La verdad no planeaba subir este capítulo. Pese a que estaba listo desde hace cuatro días.

No lo creí listo todavía. Pero bueno, me canso de escribir para largo. Creo que es una evolución o algo así.

Recuerdo cuando escriba capítulos cortos. Pero inclusive estos últimos me son insuficientes.

Pero sin más que decir los dejare leer.


Lo que se siembra

Flash Back

El monstruo estaba quieto, mirando incrédulo. Su Pokémon desapareció, al igual había perdido la batalla.

La pelea era entre un niño y un adulto. Empezando todo por una Pokémon. Un frio mercenario y traficante que había sido contratado. En este caso debía un favor y tenía que pagarlo.

-Pensar que mi deuda me llevaría a esto, (Mph)- Dice el monstruo adulto.- Pensar que mi vida está en riesgo gracias a una Lurantis.

Tomi se acerca caminando. Estaba frente a Sebastián.

-Es tan horrible.- Dice el niño rubio, furioso, con ojos tan rojos como el mismo averno no se aparataban de su objetivo.- Sus Pokémon ni siquiera lo quieren.

-¿Eso piensas?- Pregunta otro monstruo.

Beedrill estaba exaltado, había recibido golpes de guerra, pero pudo fácilmente contra el Pokémon de Sebastián y el más poderoso. El niño monstruo, agarra al monstruo adulto del brazo.

-Lo matare con mis propias manos.- Dice el niño entre gruñidos. -No, me desharé primero de tus brazos. Lo convertiré en polvo. Sabe que tengo esa capacidad.- Y estaba exaltado.

Tomi agarra a Sebastián, que grita, quemaba y mucho.

-¡SUELTAME!- Grita Sebastián, sintiendo algo, le quemaba.

Sebastián le da un fuerte pata al niño en su estomago, este lo suelta rápidamente. Haciendo que caiga. Sebastián se quita su saco, al verse el brazo.

Por primera vez desde un largo tiempo el monstruo ve algo que lo horroriza, tan grande. No podía creerlo. Tan solo y unos pocos segundos.

Pero Beedrill en eso y tan pronto como el hombre le soltó ese golpe. Se prepara.

-¿Este será mi fin?- Se pregunta el monstruo adolorido de su brazo, se veía una quemadura en una parte.- ¡Vamos Pokémon inútil, tu raza es una de las mas debiluchas y tu tamb…

-¡Beeedddd!

Beedrill ataca con sus agujones al monstruo. Rápidamente mientras este no se podía mover.

Sebastián fue derrotado por un niño demonio. Un monstruo contra otro monstruo. El adulto le hiso algo al niño, fue uno de los más cercanos a matarlo, dándole un horrible recuerdo.

Fin del flash back

El niño gruñe a más no poder, clavado yace su cabeza, ese recuerdo en que conoció a un verdadero monstruo.

-¿Sabe que le paso a los dos entrenadores que me enfrentaron?, ¿Sabe lo que le paso a Sebastián?- Pregunta Tomi.

-¿L- los asesinaste?- Pregunta el hombre, aterrado.

-Exacto.- Dice el niño, dando una sonrisa de malicia.- Casi. Sebastián pudo escapar de mí. Pero esta muerto por el Veneno de Beedrill.

El hombre retrocede, incrédulo, pero después, su rostro cambia, mostrándose aun más incrédulo.

-Tú no eres un asesino.- Dice el hombre peligris, con tranquilidad.- Eres un mentiroso.

-Póngame a prueba.- Dice el niño que se prepara.

-¡Sebastián sigue vivo!- Le dice el señor.

-¡¿Qué?!- Tomi retrocede por sorpresa.- ¡Pero lo mate, juro que lo mate, MIENTE!,

Tomi había asesinado al monstruo peligroso, como era posible que siguiese con vida. Sebastián, pese a ser un monstruo, no era como Tomas. Sebastián es un hombre "normal", se supone que es así, no había nada fuera de lo común, es asesino y tal vez un monstruo, pero normal después de todo. El era alguien común a diferencia de Tomas, este último es un demonio.

-¡Miente!- Tom no lo cree.- ¡El está muerto!, ¡No puede estar vivo!, Tal vez escapo. Pero lo vi, lo oí gritar. Lo vi agonizar. Mi Pokémon le inyecto veneno.

-No, está vivo todavía.- Responde el hombre.

Tomas gruñe y ese gruñido suena horrible, no sonaba ni siquiera como un humano. Menos como un Pokémon. El niño confió en el veneno de su Pokémon. Sebastián pudo escapar, pero recibió el aguijón de la abeja.

-¡No, no pudo salir con vida!- Dice Beedrill.- Tiene un agujero horrible en su pecho, me encargue de ello.

El niño y su abeja retroceden, están incrédulos. Se supone que mataron a un monstruo, no pueden creerlo.

Pero Sebastián si salió con vida de ese lugar. Sobrevivió en la pelea.

-¡NO!

El hombre se aterra, esa voz no es normal. Pero pese a eso. Ese grito sono como si tuviese os voces, hasta retumbo en los oídos.

Un "niño" furioso estaba al frente. Y a su lado, estaban sus otros Pokémon.

-Ni-niño.- dice el hombre peligris.

-¡Cállese!- Un niño daba un paso adelante.

Vivillon oía a su maestro, se oía furioso, por ende interpreta su respuesta y se prepara para cualquier orden que le den.

-Te diré, te diré.- Dice el tipo espantado, aterrado al verlo furioso.

Regularmente, el hombre no estaría así, por un chiquillo. Pero se da cuenta que ese niño es demasiado fuerte, para poder contra inclusive un asesino.

-No tiene idea lo que sufrí.- Dice el niño, cuya voz regresa a la normalidad.- Todo porque usted es necio. Todo porque usted quiere hacerlo "fácil" a costa de la mía o de los demás.

-¡Niño!- El hombre daba pasos hacia atrás.- Po-por- por favor.

Tomi trataba de controlarse.

-¡¿En dónde está la base?!- Y realmente, Tomi se esforzaba.

El tipo temblaba de miedo. No era un hombre de pelea, era lo opuesto.

-¡Esta, está en el suroeste de este pueblo!- Pero habla fácilmente.- ¡Unos árboles gigantescos lo rodean!

-¡¿En qué parte?!- Vuelve a preguntar el niño.

-Está bajo la tierra.- Responde el hombre, sin opción.- Una roca gigantesca es rodeada por gigantescos "arboles", ¡Ya lo dije!

Aunque lo presiono, aunque le dio las respuestas. No calma esa ira, gruñía y mucho, como si buscase una excusa para poderlo asesinar. Esas respiraciones tan fuertes, el niño sacaba de sus orificios un vapor rojizo.

-...- Lurantis conoce esas expresiones, es cuando su amo se enoja.- "Pero no es normal, ese humo es menor a lo normal"- Pero se da cuenta de ese detalle

-¡Déjame ir!- Pide el hombre a lagrimas, al ver a un monstruo.

Tomas tomaba aire por la boca, se trata de controlar.

Lurantis sigue observando. Se da cuenta del cambio, los ojos azules, ya no puede Mega-Evolucionar a Beedrill, el humo rojizo que apenas se asoma por sus poros. Veces anteriores Tomi no padecía de eso, inclusive podía Mega-Evolucionar a Beedrill cuando quisiera.

-¿Quizá?- Ella piensa, de reojo ve sus ojos.- ¡¿Quizá?!

Tomi respira más fuerte, pero se sentía débil.

-"¿Por qué me siento así?"- Se pregunta, su vista se vuelve borrosa.

Tomi tose, pero un humo rojizo, eso no era normal, sigue tosiendo.

-¡Por favor!- El tipo estaba aterrado.- Tengo en realidad personas que dependen de mi.

Tomi escuchaba, apretaba sus puños, le parecía patético lo que ese señor hacia para que no o matasen.

-"Ya no es el mismo"- Ella trata de hablarle a su amo, desde sus adentros.- "Amo, ya déjelo. Ya no hará nada"

Tomi veía ese rostro, ese rostro cubierto de lágrimas. Ese hombre tenía miedo. Y de nuevo esa escena viene. La impotencia y desesperación de no poder defenderse. Pero esta vez puede decidir. Vivillon sigue listo ante la orden de su maestro.

-"Amo" El no se puede defender"- Le dice Lurantis, tratando- "Si lo hiciese hubiera mandado al menos algunos Pokémon"

El niño pesaba. Pero veía de nuevo esa escena de miedo e impotencia. Veía esos ojos que emanan terror al verlo.

-"Amo, no lo haga"- Le pide ella desde sus adentros.- "No vale la pena"

Lurantis se ha dado cuenta. Su amo perdía poder, ya no es el mismo de hace algunos días. Su ira ha disminuido de forma considerable en estos días. En los días que estaba incapacitado, se dedicaba a Lurantis, por un momento y solo por un momento se olvido de los planes.

-¡Vivillon, retrocede!- Pide Tomas, serio.

El niño rubio se acerca. Si sus Pokémon no atacan, cuando va más enserio. Tomi "quema" a las persona con tan solo mantener el tacto algunos segundos. Pero no solo las quema. Hace otra cosa más aterradora.

Lurantis se sacude un poco, agitaba sus guadañas entre sí. Conociendo a su amo a él le encanta algo, ella desprende su perfume. Para tranquilizarlo, en un intento de recuperar al niño que alguna vez fue.

-¡Por favor llega, por favor llega!- Puede la mantis desesperada que su llamado sea olfateado.

-¿Qué haces Lurantis?- Le pregunta Beedrill, al ver que se sacudía.

-¡Recuperar al niño que quiero!- Exclama Lurantis con desesperación.- Al niño que tú me contaste.

La abeja no comprende la respuesta.

A Tomi le llega el aroma. Esa mantis sigue apelando a su lado bueno y bondadoso, no quiere ver más al niño lleno de furia, quería ver al ni bondadoso y bueno. No quiere ver de nuevo esos ojos rojos, quiere seguir viendo los azules, aunque fuesen los segundos que ve, quiere seguir viéndolos y no parar de hacerlo. Aunque su amo no paraba de ver al sujeto.

-…

Pero para esos momentos. Tanto el hombre como el niño se ven. El adulto tenía miedo. No sabía que le iba a ser, estaba en shock.

-Como quiero.- Dice Tomas con repudio hacia el hombre.- Deshacerme de usted.

-…

-Y debería de hecho.- Dice el niño.- ¡LO MATARIA!

Tomi sisca al hombre, este se cae del miedo. El niño gruñe mientras saca humo rojizo de su boca. Unos ojos fijos al quien o quería muerto. Ese hombre sigue llorando aterrado al verlo, ver que esto no era normal.

-Pero…- El niño, infla sus mejillas.- No tiene caso. No vale la pena depositar mis energías que no tengo, en usted.

Tomas, se da media vuelta y decide irse de aquí, sin hace nada, sin matar al hombre o torturarlo, inclusive quemarlo. Aunque al parecer ya no tiene sus poderes.

Beedrill, Lurantis y Vivillon se mostraban incrédulos, sin creerlo. Era la primera vez que su maestro dejaba vivir a alguien. Nunca había pasado. Tomi siempre castigo a todos aquellos que le hacían algo. Pero esta vez, fue diferente. Pese a que fue un atentado suyo.

-He decidido. Que no perderé mas el tiempo.- Dice Tomas, decidido a irse.- Ya tengo lo que quiero. Y usted no tiene nada. Esa será mi satisfacción.

-Ni-ni-niño.- EL hombre se ponía de pie.- ¡YO no tengo lo que quiero!

En eso y rápidamente el hombre y aprovechando la distracción y la distancia saca una ball que lanza rápidamente.

Tomi voltea y ve a una Roserade, desconcertado por su aparición.

-¡Usa Puya nociva!- Exclama el hombre peligris.

Tomas es atacado, trata de huir, pero es recibido. La Roserade abraza al niño y lo encierra con sus espinas, enterrándoselas al cuerpo.

-¡AMO!

-¡TOMAS!

Pero fue por poco tiempo, antes de que se las pudiese enterrar mas, debido a que los Pokémon bicho corren a él. El niño titubeaba y demasiado. Trata de retroceder, sus pasos son temblorosos. Los tres Pokémon se acercan a su maestro. Pero este se pone de pie y se sacude la cabeza. Se arrodilla. Mientras el hombre peligris y su Pokémon retroceden.

-Tienes razón. No debo de quitarte a tu Pokémon.- Dice el hombre sínico, que ataco por la espalda, poniendo una cara seria y molesta.- Pero no entiendes mis necesidades. Trate de no hacerlo a esta forma. Pero me obligaste.

-(COF, COF, COF)- Tomi, tocia sin parar.- ¡Des-des-desgraciado!, ¡AHHHH!

Varias puntadas sangraban, debido a las púas de Roserade.

El niño cae al suelo, no tena aire.

-¡No, no, noooooo!- Lurantis no lo creía.- ¡Amo, amo!

Los Pokémon cubren a su amo. Vivillon movía sus alas, para tratar de darle aire.

-Niño. No sé lo que seas. Dudo que seas un humano.- Dice el hombre sin entender y con miedo a su vez aun del niño en el suelo.- Pero estoy dispuesto hacer lo que sea por Lurantis.

Lurantis estaba con la vista más abierta que nunca. No creía todavía lo que paso. Tomas, que por primera vez, mostraba un signo de compasión. Fuese atacado de esa forma. Tan despiadada y baja, tan cobarde. Esa hermosa escena que espero con tantas ansias, de ver a su amo como era antes.

Lurantis voltea y ve al hombre ya su Pokémon que atacaron al niño. Ella temblaba, temblaba con pasos tiesos se pone adelante.

-Lurantis.- Dice el hombre.- Eres libre por fin. Recibirás un trato mejor que este niño te ofreció, de seguro era un infierno. Sera un paraíso.

Lurantis actúa como parece, como una mantis, está destrozada. Su amo que fue benevolente, le fue muy difícil controlarse y valla pago. Su vida ahora corre peligro.

-"¡Yo solo quería que mi amo fuera el mismo!"- Lurantis se lamenta desde sus adentros, su mente suena como enjambre o estática, perdida ante el estado de su amo.- "¡Solo por un momento, era mucho pedir un momento!"

La mantis mueve su cabeza a los lados, sus guadañas las alza, sus alas se extienden.

-Ven hermosa Flor.- Le pide el hombre, extendiéndole la mano.

-"Ven hermosa flor"- Lurantis recuerda esas palabras de su amo.

-¡LURAAAAAAAAANTIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIS!- Pero ella ruje, tan agudo y potente.

-¡ARRRGGTHHH!

Todos los Pokémon se paralizan y sus oídos casi explotan, ante tal chillido.

-¡¿Me quiere humano?!- Le ruje la Lurantis.- ¡Prefiero, prefiero, prefiero, MORIR A ESTAR A LADO DE USTED!

Beedrill y Vivillon igual se ponen al frente igual.

-¿Con que es así como lo quieres?- Pregunta el hombre peligris, arrugando su rostro.- Sera por la fuerza.

Esta vez los tres bichos se abalanzan. Pero.

-¡Esperen!- Dice Beedrill.- ¿Quién protegerá al maestro?

Y para empeorar las cosas. El hombre suelta dos ball mas.

-¡Abosmanow sal y usa ventisca!- El hombre le dice a su Pokémon.

Esos Pokémon salen y atacan. Los tres Pokémon retroceden y esta vez era por una sola cosa.

Abosmanow ataca con grandes ráfagas de hielo.

Debido a que Tomas estaba en literal en medio. Tiene que retroceder. Beedrill era el más rápido por habilidad impulso trata de levantar a su amigo, pero eso le costaría tiempo.

-¡Ohh, rayos!

Beedrill entierra uno de sus aguijones al suelo, traspasando la tela de la ropa del niño, lo arrastraría. Pero sabe que es demasiado tarde.

Pero en eso Lurantis y Vivillon llegan con él lo cubre usando sus cuerpos.

¡LLEVAT…!, ¡RRRRRAAAAA!

Lurantis y Vivillon usan sus cuerpos como escudos. Beedrill arrastra rápidamente a Tomi para llevárselo del campo de batalla. Los golpes tipo hielo eran efectivos contra planta y volador.

Ya para ese entonces Beedrill pudo llevarse lejos a su maestro, lejos del capo de batalla. Pero regresa rápidamente a la batalla.

-¡Tangrowth, avalancha!- Y el hombre, manda a su otro Pokémon.

Grandes rocas intentan aplastar a los bichos. Lurantis y Vivillon, quitándose la escarcha de sus cuerpos, logran esquivar y eso a duras penas.

Beedrill se adelanta y lanza un feroz ataque sobre. Usando aguijón letal.

Pero Roserade intercepta y se pone en medio, aguantado ella sola el ataque.

Lurantis usa tijera X sobre la Roserade, esta da un salto y esquiva.

-¿Por qué rechazas esta oportunidad?- Le pregunta la rosa a la mantis.- El maestro te cuidara y acicalara mejor que ese niño. Tu vida será como el de una reina.

-Ese maldito tuvo su oportunidad.- Dice Lurantis que se prepara para atacar.- La perdió. Me hiso menos por ser Fomantis. Yo quiero a mi amo, que pese a ser un niño, a mi me trata como reina y a su forma.

Roserade ataca con puya nociva. La mantis da un salto y esquiva apenas. Ella aterriza y con la fuerza del aterrizaje usa de nuevo Tijera X.

Mientras tanto Vivillon se le plantaba de nuevo a Abosmanow, usaba Zumbido sobre él, mientras el Pokémon se retuerce al sentirlo.

El hombre sabía que estaba en desventaja. Por el tipo. Aquel niño domina el tipo bicho.

-¡¿Cómo?!- El se pregunto.- Se supone que Lurantis y Vivillon tuvieron que caer con Ventisca.

En esa pelea se notaba la ventaja que tenia Tomi sobre el tipo. Los Pokémon tipo planta eran débiles al tipo bicho. Fue impulso, sin razón en mandar a sus Pokémon. Creyendo que los Pokémon del niño no sabrían que hacer sin las ordenes de su maestro.

Roserade tenía que retroceder de Lurantis, se veía el sudor en su cara, le dolía su cuerpo, al soportar la picadura de Beedrill.

-¡¿Por qué agrediste a mi amo?!- Le pregunta Lurantis furiosa.- ¡¿Acaso crees que me iré con ustedes por hacerle eso?!

Y ese era el motivo de su ira. La mantis desesperada, ataca con sus peligrosas guadañas, peleando, acorralando a su presa. Roserade estaba siendo acorralada poco a poco. No importaba si atacaba, Lurantis repelía esos golpes.

Mientras tanto Beedrill picoteaba a Tangrowth. Era muy resistente, pero era igual lento.

Mientras tanto Tomi alzaba su mirada, mareado, su cabeza daba vueltas, veía varias replicas luchando, no definía bien entre sus Pokémon. Pero sabía que intentaban protegerlo.

-¡Abosmanow usa ventisca!- Pide el hombre.

El Pokémon se infla y sopla sus grandes ventiscas, para tratar de alejarlos. Lurantis y Beedrill logran esquivar. Pero Vivillon.

Su chillido se escucha. Al estar más cerca del Pokémon tipo hielo, tubo que sucumbir ante ese ataque, siendo efectivo contra él.

Tomi al escuchar, trata de ponerse de pie. Pero estaba envenenado.

Mientras tanto la abeja y la mantis se reagrupan, para apoyar a la mariposa. Cuando llegan se dan cuenta que estaba inconsciente. No podían mas ayudarla. Lo peor es que pasaba igual que su maestro. Tenían que moverla, ¿Pero cómo?, no tenían manos y Vivillon no tenia ropa como su maestro.

-¡Avalancha, Tangrowth!- Pide el hombre peligris, ansiando la victoria.

Y grandes rocas salen alrededor de que las lanza contra los bichos.

-Parece que será mi primer golpe.- Dice Beedrill, serio y desmotivado.

-Este será el segundo para mi.- Dice Lurantis seria, "tranquila"

Ambos son atacados con rocas que le caían encima. La mantis y la abeja le pegaban a parte de ellas, para que no tocasen a su compañera, atacan a las rocas. Pero fallan Lurantis recibe una roca al rostro, Beedrill a su torso y así varias después ponían sus cuerpos para que no tocasen a la mariposa. Beedrill sufría porque era un golpe efectivo contra él. Una tras otra y sin parar.

Tomi reacciona, trata de enderezarse, gruñía y aun más fuerte.

Debajo de esas rocas, salen estas disparadas. Y con eso sale Lurantis extendiendo sus guadañas. Atrás suyo estaba Beedrill que cubrió a Vivillon, pero tirado y sin reaccionar. Solamente ella quedaba de pie, caminaba o más bien trataba, poniendo todavía guardia.

Lurantis seguía de pie, ese ataque fue neutro, no era tipo bicho.

-Es una lástima maltratarte Lurantis.- Dice el hombre, sintiendo pena.- Pero así lo has decidido.

-No-no-no.- La Lurantis no cede aun en su cansancio.- ¡Yo estaré con mi amo!

-Vamos.- Dice Roserade, tratando de convencerla.- ¿Acaso no te interesa lo que mi maestro te propone?

-Juro que te acicalare después de esto.- Dice el tipo poniendo una mano en su bolsillo.- Te compensare.

-Mi amo ya lo hiso.- Dice la mantis, aun molesta, no quiere.- Prefiero que sea él. Y Aunque no lo hiciese, no importa.

-Lo primero que hare es remplazarte esa bufanda toda sucia.- Dice el hombre, viendo con desprecio ese detalle.- ¿Qué tal un collar?

La Lurantis con sus brazos se acomoda su bufanda que él le regalo y también su reloj, mostrando su lealtad a su pequeño amo.

-Aun tengo el amuleto de mi amo.- Dice la Lurantis, que un pequeño brillo, del reloj, le apunta al rostro.- Y mientras tenga esto a que le llaman reloj. Seré de él… No yo soy de él.

-Lurantis.- Tomi veía casi borroso y doble a su vez.

Ella escucha a su amo.

-¡Amo!- Lurantis ve a su amo.- ¡Quédese abajo!

Tomi tose, su estado empeoraba.

-¡¿Beedrill donde estas?!- Pregunta espantado.

-Vez Lurantis.- Dice el hombre.- ¿Acaso quieres alguien como él?

-El maestro es mejor que ese niño.- Dice la Roserade.- Si aceptas, inclusive puede ayudarlo.

La mantis ve eso. El estado de su amo empeoraba cada vez más, por el veneno. Había una oportunidad de salvarlo. Si ella se entrega y no lucha quizá.

-Lurantis, se que estas aquí, todavía.- Dice el niño, que trata.- Puedo olerte. Estoy escuchando también a ese hombre.

El niño cae de nuevo, agonizando.

-Se oye tentador lo que propone y quizá sea cierto.- Dice el niño, muy triste, poniéndose de nuevo de pie.- Ya sabes como es mi vida. Yo solo te deseo lo mejor, que estés lejos de esto.

Ella niega con la cabeza. El hombre sonríe, inclusive el niño lo sabe. Tomi sabe que Lurantis puede estar en mejores manos.

-Yo, yo, yo.- La Lurantis con pésame escuchaba.

-Pero…- Tomi de forma seria dice.- Yo no soy tu amo. Yo ya hice mi parte en cuidarte y trato de mantenerte bella. Pero siempre, siempre será tu decisión. Más no la mía, ¡Ni la de él!

Tomi se mantiene de pie y señala con su dedo al hombre, diciéndole que él, no tiene nada que ver. Pero tampoco el niño. Solo correspondía a Lurantis.

-¡Yo decido!- Exclama ella.- ¡Yo voy a estar con mi amo!- Y decide rápidamente.

-¿Por qué?- Le pregunta la Roserade, bufando.- ¿Qué puede ser especial en el, un niño?

-Si es un niño. Un niño que salvo mi vida- Dice la Lurantis, con determinación, molesta, sin mostrar la duda en su voz.- Que hiso lo imposible.

"Ya todo estará bien, pequeño Pokémon. Ya no estarás más aquí"

Un niño recogía a una pequeña Fomantis, cuyas hojas estaban cafés, casi marchitas, ella estaba arrugada. Y pese al vomito que la cubría, el infante no le tuvo asco.

-Acepto la responsabilidad aun cuando no debía hacerlo.- Dice la Lurantis a la Roserade.- Algo que tu maestro no hiso por mí, cuando tuvo su oportunidad.

El hombre saca una ball negra y una pulsera.

-Lurantis. Te hare entender.- Dice el hombre desesperado.- ¡¿Qué te hace estar con ese mocoso?!

Tomi, con sus últimas fuerzas y desesperado toca a su Lurantis, la abraza por la espalda.

-¡Amo!- Ella siente que el cae sobre su espalda.

-¡Gracias!- Tomi agradece con felicidad.- ¡Gracias por escogerme!

-¡No dejare que me separen de mi amo!- La mantis cubre su amo, extiende sus guadañas.

Pese a eso. Tomi vomita en la espalda de Lurantis, sin intención. Debido a los efectos que tuvo el envenenamiento. Manchando a la mantis de forma asquerosa.

-¡Lo siento!- Pide disculpas el niño rubio.

-¡Qué asco!- El hombre ve eso.

Lurantis pese al vomito desagradable de su amo. Ella no dice nada y de hecho era una coincidencia para ella. Tomas la tomo bañado del vomito de en ese entonces Fomantis.

El tipo tira el brazalete, que rápidamente lanza hacia la mantis, el brazalete.

-¡No!- Tomi exclama, recuperando parte de sus sentidos.- ¡Ella ya escogió!

La mantis es sujetada por ese brazalete. Ella trata de quitárselo.

-No dejare a mi Amo. Porque Yo, yo…- Lurantis se comunica con él, a su forma.- ¡Lur, Lur, RAN, TIS!

Lurantis le dice algo a su amo y a su vez a los Pokémon.

-¡Espera!- Roserade se impacta.- ¡¿Qué dijiste?!

Abosmanow y Tangrowth, retroceden al escuchar esa respuesta.

-Tú me preguntaste porque estoy con el.- Le recuerda la mantis, sonando algo alegre.- Y para mí. Es una de esas razones. Algunas veces quiero agregar una letra más a la palabra "amo". A lo que acostumbran los humanos.

-Estás loca, ¿Te das cuenta lo que dices?- Le pregunta el Abosmanow, sin creerlo, espantado.- ¡Es imposible!

-Sé que este humano es un niño, un símil para mí a Fomantis, todavía.- Dice la mantis, justificando, con desdén, pero decidida, mientras su niño todavía la abrazaba.- Y sé que es imposible. Soy realista. Pero mi amo pelea por mí. Así que yo peleare por él.

-¡Te hare ver lo contrario, no importa si es por la fuerza!- Exclama el hombre lanzando una ball negra.- Te tendré acomode lugar

Rápidamente la ball golpea a la mantis. El rayo rojizo absorbe a la Pokémon y la encierra. Tomi cae al no tener un apoyo

-¡Lu- Lurantis!-El niño no la siente.- ¡¿En donde estas?!

En eso el hombre, se acerca, mientras la pokeball sigue temblando.

-Por fin es mía.- Dice el hombre que se acerca.

-¡Espere!- Tomi grita.- No, todavía no es suya. Vea

La pokeball negra sigue temblando.

-Ella ha escogido.- Dice el niño.- ¡ES MIA!

Tomi con grandes esfuerzos se pone de pie.

-Niño. No quería hacer esto.- Dice el hombre.- Pero no me dejaste opción.

-No.- Dice el niño, enfureciéndose.- Usted no me dejo opción.

El niño cierra sus ojos y se inclina, pero agarra esa ball donde tiene a Lurantis.

-No se la daré.- Dice el niño.

-Bien. Te la tendré que quitar por la fuerza.- Dice el peligris molesto.- No importa tener que pasar por encima de ti.

-Pues que así sea.- Dice el niño.

El hombre golpea al niño al rostro, este cae, pero no suelta esa ball, el niño se hace bolita. El hombre sigue golpeándolo, mientras la ball sigue temblando, tratando de salir.

Beedrill se paro, débil y cansado. Los Pokémon reaccionan ante la presencia del bicho.

-¡ES MIAAA!

De la nada el adulto es empujado por una extraña fuerza, haciéndolo retroceder.

-¡Es mi Pokémon!

Tomi abre sus ojos, al hacerlo deja ver un brillo que hace retrocede del al hombre un poco.

-¿Qué fue eso?- Se pregunta el hombre, desconcertado.-

-Usted ha abusando mucho de mi amabilidad.- Dice el niño parándose de nuevo.- Le dije que no. Por más que intente. Usted no aprende. Y es demasiado tarde ya. Estoy muriendo por el veneno. Pero me asegurare de jalarlo conmigo.

El hombre se impacta, porque ve al niño y como si fuesen brillante sus pupilas son rojas, no son azules.

En eso la ball que tenia a Lurantis se agrieta cada vez más, hasta romperse, da una explosión. El rayo sale y deja libre a la Pokémon Dominante, Lurantis.

-Usted pagara.- Dice el niño furioso, pero serio.

El tipo corre y se pone atrás de sus Pokémon. Los manda atacar.

-Ataque ahora que hay oportunidad.- Dice el hombre.- Ahora que los Pokémon están débiles.

Tomas grita. Lurantis suspira. Porque lo presiente ese poder gran ira se alza como aura y rápidamente posee a Beedrill.

Beedrill absorbe el aura por ende cambia.

-No me contendré.- Dice Tomi, moribundo, tosiendo.- No con aquellos quienes abusen.

El trauma de los abusivos. El trato que ha sufrido por dejar vivir a quien lo mando a matar. Tomi tuvo compasión.

Beedrill usa su Mega-Evolución. Para poder pelear.

-Es un florista si no mal recuerdo.- Dice Tomi.- Supongo que no son todos sus Pokémon. Si es alguien que aprecia a sus bellezas. No mande más. Como pago lo destruiré, me encargare que su alma sufra.

Lurantis respira hondo y pone guarda. Acepta con pésame. Que esta vez su amo tiene razón. Con una mirada ve a ese hombre que la quiere tanto. Ella es de su amo. Beedrill se pone a lado de la mantis.

-¿Comprendes?- Le pregunta la abeja furiosa.- Lo comprendes ahora.

-…Si.- Dice la mantis rosada.

-¿Sientes esa ira?

-…Si.- Le dice la mantis.

-Ahora desquítala.- Dice Beedrill preparándose.- Por el maestro.

-Esa Ventisca de Abosmanow es muy molesta.- Dice Tomi, tosiendo sin parar.- ¡Beedrill usa aguijón letal sobre el!

Y la abeja con gran furia y rapidez, cortando casi el viento y en tan solo un segundo estaba al frente del enemigo.

Tanto el hombre como su Pokémon no creían eso. La abeja no tendrá misericordia y ataca con su gran aguijón, punzante.

¡ABOOOSSMAAAAWWW!

Le entierra y no se lo quita. El Pokémon lanza un grito.

-¡Abosmanow!- Grita el hombre al oír ese grito desesperado.

Beedrill quita su aguijón. El Pokémon cae y deja ver un hoyo en su pecho. Tan grande. El Pokémon murmura y exhala su ultimo aire, viendo el por última vez y a su maestro.

Roserade y Tangrowth ven aterrados. Abosmanow cierra sus ojos y no los vuelve abrir. En los aguijones tiene algo de los restos de su amigo, que eran algunas hojas.

-¿Ab-ab-abosanow?- EL hombre se espanta, no cree lo que ve.- ¡¿Abosmanow?!

Pero el Pokémon no despierta. El silencio absoluto es la cruda verdad, la respuesta horrible.

-¡N-NOOO!- Exclama el hombre, sin creerlo.

-¿Qué siente señor?- Le pregunta Tomi, muy serio y sin ningún temple.- Perder a un amigo, se siente horrible, ¿No?- Le pregunta el niño

Roserade y Tangrowth van rápido, furiosos al perder a su compañero. Tratan de arremeter contra Beedrill, este esquiva todos sus ataques.

Roserade iba a contraatacar. Pero es embestida por Lurantis que usaba Vendetta sobre ella. La mantis no se contenía le hacía grandes roces a la Pokémon, varios rasguños con sus guadañas, no paraba y atacaba a diestra y siniestra.

Los Pokémon planta retroceden.

-Usted no me vencerá, menos con Pokémon planta.- Dice el niño, sin bajar compostura.- (Cof, cof), se que en una batalla todo puede pasar. Pero en este caso, estoy seguro que ganare.

-¡CALLATE, CALLATE!- El hombre se desespera.

-Usted tiene la culpa.- Dice el niño, entre gruñidos de furia, su vista clavada sobre el hombre.- Su Pokémon pereció gracias a usted, no a mí. Yo me negué y me negué.

-¡Ya no importa nada!- Dice el hombre.- ¡Roserade usa puya…

Pero Lurantis se adelanta y usa Tijera X sobre Roserade, acabando con ella. Un chillido se escucha, grandes cortadas en forma de "X" esta en el pecho de la Pokémon, ella da pasos hacia atrás y cae al suelo.

-¡Roserade!- Grita el hombre.- ¡No, no, no!

Roserade estaba debilitada, su apariencia estaba arruinada, sus pétalos estaban partidos. Lurantis no se contuvo esta vez. Cercenándole parte de ellos, los pétalos de su frente estaban partidos y una horrible marca en su pecho.

El único que quedaba de pie era Tangrowth.

-¡Espera!- Pide el hombre, suplica.- ¡Para!

Pero Beedrill y por su cuenta ataca con su Aguijón letal al Pokémon que no se puede defender.

Con los ojos muy abiertos, las pupilas como si fuesen espejos reflejan el destino de ese Pokémon. La abeja se acerca rápidamente y le pega al Pokémon. Sufriendo el mismo destino que Abosmanow, se escucha su grito, que taladra los oídos sin misericordia, como si usase "Vozarrón" como técnica final.

El hombre baja su mirada sabiendo esa cruda realidad. No quería ver. Con lágrimas ve que todo está acabado. El se arrodilla, sus manos las pone en el suelo. Sin creerlo.

Después. De un salto un Pokémon se pone al frente de ese hombre, retumba el suelo un poco al caer. El peligris alza su mirada y ve a la Pokémon que quería, la que ha originado todo. Todo por su deseo de tenerla.

Lurantis estaba al frente, con una mirada seria veía a ese hombre, que ha envenenado a su amo.

-Yo, yo, yo.- Dice el señor.- Yo solo. No quería perder lo que con tantos años he construido.

El rostro de la mantis no cambia.

-Yo te pude proponer algo mejor.- Dice el hombre con rencor.- Y prefieres a este niño.

-Usted piensa que con lujos puede comprar a un Pokémon.- Dice la mantis, con furia que contenía.- Tal vez, si. Si mi amo fuese malo conmigo. Pero ha hecho tantas cosas buenas por mí y sin pedirme nada a cambio, quizá por eso sucumbo ante él. Eso hace que no lo deje y quiera estar más a su lado, ¿Así se siente mi amo?... Tanta ira y tanto odio.

Lurantis gruñe y se agita.

-Eres una ejemplar hermosa. Y mejor aun, un Pokémon Dominante.-Dice el hombre, sin entender.- Y aun así lo preferiste antes que, a mi.

La mantis gruñe, no importa. Este hombre no entendía ninguna sola palabra.

-¿Soy hermosa?- Le pregunta la mantis al hombre, fríamente.- ¿Enserio piensa que soy hermosa?

Pero sin dejarse a su vez llevar. Y furiosa por lo que le han hecho a su pequeño amo. Decide poner en prueba esas palabras. La mantis mueve sus cabeza y con vista clavada se le queda viendo a ese hombre. Se quedo así unos segundos.

-¿Soy hermosa?- Lurantis pregunta.

La mantis abre su aterradora boca, enseñando sus mandíbulas. Un aterrador agujero en su rostro con colmillos a su alrededor.

-¡LUUURRRRRGGRRRRRAAAAAAN!- Ella le ruje el al hombre escupiéndole.- ¡¿Soy hermosa para ti, ahora?!- Le pregunta.

EL hombre se queda en shock, aterrador de lo que ve. Lurantis entierra sus guadañas al suelo, se agacha y le ruje al tipo cara a cara, mostrándole sus colmillos y sacándole la lengua.

-¡¿SOY HERMOSA?!- Le sigue preguntando Lurantis.

-¡Ahh-ah-ah-ah!

La mantis deja de rugir y se pone de pie. El hombre no respondía.

-¡Luggggrrrrrr!- Ella seguía gruñendo, entrecerrando y moviendo sus mandíbulas y labios, la saliva salía, parecía que se lo comería vivo.- ¡Luuurrrrgrrrrrr!

-¡AUXILIO!- Grita desesperadamente.

La mantis se tapa la boca con su guadaña, avergonzada a su vez, cerrando su boca de nuevo y camuflaje andola como si no tuviese.

-Soy hermosa para mi amo.- Dice ella muy sonrojada, pero.- Y su opinión para mí, es lo que importa. No me importa lo que opines humano. Ni tu aceptación ni la de los demás. Solo importa mi amo.

El hombre lloraba. El ya no veía a una belleza, si no a una monstruo.

-Pero…- Lurantis cambia de mirada, viendo con cierta pena al hombre.- Yo no soy como mi amo. Ni menos alguien tan cobarde como usted. Al menos mi amo ataca siempre de frente.

Lurantis cambia de semblante, con tristeza ve al hombre, no puede evitar sentirse triste.

-Mi amo. Intento cambiar. Y gracias a usted...- Ella da media vuelta, con mirada baja empieza a caminar. Con lastima y esta vez para su amo.- Gracias a personas como usted… Sentirá lo que le estoy hablo.

La mantis se aleja del hombre. El la miraba. Pero eso se vio interrumpido…

-¡BEEEEEDDD!- En lugar de Lurantis Beedrill se puso ahora al frente.

Tomi gruñe y veía a ese hombre con furia y entre dientes.

-Trato de matar a mi amigo con veneno.- Dice la abeja agitada inflándose, esos ojos rojos que se centran en el.

El hombre está paralizado. Mega-Beedrill daba más miedo que Lurantis, ese era un hecho.

-¡N-no!

Lurantis no voltea esta vez y ve algo que le llama más su atención.

La abeja furiosa baja su gran aguijón sobre la espalda de ese hombre. Un último grito se escucha. En sus venas, el veneno caliente pasa, un dolor hasta los huesos y alma. Lo último que sentirá. Su última sensación y su último recuerdo. Su vista se vuelve borrosa, escupe un poco, sus ojos se inyectan de sangre.

Hasta que los cierra y saca su último aliento.

Beedrill no se arrepiente, sintió que fue demasiado rápido esta vez.

Se escucha otro sonido. Alguien cayó. Beedrill en automático quita sus pensamientos y se dirige al origen. Espantado esta vez.

Cuando la abeja llega. Ve a su maestro tirado y Lurantis sosteniéndolo. Su cabeza sobre su regazo. Tomi tocia sin parar. El veneno hacia efecto aun en el.

Tomi se batalla, tocia sin parar.

-¡Amo, amo!

El cierra sus ojos también. La Mega-Evolución de Beedrill se deshace. Algo andaba mal.

-¡No, no, no!- La abeja se acerca

Los Pokémon no saben qué hacer. Su maestro está muriendo por el veneno. Si está aguantando es por su poder.

-¡Los antídotos!- Dice Beedrill, acordándose de ellos.

Los Pokémon van rápido a la mochila del niño y la revisan. Pero había un problema muy grave. Ellos no tienen manos, ¿Cómo agarrar el antídoto?

Beedrill trata de agárralo, pero lo perfora, lo mismo pasa con Lurantis. No se pueden contener. El tiempo lo tiene encima. No saben cuanto pueda aguantar más Tomi.

Al destrozar la botella, se tranquilizan. Tratan de no entrar en desesperación.

-¡Hay que llevar la mochila con Tomas y darle…

De la nada el par de Pokémon son empujados por un ataque, varias hojas les pegan. Mandándolos algunos metros.

Los bichos voltean y ven a un Pokémon todavía de pie. Ese Pokémon era Roserade, que seguía aun consiente, tenía una gran cortada en el pecho en forma de X, sus hojas cortadas, lagrimas en su rostro y sangre en el pecho.

-Vi todo.- Dice la Pokémon destrozada.- Asesinaron a mi maestro.

Roserade lanza de nuevo un ataque. Pero no a los Pokémon. La lanza en la mochila del niño. Sobre sus pertenencias. La mochila es destruida por varios pétalos de flores, descuartizada hasta su totalidad, haciéndola inutilizable.

-¡NOOO!- Tanto Beedrill como Lurantis gritaban.

Tomas entre abría sus ojos, batallando todavía. Mientras sus Pokémon ven como las esperanzas por salvar a su querido e infante maestro se desvanecía como los pétalos que lanzo la Roserade.

-(Snif) ¡Ahh! Ustedes no salvaran a su maestro.- Dice la Pokémon destrozada.- ¡Morirá como el mío!

Lurantis estaba en shock. Beedrill furioso trata de una vez de matarla.

-Eso es acércate maldito.- Dice la Roserade, pidiéndole entre dientes y gruñidos.- No pudimos usar eso. Eres demasiado rápido. Pero ahora…

-¡Cállate!- Beedrill se prepara para contraatacar.

Pero la furia de Beedrill fue su mayor error. No importa la fuerza que tiene, olvido algo. Y no era de esperarse. La vida de su amigo corre peligro.

Roserade usa silbato, el sonido pasa directo hacia la abeja.

-¡Maldita sea!- La abeja se da cuenta, pero demasiado tarde.

Beedrill retrocede, pero no tiene caso, sucumbe ante los efectos, poco a poco se duerme, cae y se desmaya.

-Tú, monstruo.- Le dice Roserade, acercándose a la abeja.- Te vi, como lo asesínate. Te cortare esas alas.

La Pokémon rosa estaba a punto de darle el golpe de gracia a la abeja, por todo lo que le hiso a su maestro. Pero es embestida por la mantis, haciéndola retroceder.

-¡¿Por qué, por qué?!- Le grita la mantis a la Roserade.- ¡No te mate y es así como me lo pagas!

Ambas siguen con su pelea, toman distancia. Están cansadas, casi sin energías para seguir.

-¿Crees que yo quiero vivir ahora?- Le dice la Pokémon rosa.- Mataste a mi maestro. Era para mí un padre.

La mantis se reincorporaba.

-Fui su primer Pokémon.- Dice la Roserade, dolida.- Desde que fui un huevo.

-¿Ahora me entiendes?- Le pregunta la mantis.- Ese mismo dolor hubiese sufrido por mi maestro.

-¡No es lo mismo!- Exclama la Roserade, destrozada.- Tu amor es distinto. Imposible. Aborrecible. Hay límites y tú los intentas pasar.

La Roserade trata de atacar con Tormenta floral, Lurantis esquiva y se hace hacia tras. Mientras algunos pétalos las corta con sus guadañas. Está en desventaja la mantis, debido a su tipo. Si ha aguantado es gracias a la anormalidad que tiene su amo.

-Pero si eres tan especial para el.- Dice la Roserade, centrándose ahora en la mantis.- Me desharé de ti primero. Y si se puede ver a los dos morir.

La Roserade ataca. Varias hojas aparecen a su alrededor. Ella usa de nuevo Tormenta floral sobre Lurantis. Varias hojas la embisten y cortan, Es mandada lejos de ella y cae al suelo al instante, débil y sin poder moverse. Apenas se arrastra hacia atrás. Gemía de dolor.

La Roserade titubeaba.

-Tienes razón.-Dice la Roserade, agitada.- Me siento fatal por perder a mi maestro… Me asegurare de que tú pierdas al tuyo. Así comprenderé mejor tu dolor y el mío.

Lurantis trata de levantarse, pero está en sus límites. Ya no puede más.

-¡Me encargare en juntarlos en el Mundo Distorsión!- Grita la Roserade.

Ella prepara su ataque final hacia Lurantis.

-¡DEJA A MI FLOR!

Pero sin presentirlo. Tomi agarra a Roserade por la espalda. El niño con sus últimas fuerzas se había puesto de pie.

-¡Amo!- Lurantis lo ve, aterrada al ver que agarro a la rosa venenosa.

-Se que duele perder a alguien especial.- Dice Tomi, con furia. Pero a su vez con pena.- Pero tienes que afrontar que fue su culpa. Y tú la apoyaste… He aprendido a lo largo de mi viaje, desde que me convertí en entrenador. Que los Pokémon tienen voto y apoyan a los humanos, sin importar sus acciones.

Roserade se sacude le pega a Tomi, pero este se aferra.

-Que los apoyan sin importar que.- Dice Tomi, entre gruñidos, viendo a su Beedrill.- Pero que a veces abusamos mas de ellos, de su naturaleza, forzándolo a lo que no quieren, ¿Acaso su negación no vale?- Eso por cuatro de sus Pokémon.

-¡A-a-amo!-Lurantis estaba paralizada

-Como resultado le metemos odio. Odio que necesiten desquitar.- Dice el niño. Pero que después ve a Lurantis.- Pero hay otros que se preocupan por sus maestros y tratan de cuidarlos, estando a su lado sin importar que estén de acuerdo o no.- Eso lo dice por su Lurantis.

-¡Tomas déjala!- Pide ella, casi de forma débil, pero todavía se escucha su voz, en la escucha.

-Tú eres una maldita Pokémon hipócrita.- El niño rabioso la abraza mas fuerte.- Ya me canse que ellos luchen por mí. Yo luchare ahora contigo. Y me encargare de que ya no los toques.

-¡Suéltame humano!- La Roserade trata de liberarse del niño.- ¡Niño asqueroso, apestas a vomito!

-¡Tomas, aléjate de ella!- Pide Lurantis, espantada.- ¡¿ESCUCHAME POR UNA VEZ?!

Lurantis trata de ponerse de pie, para ayudar a su amo. Los ojos de Tomas empiezan a brillar. Sus poderes han vuelto y la prueba era la Mega-Evolución de Beedrill. Aunque el niño tiene un poder mas aparte de eso.

-¡Te reuniré con tu maestro!- Le grita el niño enojado.

Del pecho de Roserade, empieza a emanar humo. Ella grita de dolor. Tomi empezaba a quemar a la Pokémon. Ella se retuerce, pero el niño no la suelta.

El cuerpo de la Pokémon empieza a incendiarse de repente. Todo lo que Tomas toque, puede quemarlo. La Roserade grita trata de zafarse, pero no puede, las quemaduras avanzan, había un cambio en su cuerpo. Su color cambia, cada vez se volvía más oscura, sus ojos por igual, ella sigue sufriendo.

Lurantis estaba impactada y en shock, temblaba de miedo, nunca había visto a su amo de esa forma. Su amo gruñía apretaba a la Pokémon.

Tomi convertía a Roserade en ceniza, la incineraba poco a poco. Toda la ceniza se apodera del cuerpo la Pokémon. Roserade da un grito. Hasta que se convierte en una estatua de polvo, ceniza.

Y como el niño seguía apretando y con tan solo la mínima fuerza o el viento. Roserade se parte a la mitad por el agarre, la parte superior choca con el suelo y se deshace en polvo, y solo en polvo.

-¡Cof, cof, cof!- El niño tose por el polvo y su playera manchada por los restos de la Pokémon hecha polvo.

Lurantis estaba estática, viendo con horror lo que paso. Sin creer lo que su amo hiso por ella.

El niño respira cada vez más, tose. Y cae de espaldas. No reacciona.

-¡Amo, amo!

Lurantis al ver eso va a su ayuda. Tomi no reaccionaba.

Beedrill despierta y ve como su amigo estaba cerca de Lurantis y como Roserade ya no estaba. Sin saber que paso. Pero se mueve al ver que su amigo ya no reacciona.


Horas después

Horas de desesperación y sin saber el resultado. Pero al final de todo el niño vuelve a despertar. Mareado y confundido. Sin saber qué es lo que paso.

EL voltea a sus lados, somnoliento y debilitado. Al ver a su lado derecho.

-¿Vivillon?- Se pregunta el niño.- ¡Vivillon!

El niño se espanta, si recuerda su batalla. No pudo meter a Vivillon. El niño se cerciora y revisa, ve a su Pokémon bien. El niño casi de nuevo, desfallece, sabe que su Vivillon está bien.

El niño se para poco a poco. No ve a Beedrill, ni a Lurantis.

-¡Beedrill!- Trata de llamarlos.

Las ramas de los arboles se mueven bruscamente. Tomi voltea y de estas sale su amigo. Que aterriza.

-¡Estás vivo!- Exclama sorprendido.- ¡ESTAS VIVO!

Beedrill embiste a Tomi, que se sacude, casi a cae.

-Vaya, Me alegra también verte amigo.- Le dice el niño a su Pokémon, con alegría sincera.

Tomi abarca a su Pokémon. Beedrill se preocupo mucho. Por un momento creyó que no despertaría más.

-¿Beedrill, como me salvaron?- Le pregunta.

Pero la abeja ignora. Tomi deja de abrazarlo.

-Estoy vivo.- Se dice sin creerlo.- Lo único que recuerdo fue que Roserade estaba a punto de atacar a Lurantis…

Tomi se da cuenta de algo, al recordar su cara.

-Lurantis.- Dice Tomi, dándose cuenta de ello.- ¿Donde está Lurantis?- Pregunta.

Beedrill ignora, a su forma dice "no sé".

Tomi voltea a todas partes. Sigue buscando, volteando a todos lados.

-Beedrill… ¿Dónde está Lurantis?- Le pregunta Tomi a su Pokémon.

Beedrill no dice nada.

-Beedrill.- Pero Tomi cambia de tono.

El niño ve a su Pokémon a los ojos. Tomi no tiene miedo a su Pokémon. Y este si le tiene miedo, no se trata de poder, si no de respeto. Beedrill respeta mucho a su amigo. Pero siempre han tocado un tema. Desde que entro en sus vidas. O mejor dicho, desde que evoluciono.

Beedrill sin más que decir con su aguijón señala a una dirección. Tomi se tranquiliza. Pero tuvo que admitir que se espanto.

El niño camina a paso lento y algo tembloroso, hacia la dirección. Tan solo y un par de minutos de caminata. Llega a su destino.

Sentada con las piernas alzadas y su cabeza apoyada sobre sus rodillas, la Mantis estaba.

-Lurantis.- Tomi se acerca y le llama.- Lurantis.

El niño se acerca al ver que ella no escuchaba. Hasta estar a su lado. Cuando llega se da cuenta de la razón. Lurantis estaba dormida.

-Ya veo.- Dice Tomi, que observa de perfil.

El niño, sonriente toca a Lurantis en su mejilla, ella no presta atención se mueve un poco. El sigue picando Y ella gruñe dormida.

El niño siente alivio. No perdió a nadie. Sigue viéndola, pero se da cuenta de algo. Había una herida que sobre salía. En uno de los brazos de Lurantis, sangraba, había sangre seca que había derramado, una herida no tan grave, pero si notoria.

Tal vez ganaron, pero por poco. Y eso no quiere decir que se llevaran algún daño.

-Mi flor.- Le dice Tomi a su Pokémon, con pena y tristeza.- ¿Por qué?

El niño sigue observando, y nota algo en una de las guadañas de Lurantis, quizá algo que ella no noto. Era polvo negro, ceniza, algo de los restos de Roserade cayó sobre Lurantis. Tomas ve su playera, estaba manchado de ceniza de Roserade. El joven se pone serio. Recordando la cara de Lurantis. Ella lo vio con horror, temor. Asesino a un Pokémon a sangre fría al frente de su flor. Si bien no es la primera vez que Lurantis ve la muerte de personas y Pokémon. Nunca vio como su amo había asesinado a uno, ni menos tan cerca en una muerte tan espantosa. Quemándola hasta hacerla cenizas.

El niño respira hondo.

-Lurantis, Lurantis.- Tomi mueve a la mantis.- Despierta.

La mantis abría y entrecerraba sus ojos, su cara la volteaba.

-¿Pero qué?- Ella bosteza.- ¿Amo?

-Lurantis.- Dice Tomi.

-¡Amo!- Ella se espanta.

-…Hola.- Dice el niño, tímido.

Ella no lo cree, su amo esta con ella. Tomi se le queda viendo.

Esa mirada que muestra ella, sin creerlo. Siente como si viese un fantasma. De no ser que Tomi la toca, se da cuenta que es real.

Lurantis se para o intenta, esta incrédula todavía.

-¿Esta… vivo?- Sigue sin creer.

Tomi respira al verla, de alivio. Pero de preocupación a su vez. Ella sigue incrédula, espantada. Tomi no sabe qué hacer. Se siente mal por hacerla ver esto.

-Ya, ya, ya está todo bien.- Dice el niño sin saber que responder. Él le agarra su guadaña derecha.- Ya vámonos mi Flor. Necesito llevarte a un centro Pokémon.

El niño la jala delicadamente. Ella se para como si nada, como si su peso fuese de una pluma

-Ya vámonos.- Dice el niño cansado.- Tienes que descansar. Después de esta batalla. No puedo hacer nada más, no después de lo que viste.

Pero ella esta incrédula todavía. Por un momento y solo por un momento. Pensó…

El niño regresa hacia donde estaba Beedrill. Este lo esperaba.

-Ya regrese.- Dice Tomi, mostrándose cansado.- Encontré a Lurantis.

-Beed.

La abeja voltea y en efecto. Traía de vuelta a Lurantis. Tomi no le prestaba atención a su Pokémon. Se centraba en otro.

-Vivillon.- Tomi ve a su mariposa.- La has tenido muy duro, también.

La abeja y la mantis ven a la mariposa, debilitada, sin reponerse. Pero estable.

El niño regresa igual a su ball a la mariposa. Sintiéndose culpable en no poder hacer nada mas por ella.

Tomi, después, saca un atomizador y limpia a Lurantis las cenizas que tenia, restos de esa Pokémon.

-Ahora regresa Lurantis.- Dice el niño.- Vamos, tu también necesitas descanso.

La mantis baja su mirada con pena y tristeza. Lo presiente ese tono, fue severo. No con ella, pero aun más, intimida. El rayo la absorbe y no se ve as.

-Esto. Fue demasiado lejos.- Dice Tomi, serio, más de lo que debe.- Casi pierdo. Por confiarme. Solo una vez baje la guardia.

Ya casi era el atardecer. El sol se estaba metiendo. Tal vez Beedrill no lo muestra. Pero está de acuerdo con ello. Fue por bajar la guardia.

.No volverá a suceder. Es la última vez que caigo en algo. La maldad nunca cambia.- Sus ojos rojos empiezan a brillar.

Tomas enfurece más. Beedrill en parte se entristece. Pero al igual enfurece.

-No cabe duda.- El niño gruñe.- Este mundo es asqueroso. Solo una vez, una vez trate de ser el bueno.

Beedrill no dice nada. Pero se sentía impaciente.

-¡Acabare con esto de una vez!- Dice el niño furioso.- Y después…

***Mientras tanto***

En medio de unas de las pequeñas islas. Mientras el sol se ponía. Un joven de pelo negro, sus ojos eran del mismo color, su tez era morena su cabello era corto. Tenía una chaqueta negra, como si fuese de motociclista y un pantalón de mezclilla con unas botas negras.

Ese joven de dieciséis años. Ponía su casa de campaña. Después de eso, ponía una pequeña fogata.

Determinado y preparado. Listo para seguir adelante y no retroceder. Aprovechando la experiencia que ha ganado.

Una vez preparado todo se acuesta por un momento, viendo a sus alrededores. El inmenso mar a su alrededor, lo lejos que esta de su casa.

Sintiendo algo de soledad. Pero satisfacción al ver lo que ha logrado. Avanzando en su viaje para ser el mejor.

Sometiéndose en todo camino, aprendiendo a tropezones, pero levantándose y viendo el verdadero objetivo de su viaje. Mirando las estrellas. Satisfecho. Pero ambicioso a su vez.

-Ya falta la medalla la Medalla Volcán- Dice Jonathan.- Ya casi amigos volveremos a casa, ¡Y lo haremos como campeones!

Avanzando y sin imaginar lo que le espera.

***Volviendo al lugar***

-¡Jonathan!- Tomi grita, sus ojos brillaron como rubís, su aura rojiza aparecía y lo cubría, tan ardiente que quemaba.- Te estoy reservado maldito abusivo, ¡SERAS EL ULTIMO!- Y grita a todo pulmón.

Un simple deseo. Querer la fuerza para defenderse de quienes lo agredieron. Tratar de destruir a todo aquel que abuse de todo débil, sin importar quien sea.

Confundir el bien y el mal. Este era un caso muy particular.

La obsesión del niño es deshacerse de todos aquellos que le hicieron daño. Una venganza que espera con ansias en su ser. Aunque era un niño, a estas alturas su maldad había crecido más de lo que debía.

Pero sin importa que Jonathan ha cambiado. También Tomas lo ha hecho. Invirtiendo los papeles.


***Mientras tanto y hace tiempo***


En alguna parte de Ciudad Verde.

-Lo siento.- Dice un doctor.- No podemos hacer nada más. Tenemos que amputar la mano.

-¡Pero, No!- Una madre no lo creía.

-¡Tiene que haber otra forma!- Dice el padre, sin creerlo.- ¡Mi hijo no puede perder su mano!

-Tampoco el mío.- Dice otra madre.

-Los huesos fueron rotos.- Dice el doctor.- No podemos hacer nada más. Aparte que si no se amputa. Causara una necrosis.

Mientras tanto un par de niños estaban juntos en un cuarto, cada quien en una camilla.

-¿Cómo sigue tu mano?- Pregunta uno de ellos.

-Me duele, cuando intento moverla.- Dice el otro con algunas lágrimas.- ¿Y la tuya?

-Igual.

-¿Cuando Tomi se hiso así de fuerte?- Pregunta Sergio.- ¿Y cómo?

-Mama dice que no pudo haber sido el.- Dice su amigo.- Tampoco la policía nos cree.

-Creen que un Pokémon tipo lucha o roca nos hiso esto.- Dice Sergio, entre lagrimas.- No lo puedo creer. Todos lo vieron.

Desgraciadamente los niños se aterraron al ver que Tomas…

"Y esto es para asegurarme que ningún niño sufra más por ustedes. Ya que si lo hacen. Si veo a otro niño maltratado…"

¡CRACK!

"Me asegurare en persona de que así no sea y la próxima vez será más que una mano"

Ninguno de ellos dijo nada. Por miedo a ese monstruo. La policía no cree que un niño como Tomi hiciese eso.


Actualidad

Tomi se siente furioso, tras este día, todo lo que sufrió hoy. Ya no tiene más dudas.

Ahora. Al niño demonio no le interesa que sean niños, adolescentes, jóvenes. Todo aquel que se meta con los débiles.

-Pronto volveré a mi ciudad.- Se dice Tomi, tratando de tranquilizarse.

Mientras tanto no a lo lejos estaba el cadáver de ese hombre, perforado por el aguijo de la abeja. Tomas volteando lo ve tirado y desagrado, fruto y muerto, a su ver a sus Pokémon. Aunque quedaban cenizas de Roserade.

-Hasta ese grado llevo su ambición.- Dice el niño, con repudio hacia el hombre.- Me da alegría que este en el suelo. Sin moverse.

El niño está satisfecho. Creer que lo que hiso también es lo correcto.

***Y en otro lugar***

En Ciudad Azafrán. Un joven de quince años de cabello peligris, atendía una florería.

-Ya es tarde.- Dice el joven, algo pensativo, y un poco aburrido. -Parece que papa no llegara. Sera mejor cerrar ya…

-Me pregunto… ¿Si consiguió a un Lurantis?- Se pregunta el joven.

No se escucha nada en esa florería. A la que alguna vez fue famosa, antes de la llegada de la líder de gimnasio de Ciudad Azulona. El joven se aburre.

-No entiendo, porque no lo hiso antes.- Dice el joven.- Vender esta florería antes.

Aquella familia pasaba una depresión financiera. La gente no compraba más flores. Por ende el negocio ya no daba para más. El hombre invirtió todo lo que tenia para ganar un concurso. Y para ganarlo, necesitaba a Lurantis. Para poder, inclusive llamar la atención. El hombre no quería perder lo que, en varios años construyo.

-Ya acicale a Tsarena y Liligant.- EL joven se mueve, para cerrar.- De seguro que gana ese concurso una vez que tenga a Lurantis en su equipo.

Lo que no sabían es que el ya no regresaría. No más a sus vidas. Dejando dos de sus Pokémon, que se salvaron de la ira del niño y su abeja.

El niño ha hecho de todo. Ha roto las manos de sus abusivos (Aun si estos eran niños), ha asesinado a gente y Pokémon por igual. Si bien aquellos no eran precisamente buenos. El niño se ha excedido con los que no deben. Un ejemplo eran los niños a quien pulverizo las manos. No merecía para tanto hacer ello.

Quizá lo de este día si fue justificable. Un señor que lo quería asesinar por su Pokémon.

Pero aun así. La forma en que lo ha hecho. Se ha hecho daño y no solo a él.

Tomas no comprende que cada acto tiene repercusiones. No entiende a quienes afectan. La muerte es fija y no da pasos atrás, está ahí. Lo que provoca con aquellos que se lleva es desastroso. Pero la culpa no es de la muerte, si no de quien la provoca.

Lurantis Pov

¡MALDITO DESTINO!

Yo solo quería que mi amo cambiase. Y estaba tan cerca, tan cerca.

Estaba ese niño de ojos azules. Que dejo vivir a quien lo quería muerto.

Mi amo nunca había hecho eso, era un milagro que por fin lo hiciera, que perdonara a sus enemigos, que todos pueden tener otra oportunidad. Al ver que su corazón por fin se ablandaba.

Ya no podía Mega-Evolucionar a Beedrill. Esa era una señal también.

Era una gran prueba de ello.

Recuerdo, que ese ente, después de derrotarnos le dijo algo al amo. Que la razón por la cual Beedrill Mega-Evoluciona es cuando siente odio e ira.

Yo debilitada y casi desmayada, pude escucharlo.

No le preste atención hasta que ya no pudo Mega-Evolucionar a Beedrill.

Mi amo, estaba volviendo hacer el mismo. Y quería que pasara. Quería recuperarlo. En un momento de una debilidad suya.

Por un momento, me alegre verlo de esa forma. Pensaba que volvería.

Pero. El maldito destino no quiso.

El fue apuñalado por la espalda y a traición.

Me siento a su vez culpable.

Sé que a mi amo le gusta mucho mi olor y le lance mi esencia para que se relajara a la hora de tomar esa decisión. Bajando la guardia.

¿Era mucho pedir al amo que fuese bueno?

Yo quería verlo como un niño humano normal. Que fuésemos normales. Que a lo mucho y no dejaría atrás, era la costumbre que no dejase de acicalarme todos los días.

Que llevase una vida normal. Un niño que ganase el tan codicioso campeonato de la Liga Pokémon.

Haciendo a un lado eso. Todo por tratar de ser un héroe.

Pero a su vez un villano. Un monstruo, un demonio.

Yo y mis compañeros no somos Pokémon ya. Somos demonios. Dichos por esa entidad maligna. Estamos al servicio solo del amo, que tampoco es humano ya.

Si no llegamos a obedecer al amo. Este es capaz de quitarnos lo que somos y matarnos. Aunque él no es así con nadie. No nos hace daño y nos trata lo mejor que puede.

No somos ya Pokémon. El ya no es un humano. Me dolieron sus palabras burlonas y sínicas.

Demonios que nos hacemos pasar por lo que no somos ya.

A mí no me importa ya serlo. Sigo viva, respiro. Gracias al amo. Y estoy con él, así como el conmigo. Es lo único que puedo hacer por él. El amo me salvo la vida, dos veces.

Pero me duele.

Que por mi culpa. Que inclusive por no matar a Roserade. Estaba a punto de morir.

El amo me salvo de nuevo. Tres veces ya son.

No soy tan fuerte como él, ni como Beedrill.

Solo por apegarme a mi creencia.

Mi cabeza da muchas vueltas de lo que es correcto e incorrecto.

¿Lo que hago está mal?

¿Apegarme todavía?, ¿Creerlo?

Así de horrible es este mundo. Ver con crudeza esta realidad.

Estoy ciega. Peor, lo malo es que no hay venda.

Mi amo es un monstruo. Nosotros somos unos monstruos que ya no pertenecemos ni siquiera, a esta dimensión. Tengo que aceptarlo. No parara hasta que lo consuma todo. Hasta que se deshaga de todos aquellos que le hicieron daño, uno por uno.

Y a todo aquel que se meta en su camino.

Tendré que verlo. Hasta enloquecer.

Lo peor de todo.

Es que está funcionando.

Tuve ganas de asesinar a ese humano. Por lo que le hiso a mi amo.

Él lo dejo vivir y a cambio y por mi casi se atrevió a matarlo.

Y ver a mi amo agonizando por el veneno. Me partía el alma. Pensé que moriría.

Y por un momento pensé que fue así. Al no ver que despertaba.

Esperaba sentada que mi destino llegase.

No soy la única quien le importa el amo Tomas.

Beedrill estaba ahí también. Y al saber que deje vivir a Roserade y ver lo que había ocasionado. Su reacción era de esperarse. El también lo quiere. El amo Tomas siempre se centra igual en el, siendo su mejor amigo.

Tuvimos una pelea. Obviamente no podría contra él.

Pero…

Una casualidad le impidió seguir.

Tenemos los mismos intereses. Sobre nuestras vidas. Esta primero el amo Tomas.

Al ver la oportunidad actuamos.

Pero temíamos que fuese demasiado tarde.

Yo no quería pelear más. El tiempo pasó y esperaba a que Beedrill me asesinara. En caso de que el amo no despertara. Porque, por mi culpa al igual el amo bajo su guarda.

Y aunque Beedrill no lo hiciese. Y que su mejor castigo fuera la culpa de ver el cadáver de mi amo, vivir con ello (Aunque fuese poco probable).

… Yo lo haría por mi propia cuenta. Enterrándome ambas guadañas mías en mi vientre. Y sentir el desangre hasta desfallecer. Sentir el dolor de mi amo por casi haberlo asesinado por mis guadañas, ese día en el Monte Plateado. Que inclusive hoy en día las toca sin ningún temor. Aun después de lo que son.

Para mí esa sería la mejor forma de acabarme.

No aguantaría si el amo Tomas no está.

¿A quién protegería?

A otra persona que no fuese el amo Tomas. Quien me cuido y casi murió por mí, ¡Dos veces!… ¡Que estúpida soy!

Que inclusive moriría por mi o por cualquiera de sus Pokémon.

Por eso no aguantaría ese dolor de no verlo.

Pero lo vi todavía vivo. Eso me alegro. Me espante, no lo creí por un momento. Pero más que todo me sentí aliviada.

Pero…

Ahora ha vuelto. Con esos ojos rojos.

No los quiero.

Pero tengo que estar con él.

No importa lo que pase. Tengo que estar con él. Le debo todo lo que soy. Y sin importar el camino que tome, tengo que.

Me es doloroso. Y me pregunto, ¿El porque lo tomo?

Al principio por la lealtad. Eso era un hecho, por lo que el amo hiso por mí.

Pero por más que lo pienso. Veo y siento.

Ese cariño que él nos da. Los cuidados que diario me da sin falta, su preocupación y dedicación hacia sus Pokemon. La gentileza, esa sonrisa que aun me muestra parte de lo que fue. Aceptarme y no temerme, sin importar que a diario toque mis guadañas, aun con el peligro que representa. Yo me quedo quieta, en esos momentos y no me muevo, para no lastimarlo.

Y ahora ver que me acepta como soy, aun si abro mi boca. Qué humanos me dicen monstruo, aun a sabiendas que así soy. Y el aceptarlo e inclusive meter su manos sobre ella. Sentí algo mas allá de lo que podía contener. Pero confirmando lo que considero a su vez lo peor.

Sentir el sabor de mi amo, sus manos alrededor de mis mandíbulas y adentro de mi boca que acaricio, sin importar los colmillos. Quería comérmelo y sentir con mi lengua más y más, hasta su interior, así como tomo la osadía de meterse dentro de la mía.

Quiero que sea mío. No solo de Beedrill. Y si quiero. Quitárselo de una vez. No se da cuenta que por su culpa el amo igual corre peligro. Mayor del que me señala el a mí. Al apoyarlo en sus ideales, de querer destruirlo todo.

Pero al igual. Es porque.

Yo, yo, yo…

No.

Tomas es mi amo, mi maestro. Aunque esta última palabra comparte algo mas "Amo".

Pero me apego más al primer significado que tengo y que conozco. Pero que lo que quiero nunca pasara. Jamás en la vida. Por la simple diferencia que todos saben.

Pero gracias a ese sentimiento. Que potencializa también mis preocupaciones. Temo que el amo se pierda o que muera por las decisiones que toma. Que desgraciadamente y aunque lo odie, parte de ellas están justificadas.

Y sin importar lo que sienta. Estaré con mi amo, pese a lo que me pese.

Cuando era una Fomantis. En mi origen. Un gran Lurantis, a lo que llama el amo y humanos como "Pokémon Dominante", nos protegía de las amenazas. Ahora yo soy uno de esos.

El amo es un niño todavía, por ende un "Fomantis". Tengo que proteger a mi Fomantis.

Lo seguiré y protegeré, como él a mí. Sin importar que.

Pero aun tengo la esperanza de que algún día. Pueda ver abrir sus ojos azules.

Narrador Pov

-Beedrill regresa.- Tomas saca su ball.- Te llevare al Centro Pokémon. Y de ahí nos dirigiremos, de una vez acabar con todo.

El niño mete a su Pokémon. Y regresa a donde estaba acostado. Al ver si su mochila estaba ahí.

No ve su mochila. Recuerda que el ataque de Roserade acabo con ella.

-(Suspiro)- Tomas se siente frustrado.- Lo bueno que tengo mucho dinero y que gran parte está en mi cuenta. Tendré que hacer unas compras nocturnas.

Pero casualmente y en su lugar encuentra algo. Encuentra restos de una baya Meloc.

-…

El niño ve esa baya. Se da una idea de lo que paso. Solo una idea.

No era la primera vez que pasaba. Antes sus Pokémon buscaron ayuda desesperadamente hasta llegar a un Centro Pokémon.

-Los Pokémon.- Dice Tomi serio, pero sorprendido a su vez.- Creo que los subestimo un poco. Son más listos de lo que parecen.

Tomi se da cuenta del comportamiento de sus amigos. Saben que hacer en ciertos casos.

-¡¿Qué estoy haciendo?!- Se pregunta molesto.

Tomi se da cuenta de lo valioso que son sus Pokémon. Que lo que está haciendo está mal. Pero a su vez, quiere seguir, necesita seguir. Pero cada vez es más difícil. Pero no puede retroceder ya.

Pero teme algo. El incierto futuro de sus Pokémon.

-Después de este ataque. Me moveré ya.- Dice Tomas, decidido de lo que hará.

Pero aun así no es suficiente. Piensa en el dolor que ha causado a sus víctimas. Hoy se dio cuenta de ello, si bien ese florista era la excepción. Esos entrenadores y sus similares que han sufrido, sin darse cuenta. El niño tiene que repetir lo mismo. Tiene que ver esas caras, ahora que se dio cuenta que estaban.

-Tomas. Ellos quieren esclavizar a los Pokémon.- Se decía para no bajarse los ánimos.- Todos los abusivos tienen que desaparecer.

La pregunta es. Si el niño aguantara todo ese dolor, ahora que se dio cuenta que ha estado ahí. Tomi se arrodilla, temeroso, su ser temblaba se sacudía. Siente como una inmensa culpa se apodera de él.

A estas alturas duda si lo que hace esta bien o mal. Su ser se destroza. Siente como si un yunque estuviese en su misma espalda. Algo muy pesado y suave a su vez que lo destroza hasta sus huesos, sin pasar por su carne, por ultimo sobre su corazón y cerebro.

El niño respira hondo, trata de calmarse y recordar porque es así.

Por gente que no lo dejaba en paz. Por gente que abusaba de su poder. Que abusaban de los débiles como él para conseguir lo que quieren. Ese ha sido su apoyo.

-Solo dos veces más.- Dice Tomi, muy dolido de sus decisiones.- Solo dos veces más y después…

Tomi ha pensado mucho en ello. Y llego la conclusión de lo que haría después.

-¿Después?- El niño no sabe qué hacer.- Me iré después. Para que nadie me moleste. Para que nadie pueda dañar, ni que me dañen.

El niño se marcha. Ha pensado en algo. Dos posibilidades. Una muy horrible Pero que desecho. Tomo otra y era irse de la región, solo con su Beedrill.

***Mientras tanto y al suroeste del pueblo***

El atardecer se acerca. Mientras a su vez un castaño está listo para hacer sus movimientos. Solo.

Preparado. Se tomo horas en elaborar un plan. Alguno fue de improvisto y aprovechando la presencia de dos maleantes que le quitaron a su amada esposa. Arrebato un dedo que necesita.

De un cadáver, de una persona quien asesino. Antes de enterrarlo. Le quito su uniforme de la corporación de la que pertenecía. La casualidad que casi le quedaba, pero si lo suficiente para disimular.

Serio, su respiración era tranquila, aunque se contenía a su vez. Pero tenía que ser realista no podía precipitarse.

-Mi Luna.- Carlos, estaña cerca de la base, ya sabía en donde estaba.- Voy por ti amor. Solo aguanta.

Carlos respira hondo y el viento acaricia su rostro, cierra sus ojos y se tranquiliza, recapacita. Ha elaborado un plan. Porque se meterá a la misma boca del lobo.

El joven castaño, alza la manga de su brazo brazalete, dejando ver una Mega-Piedra. La Gardevoirita.

El joven se puso el brazalete y la piedra que le dio su padre. Pero también es su motivación, para mantenerlo cuerdo y recordar el porqué ir tras de ella.

-Entre todas las Gardevoir. Aun en las Shiny's.- Dice Carlos, sonriendo tristemente.- Eres la única para mí. Aun peleaste mis batallas. Y por naturaleza darías tu vida. Deja que yo haga lo mismo por ti mi Luna. Aun si no quisieras lo hare de todas formas. Y esta vez no te puedes quejar, ¿Verdad?

El no escucha nada. Si su amada estuviese con él le impediría con sus poderes, pero no siente eso. Lo extraña por parte de ella, extraña esa voz dentro de su cabeza y que rápidamente casi echa de menos. El no es nada sin ella.

El destino marca varias caras en la vida. Por un lado un niño demonio busca venganza. Por otro lado un amante busca a su esposa. Cada uno de ellos marca una faceta distinta, pero a su vez un propósito.


No sé por qué no o había publicado antes. Me sentí inconforme con lo que escribía. Hay cosas que agregue y que explicare. Lo cual aun lo retrasaba más. Eso me llevo hacerlo más largo.

Aunque Tomas no es el prota. Como antes dicho cada quien tiene su espacio. Creo que este fic será mas grande que el primero (Destinos Enlazados), me di cuenta de ello hace algunos días. Tengo varias ideas al respecto.

Una de ellas es poner a más personajes. Otra de ellas, es la participación de cada personaje, así como Javier y Tomas. Y yo como soy muy aferrado.

Pero bueno iré al cap.

Inicia sobre la pelea de mis dos monstruos y la supuesta muerte de Sebastián a manos de Tomi. Aunque sigue vivo después, se revela. La diferencia de Sebastián y Tomi, es que este último tiene poderes. Y Sebastián no tiene nada de eso es "normal". Aunque no lo parezca.

Le doy un poco mas de humanidad a Tomas. Esto se debe a los acontecimientos del anterior cap. Las caras que vio en esos entrenadores y el arrepentimiento. Solo que a diferencia del anterior. Tenía la decisión de tomarla, ante ese hombre que quiere a Lurantis. Llevándolo a inclusive a perdonarlo.

Respecto al hombre, este no le doy nombre (Cuesta trabajo dar nombres a cada personaje, así que algunos no les meto nombre, porque sé que no tendrán mucha aparición), su obsesión al Pokémon fue porque era la única quien le podía ayudar. Desgraciadamente, fijándose en el Lurantis equivocado y tratar de quitárselo a Tomi. E inclusive pelear contra el por Lurantis, llegando casi a matarlo.

Y sin importa que Tomi ya no es humano, no quita el hecho de que sea inmune. Puede igual morir. Como se vio fue, casi es asesinado por el Pokémon de Sebastián. Fue envenenado y pudo haber muerto en ello. Tomi puede morir, no es inmortal e igual envejece, como todos. Sería más poderoso, pero su poder está dividido en siete partes. Seis, en potenciar a los Pokémon. Y una parte en el. Y de hecho, ese es su propósito.

Y después de una pelea. El niño llega a recuperar sus poderes. Pudiendo Mega-Evolucionar a Beedrill. Y vencer de nuevo.

Aunque Tomi no es un Pokémon. Tiene poderes. Desde que debuto enseñe los primeros. Puede incinerar a las personas o Pokémon que él quiera por el simple tacto. Esto se vio a la hora de matar a Roserade y convirtiéndola en cenizas. Otro de sus poderes que tiene es una fuerza anormal, esto se ha visto que puede cargar cosas pesadas, pero con un límite. Pero digamos que puede cargar un bulto de cemento con una mano, no es tan sorprendente su fuerza, no es una cosa que me centre sinceramente, pero está ahí nada más por anormalidad y no es algo que Tomi ocupe. A lo mucho que Tomi ocupa ese poder es para mover rocas y cargarlas como "Link" si, ese mismo.

Pero el gran poder de Tomi es potenciar a sus Pokémon, de qué forma.

Por ejemplo.

Estadísticas base de los Pokémon normal (Estado salvaje y de entrenadores):

Lurantis: 480

Vivillon: 411

Volcarona: 550

Estadísticas base de los Pokémon de Tomas:

Lurantis: 580

Vivillon: 511

Volcarona: 650

Ese es el gran poder de Tomi. A los seis Pokémon que tiene prácticamente como si tuviesen Mega-Evolución, aun si estos no tienen. Lo cual lo hace casi imposible vencerlo. La razón por la cual Tomas es el más poderoso de este fic. Prácticamente necesitas la Mega-Evolución contra uno de sus Pokémon. Esto se ve más en la pelea de Korrina y Lucario. Practicante era un Mega-Lucario contra una Mega-Lurantis, por así decirlo.

Otra cosa más que aclarar es que Tomas ya no es humano. Tampoco los Pokémon ya no son eso, Pokémon. Son demonios. Un demonio que aparenta ser un niño humano. Y demonios que aparentan ser Pokémon.

Centrándome más en el cap y comportamiento.

Lurantis. Como ya saben, Lurantis es la segunda Pokémon que se interesa por un humano en este fic. Lurantis es muy diferente a Luna (Gardevoir), si hay algo que a lo mucho tienen en común es lealtad.

Pero su enamoramiento es distinto. Luna fue más porque Carlos la acepto y la puso símil como humana, compartiendo los mismos derechos. Así como el amor que Carlos nunca tuvo y que se lo daba a Luna.

Lurantis. Al principio como deuda por haberla salvado (Y en dos ocasiones más adelante), llevándola a la lealtad. Aunque también tenían que ver la convivencia y los accidentes, como lo de sus guadañas y que el niño la aceptase de todas formas, como parte de su naturaleza. Luego vino por acicalarla, de menor medida esto último, pero por dedicación. De ahí por la preocupación por igual. Hay algo común de Carlos y Tomi y es que ambos si se preocupaban por los Pokémon.

Lurantis sin darse cuenta y por todo lo que ella y el hacen el uno por el otro, termino enamorándose, esto fue a punto de quiebre por los acontecimientos del cap anterior, lo de la boca de la mantis.

El enamoramiento de Lurantis es lo más normal a diferencia de Luna. Ya que esta última está obsesionada por su amado.

En Lurantis se ve más al igual, un sentido materno. Proteger al niño y tratar de que recupere lo que alguna vez fue antes de conocerla. Y pese a que está enamorada. Lurantis sabe que Tomi sigue siendo un niño. Haciendo un símil Fomantis=niño, Lurantis=Adulto.

La lealtad que le tiene a Tomas es muy grande, llevándose al suicidio si Tomi muere. Esto se debe más a su fracaso, en caso de que no pueda proteger al quien la salvo y juro lealtad. Esto y quizá también por el amor que le tiene, no estoy muy seguro de esto último, la verdad.

Y a diferencia de ambas. Es también la forma en que se enamoraron y las circunstancias.

Lurantis busca que su amo sea el mismo de antes. Y Tomi sin importar perder ya su humanidad, sigue siendo "humano", comportándose como tal todavía.

Y cambiando ya el tema. Aparece Jonathan. Lo que ha hecho y es que esta en busca de su séptima medalla de gimnasio. No se da cuenta de lo que está pasando.

Y más sobre lo que Tomi ha sembrado. La escena de Sergio y de un joven jardinero peligris que estaba en la florería.

Todo lo que se hace tiene una repercusión. Jonathan y Sergio (Ambos bullys), fueron el origen de Tomi (Ahora un bully mucho más grande y poderoso), pero también lleva a repercusiones, que llevaran sus consecuencias más adelante o que quizá nunca lleguen, pero están ahí, aun así.

Y por ultimo. Carlos.

Carlos ya está casi en la base, está en las afueras. Decidió en recuperar a su Luna. Es obvio su cambio. Porque creían ustedes que no sería capaz de corromperse. Que Luna sería capaz de asesinar a alguien. Supongo que fue una sorpresa para ustedes ver como los papeles se invierten. Gracias a eso es más fuerte todavía, teniendo que sumergirse en la maldad y locura, que solo desquitara contra sus enemigos.

Pero en general es porque está muy enamorado de su esposa y busca recuperarla a todo costo.

Es todo por este cap. Ha sido mucha explicación.

Agradezco sus comentarios a

TEIET y a alen6 (Ya tiene tiempo que no te veía XD)

Y a todos aquellos que leen todavía esto.

Sin más que decir me despido.

Adiós y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.