Bueno, bueno, aquí esta el siguiente cap que me salio muuuucho más largo de lo que pensé, espero que les guste xD
Celos de rey.
Akaashi nunca lo diría en voz alta, pero la noche anterior había sido una de las más divertidas de su vida; nunca había participado en una guerra de comida antes, siempre había tenido que cuidar de Kenma y temía meterse en problemas, pero estar con esos chicos, rodeado y protegido por Bokuto, le hizo perder sus miedos, saber que su mejor amigo estaba en manos de Kuroo le permitió dejarse llevar por los bufones.
Eso no significaba que Terushima, Lev y Tanaka le agradaran, eran una mala influencia para Bokuto y el resto de los bufones, sabía que Asahi los castigaría en la práctica del día siguiente por la guerra de comida, por lo que Akaashi estaba agradecido que en la mañana tenia deberes con el consejo estudiantil.
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Yaku estaba feliz de que al día siguiente les tocaba faltar a la práctica matutina gracias a las actividades de su propio club, estaba agotado, no solo porque el entrenamiento había sido incluso más fuerte por culpa de los amigos de Bokuto y Kuroo sino que no había podido dormir en toda la noche ya que cierto ruso no abandonaba sus pensamientos, y tenía las ojeras que lo probaban.
—¿Estás bien?
—Sí, no te preocupes, no dormí muy bien, eso es todo.
—¿Entraremos al torneo de PS3 de la semana que viene? —Kenma le preguntó, aun no habían llegado los demás miembros.
—No veo ningún problema, no tenemos nada importante con el club de voleibol ¿cierto?
El peliteñido negó.
—Igual tenemos que hablar con Asahi para informarle y al entrenador Ukai.
—Por supuesto —Asintió Yaku.
El libero suspiró, nunca pensó que tendría que equilibrar su horario con el calendario del equipo de voleibol, en realidad nunca pensó que terminaría dándole casi la misma importancia que a sus queridos videojuegos, pero la cosa era que el voleibol le gustaba y mucho, sus compañeros eran geniales y muy divertidos, sobretodo Nishinoya de quien había aprendido mucho y Hinata, que le parecía demasiado adorable e inocente para su propio bien, incluso ya apreciaba a los otros dos bufones, aunque no podía decir lo mismo de sus amigos.
Yaku recordó ese momento en el restaurante cuando terminó sobre Lev Haiba y como esos ojos de gato lo hipnotizaron, como de repente no quería hacer nada más que acercarse a ese idiota de sonrisa inocente pero a la vez pícara y borrársela de un beso.
—…aku —No podía dejar de pensar en el calor que lo rodeaba—...¡Yak...—Lo bien que se sentía en su piernas y como por primera vez en su vida no le importaba ser pequeño—¡…AK…!—Demasiado atrapado en su recuerdo casi podía sentir que Lev se acercaba de nuevo, hasta que...—¡MORISUKE!
—¡GWA! —El libero saltó de su asiento y terminó en el suelo—, ¡Joder! ¿Qué pasó?— preguntó desconcertado, observando cómo su amigo sonreía divertido y le ofrecía una mano para ayudarle.
—Estabas en las nubes, tenía más de cinco minutos llamándote ¿En que estabas a pensando?
—Lo siento —Yaku no pudo evitar sonrojarse. ¿Por qué no podía sacarse al ruso idiota de sus pensamientos? Sacudió su cabeza y le dijo una media verdad a su amigo —, no puedo creer que estemos dispuestos a dejar de ir a un torneo por culpa del voleibol.
Kenma le dio una mirada que le dijo que el armador sabía que estaba cambiando el tema, pero siendo Kenma como era, lo dejó pasar con un encogimiento de hombros.
—Este año han cambiado muchas cosas, nosotros hemos cambiado y ahora nos relacionamos con más personas...
—Si —Yaku asintió a las palabras casi filosóficas de su amigo.
—Y hemos conocido a algunos más especiales que otros...
—Si —De nuevo asintió casi en trance y de inmediato Yaku pensó en Lev y su rostro volvió a ponerse rojo, no fijándose en la mirada conocedora que Kenma le daba.
—Los cambios son buenos, creo que Kuroo y Bokuto nos vinieron a enseñar eso...
Yaku asintió antes de darse cuenta que lo hacía, a veces Kenma hablaba así, palabras demasiado sabias para un chico de 16 años, siempre viendo la situación desde otro punto de vista más maduro y era imposible para Yaku no estar de acuerdo con su amigo, incluso él que era un chico que odiaba los cambios, problema que desarrolló debido a la inestabilidad de su familia, se dio cuenta que el origen del huracán en el que se había transformado su vida eran el par de bufones, aunque sabía que no podía culparlos; pero dentro del caos siempre había tenido algo estable e inquebrantable, sus amigos.
—Kenma... —Yaku quería decir algo, pero no tenía idea de qué, de repente todas las palabras que había dicho su amigo le cayeron encima como un bloque de ladrillos.
Y entonces recordó cómo el día anterior Akaashi casi babeaba por Bokuto y como Kuroo tuvo su mano sobre Kenma en el regreso a casa y que sus amigos nunca estuvieron el uno junto al otro en realidad... ¡No, no! NO podía ser, ¿Estaba tan distraído con Lev que no se había dado cuenta que algo extraño estaba sucediendo con sus mejores amigos? ¿Cómo era posible que no se hubiera dado cuenta de las señales cuando ya sabía de las intenciones de los bufones?
¿Lo habían hecho a propósito? ¡Imposible! no había manera de que supieran la debilidad de Yaku por los chicos más altos y con cara de inocencia, no podían saberlo ya que Yaku acaba de darse cuenta que ese parecía ser su tipo, de ojos verdes y cabello corto… ¡Maldición!, ahí estaba de nuevo distrayéndose por pensar en Lev…
—Kenma, ¿tú y Akaashi...? —Preguntó de repente aterrorizado, ni siquiera pudo pronunciar las palabras, cualquier cosa podía cambiar, el club, sus otras amistades, sus padres, pero no sus mejores amigos.
Kenma abrió su boca para responder pero entonces la puerta del club se abrió y sus otros dos compañeros de club entraron, Yaku se quedó con la duda.
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Al día siguiente, Kuroo sentía la mirada de Kenma, aunque esta vez no era muy agradable, ya que podía sentir que el más pequeño no estaba muy feliz con él y Kuroo no sabía el porqué, pensó que todo estaba bien luego de la guerra de comida, ya que se había encargado de protegerlo, pero Kenma no dejaba de mirarlo fijamente, como si quisiera atravesarlo con un láser.
—¿Estás bien?
—Mmph…—Kenma se encogió de hombros
—¿Estas enojado… conmigo?
Obtuvo la misma respuesta, solo que ésta vino acompañada de Kenma desviando su mirada, así que si estaba enojado, pero ¿Por qué? Y ¿Qué podría hacer para hacer feliz al otro? Tendría que ir por partes y con mucho cuidado si quería obtener las respuestas.
—¿No la pasaste bien ayer?
—Sí —Kenma seguía sin dirigirle la mirada.
—¿Quieres jugar con mi teléfono mientras el profesor llega?
—Mmm… no.
Maldición, había hecho algo terriblemente mal; Kuroo estaba devanándose el cerebro para saber que le sucedía a Kenma y por primera vez odió que el otro se contuviera tanto.
Su teléfono sonó y Kuroo observó que era Terushima quien lo llamaba, aprovechando que el profesor no estaba todavía, tomó la llamada.
—¡Teru! Estoy en clases bro, tienes menos de cinco minutos.
Kenma clavó sus ojos en Kuroo, y por eso el pelinegro casi no escuchó lo que su amigo le decía, su atención fija en el peliteñido a su lado, Kenma tenía sus manos en puños, sus ojos fijos en el celular de Kuroo y no le extrañaría que su celular explotara de un momento a otro por la forma en que Kenma lo veía… Kuroo no podía creer lo que su mente le estaba diciendo… Kenma no podía estar ce…, no, no, eso era imposible, aunque algo si era completamente obvio, a Kenma no le gustaba Terushima.
—¡Teru, debo irme!
Apenas registró las quejas de su amigo, se disculparía en la tarde, ahora tenía a un gato peliteñido que contentar, Kenma regresó a su posición anterior, es decir casi dándole la espalda a Kuroo, lo cual era divertido sabiendo que estaban sentados en el mismo escritorio uno al lado del otro.
—No te agrada Terushima, ¿Por qué?
—Mnphf…
De acueeeerdo, no podría sacarle la respuesta de una forma directa, así que iría por la distracción, no había pasado semanas junto a Kenma sin aprender cómo manejar al otro. Estaba pensando en sorprenderlo pero tendría que usar su arma secreta.
—Hoy me enteré de que habrá pie de manzana en la cafetería.
Kenma le dio una mirada de reojo, Kuroo sonrió internamente, por fuera su expresión era neutral, casi desinteresada.
La verdad es que Kuroo se había hecho amigo de la señora de la cafetería en el momento en que vio que Kenma amaba el pie de manzana, el cual era un postre de la escuela muy raro, ese postre lo hacia sonreír de la manera que a Kuroo le encantaba y por eso convenció a la señora de que le avisara cuando había y así Kuroo podía asegurarse de conseguirle siempre uno a Kenma.
—¿Ah sí?
—Síp.
Kenma se giró hacia él, ahora completamente interesado, Kuroo sonrió.
—¿Cómo sabes?
—Tengo contactos… —Kuroo jamás admitiría todo lo que había hecho para convencer a la señora de la cafetería, los regalos que le había tenido que dar, todo lo que tuvo que rogar, no, nunca le diría, no quería parecer tan desesperado.
Kenma giró sus ojos por la respuesta, pero le sonrió al pelinegro y Kuroo supo que había logrado su cometido, Kuroo iba a decirle otra cosa, pero el profesor llegó y tuvo que guardar silencio. Sin embargo, Kenma, como hacía desde que se conocieron, acercó su libro para que Kuroo pudiera leer, el pelinegro no podía contener su sonrisa.
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—Y entonces Asahi nos hizo darle cinco vueltas a la escuela después del entrenamiento ¿No te parece demasiado cruel Akaashi?
—No es para menos, luego de lo que hicimos ayer Bokuto.
Bokuto hizo una mueca.
—Pero Akaaaashi… teníamos menos de veinte minutos para hacerlas.
Akaashi sonrió mientras Bokuto hacia pucheros, tenían un pequeño descanso entre clases que habían decidido pasar en el salón. No porque Bokuto estuviera cansado, o Akaashi pensara que podría caerse si caminaban, por supuesto que no era por eso.
—Dijo que en la tarde sería peor.
Akaashi tragó pesado y su sonrisa desapareció.
—Me lo imaginé…—El rey suspiró derrotado.
—¿Lo de ayer fue muy divertido, no? —Le pregunto el bufón sonriendo.
Akaashi dudó mientras observaba a Bokuto, su mente volando con las posibilidades: decirle que si sólo haría que Bokuto quisiera hacerlo de nuevo, pero negarlo abiertamente seguro lo deprimiría, optó por algo en medio, se encogió de hombros, sin negar ni asentir; fue suficiente para Bokuto, quien comenzó a comentarle sus partes favoritas.
—Y cuando Teru golpeó a Noya… ¡No! Mejor cuando Tanaka subió a la mesa y golpeó a los universitarios… espera, y ¿Dónde dejo a Lev? —Bokuto soltó una carcajada mientras Akaashi frunció el seño, molesto de que solo hablara de sus amigos del campamento.
—Hinata y Kageyama hicieron un buen equipo —Comentó secamente, recordando como el par se unió, con Kageyama dándole "artillería" a Hinata para que el más pequeño cubriera sus espaldas.
—¿Y yo qué? —Se quejó celoso—, yo estuve genial ¿No es así? —Bokuto como siempre buscando halagos, pero Akaashi estaba de mal humor, así que solo se encogió de hombros —¡Aaaaaakaashi!
El rey se preguntó, cuando había pasado de odiar como Bokuto jugaba con su nombre a parecerle algo adorable, algo tenía que estar mal con él.
—Lo hiciste bien…
—¿Bien? ¿Solo bien? —Bokuto parecía que iba a llorar y Akaashi se mordió la mejilla para no sonreír—, te salvé del ataque de Nishinoya.
—Recibiste un champiñón en tu rostro.
—¡Por ti! —Exclamó Bokuto señalándolo—, odio los hongos.
—A mí me gustan, sobretodo en las pizzas.
—¿Qué? —El bufón parecía horrorizado, sus ojos abiertos pues, como los de un búho.
—Me gusta la pizza con champiñón y maíz.
—No soporto el maíz —Bokuto arrugó su rostro en una mueca de desprecio—, me gusta la pizza con pimentón y anchoas.
—Entonces no podremos comer una pizza juntos —Comentó Akaashi, para sí mismo, pero Bokuto escuchó y sus hombros se hundieron —, al menos que pidamos mitad y mitad…
—¡Sí! Podemos hacer eso —Bokuto gritó de repente, haciendo que Akaashi se sobresaltara, no se había dado cuenta que estaba hablando en voz alta —, mitad y mitad —Asintió el bufón con una sonrisa.
—No puedo creer que no te guste el maíz…—El rey negó con la cabeza, divertido.
—Y yo que a ti si —Replicó de inmediato el búho, cruzándose de brazos, sacándole la lengua al pelinegro.
Akaashi no pudo evitar sonreír ante aquel gesto tan infantil.
—Hoy y mañana no podemos porque Teru y los demás siguen aquí, así que ¿Qué te parece el sábado?
—¿El sábado? —Akaashi preguntó confundido, su enojo volviendo solo con la mención de Terushima, ¿Por qué siempre tenían que llegar al trío?
—¡La pizza! —Bokuto dijo como si fuera lo más obvio del mundo, Akaashi frunció el ceño.
—¡Oh! Pizza… si claro —Akaashi aceptó sin prestar mucha atención, luchando consigo mismo por estar enojado solo por escuchar el nombre del chico de piercings.
—¡HEY HEY HEY! —Bokuto exclamó poniéndose de pie de repente y asustando a Akaashi de nuevo, todo el cansancio pareció desvanecerse del más alto —¡Es una cita!
"¡Wow, alto ahí! ¿QUÉ? ¿Cita? ¿Acababa de aceptar salir en una cita con Bokuto?"
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Cuando llegó la hora del almuerzo, Kuroo se había apoderado de los trozos más grandes de pie de manzana y se los dio a Kenma, quien parecía que le acababan de dar un nuevo videojuego, además se había asegurado de escribirle a Bokuto para que él y Akaashi se apresuraran y pudiera tomar un pedazo también, Kenma le había avisado a Yaku.
Los cinco se sentaron a comer de su comida y Kuroo tuvo que obligar a Kenma a que comiera algo de su almuerzo antes de que fuera por el postre.
—Pero Kuuuro... —Al pelinegro le fue difícil resistirse a la forma en que Kenma lo miraba, le rogaba que lo dejara comerse su adorado pie.
—N...no, debes comer primero tus onigiri, Kenma.
—Akaaaashi —Se giró esperanzado hacia el otro rey, solo para ser rechazado.
—Hazle caso a Kuroo —Akaashi respondió sin verlo siquiera, él también tenía cierta debilidad ante Kenma cuando se ponía de esa forma, si lo veía cedería.
Kenma se enfurruñó, cruzando sus brazos e inflando, sólo un poco, sus mejillas, lo cual le pareció demasiado adorable a Kuroo y casi, cede ante el rostro tan lamentable que estaba poniendo el otro.
—Por lo menos comete estos dos y te doy todo el pie que quieras.
No había terminado de decir la frase cuando Kenma había empezado a comer, Kuroo observó como Akaashi lo veía sorprendido y… agradecido por lo que había hecho, el más alto solo asintió y se dedicó a comer y a ver al peliteñido, sabía que tenía una sonrisa tonta en su rostro y no le importaba.
Cuando Kenma terminó de comer, Kuroo se aseguró de darle su amado postre, los dos pedazos, que rápidamente el peliteñido devoró, había terminado antes que cualquiera en la mesa y obviamente quería más por lo que Akaashi le había dado la mitad del suyo y luego de intercambiar una mirada tan dulce que hizo que Kuroo se sintiera celoso, Kenma lo terminó igual de rápido y ahora veía fijamente el pedazo grande que Bokuto había tomado para sí mismo, por supuesto Kuroo no perdió tiempo y tomó el pedazo para Kenma.
—Come.
—Gracias.
—¡Oye! ¡Eso era mío! ¡Brooo! —Bokuto se quejó pero el pelinegro lo ignoró, demasiado distraído por la felicidad en el rostro de Kenma, aunque no tanto como para no detener a Bokuto de recuperar su postre.
—Toma —Akaashi salvó el día, dándole la otra mitad del postre al búho, quien le sonrió feliz y comenzó a comer, con una expresión tan feliz que era casi igual a la de Kenma.
Yaku veía al cuarteto sintiendo que su mundo estaba despedazándose, estaba mudo del shock ¿Cuándo había pasado esto?
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Kageyama se preguntaba si había forma de golpear accidentalmente al bufón pelón sin recibir otro castigo de Asahi; el armador oficial de Karasuno, no podía evitar apretar el balón que tenía entre sus manos cada vez que Hinata le sonreía a Tanaka, ¿Qué tenia de genial el pelón? lo bueno era que sabía cómo obtener la atención de la carnada.
—¡Oi idiota! —Gritó hacia el pelinaranja, quien enseguida giró en su dirección.
—¿Que quieres Bakageyama?
—La colocaré para ti.
A pesar de la distancia, Kageyama pudo ver como los ojos del otro brillaron, la sonrisa se hizo incluso mayor y rápidamente se alejó de Tanaka para ir con Kageyama.
—Vi lo que hiciste... —Asahi le sonrió.
—No sé de qué estás hablando.
—Me alegra saber que las cosas han progresado entre ustedes dos…
—Mphn…
Kageyama quería decir lo mismo, pero aun no habían establecido fecha para la cita y eso le estaba poniendo irritable, más de lo normal. Iba a tener que arreglar eso pronto, pero mientras se conformaría con mantenerlo alejado de los amigos de Bokuto.
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—Nunca me había considerado una persona violenta.
El comentario hizo que Kenma alzara una ceja hacia su mejor amigo y ahora ex novio, la noche anterior habían discutido y decidido que lo suyo había terminado definitivamente, dirigió la mirada hacia donde Akaashi estaba viendo y entendió el comentario, Terushima rodeaba a Bokuto por la cintura mientras el de piercings le decía algo al oído del búho. Kenma estaba por sonreírle a su amigo cuando vio como Lev corría hacia Kuroo y saltó sobre la espalda del pelinegro, el cual tuvo que hacer un gran esfuerzo para no caerse, Kuroo logró mantener el equilibrio, se veían ridículos ya que Lev era más alto, pero debido a eso, el ruso terminó colocando su rostro junto al de Kuroo, demasiado cerca para el gusto de Kenma.
—Yo tampoco pensé serlo.
—Vamos a practicar.
Kenma se sorprendió ya que el entrenador les había dado solo cinco minutos de descanso, pero siguió a Akaashi sin protestar, tenía que distraerse, aun no se acostumbraba a lo que sentía por el gato bufón, aun no estaba seguro de que era lo que sentía por el otro, pero sin duda sabia que disfrutaba mucho de la atención del otro, como la había tenido en el almuerzo y definitivamente no le gustaba no tenerla, como ahora.
Akaashi se ubicó en el lado opuesto a donde estaban Kuroo y los demás descansando, enfrentándolos y con una mirada que no le había visto nunca, sus ojos fijos en Terushima, que ahora hablaba con Kuroo pero no soltaba a Bokuto, le pasó el balón a Kenma, que ya estaba ubicado como armador y rápidamente la lanzó al aire para ubicarla de la mejor forma para Akaashi, era extraño ya que ellos no solían practicar con Akaashi como rematador, pero le fue fácil colocar el balón debido a sus años de amistad, sabia como se iba a mover Akaashi, la sincronización fue perfecta aunque el golpe no, ya que fue obviamente fuera… porque terminó golpeando a Terushima en la espalda haciendo que soltara de inmediato a Bokuto.
—¡Lo siento! —Akaashi se inclinó mientras se disculpaba, pero Kenma observó sorprendido la pequeña sonrisa que Akaashi tenía.
Kenma tuvo que cubrirse con la mano la sonrisa y le dio la espalda al grupo, alzó una ceja hacia su mejor amigo, sin poder ocultar su diversión, pero Akaashi solo se encogió de hombros.
—Se me resbaló la mano.
—Si claro… —Kenma lo pensó por un instante y preguntó —¿Se te puede resbalar hacia Lev?
El ruso ya se había bajado de la espalda de Kuroo, pero aun estaba demasiado cerca para su gusto.
—Puedo intentarlo —Le respondió Akaashi su rostro neutral para cualquiera que no estuviera lo suficientemente cerca para ver la pequeña sonrisa malvada que tenia —, aunque no garantizo la seguridad de Kuroo, sigo aprendiendo, ya sabes…
—Por mi está bien —Kenma se encogió de hombros, igual no estaba muy feliz con el pelinegro por ignorarlo nuevamente apenas llegaron sus amigos.
—Entonces, levántala para mí.
—Por supuesto.
Esta vez, Akaashi no golpeó a ninguno de los chicos, pero el balón había caído a los pies de Lev, haciendo que el ruso saltara lejos de Kuroo por instinto, Akaashi le guiñó un ojo a Kenma y el peliteñido le sonrió.
—¡Akashi! ¿Estás rematando? ¡Yo te enseño! —Bokuto corrió hacia ellos, inocente de la verdadera razón por las que Akaashi había fallado. Ninguno lo corrigió.
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La practica finalmente había terminado, luego de las diez vueltas alrededor de la escuela que Asahi ordenó a todos los implicados en la guerra de comida del día anterior, el entrenador Ukai no había tenido problemas cuando Asahi le explicó que la mitad del equipo se lo merecían incluyendo al trío que no pertenecían al equipo y que tuvieron que cumplir también, el entrenador confiaba en su capitán, sabía que Asahi era justo, sobretodo cuando le aseguró que él mismo las correría también. Agotados, los participantes de la guerra de comida, se arrastraban hacia sus hogares, casi todos apoyados en alguien más para mantener el equilibrio.
Asahi cargaba a Noya a sus espaldas, el libero descansaba su rostro contra la espalda del más alto, disfrutando del paseo y aliviado de no tener que caminar, el camino a la estación había sido mucho más silencioso que el día anterior debido al agotamiento, la ida al karaoke pospuesta para el día siguiente por votación unánime. Todos se despidieron y al ver como Tanaka revolvía afectuosamente el cabello de Nishinoya que estaba medio adormilado, la paciencia de Asahi simplemente se agotó, se despidió del resto con un gruñido y apretó su agarre sobre el líbero, mientras caminaba alejándose muy rápido, haciendo que Noya despertara completamente.
—¿Asah….—Noya no tuvo tiempo de preguntar cuando se vio manipulado hacia el pecho de Asahi, su espalda golpeó contra una pared y el rostro del capitán a centímetros del suyo —¿Qué pa…?
Asahi murmuró algo parecido a "mío" y antes de que el líbero si quiera pudiera reaccionar, unos labios presionaron sobre los suyos.
Nishinoya pensó que había muerto he ido al cielo, mientras sentía los labios de Asahi apoderarse de él, fácilmente pensó que no le importaría morir así y sin tener que pensarlo regresó el beso.
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Tanaka, Lev y Terushima se tiraron cada uno en sus camas, tan agotados que ni siquiera se cambiaron o movieron de la posición en la que habían caído, los tres compartían una habitación en el hotel donde se estaban quedando.
—Nunca pensé que podría haber alguien peor que Nekomata sensei —Se quejó Lev.
—No fue culpa del entrenador, fue el capitán —Terushima aclaró.
—Sin embargo hizo las vueltas con nosotros, eso fue genial —Dijo Tanaka con respeto.
—Si…—Los otros estuvieron de acuerdo.
—No quiero irme…estar aquí es divertido.
Lev recibió como respuesta un murmullo que indicaba que los otros estaban de acuerdo.
—Y hay chicos sexys…—Terushima agregó sonriendo, recordando al presidente y vicepresidente del consejo.
—Y muy geniales —Tanaka contribuyó recordando a Nishinoya y Asahi.
—Y adorables…—A todos le vino Hinata a la cabeza, pero Lev también recordó a Yaku — ¿No podemos transferirnos aquí?
Terushima se giró hacia Lev, sintiendo que el ruso tenía una razón especial para querer transferirse.
—No podemos Lev —Terushima sonrió— ¿Alguien en particular por quien quieras quedarte? —El de piercings rió al ver a su kouhai sonrojarse.
—Yaku-san —Respondió el ruso y les explicó como estuvieron a punto de besarse el día anterior.
—¡Solo a ti puede gustarte un enano tan espinoso! Cada vez que te mira, parece que quiere matarte—Se lamentó Tanaka, recibiendo un almohadazo de Lev.
—Me gustan los retos.
—¡Ryu, debemos ayudar a nuestro kouhai! Aunque no es como si hubiera necesitado ayuda en el pasado…—Comentó Terushima para sí mismo, recordando que a pesar de su "inocencia", Lev había logrado salir con un chico que era tres años mayor que él, en el campamento, antes de que el chico se fuera por una lesión en el hombro —, pero sólo le queda un día.
—¿En serio? ¿Me ayudaran con Yaku-san? —Preguntó emocionado.
—¿Eso es lo que realmente quieres Lev? No prefieres a uno lindo como Hinata —Preguntó Tanaka incrédulo.
—¡No! ¡Quiero a Yaku-san! —Lev negó.
—De acuerdo, de acuerdo… te daremos a Yaku…—Aceptó el pelón.
—¡Son los mejores! ¡Tanaka-senpai! ¡Teru-senpai!
Muy bien ¿Que tal? ¿les gustó el Akaashi vengativo? ¿y que tal el Kenma consentido? ¿Que me dicen del Kageyama manipulador? o ¿El asahi explosivo? jajajajajaja honestamente no se que me pasó con el ultimo, pero no me arrepiento xD Sólo les queda un dia más a los bufones "extranjeros" ;D y los reyes podrán estar tranquilos...
El proximo cap será: El complot de los bufones extranjeros o ¿El sufrimiento de Yaku? aun no sé como lo llamaré jajajaja pero sin duda será en su GRAN mayoria Yaku/Lev
Besosss y recuerden dejar su review :3
