Capítulo 3:Conociendo a Sun
El dolor se había calmado, estaba perpleja, no habían pasado ni dos días y acabé descubriendo otro mundo y un supuesto villano loco de venganza, traté de dormir pero definitivamente no era lo mío, no podía, me levanté y salí por la ventana para no despertar a Sun ya que las puertas chirriaban un poco y su habitación no estaba demasiado lejos.
No quedaba demasiado para el amanecer, así a ojo se podría decir que entre una hora y dos horas así que apresuré el paso llegando hasta la entrada del bosque llegando hasta un pequeño riachuelo el que usé anteriormente para limpiarme.
Volvía a sentir mi garganta arder, la misma sensación que la última vez, era realmente incómoda ya que parecía que se me deshacía la garganta, por lo que pude notar mis sentidos se agudizaron, realmente quería aprender a controlarme bien, empecé a oler todo lo que tenía alrededor, escuchaba pasos lejanos, como una manada pero no conseguía oler nada, empecé a correr hacia donde provenían los sonidos hasta que en unos minutos llegué hacia dicho lugar, era un grupo de cerdos unos 12.
Definitivamente necesitaba algo de sangre, al acercarme todo ese olor impregnó mi nariz haciendo que el ardor de mi garganta se intensificara, sin pensarlo dos veces me lancé hacia ellos a una velocidad alta para unos 15 minutos después ver al grupo ya seco que yacía inerte en el suelo, me daba pena pero ya no me ardía la garganta así que empecé a correr hacia mi habitación provisional.
Ya estaba a punto de entrar por la ventana cuando oí una voz detrás de mí –Buenos días Lía –Me giré y vi a Sun sonriendo, tenía una alforja llena de pienso.
Buenos días Sun, ¿Qué haces con esa alforja tan temprano? –Le pregunté devolviéndole la sonrisa.
Bueno… todos aquí trabajamos de algo –respondió animadamente –Tal vez te resulte interesante pasearte por el pueblo, yo vuelvo en unas tres horas –dijo mientras se empezaba a alejar dejándome sola.
Empecé a dar vueltas por el pueblo intentando aprenderme todos los lugares, incluso me gané unas monedas ayudando a unos mercaderes, también descubrí que se le llama bits a las monedas, no llevaba mucho caminando hasta que me empecé a marear un poco, me sentía débil, sentía el sol calcinarme la piel, por lo que me puse rápidamente bajo la sombra.
Perfecto, ahora el sol me debilita –dije fastidiada mientras me dirigía hacia casa de Sun atravesando varios callejones, la gente me miraba fijamente, seguramente sería porque no me han visto antes y soy algo más grande que cualquier pony, una media hora después ya estaba delante de la puerta de la casa de Sun pero él ya había llegado, estaba sentado en el sofá, se le veía preocupado por alguna cosa.
¿Qué te pasa Sun? –Pregunté sentándome a su lado.
Alguien ha matado a los animales que dejamos sueltos por la noche –dijo preocupado, yo solo me puse seria.
¿No podría haber sido algún animal del bosque? –pregunté ya que no quería decir nada sobre lo mío por el momento.
Imposible, Cosmos puso una barrera que impide que las criaturas se acerquen al mismo tiempo que los animales salgan –me explicó, rápidamente me entró curiosidad sobre ese tal cosmos.
¿Quién es cosmos? –le pregunté.
Son los fundadores de la Equestria que conocemos, Cosmos y Galaxia, viven en el castillo de la colina –dijo para luego mirarme –Es extraño que alguien sea un pony y no los conozca.
No me extraña, no nací en ninguno de estos pueblos, nací en una pequeña villa perdida en el norte, tras unas montañas –no me gustaba mentir, y menos a Sun que me dejó quedarme pero no podía hacer otra cosa.
Supongo que eso lo explica –dijo sonriéndome –igualmente, ¿has visto antes algo que nos pueda ayudar con lo que pasó con los cerdos?
No, por ahora no he visto nada –le dije –pero si veo algo extraño no dudaré en decírtelo.
Muchas gracias –dijo sonriente mientras se dirigía a la cocina y se preparaba algo -¿no quieres nada?
No gracias –le respondí mientras me acomodaba un poco en el sofá.
Él se acercó hasta el sofá con un pequeño bol de avena y frutas que empezó a comerse mientras hablábamos –oye Lía –balbuceó pero en seguida se calló.
¿Sí? –le pregunté.
No nada, era una duda que tenía pero da igual, igualmente, ¿te apetece dar una vuelta por el pueblo y enseñártelo mejor ahora que puedo? –se ofreció mientras se dirigía a la cocina dejando el bol encima de un pequeño montón de platos.
Claro, antes apenas pude ver nada ¿Cuándo nos vamos? –pregunté contenta ya que por fin tenía la oportunidad de ver bien todo el pueblo.
Si no te molesta, ahora ya que anochecerá en una o dos horas y mañana estoy ocupado –dijo acercándose hacia mí.
Claro ¿Qué tienes pensado enseñarme? –dije mientras le seguía a través de la puerta y empezábamos a caminar.
Pues primero te explico, en el pueblo hay un camino que lo atraviesa, por dónde has venido está el castillo y si se sigue hacia abajo se encuentra la plaza del mercado que es donde se comercia y se compran cosas –me explicó mientras dejábamos su casa atrás –Y en lo más lejos se encuentran las casas y parques y si se sigue el camino durante algunos días se puede llegar a diferentes pueblos.
Se ve que todavía no hay demasiada población –dije mientras ya pasábamos la zona comercial.
No, todavía no, pero realmente creo que esto llegará a ser una gran nación donde no haya guerras ni destrucción –dijo algo triste.
Yo también lo espero –dije sonriéndole, este mundo es increíble, no hay tanta población pero hay ponys amables como Sun, me gustaba estar con él.
Ya estaba anocheciendo, no tuve problemas con el sol ya que estaba nublado, estábamos volviendo a casa después de hacer un buen rodeo al pueblo, me encantó ya que también conocí a algunos amigos de Sun los cuales fueron bastante amables, entramos en la casa y le dije buenas noches ya dispuesta a irme a la cama y tal vez a cazar algo.
Oye Lía –dijo Sun antes de que entrara a mi habitación.
Dime Sun –le dije acercándome hacia donde estaba.
Te quería preguntar lo que esta tarde no te pregunté –dijo mirando hacia todos lados nervioso, creo que ya sabía que pasaría.
Te escucho –le contesté sonriéndole.
Tomó un poco de aire relajándose mirarme directamente –quería saber si mañana por la tarde te gustaría salir conmigo y hacer algo juntos –dijo con la voz notablemente nervioso a lo que yo sonreí.
¿Me estás pidiendo una cita? –Dije levantando una ceja a lo que él se puso algo rojo y movió la cabeza afirmativamente.
S…Sí, me gustaría tener una cita contigo, es decir, si tu quieres –dijo nervioso a lo que mi parecer fue bastante mono.
Yo me limité a sonreír, no me desagradaba la idea pero a la larga si se salía de control no terminaría bien –entonces, ¿te va bien en la salida del parque mañana al anochecer? –al oír eso sonrió.
Si claro que me va bien, muchas gracias –dijo sonrojado mientras yo soltaba una pequeña risita.
Entonces ahí te veré –le dije mientras entraba desaparecía entrando por la puerta de mi habitación.
La noche pasó tranquilamente sin ninguna interrupción, aproveché para ver si tenía alguna habilidad mágica o algo escondido, lo único que descubrí es que podía dormir, no en su forma literal sino desactivándome como si fuera una máquina, lo cual no veía del todo útil.
Ya por la mañana cuando salí de mi habitación Sun ya se había ido, aproveché el amanecer y las pocas nubes que había para pasearme un poco, acabé en una pequeña cantina sentada en una silla, pedí un agua solo por cortesía por estar sentada ocupando una de las sillas.
No quería descontrolarme mientras estuviese con Sun así que opté por ir al bosque hasta el anochecer el cual llegó rápidamente, estaba lista y no me voy a mentir, algo nerviosa también, estaba pensando en el encuentro con Saleh, debía hacer algo tarde o temprano pero debería pensármelo bien.
Hola Lía –Oí que decía alguien – ¿Estás lista?
¡Sun! –Exclamé –si claro, ¿dónde iremos?
Tenía pensado ir a un pequeño sitio que conozco en la entrada del bosque –dijo mientras se rascaba la nuca.
Me acerqué a él y le di un pequeño besito en la mejilla a lo cual se puso muy rojo –relájate, te sigo –dicho esto empezamos a seguir el caminito hacia el bosque everfree guiándome por unos matorrales que desembocaron en un pequeño manantial de agua caliente el cual me dejó con la boca abierta.
Aquí es donde tenía pensado venir, ¿Te gusta? –dijo guiándome hasta la orilla.
Es muy bonito, nunca había visto nada parecido –No salía de mi asombro, todo era muy bello, como si me hubiera metido en un cuento de hadas.
El agua está caliente por si te quieres meter –dijo entrando al agua.
Me lo pasé genial el ambiente era fresco matizado con el calor natural del manantial, Sun era muy divertido y se me hacía muy cómodo hablar con él, el tiempo volaba, llegamos unas horas más tarde a su casa, el aprovechó antes de llegar para tomarse unas copas por lo que iba un poco borracho.
Me lo he pasado muy bien Lía, creo que tendríamos que repetirlo –dijo sonriente entrando en su habitación.
Oye Sun –dije inconscientemente acercándome a él.
Dime Lía –dijo dándose la vuelta sorprendiéndose cuando nuestros labios se juntaron haciendo que abriera sus ojos.
Muchas gracias por lo de hoy –dije separándome –Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien, que duermas bien –dije mientras él se quedó estático y yo me metía en mi habitación.
Estaba feliz, tal vez haber llegado aquí no haya sido la peor cosa que me haya pasado, aunque echo de menos a mi familia y amigos, cerré los ojos esperando que pasara la noche pero sentí algo raro.
Mira quien tenemos aquí –oí que decía una voz que conocía bien, volvía a estar en aquel lugar donde me encontré con Saleh por primera vez y ahora, la segunda.
