Capítulo 2: Un enemigo a tener en cuenta

El viento soplaba en dirección oeste moviendo la vegetación en una danza interminable, el ocaso estaba presente brindando unos últimos rayos de sol, tras unos árboles a la sombra se encontraba una pony unicornio inconsciente de color café claro, tenía el pelo marrón enredado en una trenza que caía descaradamente sobre el pasto complementada con unos ojos rojos como la sangre.

Hhhhm –murmuré, estaba mareada y aturdida, la vista se me hacía algo borrosa, no sabía que me había pasado, después de unos segundos mis sentidos ya funcionaban con normalidad permitiéndome abrir los ojos, me encontraba en un pequeño bosque, me disponía a ponerme de pie para ver dónde me encontraba pero me sentía algo diferente -¿Q..Qué? -creía que estaba soñando o algo, no tenía pies ni manos, a cambio tenía patas de caballo, pasaba lo mismo con el cuerpo, me había convertido en una yegua.

Mi cabeza daba vueltas intentando comprender todo, no me encontraba en Egipto, tal vez ni siquiera en la Tierra, intenté caminar cayéndome de nuevo durante un rato, al fin pude pillarle el truco, miré a mi alrededor y vi un montón de árboles a mi espalda y un pequeño sendero que se adentraba en la profundidad de un bosque, inconscientemente me encaminé hacia ese bosque para ver si encontraba a algo o a alguien.

No tardé mucho en ver en la lejanía un castillo, podía distinguirlo bastante bien, como si tuviese unos prismáticos, se veían tres estructuras largas, dos parecían torres de vigilancia, en media estaba la tercera que tenía más bien aspecto de dormitorio u observador, seguía fijándome pero un olor me llegó haciéndome enloquecer, me atraía, seguí esa fragancia hasta que me encontré con una criatura extraña, tenía un cuerpo y melena de león pero cola de escorpión, estaba comiéndose unos animales extraños, que, por lo visto peleó contra ellas ya que tenía heridas que brotaba sangre de ellas, en cuanto me fije en la sangre sentí la garganta seca, como si la necesitase.

No podía resistirme, mi cuerpo se movía solo por más que luchara, con una velocidad increíble me abalancé sobre la mantícora clavándole unos grandes colmillos que atravesaron su carne como si de plastilina se tratase, la bestia se empezó a revolver pero no era capaz de soltarla empezando a succionar su sangre, la sensación era placentera, mi garganta no se calmó hasta que la manticora estuvo totalmente seca, cuando me di cuenta de lo que había hecho inmediatamente me separé cayendo al suelo en shock, había chupado toda la sangre de esa bestia como si de un vampiro me tratara.

Me levanté, ya no tenía sentido preguntarse nada ya que no entendía absolutamente nada, así que me resigné, seguí mi ruta aprovechando un pequeño riachuelo para limpiarme la sangre, algún tiempo después llegué a un puente que permitía la entrada al castillo, pude oír bastantes voces lejanas por lo que me hizo pensar que tal vez hubiera un pueblo pequeño en el otro lado por lo que el castillo no estaría abandonado.

La noche ya caía sobre el lugar así que me apresuré en llegar al pueblo, era uno bastante sencillo, no habría más de 30 casas las cuales eran estilo medieval, solo se veían unos últimos ponys vagando por las calles con alguna pareja o ya volviendo a sus casas me acerqué a un pony macho gris con melena azul celeste tenía alas y una extraña marca en la grupa que tenía forma de libro abierto y una pluma.

Perdone, ¿sabe usted dónde me encuentro? –Le pregunté intentando ubicarme ya que por fin había encontrado a alguien con quien hablar.

Está en HoofTown, en Equestria –Me respondió amablemente -¿es nueva aquí?

No exactamente, acabo de llegar hace nada de ese bosque –Le dije señalando el bosque del que había salido.

¿H…ha sobrevivido en el bosque Everfree? –Me preguntó sorprendido y aparentemente algo asustado, como si lo que estuviese escuchando le diese miedo –Ese bosque está plagado de criaturas feroces y peligrosas, no deberías haberte metido.

Eeeh, pues en los tres kilómetros que he recorrido no me he encontrado con nada peligroso –Le respondí dándome cuenta de que aquel pony empezaba a desconfiar así que intenté improvisar –Se ve que tuve suerte, igualmente gracias por el aviso –funcionó, parece que le logré calmar un poco, debo estar más atenta con mis palabras, la gente de aquí no es tonta.

De nada, ¿necesitas algo más? –preguntó sonriente de nuevo.

Pues sí, pero antes déjame presentarme, me llamo Lía Featherwalk –dije dándole una pequeña sonrisa, no quería dejar los colmillos expuestos por si acaso.

Yo me llamo Fresh Sunrise, pero llámame Sun –dijo alzando la pezuña como si quisiese saludar a lo que yo copié el gesto.

Encantada Sun, ¿podrías decirme si hay algún sitio donde pueda alojarme? –Le pregunté, no me apetecía pasar la noche al raso.

No, este es un pueblo pequeño así que aún no tenemos ningún motel o hotel, pero te puedes venir a mi casa, tengo dos habitaciones –Me ofreció amablemente cosa que en mi mundo muy rara vez sucedía.

¿No seré una molestia?, además no me quiero aprovechar de tu hospitalidad –le dije algo apenada.

Tranquila, ya no hay nadie que ocupe esa habitación –dijo con tono algo triste pero sin quitar la sonrisa –Además, así tengo compañía.

Al final accedí a quedarme, el me condujo a través de unas callejuelas hasta llegar a una casa pequeña, era azul y tenía el techo de paja, al entrar todo cambió, era bastante acogedor, al entrar vi una sala de estar que permitía el acceso a tres puertas y se podía ver una cocina pequeña.

Como si estuvieras en tu casa –Me dijo mientras me conducía hasta una habitación y abría la puerta –Esta es tu habitación, siento no poder ofrecerte nada mejor –me señaló la puerta de al lado –Esa es mi habitación y la puerta del fondo es el baño –Me explicó –Ahora iré a preparar la cena, si quieres mientras entra a tu habitación y ponte cómoda –Dijo mientras me dejaba sola yéndose a preparar la cena.

Entré a la habitación y vi la cama, era un colchón de paja sobre unas maderas, tenía una pequeña mesilla de noche al lado y un espejo del tamaño de un balón de futbol colgaba en la pared.

Me estiré en la cama la cual era inesperadamente cómoda, necesitaba pensar en qué hacer, me senté en la cama y seguí mirando la habitación hasta que me vi reflejada en el espejo, saqué los colmillos para verlos mejor, eran como cualquier diente solo que más afilado y largo, no me lo podía creer, me había convertido en una vampiresa, una criatura que solo existía en las leyendas y mitos y había llegado a una especie de mundo habitado de ponys parlantes coloridos.

Suspiré mientras seguía investigando mi cuerpo de arriba abajo, me encontré también un cuerno en la mitad de mi frente, no se notaba mucho por la melena, supuse que serviría para hacer algún tipo de magia como en los cuentos que me leía mi madre de pequeña.

Seguí mirándome hasta que oí que tocaban la puerta –La cena está lista –Me dijo Sun asomándose.

Voy –le contesté sonriendo.

Espero que te guste la ensalada de flores –dijo dejando un par de cuencos con la ensalada encima de la mesa del salón.

Me dispuse a comer un poco, tenía mis dudas pero resultó estar bastante bueno, supongo que será porque soy un caballo, todo iba bien hasta que tragué, la comida no me pasaba por la garganta haciéndome toser y a empezar a ahogarme, me tiré al suelo tosiendo desesperada cuando sentí a Sun rodeándome con sus cascos apretándome el pecho liberándome de aquella ensalada que se me había atascado en la garganta.

¿Estás bien? –Me preguntó preocupado, yo me levanté lentamente, definitivamente era una vampiresa, no podía comer ni beber nada que no fuera sangre.

Si gracias –Le agradecí mientras me sentaba en el pequeño sofá.

Siento no poder comerme tu ensalada, estaba bastante buena –le dije decaída.

¿No puedes comer? –Preguntó extrañado sentándose a mi lado aún preocupado.

¿Te lo podría explicar algún otro día por favor? –Le pedí amablemente.

El suspiró –Está bien, pero promete que me lo explicarás.

Hecho –Le contesté mientras me dirigía a mi habitación provisional –Me voy ya a acostar, buenas noches Sun.

Duerme bien Lía –Me dijo Sun dirigiéndose a la mesa para seguir comiendo.

Entré en la habitación y me estiré, no tenía nada de sueño, capaz que tampoco tenga que dormir, me quedé mirando el techo con la mente en blanco, no podía dormir, miré por el balcón y supuse que deberían ser aproximadamente las 3 de la mañana, ya que la luna se veía desde mi cuarto por la ventana, encima de esta había un pequeño reloj de cuco que aclaró mis dudas, lo miraba fijamente, el péndulo iba de un lado a otro, no pasó mucho tiempo hasta que me empecé a sentir extraña, cuando pude darme cuenta ya no me encontraba en la habitación, todo era oscuro y el suelo tenía unos cuantos centímetros de agua que extrañamente no me mojaba.

Vaya, vaya –oí que decía maliciosamente una voz detrás de mi girándome inmediatamente –Así que tú eres el primer pilar.

¿Quién eres?, muéstrate –dije girándome hacia todos los lados.

Eres muy exigente –Gritó esa voz, de repente vi algo acercándose a una gran velocidad, no me dio tiempo a reaccionar recibiendo un gran golpe en el costado mandándome hacia arriba cayendo en peso muerto –Tienes suerte que mi poder esté sellado, si no te habría destrozado –dijo burlonamente, cuando lo pude ver me quedé sin habla, no podía creer lo que veía, un humano.

¿Q…Quién eres? –Volví a preguntar impactada con un gran dolor en las costillas.

¿Otra vez con lo mismo? –Dijo burlonamente solo para acercarse a mí y coger con sus dedos mi mejilla acercándome a su cara –Te haré el gusto y te lo diré, me llamo Saleh y al igual que tú soy un humano.

Mientras explicaba aproveché que se había girado para tomar fuerzas y atacarle, pero justo antes de siquiera acercarme desapareció al mismo tiempo que aparecía sobre mi dándome un devastador golpe en la columna dejándome inmóvil.

¿I se supone que tú eres una de los tres pilares que decía la profecía que me detendrán? –Dijo dándome una patada en el estómago –Patético.

Cuando dijo eso último todo desapareció excepto mi dolor, estaba en mi cama sudando, se veía que tenía un gran poder de regeneración ya que sólo habían pasado unos minutos y ya había apaciguado el dolor, no salía de mi asombro Saleh parecía saberlo todo sobre mi, también mencionó que yo era una de los pilares, supuse que sería una profecía ya que él lo dijo, pero también me intrigó que dijo que había dos más.

No sabía qué hacer, le tengo que preguntar mañana a Sun si sabe algo de esto pero lo más extraño es que Saleh era un nombre Egipcio, estaba segura de que todo tendría algo en común pero aún me faltaba una pieza para poder resolver este puzle y estaba dispuesta a encontrarla.