¡No estaba muerta, estaba… me gustaría decir que estaba de parranda, PERO soy de Venezuela y tal vez han visto (O no) pero las cosas no están nada bien en mi país, además del hecho de que tuve que mudarme, puesss, no he tenido mucha cabeza para el fic…
Aun así, quiero agradecer a Isza-Ritsu Akabane pues gracias a ella y sus lindos y numerosos reviews esta historia alcanzó los 100 comentarios! (Y un poquito mas xD) Este cap va para ti! ;D
Nota del fic: Sé que la escuela se llama Karasuno, pero por cuestiones de comodidad (para mí xD) ellos utilizan un uniforme (El que utilizan durante sus clases) más parecido al de Fukurodani, una chaqueta negra (para mantener el tema del nombre de los cuervos) con una corbata y una camisa blanca debajo.
Bufones enamorados.
Kuroo Tetsuro no podía quitar la sonrisa que tenía en su rostro al día siguiente, mientras caminaba hacia su salón presionó con cuidado la pequeña caja rectangular que tenía en sus bolsillo, finalmente le podría entregar a Kenma la cadena que le había comprado hace semanas, por supuesto era solo para que no perdiera el anillo de Akaashi, no era porque quisiera que Kenma llevara algo suyo, nah, no era que estaba celoso que cuidara tanto del anillo, jamás… Tal vez, si se lo seguía diciendo, algún día se lo creería.
Si Kuroo era honesto consigo mismo, él no estaba celoso de la relación de los reyes, no en realidad, pero sentía que debía darse su lugar en la vida de Kenma, y la cadena era una forma de hacerlo. Si cualquiera le decía posesivo, pues, en realidad no le importaba, siempre que se entendiera que Kenma era suyo ahora.
Al entrar al salón fue recibido con una pequeña sonrisa que al bufón, le pareció que iluminaba la mañana, "¿Desde cuándo se había vuelto tan cursi?" Pensó para sí mismo el bufón, la respuesta le llegó de inmediato: "desde que había entrado en Karasuno y se enamoró de un rey"… se sentó junto al peliteñido.
—Buenos días kitten —Lo saludó, obteniendo ese pequeño sonrojo que le encantaba.
—Buenos días Kuro.
—¿Dormiste bien? —Kenma lo observó fijamente, con su ceño fruncido ligeramente, pero asintió.
—Sí—le respondió cautelosamente— ¿y tú?
—Maravillosamente.
La respuesta hizo que Kenma le observara extrañado, Kuroo sabía el porqué, estaba sonriendo como un idiota y no podía evitarlo; observando alrededor y notando que sus compañeros estaban distraídos, el bufón aprovechó la oportunidad y estiró su mano debajo del escritorio que compartían y tomó la mano del rey entre las suyas.
—K-Kuro…—Susurró Kenma, observando a todos lados preocupado.
—Todo está bien, nadie nos ve —Le tranquilizó.
Kenma desvió la mirada pero no dejó ir su mano, para su grata sorpresa, el rey entrelazó sus dedos y Kuroo pudo ver como su sonrojo se hizo más profundo. La sonrisa del gato bufón creció tanto que estaba seguro que debía parecerse al gato de Alicia en el país de las maravillas.
Kuroo planeaba darle la cadena a Kenma a la hora del almuerzo, pero por supuesto los miembros del equipo del club de videojuegos y demás fanáticos de los videojuegos en la escuela, querían estar con su rey, Kuroo soltó un suspiro decepcionado y fingió una sonrisa, comenzaba a entender que estar con un rey en Karasuno no sería tan fácil, incluso cuando ese rey era Kenma, quien era uno de los menos llamativos.
Kenma le dio una mirada disculpándose, pero Kuroo le hizo un gesto con la mano para que no se preocupara, siempre que pudiera estar a un lado de Kenma, no le importaba nada, además podía servir de distracción y como un vigilante cuando los súbditos de Kenma fueran demasiado para el tímido rey; ellos hacían un buen equipo, se dio cuenta Kuroo, Kenma hablaba sobre el torneo y cuando el bufón se daba cuenta que estaba cansado o estaba sintiéndose incómodo con la atención, Kuroo los alejaba de una forma cortés y normalmente haciendo algún chiste que desviaba su atención al pelinegro, dándole un respiro al peliteñido.
No era fácil ser la pareja de un rey, pero Kuroo podía soportarlo.
&.&.&.&.&.&
—¿Para qué me pediste que trajera a mini Bo? —Preguntó un muy avergonzado Akaashi.
Mini Bo, era el nombre que Kotaro le había dado a la pequeña almohada que le había dado el día de su primera cita; Akaashi no había podido negarse y la verdad era que le gustaba el nombre, el búho bufón le había mostrado que tenía un lado suave y bastante cursi que no sabía que tenía, tanto que dormía abrazándolo desde que se lo dio, eso ni siquiera se lo había dicho a Kenma. Estaban en los casilleros, Akaashi había recibido un mensaje en la mañana de Bokuto pidiéndole que lo llevara.
Bokuto le dio una sonrisa enorme al ver el regalo y le extendió la mano mientras el de cabello bicolor buscaba algo en su propio casillero, una parte de Akaashi no quería darle su búho a Bokuto, pero sabiendo que el otro no le haría nada a su preciado cojín se obligó a sí mismo a dárselo, afortunadamente Bokuto estaba my distraído para darse cuenta de las dudas de Akaashi.
—¡Aja! Aquí esta.
—¿Eso es una botella de perfume?
—Sí, dame —Exigió el bufón.
—¿Qué vas a hacer? —Le preguntó el rey aprensivo, aunque le pasó el cojín.
Bokuto comenzó a echarle perfume al cojín, debido a la cantidad rociada, Akaashi pudo sentir el aroma y reconocerlo de inmediato, era delicioso y por supuesto era totalmente Bokuto.
—¿Por qué?
—Así no me extrañaras durante el fin de semana.
—¿Qué? —Akaashi le preguntó sorprendido, no sabía si por el hecho de que no entendía a que se refería o que esa frase implicaba que no vería a Bokuto durante el fin de semana, afortunadamente el búho le explicó de inmediato.
—Tengo una reunión familiar —Dijo sonando molesto—, por lo que no podremos salir este fin de semana a celebrar nuestra primera semana juntos.
Akaashi parpadeó varias veces, su corazón latiendo fuertemente en su pecho, sintió sus mejillas arder cuando entendió las implicaciones de lo que decía el mas alto; además del hecho de que Bokuto parecía saber que Akaashi dormía con su regalo, lo cual era imposible que supiera, el sonrojo cubrió todo su rostro.
—Kou…—Suspiró completamente emocionado.
Akaashi tomó su mano y comenzó a arrastrarlo lejos de allí, Bokuto apenas logró arrojar su perfume y a mini Bo en su casillero y cerrarlo de un golpe.
—¿A-Akaashi? ¿A d-dónde vam…?—Bokuto exclamó sorprendido, dejándose arrastrar por el más bajo.
Llegaron al salón del consejo estudiantil, Akaashi abrió la puerta con su llave y tal como pensaba, Daichi y Suga tenían clases a esas horas, por lo que no había nadie.
—Perfecto —Susurró para sí mismo, mientras los hacía entrar.
—¿Keiji? —Bokuto observaba a Akaashi con sus ojos abiertos a más no poder, su cabeza inclinada hacia un lado por la confusión.
Akaashi le sonrió, haciendo que automáticamente los hombros de Bokuto se relajaran; al notar eso el rey sonrió incluso más; Bokuto no tenía idea de lo que quería, pero confiaba ciegamente en él.
—Kou…—Akaashi se acercó y tomó la corbata del más alto, haciendo que Bokuto tuviera que inclinarse hacia él.
—¿K-keiji? —Bokuto se sonrojó completamente por la repentina cercanía y por la mirada tan intensa del rey.
—Koutaro… Koutaro, mi adorable Kou —Susurró Akaashi, mientras con su mano libre acariciaba tiernamente el rostro del bufón, hasta que sus dedos llegaron a la parte de atrás del cuello del más alto.
Bokuto no tuvo tiempo de reaccionar a las palabras del pelinegro, pues apenas había terminado de decirlas, Akaashi lo estaba besando.
Cinco segundos fue lo que le tomó a Bokuto para salir del shock y comprender que Akaashi lo estaba besando… el rey lo había arrastrado hasta el salón del consejo estudiantil ¡Para poder besarlo! ¡Estaban besándose, en la escuela! La adrenalina recorrió a Bokuto incluso más rápido que cuando jugaba voleibol; los brazos de Bokuto rodearon al pelinegro casi en automático, para acercarlos más, sus labios comenzaron a responderle con emoción, había extrañado los labios de Akaashi, no es que no se hubieran besado desde aquel día, pero todos habían sido rápidos, cortos, nada como esto, nada como ese primer día.
No había ayudado que Bokuto no estaba seguro de si podía besarlo luego de su cita en el zoológico, en realidad no habían dicho nada, y el bufón no tenía idea si eran novios a partir de ese momento, fue Akaashi por supuesto el que aclaró las cosas, lo llevó a la azotea de la escuela, antes del torneo de videojuegos, y le dijo, muy claramente y sin dejar lugar a dudas de que ambos estaban juntos y que si, Bokuto podía besarlo cuando quisiera, pero preferiblemente no en público o al menos no con mucha gente alrededor, no porque no quisiera que la gente supiera, pero al rey no le gustaba llamar la atención, Bokuto no tenia ningún problema, pues recordaba lo que había pasado con Hinata y Nishinoya, salir con un rey era complicado…
Sin darse cuenta, Bokuto alzó a Akaashi para hacer el beso más fácil, sentándolo en uno de los escritorios, el rey soltó su corbata y pasó sus brazos por el cuello del más alto, abriendo sus labios con un suspiro, haciéndole saber que el búho bufón no era el único que lo había extrañado, Bokuto aprovechó e introdujo su lengua entre aquellos labios que lo hacían perder la cabeza, ganándose un gemido de parte del Akaashi.
Bokuto no entendía qué los había llevado a estar en esa situación, Akaashi besándolo desesperadamente en el salón del consejo estudiantil, pero se aseguraría de preguntarle a Akaashi luego, todo lo que fuera para repetirlo, pero por ahora, disfrutaba de esas manos que jugaban con su cabello, mientras el deslizaba sus manos debajo de la chaqueta de Keiji para poder estar más cerca.
Los segundos se convirtieron en minutos, los minutos en horas y aun así, cuando Akaashi se separó de Bokuto, el búho quería mas, sin alejarse comenzó a besar el cuello del rey, quien inconscientemente inclinó la cabeza para darle más espacio, con casi un gruñido, Bokuto aflojó la corbata del pelinegro de forma brusca, haciendo que Akaashi riera y terminara por hacerlo el mismo, mientras Bokuto se encargaba de desabrochar los botones que lo separaban del cuello que se moría por saborear, fue complicado coordinarse, pero lo lograron y pronto Bokuto pasaba su lengua por el largo cuello de Akaashi, haciendo estremecer al rey.
—Kou… taro —Suspiró Akaashi.
—Mm… sabes delicioso Keiji…—Murmuro el búho.
—N-no —Akaashi hizo un sonido avergonzado—…no digas cosas tan vergonzosas Ko.
Bokuto rió aun en el cuello del pelinegro, haciendo que el rey se estremeciera de nuevo.
—¿Debo detenerme? —Contestó Bokuto, su voz sonando más grave y llena de deseo.
Por respuesta Akaashi jaló su cabello, acercándolo de nuevo a su cuello, Bokuto siguió besándolo, lamiendo y mordiendo ese lugar, hasta que escuchó la campana que indicaba el inicio de las clases, sin querer hacerlo, se alejó del rey, cuando sus ojos se enfocaron en la forma tan sexy y desaliñada en que se encontraba el pelinegro, Bokuto se quejó, no quería dejarlo para regresar a clases.
Akaashi lo observó, sus ojos normalmente adormilados brillaban con deseo, su cabello estaba hecho un desastre, sus respiración acelerada, su uniforme en el mismo estado de su cabello, la camisa blanca abierta hasta la mitad, su corbata apenas colgando de su cuello, pequeñas marcas rojas en su pálida piel, que Bokuto había dejado con su boca.
—Kou…
La campana sonó de nuevo y Bokuto desvió la mirada hacia el suelo.
—Akaaaashiiii, no quiero irme —Se quejó como un niño, envolvió sus brazos alrededor del pelinegro.
Sintió como Akaashi reía, mientras le devolvía el abrazo, la campana sonó una tercera vez y ambos sabían que tenían que marcharse o estarían en problemas, pero ninguno aflojó el abrazo; Akaashi se movió pero solo para acercar su boca al oído del más alto.
—Puedo conseguirnos un pase…
Bokuto se alejó para mirarlo sorprendido, Akaashi solo señaló donde estaban y más específicamente hacia una pila de papeles que seguro eran los permisos, ambos intercambiaron una sonrisa cómplice.
Esta vez, fue la camisa del bufón la que fue abierta, y mientras Akaashi paseaba sus dedos por su pecho, Bokuto pensó qué, sin duda tenía sus ventajas salir con un rey.
&.&.&.&.&.&
La ira recorría los pequeños cuerpos de Hinata y Nishinoya, no podían creer los que sus ojos estaban viendo, los más pequeños del equipo de voleibol se encontraron a medio camino, ambos prácticamente corriendo para robarse unos momentos a solas con sus respectivos reyes, quienes de alguna forma, siempre lograban adelantarse a todos y llegaban primero a la cancha, pero este día, no estaban solos en la cancha.
Ambos reyes estaban a lados opuestos de la cancha, ambos con una mirada incómoda, mirada que los bufones ignoraron debido a la rabia que los recorría, mientras veían a la chica que cada uno de los reyes tenían frente a sí; las hermanas Michimiya, Yui la capitana del equipo de voleibol femenino y Yuki ambas de cabellos y ojos castaños, ambas completamente sonrojadas y dándoles una carta a los reyes de la cancha, ambas cartas tenían corazones dibujados.
Nishinoya y Hinata intercambiaron una mirada, apenas controlándose de correr y alejar a las chicas de sus reyes, mientras las chicas se inclinaron hacia los chicos y salieron corriendo soltando risitas cómplices, ni siquiera se dieron cuenta que los bufones estaban en la puerta con un aura asesina, ambos corrieron hacia sus reyes.
Noya saltó hacia Asahi, como siempre, el rey castaño lo recibió con una sonrisa amable y le dio un casto beso, que para Nishinoya no fue suficiente, estaba furioso aunque sabía que no era culpa de su novio, profundizó el beso, haciendo que el rey se tambaleara y terminara contra la pared para buscar soporte, antes de que se quejara, el libero atacó el cuello del mayor, mordiendo y succionando, hasta dejarle una linda marca.
Nishinoya se alejó un poco para ver su trabajo, sonrió satisfecho a la marca roja que ya estaba comenzando a oscurecerse, "Veamos si puedes ignorar eso Michimiya" sabía que estaba siendo infantil, pero había esperado mucho tiempo para tener a Asahi y no pensaba dejar que ninguna chica se lo arrebatara.
No era fácil salir con un rey, lamentablemente ellos era bastante populares.
Mientras tanto al otro lado de la cancha:
—¡KAAAGEEEEYAAAAMAAAA!
El rey de la cancha más joven vio alarmado como el bufón pelinaranja corría hacia él, el alivio que sintió al ver a la carnada luego de tan incómoda escena con las chicas, se convirtió en confusión y sorpresa al ver que la expresión enojada y de determinación del otro.
—¡Detente idiota! ¡No podré…¡Mng-Agh!
Ambos terminaron en el suelo, Hinata sobre Kageyama.
—¿Qué es lo que te pasa? —Preguntó completamente confundido el rey de la cancha al bufón que tenia encima.
—¿Dónde está? ¡Dámela! —Exigió el más bajo.
—¿De qué demonios estás hablando?
—Se que te la dio, ¡Dámela!
—¿Qué te de QUÉ? —Le gritó el rey ahora si enojado.
—¡LA CARTA! —Hinata extendió su mano, colocándola justo al frente de los ojos del rey.
Kageyama tardó varios segundos en entender lo que quería el pelinaranja, pero entonces sus ojos se desviaron hacia un lado, la carta que le había dado la chica castaña, había caído de sus manos en el momento en que Hinata se lanzó hacia él, el bufón siguió su mirada y vio la carta.
Hinata se lanzó hacia ella, la tomó y se giró hacia Kageyama que aun estaba en el piso, el bufón alzó la carta y la rompió por la mitad, luego de nuevo y otra vez más, hasta que la carta era solo pequeños pedazos ilegibles.
—NO aceptes una de estas de nuevo, yo soy tu novio.
—…Ok.
Kageyama aceptó sin problemas, aun algo sorprendido por lo que acaba de pasar, pero se levantó y caminó hacia su bolso deportivo, lo abrió y sacó varios sobres y regresó con Hinata, sin decir una palabra se los dio.
Hinata vio lo que le entregaba el rey, eran al menos cinco sobres, todos o con forma de corazón o con calcomanías en forma de corazón, la ira y los celos comenzaron a invadir al pequeño hasta que observó como Kageyama lo miraba, el rey parecía algo avergonzado por las cartas y el pelinaranja supo que no era su culpa, con un suspiro derrotado, el bufón se descargó con lo que podía, las cartas en sus manos se volvieron trizas en segundos.
—¡No más! —Exigió Hinata.
—No más… —Aceptó el rey, una pequeña sonrisa formándose en sus labios, el pelinaranja era realmente lindo cuando estaba celoso.
Hinata se aferró a Kageyama y le dio un tierno beso en los labios, para después abrazarlo "Voy a tener que ponerle un maldito collar" pensó bromeando la carnada, luego observó hacia el suelo, a los restos de las cartas de amor que era para su novio el bufón suspiró, no era nada fácil ser novio de un rey.
&.&.&.&.&.&
Daichi entró al salón del consejo estudiantil seguido de su vicepresidente, tenían mucho papeleo que organizar, pues estaban por comenzar los torneos deportivos, lo que significaba partidos de prácticas en otras escuelas, lo que se traducía en permisos que debían preparar.
Luego de un beso, bueno, tal vez unos cinco, ambos se pusieron a trabajar, preparando las planillas para todos los equipos y sus miembros, cada uno en su escritorio, concentrados en la lista de miembros de los diferentes equipos que ellos sabían saldrían a practicar con otras escuelas.
Y entonces el teléfono de Suga sonó.
—Karasuno, sede del consejo estudiantil.
Suga hizo una mueca de desagrado que atrapó la atención del presidente.
—¿Qué es lo que quieres? —La fría respuesta del normalmente amable Suga, hizo que Daichi se colocara a su lado de inmediato, inclinándose para poder escuchar quien era.
—… que frío Kou-chan ¿Así saludas a un antiguo compañero? —Esa voz falsamente dulce, le hizo fruncir el seño, sabía perfectamente quien era.
—A uno que nos abandonó, si.
—Solo busqué lo mejor para mi, ¿Puedes culparme por eso?
—Sabes perfectamente que ese no es el problema Oikawa, sino la forma en que lo hiciste, y que no te fuiste solo —Le reclamó Suga, Daichi lo abrazó por detrás, pues su novio temblaba de ira.
Ellos habían sido muy buenos amigos, antes de que Oikawa se fuera.
—Es malo sostener resentimientos por mucho tiempo —Respondió con voz burlona—, y ellos me siguieron por voluntad propia.
—Como si alguno fuera a dejarte ir…
—En fin… queremos un partido de práctica contra ustedes.
—Por supuesto, nuestros reyes te aplastarán.
Daichi escuchó como Okiawa soltó una carcajada.
—¿Aww el pequeño príncipe se convirtió en rey? —Preguntó con sarcasmo.
—Kageyama no es el mismo que conociste Oikawa, ya lo veras.
—Será un placer derrotarlos… ¿El jueves en la tarde?
—Por supuesto, rey traidor, el placer será todo nuestro.
Y entonces colgó.
Daichi hizo que Suga diera la vuelta en su silla y lo levantó para poder envolverlo en sus brazos, el peligris estaba temblando y el presidente del consejo, sabía que debía estar conteniendo las lagrimas; Oikawa y Sugawara fueron una fuerza a temer cuando ambos estaban en la misma escuela, siempre habían sido ami-enemigos, mas amigos en realidad, ambos conquistando a toda la población estudiantil con sus sonrisas y a los profesores con su buen comportamiento y notas perfectas, solo "la corte real" que eran Daichi, Asahi, Iwaizumi, Matsukawa y Hanamaki, sabían que eran los reyes de la manipulación; por eso, de todos, el que peor la pasó fue Suga, cuando se enteró que Oikawa se había cambiado para su ultimo año, había perdido a su compañero de travesuras y complots, y solo empeoró al saber que Iwaizumi, Mattsun y Makki lo habían seguido.
El gran rey se había convertido en el rey traidor y Suga y Daichi quedaron como los reyes principales de la escuela.
Cuando sintió que Suga estaba más calmado, se separaron y el castaño le dio un suave beso que el vicepresidente le devolvió con una sonrisa.
—Vamos, debemos avisarle a Asahi y al entrenador que tienen un partido de práctica.
—¿Debí preguntarles primero, no?
Daichi soltó una carcajada y se encogió de hombros.
—Iban a aceptar de todas formas.
Ambos caminaron de la mano hacia el gimnasio donde estaban practicando los miembros del equipo de voleibol, luego de intercambiar una mirada decidieron sentarse en las gradas para observarlos sin interrumpir el partido de práctica que tenían en esos momentos.
—Se ven bien.
—Muy bien, definitivamente pueden ganarle a Oikawa y sus caballeros.
—¿Caballeros? —Preguntó el castaño.
—Puede que Tooru se haya ido de Karasuno, pero nunca dejara de ser un rey, por lo que los de su equipo serán sus caballeros, como Iwaizimi.
—Cierto… excepto Maki y Matsun…—Daichi hizo una sonrisa triste, los extrañaba a todos.
—Por supuesto, Maki y Matsun siempre serán los bufones.
—Los reyes bufones —Recordó Daichi, fingiendo la voz de Matsun.
—Los reyes bufones…—Repitió Suga, soltando un suspiro de tristeza.
Ambos observaron de nuevo al equipo y observaron como Hinata hacia un remate demasiado rápido para seguirlo con los ojos y vio como Bokuto y Kuroo lo alzaban en el aire mientras Nishinoya saltaba de un lado a otro, tratando de revolverle el cabello al pelinaranja.
—Nosotros tenemos a nuestros propios bufones y—dándole una mirada a Tsukishima, Enoshita y Yaku —… también a nuestros propios caballeros.
Cuando el partido terminó los grandes reyes del Karasuno dieron el anuncio al equipo y al entrenador.
—Nos enfrentaremos al anterior "Gran Rey" y a sus nuevos caballeros.
Los antiguos miembros del equipo se veían enojados, mientras que Kenma, Akaashi y Yaku estaban sorprendidos, por supuesto que se acordaban de Oikawa, aunque no sentían la ira de los demás, y Bokuto y Kuroo no entendían porque todos reaccionaban así.
—¿Quién es el Gran Rey? —Bokuto preguntó.
—El rey traidor —Replicó Noya enojado.
—Oikawa Tooru, nuestro antiguo armador…—Contestó Asahi, quien intercambio una mirada con Suga y Daichi.
Kageyama se puso un poco pálido, pero sus ojos ardieron con decisión.
—No importa quién sea o haya sido, los venceremos —Exclamó Ukai.
—¡SI!
&.&.&.&.&.&
Kuroo caminaba con Kenma luego de la práctica. Estaba decidido a entregarle la cadena a su novio, por lo que decidió invitarlo a comer un pie de manzana, sin embargo lo que ocurrió al final de la practica lo había dejado muy curioso.
—¿Por qué todos se alteraron por ese "gran rey"?
—Oikawa Tooru, estuvo en Karasuno hasta el año pasado y era muy amigo de Suga, se cambió de escuela para poder ganar las nacionales, con él se fueron Iwaizumi, un gran rematador, Matsukawa y Hanamaki, bufones pero miembros esenciales del equipo también.
—Wow…
Kenma se encogió de hombros y siguió comiendo su pie.
Kuroo parpadeó sorprendido, ahora entendía el porqué de la ira de Noya y el resto.
—Sabes mucho sobre ellos…—Señaló el gato bufón.
Kenma se volvió a encoger de hombros.
—Todos eran miembros de la "corte real", por supuesto que sé lo que pasó, por eso es un tema delicado para nosotros los "reyes".
—Ohh… ¿eran muy amigos?
Kenma negó con la cabeza y luego se encogió de hombros otra vez, inclinando su cabeza a un lado.
—Eran… no sé, era divertido estar a su alrededor, supongo; pero Suga, Daichi y Asahi si eran muy unidos a ellos.
—Entiendo, y ¿todos jugaban voleibol?
—Si —Kenma asintió.
—¿Eran buenos?
—No lo sé, no me interesé en el voleibol hasta este año —Kenma le dio una mirada divertida —, pero, ahora te tenemos a ti y a Bokuto, así que estaremos bien.
—Wow, gracias…
—No tienes que agradecerme, tu y Bokuto tienen una beca ¿no? asi que supongo que deben ser buenos.
—¿Supones?
—No es como si yo lo supiera, nunca los he visto jugar contra otro equipo —Kuroo comenzó a sentirse un poco insultado, hasta que vio la pequeña sonrisa que tenia Kenma… el pequeño rey estaba jugando con él.
—¡Ooiii! —Kuroo fingió estar enojado por dos segundos, hasta que ambos comenzaron a reírse.
Luego de calmarse un poco, Kuroo aprovechó para darle, finalmente, su regalo a Kenma.
—Toma.
—¿Qué es? —Kenma se enderezó en su asiento y acercó sus manos a la caja que Kuroo le ofrecía.
—Ábrelo, te lo quería dar desde hace un tiempo.
Kenma sujetó la caja y la abrió, sus ojos se agrandaron y fueron de la cadena plateada a los ojos de Kuroo, una y otra vez.
—¿P-para mi?
—Ss-si, veras, el día que te ayude a buscar el anillo que te dio Akaashi, vi lo mucho que te preocupaste por perderlo y pues… se me ocurrió que deberías tener una forma de guardarlo sin que se te cayera… y bueno, ahí está.
Kuroo habló nervioso, sin poder mirar a Kenma quien lo observaba con la boca abierta, el pelinegro pasó sus manos por su cabello varias veces durante su discurso.
—Kuro…— Exclamó Kenma totalmente sin palabras y conmovido por el gesto del pelinegro.
Mientras el bufón estaba completamente nervioso, ¿Habría sido demasiado pronto para darle algo? ¿Se molestaría el rey, por haber asumido que no sabía cuidar sus cosas?, miles de preguntas pasaban por la mente del pelinegro, tantas que ni siquiera se dio cuenta como Kenma se colocó la cadena de inmediato y como la acariciaba reverentemente con una sonrisa y sus mejillas coloradas.
Tampoco se dio cuenta como Kenma se levantaba para colocarse justo a su lado y se inclinaba hacia él, haciendo que el bufón diera un pequeño salto en su asiento, Kenma tomó su brazo y lo pasó por encima de sus propios hombros, haciendo que el rey quedara presionado a un costado del bufón; Kuroo sintió como su rostro ardía por la muestra de afecto en público, aunque el lugar estaba casi vacío y ellos estaban en el fondo y nadie les prestaba atención, y fue peor cuando Kenma le pasó los brazos por la cintura y acercó su boca al oído del pelinegro.
—Gracias.
Kuroo tragó pesado y lucho por contener el estremecimiento de sentir el aliento de Kenma en aquella zona tan sensible.
—No es nada.
El rey negó con la cabeza, haciendo que su cabello le hiciera cosquillas al más alto; Kenma soltó su cintura para obligar a Kuroo a que lo viera.
—Lo es todo, aceptas mi amistad con Akaashi sin problemas, sin mencionar que compraste la cadena, antes de que fuéramos algo… muchas gracias, Tetsu.
El uso de su nombre, esa mirada tan brillante y honesta que le daba, mas el sonrojo del peliteñido, quebró toda la voluntad que tenía el gato bufón, así que ignorando que estaban en un lugar público, inclinó su rostro y lo besó.
Era su primer beso en público pero a ninguno le importó, Kuroo estaba demasiado entretenido con el alivio de que a Kenma le gustara su regalo y el rey estaba demasiado feliz por lo considerado del regalo; por lo que un beso de agradecimiento se transformó en uno que no era nada apropiado para un establecimiento familiar, la mano que sujetaba a Kuroo del mentón, terminó enredada en el cabello del pelinegro, los brazos de bufón terminaron alrededor de la cintura del peliteñido y lo acercaron mas; lenguas se encontraron a medio camino y comenzaron una danza que los dejó sin aliento a ambos.
Ambos recuperaron el aliento con sus frentes unidas, no queriendo alejarse realmente, pero recordando que habían hecho demasiado y tuvieron suerte de que no los sacaran del lugar.
—Debemos irnos —Kuroo habló.
—Si… —Kenma estuvo de acuerdo, pero se acomodó para quedar en la posición inicial, con Kuroo rodeándole sus hombros y su cuerpo pegado al costado del pelinegro—, en un rato.
—Ok.
Pues alguien me preguntó que si Iwa-chan seria "Un bufón" y pues no, no puedo meterlo en esa categoría, así que decidí crear a los "Caballeros" y metí a Tsuki y Yaku para emparejar las cosas en el quipo de Karasuno, ya que ellos son defensivos, pues como que les va ¿no? un equipo de solo reyes y bufones, pues sería un completo desastre y para eso están ellos, para equilibrar la cosa en este equipo que me inventé xD
También me preguntaron si habrá TsukiYama, y si, va a haber, pero muy poco, aunque si pronto.
Para el próximo cap veremos un poco de Yaku/Lev y tal vez, taaaal vez, algo del Iwaoi, aun no me decido del todo como será el próximo cap.
No se cuando actualizaré pero intentaré que sea pronto, no se preocupen que no dejaré esta historia.
¿Reviews? :3
