Capítulo 4

La única mujer en mi equipo de rehabilitación era mi terapeuta psicológica, pero incluso ella era aún joven y atractiva. Aunque que fuera una mujer en verdad era lo mejor, porque en realidad requería que pudiera hablar con coherencia en mis sesiones, y eso me parecía bastante imposible de hacer alrededor del Delicioso Shisui.

La Dra. Senju comenzó con la Inquisición antes de que siquiera me hubiese acomodado en la gran silla de cuero en su oficina. —¿Cómo estuvo tu semana, Saku? ¿Algún progreso que reportar?

Amaba la silla, pero odiaba mis sesiones de terapia semanales. En el mejor de los casos, eran incómodas y siempre salía de ellas sintiéndome terrible. —Finalmente me puse al día con todos los episodios que me perdí de Once Upon A Time. —Ese fue el único progreso en el que podía pensar. Era básicamente lo único que había hecho en toda la semana.

—Sabes que me refería a tu familia.

—Ellos no son mi familia.

La Dra. Senju me sonrió. —Entiendo por qué te sientes de esa manera. De cualquier forma, son tu familia y necesitas aceptarlo. Necesitas encontrar una manera de construir una relación con ellos.

—No puedo construir una relación con personas a las que no les gusto y que no me quieren cerca. La única vez que hablo con las gemelas es cuando me llaman para asegurarse de que me esconda en mi habitación antes de que traigan a sus amigos a casa, y me dicen que me escribirán cuando sea seguro para que salga.

Lo positivo sobre la Dra. Senju es que nunca perdía su compostura. Sé que debe frustrarse, pero de alguna manera siempre luce y suena genuinamente simpática. —Estoy segura que estás malinterpretando sus intenciones. Quizás cuando te llaman para decirte que van a traer amigos a casa, es su manera de tratar de incluirte.

Bufé ante esto. La Dra. Senju es una mujer inteligente, pero tiene demasiado optimismo. —Las palabras exactas de Temari cuando me llamó ayer fueron: "Oye, medio-monstruo, voy a llevar a algunos amigos a casa, y todos tienen una especie de temor a los perros, así que asegúrate de encerrarte en tu habitación esta noche. Te escribiré cuando sea seguro salir". Llámeme pesimista, pero no creo que haya malinterpretado eso.

La Dra. Senju estrechó sus ojos, pero no dijo nada.

—La mejor parte —continué—, fue toda la risa de fondo. Estaba con sus amigos cuando me llamó para decirme esto. Esperó hasta tener una audiencia a propósito.

—¿Hablaste con tus padres sobre el comportamiento de tus hermanastras?

De nuevo me reí sin humor. —Me ha dicho cosas peores a la cara con mi papá y Rin parados allí. Siempre se limitan a forzar sonrisas nerviosas como: "oh, que dulce, las chicas están bromeando las unas con las otras". Nunca dicen nada. Están en completa negación. Les dan a esas chicas lo que sea que quieran y las dejan hacer lo que quieran. Ino al menos tiene la decencia de sólo pretender que no existo si me mantengo alejada de su camino, pero Temari es una cruel y podrida princesa malcriada. No sería su amiga, aunque tuviera la oportunidad. No es la clase de persona que es saludable para ser amiga de nadie. Es una chica mala por excelencia, como el tipo sobre el que hacen películas.

La Dra. Senju suspiró. Bajó el bolígrafo con el que siempre toma notas durante nuestras sesiones y se quitó los lentes para frotarse los ojos. Obviamente cansada de ir en círculos, cambió de tema. — Hablemos más sobre tu intento de suicidio.

Gruñí, pero aun así tiré de las mangas de mi camisa. Tenía cicatrices por todo mi cuerpo, pero las de mis muñecas eran diferentes. Esas cicatrices eran culpa mía. Ese momento en mi vida era una decisión de la que en verdad me arrepentía. Algo que me avergonzaba.

—Eso fue un error —susurré—. Ni siquiera fue tan en serio.

—He leído los informes, Saku, y he visto un número de casos de intentos de suicidios. Si hubieses tenido algo más que un cuchillo de carne disponible, hubieses tenido éxito. Casi lo tuviste. No estabas jugando.

—Bien, quizás fue en serio, en ese momento, pero no pensaba con claridad. Fue una etapa bastante mala para mí, pero he mejorado muchísimo.

La Dra. Senju no me creía.

—¡Puedo caminar de nuevo! ¡Estoy aprendiendo cómo escribir con mi mano mala de nuevo! Los doctores en Boston me dijeron que eso no se suponía que fuera posible. ¿Cree que habría trabajado tanto y me hubiera expuesto a tanto dolor tratando de conseguir esas cosas si aún pensar en terminar con mi propia vida? Me encontraba abrumada después de mi accidente y perdí la cabeza por un tiempo, pero, ¡ya no soy suicida! ¿Por qué nadie me cree?

La Dra. Senju se levantó de su escritorio y caminó con una caja de pañuelos hacia mí. Después de que tomara uno a regañadientes, se sentó en la otra silla a mi lado. —Te creo, Saku —dijo—. Tienes mucho trabajo por delante aún, pero sé que has transitado un largo camino desde ese oscuro lugar. Lo que no entiendes es que hasta que tu vida sea mucho más estable, sería muy fácil que cayeras de nuevo ahí. Al menos viviendo en la casa de tu padre, te sientas cómoda o no, hay alguien que te ama vigilándote y tiene tus mejores intereses en mente.

Eso me molestó tanto que comencé a temblar. —¿Usted piensa que ese hombre me ama? ¿Piensa que tiene mis intereses en mente? ¡Ni siquiera me conoce! El otro día me inscribió en la misma escuela a la que van sus hijas. Es una costosa escuela privada como la que ve en los programas de televisión sobre niños ricos con vidas jodidas.

—Probablemente es una gran escuela, Saku.

—A lo mejor, pero eso no significa que sea la adecuada para . Me llevó a ver el lugar cuando me inscribió, y me sentí como si hubiese ido a algún planeta alienígena. Crecí yendo a una escuela pública en el interior de la ciudad de Boston. Teníamos detectores de metales, no puestos de sushi. No voy a encajar ahí. Ni siquiera voy a saber cómo interactuar con los otros chicos. No tendremos nada en común. Todos serán como Temari y Ino. Además, tenemos que usar uniformes:

¡faldas cortas y camisas de manga corta! Será un infierno para mí.

Cuando la Dra. Senju suspiró, traté de defenderme de una manera que no sonara como que sólo me estaba quejando. —La escuela pública sería mucho más familiar. Sería mucho más diversa. Podría usar lo que sea que quisiese para así no tener que tener siempre mis cicatrices expuestas como algún tipo de espectáculo anormal. Podría mezclarme más. Además, allí incluso podría haber otros chicos en un plan de cinco años. ¿Cree que los chicos que van a escuelas como Beverly Hills Prep Academy quedan retenidos? Como si no tuviera ya suficiente con que lidiar, voy a ser un año mayor que todos los demás estudiantes de último año. Además, ya tengo una archienemiga que no quiere que vaya y ha prometido hacer mi vida un infierno si me cruzo en su camino.

Esperé que la Dra. Senju me dijera que de nuevo malinterpretaba las amenazas de Temari, pero no lo hizo. Regresó a su escritorio y comenzó a tomar más notas. —¿Le has expresado algunas de estas preocupaciones a tu padre?

Le di otra risa sin humor. —Tuve un gran ataque de pánico cuando vi el lugar. Entiendo por qué no quiere que haga la escuela en casa, así que le pedí si al menos podía enviarme a una escuela pública. Le di todas las razones que le di a usted. Le dije que pensaba que me ayudaría a ajustarme mejor si me encontraba en un espacio más familiar y menos ansioso. Le supliqué. ¿Y sabe qué hizo? ¡Se rio! Estaba en medio de un ataque de pánico legítimo. Le rogué que me entendiera. Estaba llorando, y se rio. Me dijo que era ridícula y que iba a amar ese lugar. Me dijo que ninguna hija suya iba a ir a una escuela pública cuando él podía proveerle una mejor educación.

Como era común durante mis sesiones de terapia, comencé a llorar y tuve que tomar otro pañuelo. —El hombre no puede tener presente mis intereses, porque no tiene ni idea de cuáles son. No sabe nada sobre mí, o lo que necesito. Es sólo un snob que ahora se ve atrapado con una chica anormal de una parte de su pasado que trató de enterrar. Soy su profundo, oscuro y desagradable secreto. Está más preocupado por salvar las apariencias con sus amigos que lo que está de mí.

Me soplé la nariz y controlé las lágrimas. Una vez que pude hablar de nuevo de una manera racional, dije—: Mire, sé que está tratando de ayudarme, pero el hecho es que la casa de mi papá no es un ambiente saludable. Es incómodo y estresante, y está haciendo todo más difícil para mí. Todo mi proceso de rehabilitación sería mucho más fácil si pudiera mudarme sola.

La Dra. Senju se sentó allí por un minuto, contemplando silenciosamente lo que dije. —Si pudieras irte tú sola —preguntó por fin—. ¿A dónde irías? ¿De regreso a Boston?

Finalmente, un tema que no era depresivo. —No lo sé —dije honestamente—. Perdí mi lugar en la universidad de Boston, y todos mis amigos se han mudado. Las cosas no serían las mismas si tratara de regresar, así que probablemente escogería algún otro lugar.

—Así que, ¿a dónde irías? —preguntó de nuevo la Dra. Senju—.¿Qué harías con tu vida?

—Primero, terminaría la escuela en algún programa online. Si hiciera eso, podría comenzar ahora y terminar en un par de meses en vez de tener que repetir por completo el último año. Luego, aún iría a la universidad. Sé que quiero estudiar periodismo. Creo que sólo tendría que decidir dónde querría ir. Podría ir a cualquier lugar ahora, pero quiero ser una reseñadora/escritora de entretenimiento, así que probablemente aquí o en Nueva York. Probablemente Nueva York, porque tengo debilidad por la costa este.

Supe que había dicho lo incorrecto cuando los ojos de la Dra. Senju se estrecharon. —Te irías, ¿simplemente así? ¿Irías a alguna universidad tú sola en alguna ciudad dónde no conoces a nadie?

¿Dónde no tienes amigos?

—Muchos chicos lo hacen. —Me golpeé por sonar tan defensiva. Sabía que eso funcionaría en mi contra, pero no podía evitarlo. Odiaba la forma en que las personas siempre señalaban que no me quedaba nadie.

—Muchos chicos no se están recuperando de una experiencia tan traumática como tú, e incluso así, la mayoría de esos chicos tienen un fuerte sistema de apoyo en casa.

Fruncí el ceño. —¿Y cree que tengo eso aquí? ¿Cree que mi papá y su familia son mi sistema de apoyo?

—No, no lo creo —dijo simplemente.

Me sorprendí por su respuesta. Todos a quienes había conocido desde el momento en que me desperté de mi accidente trataron de empujar a mi papá y a su familia hacia mí como si el hecho de que mi padre y yo compartiéramos la misma sangre significara que todos íbamos a amarnos automáticamente y a ser súper mejores amigos.

—Quizás estás en lo correcto en que vivir con tu padre y su familia no es lo mejor para ti —dijo lentamente.

Mi corazón se animó ante este pequeño rayo de esperanza, pero traté de exprimirlo. Debía de haber alguna trampa en algún lugar. Ella no iba a firmar para liberarme en lo que a mi salud metal se refiere, que era lo que necesitaba si quería estar libre de la supervisión de mi padre y vivir por mi cuenta.

La Dra. Senju deslizó su libreta hacia abajo y se inclinó hacia atrás en su silla. —Saku, sé que me ves como a tu guardiana de prisión, pero espero que entiendas que lo que en verdad quiero es lo mejor para ti. Es mi trabajo ayudarte a descubrir qué es eso, y ayudarte a llegar a un lugar donde mentalmente puedas lograrlo. Quiero verte triunfar. Quiero ser capaz de firmar tus papeles del alta, pero tienes que probarme que estás lista para eso.

Así que no iba a liberarme de la casa de mi padre. Mi esperanza fue apropiadamente extinguida. —¿Qué significa eso? —gruñí.

—Significa que si conseguir un lugar para que vivas sola es lo mejor para ti, entonces es hacia lo que vamos a trabajar. Pero no voy a dejarte hacerlo hasta que puedas probarme que no vas a estar completamente sola. No creo que estés lista para vivir por tu cuenta. Creo que eso te pondría en peligro de caer en otra depresión severa. Necesitas amigos. Un sistema sólido de apoyo. Si no crees que tu familia hará eso por ti, entonces encuentra nuevos. Haz algunos amigos. Únete a algún grupo de apoyo. Trata de ponerte en contacto de nuevo con algunos de tus antiguos amigos en Boston. Incluso si se han mudado y no vives cerca de ellos, aún necesitas personas con las que puedas hablar. Si puedes construirte un sistema de apoyo verdadero, Ella, entonces te llevaré a comprar un apartamento yo misma.

La promesa de la Dra. Senju se quedó conmigo el resto del día. Necesitaba un sistema de apoyo, y había solo un lugar en el que podía pensar para comenzar.