Capítulo 6 – Magnicidio

Esta vez fue Glova quien pasó al ataque y Cold a la defensiva. Cuando el saiyan fue a dar el primer golpe, Cold lo evitó volando hacia el cielo, pero fue perseguido. El siguiente intento de Glova fue a la espalda de su rival, sin embargo, este último ya se había percatado de su trayectoria y dio un puñetazo giratorio, pillando al saiyan desprevenido. Glova no tuvo más remedio que parar en seco su acometida, ya que el brazo más largo del demonio golpearía antes. Aun parándose a una distancia precavida, algo sacudió su mentón: la cola de Cold había seguido el mismo recorrido hasta alcanzar su objetivo.

– Estás condenado, muchacho – dijo Cold, animado – Pero admito que tienes un poder excepcional. ¿No eres tú el Super Saiyan del que hablaba mi hijo?

– ¿Super Saiyan? – Glova miró a Freezer. Estaba de pie, inmóvil, como en shock – Es la primera vez que combato contra Freezer. Y no sé de qué estás hablando. ¿Así llamáis al que pudo apalear al germen de ahí abajo? – se burló sonriendo – Entonces yo también soy un Super Saiyan.

Cold comenzó a atacar y Glova a esquivar los golpes que le acosaban. La sonrisa del saiyan no había desaparecido. De repente se quedó quieto y el Rey, seguro de que su golpe acertaría, sintió en su mano un dolor instantáneo que hizo que su puñetazo retrocediera.

– ¿Una explosión? – Cold se miró los nudillos chamuscados.

Glova le sonreía inmóvil y con los brazos relajados. Cold volvió a la carga, molesto. Pero la siguiente patada retrocedió dolorida, al igual que los demás golpes. Cada vez que éstos llegaban, Glova creaba con rapidez una esfera de ki entre el punto objetivo del ataque, interceptándolos con explosiones controladas.

El grito de impotencia de Cold fue un coro de gloria y orgullo para los oídos del saiyan. El demonio del frío se alejó entonces para crear un bláster que salió disparado hacia su contrincante tras un fogonazo.

Glova pegó una patada recta y hacia arriba, mandando la ráfaga lejos, hacia el cielo.

Cold jadeaba angustiado y miró sus extremidades doloridas y quemadas. Cuando retornó la mirada en su oponente, una esfera de energía colisionó a toda velocidad en su pecho, estallando y dejando una estela de humo a su alrededor. Cold agarraba su estómago del dolor, como si los órganos se le fueran a escapar en algún momento. Su boca abierta hacía deducir a Glova que el golpe le había dejado sin respiración.

– Vaya diferencia – se burló el saiyan – se nota que eres el hermano mayor de Freezer, qué fuerte estás. Pero nada me impresiona más que tu cara tan poco agraciada.

Cold se irguió lentamente sin apartar sus manos del abdomen.

– Veremos quién ríe el último – cerró los ojos antes de gritar – ¡Yiahhh!

Su cuerpo se iluminó produciendo un destello blanco como la nieve y translúcido como el hielo.

– ¡No! – en un segundo, un joven rubio de chaqueta azul apareció delante de Cold. Blandía una espada con ambas manos, su objetivo era el Rey.

Glova arqueó las cejas inconscientemente al ver al nuevo individuo de aura dorada y, con el reflejo más rápido con el que pudo actuar, lanzó una onda de energía que dio de lleno en la espalda del intruso, desviándolo hacia la izquierda de Cold.

El muchacho se paró en el aire, preocupado y alterado – ¡No dejes que se transforme!

Glova le ignoró, se cubrió los ojos con el brazo por la luz que la metamorfosis desprendía y dejó que la transformación finalizara. Cuando el viento cesó, pudo contemplar la brillante figura que ahora relucía nueva delante de él.

Era la forma que Freezer tendría si no fuera metálico en un tanto por ciento, pensaba Glova. Era blanco y el área superior de la cabeza relucía un color azul marino. Sin embargo, su altura apenas disminuyó y su rostro lucía unas facciones mucho más maduras; menos finas, pero más adultas. Los brazaletes de sus muñecas estaban decorados por unas áreas del mismo azul que le cubría la cabeza, al igual que en los gemelos.

Cold miraba serio a su rival. Notaba un potente Ki fluyendo por su cuerpo. Una energía difícil de controlar.

– Si mi forma anterior me parecía incómoda... mi forma original se me escapará de las manos. Seguro – pensó para sí – Así que acabaré con él de un golpe.

Glova sonrió al ver la nueva apariencia de Cold. Notaba cómo su poder había incrementado bruscamente, más de lo que lo hizo la transformación anterior.

– ¿Quién eres tú? – preguntó Glova al joven de aura dorada.

Trunks ya había envainado su espada y ahora miraba seriamente a Glova.

Cold, a su vez, se fijó en el recién llegado. No se había dado cuenta de que había estado a punto de ser asesinado.

– ¿Es ese el super saiyan? – preguntó el Rey a su hijo desde lejos.

– ¡Es imposible! – Freezer voló hasta posicionarse a la altura de los combatientes – ¡Tú! – exclamó señalando al joven rubio – ¡No eres Son Goku pero, aun así, eres el super saiyan!

Trunks lo ignoró y se dirigió a Glova – Hay que acabar con Cold – dijo gravemente – ¡Es demasiado peligroso!

Glova se percató del poder del supuesto super saiyan. Era algo diferente a lo sentido nunca, pero le interesaba aún más el nuevo nivel de Cold.

– ¿Por qué llama Freezer super saiyan a este chaval? – se preguntó Glova por un momento – No tiene cola, su pelo es dorado y sus ojos son claros. No puede serlo, es todo lo contrario a la pureza de mi especie.

– ¡No me ignores, simio! – gritó Freezer – ¡Ya estoy harto de vuestras insolencias! – Freezer parecía padecer histeria y nerviosismo tales que sus extremidades temblaban y sus ojos, inyectados en sangre, auspiciaron su ataque.

Una decena de rayos fueron disparados desde su único índice apuntando al recién llegado – ¡Tú eres mío!

Trunks desvió los rayos con su palma sin moverse del sitio.

Freezer, casi demente por la ira que le poseía, levantó su único brazo y creó una Death ball – ¡Como emperador del universo, te castigo a muerte, super saiyan! – una sonrisa nerviosa brotó de las comisuras del demonio.

– ¡Flash! – el brazo de Freezer fue despegado de su propietario y, mientras caía, la bola que había formado un segundo antes se volatilizó.

Trunks se encontraba ahora detrás de Freezer, limpiando su espada con la camiseta para enfundarla.

El demonio sin brazos estaba atónito. Su sangre real brotaba por la herida limpia y su rostro boquiabierto no emitía ninguna palabra, solo gemidos, reverberaciones de un orgullo calcinado.

– T… tú... – pudo balbucear Freezer.

¡Shlash! – un rayo de energía atravesó la cara del emperador y el cuerpo sin cabeza cayó al suelo con un golpe seco.

Trunks y Glova miraron a Cold, algo confusos.

– Tenías razón – soltó al final el Rey – Era un crío inmaduro – bajó el brazo ejecutor de su hijo – Al fin y al cabo, parecía más chatarra que otra cosa y sólo sabía comportarse como un idiota.

Glova sonrió y asintió satisfecho al ver el cadáver de freezer en el suelo.

– ¿Alguno de tus amigos se quiere apuntar a la fiesta? – preguntó Glova a Trunks, refiriéndose a los espectadores.

– No – negó con la cabeza.

– De acuerdo, entonces ve para allá y diles que no molesten – Glova hablaba cruzado de brazos – Tú también te puedes quedar con ellos. No necesito ayuda.

– No estoy aquí para ayudarte – le contestó tajante – Voy a eliminar a Cold cuanto antes.

Cold sonreía aparentemente calmado, pero su cola no paraba de agitarse. La forma original era un estado que no había usado desde hacía siglos.

– ¿Por quién sigo ahora? – dijo – Acabemos lo que hemos empezado, ¿no?

Cold dejó un reguero de energía en su trayectoria. A una velocidad impactante golpeó a Glova con su codo derecho. El saiyan salió disparado y se estrelló en una meseta lejana. Cuando se levantó entre el polvo se dio cuenta de que estaba rodeado por terrícolas.

– ¿Qué hacéis aquí? – dijo Glova mirando a los espectadores – Podéis resultar heridos.

– Eres un saiyan – dijo serio uno de ellos, cuyo peinado alzaba su pelo hacia arriba, dándole una apariencia más alta de la que realmente tenía.

– ¿Esperas una respuesta? – le contestó Glova – idos y no molestéis.

Trunks había aprovechado el ataque de Cold para pillarle desprevenido y acabar con él de un tajo de espada, pero el demonio le vio venir. Se dio la vuelta rápidamente y atrapó la hoja de la espada del super saiyan entre dos dedos.

– Bonita espada – el gran pie de Cold se hundió en el estómago de Trunks de una patada que le impulsó hacia atrás.

La espada de Trunks seguía en los dedos de Cold y este último la sujetó por el mango.

Glova ya había volado hasta posicionarse a la altura de su oponente – Está claro que tu poder ha crecido.

– Y aún no has visto nada.

Cold atacó de nuevo, ahora blandiendo la espada. El saiyan no hacía más que esquivarle. La distancia entre ellos era suficiente para el demonio, pero insuficiente para Glova.

– Mierda – pensó – Con la espada tiene aún más alcance y su rapidez me obliga a mantenerme a raya sin poder arriesgarme demasiado.

Un corte rayó la armadura del saiyan, pero fue lo único que Cold pudo hacer. La velocidad de Glova no difería demasiado de la del Rey, y era lo bastante ágil como para evitar todos los mandobles que le lanzaba.

Entonces Cold paró su acometida – Si sigo así me cansaré antes que él.

Trunks apareció en guardia detrás de Cold.

– Dos contra uno ¿Eh? – sonrió – Adelante.

– No te metas, muchacho – le ordenó Glova – Eres fuerte para ser tan joven, pero no tienes nada que hacer aquí.

– No creo que puedas solo – dijo el desconocido. Sus ojos verde agua brillaban junto a su pelo – Te echaré una mano.

Entonces Cold lanzó una ráfaga de ki a Glova, quien tuvo que desviarla con esfuerzo hacia el cielo.

Mientras tanto, Cold atacó a Trunks, quien esquivó el espadazo del Rey y acertó propinándole un puñetazo en el estómago. Aun así, Cold no se inmutó y su combinación de golpes continuó con un rodillazo en la cara y una potente sacudida propinada con la cola en la espalda del joven. Trunks se estrelló entre las rocas del terreno llano en el suelo.

– ¡Aquí tienes, escoria! ¡No sé manejar bien esto! – acto seguido lanzó la espada con todas sus fuerzas.

Trunks se levantó y vio en un instante la espada casi inesquivable hacia su posición. La agarró por la hoja con las dos manos, pero la potencia fue suficiente como para resistir la presión de los dedos del super saiyan, y continuar cortando su trayectoria hasta el muslo, donde se clavó con fuerza.

– ¡Aargh! – se oyó el grito desgarrador.

Cold, riendo, se dio la vuelta para ver a Glova una vez más, pero éste ya estaba demasiado cerca.

El puñetazo del saiyan acertó en plena mandíbula y Cold retrocedió por la potencia.

– Le advertí que no se metiera – susurró Glova – Idiota...

– Luchemos ahora en igualdad de condiciones – propuso Cold con porte de superioridad, pero moviendo el mentón del dolor.

Glova atacó y Cold contraatacó. Los golpes no paraban de sonar por el aire. El saiyan acertaba más, pero la fuerza de Cold parecía ser superior.

Una esfera de energía se estrelló en la espalda del demonio y este último, algo dolorido, se giró levemente en pleno combate para saber de qué se trataba. Fue cuando Glova dio una patada de gran potencia en el costado de su adversario.

¡Urgh! – pudo oír gemir al gigante, que se encorvó del dolor.

– Buen control de la energía corpórea – pensó Glova para sí, animándose.

La siguiente patada fue directa a la cara y Cold salió despedido al suelo. Cayó amortiguando el golpe con los pies y las manos, pero Glova le había seguido situándose justo enfrente. La siguiente patada retiró barriendo bruscamente las manos que el Rey usaba para apoyarse en el suelo, pero el demonio siguió el recorrido de sus brazos para dar una vuelta en el aire, a ras del suelo, y atrapar con la cola el cuello del saiyan.

Glova no fue lo suficientemente ágil, por lo que solo pudo aguantar la respiración para soportar el estrangulamiento. Cold se estabilizó poniéndose en pie y alzó a Glova, ahogándolo.

– ¡Ya estás muerto, basura! – dijo el gigante blanco.

Glova pegó un puñetazo en la cola lo mejor que pudo, pero no provocó más que una mueca de dolor en Cold.

El oxígeno se le agotaba y la presión de la cola del demonio era demasiado fuerte como para deshacer el agarre.

Intentó lanzar una patada, pero no alcanzaba a darle. Mantuvo la punta de su bota enfilando a su rival, como si quisiera alcanzarle con la punta de su pie.

El demonio del frío sonrió – Qué monada. Entonces del pie brotó una ráfaga de ki que dio de lleno en el rostro de Cold.

La atadura se aflojó y Glova llenó de aire sus pulmones. Al deshacerse del nudo que le aprisionaba, el joven saiyan alzó su mano derecha al cielo y de ella salieron disparadas cinco bolas de energía azules que volaron y rodearon a los dos combatientes.

Cold se levantó con magulladuras en la cara y contempló las esferas que les rodeaban. Hizo un movimiento circular amplio y brusco con su brazo derecho; de su extremidad salió disparado un extenso chorro de energía que abarcaba el área de dos de las esferas que les rodeaban. Una evitó el ataque, como si tuviera vida propia. La otra fue destruida instantáneamente.

Seguido, Cold atacó a Glova cuerpo a cuerpo. Los puños de los dos rivales chocaban una y otra vez entre aciertos y bloqueos de los porrazos.

Una de las esferas de energía se estrelló en el costado izquierdo de Cold. Fue como un golpe más que le confundió y facilitó las siguientes pegadas del saiyan. Un rodillazo en el abdomen y un gancho de derecha hizo alzar la cabeza del demonio intentando salir del alcance de Glova, pero otra explosión azul hizo mella en su nuca, desequilibrándole y haciendo de él un blanco fácil. Glova pegó otra patada, pero esta vez no acertó. Cold ahora se encontraba detrás de él y, uniendo sus dos manos, disparó a bocajarro un potente ataque de energía púrpura.

Glova resistió, pero el ataque resquebrajó el material flexible de su armadura por la zona de los dorsales. En cuanto pudo, se incorporó del suelo. Sentía quemazón en su espalda, pero sin vacilar volvió a mirar a Cold.

Las dos esferas azules restantes bailaban alrededor de los luchadores.

Oreia... – susurró Glova, apuntando a su rival con el puño cerrado.

Cold fue de nuevo a por él.

– ...Kaiol! – el ataque de ki cerúleo voló hacia Cold y éste fue a apartarse hacia un lado, pero las esferas de Glova le esperaban y se estrellaron en su costado y mentón por la dirección que quería tomar.

El ataque de Glova dio en el pecho del demonio y Cold, dolido por el impacto, quiso retener la técnica. Los pies del Rey se arrastraban por el suelo, retrocediendo mientras agrietaba la tierra. Con ojos cerrados, sus manos y brazos intentaban acoger el Oreia Kaiol para detenerlo. Sin embargo, la técnica parecía imparable.

La expresión de Cold era de esfuerzo inhumano. Los músculos de sus brazos parecían crecer ante tal adversidad. Las venas del gigante comenzaron a asomar, signo de tensión y ardor extremos.

En general, parecía como si el Rey se estuviera inflando. Cada vez más corpulento, aguantaba progresivamente mejor el aquel ataque. El retroceso disminuía.

Justo cuando la fuerza de Cold pudo aguantar firme la ráfaga, el monarca abrió los ojos y desvió la técnica hacia arriba con un brusco movimiento de brazos – ¡Tssua! – la ráfaga se perdió en el firmamento.

Glova observó a Cold – ¿Se había vuelto notablemente más poderoso en menos de un minuto? ¿Por qué parece más fuerte? – se preguntaba extrañado.

El rayo fue demasiado rápido, atravesó la hombrera de Glova como si fuera de papel. No penetró en la carne, pero por pocos centímetros.

– Vaya – se escuchó entre la arena y el polvo levantados – Si tuviera algo más de puntería, hubiera acabado ya el combate – Cold sonreía de nuevo, parecía confiado en sí mismo a pesar de sus magulladuras.

– Sois unos emperadores magníficos – dijo Glova – Hacéis gala de vuestros títulos por la caja de sorpresas que escondéis. ¡Qué poder! Una lástima que aquí un servidor vaya a exterminaros.

La sonrisa de Cold desapareció.

– Admito que eres un rival digno de mi atención – aclaró el joven – Pero creo que sé cuándo estoy en lo cierto si digo que no eres suficiente.

Pfm – bufó el Rey – Ya veremos.

Los luchadores se elevaron en el aire a pocos metros del suelo y Cold colocó sus manos cerradas en las caderas, acumulando energía.

El saiyan esperó para analizar y anticipar su ataque, pero fue demasiado tarde para lo que Cold planeaba. Puso las manos abiertas en dirección a Glova y una enorme masa de Ki salió disparada con una gran intensidad. El ataque era prácticamente inevitable; su alcance minaba un radio de medio kilómetro de ancho; todo el terreno que había a su paso era destruido. Cuando el ataque cesó, el suelo marcaba una huella uniforme que se extendía más allá de la vista, como si una enorme nave hubiera aterrizado y derrapado, dejando su rastro a su paso.

La cortina de humo y polvo era suficientemente espesa como para ocultar a Glova. Estaba en posición fetal en el aire, cubriéndose todo cuanto podía. Algo magullado por el ataque, se irguió y sonrió a Cold.

– Un ataque demoledor – le dijo desde la espesura – Prácticamente inesquivable, pero la potencia se ve reducida si no controlas bien la energía. Sí, ya noté que no controlas tu forma original como te gustaría.

Cold gruñó entre dientes y saltó de nuevo a por su oponente, ahora con todo el auge de su poder desbordante. Sentía ganas de despilfarrar todo su Ki con tal de que parara esa tensión física y psicológica a la que no estaba acostumbrado.

Glova casi recibe el primer golpe, le costó esquivarlo, pero el puñetazo solamente rozó su flequillo. Esta vez los golpes eran más rápidos y fuertes y el saiyan tuvo, conscientemente, que esforzarse por acertar a su rival.

El demonio del frío hacía retroceder a Glova hasta que no pudo retirarse más. Su espalda se topó inesperadamente con una enorme roca, que le cortó el paso.

Ugh – gemió el saiyan cuando chocó contra su espalda – ¿Una roca en el aire?

¡Pam! – el gancho de izquierda llegó directamente al estómago del saiyan.

Detrás de él, la roca movida telequinéticamente se quebraba mientras el cuerpo del joven la atravesaba.

Salió disparado tras destruir la piedra a su paso y Cold siguió su trayectoria. Golpeó con la cola a Glova desde un lateral y el saiyan cayó al suelo formando un pequeño cráter a su alrededor. Una onda de energía impactó en él antes de que pudiera levantarse.

La explosión fue tronadora y los guerreros que contemplaban el combate desde lejos comenzaron a desesperarse por el neviosismo.

– ¡Jajaja! – reía Cold – ¿Ves? También yo tengo mis truquitos.

– Debemos ayudarle.

– No, Gohan – dijo Picolo – Solo estorbaríamos.

– Nunca había sentido nada como esto – pensó Vegeta para sí – Es una locura.

Glova salió de entre los escombros. Su mirada era firme y severa y su cuerpo estaba lleno de magulladuras. Un hilo de sangre caía desde su comisura. Vio a Cold riendo en lo alto. Alzó una mano y movió su índice hacia sí mismo varias veces, provocando a su adversario.

– Claro que iré – dijo Cold – ¡Te aniquilaré y esclavizaré este planeta, como todos! – su voz era profunda y resonó por todo el desierto.

Un sonido vibrante y eléctrico sentenció el combate. La cabeza del Rey del universo caía mientras el Kienzan del saiyan se evaporaba en el aire.

Glova sonrió – Te condeno a muerte.

Nota del autor:

¡Espero que os haya gustado el combate! :D

Glova ha dejado huella en La Tierra con su intervención, pero... ¿qué más tiene que hacer en aquel insignificante planeta?

¿Seguirá su propio camino una vez conozca a los terrícolas y, más importante aún: a otros saiyans?