Enredado en las palabras
Firgun: El disfrute simple y desinteresado de que algo bueno ha pasado, o puede pasar, a alguien más. Propuesta por lamisteriosacristal
6.
Hikari sonrió cuando contempló los rostros alegres de sus amigos. Habían terminado de destruir las torres de control que plagaban la zona, una de las tantas que tenían a su cuidado, y ahora que todos —incluyendo Iori— habían aceptado la invitación de Ken para su fiesta navideña, era evidente que la tensión en el cuerpo de Ichijouji había disminuido. Ella lo había notado inquieto desde que se habían reunido ese día y, al parecer, Takeru también lo había hecho porque había ido a buscar la invitación de su tímido amigo con la sonrisa cálida, abierta y afectuosa.
Takeru le sonrió a su compañero de la digievolución DNA cuando Iori finalmente se unió al círculo que conformaban y ella no pudo dejar de sonreírle al joven Takaishi. Sabía cuan difícil había sido para él dejar todo el episodio del Digimon Kaiser atrás. No podía dejar de pensar en cuando Agumon y Patamon estuvieron en su poder maligno, casi ahogados en fuerzas oscuras. Su hermano y Takeru habían tenido que observar a sus compañeros en peligro, sin poder hacer nada, y para Taichi había sido terrible no poder intervenir. Para Takeru...
Pero de eso había pasado tiempo y para ella era importante que las cosas estuviesen solucionándose, de verdad. Sin más rencores, sin más pleitos, sin más dificultades.
Eran un equipo. Daisuke, Ken, Miyako, Iori, Takeru y ella. Eran, finalmente, un equipo.
—Es una celebración —Miyako continuó, alegremente—. Es más bien como tiempo dedicado para compartir con tu familia, tus seres queridos, ¡tus amigos! ¡Es la primera vez que voy a la fiesta navideña de alguien más en otra ciudad! Chizuru no va a poder creerlo.
—Yo también —Iori intervino, sonriéndole a Armadimon—. En casa solemos estar con mi madre y mi abuelo… Ahora es bueno que todos estaremos juntos.
Los digimons se mostraban satisfechos con la idea.
—Lo mejor de todo es la comida —Daisuke aseguró, repentinamente— ¡Y los regalos!
—¿Se regalan cosas?— V-mon contempló a su compañero, intrigado.
Miyako y Daisuke asintieron al mismo tiempo, entusiasmados. Hikari se dio cuenta que Tailmon y Patamon intercambiaban una larga mirada.
—¿Qué sucede? —cuestionó Takeru, cuando su compañero digital se dejó caer sobre su cabeza, con el rostro pensativo.
—¿No sería un buen regalo para los demás chicos que Agumon y los demás los visitasen? —Tailmon comentó, traduciendo su conversación silenciosa en palabras.
El rostro de Hikari se iluminó ante la idea.
Ella podía imaginar perfectamente la reacción de su hermano mayor. Taichi había sufrido a horrores la separación con Agumon cuando se despidieron, años atrás. No había sido el único pero, de alguna manera, ella siempre había tenido la esperanza de que la separación no iba a ser eterna y esperó, esperó...
Era buena esperando.
Ellos no habían tenido la suerte, no de la misma forma que Takeru y ella, para reencontrarse con sus compañeros. Supuso que era una perfecta oportunidad para cambiar eso. Los digimons los miraron con impaciencia, como si las sonrisas que florecieron en sus rostros no era prueba suficiente.
Los ojos azules de Takeru llenos del mismo entusiasmo que los suyos le devolvieron la mirada. —Les encantaría a los chicos.
Fácilmente, todos estuvieron de acuerdo.
