Muy bien, tuve diversas reacciones a mi querido Yaku, pero me alegró saber que no lo odian como tal xD jajajaja este capitulo terminó siendo diferente a como lo planeaba originalmente, (Ni si quiera el titulo, lo cambié cuando iba por la mitad) pero me gustó como quedó, espero que piensen lo mismo que yo, ¡Disfrútenlo!
Bufones detectives.
"Kenma y Akaashi están juntos", "La pareja más estable que he conocido", "Comprometidos" Todas las palabras de Yaku golpeaban a Kuroo y a Bokuto constantemente, se habían ido a casa del pelinegro después de la práctica, ya que ninguno quería estar solo en esos momentos.
"¡Traición!", "No es correcto darle un regalo a alguien que tiene pareja", "La segunda pareja de reyes más querida de la escuela" Nishinoya también tenía razón, no podían hacer algo que afectara al equipo; pero la sola idea de dejar ir a su querido les dejaba un vacío en el pecho.
—¡No puedo creerlo todavía! — Se quejó Bokuto.
—Yo tampoco.
Ambos se encontraban en la habitación de Kuroo, la cual estaba decorada en tonos de negro y rojo, con posters de sus jugadores de voleibol favoritos, una TV pantalla plana de 42 pulgadas y fotos de todos los equipos de voleibol a los que había pertenecido desde su infancia, incluso los del campamento en USA, y tenía una cama de tamaño King, ya que al gato le gustaba estirarse cómodamente.
Kuroo estaba acostado sobre su espalda, viendo hacia el techo, mientras que Bokuto estaba sentado contra la pared, en la cabecera de la cama, abrazando sus rodillas y mirando hacia el infinito. Los primos estaban ya en sus piyamas, el televisor encendido pero en silencio, las luces apagadas.
El rostro de Kuroo era una máscara inexpresiva aunque sus ojos reflejaban lo mal que se sentía, Bokuto no tenía esa habilidad de esconder sus emociones, por lo que en su cara se veía lo destrozado y sin esperanzas que se encontraba; por eso no se miraban entre sí, detestaban no ver al otro sonriendo, era algo simplemente incorrecto y antinatural.
—¡Quiero a Akaashi para mí!
—Lo sé, bro, lo sé, pero no podemos hacer nada... por ahora.
—¿Por ahora? —Bokuto dirigió la mirada hacia Kuroo.
—Tenemos que tener paciencia.
—¿Paciencia? —El peligris hizo una mueca—, sabes que no tengo eso.
—Ese par no actúa como una pareja, creo que tenemos una oportunidad, si jugamos bien nuestras cartas.
—¿Qué está pasando por esa cabeza tuya Tetsu?
—Creo que ambos están confundiendo su amistad por amor.
—Llevan juntos desde que nacieron, no sería extraño que suceda —Comentó Bokuto con tristeza.
—Sí, pero las personas cambian y la rutina mata una relación romántica —Kuroo no sabía si era su corazón lleno de esperanzas el que estaba hablando o si realmente tenía argumentos válidos.
—Yaku dijo que eran una pareja estable, eso suena a aburrido —Recordó el búho, abrazando sus piernas aun mas fuerte—¿Qué sobre el compromiso?
—Un compromiso no es arreglo fijo —Kuroo sonrió—, sus padres podrían ser un problema, pero cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él.
—Debemos ganarnos sus corazones primero —Bokuto asintió en acuerdo, una pequeña sonrisa formándose en su rostro. Finalmente.
—Además, confían demasiado en el otro, eso puede jugar a nuestro favor —Kuroo agregó pensativo.
—Eso es cierto, no hay manera de que yo dejara que Akaashi pase tanto tiempo a solas con otro chico como tú y yo lo hacemos con ellos.
—Pienso lo mismo.
—Siento que un plan se está formando en tu cabeza bro —Bokuto se animó un poco más, Kuroo siempre había sido el de los planes, buenos o malos, Bokuto siempre lo había seguido.
—Necesitamos saber más de su relación —Kuroo pensó en voz alta—, si realmente se aman más que como amigos, no podremos hacer nada.
Bokuto hizo un sonido con su garganta, mostrando su descontento con la idea.
—Y debemos tener cuidado de no dañar la dinámica del equipo, sobre todo ahora que algunos saben lo que sentimos por el par de reyes.
—Yaku y los demás serán un problema.
—Luego nos ocuparemos de trío de diablillos, primero debemos recaudar información.
Más animados, ambos se acomodaron para dormir, apagaron el televisor y se metieron debajo de las sábanas; Bokuto terminó envolviéndose alrededor de Kuroo como cuando eran niños y el búho le tenía miedo a la oscuridad o cuando el gato tenia pesadillas; Kuroo decidió no quejarse, después de todo, necesitaban el consuelo esa noche.
—Quiero a Akaashi, bro—Dijo Bokuto suavemente contra el pecho de Kuroo.
—Lo tendrás Kou, lo conseguiré para ti...
—Y yo te daré a Kenma.
—¿Oya, oya?
—¡Oya, oya!
Kuroo apretó su abrazo sobre Bokuto y le dio un beso en la frente. Se quedaron dormidos en seguida.
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Claro, decir algo es mucho más fácil que hacerlo, Bokuto se sentía fatal al ver a Akaashi al día siguiente, todo su buen humor desapareció en el momento en que vio el anillo en su mano.
—Buenos días Bokuto-kun.
—Buenos días —Respondió el búho bufón sin el ánimo que lo caracterizaba.
—¿Sucede algo malo? —Por supuesto Akaashi se dio cuenta en seguida.
Bokuto lo vio y por primera vez sus ojos no brillaron y sus hombros cayeron.
"Algo está muy mal con el" Pensó Akaashi preocupado, ¿Dónde estaba la tonta sonrisa?
—Todo está bien —Le respondió el más alto soltando un suspiro y luego susurró—, o lo estará al menos, Tetsu lo prometió.
Akaashi no sabía qué hacer, esto no era uno de sus típicos modo depresivos, era algo más; solo pudo escuchar el nombre del gato.
—¿Todo bien con Kuroo-kun?
—Sí, todo bien con él...
—Sea lo que sea que te suceda, estoy seguro que se solucionará.
—Si...
Bokuto le dio una pequeña sonrisa, no era ni de cerca esa sonrisa a la que Akaashi se había acostumbrado, pero al menos pudo ver un poco de fuego en los ojos del búho, antes de que girara su rostro hacia la ventana.
Akaashi se preguntó que era esa inquietud que sintió en su estómago. Bokuto no sonriéndole era algo casi antinatural.
—¿Quieres practicar durante el receso?
—¿Ah? —Bokuto se giró sorprendido hacia él.
Akaashi se sintió un poco molesto, ¿Era tan extraño que fuera él quien pidiera jugar? Si, en realidad lo era, pero era culpa de Bokuto que empezara a disfrutar del juego.
—Ehm, hoy no Akaashi, Kuroo me pidió que lo viera cuando estuviéramos libres.
"¡Wow!" todas las alarmas de Akaashi se encendieron, definitivamente había algo malo con Bokuto si rechazaba la oportunidad de jugar voleibol.
—¿Estás enfermo? —Preguntó Akaashi, ahora sinceramente preocupado, incluso colocó su mano sobre la frente de Bokuto.
Bokuto saltó ante el toque de Akaashi, era sin duda la primera vez que el otro iniciaba el contacto, Bokuto se sonrojó, tomado con la guardia baja.
—¡¿Qu..e hhac..es?! —Preguntó nervioso.
—Asegurarme de que no tengas fiebre —Le respondió simplemente, al ver las mejillas rojas del más alto, sus manos se movieron allí antes de que fuera consciente de ello—, estas sonrojado, pero no pareces tener fiebre.
—¡Aa..aakaa..akaashi! —Bokuto dio un salto hacia atrás, nervioso —¡AAHG!
Bokuto cayó de su asiento por la impresión, alejándose del otro, ya que el más alto pensaba que su corazón saldría de su pecho para pegarse al pelinegro. El búho soltó todo el aire de su cuerpo y se quedó mirando al techo.
—¡Bokuto! —Akaashi lo observó desde su asiento, sus ojos muy abiertos y preocupados— ¿Estás bien?
—Sí, estoy bien, estoy bien.
Definitivamente era más fácil decir algo que hacerlo...
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La cadena que compró para Kenma estaba ahora en la habitación de Kuroo, pensó en tirarla a la basura ya que no podía dársela como si nada, pero al final no logró hacerlo y decidió guardarla en su habitación ¿Tal vez no sería un problema dárselo en navidad o en su cumpleaños? ¿Cierto?
Suspiró, no le gustaba tener que esperar, odiaba estar lleno de dudas.
—Este muy callado hoy.
—¿Oh? ¿Sí? lo siento... —Kuroo suspiro derrotado por su torpeza, quería actuar normal, preguntarle sobre Akaashi, pero su corazón dolía y Kenma era muy observador.
—Ese es el noveno suspiro en las últimas dos horas.
"Mierda"
—¿Lo es? —Preguntó sonriendo débilmente, aunque Kenma tenía su atención en el teléfono de Kuroo.
—Mnm... ¿Sucedió algo malo?
—No, no es nada.
—De acuerdo.
Una de las tantas virtudes que Kuroo apreciaba de Kenma era que entendía cuando las personas no querían hablar. Sin embargo, por mas que prefería mantener el silencio donde podía lamentarse en su mente, tenía información que debía recolectar.
—Ahm... escuché un rumor.
—No deberías prestar atención a lo que los demás dicen.
—Normalmente no lo haría pero era sobre ti...
Eso hizo que Kenma se detuviera a medio paso y girara su rostro hacia el pelinegro. El peliteñido odiaba ser el centro de atención, así que el hecho de que hubiera algún rumor sobre él corriendo por ahí, lo puso en alerta.
—¿Que...
—No es nada malo, solo... ¿Tú y Akaashi...? —No pudo terminar la frase.
—¿Si? —Por supuesto no sería tan fácil.
—¿Están juntos? ¿Cómo en... una...una relación? —Nunca le habían parecido que esas palabras pudieran dejarle tan mal sabor de boca.
—Si —Kenma se relajó, no era nada nuevo, solo era que Kuroo no lo sabía y por eso le llamó la atención—, cumplimos un año antes de iniciar las clases, en mi cumpleaños.
Y ahí se fue la idea de darle la cadena en su cumpleaños... Kenma siguió caminando y su atención regresó al celular de Kuroo, el pelinegro se alegró, porque sintió que el más pequeño le había golpeado en el estómago.
—Oh... ¿Yyy... escuche algo sobre un... un comprr..compromiso? —Esa palabra era incluso más difícil de pronunciar.
—Sí, nuestros padres son amigos desde el instituto y nos comprometieron cuando nací —Kenma rodó sus ojos, aunque el pelinegro no pudo verlo, de todas formas Kuroo estaba ocupado tratando duramente de no soltar las lágrimas que se comenzaron a acumular en sus ojos con la respuesta—, pero Akaashi y yo no lo tomamos muy en serio.
—¿Qué?
El corazón de Kuroo dio un salto emocionado; Kenma lo observó de reojo al responder, con una pequeña sonrisa en sus labios. Esa que Kuroo tanto amaba.
—En mi cumpleaños número quince, Akaashi dijo que nuestros padres no tenían derecho de dictar nuestras vidas, era nuestra decisión si queríamos o no seguir con lo del compromiso... —Kuroo sintió que la vida estaba regresando a él —... por eso me pidió que saliéramos, para que fuera por nuestra decisión estar juntos.
Kuroo detuvo sus pasos cuando Kenma le sonrió, y desvío luego su mirada a su anillo, su sonrisa se amplió un poquito más y siguió caminando.
El pelinegro tragó pesado y de alguna forma siguió a Kenma, por puro instinto, porque su cerebro quedó paralizado al igual que su corazón al ver esa sonrisa. Kuroo desvío su rostro hacia la ventana cuando se dio cuenta que estaba al lado del peliteñido, no tan cerca como siempre, ¿un sentido de auto preservación tal vez? no estaba seguro, pero lo que si sabia sin lugar a dudas es que Kenma estaba enamorado de Akaashi y eso... eso hizo que una lágrima se escapara de sus ojos.
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Kenma sentía que Kuroo estaba cerca aunque no tan cerca cómo ya se había acostumbrado, le extrañó pero no le dio mucha importancia, porque acaba de aparecer un Gengar de un alto nivel, tal vez lo suficientemente fuerte para superar a Yaku, justo a su izquierda, se giró hacia él y su pie no consiguió piso sino vacío... Y lo siguiente le pareció que pasó en cámara lenta.
El peliteñido quitó sus ojos de la pantalla y vio hacia adelante, escaleras descendentes, y se sintió a si mismo caer, ya era demasiado tarde para echarse hacia atrás.
—¡KEEEENMAAAA! —Gritó Kuroo y Kenma cerró sus ojos esperando lo peor.
Ya le había pasado algo similar, recordó de repente, cuando era un niño, jugando con su GameBoy Color, precisamente jugando Pokemon, vaya ironía, vio a su yo más joven que acababa de recibir la consola y se vio caer estrepitosamente por ellas. El pasado se repetía de nuevo, ¿Era el universo diciéndole que tal vez debería dejar de jugar Pokemon? ¿Estaba teniendo una revelación o recuerdos de su vida, como decía la gente que iba a morir?
Y entonces sintió un jalón desde la parte de atrás de su chaqueta y todo volvió a moverse normalmente.
—¡Hmph! —El aire escapó de sus pulmones cuando se encontró rodeado desde atrás por los brazos de Kuroo, su espalda chocando contra el pecho del más alto.
—¡Oh por Kami! ¿¡Estas bien!? —Kuroo sonaba aterrado, y Kenma abrió la boca para tranquilizarlo pero no podía, su voz no salía —¡¿Kenma?!
Se conformó con asentir rígidamente cuando se dio cuenta que su voz estaba atrapada en su garganta. El abrazo de Kuroo se hizo más apretado, rodeándolo completamente y por primera vez en mucho tiempo, a Kenma le alegró que eso ocurriera.
—¡Lo siento! —Le dijo Kuroo cuando las piernas de Kenma fallaron y tuvo que sostenerlo.
El shock de lo que pudo haber ocurrido afectándole por completo, su cuerpo comenzó a temblar, mientras imágenes de él en el hospital, el dolor de su brazo al romperse, las lágrimas y gritos de dolor...
—N...o...nn...no ess tu...cul...culpa —Susurró entre dientes, luchando por borrar esas imágenes de su cerebro y concentrarse en el presente.
—Lo siento... —Kuroo de nuevo le dijo antes de intentar alejarse, pero Kenma sujetó el brazo que estaba rodeando su cintura rápidamente.
—¡No! —Le pidió y Kuroo se quedó inmóvil.
Kenma luchaba por tranquilizar su respiración, sus ojos aun clavados en las escaleras, vagamente fue consciente de que aun tenía el teléfono de Kuroo en su mano derecha mientras su mano izquierda estaba sobre el antebrazo de Kuroo que lo rodeaba, ambas se aferraban fuertemente a lo que sujetaban.
Con cuidado, Kuroo dio un paso atrás, sin soltarlo, Kenma lo siguió por instinto, luego otro paso y otro más, así hasta que Kuroo chocó contra la pared contraria y se dejó deslizar suavemente hacia el piso, Kenma lo siguió, sin moverse tan fluido como el pelinegro, debido a la rigidez de su cuerpo, tenso con la adrenalina que corría por su cuerpo sin tener nada productivo que hacer en realidad.
—Estas bien... —Susurró Kuroo, aunque parecía que trataba de convencerse a sí mismo.
Kenma asintió pero no se alejó del agarre de Kuroo, más bien todo lo contrario, se acomodó entre las piernas del otro para recostarse en el pecho del más alto mientras su corazón volvía a la normalidad, agradecía que no hubiera nadie más en los pasillos.
—Cuando era pequeño me caí por unas escaleras —Le comentó a Kuroo—, me rompí la muñeca derecha y el tobillo izquierdo...
—No puede ser ¡Lo lamento tan...
Kenma negó con la cabeza de inmediato, interrumpiendo la disculpa.
—Me salvaste Kuro —Se giró para verlo y sonreírle, no una pequeña sonrisa sino una amplia, una que Kuroo nunca había visto, ni pensó que existiera—, gracias.
Kuroo no pudo hacer nada más que asentir, completamente hechizado por esa nueva y maravillosa sonrisa, no tenia palabras; contento con la acción, el peliteñido se giró y se acomodó en el pecho del otro, con sus ojos cerrados y suspirando.
Kuroo no pudo hacer otra cosa más que imitarlo.
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Bokuto y Akaashi se dirigían a la cafetería, el ánimo del búho seguía apagado, pero se obligó a sí mismo a seguir adelante con la misión que le había dado Kuroo.
—Akaashi... ¿Amas a Kenma? —Le preguntó repentinamente.
Para cualquiera la pregunta hubiera sido algo fuera de lugar, pero Akaashi estaba acostumbrado a que el más alto le preguntara ese tipo de cosas repentinamente; hacer ese tipo de preguntas tan personales era algo normal para el de cabello bicolor, una vez le había preguntado sobre su comida favorita, para seguir con su relación con su padre y continuar con que pensaba que tendrían de almuerzo aquel día.
—No puedo imaginar mi vida sin él —Fue la respuesta de Akaashi.
—Mnh...
Bokuto disimuló lo mejor que pudo el golpe al corazón que fue esa respuesta, lo bueno fue que Akaashi ni siquiera se molestó en observarlo; para cuando llegaron a la cafetería, Bokuto estaba casi normal, aunque su ánimo seguía decaído logró fingir una sonrisa.
Le pareció extraño que Kuroo y Kenma no habían llegado, pero cuando Akaashi y el se sentaron con su comida, el otro par estaba entrando, aunque Kuroo parecía extraño, no podía descifrar si estaba feliz o enfermo.
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El día y la práctica con el equipo pasó, los primos sentían que habían pasado por una exprimidora emocional, gracias a las respuestas que habían conseguido; además en la práctica, Yaku, Hinata y Noya no los dejaban de ver fijamente cada vez que estaban cerca de la pareja de reyes, llegaron a la casa de Bokuto completamente agotados.
Sin embargo, tenían un plan que discutir.
—¿No puedo imaginar mi vida sin él? —Kuroo soltó un silbido, al que Bokuto asintió con hombros caídos —Eso debió ser horrible de escuchar bro, lo siento.
Bokuto se encogió de hombros.
—Ellos no se toman lo del compromiso enserio, lo que es algo bueno, sin embargo, están juntos por decisión propia, lo que es realmente malo.
Ambos hicieron una mueca y suspiraron. El cerebro de ambos, luchando por encontrar algo a lo que aferrarse y entonces una idea le vino a Kuroo.
—Aunque...
—¿Aunque...? —Preguntó Bokuto con esperanzas.
—Yo no me imagino mi vida sin ti...
—Ow, bro, yo también te quiero, pero ¿qué tiene...¡OH! —Bokuto exclamó con sus ojos bien abiertos, pero luego se desinfló—, pero nosotros somos familia.
—Y ellos se conocen desde que nacieron, igual que nosotros...—Kuroo se acercó a su primo—, ¿tu le preguntaste si lo amaba, cierto?
—Sí.
—Akaashi es una persona directa, su respuesta debió haber sido simplemente sí, justo como Kenma lo haría, pero te dijo que no puede vivir sin él...—Aclaró cada vez más emocionado.
—Eso es cierto —Bokuto asintió sonriendo felizmente—, no lo pensé en esos momentos, pero buscaba un sí o incluso un no sé, por eso me sorprendió tanto su respuesta ¿Crees que tengamos oportunidad con ellos?
—Mmn... No quiero darte falsas esperanzas bro, por un lado creo que nos aferramos a un clavo ardiendo —Le dijo Kuroo honestamente—, pero creo que sí.
—Eso es todo lo que necesito, una pequeña esperanza —Le sonrió Bokuto lleno de confianza —, sé que puedo ganarme el corazón de Akaashi.
Kuroo sonrió, el recuerdo de aquella sonrisa amplia que no había visto hasta hoy, dándole esperanzas de nuevo.
—¡Sí! y yo puedo ganarme el corazón de Kenma —Aseguró el pelinegro, la sensación de Kenma entre sus brazos, haciéndole sonreír como un idiota.
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Ya era de noche y ambos estaban acostados en la cama de Bokuto, listos para dormir, pero la mente del búho no lo dejaba descansar.
—Oye Tetsu...
—¿Si bro?
—¿Alguna vez te los has imaginado juntos? ¿A Kenma y Akaashi?
—¡Agh!... prefiero no hacerlo bro.
—Pero... ¿Nunca te los has imaginado, no sé, tomados de las manos o... mm besándose?
—¿QUÉ? ¡NO!... —Exclamó sorprendido— ¿Tu sí? —Le preguntó repentinamente curioso.
—¿No crees que se verían, así como... súper adorables?
—Estoy enamorado de uno de ellos, no creo que...—Comenzó a decir y entonces se detuvo y su mente comenzó a volar—... mnn... oh… ¡OH!
—Seeh... Es como ¡Wow! ¿No?
—¡¿Qué me has hecho bro?! ¡No puedo dejar de imaginármelos!.. ¡Agh, maldición!
—Lo sé, lo sé —Bokuto rió cuando Kuroo se cubrió su rostro con su almohada —¿Crees que han llegado más lejos?
—¡Agh! ¡KOUTARO!
Bokuto comenzó a reír a carcajadas, las lágrimas salían de sus ojos, Kuroo comenzó a golpearlo con su almohada.
—¡Eres...un...idiota! —Con cada palabra que decía le golpeaba—, ¡¿Por...qué...colocas...esas...imágenes...en...mi...cabeza?!
Unos minutos después, ambos estaban ya acostados y arropados, listos para dormir, de nuevo.
—¿Tetsu...?
—¿Si bro?
—¿Quién crees que sea el de arriba?
—¡BRO! —El pelinegro estiró su brazo y lo golpeó en el estómago, duro. Pero segundos después susurró su respuesta.
—Akaashi...
—Eso pensaba...
—A veces te detesto —Se quejó Kuroo segundos después.
—Me amas...—Bokuto se burló— ¿A dónde vas? —Preguntó cuando su primo se levantó repentinamente.
—¡Al baño!
La carcajada de Bokuto lo siguió hasta afuera de la habitación.
—¡Ya es tarde Koutaro! ¡Ve a dormir!
—¡LO SIENTO PADRE!
¿Yyyyyyyy que tal? Quise compensar un poco a los primos dándoles un pequeño momento especial con sus respectivos amores ¿Que les pareció? Espero que les haya gustado esa escena del final tanto como a mí xD jajajajaja no pude evitarla vino a mí luego de leer un fanfic donde estan los 4 juntos, aunque yo no llegaré a tanto. Este cap me salió muuuucho mas largo de lo que pensé, espero que les haya gustado.
En el proximo cap habrá KageHina y espero que un poco de AsaNoya
Saludooooos! Recuerden dejar su review ;)
