¡Hey, hey, hey! sigo viva, no se preocupen, la historia continua y para compensar la espera, les traigo un capitulo largo que espero que disfruten, puro BokuAka para las fans de los búhos.


Cita con un búho bufón.

Akaashi se despertó como si fuera cualquier otro sábado, bueno, al menos aquellos sábados antes de que se uniera al equipo de voleibol; finalmente se habían acabado las prácticas obligatorias para ponerse al día con el equipo, aunque tuvo que obligarse a no despertarse a las seis de la mañana, pues parecía que su cuerpo se había acostumbrado a las prácticas, con algo de esfuerzo logró descansar al menos una hora más, pero a las siete de la mañana su cuerpo exigió movimiento y su estómago algo de comida.

El pelinegro siguió su rutina tranquilamente, desayunó con sus padres, quienes estaban felices de poder tenerlo en sus desayunos sabatinos nuevamente, todos poniéndose al día.

—Tuviste una semana muy interesante hijo.

—Así es padre, haberme unido al equipo de voleibol fue algo inesperado pero ha resultado agradable.

—Me alegra que tengas experiencias propias de tu edad, Kei-chan.

—¡Madre! —Replicó algo avergonzado, sus padres rieron.

—¿Tienes planes para hoy?

—Bueno de hecho…—De repente Akaashi recordó que no era un sábado normal, hoy saldría con Bokuto, inconscientemente acarició con el pulgar el anillo de plata que ahora descansaba en su dedo medio en lugar del anular, repentinamente Akaashi perdió el apetito —, quedé en que saldría con un compañero del equipo, Bokuto…kun—Recordó agregar el honorifico al último momento.

—¡Oh! ¿En serio? Estoy tan feliz Kei-chan.

—¿Lo estás? —Preguntó el chico sorprendido.

—¡Por supuesto que lo estoy! ¡Estás haciendo más amigos!

—La escuela es el mejor lugar para hacer amistades Keiji, no puedes estar solo con Kozume y Morisuke-kun, es bueno que hagas amistades ahora, te servirán como contactos en el futuro —Su padre agregó sonriéndole.

Akaashi asintió a sus padres sin decir una palabra, dejando a un lado su plato con el desayuno a medio comer, no les había dicho nada a sus padres sobre el cambio en su relación con Kenma y no estaba siendo completamente sincero sobre su salida con Bokuto.

"Es demasiado pronto" pensó para sí mismo, su… ¿Atracción? O lo que sea que le ocurría con Bokuto era demasiado nueva para preocupar a sus padres.

—Me retiro, debo hacer tarea antes de salir.

Sus padres se sorprendieron por lo brusco y repentino que fue pero lo dejaron ir, sonriendo felices por su hijo tan responsable, Akaashi se encerró en su habitación, intentó comenzar con el ensayo de biología que debía hacer pero le fue imposible concentrarse, dejó que su cabeza cayera sobre su escritorio y su libro, miles de pensamientos corriendo por su cabeza, todos relacionados con cierto búho bufón, sabía que se estaba mintiendo a sí mismo, estaba claro que lo que sentía por Bokuto era mucho, mucho más que una simple atracción, eso si las mariposas que sentía en su estómago eran una señal.

Luego de lo que le parecieron horas, aunque solo fueron minutos, según indicaba su reloj, decidió escribirle a Kenma, rogando que el otro estuviera despierto ya.

Para Kenma: Hoy saldré con Bokuto…

De Kenma: ¡Felicitaciones!... me acabas de despertar, por cierto…¿Necesitas ayuda con lo que te vas a poner?

Akaashi resopló y sonrió, saber que tenía a Kenma en su vida a pesar de que ya no eran pareja era algo que realmente lo tranquilizaba.

Para Kenma: Gracias -.- ni siquiera había pensado en eso...ahora no lamento haberte despertado.

De Kenma: De nada... No tienes de que preocuparte, todo te queda bien, aunque sugiero el suéter negro que compraste a principio de clases… ¡Estúpido voleibol, no puedo ni siquiera quedarme en mi cama!

Para Kenma: Jajajajaja, gracias 3… ¡Lo sé, me paso lo mismo, me levanté a las 6 am!... ¿Te das cuenta que esto parece una conversación de dos chicas?

De Kenma: bueno, SOY tu mejor amigo y ambos somos gay, muchos dirían que no hay diferencia…Así que ¿Ya pensaste que ropa usar?

Akaashi soltó una carcajada, que demostraba lo nervioso que realmente estaba y lo aliviado de poder hablar con alguien del asunto. Conversó un poco más con Kenma, hasta que el otro comenzó su rutina matutina y Akaashi decidió al menos comenzar con el ensayo. Luego de eso el tiempo pasó volando y antes de que se diera cuenta, Akaashi estaba abriendo la puerta principal y las mariposas en su estómago parecían ahora búhos luchando dentro de él…

Akaashi pensó que no debía sorprenderle, Bokuto era conocido por ser alguien completamente original (solo debían ver su cabello) y bastante impredecible, (hola, cambios de humor); pero que el búho bufón se apareciera en una motocicleta… no era algo demasiado loco honestamente pero… bueno, al menos agradeció que no fuera un carruaje con caballos blancos o una limosina, porque es Bokuto Koutaro de quien estamos hablando y bueno, eso era algo que realmente podía pasar.

Akaashi parpadeó sorprendido ante la figura que tenia al frente.

—¿Bokuto?

Bokuto se quitó el casco y le dio una amplia sonrisa, que hizo que Akaashi parpadeara de nuevo.

—¿Cómo es que…?

—Aprendí durante mi año en el extranjero y mi padre me la dio cuando llegamos aquí, obtuve la licencia japonesa hace poco.

—Tu cabello… — Akaashi se había quedado sin palabras, lo cual era algo que pasaba en muy pocas ocasiones, Bokuto se bajó de la moto.

—El casco —Explicó Bokuto con una sonrisa nerviosa, pasando su mano por el cabello para apartar los mechones que caían hacia el frente.

El pelinegro aun no salía de su asombro, no sabía que lo impresionaba más que Bokuto supiera manejar una motocicleta o ver su cabello en un estilo diferente al acostumbrado peinado de búho, la verdad era que Akaashi tenía problemas debido a todo el conjunto que llevaba puesto el más alto: el cabello del bufón caía hacia el frente pero dejando ambos ojos descubierto, le gustaba, lo hacía ver mucho más maduro y ese look le sentaba al más alto, le recordaba a cuando Bokuto jugaba voleibol y su rostro era de pura concentración.

Vestía una chaqueta de cuero, porque… por supuesto que tendría una jodida chaqueta de cuero negra que enmarcaba el pecho de Bokuto de la manera más deliciosa, una camisa blanca donde se leían las palabras "HEY HEY HEY!" en negro, no pudo evitar la sonrisa al verla, era tan Bokuto; unos jeans oscuros que le abrazan las piernas de una forma exquisita y unas botas negras.

Lo que no le sorprendía era que su casco tuviera un búho con sus alas extendidas a un lado, de nuevo hablábamos de Bokuto; no, Akashi no estaba sorprendido pero si estaba gratamente impactado ¡tenía un jodido búho! ¿Qué tan genial era eso?

¿Cómo era que el bufón se había convertido en un sexy y tonto motociclista?

—Te ves…—Bokuto lo observó ansioso—… diferente.

—¿Y diferente es bueno? —Esos gigantes ojos de búho lo observaban con aprensión.

—Diferente es genial —Contestó para tranquilizarlo y Akaashi observó como la timidez desaparecía y regresaba el confiado chico que conocía —, me encanta el casco por cierto —Agregó solo porque quería verlo sonreír mas ampliamente.

—¡Lo sé! ¿No? lo compré en Estados Unidos —Y fue recompensado, con esa sonrisa que le encantaba.

Entonces Bokuto lo observó de arriba abajo y Akaashi fue consciente de sí mismo, llevaba un suéter negro que le quedaba pegado al cuerpo y sobre ella tenía una camisa de botones que tenia cuadros blancos y negros, sus pantalones eran jeans blancos y tenía unos zapatos deportivos negros con detalles en blanco, al observar la combinación de colores no pudo evitar pensar que de hecho…

—¡Combinamos Akaashi! —Bokuto parecía tener estrellas en los ojos, haciendo que Akaashi sonriera.

—Sí, lo hacemos.

Bokuto parecía vibrar en su sitio de la emoción, sus ojos fijos en Akaashi, con esa sonrisa enorme y el búho parecía capaz de quedarse ahí, solo mirándolo y ser completamente feliz, Akaashi sintió sus mejillas arder por la intensidad de la mirada del otro, era la primera vez que se veían fuera de la escuela y en ropa casual.

—Vamos, me debes una pizza.

—¡Sí! ¡Toma!—Bokuto sacudió su cabeza y le pasó otro casco, uno gris y si, este también tenía un búho.

Akaashi acarició el dibujo del ave que parecía descender de los cielos y observó a Bokuto quien le guiñó un ojo y le ayudó a colocarse el casco, no supo si el roce de los dedos del más alto en su mejilla era algo normal cuando ayudabas a colocar un casco, pero Akaashi no se quejó, hubo otro intercambio de miradas, ahora mucho más intenso debido a la cercanía, hasta que ambos saltaron hacia atrás repentinamente avergonzados, Bokuto subió a la motocicleta y le señaló que lo imitara, con cuidado, era la primera vez de Akaashi en una moto, lo imitó y pronto estaban en camino.

Akaashi admitía que andar en motocicleta tenia sus ventajas, a pesar de que cualquiera cuestionaría su sensatez al dejar su vida en manos de alguien como Bokuto, el búho manejaba perfectamente, algunos dirían que un poco demasiado rápido, pero para el rey era perfecto ya que le daba la excusa de abrazarse al musculado cuerpo frente a él, Akaashi dejó libre su sonrisa, esto era realmente divertido, sentir el viento y el calor de Bokuto se convirtió rápidamente en su sensación favorita.

—Esto es genial —Exclamó para sí mismo.

—¿Te gusta? —Una voz le preguntó muy cerca de su oído, una extrañamente parecida a Bokuto.

Akaashi se sorprendió en incluso se separó del búho un poco y giró su rostro hacia los lados.

—¿Qué demonios…?

—Los cascos tienen un intercomunicador.

—Oh…—Akaashi parpadeó—, si me gusta, es la primera vez que me monto en una de estas, pero puedo ver porque te gusta.

Si, Akaashi podía entenderlo perfectamente; volvió a su posición, con su cabeza ligeramente recostada de la espalda de Bokuto, esto definitivamente tenía sus ventajas.

&.&.&.&.&.&

Akaashi sabía que salir con Bokuto Koutaro sería una experiencia completamente nueva, así que estaba abierto a que sucediera cualquier cosa, pensó estar preparado para lo más impredecible, pero nunca, ni en sus más locos sueños, pensó que estaría caminando hacia el área de niños perdidos del zoológico…

Si lo pensaba bien, no debía sorprenderlo, que su primera cita fuera en un zoológico fue la primera señal de alerta, la segunda debió haber sido la enorme fila que tuvieron que hacer para comprar los boletos para entrar, indicando que el zoológico estaba a su máximo de gente; y si alguna de las anteriores se le había pasado, sin duda ver a Bokuto correr de un lado a otro mientras veía a los animales, debía haberlo preparado, pero no, mientras Akaashi estaba muy ocupado tomando y enviando una foto a Kenma de un leona con sus cachorros, Bokuto corrió hacia los leopardos, aprovechando que el pelinegro estaba distraído, Akaashi no se preocupó pues aun estaba en su rango de visión, pero al recibir una respuesta de su mejor amigo, Akaashi bajó la vista para responder y cuando la alzó de nuevo, Bokuto no estaba por ninguna parte.

Akaashi parpadeó, observando en todas direcciones, Bokuto era alguien que destacaba y a pesar de que había demasiadas personas, no debía ser muy difícil de encontrarlo, Akaashi buscó por encima de las cabezas de los demás, esperando ver las puntas del cabello sal y pimienta del bufón, pero recordó que ese día Bokuto no tenía su cabello hacia arriba; Akaashi sintió como su corazón daba un pequeño salto, antes de tomar una respiración profunda y tranquilizarse, recorrió de nuevo el lugar y comenzó a caminar hacia el último lugar en que lo había visto.

Diez minutos después Akaashi seguía sin encontrar al bufón y ahora si estaba empezando a preocuparse, ya que estaba seguro que el otro jamás lo dejaría, ¿Qué ocurría si Bokuto entraba en su modo emo? ¿Y si lo hacía muy cerca de los gorilas? ¿O se caía donde tenían a los cocodrilos? ¿Por qué demonios aceptó venir a un zoológico sabiendo lo peligroso que podía ser? La mente de Akaashi estaba pasando por todas las terribles opciones de lo que le podían pasar al chico más alto, cuando escuchó como sonaban los altavoces del zoológico.

"Akaashi Keiji, por favor acercarse al área de niños perdidos, su mmm… amigo está aquí"

"¡Gracias kami!" Pensó agradecido Akaashi mientras corría hacia uno de los empleados del zoológico y preguntaba donde estaba dicha área.

"Akaashi Keiji, por favor acercarse al área de niños perdidos…" El mensaje se repetía de nuevo, pero el hombre fue interrumpido por un quejumbroso "…Akaaaaashiiiiiiiii"La voz de Bokuto lo hizo apresurarse, parecía estar a punto de entrar en su modo emo y eso no era nada bueno; Akaashi decidió ignorar cuando el empleado le dijo que su hermanito estaría bien.

El rey corrió, el lugar estaba casi al otro lado del zoológico y no pudo dejar de preguntarse ¿Cómo demonios Bokuto había llegado tan lejos? Y en las distintas formas en que lo mataría cuando llegara con él. Los altavoces volvieron a la vida y Akaashi rogó que no fuera para llamarlo de nue…

"Aaaakaaaaashiiiiii…." Seguido de un: "¡joven, no puede usar el micrófono!" Se escuchó una pelea por el micrófono y Akaashi solo aceleró su paso, Bokuto sonaba muy mal y a una parte de él no le gustaba que estuvieran regañando al búho bufón, se escuchó el sonido de algo cayendo al suelo y los altavoces se quedaron en silencio.

—Por favor, que no lo haya roto —Susurró Akaashi mientras corría. "Por favor, que no lo haya roto".

"¡Pero quiero hablar con Akaashi! ¡Joven apagu…" Los altavoces volvieron a sonar y Akaashi soltó el aire que contenía, incluso soltó una pequeña carcajada al escuchar a Bokuto sonando como un niño pequeño, no le importó que las personas lo vieran raro, había cruzado medio parque corriendo y llevándose a las personas por delante, ya todo el mundo lo estaba viendo extraño.

Finalmente llegó a la oficina y se tranquilizó antes de entrar, tomando aire profundamente, abrió la puerta e informó quien era, la joven de información le sonrió divertida y señaló una puerta, asintiendo ligeramente sonrojado, Akaashi la abrió.

—Disculpen la interrupción —Dijo al entrar, para encontrarse a Bokuto siendo sujetado por un chico, probablemente un universitario, desde atrás por la cintura, mientras el búho bufón luchaba por alcanzar el micrófono que tenía un hombre mayor de cabello blanco —¡Bokuto!

Todos en la habitación, la cual estaba muy bien decorada en azul y verde con varios animales dibujados en las paredes y juguetes colocados en una estantería para distraer a los niños; se giraron hacia él.

—¡AKAAAASHIIIIIII! —Bokuto exclamó, soltándose del agarre del pobre chico, haciendo que este cayera al suelo y corriendo en su dirección.

Akaashi cerró los ojos, abrió los brazos y se preparó para el impacto, en segundos se vio envuelto en los brazos del más alto, Bokuto incluso lo levantó del suelo y le dio una vuelta en el aire, antes de enterrar su rostro en el cuello de Akaashi.

—Mnhg… estabah… vieenddo… tttiigres…—Bokuto murmuraba, Akaashi suponía que explicándole lo que sucedió, pero en realidad no podía entender mucho ya que Bokuto no se separaba de él.

—¡Estoy aquí! Estoy aquí ahora —Le intentó tranquilizar, ya que sentía como el bufón comenzaba a temblar un poco.

—… Y de repente ya no estabas!

—Shhh… está bien, todo está bien ahora, ya estoy aquí.

Bokuto lo abrazó más fuerte, casi dejándolo sin respirar, pero Akaashi lo dejó hacer, no podía negar que el abrazo lo estaba reconfortando también, su corazón desacelerándose ahora que lo tenía frente a sí, incluso fue tan lejos como para acariciar suavemente el cabello del otro, algo que en realidad se moría por hacer desde que lo había visto con su nuevo estilo.

—Ahjem…

Akaashi salió de su burbuja para encontrarse con la mirada divertida del chico y la reprobadora del hombre mayor. Akaashi intentó alejarse de Bokuto pero el otro no lo soltaba, por lo que con mucha dificultad se disculpó.

—Lo siento por las molestias que pudo haberles causado mi… amigo.

—Fue… interesante —Dijo el universitario sonriendo, mientras el hombre mayor solo negaba con la cabeza y fruncía el ceño.

—Tengan más cuidado la próxima vez, es peligroso dejar a niñ…—El hambre mayor observó a Bokuto aun sujetando a Akaashi y se corrigió —mmm, jóvenes como él sin supervisión.

—Lo siento mucho, no volverá a suceder —Prometió Akaashi, se giró hacia Bokuto—, discúlpate con ellos.

—Loonmf sieenntohh…— Murmuró aun alrededor del pelinegro.

El hombre mayor se marchó, quejándose sobre la juventud de ahora y otras cosas similares; cuando Akaashi finalmente logró que Bokuto saliera de su cuello, y ya estaban por la puerta, el universitario los detuvo.

—La próxima vez chicos, usen sus teléfonos celulares, no creo que Nobuteru-san no los mate si vuelve a ocurrir…

Akaashi sintió su rostro enrojecer completamente ¿Cómo se había olvidado de su celular y el de Bokuto? Quiso golpearse a sí mismo por lo tonto que había sido, la preocupación por el bienestar de Bokuto lo había hecho actuar precipitadamente, El búho bufón soltó una carcajada apenada y Akaashi volvió a despedirse con otra disculpa y una inclinación más.

Bokuto brincaba a su lado, ya completamente feliz como si no hubiera pasado nada, mientras Akaashi estaba completamente avergonzado de sí mismo, no ayudó que la chica del mostrador soltara una pequeña risa cuando Bokuto se despidió de ella con una sonrisa. Una vez fuera de la oficina, cuando Akaashi vio a Bokuto ver a todos lados, nuevamente emocionado y aparentemente a punto de correr de nuevo, Akaashi se aseguró de que no volviera ocurrir lo de ahora.

Tomó su mano.

—¿Aah…Akaashi? —Bokuto preguntó sorprendido, observando sus manos unidas, de repente su rostro se tornó de un rojo tomate.

—Escuchaste a Nobuteru-san, no podemos dejarte sin supervisión, de esta forma—Akaashi levantó sus manos unidas—, no te perderás de nuevo.

Bokuto abrió y cerró su boca, mirándolo como si le hubiera salido una segunda cabeza, parecía haber perdido toda la capacidad del habla, por lo que Akaashi, solo le sonrió y lo arrastró hacia la sección que quería ver… la sección de aves.

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El resto del paseo no hubo más incidentes, ya que Akaashi mantuvo sus manos unidas durante lo que duró su viaje al zoológico, Bokuto se había quedado tranquilo mientras lo hizo, por lo que Akaashi se aseguró de guardar esa información para el futuro. Sin embargo, Bokuto salió de su trance al alcanzar el área de los búhos, la cual estaba cubierta y tenía muy poca luz para poder disfrutar de aquellos animales a plena luz del día, eso no evitó que ambos se tomaran cientos de fotos frente a las jaulas y aunque casi no se podía ver nada en ellas, no tenían permitido usar el flash, lograron algunas decentes.

El único momento en el que Akaashi soltó la mano de Bokuto fue cuando entraron en la tienda de obsequios, pues el bufón casi le arranca el brazo.

—No salgas de la tienda sin mí, ¿de acuerdo?

—¡Sí!

Bokuto desapareció por los estantes, aunque en realidad Akaashi podía verlo por encima de ellos, así que se obligó a relajarse, su mano se sintió fría en el momento en que dejó ir al bufón, pero decidió no prestarle atención, unos llaveros le llamaron la atención y Akaashi se acercó hacia el mostrador, donde una anciana de cabello blanco les sonreía amablemente.

Entre los llaveros había uno de casi cada animal que había visto en el zoológico, pero hubo dos tipos en particulares que le llamaron la atención, los primeros eran los que tenían forma de gatos de caricaturas, había uno negro que estaba guiñando un ojo y tenía una sonrisa confiada y algo malévola, el cual le recordó sin duda a Kuroo y otro era un gato de pelaje oscuro arriba y sus patitas amarillas, su rostro aburrido y ojos inexpresivos le hicieron acordarse de Kenma, el otro era un búho, un cornudo gris.

—¡Bokuto! ¡Ven a ver esto! —Llamó al otro sin mirarlo realmente, mientras le pedía a la señora que le sacara los llaveros.

Y entonces una montaña de objetos cayó sobre el mostrador, camisas, gorras, pasamontañas, animales de peluche e incluso un frisbee.

—¡No! —Akaashi dijo de inmediato.

—Pero Akaa…

—¡No puedes llevarte todo eso Bokuto!

—Akaaaashiiiii…

—Solo tres cosas Bokuto, estamos en motocicleta, no podemos llevarnos todo eso.

Bokuto observó todo lo que llevaba antes de suspirar derrotado.

—Está bien…

—Aquí tiene joven…

La señora le ofreció los tres llaveros, Akaashi tomó el de los gatos para mostrárselos a Bokuto mientras le pasó dinero para pagar el búho sin que Bokuto se diera cuenta, demasiado ocupado observando lo que iba a llevarse.

—Mira esto, ¿No te recuerdan a alguien?

Bokuto se giró hacia él y lo que sostenía, los ojos del bufón se iluminaron y sonrió.

—¡KUROO Y KENMA!

—Shhh…Eso mismo pensé.

—¡Son idénticos, tenemos que llevarlos Akaashi!

Akaashi le pasó el gato negro mientras el mismo se quedaba con el otro, pero Bokuto le sorprendió al no tomarlo y en su lugar agarró el otro.

—Estoy seguro que Kuroo preferiría este —Le dijo guiñándole un ojo, Akaashi parpadeó unos segundos antes de sonreír, entendiendo a que se refería, tenía razón, era más probable que Kenma quisiera el que le recordara al gato bufón.

Akaashi pagó los dos llaveros y revisó su celular mientras Bokuto terminaba de decidir que iba a llevarse, le tomó una foto al regalo de Kenma y se la envió y para cuando recibió la respuesta de su mejor amigo, Bokuto ya estaba terminando de pagar, ambos se despidieron de la señora y cuando la puerta se cerró detrás de ellos Bokuto volvió a tomar su mano.

—¿Tienes hambre? —Le preguntó al búho mientras caminaban hacia la motocicleta.

—¡Si, me estoy muriendo!

—¡Vamos entonces!

&.&.&.&.&.&

Llegaron al pequeño restaurante familiar que era el favorito de Akaashi, la decoración era la típica de un restaurante italiano, todo de madera y con los manteles de cuadros rojos y blancos, música italiana moderna sonaba por los altavoces, se sentaron al fondo, en una mesa solo para ellos, Akaashi estaba cómodo en el sitio pues sabía que el hijo del dueño era gay, pues una vez lo vio besando a otro chico, en una de sus visitas y a su padre reprimiéndolo pero sin armar ningún alboroto.

Akaashi no pudo evitar sonreír a Bokuto cuando este le apartó la silla para que se sentara, el búho se quedó unos segundos ahí parado, solo parpadeando pareciendo maravillado por la sonrisa y luego tomó su asiento frente a él, con aquella sonrisa boba que Akaashi adoraba; el mesonero apareció casi de inmediato, dándoles la carta y ambos discutieron por un rato antes de decidir lo que pedirían, optaron, tal como habían dicho antes por pedir que la pizza fuera mitad y mitad, con la mitad de Akaashi llena de maíz y champiñones, y la de Bokuto con anchoas y pimentón, ambos haciendo muecas por la selección del otro; el mesonero los dejó una vez que tomó su orden, divertido por la actitud de ambos.

—Oye… Akaashi…

—¿Si Bokuto?

—Kuroo me dijo algo ayer…—El búho se veía nervioso, y no parecía poder fijar la mirada en algo por mucho más de unos segundos— ¿Es cierto que tú y Kenma ya no están juntos? —Y sin embargo tan valiente de hacer una pregunta tan directa.

Akaashi sonrió ligeramente a provechando que el búho no lo veía, Bokuto se veía adorable, tratando de no parecer tan esperanzado por su respuesta, Bokuto Koutaro era un grupo de contradicciones a pesar de ser de mente tan simple, y todo el conjunto le atraía a Akaashi de una manera que el rey no podía, ni quería, evitar.

—Es cierto, si siguiera con Kenma, no habría sujetado tu mano hoy, sería una falta de respeto…

—Mmn... Si, cierto —Bokuto sonrió ampliamente.

—Pero Kenma y yo, seguimos siendo amigos, los mejores.

Akaashi hizo énfasis levantando su mano y mostrándole a Bokuto el anillo que ahora descansaba en su dedo medio. El búho tomó su mano y la acercó para ver mejor el anillo, en realidad una excusa para volver a tomar la mano del pelinegro, Akaashi lo dejó.

—¿Y… a Kenma no le importa? —Bokuto hizo una seña, con la mano que no sujetaba la de Akaashi, entre ellos y al restaurante en general.

Akaashi negó con la cabeza.

—El me ayudó a escoger la ropa que tengo puesta.

—¡¿En serio?!

—Sí.

—¡Voy a escribirle para agradecerle!

—No es necesario Bokuto.

—Ok, pero… ¡ustedes son increíbles!

—¿Por qué lo dices? —Akaashi preguntó sorprendido y Bokuto se puso serio de repente, acariciando suavemente el anillo con su pulgar.

—Yo no podría… de estar en su situación…—Bokuto sacudió su cabeza y clavó sus ojos en el rey—, si yo te tuviera, no te dejaría ir, pelearía contra cualquiera que intentara llevarte lejos, Akaashi.

El pelinegro parpadeó sorprendido por la repentina determinación y completa honestidad brillando en los ojos del búho; Akaashi sintió sus mejillas arder y tuvo que desviar la mirada.

—Kenma y yo... prometimos que nunca dejaríamos que nada ni nadie cambiara nuestra amistad, ni siquiera nosotros mismos… queremos que el otro sea feliz, así sea con alguien más…

—Realmente lo amas…—Bokuto se dio cuenta, sonando un poco desanimado.

—Si… —Akaashi no podía mentirle—, pero no estoy enamorado de él —Aclaró de inmediato.

Bokuto se animó de inmediato, dándole una sonrisa de un millón de vatios.

—¿Así que tengo una oportunidad?

—Estoy contigo ahora ¿No es así?

—¡AKAAASHIIIIII! —Bokuto exclamó feliz, a punto de lanzarse sobre la mesa para abrazarlo, pero en esos momentos apareció el mesonero con la pizza.

&.&.&.&.&.&

Bokuto Koutaro no podía dejar de sonreír, estaba en una cita, una verdadera, con nada más y nada menos que el chico que no dejaba sus pensamientos desde el segundo en que lo conoció, tenía una oportunidad con Akaashi y no pensaba dejarla ir.

—¿Lo has pasado bien hoy Akaashi? —Le preguntó entre mordiscos a su pizza.

—Ha sido muy divertido Bokuto.

—¿Podemos repetirlo?

—Me encantaría.

—A mi también —Bokuto le sonrió.

Akaashi le regresó la sonrisa, haciendo que la mente de Bokuto se dispersara de nuevo, la pizza a medio camino hacia su boca, el rey tenía una sonrisa hermosa, lástima que no la mostrara más seguido.

—Deberías sonreír así más seguido Akaashi —Exclamó con simpleza.

—¡No digas cosas tan vergonzosas de repente!

—¡Pero es la verdad! Tu sonrisa ilumina todo el lugar.

—¡Bokuto! —Akaashi se cubrió el rostro con sus manos, sintiendo su rostro enrojecer por completo, murmuró algo que el búho no pudo entender.

—¿Qué?

—Dije que…—Akaashi quitó sus manos de su rostro, pero no levantó la mirada—, la tuya es la que ilumina todo, como si fueras el sol.

Bokuto parpadeó sorprendido por varios segundos, sintiendo que de nuevo Akaashi había derretido su cerebro, antes de que el significado de esas palabras tuviera sentido para el búho. Una sonrisa enorme se formó en su rostro.

—¿Te gusta mi sonrisa? ¿En serio Akaashi?

El pelinegro solo asintió, aun sin levantar la mirada, no creyendo que realmente le había dicho eso al bufón.

—¡Entonces sonreiré siempre para ti!

Akaashi alzó la mirada, para encontrarse con esa sonrisa que adoraba, sin ser consciente en sus labios se formó esa sonrisa que le gustaba a Bokuto y ambos pasaron el resto de su cena, así, conociéndose un poco más, sonriendo tontamente solo porque al otro le gustaba de esa forma.

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Cuando salieron del restaurante italiano, Akaashi pensó que su rostro quedaría completamente rojo para siempre, Bokuto no hizo nada más que comentar lo lindo que le parecía, lo peor de todo era lo mucho que le gustaba, no era que nunca se lo habían dicho antes, pero nunca lo habían visto de la forma en que Bokuto lo hacía mientras se lo decía, como si Akaashi fuera el centro del universo, era difícil discutir contra ese tipo de devoción.

Por eso, Akaashi fingió no darse cuenta que Bokuto tomó el camino más largo a su casa, dando vueltas completamente innecesarias, el rey estaba muy contento con abrazarse a la espalda de su bufón y sentir la vibración de la motocicleta; podría acostumbrarse a esa sensación sin problemas.

Sin embargo Bokuto podía retrasar el momento de despedirse solo por un tiempo, antes de que se diera cuenta, ya estaban en la puerta de Akaashi, ambos se bajaron de la motocicleta y nuevamente Bokuto lo ayudó con el casco, aunque Akaashi ya sabía cómo quitárselo, ambos abrieron la boca al mismo tiempo.

—Bokuto…

—Akaashi…

—Tu primero —dijeron al mismo tiempo, para luego reír nerviosos.

—La pasé muy bien este día, Bokuto.

—Dime Koutaro —Bokuto pidió de repente—, umm, si quieres.

—La pasé muy bien este día—Repitió Akaashi, sonriendo—… Koutaro.

—¡Dilo de nuevo! —Dijo Bokuto emocionado.

—Koutaro.

—¡Agh! ¡Suena tan bien viniendo de ti! —Akaashi sintió sus mejillas enrojecer nuevamente.

—Eres incorregible…—Murmuró Akaashi en sus manos que cubrían su rostro, tratando de esconder su rubor.

—Esto es para ti —Akaashi observó entre sus dedos para ver como Bokuto le ofrecía una de las bolsas que había traído de la tienda de regalos del zoológico.

Akaashi la tomó, era una bolsa grande, aunque bastante ligera para su tamaño y curioso la abrió de inmediato, ¿Qué le había comprado el bufón?

—¿Una… almohada?

—¡Sácala! ¡Sácala!

Akaashi hizo lo que le pidió el otro, sacando algo suave, redondo, gris, Akaashi lo alzó hasta sus ojos, para encontrarse con unos grandes y adorables ojos dorados, un pequeño pico y una plumas dibujadas hacia arriba… Akaashi sonrió, era un búho cornudo.

—Esto es…—Akaashi soltó una risita, que nunca aceptaría en voz alta que provino de él—, es ¡increíble! Me encanta Kou.

—¿Kou?

—Ehhm… ¿No te gusta?

—¡Me encanta! —Bokuto lo abrazó, aplastando el regalo entre ellos.

Cuando lo liberó Akaashi sacó de su bolsillo una bolsita más pequeña y se la dio al bufón, quien la tomó inclinando su cabeza hacia un lado, mirándolo con curiosidad, Akaashi le hizo una seña para que la abriera, el más alto hizo lo indicado.

—¡AKAAAASHIIII! ¡Es geniaaaaal! ¡Gracias, gracias gracias!

Bokuto veía de su regalo a Akaashi, sonriendo cada vez más cuando veía a Akaashi, saltando sobre sus talones, obviamente emocionado.

—Puedes llamarme Keiji, si quieres.

—¡¿En serio?! —Preguntó sorprendido a lo que Akaashi sonrió y asintió.

—Ke…Keiji —Dijo tímidamente, haciendo que ambos se sonrojaran.

Y entonces ambos se dieron cuenta de lo cerca que estaban, pues ninguno se había alejado cuando Bokuto abrazó a Akaashi, lo que solo hizo que ambos se pusieran más nerviosos pero ninguno se alejó, ambos de nuevo atrapados en la mirada del otro; para Akaashi, ver el dorado en los ojos de Bokuto era como ver directamente al sol sin los efectos negativos, esos ojos tan brillantes y cálidos que parecía envolverle en la más agradable sensación que alguna vez había sentido, mientras que para Bokuto, ver tan de cerca aquellos ojos grises era como ver el universo entero y perderse en ese maravilloso infinito.

—Koutaro…—Akaashi susurró, lamiéndose los labios inconscientemente.

—Keiji… —Bokuto dijo su nombre como un suspiro.

¿Era su imaginación o estaban acercándose? Akaashi dejó caer sus manos, sujetando su regalo con una sola, dejándole espacio a Bokuto para que se acercara, porque si, ambos estaban inclinándose, y la mente de Akaashi decía que tal vez debería detenerse, que tal vez era demasiado pronto, y que tal vez no era buena idea besarse frente a su casa, cuando sus padres o cualquiera del personal pudiera verlos, pero tal vez… tal vez… era un buen momento para dejarse llevar, por lo que Akaashi cerró sus ojos y alzó su rostro.

Suaves, los labios de Bokuto eran realmente suaves contra los suyos, el rey sintió como el bufón sujetaba una de sus mejillas y lo inclinaba para un mejor ángulo, el pelinegro se dejó hacer, por alguna razón Akaashi pensó que besar a Bokuto sería algo más… como un volcán haciendo erupción violentamente, pero era como el fuego de una chimenea, creciendo desde su centro, hasta que poco a poco lo único que sentía era lava corriendo por sus venas.

Ambos se separaron, Akaashi ni siquiera se había dado cuenta que su mano sujetaba la chaqueta de Bokuto hasta que sintió como se deslizaba entre sus dedos al alejarse el uno del otro, ambos sonriendo sin poder apartar la mirada, fue Akaashi quien rompió el hechizo.

—Buenas noches, Koutaro —Se despidió suavemente. Bokuto entendió el mensaje y con una sonrisa, dio un paso atrás.

—Buenas noche Keiji —Bokuto respondió montándose en su motocicleta.

Akaashi esperó a que el bufón encendiera la motocicleta para acercarse y robarle un rápido beso, que se ganó esa sonrisa que le encantaba y Bokuto se marchó.

El rey subió a su habitación sintiendo que, aunque sonaba cursi, caminaba en las nubes, una pequeña sonrisa en su rostro que no parecía poder borrar, Akaashi se tiró sobre su cama, soltando un suspiro y sujetando el búho que le regaló Bokuto, tomó su celular y se tomó una foto donde se veía el búho y solo la parte superior de su rostro, se la envió a Kenma, unos segundos después, Kenma lo estaba llamando, riendo tomó la llamada, feliz de contarle a Kenma sobre su cita; sus dedos acariciando suavemente sus labios que aun sentían los de Bokuto.

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Bokuto sentía como la adrenalina corría por todo su cuerpo, su corazón latía como si hubiera jugado dos partidos de voleibol seguidos, iba manejando su motocicleta y no pudo evitar acelerar un poco más allá del límite, dirigiéndose a la casa de Kuroo, si alguna vez gritó o manejó con una mano mientras alzaba su brazo en un puño victorioso, nadie lo podía culpar en realidad.


Bueno, disculpen la tardanza, ¿Que tal les pareció? ¿Valio la pena la espera?

El proximo cap será "El rey de los videojuegos" y habra KuroKen y un poquito de YakuLev

Recuerden dejar su review que me animan un montón a seguir. ¡Saludos!