Disclaimer: El universo de Harry Potter no me pertenece sino a la escritora J. K. Rowling, salvo por la historia que estoy escribiendo en este fic.
Nota del Autor:
Hola a todos, bienvenido o bienvenida a un capítulo más de este fic que estas leyendo, primero que nada esta historia se va desarrollando poco a poco pero serán de pocos capítulos porque literalmente ya tengo pensado el capítulo final e incluso escrito salvo que cambie algunos detalles o cosas.
Lo segundo que quiero dejar en claro, es que yo escribo mis fic's y capítulos durante las noches por lo que es normal encontrar unos errores en la redacción que se me pasan por alto afortunadamente no afecta demasiado aunque si es molesto porque uno escribe con ganas y bueno, así las cosas.
Sobre la historia ya saben de que va, la chispa que tienen Daphne y Ginny es algo que me agrada bastante, tienen muchos elementos para aportar una buena historia, personalmente pienso que la propia Rowling desaprovechó algunos personajes claves en sus libros, a algunos restandole importancia o no teniendo un rol mas protagonico, pero en fin, no estamos hablando de eso.
Este fic es narrado en primera persona, manejado desde la perspectiva de Daphne Greengrass, no es necesario decirlo pero no esta de más mencionarlo, otro punto importante que quisiera decir, sé que no soy un gran autorazo como lo son algunos que han dejado huella en fanfiction, pero para un mejor trabajo siempre es bueno leer opiniones sobre como va el fic y así tener en que mejorar.
Como siempre me dejo de tonterías y les dejo con el Capítulo :'v
Capítulo 3: Descubriendo cosas.
Día miércoles, tuve una muy mala noche, me levanto con mal humor sabiendo que ese sueño me va atormentar por el resto de este día por lo que el día no iba a ser tan bueno como lo esperaría, lo peor es que el sueño era exactamente lo que pasó el día de ayer pero pasando a más, la pelirroja haciéndome cosas y yo, no hacía nada por defenderme es más lo disfrutaba y gemía ante las caricias que me daba la pelirroja.
Era algo que no entendía y es que anoche no me apetecía hablar con Astoria pero la conozco, mejor decidí esperarla, claro que ella llegó un tanto preocupada pero antes de que ella me dijese nada, empecé a platicarle sobre ese asunto que me había pasado en esa aula, ella tan solo escuchaba atentamente, pensé que me daría algún consejo pero no fue así, tan solo me miró y se sentó a mi lado explicándome que yo tenía que darme cuenta de las cosas y lo que más me alarmó es que me dijo que podría estar sintiendo algo por la pelirroja.
.- ¿Yo sentir algo por la pelirroja? – Pensé con fastidio mientras me levantaba de mal humor – Rayos, este día va a pintar bastante mal.
Hoy tenía más clases que los dos días anteriores pero realmente no me apetecía entrar a ninguno, quizá Transformaciones no me la iba a perder porque quien daba esa clase era Minerva McGonagall y ella no perdona nada, me levanto para buscar mi ropa, toalla y darme una ducha fría que me hacía falta luego del sueño subido de tono que tuve y que quiero olvidar pero se me hacía imposible porque el recuerdo era muy fuerte y eso me hacía enojar bastante, miro en la cama de mi hermana y veo que no está, me habrá ganado el baño.
.- Lo que faltaba – Dije con fastidio al ver la cama de mi hermana vacía – Seguramente puso una alarma.
Tuve que esperar a que mi hermana desocupara el baño, la verdad es que se pueden bañar dos personas en la ducha dado que tiene un gran espacio pero nadie en este cuarto piensa en eso y rara vez se meten dos a bañarse para apresurar las cosas o simplemente se mete una e echa llave para que nadie más entre, lo cual es comprensible, a algunas les gusta la intimidad, esa privacidad pero a mí no me gusta esperar pero me tenía que aguantar de todas formas.
Tuve que esperar varios minutos hasta que por fin abrían la puerta del baño, Astoria salía relajada con esa sonrisa que me molesta, ella me ve divertida y me dice:
.- Parece que tuviste mala noche hermanita – Me dice burlándose en mi cara – Esa cara, tu cabello todo despeinado y sobre todo te noto cansada, ¿un sueño movidito Daphne?
.- No estoy para soportar ese trato que me das Astoria – Le digo molesta a lo que ella solo ríe – no es gracioso, tuve mala noche y este día ya va pintando muy mal.
.- Lo siento – Me responde dulcemente – Supongo que no te has dado cuenta de la hora.
.- ¿De qué rayos hablas Astoria? – Le pregunto confusa – Es temprano y tengo clases.
.- No – Me dice negando de forma divertida – Por hoy se suspenden clases, los maestros van a intentar reparar los daños que dejó la guerra mágica en el tercer piso, quedó hecho un desastre y quieren que todo esté en orden por lo que varios alumnos han ido a Hogmeade a pasar el rato, por cierto, desactivé tu alarma, así que no serán más de las once del día.
Me sorprendo ante eso, tan metida estaba en mi sueño que no me di cuenta de la hora, ni siquiera cuando anunciaban una suspensión de clases el día de hoy hasta que recordé algo:
.- Anoche en la cena – Digo todavía sorprendida.
.- Si – Me dice Astoria mirándome divertida – La directora lo dijo, que no hayas prestado atención es otra cosa, creo que estabas más enfocada en ver a la mesa de los leones buscando a cierta pelirroja.
.- Por merlín Astoria – Le respondo con fastidio – Olvida a la pelirroja, yo intento hacerlo, no me tienes que sacar a cuento eso, no estaba mirando a la mesa de los leones, solamente…
.- Excusas Daphne – Me dice secamente – Se te están acabando las excusas y sabes muy bien que deberás de hablar con la pelirroja sobre ese "asunto", nos vemos, he quedado en salir con Harry hoy, por lo que anoche adelanté deberes.
No me dice nada más, no me deja defenderme y me deja plantada como siempre, no me sirve de nada hacer berrinche o reprochar las cosas, tenía que asumir que vería a la pelirroja, era una cosa que no podía dejar de lado, eso se metía a mi mente, me meto a la ducha con furia, tratando de no pensar en ese escenario pero me es imposible aun con el agua fría recorriendo mi cuerpo, esas leves caricias que me hacían sentir escalofríos, mi cuerpo pedía más y yo me aguantaba porque no quería darle el gusto a esa pelirroja, sé que juega conmigo y no voy a caer en sus jueguecitos, no.
Salgo de la ducha un tanto más calmada, me costó horrores no pensar en ese asunto pero sabía que tarde o temprano me iba a enfrentar a la pelirroja de nuevo y la verdad hoy deseaba evitarla a toda costa, menos mal que no tengo clase así que me dispongo a perder tiempo en los pasillos del castillo sabiendo que todos se fueron a perder tiempo en Hogmeade aunque no fueron precisamente a pasear sino a ayudar a reconstruir los negocios que fueron dañados durante la guerra mágica a causa de ese loco, si algo estaba segura es que esa pelirroja siendo que es Gryffindor hará lo que sea para ayudar, así que no la veré al menos por este día.
Lo sé, es bastante cobarde de mi parte el querer evitarla pero la verdad es que no sabía cómo mirarle a la cara luego de lo que pasó ayer y su fastidiosa pregunta, menos con ese sueño subido de tono que me hace avergonzarme, sonrojarme y rápidamente niego con la cabeza, que no debiera de andar recordando esas cosas.
Salgo de las mazmorras con mi ropa casual de siempre pero nunca perdiendo la elegancia, la sala común está vacía como es de esperarse, mientras caminaba en los pasillos que era más bien un pueblo fantasma literal porque viven fantasmas en este castillo pero el caso es que no veía a un alumno lo cual es bueno para mí porque así podía estar en paz y pensar que debía de hacer para remediar mi problema pero nada se me ocurría y eso me frustraba demasiado.
De acuerdo, un paseo en solitario por los pasillos del castillo no es de las mejores ideas que se pueden hacer cuando te dan un día libre, pues ya me estaba empezando a aburrirme y eso que apenas iban a ser la una de la tarde, me voy dirigiendo al gran comedor solo para darme cuenta de que la gran puerta está cerrada, claro todo mundo comiendo en Hogmeade, mínimo pudieron haber dejado comida para quienes nos quedáramos en el castillo pero ya veo que puedo irme olvidando de esa idea porque en verdad estaba muy sola, ya comenzaba a rogar a Merlín de encontrarme con alguien, con quien sea para no tener que morir de aburrimiento.
Cuando doble a otro pasillo me quede helada, como si mis ruegos fueran escuchados pero a la vez me frustra porque de todas las personas que me podía haber encontrado, tenía que ser precisamente la pelirroja, esa Weasley leyendo su estúpido libro en una banca cercana a una aula, ella todavía no me ha visto, así que puedo huir con toda la facilidad del mundo, me voy de ahí, lo sé, no debería de hacerlo pero no me sentía lista para mirarla a la cara, una vez que esta fuera de mi campo de visión, corrí con todas las ganas hacia cualquier dirección, no me importaba hacia donde, tan solo me quería largar de ese sitio, lejos de la pelirroja, llegué a una aula vacía y me senté en un pupitre, tomando aire luego de la larga carrera que hice para alejarme de la pelirroja, me enojo conmigo misma por ser tan cobarde y no enfrentarme cara a cara con la pelirroja, quería explicaciones pero no podía, todavía sentía su mirada poderosa, eso me deja indefensa, odio eso, odio sentirme de esa manera y no me podía permitir ese lujo de nuevo.
Era un simple salón que se usaba en la clase de Transfiguraciones, no me fijaba mucho en los detalles a decir verdad, ya estaba un tanto más calmada y dispuesta a salir a recorrer de nuevo los pasillos solitarios, cuando estaba punto de pararme escucho abrir la puerta, lo primero que pensé fue en gritarle a la personita que se largara y me dejara mi momento de paz pero me esperé a ver quién era y nuevamente quedo petrificada, no me lo podía creer, la pelirroja entraba al salón mirándome con esa mirada que me tenía confundida, ella entra y después como hizo ayer, traba las puertas mediante magia, yo estaba segura de que iba a volver a la carga y por instinto daba pasos hacia atrás negando con la cabeza:
.- Pelirroja – Le grito furiosa – No te atrevas, detente ahí, ¿Cómo has sabido que estaba aquí?
.- ¿Porque tan tímida ahora Daphne? – Me responde con calma sin alterarse y mirándome fijamente – No importa como lo haya sabido, simplemente estamos aquí para zanjar ese asunto.
Ella no se movió de donde estaba pero yo estaba todavía retrocediendo más y más hasta quedar arrinconada contra la pared, me pongo nerviosa al ver que el camino se había cortado, la pelirroja esta vez se acercaba lentamente hacia donde estaba, contoneándose sensualmente y yo no perdía ningún movimiento suyo pero aún sigo teniendo cordura suficiente para responder:
.- Ni un paso más Ginevra – Le digo advirtiéndole que a la vez sacaba mi varita pero mi voz sonaba muy temblorosa – Te lo advierto…
.- Oh – Me responde sensualmente – no serías capaz chica rubia.
Solo la miraba fijamente y aun se estaba acercando, no podía pronunciar un hechizo de forma coherente y todo se me estaba nublando, así que lo primero que hice fue pensar en correr hacia la puerta, empujando a la pelirroja, cuando traté de hacerlo, Ginevra se acercó rápidamente, fue más astuta y me arrinconó de nuevo a la pared haciendo que soltase mi varita, hablándome al oído de nuevo, esa voz, no me podía concentrar:
.- No Laurie – Me dice dulcemente a mi oído – No te me vas a escapar, quiero esa respuesta.
.- Pelirroja – Digo ya con voz temblorosa – P-para, que quieres que te diga, me dio la gana de sentarme a tu lado para saber chismes, es todo.
.- No Laurie – Me dice negando mientras hundía su cabeza en mi cuello – Hay algo más.
.- No – Le respondo soltando un leve gemido de forma involuntaria – Déjame ir pelirroja.
Pero ella no me dejó, ahí estaba de nuevo, entregándome a sus caricias, sus manos traviesas que recorrían sin tapujo alguno en mis caderas, yo no hacía nada por corresponder esas caricias pero trataba de callarme mis gemidos pero todo en vano, gemía levemente con cada beso que me daba en mi nuca hasta que ella me dijo en mi oído:
.- ¿Lo disfrutas Laurie? – Su pregunta me sorprende y no puedo más que asentir con la cabeza, ella sonríe – Entonces continuaré.
Así estuvo, dándome caricias, no sé en qué momento se me ocurrió corresponderle esas caricias pero atrevidamente puse uno de mis manos en su cadera y en la otra en su nuca como profundizando más esas caricias, ella lo nota y suelta unas risillas, sabiendo que ella me tiene dominada, que me tiene bajo su control:
.- Laurie – Me dice mientras me besa mi nuca, yo solo puedo soltar un leve gemido.
Ella para por unos momentos, yo la miro sorprendida, estábamos abrazadas de la una de la otra, yo estaba que no lo creía, ella no decía nada pero a mí me molestaba su comportamiento aun sin soltar el abrazo le digo:
.- ¿a qué demonios estás jugando pelirroja? – Le digo un poco molesta pero le acaricio un tanto su cadera para hacerle notar que no estoy del todo enojada sino confundida ante su actitud.
.- Nada chica rubia – Me responde con dulzura – Solo tenía ganas de verte, de estar contigo, por alguna extraña razón, estas en mi mente, no te puedo sacar de mi cabeza.
.- ¿Qué estás diciendo pelirroja? – Le respondo confusa ante su confesión - ¿Por qué?
.- No lo sé – Me responde mientras vuelve a hundir su cabeza en mi nuca, suelto un leve gemido cuando hace eso – Simplemente tengo ese deseo.
Yo seguía confundida ante su comportamiento, no sabía si lo suyo era un juego o si estaba diciendo la verdad pero la cosa es que me estaba sintiendo muy bien a su lado, ella había parado sus caricias y solo estaba abrazada a mi cuerpo a la vez que yo también la estaba abrazando:
.- No entiendo pelirroja – Le digo confusa a lo que ella me mira a los ojos - ¿Por qué haces esto?
.- Ya te dije – Me dice cortando el abrazo y dándose la vuelta – Tengo deseos de estar contigo pero a la vez me niego a hacer más, tengo que controlarme, lo de hoy fue un poco excesivo más que ayer.
.- Pelirroja – Le digo molesta ante su actitud – No estoy para tus jueguecitos, no soy una persona que esté dispuesta a entregarme a tus caricias si no sabes lo que sientes, no juegues conmigo de esa forma Ginevra.
.- ¿Tú crees que lo hago por jugar? – Me responde también molesta – No sabes nada chica rubia, a mí me cuesta asimilar algunas cosas.
.- Pelirroja – Le digo ya empezando a alterarme por su comportamiento – No estoy jugando o te decides a saber lo que en verdad sientes o mejor te vas olvidando de mi Ginevra.
.- ¿Y que sientes tu Laurie? – Me pregunta haciendo que me sorprenda, esa pregunta que también me confunde y que quedo callada - ¿Lo ves?, ni siquiera tú sabes lo que sientes, lo que hicimos, fue placentero, fue algo nuevo y me da algo de escalofríos pero es una experiencia nueva y no puedo negar que me agrada demasiado pero algo me alarma y no sé qué sentir al respecto Daphne.
.- Pelirroja – Le respondo calmándome – De todas formas eso no te da derecho de hacerme cosas.
.- Pero en ningún momento te negaste Laurie – Me responde mirándome con esos ojos marrones que parecían miel y que me petrificaba – No te disgustaron las caricias que yo te hice, lo que me has hecho sentir.
.- Ginevra – La miro a esos ojos que a pesar de que tiene cierto encanto pero que no me dejaré intimidar – Estamos dando mucha vuelta al asunto, ¿Qué sentimos?
.- No lo sé – Me responde mientras ella se sienta en un pupitre – Estoy un poco sorprendida pero aun no estoy segura de lo que siento, ¿tú que sientes?
.- No lo sé Ginevra – Le digo un tanto molesta por tanto rodeo – Pero estamos perdiendo tiempo pelirroja, si no tienes nada más que decir, me largo, solo has jugado conmigo, acariciándome y abusando de mi confianza.
De acuerdo no debería de haber dicho eso pero odiaba tanto rodeo, tanta vuelta al asunto, de verdad que no entendía a la pelirroja y al parecer ella se sorprende por mis palabras que se queda muda, yo solo la miro y me dirijo a la salida, trato de abrir la puerta pero no abre y caigo de golpe que la pelirroja había trabado la puerta mediante magia, iba a sacar mi varita pero tampoco la tenía conmigo, se me cayó cuando la pelirroja se había acercado a mí e empezó con ese juego de caricias, cuando volteo para regresarme, algo me sorprende, la pelirroja tenía mi varita en una mano y me miraba con esos ojos nada inocentes pero yo ya me cansé de sus jueguecitos así que le digo:
.- Ginevra, no estoy jugando, destraba la puerta y devuélveme mi varita – Le digo molesta ante su actitud.
Pero ella no decía nada, solo se acercaba rápidamente hacía mí que por instinto retrocedía algunos pasos hasta llegar a la puerta, entre asustada e enojada le vuelvo a decir:
.- Ginevra – Le grito – No te atrevas, no de nuevo, no lo permitiré.
Parece que mis advertencias no surten efecto alguno porque ella seguía acercándose rápidamente hasta llegar a mí, mirándome con esos ojos que hace que me sonroje, yo volteo a otro lado molesta porque no puedo empujarla, no puedo negarme a nada, esa cercanía que me vuelve loca y que quiero sentir pero trato de recuperar mi cordura, tratando de decir palabras coherentes:
.- Gin – Le digo con calma – Por favor, déjame ir.
.- Daphne – Me responde acariciándome la mejilla derecha a lo que yo suelto un leve gemido – Me gusta que me llames así.
Yo no entendía nada, mis suplicas le eran indiferentes, me estaba cansando de su comportamiento así que trato de empujarla y tratar de recuperar mi varita pero antes de que hiciera nada ella me besa en mi mejilla derecha, un beso que se prolongó por unos segundos que me dejó helada, no entendía nada, cuando se alejó no me di cuenta que puso mi varita en mi bolsillo de mi pantalón, ella saca la suya y destraba la puerta haciéndome a un lado para luego mirarme una vez más dejándome confusa:
.- Ginevra – Le digo pero ella nuevamente se echa a correr con todas las ganas dejándome plantada, confundida, ¿Qué habrá significado ese simple beso en mi mejilla derecha?, sonrojo ante eso pero también me cabreo por la actitud de la pelirroja pero más conmigo misma porque parece que me esté negando ante algo que no entiendo bien del todo.
Guardo mi varita y salgo del aula tratando de calmarme, tratando de armar un rompecabezas que no encajaba de ningún modo pero pensara lo que pensara, ese recuerdo venía a mi mente, su beso y realmente eso me molestaba, ella nuevamente se mete a mi cabeza y no puedo sacarla de mi mente.
Lágrimas traicioneras llegan de nuevo, me sentía fatal, segundo día que me dejo llevar por la pelirroja y lo peor es que ella ni está segura de lo que siente o tal vez si pero le da miedo aceptar las cosas como son, puedo comprender eso porque es un sentimiento muy fuerte, saco mi pañuelo para secar mis lágrimas, no puedo creer que esté llorando por esa pelirroja, ya no me puedo permitir que ella se acerque así de nuevo pero me engaño a mí misma porque deseo esa cercanía suya, nunca me había puesto así menos con una chica.
Me calmo y me siento en una banca en uno de los tantos jardines que hay dentro del castillo, aprovechando que no había nadie que me molestase pero de repente escucho pasos volteo a ver de dónde venían esos pasos, como era mi costumbre le iba a decir a esa personita que se fuera a otro lado pero al ver de quien se trataba mejor no decidí decir nada, era Luna Lovegood, ella me vio y ya venía hacia el jardín, espere hasta que llegase:
.- Daphne Greengrass ¿No? – Me pregunta, hasta eso ofende pero le respondo asintiendo con la cabeza no me daba la gana de hablar demasiado - ¿Estas llorando?
.- No Lovegood – Le respondo secamente – Solo déjame.
.- ¿Gin te ha vuelto abordar? – Me dice como si fuera la cosa más normal del mundo, la miro sorprendida y confusa, ¿Cómo ha podido saberlo con solo verme?, ella suelta unas risillas – Por tu cara puedo ver que sí, acabo de ver a Gin corriendo por los pasillos con los ojos llorosos y despotricándose a sí misma, eso solo me puede indicar que te ha vuelto a ver pero que sabe que puede echar a perder las cosas.
.- No sé qué decirte Lovegood – Le respondo con tristeza ya no me importaba ocultar las cosas – Ella parece que juega conmigo, se acerca, me acaricia, me hace sentir bien, me besa en la mejilla y luego se aleja, esto no debería de ser así, yo no soy así, no soy sumisa ni caeré en sus jueguecitos de nuevo.
.- No creo que ella esté jugando – Me dice Lovegood de forma seria mientras se sienta a mi lado – Ginevra es una muchacha que le cuesta asimilar las cosas, no le gusta hacer las cosas a medias pero cuando tiene una situación que no sabe cómo afrontar prefiere ir despacio, para saber si puede afrontar las cosas como es debido, confieso que hablé con ella ayer que venía como una bala por los pasillos, la detuve, se negaba a decirme pero finalmente me contó lo que pasó contigo, yo creo que las dos sienten algo pero que se niegan aceptar.
.- Lovegood - Le respondo mientras me tapo mi cara con ambas manos – No sé qué sentir, no sé lo que siento por ella, yo tan solo me dejo llevar por ella.
.- No, te dejas llevar porque te gusta ella y solo quieres que ella te de esas caricias – Me responde y yo me sorprendo ante su respuesta – Daphne, ella te llama de otra manera ¿no?
.- No me gusta hablar de ese nombrecito que me puso la pelirroja – Le digo volteando a ver a otro lado mientras me sonrojo ante el recuerdo de la cercanía de Ginevra mientras me acariciaba y me mencionaba por ese nombre.
.- No tiene nada de malo – Me dice soltando algunas risillas – Pero si quieres que ella sea directa y que ya no quieres andar con rodeos, debes de hablar con ella.
.- Lo intento – Le digo molesta – Pero ella no se deja y en vez de escucharme prefiere abrazarme y acariciarme.
.- Pues tienes que tener fuerza de voluntad Daphne – Me responde mientras se levantaba y me miraba – No te dejes llevar por sus encantos, buena suerte Daphne, sé que ambas lograran congeniar.
Ella se va caminando alegremente, esa chica es capaz de ver lo que siente una persona con tan solo mirarlo, no es una chica normal, bueno es de Ravenclaw por algo está en esa casa de locos inteligentes aun así pienso en lo que ella me dijo, sobre ser directa.
Realmente no sabía cómo empezar a hablar con la pelirroja si ella no se dejaba tan fácil, quizá si podríamos reunirnos en un lugar con tanta gente no se atrevería a lanzarme sus caricias pero la cosa era tratar de reunirme con ella.
.- Eso está difícil – Pensé con fastidio.
Mi próximo encuentro con la pelirroja no iba a ser tan fácil, ambas sabemos lo que hicimos en el aula y no querríamos hablar de ello todo lo contrario, huiríamos de ese asunto pero sé que tarde o temprano tendríamos que hacerlo, zanjar de una vez el asunto, la cosa era el tener que reunirnos.
Me fui del jardín pensando en eso, la tarde había pasado volando, tan metida estaba en mis pensamientos que no me di cuenta de que los alumnos ya habían regresado de Hogmeade, bueno algunos porque todavía no era de noche pero yo estaba confundida, un tanto cansada así que decidí irme a la sala común de mi casa, estaba segura de que no habría nadie pues cuando hay día libre aprovechan lo suficiente para divertirse, no iba a tardar demasiado en llegar.
Llego a la sala común y como había dicho no había nadie en la casa Slytherin, voy hacia los dormitorios, realmente ya no me apetecía hacer nada, el día de hoy fue muy confuso y necesitaba pensar las cosas de una manera fría, cuando llego a los dormitorios noto que mi hermana ya había regresado pero parece que iba a volver a salir, así que le llamo:
.- Astoria – Ella se voltea a verme – Pensaba que estabas fuera en tu cita con Potter.
.- Si – Me responde feliz de toda la vida, me empalaga que me responda tan feliz, sueno amargada por desgracia – Pero nos detuvimos a ayudar algunos negocios que siguen en mal estado, regresé por unas cosas pero ya me voy, que tal ha sido tu día hasta ahora Daphne.
.- Nada bueno, tan aburrido como siempre – Mentí, lo sé, no servía de nada mentirle a mi hermana menor, ella de alguna forma lo puede saber, huele la mentira a distancia, lo siente y exactamente pone esa mirada seria que me pone un tanto nerviosa – No hice gran cosa Astoria, déjate de esas miradas, me acojonas cuando te pones así.
.- Daphne – Me dice seria – Sabes que no me trago ese cuento, cuando estaba en Hogmeade, Harry me dijo que Ginevra no quiso acompañar a nadie de su casa, se quedó en el castillo al igual que tú, así que ese nada me huele a que tuviste otro encontronazo ¿no es así?
.- Que va – Le respondo secamente – No me la encontré si a eso te refieres, estuve sola.
.- ¿En serio? – Me responde acercándose rápidamente a hacia mí, cosa que me toma por sorpresa que no me da tiempo de reaccionar y ella observa mi cuello y sonríe con malicia - ¿Y esta marca de chupón que es?
.- ¿De qué hablas Astoria? – Le pregunto confusa mientras me separo y voy a un espejo, me doy cuenta de que la pelirroja se pasó con un beso en mi cuello y no me di cuenta de que eso me dejó una pequeña marca – No puede ser.
.- ¿Entonces? – Me dice soltando unas risillas - ¿Debo suponer que hicieron algo más que discutir?
.- No yo – Le respondo torpemente, ella se sorprende por mi comportamiento – Solo me pegué en algún lado y no me di cuenta.
.- Daphne, déjalo ya – Me dice seria y levantando un poco la voz – Ese chupón solo se da con un beso, con una caricia, si te pegaste pero a los labios de Ginevra, no te sirve de nada mentirme.
.- Esta bien – Le respondo molesta – Si, estuve con ella, tuvimos un encuentro un tanto extraño.
.- Cuéntame – Me dice y la miro incrédula, sabiendo que no puede demorarse, que la están esperando – Harry me puede esperar, él no tiene problema, entenderá el motivo de mi demora, anda cuéntame que pasó.
Dudo por unos momentos pero al fin y al cabo es mi hermana, merece saber lo que pasó, así que le cuento detalle a detalle, ella tan solo escuchaba, no decía una sola palabra pero a mí me costaba un poco describir los actos de la pelirroja y de como yo accedía a las caricias de estas, le dije sobre el encuentro con Lovegood, cuando terminé de contarle, ella tan solo sonríe y me responde:
.- Tal vez Ginevra le cuesta reconocer que siente algo por ti Daphne – Me dice con una sonrisa, pero me sorprendo más con su respuesta – Así como te cuesta reconocer que podrías estar sintiendo algo por ella, tú no te negaste a sus caricias, eso es algo, pero deberás de hacer caso el consejo de Lovegood, hablar con la pelirroja, arreglar y zanjar este asunto, solo entre ustedes dos.
.- ¿Y cómo se supone que haré eso Astoria? – Le pregunto con una mueca de fastidio – No será fácil.
.- Tal vez tengas que abordarla tu misma Daphne – Me responde abrazándome – No pueden estar toda la vida huyendo de la una de la otra, tal vez tengas que ser tú el que da el primer paso, pero tienen que hablarlo Daphne, por ahora me tengo que ir, nos vemos.
Ella se va de los dormitorios, yo pensaba en todo lo que me dijo, que tengo que dar el primer paso pero soy demasiado orgullosa y no puedo permitir que yo sea la que tenga que buscar a esa pelirroja pero por otro lado admito que estoy empezando a sentir cosas por esa Weasley, esa cercanía, ese abrazo, ese coqueteo sobre todo ese beso en la mejilla me hacía sonrojar y a la vez enojarme porque me dejaba, me dejaba llevar por esas caricias y no me disgustaba para nada.
Me acuesto en mi cama pensando en cómo podría hablar con la pelirroja sin tener que llegar a situaciones incomodas, por lo menos entablar una conversación, el saber que podemos sentir de la una de la otra, ¿Cuándo empecé a fijarme por ella?, no sé muy bien, tal vez es por su personalidad, ese orgullo Gryffindor, esa valentía y que no se deja con nadie, ya había dicho que me agradan las personas así pero ella es digamos especial.
Quien diría que una chica me sacase de quicio, que jugara con mi cordura y que me deje indefensa con sus caricias pero ya no más, esto se tenía que hablar porque el amor no es solo caricias es sentimiento, yo necesito saber sobre los sentimientos de Ginevra como ella necesita saber de los míos pero la realidad es que ni siquiera sabemos que sentimos.
.- Una cita quizá sea la solución.
Una idea que me hace reír, tener una cita con esa pelirroja, ¿para hacer qué?, ¿andar de la mano?, no me podía imaginar eso porque ese no es el estilo de la pelirroja ni siquiera de la mía, de hecho pienso que somos malas para esas cosas, no sabríamos ni a donde ir, es fácil para un chico el tener que llevar a su chica a un sitio concreto, nos gusta que nos sorprendan pero no es mi caso ni el de ella, así que tampoco sé que esperar.
Pero lo había decidido, hablar con ella en algún momento del horario de mañana, no puedo dejar las cosas así pero tampoco la apresuraré porque todo llega a su tiempo, si, le diré la ridícula idea de salir juntas a algún lado pero no queda de otra si queremos zanjar este asunto que nos tiene loca, más a mí porque es una situación nueva, cierro los ojos para poder dormir, mañana sería un nuevo día nuevamente y las cosas serán un poco más claras.
Nota del Autor:
Hasta aquí el capítulo 3, si estuvo algo movidito este cap pero espero que les haya gustado, nos vemos en la próxima actualización x3
