Hola a todos.
¿Cuánto tiempo?
E estado descansando. Retomando otras cosas olvidadas y que merecían más mi atención. Pero nunca deje de escribir.
Aparte estaba algo inconforme con lo que escribía y todo eso.
Pero estoy de vuelta y no dejare de escribir.
Sin más que decir por el momento los dejo.
Sacrificio
(Parte cuatro)
Un brillo se alza en las profundidades del oscuro averno. Cuando se disipa, deja ver algo sumamente hermoso.
-¿Qué es esto?- Desde la cimas de un árbol Tomas veía igual el brillo.
Ese brillo se asoma hasta en la parte superior. Lurantis igual veía ese brillo, sin decir algo esta vez. Ambos veían, pudieron alcanzar el tenue brillo que se asomo en ese oscuro agujero. Pero al igual, presentir ese poder. Tomas que tenía sus poderes, presintió algo, un peligro. Siente como algo le recorre, un escalofrió. Ha visto y presenciado ese poder antes, sabe que es lo que está abajo.
-¿Amo, está bien?- Pregunta Lurantis, al sentir algo en su amo.
Pero Tomas no responde. Veía esa parte. Lurantis frunce el ceño. Pero no podía negar la reacción de su amo, sabia porque estaba así. Porque ella igual lo presencio.
Mientras y regresando las profundidades, donde se origina todo. Donde el brillo se disipa.
Una hermosa Gardevoir, de color negro. Su vestido largo. Su piel blanca, pálida. Simulaba perfectamente a una humana con vestido. Pero a su vez daba una señal, una señal negativa en ella.
El humano, maestro de aquel ejemplar. Veía impactado. Por primera vez, a su vez. La Mega-Evolución de una Gardevoir Shiny, la suya.
Al frente. Igual de impactados estaban los enemigos y Pokémon de estos. Viendo a la Gardevoir.
-Lu, Luna.- Habla Carlos, a su Pokémon.
Luna, La Gardevoir. Abre sus ojos. Siente un gran poder recorriendo su cuerpo. De hecho titubea. Carlos, se acerca rápidamente hacia ella y la toma por la espalda, para que no cayera.
-¡¿Estás bien?!- Le pregunta.
Luna sacude su cabeza. Estaba algo desconcertada. Sentía una especie de peso presionándola, aunque eso se va rápidamente. Agarra la mano de su amado, para apoyarse, aprovechando el favor.
-Estoy bien.- Dice Luna, un poco débil, volteando a ver a su amado.-Solo que…
-Es hermosa.- Decía la mujer, ladrona del Equipo Rocket, impresionada por Luna.- ¡La quiero!
La pareja es interrumpida. La mujer lanza otro brazalete. Este es detenido en seco, antes de que tocase a Luna.
-¡¿Qué?!
Luna aun tenía la cabeza volteada, viendo a Carlos que estaba abrazándola. Pero su rostro mostraba molestia. No se mostraba feliz. Ella acaricia la cara de su amado. Después suavemente se aleja de él. Ella aun algo temblorosa, voltea y ve al enemigo.
El brazalete se destroza en miles de pedazos. Con tan solo el pensamiento de Luna.
Ella por un momento ignora todo y ve su apariencia. Ve sus manos, unos guantes negros.
-…
-…-Por su parte Carlos se mostraba pensativo, algo le llegaba al ver a su amada de esa forma.
Raichu ataca con un rayo. Pero Luna no voltea y de hecho lo detiene igual en seco. No hiso falta una reacción suya, para poder desviarlo y redirigirlo a su origen.
Ella estaba as ocupada estaba viendo su vestido negro que tocaba el suelo. Y después de unos momentos de pensar, al ver ese color. Sin creerlo y aun preguntándose.
-¿Negro?- Se pregunta ella al ver ese color.- ¿N-negro?
-Luna.- Carlos habla.
-¿Por qué es negro?- Se pregunta ella, todavía.- ¿Así soy?
Por un momento Luna, se quedo quieta, contemplando su cuerpo. Se queda, pensando todavía en ello.
-Niño estúpido.- Dice el hombre, molesto.- Pasaremos una o de otra forma de ti.
-No importa si usas la Mega-Evolución.- Dice la mujer, aun determinada en seguir.- No la mereces.
Carlos gruñe y aprieta sus puños. En una escena alterna, si esperaba ver a su amada en su Mega-Evolución, en una batalla, pero no como la que está viviendo. Aparte y aun si dejarlo en segundo plano. La reacción de Luna.
Luna sale de su trance. Se enfoca mas en el problema que tiene. Pero a su vez le costaba, sentía todo el poder que necesitaba sacar. Aparte pesaba más por el vestido. Aunque a su vez tenía más fuerza física. Todavía trataba de acostumbrarse.
El Kadabra ataca con fuerza psíquica. Luna mide fuerzas con él.
Carlos igual se enfoca.- ¡Luna demuéstrale tu nuevo poder!- Y le daba ánimos, nunca dejaría de apoyarla.
Luna repele con facilidad ese ataque, ella no era de fuerza física, sus poderes siempre han venido de su mente. Ella azota al enemigo contra la pared. Luna respiraba con mucha dificultad. Le costaba realmente controlar su nuevo poder.
Raichu contraataca. Peor la Gardevoir esquiva con mucha facilidad. Su velocidad era mejor ahora. Pero aun así Luna estaba presionada.
-Presiento.- Luna a su vez no estaba centrada del todo en la batalla.- Algo está cerca.- Lo sabe.
Antes de la Mega-Evolución. Poco después de que Carlos la liberara. La Gardevoir presintió algo. Algo que se acercaba.
***Mientras tanto***
Abajo estaban los Pokémon bicho luchando contra el Equipo Rocket.
Mientras arriba por igual. El bosque se empezaba a incendiar, por el calor de la batalla. Había arriba una masacre, tanta muerte y sufrimiento. Por parte de los Pokémon bicho que no ceden, no mostraban misericordia.
Cuatro de ellos se la tomaban mas apecho. Pues esos bichos fueron torturados por el Equipo Rocket. Ellos lo demostraban a través de sus ataques.
Y en la cima de un "árbol", estaba un niño supervisando todo, pegado en la espalda de su Lurantis.
Bichos que estaban asechando y matando a las personas y Pokémon por igual. En medio de esto estaban Carlos y Luna. En medio del fuego cruzado.
***Volviendo al lugar***
Luna presentía un peligro extremo. Se preocupaba. Ahora lo sentía con mayor intensidad, su protuberancia en forma de corazón, se oscurecía al detectar los sentimientos de que lo rodea. Detecta el inmenso odio de los Pokémon bicho, detecta todo el sufrimiento del Equipo Rocket.
Y sobre todo. A aquel que comanda, emana un poder inmenso dos seres que tenían mucho odio acumulado, una inmensa sed de sangre. Aunque a su vez, como un pequeño faro a lado de uno de esos portadores de odio, estaba algo cálido, algo que se preocupaba y una profunda tristeza por igual.
Eso no le ayudaba ahorita mismo a Luna, presenciar eso, la saca de su balance.
Decepción, tras decepción. Engaño tras engaño. Problema tras problema.
Luna hace pucheros, mientras se defiende, se escuchan algunos gemidos.
Siempre pelean contra el mundo. Solo quieren estar en paz. Solos y que su amor por fin florezca, darle la espalda a la sociedad. Mandar al demonio lo que pensaban los demás. Lo que importaban eran ellos y solo ellos. Ellos no le desean un mal a alguien. Solo se defienden contra aquellos que los amenazan.
Esta destrozada.
-Gar, gar.- Dolida al ver esa realidad.- ¿Por, por, que?
Luna siente una presión inmensa. Siente como su cuerpo, se comprimía.
-Luna.- Carlos presiente algo.- ¿Estas b…
-…- Luna no habla.- E, e, estoy bien.- Responde con esfuerzos.
La pelea sigue. Luna contraataca con su fuerza lunar. Pero le era muy difícil concentrarse. Ha tenido demasiado en tan poco tiempo. En su mente esta Carlos, pero no de la forma en que quiere. Tan pronto una imagen, un pensamiento que sepulto en el fondo se presenta.
Bailando, bailando un vals sobre algo. Y ese algo…
-"¡NOOOOOO!"
Las cosas empeoraban.
-"¿Por qué, Por qué?"- Se preguntaba ella de forma triste.- "¡No!, ¡No pienses en eso, es tuyo, esto no es nada!"
Se daba ánimos para seguir. Tenía una esperanza todavía. Mientras Carlos estuviera a su lado, siempre estaba la esperanza de seguir intentándolo. Solo bastaba con presentirlo detrás de él. Apoyándola en todo momento. Como lo que realmente son. Su presencia significa mucho para ella. Era lo único que tenia.
Tenía que seguir. Aunque le costaba. Algo pasaba por igual.
Pues había un detalle, un detalle que olvidaban.
Luna se sigue defendiendo contra sus enemigos.
Con una fuerza psíquica azota a Raichu una y otra vez, para después ya debilitarlo y azotarlo contra el suelo.
Raichu por su parte ya no podía continuar más.
-¡Noo Raichu!- Decía la mujer.
Quedaba de pie Kadabra y para estas alturas. La batalla estaba decidida. El poder de la Mega-Evolución se daba a conocer a través de la Gardevoir.
-¡Eso es amor!- Dice Carlos muy emocionado.
Luna por su parte, tenía algo, se controlaba y lo hacía, pero le costaba. Algo nublaba su mente. Pero aun mantenía el control.
Y aun así la batalla estaba ganada.
-¡Acaba de una vez mi Luna!- Dice Carlos recuperando sus ánimos.- ¡Usa fuerza lunar!
Luna pega sus manos y carga su ataque, se ve un brillo en medio de la oscuridad. Lista para acabar con todo de una vez.
Pero…
-No saldrán de aquí.- Dice la mujer, que no acepta la derrota.- Si nosotros no los derrotamos. Ese monstruo lo hará
Luna no sabe de lo que habla esa mujer. Pero está segura de que es el peligro que ahora presiente. Alguien más está afuera asesinado personas con sus Pokémon.
-¡Morirán!- Exclama rabiosa la mujer, por haber perdido.- ¡Esa Gardevoir tuya esta vestida para tu funeral!
-¡¿Qué?!- Luna reacciona de otra forma.
Palabras que resuenan tan pronto dichas. Carlos se exalta, molesto y gruñendo, ante tal falta de respeto hacia su hermosa Luna. La fuerza lunar se desvanece.
-¡¿Qué dijiste?!- Exclama Luna al escuchar tan pronto eso.
La Gardevoir deja de atacar. Algo paso.
-¡Yo, yo, yo, yo, yo!- Luna reacciona ante esas palabras.- ¡¿Funeral?!
Luna ha presenciado todo. Cada pelea que tienen por la supervivencia, no era la primera vez. Tratando de ser felices ante este mundo. Han pasado ya de todo. Y esa mujer les avisa lo cierto a su vez. Había un peligro mas afuera que los esperaba. Afuera demonios asechan y las posibilidades de la pareja, son muy pocas.
Era una pesadilla.
Luna con una cara de horror y vergüenza, ve su vestido. Su vestido negro, en lugar de blanco. Un blanco que debería ser hermoso y que significaba para ella una unión con su amado. En lugar de eso, representa la separación. Los colores, son significados. Para la mente colectiva, aun para los Pokémon.
-¡No, no será así!- Luna se enoja, horrorizada al ver el vestido.
-¡Luna!- Carlos le llama.
-¡No, no es así!- Ella no reacciona.- ¡Yo no pedí esto!
Las pupilas de los ojos de Luna, enrojecen, a tal grado de que brillan. Mientras a su vez recuerda todo lo negativo que ha pasado con Carlos, cada riesgo de muerte. Y ahora mismo están en riesgo de muerte. Ahora mucho peor de lo que esperaban.
-¡No, yo quiero casarme!- Se dice ella llorando.- ¡No quiero verlo morir!
Esas palabras la hirieron, fue la gota que derramo el vaso. La Gardevoir se encorva, de tanto estrés, tanta histeria. Todo lo que ha acumulado.
-¡El se esforzó!- Dice Luna, viendo de reojo a su amado.
Carlos ve esa mirada, algo lo estremece, la pupila de su amada brillaba con un rojo intenso, como un foco.
- ¡Se esforzó por mí, yo no…
-¡Luna, Luna!- Carlos le llama, se acerca.- ¡¿Estas…
-¡No estoy así para él!- Luna perdía la razón.- ¡NO PEDI SER DE ESTA FORMA!
Pero rápidamente una onda invisible empuja a todos. Una onda psíquica producto de Luna.
-Gaaarrrrrrr.- Se escucha un gruñido.- ¡Gaarrrrr!
Carlos presintió algo, en ese momento. Algo, como si fuese una gran bola lo tocase, sintiente algo difícil de describir aun para él. Pero podía presenciar algo negativo, lo siente en su pecho.
-Maldita.- Dice la mujer.- ¡Raichu ataca!
El Raichu ataca. Pero antes es detenido en seco y no solo eso, hecho levitar contra su voluntad.
Hasta practicarle el mismo resultado que a Raichu azotarlo una y otra vez.
-¡Luna, reacciona!- Le grita Carlos, al presenciar esa clase de ataque.
Pero iba más agresiva, no lo soltaba y seguía azotándolo., lo apretaba, se escuchaba como el Pokémon eléctrico se ahogaba y una especie de sonido a la hora de apretar su piel. Hasta aventarlo hacia su entrenadora.
Los Pokémon ya estaban debilitados. Luna había ganado. Pero…
-¡Gardevoir!- Algo malo pasaba.- ¡Garrrr!
Sus gruñidos eran más fuertes, tomaba seguido aire. Aunque estaba de espaldas para Carlos, se podía notar más tensa de lo normal.
La cara de los ladrones, cambio por igual. Reconocían ese cambio. Quizá no tenían, o dominaban la Mega-Evolución. Pero sabían igual una o dos cosas de esta.
-¿Lu, Luna?- Carlos se muestra temeroso, sintiendo algo negativo en su pecho.
La Gardevoir se levanta finalmente. Pero era "diferente" ahora.
-¡Garrr!
Luna voltea media cara y se deja ver. Carlos la ve. Retrocede al sentir eso negativo. Las pupilas de Luna brillaban con intensidad, sus ojos eran rojos y brillantes. Rojizos como un brillante rubí, como los ojos de un demonio.
-Lu, luna.- Carlos dice temeroso el nombre de ella.
Pero Luna no le pone atención, de hecho no reconocía a Carlos. Volteaba a todas partes. Actuaba de forma muy diferente.
-¡Gar, Gardevoir!- Su forma era distinta, estaba en guardia y viendo al enemigo, muy alerta.
-¡Estúpido!- Dice la ladrona.- ¡Nos matara!
Carlos estaba perplejo lo sentía. Ella no era más su Pokémon. Si no una Pokémon salvaje y aun el titulo estaban corto, debido que era una Gardevoir, una especie muy lista. Luna había sido corrompida por el poder de la Mega-Evolución. No pudo superarlo. El poder la domina a hora a ella.
La esperanza se desvanece tan pronto la protuberancia en forma de corazón de la Gardevoir, se torna oscura.
Con tan solo imaginarlo. Luna ataca de inmediato y con el primero que se abalanza es contra Carlos, empujándolo con sus poderes.
-¡Ahhh!- Carlos grita.
Y no solo a él. Si no al mismo tiempo a los otros dos ladrones, empujándolos. Su mirada era fija y llena de furia.
Luna voltea a todas partes y en eso ve a la mujer. Se le queda viendo, voltea un poco la cara, sin dejar de verla.
-¿Gardevoir?
La Gardevoir con sus poderes levita y en un parpadeo estaba al frente de la ladrona.
-Gar.
La mujer estaba en shock, viendo esos ojos rojos tan profundos.
-Usted, dañar, yo.- Se comunicaba Luna a su forma, no podía pensar con claridad.- Gar, Garde, voir.
La mujer no podía temblar, no tenia reacción. Luna se le quedaba viendo.
-¡Luna, Luna!- Carlos le llamaba, se ponía de pie de nuevo.
Pero la Gardevoir no hacía caso y no liberaba a la mujer.
-¡Suéltame!- La ladrona agarra valor y le grita.
Pero era inútil hacerlo. La Mega-Gardevoir salvaje estaba aun viendo a la mujer, con una cara de molestia.
-Doler.- Dice Luna, que recuerda algo, un dolor que le provoco la ladrona.- Pegarme, mucho, doler.
Y de la nada la mujer pega un grito. Pero no uno de dolor, si no uno de horror.
-¡No, noo, noo!
Pero nada pasaba, al menos no a su alrededor. Pero eso era a simple vista. Más no, desde el punto, de quien sufre.
Lo que veía esa mujer, no lo podía ver su compañero, tampoco Carlos.
Lo que podía ver ella. Era a su alrededor sus miedos, que "Literal" la agarraban, le tocaban. Con sus manos. Cuerpos, pequeños; grises, sonrientes y con sus ojos como agujas extendidas, una raya vacía de forma vertical, y a su alrededor rosado, clavados en ella, riéndose. Mientras la Gardevoir aun la sujetaba.
-¡NO, NO, NO!
Pues era sus miedos. Su miedo hacia ellos.
Para empeorar las cosas.
Luna empezaba a cambiar, su piel se oscurecía, su cuerpo se encogía, su vestido se tornaba de otra forma. Una sonrisa se alarga, pero de forma demoniaca, de mejilla a mejilla. Sus ojos cambiaron también, su cabello se desvanecía, sus brazos se encojen, pero sus manos se alargan y engordan; sus dedos se empiezan a alargar mas y cambian a un color purpura. Al igual sus pies lo hacían se encogían y sobre sale un color purpura en ellos. Protuberancias salen de su cabeza, en forma de pico, tres de ellos, bultos. Mientras otro sale y se alarga detrás de su cabeza.
Cicatrices en forma de cierre salían alrededor de su cuerpo, de hecho se parecían a su nueva boca.
Ella ya no era una Gardevoir. Era una…
-¡BANNETE!
Una Mega-Bannete.
La mujer grita de horror. Luna, Gardevoir, se transformo en Bannete, un Pokémon tipo fantasma. Mientras a su vez dicha especie, inferior a la Mega-Evolución la tocaba con sus garras alrededor de su cuerpo, burlándose.
-¡LARGAATE!- La mujer grita a todo pulmón.- ¡SUELTAME, VETE!
Luna le devuelve el dolor que le provoco esa mujer. Tal vez era más salvaje, pero al parecer era aun lo suficientemente lista para usar los miedos.
Lo que le aterraba a la mujer era el Pokémon Bannete, un Pokémon fantasma. Luna, Gardevoir, se transformo en ese miedo, Bannete.
La Mega-Bannete, agarra el cierre que tiene en la boca y lo abre. La oscuridad sale y se apodera de todo.
Solo gritos, gritos que hacen el intento de dejar sordo al que los escucha.
El hombre estaba estático, en shock, viendo lo que le hacían a su compañera. Lo peor de todo es que en realidad… No pasaba nada.
Nada y solo nada. Luna, Gardevoir no se había transformado en otro Pokémon, no había Bannete alrededor. Solamente una Gardevoir sujetando a una humana y ya.
Pero la Gardevoir no se detiene ahí. Azota a la mujer contra la pared. Y ella aun creyendo, viendo con esos ojos a la Bannete.
El ladrón se aterra por igual. Pero ahí no se detiene la Gardevoir salvaje. Voltea y ve al ladrón.
-¡Garrrrr!- Se le queda viendo.
Sin otra reacción más es alzado. Y sufre lo mismo que su compañera. Trata de gritar, pero son ahogados. Luna lo asfixiaba ahorcaba y apretaba sus huesos con sus poderes. Pensaba en asesinarlos de una vez, hacerlos sufrir.
-¡Detente!- Otra voz sale, tratando de devolverla en si.- ¡Ahora!
Esa voz, tan familiar. No surtía efecto, no lo hacía. Aun para Luna, era como si fuese de piedra. Carlos niega, no quiere verlo. No de esa forma. Luna no le obedece
-¡Escúchame!- Pide como desesperado.
Pero nada pasaba. Hasta que la Gardevoir voltea y ve a su maestro. Con una mirada llena de rabia. Carlos retrocede, no le gusta esa cara. Se podría decir que es la segunda vez que ve así a Luna, llena de odio, con ira. Ha visto su lado oscuro y obsesivo. Y lo antes dicho, furiosa. Pero no de esa forma, ni menos centrado hacia él.
-Amor.- Carlos trata de hablar con ella.- Soy… yo.- Le dice.
Carlos, poco a poco se acerca a ella. No quiere más gritarle.
-Soy Carlos.- Le dice el susodicho.- Recuérdame.- Le habla, sin poder dejar la tristeza, su preocupación que siente hacia ella.
-¿Garrdevoirr?- Luna se le queda viendo a ese humano.
-No me puedes hablar telepáticamente.- Dice Carlos, sintiéndose aun mas destrozado al presenciar eso.- Esa no eres tú.
Carlos se acerca poco a poco a ella, con un poco mas de seguridad. La Mega-Gardevoir gruñe, retrocede un poco y aprieta sus puños y no deja su guardia.
-Mi Luna es una muy amorosa Gardevoir.- Le dice Carlos, algo que conoce.- Ella daría su vida por mí. Ella no me haría daño. Yo nunca te hare daño mi Luna.
Carlos tira lagrimas, no puede evitar, se esforzó para liberarla y ahora le pasa esto, su pero miedo.
Carlos temía que Luna se destrozara así fue, se destrozo por su forma. Ella esperaba un hermoso blanco, un blanco que representa lo positivo de su relación. Y en lugar de ello es negro, lo opuesto.
-Blanco o negro es lo mismo.- Dice Carlos, que en realidad no le importaba ese detalle, pero le importaba por la reacción de su amada.- Tú eres mi Luna. Mi Gardevoir, eso nada lo va a cambiar.
No quiere hacerle daño, no de nuevo. No como lo hiso antes. Luna no dejo de ser la misma en ese momento y le ayudo a tratar de regresarlo.
¿Y como se lo pago Carlos?
Pagándoselo, con un golpe. Los papeles se invierten esta vez y es Luna, ahora la que esta fuera de control. Y si es necesario, Carlos soportara lo que sea, inclusive el mismo trato que le dio ese día a ella.
-Hubo un cambio de papeles.- Murmura Carlos para sí mismo.- Tengo que soportarlo esta vez.
Y nunca se lo devolverá de nuevo, el mismo trato de ese día.
-Soy Carlos.- Le dice de nuevo su nombre.- Soy tu esposo.
Y en un grito desesperado. El amante le trata de recordárselo que es para ella. Un chirrido que hace que Luna grite, al sentir algo agresivo en su ser. Se espanta al sentirlo tan de repente, como un golpe. Las palabras tuvieron poder en ella.
El se sigue acercando, lo suficiente. Carlos aprisiona a Luna, recarga su cuerpo sobre ella, su pecho con el suyo. La salvaje se ve impotente, al sentir el abrazo, siendo aprisionada. Estando en shock. Su protuberancia en forma de corazón, de gris se tornaba a rojo, pero solo un poco.
-Recuérdame amor.- Dice Carlos, juntando su frente con la de ella y frotándola entre sí, con su mano izquierda acaricia su rostro, desde sus cuernos, hasta sus mejillas.- Estas, equivocada. El único monstruo aquí. Siempre seré yo. Perdóname si te lo dije, jamás lo serás, ¡Recuérdame, recuérdame!
Antes de besarla. Es sujetado por la fuerza psíquica de la Gardevoir, que lo separa.
-¡Gaaaaaaaaarrrrrrrrrrr!- Luna ruje.- ¡Doloooooor!
Resentía dolor en su maestro, un dolor al verla así, aunque al igual otra cosa.
Luna arremete contra Carlos, al sentir ese extraño dolor. Lo alza con sus poderes. Acto seguido lo aprieta. El castaño grita. Siente un dolor de cabeza, gritos y solo gritos.
Carlos Pov
No creí que este fuera mi final.
No a manos de ella.
Es doloroso. Y horrible lo que siento. Lo que siento, no se compara lo que ella me hace en mi cabeza, si no en mis sentimientos. Pero pese a ello. Es algo que se me pasa rápidamente.
Morir a manos de ella.
Siento salir sangre de mi nariz, rosando mis labios y saborearla. Sangre sucia y que no vale la pena que se tire.
Luna. Si me escuchas. Quiero que sepas que no te tendré rencor amor. Merezco esto, por todo lo que has pasado a mi lado. Tanto dolor que cargaste gracias a mí. Debí darte a algún entrenador en lugar que te encadenaras.
Te agradezco por toda la vida que me diste. Tu vida a lado de este infeliz. Te hice infeliz y que tu única razón de vivir fuese yo.
El resultado se manifiesta ahora para los dos.
Yo no valgo la pena. Pero tú sí. Siempre fui opacado por ti. Y aun cuando te libere de nuevo, me es insuficiente todavía.
Si es así como lo marca el destino. Que así sea.
Me siento feliz de que estés libre de ataduras. Me hace feliz ver tu Mega-Evolución. Tan hermosa. Una preciosura que no supe conservar. Eso prueba que eres demasiado para mí. Pero también me entristece que no sepas lo que tú eres.
Espero que seas libre y tengas una vida feliz. Me enorgullece realmente, que me aceptaras ser tu esposo. Y me enorgullece tenerte.
Te amo.
Narrador Pov
Agonizando ante su propia amada. El joven pierde conocimiento, poco a poco, cierra sus ojos. No se siente furioso, el dolor le pasa de inmediato. Se sentía feliz. Está muriendo, pero cumple su objetivo, que su amada sea libre por fin. Para Carlos, sobre todas las cosas esta Luna, aun si su propia vida tratase.
La igualdad que el anhela, a través de su propio dolor que sufre ahora mismo.
Pero Luna, que era Gardevoir, aun en su estado salvaje, siente algo en su pecho. En su protuberancia en forma de corazón.
Ese rojo, se hace más vivo, al presenciar los sentimientos del humano que está matando. Algo muy familiar en el.
-¿Garrde, voir?- La salvaje se le queda viendo.
No sentía el dolor, no el mismo. Si no el amor que emana Carlos hacia ella. El se ahogaba y lo sentía, pero aun tenía el amor hacia su Luna. El sabe que no lo está haciendo con verdadera intención, no estaba en sus sentidos. Había perdido el control de la Mega-Evolución.
Sus gemidos ahogados apenas se escuchan pasando como eco, pasando como balas atreves de ella. Haciendo un chispazo en su mente.
Una escena de una Ralts y un niño. El niño que pateo a la Ralts por accidente.
Encima de un árbol, mientras la luz de la Luna llena.
La transformación de una Kirlia a su fase definitiva.
Encima de un árbol, mientras es de día.
Su primera noche en el hotel. Tratando de unirse.
Gustos, música, todo lo que sabe de él.
Los momentos felices y los infelices.
Su separación tras el secuestro. Y el recuentro. Eso ultimo que paso hace poco.
Pero sobre todo lo que conservan y ambos anhelan.
Todo los recuerdos, todo le viene. Que es para él y lo que significa.
Sus ojos dejan de brillar con la misma intensidad de antes. Mientras su protuberancia gana el color que tenia esos ojos.
-¿Gar, de?- Su voz se suaviza.- ¿Carlos?
Luna vuelve en si al presentir los sentimientos de su amado. Tras volver a recordarlo.
-¡CARLOS!
Y vuelve en sí, se espanta al ver que su amado levita. Al regresar, lo suelta y este caen al suelo, chocando su cabeza contra el suelo. Ella va de inmediato en su auxilio, pero titubeante y con dolor en todo su cuerpo. Pero sin importar eso.
-¡Carlos, respóndeme!- Le dice, aterrada.- ¡Háblame, háblame!
Pero él no le respondía, aunque seguía gimiendo, batallando para no perder la conciencia.
-¡¿Quién te hiso esto?!- Luna le pregunta, sin darse la idea de lo que realmente paso.
Toca el rostro de su amado, la sangre que le broto de la nariz y un chichón que le empezaba a crecer por la caída. En eso escucha más gemidos, haciendo desviar su atención. Ve a su frente. El equipo Rocket se reincorporaba aturdidos y confundidos, por igual el golpe.
-¡USTEDES!- Ella grita de rabia, mientras sus ojos se encendían de nuevo.- ¡Desgraciados, no nos pueden dejare en paz!
Esa rabia, se convierte en chillido de desesperación. Ahora por parte de la amada.
-Solo queremos ser felices.- Dice Luna, poniéndose al frente, pero no separándose de Carlos.
Los ladrones ven con otros ojos a la Gardevoir Shiny, no la ven con codicia, si no con miedo. Entendiendo por primera vez su error al retar al joven y querer lo que no es suyo.
-E, e, espera.- La voz de Carlos habla, agarrándole su protuberancia roja, dándole una palmada.
-¡Carlos!- Ella voltea y se agacha. Ella pone la cabeza de la parte roja de su pecho.- Estoy aquí. No te dejare.- Se aferra a él.
Carlos estaba muy aturdido y dolido, no tenía muchas fuerzas y trataba de reponerlas. Batallaba por no perder la conciencia. Y más ahora al sentir su pecho de nuevo lleno y ver el resultado con sus mismos ojos.
Ella acomoda la cabeza de su amado sobre su pecho, acurrucándolo y protegiéndolo.
***Mientras tanto en las profundidades del laboratorio***
Algo se aproximaba. O más bien descendía hasta lo más profundo del laboratorio. Algo horrible
Era Volcarona, que bajaba sola.
Hasta que para. Con fuerza psíquica abre un gran agujero a todos los pisos.
Luna se exalta al presenciar el poder de la polilla, pero desconcertada, ese agujero se abre en tan solo algunos metros, de ellos. Se estremece.
Mientras la polilla recuerda las palabras de su maestro.
"¡Quema todo, hazlos salir!"
Todo el cuerpo de Volcarona empieza a encenderse. Usara una técnica que recién aprendió. Ella usa Sofoco.
Monstruosas cantidades de fuego salen de su cuerpo. Una explosión se alza y las llamas consigo. Consumen todo a su paso. La técnica era tan poderosa, tanto, que explotan los pisos superiores y los consume. A tal grado de llegar hacia donde estaba la pareja, que no estaba exenta, aun estando tan lejos. Luna que ve en sus ojos, el reflejo de sus pupilas y que presiente ese poder. Pero más aun y en tan solo unos momentos, ve como las llamas se acercan.
Una explosión sale del laboratorio, se derrumban algunas partes de los pisos. Todo el fuego lo consume. Gritos de dolor, se convierten en chillidos tanto de Pokémon como humanos que sufren por el fuego. Solamente se salvaban los que eran de ese elemento.
***Mientras tanto a fuera***
Dichos gritos pasaban por los oídos de un niño rubio. Para él, era música para sus oídos, aun siendo un niño disfrutaba lo que había provocado. Tanta muerte, tanto sufrimiento a sus enemigos.
-Por fin.- Dice Tomas, al ver como la llamarada, con sus ascuas se alza, el rojo naranja.- Merecen esto.
Tomas, recreo una escena. Una escena infernal. Ver el fuego de aquel holló que hiso. Digno de un inframundo.
Gritos se siguen escuchando, el sonido de las llamas que consumen todo lo que quedo de aquel lugar.
-Todos los que estaba ahí.- Dice Tomas, serio.- Espero que estén en el Mundo Distorsión.- Frio ante sus palabras, clamándolas como si fueran ley.
-Luurr.- Lurantis veía preocupada esas llamas, sintiendo lastima del quien este adentro del infierno.
-Ya falta revisar el perímetro.- Dice Tomas, tranquilo.- Y después seguirá mi némesis. Comenzare pronto su cacería.
-¿No está conforme amo?- Pregunta Lurantis, aterrada al escucha de esa forma hablar a su maestro.- ¿Por qué?- Le pregunta con tristeza.
Tomas se le queda viendo, era comprensible lo que ella sentía.
-Gracias a Jonathan. Tengo estos malditos poderes.- Comenta Tomas, su justificación, cambiando su voz.- Quería ser fuerte. Y lo soy ahora. Pero todo tiene un precio. Es justo "agradecerle" por ello.
El precio de Tomas, ha sido perder su humanidad, igual que sus Pokémon perdieran, eso, ser Pokémon. Lurantis baja la mirada, derrotada no puede hacer nada por calmar la rabia de su amo. Solo seguirlo, estar a su lado cuando el más lo necesite.
Se escucha estruendos. Parte de los pisos del laboratorio caían, se sumían, estaba siendo demolido.
Ya nada se escucha más que los gritos y como todo se derrumba. Las nubes negras se asoman rápidamente oscureciendo todo a su paso. Mientras hace más brillante el infierno y los que agonizan adentro.
Y dentro un amor queda enterrado.
Se que fue corto. Pero decidi mas centrarme en la Mega-Evolucion y sus consecuencias.
A lo largo de este cap. Como dije, me centre mas en la Mega-Evolucion. Y en su caso las consecuencias.
Apegandome y agarrando un poco al anime. Me apego al vinculo del maestro y Pokémon. Pero a su vez dudaba de ello. Pensaba mucho en esa parte. Manifestar ese problema con Carlos y Luna, no me fue sencillo. Como es sabido son pareja, he manifestado su lazo como una cadena.
No quería que los superaran a la primera, no digo que no puedan, pero no queria eso. Tampoco queria no perdieran tan fácil el control de esta.
Tomando algunas ideas que ya tenía como la reacción del vestido de Luna. Ella no lo tomo nada bien y esto se debe por lo que representa. Blancp y negro. Como colectivo y sociedad, sabemos que pueden representan esos colores.
EL pero temor de Carlos se hace realidad. Se manifiesta un poco tarde. Esto se debe a que Luna le dejo de tomar importancia por la pelea. Lo que la quebró fue presencia, su Mega-Evolucion intensifico mucho sus poderes, eso incluia los básicos, el pdoer de presenciar a alguien.
Luna al igual batallaba contra el pdoer nuevo que tenia, la Mega-Evolucion, se estaba acostumbrando.
Pero también, Luna desde que Carlos la libero pudo presentir a Tomas y asus Pokémon bicho. Algo de por si negativo y peligroso para ellos.
Luna sintió demasiada presión durante la batalla, en controlar su nuevo poder, el rpesenciar el peligro a su alrededor y la presión que tenía en la batalla contra los Pokémon del Equipo Rocket.
Pero solo bastaron unas palabras, la gota que derrama el vaso de la mujer que no acepto la victoria de Carlos. Y teniendo en cuenta lo antes mencionado.
El resultado fue una Gardevoir salvaje y poderosa. Que perdió el control y ataco a quien considerara peligroso.
Carlos no era la excepción y lo considero un peligro por igual.
Aquí puse una sugerencia del usuario TEIET, sobre Bannete: Espero que te haya gustado, no podía manifestarlo desgraciadamente en la forma en que me pedias. Pero hablando de psique, todo se puede. El campo de la mente es muy distinta. Antes ya habia puesto un cap así y tengo planeado usarlo de nuevo, hoy fue ese caso.
Sobre Luna y Bannete, la puse como una manfiestacion del miedo. Algo interno sobre la mujer que torturo.
En esa parte pongo lo peligroso que puede ser un Pokémon que no controla la Mega-Evolucion. En el caso de Lucario (Por ejemplo), se basa en fuerza física y por las técnicas que tenia. En el caso de Gardevoir, se basa mas en los ataques de la mente.
Luna no podía hablar telepáticamente con Carlos. Ya que se sabe que para hacer eso, tanto el humano como Gardevoir tiene que establecer una buena convivencia y comunicación. En el caso de Luna, es como su "culpa" al no ser la misma.
Sobre el sacrificio de Carlos. Le hago referencia al capítulo "Cambio de papeles", donde Carlos había perdido el control haciéndole mucho daño a Luna. Haciendo referencia al título donde esta vez el humano tiene que soportar la ira de su fémina Pokémon.
Tratando de devolver a Luna y casi muriendo en el intento. Pero regresándola en sí.
Como dije antes. Carlos y Luna tienen si bien un lazo, poco convencional (Por lo que han pasado y que realmente son bizarros para la sociedad), no por lo que son (Humano y Pokémon, casados). Aun así es intenso, para poder ser aspirantes de la Mega-Evolución.
Sobre todas las cosas y el amor que se tienen, lo que es al parecer positivo para poder controlar la Mega-Evolución.
Y la escena final. Tomas que está destruyendo todo igual a su paso. Y el odio que manifiesta más. Alguien que no se sabe que hará después de que encuentre a su "Némesis".
Bueno eso es todo por este capítulo.
Y agradezco una vez más TEIET, por su sugerencia.
Agradezco sus comentarios a, alen6, dragon titánico, LinkAnd0606.
Y a todos aquellos que leen este fic.
Sin más que decir me despido.
Adiós y cuídense.
Hasta la siguiente actualización.
