Enredado en las palabras
Amae: (Japonés) La sensación agradable de la dependencia en otra persona; palabra usada en Japón para describir el comportamiento de una persona cuando uno desea ser amado, desea que alguien se haga cargo/cuide de uno, el ser inconscientemente dependiente de otra persona con cierto grado de sumisión. Propuesta por ShadowLights
9.
Taichi bostezó. Estaba cansado, tenía sueño todavía y quería dormir. Sabía que no tendría éxito.
Con la habitación a oscuras y el ruido lejano de una ciudad adormecida, era difícil recordar la razón que lo arrancó de sus sueños. Sabía que si hubiese asomado a su ventana, habría encontrado luces encendidas salpicando las calles y los edificios, pero no habría percibido más que los pequeños ecos que no se comparaban con lo vivo que parecía el mundo por las mañanas.
Salió de su cama de un brinco y caminó torpemente por la habitación hasta llegar a la puerta. Tenía sed. Quería tomar algo. Aunque la garganta seca se debía a sueños vacíos, ausencias que se sentían tan presentes que le dolían.
—¿Oniichan?
Taichi se restregó los ojos.
—Voy a buscar algo—le dijo a Hikari en susurros, aunque su voz parecía fuerte en el silencio—. Ya regreso.
—No te vayas—la voz de su hermana se alzó un poco. Taichi podía imaginarla moverse en la oscuridad, temblando—. No me dejes sola.
—¿Hikari…?
—Por favor, oniichan.
Taichi suspiró, con suavidad. Se trepó a la litera de arriba, sin hablar mucho y en la penumbra se acomodó junto a su hermana. No recordaba el motivo por el que habían cambiado de lugar para dormir, solían hacerlo cuando se aburrían. Él más que ella.
Llegaría el día en el cual podría negarle algo a su pequeña hermana pero, hasta entonces, se contentaba con la luz cobriza que iluminaba sus ojos cuando accedía a sus peticiones, por más tontas que fueran. Tampoco es que Hikari pidiese mucho, ella era una de las personas más generosas que había conocido en su vida.
—Vuelve a dormir—susurró, en voz baja— Me quedaré contigo hasta que te duermas.
Ella no respondió pero se aferró a su mano, como si él fuese un oso de peluche mal ubicado. Su hermana pequeña soltó un suspiro, murmuró algo parecido a Tailmon y cerró los ojos.
Taichi pudo decir el momento exacto en el que ella se quedó dormida otra vez. Eran sus primeros días en la casa luego de su corto y largo viaje. Él entendía la necesidad de sentirse acompañado, quizás por eso se había despertado. En sus sueños sentía aún más la ausencia y la falta.
—Oyasumi, Hikari—susurró.
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