Disclaimer: Esta increíble historia es obra de Dakkaman777, basada en los personajes de los libros de George R. R. Martin y la serie producida por HBO, la traducción es completamente mía, con el debido permiso del autor.
Uno capítulo un poco más corto que los anteriores, si es que a esto le podemos llamar corto, pero de los mas intensos y mi favorito hasta el momento, ¡la cosa esta que arde! Díganme que piensan :)
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Capítulo 8
Cuando la nieve cae
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Decir que la historia que Benjen contó a los Lords y Ladies congregados en el Salón, los dejó asombrados con las bocas abiertas y ojos como platos, seria un eufísmo. Una historia saturada de referencias a los míticos Niños del Bosque, el legendario Cuervo de los Tres Ojos, gigantes, Caminantes Blancos, y todo tipo de cosas que los Norteños pensaban como mitos.
Ciertamente era algo que le contrarían a sus nietos, sí sobrevivan a esto.
Beric, Edd y los Guardianes de la Noche restantes, los siguieron en silencio y comieron estofado, mientras Tormund y la Gente Libre sobreviviente de Eastwatch devoraban la comida vorazmente.
—… Cuando el Muro cayó, también lo hizo la magia que me impedía cruzar, claro, también significaba que los Caminantes podían cruzar. Todavía podía pelear, y los vivos necesitan toda las manos que puedan obtener,— continuó Benjen con su historia, sus manos juntas frente a él, mientras todo el mundo escuchaba.
Benjen estaba sentado en el centro del pasillo, en frente de la mesa en donde Jon, Dany, Sansa, Tyrion y Jaime estaban sentados. Los otros Lords, Ladies y comandantes sentados cerca, lentamente asimilando las palabras del técnicamente muerto, Benjen Stark.
—Tío Benjen,— Jon llamó la atención de su tío.
—Mas allá del Muro… ví a los Espectros derribarte… pensé que estabas muerto. ¿Cómo sobreviviste?— preguntó Jon.
—Cuando los Espectros me sobrepasaron, perforaron mi pecho una y otra vez, me habrían hecho trizas si su amo no tuviera otros planes para preparar… pero no morí… ya no puedo morir como un hombre normal…— Benjen comenzó antes de respirar profundamente.
—… Los Caminantes ya me habían matado… un Caminante me atravesó las tripas con una espada de hielo, desde entonces he estado al borde de la muerte, todo lo que hicieron los Niños del Bosque fue detener el proceso. La misma magia que me mantiene en movimiento, es la misma magia que creo al Rey de la Noche,— explicó Benjen.
—Ademas… no puedo morir, no hasta que entregue esto…— Benjen metió la mano en su capa y desabrocho el cinturón de su espada, revelando la espada larga que había estado cargando todo este tiempo. Benjen caminó hacia la Reina de cabello plateado sentada en la cabecera de la mesa.
—Dark Sister, la ancestral espada larga de la Casa Targaryen,— Benjen declaró, mientras la presentaba ante Daenerys.
—Necesitará esto para la pelea que esta por venir,—
Los ojos de Dany se agrandaron mientras miraba la espada, la guarda cruzada de ala de Dragón, un único rubí incrustado en la empuñadura, los intrincados patrones Valyrios en toda la vaina. Arya reconoció la espalda como la empuñada por Visenya Targaryen durante la conquista de Aegon de Poniente, la legendaria Dark Sister.
La última espada de acero Valyrio sobreviviente de la Casa Targaryen. Y Benjen se la presentó a la última Targaryen viva de sangre pura, descendiente de Visenya misma. Dany tomo con precaución la espada, como si fuera hecha de vidrio y pudiera romperse en cualquier segundo. La desenvainó alrededor de una pulgada y vió el hermoso Acero Valyrio y los escritos de Alto Valyrio grabados en la base de la hoja.
—¿De dónde la ha sacado?— preguntó Dany.
—Su último portado vivió mas allá del Muro. Ya no la necesitaba, y debería ser portada por la última Targaryen,— respondió Benjen.
Las dudas comenzaron a aparecer en el rostro de Dany, mientras miraba a Jon a su izquierda, ella no era la última Targaryen, lo sabía, tenía tanto derecho a esta espada como al Trono de Hierro. Nunca había siquiera empuñado una espada antes, el Acero Valyrio estaría desperdiciado en ella, especialmente en una batalla. Las dudas comenzaron a surgir cada vez más y mas mientras seguía pensando, Jon era un guerrero, un valiente guerrero que merecía una espada como esta, podía liderar a los hombres en la batalla mejor de lo que ella alguna vez podría.
Ella no merecía esta espada, no merecía el Trono, incluso se preguntaba si merecía un hombre tan bueno y noble como Jon. No podía darle hijos como cualquier otra mujer podría, aun no se había ganado la lealtad de los Norteños, a pesar de haber traído todas sus fuerzas aquí. Nunca fueron testigos de todo el bien que hizo en Essos, todos pensaban que su presencia aquí era solo porque Jon la convenció, y porque ella necesitaba ayuda para reclamar el Trono.
Estos pensamientos llenaba la cabeza de Dany en este momento, cuando la dudada, el miedo y el terror comenzaban a apoderarse de ella. Se había fracturado desde el momento en que supo la verdad, e incluso antes, se cuestionaba su valía desde que se había enamorado de Jon. Él era un gran hombre, que inspiraba todo lo que ella quería inspirar en la gente, tenía el derecho a los Siete Reinos, era un hombre que peleaba junto a sus soldados, era bueno, amable y cariñoso.
Nunca había quemado al padre y hermano de un hombre porque se negaron a arrodillarse.
Las dudas de Dany habían crecido como un cancer dentro de ella, muchos de los Lords y Ladies aquí le habían mostrado desconfianza, odio y sospecha. Nunca confiarían en ella de la forma en que confiaban en Jon, y ahora aquí estaba… y no podía obligarse a tomar esta espada.
Esta espada que era tan suya como el Trono que había jurado tomar.
—Mi Lord… le agradezco que haya traído esta espada aquí… pero…— Dany le dió una mirada a Jon, esperando él la pudiera perdonar por lo que estaba a punto de hacer. Jon pudo ver la mirada en su rostro, y todo lo que pudo pensar fue "No… Dany no, por favor."
Jon no tenía miedo porque era su secreto, no tenía miedo de que los Señores del Norte pensaran menos de él, estaba aterrorizado por lo que esta revelación le haría a Dany. Sabía que la verdad podría poner su vida en peligro, si se sabía que ella no era la última Targaryen entones nuca se arrodillarían ante ella. Las mismas dudas habían surgido en su mente desde que Bran y Sam le habían dicho quién realmente era, y justo ahora le estaba diciendo que la verdad podría significar la muerte de ella.
—Pero esta espada no es mía por derecho… pertenece al ultimo varón vivo de la Casa Targaryen,— Dany se puso de pie lentamente, tratando de no dejar que su voz temblara mientras la colocaba en la mesa frente a Jon.
—Su Alteza, ¿qué esta diciendo?— preguntó Tyrion mientras murmullos confusos comenzaron a extenderse por la multitud. Las únicas personas que no parecían tener ninguna mirada de confusión en sus rostros eran Bran, Howland, Meera y Benjen.
Arya estaba sorprendida de que Dany asumiera la responsabilidad de hacer saber la verdad. Sansa fue tomada por sorpresa de gran manera, medio esperaba que Daenerys les ordenara guardar el secreto. Sam estaba sorprendido de ver a la misma mujer que había admitido haber matado a su padre y hermano, incluso considerar hacer esto.
—Sentado a mi lado esta el hijo legitimo… de Lyanna Stark y Rhaegar Targaryen,— anunció Daenerys.
—Mi hermano Rhaegar no violó a Lyanna Stark, se amaban, se casaron y tuvieron un hijo… un hijo que el hermano de Lyanna, Ned Stark juró proteger, y para hacerlo lo crió como a su hijo bastardo, para protegerlo de Robert Baratheon,— Dany explicó mas, apenas capaz de evitar que su voz se rompiera.
En cuestión de segundo la habitación entera estaba alborotada, los Señores del Norte gritaban al tope de sus voces, cuando comenzaron a surgir discusiones sobre lo que Daenerys había dicho, muchos la llamaron mentirosa, otros mas la llamaron usurpadora, algunos gritaron que no tenía derecho a ser Reina, muchos simplemente le gritaron que debía retirarse para que Jon pudiera ser Rey. Al menos, eso es lo que Daenerys pensó que estaban gritando, bien podría haber sido cuando dejo salir la verdad.
Dany miró a Jon con una expresión de pura tristeza en su rostro, lagrimas amenazaban con caer. Jon la miró con el corazón roto, ¿Por qué había hecho eso? ¿Por qué tenia que decirles,? ¿Por qué ahora? Jon no tuvo oportunidad de hacer esas preguntas, cuando Dany se dirigió a la salida, Jorah, Gusano Gris y Qhono fueron inmediatamente tras ella, sus manos sobre sus armas, por si alguien se atrevía a ir hacia su Reina.
Missandei la siguió, al igual que Tyrion, aunque el enano tenía una expresión de conmoción en su rostro; se habría quedado a hablar con Jon, pero su Reina lo necesitaba ahora. Jon se quedó ahí, mientras Arya se levantaba e iban a su lado, sus ojos todavía pegados a la puerta por la que Dany había salido, mientras los Señores del Norte continuaban gritando y discutiendo sobre esta revelación.
—¡Jon, despierta!— Arya gruño mientras golpeaba a Jon en el brazo, sacándolo de su aturdimiento.
—¿Por qué… por qué dijo eso?— Jon respiró pesadamente.
—¡Ella esta sufriendo, Jon! ¡Te necesita, y parece que tu la necesitas a ella!— le dijo Arya sobre los fuertes gritos de los Señores.
—¡Mis Señores, por favor siéntense!— Sansa se puso de pie, muchos de los Lords se callaros ante sus palabras.
—¡¿Cómo puede esto ser cierto?¡ ¿Cómo lo saben?— exigió Lord Manderly.
—Samwell Tarly y mi hermano Brandon, descubrieron el secreto en el diario de un Septón Supremo,— explicó Sansa.
—Es cierto. Yo estaba ahí con Lord Eddard cuando fuimos a rescatar a Lyanna de la Torre de la Alegría,— anunció Howland. —¿Alguno de ustedes, Señores, me cree un mentiroso?— preguntó mientras muchos ojos se volvían hacia él.
—No… no Lord Reed, ningún hombre aquí cuestionaría su honor,— respondió Lord Glover con un asentimiento.
—¡Mi Rey! ¿Por qué se lo diría a esa zorra extranjera?— Lord Roderick Flint, uno de los mas jóvenes Señores del Norte, pregunto mientras daba un paso adelante.
—… ¿Qué dijiste?— Jon casi gruñó mientras las palabras dejaban la boca del Lord.
—Siempre fue un Rey, ¿por qué decirle a ella de entre todas las personas? Pudo habernos dicho, haber jugado con su búsqueda del Trono y tomarlo en el momento correcto,— dijo Lord Flint mientras los otros Señores recordaban lo apasionadamente que Jon defendió a la Reina antes.
Quien quiera que este joven Señor fuera, no parecía entender el hoyo que estaba cavando.
Jon se movió por instinto, mientras caminaba alrededor de la mesa para chocar su puño derecho contra la cara de Flint, un poderoso golpe mientras Jon mandaba al joven hombre al suelo, agarrando su nariz ensangrentada. Los ojos de Jon estaba en llamas, más fuego en él, que la primera noche que habían estado en Winterfell. Se paro sobre el Lord mientras hablaba con furia y fuego en su voz.
—¡Habla de ella así de nuevo, y perderás la cabeza!— gruño Jon mientras su otra mano se aferraba a la empuñadura de Longclaw. Fantasma gruñó y mostró los dientes, mientras se acercaba a Flint, compartiendo la ira y el amor por Daenerys de su amo.
Flint miró a su Rey con una expresión de miedo en su rostro. Alguno de los otros Señores recordaron cuando Greatjon Umber perdió dos de sus dedos cuando Viento Gris se los arrancó por hablar en contra de Robb Stark, solo que esta vez estaban convencidos de que Flint no comenzaría a reírse y Jon no sería, ni de cerca, tan misericordioso como Robb.
—Mis Señores, eso será todo,— dijo Sansa, nadie tuvo que decírselo dos veces a Roderick Flint, mientras se levantaba y salía mientras podía. Los otros Señores del Norte parecían tan silenciosos como una tumba, mientras la figura del que una vez fue un tímido chico bastardo, ahora era un ardiente Rey Dragón ante sus propios ojos.
Cuando la mayoría de los Señores se fueron, Jon se volvió hacia Benjen para ver que aun sostenía a Dark Sister en sus manos. Benjen y Howland miraban a Jon con una inesperada mirada de orgullo, no se veían asombrados en lo mas mínimo su tío y el Señor de Greywater Watch.
—¿Lo sabías?— Jon le preguntó a Benjen.
—Conocía a mi hermana y a mi hermano mejor que nadie. Ned nunca traicionaría a Cat, y vi de primera mano como se miraban Rhaegar y Lyanna el uno al otro,— Benjen se abrochó en el cinturón a Dark Sister nuevamente.
—No pierda el tiempo con nosotros, mi Rey, podemos habla después. Tengo la sensación de que su dama lo necesita,— Howland se acercó y puso una mano en el hombro de Jon.
Salió corriendo de la habitación lo más rápido que pudo, Fantasma detrás de sus talones, y Davos siguiéndolo rápidamente por detrás.
—Davos, ¿qué estas haciendo?— preguntó Jon, mientas sus pies lo llevaban a travez de los corredores.
—Estoy aquí para hacer mi trabajo. Detenerte de hacer algo estúpido,— respondió rápidamente el Caballero de la Cebolla.
—Estúpido ¿cómo?— Jon se detuvo en sus pasos y miró a Davos.
—Estúpido como decir algo que podría terminar haciendo peor la situación de lo que ya lo es,— contesto Davos tan feroz como Jon.
—¿Como, en los Site Infiernos, podría empeorar esto?— preguntó Jon.
—Mejor no decirle nada, a romperle el corazón mas de lo que ya haz hecho,— dijo Davos con una mirada severa en el rostro.
—¡¿Qué sabes al respecto?! ¡Nunca he querido ser lo que soy! ¡Hace dos días, estaba feliz, estaba enamorado de una hermosa mujer que me amaba de vuelta, ahora he roto su corazón sin hacer nada!— Jon gruñó mientras miraba a Davos.
Pero el Caballero de la Cebolla no se doblego, mientras empujaba a Jon contra la poder con una mano en su hombro, con toda la fuerza y voluntad que un padre podía comandar a un hijo que quería ayudar, incluso si el hijo no quería la ayuda.
—No sé que dolor estas pasado, muchacho, y desearía hacerlo para poder ayudarte mas. No puedo imaginar el dolor de saber que toda tu identidad ha sido una mentira… pero te conozco a ti. Y te apuesto lo que sea que, al saber esto, hiciste lo que siempre haces, te escabulles y te encierras en ti mismo… ¡sin pensar en lo que esto le hizo a ella!— gruño Davos con ferocidad.
—Eres un buen hombre, Jon… uno de los mejores, si no es que el mejor que he conocido. Desde que te conocí como un mayordomo de la Guardia de la Noche, podía decir que estabas destinado a algo grande. Eres tan Rey como cualquiera de esas mierdas que se sientan en el Trono… aun mas, supongo. No es una sorpresa que tengas sangre de Reyes en tus venas, pero esa chica te ama… esa debería ser la una cosa en tu mente justo ahora. Así que, juro por los Siete, todos los antiguos Dioses y cualquier otro jodido Dios que haya allá afuera, si vas ella a darle vueltas al asunto y actuar como un bastardo, voy a descerebrarte,— gruñó Davos.
Jon estaba atónito, sin palabras, Davos nunca le había hablado de esa manera. Siempre había sido respetuoso, muy seguro de nunca sobre pasar el limite, el Caballero de la Cebolla nunca le había dicho a Jon cuan lejos había ido con Stannis, pero nunca le había hablado al Rey Ciervo de la misma manera en que le acababa de hablar a Jon. Estaba enojado, pero preocupado, y en el fondo Jon podía decir que cada palabra era sincera y de corazón.
—… Escuchaste lo que ella dijo allá adentro. Acerca de mí, quien soy realmente… ¿por qué hizo eso?— preguntó Jon con confusión y una pizca de miedo en su voz.
—Esta herida, Jon. Pero te ama, y probablemente sabía que un secreto como ese saldría eventualmente, mejor hacerlo ella y tomar el dolor que conlleva,— contestó Davos.
—Pero ¿por qué… por qué?, podía soportarlo, ella sabe que puedo,—- Jon podía sentir su propia voz temblar.
—La gente hace cosas estúpidas cuando están enamorado, muchacho,— Davos sonrió suavemente.
—Veo la forma en la que ustedes dos se miran, y es hermoso. Eres un buen hombre, y ella es una buena mujer, el mundo ya les ha dado un mierda de comienzo, pero nunca has dejado que eso te detuviera antes. No importa que pase, ustedes dos no pueden titubear, tú y ella son la única esperanza para el futuro, en mas de un sentido,— Davos extendió la mano y puso ambas sobre los hombros de Jon.
—Prométeme que no te rendirás con ella, Jon,— los ojos de Davos se suavizaron.
—Nunca… nunca me rendiré con ella,— Jon respondió con total seguridad.
Davos sonrío antes de dar un paso atrás. —Entonces ve con tu Reina, su Alteza.—
—Ahora, si bien aprecio el estilo dramático que tiene, mi Reina… tal vez hubiera sido mejor que nos lo hiciera saber en privado, antes de decírselo a todos los demás,— dijo Tyrion cuando comenzó a servirse vino.
—La verdad tenía que ser dicha… no podía quedarme ahí y dejar que la gente lo mirara como un bastardo por un instante mas. Él es un Rey, merece ser tratado como uno, esa espada que Benjen Stark tenía, es de Jon por derecho, igual que le Trono de Hierro,— contestó Daenerys.
—¡Eres nuestra Khaleesi! Te seguimos porque queremos, no por una tradición de Poniente,— gruñó Qhono enojado en Dothraki.
—Sangre de mi sangre, cálmate,— contestó Dany en Dothraki.
—¡Él nunca sera nuestro Khal! Tú eres nuestra Khaleesi, si los de Poniente quieren el Tono de Khaleesi ¡tendrán que pasar por 100,000 Jinetes de Sangre!— gruñó Qhono de vuelta en Dothraki, su devoción por Daenerys brillando.
—No escuchare más de esto, Qhono,— respondió Dany.
Este resopló y camino hacia la esquina de la habitación, sus manos en su cintura mentiras apretaba los dientes. Estaba ansioso por cortar algo con su Arakh de lo enojado que estaba. Gusano Gris no estaba mucho mejor, viendo a los de Poniente en el Salón Principal actuar como lo hicieron cuando su Reina reveló la desendencia de Jon, lo enfermaba.
¿Estaban tan cegados los de Poniente por los derechos de sangre y la sucesión?
Daenerys, Jorah, Gusano Gris, Missandei, Tyrion y Qhono estaba reunido en las habitaciones de Daenerys. Después de ese pequeño drama improvisado, Daenerys pensó que era mejor que sus asesores más cercanos tuvieran la oportunidad de hablar un poco. Gusano Gris había estado reflexionando la forma en que los Señores del Norte habían actuado cuando les contó. Su Reina ya les había dado tanto, uno de sus Dragones había muerto por ellos, ahora había traído los dos restantes y ambos de sus ejércitos para ayudarlos, ¿y su reacción a la verdad fue rechazarla aun más?
—Mi Reina ¿esta segura de que Jon Snow es quien usted dice que es?— preguntó Missandei.
—Se que lo es. ¿De qué otra forma podría montar a Rhaegal de la forma en que lo hace?— contestó Dany mientras miraba al fuego.
—No importa quién sea. Nosotros seguimos a Daenerys Stormborn, continuaremos siguiendo a Daenerys Stormborn,— intervino Gusano Gris, para él no importaba qué sangre llevaba Jon Snow, Daenerys era la Reina que había escogido y la seguiría hasta los confines del mundo.
—Me temo que sí importa, Gusano Gris. Nuestra Reina iba a influir en las personas de este país basándose en su derecho al Trono… mientras haya un Targaryen varón en el mundo, su derecho será cuestionado. Jon Snow es un gran líder, un guerrero probado, el Norte lo ama y no seguirán a Daenerys mientras él viva,— respondió Tyrion.
—Nadie le hará daño,— ordenó Daenerys y todos los ojos se volvieron hacia ella.
—Su Alteza… no estaba sugiriendo…— comenzó Tyrion.
—Se cómo funciona el juego, Tyrion. Puñaladas por la espalda, mentiras, intrigas y el brutal asesinato de aquellos quienes son una amenaza. No permitiré que Jon forme parte de eso, el Trono le pertenece por derecho y lo llevaremos ahí, cuando la guerra contra los Muertos termine,— contestó Dany, todavía mirando tristemente a las llamas.
—Khaleesi, eres la Reina que los Siete Reinos merecen. Snow es un buen hombre, pero…— Jorah comenzó.
—Ya te lo dije, no es un Snow,— Daenerys miró a Jorah, podía ver su corazón roto en sus ojos. No quería que la paternidad de Jon fuera cierta mas que cualquiera, pero era una verdad que no podía mantener oculta para siempre.
Dany no sabía que le estaba sucediendo recientemente, siempre había sido capaz de controlarse a sí misma y sus emociones muy bien, pero desde que llegó a Winterfell se sentía, apagada. Sentía que sus emociones estaba fuera de balance, no tenía el mismo control sobre sí misma como solía hacerlo. No sabía por qué, pero sentía que un torbellino se había desatado dentro de ella. La revelación de la paternidad de Jon solo había empeorado este huracán, arrojando dudas, miedos y tristezas a la ya potente mezcla de amor y debilidad que enamorarse de Jon había creado.
La puerta de las habitaciones de Dany se abrió, y de repente, todos los aceros fueron desenvainados. Gusano Gris sacó su daga con un agarre inverso, Qhono sacó su Arakh y Jorah desenvainó su espada larga. Jon, en cualquier otras circunstancias habría estado sorprendido o conmocionado por la repentina exhibición de acero frente a él, pero en este caso. todo lo que podía hacer, era encontrar sus ojos con la belleza de cabello plateado de pie frente a la chimenea.
Los llorosos ojos violetas de la mujer que amaba dolían más que todas las dagas que los amotinado de Castle Black jamas podrían. Verla tan llena de dudas lo lastimaba, lo necesitaba ahí para ella, y había estado demasiado débil y consumido por su propia crisis de identidad, que no podía ver cuánto estaba herida ella.
—Retírense,— Dany habló a todos sus asesores.
—Mi Reina ¿esta segura?— preguntó Gusano Gris.
—No tengo nada que temer de él. No me para daño,— Dany nunca rompió el contacto visual con Jon mientras hablaba.
Jorah asintió, e hizo un gesto a los demás para que se fueran, el caballero Oso solo sonrió cuando noto al gran Lobo Huargo blanco trotando dentro de la habitación y dirigiéndose directamente hacia Dany. Jorah había aprendido que le Lobo Huargo de Jon era más protector con Dany que nadie durante su coto tiempo en Winterfell. Fantasma parecía pasar mas tiempo alrededor de Dany que él en estos días.
Jorah miró a Jon y se inclinó hacia su oido, susurrando en voz baja, para que nadie más pudiera oír.
—Cuida de ella… o ningún Dios te salvara de mi,— el Caballero Oso casi gruñó en el oido del Lobodragón.
—Si no lo hago… espero que lo hagas lentamente,— Jon susurró de vuelta con una mirada de comprensión.
Jorah asintió a su compatriota del Norte, antes de cerrar la puerta detrás de él, eso dejo solos a Jon y Dany, y al gigante Lobo Huargo que actualmente recibía unas caricias detrás de la oreja por parte de Daenerys. Dany le sonrió suavemente a Fantasma mientras presionaba su gran cabeza en su costado y larga cola se movía de un lado al otro.
—Nunca voy a superar lo cariñoso que es contigo,— Jon sonrió suavemente.
—Él… y Arya, los únicos Norteños que parecen haberme aceptado,— respondió Dany mientras continuaba acariciando la cabeza de Fantasma.
—¿Por qué les dijiste?— preguntó calladamente Jon, mientas se acercaba.
—Alguien tenía que hacerlo… y no le iba a dar a Sansa o Samwell la satisfacción,— contestó Daenerys.
—¿Qué quieres decir? ¿darles la satisfacción?— preguntó Jon.
—Todos sabemos lo peligrosa que puede ser la verdad. Y tato Sansa cómo Samwell amarían usarla para destruirme… para destruirnos,— respondió Dany, aun sin mirar hacia arriba. Jon no necesitaba mirarla para saber qué estaba al borde de las lagrimas.
Jon sabía que esas palabras venían de un mal lugar, ella estaba sufriendo, podáis verlo claro como el día. En todo su tiempo revolcándose y meditando, había fallado en ver lo mucho que la verdad la había lastimado. Sam era su mejor amigo y Sansa era su hermana, sabía que eran buenas personas, pero habían sido fríos con Dany, fríos desde que había llegado. La forma en que Sansa había hablado de ella con él, lo hacia enojar; la forma en al que Sam hablo de ella en privado, lo ponía furioso, y a forma en la que Roderick Flint habló sobre ella lo hacían querer matarlo.
—Los conozco… volverán y verán a la verdadera tu cuando llegue el momento, sé que lo harán. Sam no entiende porque hiciste lo que hiciste, y Sansa no es ella misma, no lo ha sido durante mucho tiempo. Dales tiempo… por favor,— susurró Jon.
—Si les diera tiempo, Sansa lo habría extendido en secreto, tramando una forma de deshacerse de mi para que puedas sentarte en el Trono… lo quisieras o no,— dijo Dany con los ojos fijos en el suelo.
—No harían eso. No lo harían sin mí consentimiento… ¿por qué lo hiciste tú?— preguntó Jon tan suavemente como pudo, no quería que sus palabras sonaran como una acusación. Tomo las palabras de Davos con el corazón, no quería decir algo incorrecto.
—Si voy a caer… va a ser bajo mis propios términos,— contestó Dany mientras sus labios parecían temblar.
—Dany ¿qué estas diciendo?— preguntó Jon mientras se acercaba lo suficiente para sostenerla en sus brazos.
—Ahora saben quien eres; nunca van a querer seguirme… a una puta extranjera, una Reina estéril que no puede darles un heredero, alguien que quema a sus enemigos… justo como su padre,— una lagrima cayó de los ojos de Dany mientras Jon se dió cuanta del alcance de todo lo que estaba pasando ella.
La verdad puede haberlo destrozado, pero practicante estaba desollando a Dany viva. Desde que había encontrado su fuerza entre los Dothraki y había visto los horrores de la esclavitud, había hecho todo lo posible para mejorar las cosas. Era una buena persona, él lo sabía, no debatía todas las cosas buenas que ella había hacho por él y toda la gente en Essos.
—No eres tu padre, ¿me escuchas? No eres un monstruo, o una maniaca, eres una buena persona, sé que lo eres,— las manos de Jon se levantaron para acunar su rostro, para hacerla mirarlo a los ojos.
—Eres una Reina… derechos de sangre o no, eres la Reina que elegí seguir. Tyrion, Missandei, Gusano Gris, Jorah, los Inmaculados, los Dothraki, todo ellos te siguen porque eres una gran Reina. Te aman, y todos morirían sin pensarlo por ti… y yo también,— susurró Jon mientras sus pulgares acariciaban sus mejillas.
—Una vez dijste… que los Norteños me verían por lo que era… lo hacen, pueden ver a una mujer indigna que estaba opacando a un hombre digno… me estoy ahogando, y si nadas cerca de mi, te voy a hundir conmigo… no hay futuro conmigo, Jon,— los ojos de Dany comenzaron a aguarse, las lagrimas cerca de caer.
—Dany… te lo dije…— Jon comenzó hasta que Dany colocó una mano sobre su boca.
—… mereces un futuro, una familia, hijos que puedan llamarte padre. Yo no puedo darte eso. No hay futuro conmigo… un Reina estéril… ya ni siquiera eso,— Dany miró lejos de Jon mientras la lagrimas comenzaban a caer.
—El Trono es tuyo por derecho, también lo es esa espada. Siempre creí que era la ultima esperanza de mi Casas, pero no lo soy. Soy una reliquia de una época pasada, aferrándome a lo que pueda, mientras que tú eres el futuro de nuestra Casa. Puedes tener un futuro, puedes tomar una esposa que te ame, que pueda darte una familia… no como yo,— las lagrimas de Dany cayeron al suelo.
—Dany escuchame… escucha,— Jon sacudió sus brazos, obligándola a mirarlo.
—Tu eres mi familia. Te amo como nunca he amado nadie antes. No me importa que no pueda tener hijos contigo… te quiero a ti. El Trono, esa espada, cualquier corona a la que alguien diga que tengo derecho, se pueden ir al infierno si no puedo compartirla contigo,— Jon presionó su frente contra la de ella.
—Si piensas por un segundo que voy a dejar que los Señores del Norte nos separen, entonces estas equivocada. Te he echo varias promesas… mi espada es tuya y también lo es mi corazón, desde este día hasta mi ultimo. Una vez dijiste que tirarías tu corona al Mar Angosto por mí, bueno pues yo tiraría la mía en el Mar de los Escalofríos por ti… eso y cualquier otra cosa de que quisieras que me deshiciera…— Jon susurró cont tanto amor como pudo.
—Jon… no puedo.
—Me uní a la Guardia de la Noche sabiendo que nunca tomaría una esposa o tendría hijos… nunca quise ninguno de ellos antes de conocerte. No me importa si nunca tengo hijos, si puedo pasar mi vida contigo… entonces lo haré,— Jon presionó un beso en su frente, todavía acariciando sus mejillas con sus pulgares.
El amor que Jon podía ver en los ojos de Dany era algo que nunca se cansaría de ver. Podía mirar su orbes violetas y sus divinas facciones durante días y nunca se cansaría. La forma en la que encajaba perfectamente en sus brazos, la forma en que su cara encajaba en sus manos, la forma en que sus mejillas se sentían contra sus pulgares y las puntas de sus dedos. La forma en que sus labio se sentían como si los Dioses los hubieran moldeado para ser parte del otro.
—Ademas… tal vez estaremos muertos en cuatro días, así que todo esto no importara de todos modos,— Jon sonrió, sacando una muy necesitada risa de los labios de Dany mientras ella lo miraba a los ojos.
—Ahí esta ella,— Jon sonrió mentiras abrazaba a Dany cerca de él, sintiendo sus brazos envolverse alrededor de su cintura mientras sus manos acariciaban sus plateados cabellos trenzados.
—Te amo… ¿sabes eso?— preguntó Dany mientras enterraba su cara en la curva del cuello de Jon.
—Y yo te amo a ti, ahora y siempre,— Jon sonrió mientras besaba la coronilla de Dany, acariciando suavemente su cabello.
Ambos sabían que no harían el amor esta noche, era obvio que Dany necesitaba tiempo tanto como Jon. Pero era obvio para ambos, que no necesitaban un revolcón entre las sabanas para demostrarse su amor. Fantasma se sentó ahí, jadeando, casi sonriendo ante la vista de su amo y su compañera abrazados.
Si tan solo supieran.
Arya estaba de pie en las almenas mientras miraba el sol ponerse lentamente en el horizonte. Las noches estaba llegando mas rápido y los días se hacían más cortos; la nieve segura cayendo y el viento se hacia mas frío a mediada que el brillante orbe de flamas se hundida más allá del borde del mundo. Los Muertos estaban en algún lugar allá afuera, ya sea esperando por el momento preciso para atacar, o caminando lentamente a travez de la nieve.
Arya no sabía, y honestamente no le importaba, había pasado por muchas dificultades en su vida hasta ahora. Se había endurecido, como el acero sobre la forja, había sido rota y golpeada para hacerla mucho mas fuerte de lo que era antes. Un ejercito de cadaveres no debería ser tan aterrador para alguien que había pasado meses entre los Hombres sin Rostro.
—No creo que alguna vez te haya visto tan quieta antes,— dijo Benjen mientras se acercaba a su sobrina por atrás.
Arya actuó por instinto cuando arrojo sus brazos alrededor de la cintura de su tío perdido hace mucho tiempo. Él rió mientras le acariciaba el cabello, disfrutando el sentimiento de estar reunido con su familia otra vez. Arya pudo haber estado cerca de perderse a si mima con los Hombres sin Rostro, perdiendo a Arya Stark por siempre para volverse Nadie. Pero sus lazos con su familia y su hogar fueron demasiado fuertes para que incluso los Asesinos sin Rostro de Bravos pudieran romperlos.
—Te extrañé tío,— Arya sonrío contra su pecho.
—Si, puedo verlo,— Benjen sonrió. —No has crecido mucho, pero puedo decir que ya creciste. Lo veo en tus ojos,— le dijo Benjen mientras liberaba a Arya de su abrazo y se miraban el uno al otro.
—He… tenido un largo viaje,— Arya sonrió mientras ambos miraban sobre las almenas la puesta de sol.
Había pasado tanto tiempo desde que Arya había visto a Benjen, casi desde la ultima vez que había estado en casa. Era reconfortante, de cierta forma, que antes del final Benjen podría disfrutar estar en presencia de su familia otra vez, de pie en las piedras de la fortaleza construida por sus ancestros una ultima vez. Por mucho años Castle Black había sido su casa, pero el había nacido en estas paredes, había reído con sus hermanos y su hermana en estas paredes.
Winterfell siempre fue su hogar, y estaba feliz de poder verlo una ultima vez, ya sea que ganaran la batalla por venir, como si la perdieran. Lo mismo podía ser dicho por Arya, había hecho su misión volver a casa, y reunirse con lo que quedaba de su familia, e incluso con los Muertos acercándose lentamente y la muerte segura en el horizonte, Arya no lo cambiaría por nada en el mundo.
—Has aprendido el don de meditar de los Stark, por lo que veo,— Benjen sonrío a Arya al notar su silenciosa contemplación.
—He tenido mucha practica,— Arya sonrío de vuelta, y Benjen dejo salir una pequeña risa antes de detenerse.
—¿Que?
—Lo siento, es solo… te ves y actúas tanto como ella que da miedo,— Benjen sonrió.
—¿Quien?
—Tu tía Lyanna,— respondió Benjen.
—… la madre de Jon,— dijo Arya con una pequeña sonrisa.
—Padre nunca hablaba de ella, supongo que ya sabemos por qué,— dijo una voz desde atrás. Ambos, Benjen y Arya se voltearon para ver a Sansa acercarse con una pequeña sonrisa en la cara. Benjen no necesitaba que le dijeran qué significaba mientras envolvía sus brazos cálidamente alrededor de la pelirroja en un abrazo familiar.
—Me alegra que hayas vuelto,— dijo Sansa, su voz ahogada contra la capa de Benjen.
—Si, a mi también,— sonrío Benjen mientras él y Sansa se separaban. Ahora, de pie con su dos sobrinas a su lado, Benjen simplemente disfruto de la presencia de la familia después de tanto tiempo solo.
—¿Siempre los supiste? ¿Sobre Jon?— preguntó Sansa.
—Tenía mis sospechas. Conocí bien a mi hermano, y vi de primera mano cómo Lyanna y Rhaegar se miraban… la forma que todas las mujeres lo miraban era francamente irritante,— Benjen sonrió, ganandose pequeñas risas de Arya y Sansa.
—Pero la forma en la que esos dos se miraban… cuando escuche que Rhaegar la había secuestrado, no lo creí. Era un buen hombre, amable, valiente y odiaba la violencia. Cuando Ned volvió con Jon… siempre sospeche que no era un Snow. Pero nunca tuve pruebas hasta que el Cuervo de los Tres Ojos me lo dijo,— continuo Benjen.
—¿El cuervo de los Tres Ojos? ¿Quieres decir Bran?— preguntó Arya.
—No, el Cuervo antes de él… un bastardo Targaryen llamado Brynden Rivers, él es quien tenía esta espada,— Benjen sostuvo la empuñadura de Dark Sister, y sonrió cuando vio a Arya mirándola.
—¿Y bien? ¿quieres intentarlo?— Benjen preguntó con una sonrisa.
—No… es un poco demasiado grande para mí. Ademas, ya tengo algo de Acero Valyrio,— Arya golpeo la empuñadura de Catspaw.
—Veo que no tienes nada de acero Sansa… ¿alguna razón para ello?— preguntó Benjen.
—Un lobo no necesita acero para hacer sangrar a sus enemigos, tío,— Sansa le devolvió la sonrisa, cada centímetro de lobo, a pesar de su aspecto Tully, Benjen rio entre dientes.
Las dos habían crecido mucho, ambas las imágenes esculpidas de Lyanna y Catlyn, y como Lyanna y Catlyn, ambas tenían su podría marca de ferocidad. Lyanna era feroz con una espada, arco y lanza, como lo había sido Brandon, y Catlyn tenía una lengua tan afilada, que bien podía haber sido una Gran Espada. Ambas, Arya y Sansa se parecían a ellas en mas que el físico, le dio orgullo y esperanza al LoboSolitario que su Casa realmente tenía un futuro.
—Así que… ¿qué hay de Jon?— preguntó Sansa.
—¿Qué pasa con él? Es nuestro hermano, y eso es todo lo que necesitamos saber,— respondió Arya.
—Es nuestro primo,— respondió Sansa igual de rápido.
—Es su primo por sangre, sí. Pero Ned lo crió como su hermano, él siempre sera su hermano y él siempre las vera como sus hermanas. La guerra se acerca, y las necesita a su lado, él y Daenerys,— Benjen habló de nuevo.
—… yo… lo siento, por la forma en la que he estado actuando,— le dijo Sansa a Arya en particular.
—No tienes que hacerlo,— Arya sacudir su cabeza.
—Si tengo. He estado actuando como la misma perra quisquillosa que era antes de irnos de aquí por primera vez. Jon la trajo para ayudarnos, no me ha dado ninguna razón para disgustarme, ademas de ser una Targaryen… algo que ella no puede evitar,— Sansa suspiró, retorciéndose las manos.
—… siento haberte amenazado con dejarte negro el ojo,— se disculpo Arya.
—No tienes que disculparte por eso, lo merecía,—Sansa le sonrió.
—No podemos permitirnos pelear una guerra entre nosotros. Pero aun así, no podemos confiar ciegamente con todos los que se nos acerquen. Aunque te aconsejaría un poco mas de tacto y discreción la próxima vez,— ofreció Arya.
—Estoy de acuerdo,— Sansa le devolvió la sonrisa a su hermana.
—Siete infiernos, nunca creí que vería el día en que ustedes dos se llevaran bien,— Benjen rió mientras ponía sus manos en los hombros de ellas.
—Para ser justos, estábamos listas para matarnos unos meses atrás,— Arya bromeo.
—Ahora, esos suena mas a ustedes,— Benjen sonrió.
—Tenemos que ayudarles, Jon tal vez no sea su hermano por sangre, pero es familia, y también lo es Daenerys. Las dos han visto la forma en que se miran, Jon puede que solo sea medio lobo, pero es parte de la manada, y una verdadera manada protege a todos sus miembros… sangre o no. Cuando la nieve cae y…—
—…y los vientos blancos soplan, el lobo solitario muere, pero la manada sobrevive,— terminaron Arya y Sansa, haciendo que Benjen les sonriera cálidamente a las dos.
—Ned y Cat estarían orgullosos de ver las mujeres en las que se han convertido,— Benjen sonrió, mientras Arya y Sansa se inclinaba en su tío y simplemente disfrutaban de la preciada de su sangre.
La Loba Salvaje, la Loba Roja y el Lobo Solitario, miraban hacia el nevado paisaje que era su hogar, iluminado por la suave luz de la luna creciente. Muy pronto, el sol se perdería por mucho tiempo, pero la luz plateada colgando del cielo les recordaría que incluso, en los más obscuros momentos, había luz.
¿Y? ¿Que piensan? ¡Necesito saber! Jajaja
No olviden que tengo una nueva traducción, llamada "En Otra Vida", es una historia Post-temporada 8, Jon/Dany, muy bien escrita, con personajes bien pensados, una buena línea y alguno que otro lemmon :)
Esa la pueden encontrar en archiveofourown (punto) org, me encuentran con el mismo Usaername.
