Disclaimers: Los personajes pertenecen a Abbi Glines.
Estado: Reeditado
CAPÍTULO 8: AMIGOS
POV PAGAN
Leif y yo nos quedamos solos y él saca el teléfono del bolsillo de su pantalón. Y recuerdo que no le avisé a mi madre que llegué y mi teléfono está muy lejos. Dijo que le avisara cuando llegáramos.
-Ya le avisé a tu madre que estamos aquí, recibió el mensaje y dice que nos cuidemos cuando estemos de vuelta –habla antes de que pueda decirle cualquier cosa al respecto, como si ya supiera mi preocupación.
-Muchas gracias.
-De nada. Hay una llamada perdida de Miranda, seguro quería hablar contigo.
-Yo apagué el teléfono.
-Eso lo explica, ya que no llamaría a Wyatt si tiene otra opción.
Mientras dice eso vuelve a sonar el teléfono y Leif contesta.
-Hola… Si, llegamos bien.
-¿Es…?
-Miranda –murmura Leif y mirándome de reojo. –Pagan está a mi lado. Si quieres te paso con ella… Me acaba decir que lo apagó. Pero, no debes preocuparte, está a salvo conmigo… La llevaré de vuelta a su casa en cuanto la fiesta termine… Bien, te lo prometo… Ahora hablarás con tu amiga.
Me da su teléfono y yo me alejo para hablar.
-Sí que eres insistente. –Le digo riendo.
-No me critiques. Sólo quiero asegurarme que mi mejor amiga está bien.
-Gracias por eso. No pasará nada grave, Wyatt y Leif actúan como si fueran mis custodios.
-Más les vale. ¿Por qué apagaste el teléfono?
-Se me estaba quedando sin batería. –miento.
-Invéntate otra excusa. Cuando te lo di estaba completamente cargado, y aunque fuera así le hubieras pedido un cargador a Wyatt.
¿Ella vio el nivel de carga? Vale. Le debería decir la verdad.
-Jay se comunicó conmigo, me enojé por algo que escribió y apagué el teléfono.
-Ahora si te creo.
-Después hablamos de esto –respondo simplemente sin dar detalles.
-Sí, supongo que no es tan correcto hablar de esto con Leif a tu lado.
-No está a mi lado. Me alejé de él por unos minutos.
-¿Lo dejaste solo? ¿Sabes las mujeres que van a las fiestas de Wyatt? Muchas de la escuela, familiares y chicas que traen sus hermanos y primos. Actúan como garrapatas con todos los hombres –parece estar molesta y hay cierto resentimiento en su voz, por culpa de esas fiestas se separó de Wyatt.
-No entiendo tu punto ¿me lo dices por Leif, o por Wyatt? ¿Te preocupa que Wyatt tenga algo con cualquiera de esas "garrapatas"? De todas formas estamos en la zona más alejada del jardín de su casa y nadie está con nosotros.
Apenas digo eso me doy cuenta del error que cometí, porque ella se queda callada del otro lado de la línea. Fue un golpe bajo y cruel recordarle lo que pasó con Wyatt hace meses.
-Perdón –suelto arrepentida. –No debí decir eso.
-Ese idiota puede hacer lo que quiera, ya me da igual –responde con voz molesta pero con un toque de tristeza, demostrando que si le afectaría eso. Aún lo ama. ¿Cómo puede ser tan terca? –No me lo vuelvas a nombrar.
-Miranda, de verdad lo siento.
-¡Dije que no me importa!
Mentirosa.
-Solamente no dejes que ninguna arpía se acerque a Leif –desvía la conversación rápidamente.
-¿Yo porque debería evitarlo?
Tal vez ella no ha dejado de intentar flirtear con él después de todo.
-Porque yo lo digo. Y esta noche es tu pareja.
-Ese no es motivo suficiente. Adiós, Miranda. Luego, nos hablamos.
-¡No me vas a colgar! –dice enojada por haber insinuado que está loca y querer abandonar la conversación.
-Claro que sí, porque ya estás desvariando. No debería importarme lo que él haga tampoco. Además este no es mi teléfono. Que tengas buenas noches.
Aún escuchando sus quejas del otro lado de la línea. La ignoro y corto la llamada. Lo que ella quiera no es asunto mío.
Vuelvo con Leif y le devuelvo el teléfono en su mano. Nuestras manos se rozan y siento algo extraño, una especie de electricidad que me recorre.
¿Por qué siento esas cosas con él? No le encuentro explicación lógica.
Él me sonríe y toma esa misma mano cuando guarda su móvil en el bolsillo interior de su chaqueta.
-¿Volvemos a la fiesta?
-No me gusta mucho bailar.
-Lo sé, pero tampoco eres mala. Ven.
Lo considero unos instantes y acepto el ofrecimiento. Después de lo ocurrido con Jay, lo último que necesito es seguir pensando en ello. Hoy no. Además deberíamos ir con Wyatt y le ahorraremos el viaje.
Él se pone de pie sin soltar mi mano.
-Ten cuidado donde pisas –me recomienda recordándome que no estoy con el calzado más cómodo del mundo, para caminar sobre césped.
Me guía con sumo cuidado hasta que llegamos al camino y cemento, pero no me suelta hasta que llegamos donde están todos. Muchos de nuestra escuela nos miran, pero intento no prestarles atención.
Vemos a Wyatt rodeado de amigos en la mesa de bebidas y vamos con él. Me acerco sigilosamente a él y lo tomo del cuello por detrás.
Él pega un grito porque no me vio a llegar y yo lo suelto riendo. Wyatt se da vuelta realmente asustado y yo me paro al lado de Leif por las dudas que mi mejor amigo quiera vengarse.
-Maldición, Pagan. Nunca vuelvas a hacer algo así, casi me matas de miedo.
-Considéralo un arreglo de cuentas por lo de recién.
Sonrío triunfante.
-Oh, escapa mientras puedas, Leif. Después te tocara a ti.
Noto que a Leif la situación le divierte.
-No escaparé –afirma mirando a ambos. –De todas formas, prometiste que volverías con nosotros, Wyatt. ¿Tus invitados te retuvieron?
-No, solo hice algo que me parecía correcto y quería resolverlo ahora.
Me mira a mí y sé refiere a ese chico que me acechó.
-¿Ya está resuelto?
-Ya no volverá a molestar a nadie que esté en mi fiesta. No quiero problemas, por eso lo eché y lo envié a su casa en taxi. Como sea, aquí tienen sus bebidas.
Nos pasa nuestros vasos.
-Podemos sentarnos y comer algo allí.
Señala unos sillones y pufs alrededor de una mesa baja.
-O podríamos bailar –propongo.
-Por ahora paso, me estoy muriendo de hambre. Casi ni he comido hoy, organizando todo. Pero háganlo ustedes si quieren. Y luego vengan conmigo.
En mi interior me pregunto si es solo eso, o su mente está pensando en otra cosa… como la ausencia de Miranda. No ha preguntado por ella, pero por su actitud es evidente que hay cosas que ni ahora olvidaría.
Bebemos sorbos de nuestras bebidas.
Empiezo a dudar entre acompañarlo, o dejarlo solo, pero la mano de alguien me empuja hacia donde todos están bailando.
-Acompáñalo –dice mi mejor amigo al tiempo que acepta nuestras bebidas para llevarlas a la mesa.
-No te preocupes por él, lo traeremos aunque no quiera en un rato.
Leif, aprovecha una canción más relajada para acercarme a él y susurrarme eso al oído.
-¿Cómo sabes?
-Te conozco, hay cosas que no puedes disimular.
-¿Tú también lo notaste?
-¿Te refieres a que por momentos actúa distante, y seguramente Miranda es la responsable? Sí. De hecho días pasados, se sintió mal porque sabía que ella no iba a aceptar venir bajo ningún punto de vista.
-Muchas veces siento rabia por mi amiga por ser tan terca y poco comprensiva con él. Por hacerlo sufrir, por culpa de… no quiero pensar en ella.
Esa chica que arruinó todo, siempre estuvo obsesionada con Wyatt, solo que él siempre la rechazó, por su amor hacia Miranda. Cuando se enteró que eran novios, siempre trató de ponerles piedras en el camino, y ese día lo beso contra su voluntad, Wyatt la apartó de inmediato pero ya era demasiado tarde porque Miranda había visto todo de lejos y había entendido algo erróneo.
Él toma mi mano entre la suya y rodea mi espalda con su brazo.
-No pienses. Esa chica ya se mudó a otro país hace meses por el trabajo de sus padres. Tú no tienes la culpa de lo ocurrido.
-Pero siempre acabo pagando los platos rotos de ese lío. Siempre quedo entre medio de ambos, aún sin desear eso.
-Es un problema.
-Un problema que no acaba.
-Sí acabará. Solo hay que darles tiempo.
-¿Más?
-Sí, más. Lo superarán aunque no se reconcilien.
Alejo mi rostro de su hombro donde lo tenía para que nuestro amigo no notara el intercambio de palabras y solo viera a dos palabras bailando.
-¿Por qué apagaste el teléfono?
-No quería conversar más con Jay y no iba a parar de llamarme.
¿Por qué siento que puedo decirle estás cosas a él?
-¿Discutieron?
-Algo así.
-¿Por qué yo te traje?
-Porque él piensa que voy a hacer lo mismo que él hacía con todas las chicas que se cruzaba.
-Es un ilógico razonamiento.
-Sí, pero sigue pensándolo, pensé que le había quedado claro que yo no soy como las demás, no cambió nada.
-Debería confiar más en ti.
-¿Ahora lo entiendes? No quiero hablar con él, sigo molesta.
-Entiendo cómo te sientes considerando que no es la primera vez. Deberías hablarlo con él. Aunque, deberías olvidarlo por hoy y divertirte.
Eso mismo me dijo Wyatt. Miro en su dirección en un auto reflejo, está sentado con su padre mirando hacia nosotros, cuando nuestras miradas se encuentra me sonríe. Vuelvo a mirar a Leif.
-Por cierto, Miranda creo que sigue acechándote.
-Es broma ¿no?
-No lo es, pero supongo que sabe que no tiene ninguna chance, después de todo, no traicionarías a Wyatt.
-No lo veo así. Al menos, no en estos días. Ya lo superó, Pagan –él sonríe. – Nunca me involucraría con alguien es tan importante para un amigo; y aunque no hubiera sido así, ella no es mi tipo.
-¿Cuál es tu tipo?
Resulta extraño que alguien no mire con otros ojos a mi amiga. Tiene bastante popularidad con los hombres, aunque se niega aceptarlo o siquiera intentar avanzar con cualquiera. Ella tiene más bien "amores platónicos".
-¿En serio quieres saberlo? –Leif me mira con una expresión divertida en su rostro. –Creí que tu amiga era la de las preguntas incómodas.
Yo me pregunto lo mismo… ¿hace falta? No, por supuesto que no.
Me ruborizo al darme cuenta del error que cometí.
-Me tomaste por sorpresa. Supongo que podré decírtelo algún día, pero no será ahora.
Su mirada se dirige a algo más allá que yo misma, entrecierra los ojos mientras me hace dar una vuelta de baile.
-¿Pasó algo?
Cuando miro en la misma dirección, no veo nada extraño. Nada que llame la atención. Solo un grupo chica pasando por la mesa de bebidas.
-Me pareció ver algo. Olvídalo, ve con Wyatt y convéncelo de alguna forma para que se distraiga.
Ambos nos dirigimos de vuelta a la mesa.
-¿Se divirtieron? –nos dice Wyatt indicándonos que nos sentemos.
Miro de Wyatt a Leif.
Me dejó picando una respuesta y lo entiendo, apenas nos conocemos. La conversación de ellos, días antes viene a mi mente. Wyatt sabe la respuesta, o al menos tiene sospechas.
-Sí, es tu turno, Wyatt –Leif empieza a comer de los platos que hay en la mesa para indicar que por el momento no piensa volver a bailar. –Intercambio de pareja.
Me pasa un plato con aperitivos mezclados y dos servilletas grandes para que cubra mi vestido.
-Muchas gracias.
-Iré a ver si tu madre necesita algo. Te dejo con tus amigos. Con permiso, chicos. Disfruten de la velada. –El padre de Wyatt nos dedica una sonrisa mientras se va.
Le agradecemos, pero no sabemos si él nos escuchó.
-¿De qué hablaban? –me atrevo a preguntar mientras veo unas porciones de sushi frente a mí? Agarro el par de palillos que están en el costado para agarrarlos y como.
-Me dijo que este es el de mis últimos cumpleaños antes de empezar la universidad e irme de casa, mis padres están un poco nostálgicos por eso.
-Es el penúltimo cumpleaños. Estoy segura que conseguirás una beca en la mejor universidad del estado.
-Tal vez, me esforzaré para eso. Por cierto, lo que estás comiendo fue un regalo mi tío para el catering. Traje un plato aquí para que no te quedaras sin probarlo.
-Gracias.
-De nada. ¿Te gusta?
-Están deliciosos. Me podría comer solo esto en toda la noche. ¿Hablas del tío que es dueño un local en el barrio japonés?
-Él mismo.
Un grupo de chicas se acerca a nosotros tres, saludan a Wyatt por su cumpleaños, tomo el vaso de jugo y tomo más, porque después de comer tanto, siento mi garganta reseca.
No puedo evitar notar como lo miran.
Oh, sí. Las recuerdo, son de la escuela, y son las que siempre andan detrás de los jugadores de equipos de diversos deportes y se juntan exclusivamente con populares, despreciando al resto de los mortales. Miranda no deja de criticarlas.
De hecho aún conmigo presente no disimulan como tienen los ojos puestos en Wyatt y Leif.
Esto no acabará bien.
Leif trata de ignorarlas mientras puede, parece estar demasiado ocupado tomando su bebida. Wyatt habla con ellas amablemente, pero sin otras intenciones a diferencia de ellas. Una de ellas toca el pecho de Wyatt intentando abrazarlo, pero él se aparta.
-¿Qué haces?
-Oh, vamos. Eres el cumpleañero, debes divertirte. Vamos a bailar y beber algo. Ella muestra un vaso grande que tiene en la mano, una de las bebidas con más alcohol de la fiesta.
De reojo me doy cuenta que Leif mira el contenido con desconfianza.
-Tú también estás invitado, Leif, por supuesto. A mis amigas, les encantaría tu compañía.
La conversación con Miranda viene a mi mente, ella no quiere que yo deje que arpías como las de ese grupo se acerquen a ellos dos, aunque no lo incluyó a Wyatt es obvio le dolería saber que Wyatt estuvo pasando parte de su fiesta con ellas.
-No, gracias. No lo tomen a mal, pero no me interesa. Lo siento –dice sin casi mirarlas, me roba una porción de sushi que agarra adecuadamente con unos palillos extra que había en en el plato y la come. Las caras de las chicas son un poema y casi me río, pero me contengo.
Pobrecillas, no están acostumbradas al rechazo.
Leif sonriendo devuelve los palillos al plato luego de comer tres porciones con rellenos diferentes.
-Tienes razon, están deliciosos –comenta.
-Siempre tengo razon –sonrío con la imagen de las chicas en mi mente.
Ahora solamente falta Wyatt. Entre todos los hombres, él no caería tan bajo ¿verdad? ¿Cambiar a Miranda por una de esas chicas? Es imposible.
-Lo lamento, pero yo también paso. De hecho, prometí que iba a bailar con alguien –agrega mirándome a mí. –Pero ¿ven ese grupo de allí? –señala a un grupo que está más aislado hablando en círculo. Uno de mis tíos invitó a algunos compañeros de su universidad, no conocen a nadie aquí, de hecho son de un estado lejano, me harían un favor muy grande si los hacen sentir cómodos.
Mi diversión dura poco, al verlas sonreír nuevamente, al conseguir otros objetivos para disfrutar la noche. ¿Qué mejor que un universitario y mejor aún un joven adulto con más experiencia? Esos chicos deben sobrepasar los veinticuatro años. Hago un pequeño bollo con una servilleta de papel y se la lanzo.
-¿Por qué hiciste eso, Wyatt?
-Solo quería quitármelas de encima. Las chicas populares, buscan siempre algo superior ¿no? Bien, les ofrecí una alternativa que excedía sus expectativas.
-Pero lanzaste a esos universitarios a los lobos –le recrimina Leif.
-No lo había pensado, Leif. Supongo que los compadezco. Aunque tal vez alguno se encuentre a gusto con esa atención. Da igual, mientras no nos acosen a nosotros, estará todo bien. Quiero tranquilidad dentro de lo posible, ya tengo demasiado con aguantarlas en la escuela, pueden volverse una pesadilla y peor en grupo.
-Te comprendo completamente. Pero no te negaste a bailar. Así que vayan, yo me quedaré aquí.
A/N: Hola ¿Cómo están? Quería hacer una aclaración, me parece que no mencioné antes así que lo diré ahora, mi bebé Dank va a aparecer, pero aún no es el momento. Si, tal vez hay un poco de drama, pero como este fanfic quise hacer las cosas diferentes no será al grado de la historia original. Como lo plantearé aún lo estoy considerando, pero falta un poco. Surgirá sobre la marcha como suele pasar con todo lo que escribo, por ahora tengo planeadas, apariciones pequeñas de Dank en mente. Pero, tranquilas, La Muerte aparecerá para dar más color.
También quiero decir que gran parte del capítulo siete, la escribí hace semanas, mientras trabajaba con capítulos adelantados que vendrán en el futuro, tal vez en un par de actualizaciones más ya los lean. La cuestión es que lo publiqué en Wattpad (Usuario: LucyMellark ) y me olvidé de subirlo a Fanfiction.
Lo mismo me está pasando con otras historias Everlark, como "Mi fuerza eres tú" porque debo pasar muchos capítulos que solamente tengo en Wattpad a la computadora y por alguna razon no puedo acceder a internet desde allí. Por eso si leen esto mis lectores, quiero que sepan que cuando actualice "MI FUERZA ERES TÚ" tal vez les aparezcan varios capítulos de una sola vez.
Buenas noches,
Luciana.
