Enredado en las palabras
Mamihlapinatapai: una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambas desean pero que ninguna se anima a iniciar. Propuesta por Genee
19.
A diferencia de Takeru, ninguno de los dos parecía poder romper el hielo que había debajo de sus pies y había trepado hasta su garganta. Natsuko se abrazó a sí misma para protegerse, una acción inconciente, y Yamato dejó que su mirada cayese al suelo durante una eternidad. Siempre eran difíciles esos encuentros inesperados pero parecían aún más tortuosos cuando solo eran ellos dos, cuando no había nadie allí para distraerlos lo suficiente para hacerles olvidar de la frialdad que había en su relación.
—¿Gabumon vive contigo?
El hielo se quebró y Yamato se olvidó de no mirar a los ojos de Natsuko.
—¿Qué?
—Takeru trajo a Patamon a casa pero piensa que no me di cuenta. Está en casa desde marzo.
No puedo evitar que una esquina de su boca se moviera.
—Creo que le preocupa involucrarte.
—Estoy involucrada desde que mis hijos están involucrados...
Yamato se quedó mirándola porque ella rara vez se refería a ellos dos simplemente como sus hijos. No delante de él, al menos. Natsuko se movió incómoda bajo el peso de los ojos azules.
—Lo siento.
—¿Venías a ver a mi padre para hablar de esto? —preguntó y odiaba que sonaba como una acusación.
Ella dudó.
—No exactamente. Estoy retomando una investigación sobre los digimon. La que empecé hace unos años.
Él recordaba. Cuando habían regresado del campamento, su madre se había quedado unas semanas en Odaiba para escribir sobre los eventos de aquel verano. Recordaba esos días porque había podido ver a Takeru más tiempo del acostumbrado. La despedida había dolido un poco pero no sentía las mismas espinas que al principio al pensar en la distancia.
—Me contactó un profesor de antropología hace un año —ella le explicó, sincera—. Me dijo que su hija había estado involucrada en este tema y que sabía que podía confiar en mí porque ella le había hablado de ustedes dos.
Yamato parpadeó. Rápido y fugaz, el recuerdo de una excursión a Kyoto se le atravesó. Fue un viaje que habían hecho un par de años atrás. Sora había estado realmente emocionada por ver a su padre en la antigua capital porque él era profesor en la universidad...
—¿Takenouchi? —Preguntó, sospechaba que la respuesta no lo sorprendería porque era demasiada casualidad.
Natsuko asintió.
—Es el padre de Sora —dijo, innecesariamente. Sintió que se ruborizaba sin poder evitarlo y sabía que era imposible que su madre no lo notase.
Sabiamente, Natsuko optó por no mencionarlo.
—Takeru habla muy bien de ella —dijo, en cambio. Al final, más suave, comentó:—. Me alegra mucho que tengan tan buenos amigos.
Yamato nunca estaba seguro sobre lo que debía hacer cuando se trataba de su madre así que movió la cabeza para darle a entender que la había escuchado.
—Gabumon está en el Mundo Digital —le dijo.
—¿Está bien? —Y parecía preocupada.
Yamato no sabía cómo reaccionar a eso. Su voz temblaba un poco cuando respondió. —Está bien. Le diré que preguntaste por él... Papá nunca recuerda los nombres.
Natsuko se rio, un poco. Luego se detuvo de pronto y Yamato se reconoció en su silencio abrupto. No sabía si debía consolarse en saber que ella estaba igual de perdida que él o si debía apenarse porque tampoco podía cruzar el puente que los distanciaba. Se preguntó si podría abrazarla. Si ella querría hacerlo.
Por un largo tiempo, se quedaron allí, en ese limbo. Hiroaki llegó a casa más temprano de lo debido y los puso en movimiento nuevamente.
