Capítulo 6


Hace tiempo que no sé nada de Darién. Tres meses para ser exacta, he preguntado por el, incluso a su amigo, mi jefe, pero no me dice mucho. Solo que se fue de la ciudad, ni siquiera se molesta en decir que volverá después.

En momentos decido no pensar en él, creer que fue un completo canalla y se largó como todos los hombres después de conseguir lo que quería, pero no puedo pensar así, ni siquiera nos hemos besado, el contacto físico siempre fue poco, tal vez fue eso mismo lo que lo hizo alejarse, ¿no? Si, tal vez.

Con el paso de los días, mi vida se volvió rutinaria, algunas veces volteaba a ver el marco de la puerta esperando verlo recargado, esperando por mí para irnos.

— ¿Ya viste? — me pregunto Molly mostrándome un anuncio sobre el pizarrón del trabajo —. Al parecer hay una vacante para... ¿un puesto? Solo dicen que necesitan a alguien que viaje cuando se requiera. La paga no suena mal, es dos veces más de nuestro sueldo actual. ¿Qué te parece?

— No lo sé — realmente no había prestado mucha atención solo que es salir de viaje —. Tal vez aplique, necesito aire, salir, ya sabes.

— Un viaje por trabajo no deja de ser un viaje. ¿Aplicamos?

Fue así que ambas presentamos nuestro CV y nos entrevistaron, mi jefe estaba ahí y por alguna razón no dejaba de verme. Ese mismo día, cuando me disponía a retirarme cuando el señor Furuhata se apareció con mi oficina.

— Señorita Tsukino, acompáñeme a mi oficina.

Sin decir nada más se retiró y yo fue tras él, entre a su oficina mientras él ya estaba tras su escritorio, su semblante no mostraba nada bueno, no para mí.

— ¿Le puedo ayudar en algo? — pregunte rompiendo el silencio.

— Primero, quiero felicitarla por su determinación en presentar solicitud para la vacante, no tienes mucho tiempo con nosotros y tu seguridad para la entrevista... debo admitir que me sorprendió. Pero... — comenzó a dar golpecitos con sus dedos sobre el escritorio —, no creo que deba continuar. La junta quedo sorprendida usted y debo admitir que es muy eficaz, pero, no creo sea la adecuada para el trabajo.

— ¿Disculpe? — pregunte sorprendida y hasta un poco ofendida.

— No es personal Serena, ¿me permites llamarte así? — asentí levemente y el continuo —. Eres excepcional, realmente lo creo, pero este puesto... podría ayudarte a conseguirte un ascenso aquí mismo, sin que tengas que realizar esos viajes. Si me preguntas, no quiero que aceptes el trabajo. Es todo.

— Bueno señor Furuhata, me alaga su preocupación por mí, pero el puesto o trabajo que acepte creo que solo me compete a mi decidir si lo acepto o no. Así que, si me permite decirlo, si me ofrecen el trabajo con gusto lo aceptare. Dice que no duda de mi desempeño así que no se preocupe por eso, mi trabajo hablara por mí. Si es todo lo que tiene que decir, me gustaría retirarme, fue un día cansado — dije tratando de mostrarme segura de mi misma, aunque por dentro temblaba de los nervios por tener que hablarle así a mi jefe.

— Puedes retirarte — sin decir nada más, le levante de mi asiente y me retire —. Oh Darién, perdóname, pero no pude detenerla.

Después de un par de días, me notificaron que fui la ganadora del puesto, me decían que en dos semanas tendría que salir del país, así como el hacerme firmar varios contratos de confidencialidad, donde decían que no podría mencionarle a nadie, bajo ninguna circunstancia absolutamente nada sobre mi estancia o trabajo que me fuera asignado. No me sorprendió, solo pensé que la empresa cuidado de manera exagerada sus negocios... pero estaba tan equivocada.

Después de tener todo listo partí, iría a una isla donde al parecer era la sede de Earthly Light, Furahata Company y otras empresas que no recuerdo, al parecer tenían un gran convenio. Cuando llegue a la isla quede maravillada, era como un pequeño pueblo moderno. Llegue a donde sería mi hogar los próximos dos meses, al llegar a mi habitación quede maravillada, era pequeña pero reconfortante. Al abrir la ventana, pude ver el pequeño balcón que daba hacia la calle, era lo suficientemente alto para ver unas cuantas calles. Estaba absorta por la belleza del lugar que el escuchar unas campanas resonar a lo lejos me sobresaltaron.

— Tranquila — escuche una voz tras de mí, al parecer era una de las mujeres encargadas de la casa —. Las campanas indican que es hora del paseo por la tarde.

— ¿Paseo? — pregunte confundida.

— Si, todos los días, los jóvenes que viven en el templo dan un recorrido por las calles al tocar las campanas — pude ver como un gesto triste de dibujo en su rostro —. Si llega a topárselos, no les impida el paso, sea lo más respetuosa posible y, sobre todo, no trate de entablar una conversación. Esos jóvenes tienen un voto de silencio, hablarles podría generarles problemas, incluso usted podría ser mal vista.

— Vaya, pensé que aquí solo era una isla de negocios.

— Es una isla con muchos secretos jovencita — dijo dejando escapar un suspiro —. Oh, parece que ya están cerca, venga a verlos, para que así pueda reconocerlos si se los llega a topar.

A lo lejos, pude ver como lentamente se acercaban un grupo de jóvenes, todos vestidos con túnicas negras muy sencillas, la cabeza un poco inclinada y su vista fija en el suelo. No podía dejar de verlos, realmente me era curioso ver ese tipo de cosas en una era tan moderna, de pronto, mi corazón dio un salto, mi estómago se hizo nudo, mis ojos se abrieron y mi mente quería explotar.

Era Darién, ahí estaba, podría reconocerlo incluso a la distancia. Lleve mi mano a la boca para callar el pequeño grito que salió de mi garganta, la señora a mi lado volteo a verme confundida. Ese tipo de cosas no llamarían la atención de nadie, pero el volteo, de manera sutil, casi nadie podría percatarse del desvío de su mirada, pero yo sí, nuestros ojos se conectaron un segundo y el volvió su vista al suelo.

Cuando perdí de vista al grupo de jóvenes, mi rostro estaba cubierto de lágrimas y la señora solo me miraba preocupada.

— No llores, veras... es triste lo que les pasa, incluso muy injusto — fue ahí que capto mi atención —. No puedes hacer nada, ni siquiera ellos, están aquí por designios de sus familias. Lo único que podemos hacer por ellos es dejarlos vivir su desgracia sin problemas.

No pude más, con la voz cortada le pedí que se retirara, que necesitaba un tiempo a solas. Llore, con amargura, dolor y mil sentimientos más.


Tan inspirada me encontraba que subi dos capitulos. Sera una hisotira corta asi que no sera muy detallada en cuando a cosas que no creo muy importantes o relevantes para la trama.

Un abrazote.