No creí tener un cap tan pronto. De hecho le iba a dejar por un tiempo. Una pequeña pausa.

Quizá sean mis ganas por seguir con esto. Con tal queda mucho todavía. Nunca pensé que sería largo.

Aparte que es el penúltimo arco de la saga de Kanto.

Y en parte es una respuesta a dragon titánico, que me pregunto algo en anteriores cap.

Y este es el primer soundtrack que uso de Pokémon:

Pokemon Omega Ruby/Alpha Sapphire - History of Mega Evolution Music.


Sacrificio

(Parte uno)

Luna Pov

Estoy en medio de la nada, no se si tengo abiertos mis ojos o si los tengo encerrados. Es algo normal cuando estoy atrapada en mi lujoball. Solo que esta no es cómoda, no es nada, se siente pesada, como si algo me contuviese en su totalidad, no me dejar moverme, ni una sola vez.

Siento un hueco gigantesco dentro de mí. Algo me fue arrebatado. O más bien, me lo quitaron.

Me duele. Como una herida abierta.

Nos forzaron a separarnos.

Me arrancaron más allá de un brazo. Me arrancaron una parte de mi alma.

Estoy atrapada, sin poder salir, sin que nadie me ayude. Es obvio que me dará a otro, que me someterá y me obligara a obedecerlo.

¡No quiero, no quiero!

Mi primer maestro.

Todo empezó por un niño castaño que siempre caminaba en el bosque. Solitario, que siempre contemplaba lo hermoso que era ese pequeño espacio, su espacio.

-¡Te reto a una batalla Pokémon!- Entre humanos, que había igual ahí lo retaban.

-Lo siento.- Pero el niño siempre rechazo, por una sola razón.- No soy un entrenador, no tengo ni siquiera un Pokémon.

A él no le importaba tener un Pokémon. No tenía esas pokeball para capturar uno. Pero siempre estaba ahí, en ese lugar, paseando y viendo entre entrenadores o los demás Pokémon.

En ese tiempo, sin darse cuenta. Sin darme cuenta. El me capturo. No con esas cosas. Con palabras, con caricias. Jugando y cuidándome, alimentándome, aun si yo era salvaje.

Cuando yo mas necesite a alguien en esos momentos en que estaba sola. Al menos y por ratos, una vez al día, algunas veces dos. Venia y jugaba conmigo, el me hacia compañía. Y sin importar los días que pasaron, nunca me encerró en una bolita. Nunca tuvo intención de capturarme.

El capturo a una pequeña Ralts. Pero igual. Yo, capture a un humano

Cuando llego el momento, cuando me adopto.

Conocí un lado que jamás imagine de él. Inclusive yo, que podía presenciar los sentimientos. Tuve que verlo y sentirlo, a mis alrededores.

Pero no me importo. Cuando mas necesite a alguien, en medio de mi soledad el apareció. Yo hice lo mismo

Y porque al final de todo. El no demostró ser malo, no se dejaba corromper ante lo que vivía y siempre lo tolero.

Pero a su vez se dañaba así mismo. Tarde o temprano tenía que sacarlo de alguna forma. Había visto humanos que se desquitaban con sus Pokémon. Pero mi humano, nunca lo hiso conmigo, se lo reservaba.

Vi lo miserable que era; Tan, pero tan miserable. Que no alcanzaba mis palabras para describirlo. Pero si sentirlo y deprimirme, llorar por su miseria.

Y pese a eso. Me trato como si fuese su reina. No viéndome como una Pokémon. Si no como a una humana mas, defendiéndome contra otros humanos por ello.

Un tierno sentimiento que tenia por él, que con el paso del tiempo, fue evolucionando, sin darme cuenta que rompía con esas barreras, las saltaba y no me importaban. Así como a él no le importaba seguir tratándome de esa forma, como su humana.

No fue perfecto, hubo algunas cosas que no podía hacer, siendo una Pokémon y que me decía que no debía.

Pero el, no le importaba ser esas cosas que aun un Pokémon no haría. Como esa vez que me defendió contra ese Mightyena, no se comporto como un humano cualquiera. Se comporto como un Pokémon más, sin importar quien fuese.

Desarrollo sus propias habilidades, trepando por los arboles y pasando entre sus ramas, como si fuese un Aipom. Para salvarnos ese día.

Me sentí inútil. Era pequeña y no podía devolverle todo lo que él me dio. No podía ni siquiera protegerlo. Hasta por fin evolucionar para él en mi fase definitiva.

Pero seguía siendo inútil. El era miserable. Y no podía hacer nada para cambiarlo. Hasta que por fin se dio cuenta y decidió huir.

Como siempre, sacando la iniciativa. Lo mejor que hice fue seguirlo y protegerlo, como debe de ser. Y protegerlo.

Yo no lo vi como un humano, también. Si no como un Pokémon.

Como Gallade.

Era mi Gallade, sin serlo. Es gracioso en mi mente, imaginármelo.

Y yo era su humana, sin serlo.

Hasta hice una nueva palabra. Somos…

¡Pokanos!

Una combinación de esas palabras entre Pokémon-Humano. Así me defino. No existe y suena algo bobo. Pero plasma bien la definición.

Pero nunca quise decirla. Carlos, siendo muy inteligente, le parecería tonta esa palabra para describirnos.

Mi ser latía solo para mi amado humano que siempre dio todo encima de lo suyo, aun si era miserable. Todo para hacerme feliz. Pero yo no era feliz, si él no era feliz. Aun siendo una Pokémon, valore su sacrificio.

Aparte…

Sabía que no podía yo no podía ser feliz. Era imposible que me viera completamente como su símil, aun como me trataba, lo era. Pero me conformaba si el llegaba a la felicidad, no importaba si era en los brazos de otra.

Pero. El destino nos junto, pese a todo.

Pero también. Abuse apropósito y una vez que todo se concilio.

Una vez Carlos en mis manos. No lo soltaría ya. No quiero hacerlo.

Yo lo quería solo para mí. Quería que fuese mío y que no se separase de mi lado. Una parte de mi lo quería de forma que jamás imagine. Una vez roto esa barrera, no dejare que se alce y nos separe de nuevo.

Le hice algo.

Apropósito y a sabiendas de ese resultado. Le hice un mal. Por mi egoísmo y el amor profundo que le tengo.

Un mal, para su bien.

Pero igual para mi bien.

Ambos salimos ganando, ¿Verdad?

Me aproveche de su gran debilidad, de lo que le faltaba a su miserable vida y lo que buscaba ciegamente. Cuando vi la primera oportunidad de ello.

Pobre de mí Carlitos.

El Capitán Rafael y Slaking, jugaron una parte importante, sin intención. Ellos nos unieron como ahora somos. En esa pelea a pesar de que perdimos. Ganamos.

Pero todo tiene una explicación.

El capitán y su Pokémon. No sabían del pasado de ese niño con quien pelearon. Aun los sentimientos se pueden manipular y vi mi oportunidad ahí.

Carlos termino enamorándose de mí, al saber de amor que le tenía. Pero temía que fuese por poco tiempo, algo temporal. Que no valorara mis sentimientos.

Pero todo salió con naturalidad. No moví ningún hilo, pero aun así tome partido.

Hay un secreto que sabía de Carlos.

Para que Carlos llegase a la felicidad. El tenía que dejarme, dejarme y respetar esa barrera Humano-Pokémon. Yo solo sería una base para él, para que pudiese forjar su futuro mejor.

Pero él no lo haría, no me dejaría.

O más bien. Yo tenía que dejarlo, romperle el corazón para que mejorara y aprendiera de la vida.

Y ahí está.

Yo no quería dejarlo. Yo en realidad amo a Carlos. No quería que me viese como su Pokémon, no más. Si no como a una esposa humana que esta a lado de su esposo humano. Así como una Gardevoir está al lado de su Gallade.

Sabía que podía llenar su vacio, su falta de amor. Y él me seguiría dando eso. Ambos ganamos.

Pero algo salió de mi, producto de él.

El era miserable, yo soy miserable. Nos comemos el uno a otro, en un bucle.

Yo lo llene, quise que él no viviera sin mí. Que me tuviera en sus sueños y pensamientos, que se estremeciera sin tenerme, un solo momento. Y siento lo mismo cuando el no está. Taladre hasta lo más profundo de su corazón y me plante ahí. Le devolví todo el amor que él me dio, de golpe, para que no me dejara que se obsesionara de mí.

Le propuse un compromiso, tan pronto. En un momento de desesperación, de parte mía. Quería tener mi final feliz, a lado de quien amo. Por mi naturaleza, tendría siempre que verlo y aunque le deseara lo mejor. El dolor estaría aquí, ara mi, mientras él era feliz y yo no.

Me lleno de felicidad al saber que me acepto. Pero me pregunte, ¿Por qué?

¿Fue por lastima?, ¿Amor?

Me respondió, que por igualdad.

No entendí al principio.

Hasta que me explico. Que nunca me separaría de él, no importa lo que seamos (Lo cual es cierto), que correría por igualdad ese sacrificio. Actuando como un Pokémon igual.

Lo único que hiso gracias a eso. Fue que me enamorara más y más. Atesorarlo celosamente.

Todo lo miserable que es, lo miserable que soy. Todo el amor que le di y él me da. El daño que me hace, el daño que le hago. Una forma simbiótica. Aparentemente sin fin alguno.

Lo más enfermo. Es quería así conservarlo. Recibir sus golpes y después devolvérselos. Como los enfermos que somos ya.

Su culpa es de ellos. De esos miserables e infelices humanos. Que no supieron educar a su hijo.

Fui la víctima, antes que Carlos. Al ver su miseria. Simplemente enloquecí. Carlos me ponía antes que él y yo por más que quería hacer lo mismo, el nunca me dejo, pero no podía hacerlo de todos modos.

Carlos no estaba enfermo como ahora. El era normal. Hasta que nos comprometimos. Yo lo hice así, pero a su vez no fue mi intención, lo golpee. Se supone que lo amo y le hice tanto daño. Yo no quiero que tenga esa ira que carga a sus espaldas, ni menos que me la desquite, ya me ha golpeado e insultado. Nunca antes había hecho eso conmigo.

Lidiando con una bestia para nosotros.

Pero quería más, quería tomar más de él, estando todo el tiempo a su lado. Sin darme cuenta.

Sé que como toda relación tendría sus problemas. Pero no era ese caso con nosotros.

Carlos me dio el golpe más fuerte. Había algo que no cambiaba todavía, aun con nuestro compromiso.

El no era feliz todavía, pese a todo lo que hemos hecho. Y aun en su tristeza, trata de hacerme feliz.

Me esfuerzo por hacerlo feliz. Trate de cambiar su vida. Quería que fuera un entrenador; Como los demás.

Pero no tenía reacción. Más allá de una simple curiosidad. Me destrozo, todo el esfuerzo que le metí, para que lo abandonara y quisiera otra cosa.

Y aun así. No era feliz.

Por ende no soy feliz.

El golpe que le dieron esos monstruos. Fue tan grande que no llega el mismo a la felicidad todavía, trata de buscarla. Pero pensando igual en mí. Sin comprender, como si tuviese todavía esa venda.

Carlos no soltaría la única cosa que le importa, se aferraría tanto a ella.

Sé que pasara.

Hay algo que me da miedo de mi esposo. Algo que siempre trato de evitar.

Se cual será la reacción de mi Carlos.

Pero temo mas todavía, que eso lo haga a tal grado, que enloquezca y se mande al suicidio.

Casi lo hiso una vez. No quiero verlo, no quiero pensarlo.

No aguantaría ver a mi amado muerto, no quiero ver esa escena.

¡No quiero, no quiero!

Pero estoy atrapada en este lugar. No quiero que pase algo que provoque. Si no estoy a su lado. El sufrirá, un golpe tan grande que no seré capaz de curar. No vi venir eso. No vi venir que me atraparan.

Pero yo igual lo necesito. Daria la vida por mí amado, apegada más allá de mi naturaleza. No quiero que él me salve, quiero yo salvarlo.

Siempre he tomado la iniciativa, aun en lo que no tiene valor. Porque siempre él, la tomaba y actuaba antes que yo. Contra ese Mightyena, contra su madre, contra su hermano.

Intente protegerlo contra Lopunny, contra Pinsir, contra Sebastián. Con Lopunny Ghost, fue al final por mí, contra Pinsir actuó sin importar lo que le pasara. Y contra su hermano, ahí perdió, perdió, solo.

Yo no pude hacer nada, yo quería estar a su lado. Pero hasta en la actualidad cree que es su fracaso y no deja ayudarse.

Tengo que protegerlo, tengo que estar a su lado. Solo nos necesitamos el uno al otro, nada más.

Pero temo a su vez que por mi culpa se haga mucho daño. Ahora que estoy aquí.

No sé cual sea su destino. No sé qué pensar, tantos pensamientos me inundan.

Pero temo que igual provoque un daño. Que se sacrifique una vez más por mí.

Se supone que yo lo haría. No él.

En estos momentos maldigo la igualdad. Yo soy la Pokémon y no el. Y aun así actuara como si fuese un Pokémon, como si tuviese poderes.

¡Siempre es lo mismo, siempre tiene que dar su vida por mí!

¡No quiero eso!

Pero lo conozco. Lo hará, se que lo hará. Vendrá a buscarme.

Aun si esto es un suicidio, lo hará. Pero temo que no podrá llegar a mí. Y no quiero que eso pase.

Que este a salvo, lejos de mí, seria mas fácil. No me importa lo que pase. Carlos tiene que seguir con vida.

Narrador Pov

Pero la Gardevoir no comprendía el daño, siendo ella. Lo que ha provocado. En ese joven miserable, le planto una obsesión. Y con naturalidad y pese a todo. Con malicia o sin ella, fue correspondida.

Un joven amante está en la búsqueda de su fémina, que le fue arrebatada ante sus propios ojos. Respiraba hondo y con gruñidos constantes, lleno de furia.

Carlos esta desvelado, se le notan las ojeras en sus ojos, a su vez estos están muy rojos. Esta igual cansado, su cuerpo le pide dormir. Pero para el amante, no quiere hacerlo, es pérdida de tiempo. Su amada es primera, antes que él.

Ha podido anivelar su estado, gracias algunas combinaciones. Como la coca y café. Para no tener sueño.

-"Calma Carlos, calma"- Se decía a sí mismo, para tranquilizarse.- "Que no se note que estas enojado… Aunque es difícil"

Lento pero constante. Lento en sus pasos, tenía igual nervios y miedo. Pero más que eso, tenía valor y determinación en seguir.

La pérdida y el valor son más grande que sus miedos, más grande de lo que siente.

"Para poder llegar, guíate por los troncos de los arboles"

-¿Estoy cerca?- Se pregunta el castaño.- Esta ropa sigue oliendo mal.- Se dice

Carlos. Se ha preparado en tan poco tiempo. Carlos tuvo que usar a Vibraba, usando "Vuelo", para poder llegar a Pueblo Lavanda. Forzando a su pequeño Pokémon a cargarlo de sus manos. Carlos tuvo que ir sujetado por sus patas. Aunque tenía miedo, eso se minimizo al saber que está en juego.

Ya casi es un día desde que capturaron a Luna y el tiempo escasea.

Luna. Es una Gardevoir Shiny, es muy raro de ver y más, es hembra. El valor a la hora de venderla, es una fortuna. Carlos sabe que tan codiciada es su Pokémon. Pero más que su Pokémon es su esposa, tiene que recuperarla.

Carlos se tuvo que corromper en la misma maldad para poder encontrar a su amada. Asesinando a sangre fría a un hombre. Y cortándole un dedo al otro, aunque este último le serviría más adelante.

No sin antes torturar a ambos lentamente, para desquitar toda la rabia de tantos años.

Llegando inclusive más lejos.

Carlos. Rápidamente y después de pensar. Enterró el cadáver del hombre que asesino. No sin antes quitarle su uniforme. Ahora, Carlos usa el uniforme del equipo Rocket, para poder infiltrarse adentro.

Carlos sigue caminando, hasta que encuentra algo familiar.

-Este lugar…

Como si fuese un flash. Recuerda que en ese lugar, ya sea por coincidencia. Fue la primera vez que encontraron al Equipo Rocket. Luna estaba cansada esa vez. Ese día Trapich evoluciono.

Carlos bufa, aprieta sus puños. El ya tenía el arma, ya tenía tiempo que la tenia. Si hubiese jalado antes el gatillo.

Aunque Luna se enfureciera. Ella estaría a salvo. El era un humano, pero quería ser más todavía. Luna siempre tomaba la iniciativa en sus decisiones, antes que su amado actuara.

Si no fuese de esa forma, ni siquiera serian lo que son ahora.

Seria un miserable y su Pokémon amagada. Nada más. Luna terminaría de enloquecer. Y Carlos también.

Carlos recuerda su último beso que tuvo con ella, la última vez que la acaricio y sintió su mano. Su última platica, fue extraña. Pero al final de todo, fue agradable. Comprendiendo su crudo destino, estar al lado del uno al otro, aun si fuese de forma bizarra. Era a su vez la alegría. Solo los dos, contra el mundo.

Aun si morían por ello, aun si estuvieran en una horrible fosa, seria felicidad, para ellos. Aun si eran tachados ante la sociedad, es alegría, todo mientras sigan juntos. Pero por ahora son miserables. Al no estar el uno para el otro.

-Mi Luna.- Dice con tristeza y ternura, al ver que no la tiene.- Como quisiera también… ¿También?- Se pregunta al sentir algo que no va.

Lo que siente, se vuelve en un pensamiento, frágil del cuerpo de ella, sentirla a cada momento, sentir su rostro. Desde su cara y sus cuernos, viendo esos ojos rojos, sentir de nuevo sus labios rosando y juntándose con los suyos. Hasta bajar a sus delicadas y delgadas piernas, tocar lo que es prohibido para la gente común. Sentir que es ese amor mutuo, a través de lo prohibido. Querer el cuerpo frágil de su amada y romperlo el mismo, y solo él.

-¡Para Carlos!- Pero esos pensamientos son parados de golpe por el susodicho.- No tienes el tiempo.- Y esta asqueado por su comportamiento.

Carlos siente algo en su pecho, tan solo de imaginarlo. Nunca antes había sentido esa clase de lujuria, aun hacia Luna, aun como esposo, siempre se reservo por la estricta educación de su madre. Pero ahora que le fue arrebatada.

-Estoy, estoy enfermo.- Se dice el castaño, mientras ese sacude la cabeza.- Tan enfermo estoy ya. Pero no es el momento de pensarlo. Primero tengo que tenerla a mi lado. Y devolverle todo el amor que me ha dado.

Lo que Carlos sentía era un despecho, se liberaba en todos los sentidos. Liberaba todo lo que nunca se atrevió a decirle o hacerle a su Luna. Todo lo que no le demostró, lo resiente ahora que la perdió.

-Al diablo con lo que planee, después.- Carlos entre serio y avergonzado, cuya sangre hacían en sus mejillas, pero motivado, dice…- Le hare un hijo a Luna, después de esto. Después… de esto.- Pero desmotivado, al saber que es igual difícil cumplirlo.

Un simpe deseo, como cualquier pareja, producto de su amor mutuo. Luna siempre ha intentado romper el control de Lucia. Pero también está el deseo y la necesidad normal de hacer una familia.

-Nunca te dije lo especial que eres para mí. Pese a que estás loca ya.- Se dice con rabia a si mismo.- Pese a que eres una aterradora monstruo obsesiva… Aunque quien soy yo para hablar. Pero aun así, nunca te demostré lo feliz que soy en tenerte. Siempre te di esa felicidad, ese amor, porque ya me hacías feliz, con tu sola presencia y apoyo. Lamento si no te fue suficiente.

Pero el siente que le debe más a su Luna, y mas hasta salir de su imaginación. El joven sigue caminando, sin mirar hacia atrás. Buscando todavía o que le pertenece.

Su objetivo, liberarla a toda costa. Sin importar que.

Ya no importaba lo que tenía que hacer después. Ya no tenía nada de sentido si ella no estaba.

-¿Dónde, donde?- Parecía sereno, pero estaba impaciente.

Sigue buscando y buscando. Recordando cada letra de la boca de su fuente.

-Las copas de los arboles.- Se dice Carlos.

Carlos ve las copas de los arboles. Nota algo. Pero decide verificar, con cuidado y esta vez lentitud. Oye algo, se oculta rápidamente en los arbustos, pero se queda viendo.

-Oíste los rumores.- Unas voces se escuchan.

-No, ¿Cuáles?- Pregunta otra.

Carlos desde cerca y oculto oía.

-Ese demonio ha diezmado todo. Pronto se acabara el Equipo Rocket.

-Sí. Es verdad, ya todo fue destruido por ese monstruo.

-Pero cambiara todo a nuestro favor. Por esas pokeball. De seguro intentaran atrapar los Pokémon de ese niño.

-No solo del niño si no de cualquiera. Imagina cuantos Pokémon, baratos para nosotros, de los más fuertes que haya.

Las voces se vuelven más débiles, se alejaban cada vez más y más. Ambos se fueron. Carlos sale despacio.

-Estuvo cerca.- Se dice el castaño agitado.

Carlos camina lentamente, siguiendo las voces para llegar a la base.

-¡Escuchaste algo!- Dice uno de ellos.

Los maleantes voltean a todas partes, agitados. Carlos para de caminar y se oculta en el tronco de un árbol.

-"¡Se dieron cuenta!"- Se dice Carlos asustado.

Carlos hiso leves ruidos, pisando ramitas y hojas secas, quizá lo notaron.

Pero en eso, algunos Ratatas pasan a los lados, siguiendo su rumbo. Los maleantes los ven.

-Solo son Pokémon.- Secunda el otro de ellos.- Vaya susto.

-Sí. Sera mejor correr. En una de esas puede ser ese monstruo. Estaremos a salvo en la base.

Los villanos previniendo sus vidas trotar hacia su base.

-Rayos- Dice Carlos entre gruñidos bajos.

Carlos pierde rastro. Aunque ha avanzado considerablemente.

-Sera mejor apurarme.- Dice Carlos, escuchando parte del Equipo Rocket.- Si es cierto lo que igual dicen. Parece que no soy el único buscándolos.

Carlos ve el uniforme del Equipo Rocket.

-Y es obvio que ese entrenador me casara tan solo al ver la "R" en mi pecho.- Se dice asustado.- Aunque también me puedo defender. Pero será mejor evitar encontrarme con él.

Carlos sigue caminando, siguiendo la última vez lo que oyó.

-Que idiota soy.- Se dice Carlos, molesto.- Le hubiese preguntado bien los detalles.

Carlos se siente frustrado, porque no sabe a qué se refería el pelirrojo. Quizá por el miedo que le tenía. Y la desesperación con la que el castaño pregunto.

-Pero estoy cerca.- Se dice Carlos.- Eso espero.- Y dudoso esta.

Carlos se sigue moviendo, tratando de buscar la base.

Minutos pasan. Cada segundo cuenta, en su mente yace, como se la arrebatan de sus manos. Dándosela a otro que no se la merece. Que no tiene idea e bastardo que ha tenido esa Pokémon a lado de su maestro, sus batallas, el tiempo, su cariño y su amor. Imaginarlo a manos de otra persona. Imaginarla como ella sufre o sufrirá.

Carlos corre, corre sin importar que pase, está impaciente.

-"¡Luna, Luna, Luna, Luna!"- Entra en pánico.- ¡¿Donde estas?!

Sigue recorriendo un sendero aparentemente sin rumbo, pero hay muchos se ha encontrado con varios, pero inclusive pueden ser una distracción en su objetivo.

Hasta encontrar algo. Un brillo rojizo en el cielo. Algo llamativo.

-¿Eso qué es?

Pero se apagar, alza la mirada y no lo ve, no fue tan brillante, ni menos en plena luz de día, pero si anormal, suponiendo en donde estaba era en un bosque.

Carlos sigue avanzando, pero alzando su mirada. Eventualmente ese brillo de nuevo se enciende y esta vez lo ve claramente.

-Ya entiendo.- Dice Carlos, comprendiendo.

Carlos se queda quieto esta vez, esperando. Hasta que la luz de nuevo se muestra.

-¿Una antena?- Pregunta al ver.

Ahora esas palabras tenían sentido, en la copa de los arboles. La forma más común de esconder antenas en un bosque (Si es que no quieren que nadie las encuentre), es hacerlo pasar por arboles, era tan sencillo.

-Esto es falta de inspiración.- Dice Carlos, sonriendo sínicamente y con algo de malicia.- Pero no importa, es la estupidez lo que necesito.

Carlos trota. Quiere llegar de una vez. Tiene un disfraz perfecto y hará el clásico cliché del "nuevo" como las películas y series. Se imagina ahora miso esa escena. Tenía al menos una ventaja y era esa.

Pero no había el momento de sonreír y asegurar la victoria. Primero tiene que llegar a la base.

Carlos sigue corriendo. Sin imaginarse lo que le espera.

-¡AYUDA!

En eso. Una explosión se escucha. Estaba algo cerca. Carlos se pregunta qué pasa es la voz de un hombre, pidiendo ayuda. Se escucha los sonidos de al parecer una batalla Pokémon.

Carlos trata de evitar esa pelea, rodea lo que aparentemente es el lugar de batalla, para no acabar en el fuego cruzado.

-"Sigue tu camino"- Pensaba Carlos.

Mientras tanto, cerca. Estaban peleando un Eevee cae fuera de combate. El pequeño no reacciona ya, estaba, más allá de la simple derrota.

Mientras un Persian y su entrenador estaban aterrados de lo que veían.

-¡E-e-Eevee!- El entrenador se aterro.

-¡Monstruo!- Dice el Persian abatido tan física como moralmente.- ¡Era solo un pequeño!

-Es una pena, la verdad.- Dice un Pokémon, con cierta pena, estando al frente del cadáver, inclinado, triste en verdad por la pérdida.- Quise contener mi fuerza lo mas que pude.

El Pokémon y entrenador retroceden al ver ese "Pokémon". Mientras el monstruo, con una de sus pinzas escurriendo el líquido rojo, cuyas líneas caían del suelo, voltea.

-Pero ustedes tienen la culpa por mandarlo a pelear.- Dice ese monstruo.- Ese Eevee tenía mucho porque vivir, me hubiese gustado lejos de ustedes parásitos. Y tu Persian apoyas a tu maestro, pese a lo que hace a los demás. Contigo no me contendré, ni con tu maestro. Ahora estoy más enojado porque mandaron a pelear a ese pequeño.

El Pokémon abre sus tenazas y de estas salen un brillo. Se prepara para cargar un Hyperrayo. El cual lanza a sus víctimas.

-¡CORRE!- Dice el entrenador.

Ese monstro Pokémon dispara su ataque, tan potente. El entrenador y el Persian esquivan.

Pero como si fuese obra del destino. Carlos que se encontraba guardando distancia, a su frente y por poco, la ráfaga del Hyperrayo se pone a su frente. Carlos grita y cae de espaldas, viendo como ese ataque liquida todo a su paso. Pero al igual dejándose al descubierto.

-¡Demonios!- Carlos se espanta.

-…- El Pokémon se queda viendo, al ver a Carlos.- Otro humano malo.

Carlos voltea y ve al Pokémon que lanzo el Hyperrayo. Se trataba de un Scizor. Mientras tanto el Persian y su maestro se ponían de pie, temblaban de miedo.

-¡Odio a estos humanos!- Scizor grita denotando su colera.- Ya quiero que se acaben.

El entrenador y Persian se voltean y ven a Carlos. Rápidamente el entrenador confunde a Carlos por el uniforme. Carlos ve a ese Pokémon. Pero lo que más se resalta, era lo que estaba detrás.

Atrás de Scizor estaba un pequeño Eevee, desangrándose, tenía una raja, muy pero muy notoria en su tronco, estaba muerto y la sangre estaba como un charco.

-¡Por Arceus!- Carlos esta espantado, al ver esa clase de muerte.

-¡Corre mientras puedas!- Le grita ese tipo.- ¡Y pide ayuda!

Carlos trata de hacerlo, no quiere pelear. Pero Scizor corre más rápida que él, moviendo sus alas.

-¡No dejare que escapes humano!- Ruje el bicho de acero.- ¡MUEREEEE!

Carlos sin correr más, se ve obligado a sacar su ball. De esta sale Snorlax.

-¡Avalancha!- Ordena Carlos rápidamente.

Snorlax sale y rápidamente ataca, varias rocas aparecen y tratan de embestir al Pokémon, que corta y esquiva dada una de ellas. Retrocede rápidamente.

-¡Demolición!- Carlos pide eso.

Aprovechando la distracción el Snorlax ataca con sus puños, pegándole con éxito a Scizor.

-¡Eso es sigue así!- Carlos se calma por ahora.

Scizor es aventado, pero no le hace mucho daño.

Scizor contraataca con tijera X. Snorlax es demasiado lento y muy grande.

-¡Snorrrrrrrr!- El gruñe.

Snorlax retrocede. Pero cae de sentón. Trata de ponerse de pie, pero le cuesta trabajo hacerlo.

-¿Snorlax?- Carlos se pregunta desconcertado.- ¿E-estas bien?

-Ese ataque me dolió mucho.- Dice Snorlax dolido, agarrándose.

Algo andaba mal.

-Debió ser un ataque crítico.- Dice Carlos, nervioso.

Aunque no era un ataque critico. Era un ataque común.

El Pokémon bicho ataca de nuevo, trata de correr.

-¡Avalancha!- Pide Carlos.

Snorlax de nuevo ataca con esa técnica. Pero pasaba lo más sorprendente. Scizor esquivaba cada roca. Tanto el castaño como su Pokémon se espantan. Tal vez Snorlax era lento por su peso. Pero se supone que Scizor, no era precisamente ligero como su prevolución, esto no andaba bien para ambos.

Scizor ataca con cabeza de hierro.

-¡SNORRRRRR!

Lo ataca directo a su barriga, Snorlax, por la fuerza inclusive se laza y es mandado hacia Carlos, que da un salto y esquiva por milagro.

Snorlax trata de ponerse de pie, está en sus últimas, esos ataques fueron agresivos.

Carlos se ponía de pie, arrastrándose apenas, confundido.

-Ni lo pienses humano.- Scizor estaba a su frente.- Ahora muere.

Carlos no podía reaccionar estaba en shock. Scizor abre sus pinzas, para lanzar otro Hyperrayo, para matar a ambos.

-¡MUERE HUMANO MALO!

En eso. El monstruoso bicho es empujado al menos un poco, por Persian, que usa finta, a su vez, después usa cuchillada sobre él.

-¡Párate y saca a otro Pokémon!- Pide el entrenador.- ¡Pelea!

Scizor da un salto y retrocede, se encontraba levitando por sus alas.

Snorlax sigue respirando. Pero cansado, esos ataques eran muy poderosos. Carlos mete a su Pokémon, espantado y sin creer que fue acabado tan rápido.

-¡No pierdas tiempo!- Pide el entrenador.- ¡Rápido!

Persian ataca, debilitado también. Scizor le da un fuerte golpe con sus tenazas y el Pokémon cae inconsciente ya.

Carlos estaba muy desconcertado y confundido. Pero reacciona después…

-¡Ve Lopunny!

Carlos saca a Lopunny. Esta al salir ve a sus alrededores y ve al maleante, lista, no apartaba su vista en el e inclusive trata de intimidarlo.

-¡Espera!- Dice Carlos.- El enemigo está ahí.- Señala con el dedo.

La liebre no entiende, estaba a punto de atacar al soldado. Como estaba planeado.

-¿Qué le pasa a tu Pokémon?- Pregunta el tipo.- Estamos del mismo bando.

Carlos no responde y se prepara.

-¡¿Carlos que te ocurre?!- Pregunta Lopunny, volteándolo a ver.

-Escucha, ¡El enemigo!- Señala.

Lopunny ve a Scizor. Pero al igual que su maestro. La Lopunny ve en cadáver de Eevee y después ve a Scizor, se distinguía la sangre en sus tenazas todavía. Era mucho más oscura que la piel de Scizor y no era brillante como su cuerpo de acero.

-¡Ohh por…- Ella se queda en shock.

-¡Scizor es el enemigo!- Grita Carlos, en su voz se notaba el miedo.- ¡Y céntrate en el!

Lopunny entraba en sí, o trataba más bien. No había visto tal cosa, no desde la muerte de su hermana.

-Da igual si mandan más Pokémon.- Dice Scizor, molesto y serio.- No escaparan de mí y la ira de mi maestro.

-¿Qué clase de monstruo es?- Pregunta la liebre aterrada.- ¿Qué clase de humano hace esto?

Lopunny se prepara para pelear.

-Voy acabar con esto de una vez.- Dice Carlos.- Lopunny, usa puño fuego.

-¡Looopp!

Ella asiente, con rapidez se acerca al enemigo.

-¡Espera…- Pero el entrenador trata de calmarlo.

Pero es tarde Lopunny carga su ataque y va directo contra el Pokémon. Scizor abre sus pinzas y lanza y carga.

-¡Esquiva, esquiva!- Carlos se espanta.- ¡Retrocede, rápido!

-¡Punnnnn!

Lopunny pone pies sobre la tierra arrastra un poco por la velocidad y trata de huir lo más rápido que pone, esquivando el ataque.

-Finta Persian.- Pide el hombre.

El Persian ataca con esa técnica, Scizor es aventando un poco, apenas y lo mueven.

-Rayos.

-¡Lopunny, puño fuego!- Pide Carlos.

Y la liebre ataca con su puño.

-¡Sciiiiiiizoooooorrrrrr!

El ataque era muy efectivo contra el Pokémon. Haciéndolo retroceder y esta vez mucho.

-¡Se acabo!- Dice Carlos, a sabiendas del resultado.- Hemos vencido.

-¡Estúpido!- Pero el hombre le grita.- ¡Te confías demasiado!

Carlos ignoraba esta vez, estaba algo agitado por tanto, en tan poco tiempo.

Mientras tanto Lopunny estaba justamente al frente de Scizor, que yacía tirado en el suelo.

-¡Maldito Pokémon!- Dice la Lopunny muy dolida.- ¿Como te atreviste?

-¡Se nota que eres un novato!- Mientras tanto el hombre estaba agitado.- Te precipitaste en lanzar un ataque así. Y más contra ese Pokémon.

Carlos no dice nada, estaba serio, en su mente pensaba que realmente funcionaba su plan en infiltrarse. No ponía atención mucho en esas palabras, con tal el enemigo estaba acabado. Pero al ver esa reacción a su vez.

-¡Persian retrocede, rápido!- Pide el hombre y su Pokémon le obedece.

Acto seguido el felino Pokémon, cae, debilitado, estaba muy cansado ya, había librado una pelea contra ese monstruo.

Lopunny voltea, está desconcertada, pero alcanza a ver mejor el cuerpo del Scizor, en efecto si tenía sangre de Eevee en sus tenazas.

Pero paso algo, Scizor se mueve todavía.

-¡!

De la nada Scizor se pone de nuevo de pie.

-¡SCIIIIZOOOOOOORR!

-¡¿COMO?!- Tanto Carlos como Lopunny no creen lo que ven.

Más Carlos estaba impactado. Se supone que puño fuego debía de acabar con ese Pokémon. Estaría en el suelo.

-¡Lop- Lopunny retr…

Pero es demasiado tarde. Es embestida por el bicho, que uso cabeza de hierro. La liebre no reacciono al estar asustada, al ser sorprendida, al ver a ese Pokémon todavía de pie, pensando que lo habían derrotado.

Lopunny es mandada muy, pero muy lejos del lugar, la distancia que recorre es considerable, ante tal fuerza. Carlos corre y se reúne con ella.

-¡Lop- Lop- punn!- Ella trata de ponerse de pie, pero tocia sin parar, se le iba el aire por tal golpe.

-¿Co-co- como?- Carlos no lo cree todavía, lo que ve.- Recibió un ataque de Snorlax, recibió tres ataques más de Persian y aparte, recibió el puñetazo de fuego de Lopunny, ¿Cómo puede seguir de pie todavía?

Lopunny no paraba de tose y no se podía poner de pie.

-¡No!- Carlos niega, esto no era normal, Lopunny estaba casi en sus últimas.- ¿Como puede causarle inclusive a Lopunny tanto daño?, ¡¿Inclusive a Snorlax que tiene más resistencia?!

Carlos siente algo. Ha analizado la batalla. Ese Scizor no era normal, no para esos estándares aguanta mucho y más un ataque tipo fuego, que es mas

El castaño ve por un momento el cuerpo de Eevee, su herida es muy llamativa, como si lo quisiera partir por la mitad, aun cuando Scizor se contuvo contra el pequeño.

-¿Qué miras humano?- Pregunta el Scizor desesperado y sediento de sangre.- Te sientes mal por esta criatura. El Equipo Rocket no se siente mal por los Pokémon y nos usan para sus propósitos. Yo sufrí por ustedes, no paraban de picotearme con esos picos; a lo que le llaman agujas. E inclusive me dejaron botado a mi merced, usted no siente pena alguna, ¿Cierto?

Lopunny escuchaba y Persian también. Ese Scizor tenía un rencor tan inmenso y grande hacia esos humanos que tienen la "R", como emblema.

-Todo gracias al gran maestro y su poder.- Dice Scizor, agradecido.- Me gusta este poder. No necesito de la Mega-Evolución, ¡Soy poderoso!

-Bi-bien por ti.- Dice la Lopunny, con dolor y sarcasmo, molesta de escucharlo.

-Ese nivel de ataque.- Carlos esta aterrado.- Esto, es…

-Idiota, te lo advertí.- Dice el hombre.- Ahora vamos a morir, por tu culpa. De nada valió la pena salvarte.

Lopunny se pone de pie, se inclina y pone un puño al suelo. Tose y escupe.

-Sabes.- Lopunny salta un poco, tratando de entrar un poco con ánimos.- Tuve una vida parecida a la tuya. Y aun así, yo no estoy llorando por ello.

La Lopunny salta un poco, ponía una guardia parecida a la de box, llamaba con una mano al enemigo. Mientras los ojos amarillos y llenos de oído, del aterrador bicho posaban en ella.

-¡Cállate!

Scizor con velocidad se abalanza y ataca con Tijera X.

-Concéntrate.- Se dice Lopunny.- Es fácil pensarlo en mi cabeza.

Carlos retrocede lo más que puede. Trata de sacra la ball de Lopunny, para detenerla. Pero sin poder predecirlo, la velocidad de Scizor era superior a la de su especie.

-¡Mier…- Carlos no lo cree estaba ya en frente de Lopunny.- ¡También su velocidad!

Scizor trata de atacar.

-¡Ahora!- Grita la liebre.

Pero Lopunny esquiva. Puede que Scizor sea rápido, pero Lopunny lo era más todavía. Esquivando el ataque, dando se impulso con sus grandes patas.

-¡Usa de nuevo puño fuego!- Ordena Carlos aprovechando el momento.

Pero el castaño y la liebre juzgaron mal el estado actual.

-¡LOOP!

El pecho de Lopunny duele y demasiado por ese ataque de hierro en su pecho, se arrodilla, trata de golpearlo, pero gracias a su retraso, fallan.

Scizor sin pensarlo dos veces con sus pinzas sujeta a la coneja de las orejas a la fémina liebre y las jala.

-¡No escaparas de mi Lopunny tramposa!- Dice Scizor, cambiando de posición a sus brazos, para que no atacase.

Scizor aprieta los brazos de Lopunny, esta grita de sufrimiento.

-¡LOOOOOOOOPPPPP!

-¡¿Cómo te atreves a decirme que pasaste lo mismo que yo?!- Grita el bicho, con rabia y escupiendo a la cara de la liebre.- ¿Tu que sabes?, no tienes idea de lo que sufrí, en cautiverio y salía simplemente para que humanos me hicieran tantas cosas en mi sin ningún sentido. Siempre recibía picotazos de metal y ponían algo en mi cuerpo que me ardía completamente. Hasta que el poderoso maestro me saco de este lugar y me dio parte de su poder. Para hacerles pagar a ustedes. Por todo el daño que le han hecho a todos los nuestros.

-Si es algo parecido a la mía.- Lopunny entre dolor dice.- Solo hay algunos cambios. Y mi maestro actual quien me salvo. Es distinto al tuyo. Tu maestro te enseña el camino del odio. El mío, no

-¿Entonces como piensas?- Le pregunta Scizor viéndola a los ojos.- Dímelo.

-Me enseño varias cosas. Una de ellas es aprovechar las oportunidades que da esta misteriosa vida- Dice la liebre, sonriendo.- Soy miserable igual que tu Scizor, eso es enserio. Con Carlos y Luna, me siento diferente, soy menos miserable a su lado, soy algo feliz. Hasta hace poco lo comprendí y no evolucionaba por eso. Por creer que Carlos era igual a mí anterior maestro, aun a sabiendas de la relación que tiene con su Pokémon.

-Vaya maestro.- Dice Scizor burlándose de ella.- Mírate ahora por seguirlo.

Scizor le jala as los brazos, extendiéndola y alzándola, tratando de arrancárselos.

-No digo que sea perfecto, el recientemente ha explotado y ha hecho lo que nunca pensé de él.- Pero Lopunny se entristece.

Lopunny recuerda el cadáver del humano, que Carlos asesino.

-"Lopunny, no te quiero pedir nada que no quieras"- Dijo Carlos, muy triste, pidiendo un favor.- "Pero necesito que vigiles. Mientras me encargo de esto. Te lo suplico"

Carlos enterró el cadáver. Mientras Lopunny tenía que vigilar.

-Se que ellos tienen sus problemas y tratan de ser felices también.- Dice la liebre entre sufrimiento.- Y sufren por ello. Sé que Carlos siente, perder a lo que más amas. Ya lo perdí una vez. Me siento triste por eso, por ellos.

-Lo perderás otra vez idiota.- Le dice Scizor, con malician, no le importaba esas palabras.

Pero la liebre gruñe. Pone fuerzas

-Como dije. Comprendo su situación actual. Porque lo viví, mi hermana también. Y me salvaron de ello... Para no ser como tú, que inclusive matas a pobre Pokémon como ese Eevee ¿Entiendes?, yo iba a ser así cuando tire a Carlos (Mi actual maestro) al agua.

Scizor furioso aprieta sus tenazas. Lopunny grita tan agudamente.

-Gracias Lopunny.- Dice Carlos, serio, pero feliz a su vez, al ver que ha forzado últimamente a Lopunny y al ver que está dando ahorita mismo todo.

Scizor quiere acabar con ella con cabeza de hierro. Da impulso su cabeza, haciéndose para atrás.

-¡Lopunny, Ventisca!- Ordena Carlos

Scizor se espanta, ese ataque no necesita de manos.

-¡No lo perderé de nuevo!- Grita la Lopunny, su grito taladra los oídos del insecto.

Lopunny agarra mucho aire y de su boca lanza grandes ráfagas de hielo, directo a Scizor que sucumbe ante ellas, un ataque directo y estando a su frente. El bicho suelta a la liebre de sus tenazas y Lopunny cae debilitada.

Carlos se quedaba sin aire, creyendo lo peor que podía pasar. Estaba a punto de ver el destino de Eevee sobre su Lopunny.

-¡Scizor!- Scizor estaba congelado, derrotado igualmente, después de tantos esfuerzos.- ¡Pe-perdí!... Aun con mi nueva fuerza.

-Sigo sin creer que haya ganado.- Dice Carlos, al ver lo difícil de su pelea.

Lopunny se retorcía, sus brazos le dolían y mucho, sentía como ese monstruo se las iba arrancar.

Mientras tanto el entrenador veía a su Eevee y su Persian muy cansado por igual la batalla. Estaba dolido al ver a su pequeño Pokémon muerto.

Mientras tanto Lopunny se arrastraba mientras podía usando sus piernas como remos, haciéndose para atrás, lejos del enemigo. Carlos se reunía con ella, agachándose y viendo puntadas sobre los brazos de su Pokémon.

-Te mande casi a suicidio.- Dice Carlos, arrepentido, al ver que casi pierde a Lopunny.- No quiero perder a alguien más.

-Creo que eso es normal, de parte tuya. Tener esta clase de confrontaciones.- Dice Lopunny, tratando de estar con ánimos.- Así es tu vida, ¿No?

-Ganamos, ¿Cierto?- Pregunta Carlos sin creer.

-Eso creo.- Responde Lopunny de la misma forma.

Scizor ya no se movía.

Mientras tanto el entrenador del Equipo Rocket metía a su Persian en su ball. Lopunny gemía mucho de dolor, no podía mover sus brazos y sangraban un poco.

-¡Hey tu!- Alguien llama a Carlos.- ¡Vámonos ya, no perdamos más tiempo!- Le dice el entrenador.

-¡Espérate, quieres!- Carlos le responde molesto.- No solo tu estas así.

Mientras ambos discutían. Lopunny veía a ese Scizor aterrada.

-N-no creas que se han salvado.- Dice el Scizor sin dejar de mirarlos.- No huirán de nosotros. Mis compañeros vendrán ahora mismo, ¡Nadie se salvara de la ira de mi gran maestro!

-¡Hay más!- Exclama la liebre.

Lopunny abre su rostro, pudiendo entender las palabras.

-¡SCIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIZOOOOOOOOOOOOOOOOORRR!

Scizor suelta un poderoso grito, tan grande como le da su pulmón.

-¡¿Qué pasa ahora?!- Carlos se exalta al escuchar el grito.

-¡SCIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIZOOOOOOOOOOOOOOOOORRR!

Pero el bicho seguía gritando. Para después.

-¡HEEEERAAAAAAAACROOOOOOOSSSS!

-¡BEEEEEEEEEED!

-¡LUUUUUUUUUUURRRRRAAAAAAAAAAAAAAN!

Como eco se escuchan más Pokémon, que rujen por igual al escuchar a su compañero, su grito desesperado de ayuda.

-¡Vámonos rápido!

Carlos no entendía lo que pasaba a su alrededor, se escuchan los rugidos. Más Pokémon vienen a ayudar a Scizor. Carlos sin pensarlo dos veces mete a Lopunny en su ball. Ambos entrenadores corren, corren, sus vidas dependen esta vez de ello.

-¡Rápido, rápido!

Los gruñidos se escuchan cada vez más cerca. No voltean hacia atrás. Carlos estaba muy nervioso y agitado, no sabía qué hacer.

-¡¿Qué haces?!- Le pregunta el otro.- Es por aquí.

Aparte que no sabía del todo de la base. Ahora él seguía al maleante y este le guiaba.

-¡¿Tienes más Pokémon?!- Le pregunta mientras corren.

Carlos tarda en responder.- N-no, ese Pokémon debilito a los más fuertes.- Responde igual con verdad.

-¡Maldita sea!

Después de unos momentos de correr. Ambos llegan a su destino. Alrededor de varias copas de árbol, estaba una roca. O aparentemente eso era. Pero al llegar el entrenador saca otra ball de esta sale Graveler.

-¡Abre esa puerta!- Le pide el tipo.- Yo verificare que no venga.

Carlos sin decir esta vez nada, obedece.

-"¿Pero cómo?"- Se pregunta el desde sus adentros.-Esta viendo.

Carlos tenía un problema, necesitaba sacar "eso", para poder entrar. Y no sería buena la reacción del ese tipo al verlo.

-¿Por qué no lo haces tú?- Le pregunta Carlos.

-Déjate de estupideces.- Dice e tipo enojado.- ¡Rápido!, Ese monstruo va llegar y nos matara.

El castaño no dice nada, en eso pone una mano en su bolsillo. Va a la roca. Pero.

¡¿Qué esperas?!- Le pregunta el tipo.

Carlos no sabía qué hacer, no sabía en donde oprimir el botón. No sabía en donde se encontraba.

-E-es, yo, yo.- Y se ponía nervioso.

-Eres nuevo, ¿Verdad?- Le Pregunta el maleante, harto y asustado.- ¡Golpea esa parte!- Señala con el dedo.

Carlos ve una piedra sobrepuesta. La oprime.

-¡Jálala idiota!- Le exclama, mientras vigilaba, veía al frente que no se acercara el peligro.

Carlos jala la piedra. Y en automático esta abre unos mecanismos, tan pronto y una parte, sale un tablero.

-¡Apúrate, apúrate!- El tipo casi lloraba.- ¡Por Arceus, por Arceus, juro que si salgo de esta!

-Este tipo me contagia su miedo.- Dice Carlos aterrado y no era de menos, si ese Scizor era muy peligroso, no quiere ver al resto.

Aprovechando los nervios del tipo (aunque igual Carlos los tiene), saca un dedo y lo utiliza. Rápidamente el sistema lo reconoce.

"ACCESO AUTORIZADO"

Una voz habla. Y una puerta se abre deslizando una parte de la roca, era un elevador.

-¡Vamos, metete Graveler¡- Exclama el tipo.

Sin pensarlo dos veces. El maleante se mete rápidamente, empujando a Carlos, casi tirándolo, esto hace que suelta rápidamente lo que tenía en su mano. Ambos se meten al elevador.

-¡Uff!- El tipo se agacha por tanta presión.- E-eso, estuvo cerca… ¿Qué es eso?

Carlos temblaba de miedo, pensando algo al instante. Porque tiro el dedo.

-¡¿Esto es?, ¿Un dedo?!- Exclama el tipo aterrado.

-¡Yo, esto, emmm!- Carlos empezaba a temblar.

-¡Este monstruo está en la base!- Dice el tipo.

El hombre aprieta un botón rojo del elevador, que lo detiene por completo.

-¡¿Por qué haces eso?!- Carlos exclama.

-¡Tengo que salir de aquí!- Estaba muy aterrado el hombre.

El tipo trata de saltar para llegar al techo del elevador.

-¡Ayúdame, rápido, tenemos que salir de aquí!

-¡YA CALLATE!- Carlos le grita.

Acto seguido le da un puñetazo al rostro, tirándolo por completo

-¡Reacciona!- Le exclama Carlos, harto de la situación y de oírlo.- No seas estúpido. Sé que has pasado por mucho en tan poco tiempo. Pero tenemos que tener calma.

El tipo se reincorporaba, gimiendo y sobándose el rostro.

-No tengo tiempo para oírte.- Dice Carlos, pero a su vez dudando.- "Se que estoy buscando a Luna, pero también"

-Gr-gracias.- Dice el tipo pese a el golpe.- Creo que lo necesitaba.

-Platícame que es lo que paso.- Pide Carlos, queriendo información.- Que fue ese Scizor, ¿Lo conoces?

-¡¿Qué?!- EL maleante no lo cree.- ¿Acaso no sabes que era ese Scizor?- Le pregunta.

-Un Pokémon.- Responde Carlos, tratando de calmarse.- O eso creo.

Después viene un silencio. Nada se escuchaba. El castaño pensaba en su batalla contra Scizor. Había algo muy raro.

-Ese Pokémon no cayo.- Comenta Carlos, pensándolo y sin creerlo.- Recibio golpes de mi Snolax, de tu Persian, un puño fuego de mi Lopunny y aun así no cayo.

-Parece que te contrataron hoy.- Dice el tipo.- Pero se supone que a los nuevos reclutas les avisan muy pronto sobre el también.

Carlos no responde. Parecía un tonto y era que no sabía que pasaba realmente.

-Ese Scizor es uno de los Pokémon de ese monstruo.- Dice el maleante.- Un entrenador poderoso. De seguro has oído de él.

-Solo he oído de un entrenador que asecha a todos de esta región.- Dice Carlos, que solo sabe algunos rumores.- Y que vence fácilmente a los líderes de gimnasio.

-Pues es ese mismo.- Dice el tipo.- Nos está asechando últimamente. Al Equipo Rocket.

-…-Carlos abre su sorpresa.- Entonces, ¿Ese scizor?

-Ese de ese monstruo.- Dice el tipo.- Pensé que iba a morir. Hasta que apareciste.

-Pero no entiendo.- Se pregunta Carlos.- Ese Scizor es demasiado resistente. Al menos tuvo que haber caído con el puño fuego de mi Lopunny.

-Creo que no entiendes lo que pasa, ¿Cierto?-Dice el tipo.- Ese Pokémon no es un Pokémon ya. Dicen los rumores que ese entrenador es un monstruo, que no pertenece a este plano y que sus Pokémon son iguales que él, ellos no son Pokemon. Ha puesto muy en jaque al Equipo Rocket… Ha destruido todas las bases con sus Pokémon. Hemos tratado de vencerlo. Pero nadie puede. Y lo peor de todo es, es…

A Carlos le vienen las imágenes de ese Eevee.

-Que va con todo.- Dice Carlos atónito.- Va directo a matar.

-Ese entrenador esta aquí.- El tipo entra en pánico.

A Carlos le entran nervios de tan solo pensarlo. Ese Scizor acabo con los Pokémon de ese entrenador. Pudo contra Snorlax y Lounny y está casi le arranca los brazos. Tuvo un golpe de suerte al vencerlo. Y si así era de fuerte ese Scizor. No quiere saber de los demás Pokémon que tiene, tenían que ser iguales que Scizor o peores.

Carlos ve su uniforme, que si bien. No es suyo. Le pertenece a un cadáver. Y si ese entrenador esta ahorita mismo peleando contra el Equipo Rocket. El castaño ha disimulado perfectamente ser uno de ellos, eso quiere decir que será igual un blanco por igual.

-¡Pasa algo ahí adentro!- una voz suena por un alto parlante.-

Ambos ponen atención.

¿Hay alguien?- Pregunta la voz.

-S-si.- Dice Carlos.- Estamos bien.

-¿Oprimieron el botón de emergencias?- Pregunta la voz.- ¿Está todo bien ahí?

-Sí, lo está.- Responde el joven.- Solo es…

-¿Están todos ustedes bien?- Pregunta el otro tipo.- Todo está bien en la base.

-…Si.- Responde la voz.- Todo está bien.

-…-El tipo se queda así, pensando en ello.- Entonces…- Pero es interrumpido.

-Apretamos mal el botón, eso es todo.- Dice Carlos, muy nervioso.- Soy nuevo. Perdón.

- Restableceremos la energía del asesor.- Avisa la voz.

La energía se restablece y la transmisión se corta de inmediato.

-¡¿Por qué no me dejaste contar?!

Carlos lo piensa, si le dice que el dedo es "suyo".- Mira. Todo está bien. Quizá ese dedo lo pateamos por accidente.- Le dice.

-¿Que probabilidad es encontrar un dedo aquí?- Pregunta el hombre asustando, pensando.

Ya oíste al tipo. Ese monstruo no está en la base.

-…-El hombre lo piensa, trata de poner todo en su lugar.- S-si. Es cierto. Pero, pero… Puede ser que este en camino.

Carlos guarda silencio. Encontraron a Scizor muy, pero muy cerca de aquí. Eso quiere decir que ese entrenador está muy cerca de esta base. Eso afecta los planes drásticamente de Carlos, Luna cada vez esta más lejos de sus manos sudor corre. Hay demasiada presión de por medio.

El tiempo se ha reducido drásticamente para Carlos.

"Carlos, Carlos"

La voz telepática retumba en su cabeza, su mirada se abre en su totalidad, le tiemblan las piernas. El tipo no le presta atención, se ponía igual. Aunque eran diferentes motivos por las cuales temblaban.

-"No te rindas Carlos"- Se dice el mismo.- "Ella depende de ti. Ponte en su lugar. Si tu estuvieras en peligro, ella te buscaría"

El miedo se quita rápidamente, sus ánimos y la furia vienen. El respira hondo y solo ve la posición de su mano, esa posición cuando enlaza las manos con Luna.

-Estoy enfermo por ella y de ella.- Dice Carlos sonriendo, pero con una sonrisa de miedo, una sonrisa que expresa su enfermedad de su amada.

-¿Qué?- Pregunta el hombre, que escucha eso.

-Nada.- Carlos, serio, severo, convierte su ano en puño.- "No importa si se trata de, tengo que recuperarla a como der lugar, si se mete en mi camino, tendré que pasar por encima de ellos"

El amor es misterioso e indescriptible. Provoca varios cambios. Cambia en su totalidad a las personas, ya sea para bien o para mal. En Carlos, es la motivación, sus ánimos y su gran necesidad, como si fuese su oxigeno.

Pero ahora está en el fuego cruzado. Y Luna esta en medio de la batalla. Pero su amado hará o que sea por recuperarla y que ella esté bien. No importa si da la vida por ello. No importa si invierte os papeles. El será el Pokémon y la su humana a la que debe de proteger.


Nunca me les explicado el comportamiento de Carlos y Luna, nunca hiso falta, pero hay algo que aclarar.

El enamoramiento de ese par, son varias cosas. Una de ellas es el sacrificio. Una de las cosas que hacia Carlos, era darle todo a Luna, sin importar que Carlos se quedara sin nada. En este caso Carlos nunca recibía amor por parte de nadie, así que le daba ese amor a Luna. Y Carlos era feliz de ver a Luna, feliz también.

En cuanto a Luna. Ella trataba de hacerlo feliz. Pero Carlos nunca ha sido feliz, no con tanto maltrato que tenia. Aparte que Carlos siempre la pone a ella primero.

Esto no ayudo en nada. Cuando Carlos la defendió contra varios enemigos, tanto como Pokémon como sus padres y hermano. Haciendo a Luna miserable. Como es sabido Luna es la Pokémon y no Carlos y siendo este humano, salvaba a Luna en varias situaciones.

Aquí sonara como una burla hacia ustedes, mi público.

¿Ustedes acaso creían que Luna llevaba los pantalones?

¡Nunca fue así, entendieron mal las cosas!

La psicología es algo que he dominado en parte de mis fic's.

No digo que Luna tampoco hiciera nada, es cierto lo que han leído. Antes que Luna tomara iniciativa propia. Fue primero Carlos, a través de sus acciones del pasado. Siempre Carlos ha puesto a Luna primero antes que él.

Pero desgraciadamente. Carlos sin darse cuenta, le hiso un golpe muy grande a su Gardevoir.

Luna se creía inútil, se sigue creyendo inútil, ella cree que no es suficiente lo que hace. Y vaya que han visto lo que ha hecho por Carlos. Pero ella sigue creyendo que es insuficiente.

Al igual Carlos siente lo mismo que ella.

Carlos está agradecido por tener a su Luna en su vida, desde que era una Ralts, dándole o que él nunca tuvo y tratándola como su símil, compartiendo inclusive los problemas de Luna. Aunque Carlos no compartía sus propios problemas con ella.

Y esa es una de las razones por la cual Luna es miserable. También Carlos al igual quiere centrar todo lo negativo en el. Todo para no perjudicar a Luna. Ayudándola más de lo que debe.

Luna empezó actuar por él, tomando las iniciativas, actuando antes que Carlos. Queriendo cambiar esos papeles.

Su relación se basa en eso. Lo que el uno por el otro hace, pero la balanza nunca está equilibrada.

Carlos empezó a sentirse más miserable. Al ver que los papeles se invertían. Luna, como vieron, tomaba mas partido en las decisiones inclusive trato de cambiar la vida de Carlos.

Carlos se sintió mal, al ver que Luna hacia más por él.

Si bien la balanza estaba siempre está equilibrada. Ambos nunca lo notan.

Aquí ya me meto en lo psicológico.

Lo más grande que hiso Luna por Carlos. Fue estar en su vida, por la cual Carlos siente que es eterna la deuda.

Y me meto ahora en o más grave de todo.

Ya saben cómo es el pasado de Carlos. Esto hiso miserable a Luna, querer equilibrar la balanza, haciendo feliz a Carlos.

El amor, surgió en este caso de forma natural. Pero se transformo. Ante la miseria.

El mayor mal que Carlos le hiso a Luna, es que este tomara el partido de esas decisiones y haciéndola feliz y poniéndose en riesgo por ella, inclusive ahora se pone en riesgo por su amada. Pero Luna en realidad era miserable.

Y el mayor mal que Luna le hiso a Carlos. Fue querer lo mismo, pero no soltarlo, seguir con él. Carlos le faltaba mucho amor, pero a su vez aprender que es de este. Luna no le dejo hacerlo, comprometiéndolo rápidamente a la relación que llevan ahora. Es algo que Carlos no asimilo y le llevo trabajo hacerlo. Pero como se vio, dándole todo eso a tal grado que este ya no viviera sin ella.

Recuerdo un comentario del El solitario(Te cambiaste de nuevo el nombre, me pones en confusión T_T): Tenias razón, nunca sintió amor Carlos, pero a su vez sí. Pero le faltaba comprenderlo y eso fue lo malo, nunca pudo.

El resultado se vio en algunos capítulos, en que no la tenía. E inclusive hace pocos, que mato inclusive a alguien y torturo a otro. Esa fue, en parte la consecuencia que Luna ha provocado.

Esto se ve más. En los momentos más peligrosos. Luna se ha visto que dará su vida por la de Carlos. Pero también Carlos hará lo mismo que ella.

Quieren hacer todo el uno por el otro. Esa es una de las cosas que los convierte a esos pobres diablos miserables.

Y ahorita Carlos trata de nuevo dar todo por su Luna. Mientras esta no puede hacer nada para evitarlo y ella sabe que es peligroso.

Si Carlos estuviera en ese lugar, tuviese esos pensamientos que ella tiene e inclusive quisiera que ella no fuese por él.

Al igual es complicado de describir. Y me cuesta trabajo.

¿Amor o enfermedad?

Ni siquiera lo sé. Siendo el creador. Se ha visto los momentos más tiernos de ellos. Pero igual lo mas impulsivo y enfermizo.

Y esa pregunta siempre ha sido para el público.

Yo solo escribo lo que la ilusión de un romance o quizá lo sea. Mas lo que ya leyeron.

Al resto del capítulo.

Carlos intenta buscar a Luna, a su forma. Sin importar lo que le cueste. Le quito el uniforme al hombre que asesino. Y trata de infiltrarse dentro de la base. Pese a su estado actual, ya que no ha dormido.

Pero el no es el único que busca al Equipo Rocket. Ya tuvo su batalla contra el otro entrenador y uno de sus Pokémon. Pero con ayuda derrotando a Scizor, aunque tuvieron que huir al ver que no es el único Pokémon afuera y ver que es una batalla que no puede ganar.

Eso complica los planes de Carlos. Pero al final de todo logra infiltrarse. Ahora está adentro de la base.

Y eso es todo por este capítulo.

Agradezco sus comentarios a dragon titánico, TEIET y alen6.

Y a todos que leen este fic, que ni siquiera sé que es precisamente por lo antes dicho.

Sin más que decir. Me despido.

Adiós y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.