Enredado en las palabras


Hana kanzashi: (Japonés) Los "kanzashi" son ornamentos para el pelo utilizados en peinados tradicionales japoneses. Propuesta por ShadowLights


26.

Piyomon observó con interés las flores que formaban el adorno que Toshiko dejó sobre la mesa diminuta de la habitación. Era una larga cadena de flores rosas, con destellos verdes y libélulas perladas. La vio rozar los pétalos con la punta de los dedos e imaginó que la suave sonrisa en su cara encerraba una memoria tan preciosa como lo hacía el adorno y el resto de los tesoros que guardaba en su pequeña caja de recuerdos. Era una sonrisa que poco aparecía en ella, o que Piyomon rara vez había visto desde su llegada al hogar Takenouchi. Se quedó muy cerca, apreciando los detalles rosados y blanquecinos de las flores.

—Es muy bonito —comentó.

Toshiko le dio una rápida sonrisa.

—Lo es.

—¿Tienes muchos?

—Haruhiko me regala uno cada año. Solían usarlo simplemente las maikos pero llegaron hasta las escuelas de té e ikebana.

—¿Las maikos?

—Son aprendices de geisha, Piyo-san. Es algo te contaré en otra ocasión con más detalle.

Piyomon asintió, conforme. Le gustaba saber cosas de la madre de Sora, de su familia y su trabajo y de Japón, pero le gustaba también saber cosas de Toshiko. A veces pensaba que, igual a Sora le costaba ser simplemente Sora, a ella le costaba desprenderse de las cosas que la rodeaban. Los títulos eran importantes en la familia Takenouchi, y las tradiciones. Pero había una razón por la que Toshiko guardaba los adornos florales y ella quería saber por qué le había hablado de ese adorno en particular.

— Los artesanos japoneses los hacen —explicó—. Según las flores y los accesorios que tiene se puede adivinar para qué mes fueron hechas.

—¿De verdad? —preguntó, y se acercó para mirar con mayor detenimiento.

—Este lo hicieron para agosto —le dijo Toshiko, con ternura—. Haruhiko quería regalárselo a Sora.

—Pero Sora tiene el pelo muy corto y no usa muchos adornos —comentó, un poco triste. Le gustaba la idea.

Toshiko se rio un poco.

—Eso no es lo importante. Agosto es un mes especial para Sora y ella recordará eso cuando vea las flores, ¿no crees? Ella no tiene que usarlo como yo lo hago.

Pensó en la sonrisa de Sora, la que ella guardaba para momentos preciosos y especiales, la que Piyomon atesoraba.

—¿Quieres dárselo?

Parpadeó.

—¿Yo? Pero…

Toshiko estaba sonriéndole.

—Está bien. Agosto es un mes especial para ti, ¿verdad?

Piyomon lo pensó durante un minuto. Era cierto, pero

—Podemos dárselo juntas, ¿no es así? Y con su papá. A Sora le encantará.