Soy redundante.
Quiero pedir una disculpa por ello.
Pero bueno. Este fic es largo. Y siento que ser redundante es luego la escancia de ese fic. Recordar a los personajes. Es para mí el ancla que tiene, una base.
Aunque a su vez es chocante. Así que por eso la disculpa.
Sin más que decir los dejo con esto.
Sacrificio
(Parte tres)
Latidos. Solo latidos. Tan silenciosos. Pero a su vez no. Tan fuertes, que retumban todo el cuerpo, como un tambor.
Miedos y coraje. Al igual que impotencia. La respiración rasposa que pasa por su garganta, que exhala por su boca con gran esfuerzo.
Tiene ganas de llorar, un coraje inmenso que lo quiere obligar hacerlo. Ante lo que está perdiendo.
Para su vida, nunca valió nada. Tan vacía antes de conocerla. Una vez estando en su vida, lo es todo.
Desde problemas, pasando por las angustias y tristezas, con la mano de la preocupación. Hasta llegar a la felicidad, amor y alegría. Todo al mismo tiempo.
Pero todo se fue. Al ser raptada.
Y con ella se fue parte de su alma y corazón.
Ahora su vida corre gran peligro y ha sido acorralado. En ir a su búsqueda, en reclamar lo que por derecho es suyo.
-¿Qué esperas?- Dice el tipo, líder de la organización.- Tira el arma, ahora.
Carlos está acorralado, le queda su arma en mano y nada más. Siente como el peso le cae encima.
-¿Creíste que te podrías salir con la suya?- Le pregunta el hombre.- Dejaste inconscientes a todos con tu Snorlax. Aunque me dijiste algo sobre tu esposa.
-Si sobre ella.- Carlos responde.- No te contare. – Le responde guardando silencio.
-Alguien joven y teniendo esa clase de relación.- Dice el líder algo desconcertado.
Todos se empiezan a reír. Al ver eso. Tan gracioso, ver a alguien diciendo esas locuras. Carlos esta vez había ganado las burlas.
-¿Cuántos años tienes?- Le pregunta el líder.- Tienes catorce o quince.
Y más se empiezan a reír de él. Eso desmotiva a Carlos. Aunque es verdad y pese a su relación prematura. Actuaba como un esposo, estaba en búsqueda de su amada esposa.
Las risas siguen, incrédulos y no era de esperarse. En cierto punto es justificable.
-¡Ni siquiera eres un adulto!- Se burla uno de ellos.
Pero a su vez era una estupidez juzgarlo. Las risas siguen.
-Le prometí algo.- Dice Carlos, serio.
El castaño ve saca una pokeball de su mano.
-Y le prometí que estaría con ella.- Dice el joven esposo.- En Las Buenas Y En Las Malas.
-Vaya. Es admirable.- Se burla otro de ellos.
Pero el líder ve al joven, ya no se burla. No le gustaron esas palabras "En Las Buenas Y En Las Malas". Y de hecho calla a secas. Al ver a Carlos tan serio y a su vez tan confiado y sabe porque está confiado.
-Tú no…
Carlos saca a su Pokémon. A Vibrava. Mientras el resto se prepara para contraatacar, pero paran al saber que estaban esas pokeball.
-¿Qué harás?- Le pregunta el líder, con voz temblorosa.
-Nada malo.- Dice el castaño, sin ningún temple en la voz.- De hecho hare algo bueno, creo.
Carlos saca igual a su Eevee.
-Sabes que pasara, ¿Cierto?- Le pregunta el líder, con voz algo temblorosa.
-¡No lo hagas!- Gritan entre otros, en pánico.
Los Pokémon se preparan. Peor si atacan al instante, aun con un tipo fantasma estaba el riesgo.
-¿Por qué debería detenerme?- Carlos esta tan cerca, con una sonrisa de maldad los ve.
El tipo ve a ese joven. Esa sonrisa la ha visto antes, de esa forma, de oreja a oreja. Carlos ya sufre de locura o quizá sea el amor que le tiene a su Luna.
Mientras tanto Eevee tiembla y Vibraba igual. Pero Carlos saca algo mas, saca el pequeño control que tenía en las manos. Todos se impactan. Carlos lo tenía y si aprieta alguno de los botones.
-De algo estoy seguro.- Dice Carlos, desmotivado.- Si los libero es de seguro que será un caos. Un riesgo inclusive para mí.
Muchos gritaban y se preparaban para atacar. Antes que oprima uno de los botones. Aunque si Carlos lo hacen los Pokémon se acumularan, se agitaran y atacaran.
-Pero sabe. Confió en algo.- Dice Carlos, sonriendo de nuevo.- Y es que atacaran más a aquellos que leven la "R" en su pecho… ¡Eevee, usa RAPIDEZ!
Carlos ataca para distraer a todos. Varias estrellas salen de la cola de Eevee.
-¡Espero que funcione!- Carlos se prepara.- ¡O estaremos perdidos!
Mientras rápidamente se quita esa playera del uniforme, dejando su camisa blanca. Tenía un plan y es que sabia mejor que nadie, que los Pokémon son seres listos, algunos capaces de percibir sentimientos y ver el pensamientos, esa era una de ellas. Pero al igual distinguen. Y era lógica una cosa.
Carlos rápidamente mete a su ball a Eevee.
-¡ESPERA!
Carlos oprime los botones. Varias pokeballl negras se abren. Liberando a los Pokémon cautivos.
-¡Vibrava, vuela!
Pegado a los pies del Pokémon Carlos vuela sujetándose fuertemente de su Pokémon. Vibraba agita sus alas y se alza hasta lo más alto.
Mientras tanto los Pokémon liberados seguían teniendo los brazaletes, que suprimían sus poderes. Pero estaba ahí. Los Pokémon liberados estaban confundidos y veía el exterior por fin. Pero no veían a una sola cosa.
Sus maestros, voltean a todas partes, queriéndolos ver. Hasta que al poco tiempo ven al Equipo Rocket. A aquellos que los quitaron de sus maestros, separándolos de forma cruel.
Ven la "R", en el uniforme Rápidamente saben qué hacer, los más grandes y pese a que tienen suprimidos sus poderes atacan cuerpo a cuerpo, embistiendo a todo y rompiendo grandes cajones donde se almacenan las pokeball. Todos los Pokémon cautivos atacan al Equipo Rocket, sin perder tiempo. Algunos de los Pokémon se abalanzaron con caras conocidas para ellos, recordando burlas e insultos.
Mientras Carlos en lo alto tenía que soportar a los Pokémon tipo volador, que estaba ahí, que le pegaban con sus alas. Con ambas manos sostenía a su Vibrava.
El caos se vive en el lugar, mas ball' s se abrían y dejaban libres a los Pokémon.
-¡Luna, Luna, Luna!
Carlos se las ingenia, se sostiene con una mano, agarrando solo una pata. Mientras con la otra siguen oprimiendo los botones. Más ball se liberaban y dejaban ir a los Pokémon.
A estas alturas el Equipo Rocket, cuyos Pokémon no tenían brazaletes, atacan. Explosiones se apoderan del lugar.
Carlos ve el fuego, todo tiembla, la batalla se intensifica en el pequeño lugar, que terminan saliendo.
El esposo sigue buscando como desesperado. Pero no la ve y tiene miedo de que sea aplastada.
Algunos escombros caen, parte superior del techo.
-¡LUNA, LUNA!
Carlos grita como desesperado.
De la nada Carlos y Vibraba son embestidos por varios Pokémon tipo volador. Se tambalean ambos, tratan de seguir en aire. Pero los golpes y aleteos siguen. Carlos no se puede mantener en el aire.
-¡No- noooo!
Carlos, eventualmente se suelta y cae. La altura era considerable, cayendo de lado. Carlos pega un grito ahogado y eso apenas y se escucho entre tanto rugido de los demás Pokémon. El castaño no se puede parar, con dolor lo intenta, pero le cuesta. Su brazo izquierdo (Que cayó sobre este), le duele, se lo había dislocado por la caída y eso le dificultaba mucho las cosas.
Pokémon embisten al castaño, haciéndole todavía más difícil levantarse. Esta vez cae de frente.
¡Auu!... "Al menos eso me lo puso el hombro en su lugar"- Se dijo Carlos muy dolido.- ¡Tengo que salir de aquí!
En eso un Goodra, que batallaba, iba aplastarlo y Carlos aun no se reponía. Vibrava sale en su ayuda y embiste al Pokémon, haciendo retroceder al Goodra.
Carlos se pone de pie, gracias a su Pokémon. Pero la sabia que todavía no gana. Aun, con su vista, trata de buscarla. Pero siente algo.
Algo muy familiar. Luna, por una razón, siente un dolor en su pecho. Como si jalaran su cadena.
El castaño como bestia enfurecía, gruñe de rabia, sacando saliva. Porque se da cuenta de algo.
En eso Vibrava grita, es atacado por demás Pokémon. Carlos entra en si por un momento y se une a la batalla para salir de aquí.
-¡Vibrava, usa aliento draco!
Se abre paso entre los Pokémon, quiere salir de aquí. Y por un momento y solo por un momento ve una mancha familiar, un azul celeste que se asoma entre los demás, como un faro ante los ojos del castaño.
-¡LUNA!- La reconoce.
Carlos corre trata de pasar hacia ella, antes de que le pase algo. Pero de la nada un rayo rojo absorbe rápidamente el color azul se disipa.
-Mi Luna se aparta.- Dice Carlos, impactado de no ver ese color desesperado.- ¡No, no lo permitiré!
No ve quien fue el causante. Se aparta de él. Rápidamente entre la batalla.
Carlos siente que le jalan la cadena, como si lo arrastraran, pero más que eso, como si la alargaran, alejándola de su objetivo, que tenía cerca hace algunos momentos.
Entre explosiones se viven, partes se derrumban. Mientras una batalla campal se alza.
Pero esa batalla no se trataba de las ganas, pasión o la voluntad de un corazón enamorado. En medio del caos, se trataba de la mera fuerza. Podría ser un gran entrenador. Pero era superado en número.
Eventualmente y por los ataques, Vibrava se debilitaba cada vez más y más. Pero al igual sus enemigos, dándole esperanza al castaño por seguir.
***Mientras tanto ***
A las afueras y estando en la base. Seis Pokémon bicho se preparan para hacer su movimiento.
Caminan seis bichos alrededor de la roca. Asechando con miradas fijas y tenebrosas. Una abeja, una polilla de fuego, un mantis macho rojizo, un escarabajo y una mariposa.
-Y-ya te dije que es lo que tienes que hacer.- Dice una mujer aterrada.
Los ojos rojizos como rubís y tan ardientes como el averno reflejan la entrada, rabioso ante sus enemigos. Encima de un gran "árbol" que estaba cerca.
-Los Pokémon cautivos están hasta el último piso.- Dice un niño rubio.
-S-si.- Responde la mujer, que era un capullo pegada a las ramas del árbol.
- Bien. Apéguense al plan.
-…- Pero había otro bicho mas, una mantis orquídea rosada.- Lurantis.
Y pegado a esa mantis rosada. Estaba el maestro de todos esos bichos, en su espalda.
-Lurantis.- Una mano acaricia la cabeza de la Pokémon.- Tranquilízate. Sé que es difícil. Pero lo hago por una buena causa.
-Está seguro de eso amo.- Le dice Lurantis.- Es demasiado pronto.
Tomi no responde sigue acariciando a su fémina Lurantis. Mientras tanto Beedrill volaba hacia donde estaba su maestro y amigo.
-Mi mejor amigo.- El niño le habla a su Pokémon.- Ya casi.
Beedrill asiente, con determinación, dándole el apoyo a Tomas. Los demás bichos se alzan. Heracross y Scizor, se trepan a otros árboles y se ponen en lo más alto que pueden.
-Más vale que no me mientas.- Le dice Tomi a la mujer.- Si sale un Pokémon lastimado…
-¡No miento señor!- Exclama la mujer aterrada.
Todos se preparan para atacar.
Tomas ve la entrada. Era obvio que no le dejarían entrar. Así que tenía que hacer su propia entrada.
-¡Prepárense!- Avisa el niño.- Abriremos la entrada nosotros mismos una vez más.
Todos los Pokémon reaccionan. Cuando su maestro les daba la señal.
-Usaremos el Gusano De Hades.- Avisa Tomas.
-P-pe-pero amo.- Lurantis se agita.- Esta detrás de mí. Pegado.
-Ve a tu puesto Beedrill.- Pero a Tomi no le parece importar ese detalle, de hecho no tenía que ver.- No usaremos la Mega-Evolución, no lo quiero hacer con potencia.
-¡Beed!- La abeja asiente.- Lurantis.- Pero centra su mirada en ella.
-…- Lurantis se le queda viendo.- Lo sé. Tengo que cuidar al amo.
-Más vale que así sea.- Dice Beedrill, con mucha seriedad.- Lo recuerdas.
-…
El día anterior
Era un horrendo atardecer.
-¡LURANTIIIIS!
Lurantis se estaba casi escapando. Ante una ira incontrolable. Tan severa.
Ella trataba de hacerle frente.
-¡¿Beedrill qué haces?!- Le pregunta aterrada.- ¡No es momento para pelear!
-¡Por tu culpa, por tu culpa!- Beedrill estaba agitado se movía rápidamente.
La rapidez de la abeja, es tal, que casi Lurantis no vio que se acerco a ella, tan solo y en un momento estaba al frente suyo.
Lurantis se espanta, da unos pasos hacia atrás.
-¡Beedrill no quiero pelear!- Ella le exclama, molesta a su vez.
-¡Pelea mantis idiota, pelea!- La abeja se lo advierte.- ¡Estoy harto de tus estupideces!
Beedrill ataca con sus aguijones, usando Puya nociva, Lurantis trata de esquivar, apenas y con esfuerzo lográndolo.
-Mi mejor amigo está agonizando por el veneno y a ti se te ocurrió dejar esa Pokémon todavía con vida, ¡Has forzado por última vez al maestro!- Clama Beedrill preparándose.
De nuevo el se abalanza. Pero Lurantis contraataca usando Vedetta. Pegándole con éxito a Beedrill.
-¡No era mi intención!- Ella lo grita con dolor, mientras le pega a Beedrill con su técnica.- Yo solo quería que mi amo se sintiera como antes.
-¡Ya nada es como antes!- Le grita Beedrill.- Eso lo debes de saber. No contra el Equipo Rocket. Siempre tienes que salir con tus estupideces, tú maldito cerebro no te da para pensar más.
-Si tal vez sea una estúpida.- Dice la Mantis molesta.- Pero es igual estúpido. Que tú apoyes al amo, a sabiendas que puede morir por esas decisiones. Tú no eres un buen amigo para él.
Ambos se separan. Y toman distancia. Lurantis emanaba un aura oscura en sus guadañas, estaba lista para usar Vedetta de nuevo.
-Yo no quiero pelear contra ti.- Dice Lurantis seria.- Quiero al amo igual que tu. Y ahora necesita nuestro apoyo. Y si tengo que pasar por encima para llegar a él. Que así sea.
Lurantis toma la iniciativa y ataca con Veddeta de nuevo. Beedrill esta vez esquiva y retrocede. Lurantis se esforzaba en tratar de pegarle, pero no podía hacerlo, por más que movía sus guadañas y giraba. Beedrill las esquivaba.
-Yo, yo ayudare a mi amigo.- Dice Beedrill, furioso.- Pero primero me tengo que deshacer de ti, de una vez por todas.
Uno de las anormalidades de Beedrill, es hacer una técnica. Y haría sufrir a Lurantis.
En sus aguines concentra energía. En uno el fuego, el otro el hielo, y en el aguijón de abajo concentra el trueno.
-¡Toma esto imbécil!
La mantis da un salto rápidamente para atacar. Pero es demasiado tarde. Beedrill usa Triataque. Esa técnica se supone que no la puede aprender. Esto se debe a la anormalidad del poder que se le ha dado.
Lurantis grita; es electrocutada, quemada y congelada. Todo al mismo tiempo.
La mantis cae al suelo trata de recuperarse. Mientras tanto Beedrill se acerca.
-No mereces estar al lado del maestro.- Dice Beedrill acercándose.- Como maldigo el día en que te recogió.
-¿De veras?- Pregunta ella.- Que curioso… Yo también maldigo ese día.
-Es lo único que tenemos en común.- Dice la abeja.- Hasta tu sabes que le has causado problemas.
-Pero a su vez me alegro. Estoy a su lado y él me quiere tanto, como yo a él… o quizá yo lo quiero más.- Dice la mantis con voz entrecortada.- Tú me tienes envidia, ¿Cierto?
-¿Por qué te tendría envidia?- Pregunta la abeja en tono burlón.
-Porque soy la única que te lo puede quitar.- Dice la Lurantis, de forma maliciosa.- Y sabes qué. Quiero hacerlo, ¡Tomas es mío!
La mantis como respuesta alza el reloj de su amo.
-Es sorprendente que aguante este reloj.- Dice Lurantis, cansada, pero sorprendida a su vez, sin dejar de restregárselo a la abeja.- Supongo que se debe al poder del amo.
-¡Quítate ese reloj!- Dice Beedrill, furioso.- ¡No lo mereces!
-¡NO!- Lurantis exclama.- ¡El amo me lo dio y es mío, es una señal de la valoración que me tiene!, ¡Yo no soy la enemiga del!
-Por tu culpa a estado en riesgo de muerte.- Dice Beedrill.- No importa la valoración que te tenga, eso no o cambia lo que has hecho.
Lurantis hace pucheros.
-Y no importa ese reloj si está contigo.- Dice Beedrill, serio.- Realmente y sabes, que no lo mereces.
Beedrill lanza otro Triataque sobre la mantis. Este es aventado por la fuerza y sufre los mismos efectos. Acabando por fin con ella.
La mantis se arrastra ya, usando sus guadañas, sufriendo como moribunda. Mientras Beedrill se acerca rápidamente.
El ataque fue tan grande que llevo a la mantis, a volar algunos metros sobre un matorral, destrozándolo. A duras penas sigue arrastrándose. Y en eso ve algo que le llama su atención.
-¡Be- Beedrill!- Lurantis trata de detenerlo.- ¡E-e-espera!
Pero Beedrill lanza otro de esos ataques. La mantis se retuerce más de dolor. No le tenía compasión. Era la fuerza a tal grado que le hace sacar espuma de su boca, que salía.
-¡Lughhtt!- Ella se mantenía todavía.- (Snif), ¡Es, esp, espera!- Dice entre ahogos, casi inentendibles
Beedrill tortura a la mantis. Esta al ver que ese algo estaba en medio de los dos, se arrastra a duras penas para conseguirlo, con lágrimas.
-¡Pa-pa-para!
-Arrástrate infeliz.- Dice Beedrill.- Así como Tomas se arrastro por ti.
Beedrill se prepara, toma vuelo para su ataque final. Lurantis se da impulso y salta también, agarrando su objetivo. Beedrill cae rápidamente.
-¡Beedrill!- Lurantis le grita, alzando lo que tenía en una de sus guadañas.- ¡¿Qué importa más?!
La abeja, seguía bajando rápidamente. Lurantis sabía que el monstruo no se iba a detener.
-¡LUUUUURRRRRR!
Beedrill llega. Pero Lurantis apenas, tan solo un poco, rodo o Beedrill fallo. No se sabe con exactitud. La herida de la mantis era notoria, un roce en su brazo, pero aun estaba bien. Ella gemía, pero sus ojos bien abiertos, al ver que estaba todavía con vida.
-¿Que-que importa más?- Le pregunta la mantis a la abeja.- ¿Que me mates o la vida de nuestro amo?
Beedrill con rabia trataba de quitar su aguijón del suelo, estaba muy enterrado.
-No quiero pelear.- Dice Lurantis, muy cansada.- Quiero salvar a mi amo.
Lurantis se para y como puede se mantiene de pie y camina hacia amo inconsciente. Y después de unos momentos llega. Tomas estaba inconsciente por el veneno de Roserade, un milagro que aun no estaba muerto.
Lo que tenia ella en su guadaña derecha era una baya Meloc que serbia para curarlo del envenenamiento, con su otra guadaña corta la baya, debido que era grande para la boca de su amo.
-¡Mastíquela, mastíquela!
Pero es embestida por Beedrill.
-¡Idiota!- Beedrill, se pone al frente de Tomas.- Así no se hace.
Con cuidado saca el pedazo que le dio Lurantis, mueve ambos aguijones y talla el pedazo, eventualmente se rompen y sacan su líquido. DE esa forma pedazos más pequeños, le da a Tomi y hace que beba un poco del jugo de la baya.
-Juro Lurantis que si no sobrevive...
Ella se da media vuelta, triste y destrozada al ver que casi mato a su amo por Roserade. La misma escena. Una vez, casi lo mato por sus guadañas, ahora porque dejo vivir a Roserade
-No estaré lejos.- Le dice Lurantis, sin ningún tono en su voz.- Estaré cerca en caso de que quieras venir. O en caso de que el amo sobreviva y me necesite.
Lurantis triste, se aparta de su amo, al ver que agoniza, siendo ella que dejo vivir a la Pokémon. Ella se pierde entre los arbustos y se aparta de todo, esperando el resultado del estado de su amo. Admitiendo igual ese día su culpa. Y dejar que su verdugo o ella tengan que hacer, lo que se tenía que hacer. Y que el único que podía impedirlo fuese su gran amo.
Actualidad
Con las miradas entre la mantis y la abeja, se dicen el mensaje es una amenaza. Lurantis lo toma enserio, aunque se moleste, tiene razón Beedrill. Beedrill se aleja.
Mientras tanto Lurantis siente una caricia en su cabeza y mejillas.
-Lurantis.- Tomi le habla.- Todo estará bien. No dejare que nada malo te pase.
-¿Luran?- Ella voltea y ve a su amo.- Amo…- Su voz se suaviza, sonrojándose.
Tomi junta su mejilla con la de ella. Tomi le daba cariño y ánimos a su Pokémon.
-Eres tan suave.- Le dice el niño rubio, feliz.- Como una flor y eres una mantis.
-(Suspiro)
Lurantis ve a todos que se preparaban. Aprovecha la situación, abre un poco su boca y con su extraña lengua de mantis acaricia a su amo, este no se incomoda. Y acepta el cariño de su Pokémon. Para ella viene siendo un simple beso de mejilla, aunque acaricio toda la causar y sin querer baño de saliva a su amo.
-"Tengo que proteger al amo"- Se decía la Lurantis, acariciando y juntando la cabeza de su amo con la suya, mostrándole el amor que ella sentía por él.
Tomi daba una sonrisa de niño. Inocente y de inocente alegría y hasta gemía.
-Que asqueroso.- Dice la recluta del Equipo Rocket al ver a Lurantis, espantada de ver su lengua.
Todos los Pokémon se terminan de preparan. Beedrill se pone en medio y volando sobre la entrada. Vivillon se pone a lado de Scizor. Volcarona se pone a lado de Lurantis.
-Se que te incomoda todavía, porque estoy a tu lado.- Dice Tomi.- Pero abre tu hermosa boca para mí.
-Lu.- Lurantis se desanima.
-Si te hace bien, cerrare mis ojos por un momento.
-¿Lo promete?- Le pregunta Lurantis.
-Sí. Lo hare.- Responde Tomi, entendiendo eso.
Ya todo está listo.
-¡AHORA!- Grita Tomas la señal.- ¡Ya pronto no usaremos esta técnica, casi será la ultima vez!
Los Pokémon escuchan la señal. Lurantis y Beedrill se desconciertan con las palabras "ultima vez"
-¡Usen el Gusano De Hades!
Tomi. Usara una técnica que creo y que ha usado en sus ataques contra el Equipo Rocket. Una técnica poderosa que lleva la combinación de todos sus Pokémon, coordinados.
Lurantis de su boca prepara, repara y lanza su Hyperrayo. De las tenazas de Scizor, igual lanza un Hyperrayo. Tomi mintió respecto a Lurantis, tenía que ver la técnica y coordinarla.
-¡Volcarona, Vivillon!- Tomas da su señal.
La polilla y la mariposa obedecen, vuelan a lado de las ráfagas de Hyperrayo de Lurantis y Scizor. Después haciendo sus técnicas de fuerza psíquicas encierran los rayos lanzados por las mantis. Mientras Volcarona y Vivillon volaban y se llevaban los rayos consigo.
Se elevan al cielo. Eventualmente chocan entre si los Hyperrayos, gracias a los poderes psíquicos que fueron expuestos. Vivillon y Volcarona, juntos emprendían vuelo y se llevaban los Hyperrayos hasta lo más alto.
-¡Heracross, tu turno!
-¡Heracross!
Heracross hace su parte, usando Onda Certera. Tan poderosa y temible, la lanza había el gran convicción de poderes que paso a lado suyo gracias a la manipulación de Vivillon y Volcarona.
-¡Beedrill ahora!- Le grita Tomas.- ¡Usa Triataque!
De los aguijones de la abeja, emana en cada extremo una fuerza elemental. En una electricidad, en otro fuego y en la parte más baja en su último aguijón emana hielo, concentrados en un solo ataque, los lanza por igual hacia el cielo, donde estaba aquel rayo.
Volcarona y Vivillon ponían esfuerzo mientras volaban a lado de esa combinación de técnicas, una vez absorbiendo el ataque de Beedrill. Los dos Pokémon sobre volaban los cielos. Se movían alrededor del rayo dándole forma por la fuerza psíquica. Vivillon y Volcarona rápidamente caen junto con el rayo, sin dejar de rodearlo, hasta soltarlo en picada contra el suelo. El poder de seis Pokémon en uno solo, una ráfaga de poder bañado por varias energías y esencias, se ponía ver los elementos de Beedrill a su alrededor y encerrador por una energía rosada característica de los poderes psíquicos, producto de Vivillon y Volcarona.
¡BRRRRRRROOOOOOOOOOOORRRRRRRMMMMM!
El Gusano De Hades, esa gran ráfaga de energía cae en picada al suelo, perforando la tierra de forma agresiva. Se metía y aferraba como si fuese un gusano.
Destrozando más que la entrada. La destruye y abre un gran hueco, los techos y pisos se destrozan, la tierra está siendo agujerada por esa técnica.
El terror del Equipo Rocket se hace realidad. Pero ya es demasiado tarde para actuar.
***Volviendo al lugar***
La batalla campal es interrumpida al sentir un gran terremoto a su alrededor. Y la gran ráfaga de energía que ven después todos.
-¡¿Qué es esto?!- Carlos se impacta, rápidamente los techos se agrietan y se rompen, las rocas empiezan a caer.- ¡Vibrava!
Carlos agarra a Vibraba y lo jala de una roca que casi le caía encima. Y viceversa, el Pokémon salva a su maestro usando aliento draco sobre una de ellas. Los Pokémon tipo lucha aguantan y rompen, los que no tenían brazaletes, usaban su fuerza bruta.
Pero parte de la base empezaba a colapsar ante tal ataque poderoso. La fuerza de seis Pokémon demonio a completa el infierno en que estaba el héroe castaño.
El Gusano De Hades se disipa y deja ver un gran agujero en el suelo, despejado para todos.
Pero los Pokémon más salvajes y desesperados al ver la salida que estaban ahí trepan y salen como pueden.
-¡Prepárense!- La voz de Tomas se alcanza a ver.- Bajaremos a…
En eso Tomas oye rugidos y ve a Pokémon tipo volador, que salen como desesperador. El niño sigue viendo, su cara se arruga al ver a uno de los voladores, tan fugaz fue, pero tan impactante a su vez.
-E-e-eso, es.
Baja la mirada, los Pokémon que podían trepar salen, entre ellos los ve heridos sangrantes, producto de los ataques, no sale ningún humano hasta ahora, pero si Pokémon. En ellos ve que algunos (Bastantes), tenían los brazaletes.
-¡NO!- Tomas exclama aterrado.
Tomas voltea y ve a la mujer.
-¡¿Qué?!- Dice la mujer, aterrada.- Los liberaron, ¡No me veas a mí!
Tomas estaba tan impactado y teme lo peor, su pulso se alza se privaba respiraba y exhalaba con la boca, su cara llena de horror. Los Pokémon bicho, al igual estaban impactados. El Gusano De Hades es una técnica poderosa aun si estaba contenida, era obvio los daños. Pero los Pokémon estarían a salvo por sus ball. Esto no estaba en sus planes.
-¡¿Qué, que, que he hecho?!- Se dijo el niño lastimado.- ¡Rápido, AYUDENLOS!
Los Pokémon bicho asienten. Cuatro de ellos descienden, bajan al agujero por las órdenes de su amo en ayudar a los heridos.
-¡Lurantis, cuida a mi amigo!- Le grita Beedrill a la mantis.
-Eso hare.- Le responde ella.
Tomas no puede bajar, estaba más seguro en la superficie, su espalda aun no estaba del todo bien, tenía que ser cuidado. La parte trasera del torso de Lurantis, estaba cubierto y en su espalda estaba Tomi, sujetado a Lurantis, por la ceda de Volcarona y Vivillon, era un capullo y solo se asomaba su cabeza atrás de la de Lurantis. Como si de un canasto se tratase.
Tomi se ponía nervioso, se deprimía.
-N- no es su culpa amo.- trataba de consolarlo Lurantis, sin éxito.- Usted no tenía idea.
Los Pokémon que podían salían, se le veían sus heridas, estaban tan cansados y aun se duda si vivirán o no. Mientras tanto los soldados que quedaban todavía de pie, tratan de salir, pero se topan con la salida y con ello el horror descender sobre sus cabezas.
Mientras abajo y sobre unos escombros.
Las rocas se movían y todo se alza. Después una explosión.
Carlos salía de esos escombros respirando con gran esfuerzo, tocia sin parar y casi se ahogaba.
-¡SNOOOOOOOOOOORRRR!
Y una vez más tuvo que usar a Snorlax que estaba más que débil. Sin decir nada lo mete a su ball. Pero en eso se pierde, no sabe cómo reaccionar, casi muere. Tose polvo y su cabeza está llena de polvo, su playera estaba rota de algunas partes y en algunas partes de su cuerpo estaba moreteado, por suerte estaba todavía vivo.
Su cabeza le dolía y tenía un zumbido. Casi se desmayaba. Vibraba estaba al igual de aturdido que Carlos. Titubean demasiado. Vibrava trataba de mantener su vuelo.
Mientras tanto los bichos pelean contra los soldados y no mostraban misericordia alguna dentro del agujero.
Carlos se reincorpora y vela destrucción a su alrededor, estaba muy oscuro, pocos focos apenas y daban luz otros explotaban y varias chispas salían a su alrededor. Trata de ubicarse, en saber en qué partes estaba, de la ya caída base. Algunas partes a estaban tapadas
-¡LUNA!- Carlos grita desesperado.
Carlos le entra un miedo indescriptible sobre su amada. Trata de tranquilizarse y de recordar. Varios Pokémon salieron, pero no vio a su Luna a su lado. Y su Gardevoir es muy fácil de reconocer.
Aparte sintió algo, que le jalaban su cadena. De hecho aun siente esa cadena como si la tuviese. Como si Luna lo llamase todavía, solo que no la siente más temblar, es como si pararan de jalarla.
Carlos se agarra su pecho, su corazón, siente que está cerca. Un presentimiento y corazonada.
¿Sera que ese raro y toxico amor era su lazo?
Más allá de una pokeball, ¿Podía presentirla todavía cautiva?
Carlos entra en sí, recuerda su objetivo y lo tiene muy en mente. Ahora que el fuego había cesado, pero veía a su alrededor victimas que no se salvaron, ese horror. No entiende que paso y lo pone a pensar un momento. Pero después decide enfocarse gracias a la situación, mas deseaba salir de aquel lugar.
De su bolsillo saca una Hyperpocion y se la da a su Vibrava.
-Eres el único que me queda Vibrava.- Le dice Carlos a su Pokémon.- Coincidencia, ¿No lo crees?
Vibrava no entiende. Carlos no puede usar más a sus demás Pokémon. Lopunny estaba herida y dolida de sus brazos. Y menos podía usar a Snorlax.
El castaño ve a sus alrededores, el daño que ese ataque causo, la salida del almacén estaba tapada, algunas pokeball negras o sus restos todavía se ven.
-Sea lo que sea. Es mejor que no vuelva por donde vine.- Lo dice al ver la salida tapada, pero no solo por eso, si no al recordar esa ráfaga de poder que sacudió todo, podía ser que vendrían mas.
-Vibrava.- Carlos empieza a ordenar.- Usa aliento draco sobre esa parte.- Y con su dedo señala una parte del techo.
El Pokémon obedece y dispara su aliento destrozando el techo, escombros caen, haciendo peligroso pasar por ese lado.
-Por ahí no.- Se dijo Carlos frustrado y espantado.
Carlos camina un poco adentrándose más.
-Dispara en esa parte.- Señala otra.
Otro rayo sale y en esa parte no cayo nada de escombro. Carlos se da un respiro, creyó que toda la base colapso.
Carlos se agarra de las patas de su Pokémon y lo usa para pasar al siguiente techo.
Mientras tanto y tan solo un poco después. La parte tapada explota por las grandes tenazas de Scizor. Que entra y ve el almacén, junto con los demás bichos.
-Creí escuchar a alguien.-Dijo Scizor, observando.
Por poco y tan solo un poco Carlos no se iba a salvar.
-Hay que ayudar a los Pokémon caídos.- Beedrill se presenta.- Según esa humana, en esta parte es donde están todos los cautivos.
-Pero parte de ellos salieron.- Dice Vivillon, asustado.-Y algunos…
-Lo sabemos.- Dice Beedrill, desmotivado.- Pero, por si aun están mas de esas extrañas bolas negras. Y supongo que heridos.
-¿Pero cómo podremos?- Pregunta Vivillon.- Hay muchas rocas será difícil sacarlos.
-Juzgas mal el poder del gran maestro Tomas.- Dice Volcarona, algo molesta.
Volcaron empieza actuar. Con fuerza psíquica empieza alzar todas las rocas e inclusive el piso, su psíquico era tan grande que se le equiparaba a Alakazam. Con todo alzado, se ven a los heridos y caídos por el ataque, mas como las ball negras.
Vivillon comiéndose sus palabras decide ocupar su fuerza psíquica, igual que Volcarona y sacar a los Pokémon pequeños y las ball negras fuera de la base, llevándoselas fuera de aquí.
Mientras más arriba. Carlos siente como retumba la tierra, por el poder psíquico de Volcarona.
Pero se centra, ve la base, no todo estaba dañado, al parecer y una parte y solo una, los demás pisos estaban al parecer estables y en condicione, aunque tenían grietas y estaban en algunas partes destrozado. En esos momentos más soldados del Equipo Rocket se exaltan y deciden investigar qué fue lo que paso.
Carlos desgraciadamente se los topa.
-¡¿Tu eres el que causo esto?!- Le dice uno de ellos.- Eres el que asalto la base.
Es verdad lo vi en las cámaras del almacén, libero a los Pokémon.- Dice otro de ellos.
-¡Olvídenlo!- Exclama otro de ellos.- ¡El no fue el que causo esto!
-¡Miren!- Grita otro.
Todos voltean.
En eso ven a Vivillon, en una parte alejada llevándose al resto.
-E-ese Pokémon, no es.
Y de repente el suelo empieza a de nuevo a retumbar y agrietar.
-¡SCIZOOOOOOR!
Del suelo sale Scizor al frente de todos, viéndolos.
-Protegeré a Volcarona y a Vivillon.- Dice Scizor, viendo al enemigo.- Al igual a los Pokémon, y, y… -¡Tuuuuu!- Scizor reconoce rápidamente a Carlos.
Y para Carlos, al igual lo reconoce, su cara se horroriza.
-¡Esta vez no escaparas de mi!
Lleno de ira, Scizor se abalanza rápidamente hacia Carlos. Pero es embestido por algunos Pokémon del Equipo Rocket.
Carlos pasa a ser ignorado de inmediato y con algunos de los soldados huyen del monstruo. Otros se quedan a pelear contra Scizor.
Carlos corre y lo mas que puede. Maldice, todo se complica y drásticamente. Ese entrenador con sus Pokémon bicho ha llegado y ha cambiado el rumbo de las cosas.
Se aleja lo más que puede mientras escucha gritos de masacre.
Carlos se deja guiar por su instinto. Una corazonada. Gruñe tanto de desesperación como de ira.
Mientras tanto afuera los Pokémon iban saliendo, al igual y Vivillon que sacaba las ball negras y algunos Pokémon.
-Ya está todo despejado Volcarona.- Le avisa Beedrill.
-¡A-a-al fin!- Dice Volcarona, ejerciendo fuerza.
La polilla deja de ocupar su fuerza psíquica y todo de nuevo retumba.
-¡Salgamos de aquí!- Beedrill rápidamente se mueve junto con Volcarona.
Otro terremoto se presenta y retumba en el piso donde se encontraba Carlos. El piso se inclina. Carlos intenta mantener el equilibrio y sujetarse lo más que pudiese, resbala un poco, pero se aferra. Mientras varios escombros caen hacia abajo.
Carlos se sostiene, salta hacia el otro lado mientras todo cae.
El perdía el balance, estaba a punto de caer.
Pero es empujad, casi de forma agresiva por Vibrava.
-¡Auu!- Carlos se paraba.
Scizor experimenta lo mismo y cae, pero rápidamente es ayudado por sus compañeros, por Beedrill, Volcarona y Vivillon.
-¿En dónde está Heracross?- Pregunta Scizor.
-Se encarga de la superficie.- Responde Vivillon.- Vigila que todo aquel que no sea Pokémon no pase.
-¡No dejen a nadie vivo!- Grita Beedrill.
Los bichos de forma salvaje se encargan de la situación, masacrando a quien vean en el camino, era una pelea muy injusta ya que no eran Pokémon esos bichos, ya no eran Pokémon y su poder igualaba a la Mega-Evolución.
Mientras tanto. Carlos en la inmensidad de la base, logra perder a los soldados y al Pokémon rojizo.
Aun seguía en el piso 3, laboratorios.
-Yo que fantaseaba ver este lugar en ruinas y a esos ladrones bajo estas.- Se decía Carlos molesto.- Pero no conmigo dentro.
Carlos camina dentro de los laboratorios, viendo a su alrededor. Al parecer ya no había nadie en ese piso, debido a la explosión y al enemigo que encuentran. Había tanta calma, no le gustaba eso último, aparte que en el piso de abajo se vivía una masacre, tenía que ser muy cuidadoso.
-Te maldigo entrenador.- Se decía en voz baja.- Si te agarrara solo…
***Mientras afuera***
-¡ACHUUUU!- Un niño estornudaba.
-¡Luurrrr!- Lurantis se queja.- Amo no me escupa.
-Lo siento. Pero es inevitable.- Dice Tomi, que le salía un moquillo.- Me va dar gripe y lo peor es que no me puedo limpiar.
Mientras tanto se escucha un sonido. Como algo rompiéndose. Algo se liberaba.
-¡Muere niño demonio!- La soldado del Equipo Rocket se libero del capullo y en sus manos traía una navaja.
Lurantis reacciona, pero eso los agarro por sorpresa. Cuando Tomas estornudo.
***Adentro***
Carlos camina entre los pasillos del laboratorio, aunque tiene el presentimiento de que Luna no estaba ahí.
-Sera mejor que me vaya.- Dice Carlos, terminando de explorar el piso en donde estaba.- No creo encontrar a Luna aquí. Y ese Scizor o cualquiera de esos monstruos, me pueden encontrar.
Siente que a su vez se está acercando, estaba tan seguro de que ella no estaba ahí, como si algo lo llenase en su ser cuando se siente cerca. No siente un jaloneo en su pecho cuando ella se alejo, es a su vez algo indescriptible sobre lo que siente ahora mismo.
-¡GAAAAAARRRRR!- Carlos escucha un grito.- ¡GARDEVOIR!
Carlos reacciona de inmediato, al oír ese llamado, desesperado pidiendo ayuda. Aunque era contradictorio, pero era Gardevoir, ese llamado y esa voz que caracteriza a la especie.
-¡Luna!- Carlos como si fuese un insecto hipnotizado, se deja atraer ante esa prueba.
El origen de aquella voz viene detrás de una puerta. Una puerta de metal que le impide el paso. Ese llamado el esposo lo escucha y no dudara en ir tras ella.
Carlos intenta abrirla de forma convencional. Pero no puede hacerlo.
-¡Vibrava!- Pero el castaño tiene otras opciones.
Una explosión rompe la puerta y esta cae a secas, también se contuvo Vibrava para no dañara a Luna.
El esposo entra con una cara indescriptible y a su vez un alivio por fin tenerla de vuelta.
Pero lo que siente cambia radicalmente en tan solo un momento.
-¡GARDEVOIIIIIRR!
Lo que veía era una Gardevoir, pero no la suya. La cara de Carlos cambia tan pronto a una de horror total y no tanto al no ser su Gardevoir.
-¡¿Pero qué?!
-¡Por Arceus!- Grita Vibrava a su forma, aterrado.
No solo por ver que no era su Gardevoir. Porque para empezar esa Gardevoir que ve es una común, normal de color verde claro, aunque a su vez estaba alterada, su color era más pálido.
Aparte esa Gardevoir no era común. Lo que siente Carlos al no encontrar a Luna, por un momento pasa a segundo plano al ver a esa Gardevoir "común".
Desgraciadamente la humanidad puede ser tan ambiciosa, pero eso no se compara con otra faceta sumamente horrible. No se sabe si es producto de la ambición o curiosidad, las ganas de saber, quizás.
Pero no tenía justificación.
-¡GAARRRRR!
Carlos y Vibrava se horrorizan al ver a una Gardevoir. Peor esta inclusive era diferente a las demás de su especie, incluidos a los Shinys.
-¡Por Arceus, por Arceus, por Arceus!- Carlos ve el horror y por un momento Luna se va de su cabeza.
Vibrava no podía evitar temblar de miedo.
Esa Gardevoir estaba sujetada a una mesa de pruebas, tenía un brazalete que igual suprimía sus poderes, su boca estaba con una máscara de aire. Pero su pecho, su pecho.
En su pecho, había una gran herida cocida, pero esa herida estaba en lugar de algo que caracteriza a la especie Gardevoir. En lugar donde se supone que esta esa herida, se supone que debería estar su pico rojo en su pecho, donde presiente los sentimientos. En lugar de ello las puntadas de la herida cinco puntadas y apenas se alcanza.
Una cosa horrible, que no tenía explicación. La Gardevoir chillaba y batallaba, trataba de liberarse. El dolor que siente tanto física como psicológicamente es inmenso todavía.
Le ha rebatado parte de sus ser. Esta incompleta sin ese Pico rojo, sintiendo una especie de vórtice vacio que intenta tragarse su ser. Algo tan retorcido, digno de ser detallado en los fríos y escalofriantes laboratorios, aun había sangre seca en su pecho, sudaba y se mezclaba. El oxido lo olfatean el castaño y el pequeño dragón, combinado a un olor a medicina y humedad.
El humano y el Pokémon que veían eso se les partía el alma al ver eso.
Luna de nuevo viene a su mente, imaginarla de esa forma, si ya de por si tiene esa desesperación, verla así sería más que terrible. Era un milagro de que aquella Gardevoir siguiese aun con vida todavía. Pero quizá, sea una maldición a su vez, estuviese mejor muerta. Se muestra a incompleta ante tal grado de maldad científica.
¿Para qué le quitaron ese pico rojo?
Pero no cabía duda de que había verdaderos monstruos ahí abajo, dignos de ser realmente demonios. Un cruel maltrato hacia los Pokémon. Como el Equipo Rocket experimenta con los demás seres vivos.
Carlos saca de nuevo el control. Pero ya estaba roto.
-Vi-vibraba.- Dice Carlos, que tartamudea de tantos nervios que tenia.- ¿Puedes morder ese brazalete?
El Pokémon drago obedece y esta vez con razón. Deshace las ataduras y muerde el brazalete dejando libre a la Gardevoir. Ella por fin se mueve, pero al hacerlo cae de la plataforma al suelo, dolida.
Ella alza la cara que marca dolor lo ve.
-Perdón. Pero tú no eres mi Gardevoir- Dice Carlos, sintiendo lastima por ella.- Es todo lo que puedo hacer por ti.
Ella estaba muy confundida por esa acción, aun siente dolor en su pecho, algo vacio esta.
Siente impotencia, sin energías, ni ganas para vivir. Destrozada, hasta más no poder. En su pecho solo siente un vacio que carcome su alma.
La Gardevoir se abalanza contra el humano. Le grita y le pone las manos en el cuello. Carlos estaba impactado y en shock.
-¡MATAME!- Pedía la Gardevoir.- ¡¿Quiero morir?!
E igual acompañado, estaba su vergüenza. Ella ya no era una Gardevoir al no tener esa parte que la caracteriza, arrebatada.
Vibrava se iba a meter. Pero Carlos la avienta. La Gardevoir estaba tan, pero tan débil. El castaño furioso la ve, pero rápidamente se disipa y golpea su rostro.
-Espero de todo corazón de que salgas de aquí.- Dice Carlos, triste, sin ningún rencor en su corazón.- Y la verdad lo lamento. Pero no puedo hacer nada más.
-Garde- gar- gar.- Ella no entendía lo que pasaba y trataba de pensar.- ¡Espera!- Le grita
El humano y su dragón, dan media vuelta y se marchan del lugar. Con dolor en su ser, pero a su vez con un pequeño alivio, aunque sea algo egoísta para el castaño. Pero a su vez comprensible lo que sentía.
Mientras la Gardevoir se arrodilla, llorando. Mientras ellos se marchan es inevitable escuchar y contagiarse de su tristeza y dolor.
A nadie se le desea lo que esa Gardevoir u otro Pokémon pasaron en este lugar.
-Lu-Luna no está aquí.- Dice Carlos seguro esta vez.- ¡¿Dónde, donde?!
Carlos quiere recuperar y salir de ese bizarro infierno en que está metido. En la búsqueda de su amada Luna.
Carlos perdía la calma se agachaba y se agarro la cabeza. Ha soportado igual demasiado.
-Carlos.- Vibrava trataba de llamarlo.- Maestro, Reaccione.
El pequeño dragón se ponía en la espalda de su maestro y a su forma lo abrazaba, lo que haría Luna en esa situación.
Carlos empieza a sentir su Pokémon llamándolo. Luna no estaba solo para él. Si no también sus demás Pokémon.
Se seca algunas lágrimas que le brotaron.
-Gracias Vibrava.- Agradece Carlos, abrazando a su Pokémon.- Perdóname por ser egoísta y no apreciarlos ahora que me ayudan en esta empresa suicida.
Era de igual de comprender el dolor de Carlos por igual. Luna ha estado en todo momento para él, fue tan doloroso perderla de esa forma. Convirtiéndose como única, no era por color o rareza o el simple hecho de ser su Pokémon. Era familia. Y más reacciono así al ver a esa pobre Gardevoir verde.
Y Carlos los quiere mucho porque encontró en los Pokémon lo que nunca encontró en su verdadera familia, sin contar a sus abuelos que al igual actuaron de esa forma.
-¡Trapich, Trapich!"-Un Pokémon que no sabía pronunciar la "N"
Palabras del abuelo.
-"Cuida bien de este Pokémon Carlos. Sé que no es mucho a comparación de Luna"
Para él no era necesaria la comparación. El era un Pokémon igual que los demás. Y ese Pokémon estaría igual con él.
Cuido de Eevee también, siendo dado por su padre, Javier. Ayudo a una Buneary en desgracia al igual a un Snorlax. La forma en que ha tenido Carlos a sus Pokémon ha sido única también. No los capturo en una ball, los capturo por coincidencias, por la situación.
-No seré más egoísta.- Dice Carlos.- No con ustedes.
Carlos ve su brazalete, la brillante Gardevoirita. Que cuelga en su brazo, símbolo de la unión de sus Pokémon.
Carlos sonríe por un momento.
-Soy un tonto.- Se dice así mismo.- Me he olvidado de lo más importante.
-No te dejare. Como recordamos, siempre gane en el juego de las escondidillas. Solo alargas la cadena roja y yo la seguiré, hasta encontrarte de nuevo.
Luna con anterioridad ha encontrado a Carlos, desde que eran niños. Siempre ha sido así, pero solo pasa con Luna.
Flash back
El castaño recuerda
Hacía tiempo Carlos intento alejarse de Luna, para pensar en su vida. Pero ella lo encontró en el techo de un Hotel. Sentía tanto miedo, tanta preocupación sobre sus pesadillas.
-Me encontraste.- Ese día, no hiso falta voltear, para saber que estaba detrás, como si de un ángel guardián se tratase.- Creí poder engañarte.- Dice sonriendo entre sollozos.
-Subestimas nuestro lazo. Sabes bien como es esto.- Luna estaba seria, molesta.- Daba igual si te ibas a fuera.
-¿Desde cuándo tenemos esa clase de lazo?, dime.- Pregunta el, mientras alza la mirada y ve al astro blanco, una hermosa Luna llena.- ¿Desde cuándo?
-Carlos.- Menciona ella con algo de tristeza.- Independiente de mi naturaleza en estar contigo. Después de nuestra batalla contra el Capitán Rafael y su Slaking.- Se lo recordaba
Aunque era mentira. Ese lazo era de mucho antes. Cuando establecieron sus cimientos de confianza.
Carlos baja la mirada y está en silencio.
-Después cuando dijiste que aceptabas el compromiso hace poco, en ese árbol.- Menciona, también otro factor.- ¿Eso no significa un lazo para ti?- Pregunta sintiendo algo, una punzada.
-Es una bendición y una maldición.- Menciona el niño, alzando la mirada asía la poderosa luna, sonriendo y llorando aun, y a la vez respondiendo.- Tú nunca te separaras de mí.
Fin del Flash back
¿Por qué no con Carlos?
Luna puede encontrar a Carlos, a donde quiera que este vaya. Carlos, si su lazo con su esposa era tan poderoso, tenía que hacer lo mismo. Ha sentido varias punzadas en su pecho, que le indican algo en su ser y alma. Ese era el lazo que había creado con el tiempo con su amada, un lazo telepático que les permite estar juntos.
La leyenda del lazo rojo del destino decía algo similar. Cuando los amantes se separan y estiran el hilo, eventualmente se rencontraba, no importaba la distancia que estuvieran.
-Ahora comprendo porque la cadena.- Dice Carlos, al suspirar.
En el caso de la cadena roja del destino. Esto se debe a la forma de Luna, Gardevoir. Luna dijo que era una cadena, porque el lazo que establece como Pokémon y más al sentir los sentimientos de Carlos, es de forma potenciada, en su caso, no un simple hilo, si no una cadena. Era a su vez un sinónimo de la forma en que están los Gardevoir y Gallade con sus maestros.
-Creo que hare igual un dibujo.- Dice Carlos, sintiendo inspiración.- Me siento inspirado en hacerlo.
Mientras tanto la Gardevoir que avanzaba lentamente, escucho eso. Como Carlos hablaba de su Luna.
-Si Luna puede hacerlo.- Se dice Carlos parándose también.- Yo también. Seguiré la cadena roja.
Carlos cierra sus ojos y se tranquiliza. Lo único que necesita hacer es concentrarse en ella, aunque lo ha hecho, lo ha hecho de forma equivocada. Tiene que aparatar sus pensamientos negativos y solo centralizarse en ella y visualizarla.
Lo único que entro a su cabeza fue el sonido de las cadenas y al final solo a ella. De forma muy bizarra ahora, aunque ese no era el momento en recapacitar en lo que vio.
Pero ese sentimiento que le llena, esa esperanza, está cerca. No ha estado tan lejos todo este tiempo.
Carlos abre sus ojos. Lo ve todo más claro. Es como un juego más, solo que a él le toca buscar.
-¿Maestro?- Vibrava se desconcierta por tan repentino comportamiento.
Pero el maestro solo sonríe tiernamente, siente, la siente de nuevo, siente su mano sobre él, ese pico rojo que si es molesto. Es una molestia grata y no la quiere ver sin ese pico. Más por lo que vio.
Carlos alza la mirada. Ya sabe en donde está.
-Dónde quieras que te escondas.- Carlos se comporta igual que Luna al decir esas palabras.- Yo te encontrare.
Después de unas palabras. Vibrava lanza otro aliento draco, rompiendo mas el piso y elevando a Carlos al siguiente nivel.
Piso -2. Administración y RH.
Pocos soldados y empleados estaban ahí. Pero estos tiemblan de miedo, no por ver a Carlos, se esconden. El castaño los ignora.
Algunos se le ponen en frente. Pero.
- BEEEDRILL, SCIZOOOOOR, HERAAACROOOOOSS
Los demonios se escuchan justamente debajo de los pies del castaño. Carlos por el miedo de los demás, pasa a ser ignorado por ello. Pero al igual este teme. Carlos corre.
-Lo siento Vibrava.- Dice Carlos.- Ya hiciste suficiente. Si muero. No lo harás tú, ni los demás.
El no entiende esas palabras. Carlos sin previo aviso lo mete en su ball. Aun contra la voluntad de su Pokémon.
-Aparte que si lo hago.- Carlos lo guarda con todo cariño.- Es obvio que Luna se irá conmigo.
Esas palabras eran una locura. Pero para inclusive Carlos cuyo origen lo es y más al estar al lado de la peor Gardevoir, su mal. Era obvio que tarde o temprano sucumbiría ante la marca familiar.
Carlos sigue corriendo, no para ningún instante de hacerlo, no hay nada ya que se meta en su camino, no hay nadie más, ya. Ella está cerca para él. Lo presiente ese sentimiento se vuelve más poderoso.
-Pero prefiero que ella se salve en lugar de mi.- Dice Carlos, que más de su vida valora la de su esposa.
No importa si estaban en una ball negra, ese lazo nadie se los quita, esa cosa enferma y repulsiva que hicieron. Pero también hecha con amor por parte de ambos. Una cadena roja, horrible y oxidada estaba con ellos y los ata para siempre.
En esposo sigue corriendo, empuja algunas personas que se le meten en su camino. Y después de unos minutos, después de tanto correr llega lo que al parecer es su objetivo.
Era un lugar lleno de escombros. Casi llegaba, donde estaban las escaleras y lo que era antes un elevador.
-¡AYUUUDAAAA!
Carlos se agacha y escucha los gritos.
-¡AYUDENME, POR FAVOR!
Carlos empieza a mover los escombros, con sus manos.
-¡No puedo con esto!- Se decía el castaño.
Aventaba las rocas. Se esforzaba al máximo por moverlas, empleando todas sus fuerzas, ingeniándoselas para mover las más grandes.
Carlos saca a Eevee rápidamente.
-¡Eevee rapidez, ya!- Le ordena
Varias estrellas chocan con las rocas gigantes destrozándolas. Carlos vuelve a meter a su Pokémon y sigue con lo que queda. Escarbando, sus manos se lastimaban al hacerlo, pero no le importaba y seguía.
Hasta que por fin encuentra lo que buscaba.
-¡Ayuu… Tú!- Dice una voz.
-¡Tu!- Al igual Carlos.
Carlos había encontrado al líder del Equipo Rocket, de nuevo estaban frente a frente. Pero el líder estaba bajo los escombros herido.
-¡A-a-ayúdame!- Pide el líder.- ¡Por favor!
-…-Carlos mete su mano y agarra la ropa del hombre, que de inmediato jala y estira.
-¡Más despacio!- Suplicaba el tipo.- Me lastimas.
Carlos sigue estirando con todas sus fuerzas.
-¡Espera!- Exclama el pelirrojo.- ¡¿Qué haces?!
Carlos solamente lo saca el cuerpo, solo un poco y al hacerlo empieza a registrar cada centímetro de él. Los bolsillos y la playera para poder encontrar lo que busca.
-¡¿Qué haces?!- Siguió preguntando el pelirrojo.- ¡Sácame de aquí, ayúdame!
Pero Carlos quiere otra cosa y eventualmente lo encuentra. Encuentra una ball negra. Una vez que lo encuentra.
Carlos se arrodilla y sonríe.
-¡Por, por, POR FIN!- Se dice el castaño seguro seguro.-¡Ahh, ahhh!
Lagrimas salen junto con pucheros. Por fin después de tanto, la tiene en sus manos. Siente como se le paralizan y el peso se incrementa.
Carlos se aleja del sujeto unos pasos.
-¡Ayúdame, ayúdame!- Mientras el hombre que estaba atrapado trata de pedir su socorro.
Pero Carlos lo ignora. No tenía la intención de sacarlo, ¿Por qué sacaría al tipo que secuestro a su amada?, y más al ver a la Gardevoir cortada cautiva que experimentaron. Y más aun que la quería vender y matar a su maestro por el simple hecho de tenerla a su lado.
Con pasos temblorosos y tan solo algunos metros.
-¡LUNA!- Le grita el esposo desesperado, como bestia dolida.
-¡Espera!- El hombre ve como su esperanza se iba.- ¡Ella no es la Gardevoir!
Carlos se aleja un poco más. No creía esas palabras, no las creía por una sola cosa. El pecho del joven retumba, su corazón suena como tambor, una sonada de alegría y alivio, latidos fuertes llenos de amor.
-¡Regresa a mi lado, como debe de ser mi amor!- Exclama el esposo, con alegría y desesperación.
No cree en esas palabras, por la cadena que tiene, por ese lazo que tiene con su Pokémon. Que al fin de cuentas lo era un lazo. El tira la ball negra y lo que deja ir.
Ese brillo rojizo deja ir a una Pokémon.
Una fémina Pokémon, de complexión delgada, su tez blanca, junto con su piel. Partes azul celeste, su cabello del mismo color, este a su vez tenía un peinado que distingue mucho a su especie. Tenía unos tres cuernos en las partes laterales de su rostro, tres de cada lado. Una falda blanca que le cubría de torso para abajo y bajo dicha falda sus piernas delgadas blancas y finas, en forma de punta.
-¡¿Gardevoir?!
Esa era la Gardevoir de Carlos.
-¡LUNA!- Y ese era el nombre de dicha Gardevoir.
El joven castaño la reconoce de inmediato y no se trataba del simple color azul. Es porque la siente, ese lazo, su pecho por fin está lleno, ya no siente vacio alguno. Después de tanto. Todo lo que hiso para llegar a ella.
-¡LUNAAA!- El no lo puede evitar.
Sin previo aviso. Carlos la abraza. La Gardevoir Shiny se desconcierta, no entiende lo que ha pasado. Ha estado fuera del alcance de su amado. Tan solo ha pasado un día, solo un día que la separaron de su lado. En ese día, ha sido eterno para él, esa tortura. Tuvo que actuar lo más rápido posible.
-¿Gar, Gardevoir?- Inclusive la Gardevoir se desconcierta.- ¿Car, Carlos?
Las lágrimas de su amado recorren su rostro y hombro, así como la suciedad que tiene en su cuerpo a través de un apestoso y sucio sudor. Siente algo, algo de golpe y es todos los sentimientos de su amado esposo. Una mezcla, es algo a lo que ya se acostumbro. Pero a su vez no, era distinto, no lo entiende.
-¡CARLOS!- Ella igual reacciona de la misma forma que su amado.
Ella lo aprisiona de la misma forma. No cree lo que ve, no cree que esta aquí, con ella. Después de que fueron separados por esos ladrones. Así se quedan por un momento y así quieren estar, juntos y abrazados. Nada importa más que la presencia mutua.
Pero se separan y se veían el uno al otro a los ojos, la apariencia y el sentimiento lo indican todo. Y para termina de confirmarlo se tenían que besar y enlazarse solo un momento.
Pero un pequeño terremoto que retumba por un momento todo el lugar, casi separándolos, ambos se sujetaban y no se soltaban, aun si la tierra les rugía. Pero el terremoto para, fue corto.
-¡¿Cómo me encontraste?!- Pregunta Luna, queriendo saber, incrédula todavía.- ¡Temía que no llegases a mi o que, que!
-Luna, hay que salir de aquí.- Dice Carlos agarrándola de la mano.- No tenemos tiempo.- Y la interrumpe, pero en verdad no tenían tiempo.
Carlos saca su Lujo ball, para meterla, pero a la hora de hacerlo, no puede, es rechazada.
-¡¿?!- Ambos ven eso.
Pero Luna no puede ni levitar. Ella tiene aun el brazalete puesto
-¡El brazalete!- Exclama Carlos.
Carlos sigue no tiene e control se ha roto. El saca rápidamente a su Vibrava y este al salir...
-¡Luna!- Hasta él se impresiona.
-¡Vibrava!- Ella se alegra de verlo.
-¡Destroza su brazalete!- Ordena Carlos sin perder tiempo.
Aunque el pequeño Pokémon se adelanto y lo hiso de inmediato, mordió sin parar una y otra vez sin lastimar a Luna en el intento, se aferraba igual a ella.
-¡Gracias!- Agradece Luna, abrazando a Vibrava.- ¡Gracias, gracias!
-Te eche de menos.- Le dice Vibrava, conmocionado. Pero feliz.
-También a ustedes.- Dice ella, que no suelta al pequeño.
Y como si fuese un hechizo. Luna empieza a levitar sus poderes regresaban de forma automática.
-¡Por fin!- Carlos entra en alivio.- Ahora…
Carlos iba, estaba a punto de ponerla de nuevo en su ball. Pero rápidamente es impedido por los poderes psíquicos de Luna, le quita la Lujoball de las manos.
-No.- Le dice ella de forma seria.- No mas pokeball. No ahora.
-Luna.- Carlos la ve.- Estas cansada.
-No es cierto.- Le dice ella encorvando su rostro.- ¡No tienes ni idea, lo menos que quiero es estar encerrada!
Carlos arruga su rostro.
-Carlos…- Pero ella suaviza su voz.- ¿Cómo me encontraste?- Le sigue preguntando.
-…- Carlos no se limita a responder.- No hay tiempo.
Con esas palabras calla. No dice nada y jala de la mano a Luna. No quiere decirle. No quiere contarlo. Sabe que es algo que no puede evitar hacer. Pero por ahora no, hasta que salgan de ese lugar maldito.
Luna siente el jaloneo. Pero al ver la mano de su amado, por fin sentirla en carne y hueso. No puede evitar sentir algo más. Alegría y amor.
-¡Carlos!- Ella se impresiona al ver que estaba en su muñeca.- ¡E, e, e, eso, e-e-es!
Ella ve lo que estaba en la muñeca de su esposo.
Carlos para de nuevo. Parece que tampoco podía evitar eso. Piensa en lo que hará.
"Cuando no te sientas fuerte. Cuando ella no se sienta fuerte. Cuando ambos se sientan aplastados ante sus problemas. Recuerden que pelean juntos. Y que ese lazo que los ata es su más grande arma"
Palabras de Javier, las recuerda. Y de hecho ahora más que nunca, necesita eso. Para poder salir de aquí. Era coincidencia o ironía. Pero a Carlos se le acaba las opciones. Lo ve cerca, adelante hay un enemigo con quien pelear y en su situación actual, no podrán ganar.
Aunque al amante le preocupe la reacción de ella y su apariencia. O las consecuencias que se tienen de la Mega-Evolución. No tiene alternativa. Las cosas se van a complicar de ahora y en adelante. Y necesitaban ambos el poder de afrontarlo.
-Luna.- Carlos baja su calcetín derecho. En esa parte tenía el otro brazalete sujetado a su pie, con todo y cinta canela para que no se separara de él. Ahí estaba el brazalete, junto con la otra Mega-Piedra.
Luna, por más que intente, no puede evitar sentir algo. Lo primero que siente es una conmoción, no sabe si ponerse feliz o preocupada, no lo sabe.
-¡La Gardevoirita!- Exclama Luna, su cara no tenia palabras.
Carlos sin decir algo le pone el brazalete a su Luna en su brazo derecho.
Ella tiembla, pero tan solo de ponérsela. Pasa algo.
La Gardevoirita empieza a brillar, un pequeño brillo que los ciega, indicando que la Mega-Evolución está casi lista. Solo Carlos la puede activar.
-Luna. No quiero arriesgar nuestra primera vez.- Dice Carlos a secas, pero preocupado.- Solo activare la Mega-Evolución en caso de una emergencia, "La cual me temo que será pronto"
-E-entiendo.- Luna capta, pero sin evitar sonreír.- Pero esperare ansiosa, lo sabes.
-… Lo sé.- Dice Carlos, casi tartamudeando, tratando de ocultárselo.
Ambos se vuelven a mover. Pero Luna hace algo, tomando de nuevo su papel de protectora de maestro, como Gardevoir y esposa.
-¡¿Pero qué?!
Luna con sus poderes se apega más a Carlos y lo carga, poniendo todo el peso en su brazo, como anteriormente.
-(Snif), Pesas más que antes.- Dice Luna sin contenerse.- Pero sigues siendo mi bebe.
-¡Bájame!- Pide Carlos molesto, ignorando la alegría que siente Luna.
Pero ella simplemente niega con la cabeza. Mientras a su vez ve su brazalete, su Mega-Piedra. Lo considera un bonito regalo y su símbolo de unión.
-"Lo hubiese querido de otra forma esto"- Se dijo la Gardevoir, al ver la Mega-Piedra.- "Pero me apego a las circunstancias"
Carlos deja de batallar, no puede pelear con su Luna, porque mejor que nadie la comprende.
-Ya hiciste demasiado.- Le Dice Luna ya seria, pero sin secarse las lágrimas.- Yo me encargare ahora. Puedo sentir tu cansancio, estas fatigado, desvelado. Te veo lastimado y puedo oler tu sudor. Y todo por mi culpa.
-No digas tonterías.- Dice Carlos, agarrándola de su cabello.- Esta vez. Y solo por esta vez. No fue culpa de nadie amor.
Desciende su acariciar hacia su mejilla, limpiándole una lagrima y seguir hasta sus labios, ella los abre y siente el sabor de esa mano, de su meñique. Carlos no parece importarle, pero sigue moviéndose sintiendo con su meñique los dientes y labios, hasta llegar a su mandíbula y cuello.
-¿Mejor, cariño?- Le pregunta el.
-Te has vuelto más cariñoso conmigo.- Le dice ella al notarlo y mirarlo con unos ojos perdidos de amor.- Quisiera sentirlo más.
-Y quisiera dártelo.- Dice Carlos con la misma mirada y que aceptaría con gusto.- Pero hay que salir de aquí.
Luna se mueve rápidamente, mientras con todas sus ansias quiere salir de esta maldita base.
Carlos pese a lo molestia que tiene. No puede evitar sentir lo mismo que ella. Este completo su ser, la tiene de vuelta a su lado como debe de ser.
Y Luna no se dará esta vez por vencida. No dejara que nada malo le pase a su amado. Carlos casi dio su vida, estaba a punto de morir. Pero ella, no pudo hacer nada por él, cuando se supone que es la Pokémon.
-Mi héroe.- Le dice Luna, profundamente enamorada de su esposo. Imaginándose a Carlos como su caballero.- Tú dijiste que los cuentos de hadas no existen.
-…- El castaño cierra sus ojos.
-Pero en realidad existen.- Dice ella, más que feliz.- Mi héroe.
Carlos suspira, nunca se había imaginado, ni siquiera visto de esa forma, que eso era para ella en esos momentos.
-Carlos.- Luna le habla mientras avanzan.- Después de esto… ¡Quiero tener un hijo!
-… No es momento de pensar en ello- Carlos no dice nada y se imagina con un poquito de nervioso esas palabras.- "Sonaba mejor en mi cabeza"
-¡¿Qué dijiste?!
-¡Nada amor, nada!- Carlos, una parte de él se le olvido que estaba al lado de su esposa.- Nada…- Pero con una sonrisa y sonrojado lo piensa.
Luna se mueve de forma rápida, mientras hablan, sus ojos se enfocaban en el camino de la base.
-¡¿Dónde está la salida?!- Pregunta Luna desesperada.
-No podemos ir donde regrese.- Le responde Carlos.- Créeme, no podemos.
-¿Entonces?- Le pregunta ella, desmotivándose.- ¿Estamos atrapados?
Luna para de inmediato piensa en algo. Y ese algo tiene que ver con sus habilidades.
-Hay otra salida.- Dice el castaño.- Pero tenemos que subir un piso más.
Ella suspira al escuchar esas palabras. No hará lo que más teme. Aunque eso signifique salvar la vida de su amado, solamente lo usara como último recurso.
Luna con fuerza Lunar destroza el techo los escombros caen. Carlos ve lo que hiso y varias rocas piensan caerle por encima. Pero con los poderes psíquicos ni siquiera la tocan las rocas y las destroza, con una explosión, convirtiéndolas en polvo.
-¡Wow!
Carlos se impresiona, nunca había visto usar los poderes de Luna de esa forma. Era en cierta parte espectacular. Pero también intimidante ante sus enemigos.
-No sientes miedo, ¿Verdad Carlos?- Le dice Luna al presentir ese sentimiento.
-No, no fue miedo.- Dice Carlos.- Estoy muy impresionado. Eres muy poderosa
Luna ríe un poco por el alago.
-Te eche de menos.- Dice Carlos, triste.- Pensé que no te volvería a ver.
-Y yo a ti.- Le dice Luna de la misma forma.- Pero una parte de mi tenía la esperanza de verte. No lo creí, hasta que te vi de nuevo.
Ambos no lo pueden evitar. Esa atracción, esa necesidad que los impulsa, y que se intensifico por el cautiverio de ella.
Enlazan sus labios el uno al otro. Y para este momento y solo por ello no importaba. Después de besarse mueven sus frentes, se tallan una con la otra. Carlos agarraba su cabeza y la juntaban más. Solo para después conectarse de nuevo, dándose pequeños besos.
-Salgamos de aquí mi Luna.
-¡Gar!
***Mientras tanto***
Debajo de un "árbol" el cuerpo de una mujer yacía en el suelo, desangrándose y una mirada emblanquecida, cayendo desde una gran altura. Aunque la caída no fue que la mato. Fue otra cosa. En su pecho un herida que dejaba salir un poco de sus entrañas.
Y desde las ramas de un árbol. Esta vez no un asesino. Una asesina. Que veía con tristeza lo que hiso.
Su guadaña derecha bañada completamente en rojo, empalando a su desafortunada víctima, que ataco por sorpresa para herirlos.
-Gracias Lurantis.- Dice Tomi espantado.- Y lo siento.
-…-Lurantis veía a su víctima que cayó.
Lurantis alza su guadaña y ve el rojo de esta.
-¿E-etas bien?- Le pregunta Tomas, preocupado.
-S-si.- Ella entra en sí de nuevo.- "Tuve que proteger a mi amo, ella lo busco. No dejare, que por mi culpa le suceda otra desgracia al amo Tomas"
Eso se decía Lurantis cuando asesinaba a las personas. Pero esta vez era la primera vez que mato a una humano. Ella en parte no quiere esto, pero se ve obligada a actuar para proteger a su amo del peligro. No quiere que pase como el caso de Roserade.
Mientras tanto Beedrill se acercaba a su maestro. Viendo que el rojo machaba la guadaña de la mantis.
-…- Se queda pensativo Beedrill.
-…- Al igual Lurantis.- Protegí al amo. Como deseaste.
-No, no solo como desee.- Corrige Beedrill, sintiéndose satisfecho.- Como tú deseas también. Y como debe de ser.
Lurantis niega. Porque Beedrill tenía razón, ella lo hiso por él y si alguien tocaba a Tomas, ella tenía que actuar para defenderlo.
-Beedrill.- Tomi le habla.- ¿Qué paso?
Beedrill se comunica con su maestro, señala con su aguijón abajo, indicándole que fuera de inmediato.
-Lurantis.- Tomi le habla.- Bájame. Por favor.
Lurantis obedece y pasa rama por rama, bajando a su maestro. Ambos siguen a Beedrill. A un punto donde estaban el resto de los bichos.
Y al llegar.
-¡Por Arceus!- Lurantis exclama, aterrada de lo que ve.
-¡Ma-ma- malditos!- Inclusive Tomas ha visto todo en su joven vida, no estaba preparado para ver eso.
-¡Gar, gar, gar!
-Heracross bajo y nos ayudo.- Cuenta Beedrill los hechos.- Y mientras lo hacía, la encontró vagando sola en los pasillos. Salimos rápidamente al verla.
Esa era la Gardevoir que Carlos se encontró. La Gardevoir cortada, la que no tenia pico en su pecho.
Tomas, se quedaba sin palabras atónito. Solo para después gruñir, gruñir como nunca antes lo había hecho.
-¡NO DEJEN A NADIE VIVO!- Ordena Tomi, mas que rabioso.- Volcarona. Sé que están en tierra, encuéntralos y usa la Onda Ígnea más fuerte que jamás hayas hecho. Y ustedes acorrálenlos en un solo punto. No tenemos que hacerle daño a este bosque. No tiene la culpa de tener verdaderos demonios.
-¡Gardevoiiirrrr!- Ella sentía el dolor en su pecho.
Aun para Tomas y sus Pokémon que eran demonios reales. Palidecían ante la maldad humana, al ver a esa Gardevoir cortada. Ahora era el momento de cazar a todos los miembros del Equipo Rocket, los verdaderos monstruos.
Los bichos rujen. Mientras Heracross, acuesta delicadamente a la Gardevoir cortada.
-Heracross.- Tomi se centra en su Pokémon.- Cuida a esta Gardevoir.
-Heraa.
-Estas a salvo.- Le dice Lurantis, a la Gardevoir.
-¿En, en, enserio, lo harán?- Pregunta la Gardevoir, con tristeza y lagrimas.- ¿Se desharán de todos ellos?
-El amo lo hará.- le Dice Lurantis, convencida.- Tomas los hará pagar.
-Pero, pero, pero...- La Gardevoir se esfuerza en hablar.
-Lurantis. Hay que movernos.- Dice Tomi.- Sigue a Beedrill y a los demás.
-Sí.
Lurantis se mueve para supervisar. Estaba algo lejos y ocultos. Heracross cuidaría a esa Gardevoir. Pero esta vez con miedo, no la escucharon.
***Volviendo al lugar***
Carlos y Luna estaban en el piso 1, estaban casi cerca. La pareja trataba de salir a conocer lugar. Luna levito y subió gracias al agujero que provoco.
-Ya casi cariño.- Le dice Carlos.- Solo muévete a esa dirección.- Le señala.
Pero una de las cosas inevitables que teme Carlos se presentara lo más pronto de lo que cree.
De la nada un ataque viene, empujando a la pareja y haciéndola caer al instante. Luna tira a su amado.
-¡Idiota!- Una voz habla.- ¿Creíste que te ignoraríamos?
Carlos se paraba y Luna intentaba lo mismo.
-Pero jamás ignoraríamos algo así.- Dice una mujer.- Que curioso, estabas en la cafetería, ¿No?
Carlos alza la mirada, reconoce algunas miradas, eran dos tipos. Un hombre y una mujer. Afuera traían dos Pokémon, locales de Kanto. Un Raichu y un Kadabra.
-Gar, gar.
De la nada el Kadabra, arroja una bola sombra, pegándole a Luna
-¡Maldita sea!- Carlos maldice.- ¡¿Qué no podemos estar en paz?!
-Entréganos a esa Gardevoir Shiny.- Dice la entrenadora.- Nosotros le daremos un buen uso. Sera nuestro finiquito, ya que esta empresa muerta, no nos dará nada.
-Sobre mi cadáver.- Dice Carlos, decidido.
Luna trataba de ponerse de pie, pero ese ataque fue efectivo para ella así que le costaba. Los agarraron de sorpresa. Carlos trataba de agarrar sus ball, pero no las tenía. Voltea y las ve en otra parte, tiradas, se soltaron por el impacto.
-¡Otra vez!- Carlos no lo cree.
-No, no, no cariño- La mujer con su Raichu.- Acércate y veras que te pasa.
De la nada Raichu es aventado por un ataque de Gardevoir, que lo apretaba y sometía. Se ponía al frente de su amado que estaba cerca de ella.
-No, no, ¡No lo dejare ya!- Dice Luna aferrada a él.
Pero a su vez Luna al igual era sometida por dichos poderes. No se dejaba doblegar.
¡BAAAANG!
De la nada un disparo suena. Hiriendo al Pokémon que sometió a Luna, liberándola del poder del Pokémon psíquico, peor inclusive ella titubea.
-¡No perderé a mi Luna!- Exclama el esposo con rabia notoria. Con el revólver en mano- ¡No otra vez!
Ella se pone al frente de su amada esposa. Luna veía en shock, le asusto el disparo, pero más al ver de quien vino y el arma que su amado tiene en mano.
-Luna sal de aquí y llévatelos.- Dice el esposo poniéndose al frente.- ¡AHORA!
-¡¿Que-que?!- Luna trataba de ponerse de pie.
-A esta cosa no le quedan balas, se le cayeron.- Dice Carlos entre gruñidos.- Apenas me quedo una.
-¡Maldito tramposo!- El ladrón le grita.
-Y hola de nuevo a la hipocresía, también.- Saluda el castaño de mala gana, que le pasaba muy seguido ese tema y mas con su Luna. Llegándose a inclusive pelar por ello.
Kadabra se paraba herido, son sus poderes trataba de parar la herida de bala.
-¡¿Qué esperas vete?!- Le grita Carlos.
-¡No!- Luna no quiere.- ¡Tu…
-¡Cierra tu hocico, no te quiero escuchar una vez más!- El castaño se adelanta y le grita.- ¡Yo tengo la misma responsabilidad que tu Gardevoir!, ¡Vee lo que he hecho por ti y haría más!
-Juegas a ser su Gallade.- Dice la mujer enojada.- Que estúpido.
-Si lo soy.- Dice Carlos, aceptando eso como alago.
Rápidamente, Raichu electrocuta a Carlos salvajemente con un rayo. Carlos se empieza retorcer por eso. Luna es testigo, su cara se rompe como plato.
-¡AARRRRGTHHH!
-¡No!
Saca las fuerzas al ver a su amado en peligro. Con su fuerza psíquica agarra a Raichu y lo azota al suelo.
Después de ello Carlos cae, convulsionándose, echando espuma por la boca, por toda la electricidad que tenia.
-¡Carlos, Carlos!- Luna agarraba a su amado, abrazándolo en el suelo.
Alakazam se reincorpora herido, lleno de furia por el humano cobarde que le disparo.
-Maldito mocoso.- Dice la mujer ladrona y furiosa.
La mujer saca su brazalete y se lo avienta Luna.
-Te la quitaremos aun así.- Dice la mujer, con una sonrisa de maldad.- Era una suerte todavía no devolverlas.
Luna es electrocutada también, pero no cae. Suelta a su amado y se pone de pie también al frente.
-T-tengo que sacar a Carlos.- Se decía Luna como objetivo.- No puedo dejarlo aquí.
Javier Pov
Atrapados en una tormenta. Un viajero recorre su camino a oscuras.
Yo recorrí en ese camino lleno de oscuridad. Un sendero igual que mi hijo. Sé que él lo ve de esa forma, una vez de pequeño lo dibujo. Y de ahí me di cuenta que era igual a mí.
Pero estaba equivocado.
Porque el tenia alguien. Una Luna que siempre ilumina el sendero en su oscuridad. Yo tuve que abrazar la oscuridad. No es lo bastante fuerte todavía. No lo comprende.
Nunca he sido un buen padre. Nunca lo seré.
Por eso sabia que la Gardevoir que el mismo crio cumpliría mejor el papel que nunca, nadie lo hiso.
El regalo, no fue para Carlos.
Fue para Luna.
Narrador Pov
Luna es sometida al electroshock. La ladrona saca la ball negra. Ella ve con horror. No quiere volver.
-¡Luna!
Carlos se intenta parar al ver lo miso, pero su cuerpo esta entumecido y Luna pasa por lo mismo. Le suprimían sus poderes una vez más.
Pero así como una oscura tormenta, la luz siempre está detrás de ella que la disipa.
Puede que sus cuerpos no den más. Pero sus almas y corazones dicen lo contrario.
Ambos sienten sus desesperación, su dolor, por esa cadena que tienen atado. Pero también sienten el amor que se tienen el uno por el otro.
Ambos se aferran, no se dejan doblegar ante la situación. Puede que sus cuerpos digan lo contrario. Pero sus almas y corazones, no.
Algo. De la muñeca de Carlos empieza a brillar. Un brillo que se vuelve más y más intenso. De la misma forma Luna lo hace. Sus brazos dan una señal.
Lo que sienten el uno por el otro es tan, pero tan fuerte. Que llegan a desbloquear el verdadero poder de su lazo.
Ambos por fin destapan el gran poder de los brazaletes.
La mujer espantada al ver eso, lanza la ball. Pero esta se destroza al tocarla. El brazalete oscuro también. No aguanta tanto poder. Luna se libera y siente algo, algo muy familiar. Pero intensificado, potenciado de una forma que jamás ha sentido. Lo mismo pasaba con Carlos.
Todo lo que antes habían experimentado, no se comparaba con el ahora.
Porque ambos. A través de los brazaletes, pero también con sus almas y corazones destapaban la Mega-Evolución.
Ese brillo disminuye, pero permanece en la Mega-Piedra de Carlos.
Luna daba un brillo, solo se veía la silueta de su cuerpo. Su cuerpo se agrandaba su rostro se anchaba, sus manos son rodeadas. Sus cuernos cambiaban de forma, crecían y se ondulaban. Su pecho al igual lo hacía. Su cuerno crece a tal forma que se expande de los lados y toma la forma, como la de un corazón de papel, con sus dobleces. Su vestido crece junto con ella.
El brillo se disipa y deja ver su nueva forma. Su piel había cambiado, su vestido se había alargado, hasta cubrir completamente sus piernas. Mostraba parte de su piel hermosa y blanca, sus brazos desnudos, pero sus manos no, mostrándolas como si tuviese guantes de igual color negro. Su espalda estaba expuesta, mostrando como si tuviese un escote en su vestido.
Su vestido completamente negro y una hermosa, pero horrible a su vez, señal para sus enemigos, movía sus brazos y mostraba su Mega-Evolución.
Luna, la Gardevoir había cambiado completamente. Carlos estaba impactado al verla con su nueva forma. Era más hermosa, majestuosa. Peor al igual más poderosa que antes.
-¡GARDEVOIR!-
Luna abre sus ojos y su grito, fue distinto a los de su especie. Indicando la parte final de su cambio.
Los ladrones estaban impactados, junto con el maestro de la Pokémon.
Carlos se para decidido esta vez, serio. Listo y preparado para coordinarla. Siente que algo había florecido.
Una hermosa rosa oscura. O mejor dicho. La Luna cambia, ahora era una "Luna Nueva".
Y esta vez más que nunca. A partir de ahora las cosas serán distintas en sus batallas. Probando con la Mega-Evolución. Que nada ni nadie separara su lazo, que nadie romperá su cadena roja.
Jamás.
Supongo que no veían venir eso.
Y de eso se trata. Después de varios y varios capítulos. Luna ha llegado a su Mega-Evolución, junto con Carlos.
Pero primero las explicaciones.
A Carlos le costó demasiado trabajo ir por Luna y sobrevivir a la primera parte.
Me quise inspirara en viejos cuentos. Donde el héroe hace todo por su amada. Porque como vieron, el trajo el caos y tuvo que sobrevivir a ello, peleando como si fuese un héroe de los populares cuentos.
La aparición de Tomas empeoro las cosas, destruyendo parte de la base y moliéndola. Pero aun así Carlos no se detuvo en la búsqueda de su amada. Soportando los peligros, aun viendo a Scizor, tuvo que soportarlo.
Aun si vio el horror en persona.
La Gardevoir cortada. Una vez vi un fanart así, de una Gardevoir en silla de ruedas y que esta no tenia su pico rojo en su pecho. Quise manifestar la maldad de la humanidad. No se aleja mucho de la realidad, ¿No lo creen?
La humanidad puede ser muy cruel con los animales y pueden hacerles cosas terribles. Y manifesté eso en Gardevoir, en ese pincho que tiene a través y por igual de se fanart. Solo imaginen tener un Gardevoir y hacerle eso.
Al igual y maneje su reacción. Metiéndome en lo que sintió y queriendo estar muerta, ya que uno de los chistes de ese Pokémon es presentir los sentimientos a través de su cuerno. Estar así es como perder su brazo o pierna.
Carlos la libero por simple lastima, no lo soporto por igual. E imaginándose a Luna así.
Después sigue la desesperación. Carlos la sintió, al soportar demasiado por su amada y no encontrarla. Pero es aliviado por Vibrava. Eso le aclara la mente y se pone a recordar que estaban también sus Pokémon de la misma forma en que estaba Luna.
Y aquí saco algo parecido al anime. Los hecho de Korrina y Lucario. Ese lazo y corazonada que llevo a Korrina hacia Lucario. Quise manifestar lo mismo a través de Carlos.
Poniendo una escena del cap 14; Traumas. Cuando Luna lo encontró en la azotea de un hotel. Carlos se concentra.
Hasta por fin seguir su corazón y su cadena y llegar con su amada.
Vuelvo hacer la referencia de la leyenda del hilo rojo. Que sin importar la distancia y e tiempo. Los amantes siempre estarán juntos. En este caso pongo cadena, por la misma forma en que los Gardevoir y Gallade tienen que estar encadenados a sus maestros. Esa es la variante que le puse.
Después pongo la escena amorosa. Y la forma en que Luna y Carlos se rencuentran.
Y por último las adversidades que tienen que pasar. Y por fin usar la gran Mega-Evolución.
En este punto me quedo ya sin palabras. No se mas decirles. Después de mucho tiempo se ve por primera vez la Mega-Evolución.
Carlos dudaba en darle la Mega-Piedra a Luna, por la apariencia que esta tendría. Pero se ve obligado por las circunstancias peligrosas a lo que están rodeando.
El comportamiento de Carlos ha cambiado, peor a su vez se mantiene, quiere ser el protector de su amada Gardevoir, aunque esta no quiera. Y Luna quiere lo mismo.
Creo que ya no tengo más que decir al respecto. Espero que les haya gustado y gracias por su paciencia.
Agradezco a alen6
Y a todos aquellos que leen esto.
Sin más que decir me despido.
Adiós y cuídense.
Hasta la siguiente actualización.
