Quién lo diría. No tarde tanto esta vez.

Pero bueno. Ya es hora de iniciar el último arco de Kanto.

¿Después?

Quién sabe.

Otra cosa. No confundan las cosas tan pronto lo diré al final.


Las piezas del destino

En Ciudad Azafran. En el gimnasio de esta. Una mujer de pelo azul oscuro, estaba sentada en medio de su gimnasio.

-Líder, Sabrina.- Un entrenador tipo psíquico entraba.

-¡Espera!- Pero otro interviene.- Ella no quiere que la molestemos.

-¿Por qué?- Pregunta aquel entrenador.

-… No lose. Pero quiere privacidad.

Ellos voltean a verla, la notaban muy concentrada, viendo lo que ella veía.

-¿Ese es un tablero de ajedrez?- Pregunta.- ¿Está jugando?, ¿Con quién?

-No, lo sé,

-¡ey!- La líder los interrumpe.- Avise que hoy se cerraría el gimnasio.

-¡ehh!, ¡Bueno, nosotros!

-No hay nada que hacer aquí así que váyanse, que estoy muy ocupada y necesito concentración.

-Sí, si.- Asienten ambos temerosos.

Los entrenadores se van, dejando solamente a su líder dentro. Y Sabrina, en efecto, estaba sentada y a su frente estaba un tablero de ajedrez. Ella simulaba una batalla, o más bien estaba quieta y con fichas de ambos bandos fuera. Pero imaginándose otra cosa.

Se agarra su frente, se sobaba una y otra vez, sin parar. Pensando en el juego solamente, sin apartar su vista en las fichas. Sus manos tiemblan, trata de agarrar una de ellas. Pero para y no lo hace y sigue pensando.

Su aliento es sereno, pero a su vez su cuerpo tiembla, retumba tan solo un poco, ocultando a través de serenidad algo, algo que ya vio con sus ojos.

Por un momento Sabrina decide cerrar sus ojos. Pero no para descansar, si no para imaginar y recordar.

Sabrina Pov

Hace tiempo soñé que estaba en medio de un espacio gris y sin fondo, borde o frontera, sentada en una silla sentada y en frente de mi estaba un tablero de ajedrez, pero del otro lado estaba…

-O vaya, que interesante. Parece que te has percatado de mí, de nosotros. Aunque mi amiguito no está, es muy gruñón. Pero en fin.

Presentí dos presencia enorme, imponentes, aun recuerdo, con tan solo su llegada empezó a relampaguear tanto en Kanto como Johto. Pero había sido en ese tiempo un par de días.

Y uno de ellos lo vi. Tan alto, grande, Gigante.

-Tú me llamas la atención. Así que decidí satisfacer ese morbo curioso.

-¿Qué eres?- Le pregunte alzando la mirada, viendo una cara jamás vista, sentí, terror.

-Puedo sentir tu miedo.- Y él lo sabia.- Pero tranquila, no vine aquí para comerte, pequeño bocadillo. Simplemente he venido aquí, para yo que se… Distraerme un poco… ¿Quieres jugar?

El estaba de piernas cruzadas del otro lado de la pequeña mesita.

-Esto es intenso.- Lo presencie.- ¿Qué es esto?, es muy denso, aplastante, lleno, de, de…

-Maldad, ¡Jejejeje!- Me a completo.- Si soy eso. Una de las manifestaciones definitivas.

-¿Qué quieres de mi?- Le pregunte.

-Jugar.- Me respondió.- Solo eso, así que te daré tu tiempo. Tienes casi toda la eternidad para tranquilizarte.

Pasaron horas y horas, no sabía si estaba soñando o no. Pero permanecí sentada, mientras el no, fue paciente.

-¿Lista?

Sin otra opción empecé a jugar con él. Era ajedrez.

-Primero las damas.- Me dice.

Yo moví mi un peón, después el movió el suyo, no hiso falta que bajara o moviera manos, el peón se movió solito. Presentí un gran poder en solo su movimiento.

-Pido una disculpa. Pero es tan difícil contenerme con ustedes, se podía decir que puedo echar un eructo y provocar desastres ¡Jejejeje!

Tarde mucho en tomar mi tiempo, pero pese a ello, era eterno. Si era un sueño no despertaba.

-Tardas mucho.- Decía el.- Sabes que, haremos esto un poco más estricto.

Un reloj apareció, típico de los juegos de ajedrez.

Tendrás dos minutos por cada jugada, ¿De acuerdo?

Y así empezó con su regla, no podía objetar, aparte era justo en este juego. Yo moví mis piezas, me tomaba el tiempo.

-Sabes. No soy bueno en estos juegos.

Yo me sorprendía, estábamos muy reñidos, por una extraña razón, nos contraatacábamos y terminábamos nuestras piezas, dejábamos jaques ahogados, no ganábamos ni perdíamos ninguna.

Estuvimos así un gran rato. En el tiempo que estaba con el…

-¿Qué eres tú?- Le pregunte.- ¿Eres un Pokémon Legendario?, ¿Ultraente?

-¿Me parezco a un Pokémon niña o eso a que le llamas Ultraente?, digo me parezco a un humano, casi, pero aun así.- Me pregunta extrañado.- Digamos que soy alguien muy simpático.

No obtuve una respuesta. Solo una molesta risita. El no parecía importarle, ni se inmutaba y seguía ahí. Sonriendo.

-¿Que quieres?- Pero aun así le pregunte. No poda ser que se quedara así conmigo nada más. El quería algo.

-Ya te lo dije, quiero jugar. Eso es todo.

Pude verlo a los ojos, dos puntos rojos en medio de oscuridad, brillantes, mientras estaba de brazos cruzados, alcanzado a distinguir garras en sus manos, al igual que sus pies tenían garras, creo que tenía una, ¿Toga?, perdiéndome en ella viendo a su vez vórtices de fuego y oscuridad.

Movía sus dedos, en señal de espera e impaciencia, esas gigantescas garras cuya sombra me tapaban.

-¡Ups!, Lo siento.

Pero siempre llegábamos al mate ahogado.

-Nada mal, supongo.- Me decía, poniendo una cara indecisa e inconforme.- Bueno no soy gran jugador de ajedrez. Qué tal si lo hacemos más interesante.

Con un chasquido. Reinicio todo el ajedrez, dándome mis piezas, pero esta vez se veían diferentes. Las piezas tenían diferente forma, Pokémon y personas. Por su parte el tenia algunas piezas alteradas y parte de ellas tenia la "R" del Equipo Rocket y entre otras personas y Pokémon.

Haremos algo un poco más limitado, te parece.

-¿Por qué haces esto?- Le pregunte.- No hace falta mis poderes. Para saber, que no tienes buenas intenciones.

Su maldad era evidente lo emano en cada poro. Lo emana en su apariencia, lo emana en esa sonrisa que me da. Tengo miedo, tengo mucho miedo. Esto no se comparaba con el tipo siniestro. Opacaba al tipo hada, ni siquiera se podía sentir si era un tipo de Pokémon.

He tenido poca presencia con Pokémon legendarios. Y la presencia e ese ser tenia scierta similitud. Pero era mucho más intensa. Como si en frente de mi hubiese un "Dios".

-Quizás.- Decía el.- Quiero hacer un experimento, solo eso.

-¿Experimento?

-Sí, exacto. Un experimento. Para ver que pasa.- Me respondía con una sonrisa de malicia.- Aparte solamente quiero fastidiar a alguien, solo eso.

No sé si eso era la respuesta que quería escuchar. Preparo el tablero. Cuyas piezas eran distintas, me explico a cada detalle cómo y qué función tenia respecto al juego.

Cada pieza era distinta, pero tenían la misma función que el juego original, aquel se veían diferentes.

-El Rey y la Reina, te daré el lujo que los escojas.- Me dijo.- Yo escogeré a mis reyes.

Pero lo que más me llamo mi atención fue sus reyes. Su Rey era un niño y su Reina una Lurantis.

-Lo hice más familiar, ¿No crees?- Me decía.- El papel de la reina es curioso. No te parece.

Mis piezas era igual distintas. De hecho no sabía que escoger Tenia un Gardevoir, Lopunny, Nidoking, una Tsarena y Lilliganth algunas personas que nunca he visto, plasmadas en simples fichas. Me tome el tiempo de escoger mis piezas y ponerlas en orden, el se tomo igual su tiempo en ponerlas. A mi rey y mi reina.

-Bien empecemos.- Anuncio, con gran alegría.- ¡Que el destino mueva nuestras piezas y nosotros dirijamos!

Dio un aplauso y todo fue blanco después.


Días después

El Rey y la Reina fueron esos dos.

Al principio estaba muy desconcertada, sin saber que opinar al respecto. Nunca pudimos terminar el último juego, el lo quiso así.

Pensaba que era un sueño, una pesadilla. Los días pasaban. No había cambio alguno en mi rutina. Nunca lo vi mas mientras dormía.

Pero…

Un día.

Un entrenador particular llego antes que los demás. Altanero, irrespetuoso, cuya soberbia lo hiso llegar hasta a mí. Al verlo, me quede petrificada, sin saber que decir o hacer en ese momento.

Narrador Pov

Un chico pelinegro vestía una chaqueta de color negra, sus pantalones cafés y unas deportivas negras. Si cabello largo, lacio en parte. Llegando acaparar parte laterales de su rostro. Su tez era clara, pero sus ojos verdes como esmeraldas, teniendo una pequeña cicatriz en la parte lateral derecha, baja de su labio.

Aquel joven soberbio y altanero llego hacia donde estaba la líder.

-Llegue, por fin.- Decía Jonathan, que por fin aparecía.- Por fin

La líder se quedo sorprendida, espantada de ver a Jonathan.

-Vaya cara.- Decía el joven sonriendo con malicia.- La agarre en mal momento o quizás…

Sabrina se tranquiliza, manteniendo compostura.

-Ya sabe que perderá.- Dice Jonathan, sonriendo con malicia.- Ahórrese el favor y deme la medalla si es así.

La líder se le queda viendo, desconcertada, pensativa ante lo que ella sabe. Pero al escuchar esas palabras se lleva a su vez otra sensación, desagrado de inmediato.

-Dime algo, ¿Quién eres si se puede saber?

-Bueno, se lo diré.- Dice el joven parándose firmemente.- Mi nombre es Jonathan, Y soy el futuro campeón de esa región.

Con solo oír el tono la líder toma más seriedad.

-Sé quién eres.- Dice la líder, molesta al darse cuenta de algo.

-Entonces. Empecemos.- Dice Jonathan chocando sus puños entre sí.- Tengo que ir pronto a Ciudad Fucsia.

-¿Espera?, ¿Qué?- Pregunta la líder.- No has ido a Ciudad Fucsia.

-¿Y que con eso?- Pregunta Jonathan, sin darle mucha importancia.

-Antes que nada. Enséñame tus medallas.- Pide la líder sin pensarlo.

-¿Para qué?- Pregunta Jonathan.- No tengo la medalla Alma todavía.

-¿Cómo te atreves a venir a retarme si no has conseguido la medalla?- Pregunta la líder molesta.- Vete de aquí y vuelve cuando la hayas ganado.

-Mph.- Jonathan se le queda viendo molesto.- Vaya. Que decepción.

Sabrina da un leve volteo escuchando.

-Solamente es una más del montón.- Dice Jonathan, burlándose.- Sabe. Ya derrote a los entrenadores que estaban dentro de su gimnasio. No me dieron pelea alguna. Apuesto que tampoco lo hará usted.

Sabrina lo ignoraría. Pero al recordar, no puede. De hecho esta era una oportunidad, la oportunidad de saber más.

-Pero si tanto insiste entrenadora cobarde iré a ese gimnasio antes de retarla.

-… Espera.- Dice Sabrina que volteo poco a poco.

Jonathan se detiene.

-En primer lugar mira con quien hablas.- Dice la líder, molesta.- En segundo lugar, ¿Que no has aprendido nada en tu aventura?

-¡Jejeje!- Pero Jonathan sonríe, al ver que gano.- ¿Aprender qué?

La líder se queda en shock, con solo escucha eso.

-El poder y la fuerza lo es todo, por eso el Equipo Rocket hace lo que quiere.- Decía Jonathan.- Pero yo no soy como esos cobardes, yo solo puedo alzarme encimas de los demás. Por eso entrene antes de aventúrame aquí.

-…- La líder no deja de observar.- Debió ser duro, creo suponer tu pasado.

-¡Je!, Usted que sabe.- Se burlo el joven.- O acaso usa sus poderes para saber de mi. Patrañas, no puede saberlo.

-Supongo que vienes de un lugar donde te maltrataban de pequeño, quizás bullyng y no solo eso…- Sabrina habla con seriedad.- Supongo que tu madre o padre no te prestaron atención y jamás recibiste una felicitación u logro, solo odio por parte de ellos.

De la nada sale un silencio que lo consume todo. Jonathan se queda callado, sin saber que decir al respecto.

-Apuesto que te desquitaste con el primero que encontraste y mas al ver si el tenia algo que tu no.- Sigue Sabrina, sonando fría.- Pero no te basta esto, quieres ver a los demás de bajo de ti. Por eso no me respetas, no respeta a ninguna autoridad adulta.

-… Usted que sabe.- Sigue Jonathan.- Es… es, mentira. No es, así.

Pero con la reacción se confirma. Jonathan había parado de burlarse y de ser altanero. Se mostraba más serio y molesto

-La soledad es un arma de doble filo.- Dice Sabrina.- Donde uno mejora o se corrompe. Reflexiona y piensa de forma buena o maquiavélica. Pero tú no lo has sabido aprovechar, ¿Cierto?

-Vas a pelear o se quedara dándome sermones.- Pregunta Jonathan, molesto.

-Está bien peleare contigo.- Accede Sabrina.- A lado de mis Pokémon.

-Otro Brock.- Dice el joven, sonriendo, confiado.

Sabrina Pov

Y así fue como conocí a una de mis piezas, no lo creía. Este ser, jugaría en la vida real, solo ver el parecido de Jonathan.

La razón por la cual quise pelear con él, fue para conocerlo. Pero era un libro abierto. Esa actitud es algo típica, lo había visto muchas veces con varios entrenadores, ver sus visiones ya me habían enseñado un par de cosas.

El chico peleo de forma agresiva. Pero.

Muy, muy tonta.

Mandando a sus Pokémon con furia y a su vez determinación. Pero usando solamente la fuerza bruta y sin pensar bien las cosas. Y conmigo no funcionaba la fuerza. Como los demás líderes de gimnasio. No comprendía que mis compañeros líderes se contenían hasta cierto punto.

Narrado Pov

EL resultado era evidente. Después de una pelea corta. Sabrina gano.

-¡¿Por qué?!- Jonathan estaba apretando los puños, maldiciendo.- Maldita sea.

La líder regresaba a su Espeon, solamente él había peleado. Y acabado con todos. Espeon acabo con todos con su fuerza psíquica.

-¿Qué pasa?- Pregunta Sabrina.- ¿No iba a ser tan fácil para ti?

Jonathan alza la mirada y la ve furioso.

-Bien. Parece que perdí, ¿Y qué?- Dice Jonathan.- No es que el mundo se acabase o si.

La líder estaba en silencio. Meditando. Pero en su semblante notaba lo molesta que estaba.

-Me voy.- Dice Jonathan.- Adiós.

Jonathan se marcha. Dejando el lugar casi a la fuerza. Sabrina lo sigue observando.

-¡¿Qué fue eso?!- Se pregunta ella misma.- Es chico, este chico es…

Recuerda una pieza de ajedrez, que ella escogió. Su pulso se acelera, empieza a sudar.

Sabrina Pov

No entendí que es lo que podía pasar en ese momento. Aquel joven entrenador fungía como mi rey en el tablero. Eso quería decir que el siguiente juego seria en la vida real. No sabía qué hacer, o cómo reaccionar. Tome aire y mucho. Me sentí mareada. Sin dejar de pensar en, en el, esa cosa que quien sabe que tenían en mente.

Me tranquilice y mejor decidí ver que mas pasaba.


Al día siguiente

Mientras atendía a los entrenadores que iban pasando. Todo iba normal. Pero…

-¡Oiga!- Su voz regreso.- ¡He vuelto!

Lo mire, algo desconcertada. No lo esperaba, al menos no tan pronto. Y de solo verlo a su vez y sin negarlo, me molesto.

Narrador Pov.

-He venido por la revancha.- Decía Jonathan, decidió.

-He de suponer que no tienes aun no tienes la medalla faltante, ¿Verdad?

-¿Cree que me iré después de lo de ayer?- Pregunta Jonathan.

La líder suspira.

-¿Por qué quieres derrotarme?- Pregunta la líder.

-Para ser el mejor, es obvio, ¡Daa!- Dice el altanero Jonathan.- Y usted solamente es un obstáculo.

-Que engreído eres muchacho.- Dice la líder con molestia.

Pero Sabrina se queda de nuevo pensativa, viendo de nuevo al chico.

-Está bien. Peleare contigo de nuevo.- Dice la líder.

-… ¿Enserio?- Jonathan no lo creía.- Pensé que me tomaría más tiempo.

-Pero antes que nada respóndeme.- Pide ella.- ¿Por qué tu afán de no respetar las reglas?, mira a los demás ellos tienen la Medalla Alma y aunque ganen o pierdan no rezongan igual que tu.

-…- El se queda pensando.

-Nada es al aventón chico.- Dice Sabrina con sabiduría.- Todo tiene un orden que nos permite mejorar.

-Va a pelear conmigo o se quedara diciéndome sermones.

-No son sermones.- Dice Sabrina, tomando más seriedad.- Te estoy ayudando a entender realmente como son las cosas.

La batalla de nuevo empezó. Y mientras esta fue avanzando, fue dando a entender un resultado evidente

Después de unos momentos

-Magnezone usa cuerpo pesado.

El Pokémon tipo acero trata de abalanzarse contra su objetivo, un Alakazam que lo esquivo fácilmente.

-Alakazam usa onda certera.

El Pokémon psíquico se concentra, creando una bola de color amarillo, que lanza hacia Magnezone que no pudo esquivarlo. El Pokémon acero es mandado lejos, hasta chocar contra una pared. Pero sin reaccionar más por lo débil que estaba.

Jonathan de nuevo había perdido. Estaba en el suelo, tirado.

-Maldita sea. Magnezone es muy débil.- Decía el chico.- No entiendo porque perdió, tenía ventaja. No es que no, por más que lo entrene me salió de esta manera.

-…- Sabrina se queda pensando.- ¿Enserio?- Pregunta.

-Me resulto igual de inútil que Arbok.- Dice el chico.- Por más que lo entrene.

-¿Acaso crees que tu Pokémon tiene la culpa?- Pregunta la líder mostrando molestia.- Aun no lo entiendes, ¿Cierto?

-¿Entender qué?- Pregunta Jonathan, alzando la mirada.

-Es cierto, tu Magnezone tenía ventaja por tipo.- Dice Sabrina.- Pero le enseñe a mi Alakazam, onda certera, en caso de que Pokémon acero aparecieran. Ya hace el plus contra normales roca y hielo y siniestro.

-¡Eso, eso, eso!

-¿Qué?- La líder se le queda viendo con repudio.- ¿Acaso creías que iba a ser tan fácil pedir la revancha y ganar?

Jonathan gruñía entre dientes.

-Ya sabes lo que dicen.- Sabrina cierra sus ojos y con sus brazos hace como si no tuviese idea.- En una batalla Pokémon todo puede pasar. Aun, un Venusaur le puede ganar a un Charizard, sabes, con estrategia e ingenio. El problema no es tu Pokémon. Eres tú. Eres un tonto que solo usa fuerza bruta y nada de cerebro. Aparte…

La furia era tal. Sabrina le había golpeado en su orgullo, en esa batalla. Jonathan no sabía que decir, esas palabras se las había perdido por igual.

-Aparte. Veo que al único a quien respetas de tus Pokémon, es Nidoking.- Dice Sabrina, notando eso.- Puedo sentir ese lazo.

-El, él, el.- Jonathan ve su pokeball.- El nunca me defrauda en las peleas, el sabe cómo se siente no hacer nada. Siempre en las batallas Pokémon demostró, que, que… que.

Algo cambio en Jonathan, recordando. Un tic que nunca se dio cuenta, hasta ahora. Y Sabrina se da cuenta.

-¿Por qué no le tienes esa misma fe a tus demás Pokémon?- Pregunta ella, sin dejar esa seriedad.- ¿Por qué crees que ellos son los malos?, Cuando sabes bien que dieron lo mejor de sí mismos.

-Yo, yo, yo…- Jonathan, no sabía que decir.- No, lo, se.

-…- La líder tampoco sabe que decir.- Ya acabamos. Vete ya, y esta vez no vuelvas, no solo por la Medalla Alma. Si no también hasta que comprendas estas palabras, ¿Entendido?

El joven pelinegro calla de nuevo. Y sin más que decir o hacer. Se retira, derrotado.

Sabrina Pov.

En ese tiempo no podía evitar sentirme furiosa. Al ver que este chico jugaría un papel importante, lo escogí como rey. Pero me guie por instinto, sintiendo algo, que él sería importante. Pero solo observarlo, me enfurecía. El se creía que todo lo podía y alguien le tenía que bajar esos sumos.

Pero también, pude presenciar algo, en el esa aura de soledad que lo rodeo. Nadie le dijo, ni oriento en nada. Me sorprendió mucho lo lejos que había llegado tan solo cegado por su necedad. Si era cierto lo que decía, los demás líderes no podían contra el por su fuerza bruta y corpulencia de sus Pokémon. Ese Vaporeon resistía mucho, su Nidoking podía aplastar de un solo ataque a mi Alakazam, sin mencionar que ese Magnezone me costó dos golpes eficaces.

No era tan mal entrenador. Pero también necesitaba un regaño por todo lo que había hecho. Lo que hacía estaba mal, no conocía bien el mundo de los Pokémon. Con ellos convivimos a diario, no entendía el porqué, porque perdía sus batallas, el porqué no bastaba el tipo para poder ganar. No lo entendía, ya que era pura fuerza bruta. No sé qué es lo que había pasado para pensar ni comportarse de esa manera. A su vez no pude evitar sentir algo de lastima por él.

Solamente necesitaba alguien que le enseñara una lección, eso era todo.

Pero. No podía, dejar de pensar en el ajedrez.


Tiempo después

Y para mi desgracia. Las sorpresas no acabarían. Jonathan ya no se apareció. Al parecer había entendido la lección. Se había marchado hacia Ciudad Fucsia, pensaba. Yo solamente quería ver si aprendió algo ya que no importaba si ganaba esa batalla. Mientras no cambiase, jamás me vencería.

Pero, eso a su vez no cambiaria para lo que vendría después. Hacía tiempo había escuchado sobre un monstruo que derroto a los entrenadores, un monstruo que mato a Pokémon, un monstruo que asecho al Equipo Rocket.

Una visión sobre un niño en soledad caminando en un sendero de sangre y odio. Odio. Caminando sin parar y después un destello oscuro que lo cegó todo.

La oscuridad echa carne vino a mí. Y con su gran poder se atrevió a darme la cara.

Para mi sorpresa

Un niño rubio de ojos rojos se acerco a mi gimnasio. Era solamente un niño de diez años de tez blanca. Pero al momento de verlo, lo recordé. De inmediato me hiso click.

Una pieza más de ajedrez. Solamente sentir su presencia, basto para ir a verlo.

Peleo contra los entrenadores con mucha facilidad. Pero me quede completamente en shock al ver a quien mando.

-Vamos Lurantis.- Usaba ese Pokémon, como en mi encuentro con ese ente.- ¡Usa tijera X!

Pude presencia su poder, casi todos lo hicimos. Un poder oscuro que emanaban esos dos, intimido a los Pokémon psíquicos. Y con facilidad los derroto, casi sin recibir un daño alguno esa Lurantis. Pero pese a emanar esa oscuridad.

-¡Bien hecho Lurantis!- Su comportamiento.- Antes de retar a la líder, primero hay que descansar un momento.

Usaba una Hyperpocion con su Lurantis.

-Te has vuelto muy fuerte Lurantis.

-¿Lur?

-Descansaremos un poco y después seguiremos.- EL expresaba una sonrisa.- Si te sientes cansada solo dímelo. Después de todo ya te encargaste de todos los entrenadores. Mereces un justo descanso.

-No se preocupe por mi amo. Estoy bien.- Su Lurantis estaba motivada, detectaba algo muy distinto.- Puedo con esto.

Lo veía desde lejos. Acariciaba a su Pokémon, le mostraba cariño y preocupación.

-¿Quieres seguir?

-¡Lur!

-¿Segura?- Le volvió a preguntar.- Pero primero a pasar estas baldosas confusas. Me marean así que hagámoslo lento. Así también descansaras un poco.

Su Lurantis asintió y expreso su chillido de forma alegre, podía sentir su aceptación.

Ese comportamiento. Era muy distinto a lo que esperaba, para emanar esa oscuridad. Muy diferente a Jonathan. El se preocupaba por el bienestar de su Pokémon y la consintió antes de pelear contra mí. Jonathan no les mostro ni siquiera una felicitación al vencer uno de mis Pokémon.

Por el contrario él, en cada batalla se aseguro que su Lurantis estaba bien y lista para luchar. La motivaba y acariciaba. Esa alegría. Ese niño era su rey de ese monstruo.

Me tenía que preparar. Porque sabía que detrás de esa inocente apariencia. Estaba completamente segura por los rumores y relatos de otros líderes de gimnasio. De que este niño era el que ponía a temblar todo, el que daba miedo y muerte a su paso.

Pero a su vez era un niño. Un niño que debió sufrir, como lo he visto en mis visiones.

-¡¿Quién eres tú?!- Le pregunte, muy espantada al presenciar algo, su oscuridad y necesitaba saber más.- ¡¿De dónde has sacado este poder?!

-Como dije antes. Mi nombre es Tomas.- Se presenta el niño.- Pero… No puedo responderle. La verdad, solo vine a pelear contra usted. Así que por favor solo pido eso.

-¡Nooo!- No podía dejar que avanzara mas.- Se quién eres Tomas. Se lo que has hecho… ¿Acaso crees que dejare que alguien como tu llegue al campeonato?

Su reacción, ese temor. Al parecer sabia como lo iba a recibir, que no pasaría de alto eso.

-… Se lo que también has pasado.- Pero al igual me deje llevar por mis sentimientos, comprendía lo que paso.- Se que te orillo. Pero lo que vi después fue un destello negro, no se dé donde lo sacaste. Por favor. Déjame ayudarte, deja lo que sientes hacia los demás y libera tu pasado, para estar tranquilo. Sé que no eres un niño malo y que comprendes lo que has hecho.

-¡Cállese!- Y obviamente él no se dejaría.- Limítese a lo suyo, no a lo mío. Es mi problema. Lo que haga o no le incumbe. Yo quiero llegar al campeonato y ser el mejor. No he hecho nada malo y los únicos malos están allá afuera, abusando de las personas que no se pueden defender.

En otro plano que pude ver, emano un aura rojiza y brillante como el fuego.

-¡Yo-yo-yo!- Sus ojos se volvieron igual, más brillantes.- Lo único que he hecho es justicia. Eso no es malo.- Apenas murmuro.

-¡Entonces si eres tú!- era cierto entonces, escuche rumores de un entrenador muy poderoso.-Eres un niño. Aun no sabes del todo de justicia. Por favor deja esto.

-No lo dejare. Hasta acabar con todo.- Iba con todo.- ¡Ahora cállese y pelee que para eso estoy aquí!

-No te dejare ganar.- Pero sabía que la oscuridad que poseía no traería nada bueno, tenía que hacer algo como los demás líderes de gimnasio, teníamos que obstaculizarlo.- Tal vez hayas pasado a los demás líderes de gimnasio. Pero al igual te dijeron lo mismo que yo.

-No puedo creerlo.- Pero pese a ello, mostró arrepentimiento y sinceridad.- Tengo que admitir que con Brock y Misty, si me pase con ellos. Y si me dijeron lo mismo al maltratar a sus Pokémon, créame que no fue mi intención. Pero ahora lo sé controlar.

Pero aun asi veía esa aura, ese poder. Tan intimidante y agresivo.

-No me dejas de otra niño.- Sabia lo que tenía que hacer.- Me asegurare de que pierdas esta pelea. Y…

-Si le cuenta a alguien de quien soy Señorita Sabrina.- Me amenazo.- Ya sabe que les hice a los demás. Pero nunca se lo he hecho a alguien que en realidad no se lo merece y no quiero hacer eso. Así que no me provoque.

Senti un gran shock y esa oscuridad me aplasto en mi habla.

-No es necesario.- Pero por suerte, no se necesitaban palabras.- Con que gane esta pelea. Seré ese obstáculo para ti.

Mande a mi primero Pokémon.

-¡Espeon!

-Ve… ¡Lurantis!

Y el al suyo

-¡Lurantis!- Ella sale y da un grito elegante con sus guadañas.

El rey y la reina pisaron mi gimnasio. Ese niño y su Lurantis. Es Pokémon dominante que demostró su atributo. Grande e intimidante. Extendiéndose elegantemente sus guadañas abiertas y rugiendo hacia mí y mi Espeon.

Narrador Pov

La batalla inicio.

-¡Espeon fuerza psíquica!

Con gran fuerza psíquica sujeta a Lurantis y la arrastra. Lurantis rápidamente pone sus guadañas en el suelo, enterrándolas para evitar el arrastre.

-¡Lurantis, usa Veddeta!

Sus guadañas se tornaron oscuras, emanando un aura. Y con gran fuerza y velocidad contra ataca a Espeon, este al no poder esquivar el ataque es sacudido por el ataque repetidamente. Hasta terminar.

Espeon cae y no se mueve. Apenas mueve su cabeza. Pero había sido un KO. El ataque había sido demasiado fuerte para Espeon.

-¡¿Pero qué rayos?!- La líder se sorprende, pero su voz es baja.

-Espeon ya no puede continuar.- Dice el árbitro.- Lurantis es la ganadora.

Sabrina se queda con la mirada abierta, se mostraba sorprendida, sus ojos abiertos, pero boca cerrada.

-No puede ser.- Se decía ella misma.- ¡No!, no debo perder. Debo obstaculizarlo.

Espeon estaba inconsciente, sin despertar, sus ojos estaban cerrados. Como si durmiese. Pero se veían ver algunas cortadas y poca sangre en ellas que emanaba.

-Lo hiso tan fácil.- Se dice molesta, metiendo a su Pokémon en su ball.- Regresa Espeon, gracias ese golpe.

-¿Estás bien Lurantis?- Pregunta Tomas, preocupado.

-¡Lura!- La mantis asiente.

-Me alegro.- Tomas sonríe inocentemente.

Sabrina sabía que no tenía un oponente fácil.

-Antes de continuar, te preguntare algo.- Dice Sabrina.

Tomas pone una cara seria, pero molesta. No le gustaba esta pelea y era porque ella sabía demasiado y no era de menos que así fuese. No había otras alternativas para que fuese de orto modo.

-¿Qué quiere ese ser?- Pregunta Sabrina.- No te hagas el tonto conmigo. Sé quién está detrás de ti niño. Y no me gusta esa sonrisa de maldad que se burla de mí.

-…- Tomas encorva su semblante a uno triste.- La verdad no lo se. Yo, yo, yo, yo.

Tomas tira un par de lágrimas, de recordar. Todo el dolor injusto que provoco. La primera vez que mato a Pokémon inocentes y de otros entrenadores sin querer, mato a Pokémon salvajes por querer capturarlos.

-Solo sé que usare este poder que me dio para el bien.- Dice Tomas, tomando determinación.- Para que nadie sufra lo que yo siento.

Imágenes vienen. Un niño y su Weedle en brazos siendo golpeados por otros niños que se burlaba de lo débil que eran. Una y otra vez.

-Nada bueno sale de la oscuridad Tomas.- Dice la líder, sin dejar ese tono serio.

-Gracias también a los Pokémon.- Dice el niño sonriendo entre lágrimas.- Los Pokémon me enseñaron a no rendirme.

Un Weedle empujando una pesada cubeta. Aun pese a lo débil que él era.

-Que a pesar de todo, aun cuando les causemos dolor.- El niño baja su semblante.- Si somos sinceros con ellos y lo lamentamos, si nos esforzamos, no solo ganaremos su perdón, sino también su, su, su…

Tomas recuerda el dolor que provoco en sus primeros Pokémon, un Eevee y un Pidgeot. Primero el Eevee que recibió por parte del profesor. De solo y unos momentos después. Lo oyó gritar, Tomas sin querer lo torturaba con su maldición.

Pero en cambio esa tortura fortaleció al Pokémon y lo hiso evolucionar a un Umbreon. Tomas tuvo un inicio turbulento con esos Pokémon y cuando pese lo atacarían, lo cual hicieron. Con el tiempo el reconoció sus errores y trato de ser el mejor entrenador posible para ellos.

Tomas le dolió el rechazo, pero aun así les dio amor a su Umbreon y Pidgeot y estos con el tiempo reconocieron que él no tenía la culpa. Que no era aquel que los encaro al dolor. Aparte los había vuelto fuertes.

-¡Su amistad!- Tomas llora de nuevo, furioso y triste.- ¡Su lealtad!

-Amo.- Lurantis voltea a verlo.

Tomas con lágrimas recuerda como su Pidgeot y Umbreon murieron, se sacrificaron por él. El recuerda como cavo sus tumbas y los enterró, con todo el dolor de su corazón.

-Y que ellos.- Tomi ve a su Lurantis, sonriendo un poco.- No te dejaran.

Y por ultimo y no menos importante su Lurantis. Recuerda como la recogió. Como y sin la necesidad de meterla en una ball estuvo con él. Hasta se aferro a él.

-Yo me preocupo por ellos.- Tomas se alza de nuevo.- Y ellos por mí. Yo peleare por mis Pokémon y de todos aquellos que no se pueden defender. Y sé que si soy Campeón puedo hacer esa diferencia. Mostrarles a todos aquellos que, que, que alguien como yo, al que no tenían fe y se burlaba. Puede llegar lejos.

-Niño.- Pero Sabrina tuvo furia en esas palabras.- Entiendo tus intenciones. Pero para eso se esfuerza y lo que tú tienes es regalado. No eres más que un juguete de alguien que está por encima de ti. Para querer lo que ansias. Te debes de esforzar. Tal cosa que nunca has hecho.

Tomas se queda en shock por esas palabras. Pero empieza a gruñir. Emanando parte de su aura rojiza. Pero después se apaga tal como se encendió.

-Quizás.- Dice el niño, serio, tranquilo.- Pero…

El niño recuerda sigue recordando las muertes de su Pokémon. Las batallas que ha librado. Los abusivos que le pegaban una y otra vez. Todas las burlas, todo ese dolor que carga consigo.

-Todo lo que sufrí, todo el dolor, no.-Dice Tomas serio.- Y eso es equiparable al esfuerzo que se necesita para soportar el camino que he llevado a cabo.

Sabrina se queda en shock, no esperaba tal respuesta de ese niño, no de esa manera. Y Tomas solo da un suspiro y se tranquiliza. Decidió todavía a seguir.

-¡Ve Venomoth!

-… Tomas se queda pensando.- Es curioso que usted tenga un tipo Bicho-Veneno. Bueno yo quien soy para hablar. Me encanta el tipo bicho y tengo un tipo planta.

-¡¿Ehh?!- Lurantis se queda extrañada.

-¡No, perdón!- Tomi se disculpa.- No te menosprecio es solo…

-¡Ya cállate!- Dice la líder furiosa.

La batalla de nuevo inicia.

-¡Venomoth usa bomba de lodo!- Ordena la líder.

-¡Esquívalo!- Avisa el niño.

Lurantis da un saldo hacia un lado, casi rosándole el ataque.

-Esa velocidad.- la líder se queda impresionada, no esperaba que lo esquivase.

-Arrogante estúpida.- Dice el niño con repudio hacia Sabrina.- ¡Lurantis enseñémosle a esta estúpida amargada el resultado de llevar esta carga!, ¡Yo me he esforzado, he sufrido mucho!, ¡No!, ¡Mis Pokémon también!

Sabrina detecta algo. Un frio escalofrió en su espina torzal que se le presenta. Detecta el dolor de Tomas, un dolor inmenso.

-¡Lurantis usa Hyperrayo!

La gigantesca mantis entierra sus guadañas al suelo, mientras se inclina a su vez.

-Ellos no me pueden ver.- Dice Lurantis algo avergonzada, pensando rápidamente en ello.-Bueno. El no me puede ver.

Lurantis de su boca, que se parte en seis, abriendo sus mandíbulas en su totalidad carga, un poderoso rayo que avienta con gran fuerza, hacia su objetivo.

-¡Esquivalo!

Pero el rayo al ser gigantesco no pudo esquivar. Una explosión se nota y la líder es arrastrada un poco. Cuando se disipa. Venomoth termina como Espeon, sin poder moverse, dejándolo fuera de combate al primer golpe.

-¡Clack!

Lurantis cierra sus mandíbulas.

-Venomoth ya no puede continuar.- Dice el árbitro.- Lurantis es la ganadora.

Lurantis estaba agitada, cansada. Deposito mucho en ese ataque.

-Fue buena idea enseñarte Hyperrayo.- Dice Tomas, que se complace con los resultados.- Aunque aun no me convence tu ataque característico.

-Bien.- Dice Sabrina. Observando fríamente al niño.- Veo que me estas enseñando lo equivocada que estaba.

-Tal vez lo que tenga sea regalado. Pero todo lo que he pasado por ello, no lo es.- Dice el niño.

-Aun así.- Dice la líder.- No dejare que avances más.

El niño se pone a pensar.

-¿Lurantis puedes continuar?

El pregunta a su Pokémon. Lurantis se queda pensativa.

-No puedo perder. No otra vez. El amo necesita de mí.- Se decía Lurantis.- ¡Lura!

-¡Ve Jynx!

Tomas se queda pensando. Veía a su Pokémon. Esta vez Lurantis no aguantaría un ataque de ese Pokémon.

-Sabes que.- Dice Tomas.- Mejor no Lurantis. Descansa.

-¡¿Qué?!- Pregunta la Mantis desconcertada.

-Ya has peleado demasiado por el día de hoy.- Dice el niño.- Necesitas descansar.

-Pero, pero.- Replica la mantis.- ¿Por qué?

-El descanso es también importante.- Responde el niño, acercándose a ella.- Así que regresa. No quiero que te debilites.

Tomas acaricia a su Lurantis, dándole cariño y preocupación.

-… Esta bien amo.- Asiente Lurantis sonrojada.

Sabrina Pov

El niño no se comparo con Jonathan. Tenía valores y principios. Se preocupaba por el bienestar de su Lurantis. No le importaba si ganaba o perdía, el vio a su Pokémon por encima de eso. Yo me preguntaba si había relación entre mi Rey y el suyo. Una Relación con Jonathan.

Pero lo que el hiso después. No se comparo con Lurantis.

-¡Ve Beedrill!

Saco a su Pokémon más poderoso. Un Beedrill. Tan solo su parición sentí su gran poder.

-Lurantis ya peleo mucho. Te toca a ti.- Le decía a su Pokémon.

Y nuestra batalla dio inicio.

-Jynx, psíquico.- Le ordene.

Pero apenas termine la ordene. Apenas y mi Pokémon cargaba su ataque. Cuando fue sorprendida por ese Beedrill. Uso sin orden de su maestro Tijera X. Mi Jynx sin poder reaccionar sucumbió ante su ataque.

-Jynx ya no puede continuar.- Estaba en shock. El árbitro me hiso entrar en si.- El ganador es Beedrill.

El había derrotado tres de mis Pokémon, todos, con un solo ataque. Yo apenas pude cansar a uno. Tenía que ir enserio si quería derrotarlo. Tenía que darlo todo.

-¡Ve Alakazam!- Mande a mi último recurso y mi más poderoso Pokémon.

Vi su reacción. Estaba asustado. Sabía que solo bastaba una técnica y que no desaprovecharía.

-Iré enserio.

Y asi fue. De golpe active la Mega-Evolución. Tenía que dar el golpe decisivo e impedirle el paso. Estaba segura que podía ganar de una vez por todas y para a ese monstruo. Pero al verlo. Su semblante fue más serio, note su furia en mí. Sabía que yo era su obstáculo. Pero también…

El no se contendría.

-Mega-Evolucion.- Hablo con un tono tranquilo.- El lazo que permite ser con su Pokémon un solo corazón, ¿Que significa entonces para mí?

-Creo que lo sabes. Ríndete ya. No me ganaras.

-Mph.- Pero sonrió levemente.- No. Usted no ganara Sabrina.

-¿Como lo harás?, No tienes una Mega-Piedra.- Yo, fui una tonta en basarme en eso.

-En la confianza en mi Pokémon.- Me respondió.- Y en desgraciadamente el dolor que cargamos los dos.

El niño tuvo una reacción. Empezó a gruñir. Para después. Un fuego, rojizo lo envolvió. Detecte una inmensa oscuridad. Sentimientos negativos, odio y tristeza que no solo lo envolvió. Si no a su Beedrill.

Corrientes de aire me hicieron retroceder. Pero estaba en shock junto con mi Alakazam sentíamos su dolor, su tristeza. Invadiendo a ambos y dándole forma y apariencia.

Beedrill activo la Mega-Evolución. Esa aura se disipo y lo confirmo. Una abeja llena de rabia y su poder, su poder es abrumador.

Narrador Pov

-¡No!, ¡Eso no!- Exclama la líder aterrada.- Ese, ese, ese maldito ser.

-Tiene razón.- Dice Tomas, triste.- Lo que tengo es regalado. Pero como dije. Mi dolor. Todo lo que he sufrido y hecho, no.

-¡No te dejare!- Exclama Sabrina.- No serás Campeón, cueste lo que me cueste.

-Que así sea.- Dice el niño.

-¡Alakazam usa fuerza psíquica!- Grita la líder.

Pero antes de que la usase. Beedrill se adelanto e intento usa Tijera X.

-¡Esquiva!

Alakazam esquiva con esfuerzos, una gota de sudor casi le recorrió. Y reanuda su ataque. Usando su Fuerza Psíquica. Grandes ondas salen de el. Pero para ese entonces. Igual Beedrill esquivo, estando encima de él.

-¡Es muy veloz!- Decía Sabrina espantada.- Pero lo que siento. No es normal.

-Claro que no es normal.- Dice Tomas, interrumpiéndola.- Este no es un Beedrill. Lurantis y el no son simples Pokémon.

La líder se preguntaba porque tenía tanto poder.

-El, me dio poder mas allá de lo que anhelo.- Dice el niño.- El vio mi situación. Yo era muy débil. Débil que no podía levantar ningún bote. Yo me esforzaba. Pero ellos no me dejaban, el no me dejaba. Le decía que parar y parara y no. Pero ahora...

Sabrina Pov

Sentí su desdicha y tristeza. Tenía rencor. Un rencor que guardo por mucho y que siguió acumulando.

-Lamento lo que hice a los que no debía, ¿Enserio?- Pedía disculpas arrepentido.- Por eso me he entrenado y he aprendido a tener paciencia. Pero con usted.

Me vio severamente.

-Seré más estricto. Como usted que me trato mal. Yo la respete y usted no.- Me empezó a gruñir.- Por ende.

Tomas no iba a ceder. Yo sentía que no podría más. Pero admito que me enseño algo. Pero aun así, Eso no quería decir que me daría una lección que nunca olvidaría. Un golpe tan contundente.

-¡Beedrill, ya sabes que hacer!- Le pidió a su Pokémon.- Demuestra nuestro lazo y amistad. Y porque estamos unidos.

Sin poder reaccionar nos ataco. Con su Tijera X, nos pego. Sentir el dolor de mi Pokémon en mí ser. Sentí como fuimos humillados por un golpe y solo un golpe de ese Beedrill. Nunca tuve problemas con su especie. Pero el demostró como un bicho podía picar y muy fuerte. Con un solo golpe a cada unos de mis Pokémon. Me humillo. Nunca fui nada para él. Un reto.

Pero aun así. No podía perder. No aceptaría la derrota. No, porque igual sabía que era un peligro. No tenía que dejar que avanzara más. Y desesperada, un intento por convencerlo.

Narrador Pov

-Gane.- Decía Tomas, sonriendo.- Una vez mas lo hice.

La líder se quedo quieta, con una mirada sombría. No lo podía creer aun. Sabía que era natural perder. Pero, en este caso era obligatorio el ganar. Pero después se recompone. Pues para bien o mal tenía que aceptar la derrota.

-Bien. Perdí.- Dice la líder.- No pude contra ti.

Tomas sonríe de nuevo, al escuchar ese tono. La líder se acerca a él.

-Pero pese a lo que eres.- Dice la Sabrina.- Tengo que admitirlo tienes un buen lazo con tus Pokémon y te preocupas por ellos.

-Claro. Como no debería.- Dice el niño, sin bajar su sonrisa.- Ellos son importantes para ti.

-Mph. Me hubiera gustado que una persona tuviese ese sentido igual que tu.- Decía Sabrina recordando Jonathan.- Pero en fin. Toma aquí tienes.

Sabrina le da la Medalla Pantano, al niño que la agarra con gusto.

-Gracias. Fue una gran pelea, a pesar de todo.- Dice Tomas.

El niño toma la medalla y celebra su victoria después de esto. Una carga menos.

-Lo logramos.- Doice Tomas a su Beedrill.- Lo logramos.- Le dice a la ball donde tiene a Lurantis.

-¡Beed!- Beedrill se emovciona.

-Cada paso es uno menos.- Dice el niño, feliz.- Es lo que dice Poppy la Guardiana Del Martillo.

Tomas da media vuelta. Mete a su Beedrill y se disponía salir del lugar.

-Primero iremos al Centro Pokémon.- Decía el niño contento.- Y después por dos galones de helado de bayas exóticas para celebrar.

-Espera.- Pero la líder lo detiene con su voz.

El niño se detiene.

-¿Estás seguro de lo que quieres?- Pregunta la líder.- Ser campeón y que todos se fijen en ti.

-… Si. De eso se trata cuando ganas.

…- La líder se pone más seria.- No lo entiendes, ¿Verdad?

-¿Entender qué?- Pregunta Tomas desconcertado.

-Dime. Algo. Tu eres el que esta deshaciéndose de lo que queda del Equipo Rocket, cierto.- Le pregunta Sabrina.

-… Quizás.- Le responde el niño algo dudosos de responder.- Me he topado con ellos. A todo eso que tiene que ver.

-Tomas, sabes bien lo que has hecho.- Dice Sabrina, jugando su última carta.- Y encima quieres atención. La gente, no toda es comprensiva, ¿Que crees que hará si se enteran de lo tuyo¡

-Celebraran de que alguien haga algo por los demás.- Dice el niño, justificándose.

-Puede que tus intenciones sean buenas.- Dice la líder.- Pero tu manera. Nunca lo es. De hecho serás un blanco, y uno visible no solo para esas organizaciones. Si no también para las demás regiones.

-¿Y qué?- Pregunta el niño.- ¿Qué me tratas de decir?, ¿Qué renuncie?

-Yo no tengo la decisión.- Dice la líder que además tenía otra intención.- Pero dime, que será de tus Pokémon.

Tomas abre su mirada.

-Si ganas la atención y se enteran de lo tuyo.- Sabrina sigue hablando, sin bajar ese tono serio.- No solo tus Pokémon. Tu familia.

El niño desvía la mirada. Nunca pensó en ello. Mientras tanto imágenes vienen. Imágenes dolorosas de muerte. De su Umbreon y Pidgeot. Ahora se imagina lo peor y en quienes le importan.

-Piénsalo Tomas.- Dice Sabrina, sin dejar de tener esa mirada seria y fría.- Nadie te impide nada. Tu solo has tomado esas decisiones. Como tomar poder y cargar un gran peso sobre tu espalda. Nadie te impedirá ser campeón. Pero también piensa en todos aquellos a quienes involucras. Sé que eres un buen chico y no tienes malas intenciones contra nadie.

-… Creo que está equivocada.- Dice el niño, volteando de nuevo a su frente.- Quizás sea otro a quien le deba decir estas palabras, ¿No lo cree?

Tomas se va. Dejando a Sabrina sola. Pero pensativa y preocupada del rumbo de que pueda seguir las cosas.


Actualidad

La líder se le queda viendo al ajedrez. Piezas caídas por ambos bandos.

Tomas ha matado a tantas personas. En su inicio mato a Pokémon inocentes de otros entrenadores. Sin querer obviamente. Desde ahí entreno su poder y a sus Pokémon. Pero no solo están ellos. El Equipo Rocket que acabo con ellos sin misericordia alguna. Al igual y recientemente acabo con un famoso jardinero.

Sebastián jugo del lado de Sabrina, en retar a Tomas y su Lurantis. Fallando en el intento.

Las piezas del lado de Sabrina están caídas. Pero por el otro lado también. Varias de ellas lo están. El Equipo Rocket ha jugado por igual en el bando de Tomas. Desde secuestrando y estorbando aun joven y su Pokémon Shiny. Avisando a ese florista de la llegada del Lurantis.

Un recluta que ayudo a un joven en indicarle la salida de una base subterránea.

Cada pieza fue puesta por Sabrina. De su lado obviamente.

Pero el tablero. Y las piezas del otro bando. Fueron puestas por una Deidad muy oscura. Las piezas fueron movidas y la reacción fue el destino que al final fue moviéndolas. Por cada bando. El propósito de ese ser es desconocido.

-Ya no puedo más.- Dice Sabrina. Viendo un espacio despejado.- Solo falta ver que mi Rey juegue su jugada y mi Reina…

***Mientras tanto en Johto***

En el Parque Nacional, un inmenso bosque, paraíso de los Pokémon tipo bicho, pero en la parte más recóndita. Mientras el sol en medio marcaba más del medio día.

Unos pequeños paso rompen el silencio.

Un niño que con un semblante triste, pero a la vez feliz. Viendo hacia el frente. Acompañado por su Pokémon.

-Bien.- Se dijo el niño.- Llego la hora, ¿No lo crees Beedrill?

Ese niño era Tomas. El Pokémon asiente, ante su maestro. Tomas saca sus balls. Acto seguido las avienta hacia lo más alto. Liberando a sus Pokémon.

Cuatro Pokémon bicho salen de sus balls. Viendo hacia todos lados y su entorno.

Exploran un poco el lugar, un lugar boscoso y lleno de vida.

-Este no es el Bosque Verde de Kanto.- Se dice Tomas algo triste.- En parte es algo oportuno. Desgraciadamente, oportuno.- Pero a su vez con lastima.

Mientras tanto los Pokémon se le quedan viendo a su maestro, a quien consideraban como un ser aun superior. Y no era de menos, ese niño les había salvado la vida y les concebido un poder capaz de igualar la Mega-Evolución, aun si ellos no contaban con ella. Aunque para el niño no le importaba eso.

-Amigos.- Dice Tomas, algo entrecortado.

Los Pokémon ponen atención ante la voz de su amo. Pero este tan pronto, al sacarlos, su cara y complexión cambia.

-Mis Pokémon.- Dice Tomas, notando tristeza en su voz.- Gra, gra, ¡Gracias!

Tomas se humilla agachándose ante sus Pokémon.

-¡GRACIAS!- Tomas se rompe, no lo pudo contener.- ¡Gracias por ayudarme en esta aventura!

Los Pokémon se quedan desconcertados ante su amo. Verlo llorar tan de repente.

-Agradezco mucho la fuerza que me prestaron para llevar la paz.- Dice el niño, inclinado.

-Gra, gran maestro.- Dice Vivillon desconcertado.

-Pero me temo, que este es el adiós.- Dice Tomas, diciendo la razón y la causa.

Los Pokémon se quedan en shock. Ante esas palabras. No lo esperaban. No asi tan de repente.

-Esto ha llegado a su fin para ustedes.- Dice Tomas alzando su mirada y limpiándose las lágrimas.- Merecen la paz y no estar a mi lado. Libres.

-Pero, pero.- Scizor trata de hablar.

-Es lo mejor para ustedes.- Dice Beedrill, su voz denotaba igual tristeza.- Gracias, todos ustedes nos ayudaron.

-Beedrill, no pueden.- Dice Volcarona, que aleteaba con fuerza, mostrando desagrado.- ¡No pueden!

-Sé lo que piensan.- Dice Tomas interrumpiendo.- Pero conmigo estarán en peligro.

-¡Aun así!- Dice Heracross.- Queremos estar a lado de quien nos salvo. Hiso tanto por nosotros.

-Están malditos por un poder oscuro.- Dice Beedrill.- Entienda lo que el hiso.

-Aun así, nos salvo.- Dice Volcarona.- Y salvo a muchos Pokémon, el no ha usado su poder para mal.

-¡Aun falta Jonathan!- Dice Vivillon, llorando.

-Jonathan no es de su incumbencia.- Dice Beedrill serio.- Es más un asunto para mí y Tomas. No de ustedes.

Nadie dijo nada, solamente se escuchaba al joven entrenador llorando. Tomi no quería hacer esto, no quería dejarlos, no podía evitar sentir cariño a sus Pokémon. Pero el mejor que nadie sabía que era lo correcto, ellos no merecían al final de cuenta esta carga.

-Se que no están felices con esto.- Dice el joven, haciéndoles entender.- Pero es lo mejor, tarde o temprano esto me consumirá, quizás me casen y yo no puedo con todo. Y lo sé por ese monstruo, no me quiero imaginar si vuelve.

Tomas recuerda como Beedrill y Lurantis pelearon contra el ser que le dio los poderes a Tomas, ese con un simple ademan los lanzo y acabo de un solo golpe, con el soplo del ademan de su mano, a dos de sus Pokémon. Aunque fuesen seis nada cambiaria.

Aparte tenia asuntos y preocupaciones. Y eso era una carga muy pesada que tenía que lidiar.

-Este lugar es perfecto para ustedes, es basto y hasta hay una cueva oscura para Volcarona.- Dice el niño, recuperándose.- Nadie los podrá capturar y son demasiado poderosos para que alguien lo haga.

-Pe, pe, pe.- Scizor trata de hablar.

Los Pokémon no podían entenderlo tan siquiera, no podían digerirlo simplemente.

-No es justo.- Reclama Vivillon mostrando sus sentimientos.- ¡¿Por qué Beedrill y Lurantis?!

-Lurantis no está con nosotros.- Aclara Beedrill.- Ella se marcho antes de esto.

¡¿Qué?!- Dice todo al unisono.

-Tomas no la tiene, ella escapo y me alegra.- Dice la abeja.- Ella lo comprendió y se les adelanto. Ella no estaba hecha para esto y lo saben.

-Entonces ese día.- Dice Scizor.

-Si.- Responde Beedrill

Los Pokémon no entienden, sabían que lo que decía Beedrill era verdad, que no estaba hecha para esto. Pero sin lugar a duda. La mantis, ella estaba muy apegada a Tomas, les parecía ridículo que ella lo abandonaría, de todos ella es la que menos lo haría. Los bichos sabían que lo que decía Beedrill en parte era mentira.

-Escúchenme.- Dice su amo.- He tomado esta decisión, no me hagan hacerles algo que no quiero.

Pero los Pokémon sabían que él no se atrevería, tan solo verlo. Tomas de nuevo llora, el no es asi. Podía amenazarlos, pero sabía que nunca les haría nada y ellos también.

-¡Se quedaran aquí!- Pero aun así esta decido.- Y protegerán este lugar, que no le pase lo mismo al Bosque Verde. Escondanse y no se muestren ante nadie.

Pero igual los Pokémon no podían desobedecerlo. No pueden, él le salvo la vida, los acogió como suyos y los crió y preocupo por ellos. Los Pokémon igual lloran, no querían dejarlo. Pero ellos sabían que no podían objetar, ni desobedecerlo. No después de todo lo que le hiso por ellos, cuando nadie más lo hubiera hecho.

-Me quedare con las balls.- Dice Tomas.- Así nunca los atraparan.

-Espero que lo entiendan. El se preocupa por todos, solo quiere su bienestar.- Dice Beedrill.

-Los sabemos.- Dice Vivillon, que si comprende la situación.- Pero…

-Tomas tiene que arreglar sus propios problemas también.- Dice la abeja.- Entre él y Jonathan. El es el causante de toda la miseria de Tomas.

Los Pokémon callan. Igual sabían el odio que tiene Tomas a ese tal Jonathan. Al igual sabe porque Tomas los abandonaba, para que no pasará lo mismo que su Pidgeot y Umbreon.

-Adiós y cuídense.- Dice el niño sonriéndoles.- Los visitare créanme. Nunca, jamás los olvidare.

El niño se despide mientras aprovecha cada segundo en verlos, se da media y camina, dejándolos en seco. Sus Pokémon gritan al se abandonados, gritan el nombre de su amo. Y Tomas se desborona, le dolía en serio en hacerlo. Pero tenía que ser fuerte y dejarlos. Sus Pokémon lo persiguen, no querían esto.

Beedrill lanza Triataque, pero sin lastimarlos, para crear una explosión y sepáralos. Tomas corre, mientras llora.

Después de unos momentos.

Tomas salía del Parque Nacional, hacia dirección Ciudad Trigal para tomar el Magneotren.

Su semblante estaba caído, serio. No había mucho que decir del porqué. Le dolió en hacer eso, algunas lágrimas de frustración pasaban por ese infantil rostro. El nunca quería llegar a esto. Pero sabía que era lo mejor.

Tenía que soportarlo. Si pasaba lo mismo de nuevo. O si peor aún. Si aquella Deidad viniese de nuevo y reclama lo suyo. No tendrá oportunidad, tenía que alejarlos de él lo más que se pudiera.

Beedrill se acerca y se pone a su lado, ve que su maestro hacia pucheros.

-Lo siento Tomi.- Dice Beedrill, sintiendo pena.- Se que ha sido duro y la verdad igual me siento triste, fueron grandes amigos.

Ambos siguen caminado. El niño se reponía, mientras avanzaba.

-Sabes…- Dice Tomas.- Me siento preocupado. Al menos se que ellos se quedaran aquí. Pero… ¿Lurantis?

-…- Beedrill se queda callado.


Hace algunos días.

Tomas estaba en su hogar meditando, mientras veía a sus Pokémon afuera, estaba ahí los seis, viendo y observando. Mientras a su vez estaba viendo su pokedex.

El niño suspiraba. Mientras veía de nuevo a sus Pokémon. Tomi se aleja poco a poco. Mientras a su vez su amigo Beedrill se percata de ello.

Después de reunirse dentro de su casa.

-Beedrill.- Dice Tomas al verlo.

De solo verlo, el Pokémon se da cuenta.

-Veo, que ya tomaste tu decisión.

-Sabes. No quiero esto.- Dice Tomas.- En otras circunstancias, hubiera, hubiera…

-Tomas.- Dice su amigo que comprende lo que pasa.- Has lo que tengas que hacer amigo.

En ese momento Tomi ya había pensado que hacer con sus Pokémon. Llego a la conclusión que era peligroso tenerlos y no tanto por su fuerza que ya la controlaba, si no por el hecho, que el mismo que estaba a su lado, ese era el peligro.

-Ellos pudieron ser mis Pokémon, tenerlos y vivir aventuras.- Dice Tomas, gruñendo y haciendo pucheros. Pero, pero, pero… No puede ser así, no puedo tenerlos a mi lado. Si alguna día me pasara algo ellos se irán conmigo al fondo.

Mientras tanto, algo igual pasaba y sin previo aviso.

He pensado en el Parque Nacional de Johto.- Dice Tomas, mencionándolo, desviando la mirada y viendo la foto de sus padres.- Es un paraíso para los Pokémon tipo bicho, y demasiado grande para que ellos puedan estar libres y sé que nunca serán capturados por nadie. En cuanto a nosotros nos iremos de esta región.

Alguien se queda en shock.

-Pero…- Tomas viendo de nuevo adelante.- Lurantis… He estado buscando en la región de Alola y Kalos, quizás Hoenn.

Y algo se rompe.

-Pude habérsela dado a ese tipo quien la quería. Pero por la manera en que la quería. Tan superficial, hiso de todo y casi me mata.- Recuerda Tomas ese día, con desagrado.- Pero, alguien de buen corazón que pueda cuidarla y acicalarla como es debido, quizá un jardinero novato que la quiera. Pero con ella tengo que ser cauteloso y delicado, mentirle que iremos de viaje para que…

Pero al desviar la mirada no se percato de, ella. Y para cuando voltea ya es demasiado tarde. Tomas se queda aterrado en su totalidad.

-Tomi, ¿Tomas, que tienes?- Pregunta Beedrill, que por la cara voltea hacia donde el humano ve.- … ¡Ohh, ohh!

El niño se aterra, viéndola a los ojos. Esos ojos que en estos momentos se vuelven perturbadores, esos ojos de mantis que le clavan la mirada, fijamente y mostrando furia en ellos. Pero tristes se vuelven más cristalinos, tirando lágrimas de ellos.

-¡Lu, lu, Lurantis!- Se espanta el niño.

Lurantis da media vuelta y salta. Mientras Tomas sale rápidamente de su casa.

-¡Lurantis espera!- Grita el niño.

Pero cuando salió ve a su Lurantis irse, mientras esta ve con lágrimas a su maestro, dolida, destrozada por lo que ha escuchado y sin decir nada, corre. Tomas trata de perseguirla. Pero ella ya había escapado.

Tomas se arrodilla.

-Lo, lo, lo siento.- Dice débilmente.


Actualidad

-Lurantis es especial para mi.- DEcia Tomas, recordando, tristemente.- Quizá hubiese hecho la excepción también con ella, que estemos los tres. Pero por eso mismo. Lurantis es muy blanda y no al juzgo, me gusta que sea así.

El niño se quedo pensando, no comprendía lo que para ella significo ese rechazo. Pero aun así, la culpa lo comía.

-Solo, espero que se encuentre bien.- Dice Tomas, triste, cerrando sus ojos y llorando.- Y que encuentre esa felicidad que yo le deseo.

-…- Beedrill no dice nada.- Si. Eso espero.- Pero al igual y pese a lo que ha pasado, si le desea eso.

-Pero…

Tomas abre sus ojos rojos y etsos brillaron como llamas infernales.

-Es hora de centrarme en mi último paso.- Dice Tomas, cuya aura expulsa lo negativo de su ser.

Un aura rojiza envuelve tanto al niño como a su Pokémon. Una gran ira crece en su ser y con ello su más grande odio.

-Es, es, es, es…

Su rabia al recordar todo lo que le ha pasado. Un niño que no le deseo mal a nadie y que quería simplemente estar en paz, pero que personas no supieron respetar. Y ahora se manifiesta por fin todo lo que siente.

-¡JonaThan!

El sentía respeto a los demás, vio esperanza pese a todo, creyó en su fuerza, tuvo fe. Que le fue arrebatada una y otra vez por aquellos que no entendían, por ser solo, niños.

? Pov

Pero maldad es maldad no cambian de quien venga. No importa si es un niño, no importa su pasado y el porqué lo hacen.

¡MALDAD ES MALDAD!

-¡JonaThan!

¡TODO LO QUE SE CULTIVA SE COSECHA Y FLORECE!

No importa si tu corazón es puro, no importa si eres un niño. Te corrompes.

Narrador Pov

***Mientras tanto***

Un par de niños salían del hospital, estos eran recibidos por sus amigos. Que ven la situación. Muñones en lugar de manos, quitados de la forma mas cruel.

Aquellos niños que perdieron sus manos, por no entender.

¿Es justo?

"Me asegurare en persona de que así no sea y la próxima vez será más que una mano"

Ellos lloran, mientras los demás, simplemente no dicen nada, recordando con terror el demonio que se las quito.

***Mientras en otra parte de Ciudad Plateada***

Un joven pisaba aquella Ciudad, suspirando, con una mirada aparentemente serena.

-Será en esta ciudad o era Ciudad Verde donde puedo encontrar a ese dueño de Lurantis.- Decía un niño particular, mostrándose de forma disimulada molesto.- Mi padre quería ese Pokémon y a donde lo llevo.

? Pov

¡TODO LO QUE SE CULTIVA SE COSECHA Y FLORECE!

Se recogen las semillas de tus frutos. Como lo que esos niños hicieron, plantaron la semilla. Como ese jardinero cultivo.

Narrador Pov

-¡JONATHAn!

La voz, esa voz infantil cambio en su totalidad. Sus ojos rojos que expresa tal ira, mientras un aura rojiza lo cubre a él y su Pokémon.

-¡TU SERAS EL ÚLTIMO!

La voz de Tomas sonó retorcida, combinada con la de un demonio. La voz de un infante y un demonio al mismo tiempo, por fin se manifiesta a través de la ira

? Pov

Hora de florecer y crecer.

Narrador Pov

***Mientras tanto: En alguna parte de Kanto***

Lurantis, caminaba, cabizbaja, llorando una y otra vez.

-Tomas.- Menciona el nombre de su maestro.- ¿Por qué no me quieres?, yo solo quiero que vuelvas a ser ese niño que eras antes.

Lloraba la pobre mantis. Mientras recordaba los lindos momentos que paso con su maestro.

-¿Por qué no soy fuerte?- Se preguntaba Lurantis.- Por eso.

Lurantis recuerda esas veces que no hiso lo suficiente por su maestro, los Pokémon que perdono, las veces que no quiso matar. Aunque llego a hacerlo eventualmente y de hecho si había ayudado en ello. Pero no como los demás. En el grupo era la más débil al ser un tipo planta. Aunque tuviese apariencia de bicho, no era eso, si no una imitación de uno de ellos. Pero más allá recuerda.

-Tomas.- Sigue recordando dolida sus palabras.- Eres, un, un, un…

Pero ni siquiera podía ofenderlo, ni menos al recordar lo que hiso el por ella.

-Desearía no haberte conocido.- Se dice ella llorando con coraje.- Pero a su vez…


Hace algunos días. Atardecer.

Tomas terminaba de acicalar a su Pokémon. Su Lurantis que se dejaba tocar por él. Sintiendo esas tiernas manos que la limpiaban sus pétalos y sus alas, sintiendo como un pequeño masaje a través de sus tiernas caricias.

Entre abiertos los ojos Lurantis observaba como el atardecer, el sol del crepúsculo se extinguió al frente de sus ojos.

-Los humanos pasan algo así, cuando el sol se va, ¿Cierto?- Se preguntaba la mantis, pensando y observando, seria.- Pero… Mi humano.

-Ya casi estas lista.- Decía el niño sin dejar de limpiar y cuidara su Pokémon.

-Mi, humano.- Lurantis da un suspiro.- Solo es un Fomantis si lo pongo en forma concreta. Así son los niños humanos.

Tomas termina, poniéndose al frente de Lurantis, esta se le queda viendo. Tomas hace un cuadro con sus manos, simulando una cámara.

-¡Perfecto!- Dice el niño guiñando para ver el mejor.- ¡CLICK!

Lurantis se le queda viendo, algo desconcertada, pero sonrojada por lo que sentía por él.

-No me canso de decir que eres muy hermosa.- Dice el niño, mostrando una sonrisa de alegría.- Quizás no sea bueno en esto de cuidar Pokémon tipo planta. Pero hasta mi padre ya me lo dijo. Que te debería meter a un concurso de belleza.

Lurantis se sonroja ante eso. El alago de su maestro hacia ella, para Tomas, creía que ella lo era.

-Lástima que no hay aquí esa clase de concursos. Están hasta Hoenn y Sinnoh Pero…- Tomas baja un poco la cabeza, y un poco su sonrisa.- Aparte. Creo que nunca, podre, mostrarte… Lo que hermosa que eres.

-…Amo.- Lurantis se queda conmovida, pero a su vez triste al ver que el se deprimió.

-No con esta vida. Mereces algo mejor.- Dice el niño, triste, pese a todo.

-No importa. Yo, quiero estar con usted. Con quien me crio y cuido. Sin importar lo que pase.

Tomas suspira.

-Ojala pudiera entenderme. Ojala pudiera expresarme de alguna forma.- Le decía la mantis con desdén.

Y como si fuese un rezo…

-…¿Ohh?- Tomas se da cuenta de algo.- Tu Kimono. Esta abierto.

El niño ve que no acomodo el Kimono de su Pokémon, dejando ver su abdomen y pecho de color verde. Tomas se acerca a ella, poniéndose al frente. Y como una súplica a Arceus.

-Eso, ven conmigo amo.

Lurantis lo aprisiona y lo abraza.

-Tomas.- Lurantis recarga su cabeza sobre la suya.- Mi pequeño bicho.

-¡Jejejeje!- Tomas siente ese cariño.- Te quiero mucho.

Lurantis restriega su cabeza con la de él. Bañándolo con su olor. Un agradable perfume. Después de unos momentos Ambos se sentaron sobre un tronco de un árbol. El niño estaba sentado al frente de su Lurantis, sobre ella, recargando su cabeza y torso sobre el pecho de ella. Su cabeza tocaba la quijada de su femina Pokémon. El niño estaba mientras sentado sobre los muslos de su Pokémon. Mientras estaba tapado por el Kimono de la mantis. Lurantis estaba arrodillada, sus piernas estaban al frente y un poco abiertas, pero casi juntas.

(NDA: Quisiera recordarles que el Lurantis de Tomas es del doble de tamaño al ser un Pokémon dominante, masomenos ella tiene, casi el tamaño de un adulto promedio)

-Así se siente tu Kimono por dentro.- Dice el niño, sonriendo, pero muy relajado a su vez, aferrándose a la prenda/piel de su Pokémon, tapándose más.- Tan suave.

El niño se restriega en el Kimono de su Lurantis, ella veía sonrojada, pero con delicadeza a su amo.

-Como los pétalos de una flor.- Decía el niño sin dejar de mover su cabeza en el Kimono.

La noche se pone en su totalidad siendo iluminados levemente por las flamas de una fogata. Tomas se voltea, sentada sobre las piernas y abdomen de su Pokémon, con su cabeza recargada en su pecho y tapado por su Kimono. Observando.

-Tiene mucho que no veo las estrellas.- Dice el niño contemplando el cielo con estrellas brillantes.- Tiene mucho tiempo, mucho. Tan brillantes como tú, ¿No lo crees?

Ella restriega mas su cabeza en el, mientras lo lame con su lengua.

Luraaaantis

Mi maaaantis

Eraaaa, una pequeñiiiita

Fomaaaantis

Una pequeñiiiita

Maaaantis

Ahora eeees

Una graaaan

Luraaaantis

Una graaaan

Maaaantis

Mi Luraaaantis.

Mi Fomaaaantis

Mi Maaaantis

La, laaaa, la

la, laaaa, la

El niño canto a su Pokémon. Lurantis se queda conmocionada. Podía sentirlo. Ese cariño, ese amor que le dedicaba él, expresa su alegría en esa pequeña canción improvisada. Lo feliz que él está a su lado.

-Su, su, Mantis.- Se decía ella tirando unas lágrimas, por sentir ese sentimiento.

Aquel niño que la crio. Que la ayudo cuando ella estaba moribunda en una fría celda. El la saco y la cuido, dándole inclusive de comer y beber cuando ella no podía. La acepto como es, aun cuando ella no es un tipo bicho, aun cuando guarda un horror en su boca que la muestra de forma grotesca, una falla en imitar al tipo bicho. Él, la acepto como es.

Ella no podía negarlo, no podía ocultarlo más. Por más que ella lo negase, era inevitable. Y aunque el niño no tiene esa intención. Provoco algo en la mantis, algo que supero una barrera. Ese acto desinteresado fue la razón de ello. De lo que Lurantis siente.

Tomas tenía sus ojos cerrados, moviendo su cabeza y torso levemente un lado al otro, mientras tarareaba su canción que le dedicó a su Lurantis.

Ella se aferra a él, apretándolo un poco mas con sus guadañas, encerrándolo.

-¡Tomas, yo, yo, yo…

Lurantis extiende sus alas en forma de flor, moviéndolas. Restriega mas su cabeza en el, con lagrimas en sus ojos.

-¡Te escojo a ti!

De la nada, por naturaleza empieza a emanar un olor. Olor único, aun en los Pokémon, significando algo. Pero para Tomas, viene siendo un perfume. El niño sonríe de oreja a oreja, sus mejillas estaban rojas. Tomas estaba muy feliz, tan feliz. Mostrando una sonrisa de niño. El estaba con sus ojos cerrados sin bajar esa tierna sonrisa.

Mientras los momentos pasan. Lurantis suspira, tenía por fin ese momento. Ella lo considero intimo, cercano hacia su infante amo. Mientras tanto no dejaba de emanar ese perfume. A tal punto que poco a poco.

-Zzzzzzzz…- Se escucho algo.- Zzzzzz…

Tomas, se había relajado por la suavidad y el dulce olor de su Pokémon que termino por quedarse dormido.

-Tomi.- Dice Lurantis, sintiendo alegría.- Mi amo.

-Zzzzzz.- Tomi no bajaba esa sonrisa pese a lo dormido que estaba.

-Ven, ven. Lejos de los malos sueños…

Lurantis cantaba y tarareaba a su pequeño amo dormido. Mientras este gime dormido. Una canción que Tomas antes le había cantado, que la canta cuando el está feliz y eso es, mientras la acicalaba, pero ella al menos recita una parte específica. Mientras así vez alguien observaba como uno más. Pudiendo olfatear cierto olor.

-Donde nuestro amor no sienta miedo.- Ella sigue cantando, mientras no se daba cuenta.-Dame tu mano. Siempre habrá un motivo para sonreír.

Tomi balbucea, medio tarareando esa canción de forma inconsciente, hasta llegar una parte de esta.

-Sin, temer, la… Oscuridad.- Balbuceo Tomi, hablando dormido.

Lurantis le viene a la memoria todas las veces que su amo ha peleado contra la oscuridad. Aun cuando se envuelve, no olvida aun su humanidad.

-Tú y yo.- A completa Lurantis la canción, moviendo levemente su cabeza en el cabello de él.

Tomi se vuelve a quedar dormido. Sin decir nada. Mientras Lurantis ser queda quieta. Suspirando. Pero feliz por igual, besando sus mejillas con su extraña lengua.

-¿No crees que abusas demasiado de sus cuidados?- Dice una voz.

-¡!

Aterrizando. Baja Beedrill que observo cuando ella canto.

-¡Beed, Beedrill!- Lurantis se espanta.

Un momento de silencio se hace entre los dos, volviéndose más incomodo para Lurantis.

-Sabes lo que estás haciendo, ¿Verdad?- Le pregunta Beedrill, serio y frio. Rompiendo el silencio

Lurantis se queda pensativa un momento, encorvando el semblante. Pero con delicadeza responde.- ¿Y qué hay de malo en eso?- Le pregunta.

Beedrill ve a su amigo, dormido. Con una tierna sonrisa de oreja a oreja y sus mejillas rojas. Beedrill reconocía esa cara. Ya tenía tiempo que no la veía y era cuando Tomas estaba tan contento. Pero.

-No hay nada de malo.- Dice Beedrill, reflexionando.- Pero eso es por parte de Tomas, ¿Pero tú?

-¿Yo qué?

-Lurantis. Solamente te harás daño.- Eso es lo último que le dice.- Anhelas algo imposible.

Lurantis suspira. Pero en su silencio marca un golpe que le dio la abeja, algo cruel y cierto.

-Aparte más vale que te tranquilices.- Dice Beedrill, más serio.- No conozco a los de tu especie. Pero si se algo. Y es que emanas un perfume único. Tu, tu, tu…

Beedrill sacude su cabeza tratando de no caer en ello. Lurantis se pone seria, de hecho molesta porque él sabe qué significa eso.

-¡TOMAS DESPIERTA!- Le grita Beedrill de repente.

El chillido hace que Tomas se despierte.

-(Bostezo) ¡Ñam, ñam, ñam!- Tomas se despierta.- ¿Qué pasa?, Me quede dormido.

Tomi se levanta alejando sede su Lurantis. Mientras titubeante da unos cuantos pasos.

-Creo que acabo de abusar de ti Lurantis.- Dice el niño somnoliento.

-¡Tomas, tomas, es hora de dormir!- Pide Beedrill, desesperado.- Méteme a la ball, méteme.

-¿Hmm?- Tomas aun no reaccionaba.

Beedrill se agitaba de un lado al otro.

-¿Estás bien?- Pregunta Tomas desconcertado y adormitado.

-¡No, no lo estoy!- Dice Beedrill conteniéndose.- ¡Méteme a la ball!

Lurantis estaba muy seria esta vez, mostrando molestia contenida. Viendo a su compañero. El niño ve a su Pokémon, parecía ansioso.

Beedrill desesperado va rápidamente la mochila de Tomas. Hasta encontrar una hierba.

-¡Aquí esta!- Dice la abeja.

La abeja restriega su cara en esa hierba.

-Oye esa hierba huele muy feo.- Dice Tomas, desconcertado.- Se la iba a llevar a mama.

Esa era la hierba mental. Que Tomas encontró en su aventura. Beedrill se recupera de los efectos que tuvo.

-… No entiendo.- Dice el niño confundido.- Sera mejor que vuelvas a la ball.

-Si, por favor.- Pide Beedrill.

El niño regresa a su Pokémon en la ball. Mientras a su vez. Lurantis veía algo. Ella sabia porque la reacción de Beedrill. La mantis sabía lo que hiso y esperaba algo también.

-Creo que está cansado.- Dice Tomas sonriendo.- En fin. Supongo que es la hora de descansar un poco.

Mientras tanto él se queda quieto, un momento, dándole la espalda a su Pokémon. El silbar del viento se escucha. Lurantis se ponía algo nerviosa.

-Lurantis.- Dice Tomas un poco serio.-…

Lurantis se queda quieta y casi en shock al escuchar ese tono, tenía nervios de saber la reacción de su amo.

-Lo siento.- Dice Tomi, sonando después feliz.- Me quede dormido sobre ti. Perdón.

Eso fue todo. Todo. Lurantis se queda en shock. Ella espero algo, algo en su amo, una reacción.

-(Snif, Snif) Ese aroma.- Olfatea Tomi.- Me gusta. Hueles, hueles, hueles... Como las flores. Un aroma que me recuerda al Bosque Verde, cuando aún estaba. Abusare un poco mas de ti. Te tendré afuera mientras pongo todo para acampar, ¡Je!

-…Si, amo.- Dice Lurantis entre cortada.

Tomas se da la media vuelta y deja sola a Lurantis sentada. Esta baja su semblante poco a poco.

-… Funciono en Beedrill.- Dice la mantis triste.- Pero en el.

Tomas preparaba su tienda para poder dormir.

-No, lo hiso.- Se dice triste.- ¿Por, por qué?

Ella no paraba de preguntarse. Quizá porque él era un niño, aunque no era por eso. Mientras se preguntaba, ella lo recuerda. Es un humano, no un Pokémon. Solamente podía olfatear notar ese dulce olor. El así lo considero, como un perfume.

El niño no noto que eran feromonas.

-"Lurantis. Solamente te harás daño"- Recuerda de parte de Beedrill.

-No eso no significa nada.- Dice Lurantis.- Solo, es un niño. Aun no está listo, para ni siquiera entender.

La mantis recuerda esa escena intima. En que Tomas ni siquiera sabía lo que ocurrió.

"Bueno. Mi madre me pidió que jamás lo hiciese contigo. Que cuando hable conmigo y entienda sobre: Como nacen los bebes. Me explicaría todo"

Hasta hoy en día no lo entiende. Pese a que no indago más y solo roso. No lo noto. Pues el niño, es un niño.

-¿Qué estas pensando Lurantis?- Se pregunta ella algo agitada.- Concéntrate no es tiempo de eso. Aparte Tomas, tiene, tiene…

Después se deprime aun más. Al recordar Lo que su amo tiene que hacer.

-Que matar a Jonathan.- SE dice ella triste.

Ya había acabado con el Equipo Rocket y le faltaba una cosa más.

-¿Quién será ese tal Jonathan?- Se pregunta Lurantis triste.- Para causarle tal dolor a Tomas.

Lurantis tristemente pensaba. Tomi y Beedrill lo recuerdan con tanto odio. A tal punto de solo mencionar su nombre. El niño cambia de actitud completamente. De hecho, Jonathan ha sido el foco de todo lo que ha hecho Tomas, hasta ahora.

-Yo creo.- Dice la mantis.- Que algún día pueda ser feliz. Y si hay esperanza, yo…

Lurantis piensa de más.

-Un sueño a seguir.


Actualidad

Ella recuerda también como abrió su boca y el no le tuvo miedo, esa caricia en sus mandíbulas, esa sonrisa que le regalo y como a pesar de todo agarraba su guadaña sin temor a lastimarse con ella. Aceptándola como es sin importar el que y porque.

-Eres lo mejor que me ha pasado.- Se dice ella destrozada.

Pese a lo que es su maestro, al final pudo ver que no era mala persona, solamente alguien corrompido, pero que aun guardaba mucha humanidad en su ser. Pero no quitaba eso su dolor de ser rechazada de esa forma, que la abandonase, aun cuando no tiene esa malas intenciones y porque de hacerlo. Ella no quiere dejarlo. No después de todo lo que han pasado. Pero que ha tomado últimamente el papel más rudo, echándose una responsabilidad que no le concierne y sembrando el miedo por ello.

-Eres un niño engreído.- Menciona seria y con lagrimas Lurantis, observando ese reloj plateado que le regalo.- Ante tus enemigos, solamente finges ser algo que no eres. Y a pesar de todo. Decides seguir con ese papel.

Lurantis se marcha, sin decir nada. Mientras con el dorso de sus guadañas sostiene el relojs de su pequeño bicho y la bufanda que tenia en su cuello que revoloteaba.

***Mientras tanto: Isla Canela***

-Ya tengo mis siete medallas de gimnasio.- Decía, un chico pelinegro.- Ya es la hora de volver a casa. Y mostrar mis avances.

Ese chico era Jonathan, que tenía un semblante serio. Pero mostrando una sonrisa.

-Y, y, y es hora.- Se decía el chico algo serio.- DE enmendar mis errores. Aprovechar el nuevo conocimiento que tengo.

Un chico muy diferente a lo que era antes. Más sabio y más experimentado.

-A ganar el campeonato.- Se dice el chico.- Ya nadie me puede detener.

De la nada Jonathan siente un mal presentimiento.

-¿Qué fue eso?- Se pregunta sintiendo algo en su espina torzal.

Sintió algo perturbador.

-Que escalofrió.- Se dice Jonathan, sintiéndose débil.- Debe ser tanta batalla. Mejor me relajare un poco en esta isla antes de partir.

***Mientras tanto***

Ciertas piezas ya fueron movidas. Sabrina se ha dejado simplemente que el instinto le guie. Porque en realidad. Ella y ese ser no han movido nada. Solamente ha sido el destino quien ha movido las piezas.

Mientras tanto en Ciudad Azafran. Un joven sale. Después de varios días y noches. Después de varios tratamientos. Un joven castaño sale. Pero lo que más destaca es una Gardevoir Shiny acompañándolo.

El castaño suspira. Mientras su Gardevoir le sostiene un poco el brazo. Ayudándole a estar de pie y a su vez abusando un poco y haciendo que se apoyara en el.

La Gardevoir sonríe sonrojada. Mostrando y teniendo cubierta libertad que ambos no se dan en público. Pues eran una pareja después de todo.

Sabrina Pov

Todo depende de mí Rey y mi Reina. Esa Gardevoir.


Bien el último arco es Tomas. Y como es sabido el niño guarda mucho. Como es sabido hay alguien de tras de Tomas, alguien muy poderoso, que si bien no tiene nada que ver. Solamente está relacionado con Tomi y su poder, ya que fue quien se lo dio.

Pero solamente para que se den una idea que tan poderoso es ese ente. Es tan poderoso que todo Pokémon legendario que hasta ahora han salido, son solo bebes a su lado. Si quisiera puede devorarlo todo y matar a todos de un golpe solamente. Y es tan, peor tan malvado que mientras viajaba asesino "Accidentalmente" a los padres de una niña pequeña, esta se quedo huerfana. tiempo mas adelante se ve la misma niña en el juego, solo para después ser asesinada por las circunstancias. Asi de malvado es, el toma todo lo malo con humor y lo retuerce lo mas que puede. En su videojuego es la mayor amenaza habida y por haber, siendo inclusive los jefes más difíciles de derrotar. Vaya que me costó.

Para el, Tomas es una travesura más para fastidiar a Arceus. Cosas entre poderosos, demasiado para mortales.

Esto se refleja a través de un ajedrez. Sabrina y ese ente ente juegan ese juego una y otra vez.

Escogió a Sabrina porque ella lo detecto junto con otro ente, aunque este ente no sale en aparición y no tiene peso, pero aun así se menciona que no venia solo.

Pero Sabrina y ese ente siempre llegaban a un empate. Hasta que ese ser oscuro decide cambiar el juego para entretenerse, convirtiendo piezas en personajes y Pokémon.

Desde Lopunny Ghost, hasta Sebastián. Pasando por Carlos y Luna, entre personajes y villanos como el Equipo Rocket. Casi todos entran en el tablero de ajedrez. Se podría decir que ese ente ha manipulado toda la trama. Pero en realidad no. En este juego el que la domina es algo que he manejado en todos mis fics sin excepción alguna.

El "Destino", que está encima de todos. El Destino ha movido las piezas, ese ente le ha dejado moverlas. Para ver qué pasa.

Pero hay un detalle marcan un rey y una reina. En el bando oscuro está Toma y su Lurantis. Pero en el bando de Sabrina están Jonathan y Luna.

No confundan las cosas entre Jonathan y Luna. Es más que sabido que Luna esta con Carlos y por más de una razón XD. En el caso de Luna es de forma simbiótica, jugara un papel importante en el tablero.

En cuanto al cap. Se muestra sucesos del pasado. Contado por Sabrina, como está enterada de todo lo que ha ocurrido en cuanto a Tomas. Pero a su vez entra Jonathan, que entra como peso en la trama. Siendo Jonathan quien ha originado y siendo el foco de todo este arco. Tomas lo está buscando.

En cuando a la relación de Sabrina, ella tuvo mucho que ver en su cambio. Como es sabido en algún punto Jonathan cambio, un cambio constructivo que lo ayudo a madurar por así decirlo.

Pero a estas alturas fue demasiado tarde, pues no solo el cambio. Si no Tomas también y en el para mal.

Tomas aun conservando humanidad demuestra aun sus virtudes, llegando ante Sabrina y estas comparándolos. Aun Tomas con tanto poder, se preocupa de quienes le rodean y no le gusta lastimar a quienes no se lo merecen. En cuanto a su batalla en gimnasio se preocupa de su Lurantis, preguntándole si puede continuar o no.

La batalla fue intensa. Pero Sabrina al final pierde contra el niño, pero no sin antes jugar algo más que hacer que Tomas piense las cosas en cuanto a la liga Pokémon. Pues Sabrina sabía que si el llegaba al campeonato iba a ser un caos.

Tiempo después se ve a Tomas dejando a sus Pokémon. Pues lo antes dicho se preocupa por ellos y llega a la decisión que los tiene que abandonar. Eso incluye a Lurantis, solo que por su fisionomía necesitaba dejarla con alguien que realmente la supiera cuidar y acicalar.

Obviamente Lurantis se da cuenta de eso y queda destrozada abandonando a su querido amo.

Lurantis por su parte dolida, no puede evitar recordar el pasado con su maestro y como ella inclusive trata de demostrarle sus sentimientos.

Pero Tomas es un niño y a diferencia de Carlos, es que el si demuestra eso. Como resultado Beedrill queda afectado tras oler a Lurantis. A tal punto que desea estar mejor en su ball.

Pero aun asi ella por dolor termino alejándose de su amo.

Mientras tanto Carlos y Luna apenas van saliendo del hospital. Y como lo visto Luna jugara un papel importante, se podría decir que al mismo nivel de Jonathan, ya que ella es la reina.

Bien eso fue todo por el momento.

Agradezco sus comentarios a dragon titánico, exe sagarra (Si también extrañe esto, pero las circunstancias), TEIET, Gin'iro no yami y a misery680.

Y a todos aquellos que leen este fic.

Cuídense mucho, Mas por estos preocupantes días, y aprovechen, quizás para relajarse un poco. Leyendo otros fics, en mi lista de favs están los que recomiendo. Este algo viejo, pero aun así son entretenidos.

Sin mas que decir me despido.

Adiós y cuídense. Hasta la siguiente actualización.