La caminata era mas larga de lo que Anisa especulaba.
A pesar de los constantes entrenamientos a los que había sido sometida con la Horda, la actividad física realmente no era lo suyo.
Y casualmente, la resistencia era una de sus mayores deficiencias.
Aunque las pequeñas conversaciones triviales con Bow, y la apreciación de la fascinante flora y fauna que la rodeaba la había distraído del cansancio los primeros 20 minutos, sintió como gradualmente su mochila de viaje se volvía mas pesada y la acción de poner un pie frente al otro se volvía cada vez mas laboriosa.
A la media hora Anisa ya tenia algo de envidia de la princesa pelirosa por estar tranquilamente montando a esa inusual criatura cuadrúpeda, aunque hizo lo posible por no demostrarlo, no queriendo llamar la atención de la rebelde de ninguna manera.
Pero si era honesta, debía admitir que le había dado una que otra rápida mirada de reojo a causa de la curiosidad.
Era la primera vez que veía a una princesa de carne y hueso.
Ciertamente no esperaba a un ser demoníaco de pura maldad como las de las historias de Shadow Weaver planteaban. Y, quizás era debido al aspecto demacrado de la chica (estaba incluso peor que ella), pero casi nada en Glimmer daba la sensación de ser una insensible luchadora de guerra.
Por mucho que le gustaría seguir reflexionando, el cansancio tras 40 minutos de caminata ininterrumpida ocupaba el 75% de su mente.
Al contrario de ella; Bow y Adora (y el mamífero que transportaba a Glimmer) estaban frescos como las bolsas de hielo que normalmente empleaba para tratar sus moretones.
Eso no era sorprendente en absoluto; Desde que tenía memoria, el atletismo había sido uno de los campos mas destacados de Adora. Y el físico de Bow por su parte dejaba bastante claro que el también era disciplinado con sus practicas, que seguramente consistían mayormente de tiro con arco.
Pero eso no era relevante ahora.
Trató de concentrar sus fuerzas en acelerar el paso, ya que se quedaba cada vez mas atrás del grupo, algo que no podía permitirse.
Y aunque por su mente no pasó ni por un segundo la idea de pedir por un descanso, con Bow era otra historia.
El arquero había procurado mantener un ojo en Anisa durante todo el viaje, quería hacer todo lo posible para ayudarla a ella y a Adora con todo este nuevo y gran cambio.
Por eso mismo se dio cuenta fácilmente que las caminatas no eran una experiencia fácil para Anisa.
Contemplo momentáneamente un par de opciones:
Podría sugerirle montarse en el caballo "Nop." Su amiga pelirosa ya había ocupado ese puesto, y Bow sabía que la deficiencia de magia de la princesa no le permitiría soportar la caminata.
Por un microsegundo en su mente, contemplo la opción de que ambas compartieran transporte, pero descarto rápidamente esa idea "Seria muy incomodo para ambas."
A el no le importaría cargar a la hordiana (o ex-hordiana) hasta Luna Brillante. Tenía fe en la fuerza de sus brazos y Anisa daba la impresión de ser bastante liviana.
Pero, de nuevo, podría resultar incomodo para la joven medica. Lo mismo con Adora.
Aun quedaban 20 minutos de viaja hasta que llegaran a su destino, y si quería que su mas nueva amiga estuviera en condiciones para ese momento, pues solo había una opción viable con la que todos estarían cómodos.
Solo esperaba que a Glimmer no le irritara mucho.
"Oigan ¿que les parece si tomamos un pequeño descanso?"
Adora solo soltó un confundido "¿Mm?" ante esa propuesta.
La chica montada en el caballo, sin embargo, escogió expresar su incertidumbre con una pregunta real mientras lo volteaba a ver "¿De qué estas hablando? No falta mucho para-" Su cuestionamiento fue interrumpido por el movimiento de cabeza de Bow en dirección a Anisa, quien a primera vista bien podría parecer que transporta ladrillos en esa mochila suya.
La indirecta era evidente.
Un gruñido frustrado se escapo de su boca.
Ya empezaba a arrepentirse de traer a esa chica...
Inmediatamente se reprendió por pensar así.
Sabia que ese solo era la deficiencia mágica hablando, pero no iba a ser una imbécil intolerante con esta chica solo por eso, la ojiverde no se merecía esa clase de trato.
Incluso si creció en la Horda del Mal.
Dio un respiro profundo para disolver cualquier rastro de frustración contra la pobre chica "Bien." Con algo de dificultad, bajo del caballo sin nombre "Descansemos 10 minutos."
Todos en el grupo se estableció en un pequeño claro al lado del camino, con Bow ofreciéndose a tomar al animal de transporte por las riendas y atarlo a un árbol para evitar que se alejara, aunque eso no parecía probable dada su mansidad.
Muy agradecida por el receso, Anisa se libero de la carga de su mochila y se dejo caer sin ceremonias contra un árbol de roble a sus espaldas.
Luego de tres minutos, sus respiraciones finalmente volvieron a ser uniformes y tranquilas, y la gravedad ya no la amenazaba con derribarla al piso.
Cuando su mente dejo de estar agobiada por el esfuerzo físico, pudo volver a enfocarse en sus alrededores.
Adora, Glimmer y Bow parecían haber entablado una cómoda conversación, una a la que no tuvo el valor de unirse.
Tan insegura como estaba con respecto a su situación actual con sus 'compañeros de viaje', prefirió enfocar su atención en el único individuo no humano presente.
Ahora que el mamífero de pelaje claro estaba lejos de la princesa Glimmer, la ojiverde no tuvo miedo en darle una larga mirada de apreciación al fascinante animal.
Luego de unos segundos de contemplarlo atentamente, la curiosidad la motivo a ponerse de pie y caminar en su dirección.
El equino no se inmutó por su cercanía, y solo siguió devorando el pasto a sus pies.
Acaricio con suavidad y contemplación el pelaje del torso de la criatura, disfrutando por primera vez de una experiencia tan nueva.
Ella reconocía que, a grandes rasgos, hacer contacto físico con un animal no era nada especial en realidad ¡Pero para ella sí!
Era la primera vez en su vida que experimentaba algo así. Para ella, esto representaba su primer contacto con todo aquel conocimiento que la Horda le había ocultado.
Adora, por su parte, contemplo ese momento como una oportunidad para poder hablar con Anisa.
Y es que, a pesar de haberse criado en el mismo escuadrón, ella conocía muy poco o nada de la pelinegra (aparte de lo básico que todos sabían).
En la Horda, sus interacciones siempre habían sido a muy breves o sin importancia, por lo que no tenia una idea real de como relacionarse con ella.
Pero sentía que era su deber como antigua compañera de escuadrón rectificar eso.
Después de todo, la pobre Anisa debe sentirse muy abrumada por todo lo que ha pasado en un solo día ¡La misma Adora aun trataba de ordenar sus pensamientos!
Lo menos que podía hacer era darle a la frágil ex-hordiana una roca en la que apoyarse.
Saliendo de su charla con Bow y Glimmer, la portadora de la Espada de la Protección caminó en dirección al caballito.
La ex-hordiana mas baja estaba tan absorta y fascinada mientras apreciaba a detalle al mamífero que casi no reacciono a la presencia ahora cercana de Adora.
Pero aun así, pudo escuchar cuando esta dijo en tono amigable "Es muy lindo ¿no crees? No hay nada como esto en la Horda; es un-"
"Caballo." El nombre del animal salió de su boca de forma casi automática.
Había leído de esta especie en ese maltratado diccionario que encontró en el rincón mas profundo de la biblioteca hace tantos años.
Había leído ese fascinante libro tantas veces que había memorizado cada palabra, y significado de la misma, que este contenía.
Su mente, aun distraída por la fascinación a esta criatura, accedió a la parte de su cerebro que resguardaba lo leído en ese libro.
Murmurando para si misma las siguientes palabras "Mamífero équido de tamaño mediano o grande, con pelo corto a excepción de sus cola y crin (que son de color generalmente uniforme). Posee orejas cortas y cuello largo; se domestica con facilidad y suele usarse para la monta-"
Detuvo abruptamente su palabrería al percatarse de las miradas incrédulas y confundidas de los presentes (incluso el caballo parecía mirarla extraño).
La boca de Adora estaba tan abierta que fácilmente podrían entrar moscas "¿Cómo...sabes todo eso?"
"Um y-yo, es que..." El nerviosismo paso a ser la emoción dominante en su cabeza.
Se detuvo a si misma de hacer caso al impulso de poner su mano sobre el bolsillo interno de su chaleco en el que se encontraba el diccionario.
No tenia un motivo razonable para ocultar la existencia de ese libro a los presentes, no como en la Horda.
Siempre especuló que ese libro desataría controversia en su antiguo hogar.
Le enseñaba palabras que ni en sueños pudo haber pensado que existían; cosas que ponian en tela de juicio todo lo que la Horda le enseñaba.
Ese pequeño libro de bolsillo le brindo un invaluable tesoro: perspectiva.
Desafortunadamente, ese nuevo conocimiento vino con la realización de que las autoridades de la Horda no apreciarían tal cosa.
Por eso mismo mantuvo todo lo referente a eso en total secreto: su libro, su vocabulario extrañamente extenso, sus pensamientos.
Ni siquiera Kyle o Rogelio sabían de eso.
Dejar salir así como así el secreto que había resguardado tan bien por tantos años, a un grupo de personas con las que honestamente no compartía alguna unión profunda...simplemente no se sentía bien.
Su mente busco frenéticamente una manera poco sospechosa de librarse de la pregunta de Adora, encontrando la respuesta en una curiosísima espada ancha que la rubia llevaba consigo.
"Esa espada..." Preguntó a medias, observando el arma afilada con genuina curiosidad.
La mención de la misma pareció distraer al trio lo suficiente como para apartar los ojos de Anisa y, en su lugar, centrar su atención en el arma en cuestión.
Era demasiado vistosa como para ser una creación de la Horda, Anisa se percató. Además..."No es una espada cualquiera." La joven no tenia idea de las bases para pensar tal cosa, pero sus ojos por alguna razón subconsciente prefirieron enfocarse en la brillante roca azul-celeste incrustada en el centro de la guarda de la espada.
Adora se percató de que le había ocultado inconscientemente a la pelinegra ese pequeño detalle.
"Quizás sea mejor decirlo ahora." Parecía el momento oportuno; Anisa se veía mas que dispuesta a escuchar (solo esperaba que se mantuviera así), y realmente no quería lidiar con un ataque de pánico por parte de la ojiverde si se volvía a transformar repentinamente en una mujer gigante súper-brillosa.
Esta iba a ser la explicación mas extraña que alguna vez a dado en su vida "Es una espada mágica...¿creo?" Se rasco con la nuca con incomodidad "Es algo difícil de explicar. La encontré en los Bosques Susurrantes y..." Hizo una pequeña mueca mientras esperaba alguna reacción de Anisa.
La misma llego con facilidad "¿M-mágica?" La curiosidad e inquietud imbuían la voz de la chica pecosa.
Y esa no era ni siquiera la parte mas rara del asunto..."Sí, me transforma en-" Una tos incomoda se escapo de su garganta "Alguna clase de guerrera de 2 metros de alto, creo que se llama She-Ra."
Ante los ojos de otro, todo eso pudo sonar como una completa locura, y Anisa por un segundo también pensó eso.
Pero, como ya le era costumbre, su cerebro comenzó a racionalizarlo:
Adora fue a los Bosques Susurrantes (las fechas indicaban que probablemente fue en la noche de su desaparición). Esos bosques eran temidos en la Horda debido a sus propiedades mágicas naturales.
Gracias a Shadow Weaver (quien literalmente podía flotar y aparecer de la sombras en cualquier momento, ignorando cualquier regla de física básica), ella comprendía que la magia era un factor muy impredecible.
Por eso mismo ella la encontraba inquietante, pero no pudo negar los atisbos de intriga que lo acompañaban.
Pero bueno, se estaba desviando.
El punto era: Si había magia que te permitía ser literalmente uno con las sombras de la forma mas espeluznante posible ¿Porqué un artilugio mágico no podría darte cambios físicos notables como aumentar tu altura?
Además, Adora era muchas cosas pero nunca una mentirosa.
Sin mencionar que dar origen a un engaño tan poco fundamentado y pobremente explicado no le traería ningún beneficio real ¿verdad?
Solo pronuncio un breve "Oh, ya veo." Camino tímidamente en dirección a su mochila y la coloco sobre su espalda una vez mas, comunicando que estaba lista para seguir con la caminata.
La parte mas curiosa de ella quería profundizar en este peculiar asunto, pero ese pensamiento fue rápidamente desechado al percatarse de que la rubia parecía tener tan poco conocimiento del tema como ella.
Y sabía que había dicho muy poco ante una situación tan estrafalaria, pero simplemente no creía poder aportar ningún comentario de relevancia, por lo que opto mantenerse al margen (algo en lo que ya es una experta).
Esa respuesta preocupó a Adora "Genial, ahora probablemente piensa que estoy loca." Dio un suspiro cansino y volteo la mirada de forma incomoda "Se que suena loco, pero-"
"N-no, te creo."
Los grandes ojos azules de Adora se hicieron aun mas grandes debido a la sorpresa.
Observó fijamente a la chica frente a ella con incredulidad "...¿En serio?"
La ex-hordiana mas pequeña solo dio un asentimiento en afirmación.
Su mirada delataba su honestidad, pero también dejaba en evidencia su timidez y escasa predisposición de continuar con la conversación.
"¡Oh! Okey, entonces todo bien..." Rayos, ahora era ella quien no tenia idea de que decir.
Prefirió quedarse callada mientras reconocía silenciosamente que no tenia la mas mínima idea de como interactuar con esta chica.
...
"Oigan, lo logramos."
La fatiga que Anisa había recuperado en la caminata se convirtió en nada mas que una sensación distante cuando presenció el paisaje frente a ella y un pequeño jadeo se escapo de su boca
"Bienvenidas a Luna Brillante."
Las palabras de la princesa devolvieron la mente de la pelinegra a la realidad.
Ella no fue la única en percatarse de la belleza del reino "Es tan bonita." Dijo Adora con admiración.
"'Bonita' se queda corto." Reflexionó la ex-hordiana pecosa.
El reino de los rebeldes era por mucho lo mas hermoso y magnifico que sus ojos habían presenciado.
Sus colores tan vivos y establecimientos cuya arquitectura rebosaba de creatividad lo volvían mas placentero a la vista, mas de lo que la Zona del Terror nunca fue.
Pero la estructura que convoco a toda la atención de Anisa fue el gran pilar que se cernía frente al majestuoso castillo, resguardando una enorme y luminosa joya "Una Piedra Rúnica".
De vuelta en la Horda, Shadow Weaver solía contarles historias a los cadetes sobre la Piedra Rúnica de Luna Brillante, y como las malvadas princesas la usaban para abastecerse de su magia oscura.
Y aunque siempre mantuvo cierto nivel de escepticismo hacia los cuentos de Shadow Weaver, ella había asumido que todas las Piedras Rúnicas eran como la Black Granate: fuentes de poder crudo y amenazante.
Claramente se equivocó.
Al antiguo artefacto mágico le rodeaba un aura de luz intermitente que transmitía serenidad y paz a todo el reino.
Le resulto muy difícil de creer que este lugar fuera el corazón de la 'malvada rebelión'.
Pero hizo lo posible para recordar ese echo.
No debía juzgar a un libro en base a su portada "Especialmente cuando el contenido es potencialmente peligroso."
Apartó la mirada, no queriendo ser seducida por el ambiente placentero, y en su lugar escogió concentrarse en las palabras de la joven montada sobre el caballo "Okey. Necesito ir ahí, recargar, y lidiar con mi mamá."
Un par de cosas de ese dialogo la desconcertaron, e inconscientemente trago saliva ante la mención de la mamá de Glimmer, quien muy seguramente era la reina de Luna Brillante.
La Líder Suprema de la Rebelión.
"Ugh, será muy divertido." La chica con capa masculló sarcásticamente mientras dirigía al caballo a la entrada principal del castillo, donde seguramente se encontraría con la Reina Angella.
Anisa no se movió de su lugar.
La idea de tener a semejante individuo frente a ella la ponía ansiosa de la peor manera posible.
Por eso fue un alivio escuchar las siguientes palabras "Ah, Bow ¿Llegarías a nuestras invitadas por la entrada trasera?"
"Oh, sí. Bien pensado."
"Vaya que lo es." Concordó mentalmente la ojiverde.
Podrían entrar sin llamar la atención y sin tener que confrontar a nadie, ese era un método que apoyaba al 100%.
...
"¡QUE TERRIBLE IDEA!"
La única razón por la que no estaba gritando con terror en este momento era porque temía que si movía un solo musculo de su cuerpo, las pocas fuerzas que ella tenía le fallarían y caería a su muerte.
Bow le hablo desde la ventana "Tranquila Anisa, tu puedes. Yo subo por aquí todo el tiempo."
¡Eso no la hizo sentir mejor!
En lugar de eso, empezó a cuestionar la cordura del chico arquero por escalar la pared de un gran acantilado con nada mas que una fina soga para evitar caer a su muerte.
Adora, quien estaba abajo de ella en la soga, trato de darle palabras de aliento también, pero sin ser capaz de quitar el atisbo de impaciencia en su voz "Solo recuerda los entrenamientos de escalada de la Horda."
De nuevo ¡No ayuda!
Abrió los ojos, consternada "¡Siempre fallaba en esas practicas!"
Volteo a ver a Adora, en busca de un consejo.
Esa fue la acción mas estúpida que había realizado en su joven vida, y pudo haber sido la ultima.
Lo primero que vio al bajar la mirada no fue a Adora, sino una caída de por lo menos 50 metros de altura.
"¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ MIRÉ?!"
El ataque de pánico provoco que sus palmas sudorosas se resbalaran de la soga.
Le fue imposible mantener el equilibro gracias al peso de su bolsa.
La gravedad no tuvo piedad con ella, y cayó.
Solo un metro, antes de que Adora con su pensamiento rápido lograra atrapar su mochila con una mano, volviéndose esta la única cosa que mantenía a la pelinegra con vida en este momento.
Todos se quedaron quietos por unos segundos, que Bow y Adora utilizaron para un suspiro de alivio mientras Anisa seguía atrapada en un ataque de pánico silencioso.
Irónicamente; fue mas fácil y rapido para Adora cargar con su compañera de poco mas de 30 kilogramos de peso mientras escalaba con una sola mano, que sentarse y esperar a que la niña asustada se moviera.
Con ayuda de Bow, Anisa pudo pasar por la ventana hasta la colorida habitación de la princesa.
No es que la jovencita haya notado nada de eso mientras caía de rodillas al piso en medio de respiraciones erráticas.
"Vi mi vida pasar frente a mis ojos..." Aún con su mirada perdida en el vacío, se puso en posición fetal y cayó de lado al piso "Bullyng, llanto, dibujo. Bullyng, llanto, dibujo..."
Tras un par de minutos, Anisa se encontró sentada en una silla, y abrazando fuertemente un esponjoso peluche de un hibrido koala-mariposa que Bow le había dado para ayudarla a calmarse.
Eso probo ser muy efectivo, ya que en menos de un minuto su mente volvió a aclararse y sus músculos se destensaron.
Y aunque la ansiedad ante la idea de estar en Luna Brillante no desapareció, hizo lo posible por mantenerla controlada, con el fin de mantenerse objetiva ante cualquier situación que se presente.
Pero claro, seria mas fácil no sentirse en peligro si Bow no estuviera revisando constantemente por la puerta.
Adora fue quien perdió primero la paciencia ante el incesante abrir y cerrar de la puerta "Okey, lo entiendo. Supongo que la gente de Luna Brillante le dará una bienvenida menos cálida a un par de soldados Hordianos de lo que me hicieron creer."
Bow empezó a hablar con Adora, pero ella prefirió enfocarse en sus propios pensamientos "Considerando todo, la hostilidad sería una reacción muy natural."
Anisa no esperaba una recepción amistosa cuando llegaran a Luna Brillante, después de todo ella y Adora habían sido parte del bando enemigo.
Lo único que impedía que ella entrara en estado de pánico nuevamente ante la idea de estar allí, era saber que Bow y la mismísima princesa de Luna Brillante estaban en términos no-conflictivos con ella.
El repentino sonido antinatural que invadió sus oídos la saco de su tren de pensamientos, mientras chillaba con sorpresa y miedo cuando contempló a la pelirosa aparecer repentinamente delante de ellos en una nube de brillos.
"¡¿Ella puede hacer eso?!"
Bueno, la respuesta era obvia en este momento.
Su cerebro hizo lo posible por asimilar ese echo de forma rápida para poder enfocarse en las palabras de la chica brillosa.
"¡Ya llegué-!" Detuvo su carrera abruptamente mientras miraba con confusión a Anisa, o mas específicamente, lo que esta llevaba entre brazos "¿Por qué esta abrazando a Kowl?" Señalo a la chica mas baja, no enojada, pero sí extrañada por la imagen frente a ella.
Bow, que tenía conocimiento de que ese era el peluche favorito de su amiga, fue quien respondió "Lo necesitaba." Dijo por lo bajo.
Sin deseos de saber mas sobre el asunto, y con un tema mas importante a tratar, solo asintió y comenzó a hablar denuevo "Okey, mamá viene en camino pero no entren en pánico."
Adora entro en pánico "¡¿Qué?!"
Aunque ese era un suceso raro de presenciar para Anisa, ella estaba mas concentrada en su propia preocupación "¡¿L-la reina?! ¡¿Ahora?!"
"¡Dije que no entren en pánico!" Su contestación contundente hizo poco para amenizar la ansiedad que las dos ex-hordianas experimentaban "No te preocupes Adora, te amará. Todo lo que tienes que hacer es usar la espada para transformarte en She-Ra antes de que llegue." A pesar de su sonrisa, la pelinegra la percibía un poco bastante errática por la situación.
"Espera ¿vamos a saltar directo a lo de She-Ra con tu mamá?¿Estas segura?"
La respuesta era obvia para Glimmer "Sí, no creo que mi mamá acepte el 'Hola, mamá. Encontramos dos soldados de la Horda ¿Nos las podemos quedar?'"
El tono de Bow cambio de escepticismo a reproche "Tienes razón en una cosa: son dos ¿Qué planeas hacer con Anisa? Dudo que ella pueda transformarse en una super-princesa con una espada."
"Nah, ella estará bien."
Bow frunció el ceño ante el aparente desinterés de Glimmer por su invitada no mágica.
No queriendo molestar a su amigo, la ojimorada le explico su punto de vista "Lo digo en serio; Anisa no da la impresión de ser una 'persona peligrosa' exactamente."
Ambos voltearon un segundo a ver a la susodicha, quien estaba sentada pasivamente con las manos sobre las rodillas, y sin estar segura de como sentirse respecto a ser el centro de la conversación.
"Además, mi mamá amará a She-Ra, y Anisa esta...bien. Podemos decirle lo de la Horda mas tarde."
Luego, Adora y Glimmer empezaron a hablar sobre como convertir a Adora en She-Ra una vez mas, con Anisa tratando de mantenerse al tanto de lo que discutían.
"¡Confió en ti!" Declaró la chica de piel bronceada antes de teletransportarse a ella y a Bow fuera de la habitación.
La ojiverde parpadeo sorprendida y lentamente se aproximó al espacio en el que anteriormente se encontraban los dos rebeldes, este aun tenía brillos a si alrededor que rápidamente se extinguían.
Aproximó cautelosamente su mano hasta las pocas chispitas rosas que flotaban por el aire, todavía muy asombrada y hasta intrigada por las capacidades mágicas de la princesa.
¿Tienes sus teletransportaciones alguna limitación de distancia?¿O de uso? Quizás a eso se refería antes con 'recargar'.
¿Qué tan a menudo debe hacerlo?¿Todas las princesas están atadas a las mismas condiciones?
¿Como se sentirá exactamente teletransportarse-?
"¡Por el Honor de Gray-!" El ruido de objetos siendo golpeados la distrajo de sus curiosas preguntas internas, y cuando volteo a ver que sucedió; se encontró con Adora tirada en el piso mientras en sus brazos estaban apoyados diferentes objetos pequeños y claramente frágiles de la habitación.
"Um ¿Estas bien?"
Aun estando en el piso, la rubia volteo la mirada "S-sí, sí. Totalmente ¿me ayudas con estos?"
Con un pequeño asentimiento, la pelinegra recogió algunos de los objetos no identificados que Adora tenía entre brazos y cuidadosamente los colocó en un estante cercano, aunque sin estar muy segura del orden.
Adora entonces comprendió que, si quería transformarse en una mujer gigante con una gran y peligrosa espada, precisaría de un lugar mas amplio.
Por suerte, desde la ventana observó un gran jardín en el que Caballito estaba comiendo pasto tranquilamente "¡Perfecto!"
"Anisa, voy a salir ¿vienes?"
La misma volteo a verla, y lo primero que noto fue la túnica rosa que la ojiazul llevaba puesta con el fin de ocultar la insignia de la Horda en su espalda.
Lo segundo que noto, y que la convenció de no ir, fue la soga que llevaba en una mano (la misma que usaron para subir aquí).
Al percatarse de la mueca asustada de la joven, ella misma respondió a su pregunta "¿Sabes qué? Olvídalo, mejor espérame aquí."
Luego de que la portadora del manto de She-Ra llegara sana y salva a los jardines, la mente de Anisa empezó a buscar activamente algo que hacer.
Por un segundo, consideró divagar por la habitación, después de todo esta contaba con cosas bastante interesantes.
Pero, reconociendo lo desconsiderado que sería hurgar en los que muy seguramente eran los aposentos de la princesa, rechazó ese pensamiento.
Además de que seria una pésima primera impresión para la reina...que viene en camino...
La resolución la golpeo mas fuerte y duro que un golpe de Lonnie.
Iba a estar parada frente a la Reina Angella; Líder Suprema de la Rebelión, Gobernante Inmortal del Reino mas grande en toda Etheria, y básicamente la Hordak de la Rebelión.
"¡La reina viene! ¡¿Qué voy a hacer?! ¡¿Que le voy a decir?! ¡¿Debo arrodillarme o hacer una reverencia?! ¡¿Como se supone que me dirija a ella?! ¡¿Luna Brillante tiene otro tipo de reglas de etiqueta?!"
Quien sabe que pasaría si ella no era apropiada frente a esa mujer.
No había nada de información útil en ninguno de los libros que había leído (o en las historias contadas por Shadow Weaver) para lidiar con una situación como esta.
Claro, puede que la princesa haya sido cordial, y hasta amable ¡Pero nada garantizaba que su madre iba a ser igual!
Todo ese asunto de Adora y She-Ra era bastante incierto por el momento, por lo que no podía depender de eso.
Y aunque contaba con el favor de Bow y Glimmer, la reina era la autoridad superior.
Y si esta era la mitad de despiadada de lo que era Hordak, era casi seguro que la mandaría a pudrirse en una celda ante la mínima falta de respeto.
Afortunadamente, la parte racional de su cerebro entro en juego y le recordó que otro ataque de pánico no haría nada para ayudarla.
"Vamos Anisa, recuerda la rutina. Inhala, exhala, inhala, exhala. Hazlo despacio."
Repitió esa rutina tantas veces como fue necesario para poder pensar claramente en una solución para su dilema.
"Piensa, se que la respuesta es simple. Cuando no sabes algo, solo debes aprenderlo ¡Eso es!" Sabía que esa filosofía tenia muchos fallos y huecos, de lo contrario ella no sería tan mala en, bueno, casi todo.
Pero en esta ocasión particular, tenia bastantes chances de funcionar.
Claro, eso si encontraba la fuente de conocimiento adecuada.
Obviamente no tenia el tiempo ni los recursos para encontrar y leer un libro sobre el tema, por lo que la única opción que quedaba era una rápida lección oral ¿De quién? Pues Bow.
"El parece muy cercano a la princesa, por lo que debe tener aunque sea un conocimiento básico de estas cosas."
El único problema era que el arquero había sido teletransportado hace menos de 10 minutos a una posición incierta.
Su única esperanza era entonces; buscar a Bow en busca de una guía, mientras rezaba a alguna fuerza invisible y desconocida que este no se hubiera encontrado con la reina aún.
Con esa idea en mente, abrió las puertas duales de la habitación para después de unos pasos cerrarlas detrás de ella.
Solo entonces se dio cuenta de lo perdida que estaba...en mas de un sentido.
El pasillo en el que ahora se encontraba solo tenia dos direcciones posibles: izquierda y derecha ¡pero en su mente todo era un maldito laberinto! Y para nada hablaba solo de este castillo ¡sino de todo!
Todo en su situación era completamente desconcertante: sus motivaciones, su propósito ¿cómo había pasado todo esto? ¡¿cuándo cambiaron tanto las cosas?!
Era la primera vez que se sentía así: sin rumbo, perdida... "Ugh ¿qué estoy haciendo?" Puso su cabeza entre sus manos en un intento de mantener sus pensamientos juntos y su mente funcional.
Con esa pregunta, se dio cuenta de que había perdido uno de los pocos aspectos positivos de su antigua vida: su dirección.
Antes todo era tan simple; sabia que lo que tenia antes no era lo que podría llamarse una buena vida, pero por lo menos antes visualizaba un camino a recorrer.
¡Pero ahora ella nisiquiera tenía eso!
Por primera vez en su vida estaba sin rumbo...
