de usted si es temible. Tengo miedo.- Realmente el niño tenía miedo, al ver ese nivel de maldad.
-Yo trabajo para ellos también.- Dice Sebastián, sínicamente.- ¿Qué harás al respecto?
-… Ya lo sé.- Dice Tomi que mostraba su furia.- Lo sé por sus Pokémon que ha mandado.
-¿Se lo que piensas?- Dice Sebastián.- Pero sabes que… Ganare la iniciativa… ¡Zoroark Lanzallamas!
Y la Zoroark abre su hocico y lanza eso. Grandes llamas se acercaba al niño que estaba al lado de su Pokémon. Tomi no podía reaccionar iba a ser quemado junto con Lurantis.
Lurantis se pone al frente y con lo que le quedaba de fuera lanza un Hyperrayo hacia el lanzallamas, cubriéndose ambos del ataque.
Cuando acaba con el Hyperrayo, ella cae de nuevo, de espaldas.
-¡Lurantis, Lurantis!- Tomi la mueve rápidamente.- ¡¿Estás bien mi flor?!, ¡Háblame!
-Lu-ran-tis.- Dice ella, quejándose débilmente.- Perdón amo. Otra vez he perdido.
El niño ve a su Pokémon muy acabada, se esforzó mucho por hacerle frente a Sebastián. La acaricia un poco y la ve de forma dedicada. Lurantis estaba afuera de su ball. Tomi quería acicalarla por primera vez ese día, pero bruscamente fue interrumpido. Quería aprovechar la luz de la luna llena para hacerlo.
-Esta vez vuelve Zoroark.- Dice Sebastián Frustrado.- Al menos tu sabes cómo actuar.
El monstruo regresa a su Pokémon a su ball. Pero así como estaba Lurantis a lado de Tomi. Sebastián tenía un Pokémon afuera ya.
-Mi flor.- Dice Tomi muy triste.- Gracias por esforzarte.
El niño mete a su ball a su Pokémon mantis y voltea con una cara furiosa a su enemigo.
-Soy un monstruo.- Dice Tomi, muy molesto.- Pero entre nosotros hay clases y yo me quedo corto un santo a lado de usted.
-¡Brrrrrrrrrr!- El monstruo se burla.
Tomi gruñe y muestra sus dientes.
En eso Tomi es empujado salvajemente por una fuera invisible. El niño grita. Sebastián piensa en acabar con el niño de una vez con él.
Tomas de nuevo ve la muerte cerca. Es aplastado por esa fuerza. El niño llora y grita lo que puede, su aire se le escapa cada vez mas.
- "Como quisiera hacerle eso a Carlos"- Piensa Sebastián.- No cabe duda. Si eres un niño.
Tomi se quedaba sin aire. Trata con voluntad alcanzar su ball. Pero se quedaba sin aire, sus huesos dolían. Pero en eso recuerda las caras de Pidgeot y Umbreon. Recuerda la cara de Jonathan, de sus abusivos.
-¿Por qué tardas en romperle los huesos?- Pregunta Sebastián a su Pokémon.
Pero el Pokémon le costaba matar a ese niño. Sebastián no sabía que ese niño tenía un poder paranormal y diabólico.
-¡Noooo!- El niño alcanza su ball.- ¡BEEDRIIIIIILL!
Y la única esperanza sale. Beedrill entra. Y al poco tiempo la abeja ve que su amigo está sometido por esa fuerza psíquica.
-Demonios.
Esa fuerza abandona al niño. Y este cae.
-¡¿Tomas, estas bien?!
Tomi con esfuerzos se levanta y furioso lo hace.
-Genial. Otro Pokémon.- Dice Sebastián, furioso.- Pero será sencillo es tipo veneno y es un insignificante bicho, será fácil. No me contendré. Y usare la Mega-Evolución.
Tomi lloraba, sufría mucho. Beedrill se pone al frente para protegerlo. Mientras oía sus lloriqueos.
-¡No voy a perdonar…- Pero el niño se enfurece mas.- ¡NO PERDONARE A LOS ABUSIVOS!
Los ojos brillan como faros, el niño saca un aura muy anormal. Sebastián observa desconcertado.
-¡Mi Lurantis sufrió y yo también!- Exclama el niño.- ¡No lo perdonare, no lo perdonare, no lo perdonare abusivo, abusivo, abusivo!
Esa aura se mueve y rápidamente Beedrill es cubierto por esa.
-Esto no es normal.- Dice Sebastián, al ver eso, dándose cuenta de algo.
Beedrill cambiaba de forma, gritaba. Tomas se había enfurecido y esa ira fuerza la Mega-Evolución de su Pokémon y esta al finalizar.
-Beedrill.- Dice Tomi una vez tranquilo.- Ese es un ser monstruoso. No te dejes llevar por su apariencia es lo opuesto. Lurantis sufrió mucho por él, nos intento matar.
-En verdad es un monstruo.- Dice Sebastián, sonriendo, pero igual estaba aterrado.- Vamos a sufrir, porque no veo la Mega-piedra, ¿No piensas lo mismo?
Sebastián usa la Mega-Evolución y no se contiene también.
-Soy un monstruo.- Dice Tomi, aun furioso y con pequeñas lagrimas en su rostro.- Pero amo a mis Pokémon. Y no olvido mis ideales, ¡SEBASTIÁN YO SERE TU MONSTRUO Y ME ASEGURARE DE QUE TE RETUERZAS CON VENENO!
-Y yo siempre apoyare a mi amigo.- Dice Beedrill.- Y no perdonare a las personas que le hagan daño. Hare que su Pokémon igual se retuerza y después me encargare de ese humano.
Sebastián da un paso atrás. Por primera vez y después de tanto tiempo sentía miedo. El niño y su Pokémon emanan un aura muy anormal, roja como el fuego.
-Pelear por Lurantis (Suspiro)- Sebastián sabe que va a perder.- Como que ya no vale la pena.
La abeja se agita quiere pelear, quiere desquitar esa ira.
Y la batalla inicia. Beedrill se abalanza contra Sebastián. Mientras una sombra se hace gigantes a y es invocada para pelear.
Fin del Flash back
-¡Ese día Sebastián estaba a punto de matarme!- Dice Tomi, muy furioso.- ¡¿Usted lo mando a matarnos?!
Tomi enfurece, al recordar, sus ojos brillan por un momento, pero se mantienen azules.
-No quería hacerlo.- Dice el hombre.- Pero inclusive el trato de negociar.
-Pero me negué.- Dice Tomas, todavía más indignado y con razón lo estaba.- Y usted no se cansara hasta quitarme mi Pokémon.
-Escúchame niño.- Dice el florista.- No tienes idea de cuánto dependo yo de ello. Te pagaría lo que quieras.
-¡No!- Dice el niño, que no quiere y aun mas por lo que paso por ese monstruo.- Ahora es usted el que me debe y está aquí, gracias a mi.
-Tú me trajiste aquí.
-Si.- Dice Tomi que irá al grano.- ¿En dónde está la base del Equipo Rocket?
El seño esta estático por un momento.
Tomi hierve. No estaba de humor y mas por saber eso, tiene ganas de desquitar esa ira, hacer pagar a ese hombre. Lurantis en cierta forma no puede igual de mirar ese hombre. Así llego su obsesión de quererla, que casi termine matando a su amo contra ese monstruo.
Ese día. Tomas humillo a Sebastián, junto con Beedrill. Pero cuando Beedrill estaba a punto de vencer a su Pokémon. Ambos pudieron escapar.
Tomi quiere hacer lo que piensa y es asesinar a ese hombre, quiere hacerlo de una vez. Beedrill se adelanta y se le pone al frente.
-Ni-ni-niño.- Dice el hombre, asustado.- ¡¿Qué piensas?!
-¿Usted que cree que pienso?- Pregunta el niño.- Hacerle lo mismo que le hice a los que ha mandado por mi Lurantis.
El hombre retrocede mientras ve a esa abeja. Saca rápidamente una pokeball y de esta sale un…
-¡Ve Vivillon!- Tomi saca a su Pokémon.
Tomi saca igual una ball y de esta sale Vivillon. Beedrill retrocede.
-Usted pagara por todo también.- Dice el niño.- Por enviar a un asesino a cazarme.
Esta vez el no se dará por vencido.
Un niño que trata de hacer lo mejor pese a lo que se ha convertido. Pero arrepentido al igual por sus acciones. Y ante el destino que le dice lo contrario.
Continuara…
Tomi. Pese a que es mi personaje más poderoso. Es simplemente un niño. Y antes dije que su mente es como el del psicópata. Pero a su vez no tanto, porque tiene el sentido de justicia, pero motivado lo de un niño. Como decirlo… inocente, pero peligroso a su vez. Un niño suele ser aferrado. Desde que tuvo ese poder le han pasado más cosas malas, por lo mismo es un niño y no sabe cómo controlarlo. Pero el caso curioso es que si sabe como desquitarlo.
Pero inclusive tiene sus problemas. Ese poder anormal que tiene con Beedrill ha desaparecido o desactivado.
Esto se debe por el comportamiento de Tomi. Su Mega-Evolución funciona con la ira.
Y aludiendo al título.
Lurantis…
Supongo que al igual que el cap anterior donde Carlos se transformo en monstruo. Invirtiendo los papeles y que inclusive no era sorpresa de que ustedes viesen a Luna matar a alguien.
Se la llevaron con la apariencia de Lurantis. Como es sabido es ese Pokémon está basado en la Mantis Orquídea. El primo de la Mantis religiosa. Pero como todo pariente hay similitudes. Son ambas especies de la familia "Mantidae" y "Mantodea". Estaba investigando de ambas especies. Estaba viendo el episodio donde debuta Lurantis. Y jugando ultrasol donde la escogí para mi aventura.
Y mientras lo hacía y mi mente que se plantaba algunas teorías. No pude evitar notar un rasgo de Lurantis. Y es su boca. El videojuego no la muestra. En el anime tampoco la muestra. Y eso me llego a perturbar.
No era como Scyther o Pinsir. Inclusive Leavanny que fue mencionado y que si es bicho.
Y mientras lo pensaba más y más sobre esa escena en que por fin la abre sus mandíbulas. Quise a su vez respetar eso de las mantis. Pero a su vez con diferencias, poniendo como barrera su tipo planta.
Como es sabido Lurantis no es del tipo bicho. Es una planta haciéndose pasar por un bicho. Se podría decir que sería un "error", no lo considero así, pero si algo "anormal". Eso lo plasmo inclusive en su kimono, que (a mi parecer) son pétalos grueso, como sus grandes alas. A su vez tomo en cuenta su forma insectoide.
Y otro parte importante es que Lurantis "No es del tipo bicho", esa parte la necesito recalcar. Separando en este caso Pokémon (Y una parte también de este), con el mundo real también. Pienso que Lurantis no está del todo sometida a la realidad de la mantis o cualquier regla de los bichos. Porque inclusive la mantis orquídea si llega a comerse igual a la pareja (Solo si la hembra tiene hambre, si no, no es necesaria).
Solo imaginen al pobre niño de Tomi. Aunque bueno a estas alturas lo considero demonio. Razones sencillas de este ultimo.
Y como dije Lurantis no es como algunos de fan artistas la describe (Por eso de la boca). Pero tampoco como algunos que describen de la misma forma que yo. A excepción de uno que si muestra su fisionomía muy realista y detallada y en cierto punto aterradora, haciendo alusión de Lurantis sin esos "pantaloncillos o medias" y su Kimono que tiene y asemejando a su vez a la realidad de un mantis, al igual como insectoide. Desgraciadamente quitaron esa imagen del Tumblr y ahora está en una fuente que no quiero decir, solamente diré que esta hasta la última página de esa fuente (T_T), pero la primera en empezar a su vez. Y que el artista dueño de esa imagen es muy bizarro también.
Y para mi esa parte es una opinión. Esa parte de la boca solo es una incógnita que Nintendo puede decir.
Sobre la lengua es un detalle que no puedo respaldar. La verdad y tengo que admitir sobre ese detalle lo saque del poema "La mantis religiosa" del autor "José Watanabe" y su obra corta. Se los recomiendo. Es corto y no quiero dar spoiler.
Me apego al igual a la forma del anime y videojuegos, en mi opinión. Lurantis sabe camuflaje bien su boca, como si no tuviese.
Ya fue mucha explicación, pareció documental XD.
Tratando de dejar un poco el tema. Muestro esa escena de Tomas y Lurantis. En que esta se avergonzaba de su boca. Y su amo inclusive la llevo a temer por ello, haciendo y provocando esa escena, que al principio fue chistosa ya que el niño no sabe de dónde vienen los bebes. Y la aterradora que era la boca. Pero a su vez la ternura y paciencia. Por último la aceptación.
Tomas está buscando igual la base del Equipo Rocket. Pero también y a estas alturas, desatado por la apariencia de Lurantis, le pone a pensar que los monstruos no tienen una verdadera apariencia como él pensaba. E inclusive y en ese punto se pone a pensar todo lo que ha hecho, tanto bueno como malo. Llegando a la conclusión de abandonar a todos sus Pokémon e inclusive a sus padres, por el camino que ha tomado, preocupándose por el bienestar. Y llegando a deprimirse por su destino.
Inclsuive y por primera vez le muestro remordimiento, real de lo que ha hecho, viendo a los entrenadores y pensando en ello, ver esas caras que le recuerdan a la suya. Peor confundiéndose a su vez, sin saber que hacer.
Lurantis se deprime porque lo sabe e inclusive, lo contó que pensaba en abandonarla. Por un momento y haciendo alusión al tipo bicho, al reaccionar como tal, siendo un golpe bajo para ella y recriminándole de todo. Pero teniendo todavía esperanzas que cambiara.
En esta parte centro la lealtad de sus Pokémon. Porque si bien, es un monstruo y lo antes dicho no es del todo malo. Cuando vio lo que le hiso a otros entrenadores o a Pokémon inocentes, decidió tratar de controlarse. Pero se ha retirado de la Liga, en esa parte tiene que ver Sabrina, abriéndole los ojos.
Hubo momento en que Lurantis se llego a cautivar por su amo e inclusive mostrarlos aun más.
Y llegamos a una de las partes del título. Pese a la apariencia de Lurantis o Tomi siendo un niño.
Llega realmente como es un monstruo.
Sebastián entra. Recuerden que es un traficante. Retando a Tomas por Lurantis. Tomi recuerda en esa parte que es ser un verdadero monstruo. Sebastián entra como un verdadero ejemplo. Y tomando en cuenta el titulo. Sebastián y Carlos son la misma cara. Ambos se llegaron a enfrentar. Pero saliendo victorioso el niño y su Pokémon. Pero Sebastián ha sido uno de los que casi ha llegado a matar a Tomas.
Eso es todo por este capítulo. Doy discursos de miss.
Agradezco su comentario a TEIET.
Y a todos aquellos que leen esto que a estas alturas. No saben que es.
Sin más que decir me despido.
Adiós y cuídense.
Hasta la siguiente actualización.
¡Ufff!
Tengo que dejar de escribir capítulos largos.
