Enredado en las palabras
Cingulomania: Fuerte deseo de sostener a alguien entre sus brazos. Propuesta por lamisteriosacristal.
3.
Jamás te encuentro despierto cuando intento llamar y supongo que tiene sentido, por la diferencia de horarios y todo lo demás. O tal vez es porque así eres. Pero quería decirte…
Él decide que las palabras se ven tontas y el escrito completo es algo casi patético, así que borra el mensaje otra vez. Está frustrado consigo mismo y es por algo tan sencillo que quiere reírse. Ha pasado por cosas peores que no le han hecho sentirse así. Él es bueno para hablar directamente con las personas porque le gusta ver las expresiones en sus caras, las distintas muecas y sonrisas. Hablar con una voz es, incluso, más reconfortante que escribir algo en una máquina para que otro par de ojos pueda leer. Falta contacto, cercanía.
Es tonto, piensa. Pero cree que un correo electrónico es demasiado impersonal para el mensaje que quiere enviar. A él le gustaría ver al destinatario para que escuche lo que le quiere decir. Porque es lo menos que puede hacer, porque se lo debe… Y porque ese chico es tan cambiante, lo recuerda llorando para luego sonreír, que quiere ver cuál es su reacción cuando reciba la noticia. Una divertida, él cree.
Bueno, nunca se dijo que él era una persona noble.
—¿Wallace? —susurra Terriermon. El digimon se estira perezosamente en la cama, no muy lejos, y sus ojos negros parpadean en la pantalla de la computadora por un segundo antes de fijarse en la pequeña figura que duerme en el regazo de su compañero.
Lopmon se ha quedado dormido, su pequeña manita aferrada a su camisa de Wallace como cada vez que cierra los ojos. Terriermon entiende el sentimiento. Es así desde que Lopmon ha recordado lo que le ha vivido, es así desde que revivió el tiempo que estuvieron separados y fue consciente de las cosas que hizo, del daño que hizo cuando un virus lo atrapó.
Ellos le dicen que está bien, que están felices de tenerlo. Ellos no le dicen que les horroriza la posibilidad de que pase otra vez. Pero Lopmon se aferra a Wallace cuando duerme y no se separa de Terriermon cuando está despierto.
A Wallace no le importa, en absoluto, el acuerdo al que han llegado y Terriermon parece dividido entre sus ganas de quedarse arropado en la calidez de las mantas o saltar a los brazos de Wallace para permanecer junto a su hermano. Lopmon sueña, pero se aferra como si no quisiera que las cosas fuesen diferentes.
A él tampoco le importa eso. Lo único que desea, lo único que pide, es que ellos permanezcan allí, con él, todo el tiempo que puedan.
Toda la vida que le queda.
… Pero quería decirte que tenías razón, Daisuke. Los digimons siempre regresan.
