Disclaimers: Los personajes pertenecen a Abbi Glines. Yo escribo esta historia por entretenimiento.
Estado: Reeditado
CAPÍTULO 4: LEIF
POV PAGAN
Las clases han empezado hace varios días, se supone que debo estar tranquila porque el año recién empieza, pero Miranda y Wyatt están haciendo esa tarea un tanto difícil. Estoy cansada de sus peleas y también me duele ver a mis amigos así. Pero, como ya dije una decena de veces, no voy a meterme más.
Leif acertó, mi amistad con ellos es más fuerte que cualquier conflicto que pueda haber, pero también me pone entre la espada y la pared. Porque, si bien Wyatt me entiende, Miranda cree firmemente que tengo que estar de su lado. Resulta agotador.
Ahora mismo, Miranda está despotricando contra todos.
-Lo odio –la trato de ignorar porque no sé a qué se refiere. –Si tengo que sentarme en álgebra y literatura durante toda la mañana, uno pensaría que al menos tendría una recompensa para la vista en al menos una clase. Pero no tengo a Gretchen con sus incesantes estornudos y a Craig con sus problemas de gases.
Me atraganto con mi sándwich y rápidamente agarro la pequeña botella de agua para pasar la comida antes de ahogarme. Cierro los ojos unos instantes, antes de mirar a mi amiga con desaprobación.
-¿Tienes que decir esas cosas cuando tengo la boca llena de comida? Es asqueroso.
-Lo siento. Te estoy comentando lo que me pasa. No es mi intención que te olvides de masticar la comida.
La fulmino con la mirada, ella se encoge de hombro y mira hacia algún punto del comedor.
-¡Ahí está Su Perfección mirando hacia esta mesa!
-¿De quién hablas? –pregunto confundida.
-De Leif Montgomery, por supuesto. ¿Conoces a otro chico tan perfecto?
Ruedo los ojos.
-¿Le tienes que poner apodos a todo el mundo?
-Si, a ti puse Gruñona –me mira con burla.
-Pues, tal vez al fin conseguiste que el chico más popular de la escuela pusiera sus ojos sobre ti. Pobre Leif de todas formas –la miro con odio. –No creo que te soporte demasiado a ti tampoco.
-Además de gruñona, eres ciega –ella se ríe y eso sirve para que enfurezca todavía más. Es increíble la facilidad con la consigue sacarme de quicio. –Es una lástima que no se fije en mí –continúa en un tono extraño, mirando hacia la mesa del equipo, yo no entiendo a quien se refiere. ¿Leif u otro chico? Ella suele cambiar de tema de un segundo dejándome perdida. Mantengo la mirada en mi bandeja. –Pero hay muchos peces en el mar ¿no?
Su tono soñador me hace sentir algo extraño, pienso en Wyatt y en lo mal que lo está pasando, por la terquedad de Miranda, viendo como ella se fija en otros chicos y sin poder hacer nada, porque ya lo intentó todo.
Levanto la mirada mirando con curiosidad al mismo punto que mi amiga, pero en vez de ver a los demás alguien tapa mi visión.
-Vuelve a meter la lengua dentro de tu boca, Miranda. Te vez como un perro que está muriendo de sed.
Wyatt se sienta frente a nosotras lanzando una risita por su propia broma.
-No tengo mi lengua colgando, muchas gracias. –Responde mordazmente con expresión seria.
Wyatt me guiña un ojo.
-Lo parece para mí. ¿Qué piensas, Pagan? ¿Se babea o qué?
Decido ignorarlo. Rápidamente me llevo un gran bocado de mi sándwich a la boca y le señalo que no puedo hablar. Miranda me da un codazo en las costillas que me deja doliendo. De reojo, veo a Leif mirando ¿con preocupación? desde su mesa mientras parece intentar mantener una conversación con sus amigos. Sigue sin ser mi persona favorita en el mundo, pero a diferencia de mis amigos, intento mantener una relación cordial con él durante la clase, si pasaremos todo el semestre juntos, al menos me debo acostumbrar a su presencia y conocerlo. Seguramente, no resulte tan mal este cambio como creo, o creía.
-No te pongas de su lado. Es malvado. –Me dice mi amiga.
Vuelvo la mirada a ellos.
-Desde que ustedes decidieron llevar su relación a otro nivel, todo se vino cuesta abajo. Ahora, no dejan de darse golpes bajos el uno al otro. Esta no es mi pelea. No me volveré a meter en nada que los involucre directamente.
-¡No se trata de eso! No pudo importarme menos que no pudiera mantener su lengua fuera de la garganta de Katie cuando no lo miraba –explota ella. Miranda ni se lo cree, pero siempre lo niega.
-No tenía mi lengua en la garganta de nadie excepto la tuya, Miranda, pero no me crees y estoy cansado de defenderme.
Casi me vuelvo a atragantar con la comida. No quiero saber tantos detalles. Toso un par de veces para evitar algo peor y tomo agua para calmar la sensación.
Wyatt se va en el mismo instante que acaba de hablar y tira la bandeja sin tocar al suelo con furia y se va del comedor. El ruido de la bandeja de metal, hace que casi todos paren de hablar y fijen su atención en el chico que se está yendo, preguntándose qué ha pasado esta vez para seguir alimentando chismes.
-¡Imbécil! –suelta mi amiga.
-Yo pienso que si hablan, sin que lo acuses todo el tiempo, podrían entenderse.
-Sé lo que pasó, Pagan. No quiero escucharlo es un maldito traidor y se cree que me puede engañar y que yo lo perdonaré pero está equivocado. No caeré tan bajo luego de que me engañara con esa zorra. –sus palabras sueltan veneno.
Suspiro, porque, odio verlos así.
-¿A dónde vas? –me grita cuando me ve ponerme de pie.
-Me aseguraré que Wyatt esté bien. Tú si quieres sigue despotricando todo lo que quieras.
No sé como toleraré este año realmente. El problema de ellos me altera más de lo que soy capaz de reconocer.
Lo busco por todos lados, pero no lo encuentro. Sé que debe estar en algún lado solo y descargando todo su dolor y irritación. Salgo del edificio y me voy al campo de futbol, el único lugar que me queda por revisar.
Wyatt siempre corre en la mañana, para mantener su estado físico y no perder el ritmo durante los entrenamientos, Además de amar los deportes, sabe que destacar en los entrenamiento del equipo y sobre todo en los partidos con otras escuelas, lo que le permitirá obtener una beca completa para cualquier carrera que quiera estudiar, si mantiene su promedio perfecto de notas.
A medida que me acerco al campo, me doy cuenta que no hay nadie. O eso creo hasta que llego al edificio donde se encuentra todo lo que necesitan para entrenar, en otro sector los baños y una pequeña sala reuniones para los día lluviosos en los que no pueden entrenar al aire libre. Escucho voces, saliendo por la puerta de entrada. Me escondo tras las paredes de uno de los costados. Si es algún entrenador, me echará y no podré encontrar a Wyatt.
-Gracias por todo. Necesitaba hablar con alguien.
-No me lo agradezcas. Somos amigos.
-Y como tales ¿te puedo hacer una pregunta? Porque has escuchado mis problemas, me has consolado y ayudado; y me gustaría devolverte el favor.
-Pregunta lo que quieras.
-Hablaste como si tuvieras experiencia en esto, como si supieras lo que se siente ¿Por qué?
-¿Saber qué? ¿Lo que se siente cuidar de alguien toda la vida, complacerla y amarla y que sientas que todo se viene abajo cuando lo que conseguiste se echa a perder?
-Algo así.
-Lo entiendo. No he pasado tanto como tú y porque definitivamente no llegue a tener algo con esa persona. Supongo que debe ser más duro para ti.
-¿Leif Montgomery está enamorado? –Wyatt se ríe. Leif no contesta. – ¿Se puede saber quién es la afortunada?
Pienso en irme, aliviada al comprobar que el ánimo de Wyatt vuelve a ser el mismo de siempre gracias a mi compañero de banco. Desde que ocurrió la supuesta "infidelidad" según Miranda y ellos rompieron, mi amigo se hizo muy cercano al popular mariscal de campo, se convirtieron en amigos. Wyatt le tiene un especial aprecio al chico.
Desde hace meses que Miranda, Wyatt y yo dejamos de ser el trío inseparable de antes. Yo tengo que dividir mi tiempo para estar con ambos en distintos tiempos y lugares, ya que ellos no pueden verse sin atacarse mutuamente o ignorarse olímpicamente. Es triste admitirlo, pero ya me he acostumbrado.
-Si te lo dijera, tendría que matarte –bromea Leif.
-¡Oh, vamos amigo! Sabes que no le diré a nadie. Tengo mis teorías, pero me gustaría confirmarlas.
-¿Cómo que tienes tus teorías?
-Tengo una teoría en realidad, pero si tú no te atreves a decirme la verdad, no sabrás cual es.
-Eso es trampa. –se ríe.
-Tal vez, pero tú también me estás ocultando algo importante.
-¿Tan importante te parece saber a quién amo?
-¿Amor? Vaya, esa es una palabra grande.
-Ya déjalo, Wyatt. Tal vez te lo diga cuando esté preparado.
-De acuerdo. Pero ya sabes que cuentas conmigo.
-Lo sé. Prometo que lo sabrás.
Odio admitirlo pero yo también siento la misma curiosidad de Wyatt. No sé a qué se debe. Nunca me ha interesado él realmente, pero a veces hay momento extraños en los que siento que lo conozco. Y digo extraños porque nunca hemos hablado hasta que empezamos a sentarnos juntos en clase. Pero la sensación se va tan rápido como viene confundiéndome. Desde hace unos días esa sensación se ha vuelto más frecuente en las pocas clases que hemos compartido. Y me intriga saber quién es esa chica, porque, evidentemente no habla de Kendra. Sacudo la cabeza, no es como si me importara.
Cuando siento sus voces más lejos, me voy corriendo hacia el lado contrario. Wyatt está en buenas manos.
Ahora he perdido de vista a Miranda y no la encuentro, pero desisto de buscarla, eso colmaría la poca paciencia que me queda hoy.
Jay no vino a clases porque esta de "vacaciones" con su familia, un tío murió y toda la familia se fue a pasar unas semanas en la casa la esposa del hombre y no saben cuando volverán.
Estoy sola.
Paseo por el patio hasta encontrar un lugar donde sentarme, en la sombra extensa de un árbol alto y frondoso. Al cabo de unos minutos acabo recostada sobre el césped, utilizando la mochila como almohada.
No pasa mucho tiempo hasta que una voz me saca de mi ensoñación.
-Pagan.
Abro los ojos repentinamente para encontrarme con un par de ojos azules claros sobre mí.
-¿Leif?
-Supongo que soy yo –me sonríe. –Debemos ir a clases, Pagan. Ya es tarde.
Busco mi teléfono móvil en el bolsillo de mi pantalón y no encuentro nada.
¿Dónde lo dejé?
-¿Buscabas esto? –Miro a Leif sin entender y veo que sostiene algo en su mano. A primera vista se parece a lo que estoy buscando.
-¿Es mío? –Pregunto dudosa. No entiendo cómo llegó a sus manos.
-Según Wyatt, sí. Toma. –Se agacha a mi lado y me lo pasa. Yo lo agarro y me quedo mirando el móvil. Es el mío. –No sé cómo llegó al campo, pero estaba en el suelo al costado del edificio. ¿Fuiste a buscar a Wyatt?
-No lo encontré, ese fue uno de los tantos lugares donde lo busqué, luego de lo sucedido en el comedor.
Jamás le diré que los escuché hablando y me fui.
-Entonces nos desencontramos. Estuvimos por ahí todo el tiempo. –me dice en tono amable.
Es muy diferente a como supuse que él era. Más bien, Leif es todo lo contrario a lo que imaginé. Para empezar no es arrogante e insoportable, parece ser capaz de ponerse en el lugar de los demás y ayudarlos.
-¿Tú también fuiste tras Wyatt?
-Sí, pero lo alcancé antes de que se fuera demasiado lejos y buscamos un lugar para conversar. Él está mejor. Te vimos aquí, pero él se adelantó para llegar al salón de clase. Pensábamos darte esto en clase en cuanto te viéramos, hasta que te vi.
-Gracias. También por Wyatt, sabes lo difícil que es todo desde el año pasado y tú lo ayudaste mucho.
Es cierto, yo no puedo estar con ambos al mismo tiempo y eso me parte al medio. Al menos Wyatt tiene otros amigos a diferencia de Miranda.
-En verdad, él me agrada –sé que es sincero, es difícil que a alguien le desagrade Wyatt, con su personalidad, se gana a todos, excepto a Miranda. Ella no lo soportaba cuando éramos pequeños, luego se enamoró y ahora lo odia. –Vamos, a pesar de ser un hermoso día para descansar aquí, debemos estudiar.
Se pone de pie y me ofrece una mano, que tomo al instante. Es la primera vez que tenemos ese tipo de contacto, sin embargo, hago un mal movimiento, piso una roca que me desestabiliza y obliga a Leif a tomarme de la cintura para estabilizarme antes de que me caiga. Cuando nota que recupero la estabilidad, me suelta con delicadeza.
-Ten cuidado –me advierte mientras toma mi mochila del césped. -¿Estás bien?
-Sí, gracias. –Murmuro avergonzada.
-De nada. Yo te llevaré la mochila.
-No hace falta.
-Insisto, está pesada –suspiro. -¿Segura que no te duele el pie?
Muevo la pierna y compruebo que me duele un poco, me debí torcer el pie. Pero el dolor es soportable, seguramente en un rato pasara.
-Un poco. Pero no iré a la enfermería por algo tan insignificante –respondo a la defensiva antes de que se le ocurra proponérmelo.
-No te iba a decir eso. Camina con cuidado ahora. –se ríe.
Cuelga la mochila en uno de sus hombros y espera a que avance para caminar. Él me sigue mientras nos adentramos en la escuela y caminamos por los pasillos hasta llegar al aula.
No hay momentos incómodos, es fácil hablar con él. Algo que jamás creí ser capaz de decir.
A/N: Hola. Hace mucho no actualizo, pero no abandonaré la historia. Por primera vez les traigo un POV PAGAN, quiero ver como organizo todo. También me informaré sobre el vudú y temas relacionados, ya empecé a hacerlo, porque los libros no dan mucho material, descubrí que los nombres de los padres de Leif vienen de la mitología africana, pensé que era un invento de Abbi Glines, pero se basó en las leyendas que realmente existen.
Esto será lento ya que en la historia original ella tardo en confiar en Leif de por sí, pero de a poco las cosas se irán acomodando hasta que la relación entre ellos sea posible. Si quieren darme ideas, las leo y las tomaré en cuenta. Según lo que planeo, creo que el siguiente capítulo será la fiesta de cumpleaños de Wyatt. ¿Qué les gustaría que pasara?
Buenas noches,
Lucy.
