Capítulo 8

Sabía que nunca debí entregarle las llaves de mi casa a Suigetsu.

¿Cómo diablos se suponía que evitaría a las personas cuando no podía evadir a la única persona determinada a no permitir que me saltara mis citas?

—¿Sasuke? —gritó Suigetsu mientras entraba en la casa. Me encontró sentado en la sala de estar tres segundos después—. Se suponía que estarías allí hace una hora. Karin amenazó con arrancarme mis partes masculinas si no llegabas allí en veinte minutos.

Miré mi bandeja de entrada en la computadora y suspiré.

Cinder458: Por mucho que esté disfrutando de esta servil conversación, tengo que irme.

EllaTheRealHero: Sí, sí, el viernes espera por ti, Señor Popular. Ve a divertirte.

Sonreí. Suponía que podría divertirme un poco.

Ella finalmente había visto mi película, The Long Road Home, como le pedí. Estuvo tan sorprendida que escribió una divertida reseña titulada "Mis más sinceras disculpas para el señor Sasuke Uchiha". Era como las reseñas de películas que solía escribir para su blog antes del accidente, excepto que estaba escrita como una carta personal para mí, disculpándose por pensar que iba a arruinar a Cinder. Estuvo brillante.

Después de que me enviara su reseña de The Long Road Home, le escribí inmediatamente e insistí en que comenzara a escribir de nuevo. Sabía lo mucho que Ella amaba su blog, y casi morí cuando dijo que ya no iba a continuar con él. Tomó semanas de ruegos, pero Ella finalmente posteó su reseña hoy. Dio una breve explicación aclarando que tuvo un accidente y que fue incapaz de seguir con su blog, pero gracias al argumento de ciertas fans obsesionadas con ella, regresó y comenzó con lo que pensaba sobre el elenco de El Príncipe Druida. Comenzando con su carta de disculpa hacia Sasuke Uchiha.

Cuando descubrí el post esta tarde, me inscribí para darle la bienvenida a la blogosfera una vez más, y terminamos discutiendo en la sección de comentarios de su post sobre el traje de la Princesa Ratana. Varias lectoras de Ella ya habían descubierto su post y se metieron en el debate. Me sentía contento al ver que mi lado iba ganando, a pesar de la amorosa fiesta de bienvenida que Ella recibía por parte de sus fans.

Cinder458: Haré lo que mi sabia sacerdotisa pide. La verdad es que no pensaba salir esta tarde, pero te prometo que me divertiré un montón en honor a tu regreso al mundo del blog.

EllaTheRealHero: Eres un rarito.

Cinder458: Claro que no. Me amas.

EllaTheRealHero: Sí que lo eres, y sí, te amo. Buenas noches, Cinder.

Un violento deseo me llenó mientras miraba la respuesta de Ella. Esperaba que me dijera algo sobre mi enorme ego, y en su lugar, admitió que me amaba. Nunca me había dicho algo así antes. Sabía que no podía ser de la misma forma en la que yo me preocupaba por ella, porque sólo yo estaba lo suficientemente loco como para enamorarme de una completa extraña en internet. Pero al menos me amaba de alguna manera.

Cinder458: Buenas noches, Ella.

Vacilé y luego escribí un último mensaje.

Cinder458: Yo también te amo.

Dejé escapar una respiración mientras daba al botón de enviar. Tal vez le llegó de inmediato, y tal vez nunca conocería a Ella en persona, y probablemente ella pensaba que bromeaba, pero nunca le había dicho esas palabras a una mujer antes. Para mí, este momento era enorme.

Un largo silbido me sacó de mi epifanía. Levanté la mirada para ver a Suigetsu de pie detrás de mí, leyendo por encima de mi hombro con los ojos abiertos de par en par.

Ugh. Era hora de regresar a la realidad.

Después de estirarme, cerré la computadora. Antes de que Suigetsu pudiera preguntar sobre Ella y lo que acababa de escribirle, dije—: Tú ganas. Iré. No podemos permitir que pierdas tus partes por mi culpa.

—Ten cuidado —me advirtió Suigetsu mientras entrabamos al club—.

Karin está enojada porque no te presentaste a tiempo.

Sonreí. Por supuesto que estaba enojada. Era su cumpleaños número veintiuno, y de acuerdo a ella, era la noche en la que se suponía que nos comprometeríamos. Había arrendado el club más exclusivo de Los Ángeles para su fiesta e invitado a cada VIP que conocía. Y, por lo que parecía, a cada tabloide en el estado de California.

Si Suigetsu pensaba que Karin lucía enojada hace un rato, debería esperar hasta que rompiera nuestra ficticia relación en lugar de darle el anillo que se suponía que tenía que haber comprado y que no compré.

—Un consejo, Suigetsu: huye mientras puedas.

Suigetsu no fue lo suficientemente rápido. Karin se abalanzó sobre nosotros al segundo en que atravesamos la puerta. —¡Cariño! —chilló, aplastándose contra mí—. ¿Qué les tomó tanto tiempo?

Su voz sonaba feliz, pero el fuego en sus ojos decía exactamente lo enojada que estaba. Había traído a un séquito de amigos y admiradores con ella, y después de saludarlos educadamente, tomé a Karin por la mano, y dije—: ¿Podemos hablar en privado por un minuto?

Todo el rostro de Karin se iluminó. —¡Claro!

Le hizo una seña a la multitud que sugería que creía que iba a recibir una sorpresa de cumpleaños, y luego me llevó a una mesa privada.

No desperdicié el tiempo. Tan pronto como estuve seguro que nadie podía oírnos, dije—: No quiero hacer esto.

Karin rodó los ojos. —Sí, lo has dejado bastante claro desde el momento en que fue sugerido en esa reunión.

—Déjame decirlo de otra forma. —Mi paciencia ya fallaba—. No voy a hacer esto.

Los ojos de Karin se estrecharon en delgadas hendiduras. — Claro que lo harás.

—Karin. —Me acaricié las sienes y tomé una respiración. No iba a discutir con ella si podía evitarlo—. Dame un descanso, ¿sí? Las cosas han cambiado desde esa reunión.

Si Karin fuera un gato habría arqueado la espalda y encrespado la cola. Como no lo era, se tensó y cruzó los brazos por encima de su pecho. —¿Lo dices por esa chica?

¿Esa chica? Ella era mucho más que esa chica. —Sí, lo digo por Ella. Si hubiera sabido que estaba viva, nunca hubiera permitido que alguien me convenciera de participar en este estúpido plan en primer lugar. Ahora que la he recuperado, no voy a arruinar las cosas con ella por fingir estar comprometido contigo.

Karin comenzó a temblar ligeramente por la ira construyéndose en su interior. Iba a explotar en cualquier minuto. —Así que, ¿sólo vas a dejarme por ella? ¿Vas a pedirle que sea tu prometida falsa en su lugar?

Me sentí tan horrorizado por el pensamiento que perdí el temperamento. —¡Ya no voy a seguir fingiendo! Tenemos que terminar con esto ahora mismo. Voy a ir a Boston para encontrarme con Ella. Le diré quién soy, y no quiero que piense que tengo novia cuando lo haga. Quiero salir con ella, y me rehúso a mantenerla en secreto o hacerla esperar por mí mientras me paseo por Los Ángeles con mi falsa prometida delante de las cámaras.

No había creído que los ojos de Karin pudieran ampliarse más, pero me equivocaba. Se agrandaron tanto que casi salían de su cabeza. Su boca también se abrió, y se inclinó sobre la mesa que nos separaba.

—Espera un minuto. —Levantó una mano, como si fuera a sacudir un dedo hacia mí—. ¿Ella no sabe quién eres? ¿Nunca la has conocido?

Mis mejillas ardieron de vergüenza. Sabía que sonaba loco, pero también sabía cómo me sentí. —Mi relación con Ella es… complicada.

—Define "complicada".

No quería hablar de Ella con Karin. Karin nunca lo entendería. Ella era lo mejor de mi vida, y Karin sólo querría destruirla. Karin era como el veneno. No iba a dejar que envenenara lo que tenía con Ella. — No tengo por qué darte explicaciones.

—¡Claro que sí! —siseó Karin—. Estás rompiendo conmigo.

Merezco una explicación.

Apreté la mandíbula y una vez más traté de mantener mi temperamento a raya. —La verdad es que no estamos rompiendo. Nunca estuvimos juntos.

—Lo estamos. Es lo que todos piensan. ¿Qué pasa con la publicidad? ¿Con nuestras carreras? ¿Qué pasa con lo de probar que en realidad no eres algún arrogante jugador? ¿Qué pasa con nuestro plan, Sasuke?

—Si lo hacemos de la forma amigable, diciendo que es mutuo y que estamos mejor como amigos, no será tan malo. Todavía tendrás un montón de publicidad para cuando salga la película, y yo sólo me quedaré fuera de los problemas. Estaremos bien.

—Claro que estaremos bien —concordó Karin, escupiendo la palabra bien como si le dejara un mal sabor en la boca—. Pero piensa en lo mucho que podríamos sacar de esto si seguimos el plan.

¡Podríamos ser los siguientes Kanye y Kim, los siguientes Brad y Angelina! Entre tu padre y el mío, y la forma en la que toda la nación nos ama, podríamos poseer esta ciudad. La fama es sólo una competición por la popularidad, y somos como el rey y la reina del baile. Estamos destinados a estar juntos.

Su ira desapareció un poco y su voz se suavizó. —Podríamos ser geniales juntos. Si dejaras de luchar contra la corriente y lo hiciéramos real, ya verías. Podría hacerte feliz, Sasuke.

No había forma de que Karin pudiera hacerme feliz alguna vez, pero me las arreglé para mantener ese pensamiento para mí mismo. — No puedo hacerlo. Estoy enamorado de Ella.

La fuerza de mi respuesta nos sorprendió a ambos. Inhalé una respiración y la solté justo después de esa admisión, pero se sintió tan bien admitirlo en voz alta que lo dije de nuevo. —La amo, Kay. No puedo estar contigo, ya ni siquiera puedo fingirlo, cuando todo lo que quiero es a ella.

Karin se desplomó contra su asiento y permaneció en silencio, sorprendiéndome con la cantidad de dolor en sus ojos. Esperaba que estuviera enojada por no haberse salido con la suya, pero nunca soñé que saldría lastimada con mi rechazo.

Alargué el brazo por encima de la mesa y puse una mano sobre la suya. —Lo siento.

Después de un minuto, Karin levantó la mirada como si estuviera contemplando una nueva estrategia. Sacó algo pequeño de su cartera, un anillo de compromiso, y lo alzó para que lo viera. Lo deslizó en su dedo, como si sólo quisiera ver cómo lucía, y suspiró tristemente.

—Es hermoso, ¿no?

Oh, mierda. Se suponía que yo tenía que comprar el anillo. ¿Qué diablos hacía con él? —¿Por qué tienes eso?

Karin apartó los ojos del diamante. La mirada que me dio hizo que se me retorciera el estómago. —No soy idiota, Sasuke. Sabía que ibas a tratar de terminar con esto esta noche.

En un instante, toda su expresión cambió y se convirtió en la despiadada mujer que podría devorar a mi asistente. —Me importa una mierda a quién ames. No voy a permitir que me arruines esto. Es más, te arruinaré si no cumples con el plan. También arruinaré a tu padre. Va a haber cuatro películas más de Las Crónicas de Cinder, y los directores pueden ser fácilmente reemplazados. Mi padre es dueño de ustedes dos, y siempre me da lo que sea que le pida. Me aseguraré de que nunca consigan un trabajo de verdad de nuevo. Y entonces, cuando estés acabado en Hollywood, y cuando finalmente vayas llorando con tu preciada Ella, voy a destruirla a ella también.

Mi corazón dejó de latir ante la amenaza, y toda mi sangre se convirtió en hielo. Karin en definitiva podría hacerle algo de daño tanto a la carrera de mi padre como a la mía, pero dudaba que pudiera arruinarlas en su totalidad. Pero sí que podría destruir a Ella. No importaba que no supiera quién era Ella; al segundo en que conociera a Ella, el mundo lo sabría, siempre sabían todo lo que hacía. Una vez que cambiara mi estado como amigo anónimo suyo, nunca sería capaz de mantenerla en secreto.

Karin era cruel, y Ella había pasado por mucho. Si Karin lo quisiera, podría encontrar cada grieta en la armadura de Ella y usar sus tragedias para destruirla sin siquiera conocerla. No dudaba que, si menospreciaba a Karin ahora, haría exactamente eso.

—Ah —dijo Karin con satisfacción—. Veo que finalmente nos entendemos, ¿no?

—Si incluso piensas en meter a Ella en esto…

—Oh, no, tú ya te has encargado de eso, y si quieres que me quede lejos de ella, entonces seguirás con el plan. Ya no más apariciones mediocres y malas actitudes. Vas a tomar todo ese lindo y patético amor que hay en tu corazón y harás que el mundo crea que es todo por mí. Haz que yo me lo crea, Sasuke.

Karin se levantó sin ninguna advertencia, chillando y saltando con una descontrolada y loca emoción. —¡Sí! —gritó—. ¡Sí, sí, con todo mi corazón, sí! ¡Por supuesto que me casaré contigo!

Bordeó la pequeña mesa y saltó sobre mí antes de que incluso pudiera saber qué sucedía. Plantó un beso en mi boca mientras todos en la habitación se reunían alrededor, aplaudiendo y gritando.

Tan pronto como pude librarme del beso, tomé unas cuantas respiraciones y atraje a Karin más cerca, así podía susurrarle al oído.

—No tienes corazón, perra.

—Claro que lo tengo, cariño, y sólo late por ti. —Alzó su recientemente anillada mano para que la multitud pudiera verla, y gritó—: ¡Vamos a casarnos! ¡Este es el mejor regalo de cumpleaños!

Karin me dedicó otra de sus malvadas sonrisas y batió las pestañas, diciendo—: Te amo tanto.

Esperó a que lo dijera en respuesta, pero no lo haría. Nunca le diría esas palabras a ella, tanto si en realidad quería decirlas como si no. —Bien —fue todo lo que respondí en su lugar, ganándome una abundante risa por parte de la multitud.

La ira destelló en los ojos de Karin, pero no podía decir nada con todos mirando. Se forzó a sonreír un poco más brillante y me besó de nuevo. Lo odiaba, pero no tenía otra opción más que devolverle el beso. No podía permitir que lastimara a Ella. Ni siquiera le permitiría descubrir cómo conocía a Ella. Sólo tendría que esperar hasta que Karin hubiera terminado conmigo para contarle a Ella la verdad. Sólo podía rezar para que los planes de Karin no incluyeran un viaje a Las Vegas y un certificado legítimo de matrimonio.