Capítulo 5

Tiré del cuello de mi camisa y entré en el restaurante. Por supuesto que Karin había elegido The Ivy para nuestra "primera cita". Era únicamente uno de los lugares para cazar celebridades más conocidos de Los Ángeles. Los fotógrafos siempre acampaban por las noches en la acera y hoy no era la excepción. Los flashes comenzaron una media cuadra antes de llegar porque los paparazzi ya conocían mi auto. Se volverían locos cuando vieran que iba a cenar con Karin Hebi.

—¿Estás listo para esto, bebé? —se burló Karin desde el asiento del pasajero.

Mi estómago se revolvió. Karin había estado medio ansiosa con todo esto de la farsa. Se me tiró encima la primera vez que nos conocimos, y yo cometí el error de llevarla a casa. Me tomó solo un par de días darme cuenta de lo estúpido que fui. No parecía entender que fue una noche de diversión y no tendría que haber tensión mientras filmábamos, porque era eso, una noche de diversión. Me llevó un par de semanas convencerla de que no estaba interesado en nadie más, y tuve que pasar de un montón de chicas para hacerla entender.

La volví a mirar. Se puso en los labios algo brillante y rio. —Luces como si te fueran a condenar a prisión.

Casi sonreí. Esa aclaración fue sorprendentemente precisa.

—No sé por qué eres tan cascarrabias sobre esto. La mayoría de los hombres matarían por salir conmigo.

Aunque Karin no fuera falsa, costosa, o una perra egocéntrica que es más tonta que un pececito, no saldría con ella por mi cuenta. No saldría con nadie, al menos no más de una vez. —No suelo tener relaciones amorosas.

—¿Por qué no? Para mí son divertidas.

Para poder estar en una relación real, se necesita el corazón, y el mío ya no funcionaba. No desde hace más de ocho meses, pero no era algo que le diría a Karin. —Simplemente no.

Karin dejó de prepararse y se volteó para mirarme con ojos entrecerrados. Un momento después sus labios se curvaron en una sonrisa. —¡Qué irónico! El mayor rompecorazones de Hollywood no sale con chicas porque una se lo rompió.

Con la mandíbula tensa, volví la mirada hacia el parabrisas. No hablaba sobre Ella con nadie, menos con Karin.

Karin volvió a reír. —Quien quiera que fuera, te afectó mucho.

La miré. —Esa conversación está fuera de los límites. Déjalo, o dejaré tu trasero en la acera y encontraré a otra chica más sexy para que finja conmigo.

Su sonrisa desapareció y sus ojos brillaron con malicia. —Esta relación es mi viaje a la luna de mi popularidad. No dejaré que lo arruines solo porque alguien te botó. Si haces eso, arruinaré tu carrera. Y para cuando termine contigo, tendrás que irte al Polo Norte para escapar del drama que será tu vida.

Por mucho que odiara admitirlo, la amenaza de Karin era real. Esta podía haber sido su primera película, pero sus padres eran personas poderosas y sus amigos aún más, ahí la razón por la que consiguió un papel para el que no era lo suficientemente buena en primer lugar. Su padre era el jefe del estudio que le dio luz verde a El Príncipe Druida.

Tenía algo de poder de estrella respaldándome y mi talento en la actuación no podía ser ignorado, así que tenía un poco de espacio para respirar y enfrentarme a Karin aquí y allí, pero si la enojaba lo suficiente, no dudaba que le haría un daño significativo en mi carrera. Estaba varado en esta pesadilla, por lo menos hasta la votación de los premios de la temporada. Si pudiera simplemente conseguir mi nominación y demostrarle a todo el mundo que lo merecía, botaría a Karin y me felicitaría por tomar tan buena decisión.

Me recosté en el asiento, cerré los ojos y suspiré. —A veces me sorprendes. No conozco a nadie que sea una perra de forma tan naturalmente como tú.

—No tengo por qué serlo, Sasuke.

Abrí un ojo desconfiado y Karin me sonrió sensualmente. Se inclinó hacia mi oído, y dijo suavemente—: Puedo hacer de los próximos meses un infierno para ti, o pueden ser muy, muy placenteros.

Comenzó a trazar besos a lo largo de mi cuello mientras su mano tocaba peligrosamente mi muslo interno. Sus uñas largas recorrieron mi pantalón con el toque justo de placer para volverme loco.

Dejé de respirar. No quería estar ante ella, pero esta Karin era más agradable que la versión llorona y malvada que me hubiera castigado por no seguirle el juego. Cuidadosamente, intentando no molestarla, saqué su mano de mis piernas. —Dos segundos más y no soy capaz de salir de este auto. A menos que quieras saltarte la cena e ir directo al postre, te sugiero que mantengas las manos para ti misma.

Karin sonrió mientras volvía a su asiento y continuaba maquillándose. —Tentador. Pero necesitamos aparecer en público antes de hacer las cosas divertidas. Además, estoy hambrienta.

—Bien. —Como si no fuéramos a cenar un poco de agua y un par de pedazos de lechuga—. Como sea.

Volví a suspirar y abrí la puerta, adoptando inmediatamente mi sonrisa "pública" cuando la gente empezó a gritar por mi atención. Todos mis pensamientos y sentimientos se apagaron. El entumecimiento me ayudó el año pasado para tomar el control. Le di la bienvenida, lo acepté.

El caos se desvaneció mientras sonreía para la multitud. Actuar era algo que hacía bien, un juego que me encantaba. Esta cita con Karin era solo otra actuación, así que actuaría, y haría un trabajo malditamente bueno en ello.

Rodeé el auto y, como un perfecto caballero, le abrí la puerta. Cuando terminé de ayudarla a bajarse, rodeé su cintura con mi brazo.

—Sonríe para las cámaras, princesa —dije lo suficientemente alto como para que la audiencia escuchara y besé el punto sensible detrás de su oreja.

Karin suspiró de placer. Mientras caminábamos hacia el restaurante, murmuró cerca de mi hombro. —Um, quizá te mereces un premio. Casi me creo que me deseas ahora mismo. —¿Ven? Definitivamente merezco un Oscar.

Veinte minutos después, estaba tan aburrido como para llorar cuando mi teléfono sonó con un nuevo e-mail. Seguramente era Suigetsu cambiando algo de mi horario, pero eso era incluso mejor que escuchar a Karin sobre algún próximo compromiso. Tenía todo organizado, desde el lugar y la hora, hasta las cosas que iba a decirle. Dispárame ahora, pensé cuando dijo algo sobre una fiesta de compromiso.

Alcancé mi bebida al mismo tiempo que saqué mi teléfono móvil de mi bolsillo y me helé al ver de quién era el mensaje.

Tienes un nuevo mensaje.

De: Ellemara

Asunto: ¿Cinder?

—¡Santa mierda!

El vaso cayó de mi mano hacia el plato, manchándonos de vino a Karin y a mí. El personal del restaurante vino corriendo cuando Karin soltó un grito.

—¡Jodida santa mierda!

—¡Sasuke! —chilló Karin—. ¿Qué mierda está mal contigo?

La ignoré, y, con la mano temblorosa, abrí el mensaje, rogando que no fuera alguna clase de broma enferma.

Para: Cinder48

De: EllaTheRealHero

Asunto: ¿Cinder?

Querido Cinder, me ha llevado semanas tomar el coraje para escribir este e-mail. No tengo ni idea de cómo saludar después de tanto tiempo. Nunca te respondí ese día porque tuve un accidente de tráfico. Estuve en coma por un tiempo y luego me quedé algo más en el hospital.

No pude contener un jadeo. Ya me había imaginado algo así, pero confirmarlo hizo real la pesadilla de una forma que nunca me había pasado.

Ellamara y yo habíamos sido solo amigos anónimos por mensajes, pero la última vez que le había hablado, le pregunté su dirección para poder enviarle algo. Era un paso enorme en nuestra relación, pero me encontraba en un punto donde me animaba a correr el riesgo. Necesitaba más de ella. Necesitaba ser más para ella.

Me arriesgué, le compré algo bonito para poder ganarme su corazón, y le pregunté dónde vivía. Me dijo que era un escalofriante acosador virtual, pero estaba seguro de que era una broma hasta que nunca más contestó. Al principio pensé que se le había roto el teléfono, y luego cuando siguió sin responderme temí haberla asustado. Pero entonces no publicó en su blog y supe que algo le había pasado.

Le escribí e-mail tras e-mail, y esperé a que ella me contestara, o que al menos volviera a postear, pero después de unas semanas me di por vencido. Sabía que, a pesar de haberla asustado, hacer que no quisiera hablar más con su acosador espeluznante, Ella nunca hubiera dejado el blog. Nunca. No a menos que estuviera muerta. Lo que fue la conclusión que saqué después del mes entero sin saber nada de ella. Por meses lamenté la pérdida de mi mejor amiga y la chica de la que me había enamorado, y estuve así hasta hacía seis segundos, cuando recibí el mensaje.

Tragándome el nudo que se había formado en mi garganta, seguí con el mensaje.

Mi madre murió en el accidente, por lo que me tuve que mudar con mi padre y su familia. Él empacó todas mis cosas y las llevó a su casa mientras estaba en el hospital. Nunca volví a casa. Nunca he vuelto a ver a ninguno de mis viejos amigos. No me despedí de nadie. Ni de mi madre. Me perdí su funeral. Lamento haber tardado tanto tiempo, y aun no estoy segura de ser capaz de darle click a ENVIAR. Es solo que ahora todo es tan diferente, y pensar en el pasado duele tanto que no puedo enfrentarlo. No he tenido contacto con nadie de mi vieja vida. He pensado en retomar mi blog, pero mi padre se deshizo de mis libros mientras estaba en coma y ya no tengo corazón para seguir haciéndolo. Lamento haber desaparecido. Lamento si te lastimé. No era mi intención. Espero que puedas perdonarme. Solo quiero que sepas que nuestra amistad siempre significó mucho para mí. (Aún lo hace). Pienso en ti todo el tiempo.

Te extraña, Ella.

Me senté en mi silla mirando el mensaje mientras mi entorno giraba. Ella estaba viva. Ella me envió un mensaje. Y me extraña. Era demasiado bueno como para creerlo.

Tragué de nuevo, pero esta vez por las náuseas de tantas emociones. ¿Me sentía emocionado por el hecho de que estuviera viva, pero también de que estuviera pasando por algo feo? Perdió a su madre y se fue a vivir con el hombre que la abandonó hace años. Pensar en que estaba pasando por todo eso era agonizante.

Las emociones en mi interior eran tan fuertes que se me hacía imposible ocultarlas. No podía evitar la euforia que sentía, el alivio y la alegría de saber que estaba viva, pero al mismo tiempo, mi corazón volvía a estar roto. Me sentía enfermo de preocupación por ella. Se debió de haber sentido tan sola todo ese tiempo.

—¡Sasuke! —La voz chillona de Karin me sacó del shock. Luego de un par de pestañeos, me la encontré observándome con preguntas implícitas.

Otra persona interrumpió—: ¿Señor Uchiha? ¿Está todo bien?

Sacudí la cabeza intentando despejar mi aturdimiento mientas la gerente del restaurante daba vueltas a nuestro alrededor. Una mujer me tendía un trapo. No fue hasta que me lo dio que noté que me había manchado con vino. Lo tomé y me disculpé. —Lo siento por el desastre.

—No se preocupe por eso —dijo—. Estoy más preocupada por usted. Se ve tan pálido. ¿Se siente mal? ¿Necesita asistencia?

¿Deberíamos llamar a los paramédicos?

—¿Qué? Oh, no. Estoy bien. Solo estoy sorprendido. Lo siento tanto. —Saqué el pase del estacionamiento y se lo entregué al gerente—.

¿Podría decirle al valet que busque mi auto, por favor? Me temo que tendremos que irnos. Y es urgente, así que…

Él asintió, pero la duda en sus ojos se intensificó. —Por supuesto, señor Uchiha. ¿Pero está seguro de que se encuentra bien?

¿Estaba bien? Si esta mujer supiera. Me siento mejor de lo que he estado durante ocho meses. ¡Ella me había escrito! Y yo aún no le respondía…

—¿Señor Uchiha?

Eludiendo la preocupación de la mujer, presioné "Responder".

Para:EllaTheRealHero

De: Cinder458

Asunto: RE: ¿Cinder?

¡Ella! ¡ESTOY CONMOCIONADO! Salí a cenar con una amiga.

Dame diez minutos. ¡NO te vayas a ningún lado!

Tan pronto como pulsé enviar, me puse de pie y le di a la gerente un poco de dinero y una tarjeta. —Este es el número de mi asistente personal. ¿Podría por favor ponerse en contacto con él respecto a la cuenta de la cena y por cualquier problema que causé? Gracias por todo, y de nuevo lo siento por las molestias.

No esperé una respuesta. Salí del restaurante lo más rápido que pude y ya me subía a mi coche cuando Karin salió del restaurante detrás de mí.

—¡Sasuke! —dijo entre dientes. Forzó una sonrisa hacia todos los curiosos paparazzi y suavizó su voz—. Cariño, ¿estás seguro de que te sientes bien? ¿Necesitas que conduzca?

Oh, sí. Eso.

Me había olvidado de Karin, pero la mirada que me dedicó desde la parte superior del Ferrari me hizo recordar la actuación que se suponía que debía estar representando en público. A decir verdad, no me importaría nada si Karin tuviera una rabieta y tratara de destruirme. Lo único que importaba era que Ella estaba viva y que me estaba esperando para hablar con ella. Pero comenzar una pelea tomaría más tiempo que mantener a Karin feliz, así que le lancé una sonrisa baja bragas. —Estoy bien, nena. Me siento terrible por arruinar un vestido tan sexy, y creo que es importante que te lo quite lo más rápido posible.

Sorpresa brilló en los ojos de Karin, pero toda su cara se iluminó y me miró. —Eres tan malo.

Se rio, y luego se volvió para decirles algo a los hombres con sus cámaras, pero no esperé alrededor para escuchar lo que era. Me subí en el coche, abroché el cinturón de seguridad y bajé la ventanilla del pasajero. —Nena, deja de coquetear con las cámaras y mete tu sexy trasero en el coche ahora. ¡No puedo esperar más!

Karin les lanzó otra sonrisa a los paparazzi y se metió en el coche. Cuando aceleré alejándome del restaurante, desató la diatriba que había estado reteniendo mientras se hallaba en público. —¿Has perdido el juicio? ¿Qué diablos fue todo eso? ¡Nos hiciste parecer completamente estúpidos, y arruinaste mi vestido! ¡Esos fotógrafos acaban de sacarme fotos con vino en el frente!

—No me importa una mierda tu estúpido vestido. Ella me envió un correo electrónico y tengo que llegar a casa para poder hablar con ella.

Karin se quedó sin aliento.

Estaba conduciendo demasiado rápido como para quitar los ojos de la carretera, pero sentí el calor de su mirada. Era lo suficientemente caliente como para que temiera que ella pudiera sufrir una combustión espontánea. Si explotaba en llamas y arruinaba mis asientos de cuero, iba a molestarme.

—¿Todo esto debido a que una chica te envió un correo electrónico?

—Ella no es sólo una chica. Es la chica. La única chica.

¿QUÉ?

—Esto es un maldito truco publicitario, Karin. Nuestra relación es falsa. No te olvides de eso.

—Tal vez, pero si crees que voy a dejarte andar por ahí con alguna sucia puta mientras se supone que debes estar saliendo conmigo…

—¡Esto no es acerca de ti! —espeté—. Me acabo de enterar que la persona más importante en mi vida no murió hace ocho meses. ¡Ha estado en un maldito coma y me acaba de enviar un correo electrónico para decirme que todavía está viva! ¡Estoy un poco asustado en este momento, así que no me des ninguna mierda! Necesito hablar con ella.

Milagro de milagros, me las arreglé para dejar a Karin sin habla.

Cinco minutos más tarde, entré por la puerta de seguridad de mi casa en Hollywood Hills. Cuando apagué el coche y empecé a salir, Karin me miró boquiabierta. —¿Solo vas a entrar y a llamar a esta tal Ella? —Escupió el nombre con repugnancia—. ¿Qué se supone que debo hacer?

¿Como si me importara? Me encogí de hombros. —Llama un taxi.

—¿Un taxi? —Karin gritó con horror—. ¿Esperas que tome un taxi a casa? Esta fue nuestra primera salida en público juntos. Sabes que fuimos seguidos después de que dejáramos el restaurante. De ninguna maldita manera voy a ser fotografiada dejando tu casa justo después de que llegamos aquí, sola y en un maldito taxi.

Karin estaba echando humo y claramente en busca de una pelea, pero no quería tomarme el tiempo para entrar en ella. —Entonces entra. Quédate por la noche, no importa, y te llevaré a casa en la mañana.

Karin me siguió a la casa, todavía furiosa. —Malditamente seguro me vas a llevar a casa en la mañana. Después de que me lleves a un buen desayuno para compensar por esta mierda, y me darás una camisa para usar como haría un novio de verdad.

La irritación me atravesó. Todo lo que quería hacer era hablar con Ella, y Karin estaba preocupada por algún estúpido truco publicitario. Me quité la chaqueta y me arranqué por encima de la cabeza la camisa que llevaba debajo. —Disfrútala, princesa —me quejé mientras se la tiraba—. Es lo más cerca que vas a llegar a mí esta noche. La habitación de huéspedes está al final del pasillo a la derecha.

Salí enfurecido hacia mi dormitorio, cerrando de golpe y bloqueando la puerta detrás de mí.