Hola a todos.

¿Cuánto tiempo?

Espero que estén todos bien.

Y si, tarde. Y créanme si les digo que no lo veía venir tampoco.

La razón por la cual tarde es porque mi vieja computadora, paso a mejor vida. Con todo y mis archivos de mis cap.

Esto llevo gran inactividad en esta cuenta. Pero estaba al pendiente de mensajes y comentarios.

Esto llevo a centrarme en mi trabajo para ahorrar para una nueva. Ahí se fue mis esperanzas de tener un Swich.

Pero, en fin. Pude comprarme una nueva computadora, es importante en mis trabajos y también para seguir escribiendo.

En fin. Los dejare ya en paz.


Sacrificio

(Parte cinco)

Grandes llamas se alzan a gran altura, sus ascuas pegaban el cielo, como si fuesen zarpazos, agrietándolo y provocando su cambio. El azul cielo, se contamina y oscurece. La luz se va y la oscuridad cada vez más domina, exponiéndose, saliendo de un abismo.

En la parte inferior estaba un gigantesco hoyo, el origen de todo ese fuego, que como si fuesen brazos y manos se alzan hacia arriba. Ecos de la gente sufriendo y agonizando quemados por el fuego. Se convierten en horribles lamentos y chillidos por estar en el mismo infierno.

Digno de un inframundo. Y en la cima de dicho inframundo, en un árbol. Estaba el mismo demonio que observaba como si fuese un Dios, mientras estaba en la espalda de su fémina "monstruo".

-Ya acabo.- Dice el demonio Tomas, satisfecho, viendo con sus ojos rojos lo que hiso.- Ya no hay más que hacer aquí. Hay que ayudar a Beedrill y a los demás. Vamos Lurantis.

-…- Lurantis se quedaba pensando, viendo con tristeza el infierno que ella en parte había desatado.- Si mi amo.

Pero sin decir o hacer algo. Obedece. No podía cuestionar las ordenes de su amado maestro, por más que lo dudara, tenía que apoyarlo y protegerlo. Ella se mueve, mientras olfatea y siente la muerte de los demás que están a su alrededor, a la que igual provocara y es parte de ello. Una Volcarona salía entre el abismo y acompañaba a su amo por igual. Los bichos se pierden entre las llamaradas y se dirigen hacia la batalla que les esperaba todavia.

-"Ya solo falta Jonathan"- Piensa el niño, seriamente.- "Le daré la prueba de la verdadera fuerza"

-"Espero que el amo apacigüe su ira después de Jonathan"- Piensa Lurantis, con esperanza de ver a ese niño que la acogió. - "Solo uno más"- Pero dudosa lo piensa.

Mientras tanto, en las profundidades. En lo que quedaba de una base, en medio del infierno. En el primer piso. Una bola de fuego se mantenía en el lugar, cubriendo una parte, vórtices de ascuas que giraban alrededor, mostrando anomalías en aquella parte, luchando por penetrar lo que había del otro lado.

-¡GAAAAAAAAARRRR!

Un grito de esfuerzo y después la bola explota y el fuego se disipa de inmediato. Dejando ver a una hermosa diva de negro a la vista. Pero arrodillada, con el cuerpo de su amado, sosteniendo la cabeza de el sobre frente a la protuberancia en forma de corazón. abrazándolo con gran fuerza. Sus ojos sin pupilas y de color rosado. Su mirada fija, mostrando furia y determinación, intimidando a todo aquel que se acercara a ella o a su maestro. Rápidamente se encorva y transforma. Ella cae de e frente, aplastando a su maestro.

El joven castaño siente un peso encima suyo y quita a su Pokémon, volteándola.

Carlos y Luna aún seguían abajo, atrapados. Luna había protegido a Carlos con su fuerza psíquica, cubriéndose ambos y extendiendo sus poderes un cierto radio. La Gardevoir deposito mucha energía, aun con su Mega-Evolución, el que lanzo esa técnica era poderoso, y tomando en cuenta que era la primera vez que Luna tenía su Mega-Evolución.

Carlos estaba desconcertado, confundido, tratando de recapacitar y moviendo repetidamente su cabeza. Pero recapacita rápido, al darse cuenta de su alrededor. Lo primero que ve hace que se aterre; su boca cae, pero no grita, no tiene aliento suficiente.

Huesos, huesos de aquellos ladrones que querían raptar a Luna de nuevo. Pero ahora, ellos y sus Pokémon eran una pila de huesos que ardían aun con las llamas.

Alrededor de ellos, estaba al rojo vivo, llamas por doquier, excepto en la parte que Luna cubrió. Gritos de los que aún quedaban atrapados, como si fuesen lamentos, tan aterradores que truenan los nervios de Carlos. Recordando por última vez, que recobraba su conciencia y estaba en los brazos de su amada. Recordando que se veían al rostro antes de que escucharan una explosión.

-¡Luna!

Rápidamente le viene la mente su prioridad, pero también.

-¡Mis Pokémon!

Al igual sus Pokémon. Pero estos no estaban muy lejos, de hecho, estaban cerca, sus balls estaban ilesas. Luna por igual los había podido proteger. Carlos las recoge de inmediato, mientras un pequeño alivio viene, para después seguir con lo siguiente.

Ve a su otro lado. Tirada, acostada boca arriba, como si estuviese dormida. El joven la ve, la contempla, solo un momento, verla por fin con su Mega-Evolución, simplemente era majestuoso. Carlos hace un puchero, pero se traga lo que siente. Se acerca, la agarra y abraza.

-Ya estás conmigo.- Le dice con alegría.- todo saldrá bien. Te sacare de aquí.- Le da un beso en su frente y soba su cabeza.

Carlos ve a su alrededor. El infierno en que estaban. Todo empeoraba para ellos, nada salía bien, no como él lo había planeado.

-Te maldigo. - Dice Carlos al entrenador que está complicando eso.

El castaño da un suspiro forzado, cierra sus ojos, solo un momento.

Vienen imágenes y recuerdos. Una pequeña y curiosa Ralts, después una Kirlia que daba vueltas como si fuese una bailarina. Y por último una Gardevoir haciéndole una reverencia. Carlos abre sus ojos y ve a una belleza codiciada, puede comprender porque la querían. Y es afortunado por tenerla. La aprieta más, no quiere soltarla. Temblaba de miedo, al saber una verdad.

Él pone su mano en el bolsillo para sacar su Lujo-Ball, mientras cierra de nuevo sus ojos, no quería decirle adiós. Pero así eran las cosas, para eso fue a rescatarla, era mantenerla a salvo. Pero rápidamente una mano le agarra, mientras otra le toca y sostiene su mejilla.

-Abre tus ojos.- Le dice una voz telepática.

Tan solo escucharla, sabe quién es. El a regañadientes lo hace y ve a la Mega-Gardevoir que le agarraba su mano y su mejilla. Luna no se contenía y lloraba, mientras lo miraba.

-Bésame de nuevo.- Le ruega ella.- Quiero sentirte una vez más.

-Su, su, suéltame.- Pide el, con voz cortada.

Carlos trata de zafarse del agarre de Luna, pero ella le agarra la otra mano. Luna niega con su cabeza, levemente.

-Sé que pensabas. Y me alegra leerte de nuevo. Pero me entristece también.- Dice ella, sintiendo eso.- Verte aquí, conmigo.

Carlos trata aun de zafarse de ese agarre. Pero tenía ambas manos atrapadas.

-Tus pensamientos me levantaron.- Prosigue Luna, que no dejaba de verlo.- ¡Gar, garde!

Mientras Carlos se ponía rabioso, tratando de salir aún. La Gardevoir seguía llorando, encorvando un poco su cara.

-¡Todo lo que has hecho por mi!- Luna grita, en una mezcla de felicidad y tristeza.- ¡¿Así me amas?!, ¡¿Así?!- Le pregunta, su voz sonaba desesperada, mientras clavada una mirada que daba miedo al verla, pero que guardaba una mezcla de sus sentimientos.

Carlos deja de batallar y empieza igual a llorar, no puede salir, esas manos parecían cadenas.

-Mi héroe.- La voz de Luna suena de forma tierna, viendo con mucho amor a su esposo.- Es como un cuento de hadas para mí.

-¡SUELTAMEEE!- Le grita Carlos rabioso y desesperado.

Pero pese a esa ira que él le devuelve, ella le sigue sonriendo.

-Agradezco verte una vez más verte Carlitos.- Le dice la Gardevoir lo que él no quiere escuchar.- Pero yo soy la que debe sacarte de aquí. Yo soy, y eso no va a cambiar, ¡Una Pokémon!

-¡Cállate!- Carlos se retuerce, jalando a Luna.- No, no, no lo hagas.- Su voz cambia al escuchar esa noticia.

El castaño se rompe, no quería eso, no se supone como debía de ser.

-No consideres esto como una derrota. Te has esforzado bastante y lo conseguiste. Pero soy yo la que ahora escoge.- Dice Luna, su mirada emanaba vergüenza.- Es mi culpa. No me pude controlar y me dejé llevar… Te hice daño, ¿Cierto?

-Es mi culpa por no decirte antes.- Pero su amado la corrige.- Yo sabía ese cambio.

-Para que no pasara esto.- Pero su amada no lo acepta.- Sabias que pasaría esto, ¿No?

El castaño no responde. Pues era verdad lo que ella decía.

-Siempre te preocupaste por ello, puedo entenderlo ahora y no estabas equivocado. - Comenta Luna, sonriéndole, acertando.- Siempre eres el que tratas de absorber todo. Pero quiero ser tu. Quiero ser la que te salve ahora.

-Por favor Luna.- Carlos trata aun así de convencerla.

-Nunca dije lo hermoso que eres.- La Gardevoir contempla a su amado esposo.- Siempre alagas mi belleza. Pero nunca he dicho nada de ti. Ya eres por fin un hombre. Siempre te vi como mi pequeño y hoy me demostraste lo fuerte que eres.

-Es todo por ti.- Le dice su amado desesperado.- ¡Sin ti no soy nada!

-… Desgraciadamente.- Le Dice Luna encorvando su sonrisa.- Yo pienso lo mismo hacia ti.

-¡Salgamos juntos!- Carlos aúlla de dolor.- ¡O déjame…

-¡Cállate humano!- Ella le grita con cólera.- ¡No quiero, no hay salida de este lugar!

-¡Si la hay, estamos cerca!- Carlos prosigue, dolido, tratando de convencerla.

Luna se queda un momento de silencio. Si le creía a su amado, quería salir con él y seguir con sus vidas. Pero los presiente, demonios están afuera, llenos de odio y sed de sangre. Este lugar estaba lleno de dolor y muerte, era imposible salir de aquí y ella lo sabía.

-¡MERESCO ESTO!- Le grita Luna, cuya voz expresa vergüenza y arrepentimiento.- Te he hecho mal mi amado maestro. Ahora lo veo. Nunca te protegí contra nada y tú siempre lo hiciste. Es por eso que te amo tanto. Tanto, sabes en otra historia y si los papeles hubieran cambiado. Te hubiera odiado si te veía con otra, tu eres mío. Te, te, te hubiera matado y luego morir. No lo hubiera superado por más que lo intentara.- Habla con rabia.

Carlos se acurruca en su cuello, sin importar esas palabras, no quiere irse, prefiere él está primero antes que ella o estar ahi.

-Pero me alegra y me da satisfacción saber que este bizarro amor sea correspondido, me hace estar tranquila.- Prosigue Luna, sin temor a ello.

-Nunca te cambiare por otra.- Le dice Carlos, asegurando esas palabras.- Eres y serás la primera y única. Sin importar lo que seas. Solo déjame estar aquí, ¡NO ME DEJES!

-Es justo que vivas. Tienes toda una vida joven amo.- Le dice Luna, comportándose como lo que es; una verdadera Gardevoir.- Para empezar de nuevo. Lejos de esta toxica relación.

-¡Yo quiero estar contigo!- El castaño sigue hablando, aun tratando y tratando de hacerla entender.

-Y yo también.- Luna igual esta dolida.- Pero así son las cosas. Es ese amor y mi deber que me hacen querer y aceptar esto.

El castaño gruñe entre dientes. Entre lágrimas y furia. Una vez mas Luna piensa en sacrificarse y ha toma do su decisión. Carlos esta vencido. Baja su mirada y en eso y le viene algo.

-Estas frustrado.- Comenta Luna que presiente algo negativo a su amado.- Confio mucho que saldrás adelante. Eres el mas maduro de los dos.

Carlos no dice nada.

Luna quita su mano derecha de la izquierda de su amado, no sin antes quitarle la lujo-ball. Mientras con su otra mano enlaza la de él, tres dedos y cinco. Esta vez pudiendo ella sola enlazar su mano. Luna pone la ball debajo de su vestido. Alza la cara a su amado y le limpia las lágrimas con el dorso de su mano.

-No quiero ver que mi visión se cumpla.- Comenta Luna.- Y no ahora.

-¡¿Cuál visión?!

Visión de Luna

Una pareja bailaba. Una pokemon y un humano. Aquella Gardevoir bailaba con un niño de ocho años, lo cargaba y le daba vueltas sobre una placa de piedra. Mientras a su vez estaban otras placas similares, pero bailaban sobre esa precisamente. Mientras había una tranquilidad absoluta, en un cielo nublado levemente y el sonido de un piano. Que tocaba un hermoso y triste poema. Aunque ellos seguían bailando alegremente.

Luna no soltaba al pequeño Carlos y juntaba sus mejillas con las suyas. Mientras el niño sonreía y reía alegremente. No parecía un baile, pero aun así trataban de simularlo. Mientras el son de la canción seguía, vueltas tranquilas.

El niño le toca las mejillas a su pokemon, mientras sonreía.

Pero pasa algo. El cuerpo de Carlos pierde color se vuelve gris. Luna se percata de ello y se espanta, mientras el niño la miraba feliz. Acto seguido Carlos se desvanece poco a poco, como si fuese polvo.

Mientras aquella Gardevoir no lo cree y lo abraza más fuerte, pero se le iba de sus manos, se desvanecía. Y Carlos termina por disiparse en su totalidad. Restregándose en ella por última vez.

Aquella Gardevoir desconsolada se arrodilla y llora sobre la placa, mientras a su vez ve otra a su lado con un mensaje oscuro.

Mundo real

-Tu y yo bailando sobre una placa de piedra.- Dice ella que soñó eso.- Comprendí que significa. Pensaba que era un sueño y me convencía a mí misma. Pero ahora que lo veo. Tengo que evitarlo.

Carlos se impacta. Se decía que los Gardevoir podían ver el futuro de sus entrenadores e inclusive evitarlo. Pero era muy difícil aun creerlo. Un presagio o quizá un sueño.

-Entiéndeme.- Luna le suplica a su esposo. - Yo quisiera estar contigo. Pero no quiero pensar que por mi culpa morirás.

-Es contradictorio.- Carlos se molesta.- Dijiste que me matarías y ahorita me quieres alejar.

-Lo se.- Responde Luna, con tranquilidad.- Estoy satisfecha por lo que has hecho y por más que tú quieras. Simplemente no lo permitiré.

-Si tan solo tuviéramos otra oportunidad…- Carlos es interrumpido.

-Seguiríamos juntos.- A completa Luna, llorando.

-Salgamos juntos.- Trata de nuevo el.- O muramos juntos.

-¡QUE NO!- Ella le grita.- Fin de la discusión.

Partes se empiezan a derrumbar, crujidos se escuchan y los pocos gritos agónicos aun perduraban. Pero pese a ello y a lo que estaba a su alrededor. Ambos aún se veían.

-Como me hubiera gustado ser blanca.- Dice la Gardevoir Shiny.

-Me da igual.- Le responde el.- Algunas veces una Luna tiene que dar su lado oscuro y no por eso deja de ser lo que es. Pero se le llama Luna nueva. Eso eres tú, por destapar tu Mega-Evolución.

Gemidos alegres echa Luna. Aun en el fin. Su amado la sigue apoyando y consolando. Pero aun así llega lo inevitable. Luna piensa ponerse primero. Y pese a las suplicas y quejas de Carlos. No puede hacer nada.

Ambos se ven de nuevo, a los ojos. Carlos vencido agarra con ambas manos, sintiendo ese rostro, cada parte de este. Desde sentir sus ondulados cuentos y el cambio de su rostro que era un poco más ancho. Luna por su marte lo rodea desde su espalda. Pero por igual, ella sentía algo negativo en su amado. Ira al no poder salvarla. Ella lo pasa de alto, al saber que es comprensible. Al igual sentía amor que le tiene, en esa negatividad y con eso le bastaba.

La pareja se frota de nuevo sus frentes, tallándoselas el uno al otro, lo que siempre hacen.

-Tu rostro es más ancho.- Comenta Carlos, pero serio.

-Gar.- Ella sonríe.- ¿Me veo como una humana?

-¿Eso importa?

Y sin importar o notar más cambios de la nueva apariencia de su amada. Ambos disponen a besarse, una vez más. Conectando sus seres, inmortalizando el momento puro en medio de la miseria, cerrando sus ojos y dejándose llevar.

Pero. Luna al conectarse con Carlos, de forma inevitable y sin querer. Ella abre sus ojos de golpe. Ese beso, que se supone que sería el último, que se supone tenía un sabor dulce. Cambio en su totalidad. Tiene otro sabor, un sabor amargo. Cambio al presentir, en poco tiempo que algo no iba bien con Carlos.

-¡¿Qué es esto?!- Ella se pregunta al sentirlo, esos sentimientos.

Carlos se separa de ella a medias de su proceso al sentir que se dio cuenta. Sin pensar dos veces y dándose impulso le suelta un cabezazo a Luna.

-¡GAAR!

Ella es empujada por el golpe. Pero Carlos no se detiene, le suelta un puñetazo a uno de los ojos de la Gardevoir.

Ella voltea y antes de tan siquiera reponerse. Una mano la ahorca con gran fuerza. Mientras siente tanta negatividad, tanto odio en él. Impactada ve los ojos de su amado, para darse cuenta… De que él no era Carlos.

-¿Por, por, por qué?- Pregunta ella dolida, destrozada al sentir ese odio por parte de él, esa maldad.

Ella no reacciona, sería fácil para ella detenerlo. Pero la sorpresa fue tan rápida, como un golpe directo en su ser. Al sentir lo que no quiere. Al ver que su amado no era ya el mismo como hace poco.

El castaño con una cara llena de lágrimas, saca la "Melancolía" y con su cacha de pesado acero, suelta el golpe final en frente de Gardevoir. Un chispazo es lo último que ella ve. A su amado lleno de rabia.

Luna por fin debilitada cae al suelo y salpicando con sus lágrimas a su amado.

-Lo, lo, lo, lo, lo siento mi Luna.- Dice Carlos arrepentido, viendo a su amada esposa en el suelo.- Pero… No fuiste la única que cambio para mal.

Al principio el beso fue dulce, lleno de amor, así lo quería él. Pero se transformó en un agrio y lleno de odio. Carlos le hiso ve a su amada Luna lo que se había transformado ahora, en un monstruo, como ella, como su familia. Como una caja que decidió abrir en ese momento.

-(Snif), Te di la oportunidad de hacerlo juntos.- Le dice el a ella, enojado.- Pero el que ahora morirá soy yo y solo yo, tu vivirás. Esa fue la idea, salvarte.

Luna emana un brillo que la cubre, dejando una silueta. Aquella silueta cambia de forma, se encogía, el vestido largo desaprecia y se aclaraba, su protuberancia cambiaba, se encogía y su rostro se achicaba. La Gardevoir había perdido su Mega-Evolución, había desaparecido todos sus efectos. Luna estaba inconsciente. Carlos al ver eso como una señal, agarra de nuevo y levanta la Lujo-ball. El no deja de verla y aprovecha cada segundo para seguir viendo, por última vez. El rayo rojo la absorbe ante los ojos del esposo y la mete a un lugar más seguro. Carlos no quería hacerle daño, pero no le había dejado otra opción, tuvo que actuar cuando vio oportunidad, eso significa darle dolor para vencerla, dándole un golpe bajo.

Guarda y atesora su ball. La pone en su bolsillo y se asegura que este ahí.

Las llamas siguen consumiendo todo y poco a poco el lugar donde estaba el. Ya no hay gritos de dolor, pero el olor a quemado domina todo. Carlos se arrodilla, viendo a su alrededor, una pila de huesos, todo se desbordaba y quemaba. Después ve hacia arriba, el techo se quiere caer. Una mirada derrotada. Espera su fin, pero cumpliendo su objetivo.

-Me alegra ver tu Mega-Evolución.- Se dice feliz, orgulloso.- Puedo estar en paz.- Lagrimas caen, al saber que su fin se acerca.

En su paladar, siente ese sabor de su último beso, dulce. Se traga su saliva y frota su lengua alrededor de sus labios, quería recordar todo lo que sea de ella.

Creo que me casé más joven de lo que pensé.- Piensa Carlos, riendo solo.- O fui la presa de ella desde el inicio, su víctima.

Recordar todo lo que han pasado, todo lo que han vivido, juntos. No podía acabar de esa manera. No sin luchar aún. Y él lo sabía, no podía igual darse por vencido, tenía que pelear más. Por ella.

-Pero eso no quiere decir que intente salir de aquí.- Se dice el con su semblante serio.- Estoy cerca. No me puedo rendir. No pierdo ya nada con intentarlo. Quiero seguir, quiero vivir.

El castaño se para. No pensaba todavía en rendiré y decide intentarlo. Aun había tiempo para él. Aun si las probabilidades eran pocas, quería seguir intentando. Carlos se mueve y sin intención patea los huesos de los ladrones o sus pokemon. El corre, mientras pelea por su vida. Todo era rojizo, iluminado aún por una alarma que seguía ilesa, hacía calor. Sigue corriendo, desesperado, tocia, por el humo que estaba a montones mientras se acercaba. Su respiración es limitada.

-¡No, no puedo!- Se dice asustado.- Tengo que.

Se quita su playera y la usa como mascada, se cubre su cara y avanza, limitado. Su vista es nublada, quiere cerrar los ojos. Más cadáveres, mas huesos y algunos quemándose. Alcanza a ver una ball derretida. El horror pasa de alto. Su prioridad ahora es su vida.

Carlos se detiene al ver su obstáculo. Una abertura donde se originaba el humo, apenas y podía ver una distancia, pero la profundidad indeterminable, un abismo, cuya distancia era considerable, pero profundidad indeterminable, todos los pisos rotos y partidos. Y para el colmo empieza a temblar. La base estaba colapsando poco a poco, no podía aguantar mucho también ante los ataques de Tomas y sus Pokémon. El castaño casi se cae al abismo, pero se sostiene todavía, haciendo peso con su cuerpo, dando un salto hacia atrás para caer de sentón.

Deja de temblar y Carlos de nuevo se levanta. Respira lo más que puede, se prepara, toma vuelo y corre con todas sus fuerzas, da un salto, llegando al otro extremo, cruzando apenas. Él se agacha tomando aire ante la presión que sintió y lo escaso del elemento que estaba, sintiendo en sus huesos todo el esfuerzo que ha hecho.

Pero de repente, todo empieza a temblar de nuevo. Partes del techo caían y se rompen. Carlos tambalea y la parte en donde estaba, se empieza agrietar. El castaño se percata, se pone de pie. Pero aquella parte se derrumba, cayendo al vacío. Pero una mano sostiene parte del piso. Carlos apenas y había saltado. Trata de subir, se aferra al suelo y pataleaba, sus dedos empezaban a resbalar.

-¡No quiero!- Grita el con miedo, viendo hacia abajo, la aterradora oscuridad.

Carlos pone su otra mano al suelo, logra aferrarse y trata de subir. Llega a subir levantando apenas su pecho. Estira su mano izquierda para subir más. De nuevo empieza a temblar. Carlos se aferra con todas sus fuerzas.

Pero sin previo aviso otro pedazo de techo cae y aplasta su mano izquierda y parte del brazo

-¡AAAAARRRRGTH!

En ponerse en lugar de su esposa era realmente un desafío y bastante ´para un humano. Para Carlos está sintiendo en carne propia lo que conlleva el sacrificio que hacía por ella.

¿Eso era el amor o era la locura misma?

Poner de esa forma su vida era algo que un desquiciado haría, alguien que no valora su vida. Pero también el de un héroe popular o un ser amado. Era debatible.

Un grito tan fuerte que hace eco por el lugar muerto, ante del quien sufre. Carlos vuelve a caer, pero no por completo, ahora que su mano y brazo eran aplastados. Carlos sigue gritando y llorando de dolor. Siente como el peso lo lastima.

Con miedo y aferrado a su vida, con dolor, aun así, de nuevo sube. Pero había un problema, no podía subir completamente. Y él lo sabía, tampoco se podía acomodar para levantarlo, aparte que ese brazo aplastado se había convertido en un ancla.

Lo que hace el castaño es intentar doblar un poco su brazo aplastado, después sube pecho y lo dobla, para usarlo como gancho. No podía liberar a su pokemon, no en medio del vacío y el peligro, sería inútil. Carlos tenía que forzar su brazo aplastado y con la ayuda del otro brazo lo intenta e intenta mientras siente ese dolor insoportable. Pero no podía levantar el trozo, pesaba demasiado para su brazo sano.

Gritos chillidos, sonaban tan fuerte. Mientras dormida, sui esposa se retuerce en una horrenda y real pesadilla. Haciendo la única señal de vida en las ruinas infernales.

Pero con un resultado, sacaba su brazo poco a poco. Hasta por fin hacerlo. Otro grito, pero casi ahogado, domina, el casi cae. Pero con la derecha se sujeta y usando esa roca que lo aplasto, termina por subir.

Pero Carlos sigue gritando, rueda. Su brazo izquierdo raspado lleno de sangre. Su mano rota y uñas también arrancadas.

Lentamente se para, esa presión y el humo le afectaban. Se quedaba ahora sin aire. Carlos, como puede, camina.

-¡Estoy, cerca, estoy, cerca!- Chillaba con esperanzas

Pero el joven cae y toce, mucho, se estaba ahogando. Él se quita su playera al sentirse sofocado. Humo seguía, entraba en sus pulmones. Carlos se arrastra y mete su cabeza en el hoyo cerrado, una abertura y no la separaba de ahí. Gana algo de aire, se mantiene así, toce y saca su cabeza después, traga lo que puede de aire y empieza de nuevo a moverse, aguantando lo más que puede. Revisa, trata de ubicarse y lo hace. Recordando las palabras que le había dicho aquel tipo. Tenía que darse prisa en encontrar la salida

Su vista se nublaba, sus ojos arden, su líquido vital regado y evaporado por el fuego. El sufrimiento. El sacrificio. Aun para una persona cuerda, dudaría, pone a prueba el amor. El joven ya no estaba cuerdo, era un monstruo que golpeo a su amada. Alguien que hiso lo impensable, ¿Eso era amor?, ¿Su sacrificio?

Aun cuando a ella le hacia el peor mal también. Solo era alimentar a la monstruo de Luna con su presencia, aquella que lo mataría inclusive.

¿Por qué lo hacía?

Carlos por fin llega a la salida. A través de un letrero que indicada "Ruta de evacuación". Abría la puerta y ve la luz. Solamente tenía que subir las escaleras que estaba del otro lado. Para su sorpresa, adentro había cadáveres incinerados, desesperados que trataron de salir cuando estaban con vida. Una concentración masiva a olor quemado de su carne. Carlos de inmediato ignora eso y sube la escalera que estaba a medias, toca el tubo, pero lo quita rápidamente al sentir que estaba muy caliente para usarlo. No podía sostenerse, pero lo necesitaba.

-N-no, necesitas esto.

Carlos le quita a uno de los muertos un pedazo de prenda sucia. La hace bola y la usa para agarra el tubo caliente. Aun cuando después ya no había escaleras, solo un montón de cuerpos. Carlos ya no puede ignorar eso y empieza a temblar, mientras sube. Los pisa, pero ya no tenía otra opción, al ver que estorbaban.

-Esto es malo.- Se decía Carlos, atemorizado.- ¿Quién está afuera?

Siente los huesos la carne de bajo suyo. Metros y metros. En ida y desesperados trataron de salir de la base, usando esa ruta. Pero les alcanzo el fuego y se acumularon, sufriendo la muerte y quedándose atrapados en el infierno que habían construido, ante la llegada del demonio que los casaba.

De nuevo. Empieza a temblar. Carlos se aferra al tuvo y se sostiene. Pero los cuerpos caen tras el temblor, los que estaban arriba ruedan, descienden.

-¡No, no, no, no!

Y le pegan a Carlos, este se sostiene, pero uno de los cadáveres le pega en la mano lastimada, haciendo que se suelte, cae con ellos. Carlos grita y sale, mientras gime y maldice por su brazo dolido. Carlos se levanta y vuelve a subir, esforzándose más, haciéndolo un poco más rápido. Estaba cansado, ya casi no puede más, quiere vomitar, se ahogaba.

La luz al final del averno, le daba esperanzas, esperanzas para por salir. Estar con su amada Luna.

-Ya casi.- Se decía con alivio y con una sonrisa cansada.- Solo un poco más Luna.

Ha subido varios metros, solo un poco más. Cada paso es firme y fuerte, con determinación, sigue temblando, pero esta vez no cae, no cede ante lo que le caiga encima, ni menos cuando está cerca. Uno cadáver se le avienta. Carlos alza su pie izquierdo y patea el cadáver, desviándolo hacia su lado y siguiendo su camino. Aun si tenía pocas probabilidades, se interponía.

El destello de luz se hace más y más grande, en aquella oscuridad. Cruza esa parte

Termina y sale por fin de la base, de aquel infierno en que él y sus Pokémon tuvieron que estar, rescatando con éxito a su amada esposa. Lo primero que hace. Lo primero que hace es quitarse su playera que tenía como paliacate y después cae, gime por el brazo y se voltea. Toma mucho aire y escupe, casi vomitando.

-¡Sali, salimos por fin, de ese horrible lugar!

Cierra sus ojos y sigue tragando aire. Pero al hacerlo, se da cuenta, que el oxígeno no es tan puro. Escucha gritos más fuertes todavía. Y ya no venían de la base destruida. Hace que loa abra y se percate de lo siguiente. Ese ánimo, esa esperanza. Se va como vino. Carlos ve a su alrededor, no era como esperaba. De hecho, era igual de peor.

Todos los arboles estaban ardiendo, desde el tronco hasta la copa. El cielo estaba oscuro y rojizo, el humo formaba la oscuridad casi absoluta. Sin mencionar que ve más cadáveres y a diferencia de los del laboratorio, estos no estaban quemados, estaban perforados, partidos, y algunos ilesos, pero muertos, aun así.

-¿Por, por, por qué?- Pregunta con una cara de miedo, sin creer lo que ve.

Rugiendo, se para y se mueve por lo que queda todavía, gime más fuerte. El dolor es inmenso. Siente una melancolía que lo carcome rápidamente. Sin duda alguna, era lo más difícil, todo lo que él y Luna han luchado en el pasado, no se comparaba con el ahora.

Y productos de aquellas nubes oscuras, se manifiestan con agua y fuertes vientos. Carlos exhausto, con una mirada derrotada, prosigue con su tortuoso camino.

Y producto de aquellas nubes.

-Luna.- Carlos, a pesar de todo, sus recuerdos siguen, se daba una idea de lo que pasaría después.- Ya te cumplí como esposo. La verdad no lo sé, nunca tuve este tipo de relación. Pero espero que sí.

Por cansancio, quizás. Siente un peso sobre su espalda, como si la estuviese cargando. Una ilusión que se desvanece con dicho peso, abraza lo siguiente que pase. Pero aun con la esperanza en seguir.

Mientras tanto y no muy lejos. Lo que quedaba del Equipo Rocket, peleaba contra los demonios. Y por lo que se oía de la pelea.

-¡Lurantis, Scizor, Hyperrayo!

Con esa técnica de por si poderosa. Los bichos arrasan con todo. Hacen temblar y rasgar la tierra.

-Los oigo (Snif)- Carlos escucha tristemente.- Pero ya no importa, ¿Verdad Luna?- Y enloquece.

Avanza, trata de evitar contacto posible.

-Luna, Luna, Luna.- Carlos seguía hablando como si ella estuviera con el.- ¿Qué se siente ser yo o tu?, feo. Ser tu protector es cruel, pero maravilloso también. Es así como debe ser. Tú sigues siendo mi pequeña Ralts. Tu siempre me protegiste de ser un monstruo. Pero sin ti lo soy. Estoy loco, estoy mal y no hay vuelta atrás. No hay más que hacer.

Y como si fuera maquiavélico. El destino juega más. La tierra había temblado por el ataque de los demonios. Provocando una desgracia.

Un árbol, su tronco quemado empieza a moverse y por lo consiguiente a caer. Carlos escucha el sonido, voltea y lo ve, justo detrás suyo. Carlos solamente muestra una cara neutra. Pero satisfecho, hiso lo que tenía que hacer.

-(Suspiro)

Un grito después, tan fuerte. El árbol aplasta a Carlos. Pero una parte. Carlos estaba bocarriba. Su brazo derecho sucumbía ante el peso del árbol. Sin poderlo esquivar. El joven grita ahogadamente. Se estaba quemando. El tronco no estaba en llamas, pero si hecho carbón y caliente todavía. Aun así, lo quemaba. Carlos no puede moverse ya y nadie lo ayudaba.

Con su ojo izquierdo ve el cielo. Gotas de lluvia ahora lo lastimaban. Pero expresaban en literal, su dolor.

El joven de catorce años, cierra sus ojos y pierde su conciencia al no sentir más dolor. Estaba muy cansado y solo le quedaba ahora descansar. Cumpliendo su misión en rescatar a su amada Luna.


Me alegra volver a escribir. Tenía tiempo y perdí practica al hacerlo.

Bien iré al cap.

Manifesté una gran dicha en este capítulo. Y le hice alusión a este arco que acaba ya aquí.

Carlos y Luna tienen su momento de despedida, pero igual una pelea. Quien daría su vida. Y entre discusiones Luna estaba a punto de irse antes que Carlos.

En este momento, ella se arrepiente y admite lo que ha hecho a lo largo del fic, manipular a Carlos y admitir que lo que hace está mal, pero que no podía parar. Tanta su obsesión que pone una escena que ella lo asesina si la viera con otra que no sea ella. Y cuenta un sueño que tuvo, el cual cree que es una visión.

Carlos por su parte se destroza. No quería irse de su lado, quería estar con ella en todo momento.

Ambos tienen una pelea de quien se iba. Pero como ambos son aferrados el uno al otro. Luna decide abusar de su posición y ponerse primero, apegándose a su naturaleza como Gardevoir.

Pero Carlos simplemente le gano.

La parte del beso fue algo muy difícil, ya que Carlos destapo su lado oscuro, lo que se había transformado. Luna se impacta al sentir una ira y odio inmensos por parte del quien creía que conocía. Ella desconocía lo que su amado tuvo que pasar para recuperarla.

Carlos de nuevo golpea a Luna y esta vez mas fuerte para debilitarla, los golpes fueron donde más le dolía a su Gardevoir.

Ya después de dominar la situación. Carlos trata de salir solo del laboratorio, pasando por varios obstáculos.

Y el resultado ya lo vieron.

Aquí me debato una vez más. Alguien soportaría eso por amor.

¿Qué es lo que ven ustedes?

¿amor, obsesión o locura?

Es algo que me llama la atención, ¿Qué leen?, ¿O que ven?

En un punto escribir si alguien soportaría lo que soporto Carlos. Muestro facetas en el a lo largo de este arco, lo que tuvo que pasar por recuperar a Luna.

Es algo que me pregunto. Llega un momento en que el autor se tiene que preguntar.

En fin. Creo que ya acabé.

Agradezco sus comentarios a TEIET y dragón titánico.

Y a todos aquellos que leen este fic.

Sin más que decir me despido.

Adiós y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.

Vaya ya tenía tiempo que no escribía.