Disclaimer: El universo de Harry Potter no me pertenece sino a J.K Rowling

Nota del Autor:

Bienvenido o bienvenida una vez más a un capítulo de este fic, realmente ha estado un poco difícil escribir este capítulo, se supone que va a ser un fic con 5 capítulos pero se va a extender hasta 6 capítulos por lo que el próximo puede ser la penúltima, por lo pronto les dejo con este cap esperando que sean de su agrado, si les gusta, no olviden dejar un review para saber en que mejorar, siempre es bueno leer opiniones.

Por último quisiera agregar que los capítulos o fic's los escribo en la noche por lo que pueden haber errores en la redacción, nada grave pero suele pasar, en fin.

Respuestas a Review's

Victor Black: Gracias por tu review, me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, esperando que este también le encuentres divertido x3

En fin me dejo de tonterías y les dejo con el cap :'v

Capítulo 4: Punto de Contacto.

Hoy nuevo día, estaba en la biblioteca buscando el libro que necesitaba para redactar un estúpido ensayo que había pedido el maestro de defensa contra las artes oscuras, no era un problema para mí el redactar un ensayo, por lo general siempre saco buenas notas, algunos de mi casa en años anteriores solo se la pasaban copiándose, yo fui de las pocas que sorprendían al profesor con un ensayo perfecto.

Sin embargo mi mente no estaba enfocado en eso, desde que me levanté solo tenía un pensamiento, en cierta pelirroja, ese beso que me dio antes de que se fuera y me dejara plantada como lo hizo en anteriores ocasiones, yo no tenía muy claro que sentía yo al respecto pero me estaba cansando de esos jueguecitos y tenía que buscar la manera de dialogar con ella sin irnos a la discusión o caricias, sonrojo ante esos recuerdos y realmente me hace enojar, aunque odie admitirlo esas caricias poco a poco van siendo mi debilidad, ser tocada por ella era un sentimiento indescriptible, solamente me gusta y ya, no tengo porque encontrarle lógica a eso o siquiera darle vuelta al asunto, simplemente había una pregunta que me asaltaba a mi mente, ¿me gusta la pelirroja?, no lo sé y era algo que no podía responder, al menos no hasta que vuelva a verla y tengamos ya una conversación seria.

La biblioteca tan solitaria, no estaba tan abarrotada de estudiantes como esperaba que fuera, seguramente porque todos tenían un horario apretado y eran pocos los que estaban en la biblioteca, yo seguía buscando el libro que necesitaba para mi ensayo, cosa ridícula porque el libro ya la había encontrado dos estantes antes, solo caminaba vagamente entre tantos libros polvorientos que no han sido tocados, algunos llevaban temas interesantes pero realmente no me apetecía leer demasiado.

La pelirroja seguía todavía en mi cabeza, no lograba sacarla de ahí, me molesto conmigo misma porque he dejado que ella se apodere de mi mente, esto no debería de ser así, trato de distraerme buscando un libro de mi interés pero ninguno me llevaba la atención realmente, en ese momento alguien se posa detrás y se atreve abrazarme por la cintura, yo obviamente molesta le iba a echar broncas al tipo que intentaba ligarme de esa manera, no se la iba librar tan fácil pero quedo sorprendida cuando escucho esa voz, una voz conocida:

.- Soy yo Laurie – Dijo la pelirroja que me abrazaba por la cintura – Te vi recorriendo los estantes como perdida en tu mundo y no resistí la tentación de abrazarte.

.- Pelirroja – Le respondo algo torpe – No de nuevo, no aquí.

.- Daphne – Me dice con esa voz tan sensual al oído, esa voz que me gusta de ella y que no logro controlar mis emociones pero trato de recuperarla, con esfuerzo me separo un poco de su abrazo manteniendo una distancia prudente pero no muy lejos dándole a indicar que no me quiero alejar de ella, ella se sorprende.

.- Pelirroja – Le digo un tanto molesta con las mejillas encendidas – Ya te dije que no soy alguien que se va entregar a tus caricias si no sabes lo que sientes.

.- Daphne – Me responde mientras se abraza a sí misma y se recarga a uno de los estantes, me mira con esos ojos marrones, esos que parecen miel, esos ojos que por mucho que odie admitirlo, me intimidan, así que volteo a ver a otro lado y ella suelta unas risillas – Ni siquiera puedes mirarme a los ojos, te intimido Laurie.

.- Gin – Le respondo con cierta timidez, odiaba sentirme así pero reuní cierto valor para verla cara a cara y ponerme seria – Te lo vuelvo a repetir, no me entregaré a tus caricias si no sabes lo que sientes, no deberías de jugar de esa manera, si las dos queremos saber que sentimos, lo correcto sería salir un día de estos.

Pensaba que se iba a burlar pero no fue el caso, ella se sorprende de alguna manera, ella mira al piso como si meditara mis palabras, realmente odiaba el silencio, que no dijese palabra alguna pero tenía que darle tiempo para que ella me diese una respuesta, pasaron varios minutos hasta que finalmente respondió:

.- Daphne – Me responde con dulzura - ¿Me estás diciendo que salgamos a una cita?, no es el estilo de las dos Laurie, es hasta irreal, ambas odiamos eso, las citas son algo aburridas.

.- Crees que no lo sé pelirroja – Le digo un tanto molesta pero sabiendo que ella tiene razón – Pero, ¿Qué más nos queda si no sabemos lo que sentimos?, esa es la única manera de saberlo.

.- ¿Para hacer qué? – Me responde alzando un poco la voz, esa chispa con la que se defiende tan bien y que intimida - ¿Para tomarnos de la mano y hacer cosas cursis?

Ambos nos miramos y nos echamos a reír descaradamente en la biblioteca, esa idea que nos parece ridícula porque realmente no nos imaginamos en ese escenario, es tanta la risa que los pocos alumnos que estaban cerca volteaban a ver de dónde venía tanto escándalo, hasta que la profesora Pince nos mandó a callar y nos regañó:

.- Señoritas – Nos dice furiosa, mirándonos de forma incrédula – Esta es una biblioteca, compórtense y no hagan tanto escándalo o de lo contrario me veré obligada a prohibirles la entrada a la biblioteca durante una semana, están advertidas.

Con pena nos disculpamos por las inconveniencias, pero después de que se fue, volví a mirar a la pelirroja como ella lo hizo, ambas sabíamos que era una mala idea el salir a una cita que podría acabar mal, tal vez es el temor, la nueva experiencia, no sabíamos ni por dónde comenzar, eso era obvio, cuando le iba a responder, ella se acerca muy rápidamente y me arrincona contra la pared, yo sorprendida sin darme tiempo de replicar, la pelirroja hunde su cabeza en mi cuello, dándome esas caricias, yo como siempre me dejo llevar, esos besos que de alguna manera me gusta, tan solo puedo soltar leves gemidos pero trato de callármelo porque estamos en un sitio publico pese a haber pocos alumnos pero cualquiera nos podría ver.

.- Laurie – Me dice mientras me besa mi cuello y sus manos van a mi cadera, yo solo alzo la cabeza hacia atrás para recibir esas caricias suyas.

La cosa pudo haber ido a más de no ser porque escuchamos un ruido cercano, alguien venía hacia nosotras y como es evidente nos separamos bruscamente, fingiendo buscar unos libros que ni siquiera nos interesaba pero ambas estábamos con las mejillas encendidas, cuando pasaron las personas, nos dimos cuenta de que eran nada menos que Granger y su novia Tracey, ellas nos miraron con cierta incredulidad, como si no creyeran lo que estaban viendo, yo miraba a la pelirroja y ella a mí, hasta que Davis dijo:

.- Vaya – Nos dice con una sonrisa que me escandaliza – Primera vez que no se van a discusiones y están como si nada.

.- Las cosas como son Davis – Le responde la pelirroja de forma seca – No siempre estaremos discutiendo, de casualidad me topé con tu amiguita y es que simplemente buscamos los libros que necesitamos para la clase de Defensa contra las Artes Oscuras, ya saben el ensayo que dejó el profesor.

Yo solo sonrío ante la rápida excusa que se inventó la pelirroja, de hecho era lo que iba a decir pero mi sonrisa se borró del rostro al ver que no la convencíamos para nada, de hecho Granger sonreía con cierta malicia, cosa que nos dejó helada a la pelirroja y a mí, no por nada ella es una sabelotodo y es difícil tratar de engañarla, me recuerda a mi hermana Astoria, odiaba eso en serio:

.- A ver Gin – Responde Granger con esa malicia, esa clara intención que nos dice que no se cree el cuento de la pelirroja – Primero que nada, no pretendas engañarme, el libro que están buscando está en la primera fila de la sección principal, ya alguien tendría que haber agarrado el libro y evidentemente nadie lo ha hecho salvo nosotras, aquí me parece que estaban haciendo "cosas"

.- ¿Qué pretendes decir Granger? – Le digo molesta, tratando de hacerme la fuerte, segura de mi misma pero sé que no la convenzo para nada – Tal vez solo buscábamos otro libro.

.- No – Responde Davis con la misma sonrisa maliciosa que su novia – Madame Pince nos ha dicho que les dijéramos que no hagan tanto ruido, según nos dijo que se echaron a reír por algo, parece que ya se llevan mejor.

.- No – Dijo la pelirroja que también empezaba a molestarse – Solo hablábamos, nada del otro mundo.

.- Oh – Dijo Granger que se acercaba rápidamente hacia donde estaba, cosa que me sorprende que no me da tiempo de rechistar pero ella observa mi cuello y es claro que se iba a referir la marca que me dejó la pelirroja - ¿Este chupón es nada Gin?, parece que ya se llevan más que bien.

.- Ya veo – Dijo Davis que también sonreía con malicia - ¿Acaso interrumpimos su momento amoroso?

La forma como hablaban nos escandalizaba, nos hacía temblar y estábamos muy descubiertas, ya no sabía que otra excusa dar, si cierto que estábamos en una situación muy comprometedora y debo decir que es culpa de la pelirroja, yo sabía que cualquier cosa que diría iba a ser una patética excusa, no debo de engañarme a mí misma porque esas caricias que me da Ginevra no me disgusta para nada pero tengo mi orgullo y de algo me tengo que defender pero no tenía nada de excusas, no podía convencerlas de lo contrario, así que como buena Slytherin me dispongo a irme del lugar:

.- No sé qué te has pensado Davis – Le digo molesta - ¿Ginevra y yo?, no podríamos, simplemente estábamos hablando del tema que nos dejó el profesor y checábamos la posibilidad de compartir el libro pero es evidente que no podemos llegar a ningún acuerdo, así que me voy si no tienen nada más que decir.

De acuerdo fue patético dejarlas confusas pese a que sabía que no podía convencerlas, lo tengo que admitir porque no se me ocurría que más decir en ese momento salvo irme de ese lugar, sé que actué de manera cobarde más que nada para huir de las caricias de la pelirroja, sé que ella habría llegado más lejos y yo no me habría negado a eso pero de alguna manera tengo que hacer que ella y yo podamos entendernos más allá que unas caricias.

"Platicar, salir" esas dos palabras que suenan en mi cabeza, esa idea tan descabellada que no me hace reír porque no soy tan simple como para salir en una cita, claro que he tenido mis salidas pero bajo mis propias reglas, con los chicos dejo que ellos paguen todo, comida, bebidas, cosas, regalos etcétera, es algo ridículo ¿Qué una mujer no puede pagarse lo suyo propio?, intenté hacer eso con un chico popular que era de mi casa, un idiota cuyo nombre he olvidado pero que siempre se negaba a que yo pagara mi parte pero no es eso lo que terminó por molestarme con el chico.

Era muy enamorado, tanto que el haría todo lo que yo le pidiese, una actitud que no me gusta para nada y le dije la verdad en su cara, no me arrepiento de eso porque cada hombre y mujer tiene su dignidad, no tienen que andar haciendo esas bajezas para ganarse el corazón de alguien, me desvío de mi objetivo y trato de analizar las cosas como están ahora, no veía una clara solución, para mi fortuna tengo hora libre antes de la próxima clase pero lo malo que me tendré que sentar con Ginevra porque la clase era de Transfiguraciones con McGonagall, sé que eso no va a salir nada bien a menos que nosotras dos estemos calladas durante toda la clase.

Me dirijo a uno de los pequeños jardines que hay dentro del castillo y como siempre veo a Lovegood perdiendo tiempo mientras espera su siguiente clase, es rara verla ahora sin sus gafas extrañas o la revista que siempre llevaba, una muchacha que hablaba de seres inexistentes, varios la llamaban "Lunática Lovegood" pero después de la guerra ahora todos la respetaban, es la heroína de Ravenclaw, así que muchos chicos intentaban ganarse el corazón de la muchacha solo para ganar prestigio, honor y esas idioteces, lo que me sorprende de ella y que me alegra a la vez es que tiene la suficiente confianza o rudeza para decir que no a alguien, no se deja al igual que Ginevra pero Lovegood es más relajada pero no idiota, me acerco a ella para platicar, ella me ve con una sonrisa, sé lo que está pensando, así que no tiene caso mentirle:

.- Daphne – Me dice alegremente mientras me dejaba un lugar para que me sentase junto a ella – Puedo ver que vienes de la biblioteca, ¿todo bien?

.- Si de maravillas Lovegood – Le digo secamente mientras me sentaba a su lado – La biblioteca tan solitaria como siempre, pocos alumnos y mucha tranquilidad.

.- Lo suficiente como para que tú y Gin pudiesen tener un encuentro intimo ¿no? – Me responde divertida, no entiendo como lo hace, la miro incrédula sin saber que responder, ella parece saber lo que pienso en estos momentos, ella suelta unas risillas – Eres fácil de leer Daphne, justo antes de venir vi a Ginny que se dirigía a la biblioteca, ella no suele hacer eso salvo que sea por proyectos, ensayos o que necesita un libro de algún hechizo o similar, así que la detuve un momento y le pregunté, me ha saltado con la excusa del ensayo de Defensa contra las Artes Oscuras, muy pronto para hacerla, tenemos semanas para poder entregarlas así que solo se me ocurrió pensar que tu ibas a estar en la biblioteca, ya que eres alguien muy estricta a cuanto estudio se refiere además noto tus chupones en tu cuello Daphne, Ginny no tiene cuidado a la hora de tener encuentros íntimos contigo y parece que tu dejas que ella te de esas caricias, ¿Cómo va eso de no permitir que ella te aborde?

.- Lovegood – Le digo sorprendida por sus palabras – No sé cómo lo haces para saber esas cosas pero si, no te voy a mentir, si me abordó pero al principio tuve suficiente fuerza de voluntad para no ceder ante lo que ella quería.

.- No lo suficiente – Me dice seria mirándome con esos ojos que me daba cosa mirarlas, así que volteo a otro lado – Daphne.

.- Ya sé – Le respondo con las mejillas encendidas que esos recuerdos de Ginevra dándome besos venían a mi mente – Sé que no debí pero pude platicar un poco con ella antes de que Granger y su noviecita llegaran a interrumpir.

.- ¿La plática o lo otro? – Me responde esta vez divertida pero luego vuelve a su semblante serio – Daphne, ya no te puedes ir de rodeo ni tampoco puedes permitir que ella te aborde, no cedas, ambas se niegan, discuten pero al final están abrazadas de la una de la otra sin tapujo alguno, deben de hablar.

.- Trataré Lovegood – Le digo dolida aunque por dentro estaba molesta pero sé que ella tiene razón, así que cambio la conversación - ¿Draco no ha hecho algo para acercarte a ti?

.- Que cambies la conversación no evitará que te siga reclamando Daphne – Me responde divertida y soltando algunas risillas – Pero está bien, no te seguiré agobiando, en cuanto a Draco, no sé, siempre quiere estar cerca, tratando de que yo salga con él, no es que me interese demasiado.

.- Ha cambiado mucho – Le digo ya calmada – Si, admito que el chico rubio antes era latoso pero ya no es así, ya no tiene esa personalidad ególatra o presumido que en años anteriores, realmente tiene un interés por ti e incluso ha preguntado a algunos Ravenclaw para saber tu horario.

.- Eso lo sé Daphne – Me responde nostálgica – Pero en estos momentos no estoy interesada en formar un lazo amoroso aunque no puedo negar que Draco ha sido atento, tal vez le pueda dar una oportunidad este fin de semana en Hogmeade, tal vez deberías de salir también con Ginny.

.- No sé Lovegood – Le respondo con tristeza – A ambas no nos gusta demasiado el tener que salir a una cita como tal pero que puede salir mal de todas maneras.

.- Solo lo sabrán si salen Daphne – Me responde soltando unas risillas – Entiendo que las citas no sean su punto fuerte pero deberían de darse esa oportunidad para conocerse mejor y ver si se gustan más de lo que ya se nota.

.- No sé qué te piensas Lovegood – Le digo volteando a otro lado – Yo solo quería saber una cosa y ella terminó metiéndome en otra cosa.

.- Pero tú nunca te negaste por lo que puedo ver – Me responde viendo mis chupones en mi cuello – Puedo notar que te gusta que te bese en tu cuello, a ver si en la cita no van a más.

.- No creo Lovegood – Le respondo un tanto escandalizada e ocultando mis chupones – Solo saldré para ver que tal, no me voy a esperar nada.

.- Bien – Dijo Lovegood que se paraba, parece que ya se le hace tarde para su clase – Bueno me tengo que ir, tengo clase pero piensa en lo que te dije Daphne, tal vez en la siguiente clase que tengas puedas hablar con Ginny, con tanta gente alrededor ella no se atreverá a besarte.

.- Pero corremos el riesgo de que nos saquen de clases Lovegood – Le respondo molesta – A mí no me gusta perder ninguna clase.

.- Pues se sientan en el último pupitre del fondo – Me responde divertida la rubia – Así será menos, el punto es que necesitas hablar con ella.

Ella se va campante como si nada, a pesar de todo todavía conserva una personalidad de loca pero ya es más seria de lo que recordaba, la guerra en parte le afectó, cosas pasaron y algunos de los alumnos no tuvieron tanta suerte de volver a una vida normal sobre todo los que son de Slytherin, la mayoría han perdido prestigio del que se supone que son de sangre pura pero eso ha bajado o ha dejado de importar porque ya no los toman en cuenta, algunos alumnos tenían padres partidarios de ese loco señor oscuro pero una vez que fue derrotado, ya no podían pavonearse como antes, ser la grandeza o presumir de una sangre tan pura, asco me daba esa mentalidad tan mediocre.

Lo cierto es que el apellido Greengrass sonaba fuerte antes de la caída del señor oscuro, algunos le temían y otros les daba igual, no me molestaba en absoluto pero al final de cuentas es solo un apellido y lo que de verdad importaba era la habilidad, la inteligencia de cada uno, cada persona es diferente de los demás y no hay que andar subestimando de manera grosera.

Me dirijo a la siguiente clase con ese pensamiento pero algo me distrae de ella, es obvio que la pelirroja iba a ser puntual, no iba a ser menos, ella nota y sabe que siempre llegaré puntual pero como es habitual nunca nos hablamos frente al aula, solo miradas con cierta rabia, yo me siento por otro lado esperando a que abrieran el aula porque todavía la clase no empezaba, conforme iban llegando los demás, nos evitaban, sabían que yo y la Weasley nos llevábamos un tanto mal pero no sabían que había otro lado de la moneda y que pocos saben, eso se deberá de mantener así.

La profesora McGonagall por fin llega para dar comienzo a la clase, abre la puerta y todos pasamos al aula, lo correcto sería sentarme en otro lugar, con otro compañero pero el destino le encanta arruinarme las cosas porque cada uno ya se sentaba con su compañero correspondiente y la parejita, Granger y Davis se sentaban al frente, quería pillar a Davis para evitar a la pelirroja pero Granger me ha ganado la partida, con cierto enojo no me queda de otra que sentarme con la pelirroja y miren que casualidad, al fondo, en una esquina, ella me estaba viendo con cara de pocos amigos como yo a ella, así que no quedándome de otra que sentarme junto a ella:

.- Vaya Greengrass – Me dice con indiferencia la pelirroja – Te sientas aquí porque no hay otro lugar.

.- Exactamente Weasley – Le respondo con la misma indiferencia – Sino me sentaría en otro lugar, ahora debemos de poner atención a la clase si no queremos que la McGonagall nos saque de su clase.

Ambas nos callamos mientras ponemos atención a la clase, tengo que decir que me va a costar hacerlo dado que me pone nerviosa pero no dejaré que eso me detenga, la clase era sencilla, simples teorías más que nada, redactar ensayos o leer algunas partes importantes que la profesora mencionaba, eso me ayudó a distraerme e olvidarme de un rato de la pelirroja que hacía exactamente lo mismo que yo, ignorarme sin decir palabra.

Ya estaba pasando la media hora de clase cuando la profesora nos manda a hacer una redacción sobre la magia que se usa en Transfiguraciones, no era un problema así que me apresuro a terminar, mientras me concentraba en mi redacción, de repente siento que alguien me toca mi muslo, yo sorprendida volteo a ver a la pelirroja que me miraba con esos ojos, esos mismos ojos con el que me veía en la biblioteca, yo me sonrojo ante eso cuando debería de estar molesta pero no podía gritarle ni mucho menos hacer escándalo, solo hacer como si nada más que hablar en voz baja:

.- ¿Qué crees que estás haciendo pelirroja? – Le pregunto tratando de apartar su mano traviesa pero sin éxito.

.- Daphne – Me responde acercándose a mi oído con esa voz sensual pero a la vez observaba a la parejita que no nos observara – Simplemente acariciándote y no me niegues que te no te gusta porque sé perfectamente que te agrada.

.- ¿No te parece descarado de tu parte tocarme a la mitad de una clase? – Le digo un poco molesta pero con la voz baja – Ya te dije que no entregaré a tus caricias si no sabes lo que sientes.

.- ¿Y podremos saber lo que sentimos en una cita? Laurie – Me responde sensualmente a lo que me pongo nerviosa - ¿Qué supone que hagamos en esa cita?

.- No lo sé – Le respondo tratando de sonar clara y sin tener la voz temblorosa – No lo sabremos hasta salir pero no puedes andar siempre acariciándome pelirroja.

.- Pero Laurie – Me dice acercándose aún más mientras yo volteo a ver si alguien nos veía pero parece que a nadie le importa, estaban concentrados en su redacción – Admite que te gustan estas caricias pero tienes razón, no sabremos lo que en verdad sentimos si no vamos a una cita.

.- Podríamos salir este sábado pelirroja – Le digo con toda seguridad y apartando su mano de mi muslo – No se diga más del asunto.

La pelirroja se queda un tanto sorprendida por esa reacción repentina de mi parte, no la culpo hasta yo me sorprendo pero así tiene que ser, no seré alguien que se entregue fácilmente y eso lo tiene que saber Weasley, puedo ser tan determinante como ella, trato de regresar nuevamente a mi redacción cuando uno de sus manos voltea mi rostro hacia ella, la miro a sus ojos que me ponen nerviosa:

.- ¿Ahora qué? – Le pregunto empezando a molestarme con su actitud.

.- Laurie – Me responde y a la vez tal como hizo ayer, me da un beso en la mejilla, casi rozando mis labios, yo me sorprendo pero noto que ella me tocaba nuevamente mi muslo, me vuelve a responder al oído – Esta bien chica rubia, saldremos y veremos cómo va esto, como te dije, aun no me acostumbro del todo pero me agrada demasiado, puedo decir que estás en mi mente y no puedo sacarte de ella, estoy segura de que tú te sientes igual.

.- Gin – Le respondo abrazándola y sorprendiéndola con mi pelo cubro mi rostro y le devuelvo el beso en su mejilla, casi tentada a besarla pero tenía que tener cuidado que estamos en un sitio público, no podíamos darnos el lujo de hacer escándalo – Esta bien, iremos despacio porque esto también es nuevo para mí.

.- El sábado será entonces – Me responde la pelirroja que se separa de mi abrazo repentino sonrojándose – No llegaré tarde.

Durante el resto de la clase solo nos dedicamos a terminar el trabajo pero incluso así, tenía un tanto de ganas de sentir esa caricia en mi muslo, así que intencionalmente puse mi mano en la de ella dirigiendo a mi muslo, ella se sorprende pero le digo:

.- No te acostumbres pelirroja – Digo sonrojándome – Solo me estoy dejando por esta vez, quiero sentir tu caricia pero no te pases.

Ella suelta unas pequeñas risillas por lo bajo pero vuelve a su semblante serio dejando por supuesto su mano recorrer mi muslo a libertad, yo hago lo mismo, se sorprende pero no dice nada, así estuvimos durante el resto de la clase hasta cuando terminamos nos levantamos como si nada, sin decirnos ni una palabra, solo frialdad y mirándonos de la una de la otra con esa rabia, sabíamos que no era del todo serio pero por mi parte me sentía enojada con ella, por su actitud tan altanera bueno no, sino que me pone nerviosa su manera de comportarse conmigo y es algo que no entiendo del todo pero lo sabré en la cita, somos las primeras en irnos de la clase y separarnos, cada quien a su camino y nada más.

Regresé nerviosa a la sala común, no había nadie y no tenía más clases por el día de hoy, así que me dispongo a buscar el traje para la cita del sábado, cosa que considero bastante gracioso, yo salir a una "cita", hasta donde he tenido que llegar para poder saber que siento hacia la pelirroja. Siempre me ha gustado salir de forma elegante cuando salgo con alguien, no me gusta ir tan casual, cosa típica que tengo, reviso los vestidos que tengo y realmente ninguno me llamaba la atención, tendría que pedir prestado uno de los vestidos de mi hermana pero eso sería caer en su juego, si le pido eso se va a burlar en mi cara, así que no me queda de otra que tomarla "prestado", ya se lo devolvería, sé que se va a cabrear pero no quiero oír sus burlas.

Así que me dirijo a su baúl y procuro ver que nadie me esté espiando, para mi mala suerte su cerradura era a prueba de magia, malditos libros avanzados de la biblioteca, mi hermana desde que sale con Potter ha mejorado mucho en magia, realmente detestaba abrir baúles a la antigua y sé que ella se lleva la llave consigo, me frustra no poder tomar un simple vestido, así que descargo mi furia pateando su baúl por unos minutos hasta que escucho una voz conocida:

.- ¿Se puede saber porque pateas mi baúl Daphne? – Me pregunta Astoria mirándome con una ceja levantada y recargada en la puerta con los brazos cruzados - ¿Otro encontronazo con cierta pelirroja?, debe ser eso sino porque estarías pateando mi baúl en vez de la tuya.

.- Astoria – Le respondo sorprendida – No es nada, no tuve otro encontronazo, simplemente quería algo de tu baúl pero tenías que hacerlo a prueba de magia.

.- ¿Y qué buscabas exactamente Daphne? Y no te andes de rodeos, sé que algo pasó.

.- Astoria no empieces – Le digo casi suplicando.

.- Vamos escúpelo hermanita – Me responde divertida.

Estaba dudosa de contárselo pero al fin y al cabo se iba a enterar, así que no tenía caso mentirle, empiezo a decirle lo que pasó en la biblioteca y en la clase, ella se sorprende, mirándome con esa cara de incredulidad para después echarse a reír en mi cara como bien sabía, no me daba gracia pero me lo merezco por tratar de robar su ropa, pero es tanta risa que empieza a molestarme:

.- No le veo tanta gracia Astoria – Le digo.

.- Perdóname Daphne – Me responde calmándose después de tanta risa – Pero me cuesta creer lo que escucho, una cita con la pelirroja que te trae de cabeza, todo el colegio saben que te llevas mal con Ginevra, se les hará raro verlas congeniando.

.- Ellos que se metan en su mundo – Le digo molesta – Además solo saldremos una vez, puede que ni pase nada.

.- ¿En serio? – Me dice sonriéndome, una sonrisa que no me gusta nada - ¿Después de lo de ayer y hoy?, está claro que ambas se gustan pero están en negación, esa cita servirá para que se den cuenta, por suerte para ti tengo el vestido perfecto.

Mi hermana Astoria, como no quererla, hasta a veces pienso que ella es la mayor pero no, siempre he sido yo el que me burlaba de ella, de sus citas, de sus fracasos amorosos, es raro estar al otro lado de la moneda, veo que saca un vestido rojo, la miro incrédula, ella suelta unas risitas:

.- Lo sé, ¿no es perfecto? – Me responde alegre – Lo normal es que te pongas algo que te recuerde a ella, el rojo es Gryffindor y estoy segura de que ella vestirá de verde.

.- Astoria – Le digo rodando los ojos a otro lado – No me pondré un vestido rojo.

.- Vamos, te quedará muy bien, créeme – Me insiste – Debes de verte bien el sábado, no se hable más del asunto, ahora veremos que fragancia vas usar.

Mi hermana siempre queriendo que las cosas sean perfectas, no puedo hacer nada para reclamarle pero tengo que admitir que me gustaría ver la cara de la pelirroja si me ve con un vestido rojo, la cara de todos también, será divertido al fin y al cabo, lo que me ponía nerviosa es como iría ella a la cita, a donde iríamos, todas esas cosas cursis me molestaban pero ahora me tenía que aguantar porque al final de cuentas, la cita es para saber que sentimos de la una de la otra, atracción o si de verdad nos gustamos como tal, tengo que admitir que eso me daba miedo pero tengo que ser fuerte porque es una oportunidad de conocer a Ginevra como ella me conocerá varios aspectos de mi vida, sé va a estar nerviosa pero solo quedaba esperar el día ansiado, Astoria me aconseja sobre fragancias pero realmente no le presto mucha atención y solo tengo en mi mente el recuerdo de mi beso hacia su mejilla, eso se sintió muy bien, eso debe de significar algo y podría descubrirlo ese día, no me debo de hacerme demasiadas ilusiones, debo dejar que el tiempo haga su trabajo, que sea de forma natural y nada más.

Nota del Autor:

Hasta aquí el capítulo 4, esperando que les haya gustado, nos vemos en la próxima actualización x3