No crean que me he olvidado de ustedes xD solo fue que este cap se me hizo increiblemente dificil de escribir, no es nada de lo que les dije, pero no me parecia que encajaban todavia, igual pienso hacerlos, solo que un poco más adelante ;) Bueno espero que les guste lo que les traje.


Nueva rutina real.

Cuando comenzó el año escolar, Akaashi Keiji nunca pensó que su vida cambiaría tanto, en tan solo un día paso de ser un estudiante modelo, con una posición en el consejo estudiantil, un respetado rey, a ser el niñero de un chico que no conocía el significado de la palabra no y un miembro del equipo de voleibol más ruidoso que existía en toda la prefectura.

Sin embargo, lo que más le impresionaba a Keiji, es que a pesar de que sus piernas le dolían al caminar y que sus bazos estaban llenos de moretones, cada vez que pensaba en el voleibol o en el equipo, una pequeña sonrisa se formaba en su rostro.

Aunque eso no se podía notar cuando su frente estaba contra su escritorio del consejo estudiantil, sus ojos luchando para no cerrarse y caer dormido a la mitad de la mañana.

—¿Estás bien Akaashi?

La voz del vicepresidente lo hizo saltar en su asiento, avergonzado, Keiji se frotó sus ojos y sintió sus mejillas arder ligeramente cuando se dio cuenta que Suga hacia lo posible para no reírse.

—Si, Suga-san, lo siento.

—No te preocupes Akaashi, no tenemos mucho que hacer por ahora.

—¿El entrenador Ukai es demasiado estricto? —Preguntó Daichi preocupado.

—No, no...—Comenzó pero un bostezo le interrumpió y entonces decidió ser honesto—, bueno, sí pero no es sólo eso, no estoy acostumbrado a levantarme tan temprano ni a ejercitarme todos los días.

—¿Tuviste práctica hoy?

—Las tenemos todos los días y también las tendremos los sábados.

Daichi y Suga intercambiaron una mirada.

—Si es demasiado para ti... —Comenzó Sugawara preocupado, pero Akaashi lo interrumpió.

—Estoy bien, en serio, solo debo acostumbrarme —Su orgullo nunca le permitiría decir lo contrario—, gracias a Kami es viernes.

Susurró Akaashi, pero los mayores le escucharon y soltaron una carcajada, lo que hizo que Akaashi se sonrojara nuevamente.

—¿Cómo va Kenma? —Sugawara le preguntó.

—Mmm... —Akaashi hizo una mueca.

—Pobre —El vicepresidente no necesitó saber más.

—¿Cómo le va a Bokuto-kun?

Akaashi suspiró y su frente regresó al escritorio, con un fuerte sonido que hizo que los otros rieran e hicieran una mueca compasiva.

—¿No se ha acostumbrado a Karasuno?

—Todo lo contrario —Akaashi giró sus ojos, pero los mayores no pudieron verlo, aún estaba contra el escritorio—, todos lo aman.

—¿Y cuál es el problema?

—Es algo... dependiente.

—Eso es una manera amable de decirlo Akaashi, ¿por qué no admites que no se separa de ti ni por un segundo? —Suga comentó sonriendo, haciendo que Akaashi se enderezara para mirarlo sorprendido.

—¿Como lo sabes?

—No me mires así —El peliplateado sonrió—, pocas cosas pasan sin que lo sepamos, ¿somos los reyes de la escuela, recuerdas?

—Por supuesto —Replicó Akaashi entendiendo, el mismo era considerado un rey y la información le llegaba aunque no quisiera.

—He escuchado rumores de cómo te sigue por toda la escuela y he visto que viene a buscarte después de su practica...

—Todo es cierto, los demás lo invitan a almorzar con ellos, pero no acepta al menos que nos acepten a mí, Kenma y a Kuroo, lo cual no sería un problema, pero saben que a Kenma no le gustan las multitudes; por lo que es... complicado.

Akaashi se sentía un poco mal por quejarse con sus sempais, sobretodo porque sentía a Bokuto como si fuera un pequeño y molesto hermanito, de esos que te exasperan pero igual no puedes, ni quieres, decirle que te deje en paz; pero desde que Bokuto entró al Karasuno su vida había cambiado demasiado y aun no estaba seguro de si le gustaba o no.

Lo que no le gustaba tanto, era que casi no había estado con Kenma a solas, no en la escuela al menos, ya que los primos se habían pegado a sus costados, aunque por otro lado, sus recesos nunca habían sido tan divertidos, Bokuto y Kuroo los habían obligado a sentarse con el equipo durante los almuerzos y a reunirse con los miembros con los que compartían sus descansos, por lo que ahora conocía a todos.

Por alguna extraña razón desarrolló un sentido de sobreprotección con el pequeño pelinaranja, probablemente debido a lo cercano que se había vuelto a Kenma, Hinata disfrutaba mucho de hablar de videojuegos con Kenma y lo hacía sonreír dulcemente, solo por eso se ganó el cariño de Akaashi, muy pocos lograban hacer que su novio se relajara, estaba seguro que Kenma también quería a Hinata, pues en el poco tiempo de conocerlo, ya le prestaba su celular para que jugara e incluso lo llamaba por su nombre, igual Akaashi; para él, Hinata era como un mini Bokuto pero al no estar tan expuesto a Shoyo era más fácil apreciarlo. Si, había cambios que realmente le gustaban.

—Aaaaakaaaaashiiiiiiii —Se escuchó la voz del antes mencionado que lo llamaba alegremente por los pasillos.

Keiji suspiró, su frente golpeándose de nuevo contra el escritorio. Sugawara y Daichi sonrieron divertidos, el peliplateado le pasó su mano por el cabello mientras que Daichi le apretaba un hombro para darle apoyo, Akaashi lo apreció y se relajó, el par de reyes actuaban mas como unos padres que compañeros.

Su cuerpo se tensó de nuevo cuando escucho la puerta abrirse con un golpe.

—¡Hora de irnos Akaashi! —El mencionado se levantó de su lugar, ya acostumbrado, y mientras recogía sus cosas escuchó como Bokuto saludaba a los otros.

—Que tengas un buen fin de semana Bokuto-kun.

—¡Así será Suga-san! —Akaashi no estaba viendo a Bokuto pero sabía que tenía esa enorme sonrisa tonta en su rostro.

—¡Nos vemos la próxima semana Daichi-san, Suga-san! —Se despidió al ver que Akaashi se acercaba a la puerta.

—¡Hasta el lunes Bokuto-kun, Akaashi!

—Nos vemos.

Al salir, observó como Kuroo esperaba por Kenma en la puerta del salón de videojuegos, ¿Cómo y cuando se habían convertido en sus guardaespaldas? ¿Y porque todo el asunto no le molestaba como debería? suspiró sacudiendo su cabeza para despejar su mente, justo a tiempo ya que Bokuto tomó su brazo para acercarlos a Kuroo y a Kenma, esta era su rutina ahora.

&.&.&.&.&.&.

La semana pasó muy rápido luego de esa primera práctica para Kenma, estaba agradecido de que no tuvieran que ir a todas, pero apenas tuvo energía para sus propias reuniones del club de videojuegos, Yaku y él eran los únicos miembros que apenas podían moverse en su primera reunión, los demás habían sido inteligentes y se habían inscrito en el equipo de arquería a tiempo.

Pero ya era sábado y Kenma se encontraba envuelto cómodamente en sus sábanas, sus ojos cerrados y su expresión relajada, hasta que sintió una ligera presión en su mejilla, lo que lo hizo rodar a un lado; a lo lejos escuchó un suspiro.

—Ken-chaaaan —Ese sobrenombre que no escuchaba desde hace muchos años, le dijo que definitivamente estaba soñando y le hizo sonreír.

Otra presión en la mejilla y ahora se colocó de espalda, su frente se arrugó, ya no le parecía que fuera un sueño y entonces recibió un beso en su frente...

—Keeen-chan...—Lo llamaron de nuevo y entonces fue consciente de la cercanía de otro cuerpo, sus sentidos se despertaron, Kenma tomó aire y el aroma de Akaashi lleno sus pulmones, tranquilizándolo de inmediato. Su sonrisa se hizo mayor y mantuvo sus ojos cerrados a la fuerza.

—Keeen-chan... —La voz de Akaashi sonaba divertida, pues se había dado cuenta que su novio estaba despierto—, vamos Kozume, hora de levantarse.

—No quiero —Se quejó como lo hacía de pequeño y entonces recibió lo que esperaba, un beso en los labios y con eso Kenma abrió sus ojos.

—Buenos días —Se dijeron al mismo tiempo, con solo centímetros de distancia entre ellos, ambos sonrieron.

Akaashi se apartó y Kenma se sentó, estirando sus brazos sobre su cabeza y bostezando.

—Tenemos práctica —Le recordó Akaashi.

Una queja salió de la garganta de Kenma, pero comenzó a moverse, no quería ir, pero si faltaba el entrenador lo asesinaría el lunes. Kenma se alistó rápidamente, ambos tomaron un pequeño desayuno y se marcharon a entrenar.

Cuando llegaron, a ninguno les extrañó escuchar los gritos animados de Bokuto y Nishinoya desde fuera del gimnasio.

—¡A que termino primero que tú!

—¡De ninguna manera Noya!

—Es demasiado temprano para que estén así —Comentó Akaashi cubriendo su boca y bostezando.

Kenma observó su reloj, 7:30 am, asintió hacia Akaashi, era demasiado temprano para estar tan animado. Ambos entraron y fueron recibidos por los gritos animados de Kuroo, Bokuto y Nishinoya y un gesto de Kageyama; ambos saludaron con un gesto de sus manos y se fueron a un lado para estirar. A los pocos minutos llegó Yaku, Asahi y luego el entrenador Ukai.

—Muy bien chicos, le pedí a Asahi, Kageyama y Nishinoya que se nos unieran para ayudarlos a entrenar y ver si tienen las habilidades que se requieren para ser armadores y libero.

—¿AH? ¿Armadores? —Bokuto preguntó no entendiendo del todo, sus ojos pasando entre Kenma y Akaashi.

Los aspirantes a armador tragaron pesado al ver como poco a poco iba creciendo la sonrisa de Bokuto.

—¿Los dos quieren ser armadores? ¿Escuchaste Kuroo? —Le preguntó a su primo, observándolo y notando que el pelinegro desviaba la mirada luciendo culpable, lo miró enojado, señalándolo con un dedo acusador— ¡Lo sabías!

Kuroo retrocedió un paso, alzando sus manos en defensa.

—S..i, si, lo sabía.

—¡Y no me dijiste! y yo que creía que éramos como hermanos —Se quejó Bokuto, con grandes lágrimas en los ojos.

—Oye, oye, Kotaro, no fue mi intención... —Kuroo intentó disculparse pero Bokuto ya había entrado en su modo depresivo, estaba agachado sobre sí mismo, su rostro oculto entre sus brazos y murmuraba en voz baja.

Todos los presentes observaban la escena, Kuroo estaba junto a su primo tratando de tranquilizarlo y asegurarle que no quiso ocultarle nada, Akaashi y Kenma intercambiaron una mirada culpable, mientras que Yaku y Asahi luchaban por no reírse y Noya fallaba miserablemente, Kageyama y Ukai giraban sus ojos ante la escena, ya había ocurrido varias veces durante la semana, por lo que ya sabían como animarlo.

—Bokuto, ¿Quieres ser el rematador de práctica de Akaashi?

Ukai no había terminado de hablar y Bokuto ya estaba a un lado de Akaashi, con su sonrisa característica y asintiendo firmemente. Kuroo aun estaba agachado, confundido de encontrarse sólo de repente.

—Muy bien, Kageyama, trata de no ser tan duro con ellos —Ukai los organizó—, Kenma levantará para Asahi y Kuroo, Yaku y Nishinoya, recibirán.

—¡Sí!

Todos se ubicaron en la cancha, Kageyama en el medio, observándolos fijamente, tanto, que Akaashi y Kenma sintieron un escalofrío, era obvio que no estaba feliz que ambos quisieran ser armadores, un aura competitiva lo rodeaba, sin embargo les dio los consejos básicos, a regañadientes, y la práctica inició.

Esta vez Asahi no tuvo que recordarles sobre sus anillos, ambos se los habían quitado y guardado antes de entrar al gimnasio.

Para sorpresa de todos los presentes, la pareja lo hizo bien, realmente bien para nunca haber jugado antes, la coordinación mano ojo que Kenma había desarrollado gracias a sus videojuegos era muy útil para colocar el balón donde lo necesitaba, solo le faltaba medir su fuerza, en cuanto a Akaashi, parecía tener una habilidad natural para adaptarse a Bokuto, lo cual era muy difícil ya que cada salto y golpe del de cabello bicolor eran diferentes, sin embargo a Akaashi le faltaba un poco de la precisión de Kenma.

Practicaron por varios minutos, los rematadores intercambiándose; en una pequeña pausa en la que Kageyama les daba consejos, más bien les gruñía consejos, Kenma le dio un vistazo a su teléfono, quería asegurarse que no tenia notificaciones nuevas en los juegos que había descargado y se encontró con varios mensajes de Hinata, nada importante, solo deseándole un buen día y preguntando qué estaba haciendo, sin pensarlo mucho, Kenma le dijo que estaba ocupado en el gimnasio de la escuela y que le escribiría cuando terminara, el peliteñido siguió el entrenamiento, olvidándose de los mensajes.

—Muy bien, definitivamente podemos trabajar con eso —Ukai los interrumpió—, comenzaran sus entrenamientos como armadores durante la sem...

¡PUM! el golpe de la puerta abriéndose de golpe interrumpió al entrenador.

—¡¿Que hacen todos aquí?! —El pequeño pelinaranja gritó, su respiración agitada y sudor corría por su frente.

—Shoyo...—Kenma susurró preocupado, dándose cuenta de lo enojado que se veía.

—¡Hinata! —Exclamaron los demás. Kageyama luciendo pálido de repente.

—¡¿EH?! ¿Porque están entrenando? ¡¿Sin mí?! —Hinata tenía un aura asesina, sin embargo en su voz había algo de tristeza por ser dejado de lado.

La mirada del pelinaranja se paseó por todos los presentes, estudiándolos y analizando las posiciones en las que todos habían quedado paralizados por la interrupción de Ukai, incluso Hinata se dio cuenta del tipo de entrenamiento que estaban realizando.

—¡GWA! ¿Kenma, Akaashi, están entrenando como armadores? —Sí, cuando se trataba de voleibol Hinata era muy perceptivo.

—Si...—Susurraron ambos, temiendo la respuesta de Hinata.

—¡ESO ES GENIAL! —Gritó de repente, saltando feliz, haciendo que todos soltaran un suspiro aliviado —¿Puedo ayudarlos entrenador? —Le preguntó dirigiéndose a Ukai— ¿Puedo, puedo? ¡Por favoooooooor!

—Por supuesto Hinata —Ukai le sonrió, por dentro aliviado que el chico cambiara de ánimo tan fácil y rápido como Bokuto—, únete a Akaashi y a Bokuto.

Hinata corrió hacia Bokuto, quien lo saludó tan animado como siempre, ambos parecían niños pequeños que iban a una dulcería. Cuando fue el turno de Hinata, Akaashi la levantó, pensó primero que había ido demasiado alto pero Hinata logró alcanzarla sin problemas.

—Eso fue genial Shoyo —Akaashi le elogio, acariciando el cabello del pelinaranja, ganándose una sonrisa enorme del más bajo.

—¡Gracias Akaashi! —Hinata le sonrió feliz—, Bakageyama nunca me dice nada —Se quejó en dirección al armador oficial, sacándole la lengua.

—¡Te escuché idiota!

—¡Esa era la idea Baka! —Replicó de inmediato—, ahora tengo a Akaashi y Kenma para que la levanten para mí.

Kageyama quedó paralizado por un segundo, su corazón saltándose un latido, su estomago retorciéndose de miedo, y su rostro se torció una mueca de dolor que ocultó casi de inmediato, la ira tomando su lugar, pero Akaashi se dio cuenta.

—¿Que dijiste Hinata imbécil?

Kageyama comenzó a acercarse al más bajo, quien se ocultó detrás de Akaashi mientras seguía burlándose del armador.

Y entonces el entrenador sonó su silbato, llamando la atención de todos y salvando a Hinata de la ira de Kageyama. Ukai los mandó a realizar otros ejercicios, durante los cuales Kageyama estuvo de peor humor de lo que había estado antes, a veces parecía deprimido y otras veces enojado, pero siempre observaba a Hinata.

Solo Akaashi y Yaku se dieron cuenta.

El resto de la práctica fue relativamente rápida, el entrenador se enfocó en los novatos, por lo que al final de la misma, los chicos apenan podían caminar, Kenma estaba agotado, física y mentalmente por lo que no fue sino cuando estaba preparándose para las duchas que se dio cuenta que le había faltaba algo.

—Mi anillo —Susurró preocupado, revisándose los bolsillos.

—¿Sucede algo Kenma? —Preguntó Kuroo al ver al más bajo revisando los bolsillos de sus shorts, sus rostro entrando en pánico.

—No consigo mi anillo ¡Lo tenía aquí!

—Oye, oye, tranquilo, vamos a buscarlo en la cancha, seguro se te cayó durante la práctica.

—Sí, de acuerdo.

Ambos se dirigieron allá y luego de varios minutos buscando por todos los lugares donde habían estado, Kuroo lo consiguió junto al poste de la red.

—¿Es este? —Le preguntó aunque ya sabía la respuesta, lo había visto en el dedo anular de Kenma todos los días de la semana.

—¡Sí! —Exclamó el peliteñido aliviado, tomándolo de las manos de Kuroo y colocándoselo enseguida.

—¿Es muy importante para ti?

—Si, Akaashi me lo regaló en mi cumpleaños —Kenma respondió sonriendo al anillo.

Esa sonrisa, esa pequeña y adorable sonrisa de Kenma que Kuroo solo veía dirigida a Akaashi, y una vez a Hinata, esa expresión tan tierna que hacía que el corazón de Kuroo diera un salto y lo hacía querer abrazarlo y hacer que esa sonrisa fuera para él, esa sonrisa que lo había hecho caer por el peliteñido en menos de una semana, estaba en su rostro...por un anillo de Akaashi.

—Vamos, nos deben estar esperando.

—Si —Kenma le respondió y ambos regresaron, pero antes de salir del gimnasio Kenma lo detuvo jalando su camiseta —Kuro...

—¿Sucede algo?

—Gracias.

Y esa sonrisa que lo volvía loco desde que lo conoció, por primera vez fue dirigida a él y fue mucho, mucho mejor de lo que Kuroo había imaginado, hizo que su corazón fuera más rápido de lo que lo había hecho durante la práctica y dejó su cerebro en blanco por lo que solo pudo asentir y sonreírle.

&.&.&.&.&.&.

Hinata salió de último de los vestidores, solo para dar un salto gigante hacia un lado al notar a Kageyama que lo esperaba afuera, un aura mortal rodeándolo

—¡Me asustaste Bakageyama! —Se quejó el pelinaranja, sujetándose el corazón, observó al otro con ira pero su valentía se evaporó al ver el rostro enojado del otro —¿Ka... kage... yama?

—¿Como supiste que estábamos aquí?

—¿Eh? —Preguntó confundido y sorprendido de la pregunta.

—Me escuchaste idiota ¡Responde! —Le exigió el de cabello negro. Hinata tragó pesado.

—Ken...Kenma me dijo... por mensaje.

—¿Tienes el número de Kenma? —Los celos en la voz de Kageyama fueron demasiado obvios, pero Hinata estaba demasiado nervioso para darse cuenta.

—¿S...si?

Y entonces Kageyama extendió su teléfono hacia Hinata, quien lo vio y luego al chico frente así, su cabeza cayó hacia un lado, como un perrito confundido. Kageyama suspiró y tomo una de las manos de Hinata y colocó su teléfono en las manos del más bajo.

—Tu número idiota.

—¿¡Eh!?

Para esos momentos Kageyama tenía las mejillas ligeramente sonrojadas y luchaba para mantener su ceño fruncido.

—La próxima vez, yo te avisare de la práctica.

Con eso los ojos de Hinata se iluminaron y una sonrisa apareció en su rostro, mientras guardaba su número en el teléfono del armador, incluso llegó a tomarse una foto sonriendo y haciendo la señal de la paz para guardarla junto a su número.

—¡Listo!

—Bien. Vámonos, los demás nos esperan para comer algo —Le dijo el armador ahora más tranquilo, guardando su celular.

—¡SI! —Gritó Hinata, prácticamente saltando de felicidad inocente.

Kageyama giró sus ojos, pero aprovechó que el pelinaranja iba distraído para sonreír libremente.


¿Yyyyy que tal? Se que prometí que no habría mucho AkaKen, pero es necesario para la trama y honestamente me parecen adorables xD ademas, necesitaba un capitulo de mmm transición (?) en fin, ya veremos más del KuroKen (Que ya inició...) y BokuAka a partir de aquí y por supuesto del KageHina que ya está comenzando *.*

Saludosss! ;3