Digimon Frontier: The Miracles Chronicle's

Capítulo 1: La Oscura Bondad

La ciudad se encontraba en un estado de euforia por los recientes acontecimientos que le habían azotado en tan solo un día muy temprano. Un agujero negro que apareció en el cielo, del cual surgieron unas extrañas y horribles criaturas, un hermoso ángel que lucho contra ellos y cerro el portal, y un misterioso caballero de armadura dorada que lucho contra esas bestias con su espada, acabándolas en un instante. Las imágenes se repetían en las noticias una y otra vez, y Ryoku no podía más que contener su emoción y seguir observando con su familia del noticiero mientras cenaban en conjunto.

— ¿Entonces no pudiste verlo Oto-san? – pregunto Riko a su padre mientras terminaba su cena – en el salón muchos hicieron un dibujo de ese ángel y el caballero cuando las maestras mostraron las noticias

— No pude verlo a detalle, mi oficina estaba un poco retirado de la zona, pero si escuchamos el estruendo…

— ¡Ese guerrero es genial! – dijo Taeru con brillo en sus ojos – como lucho, esa espada y sus misiles, ¡Pum, kabom!

— Salvo a la gente, pero aun así es muy extraño – continuo la madre calmando a su hijo - ¿No dijeron como se llamaba en las noticias?

— Se llama Magnamon – hablo Ryoku sin darse cuenta hasta muy tarde - ¡Bueno, eso escuche!

— Creo que mencionaron el nombre, o algo así – continuo Riko con tranquilidad – es muy extraño

— Bueno, ya terminé – Ryoku se levantó con prisa a dejar su plato al lavabo y tomo unas botanas que había guardado en la alacena – hare el resto de mi tarea y luego me iré a dormir

— ¿Podemos jugar videojuegos hoy Oni-chan?

— Lo siento Taeru, pero será después – Ryoku desanimo un poco a su hermano para después acariciar sus cabellos – te prometo compensártelo

— No te desveles Ryoku – le dijo su madre el joven peli negro

— No te preocupes Oka-san

Ryoku entro a su habitación y puso seguro a la puerta para soltar un amplio suspiro de alivio y preocupación por lo sucedido. Se acercó a su escritorio mientras depositaba los bocadillos a un lado, los cuales fueron tomados por Gatomon, que se había ocultado en la habitación del joven elegido. La pequeña digimon tomo un bolso de golosinas mientras leía uno de los mangas de Ryoku con aburrimiento.

— Tu familia es muy normal – hablo Gatomon con aburrimiento comiendo los dulces – creí que la familia de Magnamon sería algo así como unos afortunados y de la clase alta

— Creo que te hiciste una idea muy exagerada – Ryoku puso algo de música para disfrazar su conversación con Gatomon – repasemos lo que me contaste. Dijiste que al igual que yo, había otros 4 elegidos, que también se convertirán en Caballeros Legendarios. La única forma de identificarlos, es que ellos puedan ver mi brazalete Digivice

— Así es – Gatomon tomo un dulce más mientras miraba a Ryoku con aburrimiento – que bueno que pusiste atención

— ¿Y tú sola debes buscarlos?

— No exactamente. Tengo dos amigos míos, que están vinculados con los otros elegidos. Si no estoy equivocada, y nunca lo estoy, ya deben estar en este mundo buscando a sus compañeros

— Ya veo. Ahora, háblame sobre los enemigos que enfrentamos, los Señores Demoniacos que mencionaste

— De acuerdo – Gatomon se puso seria mientras extendía su mano – pero antes…

— Bien – Ryoku resoplo con pesar para pasarle un jugo en lata a la digimon – eres muy mala Gatomon-chan

— Deberías estar agradecido de que una linda digimon como yo esté en tu habitación. Dudo que otra chica humana venga aquí en el futuro – Gatomon vio el semblante molesto de Ryoku y luego suspiro con pesar – que malo eres para las bromas

— Tus bromas son malas y muy hirientes

— De acuerdo – la digimon dio un sorbo a su jugo y empezó a caminar por la habitación – el digimundo está dividido en varias secciones, clases, territorios, los cuales se habían encontrado siempre en equilibrio. Pero eso se vino abajo cuando los Señores Demoniacos despertaron de su largo sueño. Ellos roban el Digi Code del digimundo, que es la energía de nuestro mundo, con el único objetivo de revivir a su líder, Lucemon

— En mis sueños vi a dos de ellos – reflexiono Ryoku al escuchar eso – Leviamon, el que parece cocodrilo y Beelzemon…

— Ese monstruo… - Gatomon apretó con fuerza la lata de jugo al escuchar ese nombre – como decía, el despertar de los Señores Demoniacos causo que otros digimon malignos quisieran apoderarse del digimundo. Esta guerra lleva ya casi 14 años, dejando al digimundo al borde de la destrucción. Los Caballeros de la Realeza se han encargado de mantener el equilibrio del digimundo, pero poco a poco fueron abatidos, otros desaparecieron, y los últimos dos se sacrificaron, junto a mi madre… y los otros dos Ángeles Guardianes

— Pero, Magnamon era uno de ellos, ¿Mis compañeros y yo no somos de ese grupo de la Realeza?

— Antes de pertenecer a ese grupo elite, Magnamon tenía otros 4 compañeros, que sellaron sus poderes para cuando se necesitaran. Pero no conozco mucho de ellos, sus historias y leyendas se perdieron con el pasar del tiempo

— ¿Y porque decidieron pedir ayuda a nosotros?

— Eso es algo que yo tampoco entiendo – Gatomon termino su bebida y se recostó de nuevo en la cama – Las Bestias Sagradas dijeron que el mundo humano también corría riesgo, y que, si los límites entre nuestros mundos se rompían, ambos serian destruidos. Además, fue el deseo de Magnamon confiar su poder a los humanos, tu entre ellos

— Honrare el deseo de Magnamon y buscare a mis otros compañeros elegidos

— Buena suerte, ahora si me disculpas… - Gatomon iba a dormir, pero fue cargada por Ryoku y puesta en un cajón de ropa limpia - ¡Oye!

— Ya hablamos, y no puedes dormir en mi cama. Aquí estarás cómoda

— No soy tu mascota, además, el suelo es bueno para que tu duermas ahí – Gatomon miro la seriedad en Ryoku, para después resignarse – ustedes los humanos tienen mal sentido del humor

— Tu eres la que no sabe de buen sentido del humor – Ryoku volvió a su escritorio a terminar su tarea – descansa, aun debes estar agotada por la pelea de esta mañana

— Como digas

Gatomon miro a Ryoku tan concentrado, pero por su mente volvieron a pasar las imágenes de ella siendo salvada por el joven elegido, lo que le molesto y decidió cerrar los ojos y conciliar el sueño. A la mañana siguiente, Gatomon se levantó con pesar, pero se sorprendió de no ver a Ryoku alistarse para las clases, además de que era la hora en que solía levantarse. Usando sus instintos, pudo detectar a su compañero lejos de su casa. Unos minutos después corriendo a prisa, encontró al peli negro, el cual movía unos viejos periódicos a un contenedor de reciclaje con mucha prisa. Cuando se disponía a hablarle, vio a una mujer de edad avanzada que se acercaba al muchacho para agradeceré y llenarle de cumplidos por su ayuda. Ya que el joven se encamino hacia la escuela, Gatomon le dio alcance.

— ¿Por qué ayudaste a esa humana? ¿Acaso te paga por eso?

— Es lo que ella siempre quiere, pero no me gusta recibir dinero por eso – Ryoku se mostró nervioso mientras seguía su camino – hace unas semanas, por ir a las prisas al instituto, tiré varias de las pilas de periódico que ella ponía en el contenedor y me sentí mal por eso. Así que me ofrecí a ayudarle temprano cada miércoles sin falta por lo que hice

— Por un pequeño error como ese no deberías madrugar por eso

— Solo hago lo justo Gatomon-chan – esas palabras de Ryoku hicieron que Gatomon abriera los ojos con sorpresa – para bien o para mal, debemos ser justos con todo

Gatomon comprendió con sorpresa que Ryoku hacia honor a la insignia que representaba a Magnamon, lo que no dejaba en duda la elección del caballero digimon sobre el pelinegro. La mañana paso tranquila para Ryoku, o al menos eso quería pensar, pues en palabras de su compañera digimon le había asegurado que entre sus compañeros de clases podría estar otro elegido de las Insignias, así que debía estar atento ante cualquiera que viera su brazalete. Pero llegado el almuerzo, las preocupaciones del elegido disminuyeron, pues no había indicios de que alguien lo hubiera visto, por lo que se dispuso a disfrutar su almuerzo en compañía de sus amigos Shiro y Zack.

— Oye Ryoku ¿Qué onda con ese brazalete dorado en tu muñeca? – las palabras de Shiro hicieron que Ryoku escupiera su bebida sobre sus amigos

— ¡Oye, quiero el pronóstico, no la lluvia! – dijo Zack limpiándose el jugo

— Shiro, ¿Tu puedes verlo? – el pelinegro levanto su brazo a su amigo, el cual lo miraba como si estuviera loco

— Pues claro, no estoy ciego, resalta mucho por el color, ¿Verdad Zack?

— Yo no veo nada – Zack miro al brazo de Ryoku con duda – creo que ambos están locos

— Muy gracioso viejo, pero aquí esta. Parece uno de esos relojes inteligentes – Shiro tomo la mano de Ryoku, señalando el Digi vice en su muñeca – pero no le queda el dorado

— Si querías una excusa para tomar su mano en público y proclamar su amor gay, no necesitas inventar alto tan tonto como lo de un brazalete en su muñeca

— ¡Eres un…!

Antes de que Shiro pudiera protestar, Ryoku lo tomo del brazo y lo saco de la cafetería, para sorpresa de los presentes, en especial de Hanzo, que observo la escena con sorpresa. Ya afuera, en la zona trasera de la escuela, Shiro miraba a Ryoku, que estaba hecho un manojo de nervios en su cabeza.

— Mira Ryoku, sé que somos amigos, pero si me vas a decir algo como "Te amo", lo único que recibirás de mi parte, además del rechazo, será un puñetazo en tu cara

— Shiro, ¿en serio puedes ver mi Digi vice?

— ¿Así se llama? Creí que era una especie de reloj…

— Oh Kami, ¡Eres un elegido! – las palabras de sorpresa de Ryoku asustaron un poco a Shiro – Gracias al cielo es alguien que conozco

— No sé de qué hablas amigo, pero ya me pusiste nervioso

— Shiro, ¿Recuerdas a esos monstruos que aparecieron en la ciudad hace unos días? ¿Y al guerrero de armadura dorada que lucho contra ellos?

— Pues claro, fueron la noticia más importante desde que aparecieron

— Bueno, te sorprenderá saber, pero yo soy el guerrero dorado. Yo soy, Magnamon

— … si claro – bufo Shiro con burla – y yo soy inevitable. Valla mentira me acabas de decir viejo

— Pero, es la verdad…

— El no miente humano – desde una rama apareció Gatomon aterrizando en frente de Ryoku – si tu pudiste ver el brazalete de Ryoku, entonces…

— ¡Madres, un gato parlante! – Shiro se hizo para atrás muy sorprendido

— ¡Me llamo Gatomon, humano insolente! – la digimon casi araña el rostro de Shiro, pero Ryoku le detuvo

— Es verdad amigo, yo fui elegido al igual que tu

— Dices, ¿Qué esa cosa te convirtió en un elegido? – Shiro apunto al brazalete de Ryoku de forma analítica – si es así, yo no veo un brazalete en mi brazo…

Shiro levanto su mano, donde pudo ver un brazalete que un tono rojo carmesí brillante que empezaba a brillar con mucha fuerza, dejando al sujeto de lentes totalmente estupefacto.

— ¡¿Qué demonios?! – Shiro miro el brazalete con mucha sorpresa - ¡¿Cuándo llego esta cosa a mi brazo?!

— Te lo dije – Ryoku le señalo con cierto alivio su brazalete – pero, ¿aún no tienes a tu compañero digimon?

— ¿Compañero?

— Es verdad – Gatomon miro a su alrededor buscando a sus amigos – supongo que ellos no pudieron…

— ¡Gatomon!

Los tres presentes escucharon dos voces gritando desde el techo del edificio, que descendieron ágilmente delante de los dos elegidos. Uno de ellos era un curioso ser pequeño de piel clara debajo de su cuerpo y naranja en la parte superior, andaba a cuatro patas y tenía un par de alas pequeñas sobre su cabeza, con ojos azules claro; la otra silueta tenía la forma de un conejo de orejas muy largas y cuerpo pequeño en comparación a su cabeza. Su pelaje era de tono café claro, con unas marcas leves en algunas partes de color lila y en su cabecita había tres pequeños cuernos puntiagudos.

— Lopmon, Patamon, ¿Cuándo llegaron a este mundo?

— Casi al mismo tiempo que tu – hablo el pequeño digimon con alas – pero nos perdimos al buscar a nuestros compañeros

— Lo bueno es que los encontramos junto a ti – continuo Lopmon – sí que eres hábil Gatomon

— Este día cada vez se pone más raro – hablo Shiro al lado de Ryoku – así que, si lo que dices es verdad, ¿También me convertiré en un guerrero como el de las noticias?

— Esa es la idea mi amigo – respondió Ryoku a su amigo

— No te preocupes, te verás increíble – el pequeño digimon de alas se posó sobre la cabeza de Shiro con tranquilidad – por cierto, me llamo Patamon, seré tu compañero y espero que nos llevemos bien

— Soy Shiro, descuida pequeñín, claro que nos llevaremos bien

— Pero, si Patamon será el compañero de Shiro – Gatomon miro a su otra amiga que parecía normal - ¿Acaso no has encontrado…?

— Te equivocas Gatomon, yo ya encontré a mi compañero – hablo Lopmon con mucho orgullo

— ¿En serio? – Ryoku se sorprendió al escuchar esas palabras - ¿Y quién es…?

Antes de recibir una respuesta, Ryoku fue empujado con fuerza hacia la pared, lastimándolo mucho. Al buscar a su agresor, vio frente suyo a Hanzo Masamune, que le miraba con enojo, mientras en su brazo izquierdo se veía un brazalete similar al suyo, pero era totalmente oscuro. Antes de poder reaccionar, Ryoku fue levantado con fuerza y empujado de nuevo a la pared, siendo sostenido por Hanzo.

— Aclaremos algo idiota, yo soy el único que le dará uso a estos nuevos poderes – hablo Hanzo con enojo – así que, te sugiero que te esfumes, o yo lo hare personalmente y con mucho gusto…

— Oye, tranquilízate bruto – Shiro coloco su mano sobre el hombro de Hanzo

— Lo mismo va para ti idiota pervertido, no te metas en mi camino – Hanzo apunto a Shiro, que solo se sorprendió por sus reacciones – yo puedo con esto solo. Me quedare con el favor de esos digimon solo para mi

— ¿Favor? – Ryoku se sorprendió al escuchar esas palabras, pero sus instintos le ayudaron a esquivar un puñetazo que intento plantarle Hanzo

— No te metas…

— ¿Qué está ocurriendo aquí?

Los tres jóvenes se sorprendieron de ver a la maestra Haruhi, que los miraba con seriedad por el conflicto que pareció presenciar. Ryoku miro alrededor con preocupación, pero comprobó que Gatomon y sus amigos se habían ocultado sobre las ramas de un árbol al sentir como alguien se acercaba.

— Jovencitos, está prohibido que los alumnos tengan conflictos violentos dentro y fuera del instituto – hablo la mujer acercándose a los chicos – si tienen un problema, acudan con la consejera escolar. Sino, tendré que ponerles un castigo

— No es nada – Hanzo se alejó de Ryoku y Shiro y se fue del lugar sin mirar atrás

— Lo lamentamos Haruhi-sensei – Ryoku procedió a disculparse junto a Shiro – no era nuestra…

— Relájate Ryoku-kun, conozco bien el temperamento de Hanzo-kun – la mujer le sonrió de forma cálida al pelinegro para después ver a Shiro – y tú, hiciste un buen trabajo defendiendo a tu compañero, pero no deberías sorprenderte tanto. Solo se tú mismo, tu verdadero yo

— ¿A qué se refiere con eso…?

— Y no olviden entregar su tarea – sin responder a la pegunta de Shiro, Haruhi se alejó para volver al instituto

— Muy bien, eso fue raro – Shiro solo se sintió fuera de lugar, mientras Ryoku suspiraba con pesar

— De acuerdo, debo contarte lo que se

Ryoku se dispuso a explicar a su compañero lo ocurrido y toda la información que le había contado Gatomon, mientras regresaban a las clases. Al mediodía, Ryoku y Shiro decidieron tomarse la tarde en el centro de la ciudad en sus actividades habituales mientras comentaban todo lo hablado esa mañana. Ambos se encontraban en su habitual tienda de mangas y dulces conversando en una sala privada como las que había en ese tipo de locales. Gatomon y Patamon también se encontraban ahí, teniendo como ventaja que nadie podría verlos.

— Sabes, escuchando toda la historia, tiene lógica con respecto a lo que ha ocurrido en la ciudad – Shiro miraba su brazalete mientras lo agitaba un poco, como si esperara que reaccionara – así que, ¿Cómo activo esta cosa?

— Debes despertar el vínculo con tu insignia legendaria – hablo Patamon sobre la cabeza de Shiro mientras comía unas papitas saladas – solo así podrás tener acceso a tus poderes

— Ryoku se enfureció al verme luchar sola, y eso activo sus poderes – hablo Gatomon leyendo uno de los mangas comprados por Ryoku – supongo que así podrías despertar tu propia insignia

— Si todas las insignias son diferentes, ¿Cuál es la de Shiro?

— Por las escrituras y el color del brazalete – Patamon se acercó al brazo de Shiro, mirando con detalle – es la insignia de la Paz

— ¿Paz? Eso es fácil para mi – Shiro se rio con mucha confianza

— Bueno, ¿Y cuál es de Hanzo? – pregunto Ryoku a su compañera digimon

— No estoy segura, no alcance a verlo. Y Lopmon no quiso decirnos, creo que ya le tomo cariño a su compañero – respondió Gatomon

— Hanzo es un malhumorado, me sorprende que haya sido elegido como nosotros. Digo, Ryoku ya no me sorprende tanto, pero…

— ¡Oye! – el mencionado se molestó mientras Gatomon reprimía una risa

— Aún faltan dos elegidos más – hablo Patamon – debemos encontrarlos, antes de que los digimon que siguen a los Señores Demoniacos lo hagan

— Pues como hoy, si ven nuestros brazaletes, como yo vi el de Ryoku, podremos encontrarlos

— Suena más fácil, pero tendremos que esforzarnos en eso – hablo Ryoku guardando sus cosas – es mejor irnos, recuerda que Riki-san nos pidió ayuda con algo

— Bueno, no es como si tuviera otra cosa que hacer – Shiro abrió su maletín y le ofreció a Patamon entrar ahí para esconderse

— Vamos Gatomon – Ryoku abrió su maletín, recibiendo la mirada molesta de la digimon

— Ni lo pienses…

Unos minutos después en las calles del centro, Shiro llevaba a Patamon en su maletín, que se impresionaba con todo lo que veía, mientras Gatomon iba refunfuñando dentro del de Ryoku. En eso, vieron a Riki que era acompañada por la maestra Haruhi y Shiori, saliendo de una tienda de ropa.

— ¡Llegan tarde chicos! – hablo Riki con molestia – quería que me ayudaran a buscar un vestidito lindo para Shiori-chan por su cumpleaños

— ¡Encontle uno muy bonito! – hablo la pequeña con mucha emoción mientras le pedía a Ryoku que le cargara – es lojo como un zolo

— Lo lamento Shiori-chan, es que estuvimos ocupados con algo importante – dijo Ryoku jugando con la pequeña en sus brazos

— Comprar mangas no es algo de urgencia…

— Tranquila Riki-chan – hablo la sensei peli morada con una sonrisa – estoy segura que los chicos no se retrasaron a propósito. Debieron atender algo importante

— ¿Vez? Debes escuchar a Haruhi-sensei, ella si es buena – hablo Shiro con burla

— ¡¿Qué dijiste?! – Riki miro con enojo a su amigo mientras este le devolvía la mirada retadora

— ¡Mami, tengo hamble! – hablo la pequeña con emoción mientras se movía inquietamente en los brazos de Ryoku - ¡Vamos a comel algo lico!

— Te salvaste – Riki miro con enojo a su compañero para cargar a su hija – de acuerdo Shiori-chan, vamos a buscar algo delicioso que comer. Tus tíos lentos pagaran todo el en bufet

— ¡¿Bufet?! – ambos chicos se sorprendieron ante esa declaración, pero no pudieron protestar ante la mirada amenazante de la pelirroja

Acompañados por la risita de la maestra, el grupo busco un lugar donde comer. Pasaron algunas horas con el atardecer, comiendo en un local con un balcón con vista a la ciudad. La tarde había pasado con tranquilidad, aunque fue un poco difícil al principio, pues sin que las mujeres se dieran cuenta, Ryoku habían dejado salir a sus compañeros digimon para no tener que estar encerrados en sus mochilas por siempre. Pero nadie noto que Shiori veía el brazo de Ryoku y Shiro, notando los brazaletes brillantes que ambos llevaban, pero antes de que pudiera decir algo, algo le estremeció a la pequeña. En eso, un viento frio empezó a soplar en la ciudad, sorprendiendo a todos los que se encontraban ahí. Los dos jóvenes tuvieron un escalofrió, que comprobó sus terribles sospechas al ver un vórtice oscuro aparecer en el cielo: un digimon había aparecido. Una enorme silueta de blanco con forma de demonio y alas grandes y rotas apareció del cielo. A su lado, había dos Devidramon, justo como los que atacaron la primera vez. La extraña criatura abrió al máximo sus alas y una poderosa ventisca sacudió toda la ciudad, destruyendo las ventanas de vidrio de los edificios en la zona.

— ¡Humanos, su mundo está a punto de ser dominado por mí! – hablo el demonio de blanco con maldad y poderío - ¡En nombre de los Señores Demoniacos, ríndanse o mueran! ¡Lluvia de Hielo!

— ¡Cúbranse! – el grito de la sensei peli morada hizo reaccionar a los presentes en la zona, que se agacharon rápidamente

— ¡Mami, tengo miedo! – dijo Shiori en los brazos de la peli roja – ese monstruo feo me da miedo

— Tranquila mi niña, estaremos bien – dijo Riki trasmitiendo un poco de su poca calma con su hija – solo, debemos salir de aquí con calma

— Ojalá ese héroe dorado viniera como la vez anterior – dijo Shiro con sarcasmo, mientras Ryoku lo miraba con pesar

— Lo que debemos hacer es salir de esta zona, pues estamos en peligro – apunto la sensei al grupo de gente que se adentraba al edificio desde el balcón – Ryoku-kun, ve con Shiro-kun y revisa que nadie se haya quedado rezagado

— De acuerdo Haruhi-sensei

Los dos jóvenes se desplazaron debajo de las mesas, evitando los fuertes vientos helados mientras los digimon parecían atacar la zona sin ningún propósito u objetivo claro. En eso, Gatomon y Patamon se acercaron a ellos al percatarse que ya no había testigo alguno.

— Ese es IceDevimon, pertenece al ejercito de los Señores Demoniacos – hablo Gatomon mirando como el digimon atacaba la zona – debemos acabar con el rápido

— Dijiste que los primeros en entrar fueron tres Devidramon, eso significa que pronto entraran más digimon poderosos – dijo Patamon sobre Shiro – es mejor detenerlos ahora mismo

— Si no hay de otra – Ryoku vio que ya no había gente en la terraza y saco su acceso dorado – cúbranme, debo transformarme

— ¿Acaso harás algo como las Sailor Scout? – dijo Shiro con burla, pero se detuvo al ver el semblante serio de su amigo

— Es hora. ¡Pase Legendario, Acceso! – al momento de pasar su acceso por su brazalete, una inmensa luz dorada cubrió la terraza, para revelar al caballero digimon por completo - ¡Magnamon, la Luz de la Justicia!

— Muy bien, me retracto de todo lo que había pensado antes sobre si eran mentiras tus palabras amigo – Shiro solo alzo sus pulgares con emoción – te vez súper genial

— Gracias, pero debes ocultarte – el caballero le hablo con seriedad mientras sacaba su espada – yo me encargo

— Te ayudaremos – Patamon salto de la cabeza de Shiro y se elevó en el cielo - ¡Patamon, digimon a: Angemon!

¡Gatomon, Ultra Digimon a: Angewomon!

Dos ángeles aparecieron sobre la terraza, que rápidamente se elevaron para luchar contra los digimon oscuros, mientras Magnamon dio un gran salto, tratando de interceptar al digimon de blanca apariencia. Shiro no pudo más que sorprenderse, esperando poder transformarse igual que su amigo, pero no parecía que su acceso apareciera pronto. Magnamon no pudo alcanzar al digimon demonio, y aterrizo en la calle, mientras los ángeles digimon se posicionaban detrás suyo.

— Así que, tu eres el humano que heredo la voluntad de Magnamon – hablo el digimon de hielo con maldad – me sorprendí cuando me enteré de como acabaste con mis Devidramon, así que vine en persona a comprobar tu supuesta fuerza, con el permiso claro de Barbamon-sama

— Barbamon, uno de los Señores Demoniacos – dijo Angemon con seriedad - ¡No importa quienes vengan, los derrotaremos sin problema alguno!

— Eso lo veremos, a propósito, pequeña Angewomon – el digimon de hielo sacudió sus brazos y alas con maldad para apuntar a la digimon ángel – Beelzemon-sama me pidió darle un mensaje. Dice, que espera volver a verla, para acabar con usted, como lo hizo con su madre…

— ¡Miserable! – Angewomon se lanzó sobre el digimon, pero los Devidramon bloquearon su paso - ¡Acabare contigo, y luego con ese miserable!

— Si es que puedes hacerlo, ¡Rayo Congelante!

¡Barrera de Oro! – Magnamon se interpuso en el ataque frio del digimon y bloqueo la técnica con una barrera dorada - ¡No te atrevas a lastimarla!

— ¡Muy bien, veamos de que eres capaz! – IceDevimon chasqueo los dedos, y los Devidramon se lanzaron sobre los tres digimon

Angemon utilizo su bastón dorado y golpeo a uno de los Devidramon, mientras Magnamon empujaba al segundo con su espada. IceDevimon decido volver a la terraza, en donde Shiro se incorporaba al grupo de civiles tratando de escapar, pero una fuerte ráfaga de viento frio paralizo a todos.

— Ustedes humanos, servirán de alimento para mí, ¡Lluvia de Hielo!

Shiro y Riki cubrieron a Shiori, que vio al digimon maligno atacarlos. La mujer de cabellera violeta frunció el ceño mientras se preparaba para alzar su mano, como si quisiera detener el ataque, pero un pequeño destello amarillo apareció en frente de la técnica y destruyo todos los carámbanos de hielo que se dirigían a las personas. Shiori y Haruhi fueron las únicas que alcanzaron a ver la pequeña silueta de un zorro de pelaje amarillo, el cual, viendo de reojo a las personas detrás suyo, desapareció en el acto.

— Un zolito – dijo Shiori con brillo en sus ojos

— ¿Esa era…? – la sensei estaba sorprendida al ver la silueta que les salvo

— ¿Qué significa eso? – IceDevimon se disponía a lanzar otro ataque, pero una explosión llamo su atención desde el cielo

¡Misiles de Plasma! – Magnamon se alzaba en el cielo lanzando una lluvia de misiles desde sus hombros

— Tonto humano – IceDevimon abrió sus alas y una ráfaga fría destruyo los misiles fácilmente – eso fue desperdicio de energía

— ¡Ahora Angewomon! – las palabras del caballero confundieron al demonio

¡Atmosfera Celestial! – Angewomon salió detrás del caballero mientras extendía sus brazos para activar su técnica

¡Golpe de Fe! Angemon apareció detrás de IceDevimon y lo golpeo con su técnica, pero este muy apenas se vio afectado

— Buen intento, pero eso no funciona del todo para mi…

— Tal vez a ti no, pero a ellos si – Magnamon aterrizo sobre la terraza, mientras apuntaba a otra zona del cielo

IceDevimon vio con sorpresa como sus dos Devidramon eran afectados por la técnica de Angewomon, pero estos después fueron rematados por dos Flechas Celestiales lanzadas por la digimon ángel. Antes de que Magnamon pudiera absorber el digi code de ambos digimon, IceDevimon lo tomo en sus manos y lo fundió a su cuerpo, lo que le hizo ser más fuerte. Al abrir sus alas con fuerza, una ráfaga helada empujo a los ángeles y al caballero de la azotea, lanzándolos por los aires. Los tres digimon aterrizaron de forma estrepitosa en la calle, donde las personas corrían despavoridas por la pelea que se libraba en la zona. Magnamon se levantó con pesar, pero por reacción activo su Barrera de Oro para detener el Rayo congelante de su enemigo, el cual volvió a disparar, esta vez hacia Angemon y Angewomon, los cuales fueron congelados en el acto, seguido de perder su trasformación.

— No cabe duda de que los hijos de los Ángeles Guardianes son débiles – IceDevimon aterrizo en frente de caballero con soberbia en su rostro – ahora, sigues tu

— ¡Maldito! – Magnamon alzo su espada y se lanzó sobre su enemigo con fuerza - ¡Estocada de Plasma!

Sorpresivamente, la técnica fue detenida por el digimon maligno, que, aunque se lastimo por tocar el filo del arma, aun así pudo golpear al guerrero en el estómago, para después sujetarlo de la cabeza con su garra y azotarlo contra el suelo.

— Tanto potencial, desperdiciado en un humano – Magnamon vio con dolor como el digimon alzaba de nuevo su garra – pero bueno, es inevitable su deceso. Muere, ¡Garra de Hielo…!

¡Fu Bao! – en eso, un ataque cortante obligo al digimon de hielo soltar al caballero

— Valla, es la hija del ultimo ángel – IceDevimon vio frente suyo a un enorme conejo de pelaje café con brazos grandes y ropas finas

— Antylamon – Gatomon se levantó sorprendida al reconocer la digi evolución de su amiga Lopmon – pero si tu estas aquí…

— Hemos venido a brindarles ayuda – hablo la enorme digimon con tranquilidad

— ¿Venido…?

¡Razia Tenebrosa!

Una gran sombra oscura se formó debajo de IceDevimon, de la cual salieron varias sombras oscuras que intentaron atacarlo, pero este las repelió con cierta dificultad, para después dar un gran salto hacia atrás. En eso, frente a Magnamon, una silueta oscura aterrizo con fuerza, la cual tenía la forma de un ser humano. La luz del sol que se asomaba por las nubes, revelo a un caballero con una similar armadura a la de Magnamon, pero era totalmente oscura, a excepción de la capa, que era de un tono violeta oscuro. Resaltaba en particular, que el caballero parecía usar una bufanda larga y roja un poco maltratada en su cuello y que en lugar de una, había dos espadas, al parecer más livianas a las de Magnamon, pero de un filo más largo.

— Ese es, Maligmon, el caballero de la Oscuridad – hablo Patamon con mucha sorpresa – eso significa…

Hanzo… - Magnamon recordó al otro elegido con sorpresa – esa es su digi evolución

— Interesante, otro humano que logro transformarse, pero eso no será suficiente para detenerme – IceDevimon alzo su garra derecha con malicia - ¡Muere congelado, Rayo Congelante!

¡Espejismo Oscuro! – la sombra del caballero lo cubrió por completo y lo hizo desaparecer

— ¡¿Qué diablos…?!

— Fuiste descuidado – el caballero apareció detrás suyo mientras alzaba su brazo derecho - ¡Razia Tenebrosa!

Las sombras de las que había salido Maligmon aprisionaron al demonio de hielo, sujetándolo con fuerza al suelo. IceDevimon intento soltarse, pero sus fuerzas parecían abandonarle.

— ¡Esto no termina aquí humano! – IceDevimon libero sus alas y se preparó para soltar una ráfaga helada - ¡Acabare contigo…!

— Hasta nunca – el caballero oscuro tomo la empuñadura de sus armas con velocidad y estas empezaron a desprender un brillo oscuro - ¡Doble Tajo Oscuro!

Con un rápido corte en forma de "X", IceDevimon fue golpeado con fuerza, acabando con él en un parpadeo y con un solo movimiento, dejando sorprendido a Magnamon y a los digimon debilitados. El digi code apareció frente a Maligmon, el cual absorbió con su brazalete, dejando el digi huevo del enemigo solo, desapareciendo en el cielo y regresando la calma a la ciudad. Antes de que Magnamon pudiera decir algo para agradecer a Maligmon, un fuerte puñetazo en su rostro por parte del caballero oscuro, lanzo al suelo al caballero dorado, mientras Gatomon y Patamon se acercaban a su lado preocupados.

— ¡Oye, ¿Cuál es tu problema?! – pregunto Gatomon con enojo – se supone que somos compañeros

— Yo no seré el compañero de alguien tan débil como el – hablo Maligmon con seriedad mientras le daba la espalda a Magnamon – abandona esto idiota. Yo solo me encargare de los Señores Demoniacos

— Esta también es mi misión – hablo Magnamon con cierto dolor mientras se levantaba con dificultad – no pienso dejarte esto solo a ti

— Entonces, si te metes en mi camino, te matare – las palabras de Maligmon alertaron a los demás digimon – vámonos Antylamon

— Entendido – la digimon conejo se mostraba también preocupada, pero no quiso contradecir a su compañero

El caballero oscuro y Antylamon dieron un poderoso salto y desaparecieron en el cielo mientras la gente parecía agradecerle por su apoyo. Unos minutos después, Riki, Shiro y Shiori salían en compañía de la sensei peli morada junto a los otros civiles en el edificio. Ryoku los esperaba afuera, aunque se le notaba cansado y con un leve moretón en su mejilla.

— ¡¿Ryoku?! ¡¿En qué momento tu…?!

— Salí por una de las escaleras de emergencia – hablo el peli negro un poco nervioso – lo siento si los deje atrás

— ¿Y ese moretón? – volvió a preguntar la peli roja

— Me pegue al bajar con tanta prisa – rio de forma nerviosa el chico, mientras Shiori se acercaba al pelinegro para ser cargada

— Lyoku-kun, tuve miedo – hablo la pequeña con cierta preocupación y emoción – pelo una linda zolita amalilla nos salvo

— ¿Zorrita? – preguntaron los tres jóvenes ante las palabras de la pequeña

— Lo mejor será volver a casa – hablo la sensei cargando de nuevo a la pequeña – sus padres podrían preocuparse y ya es tarde

— Eso suena bien para mí – hablo Shiro con pesar – hubiera querido ver más de la acción de la pelea

— Te garantizo que pronto veras más acción como dices tú – hablo la sensei con una risita para después ver a Ryoku – y tú, no te pongas nervioso. Hiciste lo tuyo, con eso basta

— De acuerdo – Ryoku se mostró dudoso a las palabras de la doctora de su instituto

Ryoku y Shiro se dirigían a sus casas, con el chico de lentes cargando a un Patamon cansado, mientras Gatomon caminaba al lado de Ryoku, pero se veía cansada y con ciertos temblores.

— Toma Gatomon – Ryoku le dio su suéter escolar a la digimon, poniéndolo sobre ella

— Gracias Ryoku – la digimon se mostró apenada mientras tomaba la chamarra

— Así que, Hanzo pudo digi evolucionar – hablo Shiro por fin - Pero ¿cómo lo hizo?

— Quizás logro conectarse con su insignia sin darnos cuenta – hablo Patamon con cierta duda – me sorprende que Lopmon no nos dijera antes

— Tal vez el humano que tiene de compañero se lo impidió – hablo Gatomon con molestia – típico de ella

— ¿Por qué lo dices? ¿Por la insignia que él tiene? – pregunto Ryoku muy curioso

— El humano se convirtió en Maligmon, el Caballero Oscuro de la Bondad

— ¡¿Bondad?! – dijeron Ryoku y Shiro con mucha sorpresa

Lejos de ahí, Hanzo llegaba a lo que parecía una casa de dos plantas en una zona al parecer privada. Entro a la casa, la cual parecía desprender un aire frio, con olor a medicamentos. El peli negro serio dejo su mochila del instituto en el suelo, mientras en sus manos tenia a Lopmon, la cual se veía cansada, pero viendo la casa con asombro. En eso, una mujer sale de una de las habitaciones con unas ropas de oficina y cargando un maletín con cierta prisa, revisando su celular y una lista.

— Hanzo-kun, me alegro que llegaras – hablo la mujer con mucho alivio - ¿Todo bien en el instituto?

— Sí, no te preocupes madre – hablo el peli negro encendiendo algunas luces - ¿Comiste algo?

— Si, descuida cariño – la mujer tomaba algunas cosas mientras se dirigía a la salida – te deje la cena preparada para ti y tu hermana, pero ella ya se durmió hace un rato

— No te preocupes madre, yo me encargo. Ve con cuidado por favor – respondió Hanzo con tranquilidad sosteniendo a Lopmon que se mantenía quieta

— Ese peluche le gustara a tu hermana, pero…

— Ya lo desinfecté, no te preocupes

— Prometo llegar antes de las 7 para que puedas irte al instituto a tiempo – la mujer salió de la casa con cierta prisa, después de darle un abrazo al peli negro – nos vemos hijo

Una vez que la mujer salió, Lopmon pudo relajarse, mientras Hanzo la llevaba a la habitación por la cual había salido la mujer hace unos momentos. Al entrar, Lopmon sintió la sensación fría de la habitación que parecía mantenerse a una temperatura fría. La habitación parecía ser la de una niña por la decoración de flores en las paredes, con un escritorio, una pantalla de tamaño mediano y una gran cama. Pero resaltaba que, al lado de esta, había varios sueros y un respirador con monitor de ritmo cardiaco conectado a una persona en la cama. Hanzo se acercó a ella junto a Lopmon, donde la digimon pudo ver a una chica más joven que Hanzo, con el cabello castaño largo, de piel un poco pálida y con una mascarilla nasal para respirar. El pelinegro acaricio su mejilla mientras Lopmon le imitaba con una de sus orejas, haciendo que la chica sonriera, aun dormida. Pero el brazalete negro de Hanzo pareció brillar un poco con ese contacto lo que llamo la atención de su dueño.

— Lopmon, ¿Fue cierto lo que me dijiste verdad?

— Claro que si Hanzo-kun – hablo la digimon con una sonrisa – las Bestias Sagradas pueden ayudar a tu hermana, pero ellos necesitan recuperar sus poderes

— Entonces, seguiré luchando por ellos – Hanzo tomo la mano de la chica, la cual pareció sonreír con ese gesto – solo por ti Lili-chan, seré un guerrero legendario

Al día siguiente, Ryoku y Shiro volvían a su rutina habitual, aunque el peli negro de brazalete dorado se veía un poco agotado por lo ocurrido en la pelea anterior. Los elegidos entraron a su aula, donde vieron a Hanzo que era totalmente indiferente de sus compañeros elegidos. Ryoku tomo asiento en su lugar mientras se recostaba un poco cansado en su pupitre.

— Oye Ryoku – la voz de Kibo se escuchó al lado del peli negro - ¿Qué te pasa?

— Hola Kibo-san, me disculpo por no saludarte antes, pero…

— Ya olvídalo pobre pervertido, te vez como alguien que ha sido golpeado varias veces – hablo la chica con burla para después ver algo que llamo su atención – por cierto, ¿Qué es…?

— ¡Atención clase! – la voz fuerte del maestro llamo la atención de toda la clase – el día de hoy se unen dos chicas nuevas a la clase, así que espero que les den una buena bienvenida. Pueden pasar señoritas

Al aula entraron dos chicas, la primera tenía un toque muy elegante en su uniforme y la segunda se veía muy linda, con un cuerpo al parecer un poco más desarrollado. La primera tenía el cabello de un castaño tipo miel y recortado en puntas. Sus ojos eran azules y llevaba un lindo listón azul en su cabello; la otra chica tenía un corte de cabello tipo hime. Su cabello era verde oscuro y sus ojos eran de un tono lavanda claro, además de llevar un collar con un dije de tono azulado.

— Saludos, me llamo Natsu Aiko – hablo la peli verde con una reverencia muy sofisticada – es un honor para mí estar en esta clase

— Y yo me llamo Serena Nazuki – hablo la chica peli miel con muchos ánimos, cautivando a varios chicos de la clase, incluidos Ryoku - ¡Me da mucho gusto estar en esta clase…!

¡Espero que nos llevemos muy bien!

Continuara…

En el Próximo Capitulo: "La paz que fue corrompida"