Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Abbi Glines.
Nota de Autor: He reeditado este capítulo debido a que luego de releer los libros, prestando atención a los detalles, cambió mi visión respecto a algunos temas y seguramente lo haga con los demás cuando sea necesario. Aprovechando esta oportunidad, también controlaré la ortografía.
CAPITULO 1: PAREJAS DE CLASE
POV LEIF
El despertador suena haciéndome despertar en mi habitación en la casa de mis padres adoptivos. Mi noche no fue muy buena, me pasé gran parte de la misma despierto y pensando en lo que vendría al día siguiente. El día anterior el señor Yorkley, había decidido hacer una reorganización de la clase, como castigo cuando se empezó a armar alboroto en todos los alumnos presentes.
Había nombrado cada pareja, Pagan y Miranda quedaron separadas, Miranda se quejó cuando el profesor la junto con Wyatt, porque era muy injusto, que la separaran de su mejor amiga. La mayoría sabíamos que no era la única razón. Jamás supimos que ocurrió pero algún malentendido que entre Wyatt y Miranda hubo unos meses atrás, ellos dejaron de ser novios. Y verdaderamente desde entonces se acababan peleando todo el tiempo y Miranda cada vez que se cruzaba con él donde fuera, le dedicaba miradas del odio. Tal vez él la había engañado, aunque en lo personal, nunca vi que Wyatt fuera deshonesto con ella, ya que de verdad la amaba y durante el tiempo que estuvieron juntos parecía demostrar una devoción increíble por ella, mientras Miranda era más inmadura e infantil. Como de costumbre. Pagan puso los ojos en blanco por la reacción de su amiga.
Sin embargo, se empezó a formar un plan en mi mente. Tal vez podía hacer que estos cambios me favorecieran.
-Leif Montgomery…
Cuando él Señor Yorkley me nombró, fijé mi mirada en la suya, transmitiéndole mis deseos de la única forma que yo podía hacerlo. Manipulándolo mentalmente para que dijera exactamente lo que yo quería.
El profesor entró en trance y sonreí cuando se recupero, volviendo en sí, para completar la frase.
-Leif Montgomery usted será pareja de Pagan Moore. –Dijo al tiempo que lo anotaba en su carpeta, para hacer el cambio definitivo.
-Pero… -Se quejó Pagan.
-Sin peros, señorita Moore. Yo decido a quien ubicar con quien. Y usted pasará todo el semestre con el Señor Montgomery.
Supuse que era una reacción normal, después de todo, nunca habíamos hablado en la escuela. Y cada uno de nuestros encuentros fugaces, eran lamentablemente borrados de su memoria. Yo no tenía alma, pero ella sí y su alma no podía recordarme, salvo en sus sueños. Eso era algo que realmente odiaba, tantos momentos juntos durante casi diez años y yo seguía sin significar nada para ella, pero no era su culpa y tampoco la mía. Simplemente asi eran las cosas. Pero a partir de ahora me aseguraría de cambiar el rumbo de las cosas, haría que me recordará al día siguiente y que pensará en mí, bien o mal, pero que pensara en mí. Hasta que un día, tal vez pudiera corresponderme y ahí podría llevarla conmigo a mi hogar de origen, para vivir eternamente juntos. O tal vez en la tierra junto a los humanos. No me importaba mientras estuviera con ella. Si ella me llegaba a conocer, si descubría que nosotros compartimos mucho más que un pupitre en el pasado, tal vez comprendería todo y sería capaz de aceptarme tal como yo era, de amarme como yo quería que lo hiciera. Y no me iba a rendir hasta conseguirlo.
Luego siguieron más cambios y más quejas, hasta que todos los alumnos estaban agrupados en parejas.
-Mañana tendrán que sentarse con las parejas que yo escogí al azar. No hagan trampa, yo tengo anotado todo y me daré cuenta si están con la persona que no les tocó. –Pegó un papel en un costado de la pizarra donde generalmente los profesores anotaban avisos importantes que debíamos tener en cuenta y no olvidarnos. Había hecho un dibujo provisional que señalaba las ubicaciones y los apellidos de los alumnos. –Tendrán que mantenerse juntos durante todo el semestre, y no quiero más quejas. –Volvió a repetir al ver que la mayoría seguía quejándose y lanzando insultos por lo bajo. Yo intenté no sonreír y concentré mi atención en un libro que tenía en mi mano, tenía un examen de biología en la siguiente hora. No me costaba nada la escuela, al contrario de los demás. Algunas materias eran entretenidas y otras un aburrimiento total. Pero no podía quejarme, porque, me gustaba tener a Pagan cerca de mí. Observarla y cuidarla aunque fuera a la distancia, era mejor que nada.
Sentí la vista de alguien fija en mí, me encontré con Pagan mirándome con atentamente, me miraba desafiante y con cierta molestia. Intenté que eso no me afectara y le dediqué una sonrisa que sabía que volvía locas a todas las humanas. Ella frunció el ceño, pero la perturbe unos segundos. Eso fue suficiente para hacerme lanzar una casi silenciosa risa. Pagan giró el rostro molesta, y sonrojada de pura rabia y vergüenza. Sin embargo, no parecía ser dirigido completamente a mí, ya que fulminó con la mirada a su amiga, quien no dejaba de parlotear sobre vaya a saber qué cosa. Podría haber prestado atención a su parloteo, pero no me interesaba escuchar el contenido, solía hablar puras tonterías. Miranda era de las que hablaban atropelladamente y no te daban tiempo a contestar. Pagan la quería, pero eso no evitaba que luciera, molesta con ella en varias ocasiones. Pagan la golpeó en el hombro y luego se apoyó en su asiento, con las manos contra sus orejas, intentando ignorarla, mientras su amiga no dejaba de hablar.
Cuando la clase acabo, Pagan se levantó y suspiró aliviada, tomando su carpeta y colgándose su mochila en uno de sus hombros. Y alejándose de su amiga, a la que ni siquiera espero. Wyatt se posicionó al lado de Pagan y los dos salieron del aula sonriéndose entre ellos. Miranda corrió tras ellos pero estaba varios metros más atrás. Ella gritó reclamándole a Pagan su falta de consideración con ella.
-¿Escuchas algo, Wyatt? –Dijo Pagan. –Parece un zumbido molesto.
-No sé de que hablas. Yo no escucho nada. –Contestó él.
-Mejor nos vamos. Tal vez me este volviendo paranoica, y eso no es bueno.
Wyatt se rió.
-Sí, mejor no quiero se me pegue lo paranoico también.
Yo me reí en silencio, por lo dramática que era Miranda y la conversación entre ellos. Cuando ella estuvo lo suficientemente lejos, perdida entre el mar de alumnos del pasillo, pude lanzar una carcajada libremente.
-¿Imagino que tú tuviste algo que ver en todo este asunto?
Giré la cabeza, sabiendo que me encontraría con Kendra, en los últimos meses no hacía más que estorbar en mi camino.
-No sé de que hablas. –Le contesté. Poniéndome de pie y saliendo del aula, pero ella me siguió, por supuesto.
-Mi príncipe, no creas que no me di cuenta de lo que le hiciste al profesor. Ingenioso, sin duda, pero eso es jugar muy sucio.
-¿Y qué si lo hago? –Le pregunté molesto. –Creo que ha llegado la hora de ser algo más que un sujeto pasivo que mira a la distancia.
-Es una pérdida de tiempo, la chica no vale la pena. ¿Cómo lograrás cruzar la muralla de hielo que te separa de ella? Es imposible.
-Ella no es así. He logrado conectar con ella, sólo debo conseguir que recuerde cada momento. Y que me conozca como soy de a poco. Y eso empezara mañana. Y si hablamos de hielo… Pagan no tiene hielo más, que la fría y despreciable criatura que tengo frente a mí. Los humanos a diferencia de ti, tienen sentimientos.
-Has perdido la cabeza.
-Tal vez, pero no me importa. –Le espeté. – ¿De todas formas a ti en que te afecta? Hace casi un año estas aquí en el mundo humano y deberías recordar tu lugar. Estas aquí para servirme, no lo olvides. Agradece que no soy como los demás, te doy bastante libertad y paz, dentro de lo posible.
-Sí, mi príncipe. –Contestó, sin embargo su tono era seductor. Maldita sea, ni siquiera me gustaba.
Debía hablar con Padre para deshacerme de Kendra, tal vez podría decirle que se la llevará nuevamente con él, si seguía causándome problemas. Y podría pedirle que esta vez me enviara a un hombre. No quería más problemas, pero necesitaba en alguien en quien confiar, y luego de Kendra, no podía confiar en ninguna mujer de mi mundo.
La tomé de la cintura y la arrinconé en una de las paredes dedicándole una mirada de odio y amenazante capaz de asustar a cualquiera, y sin duda conseguí el efecto deseado.
-Nunca pasará nada real ¿entendido? No haré nada contra lo que hayan pensado o piensen los demás de nosotros dos, porque de todas formas nos ha servido de pantalla. Pero si sigues molestándome o perturbando mis planes, te aseguro que te arrepentirás ¿Quieres volver con Ghede? Estoy seguro que estará encantado de tenerte nuevamente, por algo eras su preferida.
Su expresión pasó del miedo a terror. No había nadie que no le temiera a un implacable y cruel Ghede. Y ella por experiencia propia sabía lo que era pasar por sus manos.
-Eso imaginé. –Contesté con suficiencia.
-Tú no… Tú no lo harías. –Titubeó. –No eres como él.
-No me pongas a prueba, te sorprenderías de lo que sería capaz de hacerte si arruinaras mi acercamiento a Pagan, o incluso si le tocaras un solo pelo a ella. Mientras continué existiendo, nadie… nadie la lastimará sin sufrir las consecuencias. Es tu primera y única advertencia.
-Sí, mi príncipe. –Dijo con voz entrecortada y asustada.
-Ahora nos entendemos. –La solté y ella acomoda su blusa arrugada por la fuerza con la que la agarre y lanzó un suspiro. –Que pases un buen día, Kendra. –Le sonreí irónicamente y seguí mi camino hasta mi próxima clase.
