Hora de seguir con esto también.

Y como he dicho antes.

Va pa largo.

Después de todo. No me queda de otra, ¿Cierto?


Sacrificio

(Parte dos)

Carlos Pov

La vida es un misterio y uno grande. Estoy tan, pero tan confundido. La vida esta sujetada por grandes cuestiones. Orden, caos… Tiempo.

Tan fundamental en esta o cualquier existencia.

Tiempo, el tiempo es algo que más llama mi atención. Todo el tiempo que he pasado y preguntándome y cuestionándome en lo que hago.

Como si todo girara a mí. No es que quiera en realidad esto o que lo pida a gritos. Si pedía algo interésate a mi vida. Pero todo tiene un límite.

Lo más interesante de mi vida.

Fue por una pequeña Ralts que patee por accidente, en su cabecita. Todo empezó de ahí.

Después una rutina, que se añadió a la que ya tenía. Y era compartir tiempo con esa Ralts.

Poco a poco me encariñe con ella, no basta jugar ya con ella. Compartiendo lo mismo como los demás. Pero nunca fue mi meta. Tengo una vida tan turbulenta y miserable. Y no quería lo mismo para ella.

De no ser por un accidente de un entrenador.

El destino es otro factor importante. El destino dio señales de que me la quedara, el comportamiento de esa Ralts que se entristecía cada vez que me iba de su lado.

La recogí y adopte.

Sin darme cuenta, ella me hacia feliz, no lo notaba. Hasta después.

Con el tiempo ella se entero la cruel realidad, mía.

Pero aun así fue leal. Cualquiera no lo seria. He visto a la servidumbre que se marchaba en solo días.

Y no los culpo. Se siente un ambiente tan denso, que no te permite respirar.

Pero ella no se fue, solamente conocía pocas personas capaz de aguantar.

Inclusive los Pokémon no se salvan de ello. Ellos igual tienden a hartarse. Muchos no ven más allá de la esclavitud social que les ponemos. Pero yo mire más y más.

Inclusive esa organización llamada el Equipo Plasma, pelea por lo mismo. No estoy de acuerdo con sus métodos. Pero si con sus ideales.

Los Pokémon son iguales o más que los humanos.

Pero me perdí en lo que hable.

El destino.

De ahí. Supe apreciar bien las señales. Y como todo, decidí cuidar lo que se medio, de forma única, atesorándolo.

Yo vi a Luna igual como una flor, una que tenía que cuidar y darle toda mi atención y tiempo posible.

El resultado era de esperarse. Pero mas allá de mis expectativas todavía.

Luna, cuando llego a su etapa final, me enorgullecí de ello.

Pero no creí que esto llevaría tan lejos.

Siempre me queje de la falta de amor. Quizá nunca se lo dije a mi futura esposa. Pero ella sabía que lo emanaba en cada uno de mis poros.

Cuando por fin sentí amor. Lo que sentí después y producto de este, me agobio y en cierto punto me harto.

Al igual. Algo se destapo en mí, como nunca antes. Poco a poco liberaba todo lo negativo, pasaba por un duelo. La libertad, no solo me liberaba, si no lo que siempre tuve reprimido.

Pero también comprendí, que no era todavía feliz. No estaba conforme todavía. Quería algo más, algo que no encajaba en mi vida.

Algo que me hacía falta.

Yo quería, yo quiero, quiero.

¡Una familia!

Quería formar, quiero formar una familia.

Siempre he querido eso, algo que nunca tuve con mi familia real.

Sé que Luna es mi esposa. Y que de eso se empieza. Pero ella era una Pokémon, ella sabía que ahí estaba nuestro primer problema, siempre he pensado en ello. No es que no la quiera, al contrario.

Sé que me ha hecho mal esta relación, que no comprendo todavía. Pero trato y no dejo de intentar, de comprender.

Sé que Luna trataba de enseñarme lo bueno que había, a su forma lo hacía. Sé que intentaba alegrarme cuando más lo necesite. Y realmente lo aprecio. Pero, nunca le demostré esa felicidad. Todo se vio en nuestra última pelea, que reflejo toda su ira sobre mí, que no supe apreciar ser un entrenador. Siendo ella la que tenía que hacer el trabajo duro en las batallas.

Pero ella igual no comprendía que en la vida siempre están los problemas. Yo le deje muy en claro que no quería ser un entrenador, desde el inicio, me era muy indiferente, mas quería empezar por ahí, sentirme algo normal, una curiosidad simplemente. Si ganaba el campeonato o no. No me importaba.

En una vida normal. Ya sea de entrenador o como cualquiera común. Tienen ambas una semejanza. Y es el trabajo que cuesta mantenerlas.

Se destrozo. Porque podía sentir que nada me satisfacía. No solo bastaba el compromiso o estar lejos de mi familia, hay varias cosas que son como rompecabezas. Algo que tenía que juntar por mi cuenta.

Después de nuestro compromiso. Comprendí con más razón que no quería ser un entrenador. Si yo seguía con la vida de entrenador. Era crearse una fama y ya no estar con Luna. Con más razón no quería serlo. Luna sacrificaría su única felicidad si se trataba de verme feliz. Pero lo malo es que no hay felicidad sin ella.

Después de nuestra última pelea, después de enterare lo locos que estamos el uno por el otro. Por fin pude comprenderlo. Fue aterrador, verla corrompida por la locura. Me sentí tan mal, en fracasarle, no era mi intención hacerlo.

Oírla decir que todo era mi culpa, me preguntaba, ¿En que falle?

"Así como tú presentiste esa parte oscura de mí. Yo presentí el tuyo, siempre ha estado, visible. Eres igual que tu padre y Sebastián. Tienes una parte de ellos en ti, no la he podido sacar. Pero más que intento e intento, no puedo"

Hay una línea delgada que divide la locura, tan delgada. Separando los dos lados de una cara que creí conocer, como si fuera los lados de una moneda. Esa Luna me aterro, porque demostró quien era en realidad. Corrompida por su misma naturaleza protectora de Gardevoir, llevada a siguiente nivel por su sentimiento.

Ella trataba de hacerme feliz. Si era feliz a su lado, si demostraba lo cuanto, la amo y aprecio, pero en el fondo miserable, siempre pensativo. Y ella lo sabía.

Si no era de mi familia, era por nuestra relación, si no era eso era por la sociedad. Cada problema que evita que llegue a ser feliz. Antes de comprender lo que quería y llegar en realidad ser feliz.

Pero tenía que pensar. Luna no piensa. En sí, es una estúpida infantil.

Se supone y por lo que se. Los Gardevoir son muy inteligentes. Pero la mía es tan, pero tan idiota. Que enserio me enfada eso de ella. Y no por el significado de esa palabra, si no porque cree lo que ella piensa, sin contar todos los factores que nos rodean. Usaría una peor palabra para describirla, porque sé que me quedo corto, pero soy su esposo.

Pero bien o mal esa estúpida ciega. Aunque era algo contradictorio, vio en mi algo que se define como "amor".

Lo peor de todo es que yo siento lo mismo.

Ella cree que con amor se solucionan todos los problemas. Un cuento de hadas. Aunque no era mala forma de ver su perspectiva, tengo que admitirlo.

Pero así no es la vida. Yo pensaba lo que ella no. Pensaba en los problemas que estaban a nuestro alrededor. Ya que si los pasaba en alto, estos nos afectarían en el futuro. Algo que ella no hacía.

Todo porque estaba de inconforme. Yo siempre quise hacerla tan feliz y ver que fracase, me puso en su lugar, tan miserable. Pero Luna era así por mi mera culpa. Yo no quise. Jamás.

Me duele. Yo puse mi parte desde el inicio. Sabía que ella, su especie, desde Ralts, hasta Gardevoir son muy sensibles.

Yo trate de hacerla feliz, tanto por mi votos y creencias. Como por ella y lo que era.

Su locura, me enfurece. Porque no sabe que igual yo me tengo que quejar por ello. Yo igual me esfuerzo por poner de mi parte y ser feliz. Decir que es por mi mera culpa, está mal. Es también por su culpa, ella es pate de mis problemas, por ser inmadura y creer que con su obsesivo amor resuelve todo, mas nunca lo dije, porque a su vez no es cierto.

Si no hubiera aceptado esta relación…

Pero había algo que era cierto. De no ser por su enfermizo amor. Tengo un propósito en esta vida. Y si, eso es lo que necesito.

Comprendí, que no podía jamás separarme de su lado. Era muy dañino para los dos. Algo aterrador desde un punto de vista cuerdo.

Es tan contradictorio. No supe como pensar en ese tiempo. Una mezcla que no se encuentra un sabor o un olor. Pero se siente

Ella se enfermo primero y me trajo consigo. Lo peor de todo. Es que lo logro. No sé cómo. Pero era cierto. Pero fue a tal grado, que me orillo a aceptara así como es. Como una monstruo obsesiva, que se atrevería hacer cualquier cosa, quería manipular mi vida para hacerme lo que ella creía.

¿Qué más seria capaz?

No quería saberlo.

Pero. La sigo amando. Y no quería dejarla. Que lo único que quiera, fueran sus brazos alrededor mío y poner mis brazos en ella. Es tan simple. Sentir su calor y su aliento en mi cuello. Es algo que rápidamente eche de menos.

Es extraño. Y como dije. Enfermizo o loco. Si no ambas, la enfermedad y la locura van de la mano después de todo.

Pero pude llegar a la conclusión de todo. Nada cambiaba mi perspectiva, no de mis planes.

Mi felicidad solo estaba con ella. Pero para hacerla permanente, tenía que apartarme lo más lejos que pudiese de todo.

Pero más que eso, una vida tranquila.

Y estaba muy cerca. Por fin mi mente se despejo de pues de todo, después de reflexionar tanto después de la pelea.

La vida siempre hay problemas. Y más si nadas contra corriente. Súmale eso cuando agregas problemas de pareja. Esto último se supone que es normal.

Pero siempre. Para bien o para mal., He superado los problemas con mi Luna. Habíamos superado un problema más y estamos juntos. Creo que nada nos separaría.

Y era así de simple. No tenia que batallar tanto, tenía que dejar que la corriente por un momento me llevara y me dejara en tierra. Para poder seguir en un sendero otra vez.

Estaba tan cerca.

Pero me la quitaron, al frente de mis ojos. Me separaron de su lado. Sentí un dolor tan grande, tan inmenso. Parte de mi alma y mi ser me fueron arrancados.

Padres, ¿Para que los necesito?

Hermano. No importa.

Ellos ni siquiera los di por perdidos. Porque nunca los tuve en realidad. Solo valore las enseñanzas y el estudio que se me dio. Mas un padre no se define por eso. Es algo que no veo en ellos.

Aunque…

Siento mi mano izquierda y una pequeña piedra sobre esta. Javier, mi padre, me envió esto. No sé que sentir al respecto sobre Javier.

Aparte que había cosas que en realidad perdí. Perdí a Mónica. Una decepción que me lleve por su pensamiento y ver la vida, estaba muy enamorado de ella, desde que éramos niños. Pero tenía igual razón, respecto a mí. Y es que, yo no era lo suficientemente fuerte.

Tiene razón. Odio que tenga razón.

Fue por esa debilidad que todos abusaron de mí. Que inclusive Luna trato de hacer lo mismo al escoger la vida como entrenador. Fui demasiado tolerante.

Perdí.

¡No, no perderé a Luna!

Nada me importa. Mi felicidad, mi existencia.

Nada importa mas que mi Luna este a salvo.

No me importa arriesgar mi vida. Si un Gardevoir arriesgara la vida por su entrenador. Yo seré entonces ese Gallade, ¿Cómo pude olvida eso?

Cuando acepte el compromiso. Fue lo primero, esa base. Luna estaría toda la vida, para bien o para mal salud y enfermedad conmigo, por ser una Gardevoir. No importa si es una Pokémon. Nada impide a mi (el humano), hacer lo mismo. Estoy agradecido porque ella estaba para mí. Cuando yo más la necesite, estaba ahí.

Si Luna se volvió loca. Es porque absorbió mi miseria y la transformo en felicidad. Pero como si fuese un jarrón, llego a su límite.

Si yo la hacía feliz, era porque me gustaba también, otra cosa que ella no comprendía. Porque me hacia feliz que ella sonriera. Ese era mi propósito. Mi felicidad es la suya y viceversa. Luna, no lo comprendes.

Comprendí en esta última pelea, que no era el dueño de mi vida. Mi vida le pertenece a mi esposa, así como yo la suya. Aun en un compromiso normal, es así, creo.

Y yo como su dueño, la quiero de vuelta. O libre. No importa el riesgo que corro. Lo importante es que ella esté bien.

Aun si para mi amada, no le parezca.

Después de que la rescate, si es que puedo. Sé que tendré otra pelea con ella. Pero ya lo resolveré o asimilare, como las anteriores que hemos tenido, ¿No?

Siempre he sido paciente. Hacerlo después de esto… Bueno es obvia la respuesta.

Para seguir teniendo una vida "normal".

Todo es contradictorio y caótico para mí, aun con Luna a mi lado. No puedo decir o sentir una cosa, hasta sentir otra. Tapas un hoyo con un dedo y está el otro, y así. Resulta tan confuso.

Solo quiero un abrazo de mi única familia (Mi amada Luna) y que no me suelte en este oscuro sendero, rio o lo que venga después.

Narrador Pov

No se escuchaban palabra alguna, no había tampoco silencio. El sonido del elevador, solamente bajando a su lugar.

-S-sabes.- Dice el tipo, al que Carlos salvo hace poco.- D-después de esto. Creo que huiré. Esta es una señal de que deje esta vida y que me dedique a otra cosa.

-Señal.- Comenta Carlos, seriamente.- ¿Eso crees?, ¿Que la vida dio señal a alguien como tú?, Que quizá no la merece.

-¡Hey!- El otro se molesta.- Vamos no soy tan malo.

-Estas en el Equipo Rocket.-Dice Carlos, serio.- Eso lo dice todo.

-Igual tú.- Le recrimina el otro, molesto.

-…- Carlos por un momento se salió del papel.- Tienes razón. Estoy igual, solo que por diferentes razones. Pero hice algo que lo merece... "Como matar a alguien"- Eso ultimo lo piensa.

-Aparte. Te salve la vida.- Dice el tipo.- Estarías muerto.

-Igual tu.

-¡Oye!, ¿Esto se trata de quien hiso más?- El otro se molesta.- Lo importante es que estamos vivos. Y agradezco por eso. Es por la misma razón que me iré y reiniciare de nuevo. No quiero más esta vida. Creo que es buen castigo, el susto que tengo.

Carlos no dice nada. Ignoraba al tipo, su mente estaba centrada.

-Deberías hacer lo mismo.- Le recomienda, no era una mala idea.

-…Lo hare.- Dice Carlos, ablandando un poco su voz.- Después de recoger a mi pareja.

-¿Tienes pareja aquí?- Le pregunta el hombre.- Vaya. No sé qué decir. Supongo. Qué bien por ti. Yo no tengo a nadie, ni padres, ni pareja. Estoy de paso simplemente. Soy algo Hippie…

-¿Crees que me interesa tu vida?- Le Pregunta Carlos.

El tipo calla. Detectaba lo negativo que era ese joven.

-Creo que lo merezco.- Pero el tipo no se calla.- Después de todo mande a mi Eevee a una cruel muerte. Lo había capturado apenas un mes. Era tan apegado a mí, tan miedoso a las pelas y al final fue tan valiente. No puedo decir que estuve mucho tiempo con él. Pero sé que no merecía esto tampoco. Creo que estaba mejor sin mí.

Carlos frunce el ceño y levemente voltea.

-Como dije. Una señal de que deje esto.- Dice el tipo arrepentido.- ¿En que estaba pensando?, el Equipo Rocket… Son iguales o quizá peores que ese monstruo que nos asecha.

El castaño no decía nada. Que puede decir, no le importaba su vida lo que ha hecho. Aunque a su vez, hubo algo que si puso atención. El elevador baja en su totalidad. Las puertas se abren, ambos salen de ahí. Carlos ve la base, los pasillos, algunas puertas que se asomaban.

-Bueno hasta aquí se separan nuestros caminos Sr. Amargo.- Dice el soldado.- Gracias por salvarme. Enserio.

Ambos caminan un poco hasta el final del pasillo. Pero Carlos se mantiene serio.

-¡Espera!- Carlos le exclama.- Gracias también. Y suerte.- Le responde.

El tipo voltea. Poniendo atención al otro.

-De nada.- Le responde.

-Antes de que te vayas.- Dice Carlos, algo serio.- Te puedo preguntar, ¿Cómo escaparas?, me parece algo ilógico, teniendo en cuenta que por dónde venimos está tapado por ese entrenador.

Pero en realidad y debajo de la despedida, quería otra cosa por igual.

-Nuevos.- Dice el tipo con algo desprecio.- Te contrataron hoy, ¿Cierto?

-…-Carlos no dice nada.

-Tienes una novia, ella te puede guiar. Al menos que sea nueva.

Carlos cambia de actitud, su cara se vuelve más seria.

-Entiendo, creo.- Dice el tipo, señalando con su mirada al otro lado, mas allá de las paredes.- Al otro lado, justamente, desde aquí, al otro extremo; Hay otra salida. En caso de emergencias, solo son escaleras a medias, apenas se estableció esta medida. Por eso de precaución y cuidado al trabajador o por ese monstruo, quien sabe, ¿Otra cosa más antes de que e valla?

Carlos lo piensa, pero no quería levantar sospechas algunas.

-Nada.- Pero decide dejarlo así.- Yo igual huire de este lugar. Solo quería saber cómo lo harías. Soy nuevo y no sé de este lugar… Suerte. Y, y, gracias.- Dice con esfuerzos.

Carlos da media vuelta. Y a secas termina. El hombre, frunce el ceño, estaba desconcertado.

-Hasta nunca.- Le dice el tipo.

Y así como las oportunidades vienen, estas se tienen que aprovechar. Quizás para el joven castaño, que en realidad no le interesaba la vida, ni el pasado del hombre, tenía que sacar algo de provecho. Hipócrita ante sus acciones, al final le pidió ayuda.

-Tengo que tener cuidado con mi boca.- Se dice Carlos, al avanzar.- Tratare de no hablar tanto y hacerlo cuando sea conveniente.

-Pero para el tipo, viendo al joven castaño. Ve su muñeca. Lo que está debajo de su manga. En la batalla contra Scizor, pudo verlo. Había una Mega-Piedra y por os colores que resalto al brillo del sol. Era la Gardevoirita.

En ningún momento vio un Gardevoir en la pelea. Y esa especie se conoce por esa lealtad, previniendo el peligro.

-¡Je!, el va por su "novia"- Dice el tipo, burlándose.- Es valiente, pero…

Si no mal recuerda hay algo muy turbio, en cuanto a la especie "Gardevoir".

-No me importa ya. Mi deuda esta saldada.- Dice el hombre, dando media vuelta.- Pude haberlo delatado. Pero es mejor salir cuanto antes de este lugar, ahora que es un blanco.

Aunque este le trato con desprecio. No se atrevió a decirle algo. Ya sea por las circunstancias.

Y las caras se van. Unas se ven y otras no. Es normal en la vida. Solo una deuda o casualidad. Así es. Ese tipo se pierde en los pasillos, trotando, para no verse más. Ni por Carlos, ni por otro.

Mientras tanto Carlos, se soba la muñeca izquierda, tenía un peso extra.

-Le hubiese preguntado mas.- Piensa Carlos, serio.- Pero sería mucha sospecha. Tengo que saber el resto por mi cuenta.

El castaño, sigue los pasillos, grises y sin color, y en algunas partes más oscuras que otras. Puertas metálicas y estas últimas preocupan a Carlos. Algunas se necesitarían de una llave o contraseña.

Mientras camina, ve a otros de Equipo Rocket, al parecer le prestaban una atención normal, lo confundían por uno de los suyos.

Carlos sabía que su disfraz no duraría mucho tiempo. Era cuestión de tiempo para que supieran que no era de esa empresa.

Carlos pensaba, maldecía desde sus adentros. Pero con calma recorría el lugar, recolectando la información que necesitaba. Si podía revisaba cada parte que le fuese posible.

Entre sus bolsillos se aseguraba de tener algo. No solo tiene el uniforme. También tiene algo más.

Cuando Lopunny trato inútilmente de recuperar a Luna, no todo fue una perdida. Los maleantes tenían una especie de control, un control que permitió someter a Luna, suprimiéndola de sus poderes a través del brazalete.

En uno de los bolsillos de Carlos, esta un control.

-¿Funcionara si estoy cerca?

Esa era una gran pregunta. Carlos quería presionar un botón de ese control. Tenía botones de colores y por lo que ha estudiado, sabe cuáles son las funciones.

-"Este es un prototipo"- Dedujo el castaño.- "No es el definitivo, ¿Por qué?"

Carlos ha probado ese brazalete con Pokémon salvajes, que liberaba después. Pero en sus rápidas pruebas. El brazalete da un fuerte electroshock a los Pokémon que lo poseen, esto es para debilitarlos más rápido. Las pokeball's, tiene igual de funciones que una pokeball común. Cuando Lopunny (Buenary, en ese día) la encerraron en esa ball. Pudo liberarse, al no estar tan debilitada, ni agotada como Luna.

Pero sus funciones son simples. Al parecer solo basta tener un control para liberar a muchos, si no a todos los Pokémon sometidos.

-No debería apretarlo todavía.- Entre sus bolsillos siente los botones, dudoso inclusive de sus acciones o si funcionara o no.- Puede darme problemas. Sera mejor esperar.

Carlos ve entre las ventanas, llega a una cafetería, entra sin titubear, se compra un pan y un café y se sienta.

Pero Carlos aun así no entiende, no era un experto y la verdad no tiene idea de esto. Pero ese sistema para poder dominar a los Pokémon de entrenadores, era un simple prototipo, lo pudo deducir. Se podía notar por el simple hecho que controla varios brazaletes y no uno por uno. Aparte que el control era algo muy simple en sus sistemas.

Pero ese prototipo era igual avanzado, porque contaba con un botón exclusivamente para Liberarlos de las pokeball negras. Y otro para los brazaletes.

Si estuviese tan avanzado, se pudiese controlar la seña del control por ejemplo: Controlar y modificar la señal para brazalete y pokeball a la vez. En cambio accede a todas a su vez. E inclusive control tuviese un código de acceso.

Pero el control era muy simple todavía, no contaba ni con la seguridad para usarlo.

-Esto es raro.- Se comenta Carlos.- Se supone que el Equipo Rocket, no es tan desesperado para sacar un simple prototipo.

Carlos lo piensa detenidamente, para de caminar. En verdad era una gran pregunta. Al igual no era de extrañarse que lo probaran, aun siendo prototipo. Pero decide no poder atención en ello.

Aunque es cierto. El Equipo Rocket está desesperado.

"Dicen los rumores que ese entrenador es un monstruo, que no pertenece a este plano y que sus Pokémon son iguales que él, ellos no son Pokemon. Ha puesto muy en jaque al Equipo Rocket… Ha destruido todas las bases con sus Pokémon. Hemos tratado de vencerlo"

Hiso que el Equipo Rocket sacara su prototipo rápidamente. Aunque solo es una suposición.

Carlos llega al comedor de la empresa, trata de mezclarse, compra algo y se sienta en una mesa.

Se supone que debería de estar buscando a su amada. Pero él no era un chico común, era alguien sumamente listo. Sabe cómo funciona la sociedad, aun, una empresa maligna. Todo se trata de personas, una sociedad.

Mientras come, los ve con desprecio. Desgraciados que se dedican hacerle miserable la vida a los demás. Debajo de una cara neutra, esta una llena de furia; imaginar, destrozar, matar, torturar.

Una furia insaciable. Como un incontrolable monstruo. Esa cafetería en su mente, se vuelve una escena de horror, como una fantasía que quisiera cumplir, ver esa gente como realmente merece estar. Bajo esta tierra, pero en ruinas.

Para estas alturas. La mente de Carlos ha cambiado, comprende y asimila su odio. Eso lo llevo a hacer cosas horribles.

Pero tiene que controlar esa rabia que siente. Sebastián, sería un gran ejemplo de tolerancia en ese aspecto, se sabe controlar y fingir a la perfección. Mientras Carlos era completamente nuevo.

Carlos come su pan y le cuesta trabajo pasárselo. Y está ahí, sentado.

Entre pláticas, se escuchan esos pequeños murmullos que Carlos quiere escuchar. Pero por fragmentos que se mezclan, con la vida y convivencia de aquellas personas, separándolas de la información que quiere oír.

Minutos pasan. Tiene que seguir comprando, aprovechando para comer y descansar un pequeño rato. Ha hecho bastante y no ha dormido, tenía que reponer energías forzosamente. Mata dos pájaros de un tiro.

Pero inevitablemente. Carlos sabe que tiene que al menos acercarse un poco. Y lo hace, pero no tanto, aun quiere mantener un perfil bajo.

Llama un poco la atención de esas personas a quienes se acercan. Pero ignora al ver que simplemente busca un lugar para comer.

-Ya sabes. Se dice que el florista murió.- Dice, una mujer.

-Sí. Se dice que lo mato ese monstruo.- Dice otro de ellos.- penas ayer murió. Encontraron su cadáver.

-Ese maldito niño nos está haciendo la vida imposible. A este paso nos quedaremos sin trabajo.

-"Aun para ellos es difícil por ese entrenador"- Carlos pensaba, encorvando su semblante.- "Esto me empieza a preocupar más"

-No lo creo.

-Por qué dices eso.

-He escuchado que han capturaron una tesoro. Al parecer esos brazaletes son efectivos.

-Si escuche lo mismo. Casi pudieron capturar algunos Pokémon Shiny's.

Carlos pela el oído, para escuchar. Quiere saber más.

-Y algunos de otras regiones.

-A este paso todos será nuestros. Sin importar que entrenador se trate.

Se burlaban de las pobres victimas. Carlos siente impotencia, porque era una de ellas, su último trago es muy forzado, su garganta le raspa y hace que su comida le sea incomoda.

-¡Oye!, pero no han visto a Alejandro y Andrés.

Una pregunta viene. Carlos reacciona. Ante eso.

-No vinieron al parecer.- Dice uno de ellos.

-Es mentira. Yo los recibí. Su identificación llego a la computadora.

Carlos siente nervios, se voltea levemente y sigue comiendo, por gula, pero come.

-De seguro están por ahí.

-Tienen que devolver el control. Y los están buscando

-De seguro van en camino.

Carlos escuchaba. Pero lo que quería. El no conoce este lugar. Y ahora es más peligroso quedarse más tiempo. Pronto se darán cuenta de la situación.

Discretamente para de comer, echa su plato al cesto y se marcha.

-"¡Rápido, rápido!"

Siente como se exalta, su adrenalina sube, su desesperación también. Tiene que encontrar el modo de llegar con Luna.

Y mientras camina y piensa en un plan. Sigue explorando el lugar.

Algunos minutos pasan. Carlos por donde puede revisa las habitaciones, a escondidas y como puede. Y trata de hacerlo lo más rápido posible.

-¡¿Dónde, donde, donde, donde?!- Seguía preguntándose, a toda prisa, su paso agiliza un poco más.

Pero nada podía encontrar, ni siquiera en los trabajadores, no podía preguntar para no levantar sospechas.

No hay ni siquiera un mapa para guiarse. Pero mientras lo hacía. Y veía a los demás. Y por si fuera poco

-SCIZOR.- En la mente de Carlos escucha la voz de los Pokémon.- HERACROSS, BEEDRILL, LURANTIS.- Escucho las voces de esos Pokémon, cuando huian de Scizor.

También estaba eso.

Los rumores sobre un entrenador poderoso y que esta ahorita esta asechando con sus Pokémon.

Carlos cuando aún estaba con Luna, ambos ya había escuchado los rumores.

Que el entrenador era peligroso, por la fuerza de sus Pokémon. Otro, pero sin saber y difícil de creer. Es que era un niño. Que podía vencer fácilmente a los líderes de gimnasio. Pero que también ese entrador días, si no meses atrás asesino a Pokémon de entrenadores que no eran de ninguna empresa.

-Tengo que encontrarla antes de…

Y ahorita fue testigo de uno de sus Pokémon. Ese Scizor casi parte por la mitad a Eevee y con una fuerza aterradora sometió a tres Pokémon más. Aun con Luna a su lado, no le hubiesen ganado a Scizor.

La situación de Carlos empeoraba cada vez más.

Mientras tanto el castaño y después de tanto recorrer, ve un elevador y unas escaleras.

-Espero tener más suerte en el segundo piso.

Pero recordando a su vez la ruta de evacuación que le dijo el hombre que salvo. Tenía que subir de nuevo al primer piso para salir de esa base. Decide usar las escaleras. Su eco sonaba en estas, como si nadie las usara. Y que el fuese el primero después de un tiempo.

Al bajar encuentra un cartel del piso.

Piso: -2

Administración y RH

-¿RH?- Carlos se muestra incrédulo.- Con lo que hacen. Merecen el RH.- Y molesto, recalca.

RH: Recursos Humanos.

Pero con eso. Carlos se da una pista en el cartel. Así que sigue bajando por las escaleras.

Pero mientras avanza en su búsqueda. Nota algo. Esperaba más para el Equipo Rocket. Una seguridad muy estricta. Le era algo, fácil pasar entre la gente. Todo porque tenía el uniforme puesto. Si no lo tuviese, pero aun así.

Pero también temía que se dieran cuenta de sus verdaderas intenciones.

***Mientras tanto***

A la afueras. Tres Pokémon bicho estaba plantados en una parte. Lo que cuidaban era a su maestro. Y este a su vez cuidaba a uno de sus Pokémon.

Un Scizor tirado, bajo las ramas de un árbol. Era atendido por su joven maestro, que de forma triste veía a su Pokémon herido. De su mochila sacaba un Restaura todo y se o rociaba y hacia beber, quitándole la congelación que sufría.

Scizor no era quizá el más fuerte de los Pokémon de ese niño, pero era el más resistente de todos. Estaba, tan, pero tan fatigado ese Pokémon. Producto de una de sus batallas.

-Perdóneme gran y poderoso maestro Tomas.- Dice el Scizor, muy triste y dolido por sus heridas, cuerpo y mente.- Aun con el poder que me dio. Soy una decepción total.

El niño rubio suspira. Pero a su vez de alivio al ver que su Pokémon seguía vivo. Tomi abraza a Scizor, sin importar que este frio como el atributo que lleva. Le demostraba que todo estaba bien y que no estaba enojado con él. Estaba feliz verlo con vida.

-Es mi culpa Scizor.- Le dice Tomas, después de abrazar a Scizor.- Subestime la situación. Fue mi error.

Todo estaba en silencio. Scizor estaba debilitado y necesitaba reposo. Había tranquilidad en la zona.

Tomi empieza a sentir miedo, mucho miedo. Tan solo ver a Scizor en muy mal estado. Solo necesitaba mucho reposo su Pokémon. En eso, traumas de guerra vienen. Dos de sus Pokémon caídos en algo similar.

El niño sale de su trance y mueve la cabeza repetidamente, tratando de olvidar. Aparte que su trance se movió al escuchar a alguien llegar. Con grandes aleteo y zumbidos.

Volcarona, junto con Beedrill. Volcarona tenía algo en el aire, sostenía a través de su boca, mucha ceda colgando y en el aire un capullo. A diferencia de la forma en que carga a su maestro pegado a ella, esta vez tenía colgando ese capullo a distancia.

Tomas pone una cara seria. Mientras tanto los demás bichos vienen y se reagrupan. Pero Tomas no se aleja de Scizor, se queda a su lado. Todos vienen hacia él.

Lo que traía Volcarona era un capullo y adentro estaba una chica, perteneciente al Equipo Rocket. Estaba inconsciente, pero viva todavía. Y estaba viva por las órdenes de Tomas, mandando a sus dos Pokémon más fuertes para ello.

-Está hecho.- Dice Tomas, una vez en sí.

Todos los Pokémon estaban con su maestro.

Tomi se queda en silencio. Pensando en ello. En lo que hará. Ve a todos sus Pokémon, sus amigos que poyan su causa. Unos por venganza, uno porque apoyo y amistad y la ultima por preocupación y más.

Pero para el niño, es igual. Los quiere y mucho.

-No soy bueno para decir esto.- Dice Tomi, que se quedaba sin palabras, se le iban.- Solo diré que no nos separaremos ya. Todos vamos atacar, juntos. Todos compartimos el mismo objetivo. No quiero que nadie caiga y si lo hacen. Caeré con ustedes. Atacaremos cuando Scizor se recupere.

Los bichos hacen sus sonidos.

-¡Somos un enjambre!- Exclama el niño.- No me importa si no son fuertes como Beedrill. Los necesitamos. Dependemos del uno al otro para esto. Y sé que cada quien hará su parte y será justa. No podemos dejar que esos abusivos, les sigan haciendo mal a los demás.

A lado de Tomas se pone su fiel amigo, Beedrill.

-Un enjambre. Que atacara a aquellos que molestaron el panal.- Dice Tomas, decidido, acariciando a su compañero.- Y como enjambre, ¡Atacaremos juntos!

Los bichos rujen de nuevo. Echan su llamado de guerra.

-Y por los que cayeron.- Dice Tomas, que recuerda con cariño a Pidgeot y Umbreon.- Por ellos.- Con pésame y sentimiento en su voz.

Tomas. Se prepara para atacar la base del Equipo Rocket. Era solo cuestión de tiempo.

Sigue bajando las escaleras. Pasando entre almacén y oficinas, hasta llegar al tercer piso.

***Mientras tanto***

Piso-3

Laboratorios

Ahí para. No sabía si era en esa parte por la cual seguir. Estaba casi llegando y ya escuchaba lamentos y gemidos de Pokémon, que lo más probable conocía su situación. Estaban deprimidos y dolidos, tanto física, como mentalmente.

Prisioneros y abajo, en un terrible inframundo torturados por los egoístas demonios. Chillando ante la pérdida de sus maestros, sus crías o padres. Demonios que ascendieron al mundo y se los llevaron a su infierno.

Carlos siente coraje, imaginarse estar atrapado de esa manera. Sin que nadie actuara para liberarlos. Pero el no puede hacer nada al respecto.

-"Lo siento"- Carlos se lamentaba.- "Pero solo busco a mi Gardevoir"

Qué más quisiera hacer algo al respecto. Aunque es un joven con moral. La verdad es alguien normal. Su amada o el son primero antes que nadie. Más allá de que puede ayudar a los que son de su equipo. Pero no con ellos.

El castaño pasa, algunos tenían ventanas donde se podía ver algunos Pokémon en jaulas y hombres experimentando en ellas. Podía ver a algunos cuantos. Carlos pasa de alto e ignora, pero viendo de reojo. Aunque una parte de su ser lo carcome, tanto ánimos decaen.

-"¿Quizás?"- Pensaba en ellos, desmotivado y aparentemente sin esperanzas.- "¿Quizás?"

Lo único que podía hacer seria poner una demanda o al menos divulgar el rumor y la ubicación de la base. Lo hará si sale de ese lugar. Era lo único que podía hacer, nada más.

Pero por ahora no podía hacer más. Su viaje le ha costado su propia vida pero para rescatar a otra. Tiene costo. Ya dos de sus Pokémon están muy cansados y débiles, pudieron morir. Esta ese riesgo. Todo por ella, en parte egoísta.

-Maldita sea.- Se murmura así mismo, maldiciéndose por su cobardía y egoísmo, pero realista.

Pero Carlos es más despiadado todavía. Porque piensa algo, algo que no le vendrá mal. Trata de convencerse de lo que piensa, una parte es cierta. Pero sola una parte.

Carlos. Desde que se ha separado de su amada Gardevoir, siente algo en su pecho, una especie de vacío, un vacio que no se puede llenar. Antes no lo tenía, jamás en su vida lo había experimentado, como si le faltase un oxigeno y una necesidad.

Carlos se encorva siente un jaloneo en ese pecho. Carlos esta estático por un momento. Como si de una fuerza muy poderosa, pero a su vez familiar, lo llamase. Su boca estaba medio abierta, tirando un poco de saliva por ese golpe inexplicable.

Toma aire, como si estuviese excitado o agitado no se sabía cual de las dos, sus gemidos se podían escuchar. Para su suerte no había nadie a su alrededor y los que estaban, estaban adentro de sus áreas.

-Luuunaaaaa.- Murmura el castaño, con un mirada abierta.- Estas cerca.- Y con voz ronca.

Se dice que los lazos de los Gardevoir con sus maestros suelen ser profundos i hay buena comunicación con estos. Era una muestra lo que sufría Carlos. Pese a su relación bizarra y toxica que tiene con su amada, seguía siendo un lazo, como única.

"Cadena roja"

Carlos se recupera y sigue explorando, sintiéndose algo feliz de sentirla cerca.

-¡Muchacho!

Carlos voltea, trata de ignorar.

-Eres el único aquí.- Le recalca el otro, su voz sonaba cada vez más cerca.

Carlos voltea, al ver que no tiene algo con que defenderse. Al ver era un soldado más del Equipo Rocket.

-¿Qué haces aquí?- Le pregunta.

-¿Emm?, bueno, yo.- Carlos juega su papel.- Vine a devolver esto. Me dieron la orden devolverla, señor.- Le dice con respeto, en casi de quesea un mayor rango.

Pero juega una pieza importante. Ante el dicho, el quien no arriesga, no gana.

El tipo se le queda viendo al joven castaño. Al parecer decía la verdad, pero…

-¿Quién te dijo que tenía que dejar el control al laboratorio?- Le pregunta.

-¿?- Esta vez el castaño, pone una cara verdadera, de duda.- Pensé, que…

-Veo que no sabes nada.- Dice el tipo.- Eres nuevo.

-S-si, lo soy. Señor.- Rápidamente se apega a su plan original.- Iré a devolverlo rápidamente.

-Espera.- Pero lo interrumpe.- Dámelo. Yo lo hare. Tú vuelve a tu puesto.

Carlos se queda estático, viendo el control por un momento. Arriesgo su único medio para salvar a su amada. Lo arriesgo en ese movimiento, para justificarse y no ser descubierto.

Se desmotiva y se encorva. Ante lo que ha sucedido. Y lo que ha perdido.

¿Perdido?


Minutos después

Piso -4

Almacén

No estaba lejos del destino. Solo descender un piso más. En el piso. Estaba el almacén. Ahí adentro estaban unas quince personas más, trayendo el "botín". Pokémon raros, pero pequeños y en sus estados iniciales temblaban de miedo al ver que no estaban con sus entrenadores.

-¡Hey!- El tipo de hace poco, que se encontró con Carlos, habla.- Ustedes dejen de presumir. Y terminen de devolver las ball a su lugar. Y metan esos Pokémon.

Los hombres asienten. Ante la orden de su superior. El tipo se mete a una pequeña sala. En esa pequeña sala no había mucho. Un escritorio y ahí una persona sentada. Mientras sonaban los sonidos de las ball metiendo a los Pokémon.

-Hola.- Saluda el tipo del escritorio.

-Solo te vengo a devolver esto.- Dice el soldado.- Un nuevo lo tenía.

-¿Un nuevo?

El control es aventado al tipo del escritorio. Este ve la serie.

-Oye que raro.- Dice el hombre de escritorio, revisando las bitácoras.- Ese control es de Alejandro y Andrés. Es este, por la serie.

El hombre anota en sus bitácoras, que ya tenía el control en su posesión y guardado.

-Tardaron en regresar.- Dice el hombre del escritorio.

-De hecho.- Responde el otro.- Quizá tuvieron que ocultarse. Se sabe que pelearon contra el entrenador dueño e esa Pokémon, según el que los llevaba contesto eso.

-¿Y porque lo traía ese recluta?- Pregunta el del escritorio.- Ese que viste.

-Quizá se lo dieron y lo mandaron por ser nuevo.- Dice el soldado.- No me puedo enojar con ellos. Por eso. Después de todo nos trajeron un tesoro.

-Si.- El hombre sonríe.- La Gardevoir Shiny.

-¡SIIIIIII!

-Una voz suena. Pero no era la de ellos. Era muy distinta.

-Una Gardevoir Shiny.- Dice la voz.- ¡Mi Gardevoir!

El tipo voltea y ve a Carlos detrás de él.

Carlos ya estaba preparado.

¡BAAAANG!

-¡ARRRRGTHHHH!

Un disparo pasa por la mejilla derecha del hombre que estaba detrás del escritorio. Su grito se escucha y el líquido rojizo sale de inmediato y sin perder tiempo.

-Sus malditas burlas.- La voz de Carlos, suena con cólera y profunda, pero profunda ira.- Tienen idea de lo que siento. Trato de controlarme y ustedes me lo ponen muy difícil.

El hombre voltea y ve al joven castaño. Esa cara, esa cara.

-Esta arma me pesa.- Dice Carlos, con la Melancolía en la mano.- Me cuesta trabajo mantenerla, no pude matarlo.- Su mano temblaba, estaba muy nervioso de volverla a usar.

-¡¿Sebastián?!- Exclama el soldado.

-…- Carlos se queda estático oyendo ese nombre.- No…

El humo sale del orificio del revólver. La Melancolía se desborona a través de humo.

El soldado retrocede a pasos torpes, mientras se escuchan gemidos. El hombre se detiene al tocar el escritorio.

-¡¿Ni-ni-niño?!- Exclama el hombre.- ¡¿Qué crees que haces?!

Carlos no respondía y apuntaba.

-Páseme el control.- Pide Carlos.

-¿Qu-que?- Pregunta el soldado.

-¡El control que me quito!- Exclama el castaño.

Carlos prepara el gatillo trasero, su dedo estaba pegado al gatillo, su mano no temblaba. Su mirada era fija y como una fiera asechaba a su presa con los ojos. Un cambio tan radical. Un odio que mantuvo sellado por varios años. No lo había desquitado todo con aquellos que se la quitaron, tenía mas resguardado.

El hombre, temblando agarra el control en un charco de sangre, mientras su amigo se desangraba.

-No te saldrás con la tuya.- Dice el hombre.- Los demás te encontraran y te mataran.

-Oiga.- Carlos levanta el control.- No se ha preguntado él porque nadie viene aquí ahora. No soy un estúpido para lanzarme al suicidio.

-¿Qué?- Se pregunta el hombre.

-Es una lástima que mi esposa no se haya encargado.- Carlos sonríe, pero de forma triste, recordándola.- Pero no es la única capaz de usar poderes psíquicos.

Carlos se voltea y retrocede.

-Pero pronto. Pronto estará a mi lado. Como debe de ser.- El amante estaba ansioso, tan cerca la quería.- Y sé que todo será mas fácil.

Carlos corre rápidamente. Esta cerca, estaba tan cerca. Esta casi en sus manos.

-Usted.- Pero el castaño no se detiene.- Abra esa puerta.

El tipo se mueve lentamente.

-Y antes tire sus pokeball.- dice Carlos apuntando con el arma.

El hombre se queda estático. Carlos le apunta firmemente. Pero más que eso el hombre se le queda viendo a rostro, le resulta muy familiar.

-¿Crees que puedes escapar?- Le pregunta el tipo.

-No lo sé.- Dice Carlos.- A decir verdad, si. Pero igual soy realista. Si viene hoy, que lo haga. Con tan no tengo vida sin ella.- Con desolación y melancolía, como si ya estuviese muerto.

El hombre o ve a los ojos. Era diferente decidido y firme, a diferencia de hace poco, una cara nerviosa, por estar al frente del superior. Las palabras de ese chico eran ciertas.

-Estas. Enfermo.- Le dice sorprendido y ante esas palabras.

-Lo sé.- Responde Carlos, sonriendo.- Ahora. Haga lo que le pido.

Por su bien el hombre accede, al ver esas reacciones por parte del joven. Ambos salen. El tipo ve a o que se refería Carlos hace rato. Afuera estaba Snorlax, cansado y débil, por la batalla contra Scizor.

-Gracias por vigilar Snorlax.- Dice Carlos.- Esperaba a que estuvieran en mejor estado. Y no tener estas complicaciones.

-Snooorrrr.- asiente Snorlax cansado.

Carlos regresa rápidamente a Snorlax a su ball. Quizá ya estaba loco. Peor aún tenía suficiente cordura, para no sacrificar a sus Pokémon por Luna. Ambos no quisieran eso. Carlos para asegurarse hace pequeña su ball y las guarda con seguro.

Ahí tenía también a Lopunny. Aun le quedaba a Vibrava y a Eevee para pelear. A su vez frustrante porque no esperaba a ese entrenador y que debilitara a los más fuertes.

El tipo se acerca a la puerta y la abre de inmediato, pasando por una tarjeta de acceso.

Puertas de metal, deslizadoras se abren y dejan ver en su interior varias pokeball. Una sonrisa aparece en el joven castaño, sus pasos son tiesos y lentos.

-¡Aléjese ahora!- Le exclama el hombre.- ¡No espere!- Pero cambia de opinión.

Pero pasaba algo al interior del escritorio. El hombre que se desangraba, se arrastraba con gran dolor. Mientras se agarraba su parte rajada, estaba tan dolido. Pero aun con fuerzas para arrastrarse. Y a su vez desesperado, aprovechando que Carlos no estaba. Aprieta un botón que estaba debajo del escritorio.

Mientras tanto.

Carlos y el tipo se meten adentro del almacén. Carlos no paraba de apuntar con el arma.

-Deme a la Gardevoir Shiny.- Pide Carlos, de forma seria.

-¿Q-que?- Pregunta el tipo, que tartamudea.- A-a-a la Gardevoir.

-S- si.- Responde el castaño, sus manos le empiezan a temblar, de las ansias de verla.- ¡Démela!

-Pe-pe-pe-pero.- El soldado sigue nervioso.

-¡¿Qué espera?!- Y Carlos entra está desesperado, la tiene muy cerca.- ¡Démela, démela, démela!

¡ALTO AHÍ!

Pero en tan solo un momento. El rumbo de los planes cambia drásticamente. Carlos espantado voltea y ve a varios soldados del Equipo Rocket que estaba en la entrada del almacén.

Algunos ya con sus Pokémon, afueran.

-¡Demonios!- Carlos exclama entre dientes.

-Ríndete mocoso.- Le dice el soldado, sonriendo con malicia al ver el giro de la situación.- Tu camino acaba aquí.

-¡No, no, no!- Carlos retrocede, metiéndose más adentro.

El castaño corre y llega al extremo del almacén. Mientras tanto e soldado, se paraba y se reincorporaba, se reagrupaba con los suyos.

-¿Ahora quien es él quien lleva la rienda?- Pregunta e tipo, sonriendo.

Carlos se le hacia un nudo en la lengua, apretaba mas su arma.

-¿Qué le paso a esa confianza?- Pregunta el soldado.- A esos ánimos, a esa sonrisa.

-¿Cómo te llamas niño?- Pregunta el soldado.- Anda, quiero saberlo.

-¿Para qué?- Pregunta Carlos de mala gana.

-Por nada.- Dice el tipo, que la verdad si tenía una razón.- Curiosidad. Quiero saber quién es el que ha llegado tan lejos.

-Estúpido.- Caros dice con desagrado.

-No recuerdo haberte contratado.- Dice el hombre seriamente.- Veras, yo soy en quien los contrata. No puse atención a ello. Ya que no soy el único que lo hace.

-Prefiero sé quién soy. A ser uno de ustedes.- Pero Carlos tiene su orgullo.- Yo solo vine a recoger lo mío.

Como si fuese un balde de agua fría, le cae al castaño, cuya frialdad le recorre su espina torzal. La cruel realidad le pega son guante alguno.

-Te recuerdo.- Dice el soldado.- Si. A ti te conozco. Una casualidad.

Carlos retrocede, ignorando esas palabras, dando apenas unos pasos hacia atrás. Su plan estaba cayéndose en miles de pedazos.

-Y se a lo que vienes.- Dice el hombre.- Tu si vienes por esa Gardevoir Shiny. Pero no para venderla. Si no porque es tuya.

-Tiene algo que me pertenece.- Ya de nada sirve actuar para el castaño.- Esforzándome para venir hasta aquí y no ser descubierto.

-Tu error fue que te confiaste al final.- Dice el tipo, burlándose de el.- Estabas tan seguro de ti mismo. Y no te culpo. Me pusiste nervioso. Y casi cumples tu cometido.

-…-Carlos termina por gruñir, aceptando de mala forma que tenía razón el hombre.

-Pero era de esperarse de ti entrenador.- Dice el hombre de nuevo.- Sabes niño. Yo te conozco. Te he visto antes.

-¡¿Cómo me conoce?!- Pregunta el castaño, molesto.- ¡¿Cómo me conoce, jamás lo he visto?!

-Simplemente te conozco niño.- El hombre sonríe maliciosamente.- Y la verdad, nunca pensé verte de nuevo. Son coincidencias de la vida.

Carlos no entendía, como era que sabía de él o de su Pokémon, ¿Cómo lo sabía?, ¿Seria que lo conocía de alguna forma?

Y ahora que veía mejor. El hombre con quien está hablando ahora mismo. Era distinto a los demás. Su uniforme era blanco, no tenía la "R" en su pecho, la tenía en uno de sus pectorales y la letra era dorada, su pelo rojizo oscuro, una mirada seria e intimidante, sus cejas encorvadas y su boca sin expresión, mostraba actitud de mando a la primera. Sus ojos rojizos y profundos. Su tez algo, un poco bronceada. Su semblante marcaba algo mas y era la ira que sentía al ver que ese muchacho, castaño lo dejo en ridículo.

El castaño de ojos cafés al verlo frente a frente y a la primera se da cuenta que es el que manda o que al menos es un puesto grande. Carlos se siente intimidado, muy pocas veces lo ha sentido contra una persona. Normalmente es contra su padre, pero este señor al parecer y casi le anivelaba. No era mas allá de un rostro de piedra, lo cual hacia que se tranquilizara un poco Carlos.

Ambos se ven el uno al otro. EL tipo detecta en Carlos, una mirada algo familiar. La cara de furia de Carlos, mas la apariencia que tenia. Tiene que admitir, sintió nervios de que jalara el gatillo.

-Fue la desgracia del destino.- Dice el líder, tranquilizándose y sacudiendo la cabeza.- Y la verdad. Por poco te desconozco. Al verte con ese uniforme. Simplemente se me paso de alto. Pero ya no volverá a suceder.

-Destino.- Carlos comenta lo mismo

El castaño, trataba de recordar, pulía su memoria. Pero nada, no conoce nada del hombre.

-Quiero a mi Gardevoir.- Dice Carlos, con furia contenida

-¿Enserio?, Que mal.- dice sínicamente el pelirrojo.- Sabes como es este mundo. Lleno de desgracias. Por ejemplo. Nosotros estamos viviendo una desgracia. Y sabes cuál es la única cosa que puede salvarnos.

-Mi Luna.- Confirma Carlos.

-Buscar a una Gardevoir Shiny y ver esa preciosa Mega-Evolución.- Dice el tipo imaginándosela.- Mejor que la normal. Un toque algo lúgubre. Pero fascinante belleza. Tengo que admitir que también es gracias a quien la entreno.

-¿Supongo que aquí agradezco el alago?- Pregunta Carlos, indiferente a las palabras.

-Depende.- Dice el tipo.- Si te hace sentir mejor. Al quien se la venda, no se comparara para nada contigo. Ningún entrenador lo hará como tú.

Carlos baja la mirada está perdido.

Carlos está acorralado. No puede escapar ya. Su plan ha fracasado. Luna se desvanece una vez más de sus manos.

Pero un lazo en su pecho aun lo mantiene, que se hace aun más fuerte todavía. Carlos siente su pecho. Un peso y un dolor de no tenerla. La cadena se agita y tiembla, encadenada al corazón, algo está en medio y hace peso, sintiendo ese desgarre.

Dando la señal que algo los impide todavía estar juntos.

Continuara…


Bueno. Hasta aquí.

Como ya leyeron. Carlos intenta recuperar a Luna y da su opinión.

A diferencia de Luna que es mas como "un jarrón a su imite". Carlos que es más tolerante es digamos "un jarrón lleno, pero roto", como si le dieras un martillazo y todo su contenido se riega. Ya que todo lo que le ha sucedido ha sido de golpe y sus sentimientos contenidos, se liberar de igual forma.

Esto se ve en el cap anterior que apenas empieza a sentir lujuria a Luna y fantasear. Al igual se vuelve más osado e impulsivo, valiente. Pero al igual aun se contiene, debido a que nada se hace a lo tonto.

Hasta ahora se metió a la base y la estaba buscando.

Hay una cosa menos importante. En cuanto al oc que estaba en el asesor. Le di un poco de protagonismo. Un pequeño oda a aquellos que casi no les doy papel.

Después se ve a Tomas. Ya que él tiene otros planes y está preparándose junto a sus Pokémon. Esta temeroso todavía por lo que le paso a Scizor y solo espera a que se recupere.

Ya por ultimo. Vuelvo a poner el otro lado de Carlos. El que se vio en caps anteriores. Ya que ahora tuvo que improvisar en encontrar a Luna y tener el control. Todo iba bien y estaba tan cerca. Pero ha sido acorralado.

Carlos no sabe usar el revólver, aunque lo parezca, le pesa y le cuesta trabajo disparar. En la escena donde mata al hombre para saber el paradero de Luna, tuvo simple suerte en darle un tiro entre ojos.

Pero por ahora eso es todo

Agradezco sus comentarios a LinkAnd0606 (Gracias por regresar, si entiendo, yo deje de leer algunos fic's ya, es cuestión de trabajo, apenas y tengo tiempo de escribir y responder, ve tranquilo, después de todo no me muevo XD), TEIET, dragon titánico y alen6 (Como te dije ya lo tenía listo)

Y a todos que leen este fic largo.

Sin más que decir me despido.

Adiós y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.