Hola.

¿Cuánto tiempo?

Aun no me muero y sigo aunque me cueste más trabajo no olvido esto. Aunque pase el tiempo seguiré con esto.

Aparte es difícil esta pareja XD.

Y como es costumbre de en vez en cuando pongo una canción, cada una de ellas simboliza una parte esencial del cap.

Canción: light and shadow hiroyuki sawano.


El último pasó

-No, no, no.-

Una voz dice repetidamente "No", de forma débil, niega.

Tosiendo, con moretones y herida, sin poder ni siquiera arrastrarse.

-¡Ca, ca, carlos!- Grita como puede ese nombre.

Impotente al ver con sus ojos como su amado es sostenido delicadamente por una Pokémon, cuyas orejas largas y esponjosas encierran su cuerpo, los brazos sostenían el cuerpo.

Con una macabra sonrisa y unos rojos endemoniados acaricia al muchacho mientras con su lengua mojaba sus labios; cuya boca lanza un olor a muerte.

La amante aterrada no puede pararse.

Mientras que su amado con ojos cansados, pero con horror ve su destino. La muerte en literal lo sostenía.

Sin pensarlo dos veces. La aterradora Pokémon besa al humano, no un beso cualquiera, era un beso fatal.

Carlos siente ese horrible sabor, su mano reacciona apretando el puño.

Mientras una Gardevoir grita a todo pulmón, horrorizada al ver esa escena. Se lamenta.

Y la mano de él se afloja y cuelga dando una señal. Mientras la Gardevoir se quedaba en shock.

Sin poder hacer nada.

Pero aquello solo era una horrible pesadilla del pasado. Ya había pasado.

Una escena alterna a la pelea que habían tenido contra Lopunny Ghots. En la que, aquel espíritu vengativo casi mata a Carlos con ese beso.

Luna niega y sacude su cabeza muchas veces y se levanta de su cama.

Otro día más en el hospital.

Carlos abre su ojo al ser despertado por la luz del sol, indicando el día. Bosteza, aun estaba adormitado. Mientras sentía esa incomodidad; una incomodidad a la que no se acostumbraba. Y que tenía que vivir desde ahora y en adelante. Cuyas marcas lo perseguirán toda la vida.

-"Otro día mas"- Pensaba Carlos, mientras se sobaba su rostro.- Buenos días Lu… ¿Luna?

Carlos lo primero que hace es darle los buenos días a su Gardevoir pero se da cuenta de que ella no estaba. Lo cual en cierta forma le extraña a Carlos, se le hacía raro. Ya que siempre su esposa es tan apegada a él.

-… ¿Luna?- Carlos sigue desconcertado.- Bien. Es bueno que se aleje de mi y que se aleje un poco. Debe ser muy cansado para ella.- Decía el aliviado ante eso.

Mientras Carlos por su parte tenía ahora tiempo para poder pensar. Ya que no podía hacerlo abiertamente al tener un radar viviente a su lado. El castaño suspira derrotado y serio, pensando en lo que le aguardara en el futuro, con melancolía y preocupación a la mano.

-Y también necesitaba mi tiempo.

***Mientras tanto***

A las afueras del hospital y en un terreno amplio y baldío. Estaba la Gardevoir levitando un poco, con sus ojos cerrados y sus palmas abiertas.

-Voiirrrrr.

De inmediato se rodea con borde rosado, abriendo sus ojos perdidos del mismo color alzando ambas manos y brazos.

De inmediato grandes rocas, cuatro. Salen flotando, partiendo la tierra y flotando alrededor de Luna que las mantenía quietas con sus poderes.

Luna se tranquiliza, mientras explota esas piedras.

-…- Ella abre sus ojos de nuevo y ve el escombro.

Con eso Luna crea varias formas, del polvo y tierra, desde prismas y otras figuras. Poniendo a virtud sus poderes.

"El te quiere, eres su todo. No tienes idea de, de, de… Solo eres, su felicidad"

Luna recuerda las palabras de Lopunny como su amado la considera. La razón por la cual se sacrifico por ella.

-No debo, no debo.- Se repite Luna.- Que dejar que eso pase de nuevo.

Luna crea otras cosas un muñeco simple, un cubo, un pilar.

-Garrrrr.- Ella gruñe.

Destroza todo lo que construye. Y hace una sola cosa, recrea un pequeño retrato de su amado, cuando era más joven, viéndolo con tristeza y nostalgia.

-Quiero ser lo que tú crees.- Le dice al muñeco.- Pero en realidad, así eres igual para mi, tan inalcanzable.

Luna pierde concentración, haciendo que la estatua caiga. Pero de inmediato impide eso, que se rompa en el suelo.

-¡No, debo!- Se decía ella.- Dejarte nunca caer.

Ella respira profundo y mantiene el control, sonriendo un poco. Dejándola en el suelo.

Pero esa sonrisa se desvanece al sentir a su amado, lo único que le importa.

-Carlos despertó.- Se dice Luna, un poco nerviosa.- Tengo que irme ya. Y a aten…

Pero de inmediato, antes de que la Pokémon abandonase el lugar. Un grupo de jóvenes entrenadores, curiosos salen y le impiden el paso. Al escuchar ruidos en aquel terreno baldío.

-¡Ven se los dije!- Dice uno de los niños.- Estaba aquí esta Pokémon Shiny.

-¡Una Gardevoir!- Dice uno de ellos.- Vaya, ¡Yo la quiero!

-¡No yo!

Entre ellos se peleaban. Al ver a esa Pokémon, ignorando que tenía dueño.

-Humanos.- Dice ella con cierto desprecio.- Me cuesta trabajo aun creer que Carlos sea uno de ustedes.

Pero Luna decide ignorarlos. Antes de que se fueran un Lickitung y un Charmeleon le impiden -el paso.

-Quien la derrote se la queda.- Dice uno de ellos

Luna gruñe, retrocede. No la quieren dejar escapar. Los Pokémon atacan. Pero la Gardevoir esquiva esos ataques con facilidad.

-¡No tengo tiempo para esto!- Ella grita furiosa.- ¡Carlos me necesita!

Ella sin perder tiempo con sus poderes psíquicos levanta a los enemigos y los avienta agresivamente contra el suelo. Los niños aterrados ven como son derrotados. Pero aun decididos avientan una pokeball al ver que ella tenía la guardia baja tras su contra ataque.

-¡Gaaar!- Luna grita un poco de dolor, ya que le pegaron con eso.

La pokeball no surtió efecto alguno ya que esa Gardevoir tenía dueño.

-¡¿Qué?!- exclaman.

-Ya tiene dueño.- Dice el tercero.

-Hasta que se dan cuenta idiotas.- Dice ella adolorida y de malas.

Luna de forma agresiva regresa la pokeball al dueño de esta pegándole en el brazo.

El niño de inmediato empieza a llorar. Los niños se espantan más. Al ver ese trato por parte de un Pokémon. Regresan rápido a los suyos en sus balls.

-¡Monstruo!- Exclama uno de ellos.- ¡Vámonos!

Los niños corren. Aterrados de la Pokémon que agrede humanos. Luna se quedo quieta. Pero pensativa ante esa palabra.

Recordando que de esa forma había bajado la guardia antes de ser capturada por el Equipo Rocket. Como si de un trauma se tratase contraataco al niño regresándole esa ball, en aparte no quería hacerlo. Al igual paso hace algunos momentos, esos entrenadores la querían por ser shiny, una rareza entre los Pokémon.

-No importa.- Se dice ella.- Ellos me atacaron primero.- Trata de consolarse.

Mientras da vuelta para ver que la pequeña estatua que hiso a la imagen de su amado. Esta ya se había roto por el calor de la batalla que tuvo.

Luna vuelve a suspirar al ver el resultado, pues imagina que hubiese pasado en una real situación de peligro.

-Estúpida.- Se dice ella misma.- Ni siquiera puedes defender una piedra.

Luna frustrada decide regresar al hospital a seguir con su obligación.

-¿Qué ven en mi los humanos?- Se pregunta Luna triste.- Por ser distinta… Para mí solo es una maldición.

Minutos después en el hospital.

Carlos estaba cabizbajo, triste. Viéndose en el reflejo de un florero de cristal, una venda en su ojo, mientras ve otras vendas en su brazo derecho. Siente su vista más cansada debido a que no se acostumbra aun ver con un solo ojo.

Se imagina en su apariencia detrás de las vendas.

-Después de lo que hice y hare, quizás.- Se dice Carlos.- Me la merezco.- Se dice así mismo.

Por un momento tira unas lágrimas. El igual se sentía mal por lo que le paso.

-(Snif), Valió la pena.- Se dice Carlos, consolándose.

Carlos se tranquiliza y trata de reponerse una vez más.

Unos momentos después Luna, entra a la habitación.

-Carlos.- Dice Luna al entrar, algo nerviosa.- Ya estas despierto.

Carlos voltea, viéndola.

-¿Estás bien?- Pregunta Luna, preocupada.

Luna presintió los sentimientos de su amado así que se apresuro a llegar.

-Sí, si.- Dice el sonando tranquilo.-Estoy bien, solo que… Ya sabes, aun no me acostumbro.

Luna por su parte decide hacer su trabajo acercándose a él y verificando algunas cosas.

-Perdón por haberte dejado.- Se disculpa ella avergonzada.

-Está bien. No te preocupes- Dice Carlos, sonriéndole.- Es bueno que salgas y te despejes.

Luna tuerce un poco su boca, sin aceptar esas palabras. Sabía ella que tenía que estar en todo momento y más en la situación que Carlos padecía.

-Enseguida traeré el desayuno.- Dice Luna seria.

La Gardevoir sale de la habitación dejando de nuevo solo a su amado.

Carlos vuelve a suspirar estando más tranquilo ya. Pues sabe que detrás de su sufrimiento, para el valió la pena luchar por lo que le queda.

Pero mientras tanto. Luna caminaba, mientras en su mente sonaba una especie de estática, su mirada era perdida, mostrando mas allá de la seriedad, sus ojos estaban casi vacios, pero mostrando una especie de agresividad mientras mordía su labio fuertemente.

-Estaba triste, estaba triste.- Piensa detenidamente mientras una lagrima cae.

Luna apretaba sus brazos un poco, haciéndose daño

-Se que nunca será suficiente Carlos.- Se decía ella tristemente.- Hiciste tanto por mí, que no lo merezco. Soy un estorbo a tu lado y solo te he dado muchos problemas. Estaré ahí para ti. Pero nunca será suficiente.

Para Luna no es lo mismo.

-Pero no te enojas conmigo.- Dice ella.- Lo merezco, se que te puede hacer mal acumular eso y no es bueno para ti en tu situación, no puedes hacerte el fuerte.


Días después.

El tiempo pasó. Luna empezaba a preocuparse. No solo estaba los problemas físicos de Carlos, si no los económicos.

¿Qué tan caro saldrá todo esto?

Pero Carlos estaba casi como si nada ante ese tema, sin saber el porqué.

Aparte que ni el mismo esposo sospechaba de la situación que su amada tenía.

Como una nueva enfermedad, un malestar que crecía cada vez más.

Luna sentía como si todo el mundo se le viniera encima, su paladar cada vez más pesado cada vez que pensaba en los problemas de Carlos. Ella sentía que se moría y en parte quería morir ya.

Esa sensación, esa tristeza ahora sufría y cada vez y por más que intentara, le era muy difícil.

En parte también se debía al comportamiento de Carlos, pues este en la situación económica no se mostraba preocupado, en lo absoluto. Luna pensaba que ya se había vuelto loco al no tener esa preocupación. Pues de ante mano y más por el estatus que tuvo su esposo sabe que el dinero es lo que movía a este mundo por igual.

Inclusive recordando una rachilla de derrotas que tuvo el mientras viajaban. Carlos tenía que preocuparse por ello, cambiando su estado de humor inclusive.

Aunque también. Luna esperaba algo de su amado, y era un castigo, algo, furia. Que Carlos se desquitara como lo había hecho hace algún tiempo. Esta vez Luna no diría nada. Y si en caso de que su amado quiera matarla, pues así seria y ella no se quejaría.

Pues la culpa había enloquecido a la Gardevoir, más de lo que ella ya estaba. Luna estaba triste, estaba muy dolida y su cordura ya se había perdido, desde el momento en que vio a su amado deforme por su culpa.

Y tarde o temprano, tendría que ella llegar a su límite.

Y entre esos días…

Había llegado una noticia a la pareja y es que ahora se le podía quitar la venda a Carlos de su ojo derecho. Tal cosa que había dejado desconcertados a la pareja y nerviosos a su vez. Aunque para Carlos significaba también una señal.

-¿Estás listo?- Decía Luna nerviosa.-

-S-si.- Dice Carlos.- Oye Luna.

-Dime.

-Bu, bu, bueno.- Carlos sonríe un poco.- Mejor te lo diré después. Quisiera que hicieras algo.

-¿Qué cosa?- Pregunta ella desconcertada por esa sonrisa.- "¿Por qué sonríes?"- Le pregunta.

La mente enferma de la Gardevoir, hace que observe esa sonrisa como una señal de locura por parte de Carlos. La realidad ha sido tan cruda en tan poco tiempo, que Luna ignora ya los sentimientos de su amado.

Pues en este momento ella llego a su límite.

Luna Pov

¿Por qué sonríes?

No entiendo.

¿Por qué sonríes?

Ya enloqueciste por nuestra situación.

Carlos. No entiendo he presenciado varias cosas de ti. Pero veo que no te inmutas. Sabes lo costoso que será desde ahora. Este hospital, tus medicamentos que Arceus sabe que consumirás.

¿Lo sabes?

Pero no pareces preocupado. En estos días haces como si nada hubiese pasado.

Mírate. Estas ciego de un ojo, y ni siquiera puedes caminar.

Y te va costar trabajo adaptarte. Sin mencionar el dinero que no tienes para pagar.

No estás enojado.

¿Por qué ocultas tus sentimientos detrás en esa falsa sonrisa?

¿Por qué no me gritas, porque no me castigas?

He hecho varias cosas mal también. Una vez te queme por la sopa y otra se me derramo el agua en ti. Y tú solo me sonríes.

Y lo más importante estas en esta situación por mí.

Hubieras dejándome ahí en ese hoyo.

Lo merezco.

Ya enloqueciste ahora a tal punto que solo sabes sonreír. He fallado, eso es.

Deberías romper ese florero y clavarme un vidrio. Pues prefiero que el castigo llegue en tus manos en lugar de las mías o de otros. Para mí sería perfecto morir en aquel que le di tantos problemas desde que recuerdo. Pues eso soy un imán de problemas.

No soy ni siquiera una Pokémon útil.

No sé hacer otra cosa. Solo estás tú y si no puedo protegerte entonces no soy buena para nada.

Narrador Pov.

-Luna, Luna.- Carlos llamaba a su amada.- ¿Estás ahí?

-¡Ah!, si.- Responde ella.- Es solo que… estoy pensando.

-Bueno…- Dice Carlos un poco más serio.- Yo también estoy pensando. Mejor dicho estoy nervioso.

-Te entiendo.- Dice ella, viéndolo.- Quieres hablarlo.

-No…- Dice el, algo triste.

-"¡Vamos que esperas!"- Exclama Luna furiosa, en su mente.- "¡Di que esto es mi culpa!"

Luna presenciaba la tristeza de Carlos, lo nervioso que estaba. En estos momentos inclusive a él le cuesta trabajo mantener igual su situación. Aunque, Carlos aun así pensaba algo muy distinto a lo que Luna quería.

-"Me quitaran la venda de mi ojo"- Pensaba eso Carlos, nervioso y algo melancólico.- "¿Cómo luciré ahora?"

-¿Estás seguro?- Pregunta Luna, desviando un poco la mirada.- Estaré aquí, y, y… Bueno, ya sabes. Necesitas expresarte.

-¿Cómo?- Pregunta el desconcertado.

-No lo sé.- Dice Luna haciéndose algo tonta.- Es algo que necesitas sacar.

Por un momento hubo silencio. Pero después.

-Pensé que no querías hacer el amor conmigo.- Responde Carlos confundido.

-¡Eso no, idiota!- Exclama Luna roja y furiosa.

De repente eso es cortado. Sin querer Luna expreso su furia e insulto a Carlos, sin querer. Pero no dijo nada después, de hecho esperaba una respuesta por parte de él, un castigo que ella busca y que sabe que merece y por lo que ha provocado esta vez, fue crear una oportunidad para que él no se contenga.

Pero…

-¡Jejejeje!- Carlos ríe.- ¡Jajajajajaja!

El se ríe y no expresa nada, es mas esa tristeza se fue.

-Es gracioso, tu cara esta tan roja.- Dice Carlos riendo.- Sabes, es ironía. Tú antes querías eso y ahora rechazas. Ahora yo soy el que te busca y tu no. Perdón.

-"¿Perdón?"- Suena en la mente de Luna.- ¿Perdón?- Y lo pregunta.

Carlos termina de reírse, se había alegrado ante esa reacción de su amada.

En eso Carlos suspira mientras ve a su amada con su único ojo.

-Valió la pena.- Comenta el, dándose ánimos.

-"Valió la pena"- Algo se rompe dentro de Luna.

Carlos sigue sonriendo, su tristeza se vio opacada por un momento. Aunque Luna ya llego a su límite, la culpa es más grande en esos momentos.

-Car- Car- los.- Luna baja la mirada mientras gruñe.

Pero en eso entra una enfermera interrumpiendo la escena.

-Con permiso.- Dice la enfermera.- Disculpe… Sr. Carlos, vine a quitarle su venda.

-Tan pronto.- Comenta el, que de nuevo le entran los nervios.

Luna por su parte, aun tenía la cabeza hacia abajo, aunque después siente un apretón su mano izquierda. Era Carlos que le agarro una de sus manos. Ella ve su mano enlazada.

-Llego la hora.- Dice Carlos dando una bocanada de aire.

Carlos le pedía apoyo en esos momentos. Luna se tranquiliza por el momento, sabía que su amado la necesitaba esta vez y no podía negarse, al menos por ese momento.

La enfermera le quita poco a poco la venda a Carlos. Para dejar al descubierto por fin una parte de su rostro.

-Listo.- Avisa la enfermera.

El castaño agarra un pequeño espejo de mano y ve su rostro, abriendo el único ojo que le quedaba.

-…- El se contempla.

Su parpado y cejas lucían casi igual, de hecho perdió un poco su pestañas, mientras poco a poco intenta abrir su ojo derecho abría perdido parte de su taco en su parpado, tratando de forzar una abertura que poco a poco se abre.

Dejando por fin mostrar su ojo. Con el otro que le quedaba ve que casi no se le notaba ahora su pupila, era casi blanca, apenas y se ve un borde, casi a medias de lo que alguna vez fue una pupila, mientras todavía se veían algunas venas rojas.

-…- Carlos tuerce su boca, mientras se contempla.

Luna ve el rostro, llena de tristeza, ver que el ya no poesía la mitad de su vista a causa de ella.

-Pe, pe, pensé que sufrí todo el parpado y parte del rostro.- Comenta Carlos nervioso al ver su nueva apariencia.

-No. Un pedazo de carbón entro en su ojo y quemo la retina, el parpado esta casi ileso.- Dice la enfermera.- Es una lástima que no pudimos salvar su vista.

Carlos suspira.- Es una lástima que mi brazo y pierna si salieran afectados.- Responde Carlos al ver que no corrió la misma suerte en esas partes.

-Lo lamento.- Dice la enfermera, sintiéndolo.

Carlos vuelve a suspirar, derrotado. Su amada siente esa tristeza como lo invade.

-Si todo sale bien. En semana y media quitaremos las vendas de su brazo y piernas.- Dice la enfermera.- Aun usted puede caminar y mover su brazo. Con el tiempo ganara esa costumbre de mover su brazo derecho como lo hacía antes.

-No creo que pueda dibujar de nuevo.- Dice Carlos triste ante su pasatiempo.- Ni correr como antes, creo que ya no podre trepar arboles.

-Lo lamento.- Dice la enfermera.

-Así son las pre cuelas.- Dice Carlos.- Gracias.- Pero agradece de corazón.

La enfermera hace una pequeña reverencia y deja solo de nuevo al joven entrenador y a su Gardevoir.

Unos momentos después, solo había silencio y solo eso. Un silencio penetrante. Carlos lo toma como la nada. Aunque para Luna cada vez le incomodaba.

Se sentían el uno al otro, Carlos apretaba el brazo de su amada con delicadeza y la tallaba con la suya. Luna esperaba que la apretara con fuerza y furia.

Pero no. Solo un roce delicado y suave, aunque denotaba su sentimiento.

-Bueno.- Carlos sonríe levemente.- Al menos mi cara esta casi igual. Sigo siendo guapo, ¿No?

Luan le regala una sonrisa, llena de lágrimas.

-Creo que me hace ver esta pupila blanca un poco más temible, casi ni se ve.- Dice Carlos, viéndose al espejo.- Me recuerda a ser de esa placa que vimos en el museo.

Luna se le queda viendo con desdén, al saber que el trata de evadir la realidad.

-Un monstruo, ¿Quizás?

-No eres un monstruo.- Dice Luna que no quería escuchar que se torturara, eso, nunca.

-¡Ay! Amor.-Dice Carlos soltándola, sabiendo que en realidad ya no era un humano, no después de lo que hiso para rescatarla.

Después otro silencio. Más penetrante que el anterior. Ambos no se decían nada. Luna seguía esperando algo de Carlos. Mientras este decidió pensar otra cosa. Y era por fin en lo económico, lo que le costara ahora pagar, ya que considera su ojo como una señal de recuperación, un paso menos.

-Luna.- Carlos rompe el silencio.- Necesito pedirte algo.

-Sí. Pídeme lo que quieras.- Accede de inmediato Luna sin titubear.

-¡Je!- Carlos se ríe un poco.- No digas eso. Ya que lo que quiero, no lo quieres y lo rechazaste hace algunos momentos.

Luna tuerce la boca, no responde nada, viendo muy fría a su amado. Mientras ella sabe que no merecía ese detalle, lo que ella mas buscaba no lo merecía ya sea por cualquier medio.

-Solo es una broma.- Responde el, riendo un poco del tema.- En parte tienes razón, aunque en realidad no me molesta mi situación física. Pues no quiero moverme tampoco…

Pero el tono de Carlos de nuevo cambio. Y a uno que para la Gardevoir no lo soportaría más. La gota que derramaría el vaso.

-Solo quiero estar conectado a ti y abrazarte, mientras frotamos nuestras frentes como siempre lo hacemos.- Cuenta el imaginándoselo, con un tono combinado de alegría y amor.- Así siempre imagino nuestra primera vez.

Luna cae de rodillas al escuchar eso.

La Gardevoir al escuchar esas palabras no puede evitar seguir llorando, mientras agarra su cabeza. El no la odia, no en lo absoluto y aun en esos momentos, en que ha perdido su visión y ha alterado su apariencia. Le dijo algo muy hermoso. Y era el deseo que Carlos aun tenia hacia ella, pese a la situación. El amor leal que aun le demostraba.

Luna de rodillas y con su boca estaba abierta y lloraba si parar, su boca estaba abierta gritaba casi en silencio, pero llena de rabia consigo misma. Se agarraba su cabeza con gran fuerza.

-¡GARRR, GARRR, GARDEVOIIIIRR!

-¡Luna, Luna!- Carlos llama a su esposa al verla de rodillas.

-¡CAR- CARLOS!- Luna grita por fin, llego a su límite.- ¡¿POR QUEEEE, POR QUEEEEE?!

-…- Carlos siente algo en su interior, algo que le indica algo malo.

-¡¿POR QUEEEEE?!- Luna pedía una explicación.- ¡¿POR QUÉ NO ME ODIAS?!

-¿Odiarte?- Pregunta el esposo desconcertado.

-¡SIIII!- Exclama la Gardevoir enloquecida.

-¿Po, por que debería?- Pregunta el nervioso.

-¡ESTUPIDOOOO!- Le insulta ella.

Carlos no responde y ve con otros ojos a su amada, sentía una especie de miedo.

-¡Por mi culpa estas así!- Sigue Luna tapándose la cara, desconsolada.- ¡Por mi culpa tu vida es miserable!

Carlos respira hondo y se pone serio, está viendo venir a lo que lleva esto.

-Solo mírate.- Ella niega con su cabeza.- ¿Qué clase de humano eres?, Aquel que no está furioso con su Pokémon.

-Luna…- Carlos opta otro tono, ya no se mostraba para nada feliz, ni siquiera estaba triste, de hecho se estaba enfureciendo, pero no era cualquier ira.- Yo creí que ya no podías tocar mas fondo.

Luna ve esa reacción. Carlos se estaba enfureciendo ahora, era algo que ella había estado esperando y esta vez aceptaría su castigo sea cual sea.

-Te creí como una loca obsesiva. Si no mal recuerdo tú querías estar conmigo pase lo que pase.- Dice Carlos, sin baja el tono.

-Pero no de esa forma, no cuando estas muriendo por mi.- Responde Luna, sin dejar de llorar ni hacer pucheros.- ¡¿Qué chiste tiene eso?!

-… ¿Es enserio?- Pregunta Carlos, sin titubear.- ¿Es una broma?

Luna no entiende esa reacción, aunque él seguía mostrando lo que ella quería.

-Luna. Sabes que hemos pasado.- Dice Carlos.- Estas actuando de una manera tan infantil, tan impropia de ti… Bueno ni tanto.

-¿Qué?- Pregunta ella confundida, no sabía a qué se refería.

-Me cuesta trabajo creer.- Dice Carlos frustrado.- Entiendo que te sientas triste por mi situación. Pero, ¿Qué quieres de mi?, dime.

Luna se queda callada.

-Tú eres obsesiva que si de ti dependiera, me hubieras matado por verme con otras.- Responde Carlos, sin entender.- Estoy vivo y ahora te echas la culpa y…

-¡TENGO LA CULPA!

-… En parte, quizás.- Responde el.- ¡No, sabes que!, ¡NO!

-¿Que, qué?

-No te daré mas por tu lado.- Responde el molesto, tratando de digerir el asunto.- No eres como una yandere. Eres más como una bipolar. No es más eres mucho peor, quizás una combinación. Ni sabes que es lo que quieres en realidad aunque gira en mí en lo absoluto.

Carlos respira cada vez más grandes bocanadas de aire. Pero de igual manera no lo soporta, empieza por igual a llorar, sin saber qué hacer más con su esposa.

-Me duele Luna.- Dice Carlos triste.- Me duele en realidad que nada cambia nuestra situación.

-Vez el punto.- Dice Luna de la misma forma.

-No. Yo ya lo vi.- Responde el.- Sabes. Me duele verme así. Y que me perseguirá por toda la vida esta acción. Pero sabes que, lo dejo pasar.

-¡Pero a mi si me importa!- Exclama ella.

-Sabes. Creo que fue demasiado pronto habernos casado.- Comenta Carlos, expresando lo que siente en esos momentos de frustración.- Fue demasiado pronto tener esta relación. Quizá acepte porque no tenía amor en mi casa y lo necesite con desesperación.

Luna no responde mientras una parte de ella cruje, pero sabía que era verdad lo que él decía.

-Pero de algo estoy seguro.- Dice Carlos tratando de reponerse.- Hubiésemos acabado en la misma situación y quizás no de la misma forma, pero parecido.

Luna abre sus ojos y se aterra de esas palabras.

-No te entiendo Luna, enserio.- Carlos no la ve.- Ya te di todo. Mi amor y aun así sufres.

¡¿Tú sufres también?!- Dice ella furiosa.- ¡Estoy ilesa y tu no!

-… Ni tanto.- Dice Carlos al verla enloquecida.

-¡Debería, debería aventarme y morir de una vez!- Dice ella harta y desesperada.- ¡Ya no soy digna a ti!

-…- Carlos no dice nada.

-Eso es una solución. Un castigo.

-¿Castigo?- Pregunta el más serio.- ¿Quieres un castigo?

-…- Luna calla esas palabras.

La Gardevoir se limita a sentir ante su amado, pues ella esperaba un castigo por todo lo que ha causado. Quería sufrir y expiarse si es que podía.

-¡Maldita enferma!- Le dice él con gran ira.- ¿Qué eres en realidad Gardevoir?

Luna llora ante esas crueles palabras, mas viniendo de él. Pero aprieta su boca y ojos acepta eso. Sabía que merecía su rabia.

-Está bien.- Carlos suspira.- Yo te daré un castigo antes de que hagas otra locura.

La estúpida enferma asiente, sintiéndose aliviada de tener lo que busca.

-Pero antes que nada respóndeme.- Dice Carlos, sintiendo algo de tristeza.- ¿Estás segura?, ¿Estás segura que realmente deseas esto?

Luna abre un poco su boca y dudando lo piensa, solo para recordar y ver a su amado esposo, lo malo que él estaba todo por su culpa.

-Si.- Responde ella después.- Para mi seria inclusive mejor morir.

Para la loca, su mayor alivio era recibir un castigo de las manos del quien más ama, sentir un dolor y desgarre para poderse aliviar, o eso ella creía.

Carlos tira algunas lágrimas. No lo creía.

-Me siento decepcionado.- Dice Carlos triste.- Pero ya que insistes.

Carlos respira hondo.

-Quiero hacer algo quiero que te acerques a mí y mientras lo haces ve en lo que estoy pensando. No sé si serán los últimos momentos ya que no te puedo parar en lo que decides. Pero más vale intentarlo.

-Hare lo que ordenes amor.- Dice Luna sonriendo un poco, se siente aliviada.

Luna se acerca y obedece entra en la mente de su amado. Ve lo que piensa en esos momentos.

Ve las imágenes de como se conocieron.

Ve imágenes de todo lo que han pasado juntos.

Como se acostaron juntos, como la criaba y le daba de comer, las alegrías que compartían.

Imágenes y sentimientos positivos.

-"Hagas lo que hagas no me hace cambiar de opinión"- Ella llora al ver eso.- "Yo no merezco tu amor, mi dulce esposo"

Imagen tras imagen, como la dibujaba, las peleas que ganaban juntos. Tanta alegría cumulada.

Ella llega al frente de su esposo. Mientras ve la imagen en la que se comprometen como esposos.

-No te merezco.- Decía ella entre lágrimas.

Carlos no dijo nada. Alza la mirada y le hace un llamado. El quería besarla.

-No puedo.- Dice ella sin aceptar.

-Por favor.- Pide su amado.- O más bien. Te ordeno como tu maestro.

Luna lo piensa, si en seguir o no. Estaba tan confundida, sin saber que hacer al respecto. Su culpa la había llevado a sus límites de lo que le quedaba de cordura. Quería morir pero a su vez no quería hacerlo por el amor a su amado.

Pero era indigna según ella para él.

-No te puedes negar después de lo que me hiciste.- Carlos la persuade con lo que más le duele.

-¡¿Qué, que, qué?!- Luna entra en shock después de escuchar esas palabras por parte de él y de solo el. Del quien menos imagino.

-Por tu culpa estoy así.- Dice su amado furioso.- Por lo menos obedéceme.

-Ca, Ca, Carlos.- Luna se rompe de nuevo.

-¡¿Qué esperas?!- Regaña el.- ¿No es tanta tu culpa?

Luna se movía de un lado para el otro agarrando su cabeza. Carlos no titubea al verla tan masacrada.

-Solo obedéceme.- Pide el con un tono más tranquilo.

Luna dudosa, se acerca a paso cortados y tiesos. Llorando sin parar. Ambos estaban casi al frente del uno al otro.

-Acércate.- Dice Carlos bajando la mirada.

Ella se acerca, pero se detiene un poco.

-¿Qué tra…

Sin previo aviso el humano agarra del cuello a su Gardevoir, Luna sin prever, al sentir algo tan ingrato que la agarro por sorpresa, ese sentimiento que ya experimento, esa maldad que de nuevo el desataba en esos momentos una furia inconmensurable, pero…

-Si no te puedo hacer entender por las buenas.- Dice Carlos entre lágrimas de furia.- Sera por las malas.

El joven esposo acerca a su amada a la fuerza a su rostro y la besa, soltándole un cabezazo en el trayecto.

Luna siente ese sentimiento lleno de negatividad algo tan agrio y ofensivo, pero detecta algo una abertura, algo llegaba.

-Ve dentro de mi.- Dice Carlos.- Ve todo.

Luna oye, era algo que ella quería saber, pero a su vez y por fin teniendo la verdad no quiere.

Pero tenía que hacerlo, era una orden y ella no se puede negar, no después de lo que él ha pasado por ella.

La Pokémon psíquico ve en la mente de su amado y lo que ve es. Una nueva puerta se figura y se abre ante sus ojos.

Primero ve a Carlos en el día llorando mientras varios Pokémon huían al ser liberados de pokeball oscuras. Carlos gritaba su nombre una y otra vez y no la encontraba.

De la nada un destello. Carlos estaba gritando enfurecido, ante los dos maleantes responsables de quitarle lo suyo.

-Mi, mi, mi pequeño.- Luan ve la escena llena de lágrimas.

Luna ve como le escupen a Carlos y como se burlaban de él, mientras él se enfurecía. Más adelante el niño sacaría su revólver. Haciendo que los ladrones se espanten.

E inclusive Luna, al ver a su amado así.

-No me digas que tu.- Ella se tapa la boca y se arrodilla.

-¡Ustedes no entienden!- Carlos grita con dolor.- ¡Nadie nos entiende, hemos pasado por mucho!

Luna trata de agarrarlo, pero no puede, porque era un recuerdo y ella es un fantasma que esta nada más ahí, en la mente de su amado.

-¡No éramos más que un simple humano y otro Pokémon!- Les grita.- Ella… es valiosa para mi, más que el dinero y solo la necesito.

Después ve otro destello. Ve que era de noche.

-Luna…

-Ca, Carlos.- Luna se queda impactada al ver lo que pasaba.

Era aquella noche en que Carlos la paso sin su amada. Cuando Luna fue secuestrada. Ella queda impactada, al ver y sentir a su amado, sus ojos rojos y ardientes, sus lágrimas tanto secas y húmedas por toda su cara. Carlos sufría sin ella. Cuando la separaron cruelmente de su lado.

"Carlos siempre te protegeré"

-Recuerdo esas palabras.- Dice ella al escuchar su propia voz en la mente de Carlos.

-¡NO IMPORTA!- Y lo grita.

Pero a su amado no le importaba eso.

La Gardevoir siente gran ira en Carlos, una ira jamás antes vista. Un ser lleno de maldad y sed de sangre Luna ve aterrada como su amado se transformo en un monstruo.

Carlos tortura a los delincuentes mientras cuenta la historia de su amada. Mientras aquella Gardevoir, escucha lo que ella significaba para él. Luna gruñe mostrando dientes, se sentía frustrada.

Ver en esa parte como Carlos tose y mucho, raspando su garganta mientras él les contaba con desesperación, ira y tristeza de su gran amada.

-¿Qué, que, qué he hecho?

Se dio cuenta de algo. Algo que la hace romperse, la razón por la cual, el esta así, siempre ha estado al frente. Y si alguna vez sospecho de ello, y si ya lo confirmo desde hacía un tiempo. El destino se encarga de verificarlo. Aunque…

-Ese día le dije a mi hermano que tendría que pasar sobre mi cadáver si quería quitarme a ¡Mi Luna!- El castaño hace rabieta.

Carlos sigue tosiendo, tanto que se ha provocado un dolor de garganta. Sangre se veía en sus dientes, tanto toser por varias horas.

-Pero falle.- Dice Carlos.- Ustedes tenían que pasar igual sobre i cadáver, para tenerla. Sigo vivo y ella no está conmigo… ¡SOY UN MENTIROSO!

Luna alza la mirada su vista más abierta lo más que podía. Al sentir algo que se aproximaba. Carlos alistaba su revólver y una moneda.

-A uno de ustedes lo dejare "vivir"- Dice el castaño.- El otro morirá.

Luna se queda en shock, mientras oye a los delincuentes empezar a tratar de salir y a suplicar. Carlos ponía en su revólver una bala y hacia girar el barril de esta.

-¡¿Quién quien, quien, quien?!- Pregunta con ansias e impaciente.

La cara de Carlos había cambiado, Luna se horroriza esa cara llena de maldad, siente como una parte de su amado esposo iba a gozar lo que haría.

-¡ESE NO ERES TU!- Grita la Gardevoir.- ¡Para de una vez!

La Gardevoir grita, tratando de hacerle entender, que razonara. Pero ella, se supone que mejor que nadie entendería lo que realmente pasaba. Pero lo que siente Luna ahora mismo no se compararía lo que vería después.

-¡No tienes el valor!- Dice un ladrón.

Lo que el haría después. Carlos no lanza la moneda y velozmente ve al quien le hablo.

-¡No lo tienes el valor de hacerlo!

En un intento desesperado para tratar de convencerlo de que no lo haga.

-¿Cómo lo sabes?- Carlos camina hacia el hombre.

-¿Qui-qui-quieres a Luna?

-¡¿Cómo te atreves a llamarla por su nombre?!- Carlos enfurece.- No tienes ni el más mínimo derecho.

-¡¿La quieres o no?!

-…

-(Snif) Te lo diré, te lo diré (Snif)- Dice el tipo.

Lo que Carlos hiso ese día. Torturo a dos delincuentes, para saber el paradero de su amada. La Gardevoir siente otra cosa y la peor de todas. Luna trata de salir como animal acorralado, pero algo se lo impedía, como una barrera que le negaba la salida. Un flash pasa. A una escena perturbadora.

-O tranquilo.- Dice Carlos con gruñidos, molesto todavía por llama a su Gardevoir, por su nombre.- Claro que quiero oír en donde esta mi esposa.

Carlos gira y retrocede de tipo.

-Pero…- Carlos para de golpe.

El castaño voltea. El revólver esta rostro y apunta al tipo.

-No de ti.- Carlos jala prepara el gatillo trasero.

Y sin previo aviso.

-¡PARA, NO LO HAGAS!- Grita la desesperada Gardevoir.

-¡NO ESPERA!- Grita el ladrón suplicando.

-¡DETENTE!

-¡BAAAAANG!

Ese comportamiento tan primitivo y salvaje, lleno de odio y rabia. Siente ese vacío que su amado sintió al no tenerla a su lado.

Luna se tapa la cara. Llorando sin consuelo al ver lo que Carlos se convirtió, en un monstruo. Algo que ella no quería en el, que esa maldad no lo contagiara.

Mientras tanto. Luna por inercia despega su cabeza de su amado. Pero Carlos con gran fuerza la mantiene junto a la de él.

Un destello blanco se ve para otra escena. Una escena muy familiar. Y que hace poco paso.

-Bésame de nuevo.- Le ruega ella.- Quiero sentirte una vez más.

Era aquella escena en que la que estaba en las ruinas del laboratorio del Equipo Rocket. Después de que la Gardevoir fuera liberada y peleara en su Mega-Forma.

Ambos se peleaban por algo.

-Es justo que vivas. Tienes toda una vida joven amo.- Le dice Luna, comportándose como lo que es; una verdadera Gardevoir.- Para empezar de nuevo. Lejos de esta toxica relación.

-¡Yo quiero estar contigo!- El castaño sigue hablando, aun tratando y tratando de hacerla entender.

Y ese era su dilema.

¿Quién viviría?

La Gardevoir desde los ojos de su amado, se ve a sí misma, llena de felicidad al saber que lo salvaría, que haría su trabajo por fin.

-Debió de ser así.- Se dice triste, esa Gardevoir.

Y después de aquella charla, vendría una acción y las consecuencias que los marcaria de por vida.

Ambos se besan. Mientras Luna siente de nuevo ese amor, un beso dulce. Que se transformaría un agrio y horrible.

-No otra vez.

Luna siente la maldad de Carlos de nuevo. Mientras ve como él se separa y la golpea salvajemente.

-¿Por, por, por qué?- Pregunta ella dolida, destrozada al sentir ese odio por parte de él, esa maldad.

-¡Sí!... ¡¿Dime porque?!- Le grita furiosa la verdadera, viendo furiosa y triste como en la maltrato.

El castaño con una cara llena de lágrimas, saca la "Melancolía" y con su cacha de pesado acero, suelta el golpe final en frente de Gardevoir. Un chispazo es lo último que ella ve. A su amado lleno de rabia.

Luna por fin debilitada cae al suelo y salpicando con sus lágrimas a su amado.

-Lo, lo, lo, lo, lo siento mi Luna.- Dice Carlos arrepentido, viendo a su amada esposa en el suelo.- Pero… No fuiste la única que cambio para mal.

-¿Qué, que?- Luna se queda perpleja.- ¡SI CAMBIE FUE POR TI!, ¡PARA PROTEGERTE!

Al principio el beso fue dulce, lleno de amor, así lo quería él. Pero se transformó en un agrio y lleno de odio. Carlos le hiso ve a su amada Luna lo que se había transformado ahora, en un monstruo, como ella, como su familia. Como una caja que decidió abrir en ese momento.

-(Snif), Te di la oportunidad de hacerlo juntos.- Le dice él a ella, enojado.- Pero el que ahora morirá soy yo y solo yo, tu vivirás. Esa fue la idea, salvarte.

Para después golpearla y meterla en su ball.

-¿Ju, jun, juntos?- Pregunta Luna, entre cortada.- ¿Y cuál es mi propósito como Gardevoir?

Para ver y seguir a su amado ese recuerdo en que el lucha por su vida.

-No lo hagas, déjame salir de la ball.- Ella le ruega.- Déjame salvarte.

Pero ve el sufrimiento, el tortuoso camino desde la roca que lo fracturo, mientras está al borde de un abismo que decidió saltar. Hasta gotear gota por gota de su sangre y atravesar unas escaleras llenos de cadáveres en carbonizados.

La Gardevoir se tapa la boca mientras ve como su amado es sepultado por ellos.

Tratar de agarrarlo de nuevo, pero no podía hacerlo, al menos abrazarlo para que no se sintiera solo.

-Amor, libérame.- Ruega la Gardevoir con voz baja y cortada.- Libera esa carga, déjame ayudarte.

Pero no había nada. Ella solamente era un fantasma que no pinchaba en esos momentos.

Hasta llegar a la escena final.

Aplastado por un árbol y de ahí otro destello.

En el mundo real Carlos suelta a Luna, esta estaba estática sus ojos estaba viendo hacia el techo, con una mirada perdida y con su boca un poco abierta. Estaba como si estuviese muerta la Gardevoir, pues no mostraba un signo de "vida", la saliva combinada de ambos escurría por su boca y goteaba, parecía una zombi.

La Gardevoir cae de espaldas, noqueada. Carlos ve eso y bosteza, fue agotador lo que hiso, mientras siente un dolor fuerte de cabeza.

-Estúpida.- Dice Carlos serio.- Dolió, todo lo que hice por ti.

Carlos llora un poco. Luna se recupera y despierta, pero sigue tirada llorando de lo que vio.

-¿Por queeeeeeee?- Llora la Gardevoir.- ¡¿Poooor QUEEEEEEE?!

-Pareces una bebe.- Dice Carlos furioso.- ¿Qué no querías un castigo Luna?, ¿Acaso no era lo que querías?

-¡No así idiota!- Grita Luna.

-Te castigue a través de mi propio sufrimiento.- Dice su esposo, algo triste.- Quería que vieras lo que me pasara si no te tengo a mi lado.

Luna se tapa el rostro, mientras gime, casi ahogándose con su saliva y lagrimas.

-Luna ya te puedes morir.- Dice Carlos, triste.- Suicídate. Yo te alcanzare dentro de poco, eso tenlo por seguro.

-No, humano.- Dice Luna levantándose moleta, rabiosa.- ¡Ya se!

Carlos pone una cara seria, presintiendo algo.

-¡Borrare todo tu recuerdo sobre mi!- Dice Luna triste.- Así no vas a de nuevo sufrir, así impediré una locura tuya.

Carlos se queda callado, pero serio.

-Carlos no mereces esto.- Dice ella triste.- Lo hago por ti.

-¡Jajajajajaja!- Pero Carlos le regala una sonrisa inocente.- ¡Ay Luna!- Dice Carlos feliz.

-¿De qué te ríes?- Pregunta ella desconcertada.

-Eres aun tan ingenua.- Dice el sonriendo.- Sabes que pasara cuando me borres la memoria, quizá te olvide para siempre o quizás no.

-Es mejor para ti.- Dice ella dolida, mientras babeaba y escurría.- Que yo no exista en tu vida, antes de que yo o cualquiera te afecte, todo por mí.

-Mis Pokémon me recordaran todo de ti, mi querida.- Dice el tomando de nuevo seriedad.- Me recordaran esa relación y me recordaran mi vida.

Luna se queda estática.

-Tal vez puedas contra Vibrava y quizás contra Lopunny.- Dice Carlos.- Pero esta última te será muy difícil. Aparte esta también Snorlax que tiene una gran resistencia mental.

Luna gruñe como animal rabioso. Mientras con furia ve a su esposo, que no se inmutaba para nada.

-Aparte…- Dice Carlos, poniéndose serio y a su vez triste.- Si lo haces, si me abandonas de esa manera. Ellos vendrán por mí. Mi familia.

Luna para en seco, deja de gruñir su cara cae por completo, ese semblante.

-Y sabes que me pasara. Lo que menos quieres, que yo sufra.- Dice él, sonriendo de nuevo.- Hagas lo que hagas la muerte vendrá por mi y como dije, estaremos para bien o para mal, juntos. Es muy bonito, ¿No?

La Gardevoir cae de rodillas para después ponerse en cuatro, viendo el suelo.

-"En las buenas y en las malas"- Dice Carlos viendo el techo, sonriendo.- Ese es nuestro lema.

Luna de nuevo llora mientras cierra sus ojos de nuevo, pensando que era una pesadilla.

Aunque te escondas, siempre te encontrare.- Dice Carlos, aun diciéndole a su amada Luna.- Si lo hice hace poco cuando te secuestraron, nada me impide hacerlo de nuevo.

-¡CALLAAATE!- Grita la rabiosa Gardevoir.

-A donde vayas Luna yo estaré ahí amor.- Dice Carlos tiernamente.- En la vida y en la muerte.

Carlos cambia de comportamiento. Mientras escucha a su Pokémon llora, al que tenía hace algunos momentos rabiosa.

-Para mí… No hay vida sin ti…- Dice el con tristeza.- No te entiendo mi pequeña Ralts.

Luna negaba una y otra vez, mientras apretaba su cabeza con desesperación.

-Ven Luna.- Pide amablemente Carlos.

Pero ella no se movía, seguía negando y llorando, casi ahogándose entre sollozos. Carlos al no ver una respuesta y teniendo a la mano su lujo-ball la mete.

Para después soltarla cerca suyo, a su lado, en la parte izquierda en que estaba ileso y acostada.

La Gardevoir seguía llorando sin parar. Carlos recarga la cabeza de ella en su cuello.

-Ya, ya.- Dice el sobándola y acariciándola.- Ya paso mi Luna, ya paso.

Le da un beso en la frente lleno de amor. Mientras ella sigue llorando desconsolada, cuyas lágrimas y saliva mojaban a su amado, sin que este se molestara, el frunce el seño, quería hacer un puchero al verla sufrir. Carlos no podía evitar sentir algo de culpa por lo que le hiso, pero se lo traga.

-Tranquila.- Pero la consuela, con un tono amable.- Lo importante es que seguimos con vida.

-¡Yo no te puedo proteger contra nada!- Reclama ella.

-Llegara tu momento en que me protejas.- Dice él, consolándola.- Ya llegara.

-¡Tu no me dejas!

-Cierto.- Dice él, pensándolo un poco.- Pero tarde o temprano. Quizás… Sabes, ahora te necesito.

Luna se queda callada, porque era la verdad ahora su amado la necesitaba más que nunca el no podía solo, ni siquiera cuidarse en estos momentos. Ella se le había olvidado en esos momentos, aunque, se trataba de convencer de que eso, no era suficiente.

-Mira, no puedo evitarlo también.- Dice Carlos, acariciándola.- Eres lo mas importante en mi vida. Nunca ha sido mi intención quitarte del camino. Soy igual que tú, solamente quiero proteger lo que más amo.

-¿Pero qué chiste tiene si acabas así?- Pregunta ella, molesta, mientras apretaba el pecho.- Si mueres. Haría lo mismo que me dijiste, igual fracasarías.

-…- Carlos se queda pensativo.- Tienes razón. Y ya sufro las consecuencias. Por ende eres mi relevo ahora.

Luna se queda en shock por escuchar eso.

-Luna quiero que entiendas que así suele ser el amor.- Dice su amado esposo.- Ambos daríamos la vida uno por el otro, eso es un hecho. Pero ahora ya no te puedo proteger aunque quisiera. Al menos se que estamos a salvo.

-¿Aun con las consecuencias?- Llora ella, viendo su apariencia.

-Aun con ellas. Todo por verte viva. Tú hubieras hecho lo mismo y eso no lo dudo- Pero Carlos las asegura.- Somos egoístas con nosotros mismos, que no queremos vernos sufrir aunque al final sufrimos el uno por el otro. Ese es el mayor sufrimiento. Es un daño irreversible.

Luna se queda callada. Y con una cara en shock.

-Luna, hay una triste realidad que ya sabes.- Dice Carlos, algo serio.- No somos normales y nunca lo seremos, jamás. De hecho estar al lado del uno al otro ya es demasiado, dañino, toxico. Deberíamos estar muertos o encerrados.

-¿Por qué estamos juntos entonces?- Pregunta ella.- Si dices eso.

-No se.- Dice Carlos sonriendo.- Tu dímelo.

Un momento de silencio después de ello.

-Y como dije, te necesito ahora. Yo no me puedo ya.- Carlos rompe el silencio y le dice a su amada.- Por más que te quiera proteger en la siguiente no puedo. Te cedo el relevo. Cuídame y protégeme, Luna.

Carlos aun así la consuela, diciéndole la verdad. El ya no puede protegerla

-(Snif) De en verdad quieres a una inútil, (Snif) buena para nada, (Snif) como yo.- Le dice ella casi ahogándose en tristeza, alzando su cara, haciendo pucheros y apretando la bata de su amado.

-No te digas así.- Le dice el secándole las lagrimas y acariciando sus mejillas y cuernos.- No eres eso.

-Soy una carga.- Dice ella.

-No. Eres mi esposa.- Le dice el corrigiéndola.- Y como un buen esposo, yo te tengo igual que cuidar. Es algo que tú también debes comprender, sobre las relaciones. Luna.

Luna se queda callada ante eso. Carlos le definía ese aspecto. Carlos no lo veía simplemente como igualdad, era algo complejo que la Pokémon no entendía. Algo que ella no veía desde su perspectiva como Pokémon.

-Carlos.- Dice Luna recuperándose.- (Snif) De en verdad lo de nosotros es real.

-¿Qué?- Pregunta el desconcertado.

-Si.- Responde Luna.- Realmente soy la indicada para ti… Realmente tú lo eres para mí. Pero yo…

-Sabes que es cierto. Eres la indicada- Dice el extrañado por ello.- Acaso no confías en mi.

-Yo, nunca he desconfiado.- Dice ella haciendo pucheros.- Pero… Hay algo también, no me deja tranquila desde que lo supe. Y más nuestra situación.

Carlos suspira.

-Quiero que me lo demuestres.- Dice ella.- Yo también quiero demostrarte. Que somos lo que somos. Aun no confió en esto. Me hace sentir una tonta aun.

Luna de nuevo llora, aun cuestionándose ese asunto.

-Solo hay una forma.- Dice la Gardevoir.

Luna le dice a Carlos. Pero a este se queda sorprendido ante lo que ella le pide.

-Cuando te recuperes. Hazlo.- Dice Luna que le dijo algo a su amado.- Cuando salgamos. Es tiempo de averiguarlo.

-S-si.- Dice el algo espantado.

La pareja tuvo otro momento de crisis. Una crisis demasiada fuerte. Pero una vez y aparentemente superándolo de nuevo.

Pero ahora está algo que no los deja en paz.

¿Sera que la pareja algún día alcanzara la felicidad?


Iré al grano, diciendo esto. Esta es la última pelea de la pareja, por así decirlo. Su última adversidad interna que tendrán, ya que la mayoria de sus peleas han sido de este estilo, en que se cuestionan o lidian sobre su relación y forma de ser. Las siguientes peleas que tengan, será ya por otras cosas, algunas quizás algo triviales que no afecten en si la trama u otras pero de diferente forma o tema, por así decirlo.

Bien, al capítulo.

Como pueden observar, es una pelea más de la pareja. Luna se siente muy miserable al ver que su amado esta en esta situación, sintiéndose una inútil gran parte del tiempo. Por su parte Carlos no puede evitar sentirse triste por lo mismo, aunque trata de ser el fuerte y aceptarlo a final de cuentas. El ya sabía las consecuencias.

Aunque faltaba una cuestión y esa era Luna. Tarde o temprano tendría Carlos de nuevo confrontarla, de hecho es algo que él ya sabía que pasaría, así que Carlos ya estaba preparado.

Luna llega a su quiebre, de por sí ya era muy emotiva, pero como lo vieron en los caps anteriores ya estaba al borde, en su límite, se quiebra al saber que Carlos no la odia a pesar de todo. Luna quería un castigo, ella pensaba en eso.

Y Carlos le da un castigo, a través del sufrimiento de este, le muestra que es lo que paso para recuperarla y que puede pasar si él no la tiene de su lado.

Luna enloquece aun mas y aunque le dice que el borrara su memoria.

Carlos le dice que si lo hace quedara tan vulnerable y a merced de su familia y de Sebastián, chantajeándola en parte que fracasara en cuidarlo.

Pero pese a ello. Carlos consigue tranquilizarla de nuevo. Aunque reluce su lado oscuro esta vez y tomo la iniciativa.

Por ahora eso es todo.

Muchas gracias por sus comentarios a Gin'iro no yami, dragon titánico y misery680 (créeme que me identifico más en la tragedia y me alegra que hayas leído este fic y que te gustara aunque sea muy fuerte XD)

Y agradezco a todos los que siguen aun esperando.

Sin más que decir me despido.

Adiós y cuídense.

Hasta la siguiente actualización.