Me disculpo por tooooodo el tiempo que me tardé en actualizar, pero estoy con mi tesis universitaria (Presento dentro de semana y media aprox) y eso me ha consumido mi tiempo y muuuucha de mi inspiración, he robado tiempo aquí y allá para traerles este cap, espero que lo disfruten, como lo prometí este cap es mas que todo KageHina, con un poco (Tal vez muy poco xD) de Asanoya... Lean la nota del final plis
Rey enamorado.
Kageyama estaba acostado en su cama, su balón de vóley entre sus manos, lo lanzaba hacia arriba y comenzaba a jugar con él, como si estuviera colocándolo para alguien, esto era algo normal para él, un ejercicio que hacía desde que estaba en la primaria, se imaginaba en un partido, siempre levantando el balón para alguien imaginario... el problema era que ahora no veía una figura borrosa, ahora el cuerpo del rematador se encogía y tenía un cabello pelinaranja, saltaba muy alto y tenía una sonrisa que brillaba como el sol.
—¡Agh! —Se quejó y lanzó el balón más alto de lo normal— ¡Auch!
El balón le cayó en su rostro, eso era algo nuevo.
Igual que el hecho de que su teléfono celular estaba en su estómago, abierto en los mensajes, el contacto de Hinata seleccionado y el mensaje en blanco. Kageyama Tobio, el rey de la cancha, estaba debatiéndose si escribirle al bufón pelinaranja e invitarlo a una cita; eso ocurría desde aquella salida al cine con todo el equipo, mientras veía los ojos de Hinata brillar al ver los trucos de magia, la sonrisa que le dio cuando se dio cuenta que lo miraba; quería sostener su mano, quería seguir recibiendo esa sonrisa.
Y entonces se dio cuenta, desde el momento en que vio al pelinaranja saltar para golpear uno de sus pases, Kageyama había caído enamorado de Hinata, le había tomado semanas llegar a un acuerdo con sus sentimientos por el bufón, pero esa salida y esa sonrisa le dieron su respuesta, la razón por la que sentía escalofríos cada vez que el pequeño golpeaba sus pases, como su corazón daba un salto cada vez que el pelinaranja lo observaba como si fuera un dios con cada pase que le daba, como su estómago se revolvía cada vez que lo veía alabar a Bokuto, como la ira lo invadía cuando el líbero le pasaba un brazo por los hombros, como los celos se apoderaban de él cuando lo veía cerca de los otros reyes, Kenma y Akaashi.
Si, un rey de la cancha estaba enamorado de un bufón de la cancha.
Y él no tenía idea de qué hacer con eso... toda su vida, el voleibol había sido lo único que le importaba.
—Solo presiona "Enviar" —Se dijo a sí mismo en voz alta.
"Primero debes escribirle algo, idiota"
Kageyama suspiró, tenía más de una hora en lo mismo, tomaba el teléfono, escribía, se debatía en enviarlo, luego lo borraba, tomaba su balón y comenzaba a jugar... para luego tomar su teléfono de nuevo y repetir el ciclo, una y otra vez.
—¡Agh! ¡Maldición! ¡Esto es ridículo! —Le gritó al balón —, es solo un mensaje.
Un mensaje al chico con el que discutía todos los días y que probablemente lo odiaba por eso.
—Soy un idiota...
Kageyama se levantó de su cama y decidió ir a tomarse una malteada de fresa, resignado, era imposible que alguien tan animado y brillante como Hinata estuviera interesado en alguien tan serio y oscuro como él; Hinata era el sol mientras él, era la tormenta.
Tomó sus audífonos y decidió correr un poco, por lo que se fue a la tienda de batidos que estaba a una buena distancia, unos veinte minutos después, aun con sus audífonos puestos entró a la tienda, sin mirar alrededor, pidió su malteada y se sentó en una mesa sólo, sin fijarse que había un par de bufones detrás de él.
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—¡Toma una carta! —Nishinoya le ofreció el mazo de cartas a Hinata.
El libero y la carnada estaban en una tienda de malteadas, pasando el rato, Nishinoya quería practicar sus trucos de magia que había aprendido gracias a Youtube, y Hinata había aceptado de inmediato, ambos habían quedado muy emocionados luego de ver Now you see me 2.
—¡Sí! —Hinata tomó una carta.
—¡Apréndetela y ahora ponla en otro lugar!
—¡Sí! —Hizo tal como le dijo.
Nishinoya barajeó el mazo de cartas varias veces y mostró la carta superior al pelinaranja.
—¿Esta es tu carta? —Preguntó muy confiado, enseñándole el As de diamante.
—Ehhh… no, no es esa Noya-senpai.
—¿Eh? No puede ser, tal vez…—Movió las cartas de nuevo y le mostró el Rey de corazones— ¿Es esta?
—Mmm… no.
—Maldición, tal vez…—Y entonces Noya sonrió —, levanta el menú.
—¿Ah? —Hinata le dijo sorprendido, pero hizo como le pidió, el Diez de diamantes, estaba ahí —¡GWA! ¡Noya-senpai! ¡ESTA ES! ¡Lo hiciste! ¡Eres increíble!
Nishinoya rió complacido, su pequeño kohai viéndolo con admiración, en esos momentos llegó su orden, una malteada de chocolate para Hinata y otra especial de su helado favorito Garagari-kun para el líbero, esa era la razón por la que habían decidido ir allí, era el único sitio donde la hacían; aun sonriendo ambos bebieron su orden.
—Así que... Shoyo... —Noya le sonreía traviesamente al pelinaranja, quien bebía su malteada inocente—, he visto que Kageyama no te quita la mirada de encima.
Hinata se sonrojó.
—¡¿AH?! ¿Ka...kageyama? —Tartamudeó el más joven, casi ahogándose con su malteada —, no... no sé de que hablas No…noya-senpai.
Hinata se hizo el desentendido, tratando de distraer al líbero con lo de senpai, pero fallando miserablemente.
—Vaaaaamos Shoyo, todos se dan cuenta que a ti te grita más que a nadie.
—El no me soporta...—Respondió el pelinaranja en voz baja, realmente creyéndolo así.
—¿Entonces si te gusta? —Nishinoya le sonrió triunfante.
—¿¡EH!? ¡Po...por supes...to que... ¡Yo no dij...!—El pelinaranja negó con la cabeza, pero el sonrojo alcanzó sus orejas —¡Agh! ¡Noya-senpai!
Se quejó Hinata, dejando que su frente golpeara la mesa.
—¡Jajajajajajajaja! ¡No te preocupes Hinata! ¡Tu senpai te ayudará!
—¿C...cómo? —Hinata no pudo evitar preguntar interesado, sus ojos clavándose en el libero.
—¡JA! hablaré con Asahi, él se lleva bien con Kageyama.
Hinata entrecerró sus ojos hacia el líbero, una sonrisa formándose en su rostro.
—¿Asahi-san? yyyy ¿esto no tiene nada que ver con el hecho de que no puedes dejar de sonrojarte cada vez que te felicita Noya-senpai?
—¡¿AH?! —Nishinoya reaccionó al tono burlón del menor, sonrojándose—, pp...por supueeesto que no, Hinata —El líbero llevó su mano detrás de su cuello, nervioso— esssto... es solo para ayuda…artte.
—Claro, claro —Hinata rió al ver como las mejillas del líbero se parecían ya a su cabello.
—¿Qqquieres que te ayude o no? —Le preguntó el libero desviando su mirada.
—¡Por supuesto que sí! pero...—Hinata de repente recordó las palabras de Yaku y se desanimó.
—¿Peeeero?
—Un rey y un bufón no están destinados a estar juntos... —Susurró.
Al escuchar esas palabras Nishinoya Yuu se desinfló, sintiendo que su pequeño y adorado kohai se deprimía al igual que él, la verdad es que esas palabras le habían dolido, sobretodo porque eran ciertas, desde que Noya había ingresado en la escuela, no había ocurrido que un rey estuviera con alguien que no fuera otro rey, lo cual apestaba.
—¡Nosotros seremos la excepción Shoyo! —Lo intentó animar, luciendo mucho más confiado de lo que en realidad se sentía.
—¿Eso cree Noya-senpai? —Preguntó con esperanza el pelinaranja.
—¡Por supuesto que sí!
—¿Eso significa que si te gusta Asahi-san? —Hinata le sonrió.
Nishinoya golpeó su rostro contra la mesa, y soltó una pequeña carcajada al verse atrapado por el menor, no era necesaria una respuesta.
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Kageyama se levantó de su asiento, un audífono cayendo de su oído por el movimiento, se marchó de la tienda de batidos, observando fijamente su teléfono, un mensaje escrito para Hinata y su dedo sobre el botón de enviar.
¿O tal vez… sería mejor una llamada?
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Nishinoya, aun avergonzado de haber caído en la trampa de su pequeño kohai, observaba a todos lados menos al pelinaranja cuando vio como un chico alto, de cabello negro, se levantó de su asiento, justo detrás de Hinata, era imposible no reconocerlo.
—Kageyama… —Susurró sorprendido.
—¿Eh?
—¡Kageyama! —Le dijo un poco más alto cuando el otro estaba casi en la puerta. Lo señaló.
—¿QUE? —Hinata giró hacia donde señalaba el líbero.
—¿Eees…estaba aquí? —Preguntó asustado.
—Justo detrás de nosotros —Le dijo Noya, luciendo repentinamente pálido.
—¡¿GAHW?! —Chilló el menor—, ¿Nos habrá escuchado?
—No… nnho, no lo sé, tenía un audífono puesto.
—¡¿Qué hacemos Noya-senpai?!
—Creo… creo que si nos hubiera escuchado nos habría dicho algo, ¿no?
—…
Los dos se quedaron mirando fijamente por donde se había marchado el armador, perdidos en sus pensamientos y en la posibilidad de que Kageyama los hubiera escuchado.
Ambos saltaron cuando el teléfono de Hinata comenzó a sonar, pocos minutos después.
—¡Es él! —Exclamó el menor asustado.
—¿Kageyama? —Hinata asintió.
—¿Qué hago? —Hinata comenzó a temblar— ¿Le contesto?
—...
La llamada se detuvo y ambos suspiraron aliviados.
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Kageyama gruñó al teléfono en su mano, ¿Cómo era posible que le tuviera tanto miedo al enano? Había llamado y luego colgado antes de que el otro respondiera, era un idiota, Hinata tendría la llamada perdida y seguro le iba a llamar, tal vez… ¿Podría usar eso de excusa? Podría responder que había sido un accidente, eso ocurría, si, era más seguro, esperaría a que Hinata le devolviera la llamada, conociendo al idiota, la curiosidad le ganaría y lo llamaría enseguida.
Kageyama sonrió.
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Al día siguiente, Kageyama estaba de mal humor, Hinata no le había devuelto la llamada y lo peor era que no podía preguntarle, sin que el pelinaranja sospechara.
Estaba en la práctica matutina con Asahi, ellos siempre llegaban antes que los demás, por algo eran los reyes de la cancha, por supuesto el capitán se dio cuenta que había algo raro con él; el rey gigante siempre se daba cuenta.
—¿Qué te sucede esta mañana, Tobio?
—¿Ahm? —Kageyama quiso hacerse el desentendido.
—Tus pases están raros…—Asahi lo observaba fijamente, Kageyama tragó pesado y desvió la mirada —, tenemos un partido de práctica pronto.
—Lo sé —Dijo bruscamente, el entrenador les había dicho que esperaban la respuesta de sus enemigos jurados, el equipo de su senpai, Oikawa.
—Háblame Tobio, sabes que no te hace bien quedarte callado cuando eso afecta tu juego.
Kageyama cerró sus ojos, odiando y al mismo tiempo agradecido de su capitán, Asahi era el único con el que podía conversar; pero para su desgracia o salvación, no estaba seguro de cómo verlo, los grandes reyes de la escuela, Daichi y Sugawara, entraron buscándolos.
—¡Asahi, buenos días! —Saludó el peligris.
—¡Oh, Suga, Daichi! —Asahi se acercó hacia ellos, luego de darle una mirada a Kageyama.
El capitán dejaría pasar el asunto por ahora, pero Kageyama sabía que no sería por mucho tiempo. Tenía que resolver sus cosas antes de que eso ocurriera, no creía poder soportar tener una charla de corazón a corazón con su capitán, sería demasiado vergonzoso.
—Recibimos una propuesta para el equipo…—Kageyama se les unió, ahora interesado y olvidando sus problemas por el momento, entrando en su modo voleibol.
Asahi lo arrinconó al terminar la práctica de la mañana y Kageyama tuvo que decirle todo; como buen capitán Asahi le prometió ayudarle con Hinata y que utilizarían la petición de Suga y Daichi para eso.
Como escuela elite que eran, Karasuno debía ofrecer ayuda a la comunidad de vez en cuando, retribuir de alguna manera y en este caso, habían decidido que el equipo de voleibol enseñara a los chicos de una escuela primaria las bases del juego. Asahi, convenientemente decidió que debían ir Kageyama, Hinata, Nishinoya y el mismo. Eso NO era una doble cita, simplemente eran ellos cumpliendo con una tarea de su escuela, no era una doble cita, entonces, ¿por qué estaba tan nervioso?
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Kuroo contestó su teléfono justo cuando le acababan de dar un descanso en su práctica de la tarde.
—¡Oya, oya Teru!
—¡Oya, Tetsu! el ruso, el pelón y yo iremos a Japón dentro de tres días ¿Crees que le interese a tu equipo practicar con nosotros?
—Tengo que preguntarle al entrenador, pero no creo que se niegue.
—¡Yey! Nos veremos pronto Tetsu, bye, bye.
El otro le colgó sin que el pelinegro pudiera responderle, con una sonrisa el pelinegro guardó su teléfono, para encontrarse con Kenma justo detrás de él.
—Pareces feliz —Le dijo con su voz monótona, aunque a Kuroo le pareció algo forzado.
—Era un amigo, unos chicos con los que entrené en Estados Unidos van a venir dentro de tres días y quieren entrenar con nosotros.
El peliteñido frunció el seño pero no dijo nada, se encogió de hombros y se marchó.
¿Qué demonios? Se preguntó Kuroo. Aun extrañado por la escena, Kuroo sacudió su cabeza y se acercó a su primo para darle las buenas noticias.
—¡BRO! ¡¿A que no adivinas quien viene?!
NOTA IMPORTANTE: me disculpo si no es lo que esperaban, pero como dije al principio la tesis me ha consumido la inspiración un poco, creo que la próxima actu será después de que presente la tesis por lo que queda para la ultima semana de octubre o principios de noviembre, intentaré que sea lo más rápido posible.
Ahora sobre el cap: ¿Les gusto Kageyama nervioso? ¿Que tal Noya como un mago novato? ¿Y el capitán casamentero? ¿Y quienes son los amigos de USA que visitaran a los chicos? el ruso es obvio porque no es la primera vez que lo menciono, pero ¿Los otros? xD Dejen un comentario con sus respuestas ;D
Besos!
