Capítulo 5 – Un lugar en el porvenir

Freezer se quedó inmóvil, contemplando lo que acababa de pasar.

– ¿Ese… ese escudo… ha bloqueado mi técnica? – preguntó Freezer retóricamente – Qué interesante.

– Si el escudo funciona con alguien como él, tengo una gran ventaja – pensó el joven, quien miraba de nuevo al tirano y no podía evitar fijarse en sus partes robóticas.

– ¿Todo eso te lo hizo un saiyan?

– Y será lo último que un saiyan me haga – Freezer empezó a caminar hacia su oponente, sonriendo, con cierto aire de superioridad.

Glova, en cambio, temblaba de pies y manos. Su cola abarcó su cintura y se mantuvo derecho. Freezer se paró a medio metro de él. La altura del emperador era claramente inferior a la del joven, pero eso no hizo dudar de su poder. Sus miradas, arriba y abajo, cada una ubicando las pupilas del otro.

– ¿Estás seguro de lo que te juegas, muchacho?

– Nunca lo he estado tan poco – respondió el saiyan – Pero me arriesgaré.

Entonces Freezer lanzó una patada directa al mentón de Glova, pero este la esquivó fintando con su tronco. Casi antes de darse cuenta de lo que había hecho, Glova vio tumbado a su rival sobre la arena, bocarriba. Su contraataque había sido suficientemente rápido.

El demonio se incorporó en el suelo y se restregó la muñeca por la sonriente boca para limpiar un surco de sangre que caía de ella.

– Eres un guerrero muy atento. Pero tengo algo de prisa – se levantó – Un conocido llegará aquí en tres horas y no querría darle una bienvenida poco elaborada. Terminaré con nuestro juego enseguida.

Freezer se levantó y empezó a irradiar un aura morada que hacía temblar la tierra. Glova se puso en guardia y le imitó. El emperador apareció directamente delante de él y lanzó un puñetazo directo al pecho, pero el saiyan lo esquivó echándose a un lado. Lo mismo ocurrió con los siguientes golpes que el tirano lanzaba. Todos fallaban o eran interceptados por los puños de Glova.

– ¡Ja! – celebró Freezer cuando acertó un puñetazo encajado por el rostro de su oponente, quien salió volando varios metros atrás hasta estrellarse en el suelo – Sucio mono… – añadió entonces – Yo os enseñaré que nuestra raza es la más poderosa del universo.

– Quizás sí – dijo Glova al levantarse – Pero yo no soy lo que soy por mi sangre, sino porque soy único en mi especie. – se puso en guardia, algo más confiado – Tus golpes apenas me duelen.

Era cierto. Glova recibió un puñetazo a propósito, pero no notó una diferencia radical de fuerzas, al menos en el sentido esperado. De hecho, había comprobado que su velocidad, de momento, era muy superior.

El tirano, más serio, alzó su mano derecha y lanzó una ráfaga de energía púrpura que fue seguidamente esquivada por su objetivo, quien voló en picado hacia su oponente con el pie derecho por delante.

En aquel momento, Freezer dio un pequeño salto hacia atrás y la patada de Glova se hundió en el suelo, agrietándolo con furia. El demonio del frío aprovechó el momento agarrando su tobillo con la cola metalizada y tiró de él, desestabilizándolo. El desequilibrio del saiyan no duró demasiado; levitó para mantenerse firme. Su fuerza venció y Freezer fue atraído en un instante hacia Glova cuando este desplazó bruscamente su pierna hacia detrás, como si la cola del demonio estuviera pegada a ella.

El puño de Glova se estrelló directamente en el rostro de Freezer con un sonido seco y ensordecedor que tronó lanzándolo como un misil hacia Cold y sus soldados. El Rey esquivó a su hijo haciéndose a un lado, pero los soldados fueron derribados a su paso por el cuerpo del emperador que no cesó su velocidad hasta chocar con una de las patas de su propia y gigante nave, partiéndola en dos.

El rostro del emperador mostraba ira y su mirada fue terrible. Se impulsó lleno de energía, su codo colisionó contra la mano de Glova. La tensión de los dos luchadores era manifiesta. El saiyan aprovechó la postura defensiva y arremetió con una patada baja y abrumadora que se llevó por delante las dos piernas del demonio, dejando a su paso una esfera de energía inmóvil y a ras del suelo.

¡Pam! – sonó de nuevo. El porrazo embistió el costado de Freezer, quien fue impulsado hacia arriba.

¡Zip! – el saiyan apareció justo encima, cortando la trayectoria de su rival con un golpe de martillo a dos manos.

El demonio sintió aún más dolor en su espalda y, listo para caer al suelo, puso por delante las manos, pero algo surcó sus sentidos fugazmente. Algo no cuadraba – ¿Qué hace ahí una esfera de Ki? – pensó en una milésima de segundo antes de chocar inevitablemente contra ella.

La colisión creó una explosión controlada pero potente que envió a su víctima de nuevo hacia arriba. Y Glova ya lo esperaba, interceptando con una patada vertical el impulso sufrido por su rival.

¡Pam! – la patada dio en la espalda y el demonio fue directo al suelo, esta vez sin más inconvenientes que la violenta colisión contra el árido suelo.

Freezer ahora, enterrado en la grieta que su propio cuerpo había provocado, hizo temblar todo lo que le rodeaba y voló con furia hacia la superficie. Cuando emergió de entre las rocas, una ráfaga de energía impactó contra su rostro no metalizado y cayó al suelo de espaldas, como si fuera un muñeco de trapo.

Arg… - gimió el emperador, arrastrándose. Acarició levemente su fara magullada por el último ataque y comprobó que sangraba.

– Hijo de… - cerró sus puños con rabia y se levantó levitando con delicadeza – ¡Vas a morir, escoria! – pegó un salto y levantó un dedo, creando una esfera anaranjada y luminosa que se fue haciendo más y más grande.

Glova ya estaba seguro de que sus fuerzas tenían una grata diferencia, pero aún se sentía intimidado por el emperador del universo. Vaciló sin quererlo al ver la nueva técnica de su adversario.

– ¡Te destruiré a ti y convertiré este planeta en un desierto! – gritó el tirano, iracundo.

Los soldados allí presentes se alejaron de él y se acercaron sutilmente a su Rey.

Sin dudar de cómo hacer frente al ataque que se le venía encima, el saiyan alzó ambos puños bien cerrados apuntando a su oponente – ¡Oreia… - ensalzó su voz.

– ¡Ahora muere! – gritó freezer, lanzando su Supernova.

– ¡Kaiol! – sentenció Glova justo antes de que de sus puños emanara una potente ráfaga de energía cerúlea y luminosa que impactó contra la gigantesca esfera del emperador, haciendo retumbar la tierra.

La Supernova no tardó en ceder ante el ataque del saiyan y Freezer no tuvo más remedio que posar sus manos en su propia técnica, empujándola al ver que perdía potencia. Aun así, el ataque de Glova avanzaba y la resistencia de Freezer era cada vez menor mientras sus venas se remarcaban con tensión.

¡Zas! – un rayo impactó en el costado del emperador, impulsándolo fuera de la trayectoria de los ataques colisionados. La Supernova fue lanzada entonces al cielo y se perdió en el firmamento junto con el Oreia Kaiol de Glova.

– No hagas estupideces – le reprochó Cold a su hijo mientras este último se levantaba del suelo – Si no fuera por mi intervención, este planeta habría estallado junto con todos nosotros.

– Sucio mono… - balbuceó Freezer, ignorando a su padre. Se levantó y con una vena resaltada en la sien orgánica se abalanzó de nuevo hacia el saiyan.

Glova le esperaba en guardia. El emperador se desplazó en el aire con una velocidad vertiginosa y cuando estuvo justo enfrente de su adversario, desapareció. Glova siguió su ultra velocidad con los sentidos y miró hacia arriba. Freezer caía como un meteorito, con el puño hacia delante, pero cuando iba a chocar con la mano de Glova, el demonio apareció de nuevo delante del saiyan, preparando un derechazo con su mano metálica.

¡Clonk! – sonó un golpe seco en el escudo de Glova.

Freezer estaba en shock. No sabía cómo aquel indecente, sin ser el legendario super saiyan, podía competir contra su velocidad y contra su poder.

Glova, con el escudo cubriéndole la cara, solo tuvo que avanzar un paso certero para clavar su codo derecho en el lado metalizado de la cabeza del emperador – ¡Trom! – resonaron las rocas que estalllaron al recibir el impacto del cuerpo de Freezer a decenas de metros de Cold y Glova.

– Eres muy resistente – gruñó Cold.

– Y Freezer un tirano malcriado – dijo el saiyan seriamente mientras miraba el surco de escombros que seguían y trazaban la dirección por donde había salido disparado su adversario – No quiere admitir que ya ha perdido. Por cierto – añadió señalando el este desde su posición – Tenemos compañía.

Cold miró a los alrededores y avistó una serie de personas volando y aterrizando en unas mesetas relativamente cercanas – ¿Quiénes son?

– No los conozco – respondió Glova – Pero me gusta tener espectadores.

Freezer llegó rápidamente hasta el área de combate. Su estado era pésimo: sus partes orgánicas tenían magulladuras y hematomas por todas partes y sus zonas metalizadas tenían un aspecto polvoriento. La superficie de la cabeza que recibió el impacto del último golpe estaba algo abollada.

– Ya estás muerto, Freezer – le reveló Glova muy confiado.

El joven saiyan se había percatado a lo largo del combate y para su gran sorpresa, de que superaba a Freezer por mucho. La velocidad que Freezer alcanzaba era abrumadora en comparación con los soldados de élite a los que se enfrentó protegiendo Glasq, pero, para él, no era más que un simple crío rabioso.

– ¿Qué dices? – masculló el demonio del frío – ¡No sabes de qué estás hablando!

Entonces Freezer levantó dos dedos y cruzó un par de veces el aire, formando en cada uno de los movimientos un tajo de energía de gran velocidad que Glova tuvo que esquivar moviéndose de un lado para otro. Cuando se detuvo, interceptó una ráfaga de energía púrpura que fue desintegrada con el escudo.

¡Zip! – Freezer apareció por detrás de su rival y casi acertó con una patada lateral. El saiyan había esperado hasta el último momento para moverse y rápidamente atrapar la cola de su oponente en un giro de esquive. Con fuerte agarre, glova lanzó al suelo a Freezer y este impactó con potencia. Una nube de polvo invadió el ambiente.

¡Cof, cof! – escuchó a su rival derribado – Malditos saiyans…

– ¿Es uno de aquellos el saiyan que estabas esperando?

El tirano miró con los ojos muy abiertos hacia el lugar que Glova señalaba con el pulgar. Divisó entonces a Vegeta, al Namekiano y al hijo de Goku, entre otros desconocidos – No, espera – pensó – Aquel calvo inútil… y Vegeta… ¿No los maté? – todo daba vueltas en su cabeza. Gotas de sudor frío y sangre caían de su barbilla al suelo. Cerró su mandíbula, lleno de rabia – Esos gusanos a los que un día arrodillé ante mi poder ahora me están viendo postrado como un perro contra este bastardo malnacido.

– ¿No? – dijo Glova apuntando a su presa con el puño – De cualquier forma, tu sentencia ahora es la muerte.

– ¡Quieto, Freezer! – dijo Cold – No sigas haciendo el idiota. Te ha superado.

Glova miró a Cold – Esto no es contigo. Tú no me interesas.

– Tú a mí sí.

Freezer, débil y postrado en el suelo, fijó su mirada sorprendida en su padre.

– Suelta ese escudo y combate con alguien de tu nivel.

– ¿De mi nivel? – sonrió Glova – Eres más poderoso que tu hijo, ¿verdad?

– ¡Ja ja ja! – rio Cold – No puedes imaginártelo.

La mano de Glova tembló al soltar el escudo en el suelo – Está bien – su sangre saiyana hervía por saber el límite de su poder ahora que había superado al emperador del universo.

Freezer observaba la situación desde la izquierda del saiyan y vio el útil objeto que Glova acababa de soltar.

– Vamos – dijo Cold – Te estoy esperando.

Glova sonrió y en un instante recorrió la distancia que los separaba. Un gancho de izquierda fue esquivado por Cold quien, confiado por su primer movimiento, fue a golpear con un derechazo la cabeza del saiyan. Glova estaba probando a su nuevo oponente: se encorvó para evadir el puñetazo del gigante y pegó una patada baja a la pierna del demonio.

Cold se desequilibró y recibió entonces otra patada lateral que le lanzó lejos hasta chocar con su gran nave espacial, haciéndole un boquete al traspasar su blindaje.

Todo ello ocurrió en un corto lapsus de tiempo. Mientras tanto, desde el momento en que Glova se desplazó de su posición, Freezer había aprovechado para acercarse gateando al escudo. Estuvo a punto de cogerlo, pero el pie del saiyan, que ya había regresado, fue más rápido.

El pisotón aplastó la mano metálica de Freezer en el suelo y le hizo mirar horrorizado los ojos vidriosos de Glova.

– Asesino y ladrón, ¿eh?

En un solo segundo, el emperador vio sonreír a su enemigo y contempló cómo aquella sonrisa se apagaba formando una línea de esfuerzo en los labios que garantizaba la fuerza de su próximo ataque.

Con la pierna restante, Glova aprovechó el brazo aprisionado de Freezer para pegar un golpe fulminante que atravesó el metal del brazo robótico a la altura de su tríceps. Cientos de partículas de acero y metales duros pasaron como a cámara lenta por los ojos incrédulos del tirano.

– Hala – soltó Glova – Vuelves a ser manco.

Freezer no dijo ni una palabra. El miedo en su expresión reflejaba un estupor indescriptible. Entonces Glova colocó la planta del pie en su cara y la empujó con energía, tirando al emperador de espaldas y provocando su rozamiento con el suelo hasta que paró de deslizarse a unos metros lejos del escudo.

– No tpques lo que no te pertenece mientras juego con papá.

¡Pam! – resonó el puñetazo de Cold al acertar en la cara de Glvoa.

El saiyan cayó al suelo y se incorporó dando una vuelta en el aire – Concentración – se dijo a sí mismo.

– Como puedes observar – dijo Cold – mi poder es superior a la forma original de mi hijo.

– No eres para tanto – sonrió Glova.

– Ya veremos.

Cold volvió a atacar, esta vez con una patada directa. Glova tenía en cuenta el gran alcance de su oponente. Era el doble que él y sus manos podían abarcar el cuello de un terrícola fácilmente.

– Un cuerpo tan gigante sería difícil de esquivar si su velocidad fuera igual de grande – pensó Glova mientras evitaba y paraba todos los golpes de su nuevo oponente.

– Sí. Noto que eres algo más poderoso que tu hijo – admitió el saiyan, intocable – Pero sigues estando en un nivel inferior al mío.

¡Plom! – el puñetazo de Glova dio justo en el gran estómago de Cold.

¡Urg! – berreó el demonio mientras rodaba su zona abdominal con los brazos y caía de rodillas y cabizbajo, situándose a la altura de Glova.

– Ahora sé que tú tampoco estás a la altura – dijo el saiyan con burla.

– ¿No? – escuchó a Cold casi sin respiración – Entonces tendré que… cambiar el curso de la batalla – levantó su rostro para mirar a Glova y este último pudo contemplar cómo se le alargaba la cara y se le desfiguraba.

– Joder… - se asustó – ¿Qué te pasa? – exclamó asqueado.

La cabeza del demonio del frío se alargó hacia atrás, abriendo paso a un par más de cuernos que crecieron en ella. Los huesos crujían y la armadura estalló, dejando paso a otros cuernos más largos que crecieron en la espalda del monstruo. Sus hombros se hicieron más anchos y alargados, simulando una armadura. Cuando se incorporó parecía aún más alto y sus extremidades más largas.

El saiyan notó que el poder de su enemigo se había incrementado notablemente y que su suerte podía cambiar si no mantenía la concentración. Por ello, subió la guardia y esperó el ataque de la nueva forma de su adversario.

– Es una sorpresa, pero no vas a desmoralizarme con una transformación.

Cond sonreía – ¿Inesperada? – preguntó arqueando las cejas y reincorporándose – ¿No sabes que mi raza superior oculta el poder con metamorfosis involutivas? – rio entre dientes el demonio – Entonces deberías saber otra cosa: esta aún no es mi forma original.

Una gota de sudor recorrió la frente de Glova. Su rostro no se agravó cuando el corazón le comenzó a bombear con mayor intensidad.

Nota del autor:

Espero que os esté gustando el combate. ¡Esto es solo el principio! ;D

Pd: en mi blog podréis ver un dibujo asociado a este capítulo.